Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 24 de diciembre de 2025

El nuevo mercado cambiario, los nuevos incentivos a la inversión extranjera y el programa de gobierno para la economía. El todo y las partes.


Por Dr Julio Carranza

Nadie podría negar que la economía cubana ha tenido importantes cambios durante los últimos 10 años, hoy está caracterizada por una mayor diversidad en sus formas de propiedad y de gestión, tiene mayores niveles de descentralización, más apertura a la inversión extranjera, mayores espacios de mercado, etc, sin embargo, los problemas más profundos que causan la actual crisis, más allá del duro e innegable impacto de la política de agresión, están aún lejos de haberse transformado en la medida y con la integralidad posible y necesaria.

Recientemente se ha establecido un nuevo intento de mercado monetario, con el propósito de poner bajo control y regulación del Banco Central las transacciones de monedas en el territorio nacional, algunos de sus objetivos son: desplazar la dinámica de los mercados paralelos, actuar sobre la inflación y captar una mayor cantidad de las divisas que por diferentes vías entran al país y que hasta el momento circulan básicamente por circuitos paralelos a una tasa de cambio reportada desde el exterior.

Esta última decisión ha dado lugar a la coexistencia de varias tasas de cambio oficiales, estableciendo espacios de concurrencia diferenciados para los distintos actores económicos, incluyendo a los ciudadanos como individuos.

En realidad, lo nuevo respecto a la situación anterior es la incorporación de una tercera tasa oficial, su carácter flotante y la determinación de los actores que concurren a ella. El diferencial entre las actuales tasa oficiales es enorme, 24, 120 y 410 (esta última se supone bajo flotación permanente, respondiendo al movimiento de la oferta y la demanda y la regulación del Banco Central). Su funcionamiento como lugar de transacciones tanto de venta como de compra de divisas está aún sin haber sido demostrado en la práctica, esto último es fundamental porque mientras así no suceda, los espacios a un mercado paralelo que paga mejor la divisa no se habrán cerrado.

En nuestra opinión, la gradualidad en el avance de estos procesos, hasta su necesaria convergencia en una tasa única económicamente fundamentada, es una necesidad, porque de lo contrario se generarían impactos muy fuertes y abruptos sobre amplios sectores de una población fatigada que recibiría aún mayores golpes inflacionarios. Sin embargo, esa gradualidad no debe ser sinónimo ni de lentitud y mucho menos de parálisis, debería ser parte de una ruta clara y transparente en el manejo articulado de la política económica del país, incluida la política tributaria, la política social, etc.

Efectivamente, esta diversidad de tasas de cambio permite sostener un subsidio a las empresas del estado y evita mayores impactos inflacionarios, una devaluación fuerte y abrupta del tipo de cambio empresarial volvería, como sucedió con el ordenamiento, a un nuevo incremento y mayor subida de los precios relativos.

Sin embargo, a pesar o quizás también como consecuencia, la gran mayoría de las empresas estatales continúan entre la irrentabilidad o niveles muy bajos de rentabilidad, lo cual, entre otras cosas, impide su mayor aporte a los ingresos y presupuestos del gobierno central y acentúa el actual déficit de oferta de bienes y servicios y con esto profundiza la recesión.

Está alternativa para sostener los subsidios temporales y puntuales que requiere el sector empresarial a través de la aplicación de tasa de cambios diferenciadas, con un cambio sobrevaluado para estas, no es la única forma de hacerlo, tampoco necesariamente la más conveniente, es algo que se debería discutir con mayor profundidad, pero los serios problemas del sector empresarial van más allá de los subsidios de que son objeto a través de la política cambiaria o de cualquier otra forma que se pudiera establecer.

El problema de la baja productividad y eficiencia de las empresas no son la consecuencia de un único factor económico, es el funcionamiento general del sistema empresarial el que es obsoleto y debe ser objeto de cambios profundos, incluidos los efectos de la actual planificación burocrática, la insuficiencia de los mercados, la real y efectiva autonomía empresarial, etc.

El establecimiento de un mercado monetario bajo control y respaldo del estado es un factor necesario de la reforma económica que debe ser, así lo han (hemos) venido reclamando una buena parte de los economistas más destacados del país, sin embargo, esto no es efectivo de cualquier forma. Las evidencias han demostrado hasta la saciedad, como medidas fundamentales quedan anuladas o tienen efectos contrarios a sus objetivos preestablecidos cuando se violan factores como la integralidad de las transformaciones y la secuencia que estas deben llevar, como hemos señalado, el ejemplo más notorio, no el único, de estos errores ha sido el ordenamiento monetario largamente estudiado por el equipo de gobierno al que se la asignó esa tarea e implementado de golpe a principios del año 2021, sus negativos resultados han estado y están presentes hasta hoy.

La diversidad de tasas de cambio ha sido empleada en diferentes países en condiciones que se han requerido, pero, dada las distorsiones que esto crea es imprescindible una gran capacidad por parte del estado para conducir y controlar la complejidad de este proceso y un explicito plan de salida hacia una tasa única.

Otra medida importante y positiva, según fue declarado muy recientemente por el gobierno en la última feria de La Habana, ha sido el establecimiento de mayores incentivos y espacios a la inversión extranjera. Un mayor flujo de recursos es vital para la recuperación de la economía, sin embargo, están presentes y casi petrificados, otros factores en el funcionamiento general de la economía interna que con frecuencia anulan los posibles efectos de los mayores incentivos a la inversión foránea. Claro que la falta de capacidad de pago del país es uno de ellos, pero no es el único ni el único importante.

En el caso de Cuba, medidas relevantes como las aquí tratadas: el establecimiento de un mercado monetario bajo control y respaldo del banco central y los mayores incentivos a la inversión extranjera, difícilmente tengan el impacto positivo y prolongado que se pretende si no están conectadas con un programa integral de reestructuración del modelo económico y también de la estrategia de desarrollo del país, al día de hoy nada de eso está claro.

Sin el avance de estas transformaciones internas, tampoco sería posible aprovechar los nuevos espacios que se abren a nivel internacional como resultado de la clara emergencia de un mundo multipolar.

Las recientes medidas que aquí hemos comentado, derivan del también recién presentado y discutido programa de gobierno para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, sin embargo, como hemos expresado y argumentado en otros textos, este está aún lejos de ser el programa necesario para la conducción certera y sistemática de las profundas transformaciones que con urgencia requiere la economía nacional.

Nada de esto está reñido con la necesidad de atender las prioridades como es, por ejemplo, la gran crisis energética que sufre el país y que se ha acentuado notablemente, es obvio que sin energía casi nada funciona y la economía no puede crecer, hay también otras prioridades a las cuales nos hemos referido en otros textos, pero esto no puede ser un argumento para perder lo que debe ser la perspectiva estratégica de la transformación, sin eso no habrá nada perdurable ni salida posible de le crisis. A pesar de la gravedad de la situación no se debe mantener una mentalidad de simple supervivencia.

No hay dudas de que la economía cubana está en condiciones muy recias, sometida a una política de agresión que se plantea abiertamente derrotar al actual gobierno y cambiar el sistema político al cual dio lugar un proceso revolucionario que se acerca a cumplir siete décadas de difícil existencia.

Pero su posible recuperación no depende únicamente del cese de esa política de hostilidad, cuya dinámica está fuera del alcance del gobierno cubano, depende también y en gran medida, como hemos argumentado en extenso en diferentes textos y espacios, de la rápida, bien diseñada, profunda e integral reestructuración de la economía nacional. El tiempo apremia y aprieta, la economía continúa en caída libre, la contracción en este año 2025 que termina lleva el producto a un nivel muy por debajo del alcanzado hace ya 6 años. Hay soluciones fáciles?, obviamente no, pero la inercia, la insistencia en una ruta claramente agotada, las medidas parciales e inconexas no deben ser una opción, las partes deben integrar de manera articulada y coherente el todo. Es la economía y es la política y es también la economía política, sin esa perspectiva integral no hay avance posible.

24 de diciembre 2025

INTERVENCION del diputado Emilio Interián Rodríguez en la Asamblea Nacional (video)


Feliz navidad

 Y buena voluntad para la mayoría de ustedes.

Un grupo de botellas de alcohol cuyo contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Me visitarán tres espíritus.

Hoy es Nochebuena. Celebraremos en Nueva York con familiares y amigos. Yo propuse una Navidad judía tradicional neoyorquina (es decir, comida china), pero hemos optado por una Nochebuena coreana y una cena familiar en el apartamento ese mismo día.

También escribí una publicación al estilo de Truth Social deseándoles lo mejor a todos, excepto a quienes odian y a quienes padecen el síndrome de trastorno de Krugman. Aquí está:

Un rectángulo negro con borde blanco. El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Vale, parte de ello fue redactado para proteger la seguridad nacional.

Disfruta de las vacaciones. Vuelvo en unos días.

CODA MUSICAL

martes, 23 de diciembre de 2025

Nuevo mercado cambiario da esperanzas al sector privado de Cuba


Para el próximo año el gobierno proyecta un crecimiento de 1 %, aunque Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevé un aumento de apenas 0,1 %.






Dos hombres permanecen en el exterior de una casa de cambio estatal en La Habana. Cambiar por esta institución estaba prácticamente paralizado desde hace cinco años, por lo que muchas empresas privadas y personas naturales recurrían en Cuba al mercado informal.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 23 dic.- Una nueva tasa de cambio oficial entró en vigor el 18 de diciembre en Cuba, en un intento de reordenar el mercado interno, hasta ahora a merced de compraventas informales, que dificultan la limpieza y la estabilidad financiera de las privadas micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

“Es positivo que el Banco Central de Cuba (BCC) intente retomar su rol como autoridad monetaria del país, ocupando un espacio que había dejado vacío y que lo habían ocupado mecanismos informales y sin institucionalidad en el mercado cambiario”, dijo a IPS el economista Daniel Torralbas.

Según explicó el 17 de diciembre la ministra-presidenta del BCC, Juana Lilia Delgado, esta nueva tasa “flotante”, modificada a diario según oferta y demanda, está enfocada a que empresas exportadoras o que manejen divisas –privadas o estatales–, puedan comprar dólares u otros rubros al Estado a “precios competitivos”.

Esa opción estaba parcialmente paralizada desde hace cinco años mediante casas de cambio estatales, las únicas permitidas por ley, así que muchas empresas privadas y personas naturales recurrían al mercado informal.

Dos resoluciones del BCC, publicadas el día 18, establecieron las nuevas reglas del mercado cambiario y agregaron una tercera tasa flotante a las dos ya existentes de un dólar por 24 pesos, que utilizan las empresas estatales, y de un dólar por 120 pesos, válida para algunas empresas privadas y estatales.

“Es positivo que el Banco Central de Cuba intente retomar su rol como autoridad monetaria del país, ocupando un espacio que había dejado vacío y que lo habían ocupado mecanismos informales y sin institucionalidad en el mercado cambiario”: Daniel Torralbas.

Según Torralbas, crear tres segmentaciones es una alternativa del gobierno para evitar los efectos inflacionarios de establecer de golpe una tasa unificada, lo cual encarecería el precio de muchos productos subsidiados que hoy se guían por la tasa de un dólar por 24 pesos o por 120 pesos, y afectaría, en consecuencia, a la población.

“Pero esta situación de los segmentos no se puede mantener eternamente. Tiene que haber un cronograma en la política cuyo objetivo final sea la unificación de todas las tasas cambiarias, de los tres segmentos, para que la economía opere con las mismas reglas de juego y con más eficiencia”, agregó.

Tasa formal versus informal

El 18 de diciembre, cuando el BCC fijó la nueva tasa en su primera jornada en 410 pesos por dólar, empezó a hacer frente a los 440 pesos por dólar del mercado negro, mientras ha recibido críticas en redes sociales por la población debido a la cercanía con el precio.

La nueva tasa oficial se sustenta en operaciones reales y no en intenciones de compra y venta –en grupos de Telegram y otras redes–, como ocurre en el mercado informal, dijo a un medio local el director de Políticas Macroeconómicas del BCC, Ian Pedro Carbonell.

Según Carbonell, es una tasa objetiva, que responde a las malas condiciones de la economía, con caída de las exportaciones y del producto interno bruto (PIB), así como una emisión monetaria para reducir el déficit fiscal, además de las presiones externas que ejerce Estados Unidos sobre el sistema financiero cubano.

“Esto a la población le puede resultar contradictorio, pero es que esa es la tasa de referencia aproximada a la que realmente está operando hoy el mercado,  porque simplemente la economía cubana no tiene dólares. Bajar mucho el tipo de cambio implica tener un respaldo de dólares para ese mercado cambiario”, dijo Torralbas.

La economía cubana marca un decrecimiento de 4 % del PIB, registrado hasta el tercer trimestre de 2025, según datos revelados durante la última sesión del unicameral parlamento de esta nación insular caribeña, celebrada también el 18 de diciembre por videoconferencia.

Mientras, para el próximo año el gobierno proyecta un crecimiento de 1 %, aunque Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevé un aumento de apenas 0,1 %.

Para Torralbas, el reto está, precisamente, en poder respaldar este nuevo mercado cambiario con las divisas, de forma que permita satisfacer la demanda de dólares de la economía cubana.

¿Una relevancia frenada?

Desde que se permitió la creación de mipymes privadas en 2021, el actor económico no estatal ha crecido exponencialmente y adquirido relevancia notable.

Las 9713 mipymes privadas que se encuentran actualmente activas –según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei)– manejan 20 % del intercambio comercial de Cuba, con 2200 millones de dólares en productos importados hasta noviembre de 2025, según datos de la reciente sesión parlamentaria.

Asimismo, 26 % de las producciones registradas por el Ministerio de la Industria Alimentaria son realizadas por alianzas entre el sector público y privado.

Sin embargo, pese a su impacto en la economía, en 2025 se han aprobado solamente 816 nuevas mipymes privadas, en contraste con las casi 5000 de 2022 y las 3700 de 2023.

La razón no recae en falta de interés de los emprendedores, sino en trabas administrativas en el proceso de aprobación de las empresas, desde que en septiembre de 2024 entraron en vigor dos decretos-leyes, el 88 y 90,

Ambas normas establecen la descentralización del proceso aprobatorio al traspasar la función de autorizar la creación de mipymes a los consejos de la administración municipales –gobiernos locales–, que antes desempeñaba el Ministerio de Economía y Planificación (MEP).

Actualmente, solo 65 de 168 municipios están aprobando autónomamente nuevas mipymes, cuando desde marzo debería ser una práctica generalizada.

“A pesar de que aumentaron los municipios en experimento (se empezó con apenas 15), la velocidad es muy lenta. O sea, los casos de personas esperando años, porque ya son dos años por la aprobación de su mipyme, suman ya miles, miles. Es lamentable. Triste. Es contraproducente para la economía nacional”, dijo Oniel Díaz, gerente general de Auge, empresa privada especializada en servicios para emprendimientos.


Oniel Díaz, cofundador de Auge, conversa con un grupo de empresarios durante la celebración en La Habana de la segunda edición de “El Brake”, un espacio para el intercambio entre emprendedores privados. Para el especialista, “ninguna medida hoy que pueda aplicarse en Cuba en materia económica son panaceas de por sí, porque la crisis es estructural”.

Comercializar en dólares

El 11 de diciembre, una semana antes de que entrara en vigor la nueva tasa cambiaria, la Gaceta Oficial de la República publicó un nuevo paquete normativo que regula el uso corriente de divisas y las transacciones en moneda extranjera dentro del país.

“¿Qué puerta realmente se abrió? ¿Qué permite (norma) para el sector privado? Lo primero es que la norma no regala divisas. Nadie nos va a regalar los dólares, porque no hay”, dijo Díaz, durante “El Break”, un encuentro organizado por Auge el viernes 12, que reunió a múltiples emprendimientos privados.

Si bien las nuevas normas legalizan por más vías las operaciones en divisas para el sector privado, una oportunidad muy demandada y hasta entonces prácticamente prohibida para las empresas, sigue funcionando bajo el visto bueno del MEP.

También se podrán poseer cuentas operativas en divisas dentro del sistema bancario nacional, pero estarán destinadas a entidades exportadoras, modalidades de inversión extranjeras y otras personas jurídicas que cuenten con la autorización de ese ministerio.

En el caso de las mipymes, cooperativas y trabajadores por cuenta propia, el Estado podrá retener hasta 20 % de sus ingresos en divisas, obligándolos a vender esa cantidad al BCC al tipo de cambio oficial.

“Ninguna medida hoy que pueda aplicarse en Cuba en materia económica son panaceas de por sí, porque la crisis es estructural y por lo tanto las soluciones tienen que ser integrales, comprensivas… Las medidas tienen que ser totales y abarcadoras”, dijo Díaz a IPS en una entrevista posterior al encuentro.

Según Díaz, lo más positivo del paquete normativo es que trata de crear un canal legal para que se puedan recibir, guardar y usar una parte de las divisas que se ingresan, “algo que venía ocurriendo desde hace tiempo en la total ilegalidad; ahora muchos negocios podrán al menos transparentar ese flujo de dinero y dormir con más tranquilidad”.

El estudio “Clima Empresarial 2025”, una herramienta de diagnóstico elaborada por Auge, para entender las condiciones en las que operan las mipymes, arrojaron las principales inquietudes de los directivos de empresas privadas a partir de una muestra  175 encuestados.

Según el informe, la inflación, el acceso a divisas y una infraestructura deficiente fueron los tres problemas que más afectaron a sus empresas durante 2025, mientras que la inestabilidad económica representa la mayor preocupación:

“Por lo tanto, volver a equivocarse en ese renglón tan importante que es basal para cualquier economía, es echarle más leña al fuego”, sentenció Díaz.

ED: EG

lunes, 22 de diciembre de 2025

Redolarización en Cuba: siete preguntas y respuestas sobre sus implicaciones


Por Dr Pavel Vidal
Diciembre / 2025
  1. ¿Cómo cambia la redolarización el sistema monetario cubano?
  2. ¿Qué tiene realmente de nuevo la actual redolarización?
  3. ¿Qué beneficios podría traer?
  4. ¿Qué daños puede ocasionar?
  5. ¿Quiénes van a operar en dólares?
  6. ¿Qué implica para las mipymes y el sector privado?
  7. ¿Qué pasará con el mercado cambiario informal y la tasa de cambio paralela?


¿CÓMO CAMBIA LA REDOLARIZACIÓN EL SISTEMA MONETARIO CUBANO?

La Gaceta Oficial No. 89 de 2025 institucionaliza y amplía el uso del dólar estadounidense (y potencialmente otras divisas internacionales) como medio de pago dentro de las fronteras nacionales y como reserva de valor (cuentas bancarias). 

La redolarización ya se venía ampliando desde 2024, con mercados estatales de consumo y venta de gasolina que solo aceptaban pagos en dólares, con el incremento de los esquemas cerrados de financiamiento en divisas en el sector empresarial estatal, así como en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, en hoteles, en proyectos de inversión extranjera, entre otros.

El nuevo marco regulatorio define cómo seguirá este proceso de redolarización, a la vez que implícitamente reconoce el fracaso del «ordenamiento monetario» de 2021 que intentó la unificación monetaria y el restablecimiento del peso cubano como único signo monetario.

El actual no es un terreno desconocido. Ya hubo dolarización parcial en los noventa y luego esquemas de dualidad: entre pesos cubanos y el CUC, y más tarde con la MLC (ambos con paridad oficial con el dólar). Se trata del regreso a un esquema monetario dual que, además, conserva otras características que han estado presentes desde los años noventa: tasas de cambio múltiples y manejo centralizado y discrecional de los recursos en divisas del país.

¿QUÉ TIENE REALMENTE DE NUEVO LA ACTUAL REDOLARIZACIÓN?

En lo esencial, hay dos novedades. La primera es que se abre la dolarización institucional a una parte del sector privado para operar cuentas bancarias y hacer pagos en divisas.

La segunda novedad es la intención de construir un esquema cambiario oficial. Este tendría dos componentes: uno administrado y centralizado, y otro organizado en un mercado cambiario con una tasa supuestamente flotante. Se busca crear algún tipo de conexión entre los circuitos que operan en diferentes monedas.

Las empresas que no dispongan de una fuente propia de ingresos en divisas deberán comprarlas con pesos cubanos a través de dos mecanismos alternativos: 1) a través de la concesión centralizada del MEP de Asignaciones de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD); y 2) a través del mercado cambiario (todavía no se conoce cómo funcionará).

La disponibilidad de dólares del mercado cambiario se alimentaría de dos fuentes principales:

La venta forzada al Banco Central del 20 % de las exportaciones y otros ingresos en divisas;

La venta de dólares de los ciudadanos a los bancos y a las casas de cambio, que se espera aumente con la formalización del mercado cambiario y la tasa oficial flotante (y como resultado de las medidas coercitivas y policiales contra el mercado informal).

El Gobierno busca desplazar el mercado informal y reorientar las remesas y otros flujos en divisas hacia el sistema financiero formal.

¿QUÉ BENEFICIOS PODRÍA TRAER?

Con las medidas se intentan aislar sectores y mercados del peso cubano y de su inestabilidad, sobre todo sectores conectados al comercio exterior: exportadores, inversión extranjera, comercio electrónico, ZEDM, sustitución de importaciones y otras actividades. El objetivo es «proteger» a esos sectores del ruido monetario del peso cubano y permitirles operar con una moneda más estable y funcional para sostener ciclos productivos, compras externas y vínculos internacionales.

En medio de una crisis profunda, se buscan soluciones financieras «en el margen» para que al menos algunas partes de la economía no sigan colapsando. El beneficio sería puntual y fragmentado y podría ser rápidamente opacado por los efectos dañinos que producen los esquemas monetarios y cambiarios duales si no se generalizan políticas y reformas que abarquen todo el aparato productivo y la fuerza de trabajo.

¿QUÉ DAÑOS PUEDE OCASIONAR?

La redolarización parcial genera tres consecuencias negativas: más desigualdad, distorsiones y segmentaciones. Ello afecta la eficiencia y la equidad en la asignación de los recursos y penaliza el crecimiento potencial de largo plazo de la economía.

Desigualdad: La dolarización no solo se está expandiendo en las empresas conectadas con el sector externo, sino que abarca los mercados de consumo. La mayor parte de los salarios y las pensiones siguen en pesos cubanos, mientras que se dolariza el acceso a bienes y servicios que consumen los hogares. Se agranda así la brecha social, en la cual quedan relegadas las familias sin acceso a remesas y otras fuentes de divisas.

Distorsiones: Se producen porque la redolarización parcial va acompañada de tasas de cambio múltiples. Con tal sistema monetario, los precios y costos relativos dejan de «hablar el mismo idioma». Se deforma la medición de la eficiencia, la rentabilidad y los resultados: lo que parece rentable a una tasa puede ser un espejismo a otra. Esto altera los incentivos económicos y empuja a decisiones económicas equivocadas a nivel micro y macroeconómico.

Segmentación: Se forman circuitos y cadenas de valor que no están bien conectados. Se conforman dos economías dentro de una, con débiles o inexistentes vasos comunicantes. El mercado cambiario oficial podría intentar reducir las segmentaciones, pero existen muchas dudas sobre qué grado de convertibilidad realmente le ofrecerá al peso cubano y si el acceso a las divisas será realmente competitivo o estará interferido por intereses políticos y preferencias a favor de la empresa estatal.

¿QUIÉNES VAN A OPERAR EN DÓLARES?

La norma es imprecisa en el alcance de la dolarización. Hay sectores donde queda más claro que podrán usar el dólar como medio de pago y reserva de valor: exportadores, ZEDM, inversión extranjera, financiamiento externo, misiones diplomáticas, proyectos de cooperación internacional, entre otros.

Sin embargo, en otros aspectos el margen para la discrecionalidad es enorme y, por tanto, para la arbitrariedad y la distribución de privilegios. No hay una regla clara para autorizar a las empresas a vender en divisas en el mercado interno o permitirles usar dólares porque sustituyen importaciones.

«Exportar» es verificable, pero medir quién se encadena o sustituye importaciones puede ser tan amplio o estrecho como se quiera. Por ejemplo, toda la producción agropecuaria y de las industrias manufactureras técnicamente clasifica como sector «transable», es decir, potencialmente compite con importaciones.

¿Se van a dolarizar todas las empresas de estos sectores? Claramente no. El MEP decidirá cuáles. Ello incentiva un oscuro lobby empresarial-burocrático para poder quedar dentro de los elegidos.

¿QUÉ IMPLICA PARA LAS MIPYMES Y EL SECTOR PRIVADO?

La mayor parte del sector privado debería seguir operando en pesos cubanos. Solo los que logren exportar o desarrollar servicios o productos para vender a la ZEDM, a las empresas extranjeras y a otros mercados dolarizados recibirán la licencia del Banco Central para tener cuentas en divisas.

En la práctica, esto va a abarcar a un grupo muy pequeño. Exportar no es simplemente «querer exportar»: es un proceso complejo que exige escala, calidad, logística, financiamiento y capacidad de competir fuera. En cualquier economía, solo una fracción muy reducida del tejido empresarial exporta; y en Cuba va a ser menor por las restricciones sobre su tamaño (las mipymes privadas solo pueden emplear hasta 100 trabajadores).

En muchas mipymes (que son principalmente importadoras) existe la expectativa de poder acceder de forma legal, segura y con mayor estabilidad a la compra de divisas, sin tener que recurrir al mercado ilegal. Algunos también esperan que la formalización del mercado cambiario lleve a una reducción del valor del dólar y de sus costos de importación.

Sin embargo, existe el riesgo de que el mercado cambiario oficial no alcance para todos y priorice ventas a empresas estatales (sujeto principal de la economía nacional según la Constitución). Si los bancos disponen de pocos dólares y tienen que decidir entre vender a una empresa estatal o a una mipyme, el sesgo político dejaría relegado al sector privado.

El sector privado puede terminar enfrentando un dilema: un mercado formal, legal y seguro, pero sin reglas claras para equilibrar la oferta y la demanda de divisas, frente a un mercado informal volátil, ilegal e inseguro, pero que le permite el acceso a las divisas de forma competitiva.

¿QUÉ PASARÁ CON EL MERCADO CAMBIARIO INFORMAL Y LA TASA DE CAMBIO PARALELA?

Lo más probable no es la desaparición inmediata del mercado cambiario informal, sino su coexistencia con el nuevo mercado oficial «flotante».

Las experiencias internacionales muestran que, dado que el mercado informal surge como resultado de la inflación descontrolada, los desequilibrios fiscales, crisis financieras, tipos de cambio múltiples y pérdida de credibilidad en el sistema financiero y en las políticas oficiales, su sustitución completa suele tomar años y depende de la solución a las causas raíces.

Si el Gobierno intenta usar el mercado formalizado como mecanismo de recaudación (comprando divisas y no revendiéndolas), el resultado sería más escasez, mayores desequilibrios cambiarios y presión a la depreciación.

La reestructuración y formalización del mercado cambiario puede conducir al aumento de la demanda de divisas: no solo la población y el sector privado, sino también empresas estatales estarían buscando abastecerse. Dado que la oferta de divisas (remesas, turismo y otros flujos) no crece, la presión sobre el tipo de cambio aumenta.

En ese escenario, la tasa paralela no desaparece: se mantiene como «precio sombra» de los desequilibrios y como señal alternativa. El mercado informal se reacomoda y sigue siendo la vía para compensar lo que el mercado oficial no puede ofrecer.