Las condiciones en que Cuba desarrolla su turismo son muy diferentes a las del resto del Caribe, marcadas por las presiones desde Estados Unidos.
En los momentos actuales, marcadas por las presiones desde Estados Unidos, las condiciones en que Cuba desarrolla su turismo son muy diferentes a las del resto del Caribe.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS Cuba
La Habana, 9 may.- Con cadenas que se retiran o cierran hoteles, menos vuelos y escasos turistas por sus calles y playas, Cuba organizó la XLIV edición de la Feria Internacional de Turismo FITCuba 2026, en modalidad híbrida –virtual y presencial-, sin el argumento de la pandemia, en un intento por reanimar un sector que años atrás generó muchos ingresos.
Con menos días que lo habitual, en formato virtual el 7 y 8 de mayo y una jornada dedicada al gran público el día 9 en el Parque Josone, en la ciudad balneario de Varadero, 140 kilómetros al este de La Habana, la bolsa tuvo pocos resultados que mostrar: en 2025 Cuba recibió 1 810 663 visitantes internacionales, 392 454 menos que durante el año precedente.
En 2026, la tendencia al decrecimiento se mantiene. Hasta marzo se habían recibido 298 057 visitantes, 52 % respecto a igual etapa anterior, para 275 306 menos.
La caída se atribuye a la coincidencia de factores que han impedido la recuperación desde los tiempos de pandemia, entre estos, la crisis interna, con apagones, deficiente calidad de los servicios, la coyunda de Estados Unidos de negar la visa rápida ESTA a quienes tengan registro de visita previa a Cuba, la competencia de destinos como Cancún, en México, y Punta Cana, en República Dominicana y la cancelación de vuelos por crisis de combustible.
Un sector que no desiste
En la bienvenida a la feria, desde el ciberespacio, el ministro de Turismo de Cuba, Juan Carlos García, señaló que en medio de un entorno complejo que reta la creatividad y capacidad, Cuba reafirma su vocación como destino turístico diverso, donde confluyen valores naturales, patrimoniales y culturales que distinguen la identidad.
Para mostrar la vitalidad del sector pese al retroceso acentuado en el número de turistas, García sostuvo que las operaciones turísticas se mantienen activas y enumeró elementos como la implementación de acciones orientadas a garantizar la calidad y sostenibilidad de las infraestructuras, con el mantenimiento y mejora en instalaciones hoteleras y extrahoteleras.
A su vez, mencionó iniciativas para la preservación de los recursos naturales, la protección de playas y ecosistemas y el fortalecimiento de los servicios turísticos y reiteró el compromiso con un turismo responsable y resiliente, con políticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, la preservación del patrimonio y la inclusión social.
El titular del turismo dedicó palabras a la articulación con actores económicos privados que se incorporan a la cadena de valor del turismo, lo cual amplía las ofertas y enriquece la experiencia de quienes siguen escogiendo a Cuba como destino de vacaciones.
García destacó como novedad la posibilidad de que los cubanos residentes en el exterior puedan invertir en el turismo nacional, en cualquier modalidad y con nuevas facilidades.
Por su parte, el primer ministro, Manuel Marrero, quien dirigiera con anterioridad esa cartera, dijo en mensaje grabado que el sector está pensando e innovando para cuando mejoren las condiciones, hoy bajo las presiones de los Estados Unidos, que no serán duraderas; y Cuba estará lista para ofrecer los servicios apropiados, opinó.
En medio de condiciones muy diferentes a las del resto del Caribe, por las imposiciones de Estados Unidos, autoridades cubanas calificaron la bolsa turística como un símbolo de resiliencia, innovación y de confianza en el futuro.
Cambio a lo virtual
En sus mejores momentos la feria rotaba por los principales polos turísticos. Ahora, pese al cambio de escenario, en su mayoría virtual, el programa incluyó como es habitual presentaciones de los principales destinos: Varadero, La Habana y Camagüey, así como una dedicada a destacar las cinco razones por las que viajar a Cuba.
También presentaron sus ofertas cadenas hoteleras internacionales que se mantienen operando –a muy bajo nivel-, en el archipiélago: Meliá Hotels International, Iberostar, Blue Diamond Resorts, Valentin Hoteles Cuba, Barceló, ATG Hotels, MGM Muthu Hotels y Vila Galé Hotels.
Tuvieron su espacio en FITCuba 2026 las empresas de alojamiento nacionales, el poderoso Grupo de Turismo Gaviota S.A., asociado al sistema empresarial del Ministerio de las Fuerzas Armadas, Cubanacán Hoteles, Gran Caribe, Islazul y Campismo Popular.
Para motivar la afluencia de turistas, en franco declive en los últimos tres años en la plataforma creada para el encuentro experiencias como las rutas del tabaco, el maridaje de ron y tabaco, el turismo deportivo, los tours virtuales y de bares, así como las propuestas de turismo urbano, de naturaleza en el centro del país, cultural y de salud.
Contexto
El panorama es desalentador. La cadena española Meliá Hotels, pionera en incursionar en el turismo cubano desde la década de los 90 del pasado siglo, ha cerrado la mitad de sus alojamientos en Cuba, motivado por la falta de turistas.
La compañía, que gestiona en el archipiélago 34 instalaciones y un total de 14 053 habitaciones finalizó el tercer trimestre del año con apenas 34,1 % de ocupación. Según reportes, directivos del grupo mallorquín han considerado que el grado de incertidumbre sigue siendo muy elevado.
Ahora, en medio de la crisis, el sector apuesta por el mercado nacional, al que tradicionalmente se ha mantenido a raya, dando preferencia al turismo internacional.
De esta forma, diferentes cadenas han realizado ferias de ventas, con ofertas promocionales con tarifas reducidas que aun así siguen siendo altas para los salarios que reciben quienes se desempeñan en el sector estatal. (2026)






La última publicación de la ONEI sobre turismo muestra una contracción mucho más severa en el arribo de visitantes a la isla este año. En marzo, solo viajaron a Cuba 35 561 visitantes internacionales frente a 197 505 en igual mes de 2025, lo que representa una caída interanual del 82 %. En febrero, se había registrado una contracción del 56 % interanual. Más allá del impacto directo en hoteles, transporte, gastronomía y servicios asociados, la notable reducción del flujo de visitantes limita la entrada de divisas a distintos circuitos económicos estatales y privados, debilita la capacidad de importación y agrava las restricciones de liquidez externa que enfrenta el mercado cambiario, los hogares y la economía en su conjunto.
La crisis energética sigue siendo el principal condicionante macroeconómico en el corto plazo. Sin una mejora sostenida en la disponibilidad de petróleo y combustibles, el resto de las medidas y políticas pierde efectividad y relevancia ante la situación que viven hoy las familias y empresas en la isla. La llegada de crudo ruso permitió una reducción temporal de los apagones y un ligero alivio en la movilidad, pero muy pronto se volverán a sentir con fuerza las severas restricciones de energía, transporte y logística si no se llega a un acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos.
Sin embargo, las señales más recientes desde Washington y La Habana apuntan a un enfriamiento de las conversaciones bilaterales y parecen alejar un posible entendimiento inmediato. Ello implica un costoso alargamiento del escenario de colapso productivo, escasez, aislamiento externo e incremento de la inflación en 2026.
La nueva orden ejecutiva anunciada por la Administración Trump el primero de mayo amplía las herramientas legales para sancionar a personas, entidades e instituciones financieras extranjeras vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana o que facilitan operaciones con actores bloqueados. Sin embargo, su impacto directo dependerá de futuras designaciones y de la forma en que el Tesoro y el Departamento de Estado apliquen estas facultades. En el actual contexto, es más limitado el margen para que una nueva ronda de sanciones produzca un impacto adicional importante sobre las inversiones extranjeras y exportaciones que se encuentran prácticamente paralizadas. El impacto podría localizarse —en un inicio— en los canales financieros, debido al aumento del riesgo y de los costos de cumplimiento, lo cual puede entorpecer aún más los pagos internacionales y las fuentes de financiamiento. Queda pendiente analizar cómo las medidas podrían afectar a proveedores, navieras, aseguradoras e inversionistas que mantienen alguna exposición en el mercado cubano.
La atmósfera diplomática implica que por ahora no se producirán transformaciones económicas de mayor alcance. Para frenar el costo social y humanitario se necesita lo antes posible implementar acciones de estabilización y emergencia orientadas a recomponer condiciones mínimas de funcionamiento y crear un entorno de confianza para la inversión y la actividad productiva que vaya acompañado del levantamiento de sanciones y de reformas estructurales e institucionales.


Los pronósticos para este mes siguen cargados de una 

