Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 8 de octubre de 2025

El mundo financia el déficit de EEUU


Por Jaime Bravo - Jorge Coulon, Contropiano

En agosto de 1971, Richard Nixon anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro. Esto puso fin a un ciclo iniciado con los acuerdos de Bretton Woods, que habían otorgado a Estados Unidos —la única potencia industrial y financiera que emergió de la guerra con sus capacidades intactas y como acreedor del resto del mundo— la capacidad de convertir su moneda en la reserva global de valor.

Pero incluso con este poder estadounidense, fue necesario hacer concesiones respecto al respaldo del oro y, por lo tanto, concentrar las reservas de los países occidentales. Nadie estaba dispuesto a ceder la impresión de la moneda de reserva a un solo país.

Con la eliminación de la convertibilidad —el llamado Shock de Nixon— , el sistema de Bretton Woods, que había proporcionado estabilidad al comercio internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se derrumbó. Se abandonó el patrón oro, que garantizaba que cada dólar pudiera intercambiarse por una cantidad fija del metal precioso. Desde entonces, el dólar se ha sustentado únicamente en la confianza en la economía estadounidense y el poder político y militar que la sustenta.

Pero eso no es todo. La coerción para imponer su uso propició el nacimiento de los petrodólares. El propio Nixon firmó un acuerdo con Arabia Saudita, según el cual ese país —el mayor exportador de petróleo en aquel entonces— aceptaría pagos únicamente en dólares estadounidenses. A cambio, Estados Unidos garantizaría la seguridad de Arabia Saudita.

La alta dependencia de las economías mundiales del petróleo aseguró la permanencia de esta moneda como reserva y también como el medio de pago internacional más universal.

El privilegio exorbitante

Este cambio hacia una moneda basada en la confianza marcó el comienzo de un peculiar orden financiero: la moneda de un solo país se convirtió en referencia global. Con esto, Washington adquirió un privilegio sin precedentes: podía imprimir dólares a voluntad, sin que el mundo los rechazara. De hecho, el mundo los exigía.

Los bancos centrales, los gobiernos y las empresas necesitan dólares para comerciar, ahorrar y endeudarse. Lo que para cualquier otro país sería una receta segura para la inflación, para Estados Unidos se convierte en un mecanismo de financiación global.

El entonces ministro de Finanzas —y posteriormente presidente de Francia— Valéry Giscard d'Estaing calificó esta situación de « privilegio exorbitante ». Y tenía razón: gracias al predominio del dólar, Estados Unidos puede vivir por encima de sus posibilidades, financiando sus déficits fiscales y comerciales con papel —o registros digitales— que otros valoran como si fueran oro.

Cómo funciona la máquina

La maquinaria funciona de forma simple y brutal. Como hemos visto, el petróleo y la mayoría de las demás materias primas se negocian en dólares. La deuda internacional se emite en dólares. Las reservas de los bancos centrales se mantienen en dólares. Así, cada país del mundo paga una especie de "tributo" al centro del sistema.

Cuando la Reserva Federal, el banco central estadounidense, expande la oferta monetaria —como lo hizo tras la crisis de 2008 o durante la pandemia de 2020—, inyecta liquidez que trasciende sus fronteras. Algunos de estos dólares circulan en la economía global, presionando los precios y devaluando las monedas locales. Otros regresan a Estados Unidos mediante la compra de bonos del Tesoro estadounidense, considerados los activos más seguros del planeta. En ambos casos, Washington se beneficia: financia su deuda a bajo precio y exporta parte de su inflación.

No toda la culpa del dólar es del dólar

Vale la pena matizar este punto. La inflación global no se puede explicar únicamente por la emisión estadounidense. Hay otros factores en juego: guerras que interrumpen las cadenas de suministro, el aumento de los precios del petróleo, pandemias que interrumpen la producción, la especulación financiera y las políticas internas de cada país. Pero el dólar actúa como un amplificador: su condición de moneda de reserva global significa que los costos de las decisiones estadounidenses se socializan a escala global.

Cuando la Reserva Federal sube las tasas de interés, por ejemplo, el capital se fuga de los mercados emergentes hacia los bonos del Tesoro estadounidense, lo que fortalece el dólar y debilita las monedas nacionales. Esto encarece las importaciones, incrementa el costo de la deuda externa y afecta directamente a las economías periféricas.

Es un recordatorio de que la soberanía monetaria del Sur Global está atada a las decisiones de un banco central que responde exclusivamente a los intereses de Estados Unidos, con ejecutivos del mundo financiero privado y un presidente designado por el poder ejecutivo.

Financiación invisible

El resultado es paradójico: el mundo entero financia el déficit estadounidense. El país más endeudado del planeta sigue siendo, al mismo tiempo, el más solvente a ojos de los mercados. No porque sus cuentas estén en orden, sino porque siempre puede pagar con la moneda que solo él emite.

Es como si todos los demás aceptaran voluntariamente ser acreedores eternos de un poder que nunca pretende pagarles en oro, sino sólo con su propia promesa impresa.

¿Cuánto tiempo durará?

La gran pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse este modelo. Ya se están desarrollando alternativas: el yuan chino (RMB), las iniciativas de los BRICS para comerciar en monedas locales, o incluso las monedas digitales de los bancos centrales. El euro, aunque importante, no ha logrado destronar al dólar.

La hegemonía del dólar no es solo una cuestión económica: es un mecanismo de poder . Estados Unidos no solo imprime la moneda que todos usan, sino que también puede bloquear transacciones, aplicar sanciones financieras y excluir a países enteros del sistema de pagos. La guerra y las finanzas están entrelazadas en el mismo campo de batalla.

Mientras tanto, el resto del mundo asume los costos: inflación importada, mayor deuda, crisis monetarias recurrentes. La conclusión es incómoda, pero clara: vivimos en un orden en el que el emisor de la moneda mundial gasta lo que no tiene, y el resto del planeta asume la carga, cada vez más con lo que tampoco tiene: deuda creciente y soberanía hipotecada .

Quizás el siglo XXI presencie el surgimiento de un nuevo equilibrio monetario. Pero mientras el dólar siga reinando, la paradoja persistirá: Estados Unidos incurre en déficits y el mundo entero los financia.

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Jaime Bravo es presidente de la Corporación Encuentro Ciudadano. Es economista con formación en técnicas de gobierno y estudios de psicología. Asesora a instituciones públicas y privadas, tanto chilenas como internacionales, en planificación situacional y desarrollo organizacional. Es escritor y ensayista en las áreas de pensamiento crítico, economía, estrategia y análisis de diversas dimensiones de la realidad nacional.

Jorge Coulon es músico, escritor y gestor cultural. Es miembro fundador del grupo Inti Illimani. Ha publicado Al vuelo (1989); La sonrisa de Víctor Jara (2009); Flores de centro comercial (2011); y, recientemente, En las cuerdas del tiempo. Una historia de Inti Illimani (2024).

martes, 7 de octubre de 2025

Qué es el efecto túnel cuántico que ganó el Premio Nobel de Física 2025 y qué significa para el futuro

El premio de este año es para John Clarke, Michel E. Devoret y John M. Martinis, cuyos descubrimientos ayudaron a aclarar la "frontera" entre los mundos microscópico y macroscópico, y allanaron el camino a las computadoras cuánticas.




El efecto túnel es una de las muchas rarezas de la mecánica cuántica que en algunas condiciones se manifiesta incluso a nivel macroscópico.zf L/Getty Images


El Premio Nobel de Física 2025 se otorga a John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis por su descubrimiento del efecto túnel macroscópico y la cuantificación de la energía en un circuito eléctrico. Tras el anuncio ayer de los ganadores del Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025, otorgado a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi por sus descubrimientos en la tolerancia inmunológica, continúa la Semana del Premio Nobel.

La motivación para el Premio Nobel de Física 2025

Una de las principales preguntas en física es el tamaño máximo de un sistema capaz de demostrar los efectos de la mecánica cuántica, que permite que una partícula atraviese una barrera en línea recta mediante un proceso denominado efecto túnel cuántico. Sin embargo, al involucrar un gran número de partículas, los efectos de la mecánica cuántica suelen volverse insignificantes. Los ganadores del Premio Nobel de Física 2025 realizaron sus experimentos con un circuito eléctrico, en el que revelaron la física cuántica en acción, demostrando tanto el efecto túnel cuántico como los niveles de energía cuantizados en un sistema lo suficientemente grande como para sostenerlo en la mano, y por lo tanto a escala macroscópica. “El Premio Nobel de Física de este año ha brindado oportunidades para el desarrollo de la próxima generación de tecnología cuántica, incluyendo la criptografía cuántica, las computadoras cuánticas y los sensores cuánticos”, explica el comité.


John Clarke, de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), Michel H. Devoret, de la Universidad de Yale y la Universidad de California en Santa Bárbara (EE UU), y John M. Martinis, de la Universidad de California en Santa Bárbara (EE UU), recibieron el galardón que reconoce una serie de descubrimientos y experimentos que no solo han mejorado nuestra comprensión de la "frontera" entre el mundo microscópico, en el que se aplican las leyes de la mecánica cuántica, y el mundo macroscópico, sino que también han allanado el camino para numerosas aplicaciones en diversos campos, incluido el desarrollo y perfeccionamiento de los chips subyacentes a los procesadores cuánticos de las computadoras del futuro.

El efecto túnel y la cuantificación de la energía

El premio se concedió específicamente "por el descubrimiento del efecto túnel cuántico macroscópico y la cuantificación de la energía en un circuito eléctrico". La palabra clave de esta frase es "macroscópico": de hecho, la motivación encierra uno de los logros experimentales más profundos y significativos de la física moderna, a saber, la demostración de que las leyes contraintuitivas del mundo subatómico, en determinadas condiciones, pueden manifestarse en un sistema físico "lo suficientemente grande como para sostenerlo en la mano". El trabajo de los Premios Nobel de Física de este año aborda una cuestión fundamental que lleva casi un siglo preocupando a los físicos: ¿dónde acaba el dominio de la mecánica cuántica y dónde empieza el de la física clásica, con las leyes que rigen nuestra experiencia cotidiana? Mediante una serie de experimentos realizados a mediados de los años 80, los tres construyeron un circuito eléctrico superconductor y lo "forzaron " a revelar su naturaleza cuántica intrínseca, observando cómo todo un sistema (macroscópico, para ser precisos) compuesto por miles de millones de partículas se comportaba como una única entidad cuántica, capaz de "atravesar" una barrera energética. Es el llamado efecto túnel: con un poco de imaginación y simplificando, se puede imaginar como el "transporte" de un objeto de una habitación a otra atravesando una puerta cerrada. En el mundo cuántico, el fenómeno era bien conocido, observado y notorio; observarlo en el mundo macroscópico, sin embargo, era otra historia.

La motivación del premio, como es lógico, también hace mención a la cuantificación de la energía: la demostración de ambos fenómenos en el mismo sistema era la prueba contundente de que el circuito no se comportaba como un simple agregado de partículas, sino precisamente como una única entidad cuántica coherente. La observación del efecto túnel macroscópico reveló su comportamiento colectivo, mientras que la demostración posterior de que sus niveles cuánticos eran discretos (es decir, cuantificados, no continuos) confirmó que este comportamiento obedecía a las mismas reglas fundamentales a las que está sujeto un único átomo. Esta doble confirmación sentó las bases de la segunda revolución cuántica y de las tecnologías que hoy prometen redefinir la informática, la comunicación y la detección.

Un poco de historia

El descubrimiento premiado fue el resultado de una colaboración que comenzó a mediados de los 80 en el departamento de física de Berkeley. Al frente del grupo estaba John Clarke, ya conocido por su trabajo en el campo de la superconductividad; junto a él estaban Michel Devoret, entonces un joven posdoctorando francés, y John Martinis, un estudiante de doctorado. Sin embargo, para comprender el alcance del trabajo de los tres físicos, es necesario conocer algunos antecedentes. La física del último siglo se ha desarrollado esencialmente sobre dos "pilares" aparentemente irreconciliables: por un lado, la física clásica, que describe con precisión el mundo macroscópico que experimentamos cada día (por ejemplo, una pelota lanzada contra una pared siempre rebota); por otro, la mecánica cuántica, cuyas leyes rigen el régimen microscópico de átomos y partículas (por ejemplo, una sola partícula lanzada contra una "pared" (es decir, una barrera de energía) a veces no rebota, sino que la atraviesa como si no existiera). Precisamente este fenómeno que mencionábamos antes, el efecto túnel cuántico, ha sido uno de los triunfos más asombrosos de la teoría cuántica. En 1928, el físico George Gamow lo utilizó para explicar la desintegración alfa, un proceso en el que un núcleo pesado emite una partícula alfa, es decir, un núcleo de helio. Según la física clásica, la partícula alfa no debería tener energía suficiente para escapar de la barrera energética de las fuerzas nucleares, pero Gamow se dio cuenta de que la partícula podía hacer un "túnel" a través de la barrera, una imposibilidad clásica que la mecánica cuántica no solo permitía, sino que predecía con exactitud. Durante años, sin embargo, el efecto túnel quedó confinado al mundo microscópico, y la cuestión de si un comportamiento tan extraño podía manifestarse a mayor escala permaneció abierta.

Una cadena de Premios Nobel

En realidad, la respuesta a esta pregunta estaba en otro extraordinario fenómeno cuántico a escala macroscópica, la mencionada superconductividad. Se trata de la propiedad de ciertos materiales, en condiciones experimentales precisas (temperaturas muy próximas al cero absoluto), de no ofrecer resistencia al paso de la corriente: en este escenario, los electrones dejan de comportarse como partículas individuales y se unen para formar los llamados pares de Cooper, teorizados por John Bardeen, Leon Cooper y Robert Schrieffer. La observación experimental de estos pares fue posible gracias a un componente crucial, la unión Josephson, desarrollada por el físico Brian Josephson. Se trata de miles y miles de millones de partículas que pierden su individualidad y se "condensan" en un estado cuántico coherente, descrito por una única función de onda colectiva: todo el sistema de electrones comienza a moverse al unísono sin encontrar ninguna resistencia eléctrica. Y llegados a este punto, debe quedar claro que nos acercamos a los trabajos de Clarke, Devoret y Martinis sobre la "frontera" entre el mundo microscópico y el macroscópico. Entre los años setenta y ochenta, el físico teórico Anthony Leggett se preguntó si el estado cuántico macroscópico de los superconductores podría presentar el efecto túnel, y acuñó los términos Túnel Cuántico Macroscópico (MQT) para describir el proceso. El salto conceptual, logrado por los experimentos de los tres premiados en 2025, consistió en identificar la variable que se comportaría cuánticamente: no una entidad física, sino algo más sutil, una propiedad abstracta de todo el circuito (para los curiosos: se trata de la diferencia de fase de la función de onda macroscópica a través de la unión Josephson). Es una variable colectiva que, en el experimento, se convirtió en el análogo de la posición de una única partícula cuántica y allanó el camino para la observación de MQT. Una curiosidad que dice mucho de la magnitud de este descubrimiento: todos los científicos mencionados hasta ahora (excepto Gamow) han ganado el Premio Nobel. El trabajo de los últimos galardonados es el eslabón culminante de una cadena causal de descubrimientos anteriores, cada uno de los cuales ha aportado una pieza esencial en la reconstrucción del rompecabezas.

El futuro: computadoras cuánticas y más

El impacto de los trabajos de Clarke, Devoret y Martinis va mucho más allá de la confirmación de un principio fundamental de la física. Con sus experimentos, los tres sentaron las bases de la llamada segunda revolución cuántica, es decir, la transición de la comprensión de las leyes cuánticas a su explotación para crear tecnologías radicalmente nuevas. El vínculo más directo es con el desarrollo de la computadora cuántica: al demostrar la cuantificación de la energía en un circuito macroscópico, los físicos se dieron cuenta de que los niveles discretos de energía de este "átomo artificial" podían utilizarse para codificar información de forma cuántica, pasando del bit al qubit. Pero aún hay más. Gracias (también) al trabajo de los tres premios Nobel, se han podido construir sensores cuánticos muy avanzados, entre ellos los llamados 'Squids' (Dispositivos Superconductores de Interferencia Cuántica), que se han utilizado con éxito en diversos campos, desde la medicina a la geología; la idea de los "átomos macroscópicos" también ha servido para desarrollar matrices de qubits superconductores capaces de simular el comportamiento de otros sistemas cuánticos, modelar interacciones en moléculas complejas o nuevos materiales, por ejemplo, y acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos, catalizadores y materiales innovadores. Y quién sabe qué más.

El Premio Nobel de Física de 2024

El año pasado, el Premio Nobel de Física se otorgó a John Hopfield y Geoffrey Hinton por el aprendizaje automático, o mejor dicho, por sus descubrimientos e inventos fundamentales que posibilitan el aprendizaje automático con redes neuronales artificiales. “El aprendizaje automático ha sido fundamental desde hace mucho tiempo para la investigación, incluyendo la clasificación y el análisis de grandes cantidades de datos”, declaró el comité. “John Hopfield y Geoffrey Hinton utilizaron herramientas de la física para desarrollar métodos que ayudaron a sentar las bases del potente aprendizaje automático actual. El aprendizaje automático basado en redes neuronales artificiales está revolucionando la ciencia, la ingeniería y la vida cotidiana”.

Semana del Premio Nobel

Tras la entrega ayer del Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025, anunciada por la Asamblea Nobel, compuesta por miembros del Instituto Karolinska de Solna (Suecia), y la entrega hoy del Premio Nobel de Física, continúa la semana de entrega de estos prestigiosos premios. Mañana será el turno de Química, seguido del Premio Nobel de Literatura el jueves 9 de octubre y el Premio Nobel de la Paz el viernes 10 de octubre. El Premio Nobel de Economía clausurará la Semana Nobel el lunes 13 de octubre.

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

lunes, 6 de octubre de 2025

Otorgan el Premio Nobel de Medicina a tres científicos por descubrir cómo se mantiene bajo control el sistema inmunológico


Por Christian Edwards y Katie Hunt, CNN
 6 de octubre de 2025


Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi compartirán el premio “por sus descubrimientos fundamentales relacionados con la tolerancia inmunitaria periférica”, anunció el Comité Nobel el lunes en una ceremonia en Estocolmo, Suecia. Getty Images
CNN —

El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2025 fue otorgado a un trío de científicos, dos de ellos estadounidenses y uno japonés, por descubrir cómo el sistema inmunológico nos protege de miles de microbios diferentes que intentan invadir nuestros cuerpos.

Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi compartirán el premio “por sus descubrimientos fundamentales relacionados con la tolerancia inmunitaria periférica”, anunció el Comité Nobel este lunes en una ceremonia en Estocolmo, Suecia.

Los galardonados identificaron las “células T reguladoras”, que funcionan como los guardias de seguridad del sistema inmunológico y evitan que las células inmunes ataquen nuestro propio cuerpo.

“Sus descubrimientos han sido decisivos para nuestra comprensión de cómo funciona el sistema inmunológico y por qué no todos desarrollamos enfermedades autoinmunes graves”, afirmó Olle Kämpe, presidente del Comité Nobel.

Sakaguchi, un inmunólogo japonés, descubrió una nueva clase de células T en 1995, dijo el comité, demostrando que el sistema inmunológico era más complejo de lo que comúnmente se creía en ese momento.

Brunkow y Ramsdell, ambos estadounidenses, se basaron en el descubrimiento de Sakaguchi a principios de la década de 2000, cuando explicaron por qué una cepa específica de ratones era particularmente vulnerable a las enfermedades autoinmunes. Descubrieron que los ratones presentaban una mutación en el gen, al que denominaron Foxp3 . Posteriormente, demostraron que las mutaciones en el equivalente humano de este gen causan IPEX, una grave enfermedad autoinmune.

¿Qué hace tan especial al premio Nobel? Esto es lo que debes saber
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En 2003, Sakaguchi vinculó sus hallazgos con su descubrimiento de la década de 1990, demostrando que el gen Foxp3 regula el desarrollo de las “células T reguladoras”.

El trabajo del trío ha encabezado la investigación en el campo de la tolerancia periférica, lo que ha ayudado a desarrollar tratamientos para el cáncer y las enfermedades autoinmunes, dijo el comité.Thomas Perlmann, secretario del comité de medicina, dijo haber hablado con Sakaguchi, profesor de la Universidad de Osaka, antes del anuncio, y que parecía estar “increíblemente agradecido”. Debido a la diferencia horaria entre Suecia y Estados Unidos, Perlmann indicó que aún no había podido contactar con Brunkow y Ramsdell.

Brunkow es director de programas en el Instituto de Biología de Sistemas de Seattle, mientras que Ramsdell es cofundador de Sonoma Biotherapeutics, una empresa de biotecnología en San Francisco.

El año pasado, el premio fue otorgado a los científicos estadounidenses Victor Ambros y Gary Ruvkun por su trabajo en el descubrimiento del microARN, una molécula que regula el funcionamiento de las células en el cuerpo.

En 2023, el premio fue otorgado a Katalin Karikó y Drew Weissman, por su trabajo en vacunas de ARN mensajero (ARNm) , una herramienta crucial para reducir la propagación del covid-19.

El premio consiste en una dotación en efectivo de 11 millones de coronas suecas (US$ 1 millón).

domingo, 5 de octubre de 2025

Agua dulce (+ Fotos) La segunda estación de alevinaje más grande de Cuba no es la que más produce. ¿Por qué?

 Autor:  | internet@granma.cu

De este lugar nadie sabe más que ellos. Foto: Yélidis Remón Vega

Dicen que antes «éramos felices y no lo sabíamos». Pero de poco sirve anclarse a tiempos viejos que nada tienen que ver con los de ahora. Eso lo sabe bien la gente de aquí porque, aunque «la cosa está mala», sigue siendo la gente de aquí: la que se quedó o la que llegó no hace tanto y no pretende irse.

Tan dura es la renuncia como la permanencia, cuando se vivieron los «tiempos viejos» en que se llenaban camiones con pescado y se cobraba hasta cuatro veces lo que se cobrará este mes y el siguiente.

Hay hombres que llevan en este lugar más de tres décadas o, lo que es lo mismo, la mitad de su vida. Si de algo saben es de «tiempos viejos», de tiempos «mejores».

Y es que, hasta hace dos años, la unidad empresarial de base (ueb) René Ramos Latour –del municipio de Bartolomé Masó– se encargaba de la cría intensiva más que de la reproducción de peces. Cuando en 2023 escaseó el pienso, hubo que invertir los planes. Pero, de todos modos, se produjeron 26,2 millones de alevines (peces recién nacidos): 1,8 por encima de lo planificado.

Acuipaso –como se llamó desde siempre, pese a nombres largos– es la mayor estación de alevinaje de Granma y la segunda más grande del país; la encargada de producir alevines para la cría intensiva en estanques y la «siembra» de las 11 presas existentes en la provincia.

De los 14,8 millones planificados para 2025, solo 5,4 han podido producirse. El plan anual se redujo en 13,2, tomando el anterior como referencia. «Se sembró un poquito en la presa Bueycito y otro en Cauto del Paso, pero esta última necesita, al menos, diez millones para ella sola. Imagínese», dice Isidro Beltrán León, director general de la Empresa Pesquera de Granma (Pescagran).

La captura –que contempla tanto la pesca en embalses como esa más controlada que se hace del estanque a una nevera– tampoco es algo de lo que podamos estar orgullosos.

Pese a su reducción continua, ha sido imposible cumplir el plan. Y de él depende que las 24 pescaderías de Pescagran –entidad a la que se subordina Acuipaso– provean a la población con «conformados» a partir del pescado: picadillo condimentado, croqueta, filete…

Tiempos atrás se defendió la cría intensiva y extensiva de peces como una forma breve y sustentable de producir buen alimento para el pueblo. ¿Qué pasa en los tiempos «de ahora»?

Foto: Yélidis Remón Vega

DOS CORRIENTES

Son 52 estanques de tierra dispuestos en 46,9 hectáreas, más 164 piscinas de hormigón con 200 metros cuadrados cada una. De lo que se alcanza a ver a lo que no, hay en total unas 50 hectáreas.

A la entrada solo existe la garita, con un guardia que no sabe qué más hacer para que el tiempo se desboque, y siete trabajadores chapeando los bordes enyerbados de uno de los estanques.

Más adelante están las oficinas, algunos camiones, un comedor obrero y el área de reproducción de ciprínidos: cuatro incubadoras paralelas entre sí, con no sé cuántos huecos, túneles, mallas pequeñas, tuberías, y el sonido de un esquelético chorro de agua.

Sentado al fondo se ve a Rafael González Torres. Es criador aquí desde hace 32 años. Probablemente sepa más de esto que de lo que puede recordar de sí mismo.

Cuenta que pescan «al animal» en los estanques y le inyectan hormonas para inducir el desove. Extraen a las hembras los huevos y a los machos la esperma. Ambas materias se juntan en el agua hasta lograr la fecundación. Al cabo de horas, los huevos eclosionan, y salen unas «larvas» milimétricas que, para completar el desarrollo de todos sus órganos, se alimentan del «saco vitelino» provisto por la madre.

«Siete días, cuatro criadores y dos técnicos» son necesarios para completar este ciclo. Luego, con el cuidado que requieren las cosas recién nacidas, los alevines se trasladan a estanques de tierra, dentro de unas bolsas plásticas «que vienen pa´ eso». Allí se les da alimento complementario, además del zooplancton y el fitoplancton que ya se han generado en el agua, obra también de la intervención humana.

Como ciprínidos cuentan la tenca blanca y la manchada, la carpa común, la amura y el labeo. Según el documento técnico La Acuicultura: La Revolución Azul (2024) –elaborado por la Empresa de Desarrollo de Tecnologías Acuícolas–, todas esas especies fueron introducidas en Cuba hace más de tres décadas.

Alejandro Socarrás Peña, quien lleva casi el mismo tiempo de técnico en la nave de reproducción de ciprínidos, dice que «estos animales vienen de ríos caudalosos, de Asia y Europa. Allá el macho le cae atrás a la hembra dándole golpecitos en el abdomen hasta sacarle los huevos e inmediatamente los fecunda».

Es por ello que, a excepción de la carpa común, los ciprínidos no se reproducen por sí solos en estanques. Necesitan una corriente de agua constante, «porque, cuando los huevos se riegan, es esa presión la que los hace eclosionar». De lo contrario, lo más seguro es que nazcan mal o no nazcan.

Aquí, las incubadoras están preparadas para eso, pero con la falta de corriente eléctrica pareciera no existir mecanismo alguno.

El alivio ha sido un grupo electrógeno que se instaló hace algún tiempo. Aunque, para completar un ciclo, «hay que tirarle más de 700 litros de combustible, y esos no se tienen en todo momento».

Por lo general, al mes son «dos partidas de 600 litros o menos». El resto se vence en las tarjetas porque, como dice Isidro: «combustible en físico es lo que no hay». Y si solo fuera el grupo electrógeno, «pero es fangueo, bombeo, traslado»…

Foto: Yélidis Remón Vega

BAJA NATALIDAD

Pasan las diez de la mañana. El agua verde y turbia se alborota. Un cardumen de clarias deviene manada de elefantes al más mínimo puñado de pienso. Les brilla el lomo y la boca se les abre a fin de devorar ya cualquier cosa. «Esos bichos comen lo que tú les tires», asegura Rudisnel Santos Núñez, director de Acuipaso.

Son unos 20 estanques de hormigón, al lado de todo lo administrativo. Pocos están en uso. Las clarias habitan tres de los últimos, no en grandes poblaciones. El primero tiene hembras y machos de tilapias que, según Alejandro, «ya pasado mañana deben echar larvitas».

En el resto del terreno coexisten estanques vacíos, con mala yerba o el concreto cenizo de engullir tanto sol. De los que contienen agua, ninguno está lleno. Ninguno de los de hormigón. Ninguno de los de tierra. Todos tienen un metro de profundidad. «Se necesita un día entero de corriente para llenar una hectárea», y varios son de una y pico, dos, y hasta más.

Al día, solo la ponen unas tres horas. Por medida se tomó «rellenar los que ya están en uso». Porque el grupo electrógeno no da para tanto. «Las bombas de llenado son inmensas. No cualquier corriente las mueve», explica Isidro.

La campaña de este año arrancó tan bien que pensaban obtener unos 16 millones. «El 15 de febrero estábamos tocando la campana, con la fangueadora “metía” en donde tenía que estar. Lo que nos mató fue la falta de oxígeno». Más bien, a los alevines.

«Al bajar el nivel de agua en los estanques, les falta el oxígeno y mueren, desaparecen completicos». Hace menos de 30 días se trasladaron los «283 000 que quedaban».

Foto: Yélidis Remón Vega

LA COMIDA

Son bolas diminutas y anaranjadas. Más de 20 ingredientes, según el saco. «El pienso que ocupan estos animales debe tener todo lo que lleva, lo que necesitan», dice Rudisnel.

«Una vez se les aplicó pienso alternativo hecho con polvo de arroz, hojas de mango molidas… y no funcionó. Las tilapitas fueron así» –y separa, por diez centímetros de aire, una mano de la otra.

«En algún momento», se lo compraron a la Empresa Pesquera Industrial de Granma (Epigran), más ligada a la plataforma marina. «Ese era de aquí, no importado; pero salía más caro que si lo hubiera sido».

De todos modos, «el pienso no es problema». Tienen el necesario, tanto para esta estación como para La Cascada –granja anexa, donde se desarrolla actualmente el plan de ceba de tilapias.

El de aquí se lo compraron a la mayor camaronera del país, Calisur, en Río Cauto. Bueno, se lo cambiaron por larvas para «siembra». Y ahora es una deuda pendiente, «debido a la situación».

Por si fuera poco, estos animales no viven solo del pienso. Algunas de las especies no lo comen, sino que se alimentan de fitoplancton, zooplancton, vegetación y bentos (pequeños organismos acuáticos que viven en el fondo).

Campaña tras campaña, los estanques deben prepararse «como para sembrar arroz». A la tierra se le da «picadora y fangueadora». Luego se fertiliza con «urea, nitrato, cal viva», y se le vierte materia orgánica para mejorar la «base alimentaria natural» del agua.

Cada estanque tiene tres hileras de «palos» en una esquina que, con el borde de la tierra, forman un cuadrado impreciso. Ahí se deposita más materia orgánica: «vacaza, gallinaza, cerdaza» o, dicho de otra forma, estiércol de vaca, gallina, cerdo. De esas, «la buena de verdad es la gallinaza». Todas las granjas avícolas del municipio y sus alrededores cerraron, pero «eso hay que buscarlo donde sea».

La están trayendo de una ubicada en La William, en Bayamo, a 48 kilómetros. «Antes se recogía con un cargador, pero ahora, como no dan mucho combustible, hay que palearla con hombres». Consecuentemente, la que cargan es menos.

La vacaza se consigue aquí en Masó, igual que la basura de arroz que comen las clarias. A «esos bichos» se les nutre además con desperdicios de la industria: en su mayoría, cabezas de pescado traídas desde Bayamo. «A los residuos les echan ácido, miel, y los pasan por un molino».

Claro, «la inestabilidad en la pesca choca con ese proceso. Agosto fue el mes más seguro en cuanto a suministro de combustible. Cogimos 70 toneladas de pescado. Pero, a veces, entra poco. Y lo que más lleva es el traslado de donde se pesca a la industria y de la industria a los puntos de venta», aclara Isidro. Sin combustible para los camiones no pueden tirarse redes al agua.

Foto: Yélidis Remón Vega

INGRAVIDEZ

Dice Isidro que esta es la única estación de alevinaje en toda Cuba donde el método de llenado funciona con corriente eléctrica. Por eso, desde 2024 se aprobó un proyecto que, según alardean, sería «la maravilla de Acuipaso».

Consiste en llevar el agua por gravedad desde la presa Paso Malo –en el mismo municipio– hasta la granja El Cerro, dependencia en la que «no se está trabajando hace años». Son 12 hectáreas con estanques de tierra y el privilegio de estar más próximas al embalse.

Aunque lo mejor sería que el agua llegase hasta este lado de Acuipaso, lo más seguro es que eso no suceda nunca. De la presa a El Cerro se entrometen «uno o dos kilómetros». Hasta aquí, son alrededor de ocho. Isidro aclara que «hoy no hay respuesta de los ministerios, y eso lleva cemento, combustible…».

Los tubos negros y gigantes, que sirven de entretenimiento a ovejas bajo la mata de mango, constituyen «el 50 % de las conductoras» necesarias para el invento. Sin embargo, «dicen que van a importar unas bombas solares», y esta estación entra en la lista de prioridades.

Ojalá entrase en listas similares para el Ministerio de la Construcción o el propio. Tal vez así, el problema del agua dulce sería resuelto sin fecha de caducidad y, con él, la escasez de pescado y sus «conformados» en las pescaderías del territorio. Quizá, hasta podría exportarse a otras provincias, como se hizo antaño.

Además, los «trabajadores viejos» hablan de una rueda que generaba energía en el canal más cercano: una minihidroeléctrica que existió hace mucho y que ahora podría echar a andar las incubadoras.

«Estamos en contacto con la Empresa de Fuentes Renovables de Energía, para ver si nos da capacitación. Porque para eso hay que calcular la velocidad del agua, ver cuánto generaría, si es posible o no», explica Rudisnel. Sin embargo, lo único que puede dilucidarse es que a la gente de aquí ganas de hacer no le faltan.

Foto: Yélidis Remón Vega

HIBRIDACIÓN

Hay una planta de hielo parada por «cinco balones de freón r-22, que no aparecen por ningún lado». Pretenden vincularse con un trabajador por cuenta propia, de Bayamo, que tiene «el conecto afuera» y capacidad para importar lo que se necesita.

De cada producción, una parte se destinará a la empresa. Lo mismo que con la mipyme que puso el pienso para la ceba en La Cascada. A ellos pertenece el 80 % de la captura, el resto va a la industria. «Es mejor poco que nada».

En El Cerro pasa ídem. Con tal de utilizarla en algo, «se le dio a algunos trabajadores para que cultiven arroz, porque tienen la oportunidad de cuando llueve y eso». Como diría el Director: «deben inyectarnos el 20 %, poniendo ellos todo».

Los estanques 1 y 45 «también fueron sembrados de arroz para el autoconsumo de la empresa, y los trabajadores vinculados ganan una parte». Aunque dice Isidro que eso «no va a pasar más. Vamos a hacerlo con cultivos de ciclo corto: pepino, frijol, calabaza…».

«Pasa que, cuando tú das un estanque de esos para sembrar arroz, ahí están el interés personal del trabajador y una inversión de dinero grandísima. El día que entre agua a la estación, ¿va a ir para el estanque de nosotros? Ellos van a proteger su arroz. El poquito de agua que se bombee va a ir para allá. Entonces, es mejor evitarlo. Porque, aunque den el 20 %, el otro 80 % es de ellos, y son miles de pesos o millones».

Foto: Yélidis Remón Vega

DEPREDADORES

«Mira a las corúas de guardia», dicen. Son unos pájaros esbeltos y ennegrecidos que, a cada rato, se dan banquete con los alevines o cualquier otro pez, de talla mayor, que aún les quepa en el pico.

Pero estemos claros, aquí «hay depredadores de todo tipo». Con más de 50 hectáreas a la desbandada, «en una noche pueden entrar hasta diez o 12 gentes».

Sucede que, de las 141 plazas aprobadas para la empresa, 121 están cubiertas. Consecuentemente, de las 25 que corresponden al «cuerpo de Seguridad y Protección», vacantes hay 17. A eso se debe la «guardia obrera», de seis de la tarde a ocho de la mañana.

Lo que pasa con esos puestos es que «ya la gente tiró los números. Cuida una carreta de arroz y se busca 8 000 pesos. Aquí los 2 300 son mensual. Esa es la desmotivación que tiene la tropa: no llega dinero al bolsillo. El trabajo político puedes adoptarlo un día, pero ¿y la comida? Es complicado. Lleva sacrificio. Lleva permanencia», expone Rudisnel.

Esos 2 300 pesos son los mismos que cobran todos los trabajadores vinculados a la producción. Cuenta Alejandro que «en 2023 ganaban hasta 17 000 pesos porque «entre más se produzca, más se gana».

Pero ahora, como dice Yuniesky Rosabal Rosa –director de Servicios Generales–, «sin corriente y sin combustible, no somos nada». Su alegato es tan corto como preciso.

Por suerte, la empresa «no cierra con pérdida ningún mes, gracias a producciones alternativas: alquiler de transporte y equipos agrícolas, labores de autoconsumo, arrendamiento de tres pescaderías»…

Según Rudisnel, «los directos a la producción vienen bien poco. Asumen tareas determinadas, como la de chapear. Si trabajan hasta las 12 del día, a esa hora firman. La cuestión es no pagar sin respaldo productivo, a raíz de la situación financiera del país».

Foto: Yélidis Remón Vega

ANESTESIA LOCAL

Hace unas semanas «hicimos una propuesta para que nos pusieran 12 horas diarias de corriente durante, al menos, diez días. Con eso podríamos llenar, aunque sea, cuatro estanques».

La cuestión es que, para dar energía a esta estación, hay que dársela también a una mitad de Masó. Y eso, para los tiempos que corren, sería como «presumir de lo que se carece».

No obstante, desde el lunes hasta el domingo –posterior a la visita de Granma–, Acuipaso tuvo «12 horas continuas» de corriente. Siete días para un ciclo reproductivo de ciprínidos.

Con las larvas obtenidas, pretenden alcanzar un millón de alevines. Sumándolo a la producción actual, sobrepasarían los seis millones. Pero ni siquiera alcanzarían la mitad del plan previsto. La anestesia dura poco. Lo que se necesita es la cura inmediata.

Foto: Yélidis Remón Vega

PRONÓSTICO

Quién sabe cuántas veces han visto las mismas cosas: la red con pequeños bultos amarillos y livianos, la herida que el último pez les hizo en cualquier parte, las arrugas que le sobrevienen al agua cuando ellos la atraviesan, la orilla, montañas deformes, algo de fe… Llega a ser extraño que aún se asombren. Llega a ser hermoso.

Y, aunque no lo saben, el uniforme delata la costumbre. Botas de goma o, si acaso, un par de zapatillas viejas; viejas como los pulóveres. Siempre algo que vaya de la cintura al tobillo y, de ser posible, una camisa mangalarga. Esta última, si es de las verde olivo, mejor. Duran más. En lo adelante, los que no traen gorra andan con sombrero de yarey.

Desde la orilla, Alejandro suelta los puñados de pienso. No es mucho el alboroto, pero servirá de advertencia. Tres de «los muchachos» se meten al estanque, con el sigilo de quien no cree en apuros ni predicciones. La línea de agua les nace unos centímetros por encima de la cintura. Mutando, les llegará al pecho.

Abren la trampa negra con algunos remiendos y, poco a poco, desandan hasta esta orilla. «Cuando vino el Presidente “namá” cayeron dos, porque cuando ellos están llenos, como que se entierran en el fango de abajo». Pero no, no ha sido así esta vez.

Los que pudieron saltaron fuera. Los que no, ahora conforman este bulto de escamas y bocas abiertas, respirando un oxígeno que les desagrada. Son, mayormente, tilapias machos: lo mismo rojas y áureas, que gift (tilapias mejoradas genéticamente).

Hay ejemplares intrusos. Porque, con eso de los robos, «es mejor tener reservas». Los hombres empapados, a modo de exposición, enseñan alguna que otra tenca, alguna que otra carpa, y un colossoma que, por lo que pesa y ondea, no logran que se esté quieto.

Al rato, cuatro hombres se han vuelto siete. Quizá, ocho. Y entre un «Mira, esa tenca está buena para un “aporreao”» y un «Dale, que esto va a salir por el periódico», alguien por ahí reflexiona: «Buueeno, ahora sí que los bandidos nos van a caer arriba».

REPORTE SOBRE ECONOMÍA CUBANA Enero-Junio 2025 3RA EDICIÓN- (V)

I. BALANCE FISCAL Y MONETARIO

DÉFICIT FISCAL

El reto del ajuste con crecimiento

El año 2024 cerró con un déficit fiscal de 79 528 millo
nes de pesos cubanos, equivalente al 6,5 % del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra representa el 54 % del plan inicial aprobado de 147 mil millones, y es además inferior en más de 10 mil millones al déficit estimado hace apenas seis meses para ese mismo año.

En términos generales, los ingresos ascendieron a 385 mil millones de pesos, mientras que los gastos se ubicaron en 465 mil millones. Se trata de la primera reducción absoluta del déficit fiscal en los últimos cinco años, lo que también confirma una disminución relativa importante de este indicador, tras cuatro años consecutivos con cifras de dos dígitos (ver gráfico 9).



Gráfico 9. Déficit fiscal como porcentaje del PIB (%). Fuente: elaboración propia a partir de ONEI.

Es importante destacar que esta reducción del déficit se debe tanto a un esfuerzo del gobierno por ampliar los ingresos fiscales como a la contracción de ciertos gastos planificados y a la inejecución de una parte significativa de estos. Esta última superó los 40 mil millones de pesos, lo que equivale a casi un 10 % de los gastos efectivamente ejecutados. Esta situación podría tener un efecto contractivo sobre la economía, especialmente considerando que ya se acumulan dos años consecutivos de contracción del PIB.

El presupuesto del Estado mantiene su orientación social: salud, educación, y seguridad y asistencia sociales representaron el 64 % del gasto presupuestado. Sin embargo, estos esfuerzos no han logrado frenar el deterioro de dichos servicios. Ello sugiere que, en el contexto cubano, la calidad de estos servicios no depende únicamente de las asignaciones en moneda nacional, sino también de las asignaciones en divisas que se les destinen.

En el primer semestre de 2025, aunque los datos aún son preliminares, se ha reportado un déficit de 7 mil 700 millones de pesos, lo que representa apenas un 21 % del plan anual aprobado, cercano a los 37 mil millones. Este resultado se debe a un sobrecumplimiento de los ingresos por más de 21 mil millones de pesos, combinado con una inejecución del gasto de 7 mil 900 millones.

Si bien la magnitud de las inejecuciones es menor que la registrada en 2024, esta tendencia suele intensificarse en el segundo semestre del año, lo cual podría acentuar el ya mencionado efecto contractivo. Un elemento adicional a considerar es el superávit en cuenta corriente, que superó los 27 mil millones de pesos y genera reservas que podrían utilizarse para fortalecer el gasto social.

En términos generales, los resultados del presupuesto del Estado para 2024 y comienzos de 2025 reflejan el compromiso estatal con la mejora de los equilibrios macroeconómicos. No obstante, es necesario señalar que este esfuerzo solo tendrá efectos sostenibles si se acompaña de transformaciones estructurales que permitan reactivar la producción, reformar el modelo económico y restablecer la estabilidad cambiaria y monetaria. De lo contrario, podría prevalecer únicamente el efecto contractivo derivado de la reducción y la inejecución del gasto público.

Para lo que resta del año, los principales desafíos del presupuesto estatal se concentran en dos frentes. Por un lado, la creciente dolarización de la economía reduce el papel del presupuesto en moneda nacional y limita el impacto de su consolidación. Por otro, se debe mantener la senda de reducción del déficit fiscal, en un contexto marcado por el anuncio de un aumento de las pensiones que, aunque no se ha especificado, deberá estar por encima de los 20 mil millones de pesos cubanos.

Inflación

Control de precios y restricciones fiscales: claves de la desaceleración inflacionaria

A finales de 2024, el gobierno cubano proyectó una inflación para 2025 en el rango del 25 % al 30 %. Sin embargo, según los datos publicados por la ONEI, la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el primer semestre del año fue de 14,75 %, lo cual representa una reducción significativa respecto al 30,78 % registrado en igual período de 2024 (ONEI, 2025). De mantenerse esta dinámica, la inflación anual podría cerrar por debajo de los pronósticos oficiales, tal y como se había previsto en este mismo reporte al cierre del año pasado. Se consolida así la tendencia hacia una desaceleración del ritmo inflacionario, aunque los niveles generales de precios continúan siendo elevados.

Al cierre de junio, las divisiones que mostraron mayores crecimientos interanuales fueron bebidas alcohólicas y tabacos (110,74 %), restaurantes y hoteles (21,77 %), educación (15,11 %) y otros servicios diversos (14,44 %). El incremento en los precios de los alimentos continuó teniendo un peso dominante en la evolución del IPC, explicando más del 65 % del aumento general del índice (ONEI, 2025d).

Varios factores han contribuido a la moderación del crecimiento de los precios durante este período, en continuidad con las tendencias observadas desde mediados de 2024. En primer lugar, destaca la reducción del déficit fiscal, que se tradujo en una menor expansión de la base monetaria asociada a su financiamiento (ver análisis sobre el déficit fiscal en las páginas 38-39). Durante los primeros cuatro meses del año se registró un superávit fiscal —hecho inédito en los últimos años— y en mayo y junio el déficit estuvo muy por debajo de lo planificado (21 %). En paralelo, el crecimiento interanual del dinero en circulación se ubicó en 13,9 %, es decir, siete puntos porcentuales por debajo del cierre de 2024 (Cubadebate, 2025e).

En segundo lugar, se observó una desaceleración en el ritmo de depreciación del tipo de cambio informal. Entre enero y junio de 2025, el peso cubano se depreció un 12 %, en contraste con el 25 % registrado en igual período de 2024 (El Toque, 2025). Esto redujo las expectativas de traslado de costos y la presión sobre los precios internos.

Asimismo, persistieron menores presiones de demanda. Aunque a nivel agregado se observa cierta tendencia a que los aumentos de los salarios compensen el crecimiento de los precios, este ajuste no ha sido generalizado y homogéneo (ver análisis sobre empleo y remuneración en las páginas 46-47). Si bien ello contiene la expansión de la liquidez, ha implicado un deterioro del poder adquisitivo en los sectores sin actualización salarial, profundizando las brechas intersectoriales. Por otra parte, se ampliaron los límites de precios a seis productos regulados (pollo, aceite, leche en polvo, pastas alimenticias, salchichas y detergente en polvo), y se eliminaron los aranceles para su importación, lo que también contribuyó a limitar alzas adicionales en estos rubros.

Un evento relevante durante el semestre fue el aumento de tarifas aplicado por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) a finales de mayo. Aunque dicha medida impacta negativamente en el poder de compra de los hogares y eleva los costos para actividades que dependen del acceso a internet, podría tener un efecto neto antinflacio- nario si logra reducir la cantidad de dinero en circulación e incrementar los ingresos fis- cales (ETECSA, 2025). Ello no se vio reflejado en el comportamiento del IPC en la división de comunicaciones, pues el precio de internet no forma parte de la canasta de bienes y servicios de referencia.

En la más reciente sesión de la ANPP se anunciaron nuevas medidas con potencial efecto en la inflación del segundo semestre. Entre ellas se incluyen el aumento de las pensiones para más de 1,3 millones de personas a partir de septiembre, la profundización del proceso de dolarización y la transformación del mercado cambiario. No obstante, aún no se percibe una trayectoria clara de implementación del programa de estabilización macroeconómica, ni tampoco una estrategia integral orientada a resolver el principal factor estructural detrás de las presiones inflacionarias: la limitada oferta nacional de bienes y servicios. 

TIPO DE CAMBIO

Una vez más a la carga

El aspecto cambiario continúa con una dinámica similar y sin grandes transformaciones: un sistema de tipos de cambio oficiales múltiples y totalmente obsoleto que no refleja la realidad económica. Este escenario trae dos características fundamentales

1) la asignación administrativa de las cada vez más escasas divisas a las que accede el Estado y 2) el desarrollo de un mercado cambiario informal que impacta creciente- mente en la vida económica nacional y que se deprecia de manera constante.

El año 2024 cerró con un tipo de cambio informal en el entorno de los 320 pesos por dólar (hubo una depreciación importante en los últimos días del mes de diciembre), mientras que al cierre del mes de junio de 2025 ascendía a 380 pesos, lo que representa una depreciación de un 20 % en solo 6 meses (ver gráfico 10).


Gráfico 10. Tipo de cambio informal. Fuente: elaboración propia a partir de El Toque.

Los componente principales que continúan impulsando esta depreciación, que aunque se ha desacelerado ligeramente en lo que va de año continúa siendo significativa, son: las emisiones monetarias resultantes de un déficit fiscal que ha disminuido pero todavía es voluminoso; el aumento de las importaciones de bienes y servicios, principalmente alimentos, ante la caída de las producciones nacionales; la profundización de la dolarización en los últimos meses, que ha impulsado la demanda de divisas de la población; y efectos especulativos dado el carácter informal de estos mercados.

La transformación cambiaria continúa siendo un reto esencial, imprescindible para reanimar la economía, recuperar las exportaciones y dar funcionalidad a los mercados esta- tales. En la reciente sesión ordinaria de la ANPP se anunciaron transformaciones en este sentido. Estas transformaciones cambiarias deben aprovechar de manera positiva las experiencias de los más recientes fracasos en este frente, principalmente del Ordenamiento Monetario a inicios del 2021 y del intento de recuperación del mercado cambiario de la población en agosto del 2022.

Otro elemento que va en detrimento del éxito de la transformación cambiaria es el cada vez mayor grado de dolarización de la economía, principalmente de la circulación mercantil minorista estatal. Una transformación cambiaria exitosa requiere poner la moneda nacional en el centro de las transacciones económicas, y que esta refleje su valor real a través de un tipo de cambio coherente y económicamente fundamentado, lo cual no es compatible con una dolarización en aumento.

CONTINUARÁ