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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 27 de junio de 2022

Los estudios de factibilidad de los proyectos de fuentes renovables de energía en Cuba


 Por Luis Gutiérrez Urdaneta

https://orcid.org/0000-0003-3069-0535

Empresa de Fuentes Renovables de Energías

urdaneta@emfre.une.cu

 Resumen

Estudios de factibilidad rigurosos son imprescindibles para la realización de mejores proyectos de inversión. En Cuba, en particular, en el campo de las fuentes renovables de energía persisten deficiencias en su realización: conceptos erróneos, insuficiencia de información, tasas de descuento sin fundamentación económica, entre otros. Tampoco se considera el precio de la tierra y el sistema de tarifas para el agua no subordinada no estimula la producción hidroenergética. Además, paradójicamente, a pesar de la preminencia de la propiedad social sobre los medios de producción en Cuba, sólo se utiliza el enfoque financiero y no el social (económico[PB1] ) en la evaluación de proyectos. El autor realiza una descripción de estos problemas. Del mismo podrían diseñarse acciones para “modernizar” la elaboración de estos necesarios estudios. 

Introducción

La inversión es uno de los principales factores de crecimiento económico. Uno de los puntos débiles en el proceso inversionista en Cuba, y etapa inicial del mismo, es la elaboración de los estudios de factibilidad. Aunque el autor conoce que existe un proyecto de metodología en estudio, lo cierto es que hoy las “Bases metodológicas para la elaboración de los estudios de factibilidad de las inversiones industriales” (en lo adelante Bases metodológicas) que se hallan en vigor datan de 2001 (MEP, 2001). Dichas bases adolecen de una serie de limitaciones en el plano teórico, a lo se han agregado otras insuficiencias en la aplicación práctica de las mismas. P[PB2] ara la elaboración de dichas bases metodológicas se tomó como una de las referencias el “Manual para la preparación de los estudios de viabilidad industrial de la ONUDI” (Bahrens y Hawranek, 1994) que sólo aborda tangencialmente la evaluación social (económica[PB3] )[1] de proyectos.

Sin la intención de ser exhaustivo, el autor abordará las insuficiencias teóricas y en la aplicación práctica, señaladas por otros autores cubanos e incorporará otras obtenidas de su experiencia. Estas limitaciones deberían ser tenidas en cuenta en una futura actualización de la metodología. Además, introducirá el tema de la evaluación social de los proyectos, tan necesario en una economía con preeminencia de propiedad pública. 

Metodología científica utilizada 

El autor utilizó varias fuentes para realizar el inventario de las limitaciones en la realización de los estudios de factibilidad en Cuba, así como llegar a conclusiones y recomendaciones:

        La elaboración por el propio autor, observación y revisión directa de estudios de oportunidad, pre factibilidad y factibilidad elaborados por varias entidades en varias actividades económicas.

        Discusiones técnicas con especialistas de otras entidades empresariales y de gobierno.

        El estudio de las “Bases metodológicas” (MEP, 2001), del Decreto 327 “Reglamento del proceso inversionista” (Consejo de Ministros, 2015) y otras regulaciones.

        Revisión de trabajos publicados en revistas académicas cubanas

        Revisión de la literatura científica universal con relación al tema 

1. Insuficiencias teóricas y empíricas

Una de las cuestiones que encontró el autor en durante la revisión bibliográfica fue la excelente calidad de varios trabajos sobre el tema de autores cubanos, sin que sus recomendaciones, al parecer, hayan sido tenidas en cuentas por las instituciones metodológicas y organismos. A continuación, comentaremos los errores que con mayor frecuencia el autor ha observado, algunos de ellos aún no referidos en la revisión bibliográfica de autores nacionales. 

1.1 La incorporación de los llamados costos hundidos

Los llamados costos hundidos y aquellos aún no incurridos pero inevitables no son parte del flujo de efectivo para evaluar un proyecto (Ortegón, Pacheco y Roura, 2005). En temprana fecha, Rodríguez (2002), afirmaba que “Según nuestra experiencia hay, en ocasiones, resistencia a aceptar un costo de oportunidad nulo… “(p.136), refiriéndose a los costos hundidos.

Lo más curioso es que en (MEP, 2001) se afirma textualmente que: “La comparación de estos flujos de beneficios y costos tienen que ser atribuibles al proyecto. Al decidir sobre la ejecución del mismo no deben tomarse en cuenta los flujos pasados ni las inversiones existentes”. (p.29) En la práctica, a pesar de lo sentenciado anteriormente, las propias instituciones exigen que en los estudios de factibilidad se incorporen los costos pasados, y peor aún, que sean registrados en el primer año, independientemente del momento en que fueron incurridos: doble error.

No obstante, podría ser deseable conocer cuál es el retorno del proyecto total, incluyendo los costos pasados, para conocer si la decisión inicial fue correcta (Squire y Van der Tak, 1975). Pero esto es otro análisis, no para decidir y, por lo tanto, no corresponde a un estudio de factibilidad. En tal caso, los costos de inversión pasados deben ser considerados en los años en que fueron erogados, y el Valor Actual Neto (VAN) debe ser calculado considerando dichas salidas de efectivo temporales. 

1.2 ¿Flujos y tasas de descuento reales o nominales?

En las Bases metodológicas no hay referencia alguna a la distinción entre flujos de caja y tasas de descuento nominales o reales. En Ortegón, Pacheco y Roura (2005) esto se aclara bien: “… debe haber consistencia entre el tratamiento de la inflación en el flujo de fondos y en la tasa de descuento. Así, si el flujo de fondos está proyectado en moneda constante, la tasa de interés debe ser real, es decir, sin inflación. En la práctica se suele cometer un error, que puede ser grave: se proyectan los beneficios y costos sin inflación, y se descuenta el flujo de fondos a una tasa de mercado, que por supuesto incluye la inflación”. (p. 79)

En metodologías de otros países, a la hora de abordar este asunto, se define claramente si las tasas de descuento a utilizar son nominales o reales. Ello depende de la naturaleza de los flujos de efectivo a proyectar (HM Treasury, 2003; Comisión Europea, 2015, y U.S. Department of Commerce, 2016)

De calcularse los flujos en términos nominales, y siendo la tasa de descuento calculada en real términos reales, entonces:









La ingeniería financiera de los estudios de factibilidad que hoy se realizan se basa en una mezcla de flujos reales y nominales, y tampoco existe distinción de los términos en que se expresa la tasa de descuento. De hecho, generalmente, no se consideran la inflación ni el escalamiento de precios y tarifas. 

1.3 La insuficiente evaluación de alternativas

Una de los componentes más importantes de los estudios de factibilidad es la evaluación de alternativas (Fontaine, 2008). En el desarrollo de las fuentes renovables de energía, la identificación de alternativas es imprescindible para realizar una buena evaluación: el potencial energético de los recursos (la radiación solar, el viento, el agua), las inversiones inducidas necesarias y otros elementos medioambientales y sociales, entre otros, son específicos de cada sitio.

La evaluación de las alternativas debe realizarse en la etapa de pre factibilidad (Bouille, 2004) (Bahrens y Hawranek, 1994) y es premisa para la optimización de un proyecto. Es insuficiente que se elabore un proyecto que arroje rentabilidad financiera.

Por ello, se debe revaluar la concepción de los llamados programas que agregan varios sub proyectos sin que se analicen varias opciones y se seleccione para cada uno variante la óptima. Eso sucede, por ejemplo, en los programas fotovoltaicos, que no nacen a partir de la evaluación de las alternativas de cada sitio, sino de una tecnología estándar. Para un terreno, por ejemplo, deben ser valoradas varias variantes tecnológicas: sistemas de ángulo fijo (con sub variantes de horas solares de diseño y ángulos de inclinación), sistemas de doble orientación, sistemas de seguimiento horizontal de un eje, y para cada una, también alternativas de uso de paneles monofaciales o bifaciales. 

1.4 El uso del año calendario

Un error que se halla con cierta frecuencia es la consideración de que una inversión, por ejemplo, dura dos años cuando comienza en un año calendario y concluye en otro, siendo el verdadero periodo de inversión de 365 días o menos. Esto es una concepción equivocada, que aplica un descuento artificial a parte de los gastos de inversión. El año en economía financiera es un periodo: 365 días. 

1.5 Tasa de descuento sin fundamento técnico

Uno de los puntos débiles a la hora de la evaluar financieramente proyectos de inversión es la tasa de descuento (real o nominal). Su determinación es un ejercicio complejo para una economía sin mercados de capital o insuficientemente desarrollados (Rodríguez, 2002 y Sánchez, 2010).

La práctica común en Cuba es que se utilicen disímiles tasas de descuento sin fundamento técnico alguno[PB4] . Frecuentemente, son definidas por funcionarios y especialistas basándose en revisiones de la literatura o de otros proyectos aprobados (la perpetuación del error), sin que medie un análisis técnico. Una tasa de descuento determinada así, “a ojo de buen cubero” puede generar una selección adversa: que se destinen los muy escasos recursos de inversión a proyectos que no incorporan apropiadamente el riesgo, el costo de oportunidad del capital propio, el costo proyectado de la deuda y la estructura del financiamiento en la tasa de descuento, o que se rechacen otros que fuesen viables si la tasa hubiese sido determinada rigurosamente.    

Sin embargo, Almarales y Hierrezuelo (2020) adelantaron un procedimiento, mediante la adaptación del CAPM (Capital Asset Pricing Model), para el cálculo de la tasa de descuento financiera, teniendo en cuenta las particularidades cubanas, en el sector alimenticio. Esta valiosa aportación debe ser estudiada, para su potencial generalización si fuera factible. 

1.6 Insuficiente información

Otro de los problemas que encaran los evaluadores es la falta de información. La obtención de costos proyectados de construcción y montaje (a veces por falta de técnicos presupuestistas) y de equipamiento es una difícil tarea.  

Proyecciones de precios en el largo plazo de bienes y servicios que tienen un impacto transversal en la economía –algunos incluso a niveles locales- como tarifas eléctricas, precio de combustibles fósiles a utilizar o sustituir, agua, tierra, etc. deben estar disponibles para los evaluadores, y debieran fomentarse instituciones especializadas que brinden información de manera pública y que realicen u ofrezcan los necesarios estudios de mercado (Rodríguez, 2002). En el caso de la tierra es imprescindible que se determinen los debidos precios sombra (costo de oportunidad), pues sin ello, ninguna evaluación que necesite terreno será completa.

Asimismo, otras informaciones macroeconómicas en el largo plazo como tasa de interés, inflación y crecimiento esperado del Producto Interno Bruto son parte de las premisas para una buena evaluación.

La información de proyección a largo plazo es imprescindible para una buena evaluación de proyectos de inversiones en la explotación fuentes renovables de energía, pues el tiempo de vida útil rebasa usualmente los 25 años.

Debajo, por ejemplo, se muestran las tasas de escalamiento recomendadas en 2016 para ser utilizados en los Análisis de Costos de Ciclo de Vida en los Estados Unidos (Figura 1). 


Figura 1. Tasas de escalamiento de precios promedio proyectados, excluyendo la inflación por sector de uso final y tipo de combustible (U.S. Department of Commerce, 2016).

 

1.7 La medición incompleta del efecto del proyecto en las divisas  

Para una valoración aproximada y más completa del efecto del proyecto como generador o sustituidor en divisas, se necesitan informaciones adicionales, mucho más complejas que las reflejadas en las Bases, tanto de los gastos en divisas de la inversión como de los gastos de operación.

Por ejemplo, en Pinar del Río se ensamblan paneles solares. A la hora de proyectar un parque fotovoltaico con paneles cubanos, para poder evaluar el efecto en las divisas con relación al combustible fósil sustituido es necesario conocer el monto de importaciones directas e indirectas necesario para producir los paneles. Para determinar el monto indirecto se requeriría conocer los coeficientes de importaciones por sectores correspondientes a otros consumos en la producción de paneles (energía, mantenimiento, transporte, etc.). La misma información se requiere para calcular el gasto en divisas de las erogaciones de operación y mantenimiento del parque fotovoltaico en el tiempo de vida útil. Esta información de manera agregada es extraíble de la fila de importaciones de una matriz insumo-producto (Bouille, 2004), inexistente hoy en Cuba.

Para evaluar el efecto neto de los proyectos en productos exportables o sustitutos de importaciones, el concepto de marginalidad es central: de lo que se trata es de conocer cuánto genera en divisas netas el proyecto por cada unidad adicional producida para la economía. 

1.8 Errores de cálculo

En las Bases, no hay mención alguna a herramientas informáticas que deberían estar a disposición de los evaluadores para garantizar la precisión de los cálculos. El autor ha encontrado errores en varios estudios de factibilidad de empresas de diferentes ramas y provincias, cuya ingeniería financiera se ha elaborado en hojas de cálculo. A veces no un error cualquiera, sino en la determinación del principal indicador de evaluación, el Valor Actual Neto.

Existen otras experiencias que podrían ser muy provechosas para Cuba, que ha formado calificados profesionales en informática, economía e ingeniería. Por ejemplo:

        En el Reino Unido, la Oficina del Gobierno para el Comercio en su website ofrece plantillas que son recomendadas para análisis de proyectos (HM Treasury, 2003).

        En los Estados Unidos, El Departamento de Comercio ofrece varias herramientas y datos para estudios de factibilidad para proyectos en energía, conservación de agua y fuentes renovables de energía en instalaciones del gobierno (U.S. Department of Commerce, 2016).

        La ONUDI ofrece el Modelo Computarizado para el Análisis de Viabilidad (Bahrens y Hawranek, 1994)

        Canadá brinda gratuitamente el software RETScreen para estudios de oportunidad y prefactibilidad para proyectos en fuentes renovables de energía (Natural Resources Canada, 2005). 

1.9 Los precios de la tierra y el agua

En los proyectos de fuentes renovables, prácticamente no se imputa valor alguno a la tierra. La tierra es bien no renovable, limitado y escaso, y su omisión en los estudios puede conllevar a que no se haga el uso más eficiente de la misma. De hecho, la elección de la tecnología más apropiada en el mundo se basa entre otros costos, en el de la tierra.

La tarifa del agua no subordinada (la que no se destina al riego, acueductos u otros usos demandados) y el método de aplicación de la misma para la producción hidroenergética trae consigo resultados económicamente ineficientes. El alto precio monopólico del agua no subordinada disponible, cuyo costo marginal es cercano a cero, se convierte, bajo determinadas condiciones de carga hidráulica, en un desincentivo para su uso (Peña, Gutiérrez e Hidalgo, 2016) y provoca la irrentabilidad financiera de proyectos. Existen conceptos en la actualidad en el manejo de embalses multi-propósitos, como el concepto “Compartir” (Share concept), que se basan en la cooperación y la administración conjunta del embalse, o lo que es igual, actuar “pensando como país” (Branche 2015). 

2. La evaluación social de proyectos

Como antes se ha afirmado, las Bases mencionan superficialmente la evaluación social de proyectos. Este enfoque está prácticamente ausente en el análisis práctico de proyectos de inversión en Cuba. No obstante, autores nacionales han tratado la relevancia de la evaluación social. El libro “La evaluación financiera y social de proyectos de inversión” (Rodríguez, 2005) constituye una apreciable contribución con ejemplos de la realidad cubana, y otros han aplicado este enfoque a un caso particular (Sánchez, Figueroa y Ledesma, 2005). Ambos enfoques, el financiero y el social deben ser parte del análisis de factibilidad al menos en sectores estratégicos, con presencia de monopolios y oligopolios, infraestructura, y en proyectos de larga vida útil y con repercusiones ambientales, en regiones con alto desempleo y, sobre todo, cuando la inversión es estatal (Ortegón et al., 2005) (Fontaine, 2008).

Se utilizan dos métodos principales para la evaluación social: el del Criterio del Ingreso Nacional (CIN) basado en el sistema de valoración de las estadísticas nacionales, y el del Análisis Beneficio-Costo (ABC) que lo hace sobre los costos de oportunidad para lo cual introduce los precios de cuenta o “sombra” cuando no existen precios de mercado (Rodríguez, 2005). Este segundo método, a pesar de su complejidad, es el más utilizado debido a las crecientes preocupaciones por la acción del hombre sobre el medio ambiente. Existe una abundante literatura académica sobre el tema, y también metodologías elaboradas y en vigor para la evaluación de proyectos en entidades estatales o para la solicitud de acceso a fondos públicos del sector privado en proyectos públicos en otros países. En tal sentido, por la presentación, la explicación conceptual (con ejemplos numéricos) y la rigurosidad del enfoque, el Green Book (HM Treasury, 2003) y la Guide to Cost-Benefit Analysis of Investment Projects. Economic appraisal tool for Cohesion Policy 2014-2020 (Comisión Europea, 2015) son referencias notables.

  Existen diferencias entre la evaluación financiera ([PB5] privada)[2] que es la que utiliza en Cuba) y la social. Como se plantea en (Ortegón et al., 2005): “La evaluación privada capta aquellos relevantes desde el punto de vista del inversor o accionista. Sin embargo, hay efectos que superan ese enfoque, y que siendo irrelevantes para el inversor no lo son para otros involucrados o para la sociedad en su conjunto.” (p. 103) (Figuras 2 y 3)


Un proyecto de inversión puede ser rentable financieramente, pero si se cuantifican las externalidades negativas de potenciales daños ambientales puede no serlo económicamente. Y viceversa, un proyecto irrentable financieramente puede, por ejemplo, ser socialmente conveniente si crea empleos productivos en zonas de desempleo prolongado o genera efectos indirectos beneficiosos en otras industrias. Para una correcta evaluación social deben tratar de valorarse monetariamente los beneficios y costos sociales, lo cual implicaría un arduo trabajo institucional de registro, recolección y procesamiento de información.

Los salarios para la evaluación privada pueden no coincidir con el salario sombra, sobre todo en regiones en que existe exceso de fuerza de trabajo, que se emplea en actividades agrícolas o migra a las ciudades. En tales casos, el salario social, a los efectos de la evaluación social, es menor.

En (Comisión Europea, 2015) se adelanta una metodología, mediante la cual el salario sombra es la suma de la combinación ponderada de beneficios sociales a los desempleados en la situación sin proyecto y del valor social de la nueva oportunidad de empleo con el proyecto.

Así, la evaluación social incorpora determinados elementos que no considera la financiera: correcciones fiscales (de manera general, los impuestos se excluyen), corrección de las externalidades (determinación y cuantificación de costos y beneficios externos) y determinación de precios sombra para corregir las distorsiones de los precios de mercado. (Comisión Europea, 2003) (Figura 4). 

3. La tasa social de descuento

Para la determinación de los indicadores de rentabilidad en la evaluación social se utiliza la tasa social de descuento. La determinación de una tasa de descuento social apropiada para los estudios de factibilidad de inversiones públicas ha sido objeto de debate y tiene una importancia central para la asignación de los siempre escasos recursos. En última instancia, refleja la valoración relativa de la sociedad sobre el bienestar actual comparado con el bienestar en el futuro. El calentamiento global, como tema prioritario en la agenda mundial, ha provocado que muchos países den una nueva mirada a los estudios basados en dicha tasa. (Zhuang, Liang , Lin  y De Guzmán, 2007).

Existen en la literatura tres principales enfoques para la determinación de la tasa social de descuento:

        La tasa social de preferencia temporal (SRTP): Tasa a la que una sociedad está dispuesta a posponer una unidad de consumo actual a cambio de más consumo futuro. La fórmula simplificada sería (Comisión Europea, 2003): 

g: tasa de crecimiento del gasto público

n: elasticidad del bienestar social frente al gasto público

p: es una tasa de preferencia intertemporal pura

        Costo de oportunidad social del capital (SOC): Se aproxima a la tasa de rendimiento marginal antes de impuestos de inversiones privadas sin riesgo (Zhuang, Liang , Lin  y De Guzmán, 2007).

        Promedio ponderado método Harberger: Promedio ponderado de las dos anteriores.

No hay un acuerdo del enfoque a utilizar.  Aunque la tasa social de descuento es utilizada por países desarrollados, también hay países subdesarrollados como India, Pakistán, México, Bolivia, Filipinas, Argentina, Colombia, Uruguay, Costa Rica, Sudáfrica y Chile que la han incorporado (Tabla 1).  

 

Tasa Marginal de Preferencia Temporal

Costo social de oportunidad del capital

Enfoque del Promedio Ponderado

Enfoque utilizado no disponible

Países

TSD

Países

TSD

Países

TSD

Países

TSD

Dinamarca

n.d.

Australia

7%

Chile

6%

México

10%

Francia

4%

Canadá

8%

China

8%

Colombia

12%

Alemania

3%

India

12%

Banco Mundial

10-12%

Bolivia

12%

Italia

5%

Irlanda

n.d.

Banco Interamericano de Desarrollo

12%

Argentina

12%

Portugal

n.d.

Países Bajos

4%

Banco de Desarrollo de Asia

10-12%

Uruguay

12%

Eslovaquia

n.d.

Nueva Zelanda

8%

Costa Rica

12%

España*

Varias

Pakistán

12%

Sudáfrica

8%

Suecia

n.d.

Filipinas

15%

Noruega

3,5%

Reino Unido

3,5%

Estados Unidos**

Varias

Unión Europea

5%

Estados Unidos**

Varias

*6% para transporte y 4% para proyectos relacionados con agua.

**Diferentes enfoques por agencias: 7% usada por la Oficina de Administración y Presupuesto. Menor en proyectos relacionados con el medio ambiente.

TSD: tasa social de descuento en términos reales

n.d.: no disponible

  Tabla 1. Evidencia internacional: metodología dominante y tasas sociales de descuento (Campos, Serebrisky y Suárez-Alemán, 2015, p. 29 y 31). 

Conclusiones

Cuba necesita asignar los muy escasos recursos de inversión en proyectos con el mayor retorno desde el punto de vista social (económico). Como anteriormente se ha intentado mostrar, la evaluación privada o financiera desconoce o no corrige elementos necesarios en una evaluación integral.

Varios académicos cubanos han abordado el tema de los estudios de factibilidad en Cuba poniendo de manifiesto las insuficiencias prácticas o proponiendo valiosas alternativas. La necesidad de abordar la modernización en la elaboración de los estudios es una tarea que desborda el alcance de una institución pública. En su actualización deben participar varias entidades del gobierno, junto a centros de investigación y universidades: es actuar “pensando como país”.

Es imprescindible capacitar a muchos decisores y técnicos en las técnicas de evaluación de proyectos, y en especial de la evaluación social. Cuba tiene lo que para muchos países es una quimera: alta calificación de sus técnicos, empresarios y funcionarios. 

Referencias bibliográficas

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CONFLICTO DE INTERESES

El autor declara originalidad de la presente investigación y ausencia de plagios en la misma. Además, asegura que existe ausencia de conflicto de intereses en este artículo, por lo que se eximen a la revista Ekotemas de cualquier reclamación al respecto. 

CONTRIBUCIÓN AUTORAL

LUIS GUTIÉRREZ URDANETA. Realizó la revisión bibliográfica y el examen de numerosos estudios de factibilidad. Participó en la revisión crítica y final del proyecto de artículo.



[1] En la literatura sobre el tema los términos evaluación social y económica son sinónimos.

[2] En la literatura sobre el tema, evaluación privada y financiera son términos intercambiables. El término no está relacionado con el tipo de propiedad, sino con el alcance del enfoque: cuando la evaluación se realiza desde el punto de vista del inversionista o accionista, aunque sea un ente estatal, se considera como privada o financiera. Cuando se realiza desde el punto de vista de la sociedad se denomina evaluación social o económica. 


 

Turismo: mucho más que edificios-hoteles

Tenemos más habitaciones que nunca antes, pero no tenemos turistas suficientes... ¿por qué?




Cuando usted toma la carretera desde la rotonda, cerca de la Universidad, hasta Guardalavaca, en Holguín, se admira de ver unos quioscos llenos de diferentes variedades de frutas tropicales, en algunos conté más de diez (guayabas, piñas, mameyes, mangos en sus diferentes variedades, plátanos frutas al menos dos variedades, papayas, melones) además de otros vegetales —unos tomates de exposición o de televisión, que es casi lo mismo.

Luego se sorprende cuando no ve esa variedad de frutas en las mesas bufets de los hoteles del lugar, varios de ellos cuatro y cinco estrellas. Pero no hay ningún misterio, ocurre que los campesinos ¡no quieren venderles a los hoteles! Y ocurre que los hoteles ¡no pueden comprarles a los campesinos! Y lo que es todavía más sorprendente, al contrario de lo que ocurría hace unos años atrás, unos y otros tienen “permitido” hacerlo.

Pero lo que pasa es que a las precios fundamentados en la tasa de 24 cup por un dólar, que es a la que los hoteles pueden pagar, los campesinos no venden, mientras que a los precios que a ellos les “conviene” vender, fundamentados en la tasa informal o de mercado negro, que es alrededor de 100 cup por dólar, los hoteles verían sus fichas de costo irse a bolina. Es un simple problema de distorsión cambiaria que hace que nuestros hoteles, estos y prácticamente todos los otros, tengan el peor surtido de frutas tropicales de todo el Caribe.

Echar a andar nuevamente el turismo internacional después de la pandemia, con la desventaja de tener muy limitado el acceso al mercado norteamericano, con las secuelas del “ordenamiento” y con una escasa capacidad para pagar insumos es una odisea que de alguna forma se compara con aquella otra que iniciara el sector desde finales de los años ochenta. Se parece aún más a ;la odisea de los noventa, que llevó al turismo cubano desde prácticamente no aparecer en los mapas de los destinos del Caribe a posicionarse entre los cuatro primeros de la región y lograr estar entre los diez más importantes destinos de las Américas.

Se hizo prácticamente desde la nada, con apenas unos edificios que habían sido hoteles antes pero que estaban lejos de los estándares del turismo internacional, con una infraestructura muy alejada de las necesidades de esa industria, con muy poca “cultura” de los estándares de servicio que se exigían a nivel mundial, con una red extrahotelera —si así se le podía llamar— con muy poca variedad y calidad. Se hizo dentro un concepto que aislaba al turista de la población y viceversa, pretendiendo confinarlo a los límites invisibles de los predios hoteleros. Se hizo sin que los cubanos pudieran entrar a aquellos hoteles y todavía hoy no se sabe si era para cuidar a los cubanos de los turistas o viceversa. Se hizo con el tremendo prejuicio de ver primero los malos derrames del turismo —prostitución, proxenetismo, hábitos y costumbres de la “sociedad de consumo”— antes que aquellos otros: empleo efectivo, ingresos por exportaciones en frontera, derrames efectivos hacia empresas del país y sobre todo y por encima de todo, imagen Cuba, estos contribuían a que el país pudiera enrumbar la senda del crecimiento económico.

Fueron tantas las prohibiciones que atentaban con la competitividad del sector, que a veces cuesta creer que haya alcanzado un espacio tan importante en la región.

Pero sobre todo se hizo compitiendo con aquellos otros destinos que habían llegado al “negocio turístico” mucho antes y por lo general de la mano de compañías internacionales que los habían colocado en el mapa mundial del turismo. Experiencia que nuestro naciente sector turístico repitió, casi como única posibilidad de colocarse en ese mapa o como diría un economista, de ubicarse en la cadena global.

Y se hizo, y llegamos a tener 4,7 millones de turistas en un año (2018), con alrededor de 64 000 habitaciones en hoteles “estatales” y otras 20 000 habitaciones en el sector privado.

En la actualidad Cuba cuenta con 77 mil 809 habitaciones hoteleras, de las que el 44,5 por ciento tienen categoría de cinco estrellas, 29,6 de cuatro estrellas, 13,6 tres y 12 por ciento otra clasificación.

El 48 por ciento de las instalaciones de alojamiento pertenecen al Grupo Gaviota, el 22 por ciento a Cubanacán, 18 por ciento a Gran Caribe y 12 por ciento a Islazul.

De esas cifras, 50 mil habitaciones tienen administración de importantes compañías hoteleras extranjeras, principalmente Meliá, Iberostar, BlueDiamond, Roc, Barceló, Blau, Kempinski, Accor, NH, Axel, Be Live y Sirenis.

Tenemos más habitaciones que nunca antes, pero no tenemos turistas suficientes. En el primer trimestre del año la ONEI reportaba una tasa de ocupación de 13,9% para todo el país.

Conseguir turistas en una región tan competitiva, no parece ser tarea fácil. A diferencia de Cuba otros destinos del Caribe han logrado una recuperación más acelerada. Las razones de cómo lo han logrado pueden discutirse, pero es un hecho con el que hay que contar.

Pero el turismo es mucho mas que edificios-hoteles. El turismo sigue necesitando de muchas otras cosas “no turísticas”.

Supongamos entonces que el ordenamiento funcionó para bien en el turismo, que Biden permitió mas de lo que ha permitido y que los impagos a proveedores no son tales y que los arribos se comportan de otra manera y en vez de estar alrededor de un 25% de los turistas recibidos en el año 2018 estamos al 50%. Entonces nos quedarían viejas deudas por saldar.

Pensemos, por ejemplo, en algo tan viejo y de tanto impacto como el Aeropuerto internacional de la Habana. La primera y la última impresión de un turista. ¿Acaso tienen el confort que debe? Tener buenos aeropuertos, con un confort de primera y un servicio de primera es casi un requisito sin el cual resulta difícil competir en nuestra región. Es sin dudas una desventaja con la cual nuestro turismo debe lidiar día tras día.

Y los autos de renta, esos que ahora mismo con solo un 13,9% de ocupación, cuesta tanto encontrar y arrendar. Esos autos tienen posiblemente la tarifa más cara de todos los países de la región del Caribe. No son para nada precios competitivos. Quién decide esas tarifas solo puede hacerlo a sabiendas de que tiene un mercado cautivo y por lo tanto puede imponer cualquier precio por un auto. Acaso no hacen falta varias otras empresas que den ese servicio y que compitan con el oligopolio. ¿Qué sería mejor para Cuba como país turístico?

A estos viejos, muy viejos problemas, se suman otros nuevos que afectan a los turistas y al turismo, pero que como los anteriores escapan de las manos de las autoridades del sector, de las empresas y de los trabajadores turísticos. Ellos incluyen desde la nueva dualidad cambiaria y la existencia de una moneda “plástica”, la MLC, hasta aquellos otros asociados a servicios sensibles para el turista, como el transporte interno, el urbano o el aéreo.

Y si bien una parte del tiempo del turista transcurre en el hotel, en especial de todos aquellos que se hospedan bajo la modalidad de “todo incluido”, ese otro tiempo que pasa fuera del hotel cada vez resulta más decisivo.

Que hay que hacer mucho hacia dentro del sector, sin dudas es verdad, que el sector necesita que su entorno inmediato mejore y así poder competir con sus iguales de la región no hay dudas.

Lo cierto, como afirma el Profesor Perelló, es que estamos transitando por una nueva época y debemos tener presente que existe un nuevo viajero que no ve televisión, reserva su propio vuelo, selecciona su hotel, organiza sus excursiones y que su teléfono móvil es una extensión de su propio cuerpo.

¿Estamos preparados para ese nuevo viajero o seguimos pensando en el viajero tipo del siglo XX?

Muestra Ciego de Ávila signos de reanimación en acuicultura


Economía, Invasor

Foto: Pastor Batista Valdés

Un considerable decrecimiento ha tenido en el último quinquenio en Ciego de Ávila la captura de peces en la acuicultura, que pasó de reportar unas 1500 toneladas cada año a apenas rebasar las 700, motivado tanto por dificultades con embarcaciones y artes de pesca, como por la explotación de menos espejos de agua.

“Para lograr revertir esa situación acometimos algunas acciones desde el 2021, entre estas la adquisición de cinco cherneras nuevas con motores más potentes, que las recibimos en marzo del presente año”, explicó a Invasor Alexis Benavent Martínez, director general de la Empresa Pesquera Industrial de Ciego de Ávila (EPIVILA).

Estas cherneras (botes de cinco metros con motor) ya están en explotación en la Laguna de la Leche, en el municipio de Morón, el más importante espejo de agua de Ciego de Ávila, que puede aportar más de 500 toneladas (t) anualmente.

Antes de la llegada de estos medios, la entidad solo contaba con cuatro, dos ubicadas en la mencionada Laguna de la Leche y dos en la presa Liberación de Florencia, las cuales ahora se emplean en este último lugar.

Benavent Martínez informó que también se ejecuta un proceso de inversión en la estación de alevinaje del municipio de Morón, el cual comprende una conductora de 2,5 kilómetros para llevar el agua y la recuperación de hectáreas de estanques que estaban deteriorados para tener la capacidad de crecer en la obtención de larvas y alevines.

En este importante sitio, considerado la maternidad de la acuicultura, pues ahí están los bancos reproductores, además se ha trabajado en la recuperación de infraestructura, como la planta de alimento alternativo para la ceba intensiva de las especies.

Para lograr incrementar la pesca de agua dulce otro paso que ha acometido EPIVILA es el encadenamiento productivo con organismos como la Agricultura, Azcuba y Recursos Hidráulicos, que cuentan con reservorios de agua donde se puede realizar la siembra de peces.

Así la Agricultura incluye cinco micropresas en este programa de siembra de 2022, lo mismo que el Regulador Cinco de Recursos Hidráulicos y 33 productores privados en 17 bases campesinas, los que se desempeñan en esta actividad desde el pasado año.

José Osmundo López Calderón, subdirector de producción de EPIVILA, indicó que, hasta el cierre de mayo, solo se pudo cumplir al 70 por ciento el plan de captura de la acuicultura para la etapa, que era de 352 t.

López Calderón comentó que, con las acciones realizadas y la manifestación productiva de peces, esperan terminar este año con la captura de unas 1000 t, cifra que esperan incrementar paulatinamente a partir de 2023.

El mundo celebra el Día Internacional de las mipymes

 Redacción Exce…
 27 June 2022 12:17pmsharethis sharing button
El mundo celebra el Día Internacional de las mipymes

Este 27 de junio es considerado el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas (mipymes), fecha consignada por la Asamblea General de Naciones Unidas.

La propuesta fue presentada por Argentina con el apoyo de 54 estados miembros y fue aprobada por aclamación el 6 abril de 2017 en la ONU.

El objetivo de este día es concientizar acerca de la contribución de las mipymes a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la economía global.

Las mipymes representan 90% de las empresas, entre 60% y 70% del empleo y 50% del PIB a nivel mundial, según datos de El Economista.

Como columna vertebral de las sociedades, contribuyen a las economías locales y nacionales y al mantenimiento de los medios de subsistencia, en particular entre los trabajadores pobres, las mujeres, los jóvenes y los grupos en situaciones vulnerables.

La ONU ha señalado las pequeñas empresas necesitan más apoyo que nunca al enfrentarse a los impactos de la pandemia, los conflictos y la crisis climática. 

“No olvidemos que las mipymes son las más afectadas por esta triple amenaza pero, al mismo tiempo, las más fundamentales para conseguir una reconstrucción fuerte”, dicen desde la ONU.

“Las mipymes deben volverse más resistentes a futuros impactos, y los esfuerzos y los paquetes de estímulo deben dirigirse a los más afectados por las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, el aumento de la inflación y las continuas ramificaciones de la pandemia de Covid-19”, agrega el máximo organismo internacional.

Hasta mayo, Cuba había aprobado más de 3 300 nuevas mipymes, la mayoría de ellas de carácter privado. Por su origen, el 55 por ciento son reconversiones de negocios preexistentes y el 45 por ciento corresponde a nuevos emprendimientos, informó el Ministerio de Economía y Planificación.

En total se estima que estos actores económicos generen 55 mil 205 nuevos puestos de trabajo en la economía.

El sector azucarero no puede seguir siendo solo azúcar. Comentario HHC

 De estrategias para la zafra cañero-azucarera 2022-2023 y las que están por venir, así como de los principales problemas y desafíos de la principal agroindustria nacional, trató una reunión encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

El Primer Secretario del Partido señaló que el país tiene muchas potencialidades en el aprovechamiento óptimo de las semillas de caña y sus variedades, «porque disponemos de valiosos estudios en esta materia; en el uso de las biofábricas, en la aplicación de los resultados biotecnológicos en la caña de azúcar», afirmó. Foto: Estudios Revolución

La agroindustria azucarera cubana dispone de una experiencia tremenda, y eso constituye una fortaleza para el salto tecnológico y organizacional que tenemos que dar en este sector, porque no podemos seguir haciendo lo mismo cuando han cambiado los tiempos y la vida nos está diciendo que tenemos que ir a otros conceptos.

Es esta una de las premisas que defendió el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en un encuentro, con los participantes en un taller de tres días realizado entre directivos, técnicos industriales y productores cañeros.

El objetivo del seminario, que agrupó a más de un centenar de especialistas, se dedicó a analizar los principales problemas y desafíos del sector. Contó, además, con la asistencia de académicos, científicos y otros expertos vinculados con el ramo, buena parte de ellos mujeres brillantes.

La agroindustria azucarera –enfatizó Díaz-Canel– cuenta con «una masa de obreros y trabajadores comprometidos, con sentido de pertenencia, que tienen confianza en que todavía el sector se puede recuperar, y esto es algo que está en nuestras manos, con todos buscando esa recuperación».

En la zafra 2021-2022 se fabricaron, en números redondos, 480 000 toneladas de azúcar; 36 centrales molieron algo más de seis millones de toneladas de caña. Fue la producción más baja en más de cien años. El encuentro del Presidente de la República con las trabajadoras y los trabajadores del sector para evaluar esos resultados, sin embargo, no fue, como podría haberse pensado, para «dar palos».

No sin críticas y autocríticas, tanto de directivos como de especialistas, el ambiente de la reunión fue positivo, optimista, esperanzador, como ocurre cuando se está ante un momento de cambio.

La dirección del país, sin duda, quiso enfocarse en lo verdaderamente trascendente, enaltecedor: la confianza de la Revolución en los hombres y mujeres que trabajan en una agroindustria que es cultura e identidad nacional y que no solo será salvada, sino también desarrollada para ocupar el lugar que tiene en nuestra economía y en nuestra idiosincrasia, ahora en tiempos en los cuales la ciencia y la innovación tienen que ser la guía.

El encuentro en sí no, pero lo que se acordó en él, el consenso que al parecer generó de forma definitiva (y que no ha sido fácil alcanzar, pues se trata de una transformación radical en una tradición centenaria), debe ser un nuevo parteaguas en la historia de la producción azucarera cubana.

La agroindustria se inicia en un nuevo modelo de gestión, en el cual la producción exclusiva de azúcar no puede continuar siendo el centro de todos los cálculos, estrategias, esfuerzos e incluso la fuente de los principales ingresos.

El azúcar no puede seguir siendo –ni ya lo será– el fin en sí mismo; una visión emancipadora que el Jefe de Estado defiende cada vez que aborda temas vinculados con la producción cañero-azucarera y que hereda del pensamiento más genuino de la nación, en especial el del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, hijo él mismo de una familia eminente y virtuosamente azucarera.

El sector se dirige hacia un modelo de negocios en el que la diversificación y la economía circular (el aprovechamiento de todo lo que dé la caña –y las tierras donde están– y lo que salga de las fábricas) le puedan ofrecer suficiente dinero, para así incrementar su rentabilidad, impulsar su desarrollo y garantizar el crecimiento sostenido del bienestar de las personas y familias que están vinculadas con el ramo, tanto estatal como cooperativo y privado.

El azúcar seguirá saliendo de los ingenios, pero la estrategia es producir para satisfacer el consumo nacional (el doméstico y el industrial) y exportar otra parte, más o menos grande o pequeña, según como anden los compromisos y el mercado.

Ahora el objetivo es producir más alcoholes, más rones, más electricidad, más derivados para vender en el mercado interno y el foráneo; más comida, más de todo lo que pueda hacerse, y siempre desde una filosofía y conducta amigables con la naturaleza.

Se trata, además, «de que haya una autonomía real de las empresas, que los directivos, sus consejos de dirección y sus trabajadores tomen decisiones propias y no tengan que estar consultando “arriba”», insistió el vice primer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, quien participó en el encuentro junto al miembro del Buró Político y vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, y el integrante del Secretariado del Comité Central y jefe de su Departamento Agroalimentario, Félix Duarte Ortega.

«Los directores de las empresas agroindustriales azucareras tienen que pensar como empresarios y desarrollar ideas que les permitan incrementar los ingresos», enfatizó Tapia Fonseca, para quien el modelo de gestión de estas entidades tiene que partir de la propia empresa, de sus directivos y trabajadores.

Julio García Pérez, presidente del Grupo Empresarial Azucarero (AzCuba), se refirió a todas las potencialidades que ofrecen al sector las diferentes decisiones que ha ido adoptando la dirección del país para favorecer al sector empresarial (con sus 43 medidas), al sector agropecuario (63) y al sector agroindustrial azucarero en sí (con sus 93 medidas).

SALVAR, TRANSFORMAR, AVANZAR

Cerca de una veintena de directivos, especialistas, expertos y científicos explicaron el trabajo que realizan en sus ámbitos. Abundaron en dificultades y limitaciones, pero también en los resultados. Ponderaron a su vez las potencialidades que tiene el sector, las cuales, señaló el Presidente de la República, «si las sabemos aprovechar iremos a un momento diferente en la producción cañero-azucarera y sus derivados».

Díaz-Canel reiteró la voluntad política del país para salvar al sector, encontrar las soluciones que demanda y, a partir de ahí, salir a transformar y avanzar. «Entre todos hemos ido apropiándonos de un grupo de ideas que ahora tenemos que ser capaces de implementar, y tenemos que hacerlo bien y de manera rápida», dijo.

En una síntesis sobre la situación actual del sector, el Primer Secretario del Comité Central del Partido explicó que, para entender esta, lo primero es comprender que desde el inicio de la Revolución dicho sector ha sido muy afectado por el bloqueo del Gobierno de EE. UU., que lo ha hecho –denunció– con toda intención, «porque ellos saben lo que significa la agroindustria azucarera para nuestro país».

Al hacer una caracterización del sector, el Jefe de Estado reflexionó, en primer lugar, sobre el estado de las plantaciones cañeras. «Con el periodo especial –repasó–, la escasez de insumos nos fue llevando a lo que yo considero ha sido un proceso de “involución tecnológica” y en el que empezamos a tener cada vez menos caña, aunque a pesar de ello, por voluntarismo, tratábamos de mantener los mismos niveles de producción de azúcar.

«En estos años nos fuimos “comiendo” más caña de la que se debía, y después no sembrábamos la que se necesitaba, y así hemos llegado a un momento en el que las plantaciones están en una situación sumamente compleja.

«No hemos podido lograr los balances de siembra de primavera y frío que se necesitan, ni la adecuada composición de cepas para poder escalonar bien los cortes y que los centrales funcionen los días de zafra necesarios para lograr estabilidad y eficiencia. Entonces –resumió–, hoy la principal materia prima está totalmente deteriorada».

Sobre las industrias, señaló que estas también se nos fueron deteriorando durante estos años. Las reparaciones cada vez fueron más incompletas, más malas, y (ahora) estamos en un momento en el que casi no reparamos bien ningún central, casi ninguno tiene balance de recursos (pero a pesar de ello también), seguimos con un voluntarismo tremendo, tratando de hacer una zafra que desde que la planificamos sabemos que es imposible cumplir, dijo. Desde el año 2012 –expuso–, no se cumplen los planes de zafra; y cada zafra en los últimos años da menos producción de azúcar.

Esta es –concluyó– «la situación que tenemos. Hemos llegado a un círculo vicioso. Queremos hacer más; queremos crecer, esa es la voluntad, pero cada vez tenemos menos caña y cada vez los centrales están más deteriorados».

Las zafras tendrán ahora un nuevo enfoque, y este empezará con la contienda 2022-2023; molerán los que tengan más posibilidades, los que tienen más caña, y con ellos se producirá el azúcar que necesita el país para su consumo. Foto: José Manuel Correa

ESTRATEGIA DE ZAFRA 2022-2023... Y PARA LAS QUE VIENEN

Al rechazar que se siga trabajando de la misma manera, el Presidente Díaz-Canel explicó que las zafras tendrán ahora un nuevo enfoque, y este empezará con la contienda 2022-2023. Esta zafra –dijo– será tal vez pequeña, pero se hará solo con los centrales que estén en mejores condiciones, de forma tal que tengan el mayor balance de recursos posibles.

Molerán los que tengan más posibilidades, los que tienen más caña, y con ellos vamos a producir el azúcar que necesita el país para su consumo. Al mismo tiempo –agregó–, en todos los centrales vamos a ir sembrando caña, recuperando plantaciones, estableciendo estrategias de diversificación y reparando de forma paulatina.

La zafra 2022-2023 tenemos que cumplirla; será decorosa, la haremos con dignidad y nos tiene que dejar un ambiente de victoria en el sector, reflexionó Díaz-Canel. Y los centrales que no muelan –reiteró– seguirán teniendo vida, se seguirán desarrollando, apostando al futuro, y así en cada zafra venidera iremos incorporando más y más centrales, porque habrá más caña, habrá más posibilidades de producir y estaremos entonces creciendo y desarrollándonos.

«Si no lo hacemos así –acotó–, seguiremos con el actual voluntarismo y en dos zafras no habrá caña para hacer azúcar en Cuba. Esa es la realidad, es una realidad dura, pero ese lujo no podemos dárnoslo, porque este país se distingue, entre otras cosas, por producir azúcar».

El sector azucarero –agregó el Primer Secretario– tiene una importancia enorme para nosotros; primero es parte de la cultura de este país, de la historia; está en la tradición de lucha de nuestro pueblo, con líderes como Jesús Menéndez; forma parte de nuestras luchas contra la colonia, contra la neocolonia y de la lucha revolucionaria. Y los centrales han sido y son la vida de los bateyes azucareros, que son poseedores de una identidad, de un sentido de cubanía, de una pertenencia.

AZÚCAR: ENERGÍA Y POTENCIA

En el intercambio con representantes del sector cañero-azucarero, el Primer Secretario del Comité Central del Partido enumeró algunas de las enormes potencialidades del ramo, que empiezan por sus más que demostradas capacidades para producir un sinnúmero de productos para la alimentación humana y animal, y la capacidad de generar decenas de derivados (más de cien están creados en Cuba), aunque –señaló Díaz-Canel sobre esto último– no hemos terminado de desarrollar la industria de derivados.

Esta agroindustria, además, continuó enumerando:

  • Genera energía eléctrica a partir de fuentes renovables, con una capacidad instalada en turbogeneradores de 449 megawatts (MW). Si ahora esos equipos estuvieran produciendo electricidad, no tuviéramos apagones; al contrario, nos estuvieran sobrando unos 200 MW, acotó Díaz-Canel. Y todavía no hemos llegado a aprovechar todo lo que nos pueden dar la biomasa, el bagazo, la paja, o los biodigestores...
  • Genera fondos exportables. El azúcar no puede seguir siendo el único rubro que dé la producción cañero-azucarero; hay otros muchos que se pueden exportar o que pueden sustituir importaciones, aclaró.
  • Genera empleo. El sector ocupa a más de 180 000 personas de forma directa; o sea, contando a sus familias, más de 700 000 cubanas y cubanos viven de la producción cañero-azucarera, subrayó el Presidente. Tenemos una potencialidad de recursos humanos tremenda, independientemente del éxodo que ha habido en los últimos años. En el sector hay técnicos e ingenieros altamente calificados, innovadores que están dando soluciones, casi sin recursos, a pie de industria.
  • Genera insumos para encadenamientos con procesos productivos de otros sectores.

Luego de enumerar otras potencialidades, concretas, tangibles, que tiene el sector, el Presidente de la República señaló que todo esto lo podemos y lo tenemos que hacer aplicando los conceptos de desarrollo sostenible a todo lo que hacemos.

La agroindustria azucarera –reflexionó– posee unas posibilidades tremendas para desarrollar un sistema productivo que favorezca el medioambiente, que sea compatible con él; que sea totalmente sustentable en lo económico y también que aporte a lo social, a lo cultural de nuestra nación.

Por otra parte –continuó analizando–, tenemos una enorme potencialidad en las tierras. Hoy disponemos de menos tierra dedicada a la caña que en otros momentos, pero hay una parte que ni tiene caña ni la destinamos para otras producciones. Hoy hay más tierras improductivas que en otros momentos; y en esas tierras hay potencialidades para producir caña y para producir comida.

También hay muchas potencialidades –agregó– en el aprovechamiento óptimo de las semillas de caña y sus variedades, porque disponemos de valiosos estudios en esta materia; en el uso de las biofábricas, en la aplicación de los resultados biotecnológicos en la caña de azúcar. En Cuba –agregó– tenemos potencial científico suficiente para dar respuestas a los problemas de la producción cañero-azucarera, pero no lo hemos sabido aprovechar. Entonces, también hay que apoyar a los centros de investigación y a sus científicos.

Por otra parte –agregó–, en momentos como los actuales, cuando tenemos poco dinero para comprar, para invertir, para importar, no podemos sentarnos a esperar fertilizantes, ni herbicidas. En el sector cañero tenemos que ir a la agroecología, y la vida está demostrando, con investigaciones que se han ido aplicando en otros cultivos, que se pueden lograr buenos rendimientos cañeros con prácticas agroecológicas y el uso de bioproductos.

Al mismo tiempo –sumó a la lista de potencialidades que tiene el sector–, tenemos un sistema de gestión de gobierno basado en ciencia e innovación que puede potenciar muchísimo al sector azucarero y que puede lograr, con la participación de todos, fortalecer una verdadera interconexión entre las universidades, los centros de investigación, las empresas cañero-azucarera, los productores de todo tipo de gestión y propiedad, y el desarrollo local.

Por otro lado –explicitó–, tenemos que buscar una cultura del detalle en nuestras fábricas de azúcar; en ellas lo que se produce son alimentos; entonces, no pueden ser lugares sucios, feos. La azucarera tiene que ser una industria más ordenada y bella, tiene que tener un buen ambiente, tiene que mostrar cultura.

LAS PRIORIDADES PRIMERO

Al enumerar un grupo de prioridades que tiene que defender el sector y que son consenso, Díaz-Canel enunció:

  • Sembrar y resembrar mucha caña.
  • Demoler en este año las plantaciones de cañas viejas, de muy bajos rendimientos en azúcar, y utilizarlas para la producción de energía, alcohol, guarapo u otros fines.
  • Fortalecer la capacitación del personal, en especial a los nuevos trabajadores. En este año, cuando no van a moler determinados centrales, tenemos –orientó Díaz-Canel– que capacitar a los que van a hacer las próximas zafras y hacerlo con programas bien diseñados, teórico-prácticos, con las mejores experiencias, y que los impartan los mejores especialistas.
  • Diversificar las producciones. En las unidades cañeras –señaló– también hay que sembrar cultivos varios, frutales, producir madera, establecer módulos pecuarios y producir alimento animal. Y en los centrales, dar servicios a la población. También tenemos –añadió–  que desarrollar la acuicultura, la industria de materiales de la construcción, la construcción de viviendas para los trabajadores; las minindustrias para producir todo lo que se pueda, desde helados hasta guarapo y raspaduras.
  • Mejorar el entorno de los bateyes y las comunidades agrícolas, porque –enfatizó– no puede hablarse solo de lo productivo y dejar que lo social se nos quede detrás; los bateyes tienen que ser lugares bonitos, donde haya todo tipo de servicios, que tengan una buena arquitectura.
  • Continuar desarrollando la mecanización, pero también retomar e impulsar la tracción animal.

Al fijar otras prioridades, el Presidente se refirió al necesario fortalecimiento de la empresa estatal cañero-azucarera y su adecuada relación con las formas productivas cooperativas y privadas, que no pueden ser –aclaró– de ordeno y mando. También debe ser prioridad la atención a las trabajadoras y los trabajadores, en especial a los jóvenes.

Finalmente, el Primer Secretario del Comité Central del Partido retomó ideas y pensamientos del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, incluyendo lo que calificó –a pesar de que el Comandante en Jefe la dijo en los años 60 del pasado siglo– como una sentencia que abarca todo lo que se necesita y hay que hacer en la agroindustria azucarera en los momentos actuales:

«Lo que sí le importa al pueblo –señaló Díaz-Canel, citando a Fidel– es que haya alimentos, eso sí le importa al pueblo; que haya carne, que haya grasas, que haya huevos, que haya granos, que haya ropa, que haya zapatos; es decir, que haya medios para vestirse, calzar, educarse (…); para eso lo que hay es que producirlos (…), es decir que tenemos que garantizarlo nosotros, trabajando, produciendo, prestando el máximo empeño en explotar los recursos que están en nuestras manos».

A esto, agregó el Presidente de la República, «es a lo que yo le digo resistencia creativa. Y está dicho desde los años 60 por Fidel». Y «creo que si trabajamos así –agregó–, vamos a tener más caña, una zafra más larga y más eficiente, más derivados, más producciones, más comida, más exportaciones, más satisfacción, más bienestar para los trabajadores, más desarrollo del país; y, en fin, más socialismo, y para eso contamos con ustedes», señaló el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República a los trabajadores azucareros. HHC: Negritas nuestras.

Comentario HHC:  Lo dicho por el Presidente Diaz Canel  rebasa lo que pueda comentar, por amplio y objetivo. 

La única duda que tengo, si todo lo que se plantea, lo vamos hacer con los mismos hombres y mujeres del Grupo Azcuba ( dos años de voluntarismo), y con los mismos métodos, pues el año que viene se repetirá la historia.

A Fidel no le temblaba la mano para sustituir  a quien no daba resultados. ¿ O el voluntarismo en la gestión del azucar de quien es ? ¿ De los trabajadores que llegaban a las 10 am a los campos de cañas en la pasada zafra, según reseño Granma en su momento?. ¿ Quien debe organizarlos, motivarlos, incentivarlos? ¿ Quién debe controlar lo que se sabe que hay que hacer para obtener resultados?.