Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 2 de julio de 2022

La lucha del lado de la oferta contra la inflación

 Por MICHAEL SPENCE, PS


La única opción real de los bancos centrales para hacer frente a la inflación es reducir la demanda, un enfoque que implica un lastre significativo para el crecimiento mundial. Pero incluso cuando aumentan las tasas de interés, se puede evitar una recesión si los políticos reconocen el importante papel que deben desempeñar las medidas del lado de la oferta para restaurar la estabilidad de precios.

MILÁN – Los esfuerzos de los bancos centrales para contener la alta y creciente inflación están alimentando los vientos en contra del crecimiento y amenazando con llevar a la economía mundial a la recesión. Pero la causa inmediata de las presiones inflacionarias actuales es un desequilibrio grande, de amplia base y persistente entre la oferta y la demanda. Las tasas de interés más altas reducirán la demanda, pero las medidas del lado de la oferta también deben desempeñar un papel importante en las estrategias de control de la inflación.

Durante el último año más o menos, la reversión de las políticas de contención de la pandemia ha provocado un aumento simultáneo de la demanda y una contracción de la oferta. Si bien esto era de esperar, la oferta ha demostrado ser sorprendentemente inelástica. En los mercados laborales, por ejemplo, la escasez se ha convertido en la norma, lo que ha provocado vuelos cancelados , cadenas de suministro interrumpidas , cierres de restaurantes y desafíos para la prestación de atención médica .

Esta escasez parece ser, al menos en parte, el resultado de un cambio de preferencias impulsado por una pandemia. Muchos tipos de trabajadores buscan una mayor flexibilidad , incluidas opciones híbridas o de trabajo desde el hogar, o mejores condiciones de trabajo. Los trabajadores de la salud, en particular, informan que se sienten agotados por sus trabajos.

Si esto es cierto, el panorama de la inflación debe incluir un ajuste en los costos laborales relativos. Para volver a equilibrar los mercados, se necesitarán aumentos de salarios e ingresos, incluso para trabajos para los que anteriormente había una amplia oferta de trabajadores.

Esta transición generará cierta presión inflacionaria. Sí, los precios nominales y los salarios tienen una flexibilidad a la baja limitada. Pero en un momento de exceso de demanda, las empresas generalmente intentan transferir costos más altos a través de aumentos de precios, y a menudo se salen con la suya, al menos por un tiempo.

Los bloqueos persistentes asociados con la pandemia, especialmente en China, que sigue comprometida con su política de cero COVID , también están alimentando la inflación. Pero estos bloqueos eventualmente desaparecerán, al igual que las limitaciones de capacidad a corto y mediano plazo causadas por cambios en la composición de la demanda (en términos de productos y geografía), aunque algunos persistirán por un tiempo. La capacidad, ya sea en puertos o semiconductores, lleva tiempo construirla.

Pero la inflación actual tiene raíces más profundas. Durante las últimas décadas, la activación de cantidades masivas de mano de obra y capacidad productiva subutilizadas en las economías emergentes ha generado presiones deflacionarias. Ahora que esos recursos se han agotado significativamente, los precios relativos de muchos bienes aumentarán.

Además, existe un impulso global para diversificar y, en algunos casos, localizar las cadenas de demanda y suministro, una respuesta a la frecuencia cada vez mayor de los impactos severos y las crecientes tensiones geopolíticas. Una economía global más resiliente es más costosa, y los precios lo reflejarán.

La guerra en Ucrania no solo ha acelerado esta transformación de la cadena de suministro, sino que también ha provocado que los precios de la energía y los alimentos se disparen , exacerbando aún más la inflación, especialmente en los países de bajos ingresos. En el caso de los combustibles fósiles, un patrón previo de inversión insuficiente en capacidad en múltiples puntos a lo largo de la cadena de suministro ha agravado el problema.

Pero hay aún más en la historia. Más del 75% del PIB mundial se produce en países con poblaciones envejecidas . Las tasas de dependencia de la vejez están aumentando y, en algunos países, la fuerza laboral se está reduciendo . Las ganancias de productividad podrían contrarrestar la contracción de la oferta laboral en relación con la demanda, pero después de casi dos décadas de caída del crecimiento de la productividad , tales ganancias no se esperan.

Por lo tanto, la inflación está aumentando rápidamente y los bancos centrales están bajo presión para tomar medidas drásticas. Pero su única opción real es reducir la demanda, elevando las tasas de interés y retirando liquidez . Estas medidas ya han estimulado una revisión masiva de los precios de los activos, incluidas las monedas, y amenazan con empujar el crecimiento global por debajo del potencial , con las economías de bajos ingresos sufriendo de manera desproporcionada, y con reducir la inversión en la transición energética.

Hay otra forma: medidas del lado de la oferta. El comercio y la inversión han permitido durante mucho tiempo que la oferta se expanda rápidamente en respuesta a la creciente demanda mundial. Pero, durante casi dos décadas, y especialmente en los últimos años, la proliferación de barreras comerciales ha agregado fricciones a este proceso. El proteccionismo progresivo debe revertirse, con el presidente de EE. UU., Joe Biden, eliminando los aranceles impuestos por su predecesor, Donald Trump, y Europa acelerando la integración de sus mercados de servicios.

Al mismo tiempo, se deben hacer esfuerzos para mejorar la productividad. Las tecnologías digitales serán cruciales aquí. Si bien la pandemia ayudó a acelerar la transformación digital, muchos sectores, incluido el sector público, están rezagados y persisten las preocupaciones sobre los efectos de la automatización en el empleo.

Pero en un mundo de oferta limitada caracterizado por una persistente escasez de mano de obra, las tecnologías digitales que impulsan la productividad, junto con salarios más altos para los trabajadores, contribuirían en gran medida a mejorar el equilibrio entre la oferta y la demanda. Por ejemplo, las herramientas basadas en inteligencia artificial pueden realizar una amplia gama de funciones, desde revisar el equipaje de manera más eficiente en los aeropuertos hasta analizar imágenes médicas para detectar cánceres. Más allá de las tecnologías digitales, los regímenes regulatorios pueden simplificarse y mejorarse para reducir los cuellos de botella del lado de la oferta.

Tal agenda debe aplicarse tanto al sector público como al privado. A nivel internacional, serán esenciales los esfuerzos para facilitar el comercio, abordar las rigideces de la cadena de suministro y cerrar las brechas de datos. De lo contrario, los bancos centrales tendrán que lidiar solos con la inflación, con terribles consecuencias para toda la economía mundial.



MICHAEL SPENCE, premio Nobel de economía, es profesor emérito de economía y ex decano de la Graduate School of Business de la Universidad de Stanford. Es miembro principal de la Institución Hoover, es miembro del Comité Académico de la Academia Luohan y copreside el Consejo Asesor del Instituto Global de Asia. Fue presidente de la Comisión independiente sobre Crecimiento y Desarrollo, un organismo internacional que de 2006 a 2010 analizó las oportunidades para el crecimiento económico mundial, y es autor de The Next Convergence: The Future of Economic Growth in a Multispeed World (Macmillan Publishers, 2012 ).

viernes, 1 de julio de 2022

Calzarse las botas. Comentario HHC

 Por: Randy Alonso Falcón

 

Es un dilema para los cubanos llegar a fin de mes. Los salarios no alcanzan para enfrentar los altisimos precios que la falta de ofertas, la inflación real y la especulación nos legan.

Eso que sabemos bien a nivel de hogar, no logramos entenderlo a veces a nivel de la morada mayor que es el país. Tampoco a esa escala las finanzas alcanzan para todo lo que aspiramos y especialmente lo que necesitamos.

Como los jefes de núcleos en cada hogar, la dirección del país tiene que sacar cuentas y más cuentas de cómo va a resolver las más urgentes necesidades y definir prioridades en medio de lo mucho que hace falta.

Sacar cuentas todos los días a punta de lápiz para saber cómo se adquieren los alimentos, combustibles, medicinas, piezas de repuesto, materias primas, servicios y otras cosas que se requieren no es tarea fácil.

Sobretodo porque esas cuentas hay que sacarlas para las necesidades de 11 millones de cubanos. Dónde otros resuelven con satisfacer a las élites, y los demás...ya sabemos, el Estado socialista tiene que buscar soluciones para todos o para las mayorías.

Añádase a esas sumas y restas el dinero para pagar lo que se pueda de las deudas que tenemos y de las obligaciones de los contratos suscritos. Y en este mundo si usted no paga nadie le vende o le vuelve a dar créditos. Menos en medio de tan complicada crisis económica internacional.

Los cálculos se van haciendo más complejas después de dos años de gastos elevados por la pandemia y pocos ingresos por exportaciones de bienes o servicios.

Para tener una idea de la dimensión de nuestros desafíos económicos: los ingresos totales en divisas del país para el primer trimestre de 2022 superaron los 493 millones de dólares, cifra similar a la alcanzada en el mismo periodo del año anterior, pero muy inferior a la que teníamos antes de marzo de 2020. Sin embargo, la importación de bienes ascendió a más de 2 000 millones de dólares, superior en 688 millones a igual periodo de 2021.

Tal desbalance entre lo que ingresamos y lo que compramos en moneda dura, implica nuevas deudas y más desafíos. Y no significa que más gastos equivalen a más bienes. Por lo general, se ha gastado más para adquirir las mismas o menos cantidades. La inflación no es sólo aquí adentro; es hoy un creciente proceso global

Si el precio del petróleo en junio de 2021 estaba en 71 dólares el barril hoy sobrepasa los 118 dólares el barril. En junio de 2020 costaba unos 38 dólares. Es decir, en apenas dos años, el país tiene que gastar 80 dólares más por cada barril de petróleo si lo adquiere en el mercado internacional. No hablamos de los costos de transportación ni del permanente acoso que mantiene Estados Unidos contra las navieras que se arriesguen a transportar el combustible a Cuba.

Para continuar asegurando alimentos básicos de nuestra dieta como el arroz y el trigo para el pan, además de otros componentes de la canasta básica normada, que se le vende a cada ciudadano del país sin distingo, el gobierno y nuestras empresas importadoras no sólo tienen que lidiar con un mercado cada vez más restrictivo y proteccionista, sino que tienen que pagar más cantidades de dinero por la misma cantidad de productos.

Hay que recordar que garantizar una libra de arroz para cada cubano significa adquirir 5 200 toneladas de esa gramínea. Y así por cada producto de la canasta básica normada: 5 200 toneladas para garantizar una libra.

El país necesita en su consumo unas 700 mil toneladas de arroz; la mayor parte de las cuales se importa.

La tendencia de los precios del arroz en el mercado mundial ha sido al alza en los últimos cinco meses y ya supera los 430 dólares por toneladas. Y las previsiones son de crecimiento de los precios por mayor demanda, ante el insuficiente suministro y los altos precios de otros alimentos básicos.

El valor de muchos productos alimenticios, desde el trigo y otros cereales hasta la carne y los aceites, se ha disparado. Eso ha sido impulsado por una serie de factores, incluido el aumento del costo de los fertilizantes y la energía en el último año, así como el conflicto ruso-ucraniano.

El índice de precios de los alimentos de la ONU muestra que los precios están un 75% por encima de los niveles previos a la pandemia.

En su último informe Food Outlook , la FAO explicó que unos 49 mil millones de dólares adicionales se gastarán en todo el mundo en importaciones comestibles este año se debió a precios más altos.

El pollo, la tabla de salvación de estos tiempos, también ha crecido en sus precios.



Las fuentes de dónde obtener el dinero para enfrentar estos precios en crecimiento son escasas. Notable es en nuestro caso el alza de los precios del niquel desde marzo, tras el inicio de la guerra en Europa, pero ello no compensa las crecientes necesidades de liquidez que tiene el país.

El turismo, la actividad que más hace sonar la caja del país en términos de dinero fresco, ha dado un levantón, al registrar hasta mayo 564.847 visitantes, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI). Eso es tanto, como todos los visitantes registrados en todo el año 2021.

Pero no es nada comparable a 2017, cuando ya el 3 de mayo de ese año se acumulaban 2 millones de visitantes en Cuba; o el 2018, cuando se alcanzaba igual cifra en mayo 18 .

La zafra azucarera fue la más magra de este siglo, jaloneada por los bajos rendimientos agrícolas y la insuficiente disponibilidad técnica de la industria. Los crecientes precios del azúcar en el mercado mundial nos hubieran beneficiado de haber tenido una mejor cosecha.

Nuestros ingresos por exportaciones de servicios también son menores a los de años atrás. Y eso no se compensa con el ligero crecimiento de la exportación de bienes en el primer cuatrimestre.

Con ese dinero de menos, hay que sacar cuentas para decidir cuánto comprar de pollo, petróleo, citostáticos, piezas para las termoeléctricas, insumos para la agricultura.

Súmese a ello que Estados Unidos persigue hasta la saciedad cualquier dinero que Cuba mueva por el mundo y los bancos andan más que atemorizados por las altas multas que ha impuesto Washington al sector financiero por las transacciones con Cuba. Ello implica esfuerzos adicionales para recibir los ingresos de las exportaciones o para hacer los pagos de las exportaciones. Hay operaciones que se han tardado semanas o meses por no encontrar las vías para hacer los cobros o pagos. Y ello es peor desde enero de 2021 cuando a Trump le vino en gana endilgarnos el falaz calificativo de Estado patrocinador del terrorismo.

Cada día de bloqueo le cuesta al país unos 12 millones de dólares a precios corrientes. ¿Imaginan cuánto más se puede hacer? ¿Cuánto menos complicadas serían las cuentas?

"¿Se imaginan que cada día del año se le puedan dar a un municipio diferente del país 12 millones de dólares para que los pueda invertir en su desarrollo económico y social?

"El año, con la generosidad de sus 365 días (366 este bisiesto 2020) permitiría incluso que se le pudiera entregar dos veces en el año esa cantidad de dinero a cada municipio (tenemos 168); y quedarían todavía días para darle una tercera vuelta de 12 millones a las 14 capitales provinciales y los 15 municipios de La Habana.

"¿Se imaginan si le inyectáramos esa capacidad financiera a lo que ya tenemos en el plan y a lo que cada municipio recauda a través de la contribución territorial?

Artículo 12 millones, 23 de febrero de 2020

Las más recientes cuentas de los costos del bloqueo para un año cifraban las pérdidas a Cuba en el orden de los 5 570.3 millones de dólares. Más de dos veces lo que importamos en alimentos para un año; una cifra que multiplica por 10 lo que el país puede destinar este 2022 para inversiones en la agricultura (más de 13 mil 734 millones de pesos -alrededor de 572 millones de dólares).

 

Habría que ver a unos cuantos opinantes de redes y teóricos de claustro estrecho ponerse las botas y batallar con finanzas insuficientes, bloqueo recrudecido, inesperadas variables climáticas, inflación mundial, cadenas logísticas golpeadas, para garantizar las necesidades de todo un pueblo.

Para dirigir en tiempos de crisis hay que ser decidido, tener creatividad, convocar a la inteligencia colectiva, usar la ciencia. Hay que andar todo el tiempo con las botas puestas y con la brújula clara. A eso se consagra el Gobierno cubano; aunque no siempre lo acompañan suficientemente empresarios, dirigentes intermedios o de base, funcionarios.

Lidiar con una economía bloqueada, sin fuentes suficientes de dinero fresco y con problemas acumulados es un verdadero ejercicio de tenacidad y pensamiento. La economía liberal solucionaría fácil el dilema dejando a muchos fuera de la ecuación salvadora. El Socialismo debe y tiene que pensar en todos. De ahí que debamos meditar más los pasos y tenemos menos espacio para los errores.

Comentario HHC: Este artículo dice lo contrario a lo que el Presidente Diaz Canel promulga casi todos los días. "Sobre la mentalidad importadora". 

Tenemos dos problemas que nos hace un país vulnerable por su dependencia del exterior: consumo de alimentos y energía. Cuba debería producir el 80 % de los alimentos que consume y generar el 100 % de la energía que requiere, por si misma, de modo eficiente.

El artículo, no dice, por ejemplo, a qué se dedican los 2000 millones de usd de importación  trimestral, porque pareciera que los alimentos y sobre todo las inversiones  en la producción de alimentos, sería lo más relevante y prioritario de atender en estos momentos para satisfacer necesidades, controlar en parte la inflación y reducir, reitero, la dependencia exterior, al poder cada vez más,  producirlo en el país. 

No se dice nada de la situación de la importación del petróleo de Venezuela,¿ y por qué tenemos que utilizar el nuestro de alto contenido de azufre sin darle el tratamiento adecuado para evitar sus efectos adversos en su uso?. . Las fuentes de energías renovables se señalaron correctamente como la ruta adecuada para nuestro país. 

No se dice, por ejemplo, ¿de dónde sale el dinero para la construcción imparable y aparentemente absurda de hoteles en este tiempo, sobre todo empezar nuevos, teniendo en cuenta que las habitaciones disponibles actuales alcanzan para recibir 7 millones de visitantes internacionales anuales?. Y si fueran créditos ( aunque se ha afirmado que son nuestras las fuentes de ese capital) es dificil de argumentar por qué son mas importantes que la producción de alimentos., o al menos deberiamos tener ese mismo esquema en las inversiones agroalimentarias que el turismo, porque ni con la pandemia se paro, lo cual confirma , que es  eficiente y segura la fuente de finaciamiento del sector del ocio. 

No se dice nada  del por qué no se puede autorizar la libre importación de la población ( para producir y consumir)  desde todos los países que se puedan, y que las empresas intermediarias estatales deben competir con esa realidad. Solo habría que fortalecer la política aduanal para ello, pero permitiría  enfrentar la política del bloqueo de EEUU. No es lo mismo perseguir a unos cientos de empresas que a millones de ciudadanos cubanos.  Estamos en estado de situación de guerra y hay que revertirla inexorablemente cuanto antes. 


Cuba en Datos: El ineludible cambio de la matriz energética que necesitamos

 Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Edilberto Carmona Tamayo




Hoy, el 95% de la matriz energética nacional se compone de combustibles fósiles. Es por ello que se hace urgente impulsar proyectos para el cambio de la matriz energética en Cuba hacia el empleo de fuentes de energías renovables (FRE).

Nuestro país cuenta desde 2014 una Política para el desarrollo perspectivo de las fuentes renovables y su uso eficiente, a fin de garantizar una transición segura, amigable con el medio ambiente, y la racionalidad en el empleo de los recursos.

Según comentó a Cubadebate, Rosell Guerra Campaña, director de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minas, durante el 2021 las FRE aportaron 994 mil mega watt hora (MWh) de energía limpia, con lo cual se dejó consumir 273 mil toneladas de combustible fósil y se dejó de emitir a la atmósfera 800 mil toneladas de CO2.


La principal fuente utilizada en el país es la solar fotovoltaica, tecnología que cuenta con una potencia instalada de 238 MW en parques solares, que son capaces de producir la energía eléctrica consumida por unas 200 mil familias cubanas.

Igualmente se ha logrado la instalación hasta la fecha de 1188 bombeos solares, “sobre todo para el agua que se emplea en la ganadería, aunque también para la población y riego”, de un plan que ronda los 7 mil; de 2644 plantas de biogás, y de 34 mil calentadores solares de agua, “una cifra todavía pequeña para nuestros planes”.

El propio directivo señaló durante la segunda Feria Internacional de Energías Renovables la producción de 12 MW de energía solar fotovoltaica en las cubiertas de industrias y edificios estatales, un dato que se planea elevar hasta los 900 MW; la presencia de más de 160 mil viviendas que reciben electricidad en la nación a partir de la instalación módulos solares fotovoltaicos; y de unos 600 vehículos eléctricos que circulan en el país, que se abastecen de paneles solares y entre los que destacan las flotas de empresas como ETECSA y Aguas de La Habana.



Aun consientes de estar muy distantes de lo que se quiere y se puede lograr en este camino, las proyecciones futuras es lograr el cambio total de la matriz energética del país logrando la participación del 100 % de las fuentes renovables de energía, “para lo cual se estima serán necesarios instalar más de 10 mil MW en solar fotovoltaica, unos 1800 MW en energía eólica y aprovechar la biomasa cañera y forestal para la instalación de 612 MW”.

Se debe aclarar que la Política es integral por lo que abarcará todos los sectores de la economía incluyendo la ejecución con prioridad de un programa de eficiencia energética.

En ese camino, el gobierno cubano se trazó alcanzar para 2030 el 24 por ciento de generación eléctrica mediante las energías limpias, pero posteriormente se actualizó hasta ubicarla en un 37 por ciento.




No obstante, la aspiración mayor es alcanzar el 100 por ciento y ello demanda grandes volúmenes de inversiones, pero también la articulación de todos los actores económicos de la mayor de las Antillas para finalmente alcanzar la independencia de los combustibles fósiles.

Recientemente el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, aseguró que “la manera más efectiva para un país pobre, sin recursos y sin combustibles fósiles, es utilizar las FRE para el desarrollo de la nación, sobre todo la solar fotovoltaica”.

El tema energético es una prioridad debido a la tensa situación actual marcada por el deterioro de las plantas de generación térmica, reflexionó el mandatario al visitar la II Feria Internacional de Energías Renovables celebrada en La Habana.





jueves, 30 de junio de 2022

Cuba enfrenta una recuperación lenta con elevada inflación



1. SITUACIÓN ECONÓMICA

ACTIVIDAD ECONÓMICA

La economía cubana continúa mostrando señales de debilidad extrema, asociada a un entorno externo muy adverso, que se ha complicado aun más a partir de la invasión a Ucrania por parte de Rusia.


En 2021, el PIB creció a una tasa de 0,5% de acuerdo con estimaciones de la CEPAL (Economist Intelligence Unit calcula un decrecimiento de 0,1%). Las autoridades cubanas indicaron que la cifra sería de un 2%, pero no han ofrecido datos definitivos a mediados de 2022. A juzgar por las continuas dificultades en el arranque de 2022, y el desempeño del turismo internacional en 2021, es más probable que la cifra esté muy cercana a cero. Adicionalmente, las exportaciones e importaciones continuaron descendiendo, por lo que no se obtuvo ninguna compensación del decisivo sector externo.

La evolución de la economía en 2022 exhibe un panorama mixto, con un balance que se inclina hacia el lado negativo.

La zafra azucarera en 2022 es la peor en más de un siglo, con unas 431 mil toneladas. Habría que remontarse al siglo XIX para encontrar volúmenes de producción tan bajos. El sector viene acusando un declive sostenido desde 1990. Sin los buenos precios y los créditos que ofrecía la Unión Soviética, la producción comenzó a descender. A su vez, la rama sufre las insuficiencias del modelo agrícola cubano y la falta de inversiones para modernizar las instalaciones. Una parte notable de los ingresos del sector durante la década de los noventa se dedicó a financiar la inversión en otras ramas como el turismo y la bio-farmacéutica, mientras que tampoco se apostó por la inversión extranjera. Otrora columna vertebral de la economía, Cuba puede convertirse en un importador neto de azúcar en 2022.

La escasez de datos impide hace un análisis exhaustivo de la evolución de los distintos sectores. No obstante, se observan cambios en el desempeño de algunas actividades importantes. En relación con el turismo internacional, el número de visitantes se multiplicó por 6,4 hasta el mes de mayo (565 mil), aunque partiendo de una base muy baja.

Sin embargo, las cifras representan un 46% de lo que sería necesario para cumplir el pronóstico del gobierno que aspira a recibir unos 2,5 millones de visitantes. A este ritmo, se llegaría a una cifra entre 1,15-1,3 millones de arribos. Asimismo, entre enero y marzo, las pernoctaciones solo aumentan unas 4 veces, y este indicador es, en definitiva, más relevante para estimar el impacto en la actividad económica. Es una mejoría respecto a 2021, pero distante de las previsiones oficiales, y de los máximos alcanzados entre 2015-2019.

La fabricación de níquel aumenta un 5% hasta marzo, aunque esto refleja específicamente la situación particular del mismo período del año anterior (se refiere a la fábrica Pedro Sotto Alba). Lo verdaderamente relevante en la industria niquelífera es el ascenso continuo de los precios durante 2021, y la extensión de esta trayectoria durante 2022. Sherritt, el mayor productor de níquel en Cuba continúa con sus planes de inversión para incrementar la producción en Moa entre 15-20% hacia 2024.

Con respecto a las inversiones, en el primer trimestre el 35% se destinó a las actividades inmobiliarias y de alquiler, lo que, si bien es alto, representa una disminución de diez puntos respecto a 2021. Por otro lado, el 52% de ellas está concentrada en La Habana (primer trimestre), lo que también es una disminución en relación con los valores del período anterior. Queda por ver si estas proporciones se mantendrán en lo que resta de año.

No obstante, ante la realidad económica y social que vive el país, corresponde cuestionar la racionalidad del programa de construcción de hoteles de alto estándar. Es bien conocido que la mayor parte de esos recursos son de origen doméstico. Para 2022, las autoridades prevén la construcción de más de 4000 habitaciones adicionales, para llegar a un total de casi 85 mil (según un reporte de la prensa oficial, pero otras fuentes como Fitch sitúan el número de habitaciones para 2022 en 79 mil). Sin embargo, el nivel de ocupación en 2021 fue de 11,9%, incluyendo al turismo nacional.

A pesar de la crisis económica, y la contracción del PIB en 2019 y 2020 (pendientes los resultados definitivos de 2021), el volumen de inversiones aumentó un 40%. La inversión inmobiliaria asociada a la actividad turística acaparó la mayor parte de ese crecimiento. Invertir es clave para mejorar las perspectivas de crecimiento futuro. Sin embargo, dos cuestiones saltan a la vista en este caso.

Tradicionalmente el componente más volátil del PIB, la inversión suele exhibir un comportamiento procíclico. En parte esto se debe a que, en medio de los rigores de una recesión, se tiende a proteger el consumo, porque incide directamente en el nivel de vida de los ciudadanos. Como consecuencia, el consumo real ha retrocedido a niveles de 2014. Por otro lado, se puede polemizar sobre los destinos de los ascendentes niveles de inversión total. Esencialmente, los crecimientos se verifican en la infraestructura turística. En contraposición, lo dedicado al conjunto "electricidad, gas y agua” solo aumentó un 20% desde 2016.

Si bien el turismo es un sector clave de la economía cubana, desde mucho antes de la pandemia su eficiencia estaba muy por debajo de sus competidores en el área. La tasa media de ocupación ha venido descendiendo sostenidamente desde 2016, alcanzando niveles críticos en 2020 y 2021. Cuba es uno de los países más retrasados en la recuperación turística dentro del Caribe.

El transporte refleja una situación mixta. Aunque el número de pasajeros transportados se eleva respecto a 2021, los niveles de servicio continúan siendo muy bajos, y distantes de cubrir la demanda. Diversos reportes de prensa indican que la baja disponibilidad técnica de los ómnibus (debido a la escasez de piezas de repuesto) y la escasez de combustible han impactado negativamente sobre esta actividad durante 2022. Hay que tener en cuenta que la brecha de oferta se hace más visible en el período debido al levantamiento gradual de las restricciones asociadas al control de la pandemia de la COVID-19. Por otro lado, la carga transportada decrece en el primer trimestre, lo que no es una buena señal de la marcha de la economía. En gran medida, este comportamiento obedece a la producción de azúcar de caña, que descendió significativamente. Este sector es uno de los clientes principales del transporte ferroviario.

SECTOR EXTERIOR

El comercio exterior ha sido uno de los sectores que manifiesta con mayor claridad la profundidad de la crisis económica, y la lenta recuperación de la actividad productiva. Las propias autoridades cubanas reconocieron en mayo que los ingresos externos se han comportado por debajo de los planes, mientras que los precios de varios productos de importación han crecido más allá de lo pronosticado.

Las expectativas del gobierno respecto al comercio exterior eran ya relativamente modestas, tanto en las exportaciones (+9,8), como en las compras internacionales (+2,8). Y estas previsiones se hicieron sobre una base muy baja, ya que ambos flujos han venido decreciendo en los últimos 3 años. En el caso de las importaciones, la contracción comenzó en 2016. La dinámica actual es perversa. La caída de las ventas externas priva a la economía de las divisas necesarias para pagar la factura internacional, mientras que el descenso de las importaciones repercute negativamente en la actividad productiva, y en el consumo de los hogares.

Se pueden identificar cuatro eventos que van a influir en las perspectivas del sector externo en 2022, y que tienen el potencial de determinar la velocidad de la recuperación. En primer lugar, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha supuesto un movimiento sísmico en dos mercados esenciales para Cuba: alimentos y energía. En ambos casos, los incrementos ocurridos significan gastos superiores por unidad adquirida, lo que, en medio de las restricciones de liquidez supone que probablemente se compren menores cantidades, es decir, una reducción adicional de la oferta para el mercado interno. Asimismo, el turismo ruso se ha evaporado, y era el mercado que había exhibido el comportamiento más resiliente durante la pandemia.

En segundo lugar, las primeras medidas de la administración del presidente Biden respecto a Cuba, crean un escenario un tanto más favorable para la Isla. No tienen un alcance ni siquiera cercano a las de Obama en su momento, pero pueden contribuir a la recuperación de las remesas, y con el aumento de los vuelos, la paquetería que estuvo ausente durante la pandemia y que tanta importancia tiene en medio de la aguda escasez que sufre el país.

En tercer lugar, la producción de petróleo de Venezuela ha comenzado a crecer, desde niveles muy bajos. De acuerdo con las estimaciones de la OPEP, en el primer trimestre de 2022, la extracción llegó a unos 684 mbd de crudo, un 23% superior a 2021. En mayo, la producción se estimó en 717 mbd. El conflicto en Ucrania ha variado el tablero geopolítico. Hay crecientes indicios de que el gobierno norteamericano está considerando un relajamiento limitado de las sanciones a ese país para propiciar el incremento de la oferta en el mercado internacional. Dada la centralidad del petróleo para ese país, una mejoría en la economía venezolana es una buena noticia para Cuba. Asimismo, no solo se trata de su sector energético, de la mano de medidas pragmáticas, otros indicadores comienzan a mejorar. Varias fuentes pronostican crecimiento económico y menor inflación para 2022 y los años venideros.

Por último, al ascenso de nuevos gobiernos de izquierda en Perú, Honduras, Colombia, Chile, y posiblemente Brasil dibujan un escenario latinoamericano más favorable. Si se concreta la vuelta del Partido de los Trabajadores (PT) al poder, la izquierda gobernaría en las seis principales economías de la región. La visita del presidente mexicano a Cuba en mayo arrojó un acuerdo modesto para la contratación de médicos. Por su parte, el expresidente Lula ha indicado que planea retomar el programa Más Médicos. No resulta claro o definitivo si Cuba pudiera participar, y en qué condiciones.

Los ingresos por turismo deben crecer en 2022, pero a niveles muy distantes de los máximos conseguidos en entre 2016-2018. La zafra azucarera fue la peor en siglo y medio, lo que puede convertir a la Isla en importador neto de azúcar, por lo que cualquier aumento de precios es más un problema que una buena noticia. Las propias autoridades han aceptado que la previsión en el futuro inmediato es producir suficiente para cubrir el consumo doméstico, incluido el industrial.

El comportamiento de los precios relevantes deja un saldo mixto (Tabla 3). Por una parte, el incremento observado en el níquel contribuye a mejorar los ingresos, aunque las limitaciones en la oferta impiden capitalizar complemente la coyuntura favorable. En 2022, la producción en la planta propiedad conjunta de capital canadiense se espera consiga niveles similares a períodos anteriores, dado que ya funciona a plena capacidad. Cualquier aumento llegará de 2022 en adelante, de acuerdo con los planes de expansión ya comentados.

Nota HHC. La tabla # 2 no aparece en el original


POLÍTICA MONETARIA

La elevada inflación es el elemento distintivo del momento actual que atraviesa la economía cubana. Si bien entre los años 1996-2019, el índice de precio del consumidor (IPC) creció a un ritmo promedio anual de 0,9%; en el año 2020 su crecimiento fue de 18,5% (ONEI, 2021: Tabla 5.1) seguido de 77% en 2021 (ONEI, 2022: Tabla 1).1

Esta tendencia se atribuye a varios factores. Primero, hay una parte de la inflación que es importada, consecuencia del complejo escenario internacional que dejó la pandemia, y que agravó la invasión rusa en Ucrania.

Segundo, a desequilibrios macroeconómicos domésticos que se acumularon con anterioridad a la irrupción de la Covid-19 en un escenario de desaceleración del crecimiento económico. Este último pasó de promediar 2,8% entre los años 2011-2015, a 1,1% entre los años 2016-2019 (ONEI, 2022a: Tabla 5.5).

En el mismo período el déficit fiscal aumentó significativamente promediando 7,4 del PIB, y también lo hizo el dinero en circulación. Lo anterior unido a una caída en los ingresos externos,2 provocó fuertes tensiones sobre la balanza de pagos con al menos dos canales de impacto sobre la inflación. Por una parte, a través de restringir las importaciones, y, por lo tanto, la oferta agregada. Por otra,presionando a una devaluación del tipo de cambio en el mercado (paralelo) de divisas. El proceso de dolarización parcial que se inició a fines del año 2019 fue una expresión de los desequilibrios macroeconómicos descritos.

La tercera causa de la inflación actual observada se gestó durante la pandemia de la Covid-19, la cual agravó drásticamente la ya delicada situación de la economía cubana. Por una parte, a través de la profundización de los problemas de oferta, y por otra, introduciendo más desequilibrios monetarios a través del gasto público en un contexto de espacio fiscal nulo.

La cuarta razón fue el Ordenamiento Monetario. Éste creó un entorno favorable para la inflación tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda.

El Ordenamiento supuso la eliminación casi por completo del tradicional sistema de transferencias de la economía basado en subsidios a precios. Para compensar a los trabajadores se diseñó una reforma salarial que multiplicó por cerca de 4 veces el gasto de salario de las empresas. La considerable presión sobre los costes ejercida por el efecto conjunto de ambos canales (devaluación y reforma salarial) - en un ambiente de muy baja competencia empresarial- significó un traspaso de gran escala de costes a precios.

Este incremento de costos y precios en el sistema estatal tuvo repercusiones sobre los precios relativos del resto de los agentes, en particular, del sector privado.

Se activaron, al menos, tres canales de influencia.

Primero, a través de la tasa de cambio informal que reaccionó no solo al contexto de escasez agravado por la pandemia y a la crisis de balanza de pagos antes mencionada; sino también al incremento de liquidez y consecuente demanda de bienes y servicios que supuso la reforma salarial.

Segundo, a través del encarecimiento relativo del empleo en el sector estatal. El incremento de salarios en este último presionó al alza el salario del sector privado el cual necesitó compensar a sus trabajadores debido al incremento general del costo de la vida, y mejores compensaciones en el sector estatal.

Tercero, a través del sistema de suministros y otros costes de insumos productivos. Los costes del sector privado han estado siempre indexados a los precios del sector estatal, bien en el segmento formal (costo de la energía, agua, transporte, por ejemplo) o bien en el segmento informal (a través del mercado negro). El diseño original de El Ordenamiento Monetario presuponía, únicamente alinear el tipo de cambio oficial con el de las casas de cambio (CADECA), y que la devaluación no superara al tipo de cambio (fijo) en este último. En otras palabras, no se esperaba un efecto directo por el canal del tipo de cambio. Sin embargo, sí se esperaba un efecto indirecto, por el canal de la cadena de suministros, que incidiría sobre la competitividad del sector privado.

El Ordenamiento también influyó sobre la inflación desde el lado de la demanda. El canal más importante estuvo en la reforma salarial. Una parte de la reforma sería financiada con los efectos distributivos que suponía la eliminación del sistema de transferencias. Sin embargo, esto no funcionó, primero, por la caída generalizada de la oferta agregada debido a la pandemia. Y segundo, porque los efectos distributivos (que hubiesen sido efectos reales) se fueron atenuando en el tiempo producto de la propia inflación. La evidencia más clara al respecto está en la pérdida del atractivo que han ido experimentando los salarios del sector estatal. Si bien, al inicio, el interés por el empleo estatal aumentó considerablemente, en el mediano plazo el equilibrio se ha desplazado a una situación “similar” a la inicial.

Todos los factores analizados con anterioridad explican en su conjunto el porqué de la inflación actual en Cuba.

2. PERSPECTIVA  ECONÓMICA

Como se ha explicado a lo largo del informe, Cuba presenta una situación económica compleja. Los problemas estructurales tradicionales, en particular, la crónica falta de competitividad, eficiencia y productividad de su tejido empresarial; se han visto agravados por el incierto panorama internacional post- pandémico, y por el erróneo manejo macroeconómico que se implementó en la última década cuyo punto culminante estuvo en El Ordenamiento Monetario.

El gráfico 1 permite poner en contexto las perspectivas futuras de recuperación de la economía cubana.



Hay dos mensajes claves que se pueden extraer de este gráfico.

Primero, como se observa la Tasa de Crecimiento de Largo Plazo (línea discontinua) se mantuvo decreciendo durante toda la década pasada, a pesar de que desde el año 2011 se han venido aplicando un conjunto significativo de reformas estructurales en los marcos del proceso de Actualización del Modelo Económico cubano (conocido como Los Lineamientos). Pero resulta mucho más llamativo que esta dinámica de decrecimiento se mantuvo incluso durante el período 2015-2017 cuando hubo un proceso de mejora en las relaciones bilaterales con los EE. UU., bajo la administración de Barack Obama.

Este hecho sostiene la hipótesis de que se necesitarán transformaciones estructurales más profundas que las aplicadas hasta el momento, si se aspira a cambiar la tendencia del crecimiento en el país durante la próxima década.

El segundo mensaje tiene que ver con la recuperación de la economía tras la crisis creada por la Covid-19, que supuso una caída del 11% del PIB real en el año 2020. Se dibujaron tres escenarios de recuperación. Uno desfavorable, en el cual la economía se recupera al 1% (promedio anual), uno intermedio en el que la economía se recupera al 3%; y otro favorable en el que la economía se recupera al 5%.

En el escenario desfavorable, la economía necesita más de una década para recuperar los niveles PIB real del año 2019. Este escenario no es el más probable pero tampoco es desestimable atendiendo tanto a la profundidad de la crisis -en particular a los desequilibrios macroeconómicos observados- como al lento proceso de implementación de reformas estructurales más profundas.

La recuperación será más rápida, aunque aún larga en el escenario intermedio; pero resulta llamativo que incluso en este escenario se requerirá de mayor efectividad de las políticas aplicadas. El crecimiento de 3% asumido es mayor que el crecimiento medio de la década pasada.

Sólo en el escenario favorable la economía se recupera en corto tiempo y a una calidad superior. Hoy en día es un escenario improbable, porque supondría implementar reformas que van más allá de la voluntad actual mostrada por los hacedores de política; además de un entorno internacional más favorable, tanto económico como político. En cualquier caso, hay un elemento que eleva la probabilidad de ocurrencia de este escenario, a saber, la propia dimensión que va 
tomando la crisis económica actual, cuyas consecuencias sociales y políticas no son sostenibles en el largo plazo.

Llegado a este punto una pregunta clave es: ¿qué reservas tiene la economía cubana para manejar una salida (rápida) de la actual crisis económica?

Hay un conjunto de reformas pendientes que tendrán que ser abordadas más temprano que tarde. Por una parte, es vital iniciar de inmediato un proceso de saneamiento de las finanzas internas del país. Controlar la inflación a través de controlar fuentes de emisión monetaria empezando por el control el déficit fiscal que se ubicó en un entorno de 18% del PIB en el año 2021.

Sin embargo, hoy Cuba tiene una reserva que podría ayudar al crecimiento económico en el corto plazo, a saber, la reducción de sus elevados niveles de mala asignación de recursos. Por mal- asignación se entiende una situación en la cual los factores de producción (trabajo, capital, insumos intermedios) no son distribuidos de forma óptima entre productores heterogéneos.

Algunas de las reformas pendientes son: i) ampliar la lista de actividades autorizadas a convertirse en PYMES, en particular, ii) incluir al comercio mayorista y minorista, y iii) introducir un sistema dual de precios similar al aplicado en China a inicios de su proceso de reformas.

Las autoridades cubanas han establecido una meta de incremento del PIB de un 4% para 2022. Sin embargo, el entorno internacional se ha vuelto más desafiante en lo inmediato, principalmente a partir de la invasión rusa a Ucrania. Respecto al comportamiento de la actividad productiva, el desempeño de algunos sectores claves como el turismo internacional, la industria azucarera, y otros renglones agrícolas (la producción de papa solo llegó a un 77% de lo planificado). Asimismo, teniendo en cuenta las tensiones en el comercio exterior y la profundización de los problemas de la generación eléctrica, la producción industrial y otros sectores de los servicios productivos se mantendrán deprimidos.

Por sus repercusiones económicas, pero también políticas, el regreso de los apagones significa otra escalada en las condiciones socioeconómicas del país. El mal estado técnico de las plantas (debido al incumplimiento de los ciclos de mantenimiento), su creciente deterioro a partir de la utilización casi exclusiva de crudo cubano (muy pesado y corrosivo), y la escasez de combustible (particularmente diesel y fuel oil - más caros- para operar las baterías de generación distribuida) han tensado aún más el complejo panorama doméstico.

El gobierno enfrenta un dilema. Un mayor racionamiento de la energía en el sector público descarrila la incipiente recuperación económica. Por otro lado, mayores interrupciones al sector residencial pueden desencadenar mayores cuotas de descontento social y protestas. Estas últimas se han venido produciendo a menor escala en los últimos meses.

Los molestos apagones a las puertas del período más caluroso del largo verano cubano solo pueden causar un aumento del malestar. Lamentablemente, no hay solución rápida a este problema, descontando el envío de cantidades sustanciales de combustible de parte de aliados como Rusia o Venezuela, junto a un programa de reparaciones intensivo de las termoeléctricas.

En estas condiciones, nuestro equipo anticipa un crecimiento muy por debajo del pronóstico oficial.

3. SITUACIÓN POLITICA

El contexto interno sigue siendo muy desafiante para el gobierno. La crisis económica, la inflación, la lenta recuperación de sectores claves como el turismo, y el empeoramiento de la situación energética suponen retos enormes para un gobierno que enfrenta una tormenta casi perfecta, con un sector público desgastado, y sin un plan claro para sacar al país del abismo en que se encuentra.

En los últimos años, la ciudadanía se ha encargado de expresar públicamente sus descontento y hastío con la situación imperante, y se ha mostrado menos complaciente y tolerante con las explicaciones ofrecidas por las autoridades. El cénit se alcanzó el 11 de julio de 2021. Pero en 2022 han continuado las muestras de desacuerdo con la política oficial.

En relación con la reforma económica, no se anticipan iniciativas de peso para el resto del año. De acuerdo con el cronograma legislativo, en julio de 2022 la Asamblea Nacional debe discutir y aprobar una nueva Ley Tributaria (la tercera desde la reintroducción de los tributos en 1994); y en diciembre debería adoptar una Ley de Empresas. El contenido de ambas leyes no ha sido divulgado, pero ambas pueden tener importantes implicaciones para la conformación del nuevo modelo económico. Sin embargo, por sí solas, no representan una contribución destacada al manejo de la aguda crisis que azota a la Isla.

Por su repercusión social, un evento de gran trascendencia es la votación en referendo del nuevo Código de la Familia, que propone una restructuración profunda de este ámbito en la sociedad cubana, incluyendo transformaciones en la relación entre padres e hijos, la consagración del matrimonio entre parejas del mismo sexo, la expansión de los derechos de adopción, entre otros.

Esta legislación ha generado acalorados debates en el país, y varias de sus propuestas han enfrentado la oposición pública desde sectores variados de la sociedad. Recientemente, el gobierno ha adoptado la revisión no. 25 del documento, lo que denota el accidentado camino para obtener un borrador final, y su eventual aprobación.

Las opiniones vertidas en este informe son responsabilidad del equipo técnico que elabora el informe y pueden no reflejar el criterio individual de las instituciones que integran el CESLA.


1 Economic Inteligence Unit (EIU) estima que el crecimiento interanual de la inflación en el año 2021 fue de 255%.

2 al tiempo que las exportaciones de bienes y servicios a precios corrientes cayeron en 8% en igual período (ONEI, 2022a: Tabla 5.2).


La inflación como juego de poder político salió mal

Jun 22, 2022 YANIS VAROUFAKIS



ATENAS – El juego de acusaciones sobre el alza de los precios está en marcha. ¿Fue la inyección de demasiado dinero de los bancos centrales durante demasiado tiempo lo que provocó que la inflación se disparara? ¿Fue China, donde la mayor parte de la producción física se había trasladado antes de que la pandemia confinara al país y alterara las cadenas de suministro globales? ¿Fue Rusia, cuya invasión de Ucrania eliminó un porcentaje importante del suministro global de gas, petróleo, granos y fertilizantes? ¿Fue algún giro subrepticio de la austeridad pre-pandemia a una generosidad fiscal sin límites?

La respuesta es una que quienes realizan pruebas nunca encuentran: todo lo de arriba o nada de lo de arriba.

Las crisis económicas cruciales frecuentemente suscitan múltiples explicaciones que son todas correctas pero que se olvidan de lo central. Cuando Wall Street colapsó en 2008, generando la Gran Recesión global, se ofrecieron varias explicaciones: una captura regulatoria de parte de financistas que habían reemplazado a los industriales en el orden jerárquico capitalista; una proclividad cultural hacia las finanzas riesgosas; una incapacidad de políticos y economistas para distinguir entre un nuevo paradigma y una burbuja gigantesca; y otras teorías también. Todas eran válidas, pero ninguna llegaba al meollo de la cuestión.

Lo mismo es válido hoy. Los monetaristas del “se los dijimos”, que han venido prediciendo una alta inflación desde que los bancos centrales expandieron masivamente sus balances en 2008, me recuerdan la dicha que sintieron ese año los izquierdistas (como yo) que consistentemente “predicen” la inminente defunción del capitalismo –parecido a un reloj que se paró y que marca la hora correcta dos veces al día-. Efectivamente, al crear enormes sobregiros para los banqueros con la falsa esperanza de que el dinero se derramara a la economía real, los bancos centrales causaron una inflación épica de los precios de los activos (apogeo del mercado bursátil e inmobiliario, la locura de las criptomonedas y más).

Pero la historia monetarista no puede explicar por qué los principales bancos centrales entre 2009 y 2020 no lograron ni siquiera impulsar la cantidad de dinero circulante en la economía real, mucho menos hacer subir la inflación de los precios al consumidor a su meta del 2%. Alguna otra cosa debe de haber desatado la inflación.

La interrupción de las cadenas de suministro centradas en China claramente jugó un papel importante, como lo hizo la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Pero ningún factor explica el abrupto “cambio de régimen” del capitalismo occidental de una deflación prevaleciente a lo contrario: un aumento simultáneo de todos los precios. Esto exigiría que la inflación salarial superara la inflación de precios, causando así una espiral que se perpetúa a sí misma, con aumentos de salarios que se traducen en mayores alzas de los precios que, a su vez, hacen que los salarios vuelvan a aumentar, ad infinitum. Recién entonces sería razonable que los banqueros centrales les exigieran a los trabajadores que “hicieran algo por el equipo” y se abstuvieran de pedir mayores acuerdos salariales.

Pero, hoy, exigir que los trabajadores renuncien a alzas salariales es absurdo. Toda la evidencia sugiere que, a diferencia de los años 1970, los salarios están aumentando mucho más lentamente que los precios y, sin embargo, el aumento de los precios no sólo continúa sino que se acelera.

¿Qué es lo que realmente está pasando entonces? Mi respuesta: un juego de poder de medio siglo, liderado por las corporaciones, Wall Street, los gobiernos y los bancos centrales, ha salido muy mal. Como resultado de ello, las autoridades de Occidente hoy enfrentan una opción imposible: provocar una cascada de quiebras de conglomerados y hasta de estados o permitir que la inflación se descontrole.

Durante 50 años, la economía de Estados Unidos ha sostenido las exportaciones netas de Europa, Japón, Corea del Sur, luego China y otras economías emergentes, mientras que la mayor parte de esas ganancias de extranjeros se encaminaba raudamente a Wall Street en busca de mayores retornos. A consecuencia de este tsunami de capital rumbo a Estados Unidos, los financistas construían pirámides de dinero privado (como opciones y derivados) para financiar a las corporaciones que construían un laberinto global de puertos, embarcaciones, depósitos, plataformas de almacenaje y transporte terrestre y ferroviario. Cuando la crisis de 2008 derribó estas pirámides, se puso en peligro todo el laberinto financiarizado de las cadenas de suministro justo a tiempo globales.

Para salvar no sólo a los banqueros sino también al propio laberinto, los banqueros centrales intervinieron para reemplazar las pirámides de los financistas con dinero público. Mientras tanto, los gobiernos recortaban el gasto público, los empleos y los servicios –nada más ni nada menos que socialismo pródigo para el capital y austeridad dura para el trabajo-. Los salarios se achicaron y los precios y las ganancias se estancaron, pero el precio de los activos comprados por los ricos (y así su patrimonio) se dispararon. En consecuencia, la inversión (en relación al efectivo disponible) cayó a un mínimo histórico, la capacidad se encogió, el poder del mercado se disparó y los capitalistas se volvieron más ricos y al mismo tiempo más dependientes que nunca del dinero de los bancos centrales.

Fue un nuevo juego de poder. La lucha tradicional entre el capital y el trabajo para aumentar sus respectivos porcentajes del ingreso total a través de márgenes de beneficio y aumentos salariales continuó, pero dejó de ser la fuente de la mayor parte de la riqueza nueva. Después de 2008, la austeridad universal produjo baja inversión (demanda de dinero) que, combinada con una gigantesca liquidez de los bancos centrales (oferta de dinero), mantuvo el precio del dinero (tasas de interés) cerca de cero. En un contexto de capacidad productiva (inclusive nueva vivienda) en caída, escasez de buenos empleos y salarios estancados, la riqueza triunfó en los mercados de capital y de bienes raíces, que se habían desacoplado de la economía real.

Luego vino la pandemia, que cambió algo muy importante: los gobiernos occidentales se vieron obligados a canalizar algunos de los nuevos ríos de dinero de los bancos centrales a las masas confinadas dentro de economías que, a lo largo de décadas, habían agotado su capacidad de producir cosas y ahora enfrentaban cadenas de suministro alteradas. Cuando las multitudes confinadas empezaron a gastar parte del dinero de sus cesantías en importaciones escasas, los precios empezaron a subir. Las corporaciones con grandes patrimonios en acciones respondieron explotando su inmenso poder de mercado (producto de su capacidad productiva reducida) para hacer subir los precios por las nubes.

Después de dos décadas de una bonanza sustentada por los bancos centrales de alzas de los precios de los activos y de una deuda corporativa creciente, un poco de inflación de los precios fue todo lo que hizo falta para poner fin al juego de poder que moldeó al mundo post-2008 a imagen y semejanza de una clase gobernante resucitada. ¿Qué es lo que pasará ahora entonces?

Probablemente nada bueno. Para estabilizar la economía, las autoridades primero necesitan poner fin al poder exorbitante conferido a unos pocos por un proceso político de patrimonio en acciones y creación de deuda barata. Pero esos pocos no renunciarán a su poder sin dar batalla, aunque esto implique que se los consuman las llamas, arrastrando a la sociedad con ellos.


YANIS VAROUFAKIS, a former finance minister of Greece, is leader of the MeRA25 party and Professor of Economics at the University of Athens.