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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 3 de octubre de 2020

DESCIFRAR A CHINA PROYECTOS EN DISPUTA (III)

3 octubre, 2020 Por obsadmin 

LO QUE DISTINGUE A CHINA ES LA PREEXISTENCIA DE UNA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

Claudio Katz. economista, profesor de la Universidad de Buenos Aires

Existen sólidos fundamentos para caracterizar que en China no impera un régimen capitalista, ni tampoco socialista. Al cabo de varias décadas prevalece una formación intermedia con signo indefinido y desenlaces pendientes. La nueva clase capitalista no ha logrado el control del estado, que permanece en manos de una capa política autónoma de la burguesía.

Ese status singular de una formación burocrática puede desembocar en varios resultados. Un curso futuro estaría signado por la consolidación definitiva del capitalismo y otro contrapuesto por una recreación de la transición socialista. Ambos caminos dependerán de circunstancias externas, luchas políticas y acciones del movimiento popular. Esta mirada es compartida por varios enfoques, inspirados en evaluaciones convergentes.

Una tesis afín a nuestra visión destaca que la economía china no está sujeta al regulador pleno de la ganancia, mantiene sectores estratégicos en manos del estado, garantiza el control de los capitales y procesa una irresuelta disputa entre sectores pro- capitalistas y críticos de ese devenir. Remarca el continuado predominio del Partido Comunista sobre los centros neurálgicos de la economía y explica las altas tasas de crecimiento por la preeminencia de activos del sector público (Roberts, 2017, 2016a: 209-212, 2018, 2016b).

Este retrato resalta los distintos rasgos de un régimen no capitalista, sin proveer una denominación específica para ese sistema. Las categorías actuales no ofrecen un término satisfactorio para dar cuenta del modelo chino. Algunos estudiosos utilizan el término de “managerialismo” para destacar la primacía del funcionariado en la gestión de la economía. Ilustran cómo los administradores comandan ese desenvolvimiento, mediante supervisiones y asociaciones con el segmento capitalista (Duménil; Lévy, 2014, 2012).

Otros pensadores proponen combinar los componentes capitalistas y socialistas del esquema chino en la sintética noción de “social-capitalismo” (O’Hara, 2006).. La dificultad para encontrar un nombre adecuado deriva del carácter inédito del contexto actual. Las categorías utilizadas por los marxistas entre 1917 y 1989 -socialismo, comunismo, estado obrero burocratizado, colectivismo burocrático- se contrastaron con el capitalismo liberal o keynesiano de la época, con la mira puesta en el objetivo pos- capitalista. Ese contrapunto ya no presenta la nitidez del pasado.

Pero lo importante no es la denominación, sino la caracterización del régimen chino. Allí prevalece una sociedad con clases capitalistas ya constituidas que no ejercen el poder del estado. Como destacan otros analistas esa combinación retrata una restauración no concluida (Heller, 2020). Ese escenario sitúa al país en un área de tránsito variable entre el capitalismo y el socialismo. Prescindiendo de estos dos conceptos básicos, la localización histórica de China carece de guías para evaluar su devenir.

Los enfoques que adoptan estas brújulas ubican el debate en coordenadas reconocibles. Habitualmente se discute si la reintroducción del capitalismo en China altera, cancela o facilita el avance hacia el socialismo. Las miradas intermedias no avalan, ni justifican esa regresión y destacan tanto los límites como la potencial reversión de ese proceso.

¿SOCIALISMO DE MERCADO?

Muchas caracterizaciones de China coinciden en la descripción de una formación intermedia pero evitan esa denominación. Discrepan con ubicarla en el universo pleno del socialismo o del capitalismo, pero optan por situarla en alguna sub- variante de esas dos grandes opciones. Los principales exponentes de la primera corriente identifican al país con el socialismo de mercado.

Esa mirada resalta la naturaleza socialista de China, en una enfática reacción contra la vertiente opuesta. Cuestiona los argumentos “simplistas” e “ingenuos” que localizan al país en el universo del capitalismo (Guigue, 2018).

Pero esa contraposición limita el análisis y no ofrece respuestas al complejo perfil de una formación económico-social, que nunca se adoptó formas acabadas de los dos sistemas en debate. Atravesó períodos de transición al socialismo y ahora de restauración al capitalismo, sin madurar ninguna de esas opciones.

Es cierto que China difiere cualitativamente de las grandes economías occidentales y que no afronta todas las contradicciones de capitalismo (Lo Dic, 2016). Pero ha incorporado muchas tensiones de este sistema y comienza a exportarlas al resto del mundo. No es una economía financiarizada, ni neoliberal, pero debe lidiar con la sobre-inversión, la superproducción y la búsqueda de mercados, para los excedentes generados en su actividad industrial. Esos desequilibrios no presentan ninguna familiaridad con las tensiones de una economía socialista.

Es un error situar a China en un ámbito de socialismo de mercado por los deslumbrantes resultados que logró en materia de crecimiento. Con ese argumento desarrollista se podría exaltar también el enorme desenvolvimiento logrado por Corea del Sur u otros regímenes brutales del capitalismo asiático.

La identificación actual de China con el socialismo de mercado observa continuidades donde hubo rupturas. Se concibe a la expansión mercantil de los 80 y a las privatizaciones de los 90 como dos momentos de un mismo curso pos-capitalista. En esa presentación se omite la diferencia cualitativa que separa la ampliación del mercado dentro de la planificación con la preeminencia del beneficio, la competencia y la explotación.

La denominación “socialismo de mercado” podría quizás aplicarse al primer momento de esa secuencia, pero no al segundo. En este último período se forjó una clase propietaria de grandes empresas, que choca abiertamente con las metas igualitarias del socialismo.

La presencia de ese sector capitalista no expresa la simple extensión de la gestión mercantil. Indica un punto de ruptura o eventual gestación de una “economía mixta”. No es lo mismo la existencia de múltiples formas de propiedad (pública, provincial, comunal, cooperativa, privada) que la vigencia de normas de privatización. Los millonarios chinos ubicados en el ranking de Fortune no son partícipes de ningún conglomerado socialista.

El desconocimiento de esos datos impide evaluar el sentido de las luchas políticas que se libran en el país. Esas tensiones no expresan sólo las habituales disputas entre fracciones por el manejo poder, que describe la prensa occidental. Tampoco responden a meras oleadas de limpieza de corruptos. En esos conflictos subyace la confrontación por acelerar o contener la restauración capitalista. Con la óptica del “socialismo de mercado” resulta difícil comprender el sentido de esos choques.

El énfasis analítico puesto en contraponer el próspero modelo asiático con su decadente contraparte occidental suele obstruir la evaluación de esas tensiones internas de China. Es totalmente cierto, que sin pilares socialistas China no hubiera podido erradicar la pobreza, en un conglomerado tan gigantesco y en un plazo tan breve (Jabbour, 2020).

El capitalismo no permite consumar mejoras de esa envergadura. Pero esa extraordinaria conquista no se obtuvo con una simple y uniforme gestión socialista, que fue mutando de facetas a lo largo de 70 años. El impulso revolucionario inicial sentó las bases para una expansión posterior, que no tuvo signos unívocos, ni benefició exclusivamente a las mayorías populares.

La tesis de la continuidad socialista acepta todas las variantes seguidas por China, como un curso necesario para el desarrollo de las fuerzas productivas. Esa expansión es acertadamente destacada como una condición imprescindible para forjar alternativas al capitalismo (Andreani; Herrera, 2013).

Pero la mirada indiferenciada y acrítica de todos los periodos atravesados por el país, omite que no existe un sólo camino para ese desenvolvimiento. Tasas elevadas de crecimiento pueden lograrse expandiendo el mercado interno o la Ruta de la Seda, apuntalando o restringiendo la tasa de ganancia, favoreciendo o contrarrestando la desigualdad social.

Ese desarrollo puede exigir una enorme incidencia del mercado en la fijación de precios y en la escala de negocios privados. Pero traspasada cierta frontera, ese curso deja de constituir un desvío hacia el socialismo para transformarse en un sendero opuesto de retorno al capitalismo. Si esta disyuntiva no es explicitada, la restauración puede simplemente consolidarse a través de la auto-propulsión que genera el imperio del lucro.

Algunos pensadores suponen con cierta crudeza o ingenuidad que cierto desarrollo capitalista permitirá retomar luego la vía al socialismo, como si esos giros pudieran implementarse con la sencillez de una disposición ministerial. La historia brinda abrumadoras pruebas de la feroz defensa que despliegan los capitalistas para defender sus privilegios. Si afianzan estructuralmente sus beneficios de clase, no renunciarán a esas conveniencias cuando el timbre del socialismo suene en sus portones.

¿CAPITALISMO CONSUMADO?

En el polo opuesto de los teóricos del socialismo de mercado se ubican los pensadores que diagnostican la restauración total del capitalismo. Consideran que China se ha transformado en una pieza más del tablero global y que el status social de la nueva potencia no se distingue de sus pares de Occidente.

Esa visión es frecuentemente presentada en polémica con los analistas, que ponen reparos a la caracterización de un capitalismo completado e irreversible. Los intérpretes de ese cierre remarcan que “ya no hay vuelta atrás”, en la definitiva preeminencia del mismo sistema que impera en el resto del mundo (Sáenz, 2018).

El principal argumento económico para evaluar esa consolidación es la vigencia de todos los mecanismos del capitalismo. Estiman que en China prevalecen las normas de la explotación, la ganancia y la concurrencia (Carccione, 2020).Consideran que allí impera el mercado de trabajo, la propiedad privada de los medios de producción y la competencia entre las empresas (Au Loong, 2018).

¿Pero la ausencia de financiarización y neoliberalismo no obstruye el funcionamiento pleno de esas normas? ¿La alta regulación estatal, las restricciones al movimiento de capitales, la propiedad pública de la tierra, el control oficial de los bancos y las empresas estratégicas no influyen sobre el curso de la acumulación?

Los teóricos del capitalismo consumado relativizan la presencia de esas limitaciones y no explican por qué razón persisten en ese país, los controles que el neoliberalismo erradicó en el grueso del planeta. La privatización, la desregulación financiera, la apertura comercial y la flexibilización laboral fueron introducidas, para oxigenar al capitalismo de los obstáculos al beneficio que interponía el modelo keynesiano previo. En China no se concretó ese giro.

Quienes estiman que esa nación sepultó por completo su trayectoria previa, tampoco aclaran cuándo se produjo el entierro. La caracterización de ese viraje es clave para definir qué significado se asigna al concepto de capitalismo o socialismo.

Algunos pensadores estiman que la restauración ha sido un proceso ascendente desde fines de los años 70, que contó con el beneplácito de toda la dirigencia. Por eso resaltan el consiguiente aburguesamiento de las capas dirigentes (Laufer, 2020). Consideran que la era Deng, la fase de las privatizaciones y el equilibrio de Xi Jinping constituyen distintos momentos de un mismo proceso.

Pero con esta mirada se ignora la diferencia cualitativa que separa a un modelo de gestión mercantil en el marco de la planificación, de otro con expansión de la propiedad capitalista y de un tercero que limita esa extensión. La importancia de esas distinciones desborda la evaluación de China e involucra el proyecto general del socialismo. El ejemplo asiático justamente interesa para considerar ese futuro.

Quienes rechazan en forma indiscriminada todas las políticas económicas de últimas décadas, implícitamente objetan la reintroducción del mercado. No registran que esa gestión fue compatible con la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin en los años 20 y resulta insoslayable para cualquier proyecto postcapitalista en los países subdesarrollados. ¿O acaso era mejor el esquema opuesto de planificación compulsiva y centralizada de la URSS en 1950-60?

El debate sobre China entre los marxistas no es meramente descriptivo. Exige opiniones sobre esas alternativas, para explicitar cuál es el proyecto económico socialista concebido por cada analista.

BURGUESÍA Y FUNCIONARIOS SIN FUSIÓN

Los teóricos del capitalismo completado consideran que esa concreción se consumó con gran protagonismo del estado. Estiman que los conductores del sistema anterior encabezaron la restauración, transformando a la antigua crema de Partido Comunista en la nueva elite del capitalismo (Carccione, 2020).

Pero esa mirada registra identidades donde prevalecen separaciones. La nueva clase burguesa y la burocracia que controla el estado permanecen como dos sectores diferenciados. El primero no capturó el poder y el segundo no se transformó en un mero grupo de propietarios enriquecidos.

La continuidad de esta distinción no invalida que varios millonarios ocupen altos cargos oficiales o que las familias de muchos jerarcas exhiban un nivel de vida ultra- acomodado. Lo que interesa conceptualmente no ese cómputo de riquezas, sino el papel objetivo que cumple cada sector en una formación económico-social.

Lo que distingue a China de Rusia o Europa de Este es la continuada diferencia entre la estructura de la sociedad y el estado, que mantiene a la clase capitalista alejada del control del poder político. Esa brecha podría disiparse con el tiempo, pero aún no se ha disuelto. Quienes estiman que la fusión ya se ha consumado aceptan el contraste entre la trayectoria seguida por China y el fenecido “bloque socialista”, pero sin extraer conclusiones de ese contrapunto.

También subrayan la gravedad de la crisis capitalista contemporánea y enfatizan los límites históricos de este sistema. Pero eluden indagar cómo ha podido un régimen social en declive expandirse con tanta facilidad e intensidad, en el país más poblado del planeta. No es muy lógico remarcar la asfixia objetiva que afronta el capitalismo occidental y describir sin ningún asombro, cómo ese mismo sistema florece en la principal nación asiática.

La presentación del crecimiento chino como un resultado del empalme funcional con el capitalismo global ilustra tan sólo una cara de la moneda. El país logró su extraordinario desarrollo como un efecto combinado de pilares socialistas, regulaciones estatales y restricciones a la financiarización. La creciente afluencia del capitalismo no frenó esa expansión, pero introdujo grandes desequilibrios de sobreinversión, sobreproducción y desigualdad.

Es muy controvertido suponer que el capitalismo penetra sin ningún escollo bajo el comando consciente del Partido Comunista. Se extrema un razonamiento inspirado en ironías de la historia, al imaginar que la restauración avanza naturalmente por ese insólito carril. No parece muy sensato considerar que los textos de Marx, Lenin o Mao sean utilizados para implantar el sistema que esos escritos repudian. Más lógico es lo ocurrido en Rusia y Europa del Este, dónde se alaba al capitalismo incinerando esos libros. La permanencia del marxismo como literatura oficial en China ilustra lo obvio: la restauración no ha concluido y afronta resistencias.

LUCHA, REPRESIÓN Y LEGADO

La tesis del capitalismo completado atribuye ese resultado a una derrota histórica de la clase obrera. Considera que esa regresión se afianzó a fines de los 80 con Tiananmén, se consolidó con los grandes despidos en empresas estatales durante los 90 y se reforzó definitivamente con un sistema político dictatorial (Au Loong, 2016). Esa visión es coherente con el presupuesto que el capitalismo avanza con tasas crecientes de explotación y pérdidas de conquistas sociales.

Pero ese diagnóstico choca con incontables evidencias de mejora del salario, reducción de la pobreza y expansión del consumo. El enorme crecimiento económico ha sido acompañado de un incremento mayúsculo de la desigualdad, pero sin la tragedia social imperante en los países bajo gestión neoliberal. Las condiciones generales de vida en el país han seguido un rumbo muy contrapuesto, por ejemplo, al observado en América Latina.

Estos avances no retratan los méritos del retorno capitalista. Ilustran la fuerza social de los trabajadores y el impacto de sus demandas efectivas o potenciales. En las últimas dos décadas emergió un nuevo proletariado, con expresiones de resistencia y alta capacidad para hacer valer sus exigencias.

Los propios teóricos de la restauración culminada describen esas protestas como la “peor pesadilla” de la burocracia (Yunes, 2018). Recogen registros de la significativa capacidad exhibida por los operarios para imponer sus derechos (Hernández, 2016)

Esos informes indican que los gerentes de las empresas y los altos funcionarios actúan con cautela, frente al revulsivo potencial de la clase obrera. Esa conducta añade otro argumento a favor de la tesis de un modelo capitalista no concluido.

La misma evaluación se extiende a la caracterización del régimen político. Es evidente que en China no rige una democracia socialista. Esa meta se encuentra muy lejos de su implantación y son numerosas las evidencias de inadmisibles restricciones a los derechos democráticos.

Pero los teóricos de la restauración plena no se limitan a constatar o criticar este hecho. Postulan la vigencia de una descarnada dictadura que funciona con normas cuartelarias y consecuencias sanguinarias. Estiman que ese sistema es análogo a la tiranía derrotada por la revolución socialista (el Kuomintang) o a la terrorífica junta militar coreana de 1961-1987 (Au Loong, 2016).

China no sólo padecería un retorno del capitalismo, sino también una regresión a la tragedia política de la primera mitad del siglo XX. El país estaría bajo el control de una clase dominante despiadada, que sojuzgaría a los desposeídos mediante un sistema político análogo a las formas pre-modernas que utilizaban los emperadores y mandarines.

Pero resulta muy difícil congeniar estas descripciones con la modernización que ha protagonizado el país y la consiguiente complejidad de su estructura político-social. Si la imagen de un capitalismo meramente destructor contrasta con los avances en el nivel de vida, la presentación de un tirano al comando de 1500 millones de personas, no condice con la variedad de tendencias políticas actuantes en China. Ese contexto es imperceptible con mirada atadas a un razonamiento convencional de contraposición de totalitarismos con democracias (Mobo, 2019).

La presentación de China como una simple dictadura capitalista también presupone que el legado socialista ha sido completamente demolido. Se estima que esa tradición ha quedado profundamente desacreditada, en un marco de viraje nacionalista de la intelectualidad y apatía política de la juventud (Au Loong, 2016).

Pero ese retrato no coincide con la aparición de nuevas vertientes de izquierda, ni con la continuada gravitación del marxismo. Esa corriente de pensamiento mantiene actualmente mayor vivacidad en China que en sus tradicionales centros de Europa. Ese dato no es irrelevante e indica un escenario mucho más promisorio, que el expuesto por los diagnósticos pesimistas.

¿UN TRANSITORIO CAPITALISMO DE ESTADO?

La restauración no está concluida, pero es una tendencia en curso que podría efectivizarse a través de ciertos episodios decisivos. La sustitución china de Occidente en el comando de la globalización constituiría uno de esos desencadenantes.

No se sensato suponer que una formación burocrática asumirá el timón de capitalismo mundial, sin ejercitar a pleno las reglas de la ganancias, la competencia y la explotación. Su captura del liderazgo mundial bajo las normas imperantes en la actualidad, no sería otro jalón del renacimiento histórico de China. Constituiría un punto de viraje hacia la consolidación definitiva del capitalismo.

Otra variedad de ese curso se verificó en los momentos de mayor euforia de “chinamerica”. En el cenit de esa asociación algunos analistas concibieron, que las monumentales acreencias asiáticas de Estados Unidos se convertirían en propiedades del gigante oriental. Supusieron que grandes empresas norteamericanas quedarían bajo el control de socios o gerentes chinos. Estimaron que esa conversión podría constituir el primer paso hacia la conformación de la tan debatida, pero inexistente clase dominante transnacional.

En los hechos la concreción de ese proceso fue abortada por el acoso imperialista que inició Obama y reforzó Trump. Esa escala de agresiones dio lugar a la reacción defensiva de Xi Jinping y a un cambio de escenario. El contexto de amigable globalización ha quedado sustituido por un perdurable marco de tensiones.

El resultado de esa confrontación es incierto. Puede abrir caminos de internacionalización capitalista de China, con sus empresas rivalizando más intensamente por lucros, mercados y cuotas de plusvalía. Pero también puede desembocar en choques geopolíticos, depresiones económicas y protestas populares, que algunos pensadores identifican con el debut de un escenario pos-capitalista (Dierckxsens; Formento; Piqueras, 2018). La actual formación intermedia china con sus clases adineradas, su regulación estatal y su retórica oficial marxista redefinirá su perfil en el escenario que se avecina.

El status transitorio de esa formación económico-social es destacado por muchos pensadores. A falta de una denominación más adecuada, algunos utilizan el término de “capitalismo de estado” para tipificar ese régimen. Recurren a ese concepto para resaltar el papel del estado como un gran timonel de la economía, en la fijación de todos los parámetros y las restricciones de la acumulación (Brenner, 2019).

Pero justamente por ese motivo el término es inadecuado. El capitalismo de estado obviamente presupone que el capitalismo ya impera con plenitud en la sociedad y en el aparato estatal. Opera a través de ese organismo para forzar el cumplimiento de las metas de inversión, acumulación o desarrollo que ambiciona la clase dominante. Fue la dinámica que imperó por ejemplo en Japón.

Lo que distingue a China de ese antecedente ha sido la preexistencia de una revolución socialista, que cortó una trayectoria inicial del capitalismo. Ese componente socialista estuvo ausente en todas las versiones que adoptó el capitalismo de estado a lo largo del siglo XX.

Esa singularidad es registrada por otro enfoque, que utiliza el mismo concepto para destacar que China retomará un desemboque en el socialismo (Amin, 2013). Sugiere que el capitalismo de estado constituye un eslabón hacia ese objetivo. Pero también da a entender que formas de capitalismo regulado son indispensables para la paulatina gestación de una sociedad igualitaria. Lo que resulta muy difícil de imaginar es cómo el socialismo emergería de una secuencia de capitalismos de distinto molde. La tesis de un status intermedio evita estos inconvenientes.

CONFRONTACIÓN DE INTERESES Y PROGRAMAS

China no es una sociedad uniforme, acallada y sometida. En el propio Partido Comunista coexisten millones de personas, que confrontan propuestas y posturas a través de distintos canales.

Las discrepancias que salieron a la superficie durante la pandemia constituyen un indicador de esos contrapuntos. En esa emergencia actuaron junto al oficialismo distintas asociaciones que no pertenecen al partido hegemónico. Es importante conocer esas actividades para superar los estereotipos que difunden los medios de comunicación, en su presentación de una sociedad simplemente esclavizada a los mandatos de una autocracia (Prashad, 2020).

Esa imagen no evalúa a Estados Unidos con la misma vara. Omite que en ese país impera en los hechos una dictadura bipartidista de la misma elite, que intercambian periódicamente el timón presidencial entre exponentes Demócratas y Republicanos. Esa manipulación no impide la existencia de un escenario multifacético de tendencias políticas de variado tipo. La misma (o mayor) diversidad impera en China.

La tesis del monolitismo asiático choca con el simple registro de las corrientes políticas del país. Una analista distingue seis vertientes significativas. Los neoliberales proponen expandir las privatizaciones, reducir el estado de bienestar y anular las leyes de salario mínimo. Los socialistas democráticos propician una economía mixta gestionada con formas políticas multipartidarias.

La Nueva Izquierda defiende las empresas públicas, cuestiona la inserción en la globalización y rechaza desigualdad. Los milenaristas retoman los ideales de Confucio, para postular una reorganización del país con parámetros éticos. Las marxistas singulares exigen combinar normas de eficiencia con ideales altruistas y sus colegas tradicionalistas retoman ideas de Mao, para priorizar la defensa del país y la continuidad de las empresas estatales (Enfu, 2012).

Ese retrato sugiere una diversidad que no es perceptible con las anteojeras del institucionalismo burgués. Refuta la imagen de homogeneidad en una nación que alberga a un sexto de la población mundial. No es la brecha cultural o la barrera idiomática lo que impide tomar contacto con esa realidad. La obstrucción deriva de un prejuicio que contrapone el autoritarismo asiático con la floreciente diversidad occidental.

Los pensadores que tuvieron más familiaridad con la vida política china, resaltaron en los últimos años la intensa confrontación entre la corriente neoliberal y antiliberal. Describieron la pugna entre los partidarios del libre-comercio globalista y los promotores de la regulación estatal (Amin, 2013).

Pero un proceso más interesante se desarrolla en torno en torno a la denominada Nueva Izquierda. Esta corriente surgió a mitad de los años 90 cuestionando los proyectos de privatización y postulando la redistribución del ingreso, mediante un curso de modernización alejado del patrón capitalista (Ban Wang; Jie Lu, 2012).

La Nueva Izquierda denuncia el fetichismo del crecimiento, defiende el sistema de seguridad social y condena la amnesia de la herencia revolucionaria. Auspicia la acción colectiva y estima que Tian An Men fue una rebelión contra la corrupción y la injusticia (Keucheyan, 2010: 177-185).

Los partidarios de esta corriente también objetan la mirada angelical de los cultores de Confucio (Rofel, 2012). Critican la despolitización y reivindican las protestas populares (Wang Hui, 2015). Promueven, además, una revisión de la Revolución Cultural alejada de la demonización prevaleciente, cuestionando el énfasis unilateral en las facetas negativas de ese episodio (Mobo, 2019).

La evaluación del maoísmo es uno de los principales temas en debate en la Nueva Izquierda. Algunos analistas destacan la existencia de varias corrientes herederas de Mao. Una vertiente de peso en las estructuras oficiales prioriza la defensa nacional frente a la agresión de Estados Unidos. Otra se desenvuelve fuera de ese ámbito y propicia la organización autónoma de los sindicatos (Quian Benli, 2019).

Nueva Izquierda convoca a renovar el proyecto socialista, en confrontación con el presupuesto de batalla contra la cultura de la mercantilización (Lin Chun).Los exponentes de esta mirada denuncian los desequilibrios que ha introducido el capitalismo, reconociendo las mejoras registradas en el nivel de vida y la complejidad creada con la creación de una nueva clase media urbana (Liu Chin 2009).

Objetan la primacía asignada a la expansión externa, destacando que China no necesita transformarse en una potencia mundial, ni actuar como el faro del libre comercio. Debiendo priorizar el cúmulo de mejoras pendientes en la esfera doméstica (Liu Chin 2019)

Señalan que en lugar de comprometer a la economía con riesgosas inversiones foráneas convendría canalizar el ahorro excedente hacia circuitos locales, para revitalizar las empresas estatales e incrementar el gasto público.

Esta orientación privilegia la actividad económica interna buscando la reconciliación entre el socialismo y el mercado (Lin Chun 2009). En el plano externo promueve retomar las ideas antiimperialistas que el país alentaba antes de amoldarse a la euforia de globalismo (Lin Chun 2019).

Este programa de la Nueva Izquierda es coherente con un diagnóstico de limitada reconversión capitalista de China. La implantación definitiva de ese sistema puede ser contenida mediante un curso opuesto de renovación socialista basado en el protagonismo popular.

Lo que está en juego es una confrontación de intereses. La discusión sobre la naturaleza capitalista, socialista o intermedia de China no es una controversia académica sobre la clasificación de la nueva potencia. Sintetiza distintas miradas y propósitos para el país que definirá el curso del escenario global.

RESUMEN

El status capitalista o socialista de China quedará definido por luchas políticas y batallas populares. Esa disyuntiva se procesa en una formación intermedia, con clases dominantes que no controlan el poder del estado. Los virajes económicos del país han expresado intereses contrapuestos y no continuidades socialistas. La coexistencia inicial con el mercado difirió del proceso posterior de restauración.

Los intérpretes de una regresión capitalista concluida omiten que la fusión entre burguesía y funcionarios no se ha consumado. El legado socialista es un gran escollo a esa integración, en un régimen muy distinto a cualquier variedad de capitalismo de estado.

Hay varias corrientes en pugna y despunta la renovación socialista que propicia la Nueva Izquierda.

REFERENCIAS

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Argumentos de peso a favor del programa de Biden

Los republicanos siempre han pronosticado un desastre con las políticas progresistas y nunca han acertado



El candidato demócrata Joe Biden, durante un mitin en Pennsylvania.ALEX WONG / AFP

Gracias a los gritos y a las continuas mentiras de Donald Trump, el pasado martes no hubo un verdadero debate político. Pero sí escuchamos algunas aseveraciones generales —y como era de esperar, falsas— sobre política económica. Joe Biden declaró que sus planes de gasto y fiscalidad crearían millones de puestos de trabajo y fomentarían el crecimiento económico. Trump afirmó que destruirían la economía.

Pues bien, todo lo que sabemos da a entender que Biden estaba en lo cierto y Trump se equivocaba. Y no soy el único que lo dice. Analistas independientes como Moody’s Analytics y los economistas de Goldman Sachs, a quienes no se puede tachar precisamente de socialistas, están muy entusiasmados con las propuestas de Biden.

Pero antes de entrar en eso, un poco de historia. La percepción generalizada es que a los republicanos se les da mejor gestionar la economía que a los demócratas. Pero eso no es ni mucho menos lo que dicen los archivos. Sí, Ronald Reagan presidió un periodo de expansión económica prolongada; pero también Bill Clinton, y la prosperidad de Clinton fue más duradera y mayor. La economía sumó muchos puestos de trabajo durante el mandato de Trump hasta que golpeó el coronavirus, pero ese aumento no representaba más que la continuación de una expansión que empezó con Barack Obama. Y esos fueron los tramos buenos. Los dos Bush presidieron periodos con unos resultados económicos realmente malos.

Los republicanos llevan también mucho tiempo afirmando que las políticas progresistas conducen al desastre económico. Y se han equivocado siempre. Estaban equivocados respecto a las subidas de impuestos: cuando Clinton los subió en 1993, los republicanos predijeron que se produciría una recesión, pero lo que experimentamos de hecho fue una enorme expansión. Cuando California subió los impuestos durante el mandato de Jerry Brown, la derecha lo tachó de “suicidio económico”; una vez más, la economía creció.

También se equivocaron respecto a los programas sociales. El Partido Republicano insistía en que la ley sanitaria de Obama destruiría millones de puestos de trabajo. Uno entre las docenas de intentos de revocar la Ley de Atención Sanitaria Asequible se llamó de hecho “Revocación de la ley sanitaria que mata el empleo”. Pero en los seis años que siguieron a la plena entrada en vigor de la ley, en enero de 2014, la economía creó casi 15 millones de nuevos puestos de trabajo. Y no olvidemos el otro lado: las muchísimas veces que los republicanos prometieron que rebajando los impuestos a los ricos se produciría un milagro económico, promesas que nunca se cumplieron. Hay una razón para que los conservadores no paren de hablar sobre los tiempos de prosperidad de Reagan, hace tantísimos años; es el único ejemplo que tienen que parece respaldar su ideología económica (no lo hace, pero ese es otro tema).

Ahora bien, una cosa es decir que las políticas progresistas no son el desastre del que hablan los conservadores, y otra, sostener que el plan de Biden fomentaría de hecho el crecimiento. ¿Por qué entusiasman tanto sus propuestas a Moody’s y a Goldman Sachs? ¿Y por qué comparto yo su optimismo? En primer lugar, veamos los antecedentes. Incluso antes del coronavirus, las buenas cifras del empleo podían esconder una debilidad económica subyacente. Desde hace al menos una década, vivimos en un mundo de exceso de ahorro: la cantidad que el sector privado ahorra supera persistentemente a la cantidad que gasta en inversión real. Esta saturación de ahorros se refleja en los bajos tipos de interés, incluso cuando la economía es fuerte.

A su vez, los bajos tipos de interés limitan la capacidad de la Reserva Federal para luchar contra las recesiones, razón por la cual Jerome Powell, el presidente de la Reserva, ha pedido más estímulo fiscal.

En el mundo actual, por lo tanto, lo que queremos de hecho es que el Estado incurra en déficits presupuestarios para dar uso a ese exceso de ahorro. Pero también queremos que esos déficits sean productivos, para potenciar la inversión y fortalecer la economía a largo plazo. La bajada de impuestos de Trump en 2017 no superó esa prueba. Aumentó el déficit presupuestario, pero el principal impulsor de esos números rojos —una enorme rebaja del impuesto de sociedades— fracasó estrepitosamente a la hora de producir el aumento de la inversión empresarial que habían prometido.

El plan de Biden eliminaría ese recorte del impuesto de sociedades, sustituyéndolo por programas de gasto con probabilidades de rendir mucho más por cada dólar invertido. En concreto, buena parte del gasto se dedicaría a infraestructuras y educación, es decir, gastos destinados a fortalecer la economía a largo plazo, además de estimularla en los próximos años. Cuando Moody’s introdujo este programa en su modelo, concluyó que a finales de 2024 el PIB real sería un 4,5% más que si se continuaran las políticas de Trump, y que eso se traduciría en siete millones de puestos de trabajo más.

Ahora bien, un modelo es solo un modelo, y los economistas se equivocan a menudo en sus predicciones (aunque algunos estamos dispuestos a reconocer nuestros errores y a aprender de ellos). Pero si intentan valorar las afirmaciones económicas de los candidatos, deberían saber que las predicciones de Trump sobre el descalabro económico que Biden causaría carecen de credibilidad, no solo porque Trump miente respecto a todo, sino porque los republicanos siempre han predicho que las políticas progresistas causarían un desastre y nunca han acertado. Y deberían saber también que las afirmaciones que hizo Biden acerca de que su plan daría un importante impulso a la economía están bien fundadas en la ciencia económica convencional y respaldadas por análisis independientes y no partidistas. De modo que las afirmaciones económicas de Biden son, efectivamente, creíbles; las de Trump, no.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía. © The New York Times, 2020. Traducción de News Clips

Presidente cubano resalta avances de candidato vacunal contra la Covid-19

El doctor Vicente Vérez, director general de esa prestigiosa institución científica, y líder de este proyecto de investigación, aseguró que se avanza en el ensayo clínico de las dos primeras formulaciones. También comentó sobre los resultados obtenidos en animales con la aplicación del candidato vacunal Soberana 02


Foto: prensa-latina.cu

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, destacó hoy en Twitter el avance del primer candidato vacunal cubano contra la Covid-19, Soberana 01, que se encuentra en fase de ensayos clínicos.

El mandatario visitó la víspera el Instituto Finlay de Vacunas, donde recibió una actualización acerca de las investigaciones de Soberana 01, que ya tiene la segunda dosis aplicada y ha demostrado una gran seguridad, informó la Presidencia en su página web.

El doctor Vicente Vérez, director general de esa prestigiosa institución científica, y líder de este proyecto de investigación, aseguró que se avanza en el ensayo clínico de las dos primeras formulaciones.

Vérez comentó, además, sobre los resultados obtenidos en animales con la aplicación del candidato vacunal Soberana 02, lo que permitirá solicitar a la Autoridad Reguladora de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) la autorización para iniciar los ensayos clínicos durante el mes de octubre.

El investigador aseveró que el equipo de trabajo aspira a avanzar de manera decisiva en los estudios referentes a la respuesta inmune antes de que termine el presente año y mantiene el propósito de empezar a vacunar a la población cubana durante el primer semestre del 2021.

Durante el intercambio, Eulogio Pimentel, director general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), se refirió también a otros candidatos vacunales que se desarrollan en esa insigne institución de la ciencia cubana.

El jefe de Estado cubano calificó de muy alentador lo obtenido que hasta el momento gracias a estos proyectos que, aun cuando requieren de tiempo para su consolidación, ratifican los aportes de la ciencia cubana al enfrentamiento de la Covid-19 en el país. (Prensa Latina).

LA ECONOMÍA CUBANA.

 Por Julio Sergio Alcorta Fernández

Recientemente recibí unos comentarios de Ricardo J. Machado, a propósito de la “Propuesta de Reforma y Programa Agropecuario en el corto y mediano plazo en Cuba”.

El cro. Machado, como es normal en sus formulaciones escritas, comienza su exposición con una pequeña frase sepulcral:  Comida o Muerte.

Se trata, según él, de un poderoso laboratorio de pensamiento; “un equipo que combina la experiencia de investigadores profesionales, con la de avezados ex funcionarios estatales de alto nivel, con solida formación académica”; y de porrazo, con sorpresa, afirma: “Es una fórmula  ganadora”.

O sea, de su status académico y lúcido estudioso de los principios marxistas, como lo confirma al analizar su trabajo “Carlos Marx; toda la verdad sobre la naturaleza humana, el Capital visto desde hoy”, que tuve a bien replicarle, lo encuentro ahora, no solo como un divulgador y activista de la rama agropecuaria, sino que, además, ser capaz de formular sus propios enfoques en un extenso testimonio.

El cro. Machado divide sus reflexiones en dos partes: una inicial de análisis general de lo que le sugiere el documento, y otro donde añade sus sugerencias.

Hasta aquí todo aceptable. Pero, sorpresa: además de lamentarse de que la dirección cubana no promoviera un intercambio de criterios con este Grupo, ¡DUDA!, que ésta (la dirección cubana), pudiera integrar un equipo con ese potencial de análisis.

Al exponer esa afirmación de un sabihondo cualquiera, seguramente debe haber sentido una gran satisfacción personal.

Bueno, entonces qué; si Machado, que es un experto DUDA, para que seguir insistiendo. O sea, más claro aún; no es que nuestro gobierno no le interese, sino que no posee los cuadros académicos necesarios para respaldar este programa. No?

De todas formas, pienso que sería interesante conocer los nombres y las profesiones de ese equipo que él menciona, que combina la experiencia de un investigador profesional con la de avezados ex funcionarios estatales de alto nivel.

Digo esto, porque el escrito del compañero va creando dudas ya desde su inicio.

Y como no es sorpresa para mí porque he analizado varios escritos del cro. Machado, y todos, sin  excepción, poseen una formulación extravagante, disociadora, prepotente, y algunas veces, irrespetuosa hacia compañeros que han sido escogidos para realizar los instrumentos básicos de nuestra organización social y revolucionaria, a los que se les llama  CONSERVADORES.

Y por otro lado, es tan asombroso sus virtudes de imaginar y preciarse de poseer, únicamente él, la verdad verdadera, como si tuviera el encantamiento personal para discutir cómo solucionar todos nuestros problemas económicos y sociales, desplazando sus conocimientos hasta niveles portentosos.

Y ya, para no tener dudas de hasta dónde puede llegar sus discernimientos, plantea con una facilidad impresionante, nada más y nada menos que “EL PAÍS SE ENCUENTRA POR PRIMERA VEZ EN LAS 6 DÉCADAS, EN UN SEGUNDO MONCADA”.

A pesar de esta abyecta especulación, no se le puede dar otro nombre, ya que puede significar apariencias no deseables, considero que el único Moncada que nuestro pueblo aceptaría, sería el que el compañero Fidel organizó, realizó y finalmente dio a conocer en su “Historia me absolverá”. No puede haber otro, aunque se pretenda por algunos desquiciados reeditar.

No quisiera finalizar sin antes recordar que nuestro Gobierno y el Ministerio de Economía y Planificación, publicaron recientemente un tabloide especial titulado: “Cuba y su desafío económico y social”, con una síntesis de la Estrategia Económico Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la Covid 19.

En esa muy importante publicación, se ofrece una detallada información a todo nuestro pueblo, de esa Estrategia, realizada por nuestros académicos y economistas y otros profesionales, resumiéndola en los siguientes aspectos:

·        Principios que rigen la Estrategia.

·        Areas claves en las que se concentra el esfuerzo principal.

·        Desarrollo de las Cooperativas.

·        Micro, Pequeñas y Medianas empresas.

·        Trabajo por Cuenta Propia.

·        Ordenamiento Social.

·        Dirección y Gestión de la Economía-

·        Conclusiones.

 

La Habana, 2 de octubre de 2020. “Año 62 de la Revolución”

JSAF

Análisis económico calculado para la aplicación del Sistema de Protección de motores eléctricos en la Empresa de Acueductos y Alcantarillados de Camagüey (para 440 motores en bombas y otros equipos, 262 hipocloradores y 15 motores en plantas donadas de tratamiento para comunidades):

Por MsC., Ing. José Luis Amador Vilariño

(Ingeniero eléctrico, graduado en la especialidad  de Energía en el 1972 en la U. Central de Las Villas)
Teléfono: 32-297339
E-Mail: jlamador48@nauta.cu
Dirección: San José # 741, Camagüey
CI - # 48030606149
                                                                                                                             

Partimos para este investigación desde datos reales adquiridos con el personal técnico de la UEB de Mantenimiento del Acueducto Provincial de Camagüey, con los que pudimos constatar que el índice de motores quemados (2015) con respecto a los instalados funcionando, no era menor del 20 %. Igualmente sucedía así y sigue sucediendo en Camagüey y en los acueductos nacionalmente (INRH), que también es aproximadamente no menor del 20 %

En este análisis le insisto a los compañeros que se ocupan del Mantenimiento mecánico-eléctrico en general de este organismo que estamos tratando ahora en este análisis, que les propongo el empleo y que puedo enviarles a todo el personal de hipocloradores que tienen un pequeño motor eléctrico, de forma digital en formato pdf, mi libro “Manual de Recomendaciones Prácticas Eléctricas”, publicado en el año 2000 por la Editorial Científico Técnica, por supuesto, si me envían su correo electrónico.

El Manual le resultaría muy útil a los cuadros y profesionales del Mantenimiento en general, y sobre todo a los técnicos medios e ingenieros eléctricos noveles y a los electricistas del mantenimiento eléctrico. Les explico que en el Manual se hace un compendio de mi trabajo durante 25 años en montajes, mantenimiento y proyectos eléctricos, primero en la rama industrial de la Industria de Materiales de la Construcción (IMC) durante 4 años en montajes de molinos de piedra, areneras y bloqueras, donde se refleja que en otro trabajo realizado durante 12 años (del 1977 al 1989) en Camagüey en una Fábrica de Tubos de Hormigón también del IMC, de construcción italiana, de 40 máquinas semiautomáticas y de 300 motores eléctricos incluyendo un molino de remolida de piedra, maquinara toda que costó en total unos 6 millones de dólares al país (1975), se pudo lograr un índice de menos del 5 % de motores quemados al año con respecto a todos los instalados. Este índice logrado se pudo comprobar contra los de las otras dos fábricas idénticas situadas en otras dos provincias (Holguín y Santa Clara) en donde el índice de motores quemados fue no menor del 30 % en cada una por falta del personal técnico adecuado y bien capacitado. Por último trabajando como proyectista en la Empresa de Investigaciones y Proyectos Hidráulicos aquí en esta ciudad, sin abandonar mi asesoría de la actividad de Mantenimiento del abasto de agua y de otros organismos, trabajando unos años en el Acueducto, en el Centro Integrado de Tecnologías del Agua (CITA) y en contratos de asesoría en la empresa de granos “Ruta Invasora” de Vertientes, con lo que pudimos seguir ayudando al Mantenimiento eléctrico con conferencias y cursos.

 Resumen numérico de los resultados económicos reales en la Fábrica de Ttubos de Hormigón, durante unos 12 años que estuvo funcionando correctamente en la parte eléctrica (y mecánica):

  Motores quemados (en fábricas de tubos de hormigón idénticas a la de  

       Camagüey, en Holguín y en Santa Clara) al año   ------------------  110

   Motores promedio por combinado      -------------------------------------     55

Por ciento de motores quemados en esas provincias:

  = 55 / 275 x 100 = 20 % 

 Motores quemados promedio por años (en la Fábrica de Camagüey):

1982 --------  16

1983 --------    7

1984 --------  14

1985 --------  16

1986 --------  17

Promedio: 14 motores al año

-- Devanados de los motores reales salvados al año en Camagüey, como promedio:

55 - 14 =  41 motores al año.

-- Motores reales salvados en Camagüey en 12 años: 41 x 9 =>  369 motores.

-- Índice medio en % de motores quemados en Fábrica camagüeyana al año:

                                          14 / 300 x 100 =  4,66 % ( menor del 5 %).

 

Análisis económico aproximado calculado para la aplicación de este sistema de protección de motores en todo el INRH (para 3636 equipos funcionando y unos  2 495  hipocloradores instalados):

 De acuerdo con inventario nacional de equipos de bombeo, instalados, de reserva y de hipocloradores digitales modernos, al que tuvimos acceso en el mes de agosto del 2016, esta cifra llega en el INRH a unos 4 172 bombas instaladas, 3 636 funcionando y 536 de reserva, con aproximadamente 2 495 hipocloradores instalados en todo el país (y con una potencia demandada real aproximada por el eje (Prb) desde el SEN de unos 117,8  MW en total.

 Hipocloradores instalados en Camagüey: Estos al igual que los de toda Cuba, fueron comprados sin las protecciones básicas de sobretensión, cortocircuito y de sobrecarga debían y deben estar instaladas en sus paneles y pizarras:

 Motores acoplados a hipocloradores en Camagüey, monofásicos y trifásicos:

                                                                                           Cantidad.

Monofásicos  (220 volt) ------------------------------------------       108

Trifásicos  (220 volt y 440 volt----------------------------------       129

                                                                Total: ------------        237

         Nuevo total (Incluyendo EB del MINAZ)  ---------           291  

 

Parámetros más corrientes de los hipocloradores:

 Monofásico 0,12 kW- 220 V - 2,1 A

Monofásico 0,09 kW - 220 V - 0.72 A

Trifásico 0,06 kW- 220 V ------- 0.52 A

Trifásico 0,09 kW - 220 V ------ 1,9 A

Trifásico 0,12 kW 440 V ------- 0.38 A

 Gama de protecciones térmicas necesarias a adquirir para los hipocloradores a adquirir de: 3 polos, 600 volt, graduables, para toda la nación, con rangos de:

 0,3 a 0,5 ampere

0,7 a 1,1 ampere

1,4 a 2,2 ampere

0,45 a 0,75 ampere

1 a 1,6 ampere.

 Se consideró inicialmente que la cantidad de motores averiados en acueductos nacionalmente no es menor del 20 %. Por lo que se pueden estimar los motores quemados al año en 3636 + 2495 = 6667 x 0,2 = 1333 motores. Al costo actual de 43 USD/barril OPEP (para septiembre del 2020) , el precio de generación para el país sería de aproximadamente  0,2306 USD/kW.h y que con los incrementos de las inversiones de plantas de combustibles fósiles y de energías renovables hasta el 2030 declaradas por el MINEM en el 2015, el costo total para cálculos y amortizaciones a usar sería de 0.2707 USD/kW.h para 30 años de vida útil, donde no se incluyen los reales incrementos a largo plazo del costo del combustible fósil, sus inversiones, pérdidas y mantenimiento, así como su incidencia en el incremento de costo anual del combustible fósil, que es del 1,75 % de incremento anual promedio en Cuba durante los últimos 32 años.

 Entonces las divisas ahorradas para el INRH por ahorro de materiales de enrollar, relevadores recuperados, y la energía (a 0,2707 USD/kW.h, año 2020) para el secado de los motores no es menor de:

1 404 000,00 de USD  al año.

 De estudio realizado para reponer o instalar las protecciones eléctricas necesarias de los motores de la provincia, hecho en abril del 2013 por el autor de esta investigación junto con 2 compañeros ingenieros y un técnico medio, hace falta una inversión en protecciones de los motores y sus aterramientos no menor de 406 919,00 USD

Anualmente se pueden ahorrar al no tener que enrollar motores quemados

 unos 31 211,00 USD lo que se amortizaría en 13,04 años la inversión de las nuevas protecciones a instalar. Por supuesto, esto no incluye las pérdidas económicas y sociales por las interrupciones de agua en las comunidades y poblados cuando se queman estos motores de las bombas innecesariamente.

 Existe otro impacto económico muy importante y derivó en un resultado medible que originaron las 6 conferencias de protecciones impartidas por el autor iniciadas desde el año 1990 con los electricistas de los centrales azucareros, algunos mecánicos y jefes de brigada. Solamente se pueden exhibir los siguientes resultados mejorados en el MINAZ, a partir de los datos que me ofrecieron 2 ingenieros eléctricos en la Delegación Provincial del Minaz, en los años 1990 al 1997. 

Disminución de los motores averiados después de impartidas las conferencias sobre protección de motores. Datos de la Delegación del Minaz

Centrales azucareros de la provincia:

Zafra

93-94

Zafra

94-95

Zafra

95-96

541

260

249

Central Brasil solamente:

Zafra

92-93

Zafra

93-94

Zafra

94-95

Zafra

95-96

182

86

32

46

Centros de Acopio (todos):

Zafra

92-93

Zafra

93-94

Zafra

94-95

Zafra

95-96

310

218

54

96

 De la tabla anterior se infiere el salvamento de no menos de 1072 motores en el MINAZ, sólo durante 4 años reportados en que se dieron las conferencias al personal del MINAZ aquí en la provincia. Esto fue gracias al cuidado que tuvieron los directivos, jefes de planta de los ingenios y del personal de mantenimiento de los centros de acopio que recibieron las conferencias impartidas a instancias de la dirección técnica que existía por aquellos años en la Delegación Provincial del MINAG. Haciendo una proporción con el anterior resultado de la Fábrica de Tubos, donde si en 12 años se salvaron 369 motores para un efecto económico positivo de más de 10 600,00 USD, en 4 años solamente serían 4 711,00 USD. Por lo tanto tendríamos que si en 4 años en el MINAZ se salvó la cifra de 1072 motores, entonces el ahorro en divisas en ese organismo fue de más de 13 700,00 USD, gracias a las conferencias impartidas, que no son más que una capacitación parcial.

 Permítanme dirigirme ahora directamente a los Compañeros Presidente, Primer Ministro, a los compañeros Machado Ventura y Valdés Mesa y también a los estimados compañeros de todas las Unidades Empresariales de Base (UEB) de Mantenimiento y Reparación de Equipos de Bombeo en todo el INRH y al Ministro Presidente del INRH, puesto que haciendo alusión a este tema, y motivado por un reportaje de televisión del 2 de agosto del 2020, debo decirles que aquí en Camagüey, en la Empresa d Acueductos y Alcantarillados, hubo de ampliarse también el taller de enrollado que existía para convertirlo en un taller de uso nacional. Tuve el honor de que me invitaran a trabajar en el Taller, pero cuando me lo dijeron, lo único que me vino a la mente decir fue: “Es que no me gusta trabajar en los hospitales o cementerios, me gusta trabajar como médico de familia”, es decir en la prevención que es lo que hay que organizar, no solamente en el INRH, sino en todas las nuestras empresas estatales que son las más importantes ahora y siempre.

Compañeros, lo que les quiero decir es lo siguiente: que no debemos alegrarnos para nada de los “logros” y de la “falsa eficiencia” que percibí en ese reportaje hecho por personas desconocedoras de que los motores no tienen porqué quemarse, re-enrollando anualmente mucho más de 1000 de motores eléctricos, invirtiendo nuestros recursos en talleres de enrollado y sus caros materiales, en vez de hacer eficazmente lo correcto, que es la re-protección de la inmensa mayoría de nuestros aproximadamente 6 667 motores eléctricos instalados en los sistemas de abasto de agua potable y de albañales en todo el país, que incluye las bombas impulsoras de abasto y de albañales, equipos de potabilización en las potabilizadoras grandes, hipocloradores de las comunidades, equipos de donación para potabilizar agua en las comunidades, los motores de las máquinas herramientas de los talleres propios del INRH y otros más.

Reitero que alrededor del 2009, se adquirieron e instalaron unos 3 500 hipocloradores que tienen un pequeño motor eléctrico (salieron en el reportaje del noticiero), y los mismos se instalaron ineficazmente sin protecciones porque a estas alturas con el país lleno de ingenieros eléctricos, no se les compraron. Sigo reiterando que el  porciento de motores quemados observado por mí en el INRH es de no menos del 20 % de motores dañados anualmente con respecto a los instalados. Insisto compañeros, si todos los motores están bien protegidos, ese índice no sería mayor del 5 %, lo que para este organismo nacional no pasarían de los 208 motores quemados al año y me parecen demasiados. Pudimos escuchar en el artículo informado por la televisión informó unos 600 motores reparados en menos de 7 meses en un solo taller como si eso fuera un gran logro, lo que demuestra una deformación total tradicional del concepto de ese trabajo.

Compañeros Presidente y Ministros, acuerdo con mis cálculos hechos en una sola moneda, solamente para la provincia de Camagüey, una inversión en protecciones eléctricas y sus paneles para la mayoría de sus 716 equipos instalados, no baja de los 335 553,00 USD. Si pudiéramos ahorrar los valores de los gastos en recursos para el enrollado, transporte de las brigadas de mantenimiento, combustible y la energía para el secado, que fueron recopilados por mí, necesarios para enrollar los motores que se queman aquí en esta provincia, el total sería de unos 38 000,00 USD anuales, pues tendríamos un curioso resultado y que es que podríamos amortizar en menos de 9 años, normalmente, todas estas protecciones, que bien mantenidas duran 20 años o más. Este mismo tiempo de amortización sería el necesario para recuperar una súper-necesaria inversión de aproximadamente unos 12 millones a 14 millones de USD para proteger correctamente todos los motores eléctricos del INRH de todas las provincias, lo que parecería a cualquier cuadro que es mucho dinero. Sin embargo demos recordar que la Potabilizadora de esta ciudad y en Las Tunas se han invertido unos 70 millones de USD sin haber siquiera metrado esas ciudades todavía usándose (al menos en Camagüey) bombas con presiones a la descarga con más grandes todavía que antes gastaban inútilmente unos 300 mil dólares al año trabajando estranguladas con bombas de 250 kW y de 27 m a la descarga, y ahora, sin haber acabado de metrar les pusieron unas de 315 kW de 35 m a la descarga, que están gastando más de 500 mil dólares por el mismo error. Aquí no están incluidos: lograr la plena satisfacción de la población al no fallarle el agua y evitar que se puede dejar de producir en valores, muy difíciles de medir, por la falta de agua en las ciudades, poblados y comunidades que generan esos costosos motores quemados. Esto también trae problemas hidráulicos y mecánicos también, porque al quemarse el motor de una bomba idónea adquirida por un proyecto bien hecho, ponen la bomba que aparezca para suplir el abasto interrumpido, produciéndose problemas de gastos de energía adicionales y deterioros en los impelentes de las mismas. Solamente en una sola provincia (Camagüey) por este concepto he podido recopilar y calcular pérdidas anuales de energía eléctrica de unos 26 839,00 USD.

Compañeros: Esto de la proliferación de talleres de enrollado es una sola de las muchas consecuencias que hemos podido concluir a manera de reiteración en Cubadebate y en otros medios, aparte de que las hemos estamos comunicando a otras entidades, y luchando personalmente contra todo estos problemas desde el 1979 hasta la fecha, capacitando a los electricistas con conferencia y cursos, que fueron resumidos (reitero) en el ya nombrado “Manual de Recomendaciones Prácticas Eléctricas”, publicado en el 2000 por la Editorial Científico Técnica. Para revertir la situación, reitero que debemos resolver esto de inmediato (preferiblemente en este orden):

Unificar de inmediato las monedas y regular los precios. Esto trae aumento de la producción y del poder adquisitivo de todos los profesionales y obreros calificados, lo que los ayuda a garantizar su estancia en esos lugares estratégicos para nuestra Economía.

 La falta del apoyo subjetivo y material para trabajar a la inmensa mayoría de nuestros profesionales y obreros calificados, por parte del Estado y de los cuadros.

 Que no existe en la mayoría de  nuestros Ministerios y empresas un trabajo correcto de exigencia con conocimiento para la implementación de métodos correctos (en todas las especialidades) y la planificación necesaria para adquirir estos recursos para repuestos, e insumos no solamente para la parte eléctrica, sino también para la parte mecánica (Mantenimiento Preventivo Planificado- MPP). Si los más de 25 Lineamientos que hablan del MPP estuvieran aplicados, esos talleres casi no serían necesarios, pues los daños a los devanados de los motores serían mínimos. Volviendo a las comparaciones que casi toda la gente comprende mejor, los planes que ejecutan los Médicos de Familia con las personas (medicina preventiva), equivale a lo que se debe hacer preventivamente con la implementación total del Mantenimiento Preventivo Planificado a toda la maquinaria mecánico-eléctrica del país.

 Que todas las garrafales pérdidas energéticas (no sólo estas, pues hay muchas más computadas por mí en el INRH) no se pueden detectar por nuestros contadores y economistas, a causa de no existe una contabilidad en una sola moneda, de la que también carecen todas nuestras empresas estatales y no estatales. Por lo que no pueden exigir por ella cono debían hacerlo, porque esas pérdidas no le afectan su trabajo.

 Compañeros todos de la Presidencia, como siempre quedo a la disposición de ustedes, y les dejo mis coordenadas para alguna o aclaración, para este organismo o para cualquier otro que pueda haber conocido durante mi trabajo de 48 años como ingeniero investigando (e innovando también).

  

BIBLIOGRAFÍA


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