Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 18 de junio de 2026

Cuba no necesita más dilaciones, necesita soluciones (+Video)

Por: Miguel Díaz-Canel Bermúdez






Desde el Palacio de la Revolución, este miércoles en la tarde el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba aprobó el nuevo conjunto de transformaciones para la vida económica y social del país –23 ejes fundamentales y 176 propuestas–, diseñadas no solamente para superar las actuales circunstancias sino también para seguir creciendo

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el Palacio de la Revolución, el 17 de junio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.

(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

Compañeras y compañeros miembros del Comité Central del Partido;

Invitadas e invitados;

Compatriotas:

Este Pleno extraordinario sesiona en días decisivos para Cuba.  Herederos orgullosos del legado del Comandante en Jefe, los revolucionarios cubanos hoy enfrentamos desafíos de una enorme magnitud que exigen unidad, firmeza ideológica, coraje, audacia y resistencia creativa. 

Contamos con la guía de nuestro líder, integrante destacado de la vanguardia de la Generación del Centenario y celoso guardián de la continuidad de la Revolución socialista que él contribuyó decisivamente a levantar desde sus cimientos hasta nuestros días, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Héroe de la República de Cuba, quien nos ha enseñado todos los días el sagrado valor de la unidad.

El contexto es extraordinariamente complejo y desafiante por la incesante agresividad del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos y por el criminal propósito de las acciones hostiles de la actual administración: en primer lugar, la incorporación de Cuba a la infame y espuria lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, y otras acusaciones, igualmente falsas, que buscan desacreditar la autoridad y la gestión del Gobierno, a la vez que privan al país de cualquier fuente de ingreso en divisas.

Un bloqueo más recrudecido aún con las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y el 1ro. de mayo, que respaldan el genocida cerco energético e internacionalizan con sanciones secundarias el bloqueo, la persecución financiera, energética y de inversiones a extremos de máxima presión.

Paralelamente, se intensifica la subversión político-ideológica mediante la intoxicación mediática en las redes sociales para dañar la credibilidad de la Revolución, entre cubanos y extranjeros, estimulando la desorientación social en un escenario nacional e internacional impactado por transformaciones profundas en la estructura socioeconómica y la geopolítica mundial, como consecuencia de los ilimitados poderes de una política imperial hegemónica, que pretende hacer trizas el multilateralismo, alimenta las corrientes neofascistas y agudiza las tensiones globales, amenazando constantemente la paz y la seguridad internacionales e intentando quebrar la indispensable unidad de las fuerzas de izquierda.

El genocidio silencioso que se ha emprendido contra Cuba provoca daños inconmensurables y terribles limitaciones en nuestra vida cotidiana como pueblo, mientras sus ejecutores mienten descaradamente al mundo negando el cerco energético y afirmando que prohibimos la entrada de donaciones millonarias, que anuncian mucho y de las que apenas han entregado algo de lo prometido.

Cuba resiste heroica y creativamente, pero sufre hace demasiado tiempo un castigo bárbaro, inmerecido, insoportable, al que ahora se añade la amenaza de agresión militar como nueva arma contra la resistencia colectiva.

Cuba enfrenta un bloqueo cruel y una persecución financiera real, diaria, que encarece cada gota de combustible, cada medicamento, cada alimento, cada pieza y cada tecnología que el país necesita.

La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios.  Y cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber del Partido Comunista y del Gobierno revolucionario no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella.

Se requiere una agenda económica profunda y ágil, ejecutable en corto plazo, que combine estabilización macroeconómica, incentivos para estimular y promover una apertura productiva, seguridad jurídica, atracción de inversión, uso intensivo de tecnología y una protección social focalizada y efectiva.

Recordemos que en la clausura del XI Pleno planteamos que la posposición del Congreso no limitaba la posibilidad de efectuar los cambios, modificaciones y movimientos que fueran necesarios, teniendo en cuenta las facultades de las estructuras del Partido y el Gobierno, como, por ejemplo, los Plenos del Comité Central cuando se trate de acuerdos adoptados por los congresos del Partido.

Para eso se ha trabajado intensamente, a partir del aportador informe y debate del Congreso de la ANEC, la consulta popular sobre el Programa Económico y Social para el 2026, los criterios de economistas y expertos, los debates y aportes formulados por la Comisión Económica del Comité Central del Partido, los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados y actualizados en el Sexto, Séptimo y Octavo Congresos del Partido, los planteamientos del XI Pleno del Comité Central y la labor desplegada por las comisiones que han estado preparando los documentos para el pospuesto IX Congreso del Partido, por las razones conocidas, en cuanto a la actualización de la Conceptualización del Modelo Económico y Social, los Lineamientos y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030.

Se ha realizado, además, un estudio de las experiencias de la construcción socialista en otros países como China y Vietnam, y también se ha acudido a la inteligencia artificial para profundizar en la búsqueda de referencias y evaluar las propuestas en relación con nuestras leyes y normativas vigentes.

Se trata de enfrentar el enorme reto de continuar avanzando en el proceso de construcción socialista, de defensa de la Revolución y sus conquistas y de perfeccionamiento de nuestra sociedad, en las condiciones de un país sometido al más cruel, genocida y prolongado bloqueo económico, financiero, energético y comercial, ejercido por la potencia más poderosa del mundo.  Y para superar eso el legado que tenemos es el de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos).

¡Nadie en la historia de la humanidad ha tenido como desafío el socialismo en las condiciones que lo tiene que hacer este país, esta nación y este pueblo actualmente!  Ese desafío, sin dudas, lo vamos a superar con unidad, con valentía, participación popular y plena convicción en nuestra capacidad para alcanzar la victoria.

Las transformaciones que estamos presentando son para avanzar en la defensa del socialismo, para apoyar y ampliar la justicia social, para crear riqueza económica y distribuirla con equidad.  Si no hay riqueza no hay nada que distribuir, estaríamos hablando de una justicia social en abstracto.  La justicia social como la ha concebido la Revolución, con su vocación humanista, ayudando a los que están más desfavorecidos, generalmente, con programas y proyectos asistencialistas y gratuitos, no les cuesta a las personas, pero le cuesta al Estado, y para hacerlo, para profundizarlo, para sostenerlo, para mantenerlo el Estado necesita riqueza, y la riqueza la tenemos que producir nosotros, y si no hay riqueza no hay justicia social, y todo lo demás es un cuento, ¡todo lo demás es un cuento!  O producimos en estas condiciones, creamos riquezas y entonces distribuimos con justicia social, con equidad, no con igualitarismo.  ¡Ese es el desafío!

Necesitamos desatar las fuerzas productivas, que haya más producción en vez de más restricción, porque está probado que el control sin oferta solo desplaza operaciones al mercado informal.

Es necesaria la igualdad e integración de los actores económicos en función del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 y de las estrategias de desarrollo territorial y local por parte de la empresa estatal, las mipymes, las cooperativas, los productores agropecuarios, los inversionistas extranjeros y cubanos, los residentes o no residentes: todos deben actuar y aportar bajo reglas claras al desarrollo socioeconómico del país.

Debemos exportar y producir para captar e ingresar divisas y hacer un uso productivo de ellas.  Cada divisa que entre debe tener caminos para financiar producción, importaciones, inversión, salarios e infraestructura.

Debe garantizarse la seguridad jurídica: contratos, usufructos, arrendamientos, concesiones, derechos de superficie y licencias, con estabilidad temporal y protección contra cambios arbitrarios.  Si no hay seguridad jurídica nadie invierte, nadie se arriesga.

Debemos impulsar la digitalización con trazabilidad: facturación electrónica, pagos digitales, registros públicos y datos interoperables como base para reducir evasión y corrupción.

Se debe priorizar la protección social: sustituir subsidios generalizados ineficientes por apoyos directos a personas vulnerables.  Siempre atentos a que cada acción no incremente desigualdades sociales; al contrario, que se vayan atenuando hasta desaparecer.

Actuar con una apertura selectiva e inteligente: atraer tecnología, financiamiento, mercados y conocimiento externo, protegiendo sectores estratégicos mediante regulación, no mediante inmovilismo.

Se hace necesario la gradualidad y la experimentación: reformar por fases y por pilotos verificables, conservando la conducción estatal y corrigiendo el rumbo con evidencia para lidiar y minimizar los posibles costos económicos y sociales.

Imprescindibles son también la unidad política para garantizar consistencia y credibilidad de las medidas, la comunicación clara y precisa de las decisiones que se aplicarán, para ganar apoyo a las transformaciones, así como la adopción de mecanismos compensatorios para mitigar impactos económicos y sociales.

Hay que trabajar con agilidad, con coherencia y calidad, y sobre todo con control. Que lo aprobado se implemente bien.

En este escenario resulta necesario avanzar en al menos cinco frentes simultáneos:

  • La estabilización macroeconómica y recuperación de los ingresos externos.
  • La transformación del Modelo Económico y Social.
  • El estímulo y recuperación del sector productivo agrícola.
  • El fortalecimiento de la contabilidad y la gestión de los costos.
  • La previsión y mitigación de los costos sociales asociados a las transformaciones necesarias del Modelo Económico y Social.

Y estos cinco aspectos están muy bien desarrollados en el informe que presentó la ANEC en su último congreso.

El Comandante en Jefe nos enseñó que en tiempos de crisis no podíamos renunciar ni al desarrollo ni al pensamiento, que no hay obstáculo insalvable y que siempre hay una oportunidad para crecer.  Y en ese camino el General de Ejército nos demostró que sí se puede, sí se pudo y siempre se podrá.

El pueblo conoce las causas de muchas de las dificultades que vivimos, pero también necesita respuestas concretas, decisiones oportunas y resultados que se sientan en la vida cotidiana.

Hay trabas que no vienen de afuera ni de bloqueo.  Hay lentitud, burocracia, normas que frenan al que quiere producir y decisiones que hemos postergado.  Lo que depende de nosotros tenemos que cambiarlo nosotros, y tenemos que cambiarlo ahora.

A la resistencia le debemos la patria, pero hoy la resistencia por sí sola no basta.  Este tiempo nos exige transformar, producir más, destrabar más, escuchar más, decidir mejor y rendir cuentas.

Lo que nos proponemos poner en marcha es una agenda económica y social de emergencia, con medidas que forman parte de nuestro Programa de Gobierno y de políticas aprobadas por el Partido, junto a decisiones que no pueden seguir esperando.  Algunas no tendrán consenso absoluto, pero son impostergables.  Y todas tendrán un responsable con nombre y apellidos, un plazo definido, un indicador para medir su cumplimiento y una rendición de cuentas pública ante el país.

Lo que funcione, se ampliará.  Lo que no funcione, se corregirá sin demora.  Quien tenga una responsabilidad tendrá que rendir cuentas por ella, y cuando alguien no pueda cumplir lo que este momento exige, deberá abrir paso, con responsabilidad, a quien pueda hacerlo mejor.

Vamos a enfrentar este proceso como el desafío de las generaciones que hoy compartimos la defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo.

Acerca del Sistema de Dirección de la Economía, quiero destacar que lo más importante es que la planificación central, si adoptamos estas transformaciones, no tendría la función de administrar la economía, sino de crear un ambiente institucional y normativo adecuado para que las empresas y los trabajadores estén estimulados en producir bienes y prestar servicios de calidad y con eficiencia, así como introducir en su gestión innovaciones con estos fines.

Y definitivamente tenemos que lograr que el Plan se construya desde abajo con la participación de los trabajadores.

Continuaremos la reestructuración del aparato de Gobierno, del Estado, del Partido y de las instituciones.  Vamos a integrar estructuras donde sea necesario, revisar funciones duplicadas, reducir pasos innecesarios y optimizar permanentemente la manera en que se dirige y se sirve al país.  Que sean estructuras más dinámicas, más proactivas y menos burocráticas.

Una de las tareas más importantes y urgentes está en potenciar el desarrollo del país desde la base, desde los municipios.

Es inaplazable desatar la gestión en los municipios y que acaben de tener y aplicar todas las facultades posibles para que se desarrollen.

Ningún cambio económico será suficiente si la empresa estatal socialista, que seguirá siendo el pilar fundamental de la economía, no cuenta con verdadera capacidad para gestionar, innovar y responder por sus resultados.

Reformar la gestión de la empresa estatal sobre la base de autonomía real, evaluación económico-financiera, separación de funciones estatales y empresariales, y aplicación del principio “cumple o explica” para evitar que la norma se convierta en freno cuando exista una solución más beneficiosa y demostrable, es necesario.

Para eso avanzaremos en dos direcciones: más autonomía real para las empresas y una gestión más profesional de los activos del Estado, a través del Instituto Nacional de Activos Empresariales, encargado de representar al dueño de los medios de producción, evaluar resultados, exigir eficiencia y separar mejor la función empresarial de la función regulatoria de los ministerios.

Autonomía no significa ausencia de control, implica un marco de responsabilidad; significa poder decidir a tiempo, asociarse mejor, invertir mejor, pagar mejor y rendir cuentas por los resultados ante el pueblo y ante el Estado.

Se necesita fortalecer a la empresa estatal, no sustituirla por mecanismos administrativos que la inmovilicen.  Para ello debe completarse la separación entre funciones estatales y empresariales, evaluar el desempeño con herramientas económico-financieras y otorgar autonomía real para gestionar recursos materiales, financieros y humanos, con control posterior, transparencia y rendición de cuentas.

No hay soberanía con el plato vacío.  El alimento del pueblo cubano será tratado como lo que es: un asunto de seguridad nacional.

Y se tendrán que acabar las tierras ociosas en Cuba.  Cada pedazo de tierra que hoy está cubierto de marabú, cuando debería estar produciendo alimentos, tendrá que tener una respuesta clara: o se pone a producir o se entrega a quien esté dispuesto a hacerlo.

Vamos a ampliar la entrega de tierras en usufructo a quienes estén dispuestos y en condiciones de producir: productores, cooperativas, mipymes y formas asociativas, sin renunciar jamás a la soberanía nacional ni retroceder hacia el país dependiente que dejamos atrás con la Revolución.

Vamos a reconocerles al que trabaja la tierra el derecho a invertir en lo que necesita para hacerla producir, y al que se comprometa con resultados de verdad, que pueda importar directamente la semilla, el fertilizante, la pieza, el equipo.  Pero debe quedar claro un principio: esa tierra seguirá siendo del pueblo; y si no produce, si no sirve al país, si no cumple su función social, tendrá que pasar a manos de quien sí pueda ponerla a producir.

Al campesino cubano no se le puede seguir pidiendo más comida con menos herramientas y con precios por debajo de sus costos, tiene que tener mecanismos que funcionen de acceso directo a las divisas, como puede ser vender a exportadores, como es el caso del Turismo, o al mercado cambiario.

Tenemos que hacer que la tierra sea una oportunidad y no una carga, que quien siembre vea el fruto de su esfuerzo, que quien produzca pueda vivir mejor, y que quien invierta en el campo encuentre seguridad, respaldo y futuro.

Cuba necesita de sus campesinos, de su trabajo y de su confianza.  Cuando el campo cubano sea un camino de prosperidad para quienes lo trabajan, el país será más fuerte, más justo y más soberano.

En cuanto al comercio exterior, las exportaciones, la logística, las cadenas de valor, debemos autorizar importación y exportación directa para empresas estatales y no estatales, productivas, exportadoras o que sustituyan importaciones, manteniendo requisitos técnicos y fiscales, pero eliminando la intermediación obligatoria.

En cuanto a la renegociación de la deuda, debemos conducir un proceso de canje de deuda por activos, enfocado fundamentalmente en la permuta de activos nacionales por deudas, sin enajenar en perpetuidad la propiedad de los mismos.  Con este mecanismo se puede lograr financiamiento y otros beneficios sin perder el derecho de propiedad sobre los activos.

Hay que usar también otros mecanismos que se pueden explorar como deudas contra naturaleza o deudas contra desarrollo social, emisión de bonos por el Objetivo de Desarrollo Sostenible y otros.

Vamos a revisar integralmente la lista de actividades prohibidas al sector privado con un principio claro: sustituir, siempre que sea posible, la prohibición por una regulación responsable.  El país necesita abrir caminos legales, con reglas claras y controles adecuados a estas actividades.

También vamos a flexibilizar el alcance del objeto social de las mipymes y demás actores económicos, y aliviar de manera significativa la carga burocrática que hoy enfrentan muchos emprendedores; y, además, debemos agilizar la creación de asociaciones económicas entre las formas de gestión estatal y las no estatales.

La inversión extranjera también se encuentra prisionera en un enrejado de trabas que obstaculizan su necesario incremento.  No solo debemos decirle al inversor foráneo dónde debe invertir, sino que también él tenga la iniciativa de invertir en la rama económica de su interés, así como escoger directamente a sus trabajadores sin intermediarios estatales siempre.

Debemos autorizar la inversión extranjera directa en el sector privado nacional, incluyendo mipymes, con reglas claras de propiedad, repatriación, reinversión y solución de controversias.

Debemos facilitar modelos de inversión con diferentes modalidades y con todos los actores por parte de cubanos que viven en Cuba.  Y al cubano residente en el exterior que quiera invertir, donar, importar tecnología, abrir un mercado, levantar un proyecto en su tierra, vamos a ofrecerle un marco claro, estable y respetuoso, sin que lo miren con sospecha por querer ayudar a los suyos o contribuir al desarrollo de la tierra que los vio nacer.  Al que quiera construir con Cuba, sin pretender imponerle nada, le decimos con el corazón en la mano: aquí tienes tu casa y aquí tienes la puerta abierta, porque a esta patria, en esta hora, no le sobra ningún buen cubano (Aplausos).

El apagón no es solamente un problema de megawatts o de déficit de generación.  El apagón es el niño que no pudo estudiar para la prueba, la comida que se echó a perder en un refrigerador, el anciano que pasa la noche en vela sin descanso y con calor.  Es el hospital que trabaja al límite, el consultorio que no puede conservar un medicamento, el trabajador que pierde su jornada laboral, y el establecimiento que tiene que cerrar.  Por eso la energía no es un tema técnico, es un tema humano, económico y nacional.

Vamos a acelerar la incorporación de la energía solar a la economía nacional como hemos venido haciendo.  Para lograrlo, facilitaremos la entrada directa de empresas extranjeras que suministren paneles, baterías, inversores y soluciones asociadas, reduciendo intermediarios que encarecen los costos para la población y para el país.

Ya se eliminaron aranceles a la importación de tecnologías solares, sistemas de almacenamiento y equipos destinados al ahorro energético.  Ahora avanzaremos también en la eliminación de impuestos sobre su venta y sobre los servicios vinculados a su instalación y mantenimiento.

Además, crearemos mecanismos de crédito y financiamiento para que estas soluciones no sean accesibles solo a unos pocos, sino que puedan llegar progresivamente a los hogares, las mipymes, los consultorios médicos, los centros educacionales, los hogares de ancianos y otros servicios esenciales para la población.  Y en esto, nuestras empresas y nuestros técnicos cubanos, estatales y privados van a estar en el centro, instalando, manteniendo, reparando, integrando y creando empleo.  Las empresas cubanas pueden especializarse en instalación, integración, operación y soporte de estas tecnologías.

Impulsaremos el transporte eléctrico vinculado a fuentes renovables.  Todo vehículo eléctrico destinado al transporte público, privado o de carga ligera que demuestre que opera total o mayoritariamente con energía solar, podrá acogerse a estímulos especiales, exención de aranceles, eliminación de impuestos sobre su venta y facilidades para importar cargadores, baterías, piezas y soluciones asociadas.

Promoveremos, además, la instalación de solineras en todo el país con inversión extranjera, privada, cooperativa y estatal priorizando rutas urbanas, polos turísticos, zonas productivas y servicios esenciales.  Junto a ello estableceremos una vía expedita para otorgar licencias de transportista, taxi eléctrico o servicios de movilidad asociados, bajo reglas claras, control técnico, seguridad vial y precios transparentes.

La primera prioridad, antes de cualquier otra, son las personas que no pueden esperar a que la economía mejore, porque hay dolores que no entienden de plazos.  La justicia social verdadera no se sostiene sobre precios artificiales que después terminan convirtiéndose en escasez, colas, bajos salarios y mercado ilegal.

La justicia social se construye sobre bases reales, ingresos con poder de compra, protección directa para quienes más lo necesitan y una economía nacional capaz de producir más.  No hay atajos, estas no son ideas nuevas, son decisiones que el país discutió y aprobó hace años.  El error no estuvo en plantearlas, sino en haberlas postergado, y esa etapa de aplazamiento tiene que terminar.

La canasta básica será garantizada a jubilados, a familias con niños enfermos crónicos, a vulnerables.  Se desarrollarán programas focalizados para la transformación social en los barrios más pobres.  Hay que darle al sector empresarial estatal y privado mayor protagonismo e incentivos para involucrarse en la solución de problemas locales priorizados, tales como los comedores sociales, saneamiento, centros de niños sin amparo familiar, entre otros.  Tendrán nuevas tareas concretas, con estas decisiones: llevarle el pago al jubilado hasta cerca de su casa para que no tenga que hacer una cola de horas bajo el sol; apadrinar los comedores sociales, los hogares de ancianos, las casas de abuelos y los centros de niños; crear cupos solidarios y precios de costo para quien de verdad lo necesita; digitalizarlo todo para que se sepa quién aporta, quién recibe y qué resultado da.

Durante años, funcionamos bajo una lógica de salarios contenidos, precios regulados y un Estado que subsidiaba una parte enorme de la vida económica del país.  Esa fórmula tuvo su razón, su contexto, sus resultados y su momento; pero ella no responde a la compleja realidad que vivimos.  Los precios que enfrenta una familia se han separado demasiado de lo que ingresa un trabajador o un jubilado, y no podemos seguir actuando como si esa brecha no existiera.

También vamos a abrir nuevas vías para el acceso seguro a medicamentos.

En cuanto a la política fiscal, tributaria, monetaria y de saneamiento financiero, plantear que el objetivo principal para reducir el déficit fiscal está en el aumento de la producción, que es la base de los tributos, y el decrecimiento de los gastos innecesarios del Presupuesto.  Por eso también vamos a corregir una política que no dio los resultados esperados.

Los topes de precios, en la práctica, no lograron contener la inflación.  Muchas veces provocaron desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad, mayores precios, menos recaudación de impuestos y una carrera imposible entre precios reales y decisiones administrativas que siempre llegaban tarde o que se mantuvieron inamovibles en desconocimiento de la realidad económica cambiante, limitando a todos aquellos que desean desarrollar su actividad económica en el marco de la legalidad y de forma transparente.  Por eso, no vamos a seguir topando precios de manera general, como explicó el Primer Ministro.  Hay que corregir distorsiones del sistema tributario que hoy encarecen los encadenamientos productivos y terminan trasladándose al precio final.

Avanzaremos hacia un impuesto al valor agregado (IVA) acreditable y soportado progresivamente por facturación electrónica, para evitar la imposición fiscal en cascada.  Pero estas decisiones solo pueden aplicarse junto con una protección social más directa, más efectiva, con el tránsito de subsidiar productos a subsidiar personas, y con el esfuerzo por recuperar el poder adquisitivo de salarios y pensiones.  No se trata de dejar a nadie solo frente al mercado, se trata de proteger mejor, producir más, regular con inteligencia y ordenar con realismo.

Necesitamos un sistema financiero que acompañe a la economía, sea funcional para los diferentes actores económicos, que reduzca colas, facilite pagos, transparente las operaciones y convierta el ahorro, el crédito y la inversión en herramientas concretas de desarrollo.

Modernizar de manera profunda el sistema bancario y financiero del país.  Para eso Cuba necesita bancos más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente y más útiles para quienes producen, exportan, importan, invierten o emprenden.

Vamos a abrir espacios, bajo regulación estricta, a instituciones financieras, privadas y extranjeras; nuevos mecanismos de crédito, financiamiento productivo, desarrollo de mercados financieros y servicios de pago, donde puedan participar actores estatales, cooperativos y privados.  El objetivo es que cobrar una pensión, recibir una remesa del exterior, pagar un servicio, pedir un crédito, financiar una cosecha, comprar un equipo o mover dinero para producir no sea una carrera de obstáculos.

Permitir cuentas en el exterior, pagos en divisas entre empresas y operaciones internacionales auditables para actores que importan, exportan o prestan servicios globales.

No se trata de debilitar el papel del Estado, sino de ampliar y modernizar las capacidades del país para financiar la producción, apoyar a quienes generan bienes y servicios, ordenar los flujos de dinero y brindar un mejor servicio a nuestro pueblo.

Convertiremos la transformación digital, el software y la inteligencia artificial en herramientas transversales para desarrollar la agricultura, el sector energético, la salud, la educación, el comercio exterior, la banca, el comercio digital, la logística, el turismo y la fiscalización.

Las propuestas específicas de software, inteligencia artificial, economía del conocimiento y economía digital deben presentarse como infraestructura transversal para elevar la productividad nacional.  No se trata solo de exportar software, sino de digitalizar pagos, impuestos, comercio exterior, agricultura, salud, energía, logística, gobierno y estadísticas.

En cuanto al turismo y los negocios inmobiliarios hay que aplicar nuevas modalidades de negocio, con participación de todos los actores económicos.  Desarrollar un mercado inmobiliario productivo regulado que comprenda: arrendamiento de locales estatales ociosos, renta de edificios, locales, naves, almacenes, oficinas, instalaciones turísticas, talleres y espacios industriales, concesiones, derecho de uso sobre inmuebles y licitaciones transparentes a actores estatales, privados, cooperativos o mixtos.

Hemos hablado de la importación de combustible y de todo lo que se ha abierto al sector privado, pero ahora se trata de lograrlo con márgenes de utilidad razonables, transparentes y no abusivos.

En cuanto a la importación de vehículos, eliminar todas las trabas en la importación, dar la prioridad a la importación de vehículos eléctricos y, por supuesto, desarrollar las solineras.

Sé que preocupa y con razón la dolarización parcial de la economía, la inflación y la ausencia de muchos productos en moneda nacional.  No vamos a ignorar ese problema.  Los modelos de negocio que estamos autorizando en divisas tienen que tributar de manera directa y verificable a un incremento de los ingresos en divisas que permita el sostenimiento de ofertas en moneda nacional.

Hay que tener más exigencia sobre el uso de las plataformas digitales de pago.  Hay que ampliar aprobaciones de comercio mayorista y minorista, eliminando intermediarios y, definitivamente, hay que aplicar la facturación electrónica.

Hay que eliminar trabas salariales que impiden retener talento y fuerza de trabajo altamente calificada en sectores productivos, exportadores, tecnológicos, energéticos y agroindustriales, y permitir la remuneración variable en CUP y divisas vinculada a resultados verificables en exportaciones, en ahorro de importaciones, en incremento de la productividad, la innovación, la disponibilidad energética o en ventas externas.

En cuanto al gobierno digital, los datos públicos y el control inteligente, hay que implementar la factura electrónica obligatoria y progresiva para medianos y grandes contribuyentes; avanzar luego en las mipymes y los trabajadores por cuenta propia, con herramientas sencillas y adaptadas a conectividad real.

Modernizar el Sistema Estadístico Nacional y la ONEI mediante captura digital de datos desde empresas e entidades, publicación por aplicaciones de servicios públicos de inteligencia artificial y protección de datos sensibles.

Hay que usar la inteligencia artificial para simplificar trámites, procesar documentos escaneados, detectar errores, validar expedientes, autenticar documentos y reducir cargas administrativas.

Hay que mejorar la calidad de los servicios a la población, diseñando nuevos abordajes a cada tema.

Y hay que enfrentar con seriedad un problema que afecta cada día la vida de millones de cubanos: la recogida de desechos sólidos.  Pondremos en marcha proyectos a nivel local para mejorar la recogida, tratamiento y disposición de los residuos sólidos, en los cuales, responsablemente, quienes más carga imponen al sistema también deben contribuir más a sostenerlo.

Pero esta solución no será solo estatal, incorporará inversión extranjera al sector no estatal, al sistema empresarial, a las comunidades y a iniciativas creativas que ayuden a devolver limpieza, orden y salud a nuestras ciudades y comunidades.

Compañeras y compañeros:

Cuba no necesita más dilaciones, necesita soluciones.  No se trata de crear más oficinas ni de multiplicar reuniones, sino de lograr resultados concretos.

Gobernar es resolver, destrabar, acompañar y hacer que las decisiones se conviertan en mejoras reales; porque crear en Cuba, invertir en Cuba, trabajar en Cuba y quedarse en Cuba también depende de que el país sea capaz de abrir caminos, ordenar con inteligencia y apoyar a quienes quieran aportar.

Junto a las oportunidades económicas vamos a impulsar también espacios concretos para que los jóvenes puedan actuar desde sus comunidades.

La Red Juvenil Comunitaria debe ser una vía para que un joven encuentre dónde formarse, dónde emplearse, dónde servir a su comunidad y dónde convertir una idea en un proyecto real.  Esta red debe articular iniciativas útiles en los barrios: recuperación de espacios públicos, apoyo a personas vulnerables, actividades culturales y deportivas, formación en oficios y tecnologías, comunicación comunitaria, proyectos productivos, empleo local y acompañamiento a jóvenes en situación de riesgo.

No se trata de crear una estructura más ni de convocar a los jóvenes solo para recibir orientaciones; se trata de darles capacidades, herramientas, conocimientos, responsabilidades y espacios reales para transformar el lugar donde viven; porque quedarse en Cuba también tiene que significar tener un sitio donde ser útil, crecer, aprender, liderar y construir futuro desde la cuadra, la escuela, el centro de trabajo y el municipio.

Conocemos nuestro país, sabemos dónde está la traba, dónde se esconde la corrupción, dónde sobra la lentitud y dónde falta la vergüenza y la dignidad.

Cada medida que anunciamos tendrá responsables, plazos e indicadores.  Vamos a informar lo que avance, lo que se incumpla y lo que haya que corregir.

Habrá cosas que, para protegerlas de quienes quieren sabotearlas, tendremos que tratarlas con discreción.  Ya nos enseñó Martí que hay cosas que para lograrse han de andar ocultas; pero la discreción nunca será un permiso para ocultarle algo al pueblo.

Como pueblo no nos vamos a convocar solamente a resistir; nos vamos a convocar a crear, a producir, a decidir, a fiscalizar, a prosperar y a transformar, porque esto que empezamos hoy no lo hace un Gobierno, esto lo hacemos todos o no lo hacemos: con el campesino que vuelva a sembrar, con la mipyme que se atreve, con el técnico que instala el primer panel, con la maestra, con el médico, con el joven que decide quedarse y apostar por su tierra, con el cubano residente en el exterior que tiende la mano, contigo, conmigo, con todos.

No vamos a negar los problemas, no vamos a defender la burocracia, no vamos a cerrarle la puerta al talento, no vamos a abandonar a los vulnerables y no vamos a permitir jamás que el sufrimiento de este pueblo causado por el perverso bloqueo imperialista se use contra la soberanía de la patria (Aplausos).

¡Nada será imposible si asumimos el desafío como oportunidad y la historia como inspiración!

Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez, Martí, Mella, Villena, Guiteras, Che, Camilo, Almeida, Fidel y Raúl, todos nuestros héroes, enfrentaron momentos tan o más difíciles, para su época, que estos que enfrenta hoy la nueva generación revolucionaria, y todos emergieron de esos desafíos con honor y gloria, aun aquellos caídos en combate sin llegar a ver la victoria, porque nos legaron lecciones de coraje que perduran hasta nuestros días, como se verificó el 3 de enero de este año cuando 32 combatientes cubanos cayeron enfrentando a tropas élites muy superiores en número y en medios.

Ninguna revolución la ha tenido fácil, y la nuestra ha tenido la osadía de sobrevivir a seis décadas de bloqueo, leyes genocidas, guerra híbrida y una escalera de medidas coercitivas unilaterales que ninguna otra nación soportó ni soportaría por tanto tiempo.

En el Centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro y en el 95 cumpleaños del General de Ejército Raúl Castro Ruz, el mejor homenaje que podemos rendir a la admirable obra de nuestros dos jefes históricos es defenderla y preservar su esencia de justicia social, en medio del vendaval de guerras de rapiña, amenazas de invasión y procesos de neocolonización que, como el gigante de las siete leguas, van por el cielo engullendo mundos en estos tiempos.

Estamos convocados todos y juntos venceremos.

¡Viva Cuba Libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva el heroico pueblo cubano! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva la soberanía de la nación cubana!  (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!  (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)

(Ovación.)

En video, el discurso de Díaz-Canel en la clausura del Pleno

Cuba necesita profundas transformaciones para enfrentar la realidad actual, afirma Primer Ministro

Por: Yeilén Delgado Calvo

 



El miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, intervino hoy en el Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Foto: Estudios Revolución.

Los miembros e invitados al Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, celebrado en la tarde de este miércoles en La Habana, recibieron una detallada explicación sobre el complejo escenario que enfrenta el país, marcado por la crisis multidimensional más severa desde el Periodo Especial —según se expuso —, consecuencia del recrudecimiento del bloqueo estadounidense a partir de 2019, agravado posteriormente por las Órdenes Ejecutivas adoptadas por la actual administración de Estados Unidos.

Se trata de la escalada sancionatoria más agresiva de la historia reciente. Han impedido que arriben a Cuba buques petroleros, han amenazado a empresas con negocios en Cuba, forzando su retirada, y han provocado la desconexión del país de los sistemas internacionales de crédito y financiación.

Como resultado de ello, la Isla ha experimentado una contracción aguda de su economía en el primer semestre de 2026; con un promedio diario de 20 horas de afectación eléctrica y 1 955 MW de déficit.

Al respecto, el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, explicó que, frente a la cruda realidad del momento histórico actual, se impone realizar profundas transformaciones con nuestros esfuerzos y recursos. Se trata no solo de resistir, sino también de avanzar y desarrollarnos, dijo.

Acerca de las propuestas —que serán presentadas mañana jueves a los diputados a la Asamblea Nacional, y conocidas por toda la población — ilustró que se han nutrido de las indicaciones del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del Primer Secretario Díaz-Canel, del análisis de documentos programáticos y la consulta a expertos. Se trata de 176 propuestas, divididas en 23 ejes fundamentales de la vida económica y social del país.

Estos últimos se corresponden con transformaciones referentes al modelo de gestión de los actores económicos; las relaciones de propiedad; el sistema de planificación de la economía; el sector presupuestado y su redimensionamiento; la autonomía municipal; la recuperación agrícola; del subsidio a productos a los subsidios a personas; las laborales y salariales; y energéticas y sociales.

También están relacionadas con la modernización del sistema bancario y financiero; el sistema tributario; la política de precios; la inversión extranjera; el comercio exterior; el alcance de la dolarización parcial de la economía; el sector del turismo; el transporte; el comercio, la gastronomía y los servicios; la política de seguros; la transformación digital, la inteligencia artificial y la economía del conocimiento; el sistema estadístico nacional; y los mecanismos de control e inspección.

Según trascendió, resultará imprescindible el aseguramiento jurídico de estas propuestas; pues se explicó que no entran en contradicción con la Constitución de la República, pero exigen derogar y modificar normas, y crear otras.

Estas medidas, señaló Marrero, conciben profundos cambios en correspondencia con el Programa Económico y Social del Gobierno 2026: ambos documentos son complementarios.

Asimismo, implican la transformación del tejido empresarial, mayor apertura al capital privado y el reconocimiento de los mecanismos de mercado como instrumentos de asignación eficiente de los recursos.

También se afirmó que no implican renunciar a la responsabilidad social del Estado. Según patentiza el documento discutido: “No constituyen una desviación del proyecto socialista; por el contrario, responden a la lógica propia de su desarrollo. Cuba se encuentra en el periodo histórico de construcción del socialismo”. De igual forma, se insistió en las ideas de Fidel y Raúl como fuente para este proceso

Una propuesta valiente y audaz para avanzar en la construcción del socialismo


 




Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, miércoles 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.

Luego de la presentación del documento que contiene las propuestas de transformaciones, se suscitó un amplio y profundo debate al interior del Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que sesionó hoy en La Habana. Aunque las opiniones fueron diversas sobre el alcance y la implementación de las medidas, hubo coincidencia en que resultan imprescindibles para revitalizar la economía y preservar las conquistas del socialismo.

En la importancia del control interno para la aplicación de las transformaciones insistió Miriam Marbán González, contralora general de la República. Asociado a este tema, destacó la necesidad de la rendición de cuenta administrativa ante los trabajadores, de fortalecer los órganos de control y el papel del sindicato en la determinación, por ejemplo, del destino de las utilidades. Insistió también en el fortalecimiento de los órganos de control no solo para evaluar la aplicación de las medidas, sino sus posteriores resultados.

En este mismo sentido, Osnay Miguel Colina, presidente de la comisión organizadora del congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, reconoció que con la propuesta se estimulan la incorporación al trabajo y el desempeño de los trabajadores. Consideró que esta es una propuesta valiente y audaz que necesita de la inteligencia colectiva y de una rigurosa implementación. Destacó también que las nuevas transformaciones propuestas obligan a revisar el proyecto de ley del Código de Trabajo y requieren de una amplia movilización de todos los trabajadores.

Al evaluar el posible impacto de las medidas, Miriam Nicado García, rectora de la Universidad de La Habana, alertó sobre la necesidad de observar cuidadosamente las desigualdades que pudieran acentuarse en el camino de su implementación, sobre todo al poder existir una mayor concentración de la riqueza. En este sentido, enfatizó en la responsabilidad del Partido y el Gobierno en preservar la justicia social. También comentó que dentro de estas transformaciones la educación de calidad debe seguir siendo una prioridad en función del desarrollo.

Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, miércoles 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.

Por su parte, Walter Baluja García, ministro de Educación Superior (MES), calificó de integral el documento presentado; a la vez que llamó a implementarlo con agilidad y sin burocratismo. Insistió en la necesidad de escuchar de manera permanente los criterios de la población.

La posibilidad de revitalizar procesos productivos detenidos fue uno de los aspectos positivos señalados por Susely Morfa González, primera secretaria del Partido en Villa Clara, al comentar sobre el resultado que pueden tener las transformaciones anunciadas. Ejemplificó las potencialidades del trabajo conjunto entre el sector estatal y no estatal en función de satisfacer necesidades del pueblo.

Su visión fue compartida por Yamilé Ramos Cordero, primera secretaria del Partido en Pinar del Río, quien insistió en la necesidad de incentivar la producción agrícola bajo nuevos esquemas de gestión. Destacó que las nuevas propuestas ofrecen mayores facilidades a los campesinos, a la vez que exhortó a lograr una mejor gestión desde los municipios.

Desde el alto oriente cubano, Yoel Pérez García, líder partidista en Guantánamo, llamó a concentrar esfuerzos en todo el proceso de implementación. Dijo también que es importante trabajar ampliamente los conceptos que respalden ese camino y aplicar de manera eficiente los pilares de gobierno.

Carlos César Torres Páez, director del centro de Estudios de Dirección, Desarrollo Local, Turismo y Cooperativismo (CEGESTA), resaltó que estamos ante una propuesta creativa, valiente y audaz que busca avanzar en la construcción del socialismo y que responde a una experiencia del país con procesos similares en otros momentos históricos. Destacó que el socialismo no debe confundirse con un fenómeno de estatismo absoluto y que el objetivo esencial es transformar, pero defendiendo la Revolución, la soberanía y la independencia. Definió como vital en el proceso de implementación la transparencia, la participación ciudadana y el control popular.

Como un elemento esencial para la defensa del país catalogó la propuesta el científico cubano Yury Valdés Balbín. A juicio del director general del Instituto Finlay de Vacunas, el ecosistema actual no nos permitía sortear el bloqueo económico, por lo que dichas transformaciones permiten “sobrevivir y desarrollarnos”. Entre los mayores retos para la implementación de las medidas propuestas está el cambio de mentalidad, el análisis de los riesgos, así como medir los resultados.

Sobre el papel protagónico de la mujer en la sociedad cubana y, por ende, en la aplicación de estas transformaciones, reflexionó Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas. Apuntó que las féminas constituyen la reserva laboral más grande que tiene el país y que, por lo tanto, deben incrementarse las opciones de empleo, sobre todo desde la comunidad, aspecto en el que se ha estado trabajando.

Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, miércoles 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.

Por su parte, Vladimir Regueiro Ale, ministro de Finanzas y Precios, subrayó la importancia de la creación de la riqueza y el cuidado del Presupuesto del Estado para la defensa de las conquistas de la Revolución. En este sentido, mencionó que uno de los aspectos más innovadores es la relación entre las empresas y el presupuesto del Estado.

Mercedes López Acea, presidenta del Instituto de Actores Económicos no Estatales, se refirió al saldo positivo de facilitar con estas transformaciones la participación más activa de nuevos actores económicos en la dinamización de la economía y el modo en que debe aprovecharse esa posibilidad. Dijo además que escucharlos y darles participación motiva y genera sensibilidad, sobre todo para el impulso a propuestas de nuevos proyectos por parte de este sector no estatal.

Como novedosa en materia laboral y salarial calificó el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz Campos, la flexibilización que ofrece la propuesta debatida. A su juicio, se recogen las opiniones de trabajadores y académicos y permite hacer un mejor uso de la fuerza laboral en el país. También insistió en la necesidad de fortalecer el trabajo social con los sectores más vulnerables y adelantó que se trabajará de conjunto con la Central de Trabajadores de Cuba en las adecuaciones necesarias al proyecto de ley del Código de Trabajo, previo a su presentación ante la Asamblea Nacional.

Mayra Arevich Marín, ministra de Comunicaciones, valoró que evidentemente habrá riesgos en la aplicación de estas transformaciones, pero que lo más importante es mitigarlos sin burocracia para no limitar su alcance. Dijo que se abren nuevas oportunidades y que, por lo tanto, es importante acompañar los procesos con transformación digital y con tecnología. “Tenemos el compromiso de poner sobre este empeño político la tecnología correcta”.

Yoerky Sánchez Cuellar, director del diario Granma, consideró que estas transformaciones no constituyen en absoluto una desviación del proyecto socialista. Destacó que sin economía no hay socialismo y que, por lo tanto, es imprescindible desatar los nudos que atan a las fuerzas productivas. Afirmó que la Revolución cuenta con la autoridad y la legitimidad para aplicar estas transformaciones, sin descuidar que el país sigue en un contexto de máxima presión.

Como las transformaciones más trascendentes en los últimos años calificó Gladys Bejerano Portela lo anunciado esta jornada. Dijo que el momento histórico requiere de confianza, responsabilidad y valentía, por lo que “todo lo que hagamos” requiere de un mayor control y exigencia para evitar desviaciones.

José Luis Toledo Santander, secretario de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, afirmó que todo lo propuesto hoy, está respaldado por la Constitución de la República. Dijo que lo planteado requiere un cambio de mentalidad porque nuestra Constitución es flexible.

Agregó que las transformaciones ratifican la propiedad socialista sobre los medios de producción fundamentales, aunque la Constitución no la reconoce como la única. Expresó que el documento es un reflejo de las ideas de Fidel y Raúl, y que el General de Ejército insistió siempre en que tuviéramos una carta magna capaz de adaptarse a las circunstancias del país.

Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, miércoles 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.

Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, miércoles 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.

miércoles, 17 de junio de 2026

Díaz-Canel pide propuestas de reforma económica a expertos no oficialistas y críticos. Comentario HHC

Los expertos convocados mantuvieron tuvieron su primera sesión propositiva este martes, antes de que las mediadas anunciadas por Díaz-Canel la semana pasada sean evaluadas entre hoy y mañana por el Comité Central del PCC y el Parlamento cubano.



El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante la intervención grabada en la que confirmó conversaciones entre su Gobierno y el de EEUU. Foto: Presidencia de Cuba / EFE / Archivo.
Playase islas

El presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel, ha puesto en marcha un inédito grupo de expertos, incluyendo economistas no oficialistas y críticos, en busca de reformas más allá de las ya planteadas, confirmaron a EFE tres fuentes al tanto de la iniciativa.

El equipo asesor mantuvo este martes su primera sesión propositiva tras una toma de contacto inicial el viernes pasado. Esa primera cita coincidió con la difusión en la televisión cubana del anuncio de Díaz-Canel de una serie de cambios para abrir y descentralizar la economía de planificación estatal de la isla.

La iniciativa partió de la oficina del presidente cubano y aparentemente en ella no están directamente involucrados los equipos del primer ministro, Manuel Marrero, y del ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso.



Los expertos

Entre los cinco expertos que conforman el núcleo de este nuevo equipo destacan Omar Everleny, Juan Triana y Julio Carranza, que desde hace años expresan regularmente en medios independientes sus posturas en el ámbito económico y piden reformas. Algunos llevan años fuera de círculos oficiales.

Sus propuestas varían, pero coinciden en la dirección general hacia la que a su juicio debería tender la economía de la isla para lograr una estabilización general, mejorar sus fundamentales y avanzar por la senda del crecimiento económico sustentable. Ninguno desconoce el perjuicio de las sanciones estadounidenses.

Con distintos énfasis, abogan por dar más peso al sector privado, abrir la isla a la inversión extranjera, dar más autonomía a las empresas estatales, fomentar la producción agrícola e industrial local, generar seguridad jurídica y afrontar el actual caos monetario (con dos monedas, tres cambios oficiales y una tasa informal).

El núcleo del equipo asesor lo completan dos figuras del oficialismo: el exministro de Economía y Planificación José Luis Rodríguez García, y el presidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC), José Carlos del Toro Ríos. Ambos son además diputados en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, legislativo unicameral).




Propuestas y evaluaciones oficiales

El objetivo es que las propuestas de estos expertos partan de la base del paquete de medidas anunciado el pasado viernes por Díaz-Canel.

Está previsto que este miércoles por la tarde el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), evalué las reformas anunciadas.

A continuación, el jueves, y con la luz verde del PCC, dichas reformas pasarán para su aprobación a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, legislativo unicameral), que habitualmente ratifica por unanimidad las propuestas que le llegan.

Los cambios económicos en Cuba pueden servir a la vez a dos objetivos: atajar la profunda crisis estructural que sufre la isla y calmar la presión de EE.UU., que exige profundas reformas políticas y económicas a La Habana y ha llegado a amenazar con una intervención militar para lograrlo.

Desde enero Washington ha impedido casi totalmente la entrada de petróleo y derivados en Cuba y ha provocado una desbandada de empresas internacionales que operaban en la isla —hoteleras, navieras, aerolíneas y bancos— por miedo a sufrir la última ronda de sanciones secundarias.

La situación interna es asimismo crítica: la producción agrícola e industrial se ha derrumbado, la generación energética está colapsando, los precios se multiplican, las distorsiones macroeconómicas se enquistan, el peso se deprecia de forma acelerada, y el sistema bancario y el Estado cubano están descapitalizados.

El derrumbe de la calidad de vida, progresivo en los últimos años y acelerado desde enero, está alentando protestas en la isla —pequeñas y mayormente pacíficas, pero cada vez más frecuentes—, donde se tocan cazuelas y se quema la basura acumulada en las calles.

Comentario HHC:  Un título engañoso y manipulador el de EFE, pero lo importante es que son economistas cubanos, patriotas a no dudarlo, todos con amplios conocimientos. Espero que esta vez no se convierta en una discusión bizantina, cuando la Patria está en peligro.  

Este sitio hay del Dr. Carranza 77 artículos, más libros, todos fundamentados y apegados a la realidad del país. Del  Dr. Juan Triana 210 artículos y del  Dr Everleny 130 artículos. 

Del Dr. José Luis Rodríguez hay 191 artículos, y es quizás el mejor economista en cuanto a experiencia, en Dirección de la Economía a nivel  macroeconómico en nuestro país, por lo que puede aportar mucho también en ese sentido. 

Los comapañeros del MEP tambien tienen muchos que aportar asi, como los profesionales de la economía de todo el país.

Todos los tiempos no son iguales, el Periodo especial I tiene similitudes con este, pero hoy en día el reto es mucho mayor en este P.E 2.0.  

Tengo confianza que puede salir una propuesta realista, para el bien de nuestra Patria. 

En el Pleno se habló de que Raul Castro, le dio el visto bueno a la propuesta.

Recuerdo sinceramente, que después de que la economía cubana, empezó a crecer una vez que toco fondo en 1993, en el 2007 empezaron las contramarchas, y a desmontar parte de lo que se había establecido. Con la alianza con Venezuela, al igual que con la URSS, pensamos que era para siempre, y lo esencial, no lo garantizamos, que es  depender de nosotros mismos en los aspectos esenciales de la vida. Cometimos el mismo error, depender de las fuentes de energía y los alimentos, del exterior. 

Ya que se habló de China y VietNam, pues consultenle para no repetir los mismos errores que ellos cometieron, de alguna ya pasaron por eso. No hay que arar en el mar.

Los cuadros que no tienen resultados, hay que quitarlos y reubicarlos donde si son  utiles.Ser Socialista es tener resultados, no justificar los incumplimientos.

  

Los economistas hemos hecho los cálculos: el "crecimiento" es una estrategia condenada al fracaso; hay una mejor manera.

Por Olivier De Schutter , Joseph Stiglitz , Jayati Ghosh , Thomas Piketty , Kate Raworth y Jason Hickel


Nuestra hoja de ruta ha sido elaborada por expertos de todo el mundo, desde agencias de la ONU hasta movimientos de base. Hacemos un llamamiento a los líderes políticos de todos los niveles para que la utilicen.

Miércoles 10 de junio de 2026, 09:00 BST


Vivimos en una era de escasez artificial. En un mundo más rico que nunca, aproximadamente una décima parte de la población mundial aún vive en la miseria extrema . Millones de personas no pueden permitirse suficiente comida, una vivienda digna ni atención médica básica, mientras que una pequeña minoría acumula una riqueza y un poder sin precedentes. Al mismo tiempo, las sequías, los megaincendios, las inundaciones y las olas de calor nos recuerdan que nuestras economías están llevando al planeta más allá de sus límites.

Estas no son crisis aisladas. Son síntomas de un modelo económico que ha llegado a su fin. La pobreza y la desigualdad no son casualidad; son consecuencias previsibles de las decisiones políticas: cómo diseñamos los sistemas tributarios, regulamos los mercados laborales, valoramos los cuidados, estructuramos los servicios públicos y decidimos qué necesidades y qué voces importan. Fundamentalmente, si los gobiernos pueden generar pobreza, también pueden erradicarla.

Durante décadas, la fórmula fue sencilla: impulsar la economía y la pobreza desaparecería gradualmente. Pero la promesa de que el crecimiento económico beneficiaría a todos no se ha cumplido. Mientras los ingresos nacionales aumentaban, los salarios se estancaban, el trabajo se volvía más precario y se recortaban los servicios públicos. En la cima, las fortunas se disparaban; en la base, las familias recurrían a los bancos de alimentos. El crecimiento se ha desvinculado de la prosperidad compartida.

También se ha vuelto ecológicamente insostenible. Nos acercamos a un « invernadero », donde el aumento de las emisiones y la pérdida de biodiversidad desestabilizan las condiciones que sustentan la vida humana. Alrededor del 92 % del exceso de emisiones globales de carbono se atribuye al hemisferio norte , y el 10 % más rico de la población es responsable de casi la mitad de las emisiones globales , mientras que las personas en situación de pobreza son las primeras en sufrir malas cosechas y el aumento de los precios de los alimentos. Un modelo económico que depende de la expansión ilimitada en un planeta finito no solo es injusto, sino también peligroso.

Muchos países de bajos ingresos aún necesitan crecimiento para construir carreteras, hospitales, escuelas, energías renovables y empleos dignos. Sin embargo, la vía dominante hacia el crecimiento —basada en la extracción de recursos, mano de obra barata y dócil, dependencia de las exportaciones y creciente endeudamiento— ha aumentado la desigualdad y degradado el medio ambiente. La verdadera pregunta hoy no es si el crecimiento continúa, sino qué tipo de economías estamos construyendo, a quiénes benefician y si permiten que todos vivan con dignidad dentro de los límites planetarios.

Por eso nos hemos unido para desarrollar y respaldar la “hoja de ruta para erradicar la pobreza más allá del crecimiento”. Esta hoja de ruta ofrece diversas alternativas para superar el enfoque restrictivo de “crecimiento, impuestos y transferencias” que ha marcado las políticas durante décadas. No se trata de un plan elaborado por un puñado de expertos. Es todo lo contrario: durante más de 18 meses, más de 400 personas —organismos de la ONU, gobiernos nacionales, expertos académicos, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, actores de la economía social y solidaria y movimientos de base, tanto del norte como del sur global— trabajaron para responder a una pregunta sencilla: ¿cómo podemos acabar con la pobreza y reducir las desigualdades sin considerar el crecimiento del PIB como la condición principal para el progreso? Más de 350 firmantes han respaldado el plan , entre ellos Jean Drèze, Pavlina Tcherneva, Tim Jackson, Bhumika Muchhala, Julia Steinberger, Ndongo Samba Sylla y Timothée Parrique.

No coincidimos en todos los detalles de las políticas. Sin embargo, nos une la convicción de que nuestras economías deben rediseñarse en torno al cumplimiento de los derechos y el bienestar colectivo dentro de los límites planetarios, en lugar de maximizar la producción a cualquier precio. Los derechos humanos no son aquí una cuestión secundaria; son el principio rector que guía nuestra forma de medir el progreso, establecer prioridades y resolver disyuntivas. La protección social y los servicios públicos son esenciales, pero no pueden compensar indefinidamente unas economías que, por su propia naturaleza, generan salarios de miseria, empleos precarios y viviendas inaccesibles.

Necesitamos cambiar las reglas desde la raíz. Esto implica, por ejemplo, trabajo decente y garantías de empleo, salarios dignos y remuneración justa, sindicatos más fuertes y democracia en el lugar de trabajo, combatir la discriminación y valorar el trabajo de cuidados, remunerado y no remunerado, del que dependen nuestras sociedades. Significa invertir en la infancia, la vivienda, la salud, la educación y el transporte mediante la provisión pública universal. Significa control público de los activos estratégicos, orientación crediticia para dirigir la inversión hacia prioridades sociales y ecológicas, y apoyo al desarrollo de la economía social y solidaria.

Implementar esta visión implica cambiar las reglas de la economía global. Hoy, los gobiernos del Sur global son criticados por no hacer lo suficiente para combatir la pobreza, mientras se ven presionados por sanciones unilaterales, acuerdos comerciales restrictivos, desigualdades en el intercambio y cargas de deuda con raíces en siglos de despojo colonial. Alrededor de 3.400 millones de personas viven en países que gastan más en el servicio de la deuda que en salud o educación. Mientras tanto, las cadenas de suministro globales permiten una vasta transferencia neta de mano de obra y recursos del Sur al Norte . La solidaridad internacional es, por lo tanto, una obligación legal y moral arraigada en la realidad histórica de que muchos países ricos construyeron su riqueza empobreciendo al Sur, mediante patrones de extracción que continúan hoy bajo nuevas formas. Una transición justa más allá del crecimiento debe incluir justicia de la deuda, mayor cooperación Sur-Sur, financiamiento climático reparador y apoyo a pisos de protección social universales, basados ​​en los principios de no dominación y autodeterminación para que los países puedan trazar su propio futuro económico soberano.

Igualmente crucial es quién decide cómo se produce esta transición. Con demasiada frecuencia, las políticas que afectan a las personas en situación de pobreza se diseñan sin tenerlas en cuenta, e incluso a veces en su contra. Cuando los sistemas de bienestar se basan en la sospecha, las sanciones y las condiciones humillantes, profundizan el estigma y disuaden a las personas de reclamar sus derechos. Quienes viven en la pobreza saben mejor que nadie cómo pueden fallar estos sistemas en la práctica. Su experiencia debe guiar el diseño, la implementación y el seguimiento de las estrategias contra la pobreza, desde los ayuntamientos hasta los parlamentos y los foros internacionales.

No partimos de cero. En todo el mundo, las luchas indígenas, la organización feminista, los sindicatos y los movimientos por la justicia climática defienden y construyen futuros alternativos basados ​​en el cuidado colectivo y los derechos territoriales. Nuevas coaliciones de Estados impulsan nuevas visiones de la gobernanza económica mundial, y los gobiernos experimentan con estrategias de lucha contra la pobreza basadas en los derechos, asambleas ciudadanas y la creación de riqueza comunitaria. La ONU y muchos socios exploran indicadores que van más allá del PIB y nuevas instituciones, como un panel internacional sobre desigualdad, para ayudar a trazar este camino.

Nuestra hoja de ruta se basa en estos esfuerzos, los conecta y los impulsa aún más. La presentamos ahora como un punto de referencia común para quienes se niegan a aceptar que la pobreza y el colapso ecológico sean el precio a pagar por la forma en que actualmente definimos el “éxito” económico. Los gobiernos y las instituciones multilaterales tienen dos opciones: persistir en un modelo fallido que prioriza el crecimiento o comprometerse a erradicar la pobreza transformando las reglas económicas que la generan.

La pobreza es un fenómeno artificial. Esa es la mala noticia, y a la vez la buena. Lo artificial puede desmantelarse y reemplazarse. Presentamos opciones concretas, respaldadas por perfiles de políticas detallados que exponen evidencia, pasos para su implementación y ejemplos reales. Hacemos un llamado a los líderes políticos de todos los niveles para que las utilicen, escuchen a los más afectados y consideren la erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades y la efectiva realización de los derechos humanos como el criterio para evaluar la política económica.

Olivier De Schutter preside el proyecto Nuevas Economías para la Erradicación de la Pobreza; Joseph Stiglitz es premio Nobel de Economía; Jayati Ghosh es profesora de Economía en la Universidad de Massachusetts Amherst; Thomas Piketty es profesor de Economía en la Escuela de Economía de París; Kate Raworth es economista en el Instituto de Cambio Ambiental de la Universidad de Oxford; Jason Hickel es economista político y profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona.