Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El virus japonés infecta la economía global


Alejandro Nadal, La Jornada

La economía japonesa fue un motor súper dinámico durante las cuatro décadas que siguieron a la segunda Guerra Mundial. Pero a finales de la década de los ochenta la locomotora perdió velocidad. Las causas de la pérdida de dinamismo y la respuesta de la política macroeconómica fueron consideradas como excepcionales durante muchos años. Hoy la economía mundial tiembla de miedo al ver reflejada su imagen en el espejo japonés.

¿En qué se parece lo que hoy sucede en las economías occidentales y lo acontecido en Japón hace unos cinco lustros? La respuesta estriba en la presencia de una burbuja de dimensiones macroeconómicas en los precios de diversos tipos de activos. En Estados Unidos, por ejemplo, la burbuja en el precio de bienes raíces es casi idéntica a la de Japón, pero con unos 15 años de diferencia. Entre 1986 y 1992 el índice de precios de los bienes raíces en las regiones de Osaka y de Tokio aumentó de 100 a 222. Entre 1992 y 1997 el índice de precios sufre un colapso cercano a 40 por ciento. La comparación con Estados Unidos es sorprendente: entre 2001 y 2007 el índice de precios de bienes raíces en el grupo de las diez principales ciudades de Estados Unidos pasó de 100 a 220. Y entre 2007 y 2012 dicho índice se reduce en 30 por ciento.

Lo más interesante es que el ritmo de aumento en los precios de los activos (en este caso bienes raíces) es casi idéntico, la duración de la fase ascendente es igual, la magnitud de la caída en los precios es muy parecida y la duración de la fase descendente es la misma. La lección es que Estados Unidos habría enfrentado condiciones macroeconómicas muy parecidas a las de Japón con un rezago de 15 años.

La experiencia europea es parecida, sólo que las burbujas fueron mucho más grandes. Por ejemplo, los datos de Nomura Research Inc. que el índice de precios de las casas en Irlanda pasó de 100 a 514 entre 1995 y 2007 antes de reducirse a 273 en 2014. Existen datos similares para los casos de España, Grecia y otros países de la zona euro. Sólo Alemania presenta una anomalía, pues el índice acusa un comportamiento moderado en sentido inverso durante el periodo de referencia.

La explosión de estas burbujas trajo consigo una contracción económica de gran calado, tanto en Japón, como en Estados Unidos y Europa. La recesión japonesa fue en la década en la que en Estados Unidos (y en Europa) se cantaban himnos piadosos a la diosa de la gran moderación. Así que el caso de la economía del país del sol naciente era visto como una anomalía, producto de un virus endémico de la economía japonesa.

El banco central en Japón respondió con una drástica reducción en la tasa de interés líder desde 1994. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) hicieron lo mismo en 2008 y 2009. Pero la recuperación en Japón fue mediocre y en Estados Unidos sigue siendo frágil. En Europa, a pesar de que la tasa de interés del BCE es de 0.15 por ciento, la tasa de desempleo en la eurozona se mantiene demasiado alta (España mantiene una tasa de desempleo de 25 por ciento, equiparable a la que imperó en Estados Unidos durante la gran depresión).

¿Por qué se produce este paralelismo entre la recesión en Japón en los años noventa y la gran recesión derivada de la crisis global de 2007-2008? Desde luego hay muchos factores interviniendo en la evolución de cada una de estas economías, pero Japón, Estados Unidos y varios países europeos tienen algo en común: la oferta monetaria se ha mantenido estable desde que la tasa de interés se redujo a niveles cercanos a cero y desde que el banco central aplicó una política de inyección de grandes cantidades de liquidez. Es decir, al igual que en Japón, la política de tasa de interés cero y la flexibilidad monetaria en Estados Unidos y en Europa no se tradujeron en aumentos del crédito privado, ni en incrementos de la oferta monetaria (medida de M1 a M4). Es decir, el aumento de liquidez que el banco central inyectó al sistema financiero no ha podido entrar en el sistema económico. La razón es que no hay agentes que estén interesados en tomar esos recursos prestados para ponerlos a trabajar en la economía real.

Como dice Richard Koo, uno de los analistas más lúcidos de la crisis global, para los economistas que se han formado en los libros de textos convencionales esto es algo inesperado. La oferta monetaria y el crédito privado deberían estar acoplados con la creación de dinero de alto poder.

Al igual que en Japón en la década de los años noventa, ni el Banco Central Europeo ni la Reserva Federal han conseguido lo que el Banco Central de Japón tampoco pudo lograr: incrementar el crédito en medio de una recesión deflacionaria. Cuando todos los agentes en una economía, consumidores y productores, se dedican a pagar deudas a pesar de que la tasa de interés es cero, la deflación es completa y el estancamiento no se hace esperar. La contracción en la demanda agregada conduce de manera irremediable a una recesión. Y cuando eso sucede en las principales esferas económicas del planeta, el estancamiento promete durar muchos años.
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Exploran Cuba y China ampliar negocios en sector turístico



La Habana, 17 sep (AIN) Cuba y China exploran en La Habana, nuevas oportunidades de negocio para extender la colaboración a sectores clave como el turismo, en el que ambas naciones ya impulsan proyectos asociados al desarrollo hotelero y de campos de golf.

   A propósito de encontrase en la Isla, Li Jinzao, presidente de la Administración Nacional de Turismo de China, tuvo lugar hoy un foro binacional, en el que ambos países ratificaron su interés de colaborar en este sector, con la firma de un Memorando de Entendimiento.


   Li Jinzao y Manuel Marrero, ministro de Turismo de Cuba, rubricaron el documento que acelerará el intercambio entre autoridades y empresarios vinculados a la llamada industria del ocio, en pos de identificar proyectos ventajosos para las partes. 


   De acuerdo con comunicado del Mintur, la delegación del gigante asiático recorrerá Varadero, principal balneario de la Isla, en aras de constatar el desarrollo del polo y las múltiples ofertas que en esta materia se brindan en ese territorio matancero.


    Esta visita de alto perfil, iniciada el martes 15, propiciará el estrechamiento de los lazos de cooperación ya existentes entre los dos distantes territorios, indica la nota.


   China es un mercado que experimenta un continuo crecimiento en la emisión de turistas a Cuba durante los últimos tres años; al cierre de julio de 2015, ese indicador aumentó 15,4 por ciento en relación con igual periodo de 2014.


   Asimismo, se espera en próximas semanas la inauguración del primer vuelo directo entre Beijing y La Habana, con escala en Canadá y cuyas operaciones correrán a cargo de Air China.    


   Fuentes oficiales informaron que la compañía Beijing Enterprises Holdings Limited proyecta, junto al grupo cubano Palmares, la creación de una gran inmobiliaria, que incluirá un hotel cinco estrellas y un campo de golf, en la zona de Bellomonte, al este de La Habana.


   Otro negocio que valoran socios chinos con propietarias de la Isla es la construcción de un hotel en el Residencial Marina Hemingway, al oeste de la capital, cuyo inversionista foráneo es la firma asiática Suntime.   

Perspectivas sobre el papel del Estado en la economía

AUTOR: Dante A. Urbina
CATEGORÍA: Fundamentos, Ideología

El debate sobre las diversas formas de organizar y gestionar la economía se suele plantear en términos de la dicotomía Estado – mercado. ¿Pero se trata de una dicotomía insalvable o es más bien de un falso dilema? Al parecer sería lo último. Y es que, contrariamente a lo que propugnan los economistas neoliberales, la participación del Estado resulta sumamente necesaria a la hora de impulsar el desarrollo, promover la auténtica eficiencia y garantizar servicios sociales. Desde esa perspectiva, resulta sumamente interesante atender a las experiencias de diversos países como Alemania, Japón, China y los llamados “Tigres Asiáticos” en que la intervención estatal fue crucial para el “despegue económico” generando sectores e inclusive mercados allí donde de otro modo no los hubiera habido. A su vez, a un nivel más teórico, tenemos el análisis críticos de los planteamientos de economistas austríacos como Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek quienes conceptúan cualquier forma de intervención del Estado como un viaje “inevitable” hacia el totalitarismo. Frente a ello se muestran las limitaciones del puro libre mercado que, lejos de ser un “orden espontáneo”, es en gran parte un “orden” planificado y hasta manipulado. En consecuencia, se requiere tanto de Estado como de mercado para construir un sistema económico balanceado y coherente.

Sobre esto y más trató la conferencia de Dante A. Urbina, autor del libro Economía para Herejes: Desnudando los Mitos de la Economía Ortodoxa (presentado en el Aula Magna de esta Facultad el 24 de abril) y columnista en los portales web “Economía Crítica y Crítica a la Economía” y “Econonuestra”. Luego de la conferencia se abrió una mesa de debate con economistas y colaboradores del Programa de Innovación Docente. Allí se fue a temas aún más amplios y trascendente como participación ciudadana, medios de comunicación, relaciones de poder, cambio social, etc.


El video completo de la conferencia-debate puede verse en este link: https://www.youtube.com/watch?v=LVVxsoz5wlQ

martes, 15 de septiembre de 2015

Desconfianza en el sistema y revolución (E809) - Keiser Report en español

Lehman Brothers, las burbujas financieras y la creación de dinero de la nada

15 de septiembre de 2015 | 08:44 CET


A siete años de la quiebra de Lehman Brothers que desató la mayor crisis financiera de la historia y obligó a un rescate a la banca por 16 billones de dólares, la economía se encuentra al borde de una nueva crisis global. El flujo de dinero generado por los bancos centrales solo alentó la creación de nuevas burbujas que ahora implosionan al ritmo en que avanza la desaceleración china como demuestran los mercados bursátiles. Si lo que ocurrió hace siete años fue el estallido de la burbuja de crédito y hoy vemos el desplome de la burbuja de activos bursátiles, significa que nada se aprendió del colapso financiero de 2008.

La bancarrota de aquel gigante bancario con más de 150 años de historia que sobrevivió a la Guerra de Secesión, la Gran Depresión y las dos guerras mundiales afectó a todas las instituciones financieras de Estados Unidos y Europa. La onda de choque se propagó como un virus que dejó al descubierto las malas prácticas del sistema, los fraudes y la manipulación de los precios y los tipos de interés como fue el escándalos de la tasa Libor, Tibor y Euribor. El desempleo se disparó a niveles nunca vistos y aunque hoy parece ser un tema olvidado, el desempleo en Europa sigue en los niveles más altos de la historia. El conformismo ha creado una nueva situación económica y todos parecen estar felices y tranquilos.

Sin embargo, debemos recordar que tras el estallido de la crisis financiera de 2008, los bancos centrales comenzaron a imprimir una gran cantidad de dinero y esto hizo temer una enorme oleada inflacionaria. Esta expectativa de inflación condujo a un aumento en el precio del oro, que alcanzó su punto máximo el 4 de septiembre de 2011, cuando la onza de oro se cotizó a 1.920,86 dólares. Contra todo lo que se anunciaba, la inflación nunca llegó, y en cambio sí lo hizo la deflación. Y hasta el precio del oro se desplomó. La pregunta que había que responder antes de anunciar la hiperinflación era ¿a donde se dirigieron los miles de millones de dólares, euros y yenes que fluyeron de los bancos centrales? La respuesta es muy simple: a la creación de burbujas. La inflación se produjo en los mercados financieros, hinchando el precio de la acciones y animando el espíritu bursátil que hacía pensar que la economía iba viento en popa. Como los productos financieros no son considerados bienes de consumo ninguna estadística de inflación los registra.

La peligrosa creación de dinero de la nada

El dinero barato de los bancos centrales fue el gran impulsor de los mercados bursátiles. Nada fluyó a la economía real, a la investigación y los nuevos negocios, solo a la compra y recompra de acciones que hinchó aún más los mercados financieros. De nada sirve que la banca privada esté obligada a guardar una cantidad de dinero como reservas, cuando su capacidad de crear dinero es infinita. Los bancos privados pueden redepositar en el banco central el 2% o el 1 por ciento de lo que han pedido prestado al mismo banco central, pero su capacidad de crear dinero con el 98 por ciento restante se puede multiplicar por 100 o mil veces. El sistema de reserva fraccionaria permite a la banca crear una cantidad ilimitada de dinero. En rigor, ni la Reserva Federal ni el Banco Central Europeo tienen el control de la oferta monetaria. Es la banca privada la que crea la oferta monetaria y, por tanto las burbujas.

La creación de dinero de la nada tiene consecuencias fatales para la economía y eso está quedando ahora al descubierto con la implosión bursátil que está en desarrollo. Las tasas de interés artificialmente bajas inventan inversiones rentables donde no hay nada. El resultado es un boom plagado de pérdidas. Al mismo tiempo, las bajas tasas de interés debilitan la propensión al ahorro y estimulan la especulación bursátil donde se vive la euforia de los aumentos y ganancias.

El sistema de reserva fraccionaria y la creación de dinero desde la nada es una constante de las crisis económicas. Cuanto más laxas son las políticas de los bancos centrales y más dinero crea la banca privada mayor es la onda de choque que se propaga ante el debilitamiento de la burbuja. Y el mundo no ha podido desprenderse de las burbujas pese a haber estado en el epicentro de la crisis hace siete años. Siete años han pasado, y el ciclo de auge bursátil que esta vez vivió en el solipsismo al no trasladar nada a la economía real, puede estar llegando a su fin. Es un claro recordatorio de lo que ocurrió hace siete años con la quiebra de Lehman Brothers, y que vuelve a repetirse.

Todo el mundo tiene los ojos puestos en reunión de la FED

El miércoles y jueves el Comité Federal de Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal de EE.UU. se reunirá con el objetivo de decidir el rumbo de su política monetaria, la cual podría aumentar la tasa de interés de referencia, que actualmente se ubica en 0,25% a tasa anual.
Analistas económicos coinciden en que la decisión de un aumento de tasas podría aplazarse hasta final del 2015 o principio del 2016.
  • Mar, 09/15/2015 - 09:37
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Desde el 2008 a la fecha, la Fed ha mantenido una política monetaria expansiva, a través de la disminución de su tasa de interés -cercana a cero- y otros mecanismos, luego del estallido de la burbuja hipotecaria en el 2008 en Estados Unidos.

lunes, 14 de septiembre de 2015

China e India compran todo el oro de la Bolsa de Metales de Londres

RT  -   14 sep 2015 17:35 GMT




En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el mayor mercado mundial de opciones y contratos a futuro de metales no férricos, prácticamente no queda nada de oro 'real' porque todo lo han comprado China e India.

El presidente de la compañía minera rusa Petropavlovsk, Peter Hambro, ha declarado que en los últimos años la India y China han adquirido todo el oro de la Bolsa de Metales de Londres, según informa la cadena de televisión BloombergTV.

Según el jefe de la oficina de Singapur de BullionStar.com, Torgny Persson, la empresa A-Mark, uno de los mayores mayoristas en el mercado de metales preciosos, confirma esta información. Esta compañía informó que, incluso, se vio obligada a dejar de aceptar solicitudes para acuñar monedas de plata canadienses, así como las de otros países.

Además, A-Mark señaló que el fuerte aumento del déficit de metales preciosos, tanto en el mercado mayorista como en la venta al consumidor final, supone una grave amenaza para los mercados financieros globales.

El Banco Popular de China abre el mercado de divisas a los bancos centrales extranjeros



PHOTO: BLOOMBERG NEWS

Por GRACE ZHULunes, 14 de Septiembre de 2015 12:05 EDT

BEIJING (EFE Dow Jones)--El Banco Popular de China anunció el lunes que permitiría a los bancos centrales extranjeros negociar en el mercado de divisas del país, haciéndose eco de la promesa hecha por el primer ministro chino, Li Keqiang, la semana pasada en el Foro Económico Mundial.

El banco central indicó que daría acceso a los bancos centrales mundiales a las operaciones en el mercado interbancario chino de divisas, según un comunicado en su página web.

El organismo dijo también en el comunicado que las instituciones financieras chinas vendieron más divisas que el banco central en agosto, debido principalmente a la elevada liquidez existente en el sistema bancario chino y la gran demanda de divisas por parte de empresas y particulares.

Según datos publicados el lunes, el banco central y las instituciones financieras de China vendieron una cantidad récord de 723.800 millones de yuanes (US$113.560 millones) en divisas en agosto. El banco central también informó de un descenso récord de US$93.900 millones de sus reservas de divisas este mes. Ambos datos apuntan a una persistente tendencia de salida de capital del país a medida que se desacelera la segunda mayor economía mundial.

El Banco Popular de China dijo en el comunicado que la caída mayor de las reservas de divisas, en comparación con el descenso de la posición de compras de divisas, se debió principalmente a los cambios en los precios de los activos de reserva y a las retiradas de fondos de los proyectos crediticios.

Así mismo, el banco central y las instituciones financieras de China vendieron una cantidad récord de 723.800 millones de yuanes (US$113.700 millones) en divisas extranjeras en agosto, de acuerdo con los cálculos elaborados por The Wall Street Journal con los datos del banco central, publicados el lunes.

El dato de agosto --que supone el mayor descenso en las reservas de divisas-- se suma a las ventas netas de 249.100 millones de yuanes de julio, lo que indica que siguió saliendo capital de China.

El gobierno anunció un descenso récord en las reservas de divisas en agosto.

Las compras de divisas del sistema bancario se situaron en 28,2 billones de yuanes a finales de agosto, por debajo de los 29,16 billones de julio, de acuerdo con los datos del banco central. La cifra ha bajado durante tres meses seguidos, según los datos oficiales.

Aunque el dato incluye las compras de los bancos comerciales y de otras entidades financieras, lo que indica principalmente son las compras realizadas por el banco central.

Cuba: a 25 años del inicio del Período especial (III)



Por José Luis Rodríguez
Fotos Claudia Camps 10 Sep 2015 - 9:26am

El impacto de la crisis del Período especial fue enorme para la economía cubana. El PIB cayó 34,8% entre 1989 y 1993, retrocediendo ese año al nivel de 1981; las importaciones se redujeron 75,3%; las inversiones bajaron 61,8%; la agricultura perdió 47,3% en el valor de su producción y la productividad del trabajo descendió 33,7%.
Adicionalmente, la enorme presión inflacionaria se expresó en un aumento de la liquidez en manos de la población que superaba el 66% del PIB y se manifestaba también en la depreciación del valor del peso cubano, cotizado en la economía informal entre 120 y 150 pesos por USD en el primer trimestre de 1994, frente a 7 pesos por USD en 1990. De igual modo, el déficit de presupuesto llegó al 33% del PIB en 1993.
Por otro lado, y a pesar de la política implementada para proteger a la población, el consumo de los hogares por habitante cayó 34,6% de 1989 a 1993, con un insumo calórico que se redujo 34,5% y un insumo proteico que descendió 37,7%. Esto significaba que -como promedio- la población cubana consumió en 1993 solo 1 863 kilocalorías diarias (de un mínimo estimado en 2 100) y 46 gramos de proteína, de un mínimo de 56. Tales niveles de consumo se mantendrían por debajo de lo requerido hasta 1996-1997. Esta se señalaría como una de las causas probables de la aparición de enfermedades como el brote de neuropatía de origen tóxico-nutricional detectado en 1993, que alcanzaría una tasa de incidencia de 493,3 por 100 000 habitantes entre 1992 y 1996.
De igual modo, servicios básicos como el suministro eléctrico también sufrieron fuertes afectaciones, ya que la generación en relación con la capacidad instalada se redujo hasta 38% en 1994, lo cual motivó que ya desde julio de 1992 comenzaran los cortes programados de electricidad, en condiciones en que el país vio reducida su disponibilidad de petróleo equivalente a unas 6,5 millones de toneladas anuales, para un recorte de 50% respecto a 1989.
A las consecuencias anteriormente señaladas se sumaría el incremento de las tensiones sociales que una situación de crisis como la descrita provoca. Estas tensiones tendrían su expresión más aguda con la llamada crisis de los balseros en el segundo semestre de 1994. Sin embargo, un impacto de mayor extensión y calado en el tiempo se registraría como consecuencia del deterioro del nivel de vida de la población, que se manifiesta -entre otros indicadores- a partir de una caída estimada de 56% del salario real en cuatro años, aunque otros autores consideran una disminución de hasta 80%.
No obstante, la magnitud de ese deterioro a partir del incremento en los precios -tal y como ha sido estimado por diversos autores- debe ser tomada con reserva. Al respecto señalaría con razón la investigadora Angela Ferriol que “…en los años de la crisis económica desaparecieron productos de la oferta, aparecieron otros, y se crearon y desaparecieron segmentos del mercado. Considerar todos esos elementos en un estimado del índice de precios requiere de tratamientos técnicamente complejos, de una base de información empírica para esos años que no está disponible y de un estudio conciliado, por lo que los porcentajes de variación del índice de precios al consumidor (…) deben ser considerados con reserva”.
De igual forma, durante estos años se produjo una distribución regresiva de los ingresos en medio de las presiones inflacionarias presentes en el Período especial, las que se agudizarían con la introducción de las remesas de divisas a una parte de la población a partir de agosto de 1993.
El coeficiente Gini mostraba hacia 1989 un valor de 0,25, que denotaba una distribución de ingresos equitativa. Los estimados disponibles para los años 90 muestran que el valor de ese coeficiente se elevó a una cifra entre 0,38 y 0,40, lo cual refleja el deterioro sufrido, aunque, aun así, el indicador se mantenía por debajo de los más importantes países de América Latina. En efecto, el coeficiente Gini en los años 90 llegaba a 0,63 en Brasil; 0,52 en Argentina, Chile y México; 0,44 en Uruguay y 0,42 en Costa Rica.
A pesar de los esfuerzos realizados por el Estado para minorar el impacto de la crisis, no fue posible impedir en estos años el inicio de un proceso de reestratificación social. Según la socióloga Mayra Espina, este proceso llevó a que el índice de población en riesgo de no satisfacer sus necesidades elementales aumentara de 6,3% en 1986 a 14,7% en 1995.
La distribución regresiva de ingresos tuvo como base la diversificación de sus fuentes debido a la expansión de la economía sumergida y el trabajo no estatal, así como las remesas y la creación de fuentes de ingresos diferenciales en divisa para una parte de los trabajadores.
Esta polarización social creó condiciones favorables para el incremento de las conductas antisociales, con fenómenos tales como la prostitución, la corrupción y el delito, comportamientos en los que también se expresaba una pérdida de valores morales por un segmento de la población.
En el discurso pronunciado por el presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional en julio de 2013, se reconocería el impacto de esta situación al señalar: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de Período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.
A pesar de las enormes dificultades enfrentadas, Cuba rebasaría gradualmente a partir de 1994 los peores impactos del Periodo especial a base de enormes sacrificios y sin renunciar a sus principios. 

(Continuará)

* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial.
* Este trabajo se basa en el capítulo II del libro El Período especial en Cuba: la batalla económica, en proceso de publicación por el autor.

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domingo, 13 de septiembre de 2015

El piso del petróleo puede estar en US$20



Una refinería de Exxon Mobil en Louisiana. PHOTO: ASSOCIATED PRESS

Por Nicole Friedman y Benoît FauconActualizado Domingo, 13 de Septiembre de 2015 19:52 EDT

¿El petróleo a US$20 por barril? ¿En serio?

Analistas de Goldman Sachs Group Inc., conocidos por sus llamativas predicciones sobre el petróleo, proyectaron que el precio de referencia del crudo estadounidense podría tener que caer a US$20 el barril, desde sus niveles actuales de cerca de US$45, para eliminar el exceso de suministro global.

Aunque un barril de crudo a US$20 no es la previsión de referencia del banco de inversión, este escenario alternativo radical resalta la sorprendente fortaleza de la producción mundial de crudo pese a la caída de los precios en el último año. También intensifica el debate sobre hasta dónde tienen que bajar las cotizaciones antes de que las empresas, desde Texas hasta Arabia Saudita y Rusia, reduzcan su producción de manera considerable.

Aunque es cada vez más claro que la producción estadounidense está disminuyendo, los observadores están divididos sobre cuánto se desacelerará el auge del petróleo de esquisto y cómo responderán las energéticas de otras latitudes. Otra incógnita es Irán, que ha dicho que producirá tanto crudo como pueda si se levantan las sanciones.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyectó el viernes que la producción de crudo de esquisto estadounidense caerá en cerca de 400.000 barriles al día el próximo año, dándole a Arabia Saudita una oportunidad para recuperar parte de la influencia que ha perdido en los últimos años.

Los precios del crudo de referencia para EE.UU. cayeron 2,8% el viernes, a US$44,63 el barril, en la Bolsa Mercantil de Nueva York y acumulan un descenso de 52% en 12 meses. El Brent, el contrato de referencia global, perdió 1,5% para quedar en US$48,14 el barril en la ICE Futures Europe.

Goldman Sachs expresó en su informe que el escenario más probable es que los precios de US$40 el barril en EE.UU. en el cuarto trimestre de este año y en el primer trimestre de 2016 sean lo suficientemente bajos como para desalentar la inversión en nuevos yacimientos y reducir el exceso global de crudo.

Petroleras estadounidenses de todo tipo, incluyendo aquellas con calificaciones de crédito altas, tendrían que recortar su producción, estimó el banco. Si esta no baja tal como se espera, el espacio de almacenamiento disponible podría agotarse, lo que significa que los precios tendrían que caer inmediatamente por debajo de los costos de producción para evitar que los productores bombeen más crudo. Para algunos productores de petróleo de esquisto en EE.UU. el costo de producción es de alrededor de US$20 el barril, según el banco.

Tanto Goldman como la AIE enfatizaron que se avecinan más problemas para la industria energética de EE.UU. El país es uno de los tres principales productores del mundo, gracias a un boom en la producción de petróleo de esquisto en los últimos años. Puesto que Arabia Saudita y otros miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo se niegan a disminuir la producción, los analistas aseguran que los recortes en EE.UU. son necesarios para que la oferta y la demanda se equilibren. “El mercado petrolero tiene un exceso de producción aún mayor de lo que esperábamos”, indicó Goldman Sachs.



La producción estadounidense ha comenzado bajar desde su máximo de abril, según la Administración de Información de Energía de EE.UU. (EIA, por sus siglas en inglés). La agencia calcula que la producción del país caerá de 9,6 millones de barriles al día en abril a 8,6 millones de barriles al día en agosto de 2016, antes de comenzar a subir de nuevo.

La AIE, con sede en París, la cual asesora a algunos de los mayores consumidores de petróleo del mundo, indicó que el declive podría darle a la OPEP, liderada por Arabia Saudita, más influencia sobre el mercado en 2016. El grupo podría incrementar su producción el próximo año a causa de ello, estimó la AIE. La OPEP bombeó 31,6 millones de barriles al día en agosto, por encima de su meta de 30 millones de barriles diarios.

El año pasado, la OPEP abandonó su papel de recortar la producción para apuntalar los precios, al estimar que el mundo tenía tanto exceso de petróleo que sus recortes no marcarían una diferencia y permitirían que otros le quitaran participación de mercado. La nueva estrategia redujo más los precios. La OPEP esperaba que los productores de mayor costo se vieran forzados a recortar. Eso no sucedió de inmediato, pero la caída más reciente de los precios ha cambiado la ecuación, dijo la AIE.

“El entorno de precios más bajos está forzando al mercado a comportarse como debería reduciendo la producción y estimulando la demanda”, señaló la AIE. “A primera vista, la estrategia de la OPEP, liderada por Arabia Saudita, de defender la participación de mercado sin importar el precio, parece estar teniendo el efecto deseado de sacar de carrera a la producción costosa e ‘ineficiente’”.

El derrumbe de los precios del petróleo ha estimulado la demanda. Los conductores estadounidenses recorrieron más kilómetros este año, aprovechando los precios relativamente bajos de la gasolina. Se cree que estos seguirán cayendo en los próximos meses, ya que la demanda usualmente baja cuando termina la temporada de vacaciones.

Pese a ello, no se cree que la demanda será lo suficientemente robusta para eliminar la sobreoferta de crudo. Los recientes indicadores de debilitamiento económico en China, el segundo consumidor del mundo después de EE.UU., han generado preocupación de que el consumo de materas primas del país se desacelerará.

Goldman, conocido por sus predicciones de alto perfil sobre el precio del crudo, es seguido de cerca. El banco predijo correctamente que la cotización caería por debajo de US$45 el barril el mes pasado.

Cuando los precios estaban batiendo récords por encima de US$50 el barril a principios de 2005, analistas de Goldman Sachs predijeron un escenario de “súper alza”, en el que el crudo se dispararía a US$105 en 2007, debido al aumento de la demanda en China y EE.UU.

En su momento fue una predicción sorprendente, pero el precio de referencia de EE.UU. tocó US$100 el barril en el primer día de cotización de 2008.

En mayo de ese año, analistas de Goldman, liderados por Arjun Murti, redoblaron su apuesta, asegurando que la “súper alza” podría enviar los precios a un máximo de US$200 el barril en 2009.

Tal predicción fue víctima de la crisis financiera y la recesión global, lo cual llevó a una contracción de la demanda en todo el mundo. El precio del crudo en EE.UU. tocó fondo en torno a US$33 el barril en diciembre de 2008, pero subió a cerca de US$80 a finales de 2009.

La producción industrial de China creció menos de lo esperado en agosto



Una fábrica de placas de acero en Taiyuan, provincia de Shanxi. PHOTO: REUTERS

Por GRACE ZHUDomingo, 13 de Septiembre de 2015 12:00 EDT

BEIJING (EFE Dow Jones)--La producción industrial de China creció en agosto menos de lo esperado, de acuerdo con los datos oficiales publicados el domingo, que se suman a las señales de debilidad de la segunda economía del mundo.

La producción industrial en China aumentó un 6,1% interanual en agosto, por encima del 6% de julio, según los datos facilitados por la Oficina Nacional de Estadísticas, aunque por debajo de la media del 6,6% prevista por los 12 economistas consultados por The Wall Street Journal.

La producción industrial aumentó un 0,53% en términos mensuales en agosto, tras avanzar un 0,32% en julio.

Las ventas minoristas crecieron un 10,8% interanual en agosto, por encima del 10,5% de julio y del 10,7% previsto por los economistas.

Por otra parte, el gobierno anunció el domingo un plan para reformar las empresas estatales con el fin de mejorar la eficiencia de su sobredimensionado sector público en un momento en que la segunda economía del mundo afronta serias dificultades económica.

El plan de reformas aprobado por el Consejo de Estado anima a las empresas públicas chinas a colocar en bolsa parte de sus acciones para cambiar su titularidad atrayendo a inversionistas públicos y privados, informa la agencia Xinhua.

The Wall Street Journal adelantó los detalles el pasado 7 de septiembre, cuando indicó que el plan no contempla privatizaciones a gran escala.

El plan dividiría las empresas estatales en dos grupos, según Xinhua, en función de si están orientadas comercialmente a la obtención de beneficios o no.

El Jefe se infiltra en su propia empresa, Programa 8 (Completo) en Español

China detalla reformas en empresas estatales ante desaceleración del crecimiento

Domingo 13 de septiembre de 2015 17:39 CEST

Por Kevin Yao y Meng Meng

PEKÍN (Reuters) - China reveló el domingo detalles sobre cómo reestructurará su enorme sector empresarial estatal, incluyendo privatizaciones parciales, ante unos datos que apuntan a un enfriamiento de la segunda mayor economía del mundo.

Las directrices, publicadas conjuntamente por el comité central del Partido Comunista y el Consejo Estatal, que es el Gabinete chino, incluyen planes para sanear e integrar algunas empresas estatales, dijo la agencia oficial de noticias china Xinhua.

La reforma de empresas estatales con malos resultados es una de las necesidades más imperiosas de China, pero si no se gestiona bien, la reestructuración podría llevar al despido de cientos de miles de personas y a inestabilidad social.

Xinhua dijo que los planes incluyen la introducción de "propiedad combinada" al permitir la inversión privada y que se esperan "resultados decisivos" en 2020.

El Gobierno no forzará la "propiedad combinada" ni establecerá un calendario, y dará a cada empresa la luz verde sólo cuando las condiciones lo permitan, señaló.

"Esta reforma será positiva para mejorar los estímulos de la economía y hacer más sostenible el crecimiento", dijo el director del departamento de investigación económica del Centro Chino para los Intercambios Económicos Internacionales, Xu Hongcai.

El Gobierno chino administra 111 empresas centralizadas bajo la Comisión de Administración y Supervisión de Activos, o SASAC.

Los gobiernos locales son propietarios y manejan cerca de 25.000 estatales, y el sector emplea a casi 7,5 millones de personas.

Las empresas estatales chinas podrán incorporar a "varios inversores" para ayudar a diversificar la propiedad compartida y más de ellas recibirán incentivos para realizar reestructuraciones y preparar el camino para empezar a cotizar en bolsa, según Xinhua.

La agencia oficial de noticias china indicó que no se están considerando privatizaciones totales y que el Gobierno pretende "cultivar un gran número de empresas estatales troncales con capacidad de innovación y competitividad internacional".


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Los economistas frente a la economía

Dani Rodrik is Professor of International Political Economy at Harvard University’s John F. Kennedy School of Government. He is the author of One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth

CAMBRIDGE – Desde que a finales del siglo XIX, cuando la economía, que cada vez recurría más a las matemáticas y la estadística, adquirió pretensiones científicas, sus profesionales han sido acusados de una diversidad de pecados. Las acusaciones –incluidos el orgullo desmedido, la desatención de los fines sociales, aparte de los ingresos, la atención excesiva a las técnicas formales y los fallos al predecir los acontecimientos económicos más importantes, como, por ejemplo, las crisis financieras– han solido proceder de personas ajenas a ella o de unos heterodoxos marginales, pero últimamente parece que incluso los principales teóricos de la disciplina están descontentos.

Paul Krugman, premio Nobel que también publica artículos en una sección fija de un periódico, ha convertido en un hábito las críticas muy severas a la última generación de modelos de macroeconomía por haber desatendido las anticuadas verdades keynesianas. Paul Romer, uno de los iniciadores de la nueva teoría del crecimiento, ha acusado a algunos nombres destacados, incluidos el premio Nobel Robert Lucas, de lo que llama “matematicidad”; utilizar las matemáticas para enturbiar en lugar de aclarar.

Richard Thaler, distinguido economista conductista de la Universidad de Chicago, ha reprochado a los profesionales pasar por alto el comportamiento en el mundo real a favor de modelos que dan por sentado que las personas son optimizadoras racionales y el profesor de Finanzas Luigi Zingales, también de la Universidad de Chicago, ha acusado a sus colegas especialistas en finanzas de haber extraviado a la sociedad al exagerar los beneficios producidos por el sector financiero.

Esa clase de examen crítico por parte de los grandes nombres de la disciplina es saludable y digna de beneplácito: en particular, en una disciplina que con frecuencia ha carecido en gran medida de autorreflexión. También yo he dirigido criticas a las vacas sagradas de ella –la libertad de mercados y el libre comercio– con bastante frecuencia.

Pero hay una desconcertante connotación en esa nueva ronda de criticas que se debe explicitar... y rechazar. La de la economía no es la clase de ciencia en la que pueda haber jamás un modelo auténtico que funcione mejor en todas las situaciones. La cuestión no es la de “llegar a un consenso sobre qué modelo es el correcto”, como dice Romer, sino la de discernir qué modelo es el mejor para aplicarlo en una situación determinada y eso siempre será un arte y no una ciencia, sobre todo cuando se deba hacer la elección en el presente.

El mundo social difiere del físico, porque es producto del hombre y, por tanto, casi infinitamente maleable. Así, pues, a diferencia de lo que ocurre en las ciencias naturales, la economía avanza científicamente no substituyendo modelos antiguos por otros mejores, sino ampliando su conjunto de modelos, cada uno de los cuales arroja luz sobre una contingencia social diferente.

Por ejemplo, ahora tenemos muchos modelos de mercados con una competencia imperfecta y una información asimétrica. Dichos modelos no han dejado anticuados o irrelevantes sus predecesores, basados en una competencia perfecta. Simplemente nos han hecho comprender mejor que unas circunstancias diferentes requieren modelos diferentes.

De forma similar, los modelos conductistas, que hacen hincapié en la adopción de decisiones heurísticas, nos hacen analistas mejores de las circunstancias en las que esas consideraciones pueden ser importantes. No desplazan los modelos de las opciones racionales, que siguen siendo aquellos a los que recurrir en otras circunstancias. Un modelo de crecimiento aplicable a países avanzados puede ser una guía deficiente en países en desarrollo. Los modelos que hacen hincapié en las esperanzas y aspiraciones son a veces los mejores para analizar los niveles de inflación y de desempleo; otras veces, los modelos con elementos keynesianos darán un resultado superior.

Jorge Luis Borges, el escritor argentino, escribió en cierta ocasión un relato –de un solo párrafo– que tal vez sea la mejor guía para el método científico. En él describió una tierra lejana en la que la cartografía –la ciencia de la confección de mapas– se llevaba hasta extremos ridículos. Un mapa de una provincia era tan detallado, que tenía el tamaño de toda una ciudad. El mapa del Imperio ocupaba toda una provincia.

Con el tiempo, los cartógrafos se volvieron aún más ambiciosos: confeccionaron un mapa que era una reproducción de todo el Imperio. Como observa irónicamente Borges, las generaciones posteriores no vieron utilidad práctica alguna en un mapa tan aparatoso, por lo que quedó pudriéndose en el desierto, junto con la ciencia de la geografía que representaba.

La tesis de Borges sigue escapándoseles a muchos científicos sociales: la comprensión requiere la simplificación. La forma mejor de reaccionar ante la complejidad de la vida social no es la de idear modelos cada vez más detallados, sino la de aprender el funcionamiento de los diferentes mecanismos causales, uno cada vez, y después averiguar cuáles son más pertinentes en una situación particular.

Utilizamos un mapa, si vamos en automóvil de casa al trabajo y otro, si viajamos a otra ciudad. Sin embargo, si vamos en bicicleta o a pie o pensamos tomar el transporte público, necesitamos otras clases de mapas.

Orientarse entre modelos económicos –elegir el que funcione mejor– resulta considerablemente más difícil que elegir el mapa adecuado. Los profesionales utilizan una diversidad de métodos empíricos oficiales y oficiosos y con diversos grados de pericia. En mi libro de próxima publicación Economics Rules, critico la enseñanza de la economía por no equipar adecuadamente a los estudiantes para el diagnóstico empírico que dicha disciplina requiere.

Pero los críticos internos de la profesión se equivocan al afirmar que la disciplina se ha extraviado porque los economistas aún no han logrado un consenso sobre los modelos “correctos” (sus preferidos, naturalmente). Debemos apreciar la economía en toda su diversidad –la racional y la conductista, la keynesiana y la clásica, la mejor y la que le sigue inmediatamente, la ortodoxa y la heterodoxa– y dedicar nuestra energía a mejorar nuestra capacidad para elegir el marco aplicable en cada ocasión.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.


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sábado, 12 de septiembre de 2015

Libro "Cooperativas y Socialismo. Una mirada desde Cuba" TEMA 2 La construcción de alternativas más allá del capital


Por Julio C. Gambina y Gabriela Roffinelli

Nuevos rumbos emprenden los pueblos latinoamericanos desde que pusieron en cuestión el consenso ideológico del que gozó la ortodoxia neoliberal durante las últimas décadas del siglo pasado. En los inicios del siglo xxi lentamente la correlación de fuerzas comenzó a cambiar gracias a la movilización popular. Rebeliones populares (2000 Ecuador, 2001 Argentina, 2003 Bolivia) estallaron en repudio a la aplicación a ultranza de las políticas neoliberales y acumularon fuerzas suficientes para destituir gobiernos y modificar el clima ideológico neoliberal imperante. 

Sobreponiéndose de este modo “al fin de la historia”, decretado por los voceros del imperialismo, los pueblos con sus movilizaciones posibilitaron que el debate por la emancipación social en perspectiva socialista —especialmente a partir de la formulación en Venezuela del “Socialismo del siglo xxi”—* tuviera lugar nuevamente en América Latina. El proceso que se abre en Latinoamérica, única-mente podrá avanzar por un camino de transformación solo si sus pueblos confluyen en una lucha común de perspectiva anticapitalista y socialista.* 

* En diciembre de 2004, durante el 1er. Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas “En Defensa de la Humanidad”, realizado en Caracas, el presidente venezolano Hugo Chávez Frías planteó que el proyecto venezolano era el “Socialismo del siglo xxi”. En un discurso de mediados del 2006, Chávez especificó que «hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo xxi que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad». «Es una civilización cualitativamente distinta a la civilización burguesa. ¿Distinta en qué? En su institucionalidad. De ahí, que ser revolucionario significa hoy día luchar por sustituir la institucionalidad del status quo, es decir: 1. la economía de mercado por la economía de valor democráticamente planeada; 2. el Estado clasista por una administración de asuntos públicos al servicio de las mayorías y 3. la democracia plutocrática por la democracia directa. Este es el Nuevo Proyecto Histórico de las Mayorías de la Sociedad Global que llamamos “Socialismo del siglo xxi” o Democracia participativa. La conquista de estas instituciones es la guía estratégica de la lucha. La fase de transición es la transformación del status quo a la luz de esa guía estratégica.» Cfr. Hugo Chávez Frías: “Socialismo del siglo xxi”. En http://www.aporrea.org/actualidad/a12597.html. 

La construcción de alternativas 

El nuevo tiempo histórico que vive América Latina y el Caribe en la primera década del siglo xxi habilita nuevamente el debate por la emancipación y de nuevas formas de desarrollo social. Resulta pertinente volver sobre experiencias económicas con pretensión de transformación social y sobre el socialismo. 

A su vez, la actual crisis económica y financiera internacional podría representar una oportunidad para los países latinoamericanos de construir una integración favorable a los pueblos y al mismo tiempo iniciar una desconexión parcial del sistema capitalista mundial. 

«Cada país tiene una formulación para identificar su proceso local y con ello queremos enfatizar el carácter aún nacional de la experiencia actual en la región, más allá de algunas iniciativas con pretensión de articulación global o regional, tal como el ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) y otras que promueve Venezuela en su privilegiada asociación con Cuba; pero también otras inspiradas desde Brasil para recrear un papel de liderazgo regional. En el plano institucional es todavía mucho el camino a recorrer para articular una propuesta común y con dirección unificada con perspectiva emancipatoria».1** 

La experiencia del siglo xx nos enseña que sería un profundo error que las fuerzas de izquierda apoyaran una integración latinoamericana dominada por el gran capital con la ilusión de darle más tarde, en una segunda etapa quizás, un contenido emancipador. 

Desde otra perspectiva de clase el proyecto de integración que encarnan Venezuela, Bolivia, Cuba y Ecuador se inscribe con un fuerte contenido de justicia social. Supone la recuperación del control público sobre los recursos naturales de la región, así como, los grandes medios de producción, de crédito y de comercialización. 

* Dado que el término socialismo perdió toda legitimidad después de la experiencia de los países del este europeo, como sostiene Fernando Martínez Heredia, «un balance crítico de las experiencias socialistas que ha habido y existen es un ejercicio indispensable para manejar el concepto de socialismo […] si se quiere comprender y utilizar el concepto, pero sobre todo para examinar mejor las opciones que tiene la humanidad ante los graves peligros, miserias y dificultades que la agobian actualmente». Cfr. Fernando Martínez Heredia: “Socialismo”. En http://odapensamiento.blogspot.com/. 

1** Las notas de referencia aparecen al final del tema. 

Igualmente, un verdadero proceso de emancipación debería apuntar a liberar la sociedad de la dominación capitalista apoyando «las formas de propiedad que tienen una función social: pequeña propiedad privada, propiedad pública, propiedad cooperativa, propiedad comunal y colectiva, etc. Asimismo, la integración latinoamericana implica dotarse de una arquitectura financiera, jurídica y política común».2 Formas de propiedad asociativa, orientadas a la producción de valores de uso, que alteren radicalmente las determinaciones internas autocontradictorias del orden social dominante; que impone una ruda sumisión de las necesidades humanas a las necesidades alienantes de la expansión del capital. 

La experiencia asociativa solidaria del cooperativismo 

En este contexto de construcción de alternativas regionales, pero también globales, el movimiento cooperativo y otras expresiones asociativas, comunitarias y no lucrativas, tienen una importante experiencia que aportar en la organización de la producción de bienes y servicios orientados a satisfacer las necesidades de los sectores más vulnerables. 

Nuestra hipótesis sostiene que entre el movimiento cooperativo y el ideario socialista tendría lugar lo que llamamos una afinidad electiva. Entendida esta última en el sentido que le otorga el sociólogo Michael Löwy: «un tipo muy particular de relación dialéctica que se establece entre dos configuraciones sociales o culturales, que no es reducible a la determinación causal directa o a la “influencia” en sentido tradicional».3 

Es decir, que entre socialismo y cooperativismo existe una relación dialéctica favorecida o desfavorecida por determinadas condiciones sociohistóricas. Tal es así, que esta relación dialéctica entre la propuesta cooperativa y la propuesta socialista no se configuró de una vez y para siempre. Por el contrario, encontramos en la historia momentos (podríamos decir predominantes) en que prácticamente desapareció, y el cooperativismo y el socialismo revolucionario marcharon por caminos bien diferentes. 

En sus orígenes —en el siglo xix en Europa— la organización de cooperativas estuvo en manos de trabajadores que intentaban hacer frente a las duras condiciones de vida y trabajo que les imponía el desarrollo de la Revolución Industrial. Sus primeros inspiradores ideológicos los llamados socialistas utópicos, como Robert Owen o Charles Fourier estaban imbuidos por un profundo sentimiento anticapitalista. Las injusticias sociales que los rodeaban los condujeron a imaginar el diseño de organizaciones sociales alternativas, que incluso llevaron a la práctica sufriendo rotundos fracasos. 

Desde el inicio estas organizaciones basadas en la ayuda mutua y la solidaridad estuvieron orientadas a la construcción de alternativas aún vinculadas con una perspectiva de cambio socialista. 

Marx y Engels consideraron que los socialistas utópicos por haber reflexionado en un “período inicial y rudimentario” de la lucha de clases no daban cuenta del antagonismo social y pretendían «mejorar las condiciones de vida de todos los miembros de la sociedad, aun de los más privilegiados. Por eso, no cesan de apelar a toda la sociedad sin distinción, e incluso se dirigen con preferencia a la clase dominante. Porque basta con comprender su sistema, para reconocer que es el mejor de todos los planes posibles de la mejor de todas las sociedades posibles».4 

Les reprocharon fuertemente su rechazo a la acción política y especialmente a la revolucionaria. «Quieren realizar sus aspiraciones por la vía pacífica e intentan abrir paso al nuevo evangelio social predicando con el ejemplo, por medio de pequeños experimentos, que naturalmente, les fallan siempre».5 

No obstante, Marx puso de relieve que el gran mérito de las experiencias cooperativas de su época consistía en demostrar que no se necesita la dirección y el mando del capital en el proceso de producción: «es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales [las fábricas cooperativas] que han demostrado con hechos, no con simples argumentos, que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, podía prescindir de la clase de los patronos, también que no era necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estuviesen monopolizados y sirviesen así de instrumentos de dominación y de explotación contra el trabajador mismo; y han mostrado, por fin, que lo mismo que el trabajo esclavo, lo mismo que el trabajo siervo, el trabajo asalariado no es sino una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría».6 

Considerando que en su libro, El capital, Marx analiza que la cooperación de muchos trabajadores revestía un carácter heterónomo, es decir, que se encontraba organizada y controlada bajo la dirección “despótica” del capital, es que cobra importancia la audacia que asumen “estos experimentos sociales”. En otras palabras, los trabajadores que autónomamente formaban cooperativas de trabajo estaban demostrando —para Marx— que podían recuperar sus fuerzas, autoorganizar y gestionar su propia capacidad de cooperar para la producción. 

En el capítulo XI “Cooperación” del tomo I, El capital, Marx señala que el trabajo coordinado de muchos obreros en un mismo espacio o lugar genera una nueva potencia: «“una activación de los espíritus vitales” que acrecienta la capacidad de rendimiento de cada trabajador. El obrero se transforma así en una especie de obrero combinado o colectivo. En la cooperación planificada con otros, el obrero se despoja de sus trabas individuales y desarrolla su capacidad en cuanto parte de un género».7 

La cooperación logra una fuerza productiva aumentada por varias razones pero principalmente porque acrecienta la potencia mecánica del trabajo, restringe el ámbito espacial del trabajo (ya que reúne en un mismo espacio físico a muchos trabajadores) y expande su campo de acción (al economizar gastos y al concentrar los medios de producción). 

Como consecuencia del incremento de la capacidad productiva del obrero la cooperación permite una mayor producción de bienes en menor tiempo. ¿Pero quién se apropia de esta mayor productividad de la fuerza de trabajo que se deriva de la cooperación?, y ¿quién planifica la producción bajo la forma de cooperación? ¿Acaso los trabajadores? En el modo de producción capitalista la respuesta es obviamente negativa. 

El que planifica y reúne a los asalariados es el capital. «Los obreros no pueden cooperar sin que el mismo capital, el mismo capitalista, los emplee simultáneamente, esto es adquiera a un mismo tiempo sus fuerzas de trabajo».8 

Marx observa que bajo el modo de producción capitalista los obreros no pueden trabajar cooperativamente en forma autónoma, solo pueden hacerlo en forma heterónoma, bajo la dirección del capitalista. 

Una dirección “despótica” que persigue la explotación del proceso de trabajo cooperativo de los trabajadores en su propio beneficio. 

La unidad de los trabajadores “como cuerpo productivo global” radica fuera de ellos, en el capital, que los reúne y mantiene cohesionados. El capitalista es una voluntad ajena que los somete así a sus propios objetivos. 

Marx señala y describe en El capital, la situación preponderante en la sociedad capitalista, es decir, la cooperación bajo la dirección y expropiación del capitalista, pero al mismo tiempo, celebra los primeros intentos* de apropiación por parte de los obreros de sus propias potencialidades demostrando que la dirección despótica del capital puede ser sustituida con éxito por la dirección democrática de los propios asalariados. 

Así lo manifiesta en varios de sus escritos como en una nota al pie del propio capítulo XI, de El capital, donde Marx menciona irónicamente que un periódico inglés El Spector «descubrió que el mayor defecto de los Rochdale cooperative experiment era el siguiente: “demostraron que las asociaciones de obreros podían administrar con éxito tiendas, fábricas y casi todas las formas de industria, y mejoraron inmensamente la condición de los operarios, pero, ¡pero!, no dejaron un lugar libre para los patrones”. ¡Qué horror!». 

En su análisis sobre los hechos ocurridos en Francia en 1871 9 Marx expone más abiertamente sus ideas acerca de cuál sería el papel de la cooperación en una sociedad que apunta a la construcción del socialismo. La producción social en el socialismo constituiría en “un sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo”. La Comuna había decretado que la organización de la industria e incluso de la manufactura se organizara bajo la forma cooperativa, pero no se quedó allí, sino que también dispuso la creación de una Gran Unión de todas estas cooperativas obreras. Tanto Marx como Engels 10 señalaron que si esta última forma de asociación se hubiese desarrollado en el tiempo (lo cual presuponía la victoria de la Comuna sobre sus enemigos) hubiese conducido forzosamente al comunismo. 

Dice Marx «La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, transformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explota-ción del trabajo en simples instrumentos de trabajo libre y asociado. ¡Pero eso es el comunismo, el “irrealizable” comunismo! Sin embargo, los individuos de las clases dominantes que son lo bastante inteligentes para darse cuenta de la imposibilidad de que el actual sistema [capitalista] continúe —y no son pocos— se han erigido en los apóstoles molestos y chillones de la producción cooperativa». Y agrega: «Ahora bien si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir al sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que comunismo, comunismo “realizable?”.»11 

* La entidad considerada fundadora surgió en Rochdale, Inglaterra en 1844 por iniciativa de un grupo de 28 tejedores que decidieron crear una cooperativa de consumo. 

De modo que la cooperación constituye en la sociedad capitalista un instrumento valioso en manos de los sectores populares en su lucha por subvertir el orden existente y, a su vez, en la construcción de la sociedad socialista la cooperación puede aportar su experiencia y modelo de organización para transitar ese camino. 

La cooperación con sus valores y prácticas como, la solidaridad, la autogestión, la participación democrática de sus miembros, la no discriminación y la igualdad en la toma de decisiones se transforma en una herramienta válida para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Su importancia radica en que la práctica social solidaria y democrática que promueve se orienta a la satisfacción de las necesidades humanas y no a la valorización, por lo tanto, aporta una rica experiencia al proceso social de construcción de una sociedad profundamente humanista. 

Si recuperamos los ideales, los valores y las prácticas de la cooperación en el mismo sentido que los recuperaron Marx (y posteriormente Lenin) podremos orientarnos a la construcción de un socialismo que rompa con el dominio despótico de la ley del valor. No se trata de construir un socialismo de mercado —como propusieron alguna voces ante la crisis de las experiencias del “socialismo real” que resultaron verdaderas burocracias, centralizadas, estatalistas y tecnócratas, en la década de los años 80— donde continúe prevaleciendo la producción de valores, es decir de mercancías, por el contrario se trata de organizar un sistema de producción que atienda «las necesidades humanas: Las necesidades reales e históricamente en desarrollo tanto de la sociedad como un todo y como de sus individuos particulares».12 

Por consiguiente, no se puede lograr la construcción de una sociedad democrática, participativa, solidaria y cooperativa fomentando el desarrollo del mercado como instancia distributiva de los recursos disponibles, por el camino indirecto de la asignación del trabajo social global en las distintas ramas productivas a través de la mediación del equivalente general* y de las oscilaciones de los precios. Dicha mediación monetaria y mercantil presupone un proceso que se desarrolla “a espaldas” de los productores directos, coaccionándolos y obligándolos a seguir la lógica impuesta por el mercado. Este funcionamiento “a espaldas” de las personas implica una falta total de control sobre sus condiciones de vida, las cuales por medio de la instancia mercantil han tomado existencia propia y se han vuelto irracionalmente autónomas. Autonomía que se vuelve contra los productores sociales. 

En ese caso, los sujetos sociales solo toman contacto entre sí y se relacionan recíprocamente a través de la mediación de las cosas, de donde se deriva aquello que Marx denominó la cosificación y el feti-chismo. Estas evidencian aquella falta de control y autonomía que el mercado cobra en relación con los sujetos productores. 

La lógica de la cooperación en la producción y distribución tiende a “chocar” con la lógica de la cosificación mercantil. Esto solo no sucederá cuando la distribución se realice sin la mediación del dinero y sin estar subsumida bajo la hegemonía y el control del capital. La lógica de la cooperación se volverá hegemónica en una sociedad que haya avanzado en una reestructuración trascendental “más allá del capital”, es decir que se rija por el famoso principio marxista de la distribución que sostiene que en una sociedad socialista avanzada los individuos trabajarán conforme a sus habilidades y recibirán del producto social general de acuerdo con sus necesidades. Mészáros nos recuerda que «este principio a menudo se interpreta con parcialidad burocrática, ignorando el énfasis que puso Marx en la autodeterminación de los individuos, sin la cual trabajar conforme a sus “habilidades significa muy poco”.»13 

* El dinero representa el equivalente general en el cual se expresa el valor del mundo de las mercancías. 

Pero la tendencia que expresa la lógica de la cooperación no es necesaria, ni ineluctable. La economía no marcha por sí sola. Únicamente cuando interviene una fuerza política cuya apuesta radical apunta —mediante la planificación democrática de la distribución del trabajo social global en las distintas ramas productivas— a subvertir el orden mercantil y a favorecer y desarrollar la cooperación social, solo allí se tornaría posible superar la pesada carga histórica del mercado, su irracionalidad y el tipo de subjetividad que origina y reproduce. 

En este sentido, Lowy señala que «lejos de ser “despótica” en sí misma, la planificación democrática es el ejercicio, por parte de una sociedad entera, de su propia libertad: la libertad de decisión y libe-ración de las alienadas y cosificadas “leyes económicas” del sistema capitalista, las cuales determinan la vida y la muerte de los individuos, así como su encierro en la “jaula de hierro” económica (Max Weber). La planificación y la reproducción del tiempo de trabajo son los dos pasos decisivos de la humanidad hacia lo que Marx llamó “el reino de la libertad”. Un incremento significativo del tiempo libre es de hecho una condición necesaria para la participación democrática de los trabajadores en la discusión democrática y la administración de la economía y la sociedad».14 

La única posibilidad de realizar una distribución equitativa y racional de los recursos disponibles en una sociedad no puede consistir en la asignación mercantil a través de las oscilaciones de los precios después del intercambio. Dado que ella sería atrapada por las alienantes limitaciones estructurales del orden capitalista; que produce mercancías para vender (obteniendo su “valor”) y no bienes de uso destinados a satisfacer las necesidades humanas tanto del estómago, como del espíritu. Marx señala que en el orden social capitalista solo por medio del intercambio es donde “los productos del trabajo adquieren una objetividad de valor, socialmente uniforme, separa-da de su objetividad de uso, sensorialmente diversa. Tal escisión del producto laboral en cosa útil y cosa de valor solo se efectiviza, en la práctica, cuando el intercambio ya ha alcanzado la extensión y relevancia suficientes como para que se produzcan cosas útiles destinadas al intercambio, con lo cual, pues ya en su producción misma se tiene en cuenta el carácter de valor de las cosas”. Por lo tanto, la lógica objetiva del capital de producir valores para el intercambio se contradice con la lógica no capitalista de una distribución equitativa y racional de los recursos disponibles en una sociedad. 

Por el contrario, solo podrá concretarse una distribución equitativa y racional por medio de una socialización genuina antes del intercambio mediante una planificación democrática de los productores libremente asociados. Es decir, la organización racional de la producción y la distribución «tiene que ser no solo tarea de los “productores”, sino también de los consumidores; de hecho, de la sociedad entera, con su población productiva e “improductiva”, que incluye a los estudiantes, los jóvenes, las amas de casa, los pensionados, etc. Una verdadera “asociación de seres humanos libres (Menschen) que trabajan en común (gemeinschaftlichen) los me-dios de producción”.»15 

La socialización de la economía que tiene lugar a través de la planificación democrática es la garantía de que la cooperación productiva pueda servir de palanca —en el seno de un proyecto socialista más amplio— para eliminar la cosificación mercantil y su consiguiente irracionalidad o “falta de control” por la sociedad, para decirlo de otro modo. 

En una sociedad sin mercado y sin planificación burocrática son las grandes mayorías quienes tomarán las decisiones de cuánto y qué se produce, con el objetivo de satisfacer las necesidades del conjunto de la población, lo que a su vez brindaría las bases «objetivas para la desaparición de la producción de mercancías y el intercambio monetario».16 

Como sostiene el filosofo Mészáros se trata de «instituir un orden socioeconómico y cultural no antagónico, racional y humanamente dirigido, plenamente consciente del significado fundamental de “economía”, como economización verdaderamente seria de los re-cursos, en interés de la satisfacción humana sostenible, dentro del marco de una planificación global dirigida activamente por todos los individuos».17 

Es parte de un debate inconcluso que sostuvo Ernesto Che Guevara en Cuba en los primeros años de la Revolución. La discusión apuntaba a superar la ley del valor en el socialismo. Sigue siendo un tema inconcluso que supone la eliminación de las relaciones de intercambio mercantiles, lo que requiere algunas definiciones que la propia práctica social no tiene resueltas aún. 

Las formas mercantiles son históricas (su surgimiento es anterior al capitalismo) y es bueno interrogarse sobre la perspectiva histórica de una forma de intercambio que desarrolló hasta límites inimaginables el progreso de las fuerzas productivas de la sociedad, y con ello desarrolló el capitalismo y sus formas estatales e instituciones que hoy explican la depredación de la naturaleza y la sociedad. 

¿Es posible construir más allá de la lógica del intercambio mercantil, de la ley del valor? En Cuba se discutió. Bolivia formula un propósito cuya construcción puede derivar en nuevas síntesis teóricas que parten de la recuperación de prácticas y valores ancestrales.* Lo dicho está más allá de la valoración sobre los países y procesos mencionados, pero alude a la posibilidad en tiempo presente de discusión sobre asuntos trascendentes para el desarrollo social. Bolivia transita dentro del capitalismo y sin embargo se propone una categoría que puede concebirse revolucionaria. 

Como vemos, no solo se trata de discutir el mercado a partir de proponer un cambio en las relaciones de producción entre los pro-ductores. El tema en cuestión es la forma de producir, distribuir y consumir. Además, no es suficiente con la formulación de lo alternativo. Es necesario verificar en la práctica la construcción de otro orden social. 

Pero convengamos que la relación de intercambio expresa un cambio de equivalentes y que, por lo tanto, el problema no es solo la ley del valor, sino la capacidad de explotación explicada en la ley del plusvalor.** Es el intercambio no equivalente de la fuerza de trabajo por salario lo que genera producción de excedente y una apropiación privada del producto social. El problema entonces está en las condiciones del intercambio de fuerza de trabajo por salario, base económica de la construcción de la sociedad capitalista. Esa relación social de explotación es la que define la naturaleza de la sociedad civil y sobre la que se asienta el conjunto de la dominación del capital sobre el trabajo y la sociedad. 

* En la Constitución recientemente elaborada en Bolivia se alude a “Vivir Bien”, siendo ello una categoría contradictoria con el paradigma occidental (capitalista) asociado al patrón de consumo (asimétrico entre países y dentro de los mismos) y de producción (incluyendo la destrucción del medio ambiente). Es una categoría, aún por definir, vinculada al rescate de formas de concebir la sociedad por parte de las comunidades originarias. 

** La ley del valor explica el intercambio de productos “equivalentes” según esa ley, por ejemplo: el precio de una mercancía equivale a su “valor”, así como el salario expresa el “valor” de la fuerza de trabajo. Por otro lado, la ley del plusvalor evidencia la explotación por la producción de mayor valor en el proceso de producción. En los tres ciclos del capital se evidencia el problema. En el ciclo del capital dinero (D-M) y en el ciclo del capital mercancía (M’-D’) queda claro que se intercambian equivalentes; mientras que en el ciclo del capital productivo (M-M’) tiene lugar la conservación del capital constante y la valorización del capital variable (que incluye los salarios de los trabajadores). 

A nuestro criterio, la asociación sobre la base de la cooperación autónoma de los trabajadores constituye una práctica social de organización económica de la sociedad que supone una estrategia alternativa a la de la dominación que tiene lugar mediante la relación de trabajo asalariado. Inscribimos esa práctica en el campo de la emancipación, en tanto práctica social ejercida para liberarse de la subordinación que supone el modo hegemónico de producir y reproducir, tanto de las condiciones de vida, como de la vida misma. 

Una subjetividad transformadora de “otra economía” 

La organización autónoma y cooperativa de los sujetos ha demostrado que se puede organizar el proceso de trabajo y la satisfacción de necesidades comunes (como la vivienda, el crédito, los servicios públicos, etc.) bajo otras formas: basadas en la cooperación, en la democracia y en la participación activa de todos. 

En las sociedades capitalistas, el trabajo ha perdido su capacidad de constituir una actividad vital y creadora para el hombre. Por el contrario, instaura un extrañamiento entre los hombres entre sí, entre el trabajador con el producto de su trabajo y con la producción como actividad. Consecuencia directa de un orden social que produce riquezas socialmente, pero que son apropiadas privadamente y sin control racional alguno a partir de los tanteos a posteriori del intercambio mercantil. 

Organizar el proceso de trabajo en forma autónoma sin “la dirección despótica del capital” encierra importantes consecuencia para el avance de una subjetividad colectiva contra hegemónica. 

«La enajenación del trabajador en su objeto se expresa, según leyes económicas, de la siguiente forma: cuánto más produce el trabajador, tanto menos ha de consumir, cuantos más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él; cuánto más elaborado su producto, tanto más deforme el trabajador; cuanto más civilizado su objeto, tanto más bárbaro el trabajador; cuanto más rico espiritualmente se hace el trabajo, tanto más desespiritualizado y ligado a la naturaleza queda el trabajador».18 

Marx agrega que este extrañamiento entre el trabajador y el producto de su trabajo también se expresa en la forma de producción. El trabajador se siente externo al trabajo, es decir no se afirma en su trabajo, sino que se niega, no se siente feliz en su trabajo sino des-graciado «por eso el trabajador solo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí».19 

Muchos de los testimonios de trabajadores que asumen la producción de bienes y servicios cooperando en forma autónoma dan cuenta de ese sentimiento acerca de que, anteriormente (cuando trabajaban bajo un patrón o en relación de dependencia) la verdadera vida comenzaba cuando se terminaba la jornada laboral. Desde el momento en que asumen la dirección y el control del proceso productivo sienten que su relación con el trabajo cambia, y que comienzan a reconocerse en el fruto de su esfuerzo cotidiano. 

Los trabajadores que asumen el control y autoorganizan el proceso de trabajo, bajo formas democráticas y participativas, están —con su práctica— iniciando una fisura en la alineación con los objetos que su propio esfuerzo produce y con las formas sociales capitalistas que asume la producción. Las experiencias de las cooperativas po-pulares encierran un gran potencial simbólico, porque demuestran diariamente que los trabajadores asociados y cooperando entre sí (sin una dirección impuesta, es decir, sin patrones) pueden desarrollar relaciones sociales autónomas. 

Insistimos sobre todo en la importancia de la producción de signos y símbolos,* ya que la constitución del imaginario popular favorable a un horizonte anticapitalista puede transformarse en una base sólida para pensar una sociedad alternativa, incluso socialista. No existe la perspectiva socialista sin la presencia de su posibilidad en el imaginario popular y ello requiere la construcción previa de experiencias de poder popular y la conciencia de que socialismo es lo que se construye mediante ellas. 

Las organizaciones populares se convierten en productoras, también, de signos y símbolos. Ellas encierran un gran potencial simbólico, porque demuestran diariamente que los trabajadores asociados y cooperando entre sí (sin dirección impuesta) pueden desarrollar relaciones sociales autónomas. 

* Signos y símbolos son categorías que aluden a la conformación ideológica de la sociedad. Asignamos especial importancia a la constitución de subjetividad en el imaginario popular para pensar la sociedad socialista. 

“Otra economía” supone la mutación generalizada de la hegemo-nía en materia de valores sociales. La explotación humana por siglos genera una cultura subordinada a la lógica del plusvalor, de la dominación capitalista y sus consecuentes asimetrías en la apropiación del producto social (material e inmaterial). El aliento a formas alternativas dentro del capitalismo, e incluso los intentos de construcción socialista, actúan como fuerzas que contrarrestan la dinámica de la iniciativa hegemónica del capital. 

El problema es transformar esa fuerza de la resistencia en vector principal de la construcción social cotidiana. Es evidentemente un asunto material expresado en la extensión de la “otra economía” y sus nuevas relaciones sociales. Pero es también, y especialmente, el reconocimiento por una parte importante de la sociedad de que se está construyendo otra sociedad, otra economía, otro sistema de relaciones sociales. Es decir, hay materialidad consciente en el pro-ceso de transformación necesaria, con lo cual aparece el desafío de construir las iniciativas o emprendimientos económicos a la par que se trabaja la conciencia de la práctica transformadora. 

El proceso de ocupaciones de empresas desarrollado en Argentina en torno a la crisis del 2001 da cuenta de una experiencia de aprendizaje en la gestión de la actividad de producción y comercialización, donde trabajadores sin ninguna práctica de gestión se encontraron ante el imperativo de administrar recursos y procesos. En rigor, ellos no tuvieron que afrontar solos el reto, ya que hubo solidaridad y asistencia profesional de personas y/o grupos de profesionales o técnicos dispuestos a confluir con la experiencia de autogestión de los trabajadores. La ocupación y autogestión de esas fábricas se convirtió en un proceso de enriquecimiento mutuo entre trabajadores y profesionales en el desarrollo de la gestión democrática. Esto se ha manifestado también en variadas formas de cooperación desarrolla-das en distintas ramas de la actividad económica. 

Puesto que la tendencia es a la repetición de conductas y hábitos que reproducen las prácticas hegemónicas, insistimos en la importancia de un proceso de construcción de subjetividades conscientes en convergencia con los proyectos económicos, a lo que denominamos como “materialidad consciente”. Por ausencia de recursos económicos y también de potencial humano, es usual una práctica de “hacer lo que se pueda y como se pueda”, privilegiando el hacer y en el camino evaluar, corregir, y en ese tránsito de prueba y error construir lo nuevo. 

Sin perjuicio del aliento a la iniciativa popular tal y como es, nuestra reflexión apunta a la programación de la dimensión educativa o cultural para el éxito de iniciativas que a priori resultan proposiciones de transformación. Así, la sistematización de la formación constituye parte inescindible de cualquier propuesta para pensar en la efectividad de una “otra economía”. 


Referencias bibliográficas 

1 Cfr. Julio Gambina: Los cambios políticos y las perspectivas de “otra economía” para los pueblos. Ponencia presentada al X Encuentro sobre Globalización y Problemas de Desarrollo. La Habana del 3 al 7 de marzo de 2008. 

2 Éric Toussaint: El segundo aliento del Foro Social Mundial. Entrevista realizada por Pauline Imbach. En www.rebelion.org. 

3 Michael Löwy: Redención y utopía. El judaísmo libertario en Europa central. El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 1997, p. 9. 

4 Carlos Marx y Federico Engels:. “El manifiesto comunista” (1848). En Obras Escogidas, t. I, Ediciones en Lenguas Extranjeras del Instituto de Marxismo – Leninismo, Moscú, 1955. 

5 Ibídem, p. 64. 

6 ________: “Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores”. En ob. cit., p. 395. 

7 Carlos Marx: El capital. t. I., vol. II, capítulo XI “Cooperación”. Ed. Siglo XXI, México, 1994, p. 400. 

8 Ibídem, p. 401. 

9 Carlos Marx: “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogidas, t. I… 

10 Cfr. Prólogo de Engels a “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogi-das, t. I,…, p. 501. 

11 Carlos Marx: “La guerra civil en Francia”. En Obras Escogidas, t. I,…, pp. 546 y 547. 

12 István Mészáros: “Socialismo: la única economía viable”. En www.emancipacion.org. 

13 Cfr. _____: El desafío y la carga del tiempo histórico. El socialismo en el siglo xxi. Ed. Vadell Hermanos Editores y Clacso, Caracas, 2007, p. 204. 

14 Michael Lowy: “Ecosocialismo, democracia y planificación”. En revis-ta Viento Sur, Sección Web. 24/06/2007, p. 3. 

15 Ídem. 

16 E. Mandel, A. Nove y D. Elson: La crisis de la economía soviética y el debate mercado/ planificación. Ed. Imago Mundi, Buenos Aires, 1992, p. 40. 

17 István Mészáros: Socialismo o barbarie. La alternativa al orden social del capital. Ed. Paradigmas y Utopías, México, 2005, p. XVI. 

18 Carlos Marx: “Trabajo enajenado”. En Manuscritos económico – filosóficos (1844). Ed. Altaya, España, 1994, p. 111. 

19 Ibídem, p.113.