Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 7 de agosto de 2017

Respuesta de la Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS a la nota de prensa del Ministerio de Finanzas y Precios.



Ing. Luis Alberto Dueñas Casal Presidente de la Asamblea General de Socios. Y designado Director General. Conocimientos y experiencia en economía, gestión de recursos humanos y comercial. dijo:

Respuesta de Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS a la nota de prensa del Ministerio de Finanzas y Precios.

4 de agosto 10.00 am: En reunión efectuada en el Ministerio de Finanzas y Precios, se informa a la Junta Directiva de Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS el contenido de la Resolución 473/2017 de fecha 24 de julio del 2017 emitida por dicho Organismo, la cual revoca la autorización de constitución concedida a la Cooperativa y ordena su disolución y extinción.

4 de agosto 5.00 pm (7 horas después): En la sede de la Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS, con absoluta RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA se da lectura en sesión extraordinaria de la Asamblea General de Socios, al contenido de la Resolución 473/2017 del Ministerio de Finanzas y Precios revocando la autorización de constitución concedida a la Cooperativa y ordenando su disolución y extinción.

4 de agosto 6.00 pm (8 horas después) Con absoluta RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA la Asamblea General de Socios dispone:

Acuerdo No. 045/2017: Impugnar en primera instancia mediante proceso administrativo la Resolución 473/2017 del Ministerio de Finanzas y Precios, considerando que se vulnera con la Resolución impugnada, un derecho de la CNA derivado de las disposiciones legales vigentes.

Acuerdo No. 046/2017: Acudir en caso necesario a la vía judicial solicitando ante la Sala de lo Civil y Administrativo del Tribunal Provincial Popular la anulación de la Resolución mencionada, solicitando la suspensión y revocación de la Resolución 473/2017 del Ministerio de Finanzas y Precios.

Acuerdo No. 047/2017: Realizar cualquier otra acción de reclamación que resulte necesaria sobre los procedimientos legales debidamente establecidos, definiendo claramente como único propósito de la misma, el restablecimiento de la condición de funcionamiento de CNA SCENIUS.

Acuerdo No. 048/2017: Continuar demostrando durante todo el proceso el apego de los socios de CNA SCENIUS a la Revolución y el Partido Comunista, en aras de evidenciar la Unidad en todo momento y bajo cualquier circunstancia, del pueblo cubano.

Acuerdo No. 049/2017: Solicitar al Partido Comunista de Cuba se interese e intermedie en el proceso como garante del cumplimiento de la legalidad socialista.

Rechazamos las insinuaciones del Ministerio de Finanzas y Precios en cuanto a que los Directivos de las cooperativas se han dado a la tarea de “difundir” la información. Los Directivos de Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS no han difundido información alguna, solo han confirmado la orden de cierre de la Cooperativa, lo cual es un hecho cierto y público.

Agradecemos al Ministerio de Finanzas y Precios la declaración de posibilidad de empleo a los socios de Cooperativa no Agropecuaria SCENIUS en el sector estatal, con absoluta RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA, transmitiremos la misma.

Esperamos que con absoluta RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA el Ministerio de Finanzas y Precios pruebe las imputaciones que sustentan la decisión tomada.

Aprobada extinción de la Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS.

Ministerio de Finanzas y Precios

Aprobada extinción de la Cooperativa No Agropecuaria SCENIUS.

El pasado viernes 4 de agosto, el Ministerio de Finanzas y Precios notificó a la Junta Directiva de la Cooperativa Scenius, la Resolución No. 473 de 2017, que dispone la revocación de constitución concedida a esta y aprueba su extinción por las reiteradas violaciones cometidas por la Cooperativa, en el cumplimiento del alcance social aprobado; documento que obra en poder de ese órgano de dirección desde ese momento.

Estas violaciones fueron detectadas por acciones de control de este Ministerio y la Contraloría General de la República en la XI Comprobación Nacional al Control Interno. En su momento fueron alertados de estos incumplimientos.

Tal y como está dispuesto en el Decreto-Ley No. 305 de 2012, las Cooperativas se disuelven ante incumplimientos de los fines y principios que sustentaron su constitución y es facultad del organismo que la aprobó.

Este es un proceso interno entre el Ministerio de Finanzas y la Cooperativa Scenius y le corresponde a la Junta Directiva de la Cooperativa llevar a cabo el proceso de discusión con los socios y aplicar lo establecido en la legislación a tales efectos.

Los socios de esta Cooperativa pueden incorporarse a actividades laborales en el sector estatal cubano. 

Esperamos que los directivos de la Cooperativa, que han estado difundiendo la información, actúen con responsabilidad y transparencia con sus miembros.

Esta Cooperativa no es la más importante en el país; existen otras de este tipo prestando servicios.

La Habana, 7 de agosto de 2017
Ministerio de Finanzas y Precios.

Comentario de HHC:  Lo resaltado es de mi parte.

Cuba Competitiva : ¿ Funcionaría la monetización de su déficit fiscal?

 Lic. Ismael Zuaznabar
Guarairarepano1@yahoo.es  Caracas 6 de agosto de 2017

Introducción

Siguiendo lo anunciado de ver los potenciales cambios del Modelo Económico Nacional y el debate existente al respecto , en sus diferentes facetas como  el papel  y tamaño del Estado, las empresas estatales y privadas, sin importar su tamaño, y evolución de las finanzas estatales y sus déficit(1), nosotros tomamos la perspectiva de buscar lo que está pasando en el mundo en estos campos, que tienen más cambios que los que la mayoría cree( 2), y  estimamos es importante considerar que los criterios de los especialistas y políticos sobre cómo usar  y hasta dónde llevar los déficit del gobierno y los impactos del déficit fiscal  y la deuda pública , en el crecimiento y desarrollo,(3) que resulta uno de los temas en discusión, al igual que los de la deuda del Estado no son homogéneos ni en sus concepciones, ni en los potenciales efectos , ni en los límites de estos déficit y los momentos – y duración- de su uso,  ya que algunos consideran es negativo el dinamismo estatal que se base en elevar la deuda pública , interna y externa, y financiar desde este los déficit productivos y sociales

Así vemos con preocupación cuando a priori se pone el déficit fiscal como un grave problema a resolver,  por el modelo cubano,  cuando otros ven como hay países que con altos niveles de endeudamiento crecen y  hasta mejoran , al menos de corto plazo, con altísimas subvenciones a sus empresas como hizo Estados Unidos en octubre de 2008(4) en medio de la crisis de 2008,  y a pesar de ello con Obama de presidente los ingresos de  los estadounidenses crecieron mientras en otros países la monetización del déficit fiscal implico/a mayor pobreza y deterioro del crecimiento tal y como está pasando en Venezuela o  existen buscando equidad social como se plantea Cuba. http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/gastos sociales-la-prioridad-del.-presupuesto-del-estado-video/

¿Porque pasa esto y qué condiciones lo determinan  y cuáles son sus límites desde 0 tendencia de Alemana y la política del Banco Central de la Unión Europea (BCE), algo no logrado, hasta más de 100% del PIB realidad estadounidense?

Ante tan complejo asunto y diversidad de posiciones, teóricas y prácticas, aun estamos estudiando las razones del éxito de un lado y del fracaso del otro , algo que quizás sirva para el  mejorar el proceso cubano, pero creemos que la informaciones brindadas a seguir son útiles en tal fin  en la búsqueda del pensamiento común y por ello además de resumir los caso de Estados Unidos y Japón vemos  un primer punto de nuestras ideas y los elementos básicos descriptivo de lo que se entiende por monetización del déficit del Estado y además quedaría por ver el caso de Alemania y Francia   países mas contralados en relación a sus déficits y donde también resulta importante destacar que este equilibrio no ha eliminado el crecimiento de la pobreza dentro de los parámetros de la evaluación de sus dinámicas ciudadanas.

El Quantitative Easing

Es una forma indirecta de monetizar deuda, y se estima que,  tiene dos etapas: Primero imprimir dinero para que los Bancos Centrales a su vez compren deuda soberana ya emitida , o segundo el Banco Central imprime billetes y se los entrega al estado para financiar su presupuesto. Ambos métodos aparentemente no es lo mismo No es pero (a efectos prácticos) sí lo es pues crece la esfera y magnitud de la circulación monetaria por las acciones financieras el gobierno y su ente emisor.
A lo largo de la Historia de la Economía, han habido numerosos casos en los que la monetización de la deuda (o incluso del déficit si lo hay) -"debt monetized" o "seigniorage" como dicen los anglosajones- ha conducido a un desastre económico , aunque no en todos los casos se aprecia tal efecto, sobre todo si se realiza en economías fuertes y con altos niveles de producción y crédito subjetivo internacional, pues en tales casos los elementos subjetivos y de confianza puede actuar a favor o en contra de tales políticas, de emisión monetaria ya que las expectativas de los tenedores de dinero tienen que ver mucho con sus resultados.
Hay indicios de que la confianza estimula el ahorro y la inversión en vez del gasto y consumo del dinero emitido y esto ayuda al crecimiento y la desconfianza tiene efectos contrarios, contribuyendo a esto la acertividad y claridad de las políticas económicas generales y la monetaria en particular.
Por igual no sabemos si la concepción del papel neutro del estado en la economía,  doctrina neoliberal con sus variantes, antiguas y modernas, está detrás del intento de criticar a aquellos gobiernos con déficit y propugnar el necesario equilibrio en sus finanzas publicas y modelos, cuando la gran mayoría no lo logra y olvidan que el papel estatal es muy importante en el desarrollo y crecimiento y la historia así lo confirmas ya que “los principales avances en las últimas décadas así lo testimonia: “En el desarrollo de la aviación, la energía nuclear, los ordenadores, Internet, la biotecnología y los actuales desarrollos en la tecnología verde, es y ha sido el Estado –y no el sector privado- el que ha arrancado y movido el motor de crecimiento, gracias a su disposición de asumir riesgos en áreas donde el sector privado ha sido demasiado adverso al  riesgo” y todo esto no se puede lograr sin recursos del gobierno. (El estado emprendedor. Cuba Economía 5 de agosto de 2017)

Uno de los ejemplos más conocidos de un desastre hiperinflacionario es la malograda y convulsa República de Weimar alemana, que acabó arrastrando al mundo entero al desastre de la Segunda Guerra Mundial. Otro ejemplo, el más reciente que conozco, puede ser el de la hiperinflación sufrida por Zimbawe en 2007-2008, que acabó en niveles del 2.600% mensual (sí, leen bien, mensual), como queda explicado en el material de esta conferencia de la universidad de Harvard.  http://www.hks.harvard.edu/fs/jfrankel/ap1120/is/l9/-seignorage.pdf
Hay decenas de ejemplos más pero  sin embargo no hay casos que puedan servir de ejemplo irrefutable de que una monetización masiva de la deuda gubernamental puede acabar trayendo progreso económico y socioeconómico, como algunos predican tan alegremente sin aportar ningún caso realmente ilustrativo.
El más emblemático que conozco es el de Venezuela después de 2012 con una caída sorprendente del PIB de un 35%, con una inflación de más del 500-700% en 2016 y cálculos del FMI de 1333% en 2017 y mas del dos mil por ciento en 2018, caída del PIB este año de 12% para el organismo financiero internacional del 12%( CEPAL da 7,2%) y un tipo de cambio controlado desde 2003, que no ha protegido las reservas internacionales, por debajo de los 10 mil millones de dólares total, con más del 70% no liquidas y con un cambio negro que HCF  dejo entre 20-24 bsf/dólar y ya ronda los 20 mil adelantándose todos los pronósticos que esperaban este nivel para fines de año.
Parece que algunos olvidan que el papel moneda (lean "papel" con todo el énfasis que puedan) no tiene más valor que la confianza que sus portadores tienen en las políticas del Banco Central que lo emite y esto no se puede olvidar en los análisis de cada caso en particular, sobre todo donde hay políticas monetarias restrictivas  o doble circulación monetaria.
Estados Unidos

Es de destacar que cuando Obama   tomo el gobierno en enero de 2009 la tasa de desempleo rondaba  el7,8%, http://data.bls/timeseries/lns140000 y en los próximos tiempos  creció  hasta el 10% en octubre del mismo año y después  bajo  poco a poco hasta alcanzar la cifra de un 4,6% en noviembre de 2016. Es decir, podemos decir que en Estados Unidos  casi llego al pleno menos en unos pocos puntos muy afectados por la competencia de productos importados y también en este tiempo los ingresos reales de los trabajadores subieron,  http://www.bls.gob/news.relas/wkyeng.t01.htm y así en el primer trimestre de 2009, los ingresos medios semanales de un trabajador eran de 732, mientras que los del tercer trimestre de 2016 se estimaron en 834 dólares. http://www.elblogsalmon.com/entorno/porque-hay-gentes-que-a-pesar-de-todo-apoya-a-trump
El balance final de si creció o no el bienestar medio del país se ve en términos reales, utilizando los dólares de 1982-1984 como base, las cifras son de 345 y 347 en ambos casos se apreciara que el  poder adquisitivo ha crecido, aunque poco el PIB, aumento desde que Obama entró al poder con la recesión cuando paso de los 14383,9 miles de millones de dólares en enero de 2009 a los 18675,3 miles de millones en julio de 2016, y la economía se pudo considerar en recesión en 2009, pero no  dejo de crecer desde 2010 hasta el fin de su mandato.
 Estas cifras buenas están no obstante condicionadas, porque este crecimiento del empleo y de los salarios no se consiguió sin una emisión  enorme de deuda por parte del gobierno federal, que se  endeudo más en los ocho años de Obama que en los cien años anteriores.
La deuda pública suponía alrededor del 77% del PIB per cápita en el primer trimestre de 2009, mientras que  al final del mandato demócrata  alcanzo más del 104% del PIB de Estados Unidos. Es cierto que la deuda había ido creciendo durante la administración de George W Bush, pero no al ritmo que lo ha hecho bajo Obama. Obama va a dejar un país mucho más endeudado de lo que se lo encontró y los próximos presidentes tendrán que resolver el problema.

En este punto nos preguntamos lo siguiente esperando encontrar/mos respuesta para aquellos que quieren lograr el equilibrio fiscal en sus países.
1-    Si en 2009 la deuda pública de Estados Unidos era el 77% del PIB y Obama lo dejo sobre el 104% a fines de 2016:¿ qué características tiene la economía estadounidense que les permite tener tales déficit financieros y fiscales del gobierno y lograr mejoras en el nivel de vida de sus ciudadanos , en comparación pre crisis de 2008 y además el dólar se fortaleció frente al euro y otras monedas internacionales?
2-   2-¿Que efectos tiene estos desequilibrios en la relación economía real y ficticicia estadounidense y global?
3-   ¿Es repetible este esquema en países de menor nivel de desarrollo si vemos el ex presidente Obama financio sus déficit con mas emisiones monetarias?
Japón

El Banco Central de Japón  recientemente puso en marcha esta medida porque, aunque sea de forma indirecta, lo que supone en la práctica es que la rentabilidad exigida a la deuda por los mercados baja (sube el precio de los títulos de deuda pública), lo cual redunda en unos costes de financiación sensiblemente más baratos para el estado. Por lo tanto, con este pequeño vericueto financiero, al fin y al cabo y en cierta manera, se está monetizando la deuda estatal (y potencialmente su déficit los casos en los que el estado de turno lo tenga).
El resultado de la masiva y desproporcionada Abenomics ha dejado un regusto amargo en no pocos operadores y dirigentes del país del sol naciente. Puede ser discutible que, por ejemplo, un efecto positivo podría ser que, efectivamente, la bolsa nipona ha experimentado una importante revalorización, que el yen se ha depreciado teóricamente favoreciendo las exportaciones japonesas, etc. Pero una cosa está muy clara: la macroeconomía japonesa sigue sumida en la letanía que lleva experimentando desde hace décadas. Lo pinten como lo pinten, a la vista de las promesas que se lanzaron al vuelo cuando se anunció la Abenomics a bombo y platillo, efectivamente podemos decir que esta política no ha cumplido sus principales expectativas (ni tampoco parte de las no principales).
El hecho es que las asimetrías de Japón, se han exacerbado con el QE a la oriental.http://www.forbes.com/sites/jareddilian/2017/07/10/japan-has.entered-thre-next-phase-unlimited-money-printing
 De hecho, el Banco de Japón por ejemplo ha pasado a tener en balance un increíble porcentaje de los bonos estatales, que ya va por el astronómico 40% y con tendencia claramente al alza. También el Banco de Japón es el poseedor mayoritario de títulos de ETFs (Equity Traded Funds o Fondos Cotizados). Para poner el broche de optimismo malogrado, además los operadores del mercado aseguran que con este nivel de intervención (y posesión) del Banco de Japón en los mercados, éstos funcionan de manera muy deficiente y consideran entonces que  la tendencia sólo apunta a que la situación siga empeorando.
Notas
(1)- Cuba difícil fiscal

En el anteproyecto de presupuesto del Estado para 2014, se planteo un crecimiento del PIB del 2,2% y un déficit fiscal del 4,7% del PIB. Un 70% de este déficit debía financiarse con emisión secundaria y un 30% con emisión primaria, en ambos casos en bonos pagaderos a 20 años, con una tasa de interés media anual del 2,5% y comprados por la banca comercial y el banco central, respectivamente. Sin embargo, los datos estimados indican que, al terminar el año, el déficit fiscal fue del 4,1% del PIB. 

El comportamiento del ejercicio fiscal durante el año  2015, cuyo déficit se estimo en un 5,7 % del PIB, de un 6,2 % previsto en la Ley del Presupuesto del 2015.

El déficit fiscal de 2015 correspondió  en su mayoría a un déficit corriente, aunque el gasto y transferencias de capital se incrementan de manera significativa (30,3%). Si bien una parte significativa del gasto corriente se destina a incentivar la producción local de bienes, un monto relevante se dedica a la actividad no presupuestada 2. 

 En 2016 los ingresos brutos al Presupuesto alcanzaron 51 mil 396 millones de pesos, aunque se produjo un incumplimiento del 3,4%  por servicios externos, dividendos empresariales y ventas liberadas de alimentos.

Los Ingresos Tributarios ascendieron a 37 mil 876 millones de pesos, cifra similar a la aprobada, concentrándose el 89 % en la Empresa Estatal Socialista, reafirmando su papel para el sustento de los logros sociales de la Revolución.

Se identifica que la planificación no siempre se ajusta a las potencialidades existentes, en algunos casos no se utiliza el sistema de normas establecidos por el Ministerio de Finanzas y Precios, unido al deficiente registro contable e insuficientes análisis de los presupuestos en los órganos colegiados de dirección.
Al cierre del período que se liquida, 67 empresas terminan con pérdidas por un monto de 297 millones de pesos, de las cuales 60 tenían planificadas utilidades y de ellas el 67 por ciento pertenecen al Ministerio de la Agricultura.

El superávit previsto en los presupuestos locales se sobre cumple en once provincias y en su conjunto alcanzaron 3 mil 385 millones 900 mil pesos, lo que significó un sobre cumplimiento del 46 % del presupuesto actualizado.

El Déficit Fiscal ascendió a 6 mil 126 millones de pesos, inferior al aprobado en 97 millones de pesos y representó el 6,8 % del PIB estimado a precios corrientes; habiéndose previsto un 7,1 por ciento.

El Ministerio de Finanzas y Precios  buscando mejorar estos indicadores se plantea reforzar sus acciones de control funcional al presupuesto y se parte de los resultados obtenidos en las auditorías practicadas por la Contraloría General de la República que permiten identificar que las principales deficiencias están relacionadas con :

  • ·         El control y gestión de los recursos materiales y financieros,
  • ·   Actuar incorrecto de algunos cuadros por desconocimiento o indisciplina, deficiencias en el funcionamiento de los órganos de dirección,
  • ·         Insuficiencias en las conciliaciones,
  • ·         Falta de preparación de profesionales y técnicos,
  • ·         El no completamiento de las plantillas e inestabilidad del personal que labora en las áreas económicas, especialmente de las direcciones globales de la economía en los territorios, entre otras que ponen de manifiesto las reservas y posibilidades que tenemos para seguir avanzando en materia de control.
La comisión de la ANPP considera que el presupuesto liquidado DE 2016 responde a la Ley aprobada; requiriéndose pasar a un nivel superior en su planificación, ejecución y control, para lo cual cada implicado debe adoptar las medidas necesarias y por eso la comisión propuso a la Asamblea Nacional del Poder Popular, aprobar las siguientes recomendaciones ante los Organismos de la Administración Central del Estado, OSDE y las administraciones locales.
  • ·         Incrementar la exigencia que garantice el respeto y la disciplina en el cumplimiento de lo dispuesto en la Ley del Presupuesto y demás normas complementarias, significando la correspondencia entre ejecución presupuestaria y de caja, el registro oportuno, la gestión y control de los recursos.
  • ·         Adoptar medidas que garanticen la transparencia y razonabilidad en las relaciones contractuales y legitimidad de los pagos que se realicen entre entidades del sector estatal y en particular con las diferentes formas de gestión no estatal.
  • ·         Que el Ministerio de Finanzas y Precios continúe exigiendo en la disciplina de los aportes del superávit de las cuentas distribuidoras provinciales y municipales con el objetivo de alcanzar una mejor gestión del presupuesto.
  • ·         Los Ministerios de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios con los Organismos de la Administración Central del Estado y los Consejos de Administración Provinciales, realicen un estudio sobre las causas de los sobre cumplimientos excesivos de las utilidades en algunas empresas del país, en función de prevenir cualquier desviación.
  • ·         Que los Ministerios de la Agricultura, Energía y Minas, Industria Alimentaria, Transporte, Informática y Comunicaciones, Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Industria, Turismo, Salud Pública, Construcción y los Consejos de la Administración Provinciales de Holguín, Matanzas, Camagüey, Guantánamo y Pinar del Río de conjunto con sus Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial, en los casos que corresponda, por tener empresas con pérdidas, informen a la Asamblea Nacional del Poder Popular en el X Período Ordinario de Sesiones, del resultado de las medidas aplicadas y su efectividad para revertir la situación.
  • ·         Intensificar el trabajo de todos los OACE, OSDE y Consejos de la Administración, en el control y gestión de los Inventarios, asegurando que en la conformación del proyecto de Presupuesto para el 2018, éstos se consideren como primera fuente, así como se presenten propuestas y soluciones para la reducción de los de lento movimiento y ociosos, sustentados en análisis objetivos sobre la base de la determinación y aplicación de normas de consumo y reaprovisionamiento según las características y necesidades objetivas de las entidades.
 (2)-Cantidad récord de economías realizaron reformas empresariales

En el informe Doing Business 2017 se concluyó que en 2016 137 economías en todo el mundo implementaron 283 reformas de las regulaciones empresariales http://blog.woldbank.org/opendata/eastasapacific/chart-137-economies-implemented-283-bussines-reforms-last-year.

Esto representa un aumento de más del 20 % en comparación con el año2015. Las reformas abarcan áreas como apertura de un negocio, pago de impuestos, obtención de crédito y registro de propiedades y en particular, los 54 de los países más pobres del mundo http://bancomundial.org pusieron en práctica 113 reformas, y Nueva Zelandia ocupó el primer lugar (i) http://www.doingbussines.org/rankingen la facilidad para hacer negocios entre 190 economías.

(3)-Algunos efectos macroeconómicos del déficit público

A-El aumento del gasto y del déficit público podría provocar en una economía de libre mercado una reducción simultánea de la inversión privada, debido, sobre todo, a la presión alcista que ejercen sobre los tipos de interés desestimulo financiero a la inversión. Este fenómeno se conoce como efecto crowding-out.
B-El déficit público provoca presiones alcistas sobre la inflación, por cuanto supone un incremento sustancial de la demanda agregada de la economía y si no se suple esta con producción/importaciones el problema del déficit financiado con emisiones monetarias puede hacer crónico el tema inflacionario.
C-Un aumento del déficit público contribuye al deterioro de la cuenta corriente (XN) al provocar un aumento de los precios nacionales y una apreciación del tipo de cambio nominal, a pesar de que exista un control de cambio pudiéndose dar entonces un sistema de cambio paralelo donde se busque el valor implícito de la moneda local, o sea entre la masa de dinero en circulación y las reservas monetarias de la nación.

D-Un déficit presupuestario estatal elevado y continuo podría restringir las posibilidades de utilización de la política presupuestaria como impulsora del crecimiento, según las políticas keynesianas y si se da de forma permanente el efecto multiplicativo del gasto publico tiende a caer y depender de la relación inversa con la inflación e incluso llegar a cero.

E-El incremento del déficit y de la deuda pública acumulada supone un legado intergeneracional
    • El pago de intereses y de la deuda emitida el Estado procederá a una subida general de los impuestos
    • El déficit público afecta negativamente al crecimiento futuro de la economía al penalizar la inversión
    • Al amortizar la deuda a los inversores extranjeros se producirá una transferencia de recursos hacia el exterior
Respecto al caso cubano algunas preguntas que se hacen son las siguientes

1-¿Pudieran servir estos datos como la evidencia concreta que justificase la necesidad de emprender cuanto antes una reforma empresarial que permita eliminar el carácter parasitario de entidades estatales que se supone que no sean una carga presupuestaria?

2-¿Qué tipo de noción es la que impide atacar de frente el enorme freno que representa para el desarrollo nacional el vasto subsidio empresarial estatal que hoy existe en el país? http://elestadocomotal.com/2017/07/18/el-presupuesto-de-cuba-entre-la-excelencia-social-y-el-saco-roto-empresarial/

3-¿Qué relaciones se establecen en el programa de desarrollo entre crecimiento y déficit fiscal?
4-¿Que reglas fiscales que limiten el déficit público serán establecidas o sea   las leyes que obliguen a mantener el presupuesto equilibrado  o que fijen un límite máximo al déficit público?
Considérese que estas normas constituyen una forma de autocontrol estatal, ya que  ayudan a
  • ·         Reforzar la credibilidad  fiscal del estado
  • ·         Limitar la tendencia hacia la aplicación de políticas fiscales insostenibles
  • ·   Permitir la aplicación de políticas fiscales anti cíclicas mediante el funcionamiento   controlado de los estabilizadores  económicos nacionales
(8) -Los déficit del gobierno estadounidense

En octubre de 2008 , en plena lucha por la silla presidencial el Senado de Estados Unidos aprobó el rescate financiero de 700 mil millones de dólares de Wall Street, y grandes empresas , sentando las bases para una nueva votación en la Cámara de Representantes, tras el rechazo anterior (  ). La versión del Senado de rescatar la economía local a costa de multiplicar el déficit federal, incluyo seguros gubernamentales más altos de los depósitos bancarios y aproximadamente 150 mil millones de dólares en reducciones tributarias personales y empresariales. También propuso un cambio en las normas de contabilidad, que provocaría que las empresas informasen el valor de mercado de sus activos aunque no tuviesen planes de venderlos.

El resultado de la votación fue de 75 votos contra 24 y el Líder de la Mayoría del Senado, Harry Reid, afirmó que ambas partes habían superado la política partidista para enfrentar la crisis de la Burbuja Financiera en plena expansión.

El senador Reid dijo entonces: "Esta noche hubo una unión bipartidista en el Senado para afrontar uno de los desafíos económicos más críticos que este país haya vivido. Y le hemos enviado un mensaje claro a los estadounidenses, a todos los estadounidenses: que no permitiremos que nuestra economía fracase. Este no es un proyecto de ley perfecto, de ninguna manera. Todos lo sabemos. Pero es mucho mejor que el que recibimos originalmente, y se le han hecho mejoras porque hemos trabajado juntos. Este no es un proyecto de ley demócrata, ni un proyecto de ley republicano, es nuestro proyecto de ley".
Los senadores Barack Obama, John McCain y Joe Biden regresaron a Washington de sus recorridos electorales para la votación. Obama habló en el Senado, donde instó a que se aprobara el rescate financiero.

El senador Barack Obama planteo: "Miles de empresas podrían cerrar, millones de puestos de trabajo podrían desaparecer, y luego podríamos entrar en un período de recesión largo y doloroso. En otras palabras, esta no es simplemente una crisis de Wall Street, es una crisis de Estados Unidos. La economía estadounidense necesita este plan de rescate".

Antes de regresar al Capitolio, McCain prometió a sus seguidores de Missouri que tomaría medidas enérgicas contra Wall Street.

El senador John McCain  señalo : "Como Presidente también actuaré de inmediato con reformas para restablecer la justicia, la integridad y la sensatez financiera de las instituciones que nos han fallado en Wall Street. Aplicaremos nuevas normas en Wall Street para poner fin al frenesí de especulaciones de personas que juegan con el sistema, y para asegurarme de que esta crisis nunca se repita". www.democracynow.org/es/2008/10/2/titulares/senate_oks_700-millones-dolares.html

Lo que viene después del debate

Eileen Sosin Martínez • 7 de Agosto, 2017


LA HABANA. Haga usted el siguiente ejercicio: párese en una cola, en una parada, en una esquina… y escuche sobre qué conversan las personas. En la mayoría de los casos, estarán hablando de política. Porque la alimentación, el estado del transporte, lo que dicen o no dicen los medios, el salario, los cambios… son temas políticos.

En principio, esto desmiente el criterio de que a la gente no le importa, no saben o no quieren. Por ejemplo:

“Todo el mundo levanta la mano, todo cumplido, no sé cuántos miles de litros de leche, ¿y al final…?”.

“¿Tú crees que hay que esperar al 26 de julio para pintar una escuela, vender más comida y que la gente esté contenta…?”.

O para zanjar una discusión en una guagua:
Desmayen eso, caballeros. Piensen en las cosas buenas que vienen; mira, los chavistas ganaron la Constituyente.
Seguro, y vamos a seguir teniendo petróleo…

Y sobre las nuevas medidas que limitan el cuentapropismo: “En fin, pa’ joder na’ má’ (sic)… Y pa’ atrás como el cangrejo”.

Varios expertos coinciden en señalar la evolución –alrededor de 10 años hacia acá- en cuanto al surgimiento de mayores espacios de discusión pública. Instituir el debate como un factor de equilibrio social, necesario, importante, “normal”, ha sido propiciado por el presidente Raúl Castro en sus discursos.

Respecto a los temas del vox populi, por momentos pareciera que conviven dos planos de preocupaciones. En entornos académicos e intelectuales la agenda abarca opciones políticas, la velocidad y calado de la actualización, las expectativas e incertidumbres respecto al relevo de 2018…

Por otro lado, a nivel del ciudadano común, los asuntos cotidianos, concretos, tal vez resulten los más determinantes. Durante el pasado período de rendición de cuentas del delegado a los electores (del primero de noviembre al 30 de diciembre), los planteamientos más repetidos tenían que ver con el abastecimiento de agua, la reparación de calles y aceras, la recogida de basura, el alumbrado y el transporte públicos.

Sin embargo, las asambleas de rendición de cuentas, uno de los espacios más democráticos del sistema político cubano, solo tuvieron una asistencia del 66 por ciento, según fuentes de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

¿Por qué la discusión callejera apenas logra encausarse en canales y espacios oficiales? “Arriba” –el gobierno, las instituciones- y abajo muchas veces hablamos de lo mismo. Entonces, ¿qué es lo que pasa en el medio?

“Si te dicen que hables, y es solamente para saber qué dijiste, eso la gente lo aprende en dos reuniones: a la tercera se quedan callados. No es ‘desidia popular’; se llama inteligencia, la gente aprende la lección”, opina un jurista.

Cierta vez tuve que cubrir el balance anual de una empresa de arquitectura. Las intervenciones de los trabajadores giraban en torno a la estimulación, el transporte obrero, las no-condiciones de las oficinas… A la riposta, los jefes desencadenaron la jerga burocrática y cansina del “se está valorando”, la falta de recursos, el bloqueo, los indicadores productivos, bla, bla, bla…

El cuento termina a la manera conocida: todos se aburrían como hongos, luego aprobaron el informe, aplaudieron y se fueron a almorzar. Al salir, la gente seguía machacando sobre los temas que le complican la existencia. Fin.

No es ocioso recordar que un proceso como el cubano se sustenta –si, solo si- en el consenso y el apoyo popular; que no hay socialismo sin participación de los trabajadores, sin “cosa pública” saludable, efectiva, funcional. Para ello, el debate sería un primer paso ineludible; en términos matemáticos: condición necesaria pero no suficiente.

Basta repasar los foros online de algunos medios nacionales (por ejemplo, días atrás, en el caso de las licencias congeladas). La gente se desgañita, cuestiona, reclama que le consulten las decisiones. Y se reiteran exponencialmente los “cómo es posible” y “usted perdone, pero no estoy de acuerdo”.

Uno esperaría que después de tanto deliberar, tantas opiniones, naciera algún resultado. Por supuesto, el debate no construye casas ni siembra papas. Sin embargo –al igual que el trabajo, el esfuerzo-, debería tener un objetivo más allá de sí mismo; debe ser para algo, para llegar a alguna parte.

De lo contrario, muchos creerán –como de hecho lo creen- que no vale la pena molestarse, que todo se resume en catarsis colectiva, pura sofística. Se trata de una idea peligrosa, más cuando quedan por delante unas elecciones que serán definitivas, y una reforma constitucional.

Francisco Aruca, fundador de Progreso Semanal, veía –hace 30 años- una de las principales contradicciones de la Revolución en lo siguiente: el pueblo ha recibido una educación de alto vuelo, la cual a su vez forma unas expectativas y una visión del mundo. Qué pasaría entonces cuando la gente comience a pensar y a exigir en base a esa educación porque no hay respuestas simples a problemas complejos.

Los tiempos de los sistemas políticos no son iguales a los tiempos de las personas; la gente de hoy no tendrá una segunda oportunidad para cambiar lo que debe ser cambiado. Ahora es cuando.

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domingo, 6 de agosto de 2017

Proyecto traza plan de manejo para la segunda cuenca de Cuba


El área del río Zaza ocupa 37 por ciento de la superficie de la provincia de Sancti Spíritus, ubicada en el centro cubano.




El río Zaza, la segunda cuenca más extensa de Cuba.Foto: Archivo IPS-Cuba

La Habana, 6 ago.- Un proyecto de colaboración internacional busca y profundiza en los problemas de los bosques, agua, suelo y la diversidad biológica en una porción del río Zaza para proponer acciones de manejo integrado para toda la segunda cuenca más extensa de Cuba, ubicada en la provincia central de Sancti Spíritus.

Desarrollada por el Ministerio de la Agricultura con el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza WWF-Holanda, la iniciativa continúa acciones precedentes dirigidas a reducir la degradación de los bosques, uso ineficiente de las aguas, pérdida de la diversidad biológica y el desconocimiento de los pobladores y entidades estatales sobre la protección y el manejo sostenible de los recursos naturales.

Y la prensa local observa otros males en la zona como la extracción ilegal de arena en las márgenes de las corrientes fluviales, los vertimientos de residuales de la porcicultura y la existencia de focos contaminantes.

“Por las afectaciones ambientales, amplia actividad económica e importancia social, esta cuenca con un área total de 2.413 kilómetros cuadrados (el 12,2 por ciento del territorio nacional) fue seleccionada por el gobierno cubano en 1998 como una de las 11 cuencas de interés nacional”, explicó la coordinadora del proyecto Georgina Díaz.

La primera fase, emprendida desde 2016 con la participación del Fondo Nacional de Desarrollo Forestal, tenía como objetivos seleccionar la subcuenca representativa –la del río Tuinucú-, construir la línea base de los principales problemas en los recursos bosques, agua y suelo, y elaborar una propuesta de manejo”, explicó la especialista de la Dirección Forestal, flora y fauna silvestre de la cartera agrícola.

Con un monto de 75.000 euros y radio de acción básicamente en los municipios de Fomento y Cabaiguán, esa etapa involucra desde 2016 a personas naturales y jurídicas que viven y trabajan en el área, Unidades Básicas de Producción Cooperativa, Cooperativas de Créditos y Servicios, Cooperativas de Producción Agropecuaria y la Empresa Agroforestal.

Una de las tareas que tenía que cumplir el proyecto, que concluye este año, era realizar ocho recorridos de campo para validar los resultados de estudios previos y que se actualizara la información.


Zaza se localiza en la provincia central cubana de Sancti Spíritus. Foto: Archivo IPS-Cuba

En muchos casos, apuntó Díaz, la información obtenida coincidió con la que habían arrojado con anterioridad estudios como Potencialidades de reforestación de la cuenca Zaza, que fue realizado por la estatal Empresa de Proyectos e Ingeniería de Sancti Spíritus, y el Ordenamiento Territorial de la cuenca. En otros casos, se ha completado y actualizado la información preexistente.

Aunque aún falta concluir las versiones definitivas de los informes de resultados, como parte de este programa se han hecho análisis de calidad de agua, cobertura forestal, dónde está el nacimiento del río y en qué condiciones está.

“Si bien el río nace fuera de la provincia de Sancti Spíritus, consideramos importante ir al lugar y comprobar que esa zona está bien conservada, porque todas las acciones que se realicen en la parte alta de la cuenca repercuten en las partes media y baja”, recalcó.

“La segunda etapa, en proceso de elaboración y también con WWF-Holanda, incluiría las acciones que son necesarias para mitigar, revertir y eliminar los problema que detecte el diagnóstico”, amplió.

“El nuevo proyecto se llamará Manejo integrado de los recursos naturales, en el que el agua es el elemento integrador del bosque, el agua y el suelo”, adelantó la coordinadora sobre la fase considerada como la más importante porque incluirá las mejoras de la cuenca.

“Las acciones que incluye la próxima fase tendrán que ver con el incremento del área cubierta de bosques, la reforestación de la faja forestal hidrorreguladora, medidas de conservación de suelos, y acciones de capacitación, divulgación, educación ambiental, manejo de los ecosistemas forestales, paisaje y áreas protegidas”, anunció.

A su juicio, el diagnóstico de los recursos naturales bosque, agua y suelo y de la biodiversidad permitirá no solo trazar acciones encaminadas mitigar o resolver los problemas de la cuenca sino que brindará una posibilidad de extender la iniciativa a otras cuencas hidrográficas con características y problemas similares. (2017)

¿Porqué los pobres votan a la derecha?

Tras cada nueva elección, la misma sensación de sorpresa. ¿Cómo explicar que una masa de electores pobres se desplace a las urnas para aportar su apoyo a los mismos que proponen en primer lugar reducir los impuestos de los ricos. En su prefacio al libro de Thomas Frank, Pourquoi les pauvres votent à droite ? (Porqué los pobres votan a la derecha?), Serge Halimi da elementos para analizar esta paradoja que está lejos de ser solo americana o francesa.

Serge Halimi, Viento Sur

En noviembre de 2004, el Estado más pobre de los Estados Unidos, Virginia Occidental, reeligió a George W. Bush con más del 56% de los votos. Luego no ha dejado de apoyar a los candidatos republicanos a la Casa Blanca. Sin embargo, la New Deal había salvado a Virginia Occidental durante los años 1930. El Estado permaneció como bastión demócrata hasta 1980, hasta el punto de votar entonces contra Ronald Reagan. Sigue siendo aún hoy un feudo del sindicato de mineros y recuerda a veces que “Mother Jones” figura del movimiento obrero americano, tomó parte en él. Entonces, ¿Virginia Occidental es republicana? La idea parecía tan estrafalaria como imaginar ciudades “rojas” como Le Havre o Sète “cayendo” en manos de la derecha. Justamente, esta caída se ha producido ya… Pues la historia americana no deja de tener resonancias en Francia.

Más que en Virginia Occidental, Thomas Frank ha investigado en su Kansas natal. La tradición populista de izquierdas fue también viva allí, pero su desaparición es más antigua. Allí ha visto como se cumplía el sueño de los conservadores: una fracción de la clase obrera procura a éstos los medios políticos para desmantelar las conquistas arrancadas anteriormente por el mundo obrero. La explicación que Frank plantea no es solo -no estrictamente- religiosa o “cultural”, ligada al surgimiento de cuestiones susceptibles de oponer dos fracciones de un mismo grupo social -hay que pensar por ejemplo en el aborto, el matrimonio homosexual, la oración en las escuelas, la pena de muerte, el tema de las armas de fuego, la pornografía, el lugar de las “minorías”, la inmigración, la discriminación positiva… Cuando el movimiento obrero se deshace, la lista de estos motivos de discordia se alarga. Luego la vida política y mediática se recompone alrededor de ellos. La derecha americana no ha esperado a Richard Nixon, Ronald Reagan, George W. Bush y el Tea Party para descubrir el uso que podría hacer de los sentimientos tradicionalistas, nacionalistas o simplemente reaccionarios de una fracción del electorado popular. Recurrir a ellos le parece tanto más ventajoso en la medica en que opera en un país en el que los impulsos socialistas han permanecido frenados y el sentimiento de clase menos pronunciado que en otras partes.

Frank explica otra paradoja, que no es específicamente americana, y que incluso lo es cada vez menos. La inseguridad económica desencadenada por el nuevo capitalismo ha conducido a una parte del proletariado y de las clases medias a buscar la seguridad en otra parte, en un universo “moral” que, por su parte, no se alteraría demasiado, incluso que rehabilitaría comportamientos antiguos, más familiares. Estos cuellos azules o estos cuellos blancos votan entonces por los Republicanos pues los arquitectos de la revolución liberal y de la inestabilidad social que deriva de ella han tenido la habilidad de poner en primer plano su conservadurismo en el terreno de los “valores”. A veces su sinceridad no está en cuestión: se puede especular con los fondos de pensiones más “innovadores” a la vez que se está en contra del aborto. La derecha gana entonces en los dos tableros, el “tradicional” y el “liberal”. La aspiración a la vuelta al orden (social, racial, sexual, moral) aumenta al ritmo de la desestabilización inducida por sus “reformas” económicas. Las conquistas obreras que el capitalismo debe desmantelar pretextando la competencia internacional son presentadas como otras tantas reliquias de una era pasada. Incluso de un derecho a la pereza, al fraude, al “asistenciado”, a la inmoralidad de un cultura demasiado acomodaticia con los corporativismos y las “ventajas adquiridas”. La competencia con China e India (ayer, con el Japón y Alemania) impone que el disfrute deje paso al sacrificio. ¡Atención por tanto a quienes han desnaturalizado el “valor trabajo”! En Francia, un político de primera línea dirigió al “espíritu de mayo 68” una denuncia de este tipo. Se convirtió en presidente de la República. Y aspira volver a serlo.

Al otro lado del Atlántico, la dimensión religiosa ha propulsado el resentimiento conservador más que en Europa. Ha procurado a la derecha americana numerosos reclutas en el electorado popular, que han reforzado luego la base de masas de un partido republicano sometido al control creciente de los ultraliberales y de los fundamentalistas cristianos. Desde finales de los años 1960, se observa este movimiento de politización de la fe. En enero de 1973, cuando la sentencia “Roe vs Wade” del Tribunal Supremo legaliza el aborto, millones de fieles, hasta entonces poco preocupados por el compromiso político y electoral, se implican en el asunto. ¿Han sido ultrajadas sus convicciones más sagradas? El Estado y los tribunales que han autorizado eso son instantáneamente golpeados por la ilegitimidad. Para lavar la afrenta, los religiosos se esforzarán por reconquistar todo, convertir todo: la Casa Blanca, el Congreso, el gobierno de los Estados, Tribunales, medios. Les será preciso expulsar a los malos jueces del Tribunal Supremo, imponer mejores leyes, más virtuosas, elegir jefes de Estado que proclamen que la vida del feto es sagrada, imponer los “valores tradicionales” a los estudios de Hollywood, exigir más comentaristas conservadores en los grandes medios.

Pero, ¿cómo no ver entonces que algunas de las “plagas” denunciadas por los tradicionalistas -el “hedonismo”, la “pornografía”- están alimentadas por el divino mercado? Es sencillo: desde 1980, cada uno de los presidentes republicanos atribuye la “quiebra de la familia” a la decadencia de un Estado demasiado presente. Sustituyendo su “humanismo laico” a la instrucción y a la asistencia antaño dispensados por los vecindarios de barrio, las organizaciones de caridad, las Iglesias, habría socavado la autoridad familiar, la moralidad religiosa, las virtudes cívicas. El ultraliberalismo ha podido así fusionarse con el puritarismo.

Aunque un registro así no sea completamente extrapolable a Francia, también Nicolas Sarkozy abordó la cuestión de los valores y de la fe. Autor en 2004 de un libro titulado La République, les religions, l’espérance, en él proclama: “Considero que, todos estos últimos años, se ha sobreestimado la importancia de las cuestiones sociológicas, mientras que el hecho religioso, la cuestión espiritual, ha sido en gran medida subestimadas. (…). Los fieles de las grandes corrientes religiosas (…) no comprenden la tolerancia natural de la sociedad hacia todo tipo de grupos o de pertenencias o comportamientos minoritarios, y el sentimiento de desconfianza hacia las religiones. ¡Viven esta situación como una injusticia! (…) Creo en la necesidad de lo religioso para la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro siglo. (…) La religión católica ha jugado un papel en materia de instrucción cívica y moral durante años, ligado a la catequesis que existía en todos los pueblos de Francia. El catecismo ha dotado a generaciones enteras de ciudadanos de un sentido moral bastante agudo. Entonces se recibía una educación religiosa incluso en las familias no creyentes. Esto permitía adquirir valores que contaban para el equilibrio de la sociedad. (…) Ahora que los lugares de culto oficiales y públicos están tan ausentes de nuestras barriadas, se mide en qué medida este aporte espiritual ha podido ser un factor de sosiego y qué vacío ha creado al desaparecer”.

“Comportamientos minoritarios” (¿a qué se refiere?) imprudentemente tolerados por “todo tipo de grupos” (¿en quienes está pensando?) mientras que la reflexión religiosa, portadora de “valores”, de “sentido moral”, y de “sosiego” sería, por su parte, ignorada o desdeñada: no se sabe demasiado si se trataba, con este elogio de “la catequesis”, de refrescar las viejas ideas, muy francesas, de la Restauración (el sable y el hisopo, la corona y el altar, con los curas predicando la sumisión a los escolares llamados a convertirse en bravos obreros mientras que los maestros “rojos” les atiborraban el cráneo con el socialismo y la lucha de clases) o si, más bien, se desvelaba ya “Sarko el Americano”. Amigo a la vez de Bolloré [rico empresario francés. ndt] y de los curas.

La derecha americana ha insistido siempre en el tema de la “responsabilidad individual”, del pionero emprendedor y virtuoso que se hace un camino hasta las riberas del Pacífico. Al hacerlo, ha podido estigmatizar, sin demasiada mala conciencia, a una población negra, a la vez muy dependiente de los empleos públicos, y en cuyo seno las familias monoparentales son numerosas, en general debido a la ausencia o la encarcelación del padre. El auge del conservadurismo ha ligado así reafirmación religiosa, templanza sexual, backlash racial, antiestatalismo, y celebración de un individuo simultáneamente calculador e iluminado por las enseñanzas de Dios. Intentando explicar lo que hizo en los Estados Unidos este acoplamiento liberal-autoritario menos inestable de lo que se imagina, el historiador Christopher Lasch sugirió que a ojos de los Republicanos una lucha oponía a la “clase” de los productores privados contra la de los intelectuales públicos, intentando la segunda aumentar su control sobre el matrimonio, la sexualidad y la educación de los niños de la misma forma que había extendido sus controles sobre la empresa. Uno de los principales méritos de Thomas Frank es ayudarnos a comprender la convergencia de estas quejas que se podrían juzgar contradictorias. Y, sobre la marcha, aclararnos sobre la identidad, los resortes, los giros, y la entrega militante del pequeño pueblo conservador sin jamás recurrir al tono de desprecio que privilegian espontáneamente tantos intelectuales o periodistas contra cualquiera que no pertenezca a su clase, su cultura o su opinión. Conjugada a una escritura que lleva la huella de la ironía y que rechaza la prédica, este tipo de “inteligencia con el enemigo” da al libro su atractivo y su alcance.

Una reacción conservadora deriva en general de una apreciación más pesimista de las capacidades de progreso colectivo. En el curso de los años 1960, los Estados Unidos imaginaban que podrían combatir al comunismo en el terreno de la ejemplaridad social -de ahí los voluntarios del Peace Corps (Cuerpos de la Paz) encargados por John Kennedy de educar y de cuidar a los pueblos del tercer mundo-; de ahí también la “guerra contra la pobreza” que el presidente Johnson desencadenó algunos años más tarde. La superpotencia americana entreveía igualmente que podría abolir la pena de muerte y despoblar sus prisiones proponiendo a los delincuentes programas de salud, de formación, de trabajo asalariado, de educación, de desintoxicación. El Estado tiene entonces la reputación de poder hacerlo todo. Había superado la crisis de 1929, y vencido al fascismo; podría reconstruir las viviendas infrahumanas, conquistar la Luna, mejorar la salud y el nivel de vida de todos los americanos, garantizar el pleno empleo. Poco a poco, aparece el desencanto, se descompone la creencia en el progreso, se instala la crisis. A finales de los años 1960, la competencia internacional y el miedo al desclasamiento transforman un populismo de izquierdas (rooselveltiano, optimista, conquistador, igualitario, aspirante al deseo compartido de vivir mejor) en un “populismo” de derechas que se aprovecha del temor de millones de obreros y de empleados a no poder seguir manteniéndose en su nivel social, de ser atrapados por gente más desheredada que ellos. Las “aguas heladas del cálculo egoísta” sumergen las utopías públicas heredadas del New Deal. Para el partido demócrata, asociado al poder gubernamental y sindical, las consecuencias son brutales. Tanto más cuanto que la cuestión de la inseguridad resurge en este contexto. Va a aburguesar progresivamente la identidad de la izquierda, percibida como demasiado angélica, afeminada, permisiva, intelectual, y proletarizar la de la derecha, juzgada como más determinada, más masculina, menos “ingenua”.

Esta metamorfosis se realiza a medida que los ghettos estallan, la inflación repunta, el dólar baja, las fábricas cierran, la criminalidad se amplía y la “élite”, antes asociada a los poseedores, a las grandes familias de la industria y de la banca, se identifica con una “nueva izquierda” exageradamente amante de innovaciones sociales, sexuales, societales y raciales. La pérdida de influencia del movimiento obrero en el seno del partido demócrata y el ascendiente correlativo de una burguesía neoliberal cosmopolita y cultivada no arreglan nada. Los medios conservadores, en pleno auge, solo tienen que desencadenar su truculencia contra una oligarquía radical-chic de hablar exangüe y tecnocrático, que vive en bellas residencias de los Estados costeños, turista en su propio país, protegida de una inseguridad que pone en cuestión con la despreocupación de quienes no son afectados por esta violencia. Por lo demás, ¿no está mantenida en sus cegueras por una tropa de abogados picapleitos, de jueces permisivos, de intelectuales que no callan, de artistas blasfemadores y demás chivos expiatorios soñados del resentimiento popular? “Progresistas en limusina” allí; “izquierda caviar” aquí.

A Nicolas Sarkozy le gustan los Estados Unidos y le gusta que se sepa. En su discurso del 7 de noviembre de 2007 ante el Congreso, evocó con una emoción que no era totalmente artificial la conquista del Oeste, Elvis Presley, John Wayne, Charlton Heston. Habría debido citar a Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush ya que en gran medida su elección, inspirada en las recetas de la derecha americana, no habría sido concebible sin el desplazamiento a la derecha de una fracción de las categorías populares antaño de izquierdas. Pues los caballeros de Sologne que han descorchado el champán la noche de su victoria no han podido hacerlo más que gracias al refuerzo electoral de los obreros de Charleville-Mézières, que fueron sin duda menos sensibles a la promesa de un “escudo fiscal” que a las homilías del antiguo alcalde de Neuilly sobre “la Francia que sufre”, la que “se levanta temprano” y que “ama la industria”.

Quien quiera que pase revista a los elementos más distintivos del discurso de la derecha francesa encuentra en él una acentuación del declive nacional, la decadencia moral; la música desgarradora destinada a preparar los espíritus para una terapia de choque liberal (la “ruptura”); el combate contra un “pensamiento único de izquierdas” al que se acusa de haber enquistado la economía y atrofiado el debate público; el rearme intelectual “gramsciano” de una derecha “desacomplejada”; la redefinición de la cuestión social de forma tal que la línea de división no oponga ya a ricos y pobres, capital y trabajo, sino a dos fracciones del “proletariado” entre sí, la que “no puede hacer más esfuerzos” y la “república de las personas asistidas”; la movilización de un pueblo llano conservador cuya expresión perseguida se pretende ser; el voluntarismo político, en fin, frente a una élite gobernante que habría bajado los brazos. Casi todos estos ingredientes han sido ya planteados en el Kansas de Thomas Frank.

Un hombre con firmeza se impone más naturalmente cuando el desorden se apodera de la vieja mansión. En 1968, Nixon experimentó un discurso glorificando a la “mayoría silenciosa” que no acepta ya ver a su país convertirse en presa del caos. Dos asesinatos políticos (Martin Luther King, Robert Kennedy) acababan de tener lugar y, tras el traumatismo de los disturbios de Watts (Los Angeles) en agosto de 1965 (treinta y cuatro muertos y mil heridos), se produjeron réplicas en Detroit en julio de 1967, y luego en Chicago y Harlem. Nixon invita a sus compatriotas a escuchar “otra voz, una voz tranquila en el tumulto de los gritos. Es la voz de la gran mayoría de los americanos, los americanos olvidados, quienes no gritan, quienes no se manifiestan. No son ni racistas ni enfermos. No son culpables de las plagas que infectan nuestro país”. Dos años antes, en 1966, un tal Ronald Reagan había conseguido ser elegido gobernador de California separando a los “blancos pobres” de un partido demócrata al que había reprochado la falta de firmeza frente a estudiantes contestatarios opuestos a la vez a la guerra de Vietnam, a la policía y la moralidad “burguesa”, que no se distinguía siempre de la moralidad obrera.

Los levantamientos urbanos, los “desórdenes” en los campus procuraron así a la derecha americana la ocasión de “proletarizarse” sin soltar un dólar. Un poco a la manera de Nixon, Nicolas Sarkozy se ha dedicado a levantar a la “mayoría silenciosa” de los pequeños contribuyentes que “no aguantan más” contra una juventud a sus ojos desprovista del sentido del reconocimiento. Pero, en su caso, no se trataba de vilipendiar la ingratitud de los pequeños burgueses melenudos de antes; su objetivo no tenía que ver con la misma clase ni los mismos barrios: “la verdad, es que, desde hace cuarenta años, se ha puesto en marcha una estrategia errónea para las barriadas. De una cierta forma, cuantos más medios se han dedicado a la política de la ciudad, menos resultados se han obtenido”. El 18 de diciembre de 2006, en las Ardenas, el Ministro del Interior de entonces precisó sus declaraciones. Saludó a “la Francia que cree en el mérito y el esfuerzo, la Francia que trabaja con firmeza, la Francia de la que no se habla jamás porque no se queja, porque no quema coches, porque no bloquea los trenes. La Francia que está harta de que se hable en su nombre”. “Los Americanos que no gritan”, decía Nixon. “La Francia que no se queja”, responde Sarkozy.

Entre 1969 y 2005, la derecha americana habrá ocupado la Casa Blanca 24 años de 36. De 1995 a 2005, ha controlado igualmente las dos cámaras del Congreso y los gobiernos de la mayor parte de los Estados. El Tribunal Supremo está entre sus manos desde hace mucho. A pesar de esto, Frank insiste sobre este punto, los conservadores se hacen los perseguidos. Cuanto más domina la derecha, más se pretende dominada, ansiosa de “ruptura” con el statu quo. Pues, a sus ojos, lo “políticamente correcto”, son siempre los demás. Mientras exista un pequeño periódico de izquierdas, un universitario que en algún lugar enseñe a Keynes, Marx o Picasso, los Estados Unidos seguirán denunciados como un cuartel soviético. El rencor hace carburar la locomotora conservadora; la cosa es seguir siempre adelante, jamás estar contenta. Símbolo de la pequeña burguesía provincial, Nixon se juzgaba despreciado por la dinastía de los Kennedy y por los grandes medios. George W. Bush (estudios en Yale y luego en Harvard, hijo de Presidente y nieto de senador) se percibió él también como un rebelde, un pequeño tejano tiñoso y grosero, perdido en un mundo de snobs modelados por el New York Times.

¿Y Nicolas Sarkozy? ¿Tuvimos en cuenta hasta qué punto él también fue vilipendiado? Alcalde a los 19 años de una ciudad riquísima, sucesivamente Ministro de finanzas, de Comunicación, número dos del gobierno, responsable de la policía, Consejero de la Moneda, presidente del partido mayoritario, abogado de negocios, amigo constante de los multimillonarios que poseen los medios (y que producen programas que celebran a la policía, al dinero y los nuevos ricos), ha sufrido enormemente el desprecio ¡de las “élites”!. “Desde 2002, ha precisado, me he construido al margen de un sistema que no me quería como presidente de la UMP, que rechazaba mis ideas como Ministro del Interior, y que estaba en contra de mis propuestas”. Cinco años después del comienzo de este purgatorio, en un mitin en el que participaban proscritos tan notorios como Valéry Giscard d´Estaing y Jean-Pierre Raffarin, declaró ante sus colegas: “En esta campaña, he querido dirigirme a la Francia exasperada, a la Francia que sufre, a la que nadie hablaba ya, salvo los extremos. Y el milagro se ha producido. El pueblo ha respondido. El pueblo se ha levantado. Ha elegido y no está conforme con el pensamiento único. Ahora, se quiere que se vuelva a quedar quieto. Pues bien, yo quiero ser el candidato del pueblo, el portavoz del pueblo, de todos los que están hartos de que se les deje de lado”. Al día siguiente precisaba ante unos obreros de la fábrica Vallourec: “Sois vosotros los que elegiréis al presidente de la República. No las élites, los sondeos, los periodistas. Si tantos se dedican a impedírmelo, es porque han comprendido que una vez que haya pasado el tren, será demasiado tarde”. Es demasiado tarde, y las “élites” se esconden.

Esa es una vieja receta de la derecha: para no tener que extenderse sobre el tema de los intereses (económicos) -lo que es sensato cuando se defienden los de una minoría de la población-, hay que mostrarse inagotable sobre el tema de los valores, de la “cultura” y de las posturas: orden, autoridad, trabajo, mérito, moralidad, familia. La maniobra es tanto más natural en la medida en que la izquierda, aterrorizada por la idea de que se podría tacharla de “populismo”, se niega a designar a sus adversarios, suponiendo que conserve uno solo fuera del racismo y de la maldad.

Para el partido demócrata, el miedo a dar miedo -es decir en realidad el miedo a ser verdaderamente de izquierdas- se volvió paralizante en un momento en que, por su parte, la derecha no mostraba ninguna contención, ningún “complejo” de ese tipo. Un día, François Hollande, que no había empleado la palabra “obrero” ni una sola vez en su moción aprobada por los militantes en el congreso de Dijon (2003) dejó escapar que los socialistas franceses atacarían quizás a los “ricos”. Se guardó muy bien de reincidir ante el escándalo que se produjo. Quedan pues los valores para fingir distinguirse aún. Debatir sobre ellos sin parar ha permitido a la izquierda liberal maquillar su acuerdo con la derecha conservadora sobre los asuntos de la mundialización o de las relaciones con la patronal -“los emprendedores”. Pero esto ha ofrecido a los conservadores la ocasión de instalar la discordia en el seno de las categorías populares, en general más divididas sobre las cuestiones de moral y de disciplina que sobre la necesidad de un buen salario. En total, ¿quién ha ganado con ello? En el Kansas de Tomas Frank, se conoce la respuesta.

A veces también en otras partes. El 29 de abril de 2007 en París, ante una multitud que bramaba su placer, Nicolás Sarkozy disfrutaba con glotonería de un gran momento de espanto ocurrido cerca de cuarenta años antes: “Habían proclamado que todo estaba permitido, que la autoridad se había acabado, que los buenos modales se habían acabado, que el respeto se había acabado, que no había ya nada grande, nada sagrado, nada admirable, ninguna regla, ninguna norma, ninguna prohibición. (…) Veis como la herencia de Mayo 68 ha liquidado la escuela de Jules Ferry, (…) introducido el cinismo en la sociedad y en la política, (…) contribuido a debilitar la moral del capitalismo, (…) preparado el triunfo del depredador sobre el empresario, del especulador sobre el trabajador. (…) Esta izquierda heredera de Mayo 68 que está en la política, en los medios, en la administración, en la economía, (…) que encuentra excusas para los gamberros, (…) condena a Francia a un inmobilismo del que los trabajadores, entre ellos los más modestos, los más pobres, los que sufren ya serían las principales víctimas. (…) La crisis del trabajo es en primer lugar una crisis moral en la que la herencia de Mayo 68 tiene una gran responsabilidad (…). Escuchadles, a los herederos de Mayo 68 que cultivan el arrepentimiento, que hacen apología del comunitarismo, que denigran la identidad nacional, que atizan el odio a la familia, la sociedad, el Estado, la nación y la República. (…) Quiero pasar la página de Mayo 68”. Privilegiando desde los años 1960 los “colores vivos a los tonos pastel”, Reagan había anticipado el discurso de combate de Sarkozy, pero también los de Berlusconi y de Thatcher y desmentido a todos esos politologos que no conciben la conquista del poder más que como una eterna carrera al centro. Los Republicanos proponen “una decisión, no un eco”. No seguir temiendo su sombra, esa es una idea con la que la izquierda ganaría si se inspirara en ella.

El éxito de la derecha en terreno popular no se explica solo únicamente por la tenacidad o por el talento de sus portavoces. En los Estados Unidos, igual que en Francia, se aprovechó de transformaciones sociológicas y antropológicas, en particular de un debilitamiento de los colectivos obreros y militantes que ha llevado a numerosos electores de rentas modestas a vivir su relación con la política y la sociedad de un modo más individualista, más calculador. El discurso de la “elección”, del “mérito”, del “valor trabajo” les ha alcanzado. Quieren elegir (su escuela, su barrio) para no tener lo peor; estiman tener méritos y no ser recompensados por ellos; trabajan duro y ganan poco, apenas más, según estiman, que los parados y los inmigrantes. Los privilegios de los ricos les parecen tan inaccesibles que ya no les conciernen. A sus ojos, la línea de fractura económica pasa menos entre privilegiados y pobres, capitalistas y obreros, que entre asalariados y “asistidos”, blancos y “minorías”, trabajadores y defraudadores. Durante los diez años que precedieron a su llegada a la Casa Blanca, Reagan contó así la historia (falsa) de una “reina de la ayuda social [welfare queen] que utiliza ochenta nombres, treinta direcciones y doce tarjetas de la seguridad social, gracias a lo que su renta libre de impuestos es superior a 150 000 dólares”. Atacaba igualmente a los defraudadores que se pavonean en los supermercados, pagándose “botellas de vodka” con sus subsidios familiares y “comprando buenos filetes mientras que tú esperas en la caja con tu paquete de carne picada”. Un día, Jacques Chirac se descubrió los mismos talentos de cuentista. “Cómo quiere Vd que el trabajador francés que trabaja con su mujer y que, juntos, ganan alrededor de 15 000 francos, y que ve en el piso de al lado del suyo de protección oficial, amontonada, a una familia con un padre de familia, tres o cuatro esposas, y una veintena de chiquillos, y que gana 50 000 francos de prestaciones sociales sin, naturalmente, trabajar… Si añade Vd a eso el ruido y el olor, pues bien, el trabajador francés se vuelve loco”. Este famoso “padre de familia” que cobra más de 7 500 euros de ayudas sociales por mes no existía. No costaba nada a nadie. Pero a algunos les reportó pingües beneficios.

Nicolas Sarkozy ha rechazado que “quienes no quieren hacer nada, quienes no quieren trabajar vivan a costa de quienes se levantan temprano y trabajan duro”. Ha opuesto la Francia “que madruga” a la de los “asistidos”, nunca a la de los rentistas. A veces, a la americana, ha añadido una dimensión étnica y racial a la oposición entre categorías populares con cuyos dividendos electorales contaba. Así, en Agen, el 22 de junio de 2006, este pasaje de uno de sus discursos le valió su mayor ovación: “Y a quienes han optado deliberadamente de vivir a costa del trabajo de los demás, quienes piensan que todo se les debe sin que ellos deban nada a nadie, quienes quieren inmediatamente sin hacer nada, quienes, en lugar de superar dificultades para ganar su vida prefieren buscar en los pliegues de la historia una deuda imaginaria que Francia habría adquirido hacia ellos y que a sus ojos no habría pagado, quienes prefieren atizar la puja de las memorias para exigir una compensación que nadie les debe más que intentar integrarse mediante el esfuerzo y el trabajo, quienes no aman a Francia, quienes exigen todo de ella sin querer darle nada, les digo que no están obligados a permanecer en el territorio nacional”. Indolencia, asistencia, recriminaciones e inmigración se encuentran así mezcladas. Un cócktel que se revela a menudo muy productivo.

En julio de 2004, cuando Frank y yo íbamos en coche entre Washington y Virginia Occidental, la radio difundía la emisión de Rush Limbaugh, escuchada por trece millones de personas. La campaña electoral estaba en su apogeo y el animador ultraconservador consagraba a ella toda su atención, su desfachatez, su ferocidad. Ahora bien, al escucharle, ¿cuál era el tema del día? El hecho de que algunas horas antes en un restaurante la riquísima esposa del candidato demócrata John Kerry hubiera parecido ignorar la existencia de un plato tradicional americano. El acta de acusación de Limbaugh y de los oyentes a los que había elegido para dar la palabra (o no retirársela) estaba claro: decididamente, estos demócratas no estaban en sintonía con el pueblo, su cultura, su cocina. Y como extrañarse luego si John Kerry -gran familia de la costa Este, estudios privados en Suiza, matrimonio con una multimillonaria, cinco residencias, un avión privado para ir de una a otra, snowboard en invierno, windsurf en verano, incluso su bici vale 8000 dólares- ¡hable francés!

La insistencia que ideólogos conservadores, tan presentes en los medios como en las iglesias, reservan a formas de ser (o afectaciones) humildes, piadosas, sencillas, patrióticas -las suyas por supuesto- es tanto más temible en la medida que la izquierda, por su parte, parece cada vez más asociada a la especialidad, al desdén, al cosmopolitismo, al desprecio al pueblo. Entonces la trampa se cierra: callando las cuestiones de clase, los demócratas han inflado las velas de un poujadismo cultural que les ha barrido. Al final del camino se encuentra esta “molestia” mental que Frank examina al mismo tiempo que proporciona sus claves: en los Estados Unidos, desde 1980, políticos de derechas, desde Ronald Reagan a George W. Bush, han obtenido el apoyo de algunos de los grupos sociales que constituían los objetivos de sus propuestas económicas (obreros, empleados, personas mayores) reclamándose de los gustos y de las tradiciones populares. Mientras que el Presidente californiano y su sucesor tejano ofrecían abundantes rebajas fiscales a los ricos, prometían a los pequeños, a los humildes y a los subalternos la vuelta al orden, al patriotismo, a las banderas ondeantes, a las parejas que se casan y a los días de caza con el abuelo.

A lo largo de toda su campaña de 2007, Nicolas Sarkozy ha evocado a los “trabajadores que vuelven a casa agotados”, a los que “viven con carencias de atención dental”. Llegó a escribir que: “En las fábricas, se habla poco. Hay entre los obreros una nobleza de sentimientos que se expresa más por silencios envueltos en una forma extrema de pudor que por palabras. He aprendido a comprenderles y tengo la impresión de que me comprenden”. Esta connivencia reivindicada con la mayoría de los franceses -telespectadores de Michel Drucker y fans de Johnny Hallyday mezclados- le parece tanto más natural en la medida de que “no soy un teórico, no soy un ideólogo, no soy un intelectual, soy alguien concreto, un hombre vivo, con una familia, como los demás” /4. Enfrente, preocupada por meterse mejor en la economía “postindustrial” que aprecian los lectores de Inrockuptibles y Libération, tranquilizar a los pequeño burgueses ecologistas de las ciudades que ya constituyen el zócalo de su electorado, la izquierda ha optado por purgar su vocabulario de las palabras “proletariado” y “clase obrera”. Resultado, la derecha las recupera: “Hay, decía divertido un día Nicolas Sarkozy, quienes se reúnen en un gran hotel para charlar juntos, discutir de tiendas y de partidos. Para mí, mi hotel es la fábrica, estoy en medio de los franceses [...]. Las fábricas son hermosas, hay ruido, es algo que está vivo, nadie se siente solo, hay compañeros, hay fraternidad, no es como las oficinas”.

Para un hombre de derechas es, por supuesto, ventajoso saber levantar al proletariado y las pequeñas clases medias unas veces contra los “privilegiados” que viven en el piso de encima (empleados con estatutos, sindicatos y “regímenes especiales”); otras contra los “asistidos” relegados un poco más allá; o contra los dos a la vez. Pero si esto no basta, el antiintelectualismo constituye un arma poderosa de socorro, que puede permitir conducir la política del Medef con los antiguos electores de Georges Marchais [antiguo dirigente del PCF. ndt]. Cuando Frank desmonta esta estratagema, se guarda de deplorarlo con los aires de un mundano de Manhattan. Aclara sus resortes. Éste por ejemplo: la mundialización económica, que ha laminado las condiciones de existencia de las categorías sociales peor dotadas de capital cultural (diplomados, lenguas extranjeras, etc.), parece al contrario haber reservado sus beneficios a los “manipuladores de símbolos”: ensayistas, juristas, arquitectos, periodistas, financieros. Entonces, cuando estos últimos pretenden, además, dar a los demás lecciones de apertura, de tolerancia, de ecología y de virtud, se desencadena la cólera.

Los Republicanos, que han brillado presentándose como asediados por una élite cultural y sabia, ¿podían por consiguiente soñar con tener adversarios más detestados? El aislamiento social de la mayor parte de los intelectuales, de los “expertos”, de los artistas, su individualismo, su narcisismo, su desdén por las tradiciones populares, su desprecio de los “paletos” dispersos lejos de las costas han alimentado así un resentimiento del que Fox News y el Tea Party hicieron su negocio. Tomando por objetivo principal la élite de la cultura, el populismo de derechas ha protegido a la élite del dinero. No lo ha logrado más que porque la suficiencia de quienes saben se ha vuelto más insoportable que la desfachatez de las clases acomodadas. Y otros abogados de los privilegios se han precipitado por la brecha. Un día que no se reunía ni con Martin Bouygues, ni con Bernadr Arnault, ni con Bernard-Henri Lévy, Nicolas Sarkozy confió a Paris Match: “Soy como la mayor parte de la gente: me gusta lo que les gusta. Me gusta el Tour de Francia, el fútbol, voy a ver a Les Bronzés. Me gusta oír música popular”.

Nicolas Sarkozy apreciaba también las veladas en Fouquet´s, los yates de Vincent Bolloré y la perspectiva de ganar muchísimo dinero encadenando conferencias ante públicos de banqueros y de industriales. Sin embargo, cuando se cierra el libro de Thomas Frank, surge una pregunta, que desborda ampliamente la exposición de las estratagemas y de las hipocresías de la derecha. Podría resumirse así: el discurso descarnado y desmedrado de la izquierda, su apresuramiento en hundirse en el orden liberal planetario (Pascal Lamy), su asimilación del mercado al “aire que se respira” (Segolène Royal), su proximidad con el mundo del espectáculo y de la apariencia (Jack Lang), su reticencia a evocar la cuestión de las clases bajo cualquier forma, su miedo del voluntarismo político, su odio al conflicto, en fin, ¿todo esto no habría preparado el terreno a la victoria de sus adversarios? Los eternos “renovadores” de la izquierda no parecen jamás inspirarse en este tipo de cuestionamiento, al contrario. No existe mejor prueba de su urgencia.