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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 1 de septiembre de 2023

Introducción al pensamiento de Douglass North: instituciones y cambio institucional. Comentario HHC


El análisis de Douglass North sobre las instituciones como el marco en cuyo interior ocurre la interacción humana, obra por la que le otorgaron el premio Nobel de Economía en el año 1993, sugiere que el cambio institucional juega un papel fundamental en el desempeño económico.

Douglass North[1] hace un esfuerzo por integrar el análisis institucional a la ciencia y a la historia económicas en un intento por mejorar nuestro entendimiento sobre el pasado, en la medida que se le considere como historia de la evolución institucional.

Su análisis (1993) enuncia qué son las instituciones y cómo se diferencian de las organizaciones; se interna en la naturaleza de las instituciones económicas y políticas, cómo cambian y sus consecuencias en el desempeño económico. Esbozando así, un nuevo examen, en general, de la teoría social y del cambio histórico, y en particular, una nueva comprensión de la economía política. Su objetivo primordial es edificar un marco analítico básico para el desarrollo y creación de una teoría del cambio institucional.

El problema central recae en la colaboración humana que permite a las economías aprovechar sus ventajas comparativas en el proceso de intercambio y en los medios institucionales que propiciaron soluciones conjuntas al desempeño económico.

El pasado, el presente y el futuro están conectados, dice North, por obra de la continuidad de las instituciones de la sociedad en el tiempo; las elecciones de colaboración que tomamos en el pasado conforman nuestro ahora presente, así mismo, nuestro futuro; es un ejemplo de su modo de enfocar los problemas.

Así mismo, su estudio procura explicar la evolución de los marcos institucionales que inducen al declive o al fracaso económico. No toda colaboración humana es socialmente productiva (North, 1993). El objeto principal del estudio de las instituciones y de su evolución en el tiempo, es lograr una compresión del desempeño diferencial de actividad económica (o social) de los países con una visión histórica.

1. Instituciones

Formalmente las instituciones son las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana (North, 1993), es decir, las instituciones son las reglas del juego. Estructuran incentivos y castigos que configuran el comportamiento humano ―social, anti-social, sea político, económico o de otra índole― en una sociedad.

Las instituciones definen y limitan el conjunto de elecciones de los individuos, proporcionan una estructura para dar forma a la interacción y constituyen una guía para la vida diaria.

North (1993) justifica la creación, existencia y función principal de las limitaciones institucionales porque reducen la incertidumbre, estableciendo una estructura estable (no necesariamente eficiente), dinámica, en constante cambio, por consiguiente, las instituciones alteran continuamente el alcance de las elecciones, incluyendo todo aquello que se permite y prohíbe hacer a los individuos y configuran el marco en cuyo interior ocurre la interacción humana (North, 1993).

De modo tal que, cuando hacemos una transferencia interbancaria, rentamos un apartamento, pedimos un préstamo hipotecario, compramos un seguro de auto, apostamos en el casino, invertimos en la bolsa, compramos bonos del gobierno, o vamos al mercado sabemos cómo realizar estas actividades o podemos averiguarlo fácilmente. Lo anterior puede cambiar dependiendo del entorno, del contexto geográfico y del momento histórico.

Una parte esencial del funcionamiento de las instituciones estriba en conocer las normas y las consecuencias de violarlas (North, 1993). Es decir, depende tanto de la eficacia en el monitoreo y el tipo de obligatoriedad en el cumplimiento del conjunto de normas y códigos de conducta establecidos, como en la efectividad y severidad en la aplicación de castigos correctores cuando el grado de permisibilidad acepta violarlos.

1.1. Instituciones formales

Son normas que idean los humanos, las crean, como las constituciones políticas de los Estados, leyes estatutarias, derecho escrito, contratos; o bien, evolucionan simplemente a lo largo del tiempo, como el derecho consuetudinario (North, 1993).

1.2. Instituciones informales

Son acuerdos y códigos de conducta generalmente no escritos, que subyacen y complementan a las normas formales (North, 1993); como pueden ser las tradiciones, los usos y las costumbres.

1.3. Organizaciones

Al igual que las instituciones, las organizaciones u organismos proporcionan una estructura a la interacción humana. La distinción conceptual entre instituciones y organizaciones consiste en reglas y jugadores (North, 1993). Hacer la separación en el análisis institucional de, las normas subyacentes al juego y las estrategias de los jugadores es indispensable para entender la teoría de las instituciones.

Las instituciones proporcionan las reglas que definen la formas en que se desarrollará el juego. Pero en el juego intervienen equipos o grupos de individuos, y sus objetivos están determinados por una combinación de estrategias, aptitudes y coordinación en su comportamiento (limpio o sucio) dentro del conjunto de reglas. La modelación de las estrategias y las aptitudes de los equipos es un proceso separado, diferente, que coexiste a la creación y evolución del conjunto de normas de comportamiento (North, 1993).

Las organizaciones son grupos de individuos enlazados por una identidad y un objetivo en común. Se crean con un propósito deliberado, incluyen todo tipo de cuerpos políticos, cuerpos económicos, sociales, y órganos educativos; su creación, éxito y evolución en el tiempo dependerá de cómo fueron diseñados con las limitaciones existentes y analizando estructuras y capacidades de gobernanza, fundamentalmente determinados y subyacentes al marco institucional (North, 1993).

A su vez, el desarrollo de los organismos influye, como agentes de cambio, en la evolución del marco institucional. La interacción entre las limitaciones creadas por las instituciones y los empeños de los organismos por alcanzar sus objetivos constituyen la fuente principal del cambio institucional.

La definición que hace North (1993) de las instituciones como limitaciones al comportamiento autoimpuestas[2] resulta complementaria a la versión neoclásica de toma de decisiones con fundamento en elecciones individuales.

Las limitaciones que los humanos se imponen a sí mismos se presentan como generalistas en la visión del enfoque teórico de North, se construye sobre supuestos e hipótesis con una consistencia lógica y un grado de comprobación potenciales. Sin embargo, la fuerza de la teoría microeconómica estándar está construida sobre supuestos poco realistas de la conducta humana como la información completa y la racionalidad ilimitada de los individuos, o que siempre buscan maximizar su utilidad motivados por el interés propio[3].

Si los mercados son eficientes, entonces las elecciones siempre serán eficientes, es decir, que los actores siempre tendrán modelos verdaderos, porque si fuesen inicialmente incorrectos la retroalimentación de la información, los corregirían (North, 1993).

Pero esa versión del modelo del agente racional nos ha extraviado, dice North, porque es muy común que los actores tomen decisiones buscando el mayor beneficio conforme a percepciones ―que tengan de los organismos (políticos y económicos) dentro del marco institucional―, es decir, información incompleta y que procesen la información recibida mediante mecanismos racionales de los que pueden devenir persistentemente consecuencias ineficientes (North, 1993).

Las elecciones con base en percepciones dependen fundamentalmente tanto de la información recibida como de la forma en que procesan esa información.

El trabajo de North representa, en cierto sentido, un intento conciliador en la investigación, porque integra las limitaciones institucionales a las elecciones individuales, para edificar una teoría de la conducta humana con un enfoque unificador.

2. Cambio institucional

El cambio institucional proporciona un marco histórico para explicar cómo influye el pasado en el presente y en el futuro. Es la clave para entender el cambio en el tiempo, porque conforma la estructura evolutiva de una sociedad a lo largo del tiempo (North, 1993).

Al margen de la historia de los hechos económicos, los cambios pueden ser tan lentos y marginales, que resulte difícil percibirlos, lo que hace de la necesidad de voltear hacia atrás algo inescapable.

El cambio institucional es un proceso complicado, generalmente de modo incremental y no de modo discontinuo (North, 1993), puede ser consecuencia de diferentes cambios en las normas formales, limitaciones informales, diversas clases de efectividad y observancia coercitivas.

El cambio incremental que ejemplifica North (1993) proviene de alterar en un cierto margen el marco institucional existente, por parte de actores económicos (empresarios) que sus percepciones en organismos políticos y económicos les indica que podrían redituarles mejor con esta alteración.

Aunque las normas formales pueden cambiar de un día para otro (decisiones políticas, leyes estatales, normas jurídicas), existe una encrucijada al cambio incremental, que es la resistencia al cambio por parte de los individuos resultante del encajonamiento y la poca penetración de las políticas deliberadas en las normas informales (códigos de conducta, usos y costumbres, tradiciones, etc.) de las sociedades; que puede resultar en un cambio discontinuo (tales como revolución y conquista); aunque nunca son totalmente discontinuos (North, 1993).

Partiendo del mismo origen (que todos descendemos de grupos primitivos de cazadores y recolectores), estas limitaciones culturales son las conexiones entre el pasado, presente y futuro, representan las divergentes vías y dispares características del desempeño económico entre naciones y proporcionan la clave para descifrar el acertijo del cambio histórico (North, 1993).

3. Desempeño económico

Hoy en día la brecha entre las principales naciones industriales, desarrolladas, ricas y las no desarrolladas y pobres, es tan abrumadora como nunca. Hemos evolucionado hacia regiones y sociedades con características radicalmente diferentes (étnicas, culturales, políticas, económicas, etc.).

A pesar de ser cierto el hecho de que existe convergencia entre algunas naciones, las divergencias resultan aún más perturbadoras cuando la teoría estándar del comercio internacional, daban por sentado que las economías que comerciaban bienes, servicios y factores productivos al mismo tiempo, convergerían gradualmente (North, 1993).

El principal acertijo en la economía política y que, diferentes hipótesis intentan explicar es ¿qué explica la existencia de disparidades tan grandes entre sociedades y qué condiciones producen las tendencias hacia el bienestar o el estancamiento por largos periodos de tiempo?

La hipótesis evolucionista de Alchian (1950) sugiere la sobrevivencia de las instituciones más fuertes y mejor adaptadas a la competencia ubicua y descartaría a las inferiores (North, 1993).

La hipótesis inicial de North (1973) afirmaba que la “eficiencia” de las instituciones era determinante del desempeño económico y que sus cambios eran la fuente del cambio institucional. Después (1981) abandona el punto de vista de la eficiencia de las instituciones y aunque explica la existencia de instituciones típicamente ineficientes por el modo imperfecto y el empeño de los actores a interpretar su medio y realizar elecciones que les permita entender las complejidades de los problemas que enfrentan, pueden llevar a la persistencia de esas instituciones ineficientes; pero no explica por qué las presiones competitivas no las llevaron a su extinción.

North (1993) lo explica con la diferenciación entre la estructura incentivadora de las instituciones y las organizaciones. Las limitaciones institucionales junto con las limitaciones ordinarias de la teoría económica determinan las oportunidades que hay en una sociedad y las organizaciones son creadas para aprovechar esas oportunidades.

Así mismo, integralmente la evolución de los organismos, alteran y modifican a las instituciones (North, 1993). La evolución del entrelazamiento producto de la interacción simbiótica entre instituciones y organizaciones, y el proceso de percepción, reacción y retroalimentación humana ante los cambios que se dan en el conjunto de oportunidades, determinan la dirección del cambio institucional.

El nacimiento de organismos particulares de cambio, resultantes de las limitaciones institucionales formales e informales, es decir, que son producto de los incentivos contenidos en la matriz institucional y que, por consiguiente, dependen de él; esto genera resultados cada vez mayores de entrelazamiento. De manera tal, North presenta un planteamiento con una visión orgánica cercana a la de Alchian (1950), que intenta dar luz a la solución del acertijo clave de la economía.

Para ampliar la exposición del cambio institucional podemos representar el contraste entre vías exitosas y de fracasos persistentes, como los plantea North.

Por ejemplo, la evolución del marco institucional básico de principios del siglo XIX indujo el desarrollo y evolución de organismos económicos y políticos cuyas actividades maximizadoras aumentaron la productividad y el crecimiento económico (North, 1993). Del mismo modo, el cambio institucional crea oportunidades y el marco institucional subyacente, refuerza incentivos contrarios al crecimiento.

El aprovechamiento de las oportunidades por parte de los organismos políticos y económicos, alteraron gradualmente el marco institucional y los volvió más eficientes. Al finalizar el siglo XIX se modificaron las estructuras de los derechos de propiedad y muchas normas de conducta y limitaciones informales (North, 1993).

Tanto los costos de transformación política y económica como las percepciones subjetivas de los actores resultaron en elecciones que no siempre fueron eficientes o unidireccionales hacia el éxito y aunque la historia económica del siglo XIX es de crecimiento económico, a veces tuvieron consecuencias adversas al desarrollo.

También habría que explicitar que el aprovechamiento de las oportunidades frecuentemente provino de la creación de tarifas, explotación de esclavos, trabajo pesado, comercio y empresas monopólicas, creación de Congresos y organismos políticos en defensa de los derechos de propiedad privada, etc., con consecuencias no previstas por los organismos, resultando en instituciones que indujeron una mezcla de incentivos que aumentaron o que redujeron la productividad (North, 1993).

Estas son las condiciones reinantes que han caracterizado la mayor parte de la historia económica mundial, y estas puede subsistir, los organismos que se desarrollen es este marco institucional se volverán más eficientes en hacer a la sociedad más improductiva y a la estructura básica de instituciones y organizaciones mucho más apropiada para acrecentar el crecimiento diferencial entre naciones (North, 1993).

Reforzar los incentivos de manera persistente por parte del marco institucional, para que las organizaciones participen en actividades productivas en vez de las improductivas, no es la panacea para resolver las contradicciones y desvanecer los contrastes. El fundamento teórico que North nos presenta desdoblando los contrastes encajados en la historia del desenvolvimiento de la humanidad hace que el análisis integrador y plural cobre importancia.

Autor: José Manuel Ortega Urbina*
Facultad de Economía
Universidad Nacional Autónoma de México

Referencias:

[1] Premio Nobel de economía 1993. Sus trabajos fueron relevantes utilizando las contribuciones de la economía, sociología, la ciencia política para comprender los comportamientos sociales; abrió nuevas perspectivas a la investigación histórica y extendió la aplicación de la economía para la nueva forma de abordar la historia. Nació en Cambridge, Massachusetts, EE.UU. (1920). Hizo el bachillerato en Ottawa, Canadá; estudió la licenciatura en la Universidad de California en Berkeley (1942) y se doctoró en la misma institución (1952); fue profesor en la Universidad de Washington en Seattle (1951-1983); profesor de Law and Liberty y dirigió el Center in Political Economy de la Universidad de Washington en St. Louis; fue coeditor del Journal of Economic History (1960-1966) y presidió la Economic History Association (1972-1973) (Das Neves, 2006)

[2] Las instituciones son una creación humana, evolucionan y son alteradas por humanos

[3] Véase la Economía del Comportamiento: Herbert Simon (1956, 1976, 1987); Kahneman y Tversky (1979); Kahneman (2003, 2011); Thaler y Sunstein (2008); Thaler (2016).

Alchian, A. (1950). Uncertainty, Evolution and Economic Theory. Journal of Political Economy, 58(1): 211-221.

Das Neves, J. (2006). Los Premios Nobel de Economía: (1969-2005), Ediciones Pirámide.

North, Douglass. (1993) Instituciones, Cambio Institucional y Desempeño Económico, México: Fondo de Cultura Económica, Cap. 1, pp. 13 – 22. HHC: Negritas nuestras

Comentario HHC:  A pesar de que la práctica económica nuestra, refleja un " gigantismo" en números y tamaños de ministerios y otras estruturas, comparado con cualquier país que tenga una economía varias veces superior a la nuestra, donde se refleja, ademas,  un personal " indirecto" fuera de toda proporción, y hasta reconocido por el propio ministro de economía Alejandro Gil, todo permanece en el inmovilismo y la falta de resultados, o de aplicación de criterios de racionalidad económica.

Hay una parte de la burocracia que es improductiva, digamos hasta parásita y de multinivel,  en nuestro país , que rebasa los limites de lo necesario, e impide " el  ( eficiente) desempeño económico" , por lo que  cabe preguntarse, ¿ si por eso, no se quiere ni análisis crítico ni de las instituciones ni de las estructuras?.

P.D Agradezco la colaboración del amigo Rafael Alhama Belamaric

jueves, 31 de agosto de 2023

No todas las inflaciones y desinflaciones son iguales


¿Qué podemos aprender de los años setenta?


Steven Hadfield, beneficiario de la Ley de Reducción de la Inflación, abraza al presidente estadounidense Joe Biden. (Foto de SAUL LOEB / AFP)



30/08/2023 07:06 /Actualizado al 30/08/2023 10:06

En mi experiencia, los expertos económicos sufren con demasiada frecuencia de TAE (NdeR: SAD [Triste] en la versión en Inglés), no de trastorno afectivo estacional, una forma de depresión que afecta a muchas personas durante los oscuros meses de invierno, sino de trastorno de analogía setentera, una propensión a reaccionar ante cualquier indicio de inflación con la afirmación de que la estanflación de los años setenta ha vuelto.

Hubo mucho TAE durante los primeros años de Obama, con declaraciones funestas sobre los efectos inflacionistas de los déficits presupuestarios y el crecimiento de la masa monetaria.

Como escribí en su momento, tales preocupaciones eran insensatas en una economía deprimida.

Pero a partir de 2021 tuvimos realmente un repunte inflacionista, y no era del todo tonto preocuparse de que volver a situar la inflación en un nivel aceptable requiriera un alto desempleo, como ocurrió después de los años setenta.

Lo más famoso fue que Larry Summers, que había ganado mucha credibilidad al predecir correctamente el repunte inflacionario, predijo que la desinflación volvería a ser extremadamente costosa.

Esa segunda predicción no ha envejecido bien; la inflación ha bajado mucho sin que haya aumentado el desempleo.

Pero Summers no ha tirado la toalla.

La inflación de los años 70 se produjo en dos oleadas, y Summers ha difundido recientemente un gráfico que pretende demostrar que la reciente desinflación está siguiendo el mismo camino que la desinflación de mediados de los 70, a la que sabemos siguió una importante recaída.

Summers pronto se encontró en el blanco de feroces críticas, con algunos acusándole de "delito de gráfico".

Pero la cuestión importante no era cómo se construyó el gráfico, sino la falta de contexto.

Como ha señalado Mike Konczal, del Instituto Roosevelt, la mecánica de la desinflación de mediados de los 70 no se parecía en nada a lo que hemos visto recientemente.

En los años 70, la desinflación se asociaba a un desempleo galopante, mientras que esta vez se ha asociado a un desempleo decreciente.

Esto sugiere fuertemente que el mecanismo detrás de la desinflación de Biden ha sido fundamentalmente diferente del mecanismo detrás de la desinflación de Ford.

La historia que más fácilmente se ajusta a los hechos es la de la "larga transitoriedad": la resolución gradual de la perturbación económica causada por la COVID y sus secuelas.

Dicho esto, sin embargo, ¿tiene alguna lección para hoy el resurgimiento de la inflación en los años 70 después de lo que parecía un cierto éxito en ese frente?

El primer paso, sin duda, es intentar averiguar qué ocurrió en los años setenta.

Algo que tuvo una enorme influencia durante ese período:el precio real de la energía, que, tras haber subido durante el embargo petrolero árabe de 1973, subió aún más tras la revolución iraní.

Podría pensarse que, dado que la inflación subyacente excluye específicamente el costo directo de la energía, no debería haberse visto muy afectada por el precio del petróleo.

Pero los precios de la energía tienen un importante efecto indirecto sobre otros precios, porque afectan al coste de las actividades empresariales.

Además, en los años 70, muchos contratos salariales incluían complementos por el costo de la vida, de modo que los precios de la energía influyeron en los salarios.

Más tenuemente, la subida de los precios del petróleo puede haber impulsado las expectativas de inflación, que a su vez hicieron subir los precios reales.

De un modo u otro, es difícil escapar a la conclusión de que el resurgimiento de la inflación tras una pausa a mediados de los 70 tuvo mucho que ver con una crisis energética mundial, que no parece formar parte de lo que esperamos ahora.

Razones

Dicho esto, la inflación aumentó incluso antes de la segunda crisis del petróleo.

¿Por qué?

Es cierto que el desempleo se redujo sustancialmente tras la recesión de 1974-75, pero seguía siendo más alto que en los años sesenta.

Sin embargo, la economía estadounidense se comportaba como si estuviera algo recalentada.

¿Por qué?

La respuesta convencional es que la tasa natural de desempleo había aumentado, por lo que la economía necesitaba un desempleo más alto para mantener baja la inflación.

De hecho, la Oficina Presupuestaria del Congreso estima que la tasa natural aumentó sustancialmente desde los años sesenta hasta mediados de los setenta, antes de iniciar un prolongado descenso.

El problema de esta historia es que es más una suposición que un resultado: Esencialmente, la oficina presupuestaria estima una tasa natural más alta porque la inflación estaba aumentando, por lo que el razonamiento es algo circular.

Y los esfuerzos por precisar las razones por las que la tasa natural podría haber aumentado no son muy persuasivos.

Aun así, es la mejor explicación que tenemos. ¿Hay razones para creer que algo similar pueda estar ocurriendo ahora?

Durante un tiempo el año pasado pareció posible.

La tasa de desempleo es sólo una medida de la rigidez del mercado laboral, y el año pasado otras medidas - especialmente la tasa de vacantes y la tasa a la que los trabajadores abandonaban sus puestos de trabajo - fueron mucho más altas de lo que cabría esperar dada la tasa de desempleo, lo que sugiere que, como en la década de 1970, el control de la inflación podría requerir tasas de desempleo más altas que en el pasado.

Pero recientemente los mercados laborales se han ido normalizando.

Durante un tiempo, los despidos fueron inusualmente altos teniendo en cuenta la tasa de desempleo, lo que sugería que cualquier tasa de desempleo podría ser más inflacionista que en el pasado.

Pero esa disparidad ha desaparecido en los últimos meses, presumiblemente como reflejo de la recuperación de la economía tras un largo periodo transitorio; ahora estamos de nuevo en la relación histórica.

Por lo tanto, en este momento los datos no parecen apoyar la idea de que estamos en camino de algo parecido a la experiencia de finales de la década de 1970, en la que la inflación se arrastró hacia arriba a pesar de un desempleo relativamente alto, y mucho menos para el tipo de explosión de la inflación que siguió a la segunda crisis del petróleo.

¿Significa esto que estamos fuera de peligro en materia de inflación? No necesariamente.

La economía sigue funcionando a buen ritmo, por lo que existe la posibilidad de que la inflación se reactive. 

Y cualquiera que confíe plenamente en los datos actuales o en los análisis actuales es un necio: Si algo deberían haber aprendido los economistas de los últimos años es la necesidad de mostrar cierta humildad.

Es muy posible que los datos, los modelos o ambos estén pasando por alto aspectos clave de lo que está ocurriendo.

Pero la idea de que los años setenta ofrecen una plantilla útil para saber dónde estamos ahora parece bastante errónea.

Deberíamos estudiar los años 70 y aprender lo que podamos de ellos.

Pero hacer analogías directas entre ahora y entonces es sencillamente TRISTE.


c.2023 The New York Times Company

Pinar del Río: después de Idalia, de lleno a la campaña de frío. Comentario HHC

Por Dainarys Campos Montesino, Guerrilero
agosto 31, 2023
en Pinar del Río


Sin estragos significativos en la infraestructura tabacalera ni pérdidas cuantiosas en las áreas agrícolas después del paso de Idalia por el occidente cubano, Pinar del Río se prepara para iniciar en los próximos días la campaña de frío en los cultivos varios.

De acuerdo con Ortelio Rodríguez Perugorría, subdelegado en la Delegación Provincial de la Agricultura, aunque se registraron vientos fuertes en algunas localidades, las mayores incidencias fueron provocadas por el exceso de humedad que causaron las inundaciones.

Apuntó que, de manera preliminar, hasta el pasado miércoles se contabilizaban 100 hectáreas de cultivos varios con tendencia a la pérdida total. El mayor impacto lo recibió el plátano, sobre todo aquellas áreas que ya se encontraban a punto de cosecha en Sandino, Minas de Matahambre y San Luis. También se afectaron algunas plantaciones de melón, habichuela y frijol.

Sin embargo, dijo que en el caso del arroz las lluvias trajeron más beneficio que daño, especialmente en los municipios de San Juan y Martínez y San Luis, donde no se había podido sembrar por la sequía.

En el caso del sector tabacalero, no hubo perjuicios considerables en la infraestructura y se protegieron los túneles donde ya se había iniciado la riega de semilleros.

Sobre la campaña de frío Rodríguez Perugorría explicó que prevén plantar unas 43 567 hectáreas, una cifra mediana de acuerdo con la situación actual, pues existen serias dificultades con los insumos y recursos.

Se garantiza el paquete tecnológico para algunas áreas, sobre todo para 2 000 hectáreas de frijol y las hortalizas de fin de año, especialmente el tomate y la col. Aunque este año no se pudo importar semillas de muchos cultivos como la cebolla, por ejemplo, sí tenemos garantizado el pepino, la habichuela y el maíz, entre otros, para completar la campaña”.

Enfatizó en que en los próximos días comenzará el proceso de contratación, se trabaja con los medios biológicos, se trata de acopiar el fertilizante y de apoyar con combustible a los campesinos, pues este último recurso junto con las grasas y los lubricantes para la maquinaria son los aspectos más críticos para enfrentar la contienda.

“Para ello ya planificamos un chequeo permanente, estructura por estructura, pues es la única manera de poder llegarle a todos los productores, conocer sus problemas y apoyarlos en lo que necesiten y esté en nuestras manos”.

Finalmente, agregó que este sábado habrá feria agropecuaria en los mercados de la cabecera provincial con la indicación de que todas las cosechas que corran peligro de perderse puedan ser vendidas a la población en las diferentes localidades. HHC: Negritas y amarillos nuestros.

Comentario HHC: Con nuestro modelo centralizado, pues si es la" única manera para poder llegarle a todos los productores".

En el sector de producción de alimentos deben descentralizarse las facultades, como está previsto por municipios, pero que puedan "libremente" tomar las decisiones que el productor requiera, desde la compra de combustible, fertilizantes, semillas, etc. dentro y fuera del país. 

 Al tiempo, que el estado debe crear invernaderos de alta tecnología para producir alimentos de manera intensiva en los municipios que no tienen tierras suficientes para ello. Este sería el equivalente a los hoteles, solo que los hoteles no se aprovechan adecuadamente, y las producciones de alimentos, es seguro que sí se consumirán adecuadamente.  

El segundo productor de alimentos del mundo, los países bajos, emplean esta última técnica descrita, los hay de todos tamaños, pero uno de varias hectáreas puede alcanzar un costo de 250 000 usd,  !!! lo que cuesta una habitación de un hotel 5 estrellas!!!. 

miércoles, 30 de agosto de 2023

Emprendedor fabrica en Cuba relojes de marca propia (+Fotos)



Fotos: Yuri Muñoz, colaborador Prensa Latina

La Habana, 28 ago (Prensa Latina) El constante intento por revertir en Cuba los problemas económicos trae hoy incluso curiosidades como algunos emprendedores dedicados a producir sus propias marcas de relojes de pulsera.

Dicha curiosidad está a la sombra del desarrollo de las Mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) algo que cobra auge por estos días, cuando esas personas, con gran esfuerzo, tratan de colocarse en el panorama creativo y de producción de la isla.


La complicada labor de fabricación y la amplia variedad del surtido de la única empresa cubana dedicada a la producción y venta de relojes analógicos tiene por nombre (marca) Tiempo de Luz, con la búsqueda de llegar al mercado turístico nacional e internacional.

Es el caso de Ernesto Barrios, propietario de la compañía, quien explicó a Prensa Latina que su entidad produce desde 2021 esos instrumentos de medición cien por ciento renovables, pues emplea materia prima, partes y piezas de otros equipos depreciados por los clientes o puestos en liquidación por empresas como la Corporación Cimex.


También aprovecha los desusos de la Cadena de Tiendas Caribe (TRD), tanto de cuerda, analógicos, como de baterías.

Precisó el dueño de Tiempo de Luz, que dispone de un contrato con la Empresa Comercial Caracol S.A. (cadena de tiendas de este país).

Dicha comercializadora está especializada en lo más autóctono de este archipiélago como es el caso de los habanos, ron, café y suvenires. Dicha alianza del emprendedor con Caracol es para la producción y comercialización de esos relojes en la isla, en hoteles y tiendas, una verdadera novedad.

Aprobada por el Gobierno en octubre de 2021 como una de las 60 primeras empresas creadas en Cuba (bajo el apelativo de Mypimes), no invierte en materia prima ya que aprovecha todo, y en ese sentido, un carpintero utiliza diferentes tipos de maderas desechadas para la creación de la caja, que puede ser ácana, caoba, majagua o jiquí (relojes de madera).

Igualmente, refirió Barrios, cristalero de origen, concibe el vidrio, y un talabartero se dedica a confeccionar la correa, manilla, pulsera o brazalete.


Dice el propietario que su marca (Tiempo de Luz) ya fue registrada y patentada por la Oficina Cubana de la Producción Industrial (OCPI), la cual confiere los derechos de Propiedad Industrial (PI) en la República de Cuba.

Significó que hoy ya logran producir cronógrafos para tiendas de la capital, de los hoteles Meliá Habana y Nacional, y cuentan con otro contrato con la Oficina de Atención al Patrimonio, en el Centro Histórico de esta urbe, que permite el comercio de esos instrumentos en tiendas como La Guayabera y La Habanera.

Barrios reseñó que varios artistas cubanos relevantes, como el músico Alexander Abreu, líder de la banda Havana D’Primera, preparó la promoción de estos productos. Además, otros artistas como Pancho Amat o el trovador Eduardo Sosa, ya compraron relojes de esta marca.

Por demás, el relojero y su equipo, ensamblan además instrumentos similares, pero de mesa o salón, y de pared, de diferentes tipos y formatos, sin embargo, -puntualizó-, estos su firma los fabrica con partes y piezas que son importadas por empresas estatales cubanas.

Concluyó que en muy poco tiempo pudieron comercializar centenares de esos relojes, principalmente de pulsera, sobre todo en las tiendas de Caracol.

ro/rfc

Cuba: Entre liberar trabas y acelerar el cambio de mentalidades

¿Qué hacer frente a la baja producción agropecuaria y los crecientes precios de los alimentos que golpean a numerosas familias cubanas en un contexto agravado por las medidas impuestas por el gobierno estadounidense y las secuelas de la covid? En busca de algunas respuestas a esta y otras interrogantes, la Redacción IPS Cuba se acerca a lo que piensan y proponen cuatro especialistas cubanos.

SOCIEDAD 29 agosto, 2023



¿Cuáles son los principales problemas que ha causado la crisis económica de los últimos años a la familia cubana? ¿Observa usted posibles soluciones a corto o mediano plazo?

Ariel Terrero

Interpretada desde la perspectiva de las familias cubanas, veo tres problemas principales derivados de la crisis económica que comenzó con la pandemia de la covid:Contracción de mercados de alimentos y de otros bienes básicos, como la electricidad, que experimentan afectaciones reiteradas por carencias, poca disponibilidad de divisas para importar, altos precios y otras irregularidades.
Conflictos monetarios y cambiarios derivados de la inflación y los desajustes macroeconómicos provocados por el programa de ordenamiento monetario emprendido en 2021. Por todas esas razones, se ha reducido el salario real de muchos trabajadores, los ingresos de sus familias y han crecido las personas y familias en situación de vulnerabilidad.

Fuertes corrientes migratorias que fragmentan a las familias y distancian entre sí a sus integrantes.

En relación con las posibles soluciones, creo que en medio de la tormenta suele ser difícil imaginar la salida posterior del sol, pero siempre ocurre cuando termina el chaparrón. Es lo lógico. Dependerá mucho de la capacidad interna para implementar medidas y políticas que se han adoptado en el país, pero también de la situación en los mercados externos, que han estado sujetos a una crisis inflacionaria global. La economía mundial suele recuperarse de estas crisis económicas en ciclos de pocos años. Empezó con la pandemia en 2020 y creo que en 2024 pueden empezar a verse señales más claras o más sólidas de recuperación en el exterior y también en Cuba.


Debe recordarse que, ya desde la década de los noventa del pasado siglo, Cuba viene sufriendo diferentes etapas de crisis, pero ninguna tan profunda como la de estos cuatro últimos años, a la cual se suman, entre otros factores, la persistencia y recrudecimiento del bloqueo estadounidense, los efectos de la covid, los desequilibrios estructurales, esencialmente. En los últimos tiempos las familias cubanas han visto mermado el poder adquisitivo de sus ingresos, dígase salarios, sobre todo aquellas personas que están vinculadas al sector presupuestado, jubiladas, entre otras. Esto ha provocado muchas dificultades para enfrentar la vida, ya que están sufriendo desabastecimiento de alimentos, tienen dificultades para transportarse, han sido afectados por los cortes de electricidad, recientemente la falta de combustible, de medicamentos; es decir, fenómenos que no estaban presentes en el cuadro de las crisis anteriores y que ahora dificultan y hacen muy dura la cotidianidad.

Sinceramente, no veo soluciones en el corto plazo. Aunque las autoridades han expresado que se está trabajando para remontar esas carencias con paquetes de medidas para recuperar la industria, la agricultura, aún esas estrategias no llegan al plato de las familias. También se han firmado acuerdos con socios tradicionales, como Rusia.

Por otra parte, aún se observa cierta lentitud en la aprobación de negocios con capital extranjero y se sigue postergando la ley de empresas, que todavía está en discusión. El Estado cubano debería de acabar de resolver el tema de la rentabilidad de las empresas estatales, debe darse cuenta de que no puede seguir pendiente de financiar o atender la gastronomía, las producciones ligeras, servicios personales, entre otros. Debe concentrarse sólo en aquellas líneas estratégicas fundamentales para el desarrollo del país.

Sí considero que en un mediano plazo tal vez exista claridad en las cuestiones que hay que hacer para remontar la actual crisis. Pero no sólo claridad, sino ejecución real.


La situación puede resumirse, muy rápidamente, en una caída drástica y masiva del nivel de bienestar de las familias. Hay que decir que desde los años noventa del pasado siglo XX hasta aquí, con mejorías y caídas, se había logrado remontar las dificultades del Período Especial; incluso, algunas familias mejoraron considerablemente, si bien durante estos años se fue acentuando la franja de pobreza muy resistente que, con el paso del tiempo, se reproduce.

Por ejemplo, en los primeros años del actual milenio, los últimos datos públicos disponibles hablan de un índice de pobreza del 20 por ciento de la población urbana y, aunque no se cuenta con la cifra de las zonas rurales —pues no existen aún publicadas las estadísticas más actuales—, basta con una observación empírica para aseverar que esta realidad se ha agravado. De modo que ese es el principal efecto de la actual crisis: una caída del bienestar para todos pero, claro, mucho más aguda para aquellas familias que ya tenían una situación de vulnerabilidad anterior acumulada.

Me gustaría decir, para matizar la respuesta, que es evidente el desplome de los ingresos reales, debido a la combinación de las crisis económicas acumuladas más la inflación, la escasez, los efectos de la covid y la tarea ordenamiento, entre otros fenómenos. Todo esto provoca que se acrecienten las dificultades para acceder a bienes básicos, principalmente alimentos, medicamentos y servicios para el hogar. Y claro, esto daña mucho el nivel de vida de la población.

Otro elemento es la depresión de los servicios públicos, en esencia: salud, transporte, higiene comunitaria y educación. Creo que, cuando se combinan, por un lado, la pérdida de capacidad de los ingresos familiares para acceder a bienes y servicios y, por otro, el deterioro ostensible de la esfera pública, la situación se torna dramática.

Por otra parte, estamos asistiendo a una emigración masiva de la población cubana, que se evidencia en la salida de muchos jóvenes y que va dejando un rastro de personas de la tercera edad que viven solas y muchos abuelos —al cuidado de sus nietos— que se han quedado atrás porque sus hijos han emigrado en busca de mejores condiciones de vida.

Claro, no todas las familias están viviendo la crisis de la misma manera. Como se sabe, las familias están atravesadas por variables como el estatus económico, de clase, la racialidad, el territorio, la composición generacional y de género. Por supuesto, una familia que ya padecía vulnerabilidades asociadas a la discriminación racial, a las exclusiones, al género, a las desventajas territoriales pues se encuentra ahora en peores condiciones para para enfrentar la crisis.

De igual modo, hay que reconocer que familias con un estatus económico superior a la media —ya antes de la covid se podían identificar unas capas medias vinculadas al sector no estatal: artistas, deportistas…—; es decir, una franja de población relacionada con el sector externo, tenía ahorros y activos que le permitieron remontar mejor esta crisis, e incluso algunos hacerse de emprendimientos o mejorar los que ya tenían. En ellos el efecto negativo es menor, aunque —insisto— todas las familias, en mayor o menor grado, sufren las consecuencias negativas de la actual crisis económica.

Ahora bien, ¿qué es posible hacer?, ¿qué soluciones poner en práctica? Hace falta un verdadero rescate económico. Más allá de las fuertes y monumentales restricciones que representa el bloqueo estadounidense para el acceso a recursos para el desarrollo, existen componentes endógenos inexplotados o mal manejados en los que no abundaré, pues insisto en que no es mi zona de experticia. Pero podría resumirlo en la idea de una política de fomento económico. Remito a los lectores a las publicaciones del Centro de Estudios de la Economía Cubana de 2021 y 2022, donde se resumen algunas de estas cuestiones del qué hacer.

Articulado a ese rescate económico, se requiere radicalizar la modernización de las políticas sociales. Este es un proceso ya en curso o tal vez iniciado e interrumpido. Por ejemplo, desde antes de la pandemia se formularon e iniciaron programas como el de Adelanto de las Mujeres, el de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación, el de Atención a grupos vulnerables, Nuevas políticas de empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el de Desarrollo Territorial Integral, que son políticas públicas sociales que muestran muy bien un tránsito desde el universalismo homogenista —es decir, iguales ofertas para todos, entendiendo que eso es la igualdad de derechos y oportunidades—, hacia un universalismo que —sin negar los derechos de ningún grupo social— atiende con acciones prioritarias, afirmativas y focalizadas aquellos grupos cuyo punto de partida es inferior y que necesitan recursos y acciones especiales para poder aprovechar las ofertas de las políticas sociales. Eso fue un muy buen comienzo.

Mi impresión es que se ha interrumpido y ralentizado el proceso de su implementación, han quedado como a mitad de camino y siguen padeciendo de una visión centralizada y sectorial. No acaban de hacer el despegue de territorialización y visión integrada que supere el sectorialismo. Esto se explica, seguramente, por la restricción de recursos tan grande que significa la propia crisis; pero, a mi modo de ver, es necesario continuar ese proceso y, con los escasos recursos con los que se cuente, comenzar a implementar dichas políticas de esta otra manera e intensificar las posibles acciones afirmativas, focalizadas y , en especial, participativas.


La vida cotidiana es cada vez más tensa para la familia cubana promedio. Incluso, las propias manifestaciones de la crisis son inestables. Por ejemplo, lo que hoy es un problema, como el suministro del pan, suma mañana otras faltas, como la del gas licuado para cocinas y así, sucesivamente, aparecen de manera permanente otras carencias en el acceso a productos y servicios. Tres temas son, dentro de tantos otros, destacables: el incremento notable de la pobreza, la migración y la violencia. Los que, en alguna medida, alcanzan a la mayoría de las familias cubanas.

Ahora bien, no es posible ni justo hablar de familias, como una generalidad. El nivel de afectación de la crisis en la vida cotidiana de nuestros hogares no es el mismo en todos ellos. En medio de la crisis, hay familias con elevados niveles de consumo de bienes, servicios, incluyendo posibilidad de ocio; al tiempo que otras, la mayoría, padecen una realidad que por momentos es angustiosa.

Cuando hablamos de crisis, es importante enunciar el sostenido deterioro de servicios básicos como electricidad, agua, energía para la cocción de los alimentos, los servicios de salud pública y el suministro de la cuota mínima de alimentación normada.

No observo soluciones importantes en el corto plazo. El sistema productivo cubano está colapsado, no se generan suficientes riquezas. La prioridad de las políticas sociales es cada vez más distante. Estas políticas son, comparativamente, menores respecto a las crecientes demandas insatisfechas ya por varios años. Solo una estrategia de desarrollo integral, estable y sostenible podría generar los recursos suficientes para palear, no solucionar, en el corto y mediano plazos, los problemas acumulados en la cotidianidad de la familia cubana promedio.

¿Cómo se podría remontar la baja producción agropecuaria y los crecientes precios de los alimentos?

Omar Everleny Pérez Villanueva

Sólo se puede remontar los crecientes precios de los alimentos si hay una mayor oferta: es una verdad que ya no se discute. En la medida que existan mayores producciones y más importaciones —aunque sabemos que el Estado no tiene hoy todos los recursos que necesita, pero el sector privado sí los puede buscar o los podría gestionar—, esto contribuiría a bajar esos precios. ¿Qué es lo que pasa?, que es baja la producción agrícola por disímiles factores. Un ejemplo reciente lo demuestra: no se han podido sembrar caballerías de determinados productos porque no ha habido combustible para el riego. En los últimos meses la agricultura ha sufrido mucho porque no se ha sembrado, no se ha regado, a eso se suma el estado de la maquinaria agrícola que tiene años y años de deterioro y no hay capitales para nuevas inversiones.

Por otra parte, todavía es insuficiente el precio que Acopio les paga a los productores y, además, uno se pregunta cómo es posible que se queden en los campos producciones de mango, por ejemplo, por falta de camiones, de cajas, porque no hay capacidad productiva, entre otros factores. Es más que viejo el debate sobre el sistema de Acopio, que nunca ha funcionado en Cuba; sin embargo, se sigue arrastrando con ese problema. Creo que, para que aumente la producción agrícola, hay que seguir desamarrando nudos. No es posible que los campesinos entreguen producciones por encargo social a sectores públicos, como Salud Pública o Educación, y luego no se les pague o exista demora de tres o cuatro meses para recibir esos pagos. Hay trabas también a nivel municipal para el cobro de determinados productos. En esencia, te diría que hay que acabar de eliminar esos nudos que están entorpeciendo la madeja de la producción agrícola.


Debo repetir que este no es mi campo de experticia, pero sí estoy al tanto de muchas publicaciones de reconocidos economistas como Armando Nova, recientemente fallecido; Omar Everleny Pérez, Oscar Fernández Estrada, Pável Vidal y Pedro Monreal, entre otros, y encuentro mucha lógica en sus propuestas, entre las cuales se encuentra liberalizar la economía; darle fin a esa vieja fórmula que es Acopio, que no ha funcionado y ahora tiene menos sentido que nunca; establecer vínculos efectivos de los productores con el plan; crear incentivos para determinados productos y estimular la agroecología, entre otras.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que el país vive una situación dramática y el tiempo se va acabando para rescatar esta propuesta de socialismo diverso. Ciertamente, el acceso a recursos es limitadísimo, pero lo que quiero acentuar en mi respuesta es que sí hay opciones y sí hay cosas por hacer.


Es evidente que los mercados requieren de un mayor abastecimiento de alimentos para que bajen los precios o, al menos, se detenga la inflación. El incremento de los suministros exige de mayores producciones agropecuarias nacionales, pero también de un mayor volumen de importación de alimentos. Aunque es útil defender políticas de desarrollo que nos acerquen a un modelo de autonomía y soberanía alimentaria, no creo que vaya a cambiar en el corto plazo la tradicional dependencia cubana de las importaciones. El suministro externo de alimentos es el modelo comercial al que la economía cubana ha permanecido sujeta, en etapas muy diversas de su historia. El momento actual, de debilidad económica acentuada, no es óptimo para conseguir un cambio profundo en esta dependencia externa.

Antes que una expansión significativa de la producción agropecuaria, en el corto plazo parece más visible una reactivación de exportaciones líderes cubanas —turismo, servicios médicos, medicamentos y los tradicionales tabaco, ron y níquel— para contar con solvencia en moneda dura que permita adquirir los productos que importamos habitualmente y, entre estos, alimentos básicos como cereales, lácteos y carnes. Conseguiríamos así, gradualmente, pero con mayor prontitud, un abastecimiento más estable de los mercados internos de alimentos.

Simultáneamente, sin embargo, habrá que seguir trabajando en el desarrollo del programa de autonomía y soberanía alimentaria. Desde la perspectiva de las producciones agropecuarias nacionales, se han dado pasos para otorgarles mayor autonomía a los productores estatales y no estatales, entregarles tierras en usufructo, ampliar espacios de mercados para la oferta libre de producciones, así como favorecer políticas que otorgan mayor protagonismo a los actores del desarrollo local.

El punto débil sigue siendo la inversión para la compra en el exterior de tecnologías y bienes esenciales en la agricultura y la ganadería, como los equipos de riego, plaguicidas, fertilizantes y piensos. Es necesario pensar en favorecer más atrevidamente la inversión extranjera en la agricultura, un área que no suele ser de gran atractivo para los inversionistas de otros países. Paralelamente hace falta una política crediticia más profunda que la conseguida hasta la fecha. Podría intentarse una propuesta bancaria de fomento agrícola con participación de bancos cubanos y extranjeros.


Es un tema complejo por la propia estructura agraria, por la descapitalización del agro cubano y por la falta de estímulos estables a las personas que producen directamente en los campos. Creo que la solución esencial es que las decisiones sobre el agro cubano las tomen, directamente, los productores y no funcionarios que, en no pocos casos, han paralizado durante décadas el despertar del agro cubano.

Se habla de liberar trabas y acelerar el cambio de mentalidades. ¿De qué trabas se está hablando y qué entiende usted por cambio de mentalidades?

Mayra Espina Prieto

Considero que la traba principal, en términos de mentalidades y prácticas de quienes tienen a su cargo la tarea de encaminar el país, es seguir gestionando la economía desde una planificación centralizada, al detalle, que no es coherente con el enfoque del socialismo multiactoral que introduce la nueva Constitución y de la reforma descentralizadora que instauran los lineamientos y la propia Carta Magna.

Las decisiones concretas de política económica, de paquetes de medidas, no son coherentes con ese espíritu de apertura y diversificación en positivo; se pretende seguir gestionando a partir del control excesivo de cada actividad y mirando a los llamados nuevos actores económicos como si fuera un mal necesario y no en un sentido complementario y positivo que la Constitución les da, de articulación y con un rol legítimo dentro de la economía.

Si se miran todas las medidas económicas que se han puesto en práctica para manejar la crisis, e incluso antes de la actual crisis, no se está siendo coherente con ese espíritu.

Pese a ciertos avances, la autonomía municipal sigue retardada y el ámbito de lo que puede hacer la empresa estatal también.

Si se aplica un análisis de economía política, la pregunta sería cómo un actor cambia de mentalidad cuando un proceso de cambio supone redistribución de poder. En esencia, eso es lo que sucede. Tanto la Constitución como el propio proceso de actualización suponen redistribuir poderes, colocar autonomías donde no las había; dinamitar ese sistema centralizado desde arriba, sectorial, donde el funcionario y la dirigencia central tienen una cuota de decisión enorme. Supone también modificar la mirada vertical y piramidal a la economía y la sociedad, para imaginar arreglos que tomen más en cuenta lo horizontal, circular, de redes. Ese sería el verdadero cambio de mentalidad, pero asociado a la real disposición de los actores involucrados en ceder, compartir y articular cuotas de poder.

En ese modelo, la economía y la sociedad no deben gestionarse por control negativo, es decir, a partir de prohibiciones o sanciones; sino por incentivos, políticas de fomento, participación, autonomía. Y concentrar la planificación centralizada, que aún tiene un peso importante, en ayudar a establecer balances, articulaciones y fomento.


En Cuba hay un cambio de mentalidad evidente. En la práctica y cada vez más en el discurso, se ha abandonado el proyecto social socialista, cuya centralidad era el control de los trabajadores y las garantías a la seguridad social del pueblo. Vivimos en un país ex socialista y eso es un cambio claro y verificable. La liberalización económica, en un nítido y acelerado proceso de privatización de los procesos productivos, es un cambio de mentalidad demostrable.

La mentalidad estable de la burocracia es encontrar un problema a cada solución. En la práctica, crean tres nuevas trabas para destrabar una. Es poco promisorio que el mismo grupo social que traba, destrabe. Creo que son otras personas, con otros orígenes y lugar social, quienes deben destrabar lo que no trabaron. Eso no es garantía de que salga bien, pero sí de intentar hacerlo de otras maneras y, en algunos casos, lamentablemente, desde otros intereses.


Una traba importante es el insuficiente conocimiento de la gestión empresarial y de las tendencias de los mercados en el mundo. Este desconocimiento constituye un obstáculo a la hora de implementar transformaciones en el modelo socioeconómico del país. El cambio de mentalidad lo necesitan todos esos actores de la economía, estatales, cooperativas y privados, así como los decisores en todos los niveles de gobierno. Después de décadas con un comercio excesivamente centralizado y poca conexión directa con la economía externa, muchas de esas empresas –estatales y no estatales– corren ahora múltiples riesgos de tropiezo, al incursionar en espacios de mercados agresivamente competitivos.

Las fuertes limitaciones de la oferta bancaria y del acceso a divisas para realizar inversiones mantienen a muchos actores y decisores de la economía sujetos a un hábito de asignación centralizada de recursos. Este hábito frena la capacidad de gestión empresarial de muchos.

Otra traba esencial no tiene que ver con las mentalidades, sino con las deformaciones profundas del sistema monetario y cambiario y los desequilibrios macroeconómicos consecuentes. Para un correcto avance de las transformaciones del modelo y de la actividad de todas las empresas y demás actores de la economía, incluidas las mipymes, será fundamental el desarrollo del Programa de Estabilización Macroeconómica que encabeza el Ministerio de Economía y Planificación. Buscaría eliminar la dolarización de la economía, devolverle funcionalidad a la moneda nacional y reequilibrar la relación de precios.

También representa una traba permanente, de doloroso costo para toda la economía, el bloqueo económico de Estados Unidos, independientemente de que las autoridades políticas de Cuba defienden la idea de encontrar salidas y desarrollos, aunque Washington mantenga sin cambios esta política anticubana.


Entiendo por trabas el exceso de burocratismo, el papeleo que hay que hacer en diversas instituciones para realizar cualquier gestión. El sector privado se enfrenta también a trabas, por ejemplo, cuando quiere contratar algunas producciones con determinadas empresas estatales y la respuesta es que no pueden atender a los privados en esos momentos.

Otro factor negativo es la percepción que se tiene de la empresa estatal socialista y las formas no estatales como entes diferentes, que actúan por separado, y no es así. Todas hacen parte de la economía cubana, lo que varía es su forma de propiedad. Siento que hasta que este elemento importantísimo, que es de carácter estructural, no se entienda, seguirán existiendo contradicciones.

Pese a todo lo que se ha avanzado y los resultados que se han obtenido, todavía está latente el “cierto temor” al sector privado e incluso, a veces, se le quiere achacar males que no le corresponde. Por ejemplo, se le adjudica a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) la responsabilidad de los altos precios y de la inflación. Eso es un error. Cuando comenzó la inflación, no se había autorizado la existencia de las mipymes. El tema que causa la inflación en Cuba, esencialmente, tiene su origen en la producción.

En ningún lugar está escrito que las mipymes tengan que solventar las necesidades de la población, sino contribuir con sus producciones a aminorarlas. Ellas primero deben crear productos, vender, tener utilidades y realizar una labor social, pero su fin no es alimentar a la población cubana. Sus resultados tienen que ver con participar de la economía, generar empleo, pagar impuestos… Y a veces se les quiere aplicar elementos que no están entre sus funciones. Considero que ahí tiene que existir un cambio de mentalidad. Es decir, hay que cambiar la mentalidad, pero de verdad. Esa transformación pasa por acabar de entender que, luego de 64 años, hay que introducirle más mercado a la economía cubana. No quiero con esto decir que esté abogando por convertir a la economía cubana en una economía de mercado. Se trata de introducir más mercado, como lo han hecho China y luego Viet Nam, ahí están sus resultados económicos. Me pregunto por qué no hacerlo. Todo esto tiene que ver con los cambios de mentalidad.

¿Qué opina sobre la inserción de las pequeñas y medianas empresas (mipymes) en el actual escenario económico de la isla caribeña? ¿De qué manera pueden contribuir a la recuperación del país?

Ariel Terrero

La inserción de micro, pequeñas y medianas empresas diversifica y multiplica la cantidad de actores de la economía. Es de esperar que muchas de estas entidades demuestren capacidad de gestión y éxito, donde otras similares fracasen. Es la tendencia global de estas estructuras. Tienen como virtud una mayor flexibilidad y adaptabilidad a las coyunturas y oportunidades que ofrece la economía en cada momento. Es lo que estamos viendo ya.

En estos primeros dos años, la cantidad de mipymes ha apuntado más a sectores vinculados con el comercio minorista básico, la gastronomía, el transporte y la construcción. Es de esperar que gradualmente se multipliquen y ganen visibilidad las mipymes comprometidas con la industria manufacturera, el procesamiento de alimentos y con la informática. También las vinculadas en el suministro a la industria turística, a medida que esta última vaya reanimándose. Serán sectores esenciales para imprimir mayor aporte al desarrollo económico y tecnológico del país.

En ese camino, es esencial el propósito declarado —pero difícil, sin dudas— de conseguir una relación comercial y financiera más armónica entre todos estos actores de la economía, estatales y no estatales, urbanos y rurales, nacionales y extranjeros.


Me parece que es incuestionable el desempeño de las mipymes en el actual escenario económico cubano. Ellas han demostrado que, sin recursos del Estado, sólo generando los suyos propios, han sido capaces de abastecer una determinada oferta de bienes y servicios a la población, fuera de los marcos estatales; se han buscado por ellas mismas su financiamiento, incluso las fuentes de cómo hacer pagos desde el exterior. Estoy convencido de que las mipymes pueden todavía hacer una mayor contribución a la recuperación económica del país porque, generan empleo, aumentan los ingresos al presupuesto, ayudan a bajar precios. Te pongo el ejemplo de la cerveza, que hace unos meses se estaba cotizando a 400 pesos cubanos, y a partir de que las mipymes comenzaron a hacer importaciones masivas, hoy cubanos y cubanas podemos tomar cerveza a 130 pesos cubanos. Esto lo han logrado hacer en un contexto en que ellas mismas tienen que buscar su financiamiento.

Por eso considero que es necesario darle un mayor empuje a su desarrollo, como otro actor dentro de la economía cubana. A eso puede contribuir el exonerarlas de determinados impuestos y, con el valor que sale de esas exoneraciones, decirles: “bien, ahora generen más bienes, importen más productos”. Sobre este tema hay que revisar los datos internacionales. Existen países donde el tejido industrial de la economía está compuesto hasta 90 por ciento y más de mipymes, al menos en sectores como la gastronomía y en servicios como panaderías, dulcerías, restaurantes y en la industria.


Contribuyen, donde es posible, a la generación de riqueza, la estabilidad de ciertas producciones, la diversificación de bienes y servicios, la generación de empleo, al encadenamiento productivo y la reanimación de algunas zonas de producción y servicios en el país. Al mismo tiempo, develan la potencialidad productiva que hay en algunos sectores sociales, por la creatividad, tanto en la infraestructura como en las producciones mismas, a lo que estaban relegados e impedidos.

Ahora bien, al no ser formas privadas, esencialmente para el lucro personal de los propietarios; al no existir una protección segura a los derechos de trabajadoras y trabajadores, se convierten en una fuente importante de desigualdad y violación de derechos.

Fue una decisión política potenciar modos de producción capitalistas, como son el grueso de estas entidades productivas, y no formas sociales como las cooperativas, mutualistas, más afines al socialismo, que también han dado muestras de eficiencia económica, y sobre todo, de justicia distributiva.

Ciertamente, son un beneficio visible en el escenario productivo cubano, pero no para la mayoría.


A mi modo de ver, fue una decisión acertada establecer una ley para la creación de las mipymes y hacerles un espacio en el escenario económico nacional. En primer lugar, porque fue aprobado dentro de la nueva Constitución, a partir del enfoque de socialismo multiactoral.

En la práctica, las mipymes crean empleo, como regla, con ingresos superiores a los equivalentes en el sector público y superiores a la media nacional; abastecen el mercado de productos y servicios, lo diversifican. De modo que cumplen un rol que, pese a las restricciones con que se han ido abriendo camino, muestran que tienen ventajas y potenciales para hacer una mayor contribución al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), a la generación de empleo… Lo que pasa es que primero, según mi punto de vista, la creación de mipymes y, en general, la ampliación del sector no estatal, estaba concebida dentro de una transformación de la economía mucho mayor.

Para que las mipymes hagan una verdadera contribución a la economía, no debería ser una medida aislada, sino que deben estar acompañadas de la transformación del sector estatal, de la creación de un ambiente financiero amigable para el sector privado, para las personas naturales y para el sector público. Nada de eso ha ido ocurriendo y, entonces, aparecen las mipymes casi como el único elemento dinámico de la economía. Esto, por otra parte, las coloca en reales desventajas. De hecho están situadas en un marco jurídico adverso, en el sentido de que establecen relaciones económicas un poco enrarecidas, sobre todo con lo que atañe a los créditos, al ambiente cambiario, y las obliga a hacer maromas, lo cual es nefasto para que puedan desplegar su potencial de contribución. Insisto en que, como medida aislada, por mucho dinamismo que logren traer al escenario económico, su real aporte queda lastrado. Si leemos la Constitución, si leemos los Lineamientos, si leemos las propuestas de economistas muy experimentados y académicos con muchos años de brega, vemos que ninguna de las medidas o los cambios previstos podrá avanzar mucho si se hace de manera aislada y desconectada del resto de los cambios necesarios.

¿Qué tan cerca o lejos se está de la llamada economía circular y de qué forma esta estrategia podría tener una expresión concreta y efectiva en la vida de personas, emprendimientos y empresas estatales?

Mayra Espina Prieto

Por lo que he podido observar dentro la labor de acompañamiento que, desde Cosude (Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación), realizo a proyectos de desarrollo local, puedo decir que hay muestras aisladas en localidades y emprendimientos que intentan construirse a partir de procesos circulares, de aprovechamiento de la materias primas y producciones con una visión de cero desechos, de encadenamientos con productores y recursos cercanos y de cerrar ciclos productivos. Suelen ser exitosos porque elevan productividad, ganancias, disminuyen costos; sin embargo, a escala nacional estamos aún lejos de una expansión y extensión de los enfoques circulares, más allá de estos emprendimientos que nacen con esta dimensión y vocación; e insisto, de territorios y municipios donde se alienta esta variante de estilo de producción.

Y con este enfoque pasa lo que comentaba en las preguntas anteriores, que no existe una real política de fomento, de incentivos positivos para que los diversos actores se articulen de esta manera circular, háblese de actores estatales y no estatales, gobiernos, proyectos ciudadanos… De modo que por el momento no rebasan estas iniciativas que ya muestran potenciales avances positivos.


La cercanía o distancia de la economía circular dependerá de muchas condiciones pendientes de desarrollo en Cuba:

Cultura de la gestión empresarial y medioambiental. Es insuficiente y está más centrada ahora en la incorporación de principios de administración empresarial más elementales.

Los documentos rectores de la reforma económica tienen un enfoque medioambiental que favorece principios próximos a la economía circular, pero lo cierto es que no aparece como mayor prioridad en la presente etapa, caracterizada por una lenta arrancada en las transformaciones del modelo económico.

Implementación efectiva de una legislación más avanzada para que las empresas, los bancos, los gobiernos y otras entidades actúen con mayor autonomía y se animen a descubrir y colocar los objetivos del desarrollo local entre sus prioridades reales.

Estabilización macroeconómica para que el modelo consiga un funcionamiento equilibrado, sin la inestabilidad inflacionaria, monetaria y financiera actual. En un ámbito signado por estos desequilibrios, los actores de la economía tienden a orientar sus gestiones hacia objetivos urgentes, inmediatos, de sobrevivencia a veces, y están menos centrados en objetivos de largo plazo, más enfocados al empleo profundo de recursos y tecnologías, recirculación de materiales y defensa medioambiental, propios de la economía circular.

La descentralización del modelo económico, actualmente en marcha, tiende a favorecer una mirada más intensiva hacia el desarrollo local.

En contraste, los principios de la economía circular, de lograr implementarse, aportarían a los actores económicos alternativas para emplear mejor los escasos recursos de que dispongan, redescubrir mejor las oportunidades de negocios en el entorno económico inmediato y construir alianzas con otros actores económicos más próximos que lo que habían apreciado.


Antes de especular sobre lo circular de la economía, habría que preguntar qué tan cerca estamos de tener economía.

La economía circular, o lo que por ella se entiende, ha sido perfectamente digerida por la lógica del capital, lo cual sugiere mirarlo con ciertos cuidados. Aun así, las experiencias que conozco en Cuba son muy pequeñas y me atrevo a afirmar que esta comprensión de los ciclos y vínculos productivos está muy lejos de ser sentido común entre los nuevos y no tan nuevos actores económicos en la isla.


La economía circular es muy importante, sobre todo en el momento inicial de la creación de las mipymes y el sector privado emergente, que cada vez crece más, pues es muy útil que cuando se abra un negocio sea una preocupación qué hacer con sus residuales y sus desechos productivos, y cómo convertirlos en otros productos. Por lo tanto, es una estrategia muy importante y efectiva para la vida de las personas.

Ya hay emprendimientos que tienen muy buenos resultados. Hay que seguir incentivándolos por muchas vías. Una empresa que sea capaz de reciclar sus desechos y realmente le de otra utilidad, es una empresa que hay que estimular con determinados incentivos fiscales, ya que en un mundo donde los recursos son escasos, reutilizarlos significa ahorro.

Tengo mucha esperanza en que le economía circular sea un componente a futuro, todavía no lo veo a corto plazo; pero sí creo que debería irse trabajando más fuertemente para lograr cerrar los ciclos productivos. Creo que en la gastronomía se puede dar ese salto, como también en otras producciones industriales o agrícolas.

Lo más importante ahora: diagnosticar los daños a punta de lápiz

El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros analizó todo lo hecho en el país ante el paso de Idalia


29 de agosto de 2023 20:08:01




Díaz-Canel hizo hincapié en restablecer lo antes posible el servicio eléctrico en las zonas dañadas por las lluvias, y hacer lo mismo para revertir todo lo que se afectó en las comunicaciones. Foto: Estudios Revolución

Se ha hecho un buen trabajo a partir de todas las orientaciones que se dieron, y también a punto de partida de la experiencia acumulada. Tal valoración fue compartida en la mañana de este martes por el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante la reunión del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, de frecuencia semanal, cuyo inicio, esta vez, fue el análisis de todo lo hecho en el país ante el paso de Idalia.

Desde el Palacio de la Revolución, y a propósito de las intensas lluvias que ha provocado el evento meteorológico en la parte occidental de la Isla, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba habló de desplegar esfuerzos para que el nuevo curso escolar, que ya casi comienza, tenga afectaciones mínimas.

A varias prioridades hizo referencia el Jefe de Estado durante la reunión de chequeo, que también contó desde la presidencia con el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, así como con el vicepresidente de la República de Cuba, Salvador Valdés Mesa; ambos miembros del Buró Político.

En tal sentido, Díaz-Canel hizo hincapié en restablecer lo antes posible el servicio eléctrico en las zonas dañadas por las lluvias, y hacer lo mismo para revertir todo lo que se afectó en las comunicaciones. En esa línea de pensamiento, comentó sobre la importancia de atender de modo especial los cultivos, al tiempo de ir preparando condiciones, con seguridad para los pobladores, ante probables inundaciones.

El dignatario reflexionó sobre la trascendencia de realizar una evaluación profunda, que resulte certera y ágil, acerca de las afectaciones que las lluvias han provocado; todo, en pos de encontrar rápidamente las soluciones que se necesiten. A esa idea sumó la que tiene que ver con el valor de mantener informada a la población, de que los dirigentes estén en el terreno e intercambien directamente con las personas.

En sintonía con lo anteriormente dicho, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, recalcó que lo más importante hoy es la evaluación precisa de los daños, y que los ministros recorran lo antes posible cada escenario afectado por el evento meteorológico.

Durante la jornada, el director del Instituto de Meteorología, Celso Pasos Alberdi, compartió información actualizada sobre el recorrido del meteoro, cuyas bandas de intensas lluvias han golpeado con particular intensidad a las provincias de Pinar del Río y de Artemisa, y al municipio especial Isla de la Juventud.

En la medida en que el organismo ciclónico avance hacia el norte –advirtió el experto– las precipitaciones irán teniendo mayor alcance sobre la región occidental de la Isla.

El doctor en Ciencias enunció que se esperan abundantes lluvias para estos días, durante los cuales el evento meteorológico continuará desplazándose hacia el norte. Las precipitaciones, dijo, deben persistir durante las próximas 24 a 48 horas.

Sobre la situación concerniente a la disponibilidad de agua en los territorios analizados, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez, compartió datos demostrativos de que, en estas horas, los embalses dejan atrás situaciones más adversas, y fue explícito: «Las lluvias deben ser beneficiosas para el sistema de recursos hidráulicos».

Por su parte, el primer coronel Luis Ángel Macareño Veliz, segundo jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, informó que hasta el momento no se han reportado accidentes. Tal como detalló, en la provincia de Pinar del Río hay protegidas 2 645 familias, mientras que en la Isla de la Juventud los evacuados suman 266, y en Artemisa son más de 1 400 los pobladores trasladados a lugares seguros.

Las crecidas en Pinar del Río han provocado afectaciones en viviendas y cultivos. Foto: Ronald Suárez Rivas

LA VOZ DE LOS TERRITORIOS

A través de videoconferencia, las autoridades de los territorios afectados compartieron datos de última hora, con la dirección del país, sobre la respuesta que se ha ido dando ante la intensidad de las lluvias.

Sobre Pinar del Río, se supo que en la mañana de este martes había nueve municipios sin servicio de fluido eléctrico. Allí, en cuanto las condiciones lo permitan, se hará una revisión de las líneas eléctricas dañadas. Pudo conocerse, además, que más de 200 unidades de gastronomía trabajan en la elaboración de alimentos y que se ha estado prestando atención a la tarea de informar a las poblaciones afectadas.

El Presidente Díaz-Canel quiso saber si, con las fuerzas que tiene el territorio occidental, basta para recuperar las líneas dañadas. La primera secretaria del Partido Comunista en Pinar del Río, Yamilé Ramos Cordero, explicó que hará falta ayuda, ante lo cual el mandatario dio la indicación de que se sumen, desde otros lugares del país, y lo antes posible, las fuerzas que allí hagan falta.

El mandatario indagó por daños en las viviendas, en los cultivos del tabaco o del plátano. Sobre esta última plantación, la dirigente partidista informó que ya se reportan afectaciones. Habrá que esperar, como se dijo en la reunión de chequeo, a que terminen las precipitaciones para contabilizar a punta de lápiz.

De la provincia de Artemisa se supo que allí llueve a intervalos, y que las mayores afectaciones se han producido en el servicio eléctrico. Las inundaciones han dado lugar a que más de 1 400 personas hayan sido protegidas y, ante esa realidad, Díaz-Canel indagó sobre si ellas fueron trasladadas, y si, además, se hizo lo mismo con sus pertenencias.

En el municipio especial Isla de la Juventud las lluvias han sido lo más significativo. Allí, donde en estos tiempos la sequía ha golpeado con fuerza, los embalses están al 64,7 % de llenado, y dos presas vierten.

En La Habana, 592 personas han sido protegidas a raíz de las lluvias. De la capital, también se supo que 23 457 consumidores fueron afectados por las averías en los circuitos eléctricos, al tiempo que ha descendido la cifra de quienes sufren déficit de agua.

Desde la provincia de Mayabeque, las autoridades informaron que el número de personas evacuadas asciende a 1 634, y que más de 8 000 clientes están afectados en el consumo del fluido eléctrico. Las comunicaciones también han sido dañadas.

Particular interés mostró el dignatario por lo que en ese territorio se viene haciendo en el Surgidero de Batabanó. En la jornada se supo que ha habido cambios en ese escenario, aunque faltan áreas por asfaltar, y unos nueve kilómetros de acera todavía están pendientes.

Ministros de varias carteras ofrecieron datos sobre cómo marchan las labores en los territorios afectados por el paso de Idalia. Un llamado importante hizo el titular de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, quien comentó que no se habían registrado, con la caída de las precipitaciones, hechos extraordinarios desde el punto de vista epidemiológico.

En su opinión, es momento de mantener todas las medidas de prevención de enfermedades. Portal Miranda subrayó la importancia de proteger a las personas vulnerables, sobre todo embarazadas y niños; e hizo énfasis en la necesidad de tomar medidas con el agua potable (activar el uso de hipoclorito en los escenarios afectados, y atender la condición del preciado líquido en los puntos de llenado de pipas), así como no descuidar la calidad de los alimentos que se elaboren en los centros de evacuación, a fin de evitar problemas de salud