Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 18 de septiembre de 2017

Irma y el desarrollo sustentable



Vedado, días después del paso del huracán Irma. Foto: Buen Ayre Visual.


18 septiembre, 2017 1 comentario


La coincidencia de tres huracanes y un sismo, casi todo en el mismo momento y en la misma región, para muchos es el resultado de eso que hemos llamado calentamiento global y que no es otra cosa que el costo de una manera muy irresponsable de desarrollo, una manera ciertamente vieja, y fuera de contexto, que surgió en aquella época en que el homo sapiens aún pensaba que su presencia en la naturaleza tenía apenas efectos marginales y que los recursos naturales todos ellos, jamás serían una restricción a sus aspiraciones de convertirse en Dios.

Aquella época en que el “dominio de la naturaleza” era la frase de moda y demostrar la capacidad de “dominar la naturaleza” era una de las claves de demostrar el poder que los países tenían. Hacer la mayor represa del mundo, o la mayor hidroeléctrica, tener las extensiones de cultivos más y más grandes a expensas de todo ser viviente, arrasando miles de hectáreas de bosques o contaminando centenares de kilómetros de ríos o bahías enteras, era casi siempre alabado como una demostración más del poderío del homo sapiens.

Lo interesante es que todos los países y quizás también una buena parte de los políticos, independientemente de su credo ideológico sucumbieron a esa filosofía, es cierto y ha sido lamentable. La Siberia soviética es tan buen ejemplo como la Amazonía brasileña, o las grandes planicies del medio oeste norteamericano ya hoy sin aquellos bisontes legendarios, ni que decir de los bosques españoles que un día Feliz Rodríguez de la Fuente nos enseñara habían casi desaparecido en aquella serie documental que tanto disfrute y que se titulaba “El Hombre y la Tierra”.


Centro Habana después de Irma. Foto: Natalia Favre.

No sé si Irma tiene que ver directamente con esa loca carrera del ser humano por convertirse en Dios, pero como un cubano más que fue testigo presencial y sufriente, estoy convencido de que en algún momento después de esta tormenta de este siglo y de esta batalla por recuperarnos, al menos nosotros, isleños que padecemos esa maldita circunstancia del agua (salada) por todas partes, debemos hacer un ejercicio colectivo de pensamiento sobre el cambio climático, sobre nuestro futuro y el de nuestros nietos y biznietos.

Irma tendrá costos inmediatos, algunos inconmensurables, en especial los asociados a la pérdida de seres humanos. Ya no cuentan las causas de esas pérdidas, aunque la mayoría eran evitables. Otros, dolorosos también pero de otra cualidad, son aquellos asociados a la destrucción y las pérdidas materiales, personales y colectivas, del país y de las familias. Algunos también evitables si la previsión hubiera sido mayor. Otros imposibles de evitar debido a la fiereza inaudita de un huracán que parecía empeñado en cambiar la geografía de toda la Isla.

Para las aspiraciones de crecimiento a corto plazo de Cuba el huracán Irma es, sin duda, un duro golpe, difícil de cuantificar en pesos y centavos. Así el crecimiento del 1 por ciento del PIB al que se aspiraba en 2017, reconociendo que sin Irma ya estaba muy comprometido, será ahora una meta casi imposible de alcanzar.


Irma visitó todos nuestros polos turísticos importantes, no dejó ninguno de lado, cuando la temporada alta de la cosecha turística está casi a las puertas; se paseó por nuestras tierras de cultivos como un gigante de siete leguas, acostó plátanos y caña de azúcar, destruyó naves de producción y fábricas, dañó más de nueve decenas de pozos de petróleo, apagó una de las centrales eléctricas más importantes del país; centenares de viviendas hoy no pueden ser habitadas y muchas no lo serán más.

Al costo de la destrucción habrá que sumar el costo de la reconstrucción y el del tiempo empleado para ello, y no empleado en otras tareas, difícil, muy difícil de cuantificar. Esforzarse más es siempre el recurso más inmediato, incluso para este pueblo que se ha esforzado muchísimo en estos últimos 26 años y ha tenido que enfrentar y vencer una combinación muy difícil de huracanes de diverso tipo, desde la desaparición de la URSS, el incremento del bloqueo estadounidense, el período especial, las administraciones Bush, etcétera, etcétera. No creo que haya muchos que duden de esa capacidad de esfuerzo y sacrificio.

Pero igual que nos dedicaremos hoy a la reconstrucción inmediata, debemos, en algún momento hacer una pequeña parada en el camino y pensar en ese futuro nuevo que el cambio climático nos depara.

Prever es la mejor manera de ganar, adecuarnos a la naturaleza en vez de dominarla y competir con ella es también la forma más eficiente de reducir pérdidas.

Mientras caminaba por la carretera que va de mi pueblo (Santiago de las Vegas) hacia el Cacahual, apenas pasado Irma, pensaba en cuánto daño se pudo haber evitado si se hubieran podado adecuadamente los árboles que todos sabían dañarían el tendido eléctrico y el telefónico.

Debemos repensar nuestra cuidad, nuestra manera de construir, nuestras infraestructuras. Quizás podamos encontrar, siempre mirando a futuro, otro tipo de árboles, menos frondosos, con sistemas radiculares más fuertes, pues lo que no podemos imaginar es nuestras ciudades sin árboles. Debemos pensar formas organizativas que nos permitan mantener la poda de forma sistemática, sin depender de un esfuerzo supremo de empresas e instituciones del Estado en momentos críticos.


Centro Habana fue una de las zonas más perjudicadas por los fuertes vientos y las inundaciones costeras. Foto: Claudio Pelaez Sordo.

Tenemos que procurar que la alternativa de la energía solar microlocalizada, no solo se convierta en una forma de ahorrar combustible fósil, sino también en una manera de lograr soluciones a pequeña escala para situaciones como esta que hemos vivido. Pero las azoteas de nuestras ciudades permanecen hoy vacías de paneles fotovoltaicos. Es cierto son aún costosos, es cierto que se necesita capacidad de respaldo, es cierto que no es algo que podamos hacer ahora mismo, solo llamo la atención acerca de que cuando miremos al futuro, tal cual aparece en nuestra visión de país, la sostenibilidad debe ser una condición inexcusable. Proporcionarles a las familias cubanas la posibilidad de servirse de paneles solares es mucho más que una buena fórmula económica.

Y nuestras construcciones, las ya existentes, algunas de ellas que resisten hoy en un ejercicio de “estática milagrosa”, pero sobre todo esas nuevas que construiremos deberán ser capaces de entenderse cada vez mejor con este “cambio climático” que nos augura un futuro más complejo.

Y mejorar nuestras infraestructuras. Quizás lo más costoso, pero también de lo más difícil de recuperar.

Nuestros sistemas de provisión de agua, ¡AGUA!, en los que se ha trabajado tanto en estos últimos años, pero donde en buena parte permanecen con vidas miles de cisternas individuales (quizás de la más ineficiente y de las más primitivas de todas las formas de distribución y almacenamiento) que no solo se contaminan, sino que prácticamente obligan a multiplicar la dotación de agua. Las cisternas individuales han sido la solución más manida de los ciudadanos para garantizarse su agua, pero ni por mucho es la más eficiente y racional.


Problemas con abastecimiento de agua después del paso de Irma. Foto: Claudio Pelaez Sordo.

Las redes de electricidad y teléfono: ahí hay otro reto. Cuba tiene la inmensa ventaja de un sistema nacional de electricidad totalmente conectado, de Pinar del Río a Guantánamo. Es cierto que las redes soterradas son más costosas, pero son más seguras. Debemos pensar que para proyecciones futuras de nuestras ciudades, el propósito de redes soterradas debería estar dentro del planeamiento urbano. Lo mismo diría respecto de la telefonía.

Los sistemas de drenaje y alcantarillado, al menos en esta capital de todos los cubanos, deberían ser una de esas prioridades. No hace falta un huracán como Irma para que se inunden nuestras calles, desde la avenida 5ta. de Miramar hasta cualquier “cuatro esquina” de un barrio más modesto. Reparar los drenajes es una inversión difícil de recuperar, pero el costo de no repararlos se paga todos los años, a veces todas las semanas, cada vez que un buen aguacero nos recuerda que estamos en el trópico. Es nuevamente un ejercicio de difícil solución, pues la escasez de recursos y a veces también de personas que quieran trabajar en esas labores, no permite una solución inmediata ni sencilla.


Centro Habana inundada después de Irma. Foto: Natalia Favre.

Mientras tanto, en lo que se llega a concretar ideas parecidas en desarrollo sostenible de ciudades amigables con la naturaleza, la previsión es decisiva y la mejora de los sistemas asociados es fundamental.

Cierto que todo esto cuesta, cuesta mucho y es muy difícil de afrontar para un país en las condiciones de Cuba hoy. Pero imaginar nuestras ciudades en el futuro, incorporando estas cuestiones, nos ahorrará una parte de ese costo.

Nuestra situación hoy, después de Irma, es mucho mejor que la de algunas otras islas vecinas. Nuestros sistemas de alerta temprana funcionaron bien, nuestra capacidad de recuperación ha sido retada por un fenómeno cuya intensidad ha sido extraordinaria. La frecuencia de fenómenos de este tipo no parece ser muy alta, pero nadie puede afirmarlo. Es nuevamente un ejercicio de aprendizaje, es también –lo está siendo– un ejercicio de esfuerzo y solidaridad.

Ya que Irma pasó y ni siquiera la fuerza de sus vientos nos pudo mover del Caribe y por lo tanto este archipiélago seguirá en esta misma latitud y longitud, entonces, cuando tengamos el respiro que todo nuestro pueblo se merece, deberíamos mirar un poco más allá.

Y todos nosotros, ciudadanos, habitantes de estas, nuestras ciudades deberíamos ser también mucho más amigables y respetuosos con ellas. Es cierto que aún nos faltan sistemas y que los que tenemos a veces no funcionan como debería ser, pero es cierto también que nuestro irrespeto hacia la ciudad, hacia nuestros barrios, contribuimos a que esas fallas se hagan mucho mayores. Es todo un ejercicio colectivo el que debemos hacer.

Pensar en cómo deben ser nuestras ciudades futuras no es un ejercicio de ciencia ficción, no es una “pérdida” de tiempo, no es una idea rara de un grupo de locos desconectados del presente, es también parte del compromiso irrenunciable que tenemos con el futuro, es algo que podemos hacer, es algo que les permitirá a nuestros nietos vivir más tranquilos, aun cuando otros “Irmas” azoten nuestro país.

Recorre viceministro de las FAR zonas afectadas por Irma en Ciego de Ávila

En este artículo: Ciego de Ávila, Cuba, Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Huracán, Huracán Irma, Viviendas
18 septiembre 2017 | + |

Joaquín Quintas Solá, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en intercambio con damnificados de la provincia.
Joaquín Quintas Solá, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en intercambio con damnificados de la provincia.
Joaquín Quintas Solá, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), en intercambio con damnificados de la provincia de Ciego de Ávila, luego del paso del huracán Irma, convocó a trabajar con orden y disciplina por la recuperación de las afectaciones, y llamó a tener confianza, porque el Estado no dejará a nadie desamparado.
En su condición de jefe del Consejo de Defensa de la Región Estratégica Central, compartió con familias afectadas en los poblados de Máximo Gómez y Punta Alegre, donde más del 90 % del fondo habitacional sufrió severos daños.
Acompañado por Félix Duarte Ortega, presidente del Consejo de Defensa en la provincia, y otras autoridades, conoció que, además de las casas, los perjuicios se extendieron a las telecomunicaciones y las redes eléctricas –restablecidos en más del 60 % con el funcionamiento de grupos electrógenos–.
En el poblado de Máximo Gómez, el general de cuerpo de Ejército visitó a Milagros Alemán Cruz, quien perdió parte de su hogar por la caída de un árbol; luego de que la anfitriona lo invitara a un café, Mary Blanca Ortega Barredo, titular del Mincin, explicó a los vecinos reunidos allí, las gestiones a seguir para iniciar los trámites encaminados a la restauración de los daños de las viviendas.
Dijo que en cada zona de defensa habrá una oficina para esos fines, en aras de que la población no tenga que trasladarse a grandes distancias para realizarlos, pues en el país Irma dejó a más de 100 000 damnificados que esperan por soluciones ágiles y ordenadas.
Al referirse a las formas de pago enumeró el desembolso en efectivo, el crédito bancario, la bonificación, el subsidio, o la combinación de las cuatro modalidades, de acuerdo con las posibilidades de cada familia.
Poco después, Quintas Solá y su comitiva se trasladaron hacia el poblado de Punta Alegre –distante unos cuatro kilómetros de Máximo Gómez– y allí también dialogaron con residentes del lugar, quienes patentizaron la confianza de que la Revolución no abandonará a nadie en las difíciles circunstancias que atraviesan varias provincias del país.
En la Unidad Empresarial de Base Flota Marina Punta Alegre, se interesó por el estado en que quedaron las embarcaciones después del huracán y preguntó cuándo volverían al mar. Raúl García García, el director, dijo que la rápida desconcentración hacia el refugio impidió mayores daños, en tanto solo un barco quedó hundido (ya fue rescatado), y solo queda por traer a La Aguja, una de las enviadas, que la fuerza del viento y la elevación del mar la llevó hacia un área de manglares en la zona donde se le dio abrigo.
(Con información de Granma)

Trabajadores de la termoeléctrica Guiteras laboran intensamente para su recuperación


La fuerza de las olas movió piezas de hormigón de un peso increíble. Foto: Ventura de Jesús García
La extensión del litoral norte de la ciudad de Matanzas fue una de las víctimas predilectas de Irma. En ese tramo, conocido como zona industrial, arrasó con muchas de las construcciones más cercanas a la costa. Allí encontró también a la central termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras.
La llamada casa de circulación de agua de mar de ese bloque se desmoronó como un castillo de naipes. Armazones que servían de rompe olas, con siete anillos de hormigón que terminaban por completar cerca de 70 toneladas de pesos, fueron movidas y cayeron sobre la imprescindible estructura.
En un abrir y cerrar de ojos llegaron decenas de hombres y equipos. A toda prisa, como si en la CTE hubieran decretado un incendio. Operarios y fuerzas combinadas comenzaron una incansable actividad por restablecer la planta, lo que se dice un vendaval de trabajo que se extiende ya por más de una semana.
Al llegar allí es fácil captar el estado de ánimo. Se lee en el rosto de los trabajadores.
Cada vez que la Guiteras sufre una rotura o es víctima de algún accidente extraño van en busca de los especialistas más capacitados. En ese grupo selecto no falta nunca Alcides Meana, ingeniero principal, ya jubilado, que laboró en los cimientos de la termoeléctrica. Nadie la conoce como él; es capaz de reproducirla en sus menores detalles.
Este ingeniero eléctrico, un hombre tranquilo en apariencia, apenas si ha dormido estas últimas noches. Al igual que los directivos de la planta yumurina, sigue empeñado en sacarla del mal momento.
Recuerda que llegó por primera vez a ese lugar en enero de 1982. «Esto era manigua, costa, riscos y algunas casas de recreo en los alrededores. Entonces realizaban la investigación geológica necesaria para la elaboración del proyecto.
«El país había decidido invertir en una central térmica ante el crecimiento de la demanda de electricidad. Se escogió este territorio por la existencia de la bahía y la posibilidad de captar agua de mar para el enfriamiento del sistema. Una planta única con una capacidad para generar 330 MWh.
«Se construyó en seis años y medio. Uno de los grandes tropiezos fue la aparición de una grieta justo debajo de donde iba la turbina. Era una abertura de 30 metros de caída libre por debajo del nivel del mar, inclusive navegable a lo largo de un kilómetro y medio en dirección a la ciudad de Matanzas.
«Fue algo desconcertante y atrasó la inversión. Luego de realizados los estudios pertinentes se procedió a un relleno con piedras y posteriormente hormigón. Luego se fundió una losa puente, de un borde de la grieta al otro y en ella asentamos el cimiento de la turbina. Otro retraso significativo fue el ciclón Kate. Debido a esto, desaparecieron todas las facilidades temporales en el área de la obra.
«La entregamos finalmente en 1988 y sincronizó al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) desde marzo de ese año. Fidel estuvo aquí con nosotros, recorrió la planta y dialogó con los trabajadores».
–Alcides, ¿por qué le atribuyen una significación particular a la CTE matancera?
–Porque se trata de una unidad que con una sola máquina es capaz de generar, y lo hace además con un bajo consumo de combustible. Es la que más estabilidad ofrece al SEN, uno de sus bastiones principales.
–¿Puede referirse a la extensión del desastre provocado por el huracán Irma?
–La peor consecuencia del huracán es el desplome del edificio de la casa de circulación, encargada de tomar el agua de mar para el enfriamiento del sistema de la central térmica. Sin ella no puede funcionar la central.
«El sistema de defensa contra olas en el borde costero colapsó. La energía de las olas empujó bloques de un increíble peso y los impactó contra el edificio de la casa de bomba de agua. También sufrió daños la planta de hipoclorito. La sala de maquina se inundó casi un metro de altura y lógicamente tenemos que desarmar equipos, sacar motores, limpiarlos, darles mantenimiento, quitar la humedad, volver a reconectarlos y comprobarlos. Esos son trabajos colaterales».
–¿Cómo disipar el problema, cuál ha sido la estrategia para preparar esta especie de desquite?
–El objetivo esencial es ver cómo, en primer término, podemos echar a andar una de las dos bombas, lo cual garantiza la generación de hasta 230 MWh. En una segunda etapa daremos vitalidad a la segunda bomba y se construirá una caseta provisional para proteger esos equipos, en tanto se levante el edificio definitivo de la casa de bombas, lo cual no debe interferir en el funcionamiento de la planta y cuyo diseño tendrá en cuenta lo sucedido.
«Está claro que los trabajos no son de poca monta. Hasta la fecha se han extraído alrededor de 5 000 metros cúbicos de escombros del área afectada. El obstáculo mayor en estos momentos es la limpieza de los cuatro conductos de la piscina de aguas tranquilas. Una draga marítima, con el auxilio de varios buzos, labora para liberar los escombros y lograr su comunicación con el mar una tarea extremadamente compleja».
–¿Qué fuerzas participan en los trabajos de recuperación y de qué equipos disponen?
–Mayormente participan el Micons Varadero y el de Matanzas, así como Obras Marítimas y la Empresa de Mantenimiento a Centrales Termoeléctricas. No han faltado brazos. Todos se han alzado como un solo hombre. Llama la atención los potentes retromartillos para las grandes demoliciones. Entre otros equipos contamos con buldóceres, cargadores de gomas y grúas desde 100 hasta 30 toneladas de capacidad de izaje. Ventura de Jesús/Granma

La agricultura tunera busca su reanimación tras el paso de “Irma”

La agricultura tunera busca su reanimación tras el paso de "Irma"
La agricultura tunera busca su reanimación tras el paso de “Irma”
Aun cuando las afectaciones a la agricultura fueron considerables en el norte de la provincia, ya se trabaja en la recuperación de áreas y el uso eficiente de los productos cosechados.
En “Jesús Menéndez”, los daños principales se registraron en mil 45 hectáreas de plátano, en cuyos dominios hoy clasifican lo que puede servir para el consumo de la población y de los animales. Este municipio tiene tierra lista para la producción de alimentos de ciclo corto, aprovechando la humedad de los suelos.
Otras de las acciones que recoge el norte de la provincia son estrategias de salvación de las áreas de esa vianda y la localización de la semilla.
En “Jesús Menéndez”, por ejemplo, la contratación en las formas productivas antes del paso del huracán Irma reconocía la posibilidad de unas 615 toneladas de comida para la población. Ahora, el reto de este territorio será recuperarse para su localidad y para el envío a otros municipios.
Puerto Padre ya trabaja en la siembra de productos de ciclo corto. Allí, la dirección de Azcuba tiene un programa para recobrar las áreas de cultivos varios. Lo cierto es que la Villa Azul tuvo afectaciones en más de tres mil hectáreas, sobre todo de plátano, e impacto en varias instalaciones del porcino y la agricultura. Las producciones  recuperadas se  destinan a los evacuados y a los consejos populares.
La Agricultura, se especificó en el programa radial Latir del pueblo, está reajustando la campaña de siembra de frío, para lo cual dispone de semilla y fertilizante.
Autoridades del sector en la provincia consideran que los municipios más afectados están en condiciones de salvar cada parcela de tierra para la siembra. Una tarea imprescindible es el rescate del plátano.
Igualmente, tanto las autoridades competentes como los pobladores no deben permitir el desvío de recursos. Solo el cuidado y la protección de los productos disponibles darán un vuelco a la situación actual de la agricultura en la parte norte del territorio.
(Con información de Periódico 26)

FAO asistirá en Cuba rehabilitación de la producción agrícola y pesquera

La FAO anunció que ha activado su Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Rehabilitación-Capacidad de Respuesta a Insumos Agrícolas con la contribución del gobierno de Bélgica, para asistir la rehabilitación de la producción agrícola y pesquera ante los daños ocasionados por el Huracán Irma en el Caribe


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) anunció que ha activado su Fondo Especial para Actividades de Emergencia y Rehabilitación-Capacidad de Respuesta a Insumos Agrícolas (SFERA-AIRC), con la contribución de 300000 dólares del gobierno de Bélgica, para asistir la rehabilitación de la producción agrícola y pesquera ante los daños ocasionados por el Huracán Irma en el Caribe.

De acuerdo con el comunicado, esta es la primera contribución que recibe la FAO para un plan cuya meta es alcanzar los 7 millones de dólares, y cuyo propósito es rehabilitar los ecosistemas productivos en los sectores agrícola, ganadero y pesquero, a partir de un buen manejo de los recursos suelo y agua.

Con vistas a coordinar este proceso, viajará a La Habana un oficial técnico de la Oficina Subregional de la FAO en los próximos días, anunció la nota emitida por esta agencia de Naciones Unidas.

Respecto a Cuba, uno de los países del Caribe más golpeados por el intenso fenómeno meteorológico, el comunicado explicó que «entre las acciones de la respuesta inmediata a las afectaciones que ha traído el huracán Irma al archipiélago cubano, y además como parte de la acción integrada del Sistema de Naciones Unidas en el sector de seguridad alimentaria y nutricional, la FAO tributará insumos y equipos para reponer los techos y cubiertas de unidades productoras de huevo, carne de cerdo y de cultivos de ciclo corto, y acelerar así la producción de alimentos».

«Igualmente aportará equipos, partes y repuestos de sistemas de riego, fertilizantes y herbicidas, motosierras y pertrechos para poder realizar limpieza y agilizar el acceso a unidades productivas y cultivos, así como insumos para la reparación de embarcaciones pesqueras acuícolas y artes de pesca», sostuvo el anuncio.

Reponer a los productores los medios de los que dependen estos para sustentar a sus familias y rehabilitar las producciones de alimentos en las comunidades afectadas por el huracán, para garantizar el consumo local y recuperar su exportación a otras provincias del país, incluida la capital, son los objetivos fundamentales de FAO, refiere el texto.

Si alguna lección nos deja Irma, reflexionó Theodor Friedrich, representante en Cuba de la FAO, es que es tiempo de actuar en lo que se llama «adaptación al cambio climático», expresó a Granma.

«Irma fue uno de los más potentes huracanes de la historia, y dejó destrucción y desesperación por donde pasó. Después del huracán Matthew, con su impronta destructora en el oriente de Cuba, este es el segundo meteoro de categoría 5, que visita el país en el lapso de menos de un año. Y en la región fue acompañado por otros huracanes fuertes, como Harvey y José. Frente a estos hechos, nadie puede negar que el cambio climático sea una realidad, pues cada vez tenemos eventos climáticos extremos más frecuentes y más intensos. Hace muy poco tiempo Cuba entera estaba preocupada por la sequía que había mantenido el país en suspenso por los últimos años; ahora las mismas zonas están luchando con inundaciones y deslaves de tierras», comentó Friedrich.

Tenemos que aceptar que estos eventos nos amenazan, y tenemosque preparar nuestras vidas a estas realidades nuevas, manifestó.

Uno de los retos y principales reflexiones que dejan estos eventos, dijo, es ¿cómo podemos proteger nuestros cultivos, la base de nuestra alimentación y sobrevivencia en esta tierra?

Si bien es cierto que será difícil garantizar que los cultivos resistan a las fuerzas del viento de un huracán categoría 5, los daños a la vegetación sí se pueden recuperar en muy poco tiempo en caso de cultivos de ciclo corto, y en un tiempo un poco más largo en cultivos permanentes, como café, cacao y coco, subrayó.

«Lo que resulta más difícil y costoso, para no decir imposible de reponer, son los daños a nuestro capital fundamental de la agricultura: el suelo».

En ese sentido destacó el trabajo conjunto que realiza la FAO con los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria y la Pesca, en una hoja de ruta que permita implementar la agricultura de conservación, también conocida como agricultura climáticamente inteligente, es decir, que funciona igual en cualquier evento climático extremo, ya sea sequía o lluvia en exceso, frío o calor, garantizando una verdadera adaptación al cambio climático.

«Tal agricultura no es un sueño inalcanzable, constituye ya realidad en muchas partes del mundo y resultaría perfectamente factible para Cuba», dijo.

Luego de Irma, la lección podría ser entonces aprovechar este llamado de atención para aumentar los esfuerzos y acelerar la implementación de la Agricultura de Conservación el país.

Adopta Gobierno cubano medidas en beneficio de personas afectadas por el Huracán Irma

En este artículo: Ciclón, Cuba, Desastres Naturales, Huracán, Huracán Irma
18 septiembre 2017 
barrio-el-machete-en-santa-cruz-del-sur-afectado-por-huracan-irma-01-580x371
Barrio El Machete, en Santa Cruz del Norte, Mayabeque, duramente golpeado por el embate del huracán Irma. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
Información a la Población
Tomando en consideración las severas afectaciones causadas por el huracán Irma y a partir de las positivas experiencias obtenidas durante la recuperación de los daños ocasionados por los huracanes Sandy y Matthew, el Gobierno decidió que el Presupuesto del Estado financie el 50 por ciento del precio de los materiales de la construcción que se venderán a las personas damnificadas con la destrucción total o parcial de sus viviendas. A tales efectos se indica:
1- Los Consejos de Defensa certificarán la magnitud de los daños ocasionados en cada vivienda y aprobarán los recursos a asignar para solucionar las afectaciones producidas.
2- Para la adquisición de los materiales, los damnificados podrán solicitar crédito bancario con baja tasa de interés y devolución en mayor número de años.
3- En los casos de derrumbes totales de viviendas y de techos, el Presupuesto del Estado asumirá el pago de los intereses al Banco.
4- A las personas cuyos ingresos no les resulten suficientes para asumir los gastos, el Consejo de Defensa les evaluará la aprobación de subsidios para la compra de materiales de la construcción.
5- Excepcionalmente se aprueba otorgar subsidios para acciones constructivas en las viviendas a las personas que fueron objeto de este beneficio con anterioridad y a las que mantengan adeudos por créditos bancarios otorgados por este concepto.
17 de septiembre de 2017

domingo, 17 de septiembre de 2017

Hacia una tasa de ganancia mundial - una vez más

Michael Roberts 16/09/2017


Ya en 2012, me impresionó el trabajo de David Zachariah que calculó las tasas de ganancias nacionales de forma comparativa utilizando datos de las Extended Penn World Tables. Estas tablas fueron compiladas por Adalmir Marquetti que amplió los datos de la Tabla Mundial de Penn para permitir que los economistas marxistas pudieran hacer estimaciones más útiles del nivel y la evolución de la tasa de ganancia para muchos países en el período comprendido entre comienzos de la década de 1960 hasta la Gran Recesión de 2008-9.
Partiendo de esta base de datos, fui más allá de Zacarías, que elaboró las tasas de ganancia para países concretos y compilé un cálculo ponderado de la tasa de ganancia de las siete principales economías capitalistas (G7) y también de las llamadas economías BRIC (Brasil, India, Rusia y china) con el fin de calcular una 'tasa de ganancia mundial'.
El concepto de una 'tasa de ganancia mundial' en términos marxistas está abierto a la discusión. Pero a medida que nos acercamos a los 150 años de la publicación del primer volumen de El Capital de Marx (una obra que será analizada por los mejores estudiosos marxistas en un simposio que he organizado junto con el Kings College, Londres), es importante señalar que Marx siempre consideró el modo de producción capitalista como un sistema mundial, a pesar de que cualquier análisis concreto tiene que basarse en las economías nacionales, en particular, Gran Bretaña en tanto que la economía capitalista más importante en época de Marx.
La mayoría de los cálculos de la rentabilidad del capital en términos marxistas tienden a limitarse a los EEUU, que sigue siendo la economía capitalista más importante en el siglo XXI, o en estados capitalistas individuales. En nuestro próximo libro, El mundo en crisis, con G Carchedi hemos reunido una serie de estudios realizados por jóvenes economistas marxistas de todo el mundo para mostrar el movimiento de las tasas de ganancia en muchos países en los últimos 50-100 años. Proporcionan análisis empíricos en profundidad y confirman la validez de la ley de la rentabilidad de Marx.
Pero Marx tenía una visión del capitalismo como un sistema mundial, que en los últimos 150 años se ha demostrado correcta, en la medida en que el capitalismo se ha establecido como el modo de producción dominante a nivel mundial con la exclusión casi total de otros modos anteriores de producción (la esclavitud, el absolutismo, el feudalismo, etc.). Por lo que el concepto de una tasa de ganancia mundial se hace más creíble - a pesar de que las barreras nacionales sobre el comercio, los flujos de capital y la mano de obra permanecen, de modo que distorsionan la tendencia a la igualación de las tasas de ganancia a través de las fronteras en una sola.
Así, en 2012, trabajé el concepto de una tasa de ganancia mundial simplemente ponderando una tasa promedio para el G7 y los BRIC. He actualizado este trabajo en 2015 (Revisiting a world rate of profit June 2015) mediante el uso de otras fuentes, en particular, la base de datos AMECO de la UE, el trabajo pionero de Esteban Maito, que analizó las 14 principales economías capitalistas para elaborar una tasa mundial ; y también las Penn World Tables.
Mediante la comparación de estas cuatro fuentes, encontré que “se confirma que la tasa de ganancia mundial ha sufrido un declive secular en el período de postguerra”, pero que “ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia de Marx, no implica que la tasa de ganancia tiene que caer en una línea recta a través del tiempo. Los factores opuestos que entran en juego durante un periodo de tiempo puede superar la tendencia”.  Mis resultados muestran que este fue el caso entre mediados de los años 1970 o antes, hasta finales de 1990 o comienzos del 2000 (dependiendo de la forma de cálculo). Hubo un periodo neoliberal de recuperación de la rentabilidad, pero llegó a su fin mucho antes de la Gran Recesión. La rentabilidad mundial caía ya la primera mitad de la década del 2000 en la mayoría de los cálculos.
Lo más importante es que los resultados muestran que “los cambios en la tasa de ganancia en el período de postguerra siguen la ley de Marx, a saber, que su reducción a largo plazo ha sido acompañada de un aumento de la composición orgánica del capital que ha superado cualquier aumento en la tasa de plusvalía alcanzada por los capitalistas, al menos en las economías del G7. La rentabilidad aumentó en el período neoliberal porque dominó el factor opuesto de una tasa de explotación creciente”.
Se acaba de publicar un nuevo estudio de Ivan Trofimov del Kolej Yayasan Saad Business School, Malasia, en el PSL Quarterly Review de junio de 2017 titulado Las tasas de ganancia en los países capitalistas desarrollados: una investigación de las series temporales. (Trofimov sobre las tasas de ganancia). Como dice Trofimov, su papel “analiza la hipótesis de la caída a largo plazo de las tasas de ganancia (la tendencia de las tasas de ganancia a caer a largo plazo) que ha sido recurrente en la economía clásica y los intentos para validar empíricamente si las tasas de ganancia en las economías desarrolladas han disminuido en las últimas décadas”.
Trofimov utiliza las Extended Penn World Tables como hemos hecho Zacarías y yo y estudia 21 países durante un período de 40 años a partir de la década de 1960. Como Zacarías y yo hemos argumentado, Trofimov señala el valor de esta serie de datos.  “El uso de una muestra más amplia durante una serie temporal suficientemente larga tiene ventajas; permite el examen de las tendencias seculares en las tasas de ganancia más allá de las fluctuaciones cíclicas; nos ayuda a rastrear cambios estructurales y políticos que tuvieron lugar durante las últimas décadas en los países desarrollados”.
Sí, hay un problema con los datos de las Tablas Penn. Dada la naturaleza de las contabilidades nacionales (que no diferencian entre actividades productivas y no productivas e incluyen al sector publico y al capital inmobiliario), “tal elección metodológica puede ser problemática, por lo que se refiere a una posible interpretación de los resultados empíricos desde la perspectiva de la economía política marxista” . Pero se compensa por la coherencia y la consistencia de los resultados. Trofimov también aporta un valor adicional en su estudio mediante el uso de “una batería de pruebas econométricas” para apoyar con cierto grado de consistencia la dirección y el movimiento de diversas tasas de ganancia nacionales.
¿Cuales son los resultados de Trofimov? Como dice, “la observación visual sugiere que durante el periodo de estudio (de 1964 a finales de los años 2000) las tasas de ganancia tendían a la baja en Austria, Canadá, Japón, Portugal, España, Suiza y EEUU. Tendencias al alza probablemente en Luxemburgo y Noruega. En otras economías o bien no hubo una tendencia clara, o eran visibles cambios de tendencia y comportamientos aleatorios“.
Y la “inspección visual de estas cifras también sugiere dos patrones distintos de las tasas de ganancia en la mayoría de las economías: caída hasta mediados o finales de la década de 1970, seguida de una reversión parcial o completa”  En otras palabras, Trofimov confirma lo que la mayoría de los estudios sobre las contabilidades nacionales individuales han establecido para el movimiento de la tasa de ganancia 'marxista' en los EE UU y muchas de las principales economías capitalistas.
Sin embargo, Trofimov señala que la evidencia visual (mirar un gráfico) puede inducir a error acerca de si se ha producido un aumento o disminución de la tasa de ganancia en el tiempo. Y cuando aplica una serie de pruebas estadísticas, llega a la conclusión de que “no hay evidencia firme que apoye la hipótesis de la disminución a largo plazo de las tasas de ganancia en toda la economía de todas las economías desarrolladas. En lugar de ello, lo que aparece es un patrón diverso del movimientos de las tasas de ganancia, incluyendo tendencias determinadas crecientes o decrecientes, descensos escalonados, trayectorias aleatorias, o la estabilidad y la reversión a la media“.
Eso suena como una mala noticia para la opinión generalmente aceptada de que la rentabilidad del capital en la mayoría de las economías importantes fue menor en 2009 que en 1964. Sin embargo, Trofimov afirma que “coeficientes estadísticos de tendencia positiva significativos, sin embargo, sólo se dan en el caso de Grecia (en un nivel significativo del 10%), los Países Bajos y Noruega (a un nivel del 5%). Se observó una tendencia negativa en 10 casos (Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Japón, Portugal, España, Suiza y los Estados Unidos). Un coeficiente de tendencia negativa estadísticamente significativo aparece en los casos de Canadá, Portugal, Suiza y los EEUU (a un nivel significativo del 5%)“. 
Por lo tanto, casi todas las grandes economías tenían una menor rentabilidad en 2009 en comparación con 1964 y las únicas excepciones eran economías más pequeñas como Luxemburgo, Noruega o Grecia. No es difícil considerar una excepción a la ley de Marx el pequeño centro financiero y paraíso fiscal de Luxemburgo y, como dice Trofimov, en relación con Grecia y Noruega, “en el primer caso esto podría atribuirse a la rápida transformación de la economía en el 1960-1980 a partir de un nivel relativamente bajo; en el segundo caso, el aumento de la rentabilidad en toda la economía podría haber sido impulsada por el crecimiento del sector del petróleo“.
En realidad, creo que el resultado en el caso griego es desconcertante. Diversos trabajos realizados por economistas marxistas griegos no encuentra este aumento generalizado de la rentabilidad griega durante todo el período y el propio gráfico de Trofimov para Grecia no lo muestra visualmente. En nuestro próximo  libro El mundo en crisis, Maniatis y Passas establecen que la tasa de ganancia griega fue menor a comienzos del siglo XXI que en la década de 1960, a pesar de que hubo un fuerte aumento en la década de 1980.
Por supuesto, su cálculo utiliza diferentes categorías que Trofimov. Y, como explica Trofimov, “no hay una correspondencia perfecta entre las contabilidades nacionales y las variables de Marx (por ejemplo, capital constante y variable y plusvalía).”
Sin embargo, en el caso de los EEUU, al comparar los datos de las tablas ampliadas de Penn y los de la contabilidad nacional de Estados Unidos (trabajo hecho por mí anteriormente), no parece haber una estrecha correspondencia. Se aprecia la crisis de rentabilidad bien conocida desde mediados de la década de 1960 hasta principios de 1980; después un período de recuperación en el periodo neoliberal hasta 1997 y luego un nuevo período de descenso de la rentabilidad que culmina en la Gran Recesión.
Aunque los EEUU son la economía capitalista más importante, ¿cuál fue la tendencia de todas las grandes economías? ¿Esta en lo cierto Trofimov al concluir que “en general, el comportamiento de las tasas de ganancia ha demostrado ser muy diverso, por lo tanto, es poco probable que se pueda defender la existencia de “leyes generales sobre las tasas de ganancia” o que sólo una hipótesis sea correcta.” 
Bueno, fui de nuevo a las Tablas Penn ampliadas y rehice mi tipo medio ponderado de ganancia para las economías del G7. La definición de Trofimov de la tasa de ganancia de las tablas es:
“Y-Nw-D / K; donde Y es el índice de la cadena del PIB real en 2005 a paridad del poder adquisitivo (PPA), K es el stock de capital fijo neto normalizado en 2005 PPP, D es la depreciación estimada a partir de K , w es el salario real promedio en 2005 PPP, y N es el número de trabajadores empleados”.
Utilice la misma fórmula, excepto que en el denominador añadí el capital variable (NW) para que coincida con la fórmula de Marx exactamente, s / c + v. ¿Es correcto? Sigue siendo un tema de debate (ver aquí la medición del capital variable y el cálculo de la tasa de ganancia).
Después de la ponderación de los datos con el PIB, llegué a una tasa de ganancia para el G7 para el periodo 1964-2009 de la siguiente manera (mis datos y metodología están disponibles para quién los pida).
Me tomé algunas libertades con los datos de Alemania, que no estaban disponibles antes de 1984, dada la división de Alemania entre el oeste y el este hasta 1989. Pero mis supuestos para los datos correspondientes al período 1964-1984 son realistas, en mi opinión.
Lo que mis resultados muestran es que la tasa de ganancia del G7 cayó secularmente en 1964-2007 - como en todos los otros estudios; la caída tuvo lugar principalmente en los años 1970 - al igual que en los EEUU; hubo una recuperación de proporciones modestas durante el período neoliberal de la década de 1980, que alcanzó su punto máximo a finales de 1990 - de nuevo como en los EEUU. La posterior recuperación después de la recesión de 2001 dio lugar finalmente a una fuerte caída en la Gran Recesión de 2008-9. Estos datos confirman mis resultados originales de 2012 y 2015.
Con el fin de estar más cerca de una 'tasa de ganancia mundial', hay que añadir las economías emergentes al resultado para el G7. LO que haré en una próxima nota. Y no se puede olvidar la obra de Esteban Maito ( http://gesd.free.fr/maito14.pdf).
Es evidente que se necesita más investigación para acercarse a una tasa de ganancia 'marxista', como señala Trofimov, “ Estas cuestiones exigen la elaboración de unas tablas de contabilidad nacionales marxistas antes del análisis de las tasas de ganancia de la formulación de Marx. En primer lugar, dado que una gran parte de la actividad económica en los países desarrollados es improductiva según la formulación marxista, el nivel global de la tasa de ganancia es probable que se sobreestime. En segundo lugar, las actividades no productivas, típicamente del sector servicios, tiende a aumentar en las últimas décadas, lo que significa que las caídas estimadas en las tasas de ganancia podrían ser más drásticas, y ciertos incrementos estimados podrían ser menos sustanciales“.
Sí, la siguiente tarea es desarrollar una tasa de ganancia mundial en base al capital productivo - una tarea de Hércules.

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
https://thenextrecession.wordpress.com/2017/09/09/towards-a-world-rate-of-profit-again/
Traducción:
G. Buster

Políticos, promesas y cumplimiento

PAUL KRUGMAN

El miércoles, Donald Trump exigió al Congreso que actuara con celeridad para aprobar su plan de reforma tributaria. Pero lo cierto es que, hasta el momento, no ha presentado ningún plan. No solo no hay una propuesta legislativa detallada, sino que su Gobierno no ha acordado siquiera las líneas básicas de lo que quiere. Por otro lado, 17 senadores demócratas —más de un tercio del grupo— firmaron el llamamiento de Bernie Sanders para ampliar la sanidad pública a toda la población. Por el momento, sin embargo, Sanders tampoco ha presentado un cálculo de cuánto costaría hacerlo, ni una propuesta específica de cómo pagarlo. No insinúo que se trate de casos comparables: la característica mezcla trumpiana de ignorancia y fraude no tiene parangón entre los demócratas. Aun así, ambas noticias plantean la duda de cuánto influye, si es que influye algo, la claridad política en la capacidad de los políticos para ganar las elecciones y, quizá más importante, para gobernar.

Respecto a las elecciones: el hecho de que Trump esté en la Casa Blanca da a entender que los políticos pueden contarle al electorado casi cualquier cosa que suene bien. Al fin y al cabo, Trump prometió bajar los impuestos, proteger la Seguridad Social y el Medicare para mayores frente a los recortes, proporcionar un seguro sanitario a todos los estadounidenses y saldar la deuda, y no ha pagado ningún precio por la evidente incongruencia de estas promesas. Pero claro, la aritmética tiene un sesgo liberal bien conocido, y el compromiso de los medios de comunicación convencionales con el ‘equilibrio’ garantiza suficiente equivalencia falsa como para oscurecer hasta la mentira más obvia.

Por otro lado, el ignominioso fracaso del Trumpcare muestra que a veces la realidad sí tiene importancia. Es cierto que los republicanos llevan mucho tiemposin pagar precio alguno por mentir acerca del Obamacare; de hecho, aquellas mentiras les ayudaron a hacerse con el control del Congreso. Pero cuando obtuvieron también el control de la Casa Blanca, y la perspectiva de revocar la Ley de Atención Sanitaria Asequible se hizo real, las mentiras les pasaron factura. En cuanto la ciudadanía comprendió que con los planes de los republicanos decenas de millones de personas perderían su cobertura, se produjo una enorme reacción; tal vez esa reacción les permita a los demócratas recuperar la Cámara de Representantes el próximo año, a pesar de la manipulación de las circunscripciones electorales y las demás desventajas estructurales a las que se enfrentan.

La historia de la reforma tributaria empieza a parecer un poco similar. Durante la campaña, Trump pudo presentarse como un populista económico y al mismo tiempo ofrecer un plan fiscal que añadiría seis billones de dólares al déficit, y la mitad de cuyo beneficio iría a parar al 1% más rico de la población. Pero lo de dar gato por liebre tal vez no funcione cuando el proyecto de ley real esté sobre el tapete. De hecho, el propio Trump parece estar experimentando disonancia cognitiva. “Los ricos no ganarán nada con este plan”, declaró el miércoles. Al igual que las afirmaciones de que su reforma sanitaria no harían que nadie perdiese la cobertura, esta declaración suscita dudas acerca de qué le pasa por la cabeza: ¿no tiene ni la más remota idea, está mintiendo, o ambas cosas a la vez? Pero, en cualquier caso, las declaraciones como estas van a dificultar todavía más la aprobación de cualquier cosa: la diferencia entre lo que él afirma y aquello que los congresistas republicanos estén dispuestos a respaldar es tan grande que prácticamente invita al ridículo y a otra reacción popular. Y yo añadiría que las rebajas de impuestos a las multinacionales y a los ricos tienen poco respaldo popular. Incluso muchos que se identifican como republicanos, especialmente entre los votantes de la clase trabajadora que apoyaron a Trump, responden en los sondeos que las multinacionales y los ricos pagan demasiado poco, no demasiado. Por lo visto, Trump se imagina que puede reunir un amplio apoyo de los votantes a sus planes tributarios, pero resulta difícil ver cómo.

La pregunta es si la apuesta de los demócratas por una sanidad pública de pagador único está llevándoles por un camino similar. A diferencia de prácticamente todo lo que Trump y compañía proponen, un Medicare para todos es una idea básicamente buena. Pero el hacerla realidad en la práctica probablemente supondría afrontar un grave revés político. Para empezar, porque exigiría un aumento considerable de los impuestos. Y también porque significaría decirles a millones de estadounidenses que contratan una póliza sanitaria privada a través de sus empleadores, y están en general satisfechos con su cobertura, que deben renunciar a ella y aceptar algo distinto. Pueden decirles que el nuevo sistema será mejor, pero ¿se lo creerán?

Es posible que estas preocupaciones no parezcan muy destacables ahora mismo: teniendo en cuenta que los republicanos controlan la Casa Blanca, lo del pagador único será en el mejor de los casos una mera aspiración durante tres años largos. Pero ¿y si el apoyo rígido al pagador único frente a un respaldo relativamente flexible a la cobertura universal, sin importar cómo se obtenga, se convierte en una prueba de fuego? En ese caso, los demócratas podrían acabar encontrándose con una debacle parecida a la del Trumpcare, incapaces tanto de aplicar su sueño irrealista como de abandonarlo. Lo que quiero decir es que, si bien las promesas poco realistas tal vez no perjudiquen a uno durante las elecciones, pueden convertirse en un gran problema cuando intenta gobernar. Tener una visión de futuro es bueno, pero ser realista acerca de las dificultades, también. Demócratas, tenedlo en cuenta.

Las ofertas poco realistas tal vez no son perjudiciales en la campaña electoral pero son un problema a la hora de gobernar

PAUL KRUGMAN ES NOBEL DE ECONOMÍA.

©THE NEW YORK TIMES COMPANY 2017.

TRADUCCIÓN DE NEWS CLIPS.

El proceso de actualización del modelo económico y social de Cuba

Por Dr. Ricardo Torres , Cries.org

Introducción 

La reforma cubana es seguida con gran atención, dentro y fuera del país. No deja de sorprender que un país del tamaño y la potencia económica de Cuba tenga tantas representaciones diplomáticas en su suelo y sus correspondientes en el exterior. En los últimos cinco años, la Isla debe haber sido uno de los países más visitados por jefes de estado o de gobierno, procedentes de los más insospechados parajes del mundo. 

Sin embargo, posiblemente el más atento espectador de este proceso sea el propio pueblo cubano. La interpretación más pragmática de la realidad cubana y el reconocimiento de los límites del modelo constituyen aciertos de la gestión raulista. Sin embargo, la tarea extraordinariamente compleja para una burocracia que desconoce las reglas de juego del mundo exterior esencialmente capitalista, y se halla crecientemente desconectada de su propia realidad. 

Los números no lo pueden describir todo pero son muy reveladores. Los grandes objetivos declarados de la reforma están por hacerse realidad. Este artículo analiza lo que se ha dado en llamar “actualización”, sobre la base del reconocimiento explícito de la importancia estratégica que reviste para la supervivencia del “modelo”. 

El trabajo está estructurado en seis secciones. Después de la introducción se esbozan los elementos que condujeron al inicio de las transformaciones en un ya lejano 2007, siempre acotadas a lo “económico”. En el tercer epígrafe se documentan los propósitos declarados de la reforma y su agrupamiento temático. En la sección siguiente se discuten los principales resultados, de acuerdo a las propias áreas de intervención principales; por su importancia se reservó el quinto epígrafe para analizar los aspectos económicos internacionales relacionados con la transformación. Finalmente, se abordan en perspectiva las tensiones y desafíos del proceso. 

La necesidad de un nuevo modelo para Cuba 

En 1989, el Estado cubano controlaba directamente una proporción abrumadora de las empresas y activos en la economía. El 90% de los trabajadores estaba empleado en el sector público; y esencialmente todos los factores e insumos se asignaban de acuerdo a los criterios establecidos por el gobierno a través de los diversos entes de la planificación central. 

En ese esquema, el Estado captaba con facilidad las rentas que se generaban, la mayor parte de estas en el comercio exterior, y estos recursos luego se redistribuían de acuerdo a diversas prioridades, tanto productivas como sociales. El control del empleo y los ingresos permitía ejercer una influencia determinante en los niveles de consumo y la distribución de la riqueza. El pleno empleo y un bajo diferencial salarial eran componentes centrales de ese modelo, que con sólidos estados de bienestar. Las políticas sociales universales eran dominantes y casi nunca se establecían criterios de diferenciación para el acceso a servicios públicos y subsidios. 

Los logros sociales de esa atapa son indiscutibles, y son aún más impresionantes teniendo en cuenta un desempeño bastante más discreto en la esfera económica. La compensación externa que suponía la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) fueron factores claves en la aparente solución de la contradicción antes mencionada. Como es bien conocido, ese modelo hizo aguas desde los inicios de la década de los noventa. 

Un diagnóstico que se hizo popular en aquellos momentos ubicó al origen de la crisis en factores externos y pronosticó que la recuperación de los niveles de actividad económica devolvería al país casi automáticamente a la sociedad pre-crisis. No obstante, con la crisis cambiaron elementos mucho más esenciales que el Producto Interno Bruto. La estrategia anticrisis ha tenido efectos duraderos sobre las estructuras sociales. Cuba ha emergido como un país muy diferente al que existía en 1989. 

El crecimiento de la economía no se ha correspondido con una recuperación equivalente del bienestar en todos los hogares. Aunque la economía se diversificó respecto a su estructura sectorial tradicional, resalta la escasez de actividades verdaderamente dinámicas en el panorama productivo. En ese contexto, creció una exuberante economía informal, que se ceba tanto en las limitaciones del control administrativo, como en la ineficiencia de la distribución y las escaseces recurrentes. 

De otro lado, la depresión de los salarios reales, inicialmente concebida como símbolo de la repartición equitativa de los costos de la crisis y el ajuste subsiguiente, llegó para quedarse. En ese proceso, se ha venido resquebrajando el valor del empleo público, ahora sinónimo de estrechez e incapacidad para ascender en la pirámide social. Ante esta situación, las familias fueron diseñando y poniendo en práctica un conjunto de estrategias para asegurar la viabilidad del hogar. Algunas de las soluciones observadas rayan en lo obsceno, pero son en última instancia consecuencia del impacto que tuvieron que enfrentar. 

En su discurso durante la conmemoración del 26 de julio de 2007 en Camagüey, el presidente Raúl Castro sugirió que las grandes extensiones de tierra cultivable cubiertas de marabú que observó durante su viaje a la provincia le proporcionaron una evidencia incontestable acerca de la urgencia de promover cambios “estructurales y de concepto” en el modelo cubano. De cierta forma, las tierras ociosas repletas de esta planta que se extiende como una plaga constituyen una poderosa metáfora real que informa muy bien sobre las debilidades estructurales existentes: en un país donde la sustitución de importaciones ha sido una consigna repetida hasta el cansancio, donde las quejas sobre el acceso y la disponibilidad de alimentos son frecuentes, y que gasta miles de millones de dólares en importaciones destinadas a cubrir las necesidades alimentarias; una proporción demasiado alta de la tierra disponible no se destina al cultivo. Ese sinsentido aplicado a la economía en su conjunto retrata a un país que descansa sobre una amplia dotación de factores productivos, incluyendo un precioso capital humano, pero no tiene los recursos institucionales para aprovecharlos eficientemente. 

Ahí muy bien se podría ubicar la causa esencial de la decisión estratégica que tomó el gobierno cubano hacia fines de la primera década del siglo XXI, en esos momentos aupado por la aguda crisis financiera que sufrió la nación entre 2009 y 2010. La contradicción entre pobre desempeño económico, pésima reputación entre los acreedores internacionales por un lado; y aspiraciones sociales solo reservadas a un exclusivo club de naciones avanzadas no podría ser ignorada indefinidamente. Una buena salud económica no solo se constituía en condición necesaria para dar respuesta a los reclamos de la población, sino también para salvaguardar las “conquistas” sociales y la estabilidad misma del sistema socioeconómico. 

Los ejes de un nuevo modelo 

Lo que se ha dado en llamar la actualización del modelo económico cubano comienza oficialmente con la adopción de los Lineamientos en abril de 2011 (PCC, 2011). No obstante, desde 2007 se comenzaron a observar algunos cambios en la política económica del gobierno, en aquel entonces fundamentalmente concentrados en la agricultura.

Conviene señalar que la transformación del “modelo” forma parte de un proceso de mayor alcance, que desborda el ámbito estrictamente económico. Ya en la segunda década del siglo XXI, este se puede entender como un intento por adaptarlo a un mundo cuyas reglas y correlación de fuerzas no se alinean automáticamente con los objetivos primarios del proceso cubano. 

Al margen de las medidas estrictamente económicas, ya antes del VI Congreso del Partido Comunista se habían ido introduciendo modificaciones de amplio impacto en la vida cotidiana. Se permitió la adquisición de teléfonos celulares y la entrada de los ciudadanos nacionales a los hoteles en 2008, el acceso limitado a internet en 2009 y la liberalización de la venta de materiales de construcción en 2010. A partir del VI Congreso, se permitió la compraventa de casas y autos en 2011, la liberalización de los viajes al extranjero en 2013 y nuevas normas aduanales para la importación de bienes del extranjero en 2014. Junto a estas medidas, la iniciativa de Obama de 2009 y 2011, que facilitó las visitas de familiares procedentes de EEUU y el envío de remesas, a la par que abrió la posibilidad de viajes de norteamericanos por motivos académicos, culturales o religiosos, junto con los paquetes de medidas de flexibilización adoptadas por los EEUU desde 2014, y la normalización de relaciones diplomáticas en julio de 2015, han contribuido a generar una propuesta de amplio alcance. 

Al menos en el papel se consensuaron un grupo de cambios de fondo que debían contribuir a modificar la dinámica interna del sistema, entre ellos se pueden destacar: 

1. Reconfiguración de la estructura de propiedad. Esto incluiría una mayor presencia de formas no estatales como las cooperativas y trabajadores por cuenta propia en ciertos sectores, junto a una mayor participación de capital foráneo en diversas modalidades. Asimismo, se preveía concebir un entorno regulatorio más amigable para la empresa estatal. 

2. Propiciar un cambio en la estructura del consumo a favor del consumo privado, con la intención de alinear más coherente- mente los incentivos hacia el trabajo. Esto debería lograrse no solo mediante los propios cambios en la estructura de propiedad, sino modificando gradualmente las condiciones y requisitos de acceso a un grupo de prestaciones sociales. En ese contexto, se reduciría levemente el peso del Estado en la economía. 

3. Integración más funcional con la economía mundial. Adicionalmente a las tradicionales aspiraciones (nunca alcanzadas) de aumentar el volumen exportador, diversificar la oferta y sustituir importaciones; se decidió acertadamente mejorar los vínculos con los mercados financieros y acreedores externos fundamentales. Esto tendría el beneficio añadido de facilitar la atracción de inversión extranjera. 

Estas tres áreas se examinan específicamente en las dos secciones siguientes. 

La puesta en marcha de la “actualización” 

El modelo económico cubano de los últimos 50 años se ha distinguido por una extrema cautela en lo relativo al involucramiento del sector privado en la actividad productiva, especialmente del capital nacional. Una de las características distintivas del proceso institucional en Cuba después de 1959, fue la rápida transformación de la estructura de propiedad heredada del período precedente. 

La profunda crisis económica de principios de los noventa puso en la agenda la necesidad de cambiar ciertas reglas de juego, incrementar la eficiencia y permitir nuevas formas de propiedad en la economía. Ello creó las condiciones para el primer gran reacomodo en el sistema de propiedad, que requirió un mandato explícito del Congreso del Partido Comunista y una reforma constitucional desde la Asamblea Nacional. 

Como resultado de ese primer paso, se abrieron camino un número reducido, pero simbólicamente importante, de “cuentapropistas”, lo que se correspondería en otros contextos con la pequeña propiedad privada. Este dinamismo inicial languideció desde finales de la propia década del noventa en la medida en que no hubo continuación en los cambios, revirtiéndose muchos de ellos.

Empezando por las reformas en la estructura de propiedad de la tierra hacia 2007 en busca de un nuevo modelo agrícola, y la posterior flexibilización de condiciones para la operación del “trabajo por cuenta propia” en septiembre de 2010, se han creado las condiciones para que el tamaño del sector no estatal sea, a la altura de 2016, el mayor desde los inicios de la década de 1960. Los niveles actuales llegan al 27,5% de los ocupados (Figura 1), todavía con un ligero predominio de las actividades agrícolas. Si bien los empleados en estas últimas se redujeron en 2016. 


Habría que apuntar que esta dinámica se superpone con otra que deberá ser objeto de atención en el corto plazo. Desde el 2011, la tasa de actividad económica 1 se ha reducido en 10,9 puntos porcentuales (pasó desde 76,1 a 65,2 en 2016). Si bien no se conocen estudios o datos más detallados sobre este fenómeno, esta tendencia sugiere un aumento notable de la actividad informal, lo que es un fenómeno bastante típico de otras economías latinoamericanas. Aunque las causas en el caso cubano serían algo diferentes, en definitiva esto apunta hacia una incapacidad estructural de generar empleos formales atractivos para la fuerza de trabajo. 

La cifra anterior es el resultado de una combinación de procesos simultáneos: entrega de tierras en usufructo a propietarios individuales y cooperativas agrícolas, apertura al "trabajo por cuenta propia” con sucesivas ampliaciones de las actividades en que este segmento puede operar, y constitución de cooperativas fuera del sector agropecuario. En el caso del “cuentapropismo”, la cifra de licencias se ha cuadriplicado en siete años, aunque como cabía esperar, el ritmo de crecimiento se ha ralentizado en los últimos períodos. Dado que el objetivo declarado de la reforma cubana es el logro de la viabilidad económica del sistema, no el establecimiento de una economía de mercado funcional 2, por ahora la privatización masiva de activos estatales no es un componente de la política económica. 

Sin embargo, la estructura de los datos no permite apreciar adecuadamente otras dimensiones del fenómeno. Se conoce que la economía informal y el pluriempleo son fenómenos comunes en el mercado laboral cubano. Los individuos arbitran entre las diferencias de remuneración y asignan su tiempo en función de la maximización del ingreso real. Las estadísticas basadas en el conteo de empleados no informan sobre la asignación del tiempo. Esto no lograr captar la superposición que se da cuando, por ejemplo, un empleado del sector público dedica varias horas a la semana a comercializar productos importados en equipajes personales. La contabilidad de ese puesto de trabajo se asigna sobre la base del registro formal, mientras que en función de las horas trabajadas efectivamente y más importante aún, el ingreso correspondiente, este caso debería ser considerado un empleado informal. Esto es relevante en tanto estas cifras pueden subestimar notablemente el papel que tiene el sector no estatal en el ingreso de las familias, en la conformación de las preferencias de los individuos, sus decisiones en el mercado laboral y el efecto real de las políticas públicas de empleo. 

Un crecimiento significativo de la productividad y la eficiencia medias en la economía no parece alcanzable en el caso cubano sin cambios radicales en el sector público, especialmente en la empresa estatal, que se mantiene como dominante en la estructura del empleo y el producto. Asimismo, en estas etapas iniciales, la inexistencia de un entorno funcional a los negocios en las finanzas (mercados de capital), tecnología (investigadores, institutos de investigación), asesoría legal y técnica; dificulta su surgimiento y crecimiento. Lo mismo puede decirse del marco legal, que requiere unas normas e instituciones que no maduran en el corto plazo. El mercado requiere de reglas que sólo un Estado moderno -aquel que adopta una posición reguladora y supervisora del funcionamiento de los mercados- puede dictar, de forma de incentivar su desarrollo sin abandonar los controles y contrapesos necesarios. 

Un entorno con alta incertidumbre para el sector no estatal contribuye a la búsqueda de rentas y la exigencia de altas tasas de rendimiento a los proyectos, para garantizar el retorno del capital en el menor plazo posible, lo que se acentúa cuando no existe el apoyo de un sistema financiero profundo y maduro. Otro elemento está relacionado con las tremendas barreras que tienen estos negocios para crecer y hacerse cada vez más sofisticados, lo que se relaciona tanto con la naturaleza misma de los sectores donde operan como con la imposibilidad de acceder, por una parte, a servicios empresariales avanzados y, por otra, a penetrar ciertos mercados, incluido el externo. Diversos estudios en América Latina (Banco Interamericano de Desarrollo, 2010), documentan una relación directa entre el tamaño de las empresas y la productividad media. Uno de los problemas estructurales que enfrenta el continente es que tiene demasiadas empresas pequeñas y medianas que no logran crecer, lo que implica un lastre para el crecimiento de la productividad en largo plazo, sobre todo si se tiene en cuenta que este segmento constituye una parte significativa de la ocupación total. 

Si bien los datos informan que la estructura de los ocupados ha cambiado notablemente, estos no hallan correspondencia en una variación apreciable en el mecanismo de asignación de recursos en la economía. La posibilidad real de operar en el sector no estatal está estructurada esencialmente en los ámbitos legal, administrativo y regulatorio, pero no en el económico. Los flujos de factores y suministros se mantienen funcionando bajo los esquemas del modelo anterior. Esto se puede apreciar en el acceso al crédito en el sistema bancario cubano (León y Pajón, 2015), la compra de bienes de capital (medios de transporte, tractores, equipos de refrigeración, y otros), los canales para aprovisionamiento, y otros muchos. En todos los casos, el sector no estatal queda como un actor de segunda categoría. Estos déficits frecuentemente se saldan con una proliferación de la informalidad y en muchos casos también de las ilegalidades y el delito. Además de limitar severamente el desarrollo saludable, se producen impactos en la economía y sociedad en su conjunto, teniendo en cuenta el tamaño del sector y los segmentos donde opera. En un contexto de cierta incertidumbre monetaria, algunas de estas distorsiones han contribuido a sostener un proceso de redolarización parcial soportada en circuitos informales que operan enteramente en dólares, muchos de ellos vinculados a canales de suministros e inversiones de pequeña escala financiadas desde el exterior. 

En el ámbito del sector público, comenzó una recomposición, todavía limitada, del gasto presupuestario, atendiendo a varios objetivos interrelacionados. Entre ellos, liberar recursos para apoyar la actividad productiva y la inversión en infraestructura, mantener el déficit público en límites manejables, y lograr una mayor racionalidad en el gasto social. Las cifras que aporta la Tabla 1 reflejan la evolución en algunos de estos capítulos. Correspondientemente, se aprecia un aumento del consumo privado. 


No obstante, a partir del cambio en el mecanismo de financiamiento del déficit público, desde el 2016 se observa un relajamiento en los criterios para mantener el equilibrio en las cuentas fiscales. El resultado es que el crecimiento del déficit fiscal en estos dos años apunta hacia un mayor activismo de la política fiscal, aparentemente con el objetivo de proteger ciertas partidas de alta sensibilidad. 

Sin embargo, en un contexto de creciente desigualdad, los gastos del Estado que llegan a todos los ciudadanos por igual a través del denominado “consumo social”, tienen un efecto mucho menor en la percepción de equidad y en la movilización del trabajo. La apuesta del gobierno ha sido que un aumento del consumo privado mediante una mejoría condicional de los salarios reales en el sector público puede ser más efectivo para recuperar el valor del trabajo y por tanto la productividad. 

Las transformaciones antes descritas han tenido lugar en un contexto macroeconómico donde se han logrado preservar los equilibrios fundamentales. Tanto la inflación, como el tipo de cambio en el mercado abierto y el déficit fiscal han mostrado una trayectoria suave, sin cambios explosivos. No obstante, no se avanzó lo necesario en la transición monetaria y cambiaria, que es posiblemente el factor de mayor distorsión existente en la actualidad, con impactos claros en la evaluación de la salud y fortaleza de las cuentas públicas, y los métodos para medir la inflación real. Mientras que las cifras muestran un aumento muy moderado de los precios al consumidor, estos han mostrado un comportamiento desfavorable en ámbitos de alta sensibilidad como los alimentos, y algunos servicios al hogar. Esto supone un impacto desfavorable proporcionalmente mayor para las familias de bajos ingresos. El desafío en este ámbito es mayúsculo, porque cualquier cambio en el arreglo monetario-cambiario actual supondría una presión adicional para sostener la relativa estabilidad macroeconómica lograda hasta el momento. La ecuación se complica adicionalmente dado que el sector externo no exhibe un recorrido que contribuya a relajar las presiones sobre la oferta y demanda de divisas. Este asunto se discute en la sección siguiente. 

Relacionamiento externo: comercio e inversión extranjera directa (IED) 

Tal y como se apuntó anteriormente, el impulso que requiere la economía cubana depende en gran medida de la capacidad de integrarse de forma efectiva a la economía internacional. En muchos sentidos, Cuba se ha venido abriendo al mundo desde la década de los noventa, aunque probablemente a un ritmo que no le ha permitido aprovechar suficientemente ciertas oportunidades.

Un repaso a las fluctuaciones del ciclo económico cubano revela que a corto plazo, la dinámica del producto se relaciona directamente con la situación externa. En general, el resultado ha sido desfavorable pues las debilidades del modelo económico impiden tomar total ventaja en la época de las “vacas gordas”, mientras que el país sufre en toda su crudeza el deterioro del contexto internacional. Esto se apreció claramente entre 2009-2010, cuando la situación financiera externa se volvió insostenible, forzando una suspensión temporal de ciertas obligaciones, a la vez que forzó la implementación de un plan de medidas de ajuste. 

Precisamente, uno de los ámbitos de mayor activismo por parte del gobierno tuvo que ver con la restructuración de la deuda externa y el relanzamiento de la inversión extranjera, incluyendo iniciativas como la de la Zona Especial del Mariel. Sin embargo, las exportaciones quedaron retrasadas en ese empeño. En la Tabla 2 se aprecia claramente que la sostenibilidad del programa de reprogramación de pagos actual no está garantizada en el mediano plazo. 

Los pobres resultados del sector exportador cubano, estrechamente vinculados con la estructura productiva y comercial cubanas, generan una presión extrema sobre las importaciones. Las exportaciones de bienes se redujeron un 30% en 2016, retrotrayéndolas a niveles de 2005. Por su parte, las compras externas de bienes regresaron a niveles de 2009.

Este ciclo genera dos cuellos de botella significativos. Por una parte, la contención de las importaciones hace inviable el camino hacia una senda de alto crecimiento, y refuerza algunos de los vicios clásicos del modelo, como las escaseces recurrentes y el contrabando interno y externo. Todo ello complica sobremanera el manejo de la situación doméstica y supone la subutilización de capacidades instaladas y afectaciones notables a la eficiencia. 

De otro lado, la capacidad de pago está llevándose al límite. Sin datos precisos, Cuba podría estar dedicando al servicio de la deuda entre un 30-35% de sus ingresos corrientes por exportaciones, lo que es una cifra muy elevada de acuerdo a los estándares internacionales. Si las ventas externas continúan disminuyendo, como parece ser el caso para 2016, el país se aboca hacia una nueva crisis económica. Desde la sesión de la Asamblea Nacional en julio de 2016, se han venido reconociendo las dificultades con los pagos a algunos de sus proveedores, lo que repercute negativamente en la mejoría de la credibilidad externa. 

Una mirada a la estructura de las exportaciones revela que los productos más destacados muestran debilidades estructurales de diverso tipo que hacen improbable un despegue de las ventas externas a corto plazo. Dentro de los bienes, la mayoría exhibe significativas restricciones de oferta (minería, tabaco, azúcar) y bajas cotizaciones en los mercados externos. Otro grupo como los medicamentos enfrentan las fuertes barreras a la entrada en mercados solventes y la recesión en países como Venezuela y Brasil. Sin el establecimiento de alianzas internacionales con empresas grandes, será muy difícil aumentar la escala productiva actual en este sector. Los derivados del petróleo sufren doblemente el declive venezolano y el colapso del precio de los hidrocarburos. Los servicios médicos también han permanecido muy concentrados en Venezuela y en menor medida Brasil, dos naciones que traviesan una contracción económica de varios períodos. 

A principios de 2017, se podría afirmar que el único gran sector exportador que muestra un desempeño robusto es el turismo internacional 3, aunque también sufre sus propios problemas. Este despegue está gobernado en gran medida por factores externos lejos del control directo de las autoridades cubanas, específicamente el efecto de los anuncios realizados por los gobiernos cubano y estadounidense en diciembre de 2014 y el derrumbe de los destinos turísticos de Oriente Medio y norte de África debido a la inestabilidad política y el terrorismo. No obstante, la infraestructura en tierra no estaba preparada para asimilar los volúmenes observados en 2015 y 2016. Y esto se extiende al tráfico aeroportuario 4, el transporte en tierra, capacidades hoteleras en ciudades con gran demanda, entre otros muchos. 

A estas fuentes se podrían añadir las remesas, sobre las que se realizan varias estimaciones con grandes variaciones en los montos, pero con un denominador común: crecimiento después de sendos paquetes flexibilizadores aprobados por Obama en 2009 y 2011. 

El análisis precedente sugiere que el incremento del volumen de las nomenclaturas actuales como por sí solo, no le permitirá a la nación mejorar su capacidad exportadora. Dicho de otra manera, el aumento del volumen en las exportaciones tradicionales no es suficiente para cerrar la brecha de competitividad externa que padece el país. Habrá que acudir a una estrategia mixta que integre, por una parte, un fuerte componente de ampliación de las capacidades productivas en sectores que tienen un potencial exportador demostrado, y por otra, la incorporación de productos nuevos, más dinámicos en el comercio mundial y con mayor complejidad tecnológica y arrastre productivo. Esto es especialmente importante en el futuro cercano a partir de que, de acuerdo a las previsiones actuales sobre la economía mundial, se avizora un período en el que el dinamismo del intercambio internacional será menor que en épocas anteriores. Esto se traduce en que las oportunidades para crecer en volúmenes deberán ser menores, con lo que el desempeño global estará más sujeto a identificar los nichos específicos donde se pueda producir y vender a precios competitivos aquello que el mercado demanda. 

Todas estas debilidades se conectan con los fallos en la atracción de inversión extranjera. Una política exitosa en relación al capital foráneo, coherente con el nuevo marco regulatorio cubano, hubiera permitido relajar significativamente la restricción externa (2-2,5 mil millones de USD anuales) como su orientación prioritaria a actividades que generan exportaciones podrían haber permitido desatar un círculo virtuoso en este ámbito. En países como Costa Rica, la IED ha financiado en varios periodos hasta un 90% del déficit en balanza de pagos. 

Aun cuando Cuba adoptó una ley de inversiones extranjeras tan temprano como en 1995, el rol de la IED ha estado muy por debajo de las necesidades y de lo que han obtenido otros países en el mismo lapso (Tabla 3). Como componente esencial y promisorio en las condiciones actuales, se hace imprescindible concebir una nueva estrategia para la atracción de IED. 


Fuente: Cálculos del autor sobre la base de (UNCTAD, 2017) y (Pérez, 2014). *No existen publicaciones sistemáticas y comparables respecto a la IED en Cuba. Estos datos se han construido sobre la base de reportes de prensa y publicaciones de académicos cubanos y extranjeros. Las cifras corresponden al cierre de 2014 

**Dato correspondiente al estimado para 2017, a partir de la información ofrecida a los diputados en la Sesión de la Asamblea Nacional de diciembre de 2016. 

La muestra seleccionada, que incluye países de diversos tamaños, niveles de desarrollo y estructuras económicas, refuerza la noción de que con estos números, la Isla no podrá ascender en el camino del desarrollo. Y esta situación no cambió demasiado después de los acontecimientos de diciembre de 2014. A pesar del renovado e inusitado interés por Cuba, ni las empresas norteamericanas (que tienen que sortear una espesa madeja de prohibiciones, rencores y desconfianza) ni las del resto del mundo, han podido tomar demasiada ventaja del nuevo escenario. 

Tensiones y urgencias en un nuevo contexto internacional 

A pesar de las contradicciones discutidas anteriormente, se puede afirmar que este es el proceso más profundo de transformaciones desde el triunfo mismo de la Revolución Cubana. En el período considerado (2007-2016) el crecimiento promedio anual del PIB se situó en el 2,4%, una cifra que es inferior a lo logrado en el lapso 1994-2016, y también se ubica por debajo de lo alcanzado entre 1994 y 2006. En todo caso, estamos hablando de cifras muy modestas que no suponen un mejoramiento del desempeño agregado histórico. 

Transcurridos 10 años desde que se comenzó a hablar de la necesidad de introducir “cambios estructurales y de concepto”, una evaluación a grandes rasgos de los aspectos económicos de la transformación arroja lo siguiente: 

1. El desempeño económico global medido por el promedio anual del PIB, no mejoró apreciablemente. Cuba registró el primer decrecimiento del PIB , real en 23 años (-0,9%). 

2. Se ha preservado el equilibrio macroeconómico básico, pero sin resolver definitivamente el factor de distorsión por antonomasia que es el arreglo monetario y cambiario actual. A la par, surgen nuevos desbalances en el orden fiscal y reaparece la dolarización soportada en circuitos informales de circulación de dólares. 

3. Las transformaciones en la estructura de propiedad no hallan correspondencia en un cambio similar en los flujos asociados al mecanismo doméstico de asignación de recursos. Esto supone alta ineficiencia en la asignación de factores y sesgos rentistas en algunas actividades emergentes. 

4. El consumo privado creció más rápido, pero se reparte de manera más desigual. Y en todo caso, lo hace a un ritmo que no llega a cerrar las brechas anteriores, y se mantiene el retraso en las compensaciones dentro de la mayor parte del sector público. 

5. Mejoró el enlace financiero internacional del país, pero sobre todo basado en pago de deudas con gran costo económico y dudosa sostenibilidad. Sin embargo, aspectos de fondo como la entrada de capital extranjero, y el acceso a fondos concesionales de bancos de desarrollo permanecen retrasados 5. Esto plantea dudas sobre la sostenibilidad de este proceso. 

6. La exposición a la situación económica en socios como Venezue- la, pero también Brasil, se mantuvo alta, e incidió directamente en los malos resultados de 2016. 

Lo anterior permite afirmar que los objetivos estratégicos de la reforma económica están pendientes. La necesidad de transformación es mayor, y tendrá que ser alcanzada en un escenario menos favorable. La economía cubana tiene que crecer para propiciar una mejoría en las condiciones de vida de amplios sectores de la sociedad cubana. Y esto es consistente con varios aspectos que frecuentemente aparecen en el discurso público, como el aumento del consumo privado, mejoría en la calidad de los servicios sociales, la atención a grupos vulnerables, o el avance en asuntos sensibles como vivienda, transporte y alimentación. Pero ese salto solo se conseguirá sobre la base de un cambio estructural profundo. 

El anclaje sectorial contemporáneo revela profundos desbalances. Por ejemplo, el enorme retraso en productividad y competitividad externa de la agricultura, un modelo de desarrollo turístico que empodera a los actores internacionales, la sostenida pérdida de capacidades en la manufactura, o el pobre despliegue de servicios especializados a la empresa. Cuba exhibe una economía terciarizada asociada a pocos sectores con escasa competitividad internacional, infraestructura inadecuada y bajos ingresos. 

Un elemento de gran trascendencia hacia el futuro es el relacionamiento con la economía internacional. El despegue del turismo internacional, la inversión extranjera, la cercanía de la emigración cubana e Internet constituyen factores de gran incidencia en la creciente interacción con el resto del mundo. Las remesas se convirtieron en una fuente apreciable de ingresos en divisas. Hoy llegan a Cuba más personas que nunca antes en la historia. Más cubanos viajan al exterior por cualquier razón que en algún momento del pasado. Un número creciente de empresas mantiene operaciones en el país, tanto comerciales como de inversión. El acceso a Internet sigue siendo limitado, pero ha crecido apreciablemente desde 2011. Todo ello supone que el flujo de información desde y hacia Cuba ha aumentado exponencialmente desde 1989. Ese intercambio ajusta modos de pensar y actuar que no siempre transcurren de acuerdo a lo que se considera el paradigma preferido. 

Estamos hablando de una sociedad heterogénea, con creciente estratificación, y visiblemente transnacionalizada 6. La transformación es de gran magnitud y varios elementos apuntan a que puede acelerarse en los próximos años. A pesar de ello, es bastante común que los enfoques para entender esta realidad no guarden la debida correspondencia. La actualización del paradigma de progreso no ha tenido lugar todavía. En el esfuerzo de desarrollo actual las capacidades endógenas a menudo quedan relegadas a un segundo plano. El capital foráneo disfruta de mayores garantías y oportunidades que el naciente sector privado doméstico. Las nuevas fuentes de empleo fuera del sector público no se corresponden con la inversión en educación realizada en cinco décadas. En el mantenimiento de un objetivo de igualdad impracticable en nuestras circunstancias se mantiene un modelo  de garantías sociales que muy bien exacerba la desigualdad, en tanto ciudadanos en condiciones muy diferentes reciben el mismo apoyo público. Internet es parte indisoluble de las sociedades contemporáneas. Retrasar su despliegue equivale en las actuales circunstancias a limitar severamente el desarrollo de las fuerzas productivas. 

Cuba necesita un nuevo equilibrio bajo un modelo diferente, algunos de cuyos contornos generales han emergido de los nuevos documentos propuestos por el VII Congreso del Partido. La eliminación de las sanciones estadounidenses y las necesidades de la reproducción económica en una pequeña economía abierta empujarán a Cuba inevitablemente hacia una mayor influencia de las relaciones de mercado en la economía interna. Sin embargo, bien aprovechadas, estas pueden contribuir decisivamente a proporcionar muchas oportunidades de incremento del bienestar al pueblo cubano, pero también harían un aporte notable a la fortaleza del Estado. 

Hay dos vías principales. De un lado, un Estado que entregue mayores cuotas de bienestar será uno más legítimo, justo en el momento en el cual la generación histórica será relevada en el poder, elevando la necesidad de incorporar nuevas fuentes de legitimación. En segundo lugar, una economía en crecimiento, y se podría añadir con políticas activas que promuevan activamente la distribución equitativa de los frutos de ese progreso, estará en mejores condiciones de lograr un mayor impacto en la inclusión de los sectores más vulnerables y garantizar el acceso y la calidad de los servicios sociales, que se han resentido debido a la crisis. Este deseable proceso de fortalecimiento estructural del Estado cubano lo pondría en mejores condiciones para garantizar que los intereses del país y su pueblo sean tenidos en cuenta en el acercamiento a la economía mundial. 

Es muy difícil, si no imposible, establecer el alcance de estas transformaciones una vez que el mercado, la propiedad privada (incluyendo extranjera) y el binomio comercio-finanzas internacionales desempeñen un rol más importante en la economía cubana. Sin embargo, el retraso de las fuerzas productivas y sus efectos en el bienestar y los mismos servicios sociales representa una amenaza mayor a corto y mediano plazo. Una de las consecuencias inmediatas es la pérdida del principal activo del país: su fuerza de trabajo calificada, sin cuya contribución es imposible concebir una sociedad próspera y sostenible. 

Se pueden contar algunas certezas. La inmensa mayoría de los factores estructurales que explican la conformación y evolución del modelo cubano hasta el presente, se han modificado radicalmente o están en vías de serlo en muy pocos años. Entre ellos se encontrarían: dirección política basada en el carisma y la legitimidad que otorga la historia; la existencia de socios externos capaces de proveer un marco excepcional de apoyo económico y político; relativa homogeneidad de la población cubana a partir de reducidas disparidades de ingreso, composición demográfica y formación político-ideológica; y aislamiento económico relativo del resto del mundo como consecuencia del bloqueo norteamericano y el propio modelo económico. 

El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba refrendó la continuidad de los cambios anunciados cinco años antes, aunque no todas las expectativas fueron satisfechas. La tarea más ardua comienza ahora y dos elementos de gran calibre gravitan sobre el futuro cercano. Por una parte, el presidente Raúl Castro dejará la presidencia a un sucesor en febrero de 2018, terminando efectivamente con 59 años de gobierno distintivos por el peso del carisma y la historia en el ejercicio de la política. Para el nuevo líder, la tarea de continuar estas transformaciones se anticipa muy compleja. En segundo lugar, la economía ha entrado en 2016 en otro ciclo recesivo, una vez más originada esencialmente en las dificultades del mayor socio comercial de Cuba, en este caso Venezuela. Si acaso, esto confirma que no ha se hecho suficiente desde 2011. 

Las perspectivas a corto plazo se han ensombrecido para Cuba. La meta de crecimiento establecida por el gobierno para 2017 en un 2% es alcanzable, pero sigue siendo optimista, cuando el PIB se ha expandido solo un 1,1% en el primer semestre. El escenario internacional se ha vuelto mucho menos favorable. El abandono de la posición común de la Unión Europea es un logro apreciable. Pero soplan otros vientos en América Latina y Estados Unidos. El descarrilamiento del acercamiento a este país, el nuevo entorno latinoamericano, y los pobres resultados a lo interno pueden propiciar el reforzamiento de las relaciones con potencias emergentes antagónicas al Vecino del Norte, y el primer candidato es China. Un aspecto interesante tiene que ver con el manejo a futuro de la integración a la economía mundial en la medida en que maduren procesos como la inversión extranjera y el acercamiento a organismos financieros internacionales. 

La política económica del gobierno en 2017 se ha ubicado por debajo de lo requerido para reactivar la economía. De hecho, en el verano se anunció la suspensión temporal del otorgamiento de licencias en las categorías más importantes, junto a una revisión del mercado regulatorio para el sector privado y cooperativo que apunta hacia cambios más restrictivos. Este abre una discusión sobre el compromiso de implementar pragmáticamente incluso lo consensuado en la denominada “Conceptualización” (PCC-Conceptualización- 2016). 

Cuba tiene que trabajar seria y audazmente en su agenda de transformación doméstica. La Isla tiene que aprovechar el capital diplomático que posee en varios aliados y regiones cercanas. Si Cuba muestra que está decidida a avanzar resueltamente en la búsqueda de un modelo de progreso, es muy probable que vaya a encontrar resortes en instituciones, gobiernos y empresas extranjeras dispuestos a tomar un riesgo calculado, cada uno por motivos diferentes. Además, esto tendría el valor adicional incalculable de sepultar definitivamente el embargo norteamericano. 

NOTAS 

1. El cociente entre la población económicamente activa (PEA, ocupados más desempleados formales) y la población en edad laboral. 

2. Algunas posiciones establecen una causalidad entre uno y otro. No se pretende aquí zanjar esta discusión. Solo se hace referencia a los propósitos establecidos por el gobierno cubano y que se recogen, de una forma u otra en los documentos centrales del VII Congreso del Partido. 

3. Los datos al cierre del primer trimestre de 2017 informan de un au- mento de los arribos muy cercano al 15% interanual. Para tener una idea de lo que esto significa en términos de volumen, si se asume que en el 2016 visitaron la Isla 4 millones de turistas (los datos definitivos oficiales no están disponibles), y que este ritmo se mantiene a lo largo del año, la cifra de visitantes estaría alrededor de 4,5 millones. Esto supone una presión adicional notable para una infraestructura que ya se resiente de este “boom inesperado”. 

4. Un estudio realizado por Expedia da cuenta que el aeropuerto internacional José Martí reportó el mayor incremento de pasajeros interanuales en 2016 (53%) en todo el mundo. 

5. El 27 de abril de 2017, una gran variedad de medios de prensa in- formaron sobre el la aprobación del ingreso de Cuba al Banco Cen- troamericano de Integración Económica (BCIE). El visto bueno final fue anunciado en la 57 Asamblea de Gobernadores del ente regional, reunida en la Ciudad de Guatemala. El presidente ejecutivo del BCIE estableció que la incorporación de Cuba como nuevo socio extra regional cumple con la voluntad política de los estados miembros de fortalecer las relaciones económicas y la integración con el Caribe. Cuba se incorpora por primera vez a un organismo de este tipo desde que integró el banco del Consejo de Ayuda Mutua Económica, algo que debe haber tenido lugar en la década del setenta. 

6. Se refiere esencialmente al hecho de que la vitalidad de varios sectores claves y fuentes de ingreso de las familias dependen en gran medida de la captación de rentas externas. 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

Banco Interamericano de Desarrollo (2010). La era de la productividad: cómo transformar la economía desde sus cimientos. Editado por Carmen Pagés. Washington D.C.: Banco Interamericano de Desarrollo. 

León, Jessica, y David Jesús Pajón (2015). “Política crediticia en Cuba: evolución reciente y efectos sobre el sector no estatal”. En Miradas a la Economía Cubana. Análisis del sector no estatal, de Omar Everleny Pérez y Ricardo Torres, 103-114. La Habana: Editorial Caminos. 

ONEI. Anuario Estadístico de Cuba. La Habana: Oficina Nacional de Estadísticas e Información, varios años. 

PCC (2011). Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. La Habana: VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. 

PCC-Conceptualización (2016). “Conceptualización del Modelo Econó- mico y Social Cubano de Desarrollo Socialista”. Documento del VII Congreso del PCC, La Habana. 

Pérez, Omar Everleny (2014). “La inversión extranjera directa en Cuba: necesidad de su relanzamiento”. Economía y Desarrollo vol.152 no.2 La Habana jul.-dic. 2014. 

UNCTAD. UNCTADStat. 25 de agosto de 2017. http://unctadstat.unctad. org/wds/ReportFolders/reportFolders.aspx (último acceso: 20 de agosto de 2014). 

Resumen 

El proceso de actualización del modelo económico y social de Cuba La reforma económica cubana bajo el gobierno de Raúl Castro ha generado un gran debate dentro y fuera de Cuba. Algunas de las iniciativas de este proceso han sido pioneras para el modelo cubano después del triunfo de la Revolución. Cuando se aproxima a una década de lanzada oficialmente, los resultados son mixtos, y en 2017 se han puesto en práctica algunos cambios que introducen dudas sobre la trayectoria futura. Este trabajo trata de hacer un balance de este proceso y discute el estado de la reforma a la altura de 2017. Se concluye que si bien el país ha cambiado en aspectos de gran trascendencia, los resultados económicos no son halagüeños y el consenso necesario para transfor- maciones ulteriores no está garantizado. 



AbstRAct

The Process of "Actualización" of the Cuban Economic and Social Model

The Cuban economic reform implemented under Raúl Castro's admi- nistration has spurred great debate both within Cuba and abroad. Some of the initiatives of this process have been pioneering for the Cuban model after the triumph of the Revolution. After almost a decade of its official launch, results are mixed and in 2017 some changes were implemented, raising concerns about its future direction. The purpose of this study is to take stock of the process and assess the status of the reform as of 2017. The article concludes that although major aspects of the country have changed, the economic results are not promising and the consensus needed for further transformations is not guaranteed.

summARio

O processo de atualização do modelo econômico e social de Cuba

A reforma econômica cubana promovida pelo governo de Raúl Castro gerou um grande debate dentro e fora de Cuba. Algumas das iniciativas deste processo foram pioneiras para o modelo cubano depois do triunfo da revolução. Lançada oficialmente há quase uma década, seus resulta- dos são bastante variados. Além disso, em 2017 foram implementadas algumas mudanças que lançam dúvidas sobre a trajetória futura. Este trabalho procura fazer um balanço deste processo e discute o estado da reforma em 2017. Conclui que, embora o país tenha mudado em aspectos de grande relevância, os resultados econômicos não são ani- madores e o consenso necessário para transformações posteriores não está garantido.