"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
Fidel
martes, 2 de febrero de 2021
A pesar de la COVID-19, vitalidad económica en Ciego de Ávila
Cuba. Con la revolución todo, contra la Revolución nada
Finalizaba el año de
1964 y yo hacia el curso de ingreso a la carrera de Derecho para trabajadores
nocturno, que comenzaba a las siete de la noche y concluía entre las diez y treinta
y once de la noche. En ese periodo la lucha de clase en Cuba se acrecentaba y
las acciones de Estados Unidos contra la Revolución arreciaban, había muchos
debates entre ellos el de la libertad de prensa, la libertad de expresión y
otras manifestaciones con fines de desestabilizar al Gobierno y a la
Revolución.
Por ese amor que todos
los que estudiamos en la Universidad de La Habana, le tenemos a la colina y por
eso también nos llaman caribes, por
aquello de la consigna de entonces “quien vive, caribe, quien va, universidad,
quien ilumina la colina” tal vez por aquellas razones, quien fuera un eminente
alumno de ese recinto Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe y en esa época
Primer Ministro de Cuba, al menos tres veces a la semana, se aparecía en la Plaza
Cadena.
Él sabía que a esa hora
salíamos de las aulas y acompañado de nuestro querido rector José Miyar
Barrueco, “Chomy” llegaba sonriente, le rodeábamos y él siempre soltaba una
pregunta, allí comenzaba la lluvia de opiniones de todo tipo, situación
política, económica, social y cultural del país. Era evidente, Fidel sabia lo
que representaba esa juventud estudiantil, era uno de los termómetros, para
conocer la temperatura política, económica, social y cultural del país y una de
las razones de sus visitas a la Colina.
Esa noche el tema fue
sobre la libertad de prensa, de expresión y de historia de Cuba. Había debates sobre el tema, porque ya
algunos periódicos no estaban circulando.
Para nadie es un secreto que el Diario de la Marina, Prensa Libre y
otros, habían cerrado, porque tenían serias discrepancias con el rumbo político
de la revolución y sus poderosos dueños se marcharon de Cuba a Estados Unidos y
otros a España. Desde allá montaron sus maquinarias contra la Revolución, que
hoy a 62 años persisten, con sus grande Fake News, facilitada por sus
mercenarios en nuestro territorio.
La discusión histórica
llevó un buen tiempo y sobresalió en sus exposiciones un compañero de la
Escuela de Historia, muy críticas y algunas superficiales, pero fue muy
importante porque a sus argumentos, Fidel le demostró que estaba equivocado,
todo versó sobre las contradicciones
entre Carlos Manuel de Céspedes y el mayor General Ignacio Agramonte y lo que
al final de 10 años de guerra la “paz” del Zanjón.
Fidel con mucho respeto
demolió con importantes comentarios y datos precisos, lo de aquella polémica
que el estudiante de historia refería.
Fidel martiano al fin, cerró aquel tema histórico afirmando, aquí lo
importante es siempre recordar a lo que nos convocó Martí, a la unidad, fue él
cuando fundó el Partido Revolucionario Cubano, quien dijo aquella famosa frase,
este partido, es “con todos y para el bien de todos”.
“Frente a las
aspiraciones de Estados Unidos de neo-colonizarnos, solo queda una forma de
enfrentarlo, la unidad política y firme del pueblo, organizado en un solo brazo
político y para allá vamos”, afirmó el máximo líder de la Revolución.
En torno al debate de
la libre expresión y la libertad de prensa, donde se hicieron también,
disimiles planteamientos, Fidel fue muy preciso y explicó, “el problema en Cuba
era que las clases dominantes eran a su vez los dueños de periódicos, revistas,
las emisoras de radio y televisión y por supuesto defendían los intereses de
los explotadores”.
“A muchos periodistas”,
dijo, “podían prohibirle que escribieran sobre esa explotación a que era
sometido el pueblo trabajador, pero jamás estuvo prohibirle que escribieran
sobre la ventaja de la libre empresa, empresas que explotaban miserablemente a
sus trabajadores, a la política de alianzas con el imperialismo, sus leyes anti
obreras, sus ideas anti sociales”. “El
vicio y la corrupción traída por la mafia gringa que apoyaba el gobierno de
turno”, sentenció.
Y continuó: “la
miseria, el analfabetismo, la insalubridad, los crímenes y abusos al
campesinado, nada contra el ejercicio de la prostitución, Cuba era un verdadero
burdel al servicio de un turismo de los americanos y de sus marines, cuando
atracan sus flotas en el puerto de La Habana, en Guantánamo y Santiago de Cuba.”
Fidel afirmó, “sí, hay
que respetar la libertad de expresión y de prensa y es la que pueden tener y
tienen hoy, denunciar al imperialismo y su sistema de explotación, escribir
contra el privilegio, la corrupción, la injusticia y la absoluta libertad de
combatir la explotación del hombre por el hombre. Esas libertades no las tuvo
jamás el pueblo. Por eso la libertad de expresión y prensa hay que defenderla,
pero siempre afirmo, bajo el concepto”.
“Con la Revolución todo contra la Revolución nada”.
Con aquellos serios y
muy sólidos argumentos de Fidel, terminó a la dos de la madrugada aquel
encuentro al que nos tenía acostumbrados, pero ahí se dio un hecho muy humano y
sin precedente que voy a contar.
El joven estudiante de historia, le dijo con mucho respeto,
“Comandante, pero luego de todo lo que usted me
dijo yo creo que no voy a poder seguir en la universidad estudiando” y
Fidel le respondió, “no al contrario, más que nunca tienes que terminar tus
estudios y mira para que todo el mundo sepa que tú eres mi amigo, Fidel se
quitó su reloj y le dijo te regalo mi
reloj y le puedes decir a todo el mundo que yo te lo regalé, porque eres mi
amigo”. “Y añadió, estudia porque voy a
interesarme por tus resultados”.
Hoy a 57 años de aquella tertulia informal, libre,
transparente, y muy sana con el Jefe de la Revolución, nos encontramos con
minoritarios grupos de artistas jóvenes, algunos tal vez con razón, pero que
lejos de utilizar el derecho que le asiste de ser atendidos y exponer sus
criterios de manera respetuosas, como en definitiva lo hicieron ante el
ministro de Cultura, en la reunión sostenida el
5 de diciembre del 2020, en ella
se acordó reunirse nuevamente el 27 de enero para continuar evaluando los temas
tratados, pero que los jóvenes escogieran a tres de sus compañeros que los
representara.
El pasado 27 de enero como estaba previsto, se
congregaron unos 30 jóvenes vociferando ser recibidos por el ministro y no los
tres representantes como se había convenido, no obstante, el vice ministro
Fernando Rojas, les invito a pasar a todos, pero estos se negaron y solo cada
uno con sus celulares filmando y vociferando consignas agresivas contra el
Gobierno.
Todo está claro, se
dejaron manipular o forman parte de sectores que están al servicio del
imperialismo y armaron un segundo show.
Solo para la campaña mediática, lo cual los convierte en cómplices de la
contrarrevolución y de la CIA que es la que organiza todas estas farsas. La
misma CIA que a través de la USAID ofrece becas y financia estudios y paga a
esos cubanos que usan sus redes sociales para crear quintas columnas y provocar
estas acciones con fines desestabilizadores que son rechazados por el pueblo,
como fue la respuesta que le dieron todos los trabajadores de Cultura a esos
provocadores del pasado día 27 de enero que salieron a enfrentarlos.
Los hechos a fines del
año pasado en medio de una terrible pandemia y cuando la unidad del pueblo era
tan necesaria, en un barrio de La Habana, Vieja, conocida como San Isidro y muy
cerca de donde nació nuestro José Martí, escenificaron un show mediático de
carácter contrarrevolucionario, organizado y dirigido precisamente por quien él
héroe nacional de Cuba, predijo “el norte revuelto y brutal que nos desprecia”
Obviamente orientado
desde y por la embajada de los Estados Unidos y de la mafia cubanoamericana de
Miami, al mando del capo Marcos Rubio, los Díaz Balar, entre otros y las
emisoras radiales y televisivas, que una mayoría de cubanos que viven allí, le
llaman radio y televisión cloacas porque solo destilan odio y basura contra el
país donde nacieron.
Al afirmar, que está
dirigida por EE.UU lo hago, porque
hay prueba irrefutable, en el
espacio Hacemos Cuba, de nuestra Televisión, dieron a conocer un video que
muestra la presencia del Encargado de Negocios de la Embajada de Estrados
Unidos, a una cuadra del Show y se apreció cuando de su auto diplomático
descendió una de las activas agentes de
Estados Unidos en Cuba y participante en el show y la que obviamente llevaba
las orientaciones pertinentes.
Pero que clase de
cabecillas tiene esos grupúsculos, que, mancillando nuestra amada bandera
cubana, uno de ellos oso posar con ella tapando sus genitales y luego sentado
en la taza defecando y limpiándose su trasero con nuestra bandera, y
preguntamos: ¿Eso son los patriotas que quieren liberar y traer democracia a
Cuba?. Esto son estos mercenarios, defendidos por los llamados “periodistas
independientes”. Está claro estos ni son
periodistas, ni son independientes y los que han armado el show frente al Ministerio
de Cultura solo siguen ordenes de la embajada de Estados Unidos.
Hablemos claro el
llamado portal 14 y medio y otros de esos portales, que tanto odio resumen
contra la Revolución en sus artículos, reciben apoyo financiero de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP) que le pagan miles de dólares a este y otros
portales y a los llamados periodistas independientes, creyendo que en Cuba
pueden con esa escoria derrocar a la Revolución y provocar la llamada
Revolución de Colores.
Esa Revolución de
colores que llevó a Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Siria a la destrucción bajo
las bombas gringas y ha bañado de sangre y miseria a esos pueblos. Y en América
Latina, ese modelo neoliberal a países ricos como Brasil, Colombia, Chile, Perú
y los han llevados a los más horribles escenarios de masacres, muerte,
desolación y miseria. Cuantos fallecidos en esos países por la absoluta
desatención de sus gobiernos por la Covid-19. Saquen cuenta y llegaremos a la
conclusión de que a pesar del genocida bloqueo y las más de 240 órdenes
ejecutivas para impedir que Cuba pueda adquirir alimentos y medicinas, seguimos
luchando y venciendo los obstáculos.
Por cierto, tanto que
se habla de que en Cuba se persigue la libertad de prensa me pregunto. ¿Porque
a estos medios, no se les procesa judicialmente por difamación por sus noticias
falsas, que es un delito? Esta es una
lucha de clase y contra esas actividades hay que, dentro de la ley, tomar
medidas y muy serias, no puede ser que sigan difamando.
Estos mercenarios aquí,
solo podrán recibir la más firme respuesta del pueblo, al que no podrán llevar
jamás a ser una colonia de Estados
Unidos y a un modelo capitalista como impero hasta el 1ro de enero de 1959.
Así será, por eso como
dijo nuestro Comandante en Jefe, “Con la Revolución todo contra la Revolución
Nada”
(*) Periodista,
politólogo y analista Internacional.
La Habana, Cuba, 31 de
enero del 2021. 14.30 hrs.
lunes, 1 de febrero de 2021
Cuba, enero el mes de la pandemia ( Gráficos)
Por Humberto Herrera Carlés
Se acabó el mes de enero del 2021, y confío que no existirá un mes peor para Cuba con esta pandemia de covid-19, a pesar de que termina al alza con los contagiados. Digo es un deseo sincero, tendiendo en cuenta la experiencia vivida. Es desde todo punto de vista increíble lo que nos ha ocurrido, pero no seremos los únicos, de un total control a un cuasi descontrol.
Las tercas cifras que informaba el Dr. Duran todos los días, me hizo no seguir viéndolo por unos días hasta hoy, y con ello se terminaba el mes, una especie de adaptación a la nueva normalidad. No somos el único país que ha sufrido un rebrote importante de esta pandemia, pero se subestimó la percepción de riesgo. Solo queda vencerla otra vez en lo fundamental. El 16 de abril del 2021 es una buena fecha para ello.
Comparto varios gráficos de mi autoría con los datos del MINSAP para ilustrar el "estado de las cosas".
¡Maldito sea el plagio!
“De plagiarios no está tierra alguna exenta”
José Martí
En contexto
A partir de hechos ocurridos y reportados en
medio de la pandemia COVID-19, considere necesario y oportuno hacer público el Capítulo
V del libro inédito La especulación a bordo…, de mi autoría, y el cual reflejo
a continuación.
Quienes mueven los soterrados tentáculos del
mercado negro no quie
ren “perder prenda”-dinero- por ninguna razón, y han
emprendido una “jugada”, “movida”, en extremo peligrosa, pues puede traer
consecuencias imprevisibles en el ámbito higiénico-sanitario, y especialmente
para la salud humana.
Esto último, lo comprobé una tarde de asueto,
mientras departía con mi familia, durante un evento cultural internacional,
efectuado en la Fortaleza de la Cabaña, al este de la capital. Allí tuve acceso
a una historia inusitada sobre el plagio en la sombra. En plena faena, un
hombre, relativamente joven, se dedicaba a recoger potes plásticos, dejados al
azar por los muchos consumidores de helado de la marca Nestlé, y el mismo me
contó que el destino de esos envases era para gente que tenía su “negocio” en
esa actividad, y de la adquisición de estos dependía cómo “se moviera la cosa”,
pues a ello estaba sujeta la demanda que le hicieran los emprendedores
subterráneos.
Desde el Periodo Especial, cuando los cigarros
“tupamaros” se fabricaban clandestinamente y eran introducidos en la red
comercial –gastronómica, el plagio de mercancías y productos había tomado una
mayor connotación, indiscutiblemente.
En el último lustro de los años 90, “un alto
por ciento de los productos vendidos en las calles y algunos lugares de libre
mercado en la Ciudad de La Habana, son adulterados por individuos
inescrupulosos que buscan ganancias a costa de la salud de sus clientes “ 1 , según reseñó un periódico nacional
al abordar el tema.
De acuerdo a la publicación, exámenes
periciales aplicados por especialistas de Salud Pública a casi mil 500
mercancías adulteradas, tras ser decomisadas por la Policía Nacional
Revolucionaria, demostró que frascos de champú, desodorante, pasta dental y
otros productos de aseo personal, contenían un elevado grado de sustancias
extrañas.
En octubre de 2014, nuevamente, un medio
nacional de prensa escrita, al abordar el tema de la producción agrícola,
advierte a los lectores sobre el plagio: “Y a propósito del puré y la pasta de
tomate. Revise cuando lo recibe. Asegúrese de su originalidad. Las
adulteraciones están muy sofisticadas. Hasta con latas presurizadas lo estafan.
En vez de tomate en puré o pasta, le pueden estar timando con argomasa de
calabaza, colorantes, sal, “cuadritos” saborizantes, y aspirinas como “ácido
cítrico” para conservar”. 2
Ese maldito viajero persiste en seguir a bordo
de la nave de la actualización económico-social cubana, pero quiere hacerlo en
primera clase, sin reparar en los nocivos efectos que tan negativa práctica
tiene sobre las finanzas públicas y la salud ciudadana, así como en el bolsillo
de las personas naturales.
A ciencia cierta, nadie se atrevería a dar un
dato más o menos exacto acerca de los plagios y adulteraciones que se producen,
actualmente, hacia el interior de la Isla, con un perjuicio indiscutible en la
calidad de vida de los individuos y en la credibilidad de las instituciones
públicas, privadas y aquellas sujetas a otros modelos de gestión emergentes.
Pero el asunto va más allá de un simple
‘’bautizo’’, pues en julio de 2013, el trago mortal llegó de manos de la
especulación, ya que en el Consejo Popular Balcón Raimo, del municipio
capitalino de La Lisa, se produjo una intoxicación por ingestión de alcohol
metílico o metanol, que costó la vida a 11 personas y más de 80 presentaron
diversas afectaciones, incluso, algunas evaluadas de graves.
Individuos de esos que, eufemísticamente, han
sido catalogados, durante años, como personas inescrupulosas, sustrajeron dicho alcohol del Instituto de
Farmacia y Alimento, con ánimo de lucro, y lo ofertaron a una ciudadana, como
parte de esa enmarañada y extendida cadena que es el mercado negro, y que en nuestras condiciones
le están pasando hace varias décadas una factura indeseada a la nación en
varios órdenes.
Cervezas- embotelladas o no-, que no responden
a las marcas y los parámetros de calidad establecidos por estas; perfumes, que
no hay que ser un buen catador, para percatarse de que no son auténticos, y un
largo etcétera, se inscriben dentro de la amplia gama de productos plagiados,
que se fabrican y circulan en los circuitos propios del mercado negro.
En la ‘’viña del Señor’’- digo en el feudo de
los plagiarios- hay de todo como en botica. Ya es tal la llamada ‘’dudosa
procedencia’’ de productos y mercancías, que no pocos consumidores se abstienen
de adquirirlos, lo cual resulta inquietante.
No es siquiera un asunto cubano, el mismo tiene
una larga data, pues se remonta a situaciones existentes en los negocios
después de 1880. Todo lo que los consumidores vestían, comían, bebían o
disfrutaban, estaba sujeto a cierto grado de falsificación. En su mayor parte,
esta falsificación perjudicaba solamente al bolsillo de los consumidores, pero
cuando se trataba de alimentos o medicamentos constituía una amenaza a la salud
y la vida del consumidor.
En las últimas dos décadas del siglo
diecinueve, las falsificaciones llegaban hasta tal grado en los Estados Unidos,
que algunos hechos deplorables respecto a la fabricación de alimentos,
generaron un sentimiento público irresistible que forzó al Congreso, en 1906, a
sancionar dos leyes, teniendo ambas por objeto proteger a los consumidores.
Estas fueron conocidas por la ‘’Ley de Alimentos y Medicamentos Puros’’ y la
‘’Ley Federal de Inspección de Carnes’’.
La primera ley nombrada, prohibía la entrada al
comercio entre los Estados de todo artículo alimenticio o medicamento mal
rotulado, falsificado o impuro.
Llegó a ocurrir que los productores, que no
eran personalmente deshonestos y criminales, no se sentían culpables, pues los
desastres resultantes de su conducta estaban tan lejos de su conocimiento
personal, que los hacía reaccionar de esta manera.
El plagio
no es solo siquiera una resultante de la escasez y otras penurias
propias del subdesarrollo, y los titulares periodísticos provenientes de países
del llamado primer mundo y de economías emergentes así lo confirman:
‘’Medicamentos falsos, una amenaza global’’’; ‘’Piden prisión para productor
francés de prótesis adulteradas’’; ‘’Bebidas alcohólicas adulteradas cobran
víctimas en la India’’ e ‘’Incautan en África 110 millones de dólares en
medicamentos falsos’’.
Estamos en presencia no solo de un asunto de larga data, sino también de un
impacto económico-social incuestionable. Baste decir que el volumen global de
la falsificación alcanzó la cifra de 1,5 billones de euros, en 2014. En
economías como la europea y norteamericana, ‘’las industrias intensivas en
marcas está en torno a un 37%’’, del Producto Interno Bruto (PIB), según
Etienne Sanz de Acedo, director general de la Asociación Internacional de
Marcas (INTA, por sus siglas en inglés). De ahí que como éste ha dicho ‘’es
esencial que los países tomen cartas en este asunto y sus gobernantes y
tribunales apliquen escrupulosamente la normativa vigente’’.
Resulta
oportuno y necesario que las entidades fiscalizadoras cubanas y los
expertos de las Oficinas de Metrología y Normalización, tomen carta en este
asunto, que rebasa la comisión de un simple plagio o fraude.
En el caso de la Isla, no se trata de realizar
una cruzada contra los comisores de estas falsificaciones. Más que esto último
se requiere de un control, con énfasis en el carácter popular, para que estas
redes subterráneas no lleguen a estructurarse, como ha sucedido con otros
rasgos del mercado negro, y no sigan creciendo como mala hierba a la sombra de
las reformas económico-sociales en curso.
Notas
1 Juventud Rebelde, La Habana, 12 de enero de
1997, p.2
2 Juventud Rebelde, La Habana, 19 de octubre de
2014, p.4
* Periodista de investigación, especializado en temas económicos. Investiga hace más de treinta años sobre mercado negro, entre cuyos rasgos figura la corrupción. Coautor del libro Yo soy Fidel. Pensamiento económico-social, publicado por la Editorial Ciencias Sociales. El texto también se editó en Italia. Posee varios premios en concursos periodísticos provinciales y nacionales, entre ellos galardones anuales de periodismo económico, y de los premios especiales de ensayo sobre pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, convocado por la ANEC, y acerca del aniversario 50 de la Planificación en Cuba, concedido por la ANEC, el ministerio correspondiente y la facultad de Economía de la Universidad de La Habana. Septiembre 2017: Mención en el Concurso de ensayo breve, en la categoría de ciencias sociales, convocado por la Revista Espacio Laical, perteneciente al Proyecto del Centro Cultural Padre Félix Varela. Febrero 2020: Mención en Edición XVII del Premio de Ensayo Pensar a Contracorriente. Ganador de Premio por la Obra de la Vida ´´Guido García Inclán´´, conferido por la Delegación Provincial de la UPEC de La Habana. Trabajos suyos sobre economía cubana y economía sumergida han sido publicados en medios de prensa provinciales, nacionales e internacionales. Columnista habitual de temas económicos en espacios informativos radiales y digitales. Preside la Sección de Base de la ANEC y la filial científica de Periodismo Económico de La Habana. Se desempeña como director de Comunicación e Información en el Consejo Ejecutivo Provincial de la ANEC de La Habana.
Saber ser el otro
Por Ricardo Riverón Rojas • Cuba
Con más indignación que tristeza, seguí por los medios los dos actos de acoso al Ministerio de Cultura de mi país por parte de quienes alegan ser excluidos de un diálogo nacional cuya intensidad no ha cesado de crecer y evolucionar a lo largo de los 62 años de Revolución. Pero también con tristeza los vi, porque de alguna manera esos rostros jóvenes que allí concurrieron constituyen la antítesis del modelo humano soñado desde la política cultural más inclusiva que haya conocido Cuba en toda su historia. Son la dolorosa demostración de grietas inducidas en el consenso.
Situados en una otredad que intenta dibujar un paisaje político inexistente, se valen de unos medios tóxicos que enfocan y amplifican ―unos con culposo astigmatismo, otros con probada doblez― minúsculos puntos oscuros de un sol que no ha cesado de alumbrar a las grandes mayorías. Su mínima alteridad, en el caso de los que tienen objeciones legítimas, no alcanza para ensamblar el constructo de un proyecto de ciudadano diferente y honesto.
La contaminación demostrada con otros actores, internos y externos, cuyo propósito es el regreso al malsano coto de la desigualdad neoliberal capitalista, los emparienta lamentablemente con un engendro de movimiento cuyos integrantes hasta piden invasión armada a nuestro país. No sé cómo ellos ―los que podrían resultar legítimos― lo permitieron. Les vendría muy bien desmarcarse enfática y públicamente.
Quien aspire a la alteridad en Cuba no puede pasar por alto que el estatus social desde el cual reclaman, también es obra de una avalancha de acciones culturales inclusivas que les permitieron formarse a plenitud y acceder a una plataforma de expresión de amplísima logística y alcance conceptual. En esa etapa de usufructo personal de los beneficios que solo con la Revolución se instauraron, no se comportaban como “los otros” sino como parte del “todo”. Lo aprovecharon y hoy pretenden ignorarlo; pasan por alto que esa otredad en la cual se sitúan, bien podría conducirnos a que otros más jóvenes que ellos, en un futuro que no sé si sueñan u obvian dolosamente, serían para siempre “los excluidos” (alteridad impuesta por la pertenencia a determinada clase) como mismo sucedía en el supuesto paraíso de la seudorrepública, hoy edulcorado por la cirugía reconstructiva de una amnesia mañosamente diseñada.
Al amparo de la máxima martiana de que al venir a la tierra todo hombre tiene derecho a que se le eduque, el 100 % de escolarización alcanzado en nuestro país descarta cualquier intento de formulación de otredades en ese sentido. Todos incluidos, una buena parte de esos que quieren dialogar y no dialogan porque carecen de programa, alcanzó nivel universitario, otros, nivel medio, mientras solo unos pocos quedaron en el nivel primario, vaya usted a saber por qué.
Si nos concentráramos solo en la cultura artístico-literaria: todos los que demostraron talento y disciplina pudieron acudir a la formación académica, unos por vía de las escuelas de arte, otros por la del movimiento de instructores, que desde las escuelas primarias ejercen su influencia. Claro, la condición de artista sí tiene naturaleza elitista, y las principales cotas son el talento con que se nace y la formación que se recibe. La primera es condición: se nace con talento o no, pero en el caso de la segunda, las oportunidades del contexto resultan determinantes. Quien no posea la primera cualidad debe aprender a ser “el otro menor”, el que no es artista, pues no habrá academia ni instructor que se la aporte. Y me pregunto entonces: ¿son artistas todos los reclamantes? Los currículos podrían hablar. En caso de que lo sean, ¿gracias a qué se formaron, acaso en academias privadas, o en el “vasto” e “inclusivo” mundo que algunos llaman “libre”?
Hay que saber ser el otro, el que disiente de lo mal hecho. Para disentir y proponer cambios los argumentos son herramienta indispensable, y también lo es un programa alternativo a lo que se considera ineficiente o injusto. Cuba misma es el mayor ejemplo de otredad sostenida, con argumentos y programas sociales de una contundencia imposible de obviar; sería muy bueno que los protestantes expusieran los suyos; pero si se les invita a dialogar y declinan, es inevitable que saquemos como conclusión que lo que buscan es imponer un monólogo desde una otredad beligerante cuyos objetivos van más allá de superar inconformidades con el trabajo cultural. No puede haber entonces reconocimiento serio; la etiqueta de alborotadores, remunerados o no, los caracteriza bien.
Somos mayoría, pero en todo somos diferentes quienes comulgamos con la Revolución: vamos a contracorriente de las pautas globalizadoras donde fenecen las identidades y, con ellas, la soberanía. Los pobres del mundo somos también mayoría, pero en el mapa geopolítico mundial los cubanos formamos parte de esa inmensa minoría de países (esa otredad) que aspira a materializar un proyecto socialista propiciador de que todos los seres humanos logren desarrollar al máximo sus potencialidades. Somos una alteridad sumamente incómoda que le quita el sueño a los grandes centros de dominación global.
Contra el criterio del inmovilismo de las instituciones cubanas, expresado en algunas de las miles de páginas donde hoy se intenta crucificarnos, y solo ateniéndome a lo que más directamente me concierne, la literatura, no sé cómo se puede suponer que la descomunal plataforma de revistas, editoriales, eventos y actividades cotidianas de ahora mismo no superan a la desalentadora orfandad prerrevolucionaria. Que en cada provincia existan una o más editoriales y otras tantas revistas, sumadas a las centenas de perfil nacional da testimonio más que elocuente de los cambios que las engendraron. Las propias estructuras de funcionamiento han sido sometidas en más de una ocasión a nuevos algoritmos organizativos, y justo en este momento, según testimonio público del ministro de Cultura, se analiza de nuevo su posible reordenamiento en pos de hacerlas más eficientes y abarcadoras.
Los criterios vertidos en los numerosos foros de intercambio (congresos de la Uneac, de la AHS, jornadas de debate en ferias del libro) pesan de manera notable en ese permanente repensarse. ¿Tampoco cuenta eso como voluntad de cambio? Que yo sepa, la asistencia a la mayor parte de esos foros es libre y a nadie se le coarta por expresar su pensamiento siempre que lo hagan con la debida corrección.
Me consta que la filosofía de trabajo de los espacios literarios cubanos sostiene un notable cuerpo de acciones inclusivas que conducen al reconocimiento, y la validación, de muchos autores cuya ineditez los colocaba fuera del ángulo de percepción de los lectores y los medios. Como fui director de una editorial con sede en provincia durante catorce años (1990-2004) podría aportar muchos datos, pero solo revelo uno puntual que me parece más que elocuente en lo tocante a inclusión y apertura de oportunidades: en ese período, 73 autores publicaron en esa casa editora su primer libro; la mayoría luego repitió y hoy acceden, como otros escritores con mayor trayectoria, a los espacios que las instituciones conciben. Y conste que hablo de una provincia en la que, en 1959, solo cinco autores vivos tenían libros publicados.
Como la práctica es el único validador convincente de la teoría, no creo que en el terreno de lo cultural alguien pueda sostener con fuerza la tesis de la exclusión. No existen argumentos coherentes que demuestren que no son las oportunidades institucionales las que nos convierten en beneficiarios de una profusa y sostenida práctica donde brillan las pautas teóricas que generan su programa de trabajo.
Seamos, con responsabilidad, “el otro reivindicado”. Si a veces, para apoyar a esta Revolución humanísima nos alineamos como el Pepe Grillo que alerta a la conciencia, ello no implica que renunciemos a comportarnos, con el mismo fin y el rigor requerido, como los rebeldes que luchan, trabajando, por la justicia y la equidad.
Santa Clara, 30 de enero de 2021
Political Show desde la Habana
Como todos los días, el despertar nos inunda de un sin fin de noticias, en las que no puede faltar, la evolución de la Covid-19, las vacunas, y posibles tratamientos para contener su letalidad, una vez contraído. Pero hoy, paso de ello. Hace unos tres días, me motivó el “political show”, frente al ministerio de cultura de Cuba. Y, como no puedo abstraerme, pues todo lo que pasa en Cuba me interesa, y preocupa, intentaré sacar “mis propias conclusiones y enseñanzas”.
A un mes del inicio de la tarea ordenamiento la economía cubana frente a retos y oportunidades
Revisión de la política hacia Cuba: Dos opiniones

EEUU
Revisión de la política hacia Cuba: Dos opiniones
Por Progreso Semanal En Ene 31, 2021
Pandemia y recesión hay en todo el mundo, sí, pero impacta más entre nosotres
Buenos Aires, 30 de enero de 2021
http://juliogambina.blogspot.com/2021/01/pandemia-y-recesion-hay-en-todo-el.html












