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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 24 de agosto de 2022

Peligroso espejismo en la transformación socialista: ¿gestión y propiedad separadas? Propiedad y Gestión (I)


Por  Dr. Jesús Pastor García Brigos

Propiedad y Gestión

En la Conceptualización del Modelo Económico y Social cubano de Desarrollo Socialista, actualizada en el recientemente celebrado VIII Congreso del Partido, al plantear las Principales Transformaciones que fundamentan la actualización del modelo, se presenta en primer lugar:

“Consolidar el papel primordial de la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, distinguir entre el ejercicio de las facultades de propietario y las correspondientes a la posesión o la gestión (administración). A la vez, reconocer y diversificar diferentes formas de propiedad y gestión adecuadamente interrelacionadas”

Este es un enunciado que requiere al menos ulteriores precisiones en cuanto a lo que se deberá entender por “ejercicio de las facultades de propietario”- el cual se puede entender que es “todo el pueblo”- y como ellas se deberán “distinguir” de las “correspondientes a la “posesión o a la gestión (administración)” [1], por las consecuencias que para la práctica de los procesos de transformación socialista ha generado el espejismo de la “separación de la gestión de la propiedad” en el sistema empresarial, como condicionante del aumento de la eficiencia y eficacia de la moderna industria capitalista.

Pero todo parece indicar que este enunciado ha servido para generar y promover la idea de la necesidad de “ver como separamos la gestión y la propiedad” para el necesario avance en los resultados de nuestro sistema empresarial estatal, que permita “consolidar el papel de la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción”, supuestamente a partir de que “el socialismo está en la propiedad” y la gestión …“es un problema técnico”.

Una vez más la alerta de Raúl Castro exige nuestra atención: "No se olviden que una equivocación conceptual nos conduce a equivocaciones en la vida,../ "[2]        

Como señalan Rafael Alhama, Francisco Alonso y Rafael Cuevas en su libro insuficientemente conocido Perfeccionamiento empresarial. Realidades y retos[3], “…La gestión es el concepto y palabra más utilizada desde hace dos o tres décadas no ya en la literatura especializada, sino en conversaciones entre especialistas, empresarios o personas en la calle.[4].

Se habla de “gestionar un proyecto”, “gestión empresarial” y hasta de “gestión de Gobierno”. Pero pocas veces, - por no ser absoluto y decir que ninguna-, quienes lo hacen se ocupan de definir qué entienden por ese término: “gestión”. En la propia Conceptualización, apenas si se hace una “aclaración” al respecto, cuando vemos que se usa “gestión (administración)”.

Por tal razón, preferimos el rigor de los autores mencionados, quienes se ocupan de puntualizar el contenido que asignan a ese término, que asumiré como punto de partida en las siguiente  reflexiones:

  es necesario entender la gestión como las formas que toman las acciones para aplicar el saber. Se convierte de hecho en una función genérica de toda la organización empresarial, lo que significa que las funciones de las subdivisiones estructurales tradicionales, por separado, no son capaces de llevar a cabo la mencionada función genérica.”[5]

Y lo asumo como punto de partida, porque, aunque los autores asignan un contenido al término “gestión” cuando están tratando una actividad específica en la sociedad- el sistema empresarial cubano en “perfeccionamiento”- , lo hacen con una proyección que va más allá de esa actividad.

Y es que en el contexto globalizador de la actual IV revolución industrial, y la llamada “sociedad del conocimiento”, sería un absurdo ignorar el papel de las acciones asociadas a los procesos de gestión para la sostenibilidad de la eficiencia y eficacia sociales del sistema encargado de la generación de los bienes y servicios en la etapa actual del desarrollo humano. Tan absurdo como dejar el contenido del término a la libre decodificación del sujeto receptor, o simplemente “resolver” la situación proponiendo un término “sinónimo” sin más: “administración”.

¿Es acaso lo mismo “gestionar” un proyecto, una empresa, el “gobierno” o los “medios fundamentales de producción? Sujeto y predicado forman aquí una importante “pareja”.

La propuesta de los autores tiene un valor esencial, al destacar lo universal de la actividad específicamente humana en la “gestión” como proceso: la “aplicación del saber”, con su insoslayable alcance en el proceso reproductivo como totalidad, mediada por la conciencia,  la subjetividad, cualquiera que sea el espacio de las acciones.

La gestión es un proceso universal inherente al sistema de relaciones sociales de la producción -  el sistema de propiedad del organismo social en cuestión- que se concreta en los espacios particulares que conforman este sistema, como un “todo orgánico”, desde el momento primario ontogenético de interacción hombre- naturaleza, hasta la subjetividad como elemento activo en el proceso reproductivo humano.

La plena comprensión de la gestión como proceso es inseparable de una visión de la propiedad diferente a la heredada de siglos de funcionamiento dentro del sistema de propiedad privada adversarial fragmentado y fragmentador de las relaciones sociales, que impera hasta su despliegue como el complejo sistema alienante del capital universalizado en el capitalismo contemporáneo. A la vez que resulta premisa indispensable para concebir e implementar las acciones dirigidas a la superación emancipadora de esa totalidad, como trascendencia metabólica.

Como analizamos en nuestra obra colectiva “Cuba: propiedad social y construcción socialista”[6], Marx desde su juventud identifica lo que llama  “tercer tipo de comunismo", y desarrolla importantes ideas que nos sirven como Hilo de Ariadna en las necesarias reflexiones:

“(…) como la trascendencia positiva de la propiedad privada en tanto auto enajenación humana, y en consecuencia como la apropiación real de la esencia humana por el hombre y para el hombre; comunismo en consecuencia como el completo retorno del hombre a sí mismo como a un ser social (i. e., humano) —un retorno alcanzado concientemente y abrazando toda la riqueza del anterior desarrollo. Este comunismo, como naturalismo plenamente desarrollado, es igual a humanismo, y como humanismo plenamente desarrollado es igual a naturalismo; es la resolución genuina del conflicto entre el hombre y la naturaleza y entre el hombre y el hombre—, la verdadera resolución de la disputa entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la autoconfirmación, entre libertad y necesidad, entre el individuo y la especie. Comunismo es el acertijo de la historia resuelto, y él sabe que es esta solución.

El movimiento entero de la historia, como simple acto real de génesis [del comunismo] —el acto de nacimiento de su existencia empírica—, es, en consecuencia, para su conciencia pensante el proceso comprendido y conocido de su devenir. Mientras que el aún inmaduro comunismo busca una prueba histórica para sí —una prueba dentro del reino de lo que ya existe—, entre fenómenos históricos desconexos opuestos a la propiedad privada, arrancando fases aisladas del proceso histórico y centrando su atención en ellas como pruebas de su pedigree histórico (…) Al hacer esto él simplemente pone en claro que la mayor parte de este proceso con mucho contradice sus propios reclamos, y que, si él ha existido alguna vez, precisamente su existir en el pasado refuta sus pretensiones a la realidad.

Es fácil de ver que el movimiento revolucionario entero encuentra, tanto su base empírica como su base teórica en el movimiento de la propiedad privada —más exactamente, en el de la economía—.

Esta propiedad privada material, inmediatamente perceptible, es la expresión perceptible material de la vida humana enajenada. Su movimiento —producción y consumo—, es la revelación perceptible del movimiento de toda la producción hasta ahora, i. e., la realización de la realidad del hombre. La religión, la familia, el Estado, el derecho, la moral, la ciencia, el arte, etc., son solamente modos particulares de producción, y entran dentro de su ley general. La trascendencia positiva de la propiedad privada como la apropiación de la vida humana, es en consecuencia la trascendencia positiva de toda enajenación, es decir, el retorno del hombre de la religión, la familia, el Estado, etc., a su existencia humana, i. e., social (…).

Hemos visto cómo asumiendo anulada positivamente la propiedad privada el hombre produce al hombre, a sí mismo y al otro hombre: cómo el objeto, siendo la manifestación directa de su individualidad, es simultáneamente su propia existencia para el otro hombre, la existencia del otro hombre, y esa existencia para sí. Igualmente, no obstante, tanto el material de trabajo, y el hombre como el sujeto, son el punto de partida al tiempo que el resultado del movimiento (y precisamente en este acto, que ellos deben constituir el punto de partida, se encuentra la necesidad histórica de la propiedad privada). Entonces el carácter social es el carácter general de todo el movimiento: justamente como la propia sociedad produce el hombre como hombre, igual es la sociedad producida por él. La actividad y el disfrute, ambas en su contenido y en su modo de existencia, son sociales: actividad social y disfrute social. El aspecto humano de la naturaleza existe solamente para el hombre social; así solo entonces la naturaleza existe para él como un lazo con el hombre —como su existencia para el otro y la existencia de los otros para él—, y como el elemento vivo de la realidad humana. Solo entonces la naturaleza existe como el fundamento de su propia existencia humana. Solamente aquí lo que es para él su existencia natural ha devenido su existencia humana, y la naturaleza se hace hombre para él. Entonces la sociedad es la completa unidad del hombre con la naturaleza - la verdadera resurrección de la naturaleza-,  el naturalismo realizado del hombre y el humanismo de la naturaleza realizados”.[7]

Marx, desplegando su concepción de “anulación positiva de la propiedad privada”, continúa brindando elementos indispensables que constituyen una detallada argumentación[8] para una propuesta de enfoque y una práctica diferentes en lo concerniente a la propiedad y al proceso de trascendencia del sistema de la propiedad privada adversarial, que necesariamente debe ocurrir tras haber alcanzado ya un máximo en el desarrollo histórico como el sistema del capital: el desarrollo comunista de la sociedad, como alternativa a la propia existencia humana

Marx, como pensando en quienes enfrentaríamos la tarea de la construcción comunista en un organismo social histórico concreto, nos alerta acerca de que:

Para abolir la idea de la propiedad privada, la idea del comunismo es más que suficiente. Pero se requiere acción comunista real para abolir la propiedad privada real. La historia nos conducirá a ella; y este movimiento, que en teoría ya conocemos que es un movimiento de autotrascendencia, constituirá en el hecho real un proceso muy escabroso y prolongado. Pero debemos considerar como un avance real, haber ganado al final conciencia del carácter limitado así como del objetivo de este movimiento histórico, y una conciencia que lo lleve más allá de él.[9]

Están todos los elementos indispensables para no equivocarnos: abordar la propiedad como sistema y plantearnos el comunismo como proceso, como permanente autosuperación, progreso difícil y siempre imperfecto, como “juventud de la humanidad”, al decir del poeta ruso Mayakovsky.

Partimos de Marx y Engels. Pero Marx y Engels no tienen, ni podían tener, todas las respuestas. Además de que nadie podría negar que la obra de estos fundadores, independientemente de su magnitud y profundidad que la hace una fuente de inagotable valor heurístico, no ha sido siempre analizada con todo el rigor necesario, bajo los sesgos de limitaciones objetivas y de condicionamientos ideologizantes sesgados por intereses de la más diversa naturaleza, que en la mayoría de los casos solo pretendían buscar la validación de ideas preconcebidas, ajustadas a los intereses predominantes en el momento, para resolver el ejercicio del poder.

Marx y Engels no nos han legado “modelos” universales preconcebidos. Contamos con una “guía para la acción”, que, proponiéndonos una visión de futuro, debería estar orientándonos que la propiedad es un sistema, tiene carácter histórico-concreto, y existen diferentes formas de propiedad dentro de un tipo histórico determinado.

Pero, al revisar la Obra Internacional y la Obra Cubana —comprendidas como los elementos elaborados en el pensamiento académico y las prácticas reales correspondientes—, lo que queda claro es que, a pesar de resultados alcanzados en estudios de diferente carácter y en épocas diferentes, la práctica permite afirmar que aún queda mucho por recorrer para aclarar con todo el detalle y rigor necesarios el contenido y el propio sentido de la propiedad como sistema, como totalidad de las “relaciones sociales de la producción”, por citar las palabras de Marx en su crítica a Proudhon. Y que dentro de esa necesaria visión y enfoque práctico de la propiedad como totalidad, dentro de la propiedad como sistema, resultan especialmente significativas las insuficiencias en lo concerniente al contenido que debe ser recogido por la categoría propiedad social y, muy especialmente, su lugar en el complejo proceso de la construcción socialista en un organismo social histórico concreto, que inicia la transformación comunista, en tanto nueva socialidad y nueva individualidad, superiores: individuos más plenos y libres, como premisa y resultado de una sociedad más plena y libre, más apta para su reproducción sostenible como parte de la contradicción dialéctica individuo-naturaleza-sociedad.

Cuando Marx señala que la propiedad expresa: “(...) las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, el instrumento y el producto del trabajo”, nos llama ante todo, una vez más, a ver la propiedad como un sistema, esencialmente dinámico, en movimiento, un proceso: como totalidad. Y nos está proponiendo identificar tres nodos esenciales en lo concerniente a la red de interacciones dialécticas que articulan el sistema de propiedad, que denominamos “el triángulo dialéctico de la propiedad”: el individuo-la naturaleza-la sociedad.

Si profundizamos en su obra, inseparablemente unido con Federico Engels —no buscando citas aisladas y casi siempre “interpretadas” fuera de contexto—, comprendemos como es en torno a ese triángulo que se alza una articulación objetivamente existente, el proceso de producción, apropiación y reproducción por los individuos de su propia existencia humana, unidad definitoria de la propiedad como sistema.

Identificamos premisas indispensables para aprehender la propiedad como sistema de relaciones sociales, totalidad más allá de la consideración reduccionista generalmente aceptada que, entre otras limitaciones esenciales, potencia y llega a colocar como definitorias relaciones que, independientemente de su papel real en el funcionamiento cotidiano, ignora o “cuando menos” tergiversa lo concerniente a las relaciones de los individuos entre sí, atendiendo, cuando más, a las formas de distribución y apropiación final del excedente económico, en tanto posesión y disfrute exclusivamente individual y excluyente. Y decimos “cuando menos”, no como mero ejercicio retórico: la situación medioambiental a la que hemos arribado como humanidad, lamentablemente con independencia de los sistemas sociales conocidos, es una de las consecuencias que pone inexcusablemente en primer plano la actualizada disyuntiva “socialismo o barbarie, (…) Barbarie, si tenemos suerte”[10].

Sin haber dedicado una obra al tema de la propiedad, como ocurre también con respecto al problema de la división del trabajo y sus repercusiones para la división de la sociedad en clases preñadas de antagonismos,[11] y, en general, con las facetas específicas que integran el sistema de la propiedad, como son las referentes a la relación del hombre con la naturaleza, las formas de organización de las sociedades concretas, el Estado, o el papel de las percepciones, los sentimientos y las representaciones en la conciencia humana como momento del proceso de apropiación, los elementos para una concepción de la propiedad como sistema son claramente identificable en la obra de Marx, Engels y Lenin.

Los desarrollos conceptuales y las prácticas posteriores desde la propia Revolución de Octubre transcurrieron sobre una base errónea, o cuando menos limitada, de contraposición entre propiedad privada y propiedad social.

Hemos sido testigos de enfoques reduccionistas en muchos sentidos, desde la propia identificación de propiedad con posesión, hasta la limitada expresión de la propiedad solo en cuanto a la relación del productor respecto a los medios de producción esencialmente en su expresión jurídica.

Sin ignorar el lugar determinante del vínculo productor-medios de producción a través de todas sus mediaciones en el proceso reproductivo social, se ha arribado por este camino a concepciones en extremo fragmentadoras de la propiedad como sistema dinámico, que limitan la relación con los medios de producción a planos meramente formales, mediante expresiones jurídicas, políticas o meramente ideológicas.

Marx, Engels y Lenin no podían “resolver” todos los problemas, mucho menos los que surgirían durante la implementación práctica de la transformación comunista. Hicieron demasiado. Solo que luego la mayoría de los que hemos venido a continuar la obra se dedicaron a tomarlos a pedazos, algunos con buena intención, otros por incapacidad, muchos presionados por las urgencias y la mayoría simplemente reproduciendo lo que el propio Marx criticara con respecto a las negaciones simples, que siempre van preñadas de los defectos de lo negado. Dicho en un lenguaje más próximo a la vida cotidiana, funcionó el tan recurrido recurso de actuar “a la contraria”, a la defensiva, muchas veces justificados realmente por las urgencias de la política en su sentido más estrecho como actividad, y siempre a la postre con resultados insuficientes para un desarrollo sostenible de las nuevas esencias.

Así empezaron a consolidarse verdades, que devinieron verdades absolutas “sobre el fundamento” de la obra de Marx, Engels y Lenin, tales como las etapas de “transición al socialismo”, “construcción del socialismo” (…) del socialismo desarrollado (…) etc.; el socialismo como “establecimiento de la propiedad social”, la “abolición de la propiedad privada en el comunismo” (olvidando las propias refutaciones de Marx en este sentido); la afirmación de que la división social del trabajo desaparece en el comunismo, de la necesidad de actuar siguiendo el “principio de distribución socialista, de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”, entre otros postulados “científicos”.

Y esto sin mencionar las “prácticas” como las que han amparado diferentes procesos de “socialización de la producción”, la aplicación de los no menos peligrosos “mecanismos de estimulación”, y las propuestas de “usar” elementos del mercado capitalista en busca de la necesaria eficiencia productiva del socialismo en su establecimiento, entre otros pasos para responder a las urgencias del día a día en este camino, tan lleno de desafíos como necesitado de creatividad en su enfrentamiento.

En la práctica y la academia se omiten elementos esenciales, productores de deformaciones, pretendiendo establecer el “dueño socialista”, sobre la base de un “sentimiento de dueño”, en el cual quedaba poco lugar a la conciencia humana, a la satisfacción espiritual, a la creatividad humana, a la apropiación de la riqueza social que necesariamente debe ser conceptualizada e instrumentada con una nueva naturaleza para que sea premisa y a la vez resultado de la “verdadera emancipación humana”, esencia de los “productores libres asociados” que Marx colocara en la base del nuevo modo reproductivo.

Resultado de tales reduccionismos se fue arribando en los planos prácticos cotidianos y en sus expresiones teóricas académicas, a una propiedad social en esencia difusa, ya sea en su identificación excluyente y limitada como propiedad jurídicamente estatal - en la práctica histórica con esencias centralistas burocráticas o en su identificación simplista de posesión “colectiva”, “comunal”, “común” imprecisamente conceptualizada e instrumentada. Y en la cotidianeidad tan real y efectiva como pretendidamente ignorada o subvalorada, ha prevalecido la permanencia del sentido de propiedad y los comportamientos efectivos, como “posesión, tenencia” y consecuente disfrute directo, inmediato y en definitiva igualmente excluyente, en todos los niveles de organización del proceso reproductivo, desde su fundamento, sujeto y objeto insoslayable: el individuo.

Todas estas deformaciones, por omisión o intencionadamente, han convergido a la reproducción de fenómenos opuestos al necesario progreso emancipador verdaderamente humano, que requiere de indispensables fundamentos materiales, pero no puede descuidar los elementos específicos distintivos de la esencia humana a través de la “autoemancipación del trabajo” [Marx][12], en su unidad con la gestión como proceso.

En la actualidad, para mayor complejidad, la necesaria transformación socialista, tiene que enfrentar la realidad de una globalización neoliberal sustentada en un “sistema de dominación múltiple”[13] que conduce aceleradamente a la humanidad hacia una crisis de proporciones también globales y que puede ser definitiva para su existencia.

En este contexto intelectual y práctico cotidiano surgieron y surgen las propuestas de soluciones para rectificar, que implementándose unas y rechazándose otras, contribuyeron todas a formar referentes —por negación o por imposición ideológica… o política— acerca de lo que debe ser la transformación socialista, el Estado en este proceso, la propiedad, la relación entre las clases, etc.

Y en estos “referentes” hacen que sea difícil decir algo nuevo, cuando aparentemente todo está dicho, según los esquemas mentales y, sobre todo, los intereses establecidos; cuando los obstáculos reales se amplifican como justificaciones de ineficiencias, cuando las limitaciones se explican por las condiciones excepcionales en las que se tiene que desarrollar la transformación, y cuando la teorización necesaria entra en pugna con la pragmática del día a día.

En la obra de Marx y Engels y los desarrollos posteriores durante la conducción leninista de las transformaciones en Rusia, está presente una concepción en gestación y diferentes grados de desarrollo para las condiciones concretas, un enfoque que permite aprehender que las relaciones de propiedad se objetivan en un sistema particular de relaciones sociales, en una totalidad, que se da en la realidad objetiva, y que es posible expresar conceptualmente si entendemos la propiedad como:

un sistema objetivo e histórico-concreto, que se conforma desde los individuos en su actuación en el “proceso del trabajo” [Marx], al generar las condiciones de su propia existencia, produciéndose a sí mismos como individuos humanos: seres diferenciados se la naturaleza y entre sí. Tiene mediaciones permanentes en el proceso de socialización, que se desenvuelve en contradictoria unidad dialéctica con la naturaleza. Funciona objetivamente como conjunto de relaciones sociales consecuentemente históricas y concretas, sobre la base de las establecidas respecto a los propios materiales e instrumentos de trabajo, a través de las relaciones tecnológico -organizativas y técnicas de dirección, la organización en grupos sociales, clases, y en general las estructuras funcionales de agrupación de los individuos en su reproducción social, como la familia y los colectivos laborales y las que constituyen los elementos de dirección de la sociedad desde y más allá del proceso del trabajo. A saber: las del Estado como institución y los diversos tipos de organizaciones sociales, como elementos de la organización del “poder público” en las conocidas etapas de desarrollo clasista, con los reguladores y sistemas normativos de diferentes grados, desde los más directamente vinculados a la actividad económica, hasta los vinculados a la actividad política, específicamente en el ejercicio del poder a través del Estado y otras instituciones, con las leyes y regulaciones en general, y los valores imperantes en la sociedad.

En esta obra identificamos una propuesta para adentrarnos en la intelección de las complejidades de la propiedad como sistema, específicamente para la transformación comunista de la sociedad. Una propuesta para abordar la propiedad en la construcción socialista, como proceso sistémico histórico-concreto, con sus fundamentos en el proceso de producción, desde el proceso del trabajo como actividad consciente del hombre en interacción con la naturaleza, conduciendo sus acciones guiado por el conocimiento histórico y concretamente desarrollado, los saberes que devienen fuerza objetiva  para sus acciones; el conocimiento que es sustento y resultado de la práctica, como identificamos ya en obra tan temprana como La ideología alemana, en la afirmación de que “(…) Las diferentes fases de desarrollo de la división del trabajo son otras tantas formas distintas de la propiedad; o dicho en otros términos, el estado existente de la división del trabajo determina también las relaciones de los individuos entre sí en lo referente al material, el instrumento y el producto del trabajo”.[14]

La propiedad es un sistema en el cual hay que tener en cuenta:

1. La dialéctica objetiva del proceso de producción —apropiación— reproducción de la vida social por los individuos, que tiene su fundamento en la interacción individuo-naturaleza, mediada en las contradicciones entre los procesos de enajenación y emancipación, transversalizadas por la contradicción entre individuo y sociedad.

2. El proceso de producción-reproducción enlaza el contenido de todo un sistema de procesos que conforman a su vez el fundamento del proceso de apropiación por los individuos de su vida social: la unidad dialéctica propiedad social-propiedad individual, con sus contenidos específicos en diferentes etapas y contextos particulares. El proceso de apropiación tiene sus fundamentos objetivos en la satisfacción de las necesidades materiales (objetuales) más inmediatas hasta la conformación y satisfacción de los intereses, objetivos, sentimientos, y representaciones ideo-espirituales.

La propiedad como categoría que expresa esencialidades comunes a todas las etapas del desarrollo humano en la interacción individuo-naturaleza- sociedad.

El individuo se diferencia de la naturaleza a partir del proceso del trabajo, actividad consciente, dirigida a fines, resultado de acumulación y premisa: crea lo que necesita para vivir; el proceso del trabajo se desarrolla históricamente, desde la actividad simple del individuo en crear para vivir cuando aún era el “hombre instintivo (…) el salvaje” [Lenin],[15] sobre la base del proceso de interrelación entre los individuos y la naturaleza: se producen los individuos y sus condiciones para la existencia en el proceso de producción social.

En el proceso de producción, con su propio surgimiento y desarrollo como proceso humano, surge la unidad propiedad social-propiedad individual: cada individuo se apropia de condiciones para su existencia, de lo necesario para mantener y desarrollar su individualidad, sus especificidades, como premisa y resultado del proceso de producción y apropiación de las condiciones sociales generales en su expresión histórico concreta.

Este proceso de producción y apropiación de las condiciones, el proceso de reproducción de la vida social, descansa en la acción de las individualidades socializadas. Esto es, en la acción de los individuos específicos, mediada, condicionada, por la interacción con los otros individuos humanos, durante lo que se genera un sistema que resulta de esas apropiaciones individuales al mismo tiempo que las condiciona: la propiedad social.

3. Los múltiples procesos que llenan de contenido el proceso de apropiación, tienen su existencia en las determinaciones histórico-concretas de: el proceso del trabajo; la división social del trabajo y la división social jerárquica del trabajo; las clases, grupos sociales, la familia, y otras estructuras que actúan como portadores (actores sociales) específicos interrelacionados; el proceso de articulación de la producción y el consumo: la producción de mercancías y el mercado, la planificación; los reguladores esenciales del proceso de reproducción social, desde el momento de la producción material-objetual hasta la producción y reproducción de las expresiones en la conciencia y los valores que sustentan un modo específico de reproducción social.

Estamos ante una propuesta que brinda elementos esenciales para comprender la unidad propiedad- gestión:

Toda producción es la apropiación de los objetos de la naturaleza por el individuo en los marcos de determinada forma de sociedad y mediante esta forma. En este sentido será una tautología decir que la propiedad (la apropiación) es condición de la producción. Y es risible, no obstante, dar un salto de aquí a determinada forma de propiedad, por ejemplo a la propiedad privada (lo que sería lo mismo que plantear en calidad de condición a la forma contrapuesta, la ausencia de propiedad) (...) Aquí no vamos a referirnos en lo absoluto a la cuestión de si la riqueza crece mejor bajo una u otra forma de propiedad. Pero es una tautología decir que donde no existe ninguna forma de propiedad no se puede hablar de ninguna producción y, por supuesto, de ninguna sociedad. La apropiación que no se apropia de nada, es una contradicción in subjecto”, [16]p. 25.

“El resultado al que arribamos, consiste no en que la producción, la distribución, el cambio y el consumo son idénticos, sino en que todos ellos conforman partes de un todo único, diferencias dentro de la unidad. La producción domina sobre sí misma, tanto con respecto a sí misma en la contradictoria determinación de la producción, como con respecto a los otros momentos. A partir de ella el proceso comienza cada vez de nuevo. Que el intercambio y el consumo no pueden tener un valor dominante resulta claro, y lo mismo con respecto a la distribución como distribución de productos. En calidad de distribución de los factores de la producción, ella misma es un momento de la producción. Una producción determinada condiciona, así,  un determinado modo de consumo, determinada distribución, determinado intercambio y determinadas relaciones de esos diferentes momentos entre sí. Por supuesto, también la producción en su forma unilateral, por su lado, se determina por los otros momentos. Por ejemplo, cuando se amplía el mercado, esto es, la esfera del intercambio, crecen las dimensiones de la producción y se hace más profunda su diferenciación. Con el cambio de la distribución cambia la producción, por ejemplo, con la concentración del capital, con diferente distribución de la población entre la ciudad y el campo, etc. Entre los diferentes momentos tiene lugar una interacción. Esto es inherente a cualquier todo orgánico” .[17]

La propiedad y la gestión como como sistemas y procesos conforman una unidad dialéctica, que se desenvuelve articulada en cada uno de los diversos subsistemas del metabolismo social. No es posible plantearse separar la gestión de la propiedad, sin analizar los cambios en ese “todo orgánico”, so pena de generar una invalidante contradicción in subjecto.

Así es importante claridad en la definición de lo específico de cada uno de los subsistemas que conforman la propiedad como totalidad – los espacios- y consecuentemente como se desenvuelven cada uno de los procesos, en su conceptualización histórica para cada caso concreto, los “momentos” en los que se expresa su funcionamiento. Con el lugar determinante de la generación de bienes y servicios, asociada a los sistemas productivos materiales, entre ellos el desenvolvimiento empresarial como unidades sociales  y lo decisivo de los procesos de dirección del proceso reproductivo como totalidad, específicamente el funcionamiento del Estado y la labor de gobierno.

Y con ello aprehender consecuentemente el contenido de la gestión como proceso en sus diversas manifestaciones inseparable de la propiedad como sistema.

Esta propuesta de concepción de la propiedad como sistema es expresión conceptual totalizadora filosóficamente del proceso objetivo de producción-apropiación-reproducción por los individuos de su existencia como seres sociales, que se distingue por la actividad consciente humana, la gestión sustentadora y sustentada por la práctica. En ella, además de la importante indicación metodológica acerca de la relación propiedad gestión, se brindan elementos para los elementos para profundizar en la concepción acerca de la transformación comunista y las complejidades del tipo histórico de propiedad como sistema que le acompaña:

La concepción de un tipo de propiedad nuevo como su núcleo ontogenético en construcción, lo que se ha dado en llamar propiedad socialista, como articulación consciente de los procesos que conforman el sistema de la propiedad, dirigida al objetivo emancipador comunista mediante formas diversas histórico concretamente determinadas, en su unidad dialéctica con la gestión como actividad que siempre descansa en el proceso del conocimiento, con sus especificidades para cada momento y espacio del proceso reproductivo.

Tal es el caso de lo concerniente a los sistemas empresariales y a los procesos vinculados a la dirección de la sociedad- la política como actividad histórica y concretamente determinada- , como premisa para comprender y actuar proactivamente en la resolución de la contradicción gestión- propiedad específicamente al emprender y avanzar en esta transformación:

cuáles cambios en la gestión, como actividad consciente de aplicación del saber, en particular el conocimiento científico, para definir e implementar acciones,  mantienen y consolidan la cualidad de la propiedad como totalidad dinámica sistémica, y cuáles cambios en la gestión pueden generar situaciones que alteren esa cualidad, propiciando un desenvolvimiento reproductivo diferente.

La gestión es per se un proceso definido por el conocimiento como actividad humana, por tanto, histórico y concreto en sus determinaciones esenciales, lo que hace un tanto tautológico referirse a gestión de algo “basada en el conocimiento, en la ciencia”. Aunque para enfrentar abiertamente determinados comportamientos, sea importante recordar que no tiene sentido pensar en accionar con eficiencia y eficacia con determinado fines sin apoyarnos en el saber acumulado en la práctica transformadora como actividad social.

La gestión no es algo neutral socialmente, como no lo son los cambios que en ella se produzcan en cualquiera de los espacios: no son neutrales socialmente; no son procesos meramente técnicos. Se trata de un proceso consubstancial a lo distintivo de la esencia humana: la subjetividad como elemento activo en la conformación y desenvolvimiento del sistema de relaciones sociales de la producción: cada sistema de propiedad concreto. La gestión no se puede “separar” de la propiedad. Los cambios que introduzcamos en la gestión, trascenderán al sistema de propiedad generando cambios en el mismo con la visión propia de los saberes, las necesidades e intereses propios que le sirvan de fundamento a los actores involucrados, algo a tener muy en cuenta al plantearnos un proceso de trasformación socialista, que se propone una naturaleza reproductiva que trascienda el orden metabólico reproductivo del sistema del capital.

Es imprescindible profundizar en la conceptualización de la gestión como proceso eminentemente social, y la relevancia de considerar las particularidades del espacio donde dicho proceso tendrá lugar: en cualquiera de ellos, la gestión es parte inalienable de la propiedad como sistema que constituye el núcleo del metabolismo reproductivo. Incluso asumiendo la simplificada acepción de “gestión” como administración, la plena connotación reproductiva es mucho más que un conjunto de procedimientos “técnicos” de alocación de factores de la producción y se despliega en interacción de mútua determinación con los elementos componentes del espacio específico.

Con elementos comunes, no es lo mismo referirse a “gestión empresarial” que a “gestión de gobierno”; como no lo es analizar la gestión empresarial en el sistema del capital, y lo que necesariamente deberá plantearse en la “nueva empresa” para la transformación socialista, ni lo que es “gestionar” la labor de gobierno en las democracias liberales, que descansan precisamente en la reproducción de un status quo cuya esencia es una parte de la sociedad “dirigiendo” al resto, Como no puede ser lo que necesariamente hay que establecer para avanzar con la visión de la transformación comunista: la extinción del Estado, el autogobierno social comunista, una estatalidad emancipadora “verdaderamente humana”.

Continuará



[1] Cierto es que ese enunciado de la Conceptualización requiere precisiones importantes, que no serán objeto de nuestra atención en este trabajo. En ese importante documento se puede inferir que por “propiedad socialista de todo el pueblo” se asume la propiedad jurídicamente estatal, aunque no se explicita. Y se reitera un concepto “desarrollado” más adelante: “Los medios fundamentales de producción en el Modelo…” como “…aquellos que facilitan al Estado socialista conducir el desarrollo económico y social.”

[2] "La crítica no es opción, es necesidad", María Julia Mayoral, Granma, 3 de noviembre de 1999

[3] Perfeccionamiento empresarial. Realidades y retos, Ciencias Sociales, La Habana, 2001

[4] Idem, P.17

[5] Idem. P19

[6] “Cuba: propiedad social y construcción socialista”, García Brigos, Jesús P., Alhama Belamaric, Rafael; Lima Ferrer, Roberto J., Rafuls Pineda, Daniel, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2012.

[7] Collected Works,  New York, 1976. t. III, pp. 297-298.

[8] Íbidem, t. III, pp. 298-300.

[9] Íbidem, t. III, p 313.

[10] Istvan, Mészáros: Socialismo or barbarism, Monthly Review Press, 2001, p. 80.

[11] Que en los tratamientos comunes ha llevado a la afirmación de la desaparición de la división social del trabajo, negando su papel determinante en el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.

[12] C. Marx: Manuscritos económico-filosóficos del 44. T.III, Collected Works, ed. Cit.

[13] Concepto desarrollado en el grupo GALFISA del Instituto de Filosofía cubano, coherente con el enfoque de metabolismo social que, desde Hegel, está presente en la obra de Marx y Engels y en las mejores prácticas de transformación socialista, y ha sido hilo conductor de la obra teórica de István Mészáros acerca de este complejo proceso.

[14] C., Marx, F., Engels: “La Ideología Alemana”, Collected Works, vol. 5, Ed. cit, p. 32.

[15] V. I., Lenin: “Cuadernos filosóficos”, t. 29, Obras completas, 5ta edición, Editorial Progreso, Moscú. 1986.

[16] Ver: Gründrisse, t. 28, Collected Works, ed. cit., p. 25.

[17] Ver: Gründrisse, t. 28, Collected Works, ed. cit, pp. 36- 37

martes, 23 de agosto de 2022

Mar-A-Lago o cómo salvar a un Imperio en decadencia

By Larry Goldbetter22/08/2022



Detrás del allanamiento del FBI a Trump, hay una lucha desesperada entre el establishment y la extrema derecha. La división no solo es interna: también incluye cómo actuar ante Rusia y qué hacer frente a la amenaza de China.

El allanamiento del 8 de agosto por parte del FBI en la residencia y el patio de recreo de Donald Trump en Mar-a-Lago ciertamente llamó la atención de todos, especialmente de Trump. Y mientras se desarrolla la batalla legal por las cajas llenas de archivos secretos que Trump se llevó a su sótano (¿y qué había en su caja fuerte?), esto da cuenta de algo mucho más profundo que los actos delictivos específicos que se alegan. Podría describirse con mayor precisión como parte de la saga "¡El Imperio Contraataca!"

La creciente división política en los Estados Unidos, que se refleja en casi cualquier tema, desde la inmigración hasta el derecho al aborto y las vacunas, refleja el debate que se está produciendo en la clase política sobre cómo salvar al imperio estadounidense. A medida que el imperialismo estadounidense enfrenta desafíos cada vez mayores a nivel internacional, este debate adquiere una naturaleza más urgente y, a veces, violenta.

El imperio estadounidense se está desvaneciendo y hay una lucha feroz sobre cómo salvarlo. Básicamente, estamos siendo testigos de lo que sucede dentro del vestuario perdedor, con unos culpándose a otros, ¡y todos ellos tienen al menos parte de la razón!

El establishment, tanto demócrata como republicano, quiere tratar de mantener sus alianzas, fortalecer y expandir la OTAN y "girar hacia Asia", para enfrentar el creciente desafío que enfrentan desde China. La oposición de extrema derecha es más "Fortress America", es decir, dejar que Europa se cuide sola y retirarse de muchos tratados y alianzas internacionales, como hizo Trump durante su administración, con el tratado Climático de París y el acuerdo nuclear con Irán.

Las dos partes tampoco están de acuerdo sobre cómo relacionarse con Rusia, el establishment la ve como una amenaza, la extrema derecha como un aliado. Hay dos cosas, sin embargo, en las que están de acuerdo: que China es la gran amenaza emergente y que no se debe negar ninguna solicitud del Pentágono de más armas contra Rusia. Incluso los "socialdemócratas" Bernie Sanders y AOC votaron a favor de todas las autorizaciones de armas para Ucrania.

El imperio estadounidense se está desvaneciendo y hay una lucha feroz sobre cómo salvarlo. Básicamente, estamos siendo testigos de lo que sucede dentro del vestuario perdedor, con unos culpándose a otros, ¡y todos ellos tienen al menos parte de la razón!

Para tratar de medir el declive del imperialismo estadounidense, basta con mirar Medio Oriente, un área que hace veinte años entró en disputa, pero fue después dominada por Estados Unidos. Hoy en día, la zona está bastante cambiada. Desde la invasión de Irak en 2003 y Afganistán en 2001 por parte de la administración Bush, están los estados fallidos de Irak, Siria, Libia y Afganistán. El ejército estadounidense sigue siendo formidable y capaz de hacer mucho daño. Pero las guerras no las gana quien tiene las armas más destructivas. Al final, Estados Unidos perdió en Irak y no pudo derrotar a los talibanes en Afganistán. ¿Qué podemos esperar cuando los países de Medio Oriente cambien su mirada en relación a China?

Además, la pandemia fue un duro golpe para el país, política y económicamente, el equivalente a perder una guerra, con más de un millón de muertos, incontables millones de heridos y la economía muy afectada. Incluso ahora, a 18 meses del inicio de la administración de Biden, mil personas mueren de COVID todos los días. Y si bien los indicadores económicos muestran que se han agregado millones de empleos a la economía y la tasa de desempleo es baja, más personas han abandonado la fuerza laboral y ya no se cuentan en estas cifras, especialmente los jóvenes trabajadores y jóvenes negros e hispanos.

Con la elección de Barak Obama en 2008 y la crisis financiera, las cosas empeoraron. Trump, un ideólogo racista desde hace mucho tiempo (y donante político de los demócratas cuando residía en Nueva York), libró una incesante campaña racista de 8 años contra el primer presidente negro de los Estados Unidos, acusándolo de todo, desde ser un terrorista musulmán hasta de haber nacido en el extranjero y no ser elegible para la presidencia. Estas acusaciones permitieron a Trump galvanizar una base racista masiva en un movimiento fascista.

Obama y Biden rescataron a los multimillonarios de Wall Street y a la industria automotriz, mientras que millones de trabajadores perdieron sus hogares por ejecución hipotecaria, lo que afectó a las familias negras y latinas al doble de la tasa de las familias blancas. Pero muchos trabajadores blancos, que vivían en áreas segregadas, culparon a Obama y dieron la bienvenida a Trump como lo habían hecho con Reagan en la década de 1980.

Con una base energizada, los republicanos más influyentes se alinearon y abrazaron el frenesí racista, llegando incluso a evitar que Obama electo dos veces nombrara un juez de la Corte Suprema cuando todavía le quedaba un año en su presidencia.

Una vez en la Casa Blanca, el estafador racista multimillonario trató de dirigir el país como si fuera su negocio familiar, rodeándose de amigos cercanos y familiares y haciendo de las ganancias personales su máxima prioridad. Para mantener su base de masas, dio luz verde a grupos violentos de supremacistas blancos, desde los nazis que realizaron un desfile de antorchas en Charlottesville, hasta Proud Boys, Oath Keepers y otras milicias fascistas armadas más pequeñas. Abrazó a otros fascistas a nivel internacional, desde Putin hasta Bolsonaro y Orban, mientras debilitaba los lazos de Estados Unidos con la OTAN e incluso cuestionaba si la OTAN debería continuar.

Obama y Biden rescataron a los multimillonarios de Wall Street y a la industria automotriz, mientras millones de trabajadores perdieron sus hogares por ejecución hipotecaria, lo que afectó a las familias negras y latinas el doble que a las blancas. Pero muchos trabajadores blancos que vivían en áreas segregadas culparon a Obama y dieron la bienvenida a Trump como lo habían hecho con Reagan.

Ahora, la administración de Biden está tratando de asegurar el dominio del establishment dentro del país y recomponer las cosas con aliados en el extranjero. Pero Estados Unidos no es el mismo que era cuando Biden era vicepresidente de Obama, y ​​mucho menos cuando era senador. Sus sueños de cooperación bipartidista se han hecho añicos a medida que el Congreso continúa enfrascado en un combate cuerpo a cuerpo en cualquier cuestión que no sea gastar más en armas.

El violento ataque masivo contra el Capitolio el 6 de enero, para detener la certificación de la elección de Biden, fue la expresión más abierta y violenta de esta pelea de perros de la clase dirigente para salvar el imperio. Y si bien es posible que a Trump solo le preocupara permanecer en el cargo, los miles que asaltaron la capital y los políticos que los apoyaron no solo tenían respaldo financiero, sino también un objetivo estratégico más amplio para la dirección del país.

Esta lucha está lejos de terminar. Cientos han sido arrestados y muchos enviados a prisión por su participación en el 6 de enero. Dudo que Trump alguna vez vea el interior de una cárcel, ya que el establishment parece más preocupado por mantenerlo fuera de la Casa Blanca.

Esta lucha probablemente se profundizará a medida que se imponga la creciente amenaza de guerra. Ningún imperio ha dejado jamás en paz el escenario de la historia. Con el aumento de las tensiones por la invasión rusa de Ucrania y el aumento de las provocaciones y los ejercicios militares sobre Taiwán, pronto se les puede pedir a los trabajadores y jóvenes que se sacrifiquen por este imperio. Si vamos a tener que luchar, debe ser por nuestro futuro, no por el del imperio.

Tuercas flojas en el engranaje social

 

 
OPINIÓN
 

En el parquecito del bulevar se vio renacer muy pintadito a Elpidio Valdés, pero vuelven las manos a dañarlo. Foto: Alejandro García Sánchez

Hipótesis: “JAM, así lo firmaré. Quiero anunciarle al mundo, en la pared del frente de mi casa, con una letra bien grande y a rojo vivo, que soy ‘El locote del barrio’, acompañado por un dibujo obsceno que grafique la dimensión de mi locura”. Absurdo, después de tanto trabajo que pasó la familia para embellecerla. ¡Qué bochorno!

El fenómeno, fuera del domicilio y lejos de ser típico de Cuba, significa violaciones de normas sociales de convivencia bastantes elementales. Pero, por mucho que se estudie a quienes las rompen y a quienes las formulan, las tuercas, en la práctica, continúan flojas. Y esto ya no es para una campaña, en la que solo se describen situaciones y se hacen llamados.

Hay proyectos que nunca encuentran su momento de gracia, y esta certeza le da forma a la historia de la instalación infantil ubicada en el Parque de la Ciudad y coronada con figuras gigantes del Elpidio Valdés y el Capitán Plin, las cuales fueron lujo y exclusividad en el diseño del espacio. • Lea más sobre este tema Cuando fue reanimado en 2017, parecía que nunca más volvería a caer en el marasmo y el abandono, pero nos equivocamos.
Periódico Invasor·Ailén Castilla Padrón

Deterioro real. Falta de rectitud. Vulgaridad. Chabacanería. Desfachatez. Irrespeto al derecho ajeno. Indecencia. ¡Anjá! Son esas transcripciones que hace cualquiera, con dos dedos de frente, cuando ve las jabas… en los caminos, escucha esa música que atropella el tímpano de los vecinos o transeúntes, muros —con la pintura fresquecita— “luciendo” graffitis o huellas de zapatos.

No puede tolerarse que, luego de una gran “pachanga”, el rastro camino a casa sea no dejar piedra sobre piedra. Y discrepo con llamar indisciplina social al vandalismo. Y entiendo que sí hay que enfrentar el mal olor que emana de las bolsas con desperdicios y no solo engurruñar la nariz. Los únicos “dedos acusadores” no tienen que ser los de las leyes y quienes deben hacerlas cumplir.

Aunque, a decir verdad, ya ni esos “dedos acusadores” uno ve en acción con la sistematicidad que quisiera. Que las molestias, con un incremento en estos duros tiempos, no conlleven a soltar las manos, porque entre esas mismas manos están las que, quién sabe, lanzan botellas contra los monumentos y en las calles, arrancan plantas, apedrean casas y cosas, y toman como “un juego” la coexistencia pacífica. Todos cargamos con los errores de poner paños tibios a comportamientos reprochables o dejarlos correr.

Ahora bien, ¿qué hacer con la observación pasiva de esas manifestaciones? La respuesta no puede ser que “ya eso a nadie le importa”, o “yo no soy nadie para decirle a la gente lo que tiene que hacer”. Es así como, en el agitado acontecer, ha ido calando la abulia, cuando la solución es de todos y todos somos alguien.

A ese punto se llega porque, de igual forma, hay gente que se ha puesto ronca de hablar y la vida sigue igual. Habría que indagar sobre el camino de las denuncias hechas por la población. Porque tengo la impresión de que, en ocasiones, caen en saco roto o no hay rigurosidad, o no se precisan ante el pueblo las sanciones aplicadas. Y, como apunta una amiga, para “buscarse problemas” hay que contar con respaldo institucional concreto, no de palabras.

Asimismo, pudiéramos llamar indisciplinas sociales (institucionales) a esas calles rotas para hacer trabajos y que no son bien reparadas; a los sitios perdidos en hierba o mal chapeados, hasta sin recogerse la maleza; a los regueros que, a veces, se arman durante la recogida de desechos por Comunales; a vender un producto con una pesa “canibaleada”; al no adecuado control de la higiene en entidades y a los enormes bafles que se ponen al frente o al lado de casas.

Nunca nos cansaremos de insistir en la importancia del binomio sagrado que conforman el hogar y la escuela en la formación del individuo en función de la sociedad. No solo es que viviendo así se afecte la convivencia, sino el saldo negativo en cuestiones de seguridad y confianza en la labor de las instituciones.

Si en la casa se habla de duros años de trabajo y esfuerzo común para lograr lo que se tiene, a nivel de sociedad ocurre igual. Por eso, sobre la base experiencial y analizando las condiciones reales de Cuba, que la disciplina no nos sea indiferente y, en su preservación, se anexe a las normas el sentido de lo público y lo privado.

Argentina: El ajuste requiere de técnicos y de políticos

Por Julio C. Gambina

Luego de idas y vueltas se designó a Gabriel Rubinstein en el ministerio de economía. Será el segundo a bordo en la gestión económica de Massa. Es un “profesional” de la economía ortodoxa, consultor de empresas, presentado como el “técnico” que viabilizará las decisiones políticas del cogobierno del FdT y el FMI. Rubinstein tiene antecedentes en la gestión pública junto a Roberto Lavagna, quien tuviera a su cargo la gestión económica en tiempos de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner. Igual que Alberto Fernández y Sergio Massa emitió opinión fuertemente crítica respecto de Cristina Fernández y los gobiernos de cuño kirchnerista. La dupla Massa-Rubinstein constituye la sociedad de ejecución del ajuste acordado con el FMI. Aludimos a un político y a un “técnico”.

Recuerdo el debate entre Menem y Cavallo cuando aquel destacaba a su ministro como un gran “técnico”, pero que, sin el jefe político del justicialismo, la convertibilidad era imposible, ya que había que disciplinar a los votantes y seguidores. Carlos Menem era consciente que el consenso político viabiliza los recortes de recursos para los sectores más necesitados, una demanda histórica del poder económico y político del país. Claro que Cavallo era también un político que disputo cargos electorales y consenso político y social.

La recordación es útil, ya que la dupla en la gestión económica, Massa y Rubinstein, debuta con un incremento de las naftas y una disminución del gasto público en sectores sensibles.

El Boletín Oficial del 22 de agosto anunció vía “Decisión Administrativa 826/2022”[1] un ajuste de 70.000 millones de pesos al Ministerio de Educación, otros 10.000 millones de pesos al de Salud y 50.000 millones de pesos al programa Procrear. Suman un total de 210.000 millones de pesos de recortes de programas públicos para facilitar el achique del déficit fiscal. El ajuste opera sobre los ministerios de Educación, de Salud y de Desarrollo Territorial y Hábitat.

Se insiste en la consistencia macroeconómica de las medidas de gobierno, como principal tarea del técnico Rubinstein. ¿Qué significa consistencias macroeconómicas? ¿Consistentes en beneficio de quien, a favor de quien y en perjuicio de quién?  El aumento de los combustibles impacta en suba de precios y por ende deteriora la capacidad de compra de la mayoría de la población que vive de ingresos fijos y disminuidos por la misma evolución de la inflación. Agosto puede repetir el elevado guarismo de julio, incluso puede ser menor, pero escala en el año al 90%, habilitando un debate sobre la posibilidad de una inflación de tres dígitos para todo el 2022.

Con un 40% de pobreza y un porcentual similar de trabajo irregular, sin seguridad social, y un promedio de ingresos muy por debajo de la línea de pobreza, la orientación ajustadora de la dupla Massa-Rubinstein deteriora aún más los ingresos populares.

Más aún, reunido el 22 de agosto el Consejo del salario, el empleo y la productividad, se decidió, con 30 votos a favor, una abstención y un rechazo, una actualización del Salario Mínimo Vital y Móvil, SMVM, de un 21% en tres cuotas. Se eleva así el SMVM, de 47.850 pesos de agosto, a unos 51.200 pesos para septiembre, a 54.550 pesos para octubre, y a 57.900 pesos a noviembre.

Desde ámbitos sindicales se pretendía que el SMVM superara la línea de la pobreza y se solicitaba un mínimo en torno de los 110.000 pesos mensuales. El monto asignado para septiembre apenas supera el 46% de ese monto, necesarios para cubrir la canasta total de la cifra oficial del límite de la pobreza.

La parodia del “Consejo del Salario, el Empleo y la Productividad”, repite la desconsideración del debate sobre empleo y productividad. Solo se concentra en un acuerdo entre patrones, gobierno y la burocracia sindical para contener la distribución del ingreso, favoreciendo la lógica de la ganancia y, por ende, del régimen del capital.

Para estas cuestiones importa la consistencia de la macroeconomía, para el ajuste y la reestructuración del orden económico a favor del capital.

Rubinstein debió disculparse de sus críticas a la líder política del FdT, igual que antes debieron hacer Massa y Fernández, en aras de legitimar la presencia en el gobierno de la coalición liderada por Cristina Fernández. Las opiniones “políticas” del nuevo funcionario se adecuan en función del lugar asignado en la gestión del capitalismo. Una posición se asume como oposición política y no hay inconveniente en rectificar si se trata de ocupar un lugar desde el oficialismo.

La política económica del gobierno del FdT es auditada formalmente por el FMI, pero también considerada desde la Embajada de EEUU, tal como se evidencia en los contactos regulares del embajador estadounidense con diferentes ámbitos del gobierno nacional, y recientemente en el cónclave del Consejo de las Américas.  Allí se remarcó la importancia de la Argentina y la región latinoamericana y caribeña en la provisión de los recursos naturales demandas por el orden económico mundial. La designación de Rubinstein aparece como la de un técnico, de un profesional con opinión política, un técnico con formación política y teórica que apuntará a consolidar con medidas de política económica, el modelo productivo y de desarrollo del capitalismo en la Argentina.

Eso de “técnico” es muy discutible. Se trata de un funcionario que buscará darle sustentabilidad al proyecto de inserción capitalista de la Argentina en una economía mundial, por cierto, muy discutida, con inflación elevada y tendencia creciente hacia la recesión. Argentina agrega a los problemas globales su propia especificidad de desorden político, que impacta con su elevada inflación, motivada en la disputa por el excedente desde los sectores hegemónicos de la producción y circulación de bienes y servicios.

La prioridad de la dupla Massa-Rubinstein apunta a cumplir con el acuerdo con el FMI. Por lo tanto, el ajuste fiscal y la acumulación de reservas internacionales para cumplir los compromisos de la deuda, se consolida como un gran condicionante de política económica. Al mismo tiempo, se confirman las demandas del poder económico, por eso reuniones con sectores de la mesa de enlace, de la agroindustria y otros sectores del poder económico.

En contrapartida, muy poco sobre las reivindicaciones populares. que entre otras cuestiones aparecieron expresadas en movilizaciones muy importantes de las centrales sindicales. Todo un tema para considerar, sea por la cantidad de movilizados como por la ausencia de una centralidad política desde el movimiento obrero para liderar una demanda a favor de los ingresos populares. Es parte de la fragmentación que se intenta superar desde ciertos ámbitos de la militancia social y política.

La movilización social y del movimiento piquetero, por un lado, y del movimiento sindical y popular por el otro, aparece fragmentado y por ahora sin capacidad de síntesis para intentar una opción de alternativa, critica al capitalismo; que se proponga ir más allá aún.

Queda claro que en la agenda prioritaria de Gabriel Rubinstein y de Sergio Massa no aparece la satisfacción de las demandas populares.

Por eso, en un marco internacional que no ayuda, y en un clima político económico social de la Argentina complejo, aparece la necesidad de un debate integral sobre qué país, que política, que economía, que modelo productivo, de qué manera se satisfacen las necesidades de la población sin subordinar la vida cotidiana a la demanda del poder económico local y mundial.

Es algo a definir según sea la capacidad de organización y resistencia del movimiento popular, que hoy fragmentado está limitado en su capacidad de organizar el descontento social ampliado en contra del ajuste y por un programa propio para la emancipación.

Buenos Aires, 23 de agosto de 2022


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Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
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Manejo eficiente de la biomasa mejora la vida de familia rural

En el medio rural la energía renovable responde a la demanda energética sin depender de combustibles fósiles, menos disponibles y más costosos.




El uso eficaz de la biomasa resulta fundamental para mejorar la eficiencia y las condiciones de vida de las familias campesinas.

Foto: Cortesía de Biomas Cuba

Las fuentes renovables de energía se basan en la utilización de recursos naturales capaces de renovarse ilimitadamente, como la energía del sol, el viento, el agua o la biomasa vegetal o animal.

No dependen de combustibles fósiles y no generan contaminantes.

Su uso a partir de tecnologías apropiadas, son una de las alternativas para fomentar una agricultura resiliente que dependa de los recursos localmente disponibles, y en este contexto la biomasa juega un rol fundamental, ya que es uno de los recursos con alta disponibilidad en los sistemas agrícolas y que puede ser utilizada para producir energía, mediante la combustión o procesos de fermentación.


Pero el manejo y uso de las Fuentes Renovables de Energía (FRE) no debe verse como simple sustitución ante fuentes convencionales, sino como una proyección estratégica para la autonomía y resiliencia de los sistemas socioecológicos.»

En el contexto de la agricultura familiar hacer un uso eficaz de la biomasa resulta fundamental para mejorar la eficiencia y las condiciones de vida de las familias campesinas, ya que permite establecer ciclos cerrados de producción, servicios y nutrientes y fortalecer una cultura tecnológica en la contextualización de diversas tecnologías para el logro de la soberanía alimentaria y energética.

Pero el manejo y uso de las Fuentes Renovables de Energía (FRE) no debe verse como simple sustitución ante fuentes convencionales, sino como una proyección estratégica para la autonomía y resiliencia de los sistemas socioecológicos.

Ellas contribuyen directamente a tener la capacidad de llevar a cabo cambios adaptativos y transformaciones para sobreponerse a perturbaciones de todo tipo y mantener una producción agrícola en armonía con la cultura, la organización social, la satisfacción de necesidades y la capacidad de los ecosistemas.

El uso del biogás y la gasificación de biomasa son alternativas que permiten convertir los residuos en nuevos productos, en este caso combustibles gaseosos para realizar diferentes labores o servicios en las fincas, como son la cocción de alimentos, la generación de electricidad y potencia, y la refrigeración.

Estos procesos generan a su vez otros residuos que pueden ser utilizados como fuente de nutrientes para fertilizar cultivos y recuperar suelos degradados.

A modo de ejemplo, al medirse el impacto económico de la producción de una vaca lechera al agregarle valor a su estiércol en la conversión de biogás y biofertilizantes (una tonelada de fertilizante en Cuba se paga a 900 USD) se destaca que los ingresos se duplican en un año (Ver infográfico) y podrían superar esta cifra si se les pone valor económico a los gases de efecto invernadero dejados de emitir al medio ambiente y a los beneficios de los suelos y cultivos al ser fertilizados de manera orgánica.



 El proyecto Biomas-Cuba

La iniciativa internacional “La biomasa como fuente renovable de energía para el medio rural (Biomas-Cuba)” se ejecutó entre noviembre de 2008 y julio de 2022, en tres fases, financiado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, y liderado por la Estación Experimental Indio Hatuey.

Este proyecto en sus tres fases ha logrado articular una red de actores para contribuir al uso de la biomasa como fuente renovable de energía en el entorno rural, mejorar los medios de vida en comunidades campesinas, y lograr sistemas socioecológicos resilientes para la mitigación y adaptación al cambio climático, la soberanía y seguridad alimentaria y la sostenibilidad energética.

Ha promovido modelos para la producción integrada de alimentos y la generación de energía a partir de fuentes renovables, asociados principalmente al fomento de fincas y organizaciones agroenergéticas para la producción y uso de biogás y bioabonos, principalmente mediante biodigestores de cúpula fija y de laguna cubierta y la gasificación de biomasa para generar electricidad y calor.


Las viviendas que poseen biodigestores han reducido el consumo de electricidad entre un 40 y 70%. La agricultora Mayra Rojas asegura que el biodigestor de cúpula fija tipo chino, instalado en el patio de su vivienda, en Candelaria, en el occidente de Cuba, se ha vuelto parte de su cotidianeidad y puntal del mejoramiento de su calidad de vida y la de su familia. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Asimimo, en la contextualización de prácticas y principios agroecológicos, así como en el sistema agroindustrial para la producción de biodiésel y co-productos a partir de la Jatropha Curcas.

Conocida popularmente en Cuba como Piñón de leche, la Jatropha Curcas es una planta oleaginosa, rica en aceites de alto valor biológico, muy usada como poste vivo en cercas del oriente cubano.

Biomas Cuba contribuyó con la construcción de 142 biodigestores: 134 de cúpula fija, 2 cúpulas móvil, 4 tubulares sintéticos y 2 de laguna cubierta, con una producción de biogás de 1 430 652,4 m3/año, que benefician a 1 159 familias y 5 417 personas.

Las viviendas que poseen biodigestores han reducido el consumo de electricidad entre un 40 y 70%, en función de la capacidad de digestión y los equipos de consumo que poseen, lo cual es un resultado muy alentador y que indica la necesidad de utilizar todo el potencial disponible para el uso del biogás.

Esto demuestra usos que aún en Cuba no son frecuentes e incluso son novedosos, como la refrigeración por absorción con biogás como energía de uso, así como ollas, cocinas, fogones, calentadores de agua, lámparas y generadores eléctricos de pequeño y mediano porte, todos a biogás, que han mejorado los niveles de vida de familias y comunidades rurales.  

Redes de distribución


En la actualidad han sido creadas ocho redes de distribución de biogás en viviendas rurales en el municipio de Cabaiguán, en la provincia central de Sancti Spíritu, que benefician a 524 personas en 112 viviendas. En la imagen, biodigestor de cúpula fija estándar que abastece de energía las cocinas de ocho viviendas en el poblado La Macuca. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Existen fincas cuyos biodigestores tienen un diseño para mayor volumen de digestión, al estar insertadas en convenios porcinos y tener mayor cantidad de excretas como alimento para estas plantas, por lo que el proyecto concibió la estrategia de fomentar redes de distribución de biogás en diferentes asentamientos y hacer un uso óptimo de todo el potencial disponible.

En el municipio Cabaiguán, con el acompañamiento de especialistas de alto nivel, se implementan sistemas de suministro de biogás para la incorporación de un nuevo servicio energético descentralizado en comunidades rurales con gran apropiación social y la diversificación de la matriz energética municipal, combinando la asimilación de tecnologías y la innovación (tecnológica y social), asociadas a la búsqueda de soluciones con el empleo de recursos locales.

Los sistemas se clasifican según el número de viviendas servidas: pequeña escala (hasta 50), mediana escala (hasta 150) y gran escala (más de 150). Estas redes de distribución de biogás cuentan con un nuevo diseño de biodigestor llamado Valex, que permite obtener la presión necesaria para trasladar el biogás sin utilizar compresores o sopladores.

Valex proviene del nombre  de dos especialistas de Biomas que en el municipio de Cabaiguán fueron los principales autores de las redes de distribución: Valentina Savrán y Alexander López.

En la comunidad El Colorado se implementó el primer sistema de suministro de biogás, que proviene de dos biodigestores del Centro Porcino aledaño a la comunidad. Este sistema tiene una red de distribución con una longitud de 2,6 kilómetros, que permite beneficiar a 40 viviendas (60% del total) y el comedor del Centro Porcino.

En la actualidad han sido creadas ocho redes de distribución de biogás en viviendas rurales en Cabaiguán, que benefician a 524 personas en 112 viviendas.

Más allá de la escala de la agricultura familiar, con biodigestores de mayor complejidad en grandes centros porcinos, Biomás facilitó la construcción de un biodigestor de laguna cubierta “Martí II”, de 4200 m3 de capacidad de digestión y que genera 120 kWh de electricidad a partir del uso de la excreta porcina en esta instalación, quedando como valor agregado del proceso, grandes volúmenes de materia orgánica para fertilizar campos de cultivos aledaños al lugar.

 

Biocombustibles líquidos

Se ha demostrado que el biodiésel reduce las emisiones de dióxido de carbono en un 70% comparado con el diésel en el proceso de combustión. Cuba produce pequeñas cantidades de biodiesel obtenido a partir de un arbusto no comestible conocido popularmente como Piñón Botija. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

En otro orden, la producción de biocombustibles líquidos puede lograrse principalmente a partir de plantas oleaginosas sobre todo no comestibles, para contribuir así con la seguridad energética local.

Establecer cultivos oleaginosos, como la Jatropha curcas, intercalados con cultivos o sembrados en franjas dentro de las fincas, puede contribuir con la creación de un modelo de seguridad energética, lo que significa destinar un porcentaje no mayor del 20% de la tierra para producir los combustibles líquidos necesarios para poder dar atención a los cultivos en el 100% de la tierra disponible.

El enfoque es hacerlo como un modelo a escala que permita la pequeña industria rural no compleja y manejada a nivel de cooperativa o empresa que le contribuya con todo o parte del combustible que se requiere para desarrollar todas las labores inherentes a los cultivos.

En este sentido Biomas contribuyó con la instalación de dos plantas de producción de biodiésel y coproductos y una para el beneficio, procesamiento y extracción de aceite, a partir del fruto de la Jatropha curcas en Guantánamo, Media Luna y Calixto García respectivamente.

Ha promovido la siembra de 439,5 hectáreas (ha) de Jatropha curcas, asociada a cultivos alimenticios que ocupan el 70% del área, y ha asesorado la plantación de otras 153 ha por el proyecto Bioenergía en Manatí y Yaguajay, así como 20 ha del proyecto Agroenergía en Martí.Aunque hasta el presente los resultados en el rendimiento productivo de frutos son bajos, se ha demostrado que el biodiesel reduce las emisiones de dióxido de carbono en un 70% comparado con el diésel en el proceso de combustión.

También se desarrollan y/o se utilizan más de 30 coproductos, tales como: la torta del prensado como nematicida, el aceite para formulaciones de insecticidas, lubricantes para motores de dos tiempos y de motosierras forestales; biograsas de usos industriales; champú para humanos; pomada dermatológica (anti sarna); loción anti-inflamatoria; repelente para mascotas; detergente fenolado, grasa sólida para cabello; jabón para lavar y de tocador, detergentes y geles, entre otros que han generado nuevas ofertas de productos, beneficios económicos y nuevos empleos a comunidades rurales aledañas a las plantaciones de cultivos y plantas de biodiésel.

El proyecto permitió instalar en fincas campesinas, centros de investigaciones e industrias 52 pequeñas plantas de bioabonos y bioproductos inoculados con microorganismos para la nutrición y salud animal, de las plantas, el control de plagas y la sustitución de productos químico sintéticos.

De esta forma durante la ejecución de Biomas fueron producidos 1 505 354,4 toneladas  de bioabonos (sólidos y líquidos) y biochar: Matanzas (1 086 547,6 t), Las Tunas (101 614,8 t), Sancti Spíritus (260 192 t) y Holguín (57 000 t); a estos valores contribuyen los lodos de los biodigestores, producción de compost y humus de lombriz que se usan en diferentes plantaciones y favorecen la recuperación y el mantenimiento de los suelos, respetando los ciclos naturales de la vida en él. 

Estufas eficientes

Unas 100.000 familias, mayormente rurales, usan aún leña para cocinar alimentos y otros usos domésticos. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Por su parte, la utilización de leña y residuos para generar energía y usarse principalmente en diferentes fogones para la elaboración de alimentos en el campo, es una tradición en las fincas campesinas, aunque, en muchos contextos, desagradables para las mujeres, por tener diseños que agreden la piel y los ojos por el calor, el humo y el hollín, siendo prácticamente un símbolo de pobreza que se cocine de esta forma.

Sin embargo, existen prototipos de estufas eficientes que permiten no solo la reducción en el consumo de leña, sino que también reducen el tiempo que se invierte en conseguirla, disminuye la deforestación y se mitigan emisiones de gases de efecto invernadero. Además, puede utilizarse como fuente de energía para distintas aplicaciones, como en el caso del fogón de leña en la Finca del Medio que ha resultado como parte de la experimentación e innovación campesina y permite, con muy poca madera proveniente fundamentalmente de podas, realizar todas las labores de cocción, deshidratación de frutas y condimentos, horneado, calentamiento de agua, entre otros usos múltiples que producenun impacto social positivo sobre la familia, debido a que, además de las utilidades nombradas, no contamina la cocina con humo ni mancha las manos de las personas vinculadas a su manejo.

También cambia la perspectiva de una cocina anteriormente para nada inspiradora, hacia el aprecio y satisfacción de estos prototipos, por su multiplicidad y operatividad, con la posibilidad de replicarse en otras fincas y contextos por su utilidad e impacto positivo para la vida rural.

Otros usos de la madera de forma directa pueden ser a partir de gasificadores, que pueden utilizarse para diversos usos, como secar productos agrícolas, calefaccionar ambientes, cocinar alimentos y generar potencia mecánica por medio de motores de combustión interna, destacándose respecto a los procesos de combustión tradicional en su economía y eficiencia.

Es una tecnología que puede generar un mejoramiento en la calidad de los alimentos para la salud humana y animal, mayor sencillez en operaciones de secado o cocción, disminuir el trabajo de familias o trabajadores y reducir significativamente el consumo de leña. 

Más resultados

La biomasa que queda como desecho de la producción puede convertirse en materia prima para la obtención de múltiples derivados, incluida la energía. Foto: Archivo IPS

El proyecto Biomas promovió un Programa Nacional de Gasificación de Biomasa, con la instalación de gasificadores industriales en el aserradero El Brujo (Santiago de Cuba) e Indio Hatuey (Perico), para la generación de electricidad, así como en el secadero de arroz de Amarillas (Calimete), que permite sustituir todo el diésel para el secado del grano (700 L de diésel diarios, durante la campaña) a partir del uso de la cascarilla del arroz.

Anteriormente, la cascarilla del arroz era desaprovechada y constituía un material contaminante, mientras hoy es convertida en energía y como subproducto se obtiene biochar (carbón vegetal) para la fertilización de diferentes cultivos.

Además, contribuyó a diseñar y está disponible un proyecto para la construcción de gasificadores cubanos de pequeña y mediana escala, los cuales pueden tener un impacto significativo para reciclar residuos lignocelulósicos y producir energía para el medio rural.

Estos son algunos ejemplos del impacto que pueden tener diferentes tecnologías apropiadas para mejorar medios de vida en el campo y fomentar una agricultura familiar sobre bases resilientes a partir del aprovechamiento de los recursos endógenos.  

Dificultades


Es posible introducir en el medio rural cubano otras tecnologías como los bombeos fotovoltaicos, los molinos de viento, los pequeños aerogeneradores y las picoturbinas, todas con diferentes propósitos, pero con el único fin de lograr un modelo de soberanía energética para contribuir así con la creación de modos de vida sostenible. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Sin embargo, hay que reconocer que la apropiación, validación y experimentación campesina en la transferencia de estas tecnologías han sido en pocos escenarios y gracias a la colaboración en recursos, procesos de capacitación, acciones de intervención, intercambios, etc., que ha facilitado el trabajo de un grupo de especialistas y familias campesinas a partir de la colaboración internacional con proyectos concretos.

Por lo general, en las fincas cubanas el aprovechamiento de la biomasa y otras FRE es mínimo y ese potencial se está desperdiciando.

A ello contribuyen la  ausencia en el entorno local de especialistas en servicios de instalación o reparación tecnológica, la inexistencia en el mercado nacional de tecnologías apropiadas y recursos para su instalación, puesta en marcha y mantenimiento, así como los altos costos de adquisición de aquellos recursos que se comercializan en el país.

Todo esto imposibilita el acceso de las familias campesinas a nuevas formas de vida sostenible y la adopción de buenas prácticas para una agricultura resiliente.

Se considera deben concretarse políticas públicas que se centren en la realidad objetiva de las necesidades y aspiraciones del campo para modos de vida sostenible que hagan un uso eficiente de lo disponible localmente.

Se debe tener en cuenta, por ejemplo, la existencia de un mercado de insumos y recursos donde las familias campesinas puedan tener acceso físico y económico para adquirir lo que necesiten a precios justos, incluso con posibilidades para acceder a créditos blandos y de realizar importaciones directas de infraestructuras de calidad que existen en el mercado internacional a precios asequibles.

Programas y fondos que incentiven el arraigo de familias en sus fincas y la contextualización, validación y extensión de innovaciones y tecnologías apropiadas; acceso a servicios de asistencia técnica y de extensión rural, promoviendo el diálogo de saberes; así como un enfoque para escalar principios extrapolables que emergen de buenas prácticasy modelos agroenergéticos ya consolidados en fincas del país.

Es posible en el medio rural introducir otras tecnologías como los bombeos fotovoltaicos, los molinos de viento, los pequeños aerogeneradores y las picoturbinas, todas con diferentes propósitos, pero con el único fin de lograr un modelo de soberanía energética para contribuir así con la creación de modos de vida sostenible en el medio rural cubano. 

Biomas Cuba contribuyó a validar el potencial de la agricultura familiar sobre bases agroecológicas para el logro de las soberanías alimentaria, tecnológica y energética con alta eficiencia económica en las fincas y un importante apoyo en los sistemas alimentarios locales.

Con el apoyo a fincas familiares para su transición agroenergética sobre bases agroecológicas, a partir de procesos de capacitación y contextualización de tecnologías apropiadas se empodera la experimentación e innovación campesina, incluso con herramientas de trabajo novedosas diseñadas e implementadas por las propias familias para la producción y conservación de alimentos para el autoconsumo y el mercado, de manera diversificada, conservando la biodiversidad local y regional.

La eficiencia energética en estas fincas es superior a los tres Megajoules de energía producida por cada Megajoule de energía consumida. Existen fincas que llegan a producir hasta 12 veces más de la energía consumida y producen como promedio siete toneladas de alimentos por ha al año, capaces de alimentar a ocho personas por ha al año en proteína y energía.

El megajoule es una unidad de energía, trabajo y calor que se ha usado en muchas investigaciones para determinar la eficiencia energética. En el caso de una finca familiar la eficiencia energética es resultado de la comparación entre la energía derivada de toda la producción de alimentos, de fertilizantes, la mano de obra y fuerza animal autogestionada con los recursos de la finca versus la energía resultante de la importación de insumos y recursos al sistema.

En los diferentes territorios rurales se destacan como fincas líderes en procesos de innovación, las cuales se vinculan con centros de investigaciones, universidades y espacios de concertación a través de plataformas municipales.

El logro de acciones integradas y políticas públicas para la comprensión y fomento de los nexos entre la cultura campesina y la resiliencia socioecológica, requiere de estrategias multisectoriales y con un perfil amplio, que permitan sensibilizar e incentivar a la población en su conjunto, sobre la pertinencia de preservar y fomentar la agricultura familiar agroenergética.(2022)