Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 21 de junio de 2025

Retrato de familia: notas sobre política y cambios

 La subida abrupta de las tarifas de internet ha sido un evento puntual cuyo efecto más significativo no ha sido económico, ni ideológico, sino sociopolítico.

Las percepciones compartidas entre medios de casi todos los colores acerca de la sociedad cubana es que esta se divide en dos polos. De un lado, los que ejercen el poder a algún nivel y los “oficialistas” que los apoyan (con tendencia decreciente); y el de los que se les oponen (en medida creciente), desde posiciones beligerantes o “independientes”. En el medio aparece una masa inocua, amorfa, extenuada, desangrada, etc., incapaz de reaccionar, salvo en explosiones de desesperación, y que, mientras tanto, sufre con resignación; o sea, callada o buscando cómo irse para alguna parte.

Esa representación convertida en mainstream también afirma que los jóvenes son apolíticos. Que prefieren irse del país a luchar por lo que creen justo. Que responden con los reflejos propios de su generación, absortos en las redes y sumidos en la enajenación del mundo hipermedial, en la evasión y la banalidad; que ignoran o desprecian la utilidad de la tecnología para el aprendizaje, la ciencia, el desarrollo, etc. Que no se atreven a usar el espacio de sus organizaciones e instituciones para reivindicar lo que creen justo y necesario para ellos y para la sociedad. Que cuando no comparten los modos cristalizados y ceremoniales de la comunicación social y del discurso es porque son “apáticos”. Que viven en un país anacrónico, y en una cultura desfasada, fuera del mundo contemporáneo.

En medio del páramo así descrito, donde todo viene a ser ideología, las únicas luces de esperanza emanan de una cierta “sociedad civil”, donde residen las voces del cambio. Es decir, un sector privado, aunque vivo, en cuarto menguante; unas iglesias evangélicas, protestantes y católica, que aportan lucidez, sentido democrático y orientación progresista al pueblo que las sigue; una oposición residente dentro y fuera, cuyos órganos de difusión son fuentes de información veraz y balanceada, y cuyos intelectuales son dueños de las visiones más confiables para explicar lo que está pasando.    

La subida abrupta y en medida desproporcionada (según expectativas acerca de un servicio público) de las tarifas de internet ha sido un evento puntual cuyo efecto más significativo no ha sido económico, ni ideológico, sino sociopolítico: poner de relieve, en alta definición y contraste, una franja de la esfera pública casi siempre ignorada y olvidada. Me refiero a la “familia socialista” en toda su real pluralidad.

Sobre una parte de esa “familia”, su diversidad, vibración, medios de expresión institucional o no, puntos de convergencia y divergencia, intento armar estas notas. 

Ustedes son muy jóvenes

Esta reacción abarca voces orgánicas a grupos sociales diversos que se ven afectados por la medida; no solo estudiantes, sino adultos mayores, artistas, académicos, etc. Los medios que canalizan estas reacciones son también variados, incluidos órganos e instituciones establecidas.

La AHS, organización de escritores y artistas jóvenes, fue de las primeras en responder a la subida de las tarifas de internet. Sus argumentos iban en defensa de quienes “dependen cada vez más de plataformas digitales”, “en especial los que radican fuera de capitales provinciales”, cuyo acceso se va a hacer “insostenible para muchos creadores”; así como el de “transmisiones en vivo de sus eventos” imprescindibles “para llegar a diversos públicos” dentro y fuera de Cuba. Se hará más difícil “la descarga de libros, audiolibros y videolibros” en medio de una “escasez de papel para imprimir obras literarias”.

Ese argumento concluye con una reflexión política y cultural de mayor alcance: el alza de las tarifas “frenaría el potencial de una generación de artistas que ha encontrado en Internet una herramienta de empoderamiento y resistencia a la oleada colonizadora internacional”; así como impediría “visibilizar la cultura de nuestro país en un contexto como el actual”.

El periódico oficial de Matanzas, Girón, publicó instantáneamente un editorial inusitado en contra del alza de las tarifas:

¿Era necesario un salto tan abismal? ¿No existe un punto medio entre la asfixia financiera de ETECSA y la asfixia económica de los usuarios? Los usuarios en redes se preguntan: ¿Se exploraron todas las vías para incentivar las recargas en divisas sin castigar el consumo interno esencial? ¿Paquetes diferenciados por perfiles de uso? ¿Subsidios temporales focalizados? ¿Alianzas con otros sectores productivos?… La conectividad no es un lujo; es una herramienta de trabajo, estudio, comunicación y desarrollo. Gestionarla con justicia, visión y diálogo no es solo responsabilidad de ETECSA… se precisan explicaciones detalladas y públicas del plan de inversión y mejora, e informaciones sobre si se va a producir una exploración de alternativas que alivien el impacto en los sectores productivos y de menores ingresos1.  

Los profesores del Departamento de Sociología de la Universidad de La Habana calificaron las medidas como “contrarias a los principios de nuestro Estado, al derecho fundamental de acceso a la comunicación” y sobre todo atentatorias contra “la calidad de vida ya deteriorada de la población cubana”. Así como carentes de “la consulta ciudadana”, ignorante de “las precarias condiciones económicas en que vive el pueblo” y con un efecto mayor “en la desigualdad estructurales” y en “limitar el desarrollo científico académico y social de la nación”. Además de agravar “la situación de crisis” para “amplios sectores de la población” y soslayar “el principio de equidad y el carácter social de un servicio público esencial en Cuba”.

Afirmaron que las medidas contradicen políticas establecidas, como “la digitalización, la bancarización, el teletrabajo, la migración de servicios a plataformas digitales”, la existencia de “una mayor educación en materia digital”, de “familias transnacionales que se sostienen a través de la tecnología”. Y denuncian su efecto generador de “malestar y preocupación en la población”.

Calificaron como “muy grave” el “impacto específico sobre la comunidad académica y sobre la sociedad en general”; con una afectación sobre “el sistema de educación superior ya debilitado” y “un mayor aislamiento intelectual y rezago tecnológico”.

Juzgaron las medidas no solo como impopulares, sino además reflejo de “una lógica economicista ajena a la realidad social” y “contradictoria con la política de informatización de la sociedad”, y manifestaron preocupación acerca del tratamiento político ofrecido a la inconformidad de la población en general y en particular de los estudiantes.

Sus demandas se resumen en “más diálogo, participación, consenso y coherencia”. Pidieron que se suspendieran las medidas y se estableciera un proceso de consulta transparente con la ciudadanía, mediante “la activación de mecanismos institucionales de participación”, para que “los acuerdos reflejen el consenso de la mayoría”. Demandaron “un pronunciamiento público de la alta dirección del país, atendiendo a la complejidad política de la situación creada”. Y finalizaron subrayando que no permitirán que se use su declaración “para intereses ajenos a nuestro posicionamiento revolucionario”.

Esta cierra con una definición de su rol como profesores y sociólogos que bien podría responder a la pregunta de cuál es el papel de un intelectual socialista en la Cuba actual: “criticar nuestra realidad y apostar por políticas sociales que contribuyan a la equidad social del país”.

Esta reacción, finalmente, no abarca solo una franja del espectro intelectual e ideológico de “esa familia socialista”.

Transeúntes por una calle de La Habana.

En un texto que critica la política aplicada (Cubainformación – Artículo: Los contextos de ETECSA o cómo no podrán convertir a la FEU en el sindicato Solidaridad), su autor reconoce que “se cometieron errores en la aplicación de las medidas adoptadas” y que “el diálogo público debió haber precedido a su implementación”. Observa que esta “produce un impacto sicológico enorme, porque durante la pandemia y en los apagones, nos refugiamos en la conexión, y a través de ella conversamos con nuestros familiares en el exterior o con los amigos en el país, recopilamos información para el trabajo o el estudio, etc”.

Hablando del Partido, y de “muchos de sus abnegados dirigentes y funcionarios a todos los niveles”, apunta que “ha perdido con los años el dinamismo inicial, y a veces no sabe lidiar con la espontaneidad de una juventud que desea protagonizar su propia guerra”. Y añade una caracterización sobre esa juventud: “la instantánea movilización de los jóvenes universitarios ante una medida que consideraron injusta es un soplo de aire fresco, una demostración de vida, un aviso de que la Revolución no ha muerto. No tendrán razón por ser jóvenes; la razón no es un condicionamiento etario. Pueden o no tener razón, es lo que hay que discutir. Pero sí el derecho a ser escuchados, a participar de las decisiones que los involucran”.

Quiero terminar estas notas con algunas ideas extraídas de mi conversación ayer con dos presidentas de la FEU de las facultades de Filosofia e Historia, y de Biología y Bioquímica, respectivamente, Amalia Díaz Pérez y Daniela Alberto Álvarez. Aunque tengo la intención de publicarlas íntegras en Catalejo de Temas dentro de unos días, las comparto aquí de manera telegráfica, a modo de reflexión en vivo sobre un proceso en pleno desarrollo. A continuación, algunas respuestas de ambas a mis preguntas.

¿Por qué esta reacción tan aguda al alza de las tarifas de internet, en medio de una creciente de precios de productos básicos? ¿Por qué los estudiantes en primera fila?

DA: Es la gota que colmó el vaso.

AD: Por la acumulación del descontento. Pero también porque internet se ha usado como un canalizador para distraerse de problemas cotidianos como la falta de electricidad, agua, combustible para cocinar.  

DA: La comunicación [por internet] es una forma que tiene el cubano hoy día de vincularse, de sentirse escuchado, de tener un espacio de participación, de crear lazos y mantenerlos.

AD: La afectación es mayor entre los estudiantes, porque son la vanguardia en esa tecnologización de la sociedad. Y por sus potencialidades gracias a una organización que tiene más facilidades, o sea, la FEU, en la cual tienen un tiempo corto y con un carácter renovador. Los estudiantes son los que históricamente tienen menos que perder y, por tanto, son los más revolucionarios.

DA: Es una medida que extiende la brecha entre los que van a poder tener acceso y los que no, encima de todas las dificultades y desigualdades ya existentes.

Algunos dicen que los estudiantes están defendiendo sus intereses como sector.

DA: Sí estamos defendiendo los intereses de los estudiantes, porque a los estudiantes les interesa lo que está pasando en Cuba, les interesa lo que le está pasando al pueblo de Cuba. Y por eso fuimos los primeros que alzamos la voz, para que se nos escuchara, pero para que también escucharan al resto del pueblo. Pero no queremos un segundo paquete para los estudiantes. Sino para el pueblo de Cuba, del que somos parte.

AD: La causa de nuestra reacción es que los estudiantes pueden ser una de las capas más afectadas, y la capacidad que ha tenido la organización de la FEU para tramitar y organizar ese descontento.

Aquí hay un problema mayor, que es de la participación política. Porque tenemos organizaciones que, a pesar de que tienen una legislación y una estructura hechas para eso, no logran canalizar el descontento, y se ven viciadas por una falta de representatividad que no permite que a la hora de la toma de decisiones esto sea funcional.

¿En qué medida puede hablarse de una posición común de los estudiantes? ¿Existe una reacción homogénea?

AD: La visión entre los estudiantes no ha sido homogénea, aunque hay un consenso general en cuanto al rechazo a las medidas. Hay quienes reclaman desde cómo los afecta individualmente, y hay quienes han entendido que el carácter de la organización y de la Universidad es ser parte del pueblo, y hay que pensar en la sociedad de manera general.

DA: Es muy difícil que la reacción sea homogénea. Puede que existan corrientes distintas, algunos que están esperando a ver qué pasa, algunos que no quieren esperar, algunos que dentro de la espera se han sentado a pensar qué estamos haciendo, qué podemos hacer.

A nivel de universidad, es homogéneo el criterio de que nadie está de acuerdo con la medida, ni conforme con esta ni con la comunicación que ha tenido.

Hay facultades que han decidido tener otra forma de actuar, lo que es totalmente legítimo. Creo sobre todo que nos hemos respetado mucho en cuanto a tener autonomía como organización, de querer hacer y de hacer. Ha sido homogéneo el respeto a las diferentes formas en las que las facultades han reaccionado. Para legitimar que las facultades hayan actuado de forma diferenciada. Lo han hecho porque lo han sentido, no porque nadie les haya pagado ni influenciado del exterior. 

Es muy importante dejarnos a los estudiantes construir nuestra lucha, porque no nos hace falta que ningún medio oficial o no oficial construya o deconstruya lo que estamos queriendo, por lo que estamos queriendo pelear. 

¿Hay un dialogo en curso? ¿Avanza? ¿De qué depende? ¿Cuáles son sus implicaciones para el futuro?

AD: En cuanto a medidas extras para los estudiantes, después de que se mencionaron todas estas alternativas, muchos estudiantes siguieron inconformes, hasta que se conformó el Grupo multidisciplinario, con la participación de la FEU y de Etecsa, y otras organizaciones, para ver cómo se podía encontrar una alternativa para toda la población.

DA: Sí existió un diálogo, si se nos escuchó. Eso es importante recalcarlo. Incluso, automáticamente hubo una respuesta, que fue que vinieran a la universidad los dirigentes de Etecsa. Las autoridades de la universidad, la rectora, los vicerrectores, los decanos, sí se han sentado con nosotros a dialogar, nos han escuchado.

AD: Ha habido resultados y avances; al mismo tiempo ha habido problemas que han limitado la fructificación del diálogo. La línea entre que ese proceso de diálogo dé resultados o no puede ser decisiva; así como las implicaciones que puede tener para el país; y sobre todo para la participación política que a partir de ahora tengan los estudiantes.

Puede empezar un proceso de motivación de los estudiantes a la hora de escoger los representantes y de involucrarse en la toma de decisiones constante y, por tanto, de la participación en los problemas sociales de manera general.

***

Aunque se trata de un proceso en curso, y las reflexiones sobre su dinámica y matices darían para mucho más, cierro este texto ya demasiado largo, con aquella cita de Galileo que nos sabemos todos de memoria, en el italiano original, y que viene al caso para combatir la incredulidad y sus dogmas. ¿Se acuerdan cómo dice?

 

 


  1. Revisar los 62 comentarios acumulados sobre este editorial en las siguientes 48 horas daría pie a una reflexión concreta sobre la índole y el contenido de la esfera pública, el rol de la prensa oficial y su grado de legitimidad (Nota Editorial del Periódico Girón – Periódico Girón).

viernes, 20 de junio de 2025

Cuba llega al primer millón de toneladas de crudo extraídas en yacimientos del país. Comentario HHC

 

 


En lo que va de año la Unión Cuba-Petróleo ha alcanzado el primer millón de toneladas de crudo extraídas en los yacimientos cubanos. Foto: Archivo.

En lo que va de año la Unión Cuba-Petróleo ha alcanzado el primer millón de toneladas de crudo extraídas en los yacimientos cubanos, producción que, aunque no cubre todo lo que demanda el país, se destina el 90% a la generación eléctrica, informó la entidad.

En declaraciones para la Televisión Nacional, Yaser Rivera Galbán, jefe de la planta de procesamiento de Varadero, en Matanzas, precisó que la cantidad de toneladas (t) logradas tiene implícitas estrategias en yacimientos del centro.

Agregó que existen más de 3 000 t recuperadas con el yacimiento de Majagual y alrededor de 15 000 t con la sustitución de un tramo de oleoducto que presentaba averías frecuentes.

El crudo y gas adquiridos corresponden a yacimientos de la región central de Cuba, que agrupa más de la tercera parte del millón de toneladas, y el resto fue aportado por áreas del Occidente y la provincia de Ciego de Ávila.

En este último territorio la ingeniera María Hernández Bernal, jefa de negocios de la empresa Perforación y Extracción de petróleo en Cuba, expuso que, aunque el líquido sustraído es de menor volumen, sobresale por la calidad del hidrocarburo, destinado a la refinación de aceite dieléctrico, clave en la infraestructura de la red eléctrica nacional, así como a la fabricación de asfalto.

El resultado de la producción del crudo se encuentra en línea con el Programa de Gobierno para contrarrestar el decrecimiento de la producción nacional y avanzar en la soberanía energética.

(Tomado de Granma)

Comentario HHC: Un gran esfuerzo, a ese ritmo podemos llegar a los 2 millones y algo mas en este año. No olvidemos que en el 2003 se extrajeron 3.7 millones ton, esa seria la meta a alcanzar en el corto plazo.



                                            Elaboración propia con datos de la ONEI

¿Por qué la Reserva Federal está en espera?

 

Trump, Powell y la niebla de la inflación

Precavido, no estúpido

Donald Trump acertó en algo esta semana. Al declarar que Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, es un " estúpido ", predijo que la Fed no recortaría los tipos de interés en la reunión de esta semana. ¡Y acertó! También acertó al señalar que el Banco Central Europeo, que es al euro lo que la Fed al dólar, ha recortado los tipos repetidamente, mientras que la Fed no lo ha hecho.

En fin, Powell no es tonto. Tampoco es, como también dijo Trump, "un político" que mantiene los tipos altos para castigar al MAGA (Hacer Grande Nuevamente, Grande o Grande), ni nada por el estilo. Claro que la política de tipos de interés tiene efectos políticos, algo que Trump conoce perfectamente. Recordarán que en 2024 le advirtió a Powell que no recortara los tipos de interés antes de las elecciones, porque, tratándose de Trump, toda acusación es, en realidad, una confesión.

Pero la razón por la que Powell no está recortando las tasas ahora es que la Fed está en una posición difícil, en gran parte gracias a, lo adivinaste, el propio Trump, con la ayuda del fantasma de Arthur Burns (lo explicaré más adelante).

Al leer los insultos de Trump, se me ocurrió que no he visto muchas explicaciones sencillas de los dilemas que enfrenta la Reserva Federal, en gran parte gracias al propio Trump. Así que pensé en ir un poco más allá de lo habitual e intentar explicar por qué la Reserva Federal está en suspenso por el momento.

Conceptos básicos: Al comprar o vender deuda pública estadounidense a corto plazo, la Reserva Federal puede controlar eficazmente las tasas de interés a corto plazo. En rigor, solo controla la tasa de los fondos federales, la tasa de interés a la que los bancos se prestan dinero entre sí a un día. Sin embargo, esta tasa tiene una gran influencia en las tasas a largo plazo, que a su vez afectan a la economía real al afectar la construcción de viviendas, la inversión empresarial, etc.

Al fijar las tasas, la Reserva Federal tiene un doble mandato: pleno empleo y estabilidad de precios. Actualmente, el pleno empleo se interpreta normalmente como una tasa oficial de desempleo cercana al 4 %, lo suficientemente baja como para que la mayoría de la gente pueda encontrar trabajo fácilmente, pero no tan baja como para que la economía se sobrecaliente. La estabilidad de precios se interpreta como una inflación lo suficientemente baja como para que la gente no piense mucho en ella, pero no como una inflación cero, lo que resulta en algunos problemas técnicos para la gestión económica.

Ahora bien, la Reserva Federal se desvió considerablemente de su objetivo entre 2021 y 2023, cuando la inflación se disparó en Estados Unidos (y en casi todos los países). El presidente Biden y su partido pagaron un alto precio por ese aumento de la inflación, que sin duda es la principal razón por la que Trump ganó las elecciones de 2024. Pero el aumento fue transitorio. Trump heredó una economía ideal, pues la inflación se había calmado sin el prolongado alto desempleo que algunos economistas (¡pero yo no !) afirmaban que era necesario.

Sin embargo, la Reserva Federal había subido considerablemente los tipos de interés para combatir ese aumento repentino de la inflación, por lo que cabría esperar una serie de recortes ahora que el problema de la inflación prácticamente ha quedado atrás. Y Trump bien podría estar en las primeras posiciones en las encuestas si simplemente hubiera dejado la economía en paz y se hubiera atribuido el triunfo de Biden sobre la inflación.

Pero en lugar de eso, se volvió loco con los aranceles.

El 2 de abril —Día de la Liberación, en el lenguaje de MAGA— Trump impuso enormes aranceles a casi todos los países. Ha modificado estos aranceles varias veces desde entonces, pero es profundamente engañoso decir, como hacen muchos medios, que los aranceles se "pausaron". Se reestructuraron, con aranceles más bajos para algunos países y productos, pero más altos para otros. Sin embargo, el panorama general sigue siendo un aumento en los aranceles promedio a niveles no vistos en 90 años.

Fuente: Yale Budget Lab

Este aumento arancelario crea grandes problemas para al menos uno y posiblemente ambos lados del mandato dual de la Fed.

Lo que sabemos con certeza es que los aranceles provocarán un fuerte aumento en los precios al consumidor. Este aumento aún no se refleja en los datos oficiales de precios, en parte porque muchas empresas se apresuraron a acaparar productos extranjeros antes de que entraran en vigor los aranceles y aún están satisfaciendo la demanda de los consumidores con esas reservas. Pero las fuertes subidas de precios ya se están produciendo y serán evidentes para todos en los próximos meses.

Es cierto que Trump sigue insistiendo en que los aranceles no subirán los precios, que los extranjeros los pagarán. Pero esto es absurdo. Imaginen que un presidente demócrata impusiera un impuesto del 15% sobre las ventas de todos los productos fabricados en Estados Unidos. ¿Diría Trump: «Esto no subirá los precios, porque las empresas absorberán el impuesto»? Claro que no. Entonces, ¿por qué imaginar que las empresas extranjeras absorberán el coste de los aranceles, que no son más que impuestos sobre las ventas de productos fabricados en el extranjero?

El único argumento coherente contra un fuerte impacto inflacionario causado por los aranceles era la afirmación de que estos impulsarían el valor del dólar frente a las monedas de otros países, lo que a su vez reduciría los precios de sus productos medidos en dólares. Tanto Scott Bessent, secretario del Tesoro, como Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos, presentaron este argumento antes de la entrada en vigor de los aranceles de Trump.

Pero, de hecho, el dólar ha bajado en lugar de subir:

Esta caída refleja una pérdida general de confianza en la estabilidad y fiabilidad de Estados Unidos. Pero ese es otro tema. Lo que significa para la Reserva Federal es que sí, los aranceles de Trump están a punto de causar un importante impacto inflacionario.

Y la Reserva Federal no va a recortar los tipos de interés ante el aumento de la inflación. Supongo que Trump nunca ha oído hablar de Arthur Burns, quien dirigió la Reserva Federal bajo el mandato de Richard Nixon. Pero la Reserva Federal lo recuerda. A Burns se le acusa a menudo de haber mantenido los tipos de interés bajos en 1972, a pesar de las crecientes presiones inflacionarias, en un intento de asegurar la reelección de Nixon, contribuyendo así a preparar el terreno para la estanflación. Una regla de oro para todos los presidentes de la Reserva Federal desde entonces ha sido: «No seas Arthur Burns».

Un aumento de la inflación impulsado por los aranceles es, pues, algo tan seguro como cualquier otra cosa que podamos imaginar en economía. Pero después de eso, la incertidumbre es mucho mayor.

En primer lugar, ¿será el shock de precios provocado por los aranceles un evento puntual o se traducirá en un aumento sostenido de la tasa de inflación? La Reserva Federal aprendió hace tiempo a ignorar las fluctuaciones en la tasa de inflación causadas por precios volátiles como el del petróleo. Por eso basa su política de tipos de interés en la inflación subyacente, que excluye los alimentos y la energía; no porque estos precios no importen, sino porque excluirlos ofrece una mejor medida de la inflación subyacente.

Pero ¿cómo deberíamos pensar en los aranceles? ¿Son un acontecimiento pasajero, como el ya olvidado aumento del precio del petróleo de 2007-2008, o el posible inicio de una estanflación como la de los años 70? No lo sé, y Jay Powell tampoco. La historia no ofrece ninguna orientación: los aranceles de Trump son el mayor impacto en política comercial de la historia .

Ante esta niebla inflacionaria, Powell es, y debería ser, cauteloso. No quiere ser como Arthur Burns.

Pero esperen, hay más. ¿Cómo afectarán los aranceles al otro lado del mandato de la Reserva Federal? ¿Causarán los aranceles, y especialmente la incertidumbre sobre su futuro, una desaceleración económica y un aumento del desempleo? Muchos observadores creen que esto ocurrirá, y de ser así, sería sin duda una razón para recortar los tipos de interés. Pero, repito, nadie lo sabe, ya que nunca antes hemos tenido un presidente que anuncie grandes cambios en los aranceles cada pocas semanas.

¿Qué harías si fueras Jerome Powell? Casi seguro que lo que está haciendo es esperar y ver qué pasa.

Y los insultos infantiles de Trump no harán ninguna diferencia, excepto posiblemente hacer que Powell sea aún más cauteloso para evitar dar la impresión de que puede ser intimidado.

CODA MUSICAL