Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 18 de septiembre de 2018

El rechazo de Marx a la teoría laboral del valor

 David Harvey

18/09/2018
Se cree generalmente que Marx adaptó la teoría laboral del valor de Ricardo como un concepto fundamental para sus estudios sobre la acumulación del capital. Dado que la teoría laboral del valor ha sido desacreditada de manera general, se ha sostenido a menudo con autoridad que las teorías de Marx no merecen la pena. Esa teoría corresponde a Ricardo, que reconoció que era profundamente problemática, aun mientras insistía que la cuestión del valor era crítica para el estudio de la economía política. En las pocas ocasiones donde Marx comentó este asunto[1] se refiere a la “teoría del valor” y no a la teoría laboral del valor. Así pues, ¿en qué consistía la teoría del valor distintiva de Marx, y cómo difiere de la teoría laboral del valor?

La respuesta (como es usual) es complicada en sus detalles, pero sus lineamientos pueden ser reconstruidos a partir de la estructura del libro primero de El capital.[2]
Marx comienza esa obra con un examen de la apariencia superficial del valor de uso y del valor de cambio en el acto material del intercambio de mercancías, y postula la existencia del valor (una relación inmaterial pero objetiva) tras el aspecto cuantitativo del intercambio de valor. Este valor es tomado inicialmente como un reflejo del trabajo social (abstracto) cuajado en las mercancías (capítulo 1). Como una norma regulatoria del mercado, el valor puede existir, según Marx, sólo cuando y donde el intercambio de mercancías se ha convertido en “un acto social normal”. Esta normalización depende de la existencia de relaciones de propiedad privada, individuos jurídicos y mercados perfectamente competitivos (capítulo 2). Un tal mercado puede funcionar sólo con el surgir de formas monetarias (capítulo 3) que faciliten y lubriquen las relaciones de intercambio de manera eficiente, a la vez que provean de un vehículo conveniente para almacenar valor. El valor no puede existir sin su representación. En el capítulo 4 [*] Marx muestra que sólo en un sistema donde el fin y el objeto de la actividad económica es la producción de mercancías el intercambio se convierte en necesario y a la vez en un acto social normal. Es la circulación del dinero como capital (capítulo 5) la que consolida las condiciones para la creación de la forma de valor distintiva del capital como una norma regulatoria. Pero la circulación del capital presupone la existencia previa del trabajo asalariado como una mercancía que puede ser comprada y vendida en el mercado (capítulo 6). Cómo el trabajo se convirtió en una tal mercancía antes del surgimiento del capitalismo es el tema de la sección 7 de El capital, que trata de la acumulación primitiva u original.
El concepto de capital como proceso ­-como valor en movimiento- basado en la compra de la fuerza de trabajo y de medios de producción está inextricablemente entretejido con el surgimiento de la forma del valor. Una sencilla pero cruda analogía para el argumento de Marx podría ser ésta: el cuerpo humano depende para su vitalidad de la circulació0n de la sangre, que no tiene existencia fuera del cuerpo humano. Los dos fenómenos son mutuamente constituyentes de cada uno de ellos. La formación del valor igualmente no puede ser entendida fuera del proceso de circulación que la acoge. La interdependencia mutua dentro de la totalidad de la circulación de capital es lo que importa. En el caso del capital, sin embargo, el proceso aparece no sólo como auto-reproducido (cíclico) sino también como auto-expansivo (la forma espiral de la acumulación). Esto es así porque la búsqueda de beneficio y de plusvalor propulsa el intercambio de mercancías, que a su vez promueve y sostiene a la forma de valor. El valor por tanto se convierte en una norma reguladora insertada en la esfera del intercambio sólo bajo condiciones de acumulación de capital.
Aunque los pasos en el argumento son complicados, parece que Marx ha hecho poco más que sintetizar y formalizar la teoría laboral del valor de Ricardo insertándola en la totalidad de la circulación y de la acumulación como se muestra en la figura 1. La sofisticación y elegancia del argumento han llevado a muchos seguidores de Marx a pensar que éste era el final de la historia. Si esto fuera así mucha de la crítica lanzada contra la teoría del valor de Marx estaría justificada. Pero esto no es el final. Es de hecho el comienzo. La esperanza de Ricardo era que la teoría laboral del valor pudiera proveer una base para entender la formación de los precios. Es esta esperanza la que un análisis subsecuente ha roto de forma tan ruda y completa. Muy pronto Marx comprendió que esta era una esperanza imposible, a pesar de que a menudo pasó (sospecho que por razones tácticas) de los valores a los precios en sus presentaciones como si fueran aproximadamente la misma cosa. En otras instancias estudió las divergencias sistemáticas. En el libro 1 Marx reconoce que cosas como la conciencia, el honor y la tierra no cultivada pueden tener un precio pero no valor. En el libro 3 de El capital explora como la igualación de la tasa de beneficio en el mercado llevaría a las mercancías a intercambiarse no a sus valores sino a los así llamados “precios de producción”.

Pero Marx no estaba interesado primariamente en la formación de los precios. Tenía unas prioridades diferentes. Los capítulos 5 a 20 del libro 1 describen con minucioso detalle las consecuencias para el trabajador de vivir y trabajar en un mundo donde rige la ley del valor, constituida a través de la generalización y la normalización del intercambio en el mercado. Esta es la famosa transición, al final del capítulo 4, donde Marx nos invita a dejar la esfera de la circulación, “un verdadero Edén de los derechos humanos innatos“ donde “lo que allí imperaba era la libertad, la igualdad, la propiedad y Bentham“. Y así nos sumergimos en “la oculta sede de la producción”, donde veremos “no sólo cómo el capital produce, sino también cómo se produce el capital”. Además, es solo aquí donde veremos cómo se forma el valor.
Las leyes coercitivas de la competencia en el mercado fuerzan a los capitalistas individuales a extender al máximo la jornada laboral, amenazando la vida y el bienestar del trabajador en ausencia de cualquier fuerza contrapuesta, tal como la legislación para limitar la extensión de la jornada laboral (capítulo 8). En capítulos consecuentes, estas mismas leyes coercitivas empujan al capital a buscar innovaciones tecnológicas y organizacionales, a movilizar y a apropiarse de las capacidades de cooperación y de división del trabajo inherentes de los trabajadores, a diseñar maquinaria y sistemas de producción fabril, a movilizar las capacidades de educación, conocimiento, ciencia y tecnología, todo en la búsqueda de plusvalor relativo. El efecto agregado (capítulo 23) es el de disminuir el estatus del trabajador, el de un ejército industrial de reserva, endurecer las condiciones de miseria abyecta y de desesperación entre las clases trabajadoras y condenar a gran parte de ellas a vivir bajo condiciones de reproducción social que son miserables en extremo.
Esto es a lo que se refiere Diane Elson, en su artículo seminal sobre el tema, como la “teoría valorativa del trabajo” [value theory of labour]. Una teoría que se centra en las consecuencias del valor operando como una norma reguladora en el mercado por la experiencia de trabajadores condenados por su situación a trabajar para el capital. Estos capítulos explican también por qué Bertell Ollman considera que la teoría del valor de Marx es una teoría de la alienación del trabajo en la producción más que un fenómeno del mercado[3].
Pero la productividad y la intensidad del trabajo están cambiando perpetuamente bajo las presiones de la competencia en el mercado (como se describe en los últimos capítulos de El capital [libro 1]). Esto significa que la formulación del valor en el primer capítulo de El capitalqueda revolucionado por lo que sigue. El valor se convierte en una conectividad interior (una relación interna o dialéctica) inestable y evolucionando perpetuamente entre el valor como es definido en el dominio de la circulación en el mercado y el valor como siendo redefinido constantemente mediante revoluciones en el dominio de la producción. Anteriormente, en los Grundrisse (vol. 2, pp. 216-230) [**], Marx había incluso especulado, en un famoso “fragmento sobre las máquinas”, que el conocimiento humano incorporado en el capital fijo disolvería el significado del valor a menos que hubiera fuerzas o razones que obliguen a restaurarlo.[4] En el libro 3 de El capital Marx saca gran partido a esto sobre los valores, llegando a la tesis de la tasa de beneficio descendente. La relación contradictoria entre el valor definido en el mercado y el valor reconstruido por las transformaciones en el proceso laboral es central en el pensamiento de Marx.
La cambiante productividad del trabajo es, por supuesto, un rasgo clave en todas las formas de análisis económico. En el caso de Marx, sin embargo, no es la productividad laboral física enfatizada por la economía política clásica y neoclásica la que importa. Esto coloca la relación interna entre búsqueda de plusvalor relativo (mediante innovaciones tecnológicas y organizacionales) y los valores del mercado en el centro de la teoría del valor de Marx.
Una primera cala en la teoría del valor de Marx, concluyo, se centra en la unidad contradictoria y en constante cambio entre lo que tradicionalmente se refería como teoría del valor en la esfera del mercado (como se plantea en los primeros cuatro capítulos de El capital) y la teoría valorativa del trabajo en la esfera de la producción (como se analiza en los capítulos 5 a 23 de El capital).
Pero los materiales presentados en el capítulo 25 de El capital sugieren que no es sólo la experiencia en el proceso laboral lo que está en juego en la teoría del valor. Marx describe las condiciones de reproducción social de todos aquellos degradados en el ejército industrial de reserva por la acción de la ley general de la acumulación del capital (el tema del capítulo 23). Cita los informes oficiales relativos a la salud pública en la Inglaterra rural (en especial los de un cierto doctor Hunter) y otras versiones de la vida diaria en Irlanda y Bélgica, junto a la versión de Engels en La condición de la clase obrera inglesa en 1844. El consenso de todos estos informes era que esas condiciones de reproducción social de este segmento de la clase obrera eran perores que nada de lo que se había oído bajo el feudalismo. Las horrorosas condiciones de nutrición, alojamiento, educación, masificación, relaciones de género y desplazamiento perpetuo quedaban exacerbadas por políticas de atención social (muy notablemente las Leyes de pobres en Gran Bretaña). Queda registrado el inquietante dato de que la nutrición entre los reclusos de las cárceles era mejor que la de la gente empobrecida fuera (¡este es aún el caso en los Estados Unidos!). Esto abre el camino hacia una importante extensión de la teoría del valor de Marx. Las consecuencias de una intensificación de la competencia capitalista en el mercado (incluyendo la búsqueda de plusvalor relativo mediante cambios tecnológicos) produce al empeoramiento de las condiciones de reproducción social de las clases trabajadoras (o de segmentos significativos de las mismas) si no se plantean fuerzas o políticas públicas compensadoras para contrarrestar tales efectos.
De la misma forma que la teoría valorativa del trabajo es básica para el acercamiento de Marx al valor, “una teoría valorativa de la reproducción social” aparece como un importante foco de estudio. Este es el panorama que abre Marx en los últimos apartados del capítulo 23 del libro primero de El capital. Este es el centro de atención de esas feministas marxistas que han trabajado con ahínco durante los últimos cuarenta años para construir una teoría adecuada de la reproducción social.[5]
Marx cita (El capital, libro 1, notas en pp. 840-841) un informe oficial sobre las condiciones de vida de la mayoría de los trabajadores en Bélgica que se vieron ellos mismos forzados “a vivir más miserablemente que los prisioneros” de las cárceles. Tales trabajadores recurren “a expedientes cuyo secreto nadie conoce salvo el obrero, comiendo pan de centeno en vez de pan de trigo, comiendo poca carne o ninguna, haciendo lo mismo con la manteca y los condimentos; apretujando a su familia en una o dos piezas en las que muchachos y muchachas duermen juntos, a menudo en el mismo jergón de paja, economizando en la vestimenta, en la ropa blanca y en los artículos de limpieza, renunciando a los esparcimientos dominicales, en una palabra, resignándose a las privaciones más penosas. Una vez alcanzado ese límite extremo, el menor aumento de precios en los medios de subsistencia, una suspensión del trabajo, una enfermedad, acrecientan la miseria del trabajador y lo arruinan por completo. Las deudas se acumulan, no se le concede más crédito, los vestidos, los muebles más necesarios emigran hacia la casa de empeños, y finalmente la familia solicita su inscripción en la lista de indigentes”. Si éste es el típico resultado de la acción de la ley capitalista de la acumulación de valor entonces hay una profunda contradicción entre las empeoradas condiciones de la reproducción social y la necesidad del capital de expandir el mercado perpetuamente. Como Marx dice en el libro 2 de El capital, la verdadera raíz de las crisis capitalistas estriba en la supresión de salarios y en la reducción de la masa de población al estado de indigentes sin blanca. Si no hay mercado no hay valor. Las contradicciones planteadas desde el punto de vista de la teoría de la reproducción social por los valores tal como se realizan en el mercado son múltiples. Si, por ejemplo, no hay trabajadores saludables, educados, disciplinados y formados en el ejército de reserva, entonces no puede ya interpretar su papel.
Las relaciones dialécticas entre procesos de mercado competitivos, producción de plusvalor y reproducción social emergen como mutuamente constitutivas, pero son elementos de formación de valor profundamente contradictorios. Un tal marco de análisis ofrece una intrigante manera de preservar las especificidades y diferencias al nivel teórico de la teoría del valor sin abandonar el concepto de totalidad que el capital reconstruye perpetuamente mediante sus prácticas.
Otras modificaciones, extensiones y elaboraciones de la teoría del valor necesitan ser consideradas. La tensa y contradictoria relación entre producción y realización descansa en el hecho de que el valor depende de la existencia de carencias, necesidades y deseos respaldadas por la capacidad de pagar en una población de consumidores. Tales carencias, necesidades y deseos están profundamente implantados en el mundo de la reproducción social. Sin ellos, como sostiene Marx en el primer capítulo de El capital, no hay valor. Esto introduce la idea del “no-valor” o “anti-valor” en la discusión. Significa también que la disminución de salarios a casi nada será contraproducente para la realización del valor y del plusvalor en el mercado. El aumento de salarios para asegurar el “consumo racional” desde el punto de vista del capital y la colonización de la vida diaria como terreno para el consumismo son cruciales para la teoría del valor.
Lo que ocurre, más aún, cuando la presunción de la competencia perfecta da paso al monopolio en general y a la competencia monopólica inherente a la organización espacial de la circulación del capital plantea otro conjunto de problemas a resolver en el marco del valor. He sugerido recientemente, siguiendo algunas relevantes formulaciones de Marx, que la usual aceptación de la idea de una única expresión de valor sea reemplazada reconociendo una variedad de regímenes de valor distintivamente regionales dentro de la economía global.
La forma del valor de Marx, concluyo, no es un fulcro inmóvil y estable en el agitado mundo del capital, sino una métrica cambiante e inestable empujada aquí y allá por la anarquía del intercambio del mercado, por revolucionarias transformaciones en las tecnologías y en las formas organizacionales, por prácticas evolutivas de reproducción social, y por masivas transformaciones en las carencias, necesidades y deseos de poblaciones enteras expresadas mediante las culturas de la vida diaria. Esto va mucho más allá de lo que Ricardo tenía en mente, y mucho más allá igualmente de la concepción del valor atribuida comúnmente a Marx.
Notas:
[1] Ver ”Notas sobre Adolph Wagner”, en Marx, K., Value: Studies by Marx (ed. A. Dragstedt), London: New Park Publications, 1976. [En español: “Glosas marginales al ‘Tratado de economía política’ de Adolph Wagner”, en AA. VV: Estudios sobre el capital, Siglo XXI, 1970, 1976.].
[2] Mucho de lo que sigue se deriva de Harvey, D., Marx, Capital and the Madness of Economic Reason, Londres, Profile Books; New York, Oxford University Press, 2017.
[3] Elson, D. “The Value Theory of Labour,” in Elson, D. (ed.) Value: the Representation of Labour in Capitalism, London, CSE Books, 1979; Ollman, B., Alienation, London, Cambridge University Press, 1971.
[4] El llamado “fragmento sobre las máquinas” ha sido ampliamente debatido en los últimos años. Véase Carlo Vercellone, “From Formal Subsumption to General Intellect: Elements for a Marxists Reading of the Thesis of Cognitive Capitalism”, Historical Materialism 15 (2007) 13-36.
[5] Véanse los recientes resumen y colección en Bjattacharya, T., Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression, Londres, Pluto Press, 2017.
 Notas del traductor
[*] En el original, David Harvey hace referencia a los capítulos 4 a 6 de la edición inglesa que utiliza, que corresponden al capítulo 4 del libro primero de la edición en alemán de la MEGA2 de El capital (vol. II/6), y también son el capítulo 4 en la edición de Pedro Scaron que usamos aquí para las citas (El capital, libro primero, Siglo XXI, 1975). Se han ajustado las referencias de secciones y capítulos a esta edición en español.
[**] Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, vol. 2, México. Siglo XXI, 1972, pp. 216-230. Traducción del alemán de Pedro Scaron.
Traducción: Jorge Juan Manrique

Consejo para ser un economista marxista


Por: Miguel Alejandro Hayes

Toda ciencia tiene una estructura lógica. La de la economía política marxista es la dialéctica. Esta, es ignorada por muchos economistas orientados hacia el marxismo.

El conocimiento va de lo desconocido a lo conocido, rezaba Lenin entre sus cuadernos de apuntes, y lo reafirman las modernas y avanzadas neurociencias. Es el llamado al conocimiento de lo que se desconoce, lo que empuja a la búsqueda, planteaba Descartes.

En todo caso,  ocurre que se transita de una ausencia a la presencia, donde un conocimiento va creando los cimientos para sobre este, levantar otro nuevo. La formación de saberes, se hace sobre la base de otros anteriores, y de estructuras lógicas que también le anteceden.

Las ciencias naturales y exactas estudian matemáticas y estadística. Con ellas, se forjan todo un instrumental lógico-formal para poder desarrollar su área de conocimiento. Así, el físico puede armar sus modelos, o el biólogo o el químico. Sin duda todos ellos necesitan estudiar la  lógica sobre la que se levanta su disciplina, para poder interpretarla y desarrollarla.

Igual ocurre con muchas otras ciencias, e incluso las sociales, estudian matemáticas con la misma finalidad. Con ello, se garantiza que cualquier profesional pueda leer y usar tablas, registros matemáticos, matrices y otras herramientas de análisis.

 Sin embargo, ¿cuál es la estructura lógica y el conocimiento previo con el que se cuenta para aprender una economía política marxista?

La economía política- joya más preciada del pensamiento de Marx-, expuesta sobre todo en El Capital, a diferencia de la mayoría absoluta de las ciencias, no tiene un esquema lógico-formal. Esa economía política se levanta- al igual que debe hacer el marxismo- sobre la dialéctica, una lógica que no va sobre la forma, sino sobre el contenido. Ya advertía Lenin, que para entenderla, había que conocer a cabalidad La ciencia de la lógica de Hegel.

Si bien un estudiante de economía cubano -único abanderado en el país en aprender de manera regular la tan extinta economía política marxista con rigor- se hace de estudios curriculares en matemáticas, estadística, econometría, no puede con este enfrentarse a un tipo de razonamiento para el cual no está preparado.

En su formación no se incluye un curso que fomente un pensamiento sobre la lógica dialéctica. El conocimiento previo, la dialéctica para entender la economía política, está ausente en la formación de economistas. La enseñanza de la filosofía, quien vendría a cubrir el vacío lógico, se ocupa de difundir las enseñanzas de los manuales soviéticos sujetos a algunas actualizaciones no sustanciales.

Se obtiene como resultado, la producción estándar de economistas, que no cuentan con la opción del marxismo, ya que por más que se interesen, las herramientas que poseen lo harán leer El Capital a la luz de sus conocimientos de la lógica formal. El esperado y revolucionario  economista marxista, no dependerá entonces de que una academia lo forme.

Pudiera pensarse en refutar esto a partir de la reflexión, ¿entonces para ser economista marxista hay que ser un experto en dialéctica?. Pero lo cierto es que antes de aprender modelos macroeconómicos, microeconomía u otras aplicaciones, se dan intensos semestre de cálculo diferencial e integral. Por tanto, sería muy necesario y natural un curso de lógica dialéctica antes de lanzarse a estudiar la economía de Marx.

Si se creyese algún economista que conoce de la dialéctica como disciplina, pudiera preguntarse a sí mismo si domina cuál debe ser el comienzo  de la ciencia. Cuestión fundamental para esa ciencia y que Marx aplicó muy bien en su obra cumbre.

De la lectura de estas últimas líneas, el lector podrá tener un indicador para diagnosticarse a sí mismo, y a los de su alrededor, en cuánto domina de ese conocimiento previo necesario; y valorar lo cerca que se está de ser un economista marxista, ya sea él o alguien que conozca quien se considere de esa forma. Tal vez de ahí derive el principal consejo, para ser –quien lo desee-  un economista marxista.


Listos los preparativos para la construcción del hotel más alto de La Habana

En este artículo: Construcción, Economía, Fotografía, Hoteles, La Habana, Turismo
18 septiembre 2018

Comienzan obras para la posterior construcción del hotel más alto de La Habana, en la céntrica calle 23 y K, en el Vedado, Cuba, el 17 de septiembre de 2018. Foto: Omara García/ ACN.

Las vallas perimetrales dispuestas en la céntrica avenida de 23, en El Vedado capitalino, anuncian los preparativos para la construcción del hotel más alto de La Habana.
Al movimiento de tierra realizado durante las últimas semanas, ahora se suma el cierre de la acera ubicada frente al conocido “hueco” de esta céntrica barriada, así como la colocación de señalizaciones que indican las acciones a realizar en aras de mantener el orden y la seguridad vial.
Las rutas P9, 55, 67 y 222 se trasladaron desde el domingo 16 de septiembre hacia el parque El Quijote, en 23 y J; mientras que los P1 y P5 efectúan sus paradas en las inmediaciones de la Casa del Perro, a pocos metros de la antigua parada, según un aviso colocado en el lugar.
En entrevista exclusiva con la Agencia Cubana de Noticias en el mes de abril, Deysi Malvares, directora de Desarrollo de la Empresa Inmobiliaria Almest, informó que a partir de septiembre se pronosticaba desarrollar durante 13 meses la construcción del sótano y áreas de acceso, para después levantar el resto en un periodo de dos años y medio.
El hotel, de categoría cinco estrellas, contará con 42 pisos y 565 habitaciones y superará en altura, con aproximadamente 154 metros, al cercano Tryp Habana Libre (27 plantas y 70 metros) considerado en sus años inaugurales como el hotel más alto y grande de América Latina y que aún conserva esa condición en la urbe habanera.
Comienzan obras para la posterior construcción del hotel más alto de La Habana, en la céntrica calle 23 y K, en el Vedado, Cuba, el 17 de septiembre de 2018. Foto: Omara García/ ACN.
Afectaciones en la parada de Coppelia, con motivo de la realización de algunas obras para la posterior construcción del hotel más alto de La Habana, en la céntrica calle 23 y K, en el Vedado, Cuba, el 17 de septiembre de 2018. Foto: Omara García/ ACN.
Un aviso del Ministerio de Transporte, orienta a la población, donde debe dirigirse a tomar los ómnibus, con motivo de la realización de algunas obras en la parada de Coppelia, para la posterior construcción del hotel más alto de La Habana, en la céntrica calle 23 y K, en el Vedado, Cuba, el 17 de septiembre de 2018. Foto: Omara García/ ACN.
Un aviso del Ministerio de Transporte, orienta a la población, donde debe dirigirse a tomar los ómnibus, con motivo de la realización de algunas obras en la parada de Coppelia, para la posterior construcción del hotel más alto de La Habana, en la céntrica calle 23 y K, en el Vedado, Cuba, el 17 de septiembre de 2018. Foto: Omara García/ ACN.
(Con información de ACN)

«Nada justifica la ilegalidad»

Betsy Díaz Velázquez, ministra del Comercio Interior, dialogó con Granma sobre las medidas que se aplican en el sector para hacer frente a las ilegalidades


17 de septiembre de 2018 21:09:51


Las irregularidades en la caducidad de los productos y su consecuente rebaja de precios han sido denunciadas también por los usuarios de Granma en la página web. Foto: Ismael Batista

Las condiciones actuales de nuestra economía y la escasez de productos no se admiten como pretexto para la ilegalidad. Nada la justifica. La falta de principios, unida a la poca exigencia de los superiores en cada establecimiento, son la principal causa de hechos como «el asalto» a las manzanas de la tienda La Puntilla, que indignó al pueblo cubano hace apenas unos días.

En conversación con Granma, Betsy Díaz Velázquez, ministra del Comercio Interior (Mincin), agregó que, lamentablemente, este no es un caso aislado. «En el sector del comercio, ocurren frecuentemente hechos como ese, con una alta participación de los trabajadores nuestros, por incumplimiento y falta de exigencia de los jefes, a todos los niveles», dijo.

Hoy el organismo realiza controles e inspecciones por diferentes vías, pero no son efectivos si no logramos contener los hechos delictivos, explicó.

Para la titular hoy es una prioridad perfeccionar e integrar la prevención, el control, la inspección y la fiscalización dentro del sector, para así identificar las principales vulnerabilidades. En ese sentido, aseveró, «estamos centrando todos nuestros esfuerzos».

Como primera acción, debemos habilitar a los cuadros para el cumplimiento de su función. «En diferentes instancias del comercio los movimientos son constantes y a veces los dirigen personas que no están debidamente preparadas para esa responsabilidad. Lo que no justifica que cometan hechos delictivos. El desconocimiento de la ley no exonera de responsabilidades», reconoció Díaz Velazquez.

Por otro lado, es imprescindible la integración con los gobiernos a todos los niveles territoriales, fortalecer aún más el papel de la empresa en municipios y provincias.

Hay que prestarles la debida importancia a las entidades del comercio minorista que tienen una subordinación local, como las bodegas y establecimientos gastronómicos, pues son ellos los que están de cara a la población, significó.

Asimismo, hay que lograr una integración más efectiva entre el comercio mayorista y el minorista, que tanto demanda nuestra población, dijo Betsy Díaz.

Respecto al acaparamiento, el Mincin ha propuesto medidas para regular 48 productos de línea económica y de primera necesidad, como el huevo, la frazada de piso, el jabón, detergente, por citar algunos ejemplos, para evitar que pocos compren en grandes cantidades y se produzca el desabastecimiento.

Es realmente complejo, señaló. «Hay personas que acaparan por inseguridad en el mercado, y otros que buscan obtener un beneficio económico y elevar los precios y provocar la pérdida del producto en el mercado. Al final, es el pueblo quien sufre las consecuencias».

«Estamos revisando qué otra cosa podemos hacer de cara al mercado interno –aclaró–. Este es un tema sensible y complejo, y tenemos que buscarle una solución. Las ilegalidades no quedarán impunes. Solo nos queda trabajar».

lunes, 17 de septiembre de 2018

Por quién doblan las campanas del clima

Por  J. BRADFORD DELONG

BERKELEY – Recién había comenzado mi primera clase del semestre de otoño en la Universidad de California, Berkeley, cuando me di cuenta de que tenía demasiado calor. Quería desesperadamente sacarme mi chaqueta de tweed de profesor.

Una chaqueta de tweed es una vestimenta maravillosa pero peculiar. Si todo lo que uno tiene como materia prima es una oveja, es lo que más se asemeja al Gore-Tex. No sólo es perfecta para un clima nublado y lloviznoso, sino que también es sorprendentemente abrigada –húmeda o seca- para lo que pesa. En el mundo previo a la calefacción central, las telas de lana que ahora se asocian más comúnmente a un atuendo masculino formal y semi-formal eran efectivas y cómodas, no importa si uno vivía en Oxford, Cambridge, Edimburgo, Londres, Bristol o Norwich.

Ahora bien, las chaquetas de tweed y prendas similares se propagaron por el mundo –una ventaja a medias por la cual podríamos agradecer (o culpar) al Imperio Británico-. Para quienes viven más cerca del Ecuador y lejos de la llovizna y la niebla de las Islas Británicas, durante mucho tiempo esas vestimentas han sido un anatema. Después de la llegada de la calefacción central, la ropa de lana se volvió menos práctica inclusive en zonas templadas.

No obstante ello, las chaquetas de tweed continuaron siendo una opción sartorial cómoda en algunos lugares del mundo, entre ellos Escocia y partes de Inglaterra (donde, en verdad, durante mucho tiempo estaba mal visto utilizar la calefacción central), Estados Unidos de Norteamérica y la zona de la Bahía de San Francisco. En realidad, el clima de Berkeley es una de las pequeñas razones por las que decidí mudarme aquí después de tres años en Washington, donde uno aprende cuánto sudor puede absorber un traje de lana durante el viaje diario al trabajo.

Pero en los últimos 20 años, la vestimenta de profesor se ha vuelto cada vez más incómoda, inclusive aquí en el lado este de la Bahía. El clima ahora se parece más al de Santa Barbara, unos 500 kilómetros al sur. Y así, somos cada vez más los que damos clase con camisa abotonada de manga corta como las que usaban hace cincuenta años los habitantes de CalTech (aún más al sur, en Pasadena).

Aun así, para quienes vivimos en Estados Unidos –y en el Norte Global en general- las temperaturas en ascenso probablemente no sean un problema demasiado importante en los próximos cien años. Básicamente, el clima avanzará sigilosamente hacia el norte unos cinco kilómetros por año. Existen posibles escenarios de desastre a partir de la desaparición de la capa de nieve y la rápida desertificación, entre otras cosas. Pero esos problemas serán inconvenientes y costosos, no insuperables.

De todas maneras, los problemas asociados con el cambio climático no serán simples inconvenientes, ni estarán tan lejos como nos gustaría pensar. Actualmente hay dos mil millones de agricultores cerca del nivel de subsistencia que viven en los seis grandes valles de ríos de Asia, desde el río Amarillo hasta el Indo. Esos agricultores tienen escasos recursos y pocas capacidades no agrícolas. No sería fácil para ellos recoger los bártulos y mudarse, mucho menos ganarse la vida haciendo otra cosa.

Los seis grandes valles de ríos de Asia han sido el sustento de gran parte de la civilización humana durante los últimos 5.000 años. En ese tiempo, la nieve derretida proveniente de las altas planicies de la región siempre ha llegado en el momento oportuno, y en el volumen preciso, para favorecer los cultivos de los que depende la gente de la zona.

De la misma manera, otros mil millones de personas dependen de que el monzón llegue en el momento apropiado, y en el lugar adecuado, cada año. Y, aun así, a medida que el planeta se caliente y los niveles de los océanos aumenten, el patrón de ciclones en la Bahía de Bengala y otras partes cambiará. Si se vuelven más fuertes y empiezan a rugir hacia el norte, hacia los 250 millones de personas que viven a nivel o cerca del nivel del mar en los alrededores del Delta del Ganges, el mundo enfrentará un período prolongado de catástrofes.

La comunidad internacional no está en absoluto preparada para un escenario semejante. Por cierto, Estados Unidos, el país más rico del mundo, ni siquiera estaba listo para el Huracán Katrina en Nueva Orleans, el Huracán Sandy en Nueva York, el Huracán Harvey en Houston o el Huracán María en Puerto Rico que, según se calcula, se cobró 2.975 vidas.

Estos cuatro huracanes han sido de los más dañinos en la historia de Estados Unidos, y todos ocurrieron tan sólo en los últimos 15 años. La gravedad de su impacto no fue simplemente el resultado de una incompetencia administrativa o de la mayor densidad de desarrollo residencial y comercial costero. Más bien, fue la consecuencia predecible de un cambio climático. Peor aún, viendo cómo son los desastres naturales, estos fueron pequeños pinchazos comparados con lo que el futuro nos depara si las tendencias actuales continúan.

Como nos recuerda el poeta del siglo XVII John Donne, “Ningún hombre” –ni nación, región o país- “es una isla entera por sí mismo… Y, por tanto, nunca preguntes por quién doblan las campanas; están doblando por tí”.




J. BRADFORD DELONG  is Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research. He was Deputy Assistant US Treasury Secretary during the Clinton Administration, where he was heavily involved in budget and trade negotiations. His role in designing the bailout of Mexico during the 1994 peso crisis placed him at the forefront of Latin America’s transformation into a region of open economies, and cemented his stature as a leading voice in economic-policy debates.

La gestación de una recesión y crisis financiera en 2020. Comentario HHC


NUEVA YORK – A diez años del colapso de Lehman Brothers, todavía se debaten las causas y consecuencias de la crisis financiera, y si se aprendieron las enseñanzas necesarias para prepararnos para la próxima. Pero la pregunta más pertinente a futuro es qué activará la próxima recesión y crisis global, y cuándo.

Es probable que la actual expansión global continúe el año entrante, dado que Estados Unidos mantiene un gran déficit fiscal, China aplica políticas fiscales y crediticias laxas, y Europa sigue en una senda de recuperación. Pero en 2020, estarán dadas las condiciones para una crisis financiera, seguida de una recesión global.

Hay diez razones para esto. En primer lugar, las políticas de estímulo fiscal que en la actualidad elevan el crecimiento anual estadounidense por encima del nivel potencial de 2% son insostenibles. En 2020 el estímulo se agotará, y un ligero freno fiscal reducirá el crecimiento de 3% a un poco menos de 2%.

En segundo lugar, como el estímulo se aplicó a destiempo, la economía estadounidense ahora está sobrecalentándose, con una suba de la inflación por encima de la meta. De modo que la Reserva Federal de los Estados Unidos seguirá subiendo la tasa de referencia desde el 2% actual a por lo menos 3,5% en 2020, y es probable que eso provoque un alza de los tipos de interés a corto y largo plazo, y también del dólar.

En tanto, en otras economías importantes también hay un aumento de inflación, al que se suman presiones inflacionarias derivadas del alza del petróleo. Eso implica que los otros grandes bancos centrales seguirán a la Reserva Federal en la normalización de la política monetaria, lo que reducirá la liquidez global y generará presión alcista sobre los tipos de interés.

En tercer lugar, es casi seguro que las disputas comerciales del gobierno de Trump con China, Europa, México, Canadá y otros países se agravarán, lo que llevará a menos crecimiento y más inflación.

En cuarto lugar, hay otras políticas de Estados Unidos que seguirán añadiendo presión estanflacionaria y obligarán a la Reserva a subir todavía más los tipos de interés: la restricción de los flujos de tecnología e inversiones desde y hacia Estados Unidos, que afectará las cadenas de suministro; límites a la inmigración que se necesita para mantener el crecimiento conforme la población estadounidense envejece; el desaliento de inversiones en economía verde; y la falta de una política de infraestructura que permita resolver restricciones de la oferta.

En quinto lugar, es probable que el crecimiento en el resto del mundo se desacelere, sobre todo cuando otros países consideren adecuado tomar represalias contra el proteccionismo estadounidense. China debe frenar el crecimiento para hacer frente a su exceso de capacidad y de apalancamiento, o se producirá un aterrizaje forzoso. Y los mercados emergentes, que ya están en situación frágil, seguirán padeciendo el proteccionismo y el endurecimiento monetario en Estados Unidos.

En sexto lugar, el crecimiento en Europa también será más lento, debido al ajuste de la política monetaria y a fricciones comerciales. Además, políticas populistas en países como Italia pueden llevar a una dinámica de deuda insostenible en la eurozona. El todavía irresuelto círculo vicioso (“doom loop”) entre los gobiernos y los bancos poseedores de títulos de deuda pública amplificará los problemas existenciales de una unión monetaria incompleta con una inadecuada mutualización de riesgos. En estas condiciones, otra desaceleración global puede incitar a Italia y otros países a abandonar la eurozona.

En séptimo lugar, en las bolsas de Estados Unidos y del mundo sigue la efervescencia. Los ratios precio/ganancias en Estados Unidos están un 50% por encima de la media histórica, el capital privado está excesivamente sobrevaluado, y los bonos públicos también están demasiado caros en vista de sus bajos rendimientos y primas a plazo negativas. Y el crédito de alto rendimiento también se está volviendo cada vez más caro ahora que la tasa de apalancamiento corporativo en Estados Unidos alcanzó máximos históricos.

Además, en muchos mercados emergentes y algunas economías avanzadas hay un claro exceso de apalancamiento. Los inmuebles comerciales y residenciales están demasiado caros en muchas partes del mundo. Conforme se sumen indicios de una tormenta global, en los mercados emergentes continuará la corrección de tenencias de acciones, commoditiesy renta fija. Y como los inversores previsores anticiparán una desaceleración del crecimiento en 2020, los mercados reajustarán en 2019 las cotizaciones de los activos de riesgo.

En octavo lugar, una vez producida una corrección, habrá más riesgo de iliquidez y ventas a precio de remate o undershooting. No hay mucha actividad de creación de mercado y warehousing (preparación de activos para titulización) por parte de corredores/operadores. El exceso de transacciones de alta frecuencia/algorítmicas aumenta el riesgo de un derrumbe repentino. Y los instrumentos de renta fija se han concentrado en fondos de crédito dedicados abiertos negociables.

De producirse una huida del riesgo, los sectores financieros de los mercados emergentes y de las economías avanzadas con inmensos pasivos en dólares ya no tendrán acceso a la Reserva Federal como prestamista de última instancia. Con la inflación en alza y una normalización de políticas en marcha, ya no se puede contar con el respaldo que los bancos centrales proveyeron en los años posteriores a la crisis.

En noveno lugar, hace poco Trump atacó a la Reserva Federal con una tasa de crecimiento del 4%. ¿Qué no hará en el año electoral 2020, cuando es probable que el crecimiento haya caído por debajo de 1% y aparezcan las pérdidas de empleo? La tentación de Trump de fabricar una crisis de política exterior para crear una cortina de humo será grande, especialmente si este año los demócratas recuperan la Cámara de Representantes.

Como ya inició una guerra comercial con China y no se atrevería a atacar a la nuclearizada Corea del Norte, el siguiente mejor blanco que le queda a Trump es Irán. Un enfrentamiento militar con ese país puede generar una perturbación geopolítica estanflacionaria similar a las crisis del petróleo de 1973, 1979 y 1990. No hace falta decir que eso agravaría todavía más la inminente recesión global.

Finalmente, en cuanto se produzca la tormenta perfecta que acabamos de bosquejar, habrá una tremenda escasez de herramientas para enfrentarla. El margen para el estímulo fiscal ya está limitado por el inmenso endeudamiento público. Los abultados balances y la falta de espacio para bajar las tasas de referencia reducirán la posibilidad de seguir aplicando políticas monetarias no convencionales. Y en países con movimientos populistas resurgentes y gobiernos casi insolventes no habrá tolerancia a rescates del sector financiero.

En Estados Unidos, en concreto, los legisladores han restringido la capacidad de la Reserva para proveer de liquidez a instituciones financieras no bancarias y extranjeras con pasivos en dólares. Y en Europa, el ascenso de partidos populistas dificulta implementar reformas en el nivel de la UE y crear las instituciones necesarias para combatir la próxima crisis financiera y recesión.

A diferencia de 2008, cuando los gobiernos tenían las herramientas necesarias para evitar un derrumbe descontrolado, a la hora de enfrentar la próxima desaceleración las autoridades tendrán las manos atadas, con un endeudamiento general superior al de la crisis anterior. Cuando se produzca, la siguiente crisis y recesión puede ser incluso más grave y prolongada que la anterior.

Traducción: Esteban Flamini


NOURIEL ROUBINI , a professor at NYU’s Stern School of Business and CEO of Roubini Macro Associates, was Senior Economist for International Affairs in the White House's Council of Economic Advisers during the Clinton Administration. He has worked for the International Monetary Fund, the US Federal Reserve, and the World Bank.


Comentario HHC: De todos los economistas  que tienen renombre mundial, este  profesor fue el único que predijo y fundamentó  la  crisis de la Gran Recesión  del 2008 de modo acertado. Por lo que dice hay que tomarlo muy en cuenta. 

Cuba preparémonos para ello de manera ordenada y planificada. Profundicemos y demos celeridad a las reformas estructurales pendientes. 

Cayo Cruz marca el arranque definitivo




Cada objeto de obra a cargo de personal experimentado se rige bajo estrictos estándares de calidad. Foto:Miguel Febles Hernández
CAYO CRUZ, Esmeralda.–La apertura en los próximos meses del primer hotel que se construye en este paradisíaco islote de apenas 26 kilómetros cuadrados de superficie marcará, de hecho, el arranque definitivo del desarrollo turístico de la cayería norte de Camagüey, concebido hasta el año 2030.
Según el plan de ordenamiento trazado, para esa fecha se espera edificar en esa área del archipiélago cubano, conocida como Jardines del Rey, unas 25 000 habitaciones hoteleras, distribuidas entre los cayos Cruz, Mégano Grande, Guajaba y Sabinal, que atesoran playas vírgenes de excepcional calidad.

Además de sus excelentes cualidades para el clásico turismo de sol y playa, el escenario de desarrollo escogido se distingue igualmente por sus condiciones geográficas y medioambientales, entre ellas ser refugio de aves migratorias y ubicarse en su cercanía el mayor sitio de nidificación del flamenco rosado del Caribe.
Las autoridades implicadas en la ejecución del megaproyecto decidieron iniciar el programa constructivo por Cayo Cruz, unido con tierra firme, en la zona de la playa de Jigüey, por un pedraplén de más de 40 kilómetros de extensión que atraviesa primero a Cayo Romano antes de arribar a su destino final.
Ubicado frente al Canal Viejo de Bahamas, Cruz es un largo y estrecho islote, con una longitud en su costa norte de 25 kilómetros, buena parte de los cuales corresponden a playas arenosas de una finura impresionante, cuyas aguas de tono verde-azul resaltan por su limpieza y transparencia, libres de toda contaminación.
POR LA QUEBRADA COMIENZA TODO
En las parcelas de Punta La Quebrada se concentra hoy el grueso del proceso inversionista, el mayor por su envergadura de la provincia de Camagüey, donde está en fase de terminación la primera instalación hotelera y un espacioso centro de servicios, ambos previstos a explotarse bajo la categoría de cinco estrellas.
Con el nombre transitorio de Quebrada 17, el hotel dispondrá de 546 habitaciones, distribuidas en dos zonas con seis bungalows cada una, además de un edificio principal y una amplia red de restaurantes, piscinas, bares, ranchones, gimnasios y teatro, entre otros servicios imprescindibles en la actividad turística.
Responsable de la ejecución de uno de los objetos de obra, el joven Pedro Alexander Fabré Muiño ha visto materializar sus expectativas como ingeniero civil: «Aquí se aprende mucho, pues se labora junto a personas muy experimentadas y en contacto directo con tecnologías y materiales constructivos novedosos.
«Por eso digo que estos dos años en Cayo Cruz me han aportado mucho en lo profesional y han sido gratificantes en lo personal. Trabajar en este lugar no es fácil, pero al menos a mí sí me encanta lo que hago. Lo importante es estar siempre preparado para enfrentar cualquier tarea por compleja que sea», asegura.
Motivaciones similares mueven a Dayron Morales Cuevas, otro joven que a base de talento, entrega y responsabilidad ha sido promovido en cargos hasta ser nombrado jefe de la zona donde se construye el Centro de Servicios La Quebrada:
«El pueblo turístico, como le llamamos, se edifica bajo estrictos estándares de calidad y una vez concluido contará con servicios de spa, centro de convenciones, casa del habano, varios restaurantes, galería de tiendas, bolera, heladería, sala de fiestas y un pequeño y confortable hotel de 60 habitaciones».



Foto: Miguel Febles Hernández

MUCHOS POQUITOS HACEN LA OBRA
La presencia de varias grúas en labores de montaje indica al visitante de paso que la secuencia constructiva es ya indetenible: casi al lado del Quebrada 17 se levantan otros dos hoteles, de 450 y 121 habitaciones, respectivamente, con disímiles diseños y ambientación, integrados ambos a la naturaleza de la zona.
Desde mucho antes, sin embargo, se trabaja en la creación de la infraestructura técnica necesaria para sostener al polo turístico, que requiere de cientos de kilómetros de redes viales, hidráulicas, eléctricas y de comunicaciones, una parte no despreciable de las cuales fue dañada, hace un año, por los embates del huracán Irma.
Contingentes de constructores laboran igualmente, de manera simultánea, en la edificación de almacenes, bases de transporte, plantas de tratamiento de residuales, tanques para el abasto de agua, lavandería, centros de generación eléctrica y el vial de 35 kilómetros que une a Cayo Romano con Cayo Coco.
La dirigente sindical Aylet Pulido Sánchez informa que para esa fuerza se han creado óptimas condiciones de vida y de trabajo, mientras se avanza en la edificación de viviendas en el Consejo Popular Brasil, de Esmeralda, para satisfacer de manera gradual las necesidades del personal que interviene en el proyecto.
«A medida que abran nuevos frentes constructivos, se inauguren hoteles y servicios extrahoteleros, explica, esta zona se consolidará como una fuente generadora de empleos bien remunerados que beneficiará, en particular, a los habitantes de los municipios de Esmeralda, Sierra de Cubitas, Minas y Nuevitas».

Considerable impulso se concibe cobrarán también en esos territorios del norte camagüeyano otras actividades productivas y de servicios, especialmente las del sector agropecuario, llamadas a cubrir, a la vez, la demanda de alimentos de la población local y los requerimientos de una planta hotelera en franco desarrollo.


ENFOQUE AMIGABLE CON EL ENTORNO

Si bien es cierto que la ejecución de proyectos turísticos en zonas de alta fragilidad ecológica, como los sistemas insulares, siempre generan afectaciones al medio ambiente, estas pueden minimizarse si las obras se conciben de manera amigable con el entorno y de respeto hacia el ecosistema.
Hasta el momento, la inversión en marcha fue certificada como construcción sostenible, en una primera etapa, a través del prestigioso método de evaluación Breeam (Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology) que, entre otros asuntos, mide el impacto ambiental de las edificaciones.
Sus resultados, sobre la base del estricto cumplimiento de las recomendaciones realizadas y el monitoreo sistemático, permiten sopesar los beneficios económicos, ambientales, sociales y culturales en favor de un programa decisivo para el desarrollo perspectivo de la provincia y del país.
De concretarse, como se espera, un proyecto de tal magnitud, emergerá en tierra camagüeyana un inigualable sistema turístico que combinará la reconocida riqueza histórica, arquitectónica y cultural de la región con el encanto natural de la cayería norte y de su emblemática y siempre atractiva playa de Santa Lucía.