Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 8 de abril de 2024

Acerca de la producción de alimentos

Por Alexi Castro Soto del Valle

Cubano patriota seguidor del ideario de los proceres fundadores Felix Varela y José Martí y del ideario 26 de julio del líder revolucionario Fidel Castro Ruz*
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1/7 (Abro hilo) Encontrar solución DEFINITIVA a la producción de alimentos en #Cuba es urgente. No podemos vivir eternamente de ayudas. No podemos seguir importando lo que puede producirse aquí. En esto se juega la vida la #Revolución.
@MinagCuba

2/7 "Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado" dijo #Fidel en mayo del 2000. ¡Hagamos todo lo que NO DEPENDA del #Bloqueo, estudiemos el capítulo agrario del Programa del Moncada!

3/7 El Programa del Moncada de #Fidel no es documento para archivar como historia pasada ¡En este momento crítico de la nación está más vivo que nunca y debe ser luz y guía! No persistamos en el error INMOVILISTA de pensar que todo está hecho. @MinagCuba

4/7 En La Plata, Sierra Maestra, #Fidel firma en 1959 la Ley de Reforma Agraria. Se hizo propietarios a más de 100,000 campesinos, para que con AUTONOMÍA hicieran producir sus tierras, no para que dependieran de incontables trabas burocráticas.@MinagCuba

5/7 Es inconcebible que aún tengamos más de un millón de hectáreas sin producir. Es inconcebible que las cosechas que con duro esfuerzo logra el campesino cubano, se pudran por tardanzas en acopio, o que tarden meses en cobrar.@MinagCuba

6/7 Disponer de AUTONOMÍA para planificar cultivos y ganadería, construir bienhechurías, invertir, asociarse, producir y comercializar es lo que estuvo en el espíritu de las primeras leyes revolucionarias en favor del campesinado cubano.

7/7 Firmada la Ley de Reforma Agraria, #Fidel se dirige a Radio Rebelde para dar el anuncio. ¡No dejemos ahogar en el pantano del INMOVILISMO y la BUROCRACIA, el espíritu de esa reforma tan audaz y revolucionaria!





HHC : * Hijo del Comandante en Jefe

Cuba: en guerra con la economía

 ¿Los cubanos vivimos en realidad una economía de guerra? Hay hechos que indican otra cosa.





“Todo para el frente” es la frase que quizás mejor simboliza lo que es una “economía de guerra”. Se hizo famosa al aparecer en un cartel allá por el año 1942 en plena Gran Guerra Patria. La frase en realidad tiene dos partes “todo para el frente”y “todo por la victoria”. En síntesis, significaba alinear todos los esfuerzos y poner todos los recursos en el objetivo supremo de derrotar al ejército nazi, que para esa fecha estaba peligrosamente cerca de Moscú.

Significaba también supeditar todas las decisiones, y el proceso de tomarlas, a ese objetivo. También implicaba la variable tiempo que, en esas condiciones, la de una economía de guerra, tiene un valor marginal incalculable.

Por cierto, hay que decir que el ejercito nazi no pudo tomar Moscú y el aporte de la Unión Soviética a la derrota del fascismo en Europa, ese mismo que resurge hoy con variados matices, fue decisivo, a pesar de que la nueva historia escrita desde Occidente insista en desconocerlo.

Fue un magnífico artículo de mi colega Joaquín Benavides, “¿Economía de guerra o mercado en la economía?” publicado en el blog Segunda cita de Silvio Rodríguez, lo que me impulsó a retomar ese concepto e intentar entenderlo en nuestro contexto actual.

Una rápida búsqueda en Google nos lleva a varias definiciones. Esta es una de ellas: “El término economía de guerra hace referencia a la forma en que se organiza la economía de un país durante un conflicto armado. Se entiende que consiste en maximizar su capacidad de producción y distribución, lo que pasa por ajustes sustanciales a la producción que permitan acomodarse a las necesidades del país”.

Foto: Kaloian.

Otra definición, en la Economipedia, refiere que:

“La economía de guerra es una situación bélica o de catástrofe en la que el Gobierno toma el control de la gestión de los recursos económicos. Todo ello implica medidas como la movilización de la población, el racionamiento, el control de la producción y el autoabastecimiento. En línea con el abastecimiento de alimentos, el Estado también establece un férreo control sobre el sector primario. Por ello, dirigirá y supervisará la producción de alimentos, prestando especial atención a la agricultura y a la industria alimentaria.

Si los alimentos están racionados, igualmente deben aprovecharse los recursos energéticos. Así pues, se toman medidas para sacar el máximo partido de los escasos recursos energéticos. Se han dado numerosas experiencias en las que, por ejemplo, los combustibles y la luz se han racionado.

Precisamente, en una guerra, un Estado debe ser lo suficientemente fuerte como para contar con los recursos necesarios sin depender de terceros países. Todo ello conduce al autoabastecimiento. En otras palabras, un país en guerra suele encaminarse hacia la autarquía”.

La hiperinflación es uno de los grandes males que acarrea la economía de guerra y la intervención de la política monetaria pareciera ser el recurso más usado en esa situación. Esta historia definitivamente tiene que ver con nuestra realidad y no solamente con la actual, sino con otras varias realidades anteriores.

Una excursión por Wikipedia nos devuelve una descripción sintética de lo que puede ser una economía de guerra, la cito in extenso:

“Se denomina economía de guerra a la que se aplica en momentos históricos de fuertes convulsiones violentas, sean o no conflictos armados, o en periodos de extrema autarquía y que tiene por objetivo mantener el funcionamiento de las actividades económicas indispensables para un país, procurar el autoabastecimiento, desincentivar el consumo privado, garantizar la producción de alimentos y controlar la economía nacional desde el Estado. Cada país se acerca a la reconfiguración de su economía de una manera diferente. Entre las actuaciones fundamentales se encuentran:Control exhaustivo de la política monetaria que evite los procesos de hiperinflación.Favorecimiento de la autarquía como sistema que evite la dependencia de las importaciones exteriores en productos básicos y material militar.Medidas de ahorro del consumo energético.Incentivación de la mano de obra a bajo coste para ocupar los puestos de trabajo de aquellos que se incorporan al ejército.Cambios en la política agrícola que dirigen los cultivos y la industria transformadora hacia la producción de granos y, en general, cultivos que aporten una alta cantidad de hidratos de carbono.Aumento de la producción de la industria pesada y de material militar.Establecimiento de reducciones del consumo privado, que puede incluir el racionamiento a la industria y a las familias.”

Parecería que varias generaciones de cubanas y cubanos hemos estado prácticamente toda nuestra vida viviendo dentro de una economía guerra, ya sea por la magnitud y profundidad de los conflictos, aun cuando algunos de ellos no fueran directamente militares; o por la manera de manejar la economía en determinados momentos; o por los efectos/ resultados de las políticas /medidas puestas en práctica, o por una combinación de los tres.

Foto: Kaloian.

En realidad, en la ecuación de la economía nacional, uno de los criterios relevantes que han condicionado la adopción de cualquier decisión ha sido su influencia/impacto/efecto sobre el conflicto fundamental que nuestro país ha enfrentado desde el año 1959, a saber: el diferendo entre Estados Unidos y Cuba.

De la misma forma, el grado de intensidad de ese conflicto ha sido una variable relevante en la adopción de medidas para manejar la economía.

Listo abajo algunos de esos momentos históricos, hitos, aunque obviamente hay grandes diferencias, entre ellos:La brusca reducción y más tarde la exclusión de la participación de Cuba del mercado norteamericano, tanto como importador que como exportador, y su intensificación hasta llegar al bloqueo económico y comercial en 1962.
  • El fomento de bandas terroristas y la invasión a Playa Girón.
  • La “Crisis de Octubre” o “Crisis de los misiles”.
  • La Zafra de los 10 millones y lo que significó en término de movilización de mujeres y hombres y en cuanto a la asignación de recursos.
  • La “Guerra de Todo el Pueblo”, que se iniciara en los primeros años de la década de 1980.
  • El “Período Especial en Tiempos de Paz” que no se ha despedido de nosotros y parece que no lo tiene en planes por el momento.
  • La “Batalla de ideas”.
  • La Pandemia de COVID 19.
  • Las medidas de la Administración Trump.
Es cierto también que el modelo económico socialista adoptado desde finales de los sesenta, e institucionalizado en los setenta recuerda en buena parte el manejo de una economía de guerra.

Pero la guerra de la economía es otra. Se libra todos los días, desde los ciudadanos y ciudadanas más simples, hasta aquellos otros que tienen alguna responsabilidad en el resultado de la misma.

Después de volver a mirar esas definiciones, me cuesta convencerme de que estemos en una economía de guerra, al menos hay hechos que me mueven a dudas.

Si la nuestra fuera hoy una economía de guerra en sentido estricto, entonces aquella frase que inicia este escrito se podría reinterpretar como “todo para la producción de alimentos”. En definitiva, el precio de los alimentos es el que tiene mayor peso en la dinámica de la inflación según las propias informaciones del Ministerio de Economía.

Los alimentos representan una de las cuentas más altas de nuestras importaciones y en la estructura de gastos de nuestras familias, es el destino decisivo de sus ingresos.

La producción de alimentos es uno de los principales destinos de los subsidios que desde el presupuesto central se asignan a las empresas agropecuarias y terminan incrementando el déficit fiscal, aunque lamentablemente no alcanzan para remediar el problema.

Sin producción nacional sostenible de alimentos la soberanía alimentaria no pasará de ser una quimera. Son los productos de la tierra —y del mar— los que generan cadenas productivas y de valor que permiten integrar diversos sectores, desde la agricultura misma hasta la ciencia y la tecnología. Son esos mismos los que impactan de forma decisiva en el bienestar de la nación y en su percepción de prosperidad.

Sin alimentos de buena calidad, de producción nacional, el sector turístico nacional competirá siempre en desventaja con el resto del mundo y en especial con nuestra región.


Foto: Kaloian.

No podemos hacer depender la leche de nuestros niños de la caridad internacional.

Uno de los mayores recursos que tiene nuestro país es su tierra y el mar que la rodea y tenemos más tierra arable por persona que países grandes productores de alimentos. Aún estamos lejos de la frontera de producción del sector y necesitamos modernizar las tecnologías de producción, entre otras razones, por el despoblamiento de nuestros campos que es la misma razón por la cual debemos modernizar la vida de nuestros campesinos.

Pero no, todavía hoy los recursos se asignan a otros destinos, en un ejercicio difícil de calificar que repite año tras año el mismo error. Y no hablo solo de inversiones asignadas a un “frente” a todas luces estancado, además sitiado y para nada bien manejado. Si estuviéramos en una economía de guerra hace rato esas “balas” debieron haber sido asignadas a otro frente.

Más no es solo un problema de asignación de recursos de inversión. Todavía me cuesta entender que una de las dificultades de la actual zafra sea la poca disponibilidad de combustible y, sin embargo, se mantengan funcionando centenares de autos estatales cuya utilidad apenas es significativa comparado con la necesidad de asegurar la producción de azúcar para la “canasta racionada” o para la producción de una parte del arroz de esa misma canasta.


Foto: Kaloian.

De hecho, si estuviéramos en una economía de guerra, esa misma canasta racionada debería ser mejor asignada, concentrándola en aquellos que más la necesitan y no seguir perpetuando una forma de distribución que consolida brechas de desigualdad cada vez más difíciles de manejar.

Si la nuestra fuera hoy una economía de guerra no habría cómo justificar ese excesivo aparato burocrático del Estado, con sobrepeso evidente y la demora inexplicable a someterlo a una cirugía profunda, que elimine las partes necrosadas del mismo.

Si estuviéramos en una economía de guerra hace rato deberíamos haber identificado la dirección del golpe principal, haber concentrado los recursos en esa dirección y no diluirnos en escaramuzas que debilitan las fuerzas.

Ciertamente, concuerdo con mi colega y amigo Benavides en que la solución no debe venir por reproducir aquellos métodos y estilos que tanto recuerdan a la economía de guerra, pero que en nuestro caso no nos han conducido a obtener una ventaja significativa en este campo de batalla casi perpetuo que ha sido y es la economía.

Porque no es reproduciendo el pasado que podremos conquistar el futuro. Esas son, en buena parte, las razones que me hacen pensar que no parece que estemos en una economía de guerra, más bien parece que estamos en guerra con la economía.

Cuadrando la caja: La industria cubana

 Publicado en: Cuadrando la Caja

 


Este domingo 7 de abril conversamos en Cuadrando la caja con nuestros panelistas sobre “la industria cubana”. ¿En qué estado se encuentran nuestra industria y sus capacidades? ¿Cuál es la política industrial que nos rige? ¿Ha sido la Revolución cubana un freno o un impulso para la industrialización del país? ¿Qué más hacer hoy para avanzar ? De esto y mucho más se habló en el programa.

En video, programa Cuadrando la Caja

¿Podrá China alcanzar su objetivo de crecimiento para 2024?

Por YU YONGDING PS



En 2024, es probable que una combinación de caída del crecimiento del consumo y de la inversión inmobiliaria impida el crecimiento del PIB chino. Si China quiere cumplir su objetivo de crecimiento del 5% para este año, el gobierno tendrá que compensar estos factores con una política fiscal y monetaria más expansiva.

BEIJING – El 5 de marzo, en la inauguración de la reunión anual de la legislatura de China, la Asamblea Popular Nacional (APN), el primer ministro chino, Li Qiang, anunció que el objetivo del gobierno para el crecimiento del PIB este año es de alrededor del 5% . Es un objetivo alentador, pero para que China lo alcance, es posible que el gobierno necesite ajustar su enfoque político.

Aunque el crecimiento anual del PIB de China alcanzó el 5,2% el año pasado, ha ido disminuyendo constantemente, casi trimestralmente, desde 2010. No ayuda que China haya estado lidiando con una inflación muy baja e incluso con deflación . El índice de precios al consumidor creció solo un 0,2% en 2023, mientras que el índice de precios al productor se redujo un 3% . Esto está en línea con las tendencias a más largo plazo: el IPC chino ha aumentado menos del 2% , en promedio, desde 2012, y el IPP ha estado en territorio negativo durante la mayor parte de la última década.

Cuanto antes China revierta estas tendencias, mejor. De lo contrario, el impacto acumulativo de factores estructurales de largo plazo como el envejecimiento de la población, los persistentes “ efectos de histéresis ” de perturbaciones económicas pasadas y la caída de la confianza harán que sea cada vez más difícil –incluso imposible– reactivar un crecimiento satisfactorio. Afortunadamente, la ventana hacia una recuperación sólida aún no se ha cerrado: con una política fiscal y monetaria más expansiva, el gobierno de China puede estabilizar el crecimiento del PIB a un nivel más alto (alrededor del 6%).

Las autoridades chinas parecen reconocer la necesidad de cierta expansión fiscal. Según su presupuesto para 2024, que la APN aprobó el mes pasado, el gobierno central aumentará su gasto en aproximadamente un 4% este año, hasta 28,5 billones de yuanes (3,9 billones de dólares). Además de los 4,06 billones de yuanes en bonos gubernamentales, el gobierno emitirá 1 billón de yuanes en bonos especiales del Tesoro ultralargos y 3,9 billones de yuanes en bonos para fines especiales de los gobiernos locales.

El gobierno de China todavía prevé que el déficit presupuestario será del 3% del PIB, el mismo que el año pasado. Pero su ratio déficit/PIB “aumentado”, según lo define el Fondo Monetario Internacional, alcanzará el 8,2% en 2024. Este es un paso en la dirección correcta, pero si China quiere alcanzar, y mucho menos superar, su objetivo de crecimiento del 5%, es posible que sea necesario ir más allá.

No todos están de acuerdo. Algunos académicos se oponen a la política fiscal expansiva en China, argumentando que el país debería alejar su modelo de crecimiento de la dependencia de la inversión de capital y, en cambio, fomentar el consumo privado . Podrían señalar, por ejemplo, que el consumo final representó solo el 53% del PIB en China en 2022, en comparación con el 82,9% en Estados Unidos.

Pero esta brecha se puede atribuir en gran medida a las diferencias en el consumo de servicios, que constituye dos tercios del consumo final en Estados Unidos, pero sólo el 43% en China, entre otras cosas porque los precios de los servicios son mucho más altos en Estados Unidos que en China. Mientras tanto, la proporción del gasto de consumo total que se destinó a bienes (incluido el catering) en China fue el 87,4% de la participación de Estados Unidos en 2022, a pesar de que el PIB de China es menos del 70% del de Estados Unidos.

En otras palabras, la participación del consumo de bienes en el PIB es mucho mayor en China que en Estados Unidos. Además, en 2023, el consumo final contribuyó con un enorme 82,5% del crecimiento del PIB de China , y las ventas minoristas totales de bienes de consumo crecieron un 7,2% respecto al año anterior. Si a esto le sumamos la persistente disminución de la participación de la inversión en activos fijos en el PIB durante la última década, queda claro que uno debe tener cuidado a la hora de caracterizar el actual patrón de crecimiento de China como “impulsado por la inversión”.

Sí, el gobierno de China debería seguir promoviendo el consumo, sobre todo para hacer más equitativa la distribución del ingreso. Pero, haga lo que haga, es casi seguro que el crecimiento del consumo será menor en 2024 que el año pasado, debido al poderoso efecto de base pospandemia en 2023. Para oscurecer aún más las perspectivas de China, la inversión inmobiliaria (durante mucho tiempo uno de los principales motores del crecimiento) continúa disminuyendo, habiendo caído ya un 10% en 2022 y un 9,6% en 2023.

Es vital aumentar la inversión en infraestructura para compensar los efectos adversos de la caída del crecimiento del consumo y de la inversión inmobiliaria. Y dado que la infraestructura es un bien público y podría no ofrecer los tipos de retornos grandes y de relativamente corto plazo que los inversores privados suelen buscar, la mayor parte del financiamiento para dicha inversión debe provenir del gobierno.

Desde que completó su paquete de estímulo de 4 billones de yuanes en 2008-09 –una respuesta a la crisis financiera global de 2008– la contribución del gobierno central a la inversión en infraestructura ha sido insignificante, representando menos del 1% del total. Los gobiernos locales contribuyeron más: alrededor del 10%. Pero esto no sólo es insuficiente; también está exacerbando los riesgos de deuda tanto para los gobiernos locales como para los promotores inmobiliarios, porque cuando los gobiernos locales invierten en infraestructura, deben recaudar fondos pidiendo prestado a altas tasas de interés y vendiendo derechos de uso de la tierra .

Un cálculo aproximado indica que el gasto planeado por el gobierno para 2024 puede ser significativamente inferior a las necesidades de financiamiento de infraestructura de China. Por lo tanto, en el transcurso de este año, es posible que las autoridades tengan que ajustar su enfoque, por ejemplo, emitiendo más bonos gubernamentales de lo previsto. También podría ser necesaria una expansión monetaria, y el Banco Popular de China reduciría su tasa de interés de referencia. No se puede descartar la posibilidad de que el gobierno chino tenga que implementar una especie de flexibilización cuantitativa.

Lograr el objetivo de crecimiento del 5% del gobierno este año no será fácil. El objetivo es alcanzable. Pero es posible que el gobierno necesite aplicar una política fiscal y monetaria más expansiva de lo planeado.

Yu Yongding, ex presidente de la Sociedad China de Economía Mundial y director del Instituto de Economía y Política Mundial de la Academia China de Ciencias Sociales, formó parte del Comité de Política Monetaria del Banco Popular de China de 2004 a 2006.

domingo, 7 de abril de 2024

El Banco Central de Cuba realiza su balance anual en presencia del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Comentario HHC

 En este artículo: Asamblea de Balance, Banco, Banco Central de Cuba, Cuba, Economía, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

 




Banco Central de Cuba.

El entorno en el que se desarrolla la actividad financiera del país constituye un desafío para el cumplimiento de la misión principal del Banco Central de Cuba (BCC) de velar por la estabilidad de la moneda y el funcionamiento del resto de los bancos e instituciones del sistema.

En presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Partido y presidente de la República y Manuel Marrero Cruz, miembro del Buró Político y Primer Ministro, autoridades bancarias significaron que es este uno de los sectores más impactados por el bloqueo impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos y la injusta inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo.

En reunión de balance anual del organismo, desarrollada este sábado con la presencia también de Joel Queipo Ruiz y Jorge Luis Broche Lorenzo, miembros del Secretariado y Jefes de los Departamentos Económico-Productivo y Atención al Sector Social, respectivamente; y Ricardo Cabrisas Ruiz, vice primer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera; Marrero Cruz significó el rol del BCC en la implementación y el control de las proyecciones del Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

Resaltó su participación clave en el programa de estabilización macroeconómica y la política monetaria, así como en la eliminación de la dualidad cambiaria y el tipo de cambio ilegal, con preocupación directa de la población por su incidencia en la inflación y la conformación de precios.

El Jefe de Gobierno manifestó que se deben buscar incentivos adicionales para estimular los depósitos de efectivo en los bancos del país, mejorar la calidad y prestación de los servicios, asegurar los mecanismos para la captación de divisas, buscar financiamientos externos e incrementar la apreciación de los riesgos ante ataques cibernéticos.

2023, Año Complejo

Yamile Berra Cires, vicepresidenta primera del BCC, destacó que, como consecuencia del bloqueo, Cuba no puede acceder a organizaciones internacionales financieras de créditos, por lo que se complejiza disponer de los financiamientos externos.

Sobre el proceso de bancarización, trascendió que persisten las problemáticas que, si bien no están asociadas de forma directa al sector, afectan su implementación.

Dentro de ellas destaca la resistencia por parte de los proveedores de bienes y servicios a realizar cobros por los canales de pago electrónico, inadecuadas medidas organizativas y de control por entes reguladores y actores económicos que no depositan de manera estable o utilizan sus cuentas bancarias personales para la actividad económica de sus negocios.

Al respecto, Julio Antonio Pérez Álvarez, director general de Operaciones y Sistemas de Pagos, explicó que al cierre de 2023 el 91% de las entidades estatales y el 74% de las formas de gestión no estatal mantienen una actividad contable en las cuentas corrientes.

Agregó que el año concluyó con un 68% de operaciones realizadas por canales electrónicos y 30% en efectivo.

Autoridades bancarias explicaron que una de las principales problemáticas constituye la obsolescencia del equipamiento tecnológico, incluido los 800 cajeros automáticos en funcionamiento de los cuales, como promedio, el 77% dispensa efectivo.

Recuperación del Sistema Bancario y Financiero

Juana Lilia Delgado Portal, ministra presidente del BCC, destacó que una de las metas para este 2024 es identificar proyectos que generen ingresos externos y propicien el mejoramiento del flujo de divisas al país; captar nuevos financiamientos con énfasis en potenciar la actividad del sector exportador; implementar un nuevo mecanismo para la asignación y gestión de la liquidez para todos los actores económicos y recuperar los flujos de remesas.

Añadió que se trabajará en redimensionar el mercado cambiario, dar continuidad a las acciones para ampliar las relaciones internacionales del sistema bancario y financiero cubano y consolidar el proceso de bancarización con la participación del resto de la sociedad, fundamentalmente con los prestadores de bienes y servicios, las autoridades reguladoras, los gobiernos locales y las formas de gestión no estatal.

Otras de las acciones se centran en estandarizar los sistemas de pago electrónico con el empleo de todas las plataformas y códigos desplegados a nivel nacional, diseñar otras estrategias para disminuir el uso de efectivo en las transacciones para estimular los depósitos y adoptar medidas que permitan aumentar la disponibilidad de efectivo.

(Con información de Granma)

Comentario HHC: No sé qué impide al BCC empezar  a comprar y vender  divisas, a lo que resulte el mercado de la tasa de cambio en las diferentes monedas. Es imprescidible eliminar el mercado ilegal de divisas aunque lleve trabajo y algo de tiempo. Por mas que digamos que la tasa de cambio es 24 x1, 120 x 1, si el mercado dice otra cosa, los problemas seguiran reproduciendose mas tarde o temprano, por muchas medidas que se tomen, solo seran paliativos.

Por supuesto, es hora de tomar medidas importantes  para reducir al déficit fiscal  e incrementar al oferta de productos de primera necesidad, entre otros

- Fusionar y reducir la estructura de los ministerios, y que resulte adecuado, al tiempo de simplificar todo el personal que, desde el punto de vista práctico con estudios de OCT , sea aconsejable.

- Eliminar en una primera etapa el 50 % del personal indirecto en el país y automatizar la contabilidad en todas las entidades existentes. 

- Elevar el nivel de productividad del trabajo mediante la introducción de tecnología para mejorar el servicio, y el tiempo administrativo, en los sectores de la Salud y Educación.

- Hacer  un estudio serio en las 371 empresas que dan pérdidas, mediante el punto de equilibrio, y con ello implementar las medidas de reducción de costos y gastos por una parte y reingeniería comercial de otra. Hay que aspirar en una primera etapa a llevar las pérdidas a cero de todas las empresas (371), como mínimo.

- Incrementar los salarios  a los trabajadores agrícolas directos del sector estatal  con fuente de financiamiento en la simplificación de los indirectos a todos los niveles del MINAG, delegaciones etc, y crear estímulos por cumplimientos de indicadores ( producciones) de manera ilimitada, acorde a los resultados que se obtengan y dedicar al menos 500 MMUSD anuales en inversiones al sector agrícola estatal sobre todo en las tierras más fértiles,  en la producción de carne de cerdo y avícola, y auditar la legalidad de los ingresos personales  y pago de impuestos al sector privado agrícola, etc.

Con los resultados que se pueden alcanzar, el BCC tendrá mejores condiciones para actuar.

viernes, 5 de abril de 2024

Resumen de los más de 6500 planteamientos hechos en el proceso orgánico previo a la Asamblea Provincial 9no Congreso de la Anec La Habana , a efectuarse el próximo miércoles 10 de abril, a las 9 de la mañana, en la Escuela Provincial del Partido Olo Pantoja, de La Lisa.

 Por Jorge Rodriguez Hernandez

Entre los más reiterados y discutidos estuvieron:

》No se logra el esperado estremecimiento del sector estatal de la economía

》La descapitalización del recurso humano en las áreas económicas

》La integración de todos los actores económicos no alcanza el ritmo necesario observándose un burocratismo excesivo en la toma de decisiones y en la aplicación de las mismas

》La contabilidad y el costo no se constituyen en una verdadera herramienta eficaz de dirección

》Las deficiencias en los contratos económicos

》La existencia de diferentes tasas de cambios

》Los nuevos actores económicos y la necesidad de que jueguen un papel más armónico

》La inflación muy por encima de lo estimado

》Las incongruencias en el Plan de la economía

》Sistemas de trabajo que no se ajustan a las problemáticas del país

》La cadena de impagos

》La bancarización como una necesidad

》La ley de empresas que no se acaba de materializar

》Las empresas en perdidas

》El presupuesto como elemento clave para lograr los objetivos

》La capacitación y la medición de su impacto

》Los obstáculos a los proyectos de desarrollo local

》El trabajo por cuenta propia

》Deficiente estrategia de comunicación sobre temáticas económico financieras

》Insuficiente preparacion de los cuadros de dirección en la actividad económica

》El burocratismo en las decisiones empresariales

》Necesario impulso al movimiento cooperativo

》El fomento de exportaciones y sustitución de importaciones

》Las inversiones y su recuperación

》La política crediticia y monetaria

》Los sistemas de pago

》Las normas jurídicas no van a la par de las decisiones económicas

La agroindustria azucarera cubana: ¿Salvación o cierre?

Por Omar Everleny Pérez Villanueva

En g. Octavio José Portuondo Botta

Una buena sugerencia es que vuelva a reconsiderar la creación del Ministerio del Azúcar, se le dé la máxima prioridad del Estado y se le autorice a funcionar con ciclo cerrado.

29 de marzo de 2024

En el pasado no se concebía la economía de Cuba sin el azúcar, de la que llegó a ser el principal exportador mundial cuando se exportaban 6 millones de toneladas métricas. Frecuentemente se recuerda la frase del hacendado cubano José Manuel Casanova: “sin azúcar no hay país”.

Una zafra es una exquisita operación logística, una cadena de valor en la que participan cientos de millas de camiones, tractores con carretas, vagones de ferrocarril y cosechadoras en el traslado del azúcar y mieles a las terminales, refinerías y destilerías. Aquí la palabra clave es “rotación”. Si ocurre un cuello de botella, se pierde el ciclo, y mientras menos caña se muele, más escasez de equipos. [1]

Solo a modo de ejemplo, podemos ver la cantidad de instalaciones y equipamiento que se utilizaba en las zafras antes de los años 90, específicamente la del año 1988 a partir de datos publicados por el ex viceministro del azúcar Miguel A Figueras durante el período de la zafra del 70, la más famosa de todas, cuando el país se paralizó para intentar producir 10 millones de toneladas métricas.

Principales instalaciones y equipamiento en el sector azucarero en 1988

En nuestros días han existido diferentes opiniones --algunas a favor, otras en contra y algunas ambiguas--, sobre la decisión de desmantelar más de la mitad de los centrales azucareros cubanos. Incluso algunos académicos fueron fuertemente recriminados por oponerse a esas decisiones erradas. En ocasiones se daba a entender que el cierre de los centrales era la única causa de la caída de la producción de azúcar y del estado actual del sector azucarero, pero la realidad ha demostrado lo contrario.

La llamada  Tarea Álvaro Reinoso  (nombre que se le dio a la reestructuración de la industria azucarera comenzada el 10 de abril de 2002), en dos partes, permitió cerrar casi 70 centrales y dejar la capacidad instalada solo para producir 4 millones de toneladas anuales. El Ministro de la industria azucarera le propuso al presidente cubano que debían cerrarse 50 centrales de los 156 existentes, pero la respuesta fue desmantelar 90. Esa reunión fue tensa. Los resultados son los que hemos visto hasta ahora.

Hoy la producción no alcanza ni para cubrir las necesidades internas, con graves efectos sociales: más de 100 bateyes han sido convertidos en pueblos fantasmas. Dejó de existir el tratamiento especial para trabajadores y bateyes, por consiguiente, la fuerza de trabajo calificada emigró hacia otras actividades económicas. Además, se descapitalizó el sector.

Lo peor fue el traspaso de las tierras del MINAZ (Ministerio de la Industria Azucarera) al Ministerio de la Agricultura (MINAGRI). En vez de producir alimentos, se infestaron de marabú.

La situación del sector azucarero ya venía siendo difícil desde mucho antes debido a múltiples motivos, tanto objetivos como subjetivos. Entre ellos podrían subrayarse los siguientes:

  • Persistentes precios bajos del azúcar en el mercado internacional que no cubrían los costos de producción y durante años daban como resultado cuantiosas pérdidas económicas netas.
  • Descapitalización del sector, con inversiones insuficientes y obsolescencia tecnológica.
  • Incesante pérdida de mano de obra especializada y profesional.
  • Falta de estimulación al productor cañero, conllevando a menores áreas de siembra y menor rendimiento de caña por hectárea.
  • Desabastecimiento o llegada a destiempo de combustibles, fertilizantes, pesticidas y otros insumos (paquete tecnológico) por falta de financiamiento u otras causas.
  • Sequías, plagas, huracanes y otros eventos climatológicos en determinados años.
  • Deudas acumuladas y vencidas.
  • Tipo de cambio oficial del peso cubano, desestimulante para los sectores exportadores.

¿Sugieren todos esos motivos que el desmantelamiento de los centrales fue la mejor solución en ese momento? For nothing. Por ejemplo, en cuanto a la primera causa mencionada, el precio del azúcar en el mercado internacional era y es el que es, y no por eso todos los países redujeron las siembras y la producción. El ejemplo más ilustrativo es el de Brasil.

Es cierto que muchos países venden su azúcar bajo convenios con precios acordados, superiores al mercado internacional. Pero también muchos otros cuentan con otras soluciones para momentos de bajos precios del azúcar, como la priorización de la producción de alcohol o de otros subproductos de la caña de azúcar con mayor valor agregado. Un buen caso fue el desarrollo de la industria azucarera de Brasil. Mientras en Cuba se desmantelaban centrales, allí se construían más y más modernos.

Por otra parte, probablemente muchos otros países estaban mejor preparados para enfrentar coyunturas de precios desfavorables porque contaban con industrias más modernas y con equipamientos más eficientes, tanto en la industria como en el campo, fruto de nuevas inversiones en el sector.  La industria azucarera cubana sirvió como una especie de “donante” para fomentar la industria del turismo de Cuba y la biotecnológica, además de ayudar a mantener los planos sociales sin apenas modernizarse.  No había más que ver el deplorable estado de los centrales azucareros, los bateyes y muchas antiguas locomotoras.

Llegados a ese punto de años de desatención al sector, junto con años de precios internacionales deprimidos, puede que, desde ciertos análisis económicos, algunos llegaran a la conclusión de que era mejor reducir costos, concentrar la producción en pocas centrales con mejores y más cercanas. abastecimientos de caña y desmantelar los menos eficientes.

¿Qué opciones eran posibles?

¿Pero realmente se debatieron con profundidad otras opciones, dejando como última y desesperada el cierre? ¿Existían otras alternativas? Para cada problema siempre existe más de una solución. Y esta no es la excepción de la regla.

Por ejemplo ,  ¿no se podría haber colocado las centrales, el campo a su alrededor y toda la infraestructura bajo un régimen de inversión extranjera?  Con mente amplia, no con estrechas miras de que el campesino no pudiera ganar más que fulano o que la compra de determinado equipo o insumo necesitara la aprobación al más alto nivel.

De igual manera, ¿no se podía haber aprobado que el sector trabajara solo en MLC (moneda libremente convertible) en todo lo que tuviera que ver con las exportaciones, en lugar de operar con un peso muy revaluado y desestimulante para las exportaciones? Se conoce que hubo propuestas muy interesantes de hombres de negocios del sector, conocedores de la realidad cubana. Se ofrecieron para proponer alternativas de recuperación e incluso para invertir en centrales nuevas o modernizar algunas.

No debe olvidarse tampoco la estructura organizativa institucional. Las centrales fueron convertidas en Unidades Empresariales de Base (UEB). Sus insumos tenían que solicitarlos a la entidad superior, junto a otras limitaciones que se les impusieron entonces. Los cambios estructurales de los últimos quince años no han permitido la maduración de la organización. Una buena sugerencia es que vuelva a reconsiderar la creación del Ministerio del Azúcar, se le dé la máxima prioridad del Estado y se le autorice a funcionar con ciclo cerrado.

Otro factor esencial es el tipo de cambio oficial, que influye tanto en los resultados económicos como en la estimulación al productor cañero a los trabajadores de la industria, en la evaluación de las inversiones o más bien  en todo .  El tipo de cambio puede estimular las exportaciones, pero al mismo tiempo desestimularlas.

En el decenio 1991-2000 el precio del azúcar crudo tuvo un promedio de 9,83 centavos de USD (dólar estadounidense) por libra, con algunos meses de los años 1999 y 2000 con precios por debajo de los 7 centavos. En los años 2001-2010 alcanzó un precio promedio de 11.57 centavos, pero en los primeros cinco años de ese decenio pocas veces superó los 10 centavos la libra. En el decenio 2011-2020 los precios mejoraron, con un promedio de 16,71 centavos por libra. En el año 2023 el azúcar crudo tuvo un precio promedio de 24.05 centavos la libra. Pero el desmantelamiento de los centrales ya había ocurrido alrededor de 2002.


Fuente: https://www.asocana.org/modules/documentos/10251.aspx

Si el precio del azúcar crudo no rebasaba los 10 centavos la libra, ello equivalía a alrededor de USD 220.46 la tonelada de azúcar crudo en el mercado internacional, obviando primas y rebajas en precios, según las calidades del producto final. Si el rendimiento promedio logrado en la industria indicase la necesidad de procesar 10 toneladas de caña para la obtención de 1 tonelada de azúcar crudo, básicamente se estaría obteniendo un ingreso bruto de 22.05 USD por tonelada de caña procesada o pesos cubanos (CUP) 22.05 al tipo de cambio oficial de USD/CUP 1:1 de aquellos tiempos.

Sin embargo, aun cuando los productores cañeros siempre venían señalando con total y justa razón el bajo precio de la caña --desestimulante para la propia siembra de caña y desestimulante en comparación con la siembra de otros cultivos--, los Complejos Agroindustriales (CAI) debían pagar a los productores cañeros un precio por tonelada de caña muy superior al ingreso a obtener, sin agregar otros costos y gastos industriales para la producción de azúcar crudo.

Desde luego, para calzar este desequilibrio era necesario destinar fondos del presupuesto del Estado, en forma de subsidios, o utilizar para el sector un tipo de cambio USD/CUP superior al tipo de cambio oficial. Su diferencia también la debía asumir el presupuesto, lo cual ocurrió en muchas ocasiones.

En un artículo publicado por el periódico  Granma  el 9 de julio de 2010, “Cortar de raíz la indisciplina cañera”, se puede apreciar que hasta 1997 se le pagaba al productor cañero un precio de alrededor de 14.50 CUP por tonelada de caña, incrementándose el precio en 3.5 veces hasta alcanzar 50.90 CUP por tonelada. A pesar de este incremento, otros cultivos superaban los 15 000 pesos. El cultivo de caña era el menos rentable para los agricultores.

Romper el círculo vicioso

También en el texto se anotaban “rendimientos agrícolas que muestran en los últimos años un declive, que tuvo en la zafra anterior su expresión más negativa al promediar 32 toneladas por hectárea. En este saldo desfavorable influyó que el 59% de las empresas con menos de 30 toneladas por hectárea”. [2]

Sin embargo, por aquella época, en el artículo “El azúcar en la Comunidad Andina. Proyecto SICA del Banco Mundial” (2006) se podía comparar el rendimiento de toneladas de caña por hectárea de algunos países del hemisferio:

  • 117 en colombia
  • 108 en Perú
  • 72 en ecuador
  •  63.8 en el conjunto de América Latina y el Caribe.

El siguiente gráfico muestra los rendimientos de toneladas de caña por hectárea en Cuba:

Rendimiento de toneladas de caña por hectárea (ton)

Pero eso ya es historia. ¿Ha cambiado la situación después del Ordenamiento Monetario? ¿Se puede decir que están creadas las condiciones para asegurar que pronto se podrá salvar el sector azucarero? Con razón se ha mencionado que  no habrá recuperación si no se logra incrementar la producción cañera y el rendimiento por hectárea .

El 25 de noviembre de 2020 el Consejo de Ministros había aprobado los precios máximos de acopio a aplicar por las entidades estatales a partir del 1 de enero de 2021. El de la caña de azúcar quedó en 449.00 CUP por tonelada.

El pasado 10 de enero de 2024, bajo el acuerdo 9802 del Consejo de Ministros, se decidió pagar el precio de acopio a 2 087 CUP por tonelada métrica de la caña de azúcar, es decir, unas 4 veces más aproximadamente del precio anterior.

Si el precio del azúcar crudo se mantuviera en alrededor de 17 centavos de USD la libra oa unos 374.70 USD la tonelada y el rendimiento industrial fuera de 1 tonelada de azúcar crudo por cada 10 toneladas de caña procesada, el país obtendría un ingreso de 37.47 USD por tonelada de caña o alrededor de 899.00 CUP. Restando los otros costos y gastos de producción, el precio de la caña puede que sea justo para que los Complejos Agroindustriales (CAI) obtuvieran ganancias y no tuvieran que recibir subsidios del presupuesto. O para tener cierto margen para cubrir caídas en los precios internacionales del azúcar crudo.

Si obtuviera un rendimiento de 50 toneladas de caña por hectárea, un productor cañero recibiría unos 104 350 pesos por hectárea, una cifra significativa.

El país podría estar ante el mismo círculo vicioso de años anteriores: si sube el precio de acopio de la caña, el sector tendría que recibir subsidios del presupuesto o habría que aplicar un tipo de cambio diferente al oficial de 24 pesos por dólar.

El siguiente gráfico ilustra la caída vertiginosa de la que fuera la mayor industria del país y la mayor aportadora de divisas:

Producción de azúcar en millones de toneladas

Fuente: ONEI, Anuarios Estadísticos de Cuba. Serie Histórica.

A finales de los años 80 la producción de azúcar anual promediaba cerca de ocho millones de toneladas. Tres décadas después, las zafras han descendido a menos de medio millón de toneladas. Hoy las zafras nos hacen retrotraer a más de un siglo y medio atrás, específicamente a 1899, según se puede observar en el siguiente gráfico:

Producción de Azúcar en Cuba, segunda mitad del siglo XIX

Fuente: Dr. Miguel Alejandro Figueras. “¿Recuperar la agroindustria azucarera?” Taller sobre Economía Cubana, Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, 8 de junio de 2022.

El subsector industrial azucarero constituye una parte importante de la economía cubana, con gran diversidad. Como hemos visto, el subsector agrícola cañero disponía de la mitad de las tierras en cultivo, poseía la mitad de los tractores, una alta porción de los camiones y daba empleo a doscientos mil trabajadores.

¿Qué se hará para romper ese círculo vicioso? Sería interesante saber qué piensan los directivos de la industria.

Además, el aumento del precio de acopio a 2 087 pesos puede significar unos 86 USD al tipo de cambio oficial de principios de 2021, aunque al tipo de cambio no oficial de 2024 era de 300 pesos por 1 USD, lo que representa para el productor cañero apenas 6.95 USD de ingreso bruto (sin restaurar costos de producción) por tonelada de caña cosechada.

No se debe olvidar que cada día se siguen perdiendo especialistas valiosos en la industria azucarera, que también desempeñan un papel importante en el incremento de la producción de azúcar crudo.

Una vez más, podrían analizarse variantes de inversión extranjera en el sector o la dolarización parcial en su funcionamiento, pero parece que en los momentos actuales justamente lo que se quiere es lo contrario.

A menos que se esté pensando en propuestas y soluciones muy novedosas, no parece haber muchos indicios para apostar por un cambio radical favorable en el sector azucarero a esa salvación que tantos añoran.

El siguiente gráfico muestra el deterioro de la exportación de azúcar cubana, hasta desaparecer en los últimos dos años. Pero eso no se refleja en el mismo:

Exportación de azúcar en millones de pesos

Fuente: Anuarios Estadísticos de Cuba, varios años, La Habana .

Existen interrogantes acerca de lo que significaría que el sector azucarero trabajara solo en MLC o en USD en todo lo relacionado con exportaciones. O cómo llevar a cabo una dolarización parcial en el funcionamiento del sector.

Lo primero es tener en cuenta que la mayor parte de la producción actual se enfila a satisfacer la demanda interna de azúcar, tanto la que se reparte de forma normada por la libreta de abastecimiento como para cubrir otras necesidades internas. Para ese consumo interno habría que fijar cuotas de adquisición de caña por cada productor con el pago en CUP aprobado en el Ordenamiento Monetario u otro que se fije con posterioridad.

Esas cuotas se pueden negociar perfectamente, en dependencia del promedio de cosecha de caña de cada productor durante los últimos años. Vendrían siendo como los límites mínimos a producir para que después el productor cañero pueda acceder a cobros en divisas. O equivaldrían a las cantidades máximas a pagar en moneda nacional. Toda entrega de caña por encima de la cuota fijada se les pagaría a los productores en divisas, habíada cuenta de que esa caña se destinaría íntegramente a producir azúcar para la exportación.

El sector azucarero no solo puede ser autosustentable en divisas, sino también volver a convertirse en un gran aportador neto  de estas si se logra incrementar la producción de caña y la exportación de azúcar.

Tampoco valdría el argumento de que el país no tiene recursos para pagar tanta cantidad de USD a los productores cañeros. Las divisas saldrían de los ingresos propios por las exportaciones del producto final.

No se puede decir de forma genérica que hay que aumentar las exportaciones. Hay que adoptar medidas para estimular el incremento de las exportaciones. Y dónde mejor que en los productos tradicionales de nuestra agricultura, y específicamente en el azúcar.

Este acercamiento al pago de la caña de azúcar es válido también para otros productos de exportación: el cacao, las hojas de tabaco, etc. Implica olvidarse de precios centralizados, aprobados por un Ministerio o un nivel superior, que al cabo del tiempo quedan desactualizados. . Sus revisiones siempre se quedan rezagadas o exigen múltiples análisis, reuniones y negociaciones. Los precios de los mercados internacionales, de los que dependen los ingresos del país, son la mejor forma de partida para fijar cualquier precio de compra de las materias primas de productos exportables.

Recuerdos

Es buen momento para escuchar a los viejos azucareros con experiencia. Por ejemplo, el ingeniero Octavio José Portuondo Botta contaba lo siguiente:

Cuando trabajaba en Holguín, el Central Maceo tenía mucho tiempo industrial perdido. Se hizo un estudio que reveló que el personal que decidió la zafra vivía fuera del batey. Ese año se hicieron diez casas económicas en el batey, todos los parámetros mejoraron. En dos zafras se hicieron más casas y la Central salió de la lista de centrales críticas.

Esta acción me demostró, después de algunos años, que para hacer buenas zafras es imprescindible que el personal que trabaja en el central viva en el batey”

Una muerte anunciada: La tecnología azucarera se ha mantenido inalterable, no existe otra forma de hacer azúcar, la comparo con la tecnología de la cuchara. Existe una experiencia cubana en la producción azucarera, y dentro de la industria la estructura de dirección para producirla era: administrador, jefe de maquinaria, jefe de fabricación, jefe de laboratorio, jefe de transporte, jefe de abastecimiento y jefe de oficina (economía). . En todos los centrales de Cuba existía esta estructura. El personal era altamente calificado y disponía de lo necesario para enfrentar cualquier problema. Yo fui jefe de maquinaria con esa estructura. Pienso que para volver a ser eficiente hay que regresar a ella y olvidarse de las estructuras actuales. Con esa se hace azúcar, con la existente hay tropiezos.

hombre con sombrero y machete cortando caña con cielo tormentoso detrás

Este ingeniero octogenario proponía, a partir de su experiencia de más de 60 años en la industria, lo siguiente:

· Regresar a la estructura original en los centrales.

· Desarme, limpieza y preservación total de los centrales.

· Planificar la entrega de caña para la molida potencial y moler caña con no menos de tres meses.

· Moler cuando el central esté terminado y probado.

· Certificar la reparación de cada equipo por mecánicos y responsables de áreas.

· Enmarcar la zafra en el periodo de mayor rendimiento. Terminación, como máximo, 25 de abril.

· El personal que garantiza la zafra debe permanecer en el batey. Recuperamos la industria azucarera, todavía quedan millas de azucareros con inteligencia, conocimientos y experiencia en Cuba.

Como hemos visto, la industria azucarera está atravesando su peor momento de la historia de los últimos cuatrocientos años, pero una de las causas principales está en que no se produce suficiente caña.

Decrecimiento de la caña

La falta de combustibles, fertilizantes y herbicidas, junto a deficiencias organizativas, incumplimientos de la disciplina tecnológica y deficiencias en la exigencia y control, inciden en el incumplimiento de las labores a la caña y aceleran el deterioro de las plantaciones, manteniendo altos niveles de demolición. . Esto, unido al incumplimiento de la siembra, ha provocado la drástica reducción del área de los rendimientos cañeros. La producción de azúcar se reduce a niveles que comprometen la demanda del consumo interno.

En los últimos seis años (2017-2022) el área de caña decreció en 269.5 mil ha, siendo crítico en los últimos dos años: en 2021 disminuyó en 80 mil ha y en 2022 en 72 mil 500, en lo que ha influido el sobrecumplimiento de las demoliciones y el incumplimiento del plan de siembra. El pasado año se sembraron 63 mil 425 ha, de ellas se perdieron 8 mil 200, el 13%.

En diciembre de 2022 el fondo de tierras para caña era de 840 mil 606.5 ha y el área cubierta con caña era de 415 mil 248.7, el 49.4% del fondo.

Al cierre de junio de 2023, el área de caña se redujo hasta 320 mil 907,5 ha, el 38% del fondo de tierras; 19 empresas tienen el 30% o menos, de ellas 14 con menos del 25% del área cubierta de caña. [3]  

Una propuesta de los ingenieros Octavio José Portuondo Botta y Andrian García Perú, de la Asociación de técnicos azucareros de Cuba (ATAC) de Santiago de Cuba, denominada Revertir el decrecimiento de caña en Cuba , planteaba la necesidad de detener el decrecimiento cañero en el país y explicaba que en siete años se podrían duplicar las toneladas de caña por ha.

Para lograr esos objetivos se debía hacer lo siguiente:

  • Un agricultor debía mantener limpia 2 ha de caña nueva hasta que cierre.
  • Todos los nutrientes del suelo son para la caña nueva.
  • Un hombre mantiene el área limpia hasta el cierre de la caña.
  • No usar fertilizantes, herbicidas ni combustibles.
  • Solo limpia manual.
  • Pago por obra terminada es decir área limpia hasta el cierre (120 días).
  • Certificación del mantenimiento del área limpia.
  • Pago inmediato de 160 000 pesos al ejecutor, menos lo devengado hasta fecha.

El primer corte de caña sería entre los 17 y 19 meses en la cepa de frío y entre 20 y 22 meses en las cepas de primaveras, ambos son de ciclo largo, él resto de los otros cortes que se efectúen no se podrán realizar con menos. de 13 meses o más de la plantación, independientemente de la variedad. Con este proceso se obtendrían 80 toneladas de caña por ha. Un área limpia de malas hierbas es necesaria porque permite aumentar los rendimientos agrícolas y donde la caña pierde el 11 % de su rendimiento por ese factor:

Causas que propician la disminución de los rendimientos en caña de azúcar en el mundo

El futuro

Uno de los  problemas del Ordenamiento es que continuó con la vieja práctica de establecer precios fijos desde un buró y ante una realidad calculada de forma predeterminada en lugar de establecer métodos de negociación o de revisión de esos mismos precios, en dependencia de las realidades económicas de cada momento. De la forma como se acometió la reforma, al cabo del tiempo todo volvería a la desactualización con la realidad, lo que la vida demostró en poco tiempo.

Una vez más, algunos dirán que se sigue proponiendo la dolarización del país. Por supuesto, si existe un tipo de cambio flexible, adecuado a las circunstancias de cada momento de la economía, y con convertibilidad interna entre la moneda nacional y las divisas extranjeras, no harían falta propuestas de este tipo.

Pero por las razones que sean, la falta de convertibilidad trae aparejado el desabastecimiento. El tipo de cambio oficial desactualizado, con una fuerte apreciación de la moneda nacional, acarrea la falta de estímulo a las exportaciones. Ante esta realidad, o se deja que todo siga igual o se buscan soluciones alternativas para salvar la otra industria azucarera.

También hay que invertir para evitar aún más la descapitalización de la maltrecha industria azucarera. Hay que hacer nuevas inversiones con socios extranjeros y emprender otras acciones a fin de volver a tener azúcar para exportar.

Si quiere salvarse la industria azucarera hay que asignar más recursos para siembras, reparaciones… y que lleguen a tiempo.

Deberá estudiarse el restablecimiento del MINAZ. No hay que olvidar que en 1964 se creó el Ministerio de Azúcar porque había que jerarquizar la producción azucarera y reforzar con cuadros probados toda la agroindustria.


[1] Dr. Miguel Alejandro Figueras. “¿Recuperar la agroindustria azucarera?”, Taller sobre Economía Cubana, Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, 8 de junio de 2022.

[2] Periódico  Granma, 9 de julio de 2010, “Cortar de raíz la indisciplina cañera”. La Habana.

[3] Análisis de la situación de la producción cañera. Reunión Comité Ejecutivo Nacional de la ATAC -13-09- 23

* Octavio José Portuondo Botta. Ingeniero mecánico. Trabajó en el Ministerio de la Industria Azucarera (MIMAZ) y fue jefe de maquinarias de varias centrales cubanas. Dirigió la industria azucarera en la región de Holguín y en las provincias de Guantánamo, Granma (construcción y montaje del Central “Grito de Yara”) y Santiago. Estuvo al frente del Departamento de Equipos Tecnológicos del MINAZ. Jubilado.