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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de octubre de 2020

Ordenamiento monetario, clave en la nueva estrategia socioeconómica de Cuba

Por Cubadebate, Randy Alonso, Oscar Figueredo, 
13 octubre 2020 


La Tarea Ordenamiento que incluye la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria en Cuba.  Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El ordenamiento monetario y cambiario en Cuba tiene un carácter interdisciplinario y transversal, incluye la unificación monetaria y cambiaria, la eliminación de los subsidios excesivos y gratuidades indebidas, así como la transformación de los ingresos, y su aplicación es una necesidad impostergable y un paso imprescindible para avanzar en la estrategia económica del país.

Como dijera el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la unificación monetaria y cambiaria no constituye la solución mágica a los problemas económicos y financieros, “pero sí nos debe conducir a la elevación de la productividad del trabajo y a un desempeño más eficiente de las fuerzas productivas”.

Para brindar al pueblo una información inicial sobre la Tarea Ordenamiento, que incluye la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria del país, comparecen en la Mesa Redonda el vice primer ministro, Alejandro Gil Fernández, y el jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge.

La transformación que la economía necesita para el bien del país y nuestra población

Vice primer ministro, Alejandro Gil Fernández, este martes 13 de octubre en la Mesa Redonda. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

Uno de los elementos más importantes de la estrategia económica y social es el ordenamiento monetario en el país, recordó el vice primer ministro, Alejandro Gil Fernández, al iniciar su intervención en la Mesa Redonda, y añadió que es una transformación que la economía necesita para el bien del país y nuestra población.

En esta información inicial a nuestro pueblo sobre el ordenamiento monetario, el vice primer ministro recordó una frase de Raúl Castro en la clausura del décimo periodo ordinario de sesiones del Parlamento, en diciembre de 2017:

“Aunque la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria por sí misma no solucionará mágicamente todos los problemas acumulados en la economía cubana, constituye el proceso más determinante para avanzar en la actualización del modelo económico cubano por el impacto que tendrá en todas las esferas del quehacer económico y social de la nación. Sin resolver eso, es difícil avanzar correctamente.

“Debemos ser capaces de, a la par que unificamos el sistema monetario, superar las distorsiones existentes en materia de subsidios, precios y tarifas mayoristas y minoristas, y como es lógico, las pensiones y salarios del sector estatal”.

Gil Fernández afirmó que para este proceso, con una estrategia en la que se viene trabajando hace algunos años y para cuya implementación se han ido creando las condiciones, Cuba cuenta con un sector estatal con cierto nivel de desarrollo.

“Se necesita lograr un encadenamiento productivo entre ambos sectores: estatal y no estatal, en condiciones similares, junto a otros actores económicos, así como incentivar las exportaciones”, señaló.

¿Por qué el ordenamiento monetario?

Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

El jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo Jorge, comenzó su intervención en la Mesa Redonda explicando que se trata de un tema complejo y transversal en la economía y la sociedad cubanas.

“Hay personas que piensan que el día que resolvamos la dualidad monetaria y cambiaria, se resolverán automáticamente todos los problemas de la economía”, pero “esto en automático no va a resolver todos los problemas de la economía cubana, que, como todos sabemos, tiene problemas estructurales en los que que habrá que continuar trabajando”.

Otra de las características de este proceso –continuó–, es que “cuando se toma la decisión y se inicia, no se puede virar atrás; hay que seguir con él, rectificando desviaciones. Económicamente, no es posible revertirlo”.

“Eso nos obliga a trabajarlo con mucho cuidado y rigor. En este proceso están creados 14 subgrupos de trabajo, donde participan más de 200 compañeros de diferentes organismos y académicos. Incluso, hemos consultado experiencias internacionales. Esta es la primera vez que abordamos estos temas en público, pero no es suficiente, habrá que ir explicando y aclarando poco a poco”.

Aclaró que, como otros procesos económicos y sociales tan grandes, este no está exento de riesgos.

“¿Por qué el ordenamiento monetario? Tenemos hoy un entorno monetario en el que es muy difícil que la economía funcione, digamos, de manera natural, tanto por el entorno monetario como las deformaciones estructurales. Eso lleva a que tengamos que hacer una conducción de la economía muy administrativa”.

Al respecto, mencionó fenómenos como las deformaciones en la formación de los precios. Tenemos un sistema de precios que no da señales claras del mercado a los productores. No quiere decir que Cuba vaya a una economía de mercado, pero el mercado existe independientemente de la voluntad nuestra, y a los productores les tienen que llegar las señales de ese mercado: si yo produzco algo, tengo que saber quién está dispuesto a comprar dichos productos”.

Los precios, aseguró, son una categoría sintética de la economía y en la formación de precios, tanto mayoristas, como minoristas, “tenemos muchas deformaciones”.

Históricamente, hemos usado un método de formar precios que es un margen de utilidad sobre los costos o sobre los gastos totales. “Eso, por supuesto, tiene deformaciones. No están correlacionados con el mercado mundial, es muy difícil comparar si una producción en Cuba es tan eficiente como su importación”.

Murillo se refirió al tema de los déficits salariales acumulados, partiendo del principio de que el salario tiene que cubrir las necesidades del obrero y su familia. “Tratando de resolver este asunto y sin haber hecho durante mucho tiempo una reforma salarial, se han venido tomado un grupo de medidas parciales, por sectores, no integrales, que de alguna manera resolvieron ciertos problemas en su momento”.

En la economía cubana, por ejemplo, existen casi 900 000 personas que tienen sistemas de estímulo en CUC, de entre 12 y 18 CUC por trabajador.

“Hay algunos que ganan 40; otros, menos. Pero como el tipo de cambio es 1x1, la empresa le paga al trabajador 10 CUC, este va a Cadeca (con tipo de cambio 24x1) y adquiere 240 pesos (CUP). El trabajador adquiere 240 pesos, y para los costos de la empresa solo son 10. Él aumenta la capacidad monetaria en Cadeca.

“No son tres o cuatro trabajadores, son 900 000. Y se preguntan hoy cómo quedarán sus ingresos en CUC, que multiplican por 24, cuando llegue la unificación monetaria y cambiaria y la reforma de salarios”.

Murillo se refirió también a la deficiencias en el sistema empresarial, “que no son pocas”. Por ejemplo, hay problemas de gestión, restricciones administrativas durante años que han acumulado un nivel grande de ineficiencia; problemas de incentivos a los exportadores y desequilibrios macroeconómicos.

Sobre este último, se refirió a los elevados déficits fiscales que se han debido aprobar en los últimos años, debido al alto nivel de transferencia del presupuesto del Estado al sistema empresarial, que “en gran medida está provocado por la dualidad cambiaria”.

Por ejemplo, una empresa exportadora vende en 500 dólares una tonelada de lo que produce, pero en pesos, cuando se suman los costos de importación y los nacionales, que incluyen el salario, el precio de esa empresa es 1000. Como el tipo de cambio es uno, recibe 500 pesos, y hay un déficit de los otros 500 pesos. Al no ser responsabilidad de la empresa, ese déficit es cubierto por el presupuesto del Estado.

A esto nos referimos, explicó, “cuando decimos que existe una alta transferencia del presupuesto del Estado hacia el sistema empresarial. Pero el presupuesto del Estado está para recibir del sector empresarial, en términos de impuestos por utilidades, por uso de la fuerza de trabajo, por rendimiento de la inversión”.

Con respecto al mercado internacional, Murillo señaló que para poder decir que una producción cubana es competitiva en el mundo, se acude a la solución ficha-costo-empresa (tomar el estado de los gastos de la empresa) y ficha-costo-país (tomar lo que la empresa paga en moneda nacional, hacerle un cálculo en dólar, expresarlo en dólar y compararlo con el mundo). Realmente es muy complejo”.

Un proceso complejo que representa una gran carga para los contadores en el sistema empresarial e institucional. La ficha de costo, por ejemplo, se debe presentar al Ministerio de Finanzas, se revisan los gastos, se aprueban o no. “No es un proceso por vía natural, de que yo exporté y me dieron el ingreso que me corresponde”.

Aunque se le ha ido buscando solución al problema poco a poco, es aún por vías administrativas y muy complejas.

“El entramado institucional que ha generado la dualidad monetaria y cambiaria en Cuba, no pensemos que se puede desmantelar en el corto tiempo por voluntad y fuerza de un grupo de personas. Todo esto tiene después efectos en las personas”.

Murillo insistió en que todas las medidas que se tomaron antes y durante los años más duros del Período especial, en su momento tuvieron un efecto positivo.

“No se trata de ponernos a criticar todo lo que se ha hecho. Lo que sucede es que con tantas medidas tomadas de forma parcial, no hay modo de avanzar en las transformaciones que requiere la economía, sin ordenarlo todo, y por eso se llama ordenamiento monetario. 

“Tenemos que buscar equilibrios macroeconómicos, reducir los déficits presupuestarios, hacer que el sistema empresarial sea más eficiente, pero en estas condiciones es muy complejo”, subrayó. “Estas complejidades desde el punto de partida, son las que demoran la toma de un grupo de decisiones”. 

El  jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y el Desarrollo de los Lineamientos dijo que “el problema no es tan sencillo como devaluar una moneda y quitar la otra. Hay un grupo de interrelaciones”.

“Sabemos que la población dice que ha sido un proceso muy demorado, algunas personas lo entienden más y otras menos. Luego, cuando uno lo explica, algunos logran comprenderlo; otros, no obstante, dicen que hay que acelerarlo”, afirmó.

Murillo recordó que en los dos últimos congresos del Partido han existido lineamientos relacionados con la Tarea Ordenamiento. En el VI Congreso del PCC, el lineamiento 55 dijo que se avanzaría hacia la unificación monetaria y cambiaria; mientras que el VII Congreso el mandato que realizó en su lineamiento 40 fue concluir el proceso de unificación monetaria y cambiaria. 

“Son casi 10 años en todo este proceso”, dijo.

“Este proceso tiene un impacto en todos los ámbitos. En la preparación han participado especialistas, funcionarios, académicos y directivos de instituciones y sectores en su concepción. No siempre coinciden los criterios, hay diferentes formas de enfrentar este problema en una economía, pero poco a poco hemos ido llegando a un consenso”.

¿Por qué la unificación monetaria y cambiaria en estos momentos?

Sobre esta pregunta, Murillo apuntó que no es posible avanzar en las otras transformaciones de la economía si no se ordena monetariamente el país.

“En el entorno de la crisis mundial que estamos viviendo, con el efecto de la COVID-19 y los decrecimientos en las economías, nosotros creemos que no podemos seguir esperando, por problemas prácticos. ¿Qué pasa si la situación empeora? El bloqueo está arreciando más que nunca, y los compañeros que estamos trabajando estos temas colegiamos que no es posible enfrentar otras cosas si no logramos un ordenamiento monetario para poder avanzar en temas más profundos en el modelo económico”.

En este sentido, habló del desarrollo de las cooperativas no agropecuarias. En Cuba, dijo, el cooperativismo no era un fenómeno ajeno, pero estaba sobre todo en el sector agropecuario. “Se comenzó un experimento en las cooperativas no agropecuarias, el cual se ha demorado mucho, ha tenido múltiples deformaciones que ya están estudiadas”.

“Imaginemos que creamos una cooperativa de la construcción que oferta servicios de la construcción en CUP y en CUC, y además tiene cuentas en ambas monedas. Ahora, una unidad presupuestada le sirve como inversionista para una labor constructiva.

“A esta entidad, el presupuesto del Estado le aprueba un presupuesto en pesos, pero con esos pesos compra CUC. Si tuviera que devengar 20 000 CUC por una obra (el tipo de cambio es 1x1), que compra con 20 000 pesos. Paga los 20 000 CUC a la cooperativa, y como esta tiene cuenta tanto en CUP como en CUC y cambia al tipo de cambio de Cadeca (1x24), va a Cadeca con los 20 000 CUC, los cambia a 1x24 y le paga a cualquier trabajador 10 000 o 12 000 pesos de anticipos mensuales. Luego vas y comparas eso con el salario de un albañil estatal, que solo gana 385 pesos”.

“Se desfavorece a unos actores económicos frente a otros”, dijo.

La complejidad de este entramado va mucho más allá. Siguiendo el ejemplo, el economista refirió que en el sector presupuestado se produjo un ahorro, ya que con 20 000 pesos tuvo una capacidad de pago de 20 000 x 24; mientras que la cooperativa tuvo un ingreso que no necesariamente tuvo que venir de su eficiencia.

“Cuando cualquier actor económico tiene beneficios en términos de gastos, o tiene beneficio en términos de ingresos por la diferencia de tipo de cambio, eso se llama en economía arbitraje, que distorsiona esa realidad”, puntualizó.

Si bien la entidad presupuestada tuvo un ahorro y la cooperativa tuvo un ingreso, “pero al que sí castigamos fue al exportador, porque cuando exportó los 500 dólares solo recibió 500 pesos y para que no tenga pérdida, el presupuesto del Estado tiene que poner los otros 500”. 

“No podemos seguir avanzando en las transformaciones de la economía, si no tomamos decisiones sobre estos temas, con las complejidades que tienen y los efectos que pudieran tener en la población”, afirmó.

¿En qué consiste el ordenamiento monetario?

“¿En qué consiste el ordenamiento monetario? En nuestro contexto, hay relaciones entre los diferentes actores económicos que sí hay que organizar de forma diferente”.

Marino apuntó que durante mucho tiempo se debatió si era posible resolver la unificación monetaria de otra manera en el tiempo.

“Tenemos CUP y CUC y tenemos tipos de cambio de 1x1 y 1x24. Uno pudiera decir: ‘Quito una de las dos monedas y doy los primeros pasos para unificar el tipo de cambio’. Pudiéramos, en el sector de las entidades estatales, pasar de 1 a 3 y 6x24, si se buscaba acercarlas al tipo de cambio de la población. Eso dilata en el tiempo, pero, además, hay que tomar en cuenta que si haces ese proceso gradualmente, y hay dos partes de la Tarea Ordenamiento (transformación de subsidios y gratuidades, y transformación de ingresos), vas acercando los tipos de cambio y esas dos cuestiones no las has tocado”.

Al comentar sobre los subsidios excesivos y gratuidades indebidas, tal cual aparece en los documentos del Partido, Murillo Jorge reconoció que todos los subsidios no son malos.

“Subsidiar a una familia de bajos ingresos es parte de la humanidad de nuestro modelo socialista. Y todas las gratuidades no son malas: la salud, la educación y todas las conquistas de la Revolución. El problema es cuando esto tiene un carácter masivo que no estimula la productividad del trabajo”.

En ese sentido, dijo que todos estamos subsidiados en estos momentos, incluso los que no trabajan. “Y al mismo tiempo a todos no nos alcanza el salario. Entonces, por un lado, nos subsidiamos todos y, por otro, no nos alcanza el salario a todos. Eso es algo que hay que transformar, de manera urgente.

“Lo mismo se subsidia a la persona que trabaja y aporta, que al individuo que no lo hace. ¿Es justo repartir la riqueza de esa forma en una sociedad?”, preguntó.

“No será posible eliminar los subsidios y gratuidades, o reducirlos gradualmente, si no hay una transformación de los ingresos, entendido este término como salario, pensiones, jubilaciones y la asistencia social”.

Entre las cosas que se han hablado en las redes sociales –continuó–, está el incremento de precios y salarios. “La Tarea Ordenamiento incluye cuatro elementos bien claros: resolver la dualidad monetaria, resolver la dualidad cambiaria, eliminar subsidios y gratuidades hasta donde sea posible en las condiciones de nuestra economía y hacer una transformación de los ingresos”.

En sus palabras recordó lo expresado por el presidente cubano en una Mesa Redonda anterior. Si solo se habla de que van a subir los precios y no se tiene en cuenta que van a subir los salarios, entonces el análisis no es correcto.

“En economía hay una gran teoría entre el salario real y el salario nominal. Nosotros, en este proceso, tenemos una gran aspiración y creo que la vamos a poder cumplir: que todos los asalariados queden en mejores condiciones que en el punto de partida en el que estamos”.

Hace poco se le realizó un incremento de salario al sector presupuestado y hubo que revisarlo varias veces, recordó. “En algunos casos, la diferencia de salario entre el que más aporta y el que menos aporta es muy poca. Todas las complicaciones que lleva mover salario en cualquier sociedad. Solo hacer una reforma de salario es un problema, y este es un tema que se ha trabajado por un grupo de personas de distintos organismos. En cualquier sociedad, hacer una reforma de salario es compleja, y nosotros vamos a hacer una reforma de salario y otras tres cosas. De ahí la gran complejidad”.

En cualquier sociedad este “es un proceso al que las personas están acostumbradas; sin embargo, la sociedad cubana es muy equitativa y no es posible hacerlo como se hace en otros lugares del mundo. Muchas veces, en otros países, se hace una devaluación y varias empresas no la soportan y van a la quiebra, y eso significa desempleo.

“La solución para nosotros con la Tarea Ordenamiento, aun cuando un grupo de empresas tiene serios problemas de eficiencia, no es tirar a las calles a 250 000 o 300 000 personas. El desempleo para nosotros no es una opción”, recalcó, pero, sin embargo, “no podemos seguir subsidiándole pérdidas de por vida a las empresas”.

Unificar los tipos de cambio conlleva una devaluación –dijo Murillo Jorge–, “y en cualquier lugar del mundo una devaluación genera ajustes: genera presión al sistema empresarial en la búsqueda de más eficiencia, y genera que las personas tengan que ser más productivas, más eficientes en el trabajo.

“Entonces, hay que hacerlo para que la economía se mueva de forma más natural, pero no estamos hablando de terapia de choque, todo lo contrarioPero sí va a haber más presión sobre los actores económicos, en términos de que sean más eficientes”.

Para poder seguir avanzando –continuó–, hay que hacer varias cosas fundamentales al mismo tiempo, entre ellas quitar una moneda y dejar un solo tipo de cambio (para anunciarlo habrá que esperar un poco, pero en su momento se dirá todo y habrá información para la población).

El jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos explicó que el tipo de cambio no es más que el valor de las divisas internacionales expresadas en términos de la moneda nacional.

“Si yo digo que el valor de la moneda es 1x20, estoy diciendo que en Cuba un dólar es igual a 20 pesos (reitero, es solo un ejemplo para ilustrar)”, dijo.

Otra de las preguntas más socorridas es cómo calcular el tipo de cambio en una economía. “Existen diferentes formas, una de ellas es tomar la canasta de monedas de otros países, generalmente con los que tiene muchas relaciones de comercio, y a partir de ella calculan un tipo de cambio. Y al mismo tiempo que calculan la canasta de moneda y el tipo de cambio, establecen una banda, en la que se enmarca ese valor cambiario”.

¿Por qué hay economías con más de una moneda? Murillo Jorge explicó que esto ocurre cuando la “moneda base” del país empieza a dejar de cumplir las funciones del dinero (medio de pago, unidad de cuenta y reserva de valor). En Cuba, tras la caída del Campo Socialista y una pérdida de más del 30% del PIB, el peso cubano no tuvo respaldo en la economía real y perdió sus funciones.

Casi siempre, cuando la moneda base deja de cumplir sus funciones de dinero, aparece otra, y además –como se necesita conducir las funciones del dinero– aparecen las economías excesivamente administrativas.

El experto hizo alusión a varios conceptos, como la tasa de cambio: precio de la divisa expresado en términos de moneda nacional. “No pensemos que los tipos de cambio pueden andar por un lado y la formación de precios por otro. Son dos procesos que se integran”.

Aclaró que el tipo de cambio en las mercancías importadas tiene un efecto directo en la formación de precios al interior de la economía.

En el caso de Cuba –con una economía abierta–, compra en el exterior anualmente productos por un valor de alrededor de 12 000 millones de dólares: casi el 50% de los combustibles, alimentos calculados en 2 000 millones de dólares y un número significativo de materias primas.

“Si devaluamos el peso, no habrá más remedio que incrementar los precios mayoristas, minoristas (aquellos que se decidan) y los salarios”.

La dualidad monetaria en Cuba implica que la economía funciona con dos monedas domésticas (CUP y CUC), que coexisten y comparten legalmente, en alguna medida, las funciones del dinero. En tanto, la dualidad cambiaria es la existencia de dos tipos de cambio legales, 1 CUP= 1 CUC= 1 USD para el sector de las empresas, mientras que para el circuito de la población es 25 CUP = 1 CUC = 1 USD.

Existen países que han tenido un tipo de cambio legal y otro establecido por el mercado, como es el caso de Vietnam y China, que tuvieron una moneda y dos tipos de cambio. El problema es acercar esos tipos de cambio, y de manera general lo que se ha hecho es acercar el tipo de cambio oficial al del mercado, casi siempre mayor.

¿Qué impacto tiene para las empresas nacionales operar con un tipo de cambio que iguala el peso con el dólar? “La sobrevaloración del peso cubano contra el dólar le ha quitado dinero a los exportadores y ha abaratado las importaciones, de ahí que sea más fácil importar que exportar”, apuntó Murillo Jorge.

“En la estrategia económica se habla de incrementar las exportaciones y sustituir las importaciones mediante los encadenamientos productivos. Con el peso sobrevalorado contra el dólar, eso no es posible. Esa política de Gobierno hay que acompañarla monetariamente, y para ello no basta quitar el CUC sino que también hay que devaluar el peso cubano”.

¿Cómo se realizaría el proceso de unificación monetaria?

En la Mesa Redonda, este martes 13 de octubre de 2020 se brindó la información inicial sobre la Tarea Ordenamiento, que incluye la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria en Cuba. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

¿Cómo se realizaría el proceso de unificación monetaria? “Se hace un día quitando el CUC, amanecimos y no existe el CUC”. Murillo explicó, sin precisar fecha, que la decisión se tomaría en el primer día de un mes, porque las empresas deben cerrar sus estados financieros.

Ese día, una nota del Banco Central de Cuba anuncia el cese de la circulación legal del CUC (no se emite más, el que está en poder de la población sigue circulando y el Estado lo va recogiendo hasta que se agota) y también la nueva tasa de cambio.

La población tendrá tiempo (se prevé que sea un periodo no menor de seis meses) para cambiar y gastar los CUC en su poder. Por ejemplo, las tiendas recogerán ese efectivo en las compras y devolverán los cambios en CUP, una medida que ya se implementa en el país, señaló el jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos.

Igualmente, se respetará el tipo de cambio vigente antes de la medida. Sea cual sea el nuevo tipo de cambio, las personas podrán realizar los canjes por el mismo tipo de cambio actual (24 CUP).

En el caso del sector empresarial, las cuentas en CUC se convertirán en CUP, 1x1, manteniendo su valor actual.

Murillo Jorge anunció que la unificación cambiaria no será un proceso dilatado e implicará una devaluación alta.

Este proceso –añadió– se realiza buscando competitividad, de ahí que genera un nivel de presión en el sector empresarial. Si se pusiera un tipo de cambio de 1 USD igual a 20 CUP, todos los insumos importados aumentarán los precios y, por consiguiente, aumentarán todos los precios mayoristas.

De acuerdo con Murillo, este crecimiento de los precios mayoristas también estará influenciado por la reforma salarial que se llevará a cabo en el país, porque las empresas deberán incorporar a sus costos la subida de los salarios.

“Devaluar la moneda y subir los salarios es sinónimo de crecimiento de precios, que significa inflación. El tema está en cuánto demora el incremento de los precios mayoristas en reflejarse en los minoristas”.

Este proceso de traspaso de la devaluación puede demorar de seis a 12 meses, aunque en algunos productos este reflejo sucede desde el primer día. “Si no hay crecimiento de los precios mayoristas, las empresas entrarían en pérdidas”, reiteró Murillo.

El problema está en lograr que el crecimiento de los precios no sea mayor al diseño de la subida de los salarios, porque sería una inflación por encima de lo diseñado. Independientemente de las señales del mercado, las propias características de la economía permiten crear condiciones para que esto no ocurra”.

¿Qué impacto tendrá la unificación en el sistema empresarial?

Hay un grupo de empresas que deberán realizar un esfuerzo grande para soportar el peso de la devaluación. Los estudios realizados arrojan que un grupo de entidades pudieran tener pérdidas en el primer año, y se diseñan soluciones como destinar recursos financieros para “calzarlas monetariamente” durante ese periodo.

De no subsidiar las pérdidas de esas empresas, habría que cerrarlas y ello generaría desempleo. “Ese programa de ayuda desde el Gobierno implicaría compromisos claros de las empresas sobre cómo reducir esas pérdidas en el tiempo y ganar competitividad”.

Con la unificación cambiaria se logrará una “corrección de precios relativos”, lo que significa que las materias primas nacionales serán más baratas que las importadas. “Con esto, el mercado empezará a dar señales diferentes a la economía”.

“Este es el efecto más grande que estamos esperando, una corrección de los precios relativos, un incremento de los salarios y mayor motivación para trabajar, aunque no sucederá de un día para el otro”.

Dos métodos para controlar la inflación en los precios del mercado mayorista

Marino Murillo Jorge destacó que una parte esencial de este ordenamiento es lograr que la inflación en los precios mayoristas no sea mayor a lo planificado. Para controlar eso –dijo– están previstos dos métodos fundamentales, sobre todo para garantizar que esos crecimientos se enmarquen dentro de lo esperado.

El primer mecanismo es mantener un precio centralizado a un pequeño grupo de productos, sobre todo en aquellos con presencia en varios sectores de la economía, como los combustibles. La segunda forma está en poner límites a los precios mayoristas formados por el sistema empresarial.

“Las empresas tendrán una mayor autoridad para establecer el valor de sus mercancías. No obstante, podremos calcular los componentes importados más el incremento salarial y a partir de allí fijar un tope en la cantidad de veces que un precio mayorista puede crecer respecto al salario mínimo. Pero sí es un objetivo flexibilizar la creación de precios mayoristas”.

Precios minoristas y canasta familiar normada

Respecto al mercado minorista, el jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos explicó que existe un grupo de productos vinculados al consumo de la población que se mantendrán con precios centralizados. No obstante, algunos mantendrán sus subsidios, pero en otros casos sí serán eliminados.

“En el caso de la canasta familiar normada, mantendremos algunos productos con precios centralizados y también subsidiados. Otros productos también tendrán costos únicos, pero sin subsidios. No obstante, estos últimos también se mantendrán dentro de la libreta de abastecimiento para garantizar que lleguen a todas las personas”.

Murillo Jorge reconoció que otra forma habitualmente empleada para controlar la inflación es garantizar mayores abastecimientos, pero destacó que en las actuales condiciones de la economía cubana esa no es una estrategia factible. “Esa forma indirecta de control no es posible ante nuestro déficit de oferta, pero una vez que la economía logre avanzar, también podremos utilizarla”.

Al concluir su explicación sobre este tema, comentó que cualquier incremento de precios pone presión en los ingresos de las personas; de ahí la importancia de llevar a cabo una reforma salarial para enfrentar esa y otras situaciones. En tal sentido, destacó cómo esa realidad es un buen ejemplo de por qué todos los elementos de la tarea de ordenamiento monetario se entrelazan entre sí.

Reforma salarial y subsidio a los más vulnerables

Para llevar a cabo la reforma salarial, Marino Murillo explicó que se tuvo en cuenta la llamada “canasta de bienes y servicios”, un mecanismo que agrupó no solo los productos entregados a través de la libreta de abastecimiento, sino también otro amplio grupo de bienes y servicios como el transporte, la recreación y otros.

En tal sentido, el cálculo del valor de esa canasta es el punto de referencia para formar los precios en el mercado minorista y para establecer el nuevo salario mínimo. No obstante, destacó que es imposible pretender resolverlo todo en el “día cero”, pero que cada paso forma parte del ordenamiento.

Respecto al aumento de los salarios, comentó que en el país existe una escala salarial compuesta por 32 grupos, en la cual alrededor de 29 000 personas cobran el salario mínimo. “Los nuevos salarios tienen que respaldar el consumo del obrero y su familia. Hemos estudiado la composición de los núcleos familiares en el país, compuestos por casi tres personas, de las cuales alrededor de dos tienen vínculo laboral.

“Entonces puede darse el caso de que en esos hogares una persona gana el salario mínimo y otra recibe hasta cinco veces ese valor, y, por tanto, puede suplir los gastos del otro miembro del núcleo que no trabaja. Sin embargo, también puede suceder que dos de esas personas perciban la cantidad mínima y no puedan llegar al valor de la canasta de bienes y servicios para cada una. En esos casos, intervendrá la seguridad social”.

En relación con este complejo tema, comentó que aparece el concepto de persona vulnerable, también contemplado en la estrategia de ordenamiento monetario. El objetivo –aseguró– es subsidiar a esas personas y no a todos los productos. “En este proceso nadie quedará desamparado”.

“Hay otras cosas que sí no subsidiaremos, como las pérdidas en el sector del comercio y la gastronomía. No es posible que el presupuesto estatal asuma esos gastos en empresas que no precisamente se caracterizan por el buen servicio o el control de los recursos”, apuntó.

Asimismo, anunció que el fondo de salario en el país subirá en 4.9 veces, mientras que el destinado a la seguridad social lo hará en cinco veces. Mientras tanto, los precios en el sector estatal tienen previsto aumentos muy por debajo de esos valores.

Murillo Jorge resaltó que ese es el gran tema de la reforma salarial. “Si la dinámica de crecimiento del salario es más alta que la del aumento de precios, entonces quienes trabajamos con el Estado estaremos en una mejor posición. Ese es otro de los objetivos del ordenamiento”, comentó.

Todo lo hecho en el tema de la reforma salarial tiene que ver con una mejor distribución de las riquezas, porque en la práctica no se han creado nuevas ganancias, dijo. Entonces, es prioridad eliminar subsidios y gratuidades indebidas, siempre protegiendo a niños y embarazadas, ciudadanos imposibilitados de trabajar o servicios de alto consumo nacional, como la electricidad.

Alejandro Gil: “Será difícil vivir sin trabajar”

En la conclusión de la Mesa Redonda, el vice primer ministro y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, afirmó que Cuba continuará ampliando y profundizando su modelo económico. De igual manera, reiteró la importancia de ejecutar las cuatro tareas contenidas en el ordenamiento monetario como única forma de lograr una verdadera transformación.

“No veamos esto como un mal necesario ni como un retroceso. Los cambios propuestos nos permitirán estar en mejores condiciones para enfrentar el contexto actual y salir adelante”, dijo.

Como antes lo hizo Murillo Jorge, reconoció que con el ordenamiento algunas empresas enfrentarán pérdidas, pero otras saldrán más fortalecidas. También serán beneficiadas aquellas entidades que sustituyan importaciones y tengan un desempeño económico eficiente. Asimismo, destacó la necesidad de crear riquezas para conseguir la prosperidad.

“Estas medidas son para el bien de todos. Quienes trabajamos con el Estado vamos a agradecer el aumento salarial y que el trabajo sea la principal fuente de ingresos. Va a ser difícil vivir sin trabajar, pero en medio de ese contexto daremos todo el apoyo a las personas vulnerables y no aptas para hacerlo. El ordenamiento monetario generará importantes beneficios para todos”, concluyó.

Vea la Mesa Redonda

En video, Presidente cubano expone los principios del Ordenamiento Monetario

 

Responsabilidad compartida y reactivación económica

Por Jorge Rodríguez Hernández

El Gobierno cubano, desde la asunción del Presidente
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se ha movido en una lógica, con cierto pragmatismo, en la implementación de la política económica, y lo ha realizado, a pesar de no tenerlas todas consigo. Baste recapitular la cronología de sucesos y acontecimientos diversos acaecidos en ese periodo gubernamental, para arribar a esas conclusiones.

La pandemia de la COVID-19 ha obligado a las máximas autoridades cubanas, a hacer un replanteo de los objetivos para el corto, mediano y largo plazos en términos económicos, sin apartarse de la lógica y pragmatismo inicial, aunque esto último no se reconozca de manera expresa. El confinamiento y las restricciones impuestas por la letal enfermedad postergó planes y programas económicos en el orden colectivo e individual, todo ello en un entorno hostil provocado por bloqueo norteamericano.

Pero el inmovilismo nunca ha sido lo más aconsejable en estas circunstancias, y mucho peor resulta el paternalismo. Ante un río crecido, con aguas encrespadas y turbulentas, las decisiones sabias y arrojadas suelen ser las más aconsejables. Siete meses de duro batallar contra la COVID-19, erosionaron aún más las de por sí menguadas finanzas internas.

En tales circunstancias, se hacía imposible seguir subsidiando por más tiempo la irresponsabilidad de algunos ciudadanos y acomodando el necesario protagonismo de la mayoría disciplinada, para mantener a raya la pandemia, con medidas sanitarias restrictivas, las cuales además de tener un alto costo económico, complejizan todavía más el entramado social y tensan el ambiente político por las propias dificultades económicas que afronta el país.

Ante esta realidad, someramente descrita, el Gobierno optó por la responsabilidad compartida con los ciudadanos, para mantener contenida la COVID-19 en las actuales circunstancias, donde aún no se dispone de una vacuna al respecto. A partir de ahora, toca  a uno y otros solventar los gastos generados por la pandemia en todos los órdenes, lo cual requiere, como es obvio, de una reactivación económica, y esta última corre a cargo de todos y cada uno de los actores y modelos de gestión económicos, tal como lo refrenda la Constitución de la República.

La naranja o pastel- para ilustrar un poco el asunto- se partió a la mitad, sin que las partes, obviamente, se desentiendan de su responsabilidad, menos aún en una sociedad como la nuestra.

Si se saca y no se ingresa

La ministra de Finanzas y Precios Meisis Bolaños Weiss informó que ese organismo de la Administración Central del Estado destinó mil millones de pesos para enfrentar la pandemia, lo cual equivale a un per cápita por habitante de unos 892 mil 800 pesos, aunque no todos enfermemos por el virus SARS-CoV-2 o requerimos de algún servicio como parte de los esfuerzos del Gobierno cubano, para minimizar, en lo posible, lo efectos negativos de la pandemia.

Por su parte, La Habana gastó en seis meses y medio de pandemia 125 millones de pesos, según declaró en la Mesa Redonda televisiva Jorge Luis Villa, coordinador de la actividad económica del gobierno provincial, e informó que la capital dejó de ingresar en ese periodo mil 400 millones de pesos, equivalentes al 14% del presupuesto.

Para reducir el déficit generado por la pandemia, la caja contadora debe sonar, obviamente.

Como La Habana no hay dos

El centro económico, social y financiero del país requiere reactivarse con suma urgencia, al igual que el resto de los territorios del país, y las cifras así lo confirman, pues como La Habana no hay dos.

n  Representa el 43% de la recaudación de la Oficina Nacional de Administración Tributaria, con respecto al país.
n  Acumula , de forma conjunta, el 50 % de la circulación mercantil y de la venta del comercio minorista.
n   Cuenta con 260 cooperativas NO agropecuarias de las más de 430 existentes en el país.
n    Posee más de 192 mil 500 trabajadores por cuenta propia.
n   En su geografía operan 593 empresas de las más de mil 770 existentes en Cuba. En Santiago de Cuba lo hacen alrededor de 113, y 107 en Holguín.
n   Aporta el 42% de la producción industrial del país.
n  Constituye el segundo destino turístico con más alojamiento: más de 12 mil 110 habitaciones en unas 64 instalaciones.
n    Agrupa el 56% del volumen de las inversiones que se ejecutan en Cuba.

Si bien habrá que observar con lupa la evolución de la COVID-19 en la llamada nueva normalidad, la cual cuenta con un código de actuación, también habrá  que hacerlo con relación a los réditos de la responsabilidad compartida entre Gobierno, ciudadano y familia, así como a la  decisiva conjugación de esta última con la reactivación económica.

Los incentivos son ahora mucho más importantes que nunca, como parte de la implementación de la agenda económico-social acordada. El costo-beneficio ha de ser también parte de esta estrategia gubernamental.

Lo que es bueno para las corporaciones no es bueno para Estados Unidos

Por Paul Krugman

Entonces Donald Trump ha vuelto a jactarse sobre el mercado de valores. Es un momento peculiar para hacer ese alarde. Después de todo, los inversores están atentos a las encuestas, que son cada vez más favorable a Joe Biden; FiveThirtyEight de Nate Silver le da a Trump solo un13 por ciento de probabilidad de ganar, y Otros modelos ponen sus posibilidades aún más bajas. Después de 2016, nadie va a ser complaciente, pero en estos días los analistas de Wall Street están hablando de la probabilidad de una ola azul, y al mercado no parece importarle. Entonces, el aumento de los precios de las acciones no es el respaldo que Trump cree que son. 

En cualquier caso, como yo y muchos otros hemos dicho repetidamente, el mercado de valores no es la economía. Históricamente, ha habido una conexión débil, en el mejor de los casos, entre los precios de las acciones y el desempeño económico; Paul Samuelson dijo en broma que el mercado había predicho nueve de las últimas cinco recesiones. Y me he preguntado si la conexión entre el mercado y la economía real, en particular, entre el mercado y lo que le importa a la mayoría de los estadounidenses, a saber, los empleos, se ha debilitado aún más con el tiempo. 

Bueno, recientemente un escrito de Frederik P. Schlingemann y Rene M. Stulz aterrizó en mi bandeja de entrada, y parece confirmar mis sospechas. Se titula “¿La bolsa de valores se ha vuelto menos representativa de la economía?”, Y su conclusión parece ser afirmativa, al menos en lo que respecta al empleo. 

Los autores hacen muchos análisis estadísticos y encuentran que la correlación entre la cantidad de trabajadores que emplea una empresa y su valor de mercado ha disminuido de manera constante con el tiempo. Sin embargo, una forma más fácil de ver lo que ha cambiado es observar la primera o dos corporaciones por valor de mercado. 

En la década de 1950, cuando Charles Erwin Wilson declaró que "lo que era bueno para nuestro país era bueno para General Motors y viceversa", tenía algo de razón. GM, que constantemente fue la empresa más valiosa o la segunda más valiosa en Estados Unidos (siguió intercambiando lugares con AT&T), empleó a más de medio millon personas; como porcentaje de la fuerza laboral, eso sería el equivalente a 1,5 millones de empleados en la actualidad. Y pagaba buenos salarios, así que lo que era bueno para GM era, de hecho, bueno para muchos trabajadores estadounidenses. 

En 2019, en cambio, la empresa más valiosa fue Apple, que solo contaba con 90.000 trabajadores estadounidenses. La empresa intenta venderse a sí misma como una fuente de empleo mucho mayor, afirmando tener un empleo ”.huella”Mucho más grande que su nómina directa. Aún así, el hecho es que Apple no emplea a muchos estadounidenses. Su valor proviene de su tecnología y poder de mercado, no de emplear a un gran número de personas para hacer cosas. 

Además, muchas de las ganancias reportadas por Apple provienen de sus subsidiarias en el extranjero (aunque gran parte de eso puede reflejar estrategias de evasión fiscal en lugar de una inversión genuina en el extranjero). Todo esto puede estar bien para los inversores, pero no es especialmente relevante para la gran mayoría de los estadounidenses, que poseen pocas acciones y dependen de los salarios para llegar a fin de mes. 

Entonces, volviendo a donde comencé, Trump jactándose del mercado es realmente una tontería en este momento. Incluso en sus propios términos, este es tanto o más un mercado de Biden que un mercado de Trump; y el mercado, que nunca fue un buen indicador de la economía, lo es aún menos de lo que solía ser. 

Cóndor coge oxígeno y reanuda los vuelos de largo radio

 Cóndor sobrevive actualmente gracias a un préstamo del gobierno alemán de 550 millones

 

La compañía Cóndor reanudará los vuelos de largo radio el 31 de octubre, a pesar de la crisis del coronavirus, según informan medios alemanes.  La aerolínea que perteneció al turoperador Thomas Cook unirá Frankfurt y Düsseldorf con Varadero en Cuba, según ha anunciado la propia compañía. 

Las autoridades cubanas habían permitido previamente que turistas alemanes ingresaran nuevamente en el país y el Ministerio de Relaciones Exteriores levantó su advertencia general de viaje. Además de los pasajes de avión, los paquetes turísticos también se pueden reservar a través de varios turoperadores, dijo una portavoz.

Cóndor se mantiene actualmente en el aire con un préstamo de rescate del gobierno alemán de 550 millones de euros y el 22 de octubre los acreedores decidirán si la empresa puede salir de una forma más leve del procedimiento concursal.

( Preferente)

ENTREVISTA A LENIN.

Por HG WELLS 

La finalidad principal de mi viaje a Moscú era ver a Lenin y charlar con él. Una gran curiosidad me empujaba a encontrarle y me hallaba más bien en disposición hostil. Me he encontrado en presencia de una personalidad muy diferente de la que me esperaba.

Los circulares, los amargos opúsculos publicados en Moscú bajo su nombre, que contienen tantas concepciones erróneas sobre la psicología del trabajador occidental y sostienen obstinadamente la absurda tesis de que lo que pasa en Rusia es la revolución social tal como la ha profetizado Marx, dejan apenas entrever la verdadera mentalidad de Lenin tal como pude apreciarla en nuestra entrevista.

Es cierto que se hallan en estas publicaciones algunos rasgos llenos de finura, evidentemente inspirados por él, pero en conjunto se limitan a recoger las ideas y frases estereotipadas del marxismo doctrinario.

Tal vez sea necesario. Tal vez este es el único lenguaje que pueden comprender los comunistas; tal vez la introducción de un nuevo dialecto, despistando a sus adeptos, los desmoralizaría.

El comunismo de izquierda es la espina dorsal de la Rusia de hoy; espina dorsal desgraciadamente desprovista de vértebras flexibles; cosa que no se puede curvar sino con extrema dificultad y solo mediante la adulación y la deferencia…

Moscú, con su bello sol de octubre, entre el vuelo de las hojas amarillentas, nos pareció en su conjunto más alegre y animado que Petrogrado. Hay más vida en las calles, es mayor la actividad comercial, los coches públicos son relativamente numerosos. Los mercados están abiertos. En general, las casas y calles no están en ruinas, como en Petrogrado, aunque se encuentren rastros de combates terribles que ensangrentaron las calles a comienzos de 1918. Una de las cúpulas de ese absurdo arquitéctonico que es la Catedral de San Basilio, a las mismas puertas del Kremlin, reventado por un obús, no ha sido reparada aún. Los tranvías no transportaban viajeros, pero servían al avituallamiento con viveres y combustible. En este sentido, la municipalidad de Petrogrado pretende haber conservado una organización mejor que en Moscú.

Las diez mil cruces de la capital soviética brillan aún al sol. Sobre uno de los pináculos más a la vista del Kremlin, despliegan aún sus alas las águilas imperiales. El gobierno bolchevique, bien sea por falta de tiempo, bien por indiferencia, no las ha abatido.

Las iglesias están abiertas; las genuflexiones, signos de cruz y besos a los iconos se prosiguen con la misma actividad de antaño, y los mendigos bajo los soportales apelan, como antes, a la caridad de los fieles. El famoso santuario milagrosos de la Virgen de Iberia cerca de la Puerta del Redentor es visitado por verdaderas masas. Muchas campesinas, no pudiendo llegar a penetrar en la pequeña capilla, besan, a falta de otra cosa, las piedras del umbral y del camino que allí conduce.

Enfrente, grabada en un panel de yeso adosado a la fachada de una casa se lee la inscripción, hoy famosa, colocada por los primeros revolucionarios de Moscú: “La religión es el opio del pueblo”. El efecto producido por esta inscripción es muy atenuado por el hecho de que en Rusia el pueblo no sabe leer, por regla general. A propósito de esta inscripción tuve una discusión, sin acrimonia, sino más bien divertida, con el señor Vanderlip, financiero americano que se había alojado en la Casa de los huéspedes donde estuvimos albergados durante toda nuestra estancia en Moscú.

Vanderlip hubiera dado mucho por ver borrar esa inscripción. YO sostenía que, al contrario, se la debería conservar a causa del interés histórico que presenta y también porque, según dije yo, la tolerancia religiosa debe extenderse a las convicciones de los ateos tanto como a las otras convicciones. Pero los sentimientos religiosos de mi amigo americano no le permitían adoptar mi punto de vista en este caso…

La casa de los huéspedes que compartíamos Vanderlip y nosotros, con un artista inglés en busca de aventuras y llegado a Moscú, no se sabía del todo como, para ejecutar los bustos de Lenin y de Trotsky, consistía en un vasto inmueble ricamente amueblado, situado en el número 17 de la Sofiskaya Naberezhnaya, inmediatamente frente al gran muro del Kremlin y del bosque de las cúpulas y pequeños campanarios de aquella ciudad imperial dentro de la ciudad misma. Vanderlip no me dio ninguna explicación de su presencia en Rusia. Se ciñó simplemente a decirme una o dos veces, en términos bastante vagos, que su misión era estrictamente financiera y comercial, y no tenía alcance político. 

Era, según me dijeron, portador de cartas de presentación del senador Harding para Lenin. Pero por temperamento, no soy curioso y no me esforcé en comprobar este aserto ni mezclarme en nada de los asuntos del señor Vanderlip. Tampoco le pregunté como era posible entregarse al menor negocio, a la menor operación financiera en un estado comunista, como no fuese con el mismo Gobierno, ni cómo era posible negociar con un Gobierno sin que las negociaciones pasasen a ser negociaciones políticas. Eran misterios demasiado profundos para mí. Por tanto, nosotros comíamos, bebíamos nuestro café y hablábamos en un atmósfera lleno de reserva…

Las operaciones previas de mi encuentro con Lenin fueron fastidiosas y aburridas. Pero todo acaba, y así, un día me puse en camino hacía el Kremlin acompañado de un tal señor Rothstein, bien conocido antes en los centros comunistas de Londres, y de un camarada americano provisto de un aparato fotográfico de dimensiones imponentes, él también personaje oficial, según me dijeron, agregado al ministerio de Asuntos Extránjeros ruso.

El kremlin, si mi memoria me es fiel, abria fácilmente sus puertas a los viajeros en 1914, por lo que se parecía en esto al castillo de Windsor. Se encontraba incluso la corriente de peregrinos y turistas que lo recorrían, bien en parejas, bien en grupos. Pero hoy día el Kremlin está bien cerrado y es de difícil acceso.

Nuestra entrada se complicó con formalidades sin fin. Tuvimos que exhibir varias veces pases y permisos antes de poder franquear el recinto exterior. Fuimos infiltrados a continuación a través de cinco o seis despachos llenos de escribas y centinelas donde nos inspeccionaron todas las costuras del vestido como quien dice antes de dejarnos penetrar en el despacho del jefe. Todas estas precauciones son quizá necesarias a la seguridad de Lenin; pero impiden a Rusia llegar hasta él, y lo que quizás es más importante, si se admite la necesidad de una dictadura efectiva, impiden también que las decisiones del dictador lleguen, tal cual, adonde sería preciso, y en el momento preciso. En efecto, si los hechos y los acontecimientos deben, para llegar hasta él, pasar por un filtro tan lento, los consejos y órdenes que da son sin duda filtrados en sentido inverso y pueden sufrir alteraciones graves durante la operación…

Llegamos al fin al gabinete de Lenin y le encontramos sentado y menudito, ante un enorme escritorio, en una vasta sala muy clara que daba sobre grandes espacios rodeados de cuerpos de edificio del palacio. Su mesa de trabajo me dio la impresión de ser un montón de hojarasca desordenada.


LENIN ENTREVISTADO POR HG WELLS.Otoño 1920

Yo me senté en un sillón al lado de aquel escritorio, y el pequeño hombre ( es tan pequeño que sus pies llegan apenas al suelo cuando se sienta en el borde de su silla) (1) se volvió hacia mí para hablarme, rodeando con su brazo un montón de papeles sobre los que se apoyaba. Se expresaba en excelente inglés. Pero ( cosa que me parece muy característica de la condiciones actuales de Rusia) el señor Rothstein recortó nuestra conversación, que creía necesario esmaltar con sus comentarios, observaciones y explicaciones personales. Mientras tanto, el amerciano maniobraba su aparato, tomando fotografía tras fotografía, con toda la discreción posible y con inaudita perseverancia. La conversación era, de todos modos, lo bastante interesante para prestar atención mucho tiempo a la lata que nos daba el fotográfico con sus cambios de placas y el clic repetido de su obturador…

Al ir a ver a Lenin esperaba tropezarme con las ideas preconcebidas de un marxista doctrinario. NO hubo nada esto. También me habían dicho que Lenin tenía la costumbre de sermonear la gente. Debo decir que en esta ocasión, al menos, se abstuvo. En las descripciones que de él se han hecho, su risa ocupa un gran lugar; seductor al principio, no tarda, se dice, en hacerse cínico. A esto no tengo nada que decir, pues tal risa, en nuestra entrevista, no apareció en absoluto.

Su frente me hace pensar irresistiblemente en la de alguien más que conozco. ¡Donde habré vista una cosa parecida? Me he acordado solo el otro día al ver a Mister Arthur Balfour charlando con sus amigos bajo una luz discreta tamizada por una pantalla. Lenin y Balfour (2) tiene exactamente el mismo cráneo redondeado en cúpula, el mismo cráneo un poco más desarrollado de una lado que del otro.

El rostro de Lenin es moreno. Su fisonomía, agradable y muy cambiante; la sonrisa le da mucha animación. Tiene un hábito debido a probablemente a un defecto visual; guiñar fuertemente un ojo cuando ha acabado de hablar. No se parece mucho a las fotografías que de él se ven, porque es de esas personas cuyos juegos de expresión tiene más importancia que los rasgos del rostro. Al hablarme gesticulaba un poco; sus manos se agitaban sobre los papeles amontonados en su escritorio. Hablaba de prisa, dominando su tema, sin afectación, sin rodeos, sencillamente, así como acostumbran a hablar algunos de nuestros mejores científicos.

Dos temas, a los que llamaré letmotivs, volvían sin cesar sobre el tapete y servían en cierta manera de gozne a nuestra conversación: uno de mí a él: “¿Hacía que destino piensa usted conducir a Rusia?¿Qué clase de Estado trata usted de crear?”. Otro de él a mí: “¿Por qué no estalla la revolución en Inglaterra?¿Por qué no trabajan ustedes en la revolución social?¿Por qué no destruyen ustedes el capitalismo y no establecen también un Estado comunista?”estos leitmotivs, bien entendido, se entremezclaban, reaccionaban uno sobre el otro, se iluminaban el uno al otro. El segundo traía colación el primero: “Pero ustedes que ya tienen su revolución social, ¿qué hacen con ella?¿Consideran ustedes que ha sido un éxito?”. Sobre lo cual, fatalmente, Lenin volvía a su punto de vista: “Para que nuestra revolución dé sus plenos resultados, sería necesario que el mundo occidental hiciese también la revolución, ¿por qué no la hacen?...”.

Antes de 1918 el mundo marxista consideraba la revolución social como un fin en sí misma. Los trabajadores del mundo debían unirse, derribar el capitalismo y vivr para siempre felices. Pero en 1918 los comunistas, con gran sorpresa propia, se vieron dueños de Rusia y puestos repentinamente en situación de dar una forma tangible a su ensueño milenario. Pueden invocar muchas excusas para el retraso en dar al país en que dominan un orden social nuevo y mejor; la prolongación del estado de guerra, el bloqueo, y otras mil cosas aún. Está claro, no obstante, que comienzan a darse cuenta de la falta de preparación absoluta de todo cambio radical implicado en el método del pensamiento marxista. Frente a cien problemas diversos, he señalado ya dos o tres, estos hombres de hoy están en un cruel apuro.

Pero el marxista que más a menudo encontramos, se pone furioso cuando le preguntáis si todo se hace como debiera hacerse y del modo más inteligente posible, en el nuevo régimen. Se parece al ama de casa susceptible que mientras está echando a la calle a la criada se esfuerza en probaros que en la casa reina el mayor orden. Se parece también a las sufragistas, ya olvidadas hoy, que nos prometían el paraíso en la tierra cuando nos hubiéramos desembarazado de la tirania de las leyes fabricadas por el sexo masculino.

Lenin, en cambio, Lenin, cuya franqueza debe dejar a menudo sin aliento a sus discípulos, ha dejado de pretender recientemente que la revolución rusa sea otra cosa que el comienzo de una era de experiencias ilimitadas.

“Los que han emprendió la tarea formidable de vencer al capitalismo deben estar dispuestos a ensayar método tras método hasta que hayan al fin descubierto el que debe guiarlos mejor a sus fines.”.

Nuestra conversación comenzó por una discusión sobre el porvenir de las grandes ciudades bajo el ´régimen comunista. Yo quería saber hasta qué punto concebía Lenin la desaparición gradual, pero rápida, de las ciudades en Rusia. La desolación de Petrogrado me había hecho comprender, mucho mejor que antes de verla, hasta qué punto la configuración y el plan de una ciudad moderna dependen de los almacenes y de los mercados. Abolid el comercio y las nueve décimas partes de los edificios de una ciudad correinte dejan de tener el menor sentido o la menor utilidad.

“Las ciudades se harán mucho más pequeñas”. Reconoce Lenin. “¿También serán enteramente diferentes de lo que son hoy? Digo yo. “Evidentemente, del todo diferentes”.

Le hice observar la enormidad de la tarea que esto implicaba. Esto significaba la muerte de las ciudades actuales y su sustitución. Las iglesias y grandes edificios de Petrogrado seríoan pronto como los de Novgorod la Grande, como los templos de Paestum o de Ankor. El admitió, sin tristeza ninguna, que la mayor parte de las ciudades se disgregarían y acabarían por desaparecer. Me pareció que aquello le alegraba el corazón, encontrar a alguien que comprendiese una de las consecuencias necesarias del colectivismo, consecuencia que muchos, incluso sus discípulos, no pueden concebir.

“Rusia”, me dijo, “tiene la necesidad de ser reconstruida del todo… Rusia necesita hacer algo enteramente nuevo…”. “¿Y la industria?, le pregunte, “¿no será también preciso reconstruirla de arriba abajo también?”. Me preguntó si me daba cuenta de lo que había comenzado a hacerse en este sentido en el país. ¿Acaso no había oído hablar de la electrificación total de Rusia?. Pues Lenin, que como todo buen marxista ortodoxo, se burla y denuncia de buena gana a los utopistas, ha acabado él también por ser víctima de una utopía, la utopía de los electricistas. Apoya con todo su poder un proyecto grandioso que comporta el establecimiento de grandes centrales eléctricas en Rusia, capaces de distribuir a provincias enteras luz, medios de transporte y fuerza motriz para la industria.


EL VII CONGRESO DE LOS SOVIETS APRUEBA EN 1920 EL PLAN DE ELECTRIFICACACIÓN DE LENIN

“A título de experimento”, dijo, “se han electrificado ya dos distritos.”. ¿Puede imaginarse un proyecto más atrevido, en aquel país llano, cubierto de bosques, poblado de campesinos analfabetos, en aquel país sin hulla blanca, sin técnicos, y cuya industria y comercio están en la agonía? Es preciso decir que en Holanda están en curso planes de electrificación del mismo género. Otros han dado y dan lugar a discusiones técnicas y financieras en Inglaterra. En estos países de población densa, de industria desarrollada, se comprende muy bien que este sistema pueda dar excelentes resultados, que pueda ser económico y llamado a rendir inmensos servicios. Pero aplicar este sistema del porvenir a la Rusia del presente, es cosa que pide un gran esfuerzo a la imaginación más resueltamente más creadora.

Me es imposible, en cuento a mí respecta, concebir la realización de nada semejante en este Rusia sombria y inescrutable. Pero el hombrecillo del Kremlin está lleno de confianza. Ve los ferrocarriles, hoy destrozados, sustituidos por un modo de locomoción eléctrico nuevo. Ve nuevos caminos desplegándose en largas cintas a través de todo el país. Ve un industrialismo comunista, enteramente nuevo y más feliz del que conocemos nosotros, instalándose pronto sobre las ruinas del antiguo. Y mientras yo dialogaba con él había casi logrado hacerme compartir su entusiasmo y su confianza con su visión…

“Pero”, le objeté yo, “en la puesta en práctica de vuestros proyectos ¿no le será a usted preciso contar en adelante con los campesinos enraizados en el suelo que les ha sido repartido?”. “Pues no se trata solamente de reconstruir las ciudades. Los últimos vestigios de la antigua organización agrícola y de la organización agrícola presente, deben desaparecer también.”.

“Ni siquiera hoy”, respondió Lenin, “no se debe creer que toda la producción agrícola de Rusia sea debida a los esfuerzos de los campesinos. Tenemos a trechos explotaciones que funcionan según los procedimientos modernos de gran cultivo. En aquellos lugares de condiciones favorables, el Gobierno Soviético pone valor vastos dominios en que los obreros sustituyen a los campesinos. Los resultados que obtenemos dan motivo a las mayores esperanzas. Se pueden desarrollar estas explotaciones. Las extenderemos primero a toda una provincia; después a otra. Los campesinos de las otras provincias, hoy propietarios, egoístas e ignorantes, no sabrán nada, probablemente, de la transformación que está en curso hasta que llegue su turno de expropiación… tal vez sea difícil vencer al campesino ruso en bloque, pero en detalle, la cosa no presentará la menor dificultad.”.

Al hablarme así de los campesinos, Lenin se me acercó en actitud confidencial, como si fuese posible que algún campesino estuviese junto a la puerta para sorprender la conversación… “No es solamente la organización material de una sociedad lo que ha de emprender usted”, le objeté yo, “Es todo un pueblo, al que se precisa dar una mentalidad nueva. Los rusos son por hábito traficantes e individualistas; es su alma misma y sus instintos lo que necesitará reformar enteramente si este mundo nuevo ha de sobrevivir.”. A esto Lenin me preguntó si yo había estudiado la obra de reorganización que los soviets han emprendido para la educación popular. Le hice el elogio de algunas cosas que había visto. Él se inclinó y sonrió complacido. Tiene una confianza ilimitada en todo lo que hace. “Pero esto no son más que cosas en embrión”, le dije. “Entendido. Vuelva usted dentro de diez años a ver lo que habremos realizado, para entonces.” Me respondió.

En Lenin comencé a darme cuenta de que el comunismo podía a pesar de todo, ya despecho del mismo Marx, tomar un poderío constructivo enorme. Después de los fatigosos fanáticos de la lucha de clases que yo había encontrado entre los comunistas, después de aquellos hombres de estériles fórmulas pétreas, después de darme cuenta varias veces su suficiencia uniformada y vacua, común a los discípulos de Marx, aquel hombrecillo extraordinario que reconocía con tanta franqueza la inmensidad y complejidad de su proyecto de comunismo, aquella concentración sencilla y sin afectación de todos los esfuerzos que aporta para hacerla triunfar, tenían, a fe mía, algo de carácter nuevo y refrescante.

Él posee al menos una visión clara del mundo nuevo, estudiado, reconstruido sobre planos inéditos. No le oculté mis impresiones. Por ejemplo, que ellos habían roto el espinazo al tráfico comercial antes de tomar las disposiciones necesarias para establecer un racionamiento. Incluso habían roto la organización cooperativa en vez de desarrollarla y servirse de ella. Y así muchas otras cosas. Esto nos condujo rápidamente a las divergencias esenciales de nuestras concepciones; la diferencia en suma, que existe entre el colectivista y el marxista, a saber: “¿Es necesario llevar a fondo la revolución social?¿Es verdaderamente necesario derribar completamente un sistema social y económico existente antes de que un nuevo sistema pueda comenzar a funcionar?”.

“Por mí”, expliqué yo, “creo que mediante una campaña de educación cívica, campaña sostenida y de gran envergadura, el sistema capitalista actual podría civilizarse y transformarse en un sistema de colectivismo universal.”

Lenin en contra, ha adoptado hace muchos años el dogma marxista de que la lucha de clases es inevitable y que conviene la supresión total del capitalismo como preludio esencial a toda tentativa de reconstrucción; el dogma de la dictadura del proletariado, etc.…

Necesitaba, pues, sostener, y lo sostuvo de nuevo, que el capitalismo moderno es incurablemente rapaz, derrochador, refractario a todo perfeccionamiento. Necesitaba sostener, y lo sostuvo, que el capitalismo moderno continuará explotando la herencia de la humanidad estúpidamente y sin ningún fin determinado; que combatirá e impedirá toda administración de los recursos naturales con vista al interés general, y que periódicamente, inevitablemente, traerá de nuevo la guerra al mundo.

Al pleitear contra estas afirmaciones, yo pleiteaba, es preciso reconocerlo, una causa difícil. Lenin sacó de un cajón de su escritorio el último libro de Chiozza Money titulado El triunfo de la nacionalización. Había leído sin duda la obra con la mayor atención. “Pero ya lo ve usted”, me dijo enseñándome el volumen, “En seguida que comienzan ustedes a tener una buena organización colectiva que podría trabajar para el interés general, los capitalistas la destrozan. Ellos han destruido vuestros astilleros nacionales de construcción naval. No quieren dejaros explotar vuestras minas de carbón económicamente, ni vuestros caminos de hierro ¡Todo esto está aquí!”, dijo golpeando el libro con la mano. Y cuando en otro momento del diálogo, yo quise hacer prevalecer el argumento de que las guerras eran debidas a un imperialismo nacionalista, y no a la organización capitalista de la sociedad, me interrumpió de súbito: “Y entonces, ¿qué piensa usted de este nuevo imperialismo republicano que nos llega hoy de América?”.

A estas palabras, el señor Rothstein quiso interponerse y pronunció en ruso una protesta que Lenin apartó con un gesto. A pesar, pues, de Rothstein, que le rogaba evidentemente que se apartase de la reserva diplomática, Lenin se puso a explicarme los proyectos mediante los cuales América se esforzaba en aquel momento de deslumbrar la imaginación de Moscú. Estos proyectos eran: Ayuda económica a Rusia, Reconocimiento del gobierno bolchevique, una alianza defensiva contra toda agresión del Japón en Siberia, creación de una base naval americana en la costa asiática, concesión a los americanos, a largo plazo (cincuenta o sesenta años), la explotación de los recursos naturales de Kamtchaka y probablemente otras regiones más de Rusia.

“¿Qué significan estos proyectos”, preguntó Lenin, “sino el comienzo de una nueva lucha entre naciones por los mejores trozos del planeta?¿Acaso el imperialismo británico y el imperialismo francés encontrarían de su gusto estos proyectos americanos?”

Al regresar, comimos juntos otra vez en la fonda Vanderlip, el escultor y yo. El viejo criado de la casa nos sirvió, triste y avergonzado de la frugalidad de nuestros víveres, acordándose de los grandes días del pasado. Este valiente servidor se acordaba de los tiempos en que Carusso estaba entre los invitados de la casa, y en un salón del piso alto había cantado en presencia de la más brillante sociedad de Moscú. Me decidí  partir para Petrogrado aquella misma tarde y llegar a Reval con tiempo necesario para tomar el primer vapor para Estocolmo.


Comentario HHC: 1920 primera revolución proclamada socialista en el mundo, me pareció interesante los detalles y opiniones de Lenin. 

(1) La estatura de Lenin era de 165 cm 
 
(2) Arthur James Balfourprimer conde de BalfourKGOMPC (25 de julio de 1848 - 19 de marzo de 1930) fue un político y estadista británico que se convirtió en el trigésimo tercer primer ministro de ese país.

Grupo Hotelero Cubanacan implementa mejoras en hoteles de La Habana

 octubre 11, 2020

Grupo Hotelero Cubanacan implementa mejoras en hoteles de La Habana

Hotel Blau Arenal Habana Beach. Foto: tomada de www.blauhotels.com

Con el objetivo de elevar los estándares de calidad en la prestación de servicios, el Grupo Hotelero Cubanacan estrena mejoras en varias de sus instalaciones en la zona de las Playas del Este de la capital cubana, reporta la televisión nacional.

Un ejemplo es el hotel Blau Arenal Habana Beach donde se acometió un cambio de imagen en áreas como el lobby, recepción, bares, buffet y habitaciones, las cuales poseen wi-fi al igual que las zonas de servicio. Asimismo, se restauró la piscina, la cancha de tenis, el ranchón y se realizó una reparación capital a la pasarela sobre la laguna que forma parte del entorno del hotel.

Por su parte, el hotel Mar Azul reinicia operaciones con la renovación de su planta habitacional, del área de piscina, jardinería y exteriores, añade la información.

El reinicio paulatino de las operaciones turística en La Habana seguirá estrictas normas higiénico sanitarias, empeño en el que las instalaciones del Grupo Cubanacan serán referente en la aplicación de los protocolos de bioseguridad, concluye el reporte.