Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 20 de enero de 2026

El Gran Dictador

 Por: Randy Alonso Falcón

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Donald Trump. Foto: Nathan Howard/Reuters

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa"
Albert Einstein

 

Estados Unidos anda a la cacería de “dictadores” por todo el mundo, sin mirar que el mayor de todos está instalado en la Casa Blanca.

“No necesito el derecho internacional”, dijo sin ambages Donald Trump a periodistas de The New York Times la noche del miércoles 7 de enero. “… Mi propia moralidad mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”, señaló como límites a sus aventuras imperiales y sus dictados cual emperador.

Es como si estuviéramos viendo a Benzino Napaloni, aquella parodia de Mussolini en la genial película de Charles Chaplin, cual caricatura del ego desmesurado de los dictadores, que convierten la política en espectáculo grotesco; “¡Yo soy el verdadero líder del mundo! ¡Tú no eres nada sin mí!”

La euforia dictatorial de Donald Trump ha alcanzado su pináculo en este primer año de su segunda administración. Las ínfulas de Rey Sol conque siempre manejó el imperio Trump se han trasladado a su conducción del país y su relación con el mundo. Y para ello se rodeó de un séquito de fieles, que acompañan sin chistar cada uno de sus pasos, a la vez que se burla y desconoce las instituciones de su país.

Sus poses y mensajes cortos y envenenados son de un Führer moderno; sus órdenes y dictados autocráticos no se alejan de los oscuros tiempos de Mobutu; su licencioso, corrupto y degradante modo de vida (su moralidad) hace recordar la decadencia de la Roma Cesariana.

Estados Unidos vive hoy bajo una dictadura imperial. Donald Trump no admite límites, institucionalidad, reglas, oposición, ni migrantes. Su lenguaje es el de la prepotencia, las amenazas, el vasallaje.

Trump no es un accidente de la historia; es el devenir de la historia misma de los Estados Unidos. Teóricos y politólogos definen académicamente los rasgos y el momentun; pero la actriz Jodie Foster le ha hecho de manera contundente y directa: “Trump representa todo lo que está mal en este país: arrogancia, división y un ego que pone en riesgo nuestra democracia. Es hora de que América despierte y lo rechace de una vez por todas”.

Narciso en el Despacho Oval

Trump con periodistas de The New York Times el 7 de enero de 2026. Foto: The New York Times

Como todo dictador, Trump es el clásico narcisista rebosante de necesidad, requerido de afirmación, que se enfurece cuando no la recibe con prontitud.

Impuso su nombre en el Centro Kennedy para las Artes y en el Instituto Estadounidense para la Paz; ordenó edificar un fastuoso salón de bailes en la Casa Blanca, en una nueva Ala Este tan alta como el edificio principal; anunció la construcción de una “flota dorada” de buques de guerra de la “clase Trump”; está construyendo un monumento en arco para el aniversario 250 de la Unión e intenta estampar su rostro por las dos caras de una moneda conmemorativa para la ocasión.

El profesor de desarrollo de liderazgo y cambio organizacional Manfred Kets de Vries valoró  para The New York Times la relación de Trump con el poder:

“Las personas con marcadas tendencias narcisistas, paranoicas o psicopáticas son especialmente vulnerables. Para ellas, el poder no sólo facilita la acción, sino que regula estados internos que, de otro modo, resultarían inmanejables.

“Donald Trump es un ejemplo extremo de esta dinámica. Desde una perspectiva psicoanalítica su narcisismo es maligno, en el sentido de que se organiza en torno a un profundo vacío interior.

“El narcismo maligno es una combinación de narcisismo y psicopatología. Debido a su escasa capacidad interna para autoconsolarse o autovalorarse, requiere una afirmación externa continua para sentirse real e intacto. El poder proporciona esa afirmación”.

Mientras en el Irish Times, el 12 de febrero de 2025, valorizando los frenéticos primeros días de la administración Trump, el neuropsicólogo Ian Robertson apuntaba: "Lo que observamos en Trump es el impacto del poder en el cerebro humano. Actúa como la cocaína y, en dosis altas, hace que las personas se sientan eufóricas, con mucha confianza y agresivas, como los trasnochadores drogados de la Dame Street de Dublín que lanzan puñetazos a desconocidos solo porque pueden. El gran poder de Trump también es un rejuvenecedor y revitalizante, un antídoto contra la senescencia de la tercera edad. El poder aumenta la testosterona, que a su vez aumenta la dopamina, al igual que la cocaína.

"Esto alimenta un estado mental agresivo y de bienestar, sobre todo en personalidades dominantes y amorales como la de Trump. También crea un estado mental inquieto e hiperactivo que, combinado con una sensación de omnipotencia, fomenta la ilusión de que se puede chasquear los dedos y resolver todos los problemas.

"Y cuando eso no sucede –cuando no se puede comprar Gaza o Groenlandia, o abolir el derecho de nacimiento de Estados Unidos– esto aumenta una rabia hiperactiva por verse frustrado y desencadena una oleada de respuestas aún más frenéticas y desmesuradas."

El Estado soy yo

"Estados Unidos es el único país que pasó de la barbarie a la decadencia saltándose la civilización"
Oscar Wilde

 

Poco después de su segunda investidura, Trump emitió una contundente proclama en sus redes sociales: “Quien salva a su país no viola ninguna Ley”. En su narrativa de ser el único líder capaz de “salvar” a los Estados Unidos, el magnate presidente se sitúa más allá de la ley, o por encima de ella.

El poder omnímodo de Donald Trump -respaldado por la decisión sin precedentes de una Corte Suprema, tomada por una mayoría de magistrados nombrados por el propio Trump, que le otorgó inmunidad a la presidencia ante el procesamiento penal” por actos oficiales-, le ha planteado un desafío erosivo al Estado de Derecho y las instituciones en EE.UU.

Ya había mostrado sus autocráticos instintos aquel 6 de enero de 2021. Si Hitler utilizó el incendio del Reichstag para obtener poderes de emergencia y afianzar el dominio nazi fascista, Trump pretendió con el asalto al Capitolio dar un Golpe de Estado y extender su poder a contrapelo de lo que dijeron las urnas.

Durante el 2025, Trump ha mostrado toda la fuerza de su despotismo. Su poder, como él lo ve y expresa, emana de su propia persona, no de su cargo, ni mucho menos del pueblo estadounidense.

Sus frenéticas directivas presidenciales y órdenes ejecutivas, más que ningún otro mandatario en casi 7 décadas en el primer año de su término, los continuos ataques contra Gobernadores y Alcaldes que no le agradan, las amenazas veladas o directas a congresistas contestatarios, el uso político premeditado del Departamento de Justicia, los recortes presupuestarios a los estados que se oponen a sus políticas, son expresiones de las maneras autocráticas del presidente de Estados Unidos.

El politólogo dominicano Elvin Calcaño, al apuntar a la intensificación del conflicto político interno en EE.UU, con rasgos autoritarios y una creciente incertidumbre ciudadana, señala: "Estados Unidos, como vengo advirtiendo hace buen tiempo, ha entrado en una fase de intensificación de su conflicto político interno donde ya no se disputa entre adversarios sino entre enemigos. Trump, que es la máxima expresión de ese fenómeno, no solo está destruyendo las instituciones democráticas formales porque tiene vocación ultraderechista autoritaria. Antes bien, es porque en su concepción toda forma de lucha es legítima. Porque su horizonte es de tipo existencial. Se asume como un salvador que está "limpiando" su país para que vuelva a ser grande (sic)"

 

Obedecer y callar

 

Quien ose desafiarlo o contradecirlo se verá perseguido o represaliado. Trump es vengativo e implacable.

El jefe de la Reserva Federal Jerome Powell lo sabe bien. Trump utilizó una fiscal aliada para abrir una investigación criminal contra él por supuesta corrupción en la renovación constructiva de dos edificios históricos de la sede de la FED en Washington.

 . El responsable de la política monetaria estadounidense ha asegurado que la investigación en su contra responde a su empeño por no doblegarse a la voluntad del inquilino del Despacho Oval, que exige rebajas más pronunciadas de los tipos de interés para alejadamente estimular la economía estadounidense a corto plazo, antes de las elecciones de mitad de mandato el próximo noviembre.

Pero antes que a Powell, Trump intentó destituir a la gobernadora de la FED Lisa Cook, en un caso escandaloso que se escuchará en la Corte Suprema este 21 de enero.

Algo similar experimentó el exdirector del FBI James Comey. Trump utilizó una fiscal que había nombrado exprofeso para que encausara, fallidamente, a Comey por dos cargos penales, por haberse atrevido en el primer mandato trumpiano a abrir una investigación sobre la supuesta conexión rusa en la victoria electoral del magnate neoyorkino en el 2016.

“Mi familia y yo sabemos desde hace años que hacer frente a Donald Trump tiene un costo, pero no podíamos imaginarnos viviendo de otra manera. (…) Alguien a quien quiero mucho dijo recientemente que el miedo es la herramienta de un tirano. Y tiene razón. Pero no tengo miedo”, expresó Comey cuando fue notificado del proceso.

Junto a la judicialización de la represión, Trump ha usado los despidos y las amenazas como herramienta de control político. Bajo sus dictados, Marco Rubio despidió a más de 1 300 funcionarios del Departamento de Estado en julio de 2025. Varios fiscales del Departamento de Justicia fueron cesados por estar involucrados en las varias investigaciones que se abrieron en los últimos años contra Trump por hechos como el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.

El 1 de agosto de 2025, Trump defenestró a la jefa de la Oficina de Estadísticas Laborales Ericka L. McEntarfer, acusándola de “manipular las cifras de empleo",  tras publicar un informe que mostraba un crecimiento laboral más débil que lo anunciado por el presidente.

El poder de la violencia

Miembros de las fuerzas del orden se reúnen, mientras aumentan las tensiones tras el tiroteo en el que se vieron involucrados agentes federales, una semana después de que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) matara a tiros a Renee Nicole Good, en el norte de Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos, el 15 de enero de 2026. Foto: Reuters.

"De alguna manera, estos tres males están relacionados entre sí: el triple mal del racismo, la explotación económica y el militarismo".
Martin Luther King hijo.

 

El poder del capital y el devenir imperial mismo de los Estados Unidos se cimentaron sobre la violencia, abierta o sofisticada. Con Trump, el uso de la fuerza contra los ciudadanos y la militarización interna ha alcanzado las cotas mayores en el actual siglo.

Trump se cree amo y se comporta como un tirano. Bajo sus órdenes, los agentes de migración brutalizan a los ciudadanos comunes a lo largo y ancho del país y hasta los ultiman para luego difamarlos tras sus muertes; las fuerzas del orden y hasta los militares son enviados para ocupar ciudades y repartir palos, gases y balas frente a las protestas.

Eso es lo que ha sucedido en Minneapolis cuando un agente de ICE asesinó a la ciudadana estadounidense Renee Good. Fue un crimen a sangre fría. Los violentos cazadores de migrantes mostraron la filosofía de crueldad bajo lo que son incitados a actuar.

Al poco tiempo de asesinato, Trump afirmó en la red social Truth Social que Good “atropelló violenta, deliberada y brutalmente al agente de ICE, quien parece haberle disparado en defensa propia”. Otra de sus miles de mentiras.

Varios funcionarios de su administración fueron a peor; el Vicepresidente JD Vance calificó el hecho de “terrorismo clásico” y la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem afirmó que Good “cometió un acto de “terrorismo doméstico”.

Ante las protestas por el crimen, el gobierno multiplicó los agentes de ICE y las cacerías en Minnesota. El presidente Trump amenazó con invocar la Ley de Insurrección y desplegar tropas para sofocar las manifestaciones de descontento ciudadano.

Así hizo antes en Los Angeles, Chicago, Memphis, Portland y  hasta el mismísimo Washington D.C.

El Pentágono prepara a 1 500 paracaidistas de la 11na División Aerotransportada para su posible despliegue en Minnesota, según reveló ABC News.

El ejército de las guerras imperiales ahora debe arremeter también contra los ciudadanos de EE.UU. Así lo exigió Trump a sus generales desplegados en todo el mundo en una inédita reunión con el mando militar, el pasado año.

A la par, las presiones de la Casa Blanca para que no se impute al asesino de Good y en cambio se investigue penalmente a su viuda llevó a la dimisión de 6 integrantes de la Fiscalía Federal de Minneapolis, quienes objetan tales despropósitos.

El Gobernador de Minnesota Tim Walz fue directo en su reacción: “Seamos muy claros: esto dejó de ser un asunto de control migratorio hace mucho tiempo. En cambio, es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de Minnesota por parte de nuestro propio gobierno federal”.

Walz y el alcalde de la ciudad de Minneapolis, quien calificó la situación como "... la peor expresión de la política de representación, que perjudica a la gente y nos hace menos seguros”, están siendo acusados por supuestamente obstaculizar la labor de los agentes migratorios.

La Prensa bajo acoso

El dictador no quiere prensa crítica, sólo lisonja y aprobación. Una y otra vez ataca a los medios que se le oponen, los intenta descalificar, les veta el acceso de la Casa Blanca, humilla en público a sus periodistas y los califica como “enemigos del pueblo”.

Trump ha acusado repetidamente a los medios de ser “corruptos” o de tener “sesgo izquierdista”.

Bajo nimios argumentos retiró los fondos asignados a la Corporation for Public Broadcasting (CPB), que apoya a la National Public Radio (NPR) y a la televisora Public Broadcasting Service (PBS).

Una de sus estrategias favoritas es el uso de demandas para intimidar a los medios y los periodistas. Así solicitó a The New York Time el pago de 15 000 millones de dólares, por la publicación de varios artículos presuntamente “maliciosos”, y a The Wall Street Journal lo demandó por 10 000 millones tras la publicación en septiembre 2025 de un artículo del Wall Street Journal (WSJ) sobre las relaciones pasadas de Donald Trump con el empresario y depredador sexual Jeffrey Epstein. El presidente prohibió a sus periodistas viajar a bordo del Air Force One.

Más recientemente entabló una demanda contra la BBC británica por debido a una alegada manipulación de sus palabras en un documental de esa cadena.

Las demandas hasta ahora no han avanzado en los tribunales, pero sí crean zozobra y miedo en el ecosistema mediático estadounidense y tienen efecto intimidatorio sobre el periodismo de investigación.

A los pocos días del inicio del mandato de Trump,  la Casa Blanca prohibió a los periodistas de Associated Press cubrir sus convocatorias en represalia por su negativa a adoptar el nombre elegido por Trump de "Golfo de América" para el Golfo de México.

La política trumpiana de uso interesado de la justicia también llega hasta la prensa. Hace unos días, agentes del FBI registraron la casa de una periodista del Washington Post, como parte de una investigación sobre el manejo de información clasificada. Los agentes incautaron computadoras portátiles, un teléfono y un reloj inteligente durante el registro.

Es extremadamente raro este tipo de registro, incluso en investigaciones de información clasificada. Una ley de 1980 prohíbe las órdenes de registro de los materiales de trabajo de los periodistas, a menos que estos sean sospechosos de cometer un delito relacionado con dichos materiales.

Significativamente, Hannah Natanson, la reportera del Washington Post investigada, había pasado el último año cubriendo los esfuerzos de la administración Trump por despedir empleados federales y reflejando el enojo, la frustración y el temor de esos ciudadanos. En los meses más recientes, Natanson había contribuido a varios artículos del Times sobre la campaña de presión estadounidense contra Venezuela.

Trump también ha arremetido contra los humoristas políticos que lo convierten en el blanco preferido de sus parodias y que se atrevieron a criticar la política genocida de Israel apoyada por Washington. Trump celebró públicamente la suspensión del programa de Jimmy Kimmel en ABC, por presiones de su administración por los comentarios críticos del comediante.

En uno de sus múltiples comentarios despectivos a los profesionales de la prensa, Donald Trump le espetó “¡Cállate, cerdita!” a la periodista de Bloomberg Catherine Lucey en una conferencia de prensa el pasado noviembre.

Pero Trump, como buen narcisista no puede eludir totalmente a la prensa; en lugar de eso, la usa; y la prensa ha caído en su trampa. Como describía en The Atlantic George Packer:  "Trump corrompe a todos los que se le acercan: cónyuges, hijos, seguidores, cómplices, lacayos. Corrompe a la prensa al obsesionarla, al inundarla con tanta mierda que las noticias se vuelven casi indistinguibles de tonterías y mentiras, al incitarla a intercambiar la independencia por el activismo, al desmoralizarla con el reconocimiento de que a gran parte del público ya no le importa nada".

La brutalidad de la fuerza

"Con regio acento gritará: «matanza»,
Los perros de la guerra desatando;
Y el hálito de hazaña tan inicua
Del suelo ascenderá con los gemidos
De humanos cuerpos que sepulcros piden."
William Shakespeare En Julio César, Acto 3, escena 1

 

A las ansias de poder de Trump no le bastan con una dictadura interna; él necesita sentirse el Dictador mundial. Y eso le viene como anillo al dedo a los magnates financieros, petroleros, tecnológicos y a los ideólogos de “la paz a través de la fuerza” que están detrás de esta administración.

El poderoso y artero ataque con Venezuela, el pasado 3 de enero, tras meses de amenaza militar y años de cerco económico y político, fue el debut brutal de la nueva doctrina de seguridad nacional del imperio, un vuelco violento al tablero geopolítico internacional y un porrazo al status quo de un mundo basado en reglas (no pocas veces desconocidas).

Amenazando en su poder incontestable hasta hoy, erosionada la hegemonía del dólar en las finanzas mundiales, ahogado en deudas, golpeado en el atraso de infraestructuras críticas, necesitado de recursos naturales cuantiosos para sostener su economía depredadora y el alto nivel de vida promedio de su sociedad, los Estados Unidos y sus círculos de poder hoy encarnados en la mesiánica figura de Donald Trump han apostado por la guerra (no fue simbólico el cambio de nombre de esa cartera de gobierno) como huida hacia delante de tan graves desafíos.

Echando a la basura el globalismo, el libre comercio y otras doctrinas del medio siglo último, el poder imperial apuesta por enfrentar a China, como objetivo principal, retomando su predominio en las Américas y golpeando a los aliados de la potencia emergente, entre ellos Rusia.

La guerra, la fuerza bruta, sigue siendo el instrumentos esencial de la doctrina imperial; pero desecha la lógica de la ocupación territorial (que tan costosa les ha salido) por el ejercicio neocolonial del control de los recursos y nodos estratégicos: energía, minerales críticos, logística, estándares técnicos y otros.

América Latina y el Caribe es escenario principal de la nueva doctrina. Estados Unidos pretende prevalecer a través de la fuerza en esta región y suprimir la presencia de China y Rusia en esta parte del mundo.

El mensaje que se intentó transmitir el 3 de enero es que ningún Estado de la región puede estar fuera de los designios del imperio estadounidense.

Aunque la dictadura que pretende Washington no es meramente regional, sino global. Más allá de que saben que la euforia hegemónica tras la caída del Muro de Berlín ha terminado.

A diestra y siniestra lanza el dictador amenazas. Canadá debe anexarse a EE.UU, México debe ser intervenido para controlar el narcotráfico, igual Colombia, el Canal de Panamá debe regresar al control estadounidense, Cuba debe ser rendida o arrasada, Groenlandia debe ser tomada o comprada, Irán debe ser socavada o bombardeada.

En la mesa en el Despacho Oval, Trump tiene una maqueta de los bombarderos B-2 que se utilizaron en los ataques contra Irán a mediados del año pasado; cuentan los reporteros del New York Times, quienes lo notaron más envalentonado que nunca tras la operación en Venezuela.

El dictador pone el show, da las órdenes, se regodea mirando el mortífero espectáculo de fuerza en Caracas; sus estrategas conceptualizan sin afeites las pretensiones imperiales:

Como definen los investigadores de Misión Verdad: Estados Unidos ha “dejado de disfrazar la lógica de poder que subyace en su Estrategia de Seguridad Nacional: la geopolítica de las grandes potencias, especialmente de Estados Unidos, ya no se negocia en términos de consenso, sino de imposición letal".

En el colmo del paroxismo, Trump acaba de enviar una carta al primer ministro de Noruega donde escribe: " considerando que tu país decidió no darme el premio Nobel por haber detenido ocho guerras Y MÄS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la Paz (...) Ahora puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para los Estados Unidos de América" (sic).

Es el fascismo, estúpido

Podrán empaquetarla en celofán republicano o con lazos de democracia, pero el gobierno de Trump es una dictadura de corte fascista.

Su pensamiento, sus expresiones xenófobas y racistas, su aliento represor, sus apetencias guerreristas y de dominación son acompañadas por un equipo de lo más selecto del pensamiento fascistoide en Estados Unidos.

Desde que Elon Musk colocó su mano derecha en el pecho y luego subió el brazo en diagonal al mejor estilo hitleriano el mismo día de la investidura presidencial de Trump hasta las declaraciones más recientes de altos funcionarios y departamentos gubernamentales, es notorio un auge de la ideología supremacista, las señales y referencias al fascismo, el nazismo y el supremacismo blanco en esta Administración estadounidense.

El 8 de enero pasado, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ofreció una conferencia de prensa tras un atril, donde se leía: “Uno de los nuestros, todos los suyos”, que fue usado por las SS nazis en la horrenda masacre de la aldea de Lídice, en Checoslovaquia, aunque algunos atribuyen el origen de la frase al régimen franquista.

Un mensaje del Departamento de Trabajo de que “Estados Unidos es para los estadounidenses”, han sido comparado con el lema del nazismo que decía “Alemania es para los alemanes”.  Otro más reciente, acompañando una foto animada de George Washington reza “Una patria. Un pueblo. Una herencia. Recuerda quién eres, estadounidense”, lo que fue visto como una referencia a una frase usada por la maquinaria de propaganda nazi, que rezaba:“Un pueblo, un imperio, un líder”.

Stephen Miller, vicejefe de gabinete de la Casa Blanca, y principal estratega de la arremetida antinmigrante de Trump es el corazón fascista de esta administración. No sólo es un extremista anti-inmigración, también es un nacionalista blanco, y un anticomunista furibundo. Bajo su influencia la maquinaria del ICE se ha convertido en un instrumento de miedo y terror racial.

Cuentan que en Washington DC, el pasado 20 de agosto de 2025, después de ser abucheados por protestantes al entrar en una  hamburguesería con el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de la Guerra Pete Hegseth tras una visita a las tropas de la Guardia Nacional, Miller les espetó a los manifestantes:

"Son ellos los que han estado trabajando para el uno por ciento. Son criminales, asesinos, violadores y narcotraficantes. Y estoy contento de estar aquí porque yo, Pete y el vicepresidente vamos a abandonar este lugar e, inspirados por ellos, vamos a sumar miles de recursos más a esta ciudad para cazar a los criminales y expulsar a los miembros de bandas. Vamos a desactivar estas redes, y vamos a demostrar que la ciudad puede servir a los ciudadanos que respetan la ley. No vamos a permitir a los comunistas destruir una gran ciudad americana, no digamos ya la capital de la nación… "

Ahora Miller es también el estratega de la fuerza para imponer el poder imperial. En una entrevista reciente en CNN declaró: “El mundo real se rige por las ‘leyes de hierro’ de la fuerza y el poder, más que por protocolos internacionales. Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, el mundo real, que se rige por la potencia, que se rige por la fuerza, que se rige por el poderío. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

“Los responsables políticos de esta Administración y agencias como el Departamento de Seguridad Nacional y otros ya casi no se molestan en usar mensajes subliminales ni lenguaje codificado”, aseguró al diario español EL PAÍS Wendy Via, presidenta y fundadora de la organización Proyecto Global Contra el Odio y el Extremismo (GPAHE, por sus siglas en inglés). “Están utilizando descaradamente referencias supremacistas blancas y nazis en sus imágenes y lemas, en un intento de reclutar personal e influir en el pensamiento estadounidense. Ya ni siquiera intentan defender sus acciones. Su vergonzosa resurrección de la propaganda de la América blanca, similar a la de hace décadas, ilustra perfectamente la visión de esta Administración sobre cómo debería ser el futuro de Estados Unidos”.

¿Cuál será el epílogo?

"No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar"
Bertold Brecht

 

El Trump que cada día pone un dedo en el mapa y dice “me gusta este país”; se parece al  Adenoid Hynkel (Hitler) de El Gran Dictador, que se encerraba en su despacho a juguetear con un globo terráqueo. Una parodia fabulosa de Chaplin de los sueños de dominio global del dictador nazi.

Lo terrible es que los sueños de dominación de Trump, terminen como los juegos de , con el globo terráqueo explotando en sus manos. Sólo que esta vez se trata de un mundo repleto de armas nucleares.

Únicamente la dignidad de las naciones y el valor de los pueblos pueden significar un final diferente.

Y entre esos actores de cambio está el pueblo estadounidense: en las calles y en las urnas. El mandamás tiene terror. Manda a las calles más policías y guardias para enfrentar la protesta, mientras moviliza a sus visiblemente divididas huestes para la contienda electoral de noviembre: Teme que una derrota en el Congreso le abra el camino al "impeacment"; y no son pocos los que se preparan para la ocasi{on.

Aunque el forajido le puede dar por otro golpe de tablero fuera o adentro. Mientras preparan una operación militar contra Irán y una toma de Groenlandia, Trump concedió una entrevista a la agencia Reuters en la que expuso frustración ante la posibilidad de que los Republicanos pierdan el control del Congreso en Noviembre, pese a los muchos logros de su presidencia: “cuando piensas en eso, no deberíamos siquiera tener una elección”.

El destino de la humanidad está en juego. Un mitómano fascista y un gobierno imperial guerrerista pretenden gobernarlo por la fuerza.

Como convocara ante el fascismo hitleriano Julius Fucick:

¡Estad alertas!

 

lunes, 19 de enero de 2026

¿Qué está pasando en Estados Unidos con la resistencia al Trumpismo?

La extralimitación fascista de Trump ha generado un mayor apoyo a diversas formas de resistencia. Ante todo, la defensa de los inmigrantes ha sido un momento clave de movilización.

Por Kevin. B. Anderson, escritor marxista estadounidense


Para quienes vivieron el giro de Richard Nixon hacia un gobierno autoritario, el período posterior a su reelección aplastante en noviembre de 1972 fue aterrador. (Y fue una victoria aplastante, con el 60% de los votos). Nixon pronto lanzó un brutal bombardeo navideño sobre Vietnam y preparó nuevas venganzas contra su «lista de enemigos» en casa. 

Aunque debilitados para entonces, los jóvenes pacifistas seguían constituyendo la mayor presencia entre las 100.000 personas que se manifestaron contra su investidura en enero de 1973. Pero aunque Nixon parecía estar en la cima, la situación había comenzado a cambiar. Unas semanas más tarde, el Movimiento Indígena Americano inició su histórica Ocupación de Wounded Knee. Para mayo, el Partido Demócrata había recuperado parte de su fuerza y las audiencias del caso Watergate en el Senado estaban en marcha. El resto de la historia es bien conocida.

Hoy, la situación se está volviendo cada vez más difícil para los fascistas trumpistas, a pesar de controlar (a diferencia de Nixon) los tres poderes del gobierno y de sus masivos intentos de transformar el estado y la sociedad estadounidenses. En noviembre, la victoria electoral de Zohran Mamdani en Nueva York, así como otras victorias de los progresistas en Seattle y otros lugares, mostraron no solo una creciente oposición al trumpismo, sino también su radicalización. 

Las manifestaciones de octubre contra los «No Kings» congregaron a más de cinco millones de personas en las calles. Las redadas de inmigración en las regiones de Los Ángeles y Chicago se encontraron con una feroz oposición ciudadana en las calles, lo que ralentizó e incluso descarriló los intentos de redadas masivas, en acciones que recuerdan las legendarias luchas contra la Ley de Esclavos Fugitivos de la década de 1850. Para diciembre de 2025, en medio de nuevas derrotas electorales, la más notable de un derechista cubano en Miami, las cifras de Trump en las encuestas se desplomaron ante el grave deterioro de los datos de empleo publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales.

¿Qué salió mal para los fascistas trumpistas?

Según la famosa declaración de Martin Niemöller,

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas,
me callé; no era comunista.
Cuando vinieron a por los sindicalistas, me callé;
no era sindicalista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, me callé;
no era socialdemócrata.
Cuando encarcelaron a los judíos, me callé;
no era judío.
Cuando vinieron a por mí, no quedó nadie para protestar.

Niemöller estaba describiendo lo que a veces se llama “táctica del salami”: dividir a los oponentes eliminándolos uno a uno, comenzando por los más vilipendiados.

Pero este no ha sido el caso del trumpismo en 2025. Los fascistas trumpistas, en cambio, han atacado a todos, en todas partes y a todos a la vez .

Persiguieron a las personas transgénero desde el primer día, pero también atacaron a grandes sectores LGBTQ+ e incluso a destacadas feministas liberales centristas. Negaron sus pensiones a veteranos militares transgénero. Este tipo de represión también se produjo en instituciones supuestamente liberales, como cuando la Universidad de Pensilvania cedió a la presión trumpista al restringir severamente la participación de las personas trans en sus programas deportivos. Sin embargo, las manifestaciones del Orgullo de junio contaron con una gran participación, incluso en muchas ciudades y pueblos pequeños.

Bajo el liderazgo del multimillonario sombrerero loco Elon Musk, DOGE atacó con dureza a las agencias federales, no solo los programas sociales o los empleos diplomáticos, sino también el aparato policial y de seguridad. La administración también decretó de manera perentoria que pondría fin a la representación sindical de un millón de trabajadores federales. 

Otros trumpistas incluso intentaron enjuiciar a personas como el exdirector del FBI. La clase trabajadora retrocedió ante Musk, la peor pesadilla de un jefe. La naturaleza racista y sexista de estos ataques también se vio en el hecho de que un gran número de trabajadoras federales son mujeres, entre ellas muchas mujeres de color. Como observó Erica Green a finales del verano: «Las estadísticas laborales más recientes muestran que, a nivel nacional, las mujeres negras perdieron 319.000 empleos en los sectores público y privado entre febrero y julio de este año, el único grupo demográfico femenino importante que experimentó pérdidas significativas de empleos durante este período de cinco meses» («Black Women Most Affected by Trump Cuts», New York Times , 1 de septiembre de 2025). Se ha producido una reacción furiosa, como se ve en los resultados electorales en el área de DC y en otros lugares.

Los fascistas trumpistas intentaron cerrar la frontera con México, alegando que su objetivo eran «extranjeros criminales» violentos, mientras arrestaban a personas de color al azar por todo el país, deteniendo a todos, desde estudiantes de preparatoria hasta mujeres embarazadas y abuelas. Muchos eran, de hecho, ciudadanos, mientras que innumerables ciudadanos y residentes mostraron su solidaridad en las calles.

En las universidades, los trumpistas atacaron los discursos y la organización pro-Palestina incluso más que durante la administración Biden, instrumentalizando aún más las acusaciones de antisemitismo. Pero en lugar de esperar a consolidar esta forma de represión antes de actuar contra sectores más poderosos, también atacaron desde el principio las estructuras más consolidadas de Diversidad, Equidad e Inclusión, e incluso pusieron en peligro la financiación de investigadores científicos con contratos masivos del Departamento de Defensa. 

La financiación de la investigación científica cayó a su nivel más bajo en décadas, mientras que la de las humanidades y las ciencias sociales se desplomó aún más. Casi de inmediato, algunas administraciones universitarias se rindieron sin oponer resistencia, como en Columbia, que, entre otros atropellos, eliminó el autogobierno de su Departamento de Estudios de Oriente Medio, Asia Meridional y África. Para diciembre, el presidente de la Universidad Northwestern, Henry Bienen, quien de hecho comenzó su carrera académica como investigador sobre África con experiencia en Tanzania, superó a Columbia. 

En su acuerdo con los fascistas trumpistas, Bienen revocó ignominiosamente un acuerdo con manifestantes pro-palestinos de 2024, que establecía becas para estudiantes palestinos y la creación de un comité asesor que habría incluido el debate sobre la desinversión en el apartheid israelí. Lo hizo a pesar de una votación de 595 a 8 en la Asamblea de la Facultad que rechazó este tipo de capitulación.

La mayoría de las universidades en zonas relativamente liberales del país han intentado acuerdos desastrosos —reducir las protestas palestinas, eliminar o renombrar la DEI— que no llegaron a la capitulación total. Harvard adoptó una postura ligeramente más firme que la mayoría, pero su grado de disposición a ceder no está claro. 

Mientras tanto, los estudiantes han mostrado pocas señales de aceptar la agenda trumpista. Tampoco lo ha hecho el profesorado, como lo demuestra la demanda en la Universidad de California interpuesta por la asociación de profesores en lugar de por administradores cobardes. En UCLA, la naturaleza artificial de las acusaciones de antisemitismo trumpistas ha incluso provocado la dimisión de un número significativo de fiscales del Departamento de Justicia, que normalmente no pertenecen al bando progresista. En muchas universidades, la defensa de la libertad académica sigue incluyendo a Palestina y los derechos de las personas transgénero, los dos temas que los liberales centristas quieren que minimicemos o incluso descartemos.

Mientras tanto, en el sur y en algunos de los estados más conservadores del mundo, la represión académica ha sido aún más generalizada. Profesores han sido despedidos por hablar sobre los derechos de las personas transgénero, Palestina o el socialismo; o incluso por comentarios casuales sobre el líder derechista asesinado Charlie Kirk. Algunas universidades están controlando los programas de estudio y eliminando cursos que acusan de DEI o «wokismo». 

En la Universidad de Texas, que en su día fue una universidad de investigación emblemática, la administración pro-Trumpista intenta despojar al profesorado de las formas de autogobierno que han caracterizado a las universidades desde su creación hace casi un milenio. Sin embargo, el despido directo, incluso de profesores con titularidad, no se limita a los estados del sur y conservadores. Esto se puede ver en el despido, a pesar de las objeciones del profesorado, de la profesora Sang Hea Kil, de la Universidad Estatal de San José, por su participación en una manifestación palestina. Para ilustrar este punto, Kil está trabajando con Tom Alter, un historiador despedido por discurso socialista de la Universidad Estatal de Texas, en una campaña conjunta para su reincorporación y, en general, por la libertad académica.

La mayoría de las grandes corporaciones y bufetes de abogados aceptaron sin reservas eliminar o reducir los programas de DEI, que nunca fueron muy efectivos. Los trumpistas intentaron apelar al sentimiento mayoritario (discriminación antiblanca, etc.), pero al mismo tiempo enfurecieron a muchas personas de color y jóvenes que no olvidarán fácilmente.

Dentro del ejército, los trumpistas han despedido sumariamente a oficiales negros y mujeres con larga trayectoria, han eliminado referencias al general Colin Powell de sitios web y han restaurado monumentos y símbolos confederados. También retiraron libros de estudios negros de las bibliotecas de las academias militares en respuesta al ataque trumpista a la DEI. En parques y monumentos nacionales, también se eliminaron las representaciones de la esclavitud. Estas medidas han indignado a muchos veteranos, que alzan la voz abiertamente mientras muchos que aún sirven no pueden hacerlo.

Los trumpistas han intimidado a varias de las principales cadenas de televisión y han atacado a comediantes populares como Jimmy Kimmel y Rob Reiner, este último justo después de ser brutalmente asesinado. La reacción fue enorme y algunas cadenas tuvieron que retractarse. Mientras tanto, trumpistas multimillonarios como la familia Ellison están comprando grandes medios de comunicación, incluyendo, en particular, la histórica CBS News, celebrada por haberse enfrentado en el pasado tanto a McCarthy como a Nixon. La nueva editora de noticias de CBS, Bari Weiss, quien se describe a sí misma como una «fanática sionista», ya bloqueó un segmento de 60 Minutes en el que migrantes relatan su deportación y tortura en la infame prisión Cecot de El Salvador.

Los fascistas trumpistas han revertido o socavado gravemente más de un siglo de protecciones sanitarias y ambientales. Las más perjudiciales a corto plazo son las políticas del antivacunas Robert Kennedy Jr., que provocarán la muerte de más personas que cualquier otra acción de los trumpistas. En cuanto al medio ambiente, los trumpistas están recortando todo lo que pueden, incluso intentando abolir los parques eólicos. También han desmantelado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que incluye la agencia que monitorea y predice huracanes.

Esta despiadada disrupción, destrucción y brutalidad, que no se limita a unos pocos sectores, sino que se manifiesta en múltiples direcciones simultáneamente, ha supuesto una extralimitación que ha inquietado incluso a algunos electores trumpistas. Si bien nada de esto presagia algo similar a lo que experimentó Nixon, quien se vio obligado a dimitir dieciocho meses después de comenzar su segundo mandato, es evidente que la opinión pública se ha vuelto contra Trump, como se ha visto tanto en las elecciones como en numerosas encuestas de opinión que muestran su apoyo por debajo del 40 %.

Tres episodios históricos de violenta represión estatal al estilo estadounidense

Existe un gran temor a una tercera Pánico Rojo o una segunda «Redención», nombre que dieron sus autores al violento resurgimiento de la supremacía blanca en el Sur en la década de 1870. Pero ¿estamos realmente al borde de algo tan trascendental?

¿Qué posibilidades hay de que los fascistas trumpistas logren imponer su agenda cada vez más impopular, ya sea por la fuerza o cambiando radicalmente la opinión pública a su favor? Dado que no parecen tener éxito en esto último, ¿pueden generar una represión verdaderamente violenta y masiva a nivel social? Una nueva mirada al espejo histórico podría ayudar a aclarar esto.

En este sentido, un vistazo a los tres episodios más graves de represión política que Estados Unidos ha experimentado hasta la fecha puede resultar ilustrativo. Cabe destacar que cada uno de ellos tuvo lugar tras una crisis verdaderamente grave que incluyó guerra y revolución. Diría que, a pesar de la gravedad de la situación que enfrentamos en 2026, la probabilidad de que se produzcan tales niveles de represión no es tan alta como se suele suponer.

  1. A partir de la década de 1870, justicieros y políticos blancos de todo el Sur infligieron una tremenda violencia a la población negra y a sus partidarios, asesinando a miles de personas, haciendo retroceder la Reconstrucción. En el proceso, crearon un violento muro de segregación racial y privación de derechos que se mantuvo durante casi un siglo en toda la región. Pero esta fue la contrarrevolución que siguió a la única revolución social real que Estados Unidos ha experimentado, la Guerra Civil y la Reconstrucción, cuando cuatro millones de personas esclavizadas obtuvieron la libertad física y, durante un tiempo, política. Debido a que esa revolución no trascendió el horizonte de distribuir tierras a las personas anteriormente esclavizadas, algo que el capital del Norte y algunos liberales también dudaron en apoyar, las nuevas libertades democráticas de la época llegaron a carecer de una base económica sólida. En pocos años, los reaccionarios se abalanzaron, instigados por la aquiescencia del capital del Norte y el Partido Republicano en el infame acuerdo de 1877.
  2. Entre 1919 y 1920, una amenaza roja verdaderamente masiva se dirigió contra socialistas y wobblies, así como contra el naciente Partido Comunista, al tiempo que culpaba a la inmigración como la fuente del radicalismo. La amenaza roja comenzó durante la Primera Guerra Mundial, en medio de un fervor patriótico generalizado que marginó las voces pacifistas y de izquierda. Pero también ocurrió inmediatamente después de la Revolución Rusa de 1917, considerada una amenaza global por el capital y sus estados en todo el mundo, incluido Estados Unidos.
  3. El segundo Temor Rojo, el macartismo, se topó con una fuerte resistencia hasta que dos grandes acontecimientos geopolíticos, la Revolución China de octubre de 1949 y el inicio de la Guerra de Corea en junio de 1950, pusieron a los disidentes y a la izquierda a la defensiva. Sin la guerra a gran escala y la «pérdida» de China, el macartismo probablemente habría tenido efectos más leves.

¿Qué ocurre en Estados Unidos hoy? Si bien no ha ocurrido nada parecido a una revolución social en la última década y media, hemos presenciado amenazas al orden social global que comenzaron con la Gran Recesión de 2008, las revoluciones árabes y el movimiento Occupy de 2011, y que continuaron con las campañas de Sanders, el movimiento #MeToo y el Movimiento por las Vidas Negras de 2020. 

Si bien no fueron totalmente catastróficos, estos acontecimientos fueron radicales y se extendieron lo suficiente como para asustar a las dos principales facciones de la base de Trump: (a) principalmente gente blanca, descontenta, de clase media-baja, muchos de ellos profundamente racistas y algunos de clase trabajadora, que se sienten amenazados por la inmigración y la creciente prominencia de las personas racializadas, todo ello en un contexto de niveles de vida en declive o estancamiento; y (b) una nueva plutocracia desdeñosa y temerosa incluso de los impuestos o regulaciones más moderados.

El primer grupo no es en absoluto incorregiblemente trumpista, aunque la persistencia de su apoyo durante toda una década ha sido verdaderamente notable, sin bajar nunca del 35 por ciento en las encuestas nacionales, incluso después del intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021 y la enorme repulsión contra Trump que le siguió. 

El trumpismo no es un espectáculo unipersonal; más bien, es un profundo movimiento de opinión y práctica, como ha argumentado recientemente David Norman Smith . Al mismo tiempo, como señaló Bill Fletcher la primavera pasada con respecto a nuestra respuesta en el futuro, «los miembros de base de nuestros sindicatos deben ser convencidos para que comprendan plenamente la naturaleza del peligro que enfrentamos». De esta manera, necesitamos dialogar con al menos algunos elementos de esa base trumpista, al tiempo que intentamos romper el profundo pesimismo en el que han caído muchos de los sectores más progresistas de los trabajadores.

El rápido giro a la derecha de la nueva plutocracia, en respuesta a desaires y amenazas leves a su hegemonía, es un fenómeno más reciente, como se puede ver en la evolución de Elon Musk de liberal moderado durante la era Obama a fascista trumpista, o más recientemente, en la inclinación del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, hacia Trump a finales de 2024. Como exclamó Naomi Klein la primavera pasada, los multimillonarios tecnológicos, antaño aclamados como héroes incluso por muchos progresistas, son tan arrogantes que «realmente se creen dioses». 

La forma en que tanto el Washington Post como Los Angeles Times se negaron a publicar sus habituales editoriales liberales de apoyo a Kamala Harris en 2024 —por orden directa de último minuto de sus multimillonarios propietarios, Jeff Bezos y Patrick Soon-Shiong— también fue un giro notable. Pero como también señaló Klein, su alianza con la base más plebeya de Trump es profundamente inestable. Estas medidas tampoco cuentan con mucho apoyo entre los trabajadores técnicos o periodistas de estas grandes instituciones.

Lo que logramos en 2025

La extralimitación fascista de Trump ha generado un mayor apoyo a diversas formas de resistencia. Tres de ellas destacan a finales de 2025.

Ante todo, la defensa de los inmigrantes ha sido un momento clave de movilización comunitaria y solidaridad entre etnias. Si las comunidades, principalmente latinas, en la mira se sintieron inicialmente asustadas e intimidadas por las redadas masivas del ICE y la Patrulla Fronteriza, el envío de marines estadounidenses y tropas de la Guardia Nacional federal a Los Ángeles durante el verano constituyó un punto de inflexión. [1] 

Dado que Los Ángeles es una capital mediática global, el mundo entero fue testigo de la imagen de tropas armadas custodiando instalaciones federales, del arresto violento del senador estadounidense latino Alex Padilla por preguntarle a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, «Barbie Cruelty», dentro del Edificio Federal Westwood; de agentes del ICE a caballo y en vehículos blindados recorriendo un parque lleno de niños que participaban en un campamento de verano; del estrangulamiento y arresto del presidente David Huerta, del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) en California, mientras protestaba contra las redadas del ICE contra trabajadores en el centro de Los Ángeles; y de la muerte de un hombre que huía por una carretera para evitar al ICE. 

Todo esto convirtió el miedo en rabia. [2] Grupos como Unión del Barrio, que lleva décadas realizando esta labor, organizaron a vecinos de la región para que salieran a protestar contra ICE en todas partes, con tanta eficacia que pudieron reunir manifestantes en la mayoría de los sitios en cuestión de minutos. En estas redes, sindicatos como SEIU también fueron actores cruciales. 

Tras algunas semanas, en medio de informes de disensión dentro de la Guardia Nacional, a la que se habían sumado residentes de California involuntariamente, la presencia de tropas y ICE se redujo, una clara victoria para la resistencia. Al mismo tiempo, numerosos arrestos de manifestantes y cargos draconianos en su contra resultaron en que los grandes jurados no acusaran ni absolvieran a sus conciudadanos, como ocurrió recientemente en diciembre en el juicio de un conductor de grúa que había retirado un vehículo de ICE de un acceso vehicular bloqueado durante una redada.

Para el otoño, cuando el ICE y la Guardia Nacional llegaron a Chicago, la población estaba aún más preparada, con sus largas filas de vehículos civiles y sus omnipresentes silbatos «escoltando» a los agentes del ICE por todas partes, lo que a menudo reducía los arrestos al mínimo. En los barrios urbanos más compactos de Chicago, los matones del gobierno eran más fáciles de rodear y bloquear. Como señaló el columnista del LA Times, Gustavo Arellano, defensor de los derechos de los inmigrantes, durante un viaje al barrio de La Villita, predominantemente mexicoamericano de Chicago:

No tenemos los silbatos. Se han convertido en la banda sonora otoñal de la Ciudad de los Vientos, hasta el punto de que los organizadores están organizando eventos de «Whistlemania» para repartirlos a miles. Chicago tiene un legado radical que precede a Los Ángeles. La gente salió en masa de los negocios y sus casas. Otros miraban desde los tejados. La intensidad de su resistencia fue más concentrada, cruda y generalizada que casi cualquier otra que haya visto en casa. No solo los activistas estaban de guardia; cuadra tras cuadra estaban listos.

Al igual que en Chicago, otras luchas no han recibido la misma atención mediática que Los Ángeles, pero dos ejemplos son ilustrativos: en noviembre, jóvenes de secundaria se declararon en huelga en Charlotte, Carolina del Norte, para protestar contra las redadas de ICE en sus comunidades. Para diciembre, los miembros de la comunidad de Minneapolis también llevaron sus silbatos. En una tarde gélida, la comunidad, claramente mejor adaptada a las condiciones locales, sobrevivió a los temblorosos agentes de ICE, quienes se rindieron y se marcharon, lo que permitió a la gente liberar a un inmigrante de sus garras.

Las manifestaciones del Día Sin Reyes, en junio y octubre, demostraron la amplitud de la oposición al fascismo trumpista en todas partes, incluso en pequeños pueblos de zonas conservadoras del país. Se celebraron marchas gigantescas en muchas ciudades importantes, mayores en octubre que en julio. Si bien controladas principalmente por la coalición liberal Invisible, estos eventos no excluyeron ni a los partidarios de Palestina ni a los izquierdistas, ni mucho menos, y también contaron con una importante presencia sindical.

Pero fue la sorprendente doble victoria electoral de Mamdani en Nueva York la que generó la mayor movilización en una sola ciudad contra Trump, con cerca de 1,1 millones de votantes por el socialista democrático, a pesar de las decenas de millones gastadas por multimillonarios, incluyendo demócratas y republicanos centristas, muchos de ellos sionistas de derecha que no podían creer cuánto había cambiado «su» ciudad. 

Sin duda, Mamdani se adhirió a las doctrinas del socialismo reformista, que incluían algunas medidas económicas importantes como un impuesto sobre el patrimonio y guarderías y autobuses gratuitos, mientras que se abstuvo de decir nada concreto sobre la brutalidad y los asesinatos policiales. Sin embargo, en un punto se mantuvo firmemente a la izquierda, negándose a ceder en su claro apoyo a Palestina, incluyendo la acusación de genocidio contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. 

En una metrópolis cuyo Ayuntamiento nunca logró aprobar una resolución de alto el fuego en Gaza, este fue un resultado realmente sorprendente. Además, la campaña de Mamdani triunfó gracias a una auténtica organización de base: más de 100.000 voluntarios visitaron 3 millones de hogares, eludiendo así a los medios corporativos. En muchos casos, reclutados por los Socialistas Demócratas de América (DSA), estos activistas repitieron las iniciativas del Partido Socialista en ciudades como Milwaukee hace un siglo. Dos semanas después, Seattle eligió a Katie Wilson como alcaldesa, derrotando a un centrista en el cargo que se había opuesto a un impuesto sobre el patrimonio.

El peligro de que el trumpismo aún triunfe

Resulta muy preocupante recordar, como se mencionó anteriormente, que la radicalización de las acciones y políticas trumpistas en su segundo mandato, y la creciente oposición, solo han resultado en una ligera disminución de su base de apoyo. Como también se señaló, su base de apoyo, según las encuestas de opinión, nunca ha bajado del 35 %, ni siquiera en los meses posteriores a su derrota electoral de 2020 y su intento de golpe de Estado fascista de enero de 2021. Igualmente peligroso es el hecho de que los niveles de apoyo al trumpismo son sin duda mayores dentro del aparato militar y policial, además de que muchos de sus partidarios civiles están armados hasta los dientes.

Como ya se mencionó, el último año también ha presenciado un giro radical hacia el trumpismo por parte de muchos grandes capitalistas, desde multimillonarios de Silicon Valley hasta gigantes de Wall Street. Por lo tanto, el más extravagante de ellos, Musk, no está solo. Otros plutócratas no han expresado su apoyo abierto, sino que han aceptado el proyecto de forma más discreta. Otros han optado por una estrategia similar, como se observa en el reciente abandono de las iniciativas medioambientales por parte de Bill Gates. Todo esto otorga al trumpismo, al menos por ahora, un apoyo mucho más sólido entre las clases dominantes y sus representantes que durante su primer mandato.

Un vistazo a la presidencia de Ronald Reagan en la década de 1980 también resulta ilustrativo en este caso, ya que muestra cómo la resistencia que Trump enfrenta ahora podría posiblemente desvanecerse. Elegido con poco más del 50% de los votos en 1980, Reagan se enfrentó a una oposición feroz y masiva durante sus primeros años. 

Pero una fácil victoria militar en la invasión de Granada de 1983, en medio de imágenes de estudiantes estadounidenses blancos «rescatados» y de soldados granadinos negros capturados, puso a la oposición, tanto electoral como de base, en desventaja durante varios años. Esto le permitió a Reagan obtener una victoria aplastante del 59% del voto popular en 1984 y consolidar el neoliberalismo para las décadas siguientes. 

Las actuales maniobras militares de Trump contra Venezuela, si logran derrocar al gobierno de Maduro sin luchar, podrían ofrecerle un impulso «granadino». Pero Venezuela es un país mucho más grande (con una población de 30 millones, frente a los 100.000 de Granada en 1983), por lo que no sería una presa fácil.

Si bien estos ejemplos son ciertamente preocupantes, también es necesario recordar que Trump nunca ha recibido el apoyo popular que lograron Reagan o Nixon, y mucho menos Woodrow Wilson durante la Primera Guerra Mundial, durante el Temor Rojo. Actualmente, la oposición al fascismo trumpista es profunda y amplia, y no muestra signos de disminuir. Y si bien utiliza el aparato estatal de formas brutales y extremadamente destructivas, no ha logrado intimidar a sus adversarios en las calles ni en las urnas; todo lo contrario. 

Si bien un semigolpe de Estado es, por supuesto, posible, en formas como la supresión militarizada del voto durante las elecciones intermedias de 2026, esto parece improbable para una presidencia cuya popularidad ronda el 40 %. Por supuesto, una represión más severa, llevada a cabo por elementos del estado en connivencia con grupos parapoliciales como los Proud Boys, podría silenciar a la oposición. 

Pero eso requeriría una fuerza mucho mayor que cualquier otra vista hasta ahora, incluyendo arrestos masivos e intimidación violenta de amplios sectores de la población. Por supuesto, existen precedentes de esto, como el KKK y sus fuerzas aliadas en el Sur desde la década de 1870 hasta la de 1960. Una señal a tener en cuenta en este sentido sería si las fuerzas trumpistas pudieran crear zonas de exclusión en estados donde ejercen un alto grado de dominio político. Pero hasta ahora, no han podido hacerlo.

Si realmente el gusano se ha girado, ¿ahora qué?

A pesar de las preocupaciones mencionadas, indudablemente serias, la situación parece haber cambiado drásticamente contra el trumpismo al acercarse el año 2026. Representantes republicanos del Congreso están renunciando, ya sea por simple cansancio, por diferencias sobre los archivos de Epstein o por la perspectiva de un aumento desorbitado de los costos de la atención médica. Incluso la Corte Suprema, derechista, bloqueó el uso de la Guardia Nacional en Chicago a finales de 2025. La oposición, tanto popular como electoral, está ganando fuerza y confianza en todo el país. Al mismo tiempo, ya se ha causado un daño tremendo, y se seguirá causando, al tejido social y político de una sociedad ya de por sí herida mientras este régimen esté en el poder.

Necesitamos continuar y profundizar la lucha, haciéndola lo más amplia posible, sin dejar de defender nuestros principios dentro de ella. Como marxistas, debemos destacar especialmente las cuestiones de clase, raza/género/sexualidad, medio ambiente, imperialismo y liberación nacional. Por lo tanto, debemos insistir en que la opresión y la resistencia de clase permanezcan en el centro, ya sea en la defensa de los jornaleros inmigrantes o de los trabajadores del gobierno estadounidense más privilegiados. 

También debemos luchar dentro de nuestros sindicatos y comunidades por la unidad de clase frente al racismo, el sexismo y la xenofobia, que socavan las bases trumpistas. La liberación nacional del pueblo palestino, que lucha por su propia existencia frente al colonialismo genocida israelí, y el derecho de Venezuela a mantener su independencia frente al imperialismo trumpista, no pueden sacrificarse a ninguna unidad «más amplia» mítica. Tampoco puede sacrificarse la de las personas trans, que también luchan por su propia existencia, en silencio incluso entre los progresistas. La protección del medio ambiente no puede quedar relegada a un segundo plano, pese a los llamamientos incluso de los progresistas a hacerlo de forma “temporal” o a recurrir a la energía nuclear.

Necesitamos construir organizaciones y coaliciones que abarquen todos estos temas y sectores, pero sin que se anulen sus particularidades ni se ignore el capital y la clase. Para ello, también necesitaremos construir la lucha teóricamente, contra los liberales tradicionales que quieren ignorar los temas más controvertidos, contra ciertos radicales que podrían querer minimizar la importancia del capital y la clase, y contra aquellos marxistas y socialistas que atacan lo que llaman «políticas de identidad» de maneras que nos aíslan de algunas de las fuerzas más revolucionarias de la sociedad actual al minimizar la raza o los vínculos históricos de la acumulación capitalista con el colonialismo y la esclavitud.

En un momento en que algunos en la izquierda afirman que debemos romper por completo con la tradición de la Revolución Rusa, de Lenin, yo diría lo contrario. En una coyuntura como la nuestra, cuando el mundo ha cambiado de forma desgarradora, cuando las fuerzas progresistas establecidas dudan o incluso traicionan, la intransigencia de Lenin al oponerse a la Primera Guerra Mundial imperialista, un acontecimiento trascendental que creó una crisis de civilización para Occidente, sigue siendo relevante. 

Pero no es solo eso. En su oposición a la guerra y al imperialismo, Lenin se unió a otros líderes y pensadores, desde Eugene Debs y León Trotsky hasta Emma Goldman y Rosa Luxemburg. Lo que Lenin hizo a diferencia de estos otros fue profundizar en la teoría revolucionaria en medio del caos de la guerra y la represión. 

Primero, realizó un estudio profundo de la dialéctica de Hegel. Segundo, a partir de ahí desarrolló su trascendental teoría del imperialismo y de los movimientos anticoloniales de liberación nacional como clave para futuras revoluciones, desde India y China hasta Irlanda. En tercer lugar, en el verano de 1917, mientras huía de lo que parecía una ola de reacción capaz de reprimir la revolución, escribió su obra maestra, El Estado y la Revolución . 

Él y sus camaradas también cometieron graves errores, de los que también podemos aprender, pero en los asuntos mencionados aún puede inspirarnos, sobre todo en la necesidad de unir la teoría y la práctica, de afrontar y analizar las novedades con gran profundidad, incluso mientras se continúa la lucha socialista sin traicionar sus principios ancestrales.

Por eso, necesitamos renovar y profundizar la lucha en las calles, en las escuelas y en los lugares de trabajo, renovando y profundizando al mismo tiempo nuestras bases teóricas.

Notas

[1] De ahora en adelante, utilizaré el término ICE, el más grande y activo entre ellos, como abreviatura para las diversas fuerzas federales que han estado deteniendo a los inmigrantes.

[2] El apelativo «Barbie de la Crueldad» fue utilizado por Anita Chabria para caracterizar a Noem en su columna » Seguridad Nacional dice que no detiene a ciudadanos. Estos valientes californianos demuestran que sí «, Los Angeles Times, 12 de diciembre de 2025.

“El Batazo”: reciclaje y participación ciudadana en La Habana

El saneamiento de las calles desde el reciclaje y la recolección de residuos sólidos es la base del Proyecto de Desarrollo Local “El Batazo”, radicado en el municipio capitalino de Centro Habana.




Armando Rodríguez, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (Citma), interactuando con Lenin Abreu Molina, director de “El Batazo”.

Foto: Tomada de la cuenta en Facebook del titular del Citma

La Habana, 19 ene. – En la localidad de Los Sitios, en Centro Habana, el municipio capitalino más pequeño pero con mayor densidad poblacional de la ciudad, se alza el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) “El Batazo”, encargado del manejo de los residuos sólidos urbanos en alianza con el gobierno para transformar la relación de sus habitantes con el medio ambiente y el entorno.

La iniciativa, enfocada en el saneamiento constante de las calles, eliminación de los puntos críticos de basura, la incorporación de los vecinos, recolección puerta a puerta, separación de los residuos y compra de materia prima, busca fomentar una cultura de sostenibilidad y responsabilidad comunitaria.

“El Batazo” se presenta como una respuesta a los desafíos ambientales que enfrenta la capital cubana, donde la gestión de residuos sólidos es un tema crítico.

Desde la colaboración entre instituciones locales, gubernamentales y ciudadanos comprometidos, este proyecto también pretende crear un modelo replicable que integre factores claves para el desarrollo social.

Ocho manzanas de ese reconocido Consejo Popular tienen sus calles interceptadas por este grupo de emprendedores que recibió el apoyo del Citma, y demostró que la unión de esfuerzos comunitarios y científicos puede generar soluciones concretas para los desafíos urbanos.

Lenin Abreu, director del proyecto, es un cubano con experiencia en la recolección y el reciclaje de materias primas que conduce desde hace años a ese colectivo.

A través de un reportaje audiovisual difundido por el Canal Caribe, explicó que acoge alrededor de 25 trabajadores, pero en lo que respecta a este proyecto piloto de recogida, a cinco.

Esta iniciativa comenzó por cuatro manzanas en la localidad de Los Sitios y logró extenderse a ocho, destacó.

Armando Rodríguez, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (Citma), señaló que el PDL es capaz de dilucidar cuáles son los residuos que se generan y su composición, y puede servir de alternativa para resolver los problemas que atañen a ese sector en la sociedad cubana actual.

El Fondo Nacional de Medio Ambiente firmó un contrato con Abreu, en nombre del proyecto, para ejecutar una iniciativa de manejo integral de residuos sólidos.

A propósito, el funcionario reconoció que el ministerio visualiza a “El Batazo” y lo identifica como un espacio para que el Fondo se implique, promueva y añada valor desde la ciencia a lo que ya se estaba haciendo.

Silvia Miriam Pell, asesora de la Universidad de La Habana, resaltó que por primera vez esa entidad coloca su presupuesto a disposición de un PDL, lo que representa un hito para Cuba.




Cartel oficial del Proyecto de Desarrollo Local “El Batazo”, radicado en la localidad de Los Sitios, en el municipio capitalino de Centro Habana (Foto: Tomada de la cuenta en Facebook del ministro del Citma).

Inclusión como progreso

El impacto social de “El Batazo” trasciende las fronteras de lo ambiental, pues logra insertar a personas en situación de vulnerabilidad al ofrecerles un empleo digno, techo en algunos casos, alimentación y salarios decorosos que les hacen fomentar el sentido de pertenencia y formalizar el trabajo de los recicladores informales.

Adonis Pérez, jefe de brigada, aseguró que su salario diario es de 500 pesos en moneda nacional más el almuerzo, la merienda y la comida a las 5:00 p.m.Lenin Abreu Molina, director de “El Batazo”, firmó en nombre del proyecto un contrato con el Fondo Nacional de Medio Ambiente para ejecutar una iniciativa de manejo integral de residuos sólidos. La imagen muestra también a distintas autoridades del gobierno (Foto: Tomada del sitio web Tarea Vida).

Mientras tanto, Ronny Guerra, trabajador del proyecto, manifestó la importancia de crear un medio ambiente lejos de las enfermedades y enfatizó el excelente vínculo con sus compañeros y vecinos de la comunidad.

Dada la enorme labor de concientización impulsada por ese PDL, Diosdani Navarro, vecino de Los Sitios, exhortó a replicar la experiencia en otros barrios.

Ocho manzanas de ese reconocido Consejo Popular tienen sus calles interceptadas por este grupo de emprendedores que recibió el apoyo del Citma, y demostró que la unión de esfuerzos comunitarios y científicos puede generar soluciones concretas para los desafíos urbanos.

“El Batazo”, más que un proyecto, es un llamado a la acción colectiva pues en cada esquina de Los Sitios, este esfuerzo por la recolección de basura y el reciclaje está dejando una huella imborrable, no solo en el paisaje sino en la conciencia de sus habitantes. (2026)

domingo, 18 de enero de 2026

Los valores de Cuba*



Por Jorge Fuentes

Como recordarás ya estuvimos esperando, aquel octubre glorioso de 1962, que nos cayeran encima las bombas atómicas. Me encontraba en Baracoa dirigiendo a los estudiantes recogedores de café y me incorporé al Secretariado de guerra de la UJC, donde estábamos Colomé, secretario general de la organización, yo y alguien más. Empezaron a llegar jóvenes de la ciudades, porque Fidel quería que estuvieran en las montañas, para que alguno sobreviviera, pero los que dirigíamos aquello, jóvenes de la UES que me acompañaban, no teníamos comida ni recursos y los camiones seguían llegando con más muchachos. No cambiaría ningún momento de mi vida por un segundo de aquel momento. La gente estaba serena, como debemos estar ahora y el tiempo pasó, hasta el punto que hoy somos unos viejos y vivimos para hacer el cuento. Claro, había URSS en aquella época y Fidel tenía 36 años.

Trump jamás sabrá que se ha convertido en uno de los mayores factores de unidad de Cuba y de América Latina, algo muy peligroso para ellos en tiempos de disolución de la unipolaridad. Hay que estar atentos por una posible agresión militar, pero también atender a la nueva situación geopolítica y a fisuras posibles en la política agresiva de los Estados Unidos, que nos permitan el ejercicio de una diplomacia revolucionaria e inteligente.

Somos los enemigos más experimentados del imperialismo yanqui en este hemisferio. La respuesta a los peligros de los factores externos, debe ser la solución de los factores internos y crear no sólo un socialismo cubano que tenga en cuenta que vivimos en occidente y en su cultura, también un socialismo que no puedan lastrar ni con prejuicios anticomunistas ni con la exageración mediática de nuestros propios errores y defectos, resultados en su mayoría de la acción de la burocracia y la incapacidad para crear nuevos modelos que sustituyan lo imposible por lo posible.

Que el Partido vuelva a ser la representación del pueblo y no una extensión del gobierno. El Partido de la clase obrera y sus sindicatos, fieles a sus intereses estratégicos y tácticos. El Partido de los humildes y para los humildes, de los pobres, llamados ahora vulnerables. De los estudiantes y los intelectuales. De los negros, como llegó a ser en tiempos anteriores al triunfo de la revolución y posterior al auge de las luchas obreras y comunistas. De las mujeres, del Movimiento LGBT, de los discriminados por cualquier razón, de los jubilados y ancianos, de los sin casa, los sin trabajo y los que no logran satisfacer las necesidades familiares del mes, que es casi todo el pueblo.También de los emprendedores, pequeños y medianos propietarios que deben impulsar, desde su posición, la economía socialista. El Partido garante, con seriedad y firmeza, de cada artículo de la Constitución. El Partido que entiende que la República es de todos los ciudadanos, donde abundan las personas trabajadoras y decentes, y no sólo de los marxistas y revolucionarios a quienes tampoco nadie debe negarles su papel de apoyo a la vanguardia política. Ello obliga a que defendamos (el Partido), la libertad de pensamiento y expresión y a quienes ejercen ese derecho en apego a la Constitución y la ley.

El presente, en los tiempos cubanos, muchas veces se parece al pasado. Esa marcha que hoy he visto emocionado, viene de enterrar, nuevamente, a nuestros compañeros. Llevamos cientos de años muriendo y viviendo en la consecución de un empeño y en la defensa de una causa. La de la libertad y la soberanía, las dos fuertes columnas de la unidad, legado de nuestros padres y abuelos.

Sumémonos todos, cubanos de todas partes, a la audacia que significa un socialismo de democracia amplia, de diálogo intenso, no que tolere, sino que acepte la existencia del otro. Ofrecer, en la unidad a la que nos convoca la muerte de nuestros compañeros, unidad en la diversidad, un corpus fraterno que convierta en algo físico, los extraordinarios valores espirituales de Cuba.
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* Enviado por el autor

sábado, 17 de enero de 2026

Aprueban beneficios arancelarios para la importación sin carácter comercial de alimentos y otros productos

 Se aprueban beneficios arancelarios a las importaciones no comerciales que realizan las personas naturales, de alimentos, aseos, medicamentos e insumos médicos, por la vía de pasajeros como equipaje acompañado, sin límite de valor de importación, así como a la importación de las plantas eléctricas

Foto: Ministerio de Finanzas y Precios

En respuesta a las necesidades de la población y como parte de la atención permanente a la situación económica del país, los Ministerios de Finanzas y Precios, Salud Pública y la Aduana General publicaron en la Gaceta Oficial de la República de Cuba un conjunto de resoluciones que eliminan, de manera unificada, barreras arancelarias y sanitarias para la importación sin fines comerciales de alimentos, medicamentos, artículos de aseo y plantas eléctricas. 

Según la Resolución 9/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), se autoriza de manera excepcional: 

· Equipaje acompañado: Importación sin límite de valor ni peso de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos, totalmente exenta de impuestos.

· Equipaje no acompañado: Importación de los mismos productos hasta un límite de 500 USD en valor o su equivalente en peso (hasta 50 kg).

· Envíos aéreos, marítimos y postales: Se incrementa el límite de valor de 200 a 500 USD para importaciones no comerciales en general. Para envíos que contengan exclusivamente alimentos, aseo, medicamentos e insumos médicos, se establece una franquicia especial de 200 USD o 20 kg libres de impuestos. 

SOBRE LA IMPORTACIÓN DE MEDICAMENTOS E INSUMOS MÉDICOS 

La disposición se complementa con lo emitido en la Resolución 4/2026 del Ministerio de Salud Pública (Minsap), que autoriza y avala desde el punto de vista sanitario la importación de medicamentos en envases originales e insumos médicos especificados, bajo los mismos parámetros de la norma anterior. 

SOBRE LA IMPORTACIÓN DE PLANTAS ELÉCTRICAS 

En el ámbito energético, la Resolución 10/2026 del MFP permite la importación de plantas eléctricas con potencia superior a 900 vatios, por encima de los límites ordinarios para envíos. Al valor excedente que corresponda gravar se le aplicará la tarifa arancelaria general del 30%. 

APLICACIÓN ADUANERA 

Para garantizar una aplicación uniforme en frontera, la Aduana General de la República dispuso la suspensión de la tabla de valoración anterior y la implementación de una nueva. Esta determinará la valoración por peso y la liquidación del impuesto aduanero para los productos clasificados como alimentos, aseo, medicamentos e insumos médicos importados sin fin comercial por personas naturales mediante envíos marítimos, aéreos y postales, alineándose con los límites establecidos por el MFP y eliminando posibles contradicciones en los puestos de control. 

Estas medidas entrarán en vigor de forma unificada a partir del 1 de febrero de 2026.