Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 10 de abril de 2017

En busca del dinero perdido

Eileen Sosin Martínez • 10 de Abril, 2017


LA HABANA. En mi barrio es famoso el cuento de Juan el carnicero, que desvió un camión lleno de picadillo, lo vendió y después se fue del país. “Menos mal que se fue —advierte una vecina—, porque si no aquí la gente lo hubiera cogido… y más nunca lo dejaban vivir”. Pero la historia de Juan pertenece a una narrativa mayor.

Días atrás, varios mercados de la ciudad han estado cerrados, entre ellos el Centro Comercial Almendares (en 41 y 42), y el de la avenida 51 y 26. “Inventario” o “Salud Pública”, responden de mala gana los dependientes, y cuesta un poco creerles. En la tienda Carlos III, por ejemplo, el relato popular afirma que la inspección —el verdadero motivo de los cierres— encontró productos adulterados y reenvasados, venta de mercancías vencidas, distorsión de precios… “Hubo un explote”, suele decir la gente.

A finales de enero se publicaron algunos resultados de la oncena Comprobación Nacional al Control Interno, a saber, pérdidas por más de 51 millones de CUC y más de 90 millones de pesos cubanos, solamente en entidades de La Habana.

Los números vienen con signos de exclamación: 51 millones de CUC y 90 millones de pesos cubanos, perdidos o dejados de facturar, en un país que el año pasado miró de frente a la recesión (-0,9 % del PIB), algo que no había ocurrido en 23 años.

Apenas tranquiliza que la Contralora jefa en la capital, Miriam Marbán, explique que no todo es delito, y agregue otras causas del faltante, como “el incumplimiento de los planes de producción y venta”, y “las cuentas por cobrar y por pagar”. De cualquier forma, las cifras son de escándalo.

La lucha anticorrupción en Cuba —llamada así, por su nombre— adquirió un puesto fundamental con el surgimiento de la Contraloría General de la República; una de las primeras medidas de la actualización económica. En opinión del jurista Michel Fernández Pérez, su creación resulta el cambio estructural más importante del sistema político cubano, después de la reforma de 1992.

Control, control…

“Esta institución desempeñará un rol esencial en la elevación del orden, la disciplina económica, el control interno y el enfrentamiento resuelto a cualquier manifestación de corrupción, así como a las causas y condiciones que pueden propiciar el actuar negligente y delictivo de cualquier dirigente y funcionario”, destacó el presidente Raúl Castro en sesión plenaria del parlamento cubano, el primero de agosto de 2009, cuando fue aprobada la Contraloría General de la República.

Esta responde directamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado, y su objetivo es auxiliarlos en ejecutar “la más alta fiscalización sobre los órganos del Estado y del Gobierno”.

Teniendo en cuenta este concepto, que aparece en la Ley 107/2009 de la Contraloría General de la República de Cuba, Fernández Pérez señala su ubicación por encima del gobierno y de todo el aparato ejecutivo-administrativo; solo se subordina a los órganos de poder más importantes.

A pesar de su jerarquía, la Contraloría no está concebida en el diseño constitucional del país. “Quizás desde el punto de vista jurídico-formal, hubiese sido más acertado realizar una reforma de la Constitución (para establecerla)”, señala el jurista. Esto, más la existencia de los cuentapropistas, las cooperativas no agropecuarias, la doble ciudadanía, y otras realidades económicas y políticas, recuerdan la necesidad del cambio de la Carta Magna.

Las fuerzas armadas del país pueden ser auditadas, de acuerdo con la Disposición especial Octava de la Ley, a solicitud del Presidente del Consejo de Estado cuando lo considere oportuno. Mientras, estas se rigen por sus normas internas de control, y deben informar sus acciones al respecto por lo menos una vez al año al Contralor General.

Algo similar ocurre en el caso de las organizaciones políticas, sociales y de masas; y también de la Asamblea Nacional, los Consejos de Estado y de Ministros; el Tribunal Supremo y la Fiscalía General. Son auditables sus dependencias económico-administrativas, siempre que lo soliciten las máximas autoridades de estas mismas instituciones, o el Consejo de Estado.

Cuando termina una auditoría, se elabora un expediente que luego se da a conocer a los trabajadores. Es decir, ellos solo reciben información de lo sucedido. La Contraloría cumple con las funciones que le fueron asignadas, según la ley. Pero el diálogo y la participación de los trabajadores apenas se materializan en la práctica.

Cuba es signataria de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, instrumento al que se adscribió en 2005 (dos años después de creado), y ratificó en 2007. Las Normas Cubanas de Auditoría, aprobadas por la Resolución 340/12, están armonizadas con las Normas Internacionales de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (ISSAI).

Sin embargo, el factor crítico que distingue a la Contraloría nacional de sus pares en el mundo es la carencia de información pública. Mientras lo usual en otros países es que estas instituciones expongan en la web las conclusiones de sus pesquisas, aquí el ciudadano común no se entera, a no ser por elípticos reportes de prensa, carentes de cifras y sobrantes de generalidades.

Esto provoca que el proceso de fiscalización quede incompleto. Por ley, la Contraloría está obligada a informar los resultados y las recomendaciones de una supervisión a aquellos que fueron sujetos de esta, a los colectivos laborales y al nivel superior. Esto queda claro. ¿Entonces a quién corresponde dar cuentas a la población en general?

Hablamos de velar por el uso correcto del patrimonio público, de los recursos del Estado —léase, nuestro patrimonio, nuestros recursos—. Luego, lo más lógico es que sepamos, con pelos y señales, qué encontraron las inspecciones y cuáles fueron las medidas subsiguientes. Sin información —pormenorizada y oportuna— no hay control popular ni ejercicio ciudadano real.

Que no pague Liborio 

Una de las causas presumibles de las irregularidades contables reside en la depauperada situación económica. “Cuando se le pague al trabajador un salario digno con el que se pueda vivir, seguro se acaban muchas manifestaciones de corrupción”, aseguraba un forista en el periódico Escambray.

No obstante, “aunque se puede comprender que tenemos problemáticas que afectan la vida cotidiana de los cubanos, por principio, no aceptamos que eso deba conducir a conductas de ilegalidad”, subrayó el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, durante la clausura del primer Taller Internacional de Auditoría y Control (2014), en La Habana.

Por otro lado, también están quienes simplemente han querido amasar fortuna. La Contralora General, Gladys Bejerano, ha señalado que el móvil fundamental sigue siendo el “desvío de recursos” para la venta ilícita y el “enriquecimiento indebido”.

En ambos casos, a la cuenta se suma la fisura moral de quienes dicen “luchar”, “inventar” “resolver”… donde debe decir robar.

No por casualidad las dos últimas Comprobaciones al Control Interno se han enfocado en sectores y procesos de suma importancia para las transformaciones actuales: descentralización de facultades empresariales, medidas para “enfrentar” el envejecimiento poblacional, otorgamiento de subsidios a la población, cooperativas no agropecuarias y la aplicación de pagos por resultados. Más allá de las empresas, la Contraloría tiene la atribución de verificar el patrimonio y la conducta ética, de cuadros y dirigentes estatales.

Sobre los millones perdidos del principio no se sabe mucho más: se aplicaron “severas medidas” a nueve directivos, que ahora enfrentan procesos penales; y 114 funcionarios y trabajadores fueron sancionados con “medidas disciplinarias de menor rango”, por su responsabilidad colateral.

Que la Ley 107 contemple un capítulo llamado “De la participación popular” brinda alguna esperanza. “Es la sociedad la que tiene que controlar el gasto presupuestario, porque estamos controlando entonces el gasto de nosotros”, comentó el director de Ejecución del Presupuesto del Ministerio de Finanzas y Precios, Jesús Matos.

Exacto; estamos de acuerdo. Pero para eso hace falta información, transparencia, y capacidad real para proyectarse y actuar. No puede haber socialismo (mucho menos, próspero y sostenible) si los trabajadores no participan.

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Los alimentos como arma

Cuba Central • 10 de Abril, 2017


Durante un siglo, Estados Unidos ha suministrado alimentos a las naciones a partir de la creencia de que el hambre y la hambruna socavan la estabilidad y amenazan nuestros valores y nuestra seguridad. Después de que los intentos por parte de los presidentes Ford y Carter de embargar los envíos de grano a la Unión Soviética les saliera mal, es un artículo de fe que Estados Unidos renunciaría al uso de los alimentos como arma política.

Los esfuerzos recientes para atacar en el Senado una nominación al Gabinete y, por separado, para descarrilar en la Cámara la legislación para promover las exportaciones de alimentos, nos recuerdan cómo este principio es tenido en cuenta en el incumplimiento por los políticos que tienen a Cuba en la mira.

Las ventas de alimentos a Cuba enfrentan menos restricciones bajo el embargo de Estados Unidos que otros productos o servicios, pero están constreñidas por una limitación significativa. En contraste con la forma en que realizamos las ventas de productos agrícolas estadounidenses a cualquier otra nación, la Ley de Reforma de las Normas de Comercio y Aumento de la Exportación de 2000 (TSRA) prohíbe cualquier crédito o garantía estadounidense para la exportación de alimentos a Cuba. En su lugar, Cuba debe pagar en efectivo por adelantado.

Ningún otro país impone esta limitación a sus agricultores, y la TSRA exige un precio. Mientras que Cuba ha comprado más de $5,3 mil millones en productos agrícolas y productos alimenticios en los últimos 15 y más años, según el Consejo Económico y de Comercio de EE.UU.-Cuba, nuestros agricultores podrían haber vendido mucho más. Como dijo el Senador de Kansas Jerry Moran al Senado de Estados Unidos el mes pasado, “cuesta entre $6 y $7 la tonelada enviar grano de Estados Unidos a Cuba. Cuesta alrededor de $20 a $25 llevar ese mismo grano desde la Unión Europea”.

Los alimentos cultivados en Estados Unidos deberían ser atractivos para Cuba, que depende de las importaciones para el 60-80 por ciento de sus necesidades de alimentos, dadas nuestras ventajas de calidad, proximidad y precio. Pero Cuba prefiere satisfacer la mayoría de sus necesidades alimenticias comerciando con proveedores de otros países que pueden ofrecer financiamiento de crédito a Cuba. Como resultado, ha reducido las compras de alimentos de Estados Unidos, que alcanzó un máximo de $710 millones en 2008, pero cayó a $232 millones el año pasado.

Con esta sanción unilateral, elevamos los costos de poner comida en la mesa de los cubanos en toda la Isla, mientras regalamos cuota de mercado a nuestros competidores. Como dijo el senador Moran en un discurso reciente en el pleno del senado, “tengan en cuenta que cuando no vendemos productos agrícolas a Cuba, alguien más lo hace. … Cuando no podemos vender a Cuba el trigo proveniente de un campo de trigo de Kansas, están comprando ese trigo a Francia, a Canadá, a otros países europeos”.

Durante años, los legisladores de estados agrícolas como el senador Moran y el congresista Rick Crawford de Arkansas han presionado al Congreso para promulgar leyes que permitan a los agricultores estadounidenses vender al mercado cubano con financiamiento de crédito. Pero han sido frustrados una y otra vez por los partidarios extremistas del embargo, quienes critican estos intentos por considerarlos como una concesión al “régimen de Castro”.

Aquí hay dos ejemplos:

El presidente Trump nominó al exgobernador de Georgia Sonny Perdue para ser aprobado como Secretario de Agricultura. Todos los nombramientos de otros secretarios de gabinete han sido aprobados por el Senado de Estados Unidos, excepto Sonny Perdue, cuyo voto se ha retrasado por el tema de la venta de alimentos a Cuba.

Durante su audiencia de confirmación ante el Comité Senatorial de Agricultura, Perdue le dijo al panel: “Nos encantaría tener a Cuba como cliente”, pero el Congreso tiene que aprobar legislación para arreglar los problemas de financiamiento que deprimen las ventas estadounidenses a la Isla.

“Creo que si conseguimos financiamiento privado –y ya hay algunas propuestas para hacerlo– agricultura estadounidense tanto en las Llanuras Altas como en la Costa del Golfo y la Costa Este tienen una oportunidad maravillosa”, dijo Perdue en respuesta a una pregunta de la Senadora Amy Klobuchar (Minnesota). “Ese es un país que tiene hambre. Encabecé a Cuba una delegación de Georgia en 2010 y querían nuestro producto. Simplemente no podían pagarla basándose en la crisis financiera en la que estaban. Así que, esperamos que podamos mitigar eso”.

Sin embargo, después de que el comité aprobara su nominación, el senador Robert Menéndez, de Nueva Jersey, bloqueó una votación en el pleno del Senado, con el apoyo del senador Marco Rubio de la Florida, debido a las declaraciones de Perdue acerca del financiamiento de las exportaciones de Estados Unidos a Cuba.

No fue hasta que ambos senadores mantuvieron conversaciones privadas con Perdue, cuyo contenido no se reveló, que señalaron su disposición a que su nominación fuera votada por el pleno del Senado. Nos queda imaginar lo que les prometió. Como dijo un reportero del High Plains / Midwest Ag Journal, “si Perdue ha cambiado desde entonces esa postura no se ha aclarado”.

Y está además el caso del representante Rick Crawford (republicano por Arkansas), promotor de la Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba, el proyecto de ley de la Cámara de Representantes para solucionar el problema de las finanzas agrícolas. Hace casi un año, la presión proveniente del Liderazgo Republicano de la Cámara de Representantes impidió que el representante Crawford obtuviera una votación en la Cámara de Representantes acerca de su propuesta, en un momento en que era probable que se aprobara.

Después de recibir una promesa de audiencia acerca de la legislación el otoño pasado, le dijeron que los legisladores del sur de la Florida que están a favor del embargo trabajarían con él para lograr una versión que fuera aceptable para ellos. A pesar de un esfuerzo bien organizado por obtener mayores niveles de apoyo y copatrocinio de la legislación, el esfuerzo parece ser desviado no sólo por los ideólogos anticastristas, sino por el Congreso en un estado de quietud y días de lentitud antes del receso de verano para que un acuerdo sea llevado ante el pleno del Congreso.

Consideren dónde nos deja todo esto. Tenemos, perdida en una negociación, una legislación para ayudar a Cuba a alimentar a su gente con alimentos que se cultivan en Estados Unidos; un nominado a la Secretaría de Agricultura cuyo “amor” declarado por la venta de alimentos a Cuba tenía que ser sofocado para que se lograra su confirmación; un Secretario de Estado que se comprometió a que ningún proyecto de ley para “debilitar” el embargo obtendría la firma del Presidente Trump hasta que se hiciera su revisión política; y el senador Rubio asegurándonos que el presidente planea tratar a Cuba “como la dictadura que es”.

En conjunto, es una receta para hacer que los alimentos sean más costosos y menos disponibles para los cubanos y para empañar las dimensiones morales de la política exterior y el liderazgo de Estados Unidos.

(Tomado de Cuba Central)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

domingo, 9 de abril de 2017

El libro prohibido de la economía (II)

Por Fernando Trias de Bes

LAS DEFINICIONES PROHIBIDAS DE:

Marketing.

Necesidad.

Pirámide de Maslow.

Ciclo de vida familiar.

Proceso de compra.

Prescriptor.

Competencia perfecta.

Servicio técnico.

Obsolescencia.

Fecha de caducidad.

Cantidad de producto.

Sorteo.
Cantidad gratis.

Dos por uno.

Tarjeta de fidelización.

Folleto.

Compra por impulso.

Atención al cliente.


MARKETING

Versión oficial:

Marketing es un proceso social por el que los individuos y los grupos obtienen lo que necesitan y desean a través de la creación e intercambio de productos y su valoración con otros (Philip Kotler). El marketing tiene como objetivo el conocer y comprender tan bien al consumidor que el producto se ajuste perfectamente a sus necesidades (Peter Drucker).

Versión prohibida:

El marketing se ha convertido en «cómo engañar sin mentir».

Conocer las herramientas con que van a tratar de seducirle es importante. Es bueno saber lo que las marcas que actúan con poca ética pretenden cada vez que nos enfrentamos a ellas en un supermercado o nos planteamos suscribir un servicio.

La información que aquí le proporciono le hará mucho menos vulnerable a las poderosas herramientas del marketing; podrá ser mucho más fiel a sus propios criterios y preferencias, y será menos influenciable por la publicidad, las promociones o las ofertas; comprará solo aquellas cosas que necesite verdaderamente, y cuando no las necesite pero aun así las adquiera, tendrá, por lo menos, plena consciencia sobre su acto de compra.
Así que empecemos por eso, por las necesidades. ¿Qué necesita usted verdaderamente?


NECESIDAD
Versión oficial:

Objeto, servicio o recurso que es necesario para la supervivencia, bienestar o confort de una persona.

Versión prohibida:

Es una carencia irrelevante que el marketing va a convertir en un deseo perentorio.
El sociólogo Abraham Maslow propuso hace años una teoría muy conocida en los departamentos de marketing, pero casi desconocida para la gente, y que sirve para despertar deseos de compra.

Se trata de la pirámide de Maslow.

Maslow establecía diferentes jerarquías de necesidades, según lo perentorias que resultaban para un ser humano. Estas jerarquías son importantes porque representan el orden en que las personas van a procurar satisfacerlas.

Las primeras necesidades son las fisiológicas: comer, beber, refugio y dormir. En una segunda jerarquía, está la necesidad de seguridad, de sentirse sano y a salvo. Luego, la necesidad de afecto o pertenencia a un grupo (afiliación), una clase social, una ciudad, región o país. A continuación, está la necesidad de autoestima. Por último, las necesidades que tienen que ver con la autorrealización.

Veamos:




El primer nivel es el realmente necesario. Sin respirar, comer, beber o descansar, uno se muere. Son necesidades importantes porque aseguran la supervivencia. De estas, realmente, no puede prescindir nadie. Sin ellas, la vida sería difícil. Otra cosa distinta es cuánto necesitamos comer y cuánto necesitamos beber. En este nivel de la pirámide no hablamos del «cuánto» porque, en caso de ser más de la cuenta, no estaríamos ante una necesidad fisiológica, sino ante una necesidad de placer o disfrute.


El resto de necesidades, y esto es lo importante, son relativamente rescindibles. Claro que es mejor vivir con seguridad física. Pero sin ella, mientras no pase nada, es posible vivir.

Se denomina pirámide porque establece el orden en que priorizamos nuestras necesidades. Uno no pasa al segundo nivel hasta que no satisface el primero. Es decir, primero me alimento y después lucho por mi seguridad; cuando me siento seguro, lucho por mi afiliación; luego busco ser reconocido y, finalmente, la realización personal.

Lo lógico sería concentrar la mayor parte de nuestro gasto en la base y, proporcionalmente al tamaño de los pisos de la pirámide, destinar menos a necesidades menos perentorias.

Pues resulta que es precisamente al revés. A lo largo de su vida, una persona gasta mucho más en perfumes, automóvil, formación, etc., que en necesidades perentorias. ¿Es un error? No. Es una consecuencia del desarrollo económico. En un país subdesarrollado, el gasto se concentra en la base y no llega para nada más. O sea, que en cierto modo es una buena noticia que podamos dedicar nuestro dinero a satisfacer las necesidades más psicológicas. Aun así, le recomiendo que lleve consigo una pequeña fotocopia de la pirámide de Maslow y cada vez que se plantee comprar algo, compruebe a qué jerarquía de necesidades está dedicando su dinero.

Comprobará entonces que este asunto es complejo, pues cuando compramos algo, estamos satisfaciendo un poco de cada una de las necesidades de los distintos niveles de la pirámide al  mismo tiempo. Por ejemplo, quien compra un coche compra transporte, seguridad, afiliación, reconocimiento y satisfacción personal. No somos conscientes. Pensamos que necesitamos un coche cuando en realidad los fabricantes de coches añaden al vehículo un montón de elementos para satisfacer deseos a lo largo de toda la pirámide.

¿Y por qué? Pues porque de esa manera usted estará dispuesto a pagar más.

Esto que para un coche es obvio, se observa también en los productos más impensables. Cuando por ejemplo compra un chicle, también compra seguridad (que no sea nocivo), pertenencia o afiliación (el chicle que compra la gente con la que va), reconocimiento (ser percibido como una persona que sabe lo que compra) y autorrealización (me concedo un pequeño capricho).

No hay nada de malo en ello, pero lo que nadie se plantea es: ¿cuánto pago por cada una de estas necesidades? Pues, no lo olvide, están todas incluidas en el precio.

Para responder, haremos un ejercicio con un coche de alta gama. Imagine que está pensando comprar un coche y está a punto de decidirse por un BMW.



En la pirámide de Maslow, usted está satisfaciendo varias necesidades. Debemos ir una por una, siguiendo un orden jerárquico. La primera necesidad que le mueve a gastarse, pongamos, 40 000 euros en un BMW es la necesidad de transporte. Necesita un coche para desplazarse al trabajo o fuera de la ciudad con su familia los fines de semana. Esta es una necesidad importante y respetable.

La pregunta es: de los 40 000 euros, ¿cuántos son en realidad para transporte? Para aislar esa parte del precio debemos buscar la alternativa más económica de transporte que tiene al alcance de su mano.



Puede ir al trabajo en metro y puede desplazarse los fines de semana con transporte público, coche de alquiler o taxi. Ya sé que es más incómodo, pero la comodidad no es, de momento, la necesidad que estamos analizando. Estamos de momento considerando la de transporte, así que ciñámonos a eso, por ahora.

Siendo estrictos y pensando, muy racional y analíticamente, que todos los desplazamientos que vaya a hacer con su coche de alta gama los podría hacer con los sistemas alternativos que le he planteado: transporte público o alquiler de vehículos, si hace los números y calcula cuál sería el coste anual de estas  alternativas, comprobará que sale mucho, pero que mucho más a cuenta que comprarse el coche. Se ahorrará muchos miles de euros. Yo tengo un amigo que, de hecho, hace eso. No tiene coche. Se desplaza solo en taxis o para recorridos más largos o de varios días alquila un vehículo. Su coste anual de transporte es irrisorio comparado con el mío que, tonto de mí, sí que tengo coche propio.

Tras realizar el cálculo del coste de sus necesidades de transporte con sistemas alternativos no privados, sabrá la parte del precio que, multiplicado por los años que le vaya a durar el coche, estará usted pagando por la necesidad «transporte» al comprarse el BMW. Hagamos un ejemplo. Pongamos que, entre tarjetas de metro, autobús, taxis y coches de alquiler usted gastara 500 euros al año. Si el coche le va a durar 10 años, significa que, de los 40 000 euros que vale el BMW, 5000 (500 euros por 10 años) son para pagar la necesidad «transporte». Paga 5000 euros por transporte puro y duro y 35 000 por otras necesidades que no tienen nada que ver con la necesidad de transporte stricto sensu.

Cuando planteo este ejercicio a una persona, lo primero que hace es enviarme a la mierda. Luego, tras pedirme disculpas, me dice que con vehículo propio tendrá mayor comodidad. Cogerá el coche siempre y cuando quiera, lo tendrá a su permanente disposición y además se ahorrará el tedioso trabajo de tener que reservar y devolver un coche, o tener que llamar al taxi, o tener que desplazarse a las paradas de transporte público.

Bien. Eso significa que, de los 35 000 euros, hay una parte de su dinero que está usted empleando en cubrir, según Maslow, la necesidad de «comodidad». Totalmente respetable. Cada persona se gasta el dinero en lo que quiere. Pero lo que a mí me interesa es enseñarle cómo piensan desde los departamentos de marketing. Porque ellos saben que vendiendo coches cubren la necesidad de transporte y comodidad. Así que deben asignar un precio a cada necesidad. Por tanto, también hay que ponerle precio a la comodidad. Y, lo más importante, quiero que usted aprenda a saber cuánto paga por las necesidades accesorias que las marcas le añaden a los productos que compra.

¿Cómo podemos calcular cuánto paga por la comodidad? Es muy simple. El coste de la comodidad de tener transporte privado se calcula comparando qué costaría comprar el coche más sencillo del mercado. Sí, el más sencillo. Supongamos que el coche  más sencillo con igual número de plazas y capacidad de maletero que usted requiere cuesta en el mercado 7000 euros. En tal caso, podremos afirmar que las necesidades transporte y comodidad podrían ser cubiertas solo con 7000 euros. Dado que 5000 era el precio de la necesidad «transporte», significa que, si se quedara este vehículo, estaríamos tasando el precio de su comodidad (para los siguientes diez años) en 2000 euros. Con 7000 euros compra 5000 euros de transporte público alternativo y 2000 euros de comodidad para tener vehículo propio.

Hasta los 40 000 que vale el coche que va a comprar faltan todavía 33 000 

euros. ¿Qué diantre está usted comprando?

Cuando a una persona le explico esto y todavía no la he convencido de que se compre el coche más barato del mercado, me dice que hay cosas que le preocupan, tales como la seguridad y prestaciones del coche. Una buena suspensión y unos buenos frenos evitarán lesiones en caso de accidente. Bien. Quiere usted ahora dedicar parte de su dinero a comprar la necesidad «seguridad por prestaciones». ¿Cuánto vale eso?

Para calcularlo, hacemos lo mismo, buscamos lo que los economistas llamamos el menor coste comparativo posible. Para ello, deberíamos realizar un análisis de las prestaciones de los distintos vehículos del mercado y seleccionar aquel más económico que iguale en prestaciones al de alta gama que se quiere comprar. La verdad es que los coches son cada vez mejores y que, dada la concentración de empresas del sector de automoción, las distintas marcas se fabrican cada vez en menos lugares distintos. Así, por ejemplo, Audi, Volkswagen, SEAT y Sköda, marcas de muy distinto precio, se fabrican en las mismas fábricas con los mismos estándares de calidad. Eso no significa que un Sköda sea igual que un Audi, pero sí que muchas prestaciones relacionadas con la seguridad son equiparables. Supongamos que con un Volkswagen uno tiene prestaciones parecidas a las del BMW que tiene en mente, cosa que no es descabellada. Si la diferencia entre ambos modelos es de, pongamos, 10 000 euros, ya tenemos el coste de esta necesidad. Y ya vamos conociendo mejor qué paga usted. Está pagando 5000 euros de transporte, 2000 de comodidad y 10 000 de seguridad y prestaciones, total 17 000 euros. Esto es así porque, si se ciñera a esas tres necesidades, con el Volkswagen tendría suficiente.

¿Qué  queda  hasta  40  000    euros?

23 000 euros. ¿Y en qué los gasta? Lo primero que distingue a dos modelos de coche de iguales prestaciones es el diseño.

Para saber cuánto paga por el diseño realizamos el mismo ejercicio (ahora ya ha aprendido cómo funciona). Buscamos un coche del mercado con iguales prestaciones y un diseño que le guste tanto como el que va a adquirir, pero que sea el más barato de cuantos diseños le satisfagan. Supongamos que ese coche costase 30 000 euros. Si renunciara al diseño podría usted comprar el de 17 000. Pero como quiere gastarse dinero en cubrir la necesidad «diseño», sería capaz de llegar hasta 30 000. Ergo, se gasta 13 000 euros en diseño.

Si todavía no accede a quedárselo y decide finalmente ir a por el BMW que inicialmente se planteó, es porque quiere esa marca. ¿Qué necesidad compra? Estatus, sentimiento de pertenencia a un grupo exclusivo (los tenedores de BMW) y autorrealización: «Yo tengo un BMW».

¿Y cuánto vale? Pues 40 000 euros menos los 30 000 del anterior modelo; es decir, 10 000 euros.

En resumen, al comprarse el BMW no ha comprado un coche, sino que ha dedicado estas cantidades de dinero a las correspondientes necesidades:



5000 euros a comprar la necesidad transporte;

2000 euros a comprar la necesidad comodidad;

10 000 euros a comprar la necesidad seguridad;

13 000 euros a comprar diseño;

10 000 euros a comprar autorrealización y sentimiento de pertenencia.

Realizado este ejercicio, lo siguiente es plantearse a qué necesidades puede renunciar o cuáles de ellas le resultan excesivamente caras para el placer que le proporcionan. Ahora ya puede hacerlo.



Esta es la forma en que desde el departamento de marketing de las empresas tratan de obtener el máximo dinero posible de su billetero. Si, al final, después de todo, usted quiere gastarse 10 000 euros en sentirse guay por tener una marca de alta gama de coche, pues perfecto. Pero ¿se había detenido alguna vez a calcularlo? Ahora ya le he dado las herramientas. Piense y decida bien en qué quiere gastar su dinero o, más bien, cuánto valen sus necesidades. Por lo menos, será consciente de en qué necesidades se gasta su dinero y cuánto valen.

Este ejercicio, realizado para un coche, es igualmente válido para un producto tan sencillo como el chicle de antes. Puede calcular cuánto gasta en mascar (podría no gastar nada y mascar un trozo de corteza de árbol; hay algunas francamente buenas de sabor y mucho más saludables para los dientes), cuánto en el tamaño de la goma de mascar, cuánto en duración del sabor, cuánto en su preferencia por el sabor y cuánto en la marca. Al principio le resultará difícil realizar estos cálculos. Y sé que en muchos casos obliga a haber probado o conocido los distintos productos alternativos, pero poco a poco irá aprendiendo a conocer qué necesidades concretas satisface y cuánto decide pagar por ellas sin hacer complicados cálculos.

A las marcas no les interesa que realicemos este proceso porque ponerlo todo junto, de algún modo, justifica el precio. El chicle empaquetado, el pack brillante, marca conocida, nombre atractivo, envase de tamaño aceptable, etc., vale un euro. Un ordenador cuesta 800 euros. Un coche de alta gama vale 40 000 euros.

Son un conjunto de cosas: una gran marca, seguridad, prestaciones, velocidad, comodidad… Todo junto vale la pena. Así es cómo las marcas nos van acostumbrando a comprar necesidades de las que, a lo mejor, podemos prescindir y de las que no prescindimos, no porque no podamos, sino porque no sabemos cuánto pagamos por cada una de ellas.

Ahora ya le he enseñado. Es muy simple. Para cada necesidad, busque siempre la alternativa más barata a su alcance, compárela con lo que compra y sabrá el precio de su siguiente necesidad en la jerarquía de necesidades de Maslow.

Continuará

HACIA UN REPLANTEAMIENTO DE LA GESTIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN EL MARCO DE LAS TRANSFORMACIONES DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO

María Mercedes Machín Hernández mariamercedes@escg.cu 
Silvio Calves Hernández silvio@esceg.cu 

Escuela Superior de Cuadros del Estado y del Gobierno 

Resumen 

El sector público juega un papel importante en los momentos actuales, ante las transformaciones derivadas de la actualización del modelo económico cubano. La complejidad de las tareas y acciones que se ejecutan presupone un replanteamiento en la gestión de las organizaciones gubernamentales sobre la base de la eficacia, la eficiencia y la efectividad. La noción de maximizar bienestar o incrementar la calidad de vida de los ciudadanos está llamada a incrementar el impacto en la sociedad, en congruencia con la puesta en práctica de actividades que propicien el desarrollo económico y que respondan a los intereses de los ciudadanos y a sus necesidades sociales. 

Palabras claves: administración pública, eficiencia, eficacia, efectividad, gestión, ciudadano. 

Revista Cubana De Ciencias Económicas-EKOTEMAS- http://www.anec.cu/ekotemas 

Introducción 

La preocupación por el funcionamiento de las organizaciones públicas es un fenómeno creciente en las sociedades actuales donde la noción de maximizar bienestar o incremento de la calidad de vida de las personas se encuentra indisolublemente relacionada con la eficacia, la eficiencia y la efectividad. 

La presente coyuntura mundial está caracterizada por el peor escenario económico del capitalismo desde la Gran Depresión de los años treinta. Naredo (2008, p. 1) indica que hay que insistir en que la gravedad de la crisis actual viene marcada por la deriva especulativa de la mayor parte de las inversiones acometidas durante el auge del sistema capitalista. 

En este contexto, las fórmulas de gestión existentes no responden a las demandas actuales. De ahí la necesidad de un replanteamiento en torno a la ejecución de políticas, programas y procesos de suma importancia en la toma de decisiones, urgiendo de este modo el reto que imponen los problemas públicos y necesidades de la sociedad. 

En Cuba, tras la actualización del modelo económico cubano, la gestión de la administración pública debe encaminarse sobre la premisa de que las organizaciones gubernamentales deben ser eficaces, con el objetivo de garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo con la consiguiente seguridad ciudadana, el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida de la población. 

Desde esta perspectiva, la prioridad está llamada a promover una gestión que permita guiar el funcionamiento de las organizaciones con un enfoque en sistema, sobre la base del liderazgo, la gestión de la información y el conocimiento y el control de la gestión pública. 

Hecha esta observación, la administración pública, para enriquecer su objeto e incrementar su efectividad, debe nutrirse del derecho, la economía, sociología, psicología, las tecnologías de la información y de las comunicaciones, ante los cambios y nuevas tendencias en su campo de acción que conllevan que los administradores públicos se enfrenten a retos y desafíos que imponen la sociedad actual. 

Según Guerrero (1997), de esta forma se rompe con el paradigma existente de que la administración pública es la fusión de la administración general con la política, avanzando hacia un enfoque donde esta no se encuentra como rueda suelta, sino que se compone de una matriz disciplinaria que impulsan su desarrollo a partir de sus contenidos, objetos de estudio y desde sus ámbitos de acción. 

Aspectos generales de la administración pública 

La administración pública aparece desde que el hombre se organiza en sociedades, más o menos complejas, en las que se distinguen la presencia de una autoridad, que subordina y rige actividades del resto del grupo, y que se encarga de promover la satisfacción de las necesidades colectivas fundamentales, relacionándose desde principio a fin con problemas sociales y económicos concretos (Pérez, 2011, p. 7). 

TRANSFORMACIONES DEL MODELO ECONÓMICO CUBANO 

En ocasiones el concepto de administración pública se relaciona con el de gobierno, el primero constituye un instrumento de gobierno para interpretar sus objetivos en aras de dar solución a los problemas de la sociedad, lo cual demuestra la subordinación o dependencia de uno al otro. 

En consecuencia, desde la visión de Darío (2015), la administración pública es la acción del Estado encaminada a concretar sus fines, sirviendo por medio de servicios públicos a los intereses de una sociedad. La administración selecciona, coordina y organiza las actividades del Estado con diferentes medios y con el personal adecuado, donde personas y bienes se constituyen como elementos necesarios para lograr la eficacia en la administración pública. 

En concordancia, los aspectos que engloba conllevan que en la formulación, realización, evaluación y modificación de las políticas públicas1 den respuesta a estos problemas, en armonía con los factores del entorno, y faciliten que los diversos actores de la sociedad en sus competencias respectivas incrementen el valor público que ponen en función del bien común de la ciudadanía. 

La administración pública en su misión de servicio a los ciudadanos no solo debe gestionar y agregar valor a aquellos bienes públicos de que dispone para su desempeño, urgiendo la necesidad de que en su gestión los problemas sean abordados desde prospectivas holísticas, o sea, de conjunto, ya que, por lo general, no responden a los algoritmos de solución de una ciencia en particular, sino que recaban de conocimientos integrados de diversas disciplinas. De ahí su carácter transdisciplinario. 

De esta forma se erige como ente crucial en la gestión de la administración pública el servidor público2, cuya finalidad fundamental está encaminada en las condiciones actuales a tener resultados que tributen al beneficio de la sociedad, sobre la base de los valores de humanismo, equidad, transformación social, inclusión, sustentabilidad, efectividad, apego a la legalidad, transparencia y rendición de cuentas. 

En este sentido, se debe tener en cuenta que las organizaciones públicas no son individualidades aisladas, sino entes societales que originan una relación simbiótica con el entorno. De esta forma, es necesario saber para qué existen y cómo lograr la transformación social, teniendo como máxima que las experiencias exitosas en un contexto no garantizan éxito en otros contextos. 

La administración pública en Cuba 

En Cuba han sido notables los logros alcanzados por el conjunto de órganos administrativos que desarrollan actividades para obtener bienestar a través de los servicios públicos. En el plano de la salud, deporte cultura, entre otros, estos logros han sido notables y de suma importancia, y la administración pública ha jugado un rol protagónico. 

No obstante, a partir de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, se evidenció la necesidad de repensar en torno a la administración pública en el desarrollo de conocimientos, capacidades y aptitudes en los servidores públicos, que rompan con el enfoque de gestión centralizada existente, y que estén orientados a propiciar una mayor flexibilidad para dar respuesta a los cambios del entorno, en correspondencia con el momento y el contexto actual. 

Dada las condiciones anteriores, Calves y Gutiérrez (2013) explican que, con la actualización del modelo económico cubano, el enfoque de la administración pública se encamina a separar las funciones estatales de las empresariales, así como a asumir un proceso de planificación de nuevo tipo en el marco de nuevas formas de gestión de la propiedad social. Además, es importante la reestructuración y racionalización del sistema de la administración pública, así como promover un sistema de gestión que guíe el funcionamiento organizativo, económico y control de las actividades. 

Es significativo señalar que, en la búsqueda de la efectividad, la tarea actual está dirigida a interpretar los objetivos anteriores en pos de mejorar la gestión. En ese sentido, el servidor público deberá asumir compromisos que abarcan aspectos relacionados con la transparencia, la eficacia, la eficiencia, la mejora en la oferta de los servicios públicos, el incremento en su formación y capacitación, la reorganización de procedimientos y procesos, así como también fortalecer principios y valores compartidos, desarrollar capacidades de proyección e innovación, establecer nexos de asociatividad y cooperación, y generar vasos comunicantes con su orientación al ciudadano. 

Ante los planteamientos anteriores, no es posible hablar de administración pública en los momentos actuales sin abordar el contexto o los elementos del macro y el microentorno en que se desarrolla, dado que se trabaja para y por el entorno, reconociendo las tendencias políticas, económicas, sociales, tecnológicas, jurídicas, así como las políticas públicas como eje transversal de agregación de valor público en la gestión. También es importante la valoración del impacto de la implementación de las medidas derivadas de los acuerdos del VI Congreso del PCC. 

No obstante, en el entorno de transformaciones en que estamos inmersos, la gestión pública debe tener la capacidad de dar solución a los problemas que se presentan como un elemento de primer orden, con la consecuente cadena de resultados que genera el cambio deseado y el impacto que genera valor agregado a la sociedad. 

Llegado a este punto, es necesario identificar dónde estamos y hacia dónde queremos ir, para poder evaluar los resultados obtenidos. El uso de indicadores constituye una alternativa que permite mejorar la planificación, medir el grado de cumplimiento de las metas u objetivos trazados, además de evaluar los resultados intermedios o finales a los que se arriban. 

En los estudios realizados sobre el uso de indicadores para medir la gestión, los autores hacen sus clasificaciones en término de economía, eficacia y eficiencia, buscando valorar el nivel de obtención de las metas u objetivos, y el consecuente nivel de recursos utilizados y el gasto incurrido, el grado de satisfacción por el servicio prestado, la calidad percibida por los receptores del servicio, además de la ejecución del presupuesto de acuerdo con lo planificado. Estos elementos revisten vital importancia para ver el presente y también para proyectarnos a futuro. 

Sin embargo, no se debe pasar por alto elementos relacionados con el control de la cadena de resultados de políticas, programas y decisiones, obtenidos desde y hacia la administración pública para estimular el logro de mayores niveles de efectividad y excelencia, elementos que generan calidad en el proceso de toma de decisiones. 

A su vez, es necesario establecer mecanismos que permitan rectificar desviaciones o corregir errores que puedan derivar en el no cumplimiento de los objetivos propuestos, en correspondencia con los indicadores que se propongan para medir el impacto. En ese sentido, los mecanismos que se establezcan deben responder a criterios de precisión, económicos, de equidad, ética, flexibilidad y de adaptabilidad a los cambios del entorno. 

Lo anterior se circunscribe a factores necesarios para lograr el éxito en la gestión y hacer uso de las tecnologías, lo que permite un mejor manejo de la información y ofrece un salto cualitativo en el desarrollo. 

Bustos (2014) asevera que la fuerza que tienen las tecnologías de la información y las comunicaciones, especialmente las redes sociales como promotoras de la información participativa y de la transparencia, favorece la implantación del gobierno abierto, o lo que es lo mismo, el paso progresivo de la democracia representativa a la democracia participativa. 

En la sociedad cubana actual se denotan avances en el proceso de informatización de la sociedad cubana; en el ámbito de la administración pública se pueden aprovechar las oportunidades que ofrecen hoy día estas tecnologías para el pago de impuestos, gestión de documentos y trámites, para llegar a más ciudadanos de forma directa sin intermediarios, y en la gestión pública con el uso de redes sociales, lo que contribuye a mejorar la comunicación, tanto interna como externa. Todo lo anterior deriva en mejoramiento de la calidad de vida de las personas. 

Señalar que las redes sociales no es algo del momento; como tales deben ser estudiadas con un alcance estratégico, debido a la nueva relación que genera entre los ciudadanos y los servidores públicos. En este sentido, hay que dar pasos para potenciar el uso de las redes sociales por parte de los primeros, y capacitar a los segundos sobre la base de instrumentos puntuales que permitan afrontar con garantías esta relación cada vez más directa. 

A modo de colofón, al abordar las cuestiones anteriormente descritas, emerge la necesidad de replantear los conceptos de eficacia y eficiencia en la consecución de una gestión pública que dé respuesta a los intereses de la sociedad. 

Reflexiones finales 

En el marco de las transformaciones que se están llevando a cabo en la economía cubana, la búsqueda de la eficacia y la eficiencia en la gestión pública conlleva la revisión de los modelos existentes para proyectar los posibles escenarios de desarrollo futuro. 

La adopción de filosofías tendientes a gestionar en la administración pública, con orientación a la calidad y excelencia en el servicio público, constituye las premisas de primer orden para dar respuesta a los cambios que se necesitan en la actualización del modelo económico cubano. 

El servidor público se erige como figura principal para la ruptura del enfoque de gestión centralizada existente, hacia una gestión que propicie una mayor flexibilidad para dar respuesta a los cambios del entorno en correspondencia con el momento y el contexto actual con orientación al ciudadano. 

Citas

1 Conjunto de decisiones y acciones emprendidas por el Estado para dar solución a un problema determinado. 

2 Persona que dirige y lidera procesos para dar respuesta a las inquietudes de los ciudadanos. 

Bibliografía 

§ Bustos, G. (2013). 10 razones para que la Administración Pública esté en las redes sociales. Disponible en: https://trabajandomasporunpocomenos.wordpress.com/2013/09/24/10-razones-para-que-la-administracion-publica-este-en-las-redes-sociales/ 

Fecha de consulta: 15 de enero 2016 

§ Cabrero, E. (1978). Evolución y cambio de la administración pública. Editorial INAP, México. 

§ Calves, S. y Gutiérrez, O. (2013). “Conceptos básicos de la administración pública. Problemas de la gestión en la administración pública”. ESCEG. La Habana. 

§ Darío, R. (2015). “Conceptualización de la administración pública”. Disponible en https://rudanasa.wordpress.com/2015/03/02/conceptualizacion-de-la-administracion-publica/ Fecha de consulta: 15 de marzo 2016 

§ Guerrero, O. (1997). “Principios de la administración pública”. Exposición realizada en el Aula Máxima de la Escuela Superior de Administración Pública. ESAP, Santa Fe de Bogotá. 8 de septiembre de 1997. 

§ Naredo, J. (1996). Desde el sistema económico hacia la economía de sistemas. Editorial Siglo XXI. Madrid. 

§ Partido Comunista de Cuba (2011). “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”. VI Congreso del PCC. 18 de abril de 2011. La Habana. 

§ Pérez, E. (2011). “La administración pública en el estado moderno: Enfoques teóricos para el análisis de la administración pública”. Trabajo final de grado. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.667/te.667.pd Fecha de consulta: 21 de marzo 2016