Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 4 de febrero de 2022

Díaz-Canel: ¡Hay que seguir trabajando! (+Video)

Hasta La Purísima, un barrio del capitalino municipio del Cotorro, llegó este viernes el Presidente Díaz-Canel para dialogar con sus vecinos y visitar las obras que se han emprendido como parte de las transformaciones que viven comunidades vulnerables de La Habana.

Foto: Estudios Revolución

«Cuando vi a Díaz-Canel metido en los barrios me dije: ¡Esto va! ¡Ahora sí!» De pie, sobre una ancha acera, concluida pocos días atrás, Nereyda Hernández Campo cuenta a nuestro equipo de prensa cómo se han vivido en su barrio las acciones de rehabilitación que desde hace meses se realizan.

«¡La calle es una maravilla! ¡Y las aceras!», dice la abuela, que desde hace 32 años vive en el barrio La Purísima, ubicado en el capitalino municipio del Cotorro. Esta es una de las 126 comunidades habaneras consideradas en situación de vulnerabilidad y que este viernes fue recorrida por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Cualquiera que visite el vecindario —con casi todas sus casas en buen estado constructivo a ambos lados de la calle principal y otras muchas entrecalles— podría preguntarse hoy si en verdad es tal la situación de vulnerabilidad que allí existía.

Foto: Estudios Revolución

Esa imagen es solo para el visitante, ajeno a la realidad que meses atrás definía esta zona, donde la amplia calle no era más que un camino de «pura tierra, baches y piedras». Definida así por algún vecino mientras se esperaba la llegada del Jefe de Estado, lo cierto es que hoy ninguno de ellos puede evitar hablar de las «maravillosas calles» y sonreír.

Cuentan que antes no era común ver niños jugando en las calles y ahora «la cosa ha cambiado mucho». Es lindo —confesó Paula Noda, quien por 25 años ha vivido en La Purísima— ver a los pequeños montando carriolas, chivichana, bicicleta; incluso a los adultos, el estado en que se encontraban las calles nos dificultaba comunicarnos.

«El barrio estaba en candela antes de arreglar las calles». Así de simple, definió desde sus 18 años la joven preuniversitaria Denise Barison Martínez. Nosotros ayudamos a barrer, a recoger basura, repartimos merienda... este es un lugar tranquilo, la gente se ayuda mucho, pero antes si no era una necesidad casi no salíamos a las calles, recuerda.

«Ahora es diferente, salimos a caminar, hacemos actividades entre los jóvenes: este es un barrio activo», contó emocionada, contenta de sentir que aquí puede dar forma a un proyecto de vida que convoque a los jóvenes.

Con una población de 1 984 habitantes y 642 viviendas, La Purísima es un reparto residencial del consejo popular Magdalena-Torriente donde, según definió la delegada de circunscripción, Yuleidis Infante Rodríguez, el mayor problema siempre estuvo asociado al estado de los viales.

Como explicaron al Presidente Díaz-Canel durante el recorrido —en el cual estuvo acompañado todo el tiempo por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia y el municipio— aquí se han empleado unas 5 000 toneladas de asfalto en la pavimentación y se han construido aproximadamente 35 kilómetros de acerca.

Del total de las viviendas —la mayoría en muy buen estado constructivo— solo diez se encuentran en mal estado y han requerido acciones de rehabilitación. Como parte de ese proceso se atiende también la situación habitacional que presentan las diez madres que con tres o más hijos viven en La Purísima.

Idai Rojas Pino es una de ellas. Desde hace cinco años reside allí y hace poco recibió la buena nueva de haber sido beneficiada con un subsidio para reparar un local que será convertido en vivienda para ella y su familia. «En lo personal para mí es una gran noticia», dice mientras toma la mano de uno de sus hijos, sin poder ocultar la emoción que la embarga.

Mucho falta por hacer en La Purísima en medio de tantas urgencias cotidianas. Los vecinos, que participan activamente en el  proceso de transformación, lo saben, y también reconocen y agradecen la manera en que se han volcado todos a embellecer y rehabilitar instalaciones que dan «otros aires al barrio».

Foto: Estudios Revolución

Sobre todo ello pudo apreciar el mandatario cubano desde el primer momento en que puso un pie en el vecindario. El Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia, recién pintado y muy organizado, fue el momento inicial de su recorrido. Para satisfacción de muchos, no solo se trabajó en mejorar las condiciones de ese local, sino también de las casas de la doctora y la enfermera que en él laboran.

Después Díaz-Canel continuó hacia el mercado de servicios; la panera; la escuela primaria Luis de la Puente Uceda y el Jardín de la Infancia Pioneros del Futuro. En todas esas instituciones se realizaron importantes obras de reparación con el apoyo de organismos de la Administración Central del Estado, entre ellos el Grupo Empresarial de la Industria Sidero Mecánica (GESIME); el sector no estatal; trabajadores sociales y vecinos de la comunidad.

«¡Presidente, estamos muy agradecidos! ¡Gracias por tanto amor! ¡Confiamos en la Revolución!» Decían habitantes de La Purísima al paso del Jefe de Estado por los diferentes lugares.

A ellos habló entonces de seguir trabajando y mantener lo que hemos hecho para avanzar en la solución de nuevos problemas; de mejorar las infraestructuras, pero también trabajar en la espiritualidad de las comunidades con proyectos culturales, de emprendimiento, de trabajo social; de escuchar a los jóvenes, para saber qué quieren en su barrio; de participar todos y controlar juntos para que los recursos disponibles se aprovechen bien.

«¡Hay que se seguir trabajando!» Así, sin muchos rodeos, definió el Presidente cubano el camino que se debe andar para consolidar cada una de las transformaciones que se han iniciado en muchos barrios cubanos. Es un reto al que estamos convocados todos.

Foto: Estudios Revolución

https://www.youtube.com/watch?v=x5WroXhpYZY&t=4s

Decálogo de la participación

Por Rafael Alhama Belamaric

Corto y claro, menos de tres minutos, aunque el camino para alcanzarlo es de esfuerzo continuado, y multidimensional. Bien lo saben los cientístas sociales que a lo largo del último medio siglo han hecho investigaciones, intervenciones, experimentos con distintos tipos de colectivos y disímiles resultados. Todos a tener en cuenta, pero lamentablemente la mayoría perdidos en el tiempo y los archivos.

Probablemente, sea la palabra, el tema, que más se menciona en los últimos meses en todo tipo de discurso, y artículo, académico o no, claro, además de la inflación. Pero, ¿es este acto, o proceso, una voluntad divina, un deseo, una necesidad, que se aparece espontáneamente y se cumple de forma automática, o es parte de la construcción de una cultura participativa que implica de entrada un clima de confianza?

Sin entrar en grades explicaciones, si la participación, individual o colectiva, se desarrolla por los sujetos para crear y dar forma al entorno social, político, económico en el que viven, y así influir activamente en los procesos que aquellos implican, evidentemente debe ser algo complejo, y como tal debe tratarse.

Entonces, será importante participar porque: constituye un elemento imprescindible de la ciudadanía democrática, largamente subvalorado, desatendido. Es mediante, que se ejerce la condición ciudadana, en todos los ámbitos de la vida cotidiana, no en uno, no sólo en la

ciomunidad, no sólo en la empresa. Es la materialización, la práctica del sujeto político, tan largamente tratado, pero poco o mal aplicado, o manipulado. Se trata de derechos otorgados derechos aplicados.

¿ Y dónde comienza este aprendizaje, esta construcción de cultura?

Pues seguramente desde la escuela y la más temprana juventud, como etapa de preparación ciudadana. Es donde se comienza a crear el clima de confianza, se aprenden los derechos y deberes, cómo se llevan a cabo los procesos de cambio, y cómo han sido los procesos de cambio sociopolítico de la sociedad en que se vive. También se aprende la visión crítica sobre la sociedad en las que viven, cuáles son las prácticas institucionalizadas, cuáles pueden ser legítimas, cuáles hay que deslegitimar.

Es así como se comienza el aprendizaje, antes de la adultez, de cómo es importante la “socialidad“, para estar y hacer con los demás, y no hacer la vida futura de lobo solitario. No es posible, es casi imposible, que llegados a la tercera década de vida se oiga por primera vez hablar de lo importante que es la vida social, o la socialidad, política, social, emocional y expresivamente. Así también se llega a la expresión de individualidad, individualización (diferente a individuo “individualista“). No para „fiestear“, sino para vivir en sociedad, y decidir de conjunto sobre la vida.

Sería interesante investigar en una población joven cuáles son las actitudes que prevalecen hoy, a la usanza del mundo, entre “inmovilismo“, “conservadurismo“, “reformismo“, “radicalismo“. Pero, eso son especulaciones.

Cuando se trata de jovenes, no hay un modelo fijo, sino muchos caminos, a veces poco diferenciado, pero siempre expresivo, y esta falta de tipología estable hay que tenerlo en cuenta. Ellos mismos lo expresan, hoy día son inevitables las redes que se tejen en función de las más disímiles causas, o simplemente aglutinadores colectivos. Mas temprano que tarde o se destejen, desparecen, o estos caminos informales terminan en un escalón superior de organización participativa, con formas realmente creativas y colaborativas de participación sociopolítica. A estás formas hay que prestarle atención y apoyo.

Hasta aquí, la idea o reflexión, es acerca de la importancia de prestarle atención, y ayudar al aprendizaje de la participación en edades juveniles, porque sólo así, mediante repetición, duración en el tiempo que lo convierta en hábito , con resultados visibles, se puede llegar a la edad madura con una clara visión de la relaciones con los demás ciudadanos, los vínculos que los identifican y generan implicaciones, o mejor, participación activa consciente, con autonomía de los participantes y decisiones que se tienen en cuenta.

Entonces, ¿Cómo y donde se aprende a participar?

· La participación debe ser un proceso de acción

· Para que sea efectiva debe disponer de mecanismos, instrumentos y conocimientos

· Es importante tener en cuenta quién y cómo convoca

· Se aprende participando

· Conlleva implicación, tomar decisiones, parte en las acciones, y responsabilidades individuales y colectivas

· Reconocer a todos los participantes como sujetos políticos activos

· Parte clave del proceso del protagonismo democrático ciudadano

Partiendo de la voluntad política, trataré de formular un decálogo de participación (abierto), que puede ser válido para cualquier ámbito y nivel de decisión:

1. Derecho reconocido, regulado y protegido para una participación real y trasparente basado en consenso entre los colectivos y los actores sociales y políticos

2. Ambiente de confianza, accesibilidad abierta y activa de la información, con igualdad de oportunidades.

3. Intervenciones factibles, de calidad con intervención directa en la toma de decisiones, en cada paso del este procerso, así como la gestión al nivel que sea.

4. Compromiso y respuesta sea del gobierno municipal, sea de la empresa, con las decisiones tomadas y consensuadas entre ciudadanos-trabajadores-administración

5. Continuidad en el tiempo con mecanísmos para adaptar a la realidad en cada caso (comunidad, municipio, territorio, empresa, u otro)

6. Contar con recursos suficientes para materializar una participación efectiva, con controles efectivos de los objetivos, acciones, tiempo de ejecución, presupuesto.

7. Sencilla y agil en la tramitación entre los acuerdos y la ejecución

8. Tecnología de información y comunicación que posibilita visualizar los pasos de todos los procesos

Las propuestas de tres economistas para controlar la inflación en Cuba

 Por: Edilberto Carmona Tamayo, Lissett Izquierdo Ferrer




Enfrentar la elevada inflación, que hoy “se come la capacidad de compra del salario”, es el principal reto de la economía cubana. Lo ha dicho el Gobierno y lo perciben día a día los bolsillos domésticos. “En Cuba hay una exageración de precios”, resumía así la situación un lector de Cubadebate

Cuando googleamos inflación aparecen, en primera instancia, dos acepciones:

  • Incremento excesivo de algo.
  • Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos.

Las consecuencias de este fenómeno llegan a cada establecimiento. No importan el lugar, el producto ni su calidad, los precios han aumentado –con excepción de determinados bienes y servicios ofertados por el Estado- mucho más de lo previsto en la Tarea OrdenamientoEscasez de oferta, costos elevados y una tasa cambiaria informal que se mueve en una creciente espiral especulativa, estallan en las tablillas en cada rincón de la isla. 

Inevitablemente, el impacto de la pandemia se ha hecho sentir en el país, en medio del ordenamiento monetario. Porque la covid-19 ha provocado “un alza de los precios a una escala que no se veía desde hace décadas”, subrayan por estos días medios de prensa internacionales, calificando a la inflación como “un problema que da la vuelta al mundo”.   


Para encontrar posibles soluciones a este desafío, Cubadebate consultó a los economistas José Luis Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y Premio Nacional de Economía; Ricardo González, profesor e investigador de la Universidad de La Habana, y Jesús Pulido Catasus, director general de Coordinación y Asesoría de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

¿Cómo frenar la alta inflación que padece la economía cubana?

—José Luis Rodríguez: En primer lugar, es necesario tener en cuenta que la inflación –como aumento generalizado de los precios de bienes y servicios en un período de tiempo determinado- es uno de los fenómenos de mayor complejidad que puede enfrentar una economía y no existen soluciones sencillas y rápidas para enfrentarla y revertir sus efectos.

“A primera vista la causa de la inflación se relaciona con un fuerte desequilibrio entre una demanda solvente y la oferta en el mercado, pero esa situación puede ser provocada por múltiples causas, entre las que se destacan una caída de la disponibilidad de bienes y servicios unida a un aumento de la liquidez en manos de la población.

“En el caso de nuestra historia económica reciente, la inflación que se desató en el Período Especial obedeció a una caída de casi el 35% del PIB entre 1989 y 1993, unida a un incremento de la liquidez en manos de la población que alcanzó algo más del 73% del PIB. Un análisis más reciente muestra que en el 2020 el PIB cayó un 10.9% y la liquidez en manos de la población representó el 121% del PIB, lo que elevó notablemente la tasa de inflación. Otro elemento indicativo de la existencia de fuertes presiones inflacionarias fue que el déficit del presupuesto se elevó hasta el 17.7% del PIB en 2020, cifra que en 1993 alcanzó el 33.5%.[1]

“La estadística disponible evidencia que ya antes del 2020 existía una presión inflacionaria creciente al aumentar la masa de dinero en circulación con una disponibilidad menor de bienes y servicios, situación que se agudizaría en el 2020 y el 2021 por la crisis debido a la irrupción de la pandemia.

“Por otro lado, la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria que se implementó en el 2021 mediante una devaluación del peso cubano frente al dólar de EE.UU. respondía a la necesidad de ajustar la contabilidad social para reflejar adecuadamente los hechos económicos. En este caso y como ocurre con toda devaluación, se produjo un incremento de la presión inflacionaria y la misma se previó compensarla con aumentos de los salarios y las pensiones de los jubilados. Sin embargo, debido a la crisis que provocó el rebrote de la covid-19, no se alcanzó a cubrir el aumento de los precios que se observó en el mercado. De este modo, se produjo una inflación superior a lo previsto. Se registró un incremento de los precios minoristas estimada por la ONEI en 77.33% hasta diciembre del 2021, pero con aumentos acumulados superiores en transporte (188.60%), servicios de la vivienda (153.54%) y alimentos y bebidas no alcohólicas (113.50%).[2] Diversos autores estiman datos superiores a estas cifras.

“Para enfrentar esta situación se requiere un programa que –por un lado- mitigue de inmediato los efectos de la inflación en las personas y por otro reduzca el índice de precios al consumidor a mediano plazo.

“Para cubrir la mitigación señalada, es preciso concentrarse en elevar los ingresos reales en el segmento más vulnerable de la población:[3] personas que reciben asistencia social, pensionados de la seguridad social y trabajadores cuyo salario es menor que la media del salario nominal del país. Para ello deben indexarse los ingresos a percibir en relación al costo de la canasta básica definida en la Tarea Ordenamiento. Estos ingresos no necesariamente se brindarían en dinero en efectivo, sino que puede utilizarse la variante de bonos para adquirir productos o servicios que eleven el poder de compra de las personas beneficiadas.

Para cubrir el costo de esa medida, pueden redistribuirse recursos del Presupuesto del Estado reduciendo los subsidios indiferenciados a productos y servicios, sustituyéndolos por subsidios a las personas que lo necesiten.[4] También puede utilizarse la emisión de bonos de deuda pública para ser vendidos a personas naturales con el fin de cubrir estas erogaciones y reducir los subsidios por pérdidas a las empresas que muestren una irrentabilidad sostenida producto de su mala gestión.

“El programa antinflacionario propiamente puede brindar beneficios a mediano plazo al concebirse como un programa de estabilización macroeconómica, pero que demanda recursos de inmediato.

“Es por ello que muy sintéticamente se añade un grupo de las medidas fundamentales a incluir ese programa en el orden en que se exponen, las que pudieran ser las siguientes:

  1. Desarrollar un proceso de renegociación de la deuda externa bajo nuevos mecanismos, que permita restaurar los flujos financieros corrientes y a largo plazo que requiere la economía cubana. Vincular este proceso con una política más flexible de captación de la inversión extranjera directa.
  2. Reordenar la prioridad en el uso de los recursos disponibles y especialmente de las inversiones del país para priorizar producciones -especialmente de alimentos-, que incidan directamente en la reducción de la tasa de inflación mediante la elevación de la oferta en el mercado.
  3. Redistribuir los recursos del Plan de la economía para reducir el déficit de divisas de la balanza de pagos. Al mismo tiempo reducir el déficit del Presupuesto del Estado al 6% anual en los próximos cinco años y asegurar la recuperación del PIB del 2019 en los siguientes tres años. Esto debe llevar a la revisión de las metas del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2030 para hacerlo sostenible y coherente con la reducción de la tasa de inflación.
  4. Implementar esquemas de convertibilidad segmentados temporales para corregir el diferencial de la tasa de cambio oficial del CUP con la tasa de la economía informal para reducir esta última al más breve plazo posible.
  5. Revisar las fichas de costo de las empresas estatales con vistas a reducir los precios de sus producciones y servicios, especialmente aquellos que impactan directamente en la población.
  6. Desarrollar mecanismos que permitan encadenar productivamente las mipymes no estatales con el sector estatal, asegurando la fijación de precios por acuerdo para la producción y los servicios de las mismas”.

—Ricardo González: Antes de pasar a contestar la pregunta quiero decir que existe una vasta experiencia internacional en el manejo de la inflación. Por lo tanto no debemos abrumarnos, sino tomar acciones oportunas. La inflación no es un fenómeno nuevo y se conoce con mucha precisión qué instrumentos permiten dar estabilidad a los precios en una economía. Casi todos los países de América Latina y el Caribe –incluido el nuestro- han experimentado de una forma u otra episodios de este tipo y al final han logrado sobreponerse; el ejemplo más reciente es el de Venezuela donde ha habido importantes progresos al respecto en los últimos tiempos.

“Lo segundo que quiero decir es que controlar la inflación no es sinónimo de volver a los precios que existían en enero de 2020, o sea, antes de que tuviera lugar la crisis económica de la covid-19, y luego, el ordenamiento monetario. Por lo tanto, debemos ajustar nuestras expectativas sobre el objetivo a alcanzar. La meta que debemos proponernos es la de detener la tendencia que hemos estado observando en los mercados a lo largo del año 2021.

“Para controlar la inflación debemos actuar al unísono sobre factores de oferta y demanda.

“Desde el lado de la oferta, es sumamente importante seguir profundizando en transformaciones pendientes asociadas a la actualización del modelo económico cubano. Los economistas llamamos a este tipo de transformaciones reformas estructurales, en el entendido que permiten aumentar la oferta. Al respecto, hay varios asuntos que atender. Por una parte, seguir fomentando el surgimiento de nuevos actores, pymes, CNA y TCP. Quiero enfatizar en que, posiblemente, ésta fuera la medida económica más trascendental que se haya tomado en Cuba en los últimos 30 años; sin embargo, necesitamos complementar con otras para potenciar sus efectos positivos.

“Por ejemplo, es muy importante crear los llamados mercados de factores de producción, en particular, mercados de insumos y capital. Necesitamos que las empresas puedan acceder a recursos productivos de forma rápida y a menor precio para poder controlar la inflación de costos, o sea, la inflación que se genera por incremento de los costos de producción. Parecería que permitir la participación de nuevos actores en la comercialización mayorista y minorista -con vínculos a la importación- es una medida a tono con este propósito, porque conformar un mercado de insumos y de capitales a base exclusiva de recursos estatales resultaría una meta irrealista, en particular, en el escenario actual. Yo diría que esta medida es específicamente importante en el sector agropecuario; mientras los productores no accedan a insumos de forma regular –por ejemplo, fertilizantes, plaguicidas, combustibles - habrá poco que esperar.

“El otro desafío pendiente es la creación de un mercado cambiario empresarial (una CADECA empresarial, decimos los economistas). Nuestra economía es muy dependiente de las importaciones, por lo tanto, el tipo de cambio es un precio muy importante para las empresas. Claro, el problema es cómo acometer esta tarea en medio de tanta escasez de divisas. Sobre este punto los economistas estamos divididos entre los que piensan que hay que dejar que el tipo de cambio flote hasta su valor de equilibrio; y otros –entre los cuales me incluyo- que pensamos que hay que avanzar hacia el equilibrio con cierto gradualismo, administrando temporalmente con tipos de cambios múltiples y otras medidas de naturaleza parcial. Es justo decir que ambas opciones tienen pro y contras; no obstante lo más costoso es no hacer nada y quedarnos donde estamos hoy.

“Otra de las transformaciones pendientes está en temas de financiamiento a las empresas. Es difícil que las empresas respondan con más producción bajo un escenario de restricciones de financiamiento. Aprovecho para destacar los hallazgos de un proyecto conjunto desarrollado entre el Ministerio de Economía y Planificación y la CEPAL, conocido como CIFFRA, que ha puesto de relieve las importantes reservas que aún existen en Cuba para mejorar el acceso de las empresas a financiamiento, fundamentalmente, externo, que como se conoce es bien limitado.

“Por último, si queremos incrementar la oferta, y mitigar así la inflación, es muy importante reducir los importantes problemas de asignación de recursos que tiene nuestra economía. Sucede que hay empresas de alto desempeño que acceden a menos recursos productivos que los que les correspondería según sus niveles de productividad. Por el contrario hay otras de menor productividad relativa que retienen una proporción mayor de dichos recursos. Este fenómeno es un ejemplo de lo que se conoce como ineficiencia asignativa. Resolverlo es una de las palancas más importantes que tiene ahora mismo el país para promover crecimiento económico en el corto plazo. Los pocos recursos que dispone la economía cubana deben ser asignados ahí donde más rinden, caso contrario, se termina penalizando el crecimiento agregado.

“Ahora, la inflación debe atenderse también desde el lado de la demanda. En este sentido el control de ciertas fuentes de emisión monetaria es clave. Lo primero es revisar los valores de déficit fiscal que hoy son excesivamente altos, 18 puntos del PIB. La posibilidad que tiene la economía cubana de financiar ese déficit es bien limitada, por lo tanto, reducirlo es una cuestión de primer orden o el costo será asumir más inflación. Lo otro sería resistir la tentación de subir salarios mientras la productividad no lo permita. Esto es muy importante, porque la reacción natural a la inflación es pensar en mayores salarios; y este razonamiento peligroso puede conducir a una espiral inflacionaria que agrave la situación en lugar de mejorarla. No quiero decir que no se pueda incrementar ciertos salarios en la economía pero habría que fundamentar muy bien la decisión. Por último, mejorar la coordinación macroeconómica entre instituciones con funciones presupuestarias y financieras (en particular MFP, MEP y Banco Central) es fundamental.

“Estos serían algunos de los temas que atender. Naturalmente hay otros, como por ejemplo, el control de las expectativas de los agentes que es también decisivo”.

—Jesús Pulido Catasus: A su juicio, para enfrentar cualquier proceso inflacionario se requiere la adopción de un conjunto de medidas o acciones que permitan el desarrollo eficiente y eficaz de todas las fuerzas productivas de un país. En el caso de Cuba, propone:

  1. Hacer extensiva la medida tomada con los viajeros, quienes pueden entrar al país alimentos, medicinas y productos de aseo, a otros bienes de consumo popular, a través del sistema de paquetería desde el exterior. Ampliar la gestión de las transitarias con la contratación de gestores y transportistas particulares para aumentar la eficiencia en la distribución de esos productos.
  2. Permitir a todos los actores económicos que puedan decidir acerca de cómo realizar sus exportaciones e importaciones.
  3. Detener el inicio de algunas inversiones que requieren grandes volúmenes de MLC y dedicarlo al financiamiento de pequeñas fábricas para producir alimentos por productores de las cooperativas agropecuarias, mediante préstamos con bajas tasas de interés.
  4. Concentrar el trabajo de las empresas estatales agropecuarias en la prestación de servicios a bajo costo a los productores agropecuarios de las CPA, CCS y UBPC.
  5. Estimular la inversión extranjera en la producción de caña de azúcar, azúcar crudo y refino y derivados respectivos hasta lograr niveles de producción de caña de azúcar que se correspondan, inicialmente, con la capacidad industrial conque cuenta el país.
  6. Poner a flotar la MLC, autorizada en el país, respecto al CUP, de forma tal que se acerque cada vez más al mercado informal interno.
  7. Crear un mercado de MLC, con un volumen equivalente a 100 millones de USD, para que los actores económicos -estatales y privados- puedan adquirir divisas convertibles. En la medida que aumente el rendimiento de estas operaciones ampliar el fondo de préstamos.
  8. Establecer la convertibilidad parcial de las utilidades netas, inicialmente de las empresas estatales socialistas, y posteriormente del resto de los actores económicos, en correspondencia con las posibilidades financieras con que cuente el país.
  9. No subsidiar los precios de los combustibles que se le venden a todos los actores económicos hasta lograr su liberación total de las asignaciones centralizadas.
  10. Permitir que proveedores internacionales mayoristas de bienes y servicios puedan participar con su capital y sus mercancías en el sistema empresarial cubano, tanto mayorista como minorista.
  11. Revisar la canasta de productos y servicios básicos, a partir de todos los precios actuales, para conocer el real poder adquisitivo que tiene la población. Esto permitirá tomar decisiones con aquellos salarios que queden centralizados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.


Fuentes:
[1] Ver ONE “Anuario Estadístico de Cuba 1996” La Habana, 1998 y ONEI “Anuario Estadístico de Cuba 2020” La Habana 2021  www.onei.gob.cu
[2] Ver ONEI “Indice de Precios al Consumidor. Diciembre del 2021” Enero del 2022  www.onei.gob.cu
[3] En el año 2021 se registraron alrededor de 183 000 núcleos vulnerables en el país.
[4] En el presupuesto del 2019 se destinaron 3 529 millones de pesos a subsidios de precios minoristas. En el presupuesto del 2021 se destinaron 26 263 millones a subsidios de precios minoristas, en buena medida asociados a productos y servicios y no a personas necesitadas. Ver “Se modifican los conceptos de subsidio, pero se mantienen compensados varios productos” Febrero 15 de 2021  www.granma.cu.

jueves, 3 de febrero de 2022

¿De qué depende la inflación y la recuperación de la economía cubana?

Dr Pavel Vidal Alejandro

Dr Omar Everleny Pérez Villanueva

Horizonte Cubano

I

Los cálculos oficiales, que daban como resultado la posibilidad de un aumento del valor real de los salarios y las pensiones, no tomaron en cuenta ni el contexto económico de 2021 ni la diversidad de relaciones que hay en la economía.

February 03, 2022

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Durante más de dos décadas las empresas estatales, los trabajadores por cuenta propia, las cooperativas, las empresas con inversión extranjera, los agricultores y las familias estuvieron operando en Cuba con una muy baja inflación. De 2000 a 2019 la tasa de inflación oficial en pesos cubanos se ubicó en alrededor de 1,3%. Seguramente el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial subestimó la inflación en algunos puntos, pero así y todo eso no cambia la conclusión sobre este extendido período de estabilidad monetaria que comenzó en la segunda mitad de la década de los 90.

Tal característica monetaria favorable de la economía muchas veces fue soslayada o confundida con las insatisfacciones y críticas en relación con el bajo poder adquisitivo de los salarios, la dualidad de monedas y la escasez perene de los mercados de consumo. Estas y otras fallas de la economía han empeorado durante los últimos años en medio de un contexto económico muchísimo más complicado que lo usual y dañado por la pandemia del coronavirus. Ahora, además, sí se sufre una altísima inflación.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información de la República de Cuba (ONEI) comenzó a publicar el año pasado el IPC mensual, lo cual representa un paso de avance: antes solo se publicaba el IPC anual y un rezago de varios trimestres. Para 2020 la ONEI calculó una inflación de 18,5%. En 2021, hasta noviembre, la inflación acumulada la ubicaba en 69.5%,[i] la más alta desde el Período Especial (largo período de crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991).

Los datos actuales oficiales de inflación están basados en un IPC que tiene una base muy desactualizada, del año 2010. Es decir, emplea la estructura de gastos promedios de las familias de hace diez años para ponderar los mercados y productos en el cálculo del nivel de precios promedio de hoy. Esta base solo considera un 18% de ponderación al mercado no estatal,[ii] lo cual no permite capturar la expansión que ha tenido el sector privado durante la última década y no se ajusta a la situación actual de crisis, que obliga a recurrir de forma creciente al mercado informal para adquirir bienes de primera necesidad y productos y servicios de todo tipo. Ello explica que en las estadísticas oficiales se esté subestimando bastante una inflación todavía mayor.

Usando una metodología internacional (curva de Philips), que considera el efecto de la devaluación del peso, de la escasez de productos y del aumento de salarios, se puede llegar a un estimado de una inflación alrededor de 500%,[iii] lo cual coincide con la información anecdótica indicando que, como promedio, los precios de la mayoría de los productos subieron entre 4 y 8 veces en 2021. Con estos estimados, Cuba se ubicaría actualmente con la mayor inflación de la región después de Venezuela.

La inflación y la reforma monetaria

La baja inflación que presentó la economía cubana desde la segunda mitad de los años 90 tuvo tres determinantes fundamentales:

  1. El régimen de tasa de cambio fijo que acompañó al peso cubano y al CUC (peso cubano convertible) en todo este tiempo. Es decir, al no ajustarse las tasas de cambio se mantuvo anulado el efecto traspaso[iv] hacia los precios finales que enfrentan los consumidores.
  2. La decisión de mantener congelados los salarios nominales en el sector estatal (y las pensiones) durante la crisis de los años 90, y de realizar muy pocos ajustes al alza en los años siguientes, con algunas excepciones (2005 y 2006: +16%; 2014 y 2015: +20%). En todo el período 1990-2019 el salario promedio nominal en el sector estatal creció a una tasa anual del 5,3%. Se mantuvo así a raya el incremento de la demanda de consumo proveniente de los ingresos de los trabajadores en el sector estatal.
  3. La reducción y mantenimiento del déficit fiscal en bajos niveles, aunque con una tendencia creciente desde 2015. Del año 2000 al 2019 el déficit fiscal como proporción del PIB (producto interno bruto) se ubicó en 4,2%. Ello permitió una mayor estabilidad en el crecimiento de la oferta monetaria, la cual tiene una alta dependencia de los desequilibrios fiscales debido al uso de la monetización de estos (hasta 2014 en que comienzan a usarse los bonos públicos).[v]
Se puede notar que estas tres determinantes fundamentales de la baja inflación en las décadas anteriores presentaron en 2021 un cambio radical como parte de la reforma monetaria y en medio del complicado contexto doméstico e internacional. La tasa de cambio oficial se devaluó 24 veces y la tasa de cambio informal más de 3 veces, con lo que aumentó el costo en pesos de los bienes importados y se activó el traspaso hacia el precio finales que enfrentan los consumidores. Los salarios en sector estatal aumentaron como promedio cinco veces, y también las pensiones, expandiéndose así el valor nominal de la demanda de bienes y servicios. El déficit fiscal se ha ubicado cerca del 20% del PIB y ello obliga a imprimir más dinero para financiarlo.


Foto: Cubanosporelmundo.com

Dentro de la lógica del llamado ordenamiento monetario, el gobierno ha tenido cierto control sobre el efecto traspaso que ocurre desde la devaluación de la tasa de cambio oficial hacia los precios de los consumidores, toda vez que esta transmisión ocurre a través de productores, empresas mayoristas y empresas minoristas estatales, sobre los cuales puede poner ciertos límites.

Pero también se viene depreciando la tasa de cambio paralela (ya en valores por encima de 80 pesos por dólar bancario (MLC) y de 90 pesos por euro[vi]), lo que se transmite mediante los crecientes mercados no estatales sobre los cuales el gobierno no tiene control directo. Esta es una parte de la explicación de por qué la inflación de 2021 se quedó fuera de los estimados oficiales calculados en el diseño de la reforma monetaria.

La dolarización con el uso del MLC (dólar bancario), institucionalizada por el Banco Central desde mediados de 2019, también ayuda a entender la mayor tasa de inflación. Ello aumenta la sensibilidad de los precios de los consumidores a las fluctuaciones de la tasa de cambio. Es decir, no es solo que al devaluarse la moneda aumenta el costo de los insumos importados y eso lo transmitan los productores a los precios finales de los bienes y servicios. Debido a la dolarización, ocurre un efecto más directo. Hay bienes que se venden dentro de las fronteras en dólares (MLC) una vez que se deprecia la moneda aumenta inmediatamente para los consumidores el valor en pesos de estos bienes.

La inflación reduce el poder adquisitivo de los ahorros, los salarios y las pensiones. En 2021 los salarios estatales y las tensiones se incrementaron nominalmente como parte de la reforma monetaria, lo cual constituyó una protección (parcial) frente a la inflación. Sin embargo, este aumento de salarios no se presentó oficialmente como una protección. Erróneamente se presentó la reforma monetaria como una vía para mejorar el poder adquisitivo de los salarios y se levantaron falsas expectativas en medio de una crisis económica tremenda.

Se han desvirtuado los propósitos de la reforma monetaria, que no es posible evaluar objetivamente por los resultados e indicadores de 2021. Se podía anticipar que la reforma monetaria era un “trago amargo”[vii] para la economía. Ponerla en práctica en medio una recesión, una crisis de balanza de pagos y un cierre de fronteras al turismo implicó que sus disrupciones financieras se conjugaran y multiplicaran con los efectos de otros choques desestabilizadores e inflacionarios. Ponerla en marcha en este complejo contexto también dilata en el tiempo la realización de sus potenciales beneficios.

No obstante, para ser justos se debe decir que Cuba no es ni el primer ni el único país que aplica una devaluación de la tasa de cambio e intenta unificar un sistema de cambios múltiples en medio de una crisis. Internacionalmente, más bien esta ha sido la regla y no la excepción. Un estudio muy completo de Kiguel y O'Connell en 1995[viii] examina las dificultades sufridas por las economías que solían trabajar con tipos de cambio duales en los años 60 y 80.

Una de las conclusiones del estudio es precisamente que, en su mayoría, la decisión de unificar el mercado cambiario ocurrió durante una crisis, y menciona como ejemplo los casos de Venezuela (1989), México (1987), Argentina (1989) y a las antiguas economías socialistas. También se pudiera añadir que en este siglo las devaluaciones y reformas de los regímenes cambiarios latinoamericanos hacia sistemas más flexibles también ocurrieron en medio de una crisis: México (1994), Colombia (1999) y Argentina (2001), por ejemplo.

La reforma monetaria y el ajuste de las tasas de cambio se implementan para que haya más transparencia financiera y los precios reflejen mejor la realidad económica, y a partir de esta mejor información e incentivos se tomen mejores decisiones: más exportaciones y producción nacional, cierre de empresas estatales inviables financieramente, inversiones más eficientes, decisiones que impliquen ahorros de recursos y menos subsidios.

Pero lo anterior toma un tiempo en manifestarse y requiere otras reformas y políticas para que puedan potenciarse los beneficios en el mediano y largo plazo. Es un error pensar la reforma monetaria como una forma de redistribuir riquezas y obtener resultados inmediatos.

Los cálculos oficiales, que daban como resultado la posibilidad de un aumento del valor real de los salarios y las pensiones, no tomaron en cuenta ni el contexto económico de 2021 ni la diversidad de relaciones que hay en la economía. Fue solo un cálculo contable mal hecho. La economía no son registros contables únicamente, de los que abusó el diseño de la reforma monetaria. Una cosa es el análisis económico y otra la contabilidad.

El diseño de la reforma tuvo demasiado de contabilidad y este fue uno de sus pecados originales que llevó a generar expectativas sesgadas con relación con sus impactos de corto plazo en los salarios y las pensiones. Con un modelo sencillo (curva de Phillips), que considera algunas relaciones económicas esenciales, ya era posible anticipar desde principios de 2021 que las proyecciones oficiales de inflación no se iban a cumplir.[ix]










II


Se distingue al sector biotecnológico y farmacéutico como posible impulsor del crecimiento y el lugar de donde podrían llegar recursos en divisas para rescatar a la economía de la actual crisis en la balanza de pagos.


Las huellas de la crisis en el aparato productivo

Las autoridades económicas cubanas estiman que la economía creció un 2% en 2021. Ello representa un tercio del crecimiento promedio estimado por la CEPAL para la región y queda lejos de reponer la contracción de 10,9% en 2020. Además, se aprecia que en estos años de crisis se han agravado distorsiones estructurales históricas y aparecen nuevas vulnerabilidades.

En la estructura del PIB se refuerza la tendencia a la reducción del peso relativo de los sectores de bienes como agricultura e industria manufacturera, y de actividades de la construcción y el transporte, en una economía que por su grado de desarrollo requiere una contribución mucho mayor de estos sectores. En 2020 los servicios representaron el 72% del PIB cubano.

La formación bruta de capital se ha mantenido muy deprimida: cayó al 9,9% del PIB según datos de la ONEI de 2020, muy por debajo de la media latinoamericana (17,2%) y muy distante de aquellos países asiáticos que han emprendido una ruta acelerada hacia el desarrollo partiendo del mismo sistema socioeconómico, como es el caso de China y Viet Nam, pero también por debajo de economías como las de Corea del Sur o Costa Rica.

En el caso cubano, las inversiones también evidencian un alto grado de concentración en servicios, hoteles y en la administración pública. Se descuidan otros sectores. Los casos más llamativos son la industria manufacturera y la agricultura que, tal como se mencionaba, han perdido aporte al PIB, y en los tres últimos años sus desempeños decrecen. Esto se puede explicar, entre otros factores, por el bajo valor de las inversiones realizadas en estos sectores.
La agricultura y el turismo

La agricultura absorbe el 20% del empleo total y su aporte directo al PIB fue de 2,8 % en el 2020, un reflejo de la baja productividad y coincide con que gran parte de las empresas con números rojos en la economía se concentra en este sector.[i]

En la agricultura los cambios siguen siendo insuficientes. Se han flexibilizado los mecanismos de comercialización, pero sin que se lleguen a implementar verdaderos incentivos y señales de mercado para el sector agropecuario. Nada asegura que el cambio de la escala territorial (a los municipios) garantice el éxito de los mecanismos administrativos en la contratación y la formación de precios que no funcionaron a nivel nacional[ii]. A pesar de las 63 medidas que el gobierno cubano dice haber tomado en el sector, todavía ello no se refleja en resultados que lleguen a las metas que el propio gobierno planificó (ver Tabla 1).


Fuente: Ministerio de Economía y Planificación. Principales aspectos del plan de la economía nacional 2022, diciembre de 2021.

La producción azucarera, por su parte, alcanzó menos de 700 000 toneladas en 2021, unas de las más bajas de los últimos cien años. Múltiples son los problemas que atañen a tan bajos desempeños de ese renglón histórico. Si bien hay problemas de descapitalización y calidad de los suelos que se han venido acumulando por años, hay otros factores que parecerían superables en el corto plazo si se promueve la inversión y transformaciones en los principales cuellos de botella y se cambia drásticamente el sistema de incentivos a los productores, gerentes de las unidades estatales y sus equipos de trabajo, junto a los trabajadores.

En 2021 el turismo logró una pendiente de recuperación, aunque no en el escenario más optimista de marcado repunte, sino en uno mucho más moderado de lento despegue y todavía con mucha incertidumbre en cuanto a la evolución de la pandemia. Las cifras distan mucho de lo alcanzado años atrás. El año pasado (2021) debe haber cerrado con cifras por debajo de los 324 000 visitantes. Esto representa un 30% de lo recibido en 2020, cuando el país estuvo nueve meses casi sin turistas.

En 2021 las llegadas de estadounidenses a Cuba tienen valores irrisorios. Cierran con una de las cifras más bajas de los últimos veinte años con apenas unos 6 000; eso es el 10% de los que se recibieron en 2020. La llegada de cubanos residentes en el exterior totalizó unos 46 956 visitantes al cierre del 23 de diciembre; eso es el 33% de los que arribaron el año anterior. Un punto de apoyo ha llegado desde el aumento del turismo nacional que paga en CUP y se hospeda principalmente en hoteles de sol y playa, especialmente en los principales polos de desarrollo turístico como Varadero, la cayería norte de Villa Clara y Ciego de Ávila.

Se estima que en 2021 los ingresos en divisas por servicios de turismo serán de unos 675 millones. Y en los servicios de telecomunicaciones se prevén exportaciones por 786 millones dólares en el año 2021. En total, las exportaciones de servicios ascienden a 6 767 millones dólares, en 2021 y la de bienes a 1 875 millones de dólares.[iii]

El comercio exterior

El desempeño del comercio exterior sigue estando marcado por los límites impuestos por las sanciones estadounidenses, y se le añade este año el deterioro de los términos de intercambio, dado que la inflación mundial impacta el valor de las importaciones, sobre todo por el aumento de la factura de alimentos que tanto peso tiene en el balance comercial. La crisis en la balanza de pagos ha dejado al gobierno con menos divisas y acceso a financiamiento para sostener las importaciones y apoyar las exportaciones.

El desbalance comercial de bienes tipifica el desempeño del comercio exterior cubano a partir de 1959, y se mantiene hasta la actualidad, aunque los efectos reales son más serios a partir de 1991. Las exportaciones de bienes no han logrado despegar, a pesar de que siempre aparecen entre las prioridades de la agenda oficial. El caso más dramático se encuentra en el producto típico cubano del agro: el azúcar.

Los problemas de competitividad también tienen una expresión en la alta dependencia a la importación de alimentos, medicamentos y a una amplia variedad de bienes intermedios que han mantenido una participación superior al 60% del total de las importaciones, sin que se haya podido avanzar en la sustitución eficiente de algunas, un punto muchas veces declarado objetivo prioritario en la agenda oficial.

Una de las características de la economía es el peso de los servicios en el intercambio externo del país, lo cual hace que los déficits presentados en la balanza comercial de bienes se conviertan en superávits con la inclusión de los servicios. Pero en 2021 los servicios no parecen haber compensado el desbalance comercial, con lo que se agrava la crisis en la balanza de pagos.

Foto: Granma

La situación financiera externa cubana ha llevado a que nuevamente la política oficial intente priorizar decisiones para estimular la obtención de divisas por parte de las empresas e instituciones. A pesar de la devaluación de la tasa de cambio, de la exhortación oficial a la sustitución de importaciones y a la generación de exportación, la presencia de una elevada centralización se mantiene como uno de los frenos más importantes para el cumplimiento de estos objetivos.

Las reglas de juego no han cambiado lo suficiente para las empresas estatales, a pesar de las numerosas medidas que el gobierno dice haber puesto en marcha. Constituye un ejemplo de cómo las decisiones asociadas a la reforma monetaria, en este caso, la devaluación de la tasa de cambio, por sí sola no basta para transformar el entorno en que operan las empresas, mejorar su competitividad y favorecer los resultados del sector externo de la economía. Una vez más: la reforma monetaria requiere políticas y cambios complementarios para que se materialicen sus beneficios.

La economía toca fondo y se recupera con asimetrías

Los datos del PIB trimestral revelan que la economía cubana ya tocó fondo y comenzó su recuperación desde el segundo trimestre de 2021. Después de estar decreciendo durante siete trimestres consecutivos (desde el tercer trimestre de 2019) el PIB regresó a tasas anuales positivas en el segundo y tercer trimestre de 2021 (todavía no están publicados los datos del cuarto trimestre).

En el segundo trimestre de 2021, el PIB creció un 7,9% en relación con el mismo período del año anterior. Ello estuvo impulsado por los crecimientos anuales de los sectores de educación (106%), hoteles y restaurantes (42,9%), salud pública y asistencia social (20,5%) y transporte, almacenamiento y comunicaciones (12,5%). En el tercer trimestre de 2021 el PIB creció 2,4%, impulsado esta vez por los crecimientos de los sectores de transporte, almacenamiento y comunicaciones (23,4%) y también salud pública y asistencia social (32,5%).

Si bien se trata de una recuperación promedio de la economía, quedan visibles las notables asimetrías ya mencionadas. Mientras los sectores referidos (todos concentrados en servicios) crecen a tasas de dos dígitos en los últimos trimestres, otros continúan contraídos también a tasas de dos dígitos. Por ejemplo, en el tercer trimestre todavía la agricultura se ubicaba con tasas interanuales de -11,6%, las pesca con -12,4% y la industria manufacturera con -10,2%. Tampoco toca fondo el comercio con -11,3% y la cultura y deporte con -13,3%. Hoteles y restaurantes, que había crecido significativamente en el segundo trimestre, se desplomó un 23,8% en el tercer trimestre.

Para 2022 el Ministerio de Economía y Planificación espera un aumento del PIB del 4%, lo cual parece estar dentro del rango de lo posible. La recuperación del turismo, aunque gradual, junto a la inmunización gracias a las vacunas nacionales, permitirán evitar nuevas restricciones extremas a la movilidad interna y ayudarían a sostener la reapertura de aeropuertos y fronteras, aunque con flujos de visitantes que estarán determinados por la evolución de la variante Ómicron y otros desarrollos que pueda presentar la pandemia.

Aunque es difícil predecir las cantidades, se puede esperar cierto alivio para la economía a partir de que comiencen a fluir los ingresos por turismo al sector estatal y privado y lleguen más ayudas y remesas de la comunidad cubana en el exterior.

La apertura a PYMEs (pequeñas y medianas empresas), cooperativas no agropecuarias y trabajadores por cuenta propia en nuevas actividades le imprimirán un mejor ritmo de reactivación al empleo y a los ingresos de las familias, aunque matizado por un contexto macroeconómico complejo que limitará sus oportunidades y su rentabilidad. Las pymes comenzarán a impulsar la innovación, le añaden flexibilidad al tejido empresarial y contribuirán a la competitividad de las grandes empresas, tanto nacionales como extranjeras.

La apertura al sector privado facilita la necesaria reestructuración del sector estatal y el cierre o redimensionamiento de las empresas estatales que se han mostrado en pérdidas después de la devaluación de la tasa de cambio. Esta decisión constituye el complemento inmediato más importante para potenciar las ganancias de eficiencia que pueden derivarse del ordenamiento monetario.

La exportación de las vacunas nacionales parece que se va a constituir en un elemento importante de la reactivación económica.

En términos de valor de exportaciones, los medicamentos tuvieron su mejor momento en el año 2013, cuando llegaron a reportar ingresos por más de 600 millones de dólares, beneficiados por los acuerdos con Venezuela, dado que acompañaron la prestación de los servicios médicos en ese país. Sin embargo, al igual que el total de exportaciones, han presentado una caída, seguida de un estancamiento.

En 2019, antes de la pandemia, se reportaba un valor exportado de medicamentos de 267 millones, lo que significaba un 55% menos que el máximo alcanzado en 2013. Este es un valor cercano al de la exportación de azúcar o tabaco. Representaba el 13% del total de exportaciones de bienes del país, y un poco más del 2% del total de exportaciones de bienes y servicios.

Se distingue al sector biotecnológico y farmacéutico como posible impulsor del crecimiento y el lugar de donde podrían llegar recursos en divisas para rescatar a la economía de la actual crisis en la balanza de pagos. El préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)[iv] sin lugar a dudas es una ayuda financiera importante y un voto de confianza internacional en el potencial de las vacunas cubanas.

El crecimiento económico del 4% este año y la mejora de algunos indicadores no serán suficientes para revertir el desabastecimiento de materias primas y de bienes de consumo, y no desligarán completamente a las empresas y a la población de un contexto económico de crisis e inflación, pero se distinguirán algunas señales de alivio.




[iii] Elaboración propia en base al informe del Ministerio de Economía y Planificación. Principales aspectos del plan de la economía nacional 2022. Diciembre de 2021.