Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 27 de septiembre de 2018

Encuentro con empresarios agrícolas estadounidenses

Por Opciones

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, se reunió hoy con empresarios agrícolas estadounidenses y destacó cómo ese es uno de los sectores que más defiende las relaciones de la nación norteña con la isla.

Una información de prensa Latina, fechada en Nueva York, destaca que el mandatario cubano manifestó que aunque el tiempo en esta visita a la Asamblea General de la ONU es muy apretado, tenía mucho interés en este encuentro y en trasladar un mensaje de paz, unidad, comprensión, y también de convocatoria.

El agrícola es uno de los sectores con los que Cuba ha tenido alguna posibilidad, muy limitada, para sostener un intercambio económico y comercial en este país, recordó.

Incluso, en un momento se importó de las producciones agropecuarias de Estados Unidos más de mil cien millones de dólares en un año, detalló.

Según explicó el gobernante, esta cifra bajó debido al recrudecimiento del bloqueo norteamericano contra la isla, que impone pagos en efectivo y limita las cantidades.

A pesar de las medidas tomadas por la nueva administración de la Casa Blanca, seguimos abiertos al diálogo, dijo y señaló que hay muchas razones que muestran el interés del pueblo norteamericano y el de la isla, y de los cubanos residentes en Estados Unidos, que desean vínculos entre ambos países.

El retroceso en el restablecimiento de las relaciones solo está vinculado con intereses de una minoría que -lucrando con la política- trata de frenar los acercamientos, subrayó.

Por ello, el Presidente cubano ratificó ante los empresarios agrícolas estadounidenses que Cuba viene con un mensaje de diálogo, siempre que sea sobre una base de respeto, sin condicionamiento y sin imposiciones.

Habló de la influencia que puede tener el sector agrícola en el reclamo por el fin del bloqueo, tomando como referencia la manera como ese grupo negocia o muestran inconformidad con las restricciones del cerco.

'Para nosotros es muy importante que personas como ustedes puedan visitar Cuba, podamos conversar, podamos intercambiar para que se conozca realmente nuestra realidad', dijo.

A partir de eso se puede ir creando la fortaleza y la construcción de unidad que permita acabar con el bloqueo, consideró.

Cuba importa anualmente más de dos mil millones de dólares en alimentos desde países que están a enorme distancia y eso encarece todo, observó Díaz-Canel, y ofreció información sobre las potenciales del mercado de la isla.

Un intercambio con el sector agrícola norteamericano también permitiría la transferencia de tecnología e incrementar algunas producciones locales, y más adelante podría ampliarse al orden científico y tecnológico, de forma mutuamente beneficiosa, afirmó el mandatario cubano en el encuentro con empresarios.

Esta cita, celebrada en la sede de la misión de Cuba ante la ONU, estuvo organizada por la Coalición Agrícola de Estados Unidos para Cuba (Usacc) y por la Asociación Nacional de Departamentos Estaduales de Agricultura (Nasda). (Tomado de ACN)

MEJORAS PRODUCTIVAS Y DESARROLLO VÍA SATÉLITE. Comentario de HHC


Por Fernando Hisas, Laura Frulla y Pablo Angelelli

El Satélite Argentino de Observación con Microondas, o SAOCOM, estará muy pronto en el espacio, marcando un hito tecnológico en Argentina y también en América Latina y el Caribe. Se trata del proyecto más importante llevado a cabo por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina, que requirió más de 10 años de trabajo y una inversión superior a los 300 millones de dólares, la cual fue parcialmente financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El SAOCOM 1a es un dispositivo de más de tres toneladas, con casi 4,7 metros de alto y 1,2 metros de diámetro que será puesto en órbita el 6 de octubre próximo. Y, junto a otro satélite similar (SAOCOM 1b) que se lanzará al espacio a fines de 2019, será parte de una constelación de satélites única en el mundo, la cual incluirá otros cuatro satélites de la Agencia Espacial Italiana. Este sistema denominado SIASGE (Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para Gestión de Emergencias) permitirá observar la Tierra prácticamente en tiempo real, generando datos útiles para mejorar los procesos de toma de decisiones productivas y la gestión de emergencias.


El SAOCOM 1a será puesto en órbita el 6 de octubre por un cohete Falcon 9 de la compañía SpaceX desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Foto: Gentileza del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

Los satélites SAOCOM cuentan con un único instrumento para recoger información, una antena o Radar de Apertura Sintética (SAR por sus siglas en inglés) polarimétrico que opera en la porción de las microondas del espectro electromagnético (particularmente en la banda L). Esta antena fue diseñada para detectar la humedad del suelo y proveer información en cualquier condición meteorológica u hora del día, porque su frecuencia de microondas atraviesa las nubes. Este aspecto es sumamente importante, ya que en el área donde se espera obtener información validada y de manera operativa, que corresponde a las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, parte de La Pampa y Buenos Aires, está nublada el 60% del tiempo.

El diseño y construcción de los satélites SAOCOM es resultado de un increíble esfuerzo de colaboración internacional en el cual participaron técnicos y expertos de instituciones especializadas y empresas de al menos 7 países. La empresa argentina INVAP fue responsable de la plataforma de servicios, de la electrónica central del radar y de la integración y testeo de los satélites. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA) hizo el desarrollo y construcción de los paneles fotovoltaicos que alimentan el satélite y desarrolló y construyó la antena del radar. Las agencias espaciales de Italia, de Europa, Canadá y la NASA también hicieron aportes relevantes, al igual que una docena de pymes tecnológicas argentinas.

Satélite argentino SAOCOM: mejoras productivas y desarrollo científico-tecnológico

“Gracias al trabajo de un conjunto de cientos de científicos de todo el país vamos a lanzar al espacio un nuevo satélite. Esta es la manera en que nuestro sistema científico tecnológico trabaja para mejorar la calidad de vida de los argentinos, transfiriendo su conocimiento para ayudar a que el país tenga sectores productivos cada vez más competitivos”.
Mauricio Macri, presidente de Argentina
(9/8/2018 – Presentación del SAOCOM en Museo Casa Rosada)

Los conocimientos que adquirieron los técnicos, científicos y empresas participantes del proyecto SAOCOM, así como los laboratorios, equipamiento y tecnologías especializadas que fue necesario desarrollar, dejan mejor preparada a la Argentina para producir y exportar bienes y servicios altamente sofisticados.


Antena o Radar de Apertura Sintética (SAR por sus siglas en inglés), principal instrumento del SAOCOM. Foto: Gentileza del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

A modo de ejemplo, el conocimiento adquirido en el desarrollo de la antena SAR, le ha permitido a la industria argentina poder desarrollar, construir e instalar en más de 20 aeropuertos argentinos un Radar Secundario Monopulso para dar seguridad y eficiencia al control del tránsito aéreo. Asimismo, ha permitido desarrollar e instalar las primeras unidades de un Radar Primario 3D de alta potencia para control de fronteras y desarrollar un radar meteorológico para cubrir las necesidades del país.

Un aspecto novedoso del proyecto SAOCOM fue que, en paralelo al diseño y construcción de los satélites, se desarrollaron un conjunto de aplicaciones o procesadores dedicados a la agricultura e hidrología. Estas aplicaciones toman como insumo los datos de los mapas de mapa de humedad de suelo que generarán los satélites SAOCOM y generan diversos productos de información para mejorar los procesos productivos agrícolas y la gestión de desastres naturales. Estos productos generarán importantes ganancias de productividad en la agricultura argentina y otros sectores productivos.

¿Para qué se usarán los datos del SAOCOM?

Algunas de las principales aplicaciones de los datos obtenidos serán:

Brindar soporte en el proceso de toma de decisión a los productores agrícolas, en relación a siembra, fertilización y riego.

Brindar mapas de riesgos de enfermedades en los cultivos, como la fusariosis en el trigo.

Detectar derrames de hidrocarburos en el mar.

Mejorar la gestión de riesgos y emergencias hidrológicas, potenciando la capacidad de modelación hidrológica y de pronóstico, de manera de minimizar las pérdidas económicas por inundaciones.

Desarrollar nuevas aplicaciones para abordar desafíos regionales: agricultura, manejo de espejos de agua, prevención de incendios y control de epidemias.

Por ejemplo, técnicos de la CONAE y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollaron varias aplicaciones para dar soporte a las decisiones de siembra, fertilización y fumigación para cultivos tales como soja, trigo, maíz y girasol. Otro equipo de la CONAE y el Instituto Nacional de Agua desarrolló una aplicación para el manejo de emergencias hidrológicas. Para validar estas aplicaciones se implementó y se mantendrá durante toda la vida útil de la constelación SAOCOM (aproximadamente 7 años), una importante red operativa de estaciones de medición instalados en el terreno, con más de 100 sensores distribuidos entre las cinco provincias de la Región Pampeana ya mencionadas, que continuamente y cada 5 minutos miden humedad de suelo, temperatura, salinidad y permitividad, enviando esa información a nuestra Estación de Recepción y Procesamiento de Datos de Falda del Carmen (Córdoba) vía celular.

Un estudio realizado por el BID para las aplicaciones agrícolas que se implementarán a partir del SAOCOM mostró que los beneficios asociados a las mejoras esperadas en la productividad agrícola superan con creces los costos de la construcción y operación de los satélites. Es decir, se trata de un proyecto muy rentable socialmente.

Pero los beneficios del SAOCOM irán mucho más allá del territorio argentino. En efecto, varios países de la región, incluyendo a Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, México, Ecuador y Argentina, con el apoyo del BID, están llevando adelante un proyecto colaborativo para desarrollar nuevas aplicaciones que usaran los datos del SAOCOM para abordar desafíos de la agricultura, el manejo de espejos de agua, la prevención de incendios y el control de epidemias. Estas aplicaciones estarán disponibles muy pronto para los usuarios en una plataforma denominada Sistema Integral Regional de Información Satelital (SIRIS).

“Este satélite tiene dos características muy específicas: observa la Tierra, pero además muestra de lo que es capaz Argentina. Un satélite girando en el espacio demuestra que nuestro país tiene esa capacidad tecnológica y plantea un ideal de país donde el conocimiento es el que genera riqueza” Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (9/8/2018 – Presentación del SAOCOM en Museo Casa Rosada)

El proyecto SAOCOM es un ejemplo de la importancia de la apuesta estratégica que hace un Estado Nacional en ciencia, tecnología e innovación, y cómo esa inversión se multiplica, logrando potenciar y mejorar la productividad de diversos sectores, probablemente impensados al momento de tomar la decisión de la inversión inicial. Los resultados están a la vista: desarrollo científico, oportunidades de exportación de alto contenido tecnológico y un amplio conjunto de aplicaciones para resolver problemáticas productivas y sociales.
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POR FERNANDO HISAS

Fernando Hisas se desempeña actualmente en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) como Gerente de Proyectos y como Responsable Argentino del Sistema SIASGE. Previamente a su posición actual, se ha desempeñado como Gerente de Gestión Tecnológica, y como Gerente de Relaciones Internacionales y Planificación, participando desde esos roles en el desarrollo de las misiones satelitales SAC-A, SAC-B, SAC-C, SAC-D, y actualmente SAOCOM y SABIAMAR. Antes de CONAE, trabajó en INVAP S.E., ocupando el cargo de Jefe de la División Electrónica. Fernando es egresado de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires en 1982, donde además ha ejercido la docencia.


POR LAURA FRULLA

Actualmente se desempeña en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) como Investigador Principal de la Misión SAOCOM y del SIASGE, y en este marco es responsable del Grupo de Desarrollo de Productos y Aplicaciones, donde se genera, entre otros, los productos dedicados a Agricultura e Hidrología a obtener a partir de los datos de la Misión, desarrollados con soporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Instituto Nacional del Agua (INA) respectivamente. Antes de ingresar a CONAE se desempeñó como investigadora de la Carrera del Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), siempre abarcando las temáticas de sensores ópticos, térmicos y de radar y el uso de las diferentes técnicas de procesamiento de imágenes. Laura posee el título de doctor en Ciencias Físicas por la Facultad Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, en donde además se desempeñó como docente.


SEPTIEMBRE 27, 2018

AUTOR INVITADO

Este espacio está abierto para expertos de los sectores público, privado, académico y de organismos multilaterales para que enriquezcan la discusión con sus aportes.


PABLO ANGELELLI

Pablo Angelelli es Especialista Líder en la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Santiago de Chile. Desde el año 2000, cuando se incorporó al BID, ha liderado el diseño e implementación de programas de préstamo y cooperación técnica en distintos países de América Latina, en áreas como innovación empresarial, desarrollo científico y tecnológico, emprendimiento y capital humano avanzado. Pablo es autor de numerosos artículos y capítulos de libros en temas de pequeña y mediana empresa, innovación y emprendimientos de base tecnológica. Antes de ingresar al Banco trabajó en el Ministerio de Economía de Argentina, en la ONG FUNDES y en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Es licenciado en Economía de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina y ha realizado dos maestrías: una en Políticas Públicas en la George Washington University y otra en Economía y Desarrollo industrial en la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Comentario HHC: ¿ Cuándo tendremos un satélite en Cuba?. Debemos pensar en grande y darles todas las posibilidades a nuestros profesionales de desarrollar todo su potencial de conocimiento. 

Una de las cosas que debería hacerse es crear un Comité Nacional de Productividad (CNP), un órgano consultivo del gobierno, cuyo objetivo es recomendar políticas y proyectos concretos que permitan aumentar y democratizar la productividad en Cuba.

Igualmente hay tener una base de datos actualizada constantemente,  para medir la productividad de todos los sectores de la economía cubana,  y su comparación con los existentes en el resto del mundo, que sean los punteros.

Es importante conocer los índices de pobreza, pero más  es saber nuestras reservas de productividad en cada sector y como ir aprovechando las mismas con recursos propios y extranjeros, con la iniciativa personal de todos y cada uno de los cubanos, y la experiencia foránea que sea válida para nuestro país. 

Algunos proyectos e implementaciones  se requerirán de dinero en cantidades  que  quizás no cuenta hoy en día nuestro gobierno, pero los cubanos hemos demostrado que si nos dejan producir, invertir y gestionar se obtienen resultados, tanto dentro de Cuba como en el extranjero donde muchas veces empezamos desde cero. 

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en los años mas duros del Periodo Especial, con la peor carencia de recursos que hemos tenido, por la abrupta caída del campo socialista ( 85 % de nuestro comercio exterior de entonces), diseñó , previó y ejecutó todo lo que hoy tenemos de ingresos en materia de Biotecnología y Salud, eso es un solo sector, pero ese es el espíritu que nos hace falta, que existan muchos " Fidel " multiplicados en el pueblo, pero extendido a TODA la ECONOMÍA, y dándole la oportunidad mediante un vínculo estado-privado o privado  a todos y cada uno de los cubanos de ejecutar todos los proyectos que lleven a un incremento de la productividad.

Propiedad y democracia. ¿Qué trae la nueva Constitución?




Foto: Kaloian.

27 septiembre, 2018 

Por:

El Anteproyecto de nueva Constitución establece la preeminencia de la propiedad social y de la empresa y la planificación estatales como marcas del nuevo modelo socialista que propone regular para Cuba.

El texto reconoce por vez primera desde 1976 la existencia del mercado y de la propiedad privada. Con ello, permite transitar hacia un modelo de “complementariedad” entre diversas formas de propiedad y relaciones de producción, o, en cierto sentido, hacia la noción de una economía “mixta”.

Dentro de Cuba, la discusión sobre la propiedad privada, al parecer, se ha enfocado más en evitar su concentración, y en la desigualdad que genera.

Varios especialistas han analizado ya la regulación de la propiedad en el Anteproyecto, y mostrado sus ventajas y sus problemas. Pero se ha hablado menos sobre cómo ampliar la defensa democrática de la propiedad: esto es, sobre la consagración de derechos a la propiedad, ante la propiedad y del acceso a la propiedad.

Concentración de la propiedad y degradación de la democracia

La concentración de poder económico ha sido identificada como enemiga de la libertad de las mayorías por un amplio número de corrientes políticas. El marxismo es enfático en ello, pero está lejos de ser una voz en el desierto.

Adam Smith deploró que los grandes propietarios pudiesen reservar “el ejercicio de la libertad natural a un contado número de personas”, puesto que ello “amenazaba la seguridad de la sociedad entera”. John Locke defendió límites a la apropiación legítima de propiedad: algo podía ser apropiado siempre “que de esa cosa quede una cantidad suficiente y de la misma calidad para que la compartan los demás”.

No obstante, la actual concentración de la propiedad es un hecho tan real como la degradación de la democracia que genera. El informe de OXFAM sobre la desigualdad prueba que el lema “una economía al servicio del 1%” no es una invención de adolescentes inadaptados con terror a la globalización, sino el retrato de un mundo extraordinariamente injusto, cuya vigencia no sacrifica solo la democracia, sino también la posibilidad del desarrollo.

La preocupación existente en Cuba sobre la concentración de la propiedad coincide con uno de los campos más problemáticos de la vida política contemporánea a nivel global. Ahora, la conciencia del problema no arroja claridad automática sobre sus soluciones. El Anteproyecto constitucional muestra contradicciones en torno a ello.

Foto: 

Kaloian.

Derecho a la propiedad y también derecho al acceso a la propiedad

El principio central recogido por el Anteproyecto es que todas las formas de propiedad tienen un fin social: otorgan derechos pero también exigen deberes.

Es el punto de partida irrenunciable para una concepción democrática sobre la propiedad. Sin embargo, quizás es conveniente atender otros de sus ítems.

Un derecho históricamente defendido por sectores populares, el del acceso a la propiedad, no aparece aludido. La Constitución ecuatoriana lo consagra de este modo: “El derecho al acceso a la propiedad se hará efectivo con la adopción de políticas públicas, entre otras medidas.” Esa redacción abriría en Cuba las puertas a impulsar desde el Estado políticas públicas de acceso a la propiedad a favor de los desposeídos de ella.

La reacción internacional ante la ingente concentración y polarización de la propiedad —por ejemplo en tierras y en patentes sobre el patrimonio natural— está dando lugar hoy a un reverdecimiento de ideas “comunistas” en varias partes del globo, en su sentido originario de “defensa del común”.

La reflexión sobre los bienes comunes es relevante para Cuba. Busca evitar conflictos generados por la propiedad privada pero también por su gestión estatalista. Para esta última, ofrece soluciones a la expropiación burocrática de la propiedad social, un mal persistente de la experiencia cubana.

Marta Moreno, asesora de la Comisión Redactora del Anteproyecto, acaba de reconocerlo, pero es algo infinitamente repetido en el país: “es importante lograr ese sentido de pertenencia sobre los medios fundamentales de producción, para que no se siga percibiendo este concepto como algo ajeno.” Sin embargo, las soluciones propuestas no parecen estar a la altura de un problema acumulado en décadas por la gestión cubana.

El Anteproyecto enfatiza la gestión estatalista —no pública ni común— de la propiedad. A través de ella, el Estado que debe ser agente —representante—, se convierte en principal. Le permite operar, en la práctica, como propietario.

Foto: 

Kaloian.

Confusión entre lo público, lo estatal, lo gubernamental

La propuesta constitucional habla siempre de empresa estatal, no de empresa pública. En Cuba se suele confundir lo público con lo estatal, y lo estatal con lo gubernamental. Actualmente, una noción de “empresa pública” la asocia con vastos conglomerados con gran número de accionistas-propietarios, tipo Apple IC. o Exxon Mobil Corporation (XOM).

Pero lo “público” se defiende también por otro lugar: lo que pertenece a todos los miembros de la sociedad. Con ello, se asegura que el Estado no es el único actor en la solución de problemáticas públicas, se insiste en la necesidad de buscar soluciones junto a otros actores sociales y se precisa la necesidad del control social sobre la propiedad “de todos”.

El Anteproyecto prohíbe la concentración de la propiedad privada, pero no su concentración en un actor estatal exclusivo, y omite regular garantías de autotutela (autogestión, cogestión, cajas de ahorro, empresas comunitarias, comunas y otras formas asociativas guiadas por los valores de cooperación y solidaridad). Tampoco menciona temas de economía doméstica, trabajos individuales autónomos (no confundir con el cuentapropismo), microemprendimientos, ni redes populares de productores o de abastecimientos.

Por lo mismo, no explora principios de la conocida como “Economía Social y Solidaria”, corriente que se viene extendiendo en varios países con posibilidades reconocidas para enfrentar cuestiones perentorias como el empleo y la provisión de servicios, y promover la inclusión y la cohesión social.

El Anteproyecto prefiere eliminar la prohibición de la “explotación del hombre por el hombre” antes que ampliar los instrumentos en manos de los trabajadores para defender sus derechos laborales. No reconoce derechos políticos como el de huelga, no impulsa el poder sindical ni alguna otra forma de autoorganización obrera ni menciona la palabra “pobreza”.

Respecto al empleo estatal, el Anteproyecto no mejora la democratización del ámbito laboral —de hecho, regula menos en términos de participación de los trabajadores en el proceso productivo que la Constitución vigente— ni impone regulaciones sobre salario mínimo ni protecciones frente a la pérdida “económica” de salario real.


Foto: Kaloian.
Riqueza y propiedad

En la discusión parlamentaria sobre la concentración de la propiedad se ha diferenciado entre riqueza y propiedad, a favor de regular solo esta última. El argumento, por momentos, parece manejarse en términos de riqueza “buena” —la proveniente del talento de deportistas y músicos— frente a la “mala”, que en algunas voces parecería ser la de los “emprendedores” o cuentapropistas.

En Cuba se regula la riqueza por la vía del sistema tributario establecido desde 1994. Sin embargo, el actual debate no ha conseguido llevar al Anteproyecto los principios del sistema tributario deseable para el país. El Anteproyecto solo menciona los tributos al regular la capacidad de la Asamblea Nacional de establecerlos o extinguirlos (Art.103, m).

La discusión sobre principios tributarios como los de generalidad, progresividad, eficiencia, simplicidad administrativa, irretroactividad, equidad, transparencia, suficiencia recaudatoria, y sobre la prioridad que podrían tener los impuestos directos y progresivos, acaso sea más necesario para regular —no arbitrariamente— la riqueza, que los alegatos sobre el salario de un pelotero contratado en Japón. Dicho sea de paso, ese debate ignora que la riqueza —legítima— proveniente del “talento” se ha obtenido en mercados capitalistas de la música y del deporte.

Mientras se alude al “talento”, han quedado sin propuesta de regulación configuraciones institucionales imprescindibles sobre los mercados. Por ejemplo: el derecho de todos los actores económicos a acceder en iguales condiciones a los mercados de sus producciones e insumos, la regulación de la competencia, la prohibición de prácticas monopólicas (por parte de cualquier tipo de propiedad), los principios de la protección a los consumidores y las políticas públicas de contratación económica.

Con el debate sobre el “talento” se extravía el sentido de la argumentación marxista sobre “expropiar al expropiador”. Marx no defendió expropiar a tal músico, deportista o cuentapropista. El autor de El Capital defendió combatir la acumulación de poder capaz de privar a los demás de la capacidad de gobernar su propia vida, y de impedir a la sociedad poder construir colectivamente el orden político en que vive.

Lo dicho por Marx significa más un alegato contra el monopolio de poder económico y político, proveniente de cualquier forma de propiedad, que un llamado a diferenciar entre músicos y dueños de paladares.

He contado en otra parte esta anécdota, pero cabe repetirla: un héroe de la insurrección de los 1950 se dedicó en los 90 a ser taxista privado. Sus compañeros se asombraron: “cómo tú, un héroe, te has convertido en taxista”. Su respuesta fue: “yo hice la Revolución contra Batista, no contra los taxistas”.

El socialismo no es más socialista por tener menos sino por tener más propietarios. Por hacer de cada ciudadano el propietario de las condiciones de reproducir su vida. Si la propiedad es poder y el poder es propiedad, la Constitución puede decir mucho más en este aspecto en favor de las mayorías.



Otros análisis recientes sobre la regulación de la propiedad en el Anteproyecto de Constitución.
Ricardo Torres: Los “fundamentos económicos” de la nueva constitución (Progreso Semanal)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La política económica en Cuba: Valorando lo alcanzado y los retos a enfrentar (2011-2018) (IV)

Por: José Luis Rodríguez

Foto: José Raúl/ Cubadebate.
Las definiciones adoptadas en el VII Congreso del PCC celebrado en el 2016, sentaron las bases para la elaboración de una estrategia que posibilite completar adecuadamente la creación de condiciones para un desarrollo sostenible de la economía cubana a mediano plazo.
Para lograr esos objetivos –además de un crecimiento de la eficiencia económica basado en el uso más eficiente de los recursos materiales y humanos disponibles- no es posible pasar por alto el impacto de factores externos que tienen una fuerte incidencia en el desempeño económico del país, tomando en cuenta el elevado nivel de apertura externa que alcanzaba un 38,8% en el 2016.
Es claro que no se trata de descargar la culpa de nuestras dificultades a factores externos, ajenos a nuestro control. Pero tampoco es posible obviar cómo -a pesar de los esfuerzos realizados-, la coyuntura internacional que el país ha debido enfrentar desde el propio año 2016, no ha permitido avanzar con ritmos de crecimiento suficientes para alcanzar los objetivos previstos en 2016 y 2017, ni es previsible un cambio que permita asegurarlos todavía en el 2018.
Es así que luego del impulso logrado en el 2015 –cuando se alcanzó un crecimiento del 4,4% en el PIB- en el 2016 se enfrentaron condiciones externas imposibles de predecir y que condujeron a que no se creciera más que un 0,5% en ese período.
En efecto, hace dos años se produjeron modificaciones abruptas de la coyuntura externa que impactaron negativamente y con mucha fuerza en la economía nacional, cuyos elementos más importantes pueden sintetizarse en lo siguiente:
  • En primer lugar, en el ámbito energético, a partir de la combinación de los suministros externos de hidrocarburos provenientes de Venezuela y la producción nacional, se lograron hasta el año 2015 cifras que permitían un funcionamiento aceptable de la economía. Pero en el 2016 las entregas de petróleo equivalente importado de Venezuela bajaron aproximadamente un 40% en el año, a partir de serias dificultades en la producción de ese país. A ello se sumó el inicio de una tendencia decreciente de la producción de crudo nacional debido al agotamiento de los pozos, luego de haberse alcanzado durante varios años una producción de petróleo y gas ligeramente superior a 4,0 millones de toneladas anuales. Esta situación demandó compras adicionales de combustible a Rusia y Argelia por un valor en torno a los 100 millones de dólares.
  • En segundo lugar, la fuerte reducción de los combustibles tuvo efectos multiplicadores notablemente negativos en casi todos los sectores de la economía y también en el consumo de la población. De tal modo, se redujo el valor agregado en diferentes sectores: Minería (-3,7%); Industria manufacturera (-4,6%); Industria azucarera (-19,4% ); y Comercio (-2,5%). A esto se sumó la caída de un 19,7% del valor de las exportaciones totales y del 10,6% en las importaciones. A ello se agregó un aumento de la liquidez en manos de la población –que se elevó hasta el 52,3% del PIB- y un déficit fiscal del 6,6% también referido al PIB, creando presiones inflacionarias adicionales en la economía.
  • En tercer lugar y no es un dato menor, se mantuvo la presión del bloqueo económico de Estados Unidos, cuyo impacto en el año se calculó en 4 681 millones de dólares.
  • Finalmente, el país sufrió los efectos del huracán Matthew, que afectó 46 706 viviendas y causó pérdidas por 2 431 millones de dólares.
La coyuntura económica fue aun más compleja en el 2017.
  • En primer término, se mantuvo la reducción en el suministro de combustible a niveles aproximadamente iguales a los del año anterior, lo que volvió a requerir compras adicionales de hidrocarburos, al tiempo que la producción nacional de crudo descendió a 3 millones 690 mil toneladas.
  • En segundo lugar, al ganar las elecciones de EEUU en noviembre del 2016 el ultraderechista Donald Trump, cesó el “efecto demostración” positivo que el inicio de la normalización de relaciones con Cuba había provocado en los medios de negocio internacionales, factor que contribuyó al positivo desempeño económico alcanzado especialmente en el 2015. Por otro lado, nuevas medidas de agresión a Cuba –particularmente en el sector turístico- que comenzaron a implementarse por la nueva administración norteamericana en junio del 2017, trajeron como consecuencia nuevamente elevados costos del bloqueo para el país, que llegaron a 4 305 millones de dólares en un año y a 130 179 millones a lo largo de casi 60 años de agresiones constantes.
  • Finalmente, el intenso huracán Irma asoló el país en septiembre del pasado año, causando pérdidas record por más de 13 000 millones de dólares y afectaciones en una cifra superior a las 179 000 viviendas, así como efectos destructivos de importancia en el sector turístico y en la agricultura.
La economía cubana –que había planificado un discreto ritmo de crecimiento del 2% en el 2017-, solo logró incrementar el PIB en 1,6% y –aun cuando aún no están disponibles todas las estadísticas oficiales- según el Ministro de Economía y Planificación se registraron “…incumplimientos de: los ingresos previstos por exportaciones de bienes y servicios; la disponibilidad de combustibles; ejecución de determinados programas inversionistas y problemas climáticos como la aguda sequía y el huracán “Irma”, que afectó a 12 provincias, provocando cuantiosas pérdidas.” Por otra parte se señaló que “En la actividad industrial, la tensa situación financiera durante el año ha conllevado a identificar y priorizar los financiamientos y pagos a los proveedores que garantizan las principales producciones, pero no en todos los casos, se pudo alcanzar ese objetivo.”
En estos momentos los resultados económicos del 2018 muestran un crecimiento del 1,1% en el PIB durante el primer semestre, cifra similar a igual período del 2017, a pesar de las graves consecuencias del mencionado huracán Irma, que impactó negativamente en el turismo durante los primeros meses del año y contribuyó a una producción azucarera en torno a solo un millón de toneladas de azúcar en esta zafra, entre otros efectos. Tampoco puede pasarse por alto que, entre el 2016 y el 2018, los precios de exportación del azúcar bajan un 30%, mientras que los precios de las importaciones de petróleo suben un 51,2% y los de los alimentos se elevan un 7,5%
Para este año los estimados de CEPAL ubican el crecimiento del país en torno al 1,5% , mientras que el Economist Intelligence Unit lo estima en 1,7%.
Ello se apoya en algunos elementos esenciales, que incluyen: la llegada de un estimado de 4 millones 750 mil turistas en el año, con un ingreso bruto que puede calcularse en torno a 3 400 millones de dólares; una producción agropecuaria e industrial aproximadamente igual a la del pasado año; un crecimiento del nivel de inversiones similar al logrado en el 2017, es decir, superior al 20%, unido a un discreto aumento de la inversión extranjera directa; a todo esto se añade una renegociación y pago de las cartas de crédito pendientes de liquidación –proceso ya iniciado el pasado año-, que permita restaurar el suministro de importaciones indispensables para cubrir gradualmente la demanda interna en mejores condiciones.
Es así que puede concluirse que si bien la cifra de crecimiento que se pronostica para este año se aleja de las necesidades de un desarrollo sostenible, no puede pasarse por alto la que puede calificarse de extraordinariamente adversa coyuntura internacional que se encuentra tras ese resultado y –consecuentemente- el enorme esfuerzo que nuestra economía ha debido realizar para que no se produzca una depresión de mayores consecuencias, manteniendo –al mismo tiempo- los servicios sociales básicos de la población con el mínimo de afectaciones posibles.
Por todo lo anterior, es justo pensar que los obstáculos externos que hemos debido enfrentar –con mayor o menor eficiencia- no deben hacernos perder de vista que el país cuenta con los recursos potenciales indispensables para enfrentar las muy complejas circunstancias del presente y salir adelante sin perder la visión de largo plazo y sin renunciar a las conquistas logradas en el orden social y político, que solo el socialismo es capaz de garantizar. De nosotros depende que así sea.

Intervención del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz Canel, en el debate general del 73º Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Nueva York, 26 de septiembre de 2018.

Enviado por editor en Mié, 26/09/2018 - 13:35


Señor Presidente:

Imposible estar aquí, hablar desde este podio en nombre de Cuba y no evocar momentos históricos de la Asamblea General que lo son también de nuestra memoria más entrañable: Fidel Castro, Ernesto Guevara, Raúl Castro Ruz y el canciller de la dignidad, Raúl Roa, por sólo citar los más trascendentes, trajeron hasta aquí, no sólo la voz de nuestro pueblo, sino la de otros pueblos latinoamericanos y caribeños, africanos, asiáticos, no alineados, con los que hemos compartido más de medio siglo de batalla por un orden internacional justo, que aún está lejos de alcanzarse.

Es absurdo, pero coherente con la irracionalidad de un mundo en el que el 0,7% más rico de la población puede apropiarse del 46% de toda la riqueza, mientras el 70% más pobre sólo accede al 2,7% de la misma; 3 460 millones de seres humanos sobreviven en la pobreza; 821 millones padecen hambre; 758 millones son analfabetos y 844 millones carecen de servicios básicos de agua potable, cifras todas, por cierto, que elaboran y manejan habitualmente los organismos globales, pero que al parecer aún no alcanzan a movilizar suficientemente la conciencia de la llamada comunidad internacional.

Señor Presidente:

Esas realidades señora Presidenta, no son fruto del socialismo, como el Presidente de los Estados Unidos afirmó ayer en esta sala. Son consecuencia del capitalismo, especialmente del imperialismo y el neoliberalismo; del egoísmo y la exclusión que acompaña a este sistema, y de un paradigma económico, político, social y cultural que privilegia la acumulación de riqueza en pocas manos a costa de la explotación y miseria de las grandes mayorías.

El capitalismo afianzó el colonialismo. Con él nació el fascismo, el terrorismo y el apartheid, se extendieron las guerras y conflictos, los quebrantamientos de la soberanía y la libre determinación de los pueblos; la represión de los trabajadores, las minorías, los refugiados y los migrantes. Es opuesto a la solidaridad y a la participación democrática. Los patrones de producción y consumo que le caracterizan promueven el saqueo, el militarismo, amenazan a la paz; generan violaciones de los derechos humanos y constituyen el mayor peligro para el equilibrio ecológico del planeta y la sobrevivencia de los seres humanos.

Que nadie nos engañe aduciendo que la humanidad no cuenta con recursos materiales, financieros y tecnológicos suficientes para erradicar la pobreza, el hambre, las enfermedades prevenibles y otros flagelos. Lo que no existe es la voluntad política de los países industrializados, quienes tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y recursos abundantes para resolver los problemas globales más apremiantes.

La verdad es que al mismo tiempo que se alega insuficiencia de fondos para cumplir los objetivos y metas de la Agenda 2030 o enfrentar el creciente impacto del cambio climático, en el año 2017 se derrocharon en gastos militares 1,74 billones de dólares, la cifra más alta desde el fin de la Guerra Fría.

El cambio climático es otra realidad ineludible y una cuestión de supervivencia para la especie humana, en particular para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Algunos de sus efectos son ya irreversibles. La evidencia científica indica un aumento de 1,1 grados Celsius respecto al periodo pre-industrial, y que 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado.

Sin embargo, Estados Unidos, uno de los principales contaminantes de ayer y de hoy, rechaza acompañar a la comunidad internacional en el cumplimiento del Acuerdo de París sobre cambio climático. Compromete así la vida misma de las generaciones futuras y la supervivencia de las especies, incluida la humana.

Más aún, como si no sobraran las amenazas sobre la humanidad y sus deslumbrantes creaciones, es un hecho que se perpetúa y expande el hegemonismo militar y nuclear, en detrimento de la aspiración mayoritaria de los pueblos a un desarme general y completo, ideal que Cuba comparte y, como prueba de su compromiso con este objetivo, el 31 de enero pasado, se convirtió en el quinto Estado en ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

En esta institución que nació de la voluntad humana de superar la destrucción dejada por una guerra terrible con el diálogo entre las naciones, no es posible callar el peligro que se cierne sobre todos, con la exacerbación de conflictos locales, guerras de agresión disfrazadas de “intervenciones humanitarias”, derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves”, y la intervención en los asuntos internos de otros Estados, formas recurrentes de actuación de algunas potencias, con los más diversos pretextos.

La cooperación internacional para la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos es un imperativo; pero su manipulación discriminatoria y selectiva con pretensiones de dominación, viola los derechos a la paz, a la libre determinación y al desarrollo de los pueblos.

Cuba rechaza la militarización del espacio ultraterrestre y del ciberespacio, así como el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados.

El ejercicio del multilateralismo y el respeto pleno a los principios y normas del Derecho Internacional para avanzar hacia un mundo multipolar, democrático y equitativo, son requerimientos para garantizar la convivencia pacífica, preservar la paz y seguridad internacionales, y encontrar soluciones duraderas a los problemas sistémicos.

Contra esa lógica, el uso de la amenaza y de la fuerza, el unilateralismo, las presiones, represalias y sanciones, que caracterizan de modo cada vez más frecuente la conducta y la retórica del gobierno estadounidense y su uso abusivo del veto en el Consejo de Seguridad, para imponer su agenda política, plantean enormes desafíos y amenazas dentro de las propias Naciones Unidas. 

¿Por qué no acabamos de concretar el prometido fortalecimiento de la Asamblea General como principal órgano de deliberación, decisión y representación? No debe retardarse ni impedirse la reforma del Consejo de Seguridad, urgida de ajustarse a los tiempos, democratizando su composición y métodos de trabajo.

Hoy venimos a reiterar lo que el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, dijo en ocasión del quincuagésimo aniversario de la ONU y que resume la más noble aspiración de la mayoría de la Humanidad. Cito: “Queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas”. 

Han pasado ya más de 20 años de esa demanda y ninguno de aquellos males ha tenido cura, más bien han empeorado. Tenemos todo el derecho a preguntar por qué. Y el deber de insistir en la búsqueda de soluciones efectivas y justas.

Señor Presidente:

“Nuestra América” es hoy escenario de persistentes amenazas, incompatibles con la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y Gobierno, en 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

La actual administración estadounidense ha proclamado la vigencia de la Doctrina Monroe y en un nuevo despliegue de su política imperial en la región, ataca con especial saña a Venezuela.

En ese amenazador contexto, queremos reiterar nuestro absoluto respaldo a la Revolución Bolivariana y chavista, a la unión cívico-militar del pueblo venezolano y a su gobierno legítimo y democrático, conducido por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros. Rechazamos los intentos de intervención y las sanciones contra Venezuela, que buscan asfixiarla económicamente y dañar a las familias venezolanas. Repudiamos los llamados a aislar a esa nación soberana que no hace daño a nadie.

Rechazamos igualmente los intentos de desestabilizar al gobierno de Nicaragua, un país de paz y donde se han conseguido notables avances sociales, económicos y de seguridad ciudadana en favor de su pueblo.

Denunciamos el encarcelamiento con fines políticos del ex Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y la decisión de impedir al pueblo votar y elegir a la Presidencia al líder más popular de Brasil.

Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan legítima reparación por las horrorosas secuelas de la esclavitud así como el trato justo, especial y diferenciado que merecen.

Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la independencia del hermano pueblo de Puerto Rico.

Apoyamos el legítimo reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgia del Sur.

Reiteramos el apoyo irrestricto a una solución amplia, justa y duradera para el conflicto israelo-palestino, sobre la base de la creación de dos Estados, que permita al pueblo palestino ejercer el derecho a la libre determinación y a disponer de un Estado independiente y soberano en las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Oriental como su capital. Rechazamos la acción unilateral de Estados Unidos de establecer su representación diplomática en la ciudad de Jerusalén, lo que agudiza aún más las tensiones en la región. Condenamos la barbarie de las fuerzas israelíes contra la población civil en Gaza.

Reafirmamos nuestra invariable solidaridad con el pueblo saharaui; y el apoyo a la búsqueda de una respuesta definitiva a la cuestión del Sahara Occidental, que le permita el ejercicio del derecho a la autodeterminación y a vivir en paz en su territorio.

Apoyamos la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la situación impuesta a Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad territorial. Rechazamos cualquier intervención directa o indirecta, que se lleve a cabo sin el acuerdo de las autoridades legítimas de ese país.

La continuada expansión de la OTAN hacia las fronteras con Rusia provoca serios peligros, agravados por la imposición de sanciones arbitrarias, que rechazamos.

Demandamos el cumplimiento del denominado Acuerdo Nuclear con la República Islámica de Irán. 

Damos la bienvenida al proceso de acercamiento y diálogo intercoreano, que constituye la vía para el logro de una paz duradera, la reconciliación y la estabilidad de la Península Coreana. Al propio tiempo, condenamos enérgicamente la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra la República Popular Democrática de Corea y la injerencia externa en los asuntos coreanos.

Las violaciones de las reglas del comercio internacional y las medidas punitivas contra China, también contra la Unión Europea y otros países tendrán dañinas consecuencias, en especial para los Estados en desarrollo.

Abogamos por el diálogo y la concertación, gracias a lo cual podemos informar hoy que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba ha entrado provisionalmente en vigor y constituye una buena base para desarrollar los provechosos vínculos entre las Partes.

Señor Presidente:

El gobierno de los Estados Unidos mantiene hacia Cuba una retórica agresiva y una política dirigida a subvertir el sistema político, económico, social y cultural de mi país.

Contrario a los intereses de ambos pueblos y cediendo a las presiones de sectores minoritarios, el gobierno de Estados Unidos se ha dedicado a fabricar artificialmente, con falsos pretextos, escenarios de tensión y hostilidad que a nadie benefician.

Ello contrasta con el hecho de que mantenemos relaciones diplomáticas formales y programas de cooperación mutuamente beneficiosos, en un grupo limitado de áreas.

Entre nuestros pueblos disfrutamos de vínculos históricos y culturales cada vez más cercanos, con expresiones en las artes, el deporte, las ciencias, el medio ambiente, entre otros. Las potencialidades para una relación comercial fluida son reconocidas y un entendimiento genuino y respetuoso beneficiaría los intereses de toda la región.

Sin embargo, el elemento esencial y definitorio de la relación bilateral sigue siendo el bloqueo, que pretende estrangular la economía cubana, con el propósito de generar penuria y alterar el orden constitucional. Se trata de una política cruel, que castiga a las familias cubanas y a toda la Nación.

Consiste en el sistema de sanciones económicas más abarcador y prolongado que se haya aplicado jamás contra país alguno. Ha constituido y sigue siendo un obstáculo fundamental al desarrollo del país y a la realización de las aspiraciones de progreso y bienestar de varias generaciones de cubanos.

Como se ha dicho por tantos años en este mismo escenario, el bloqueo daña gravemente también, por su agresiva aplicación extraterritorial, la soberanía y los intereses de todos los países.

En nombre del pueblo cubano, agradezco a esta Asamblea General por su rechazo casi unánime al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra mi país.

Pero la actuación del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba va más lejos. Incluye programas públicos y encubiertos de grosera intromisión en nuestros asuntos internos, fin para el cual utiliza decenas de millones de dólares que son oficialmente aprobados en su presupuesto, en violación de las normas y principios sobre los que descansa esta Organización y en particular, de la soberanía de Cuba como nación independiente.

Cuba mantiene la disposición de desarrollar una relación respetuosa y civilizada con el gobierno de los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad soberana y el respeto mutuo. Esa es la voluntad del pueblo cubano y sabemos que se trata de una aspiración compartida por la mayoría de los ciudadanos estadounidenses y, particularmente, por los cubanos que residen en ese país.

Seguiremos reclamando sin descanso, el fin del cruel bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval norteamericana en Guantánamo y la compensación justa a nuestro pueblo por los miles de muertos y mutilados y por el daño económico y material ocasionado en tantos años de agresión.

Cuba siempre estará dispuesta a dialogar y a cooperar desde el respeto y el trato entre iguales. Nunca realizaremos concesiones que afecten la soberanía e independencia nacional, no negociaremos nuestros principios, ni aceptaremos condicionamientos.

A pesar del bloqueo, la hostilidad y las acciones que ejecuta Estados Unidos para imponer un cambio de régimen en Cuba, ¡aquí está la Revolución Cubana, viva y pujante, fiel a sus principios!

Señor Presidente:

El cambio generacional en nuestro gobierno no debe ilusionar a los adversarios de la Revolución. Somos la continuidad, no la ruptura. Cuba ha proseguido dando pasos para perfeccionar su modelo de desarrollo económico y social, con el objetivo de construir una Nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. Ese es el camino que escogimos libremente.

El pueblo cubano jamás regresará al pasado oprobioso del que se liberó con los mayores sacrificios, durante 150 años de lucha por la independencia y la dignidad plena. Por decisión de la abrumadora mayoría de las cubanas y los cubanos, daremos continuidad a la obra emprendida casi 60 años atrás.

Con esa convicción, comenzamos un proceso de reforma de la Constitución, ejercicio genuinamente participativo y democrático, mediante discusión popular del proyecto que se aprobará finalmente en referendo. Tengo la convicción de que no habrá cambios en nuestros objetivos estratégicos y que el carácter irrevocable del socialismo será ratificado.

Los principios de nuestra política exterior permanecerán inalterables. Como expresara el Primer Secretario de nuestro Partido, Raúl Castro Ruz, en su intervención en ocasión del 70 Aniversario de la Organización de las Naciones Unidas, y cito: “podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar”. 

La Cuba en nombre de la cual hablo hoy es orgullosa continuadora de esa política independiente, soberana, fraternal y solidaria con los pobres de la tierra, productores de toda la riqueza del planeta, aunque el injusto orden global los castigue con la miseria, en nombre de palabras como democracia, libertad y derechos humanos, que los poderosos en la realidad han vaciado de contenido.

Ha sido emocionante hablar en la misma tribuna donde hace hoy 58 años atrás Fidel expresó verdades tan poderosas que todavía nos estremecen frente a los representantes de las más de 190 naciones que, rechazando chantajes y presiones, cada año llenan la pizarra de votaciones de dignos símbolos verdes de aprobación a nuestra demanda de fin del bloqueo.

Me despido con la esperanza de que las nobles aspiraciones de la mayoría de la Humanidad terminen por realizarse antes de que nuevas generaciones vengan a ocupar este podio reclamando lo mismo que hoy reclamamos nosotros y ayer reclamaron nuestros históricos predecesores.

Muchas gracias.

(Cubaminrex)