Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 13 de mayo de 2015

La melancolía de las materias primas: La inversión empresarial en América Latina

Por Nicolás Magud

(Versión en English)
La inversión privada se está desacelerando en los mercados emergentes desde mediados de 2011, y América Latina no es la excepción (véase el gráfico 1). Dicha tendencia genera preocupaciones no solo porque la debilidad de la inversión tuvo un rol importante en la desaceleración generaliza de la regional, sino también porque las tasas de inversión en América Latina eran más bajas que las de la mayoría de las demás regiones, incluso antes de que comenzara la desaceleración.
En este blog se analizan los factores que impulsan la inversión empresarial y se resalta hasta qué punto la caída de los precios de exportación de las materias primas contribuyó a la reducción del gasto de capital. Dadas las débiles perspectivas para los precios de las materias primas y lo que sugiere nuestro análisis, la situación no es promisoria para los países de la región, a menos que puedan resolver algunos de los obstáculos de larga data que impiden el aumento de la inversión.
El problema de la baja inversión en América Latina
Desde una perspectiva de la historia económica de América Latina, la desaceleración reciente de la inversión no parece especialmente preocupante. Como se ve en la última edición de nuestras Perspectivas económicas: Las Américas, la relación inversión/PIB promedio ha caído unos 2 puntos porcentuales con respecto al punto máximo alcanzado en 2008, pero el nivel actual (19,6%) se mantiene ligeramente por encima del promedio histórico (véase el gráfico 2). Sin embargo, la participación de la inversión en el PIB es significativamente menor que la de otras regiones de mercados emergentes, algo que probablemente represente una restricción importante para el crecimiento potencial en América Latina.
Factores micro y macro que determinan la inversión empresarial
Así, es muy importante entender la dinámica de la inversión empresarial —que representa la mayor parte de la inversión privada total— y por qué se desaceleró en forma tan marcada en los últimos años. Para responder a esas preguntas, analizamos datos a nivel de empresas de una gran base de datos que abarca 24 años y 38 países, con un total de aproximadamente 500.000 observaciones empresa–año. Vinculamos el ratio inversión/capital a nivel de la empresa con algunas variables específicas a nivel de empresas utilizadas en otros estudios anteriores, como ser la rentabilidad esperada, los flujos de caja, el apalancamiento y el endeudamiento neto.
A modo de innovación, agregamos al modelo diversas variables macroeconómicas que consideramos especialmente importantes para los mercados emergentes. Específicamente, nos concentramos en el rol de los precios de exportación de las materias primas y las entradas de capital, que en la última década se movieron en forma sincronizada con el crecimiento de la inversión privada agregada en América Latina. Presumiblemente, a mayor oferta de capital internacional, menor serán las restricciones financieras de las empresas para invertir. Por su lado, el aumento de los precios de exportación de las materias primas estimularía la inversión, tanto directamente en el caso de las empresas relacionadas con las materias primas, como indirectamente, ya que las economías en general reciben un ingreso extraordinario (véase el gráfico 3).
Nuestros resultados indican que tanto las variables micro como las variables macro son importantes para entender la inversión empresarial. En relación con las primeras, las empresas con mayores expectativas de rentabilidad tienden a invertir más. También observamos que las empresas tienen restricciones financieras (en tanto que recurren a su propio flujo de caja para financiar sus inversiones) y que aquellas que tienen cargas más altas de deuda tienden a invertir menos.
En relación con los efectos de las variables macroeconómicas, el precio de exportación de las materias primas se destaca como un factor clave para la inversión empresarial: en la empresa promedio, a mayor aumento de precios de exportación de las materias primas, mayor inversión adicional. En América Latina, un shock de 1 desviación estándar a los precios de exportación de las materias primas (una variación de más de 10 puntos porcentuales) tiende a aumentar el ratio inversión/capital de la empresa promedio en casi 4 puntos porcentuales. Resulta importante destacar que ese resultado se cumple en todos los sectores de nuestra base de datos, y no solo en el sector de materias primas definido de manera acotada. También encontramos que las épocas de mayores entradas de capital coinciden con las de mayor inversión empresarial. En efecto, las entradas de capital ayudan a flexibilizar las restricciones financieras de las empresas, en especial en las empresas que producen bienes no transables.
Entendiendo la desaceleración reciente
¿Pueden estos resultados generales explicar también lo que ha ocurrido desde mediados de 2011? La respuesta es claramente afirmativa. Aunque la desaceleración reciente representa un cambio importante en la dinámica de inversión, encontramos que las variables de nuestra regresión la siguen explicando, lo que implica que la relación entre la inversión y los factores de impulso que analizamos no se ha modificado en años recientes. En cambio, algunos de esos factores registraron fuertes movimientos desde 2011, los que provocaron cambios proporcionalmente abruptos en los ratios de inversión (véase el gráfico 4).
En el caso particular de América Latina, la caída de los precios de exportación de las materias primas explica casi la totalidad de la disminución de los ratios promedio de inversión/capital. En otras regiones, los precios de las materias primas también tuvieron un rol importante, pero además se registraron contribuciones significativas de otros factores, como las entradas de capital, la rentabilidad esperada, el apalancamiento y las restricciones financieras.
Revitalizar la inversión privada
Como se espera que, en general, los precios de las materias primas se mantengan débiles, las perspectivas para el futuro cercano no son alentadoras. Los flujos de capitales hacia los mercados emergentes también podrían moderarse, en particular a medida que comience a normalizarse la política monetaria de Estados Unidos. Además, las proyecciones del producto potencial de las economías emergentes se corrigieron a la baja una vez más, lo que reduce la rentabilidad esperada de las empresas.
Si bien esto implica poco impulso de los factores cíclicos a la inversión, existe de todos modos margen para aplicar políticas de apoyo. En el caso de América Latina, algunos de los obstáculos de larga data para el aumento de la inversión son las bajas tasas internas de ahorro, los resultados educativos pobres y un difícil ambiente de negocios en muchos países. La resolución de esas deficiencias es la mejor estrategia que pueden aplicar las autoridades para revitalizar la dinámica de la inversión privada e impulsar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo, en especial en un contexto externo menos benigno.

Informe demoledor: explota la burbuja del fracking



Demoledor informe de la prestigiosa Academia Nacional de Ciencias de USA confirma contaminación por tóxicos en agua potable de viviendas próximas a explotación de Shale Gas.Como el Cambio Climático, ha dejado de ser hipótesis, la técnica de fractura hidráulica -fracking- es una técnica nociva para el ecosistema y de toda la vida de la que es sustento.

La prestigiosa National Academy of Sciences ha publicado informe- Proceedings of the National Academy of Sciences- demostrando de forma incuestionable la relación directa entre la práctica del fracking y la contaminación de los acuíferos poco profundos de agua potable de viviendas en el estado de Pennsylvania.

En el estudio científico queda acreditada sin lugar a dudas la presencia de agentes químicos en las muestras de agua potable tomadas en varias viviendas y fuentes de agua potable próximas a pozos de gas Marcellus Shale en explotación.


Aunque la contaminación de las aguas subterráneas por gas natural y derrames de fluidos de perforación se sabe que ocurre, nunca antes había sido plenamente documentada la contaminación de los acuíferos poco profundos de agua potable.

Al respecto, se investigó sobre el caso en los pozos de gas en Marcellus Shale de Pennsylvania, que causaron inundación de gas natural y de espuma en el agua subterránea potable básicamente utilizada por varios hogares.

En las muestras de agua potable tomadas se han encontrado restos de una sustancia química que normalmente se encuentra en líquidos usados durante ‘fracking’ en el yacimiento de esquisto de Marcellus, que también se extiende por el sur del vecino y densamente poblado Estado de Nueva York.


Mediante análisis cromatológico de gases, ha sido detectada mezcla compleja de compuestos orgánicos en el acuífero, así como la presencia de un compuesto positivamente identificado como 2-n-butoxietanol (sustancia disruptora endocrina, y neurotóxica ) en el agua de una fuente potable próxima a la plataforma de explotación de gas en Marcellus Shale.
INVERSIÓN RUINOSA

Los mercados no han sido ajenos al significado de la sentencia por parte de la comunidad científica, y así David Einhorn, director y fundador de la firma de inversión Greenlight Capital, aseguró durante una conferencia en Nueva York que las empresas de fracking no valen nada.

Según este inversor “Las compañías de fracking contaminan la rentabilidad de la inversión, es un negocio que quema dinero y no crece, no valen nada”, indicando lo inexplicable que resulta que Pioneer Natural Resources (empresa de fracking) puede tener una capitalización bursátil de 27.000 millones de dólares.

Tras las declaraciones del director de Greenlight Capital, Pioneer llegó a desplomarse en bolsa más de un 5%, su mayor caída intradía desde febrero, según publica el diario financiero The Wall Street Journal.

Einhorn aconsejó a los inversores que si están interesados en el petróleo inviertan en la propia materia prima. Hacerlo en las empresas de fracking puede ser una decisión fatal, pues se encuentra “Dramáticamente Sobrevaluado” , indicando que ni aunque el barril de crudo esté a 100 dólares estas empresas lograrán unos ingresos fuertes respecto a su endeudamiento.

El influyente inversor también señaló a Concho Resources como ejemplo de empresa dedicada a la fracturación hidráulica que invierte mucho y genera pocos beneficios. De la misma forma que Pioneer, las acciones de esta compañíacomenzaron a caer tras sus palabras.


.suelosolar.com

Amplios negocios turísticos con China


Los negocios turísticos entre Cuba y China se han incrementado y sobresalen los dedicados a la práctica del golf y a aumentar los visitantes desde el país asiático.

Uno de los acuerdos de intención rubricados en la 35 Feria Internacional de Turismo FITCuba, efectuada recientemente, es el constituir una empresa mixta que construirá una de esas instalaciones en Bello Monte, al este de la ciudad de La Habana.

De esta manera se cumplen acuerdos del 22 de junio de 2014 entre este archipiélago y Beijing, suscritos durante la visita del presidente chino, Xi Jinping, ocasión en la que anotaron 29 acuerdos para incrementar la cooperación.

En la feria turoperadores y agentes de viajes prestaron especial atención, precisamente, a la delegación de ese país.

Para la ocasión el embajador chino en Cuba, Zhang Tuo y el presidente de Beijing Enterprise Group, Wuang Dong, de conjunto con el director de negocios del Ministerio de Turismo (Mintur) en la Isla, José Daniel Alonso, firmaron una carta para un proyecto de campo de golf.

Dicha rúbrica inicia el proceso del proyecto para este deporte, lo que se corresponde con las estrategias cubanas de diversificación de la oferta turística.

A ese encuentro acudieron representantes de más de 40 países, incluidas 120 agencias de viajes de Estados Unidos, todos con fuertes miras en cuanto a los tratos entre China y Cuba.

Durante la apertura en FITCuba del parque Torre de Cristal, en Cayo Coco, para escalada y otras actividades, el propio ministro de turismo cubano, Manuel Marrero, reconoció los excelentes tratos de esta nación con la empresa Beijing Enterprise y el golf.

Oportunamente, informes oficiales señalaron que luego de 49 años de relaciones entre ambos países empresas del gigante asiático negocian con Cuba la constitución de firmas mixtas para el desarrollo tanto de complejos inmobiliarios como hoteles, sobre todo para La Habana.

En esa ocasión el consejero económico y comercial de la embajada China en Cuba, Ma Kequian, aseguró que la empresa Beijing Enterprise Holdings Limited busca junto al Grupo Palmares de Cuba la creación de una gran inmobiliaria, incluido un hotel de cinco estrellas y un campo de golf.

Otro negocio de ese tipo está en un hotel en el residencial Marina Hemingway del oeste capitalino, con la compañía china Suntime. José Daniel Alonso, del Mintur, en ese momento confirmó una empresa mixta con el Grupo Cubanacán para la inversión hotelera mencionada.

Por su parte, Air China corroboró su interés en vuelos directos de Beijing a La Habana en septiembre próximo, para acrecentar la visita de chinos a Cuba.

En 2014 China aparece como uno de los mercados emisores de turistas de mayor crecimiento con 28 239 viajeros, un aumento de 27 % en comparación con 2013, señalaron oficialmente.

China constituye el primer socio comercial de Cuba en Asia y segundo a nivel mundial, con intercambios bilaterales de 1 800 millones de dólares, siembre de acuerdo con datos oficiales. (Prensa Latina)

Cuba sin marcha atrás

Los expertos prevén un cambio económico acelerado y otro sociopolítico más pausado



Turistas estadounidenses en La Habana en abril. / YAMIL LAGE (AFP)

"El camino puede ser largo y empedrado", dijo Dagoberto Rodríguez, el embajador cubano en México, en la inauguración de un seminario sobre Cuba. El común de las consideraciones de los expertos en la primera jornada de conferencias organizada por el Colegio de México coincidió en lo complicado del camino y también en que no tiene marcha atrás.

El profesor de Harvard Jorge Domínguez opinó que ni siquiera una victoria del Partido Republicano en las elecciones de 2016 a la presidencia de EE UU descarrilaría o trabaría demasiado el proceso. Cree que en ese caso el presidente cubano Raúl Castro amarraría más las bridas del cambio social y político pero no dejaría de acelerar la transformación de la economía.

Soraya Castro, del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, recordó que los sondeos recientes de las nueve principales encuestadoras de EE UU ratifican que la mayoría de los estadounidenses está a favor de levantar el embargo a Cuba. Y que entre los grandes capitales de EE UU se están formando grupos de interés (de sectores como el agrícola, el farmacéutico, el portuario y el de viajes, puso como ejemplos) que presionarán para que cristalice la reconciliación con la isla. Peter Hakim, presidente emérito de Diálogo Interamericano, dijo que el proceso le parece irreversible: "Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de EE UU. Sería ridículo volver al punto en el que estábamos".

"El camino puede ser largo y empedrado", dijo Dagoberto Rodríguez, el embajador cubano

El embajador cubano afirmó que "la normalidad" llegará cuando EE UU cumpla con tres condiciones que La Habana considera "innegociables": levantar el embargo, devolverGuantánamo y no promover la oposición interna al régimen. Rodríguez añadió que independientemente de lo que haga EE UU su gobierno aspira a poner a Cuba en cotas de crecimiento superiores al 5% del PIBgracias a los cambios económicos que ha puesto en marcha.

Omar Everleny Pérez Villanueva, economista de la Universidad de La Habana y asesor de la comisión de reforma económica del gobierno cubano, expuso que "para resolver los problemas acumulados durante tanto tiempo" Cuba necesita una inyección de inversión extranjera: según sus datos, para crecer al 6% tendrían que llegar entre 2.000 y 2.500 millones de dólares al año. Pérez Villanueva previó un crecimiento sustancial en 2015; subrayó que desde el anunció del deshielo entre EE UU y Cuba del 17 de diciembre la llegada de turistas no ha dejado de aumentar, y puso un ejemplo del proceso de apertura económica: entre 2015 y 2016 el sector de la gastronomía pasará de gestión estatal a cooperativa, lo que implica que unos 3.000 establecimientos como restaurante y cafeterías serán dirigidos por particulares sin dejar de ser bienes públicos.

El cambio estructural en Cuba no ha ocurrido de un día para otro por la reconexión diplomática de la isla con EE UU. Cecilia Bobes, de la Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales, explicó que el giro arrancó en los noventa por la caída del bloque soviético, que motivó "medidas de excepción para superar la crisis", y se consolidó como una reconfiguración socioeconómica de hecho desde 2006, año en que Fidel Castro enfermó y cedió el poder a su hermano Raúl. El desarrollo gradual en las últimas dos décadas de una franja de la economía "desconectada de la lógica estatal" y la correspondiente aparición de un "microempresariado" ha llevado según Bobes a "una nueva ética de racionalidad económica que codifica el éxito como consumo". 

El auge de lo privado, la llegada de remesas (a unas familias sí y a otras no) y la merma de la calidad de los servicios de salud y educación han ido alimentando la desigualdad, según Bobes. Pérez Villanueva ofrece datos que indican el ascenso de un sector de la población: en 2008 pasaron 80.000 cubanos por los hoteles de la isla y en 2014 fueron 878.000. En vista de eso opina que el Estado podría tener que sustituir su sistema universal de servicios por uno "focalizado": "No puede ser que reciba seis libras de arroz el dueño de un paladar [una casa de comidas] que va de vacaciones a Europa y no darle siete libras a un viejito porque no alcanza para más".

El historiador cubano Rafael Rojas, radicado en México e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, estimó que no se trata de un cambio parcial "sino integral"; de una "reforma" o una "transición" en el sentido pleno de estas palabras. "Si bien el sistema político no ha sido reformado, el funcionamiento de sus instituciones se está teniendo que modificar como consecuencia de los cambios". El estadounidense Geoff Thale, de la ONG de derechos humanos WOLA, juzgó que el cambio está cuajando pero sin un norte doctrinal demasiado específico: "No hay una visión fija entre los líderes cubanos. No creo que hayan elegido un modelo chino o vietnamita. Es un work in progress [un trabajo sobre la marcha]".

"Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de EE UU. Sería ridículo volver al punto en el que estábamos", afirmó Peter Hakim

Thale apuntó que tres eventos de los próximos tres años serán claves para la redefinición del rumbo cubano: el congreso del Partido Comunista de 2016, la concreción de una nueva ley electoral en 2018, y ese mismo año la retirada de Raúl Castro de la presidencia. Se especula que su sustituto será el vicepresidente Miguel Díaz-Canel, nacido en 1960, lo que representaría "el traspaso del liderazgo histórico a los que nacieron después de la Revolución de 1959".

Después de seis décadas de antagonismo entre Cuba y Estados Unidos el futuro se presenta esperanzador aunque con cautela. Peter Kornbluh, coautor de Back Channel to Cuba [El canal oculto hacia Cuba], ilustró la delicada relación entre estos dos países con una anécdota. En 1963, el abogado James Donovan, enviado a La Habana por Kennedy para dialogar con Fidel Castro, le dio al jefe revolucionario su idea de cómo deberían tratarse. "¿Sabe cómo hacen el amor los puercoespines?". Castro le dijo que no. "Con mucho cuidado", le respondió Donovan.

Pavel Vidal: “El actual momento reclama que la economía cubana asuma los riesgos del camino hacia el progreso”

Por Roberto Veiga, Cuba Posible

Cuba vive, con mucho dinamismo, la consolidación de sus relaciones internacionales. En la actualidad el país ha iniciado el proceso de normalización de sus vínculos con Estados Unidos; busca un nuevo marco de cooperación bilateral con la Unión Europea; ha recibido, por primera vez, a un Presidente francés; se presta a recibir, en septiembre próximo, al Papa Francisco y ha acogido la visita de varias delegaciones de alto nivel de importantes países del orbe. En este contexto, el tema de la reforma monetaria, por el lugar que ocupa dentro del sistema económico de la Isla y sus relaciones con el mundo, alcanza una relevancia significativa. Para dialogar sobre este importante asunto conversamos con el joven economista Pavel Vidal, uno de los más importantes analistas cubanos sobre la materia.


1. ¿Cuál resulta ser el estado actual de la moneda cubana? ¿Cuál es su valor real? ¿En qué condiciones se encuentra para constituirse en instrumento del trabajador para satisfacer las necesidades humanas?

Todos los que vaticinábamos que el “día cero” para el comienzo de la reforma monetaria sería en enero de 2015, nos quedamos esperando. El Gobierno sigue diciendo que se avanza en la preparación pero sin dar nuevas pistas sobre el cronograma monetario para unificar el peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC). Tampoco se conoce exactamente cómo se reducirá la brecha entre las tasas de cambio vigentes.

Tal vez la esperanza de mejoramiento económico a partir de las nuevas relaciones con Estados Unidos inclinó la balanza a favor de la decisión de esperar un poco para aplicar esta compleja medida en un mejor momento económico.

Un problema que exige posponer la reforma monetaria es la incertidumbre en la población y en las empresas sobre el valor futuro de la tasa de cambio y de la inflación. En particular, para los inversionistas extranjeros la eventual reforma monetaria es un elemento de riesgo cambiario y financiero, dado que no conocen qué implicaciones tendrá sobre sus negocios.

El principal problema asociado a la moneda cubana es el excesivamente sobrevaluado tipo de cambio 1CUP:1USD. Ello tiene enormes costos para el sector empresarial, distorsiona la medición económica y los salarios reales, y en correspondencia, afecta la eficiencia de las decisiones económicas y la asignación de recursos. En particular, afecta al sector exportador y a todos los productores nacionales con potencialidades de competir con las importaciones. 

2. ¿Por qué la moneda nacional se encuentra en la crisis descrita?

La historia de cómo llegamos al punto actual es bien conocida. La dualidad monetaria comenzó con la dolarización parcial de la economía cubana en los años noventa, vinculada a la crisis económica. Desde esta fecha circularon paralelamente en la economía cubana y con carácter institucional: el peso cubano y el dólar estadounidense. En 2003 y 2004 el Gobierno puso en marcha un grupo de acciones que llevaron a la sustitución de las funciones del dólar estadounidense (USD) por una tercera moneda: el peso cubano convertible o CUC. De esta manera se llega a la situación actual en la cual la economía ya no está dolarizada, pero se mantiene la circulación paralela de dos monedas, ahora entre el peso cubano y el peso convertible, ambas emitidas por el Banco Central de Cuba.

En la década del noventa, junto a la doble moneda, se introdujo otro factor más distorsionante, la duplicidad de tipos de cambio. En 1995 el tipo de cambio paralelo fue asumido por la recién creada red estatal de Casas de cambio (Cadeca) que efectúa operaciones con la población, con los cuentapropistas y con los turistas. Sin embargo, el nuevo valor del peso cubano nunca se extendió a la contabilidad y a las operaciones cambiarias del sector empresarial. La empresas, cooperativas agropecuarias y organizaciones públicas, han seguido operando con el tipo de cambio de los años ochenta: 1CUP:1USD.

En última instancia, creo que este modelo monetario de dos monedas y tasas de cambios múltiples fue el resultado de la llamada “economía hecha a mano”, donde se procuró un mayor control sobre la asignación de recursos a través de la discrecionalidad, las segmentaciones y una gestión microeconómica de la macroeconomía. La política económica buscaba casi que una solución particular para cada problema. Desde esta perspectiva, se entendió como favorable poder decidir qué empresas trabajaban con qué moneda, decir cuántas divisas se asignaban para cada proyecto de inversión y mantener segmentaciones de los mercados por el tipo de moneda. Vale señalar que en muchos casos todavía hoy prima esta visión. Precisamente por ello es que la eliminación de la dualidad monetaria implica a su vez un cambio de mentalidad sobre la manera en que debemos gestionar la economía.

3. ¿Cuáles serían las medidas fundamentales que deben implementarse para asegurar el proceso de recuperación de nuestra moneda? ¿Qué importancia tendría, en este proceso, la unificación de la moneda?
No se conoce la estrategia que seguirá el Gobierno para unificar las monedas y las tasas de cambio. En el último año han aparecido dos extrañas señales que introducen nuevos “ruidos”.

En primer lugar, los mercados minoristas en pesos convertibles han extendido la práctica de aceptar el pago en ambas monedas. Es decir, en estos momentos las cadenas de tiendas estatales facturan el mismo producto en pesos cubanos y en pesos convertibles. Para ello han debido hacer una gran inversión en reformular los sistemas contables, informáticos y de manejo de flujo de caja, así como en la preparación de los trabajadores involucrados en estas operaciones. 

Lo anterior puede estar indicando que la convivencia de dos monedas en la circulación minorista va para largo. Es decir, el llamado “día cero” podría eliminar el peso convertible en el sector empresarial, pero concederle a la población un plazo más extendido para eliminar esta moneda de la circulación.

En segundo lugar, se decidió que para el pago de los salarios de las empresas extranjeras se empleará la tasa de cambio de 2 CUP: 1USD. Esta tasa de cambio es diferente a la tasa de 10 CUP: 1USD, que se venía empleando en los experimentos monetarios empresariales que estaba aplicando el Gobierno. Se utilizó, por ejemplo, en las ventas de productos agrícolas de los campesinos a los hoteles, en las cooperativas no agropecuarias y en un grupo de empresas estatales seleccionadas. Asimismo fue la tasa de cambio anunciada para el pago de salarios en la Zona de Especial de Desarrollo Mariel.

Antes de conocerse esta medida, todo indicaba que la nueva tasa de cambio estaría alrededor de 10 CUP: 1USD.  Pero ahora aparece otra tasa de cambio distinta que introduce nuevas incógnitas, incluso deja abierta la posibilidad para que la unificación de monedas no implique la unificación de los tipos de cambio, sino que se esté optando por ampliar el sistema de tipos de cambios múltiples. De todas las variantes posibles, esta siempre se ha visto como la más dañina por las distorsiones que introduce, los incentivos que genera al arbitraje entre monedas y a la corrupción, como se ha demostrado recientemente en los casos de Venezuela y Argentina.

Por ahora, la reforma monetaria sigue siendo una incógnita y aparecen dos nuevas hipótesis: que no se elimine de una vez el CUC de los mercados minoristas y que el Gobierno opte por los tipos de cambios múltiples.

4. Muchos aseguran que la unificación de la moneda lanzaría, al menos durante un período de tiempo tal vez largo, a significativos segmentos sociales hacia una crisis económica mayor, ¿resulta esto cierto? ¿qué podría hacerse para atenuar esos daños sociales?

El año pasado escribí un artículo para la agencia Inter Press Service (IPS) donde enfatizaba en la importancia de tener una reforma monetaria real y no nominal. Es decir, la devaluación del tipo de cambio y la unificación de las monedas deberían afectar los precios relativos, los balances financieros de las empresas y los salarios reales. La política económica no debería anular los efectos de la devaluación sino amortiguarlos allí donde menos capacidad de reacción inmediata se identifique y donde se prevean mayores costos sociales.

En el artículo expresaba que “si la unificación monetaria no produce un cambio de la situación financiera de las empresas, si no estimula las exportaciones, si no tiene efecto en los salarios reales, y en general, no mejora la eficiencia en la asignación de recursos en la economía, todos estos años de planificación de la reforma monetaria, el despliegue operativo que tendrá lugar el llamado “día cero” y la incertidumbre monetaria que provocará la medida, habrán sido prácticamente en vano.”
En la medida en que la unificación monetaria tenga efectos reales e incentive una respuesta del sector productivo, habrá más recursos para amortiguar los eventuales daños sociales. El dilema es que en el corto plazo la reforma monetaria genera sobre todo costos porque producirá inflación y estrés financiero; los beneficios se comenzarían a apreciar en el mediano plazo. Cómo completar esta brecha temporal entre costos y beneficios resulta ser la gran pregunta que desafía a los diseñadores de la reforma monetaria. Aquí hay un terreno para pensar en distintas opciones de política fiscal.

5. ¿Cuánto pudieran contribuir las relaciones económicas con Estados Unidos al propósito de conseguir un desarrollo económico sólido que beneficie equitativamente a todos? ¿Necesitaríamos, igualmente, insertarnos en los mecanismos financieros supranacionales? ¿Por qué?

Creo que la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba podría favorecer nuestra economía. Sin embargo, por ahora, hasta que finalice el embargo en su totalidad, el aporte sustancial ocurriría por medio del estímulo a las inversiones de otros países. Me refiero a la señal positiva que esta negociación ofrece a la comunidad internacional y que de seguro la estimulará a una intensificación de sus vínculos con Cuba, en particular los económicos. Por otro lado, resulta conveniente comprender que el comercio con Estados Unidos, el turismo estadounidense y las inversiones provenientes de este país, serán realidades que se irán incorporando progresivamente y por ende tendremos que esperar para percibir sus resultados y emplearlos de manera suficiente en el desarrollo económico del país.

No obstante, Estados Unidos ya podría retirar su veto para la entrada de Cuba a los organismos financieros multilaterales. Esto multiplicaría nuestras posibilidades de integración internacional. Así sucedió en Vietnam, que es un ejemplo que muchas veces tomamos por los parecidos con la reforma cubana (aunque también hay muchas diferencias). Hace poco trabajé en unas estimaciones sobre el resultado del levantamiento del embargo estadounidense a Vietnam y de la mayor integración de este país a las instituciones financieras internacionales. En el estudio apreciamos que desde mediados de los años 90 el PIB incrementó de manera permanente su ritmo de crecimiento en un dos por ciento como consecuencia directa de este cambio de escenario.  

El restablecimiento de relaciones entre los dos países puede ensanchar las nuevas oportunidades para atraer inversión extranjera e insertarnos en los mercados financieros internacionales y, tal vez, en las instituciones financieras multilaterales. Esto podría contribuir al desarrollo y a la estabilidad de la reforma monetaria que debemos asumir. Con seguridad, aportaría recursos financieros suficientes para amortiguar, a corto plazo, los costos sociales de tal reforma.
El actual momento reclama que la economía cubana asuma los riesgos del camino hacia el progreso. Para hacerlo, deberá restringir las mentalidades, los mecanismos y los procedimientos que exacerban el control y el aislamiento. 

Las corporaciones y su secreta toma del control

Joseph E. Stiglitz, a Nobel laureate in economics and University Professor at Columbia University, was Chairman of President Bill Clinton’s Council of Economic Advisers and served as Senior Vice President and Chief Economist of the World Bank.

NUEVA YORK – Estados Unidos y el mundo están imbuidos en un gran debate sobre los nuevos acuerdos comerciales. Tales pactos solían ser llamados “acuerdos de libre comercio”; en los hechos, eran acuerdos comerciales gestionados, es decir, estaban adaptados a la medida de los intereses corporativos, que en su gran mayoría se encontraban localizados en EE.UU. y la Unión Europea. Hoy en día, con mayor frecuencia, tales tratos se denominan como “asociaciones”; por ejemplo, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Sin embargo, dichos acuerdos no son asociaciones entre iguales: EE.UU. es quien, de manera patente, dicta los términos. Afortunadamente, los “socios” de Estados Unidos están cada vez más obstinados.

No es difícil ver por qué. Estos acuerdos van mucho más allá del comercio, ya que también rigen sobre la inversión y la propiedad intelectual, imponiendo cambios fundamentales a los marcos legales, judiciales y regulatorios de los países, sin que se reciban aportes o se asuman responsabilidades a través de las instituciones democráticas.

Tal vez la parte más odiosa – y más deshonesta – de esos acuerdos es la concerniente a las disposiciones de protección a los inversores. Por supuesto, los inversores tienen que ser protegidos contra los gobiernos defraudadores que incautan sus bienes. Sin embargo, dichas disposiciones no se relacionan a ese punto. Se realizaron muy pocas expropiaciones en las últimas décadas, y los inversores que quieren protegerse pueden comprar un seguro del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones, una filial del Banco Mundial; además, el gobierno estadounidense y otros gobiernos proporcionan seguros similares. No obstante, EE.UU. demanda que se incluyan tales disposiciones en el TPP, a pesar de que muchos de sus “socios” tienen sistemas de protección de la propiedad y sistemas judiciales que son tan buenos como los propios estadounidenses.

La verdadera intención de estas disposiciones es impedir la salud, el cuidado del medio ambiente, la seguridad, y, ciertamente, incluso tienen la intensión de impedir que actúen las regulaciones financieras que deberían proteger a la propia economía y a los propios ciudadanos de Estados Unidos. Las empresas pueden demandar en los tribunales a los gobiernos, pidiéndoles recibir compensación plena por cualquier reducción de sus ganancias futuras esperadas, que sobreviniesen a consecuencia de cambios regulatorios.

Esto no es sólo una posibilidad teórica. Philip Morris ha demandado judicialmente a Australia y Uruguay por exigir etiquetas de advertencia en los cigarrillos. Es cierto, que ambos países fueron un poco más allá en comparación con EE.UU., ya que obligaron a los fabricantes de cigarrillos a incluir imágenes gráficas que muestran las consecuencias del consumo de cigarrillos.

El etiquetado está logrando su cometido, ya que es desalentador para los fumadores y disminuye el consumo de cigarrillos. Así que ahora Philip Morris exige indemnizaciones por la pérdida de ganancias.

En el futuro, si descubrimos que algún otro producto causa problemas de salud (por ejemplo, pensemos en el asbesto), los fabricantes en lugar de enfrentar demandas judiciales por los costos que nos impone a nosotros las personas comunes, podrían demandar a los gobiernos porque dichos gobiernos estuviesen tratando de evitar que se maten a más personas. Lo mismo podría suceder si nuestros gobiernos imponen regulaciones más estrictas para protegernos de los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Cuando presidí el Consejo de Asesores Económicos del presidente Bill Clinton, los grupos anti-ambientalistas intentaron promulgar una disposición similar, denominada “expropiaciones regulatorias”. Ellos sabían que una vez promulgada, las regulaciones se frenarían, simplemente porque el gobierno no podía permitirse el lujo de pagar las compensaciones. Afortunadamente, tuvimos éxito y ganamos la batalla: hicimos que esta iniciativa retrocediese, tanto en los tribunales judiciales como en el Congreso de Estados Unidos.

No obstante, ahora los mismos grupos están intentando realizar una triquiñuela para pasar por alto los procesos democráticos mediante la inserción de tales disposiciones en las facturas comerciales, ya que el contenido de las mismas se mantiene, en gran medida, en secreto para el público (pero no para las corporaciones que están presionando para conseguir dichas inserciones). Es sólo a consecuencia de fugas de información, y mediante charlas con los funcionarios del gobierno que parecen estar más comprometidos con los procesos democráticos que llegamos a conocer lo que está pasando.

Es fundamental que el sistema de gobierno de Estados Unidos cuente con un poder judicial imparcial y público, con normas legales construidas a lo largo de décadas, que se basen ​​en principios de transparencia, precedentes y en las oportunidades que otorgan a los litigantes para que apelen las decisiones desfavorables. Todo esto está siendo dejado de lado, ya que los nuevos acuerdos exigen que las partes se sometan al arbitraje, que es un proceso privado, no-transparente, y muy caro. Es más, esta forma de administración de justicia está a menudo plagada de conflictos de intereses; por ejemplo, los árbitros pueden ser “jueces” en un caso y defensores en un caso relacionado.

Los procesos judiciales son tan caros que Uruguay ha tenido que recurrir a Michael Bloomberg y a otros estadounidenses ricos, quienes están comprometidos con la salud, para poder defenderse en el juicio planteado por Philip Morris en su contra. Y, si bien las corporaciones pueden demandar, otros no pueden. Si hay una violación de otros compromisos – en lo referido a las normas laborales y ambientales, por ejemplo – los ciudadanos, sindicatos y grupos de la sociedad civil no tienen recursos legales mediante los cuales puedan apersonarse para plantear juicios.

Si alguna vez en la historia hubo un mecanismo de solución de controversias que sólo toma en cuenta a una de las partes y que viola los principios básicos, este es dicho mecanismo. Es por esto que me uní a líderes expertos en asuntos legales en EE.UU., incluyéndose entre ellos a profesionales de las Universidades de Harvard, Yale y Berkeley, en el envío de una carta al presidente Barack Obama explicándole cuán perjudiciales son estos acuerdos para nuestro sistema de justicia.

Los partidarios estadounidenses de tales acuerdos señalan que EE.UU. han sido demandado solamente un par de veces hasta ahora, y no ha perdido un solo caso. Las corporaciones, sin embargo, apenas están empezando a aprender cómo utilizar estos acuerdos para su beneficio.

Y los abogados corporativos de alto costo en EE.UU., Europa y Japón probablemente superen a los deficientemente remunerados abogados de los gobiernos, quienes intentan defender el interés público. Peor aún, las corporaciones de los países avanzados pueden crear filiales en los países miembros a través de las cuales invierten nuevamente el dinero en sus países de origen y posteriormente plantean demandas judiciales, lo que les brinda un nuevo canal para bloquear las regulaciones.

En caso de que hubiera una necesidad de mejorar la protección de la propiedad, y en caso de que este mecanismo privado y caro para la resolución de controversias fuese superior a un poder judicial público, deberíamos estar cambiando la ley no sólo para las adineradas empresas extranjeras, sino también para nuestros propios ciudadanos y pequeñas empresas. Pero nada indica que este sea el caso.

Las reglas y regulaciones determinan en qué tipo de economía y sociedad viven las personas. Dichas reglas y regulaciones afectan el poder de negociación relativo, con importantes implicaciones para la desigualdad, que es un problema creciente en todo el mundo. La pregunta es si debemos permitir que las corporaciones ricas usen disposiciones ocultas en los llamados acuerdos de comercio para dictar cómo vamos a vivir en el siglo XXI. Espero que los ciudadanos en EE.UU., Europa, y el Pacífico respondan con un rotundo no.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.


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martes, 12 de mayo de 2015

Vampiros de Wall Street


El año pasado, los vampiros de las finanzas se compraron un Congreso. Sé que no está bien llamarlos así, pero tengo mis motivos, que expondré en un momento. Por ahora, sin embargo, limitémonos a señalar que, hoy en día, Wall Street, que antes repartía su apoyo entre los dos partidos, respalda mayoritariamente al Partido Republicano. Y los republicanos que han llegado al poder este año le devuelven el favor tratando de acabar con la ley Dodd-Frank, la reforma financiera aprobada en 2010.

¿Y por qué hay que destruir la ley Dodd-Frank? Porque está funcionando.

Tal vez esta afirmación sorprenda a aquellos progresistas que creen que no se ha hecho nada importante para frenar a los banqueros sin control. Y es verdad que la reforma se quedó muy corta respecto a lo que realmente deberíamos haber hecho y que, además, no ha traído consigo triunfos evidentes y mensurables como las mejoras de los seguros sanitarios que se han materializado gracias al Obamacare.

Pero Wall Street odia la reforma por una razón, y un análisis más exhaustivo muestra el porqué.

Por un lado, la Oficina de Protección Financiera de los Consumidores —obra de la senadora Elizabeth Warren— está, a decir de todos, teniendo un enorme efecto restrictivo sobre los préstamos abusivos. Y los primeros indicios apuntan a que la mejor regulación de los derivados financieros —que desempeñaron una función crucial en la crisis de 2008— está teniendo efectos similares, al potenciar la transparencia y reducir los beneficios de los intermediarios.

¿Y qué hay del problema de la estructura del sector financiero, asunto que a veces se simplifica en exceso recurriendo a la frase “demasiado grande para caer”? Parece que también ahí la ley Dodd-Frank está dando resultado y, de hecho, más de lo que muchos de sus defensores esperaban.

Como acabo de indicar, la frase “demasiado grande para caer” no llega al fondo de este problema. Lo que era verdaderamente letal era la interacción entre el tamaño y la complejidad. Las instituciones financieras se habían convertido en quimeras: en parte bancos, en parte fondos de alto riesgo, en parte aseguradoras, etcétera. Esta complejidad les permitía eludir las normas, pero se las rescataba de las consecuencias cuando las apuestas les salían mal. Y la capacidad de los banqueros para aprovecharse de lo uno y lo otro contribuyó a poner a Estados Unidos al borde del desastre.

La ley Dodd-Frank abordaba este problema permitiendo que los reguladores sometiesen a las instituciones financieras " importantes para el sistema" a una regulación adicional, y que tomasen el control de esas instituciones en momentos de crisis, en vez de limitarse a rescatarlas. Y exigía que las instituciones financieras en general aportasen más capital, lo que reducía tanto sus incentivos para correr riesgos excesivos como la posibilidad de que la asunción de riesgos condujese a la quiebra.

Todo esto parece estar funcionando: la "banca en la sombra", que generaba riesgos de tipo bancario al tiempo que eludía la regulación bancaria, se bate en retirada. Esto queda reflejado en casos como el de General Electric, una empresa de fabricación que se convirtió en un embaucador financiero, pero que ahora intenta volver a sus orígenes. También se puede constatar por las cifras generales, que muestran que la banca convencional —es decir, la banca sujeta a una regulación relativamente estricta— se ha recuperado. Parece que eludir las normas ya no resulta tan atractivo como antes.

Pero los vampiros están contraatacando.

Vale, ¿por qué los llamo así? No es porque le chupen la sangre a la economía, aunque lo hacen: hay muchas pruebas de que los sectores financieros —como el nuestro— excesivamente grandes y con salarios desorbitados son perjudiciales para el crecimiento económico y la estabilidad. Hasta el Fondo Monetario Internacional está de acuerdo.

Pero lo que de verdad hace que la palabra sea adecuada en este contexto es que los enemigos de la reforma no soportan la luz del sol. Resulta difícil encontrar gente que defienda abiertamente que Wall Street tiene derecho a volver a las andadas. Cuando las fundaciones de derechas intentan argumentar que la regulación es mala y perjudicial para la economía, no parecen decirlo de corazón. Por ejemplo, el último “estudio” de este tipo, el del Foro de Acción de Estados Unidos, solo tiene cuatro páginas y hasta su autor, el economista Douglas Holtz-Eakin, parece avergonzado de su trabajo.

Lo que solemos oír en la mayoría de los casos son más bien afirmaciones sobre que la reforma da más poder a los malos: por ejemplo, que el hecho de regular unas instituciones demasiado grandes y complejas para caer les hace de algún modo un favor a los embaucadores, afirmaciones tras las que se ocultan los esfuerzos de esas instituciones por evitar la calificación de " importantes para el sistema". La cuestión es que casi nadie quiere que se le considere un sirviente comprado y pagado por el sector financiero, sobre todo aquellos que son exactamente eso.

Y esto, a su vez, se traduce en que, al menos hasta ahora, los vampiros reciben mucho menos de lo que esperaban a cambio de su dinero. A los republicanos les encantaría revocar la ley Dodd-Frank, pero tienen miedo, con razón, de que los defensores de la reforma como Warren —que inspira gran temor entre los malintencionados— puedan sacar a la luz sus maquinaciones.

¿Significa esto que todo va bien en el frente financiero? Claro que no. La ley Dodd-Frank es bastante mejor que nada, pero dista mucho de ser todo lo que necesitamos. Y los vampiros siguen al acecho en sus ataúdes, esperando para contraatacar. Pero podría ser peor.

Empresa francesa firma importante acuerdo con Cuba

Se trata del acuerdo más importante pactado durante la visita a la isla del presidente François Hollande, que este martes viajó hacia Haití.


Contenedores empresa francesa transporte marítimo CMA-CGM

Agencias, mayo 12, 2015

La compañía francesa de transporte marítimo en contenedores CMA-CGM firmó un acuerdo para administrar una plataforma logística en Cuba junto con un socio cubano.

Se trata del acuerdo más importante pactado durante la visita a la isla del presidente François Hollande, que este martes viajó hacia Haití.

CMA-CGM, uno de los principales grupos mundiales de transporte marítimo en contenedores, desarrollará junto a la sociedad de logística cubana, AUSA, una plataforma logística de 17 hectáreas que incluye 12.000 metros cuadrados de almacenes y 5.000 metros cúbicos de cámaras frías.

La sociedad francesa administrará, a partir de la plataforma logística, la recolección y distribución de mercancías en la isla, la recolección de mercancías destinadas a la exportación, el almacenamiento de mercancías para importación y exportación, y la distribución de los contenedores, entre otras actividades.

El sitio digital de CMA-CGM precisó que Rodolphe Saadé, vicepresidente del grupo, firmó el acuerdo en presencia de Hollande quien realizó el lunes una visita oficial a Cuba, la primera de un presidente galo en funciones.

La plataforma logística operará en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, situada junto al megapuerto del mismo nombre a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana.

El proyecto realizado en coinversión con Brasil, arrancó en noviembre de 2013 y por su reglamento exonerará de impuestos a las firmas que se instalen allí. Es parte de la política llevada a cabo por el presidente Raúl Castro para atraer capitales extranjeros en busca de levantar la alicaída economía de la isla, golpeada por la crisis mundial, el embargo estadounidense y su propia baja productividad.

CMA-CGM es una compañía francesa presente en Cuba desde el año 2000 que busca instalar servicios portuarios en el Caribe, y hace un mes obtuvo la concesión de una terminal de contenedores en Kingston, Jamaica.

Durante su visita, el presidente Hollande viajó con un gran número de hombres de negocios franceses, entre los cuales destacan directivos de compañías como la de bebidas Pernod Ricard, la hotelera Accor, la aerolínea Air France, el grupo de distribución Carrefour, el de telecomunicaciones Orange, el gigante petrolero Total y varios bancos, entre otros.

Total, en Cuba desde 1993, firmó con la sociedad cubana CubaPetréoleo un preacuerdo para realizar productos petroleros, además se firmó una carta de intención en temas de marketing y de servicios.

La reforma monetaria en Cuba hasta el 2016: entre gradualidad y “big bang” (III y final)


7. COSTOS Y BENEFICIOS DE LA DEVALUACIÓN DEL TIPO DE CAMBIO OFICIAL Y RESPUESTAS DE POLÍTICA ECONÓMICA
Dado que la devaluación del tipo de cambio oficial del peso cubano es la principal acción que tiene que decidir el Banco Central para superar la dualidad monetaria, vale la pena analizar las consecuencias de una medida de esta naturaleza, así como, las opciones de política económica para enfrentarlos. En realidad es muy difícil anticipar y mucho menos poder medir los distintos efectos que tendrá sobre la economía cubana la devaluación oficial, debido a que es un precio que no se ha movido por décadas en el sector empresarial. Combinando la teoría económica con las características particulares de la economía cubana, a continuación relacionamos algunos de los impactos que parecerían más previsibles: 

EFECTO HOJA DE BALANCE 

Con la devaluación del peso cubano mutarán casi todas las proporciones, precios relativos y resultados financieros de las empresas, bancos y otras organizaciones. El equilibrio entre activos y pasivos de las empresas cambiará al multiplicarse por un tipo de cambio distinto. Los perjudicados serían los balances financieros que presenten descalce cambiario, es decir, que sus deudas en pesos convertibles y divisas sean superiores a sus activos en esas monedas. Las instituciones que dispongan de una situación contraria a la anterior en sus balances serán favorecidas con la medida. 

La devaluación creará traumas en la situación financiera de las empresas pero dirigidos a promover balances contables más transparentes y que reflejen de manera más precisa los hechos económicos. Este sería uno de los equilibrios más difíciles a conseguir por la política económica. Por un lado, es necesario lograr que la devaluación tenga impacto (que sea una devaluación real y no solo nominal), que cambie la situación financiera de las empresas y que conduzca a una mejor asignación de recursos. El “desajuste” que deviene de la medida es su principal aporte, debido a que se parte de una situación inicial donde la sobrevaloración del peso cubano deforma los indicadores financieros empresariales y distorsiona las señales correctas de precios para la toma eficiente de decisiones. Pero por otro lado, tampoco puede ser este un shock que sea inmanejable para las empresas, de manera que provoque un colapso de la actividad económica. La gradualidad en la devaluación efectivamente puede ayudar a obtener un balance satisfactorio entre ambos efectos. 

INFLACIÓN 

Los costos en pesos convertibles y divisas, expresados en pesos cubanos, aumentarán al multiplicarse por una mayor tasa de cambio. Este aumento de costos las empresas podrían traspasarlo a los precios finales de los bienes y servicios que comercializan. Muchos de esos bienes y servicios representan costos para otras empresas. Se espera un traspaso alto en una economía en que circulan dos monedas y existe una alta dependencia a las importaciones (Hernández, 2011). Así, mediante la inflación prácticamente habría consecuencias sobre todas las organizaciones y mercados. 

Las autoridades económicas deberán evitar una espiral inflacionaria, con vistas a conservar la estabilidad monetaria y con el objetivo de que la devaluación nominal del tipo de cambio acabe siendo una devaluación de la tasa de cambio real. Los ministerios de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios tienen el control de la mayoría de los precios en el sistema empresarial, así que el traspaso de los costos a los precios finales será una cuestión de decisión de política económica. Para evitar que la inflación llegue a los consumidores deberá aumentar el subsidio a los precios de los mercados minoristas, decisión que presionará al equilibrio de las cuentas fiscales. 

Vale la pena reiterar que parece necesario definir acciones que amortigüen pero que no eliminen los efectos de la devaluación. La política económica debe guiar y regular el “desajuste” que significa para la economía mover la tasa de cambio real, pero en realidad los efectos no deben evitarse, sino administrarse, de manera que no se creen espirales inflacionarios o shocks inmanejables para las empresas o con costos sociales demasiado altos. 

BANCOS 

Los bancos Banco Popular de Ahorro (BPA), Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) y Banco Metropolitano (BM), que son los que reciben depósitos y otorgan créditos en pesos cubanos y en CUC, sufrirán el efecto directo de hoja de balance. Pero en realidad todos los bancos, incluyendo los restantes que solo operan en CUC y divisas, podrían recibir las secuelas de la devaluación dadas las diversas interrelaciones financieras entre las empresas, y entre estas y los bancos. 

Un empeoramiento de la situación financiera de determinadas empresas, por el efecto hoja de balance en situación de descalce cambiario, reduciría su capacidad de saldar sus deudas y, como resultado, perjudicaría a sus acreedores. Los bancos por tanto deberían tomar las provisiones necesarias y preparar sus carteras simulando dicho escenario. Se requiere aplicar pruebas de resistencia (stress test) para determinar las vulnerabilidades del sistema bancario a la devaluación y estar preparados para tomar las decisiones que correspondan. 

SECTOR DE BIENES Y SERVICIOS TRANSABLES 

Evidentemente, la devaluación tiene un grupo de impactos y costos sobre el sector empresarial, pero también generará beneficios. Los exportadores verán incrementada su rentabilidad y competitividad. Toda la producción nacional del sector transable apreciará una mejora relativa de su competitividad frente a los bienes y servicios importados. 

Para que estos beneficios se materialicen las empresas estatales deberán contar con mayor autonomía. Por eso es favorable que el experimento sectorial que se está diseñando no sea únicamente para transformar el sistema cambiario de las empresas sino también sus mecanismos de gestión y dirección a favor de una mayor autonomía. Las empresas estatales, que serán las más impactadas por la devaluación, requieren márgenes de holgura para responder al nuevo entorno y reaccionar en función de aprovechar las oportunidades que generan los cambios en los precios relativos. 

Uno de los puntos de mayor debilidad para lograr que los beneficios de la devaluación superen sus costos, es el hecho que la materialización de los beneficios depende de la capacidad de reacción de las empresas estatales, sobre las cuales siempre pesa la duda en cuanto a su flexibilidad para responder ante un nuevo marco de incentivos, en particular en una economía centralmente planificada y donde la burocracia ha ganado demasiada fuerza. Así, la estructura de la economía cubana, apoyada en grandes empresas estatales y que responden a un plan central, le adiciona desafíos a la devaluación. 

CUENTA FINANCIERA DE LA BALANZA DE PAGOS 

No se debe esperar que la devaluación del tipo de cambio oficial provoque una salida de capitales en la balanza de pagos como podría ser el caso en una economía de mercado con apertura en la cuenta financiera. Como se acaba de apuntar, la estructura empresarial de la economía cubana se apoya en firmas estatales, las cuales tienen controladas sus operaciones financieras a través del plan central anual que aprueba y monitorea el Ministerio de Economía y Planificación. Como parte de la reforma comienzan a darse pasos para flexibilizar los mecanismos de planificación centralizada, pero no hasta el punto en que el gobierno pierda el control sobre los flujos financieros internacionales de las empresas. 

Las empresas extranjeras y de capital mixto, por su parte, operan fundamentalmente en dólares o en pesos convertibles, por lo que no tendrían el espacio para efectuar operaciones especulativas en pesos cubanos, el cual además estaría restringido por la ausencia de convertibilidad del peso cubano para las empresas. 

Los activos financieros de las familias y sus decisiones de portafolio por monedas no se tendrían que ver afectados directamente por la devaluación del tipo de cambio oficial. En el sector de las familias más bien acontecerían movimientos financieros especulativos en función de las variaciones que pudieran ocurrir en el tipo de cambio en las casas de cambio (hoy fijado en 24CUP:1USD) y relacionados con las expectativas que estas se creen sobre las consecuencias de la reforma monetaria en el valor de sus ahorros. Las autoridades tienen experiencia en cómo manejar estos eventos, por ejemplo, el Banco Central tiene como antecedente las medidas de desdolarización del año 2003 y 2004. 

En suma, los controles a los movimientos de capitales y el propio control de cambio, anularían cualquier chance de salida o entrada masiva de capitales a la economía cubana y sobrerreacción del tipo de cambio como resultado de la reforma monetaria, más allá de puntuales episodios especulativos que pudieran sucederse en las decisiones financieras de las familias. 

INTEGRACIÓN ECONÓMICA DOMÉSTICA 

Los beneficios de la reforma monetaria no se reducirían al cambio de precios relativos y a la mayor transparencia de los balances contables, sino que, la corrección del tipo de cambio permitirá a su vez abrir la convertibilidad del peso cubano para la empresa, lo cual tendría un efecto muy positivo sobre el fortalecimiento del mercado interno. Una vez que el sector empresarial que dispone ingresos en pesos cubanos pueda comprar libremente pesos convertibles y divisas con dicha moneda, éste quedará más integrado con el resto de la economía doméstica y con el comercio internacional, además de que comenzará a ser más atractivo para la inversión extranjera. Con la apertura de la convertibilidad del peso cubano en la empresa, la economía quedará más integrada e interrelacionada, se estarían eliminando segmentaciones y fomentándose la aparición de encadenamientos entre las organizaciones. 

Realizar todas las transacciones en una sola moneda y con un tipo de cambio que no esté sobrevaluado reducirá enormemente los costos de transacción, implicará mejorías en la eficiencia, la competitividad, la integración empresarial y fortalecerá el mercado doméstico. Estos beneficios que se apreciarán al final de la reforma monetaria son lo que deben llevar a las autoridades monetarias a persistir y agilizar en todo lo posible la convergencia de los tipos de cambios. Las complicaciones de corto plazo no pueden hacer perder de vista que toda la economía en su conjunto gana (empresa nacionales, gobierno, inversionistas extranjeros y familias) una vez que todas las transacciones se puedan realizar con una sola moneda. 

EMPRESAS EXTRANJERAS 

La devaluación del peso cubano no parecería que tenga consecuencias importantes en el corto plazo sobre el inversionista extranjero, dado que hoy opera en pesos convertibles y divisas y sus vínculos con la economía en pesos cubanos son limitados debido a la ausencia de convertibilidad de dicha moneda. Obviamente, el inversionista extranjero debe monitorear las consecuencias que la devaluación tiene sobre el sistema empresarial estatal en su conjunto, la estabilidad monetaria-financiera y el equilibrio fiscal, dado que son factores macroeconómicos en los que está implicado indirectamente. 

El efecto sobre los costos salariales es incierto, debido a que la empresa extranjera no contrata ni paga directamente los salarios a sus empleados, sino que lo hace a través de una empresa estatal empleadora, la cual hoy en día recibe los salarios en dólares y luego paga a los trabajadores estatales en pesos cubanos. La unificación monetaria, en el mediano plazo, dejaría sin mucho sentido tal mecanismo, pero faltaría saber bajo qué nuevas reglas funcionará la contratación internacional de los trabajadores cubanos. Para conocer más sobre las consecuencias en los salarios hay que esperar que se informe con mayor grado de detalles la futura estrategia monetaria. 

En el mediano plazo, la empresa extranjera y de capital mixto podría ganar espacios cuando el peso cubano sea plenamente convertible y opere como único medio de pago nacional. El mercado doméstico sería más atractivo para la inversión extranjera, pues se amplían sus oportunidades que hoy están limitadas a las exportaciones y a los sectores que operan en pesos convertibles. Cuando se unifiquen las monedas, toda la economía sería de interés potencial para el inversionista internacional. Cuando todas las empresas trabajen con el mismo medio de pago, la empresa extranjera y de capital mixto podría integrarse más con la empresa nacional y, de esta manera, reducir sus costos y al mismo tiempo extender un mayor efecto multiplicador sobre la economía doméstica. 

Faltaría conocer en el futuro de la obligatoriedad o no que tendría la empresa de capital internacional de pasar sus balances contables y financieros a pesos cubanos. En ese caso, lo riesgos cambiarios para el inversionista extranjero quedarían asociados, no al peso convertible, sino al peso cubano y a la política monetaria y régimen cambiario que lo respaldarán. 

FAMILIAS 

Lo más probable es que la eliminación de la dualidad monetaria no tenga efectos directos e inmediatos sobre la población. Ya la población sufrió el efecto directo de la devaluación de la tasa de cambio en los años 1990, ya los mercados agropecuarios y todos los negocios privados trabajan desde los años 1990 con la tasa de cambio de 24CUP:1USD. Obviamente, multiplicar por 24 los precios de los mercados que hoy operan en pesos convertibles, para llevarlos a pesos cubanos, no tiene casi ninguna implicación para la población. 

En caso que el traspaso de precios minoristas en pesos convertibles a pesos cubanos se haga con un tipo de cambio más bajo que 24, entonces podría ocurrir un efecto riqueza favorable. Sin embargo, no se deben albergar muchas esperanzas en relación a una eventual revaluación del tipo de cambio del peso cubano en Cadeca en el corto plazo, las experiencias internacionales indican que en situaciones de tipos de cambios múltiples la convergencia siempre tiende al tipo de cambio más alto (más devaluado) que es el que usualmente está más cercano al equilibrio. 

En el mediano plazo sí podría ocurrir una apreciación del tipo de cambio de las casas de cambio una vez que la devaluación del tipo de cambio oficial y la unificación monetaria efectivamente promuevan las exportaciones, una mayor entrada de inversión extranjera y una disminución de la demanda por importaciones. 

Volviendo a los posibles impactos de corto plazo, se debe apuntar que si bien no se deberían esperar consecuencias directas en la población, sí existirían mecanismos indirectos de transmisión, dado que la devaluación oficial del peso cubano afecta a la empresa, y esta paga salarios e interviene en la cadena de valor que influye en los precios de los bienes y servicios de consumo. Por tanto, es necesario conocer cómo las autoridades gestionarán estos impactos potenciales en los salarios y en los precios al consumidor, es decir, cómo manejarán las implicaciones inflacionarias de la devaluación; si dejarán, por ejemplo, que las empresas favorecidas por la devaluación puedan pagar salarios más altos a sus trabajadores, o que el incremento de los costos de producción en pesos cubanos pueda ser cargado a los precios que perciben los consumidores finales. 

POLÍTICA FISCAL 

La devaluación del peso cubano efectivamente generará costos y beneficios, la diferencia es que la mayoría de los costos de la devaluación son ciertos e inmediatos mientras que los beneficios aparecen como oportunidades y tomarán un tiempo para materializarse completamente. Es por ello que es clave el acompañamiento que tiene que hacerle la política económica a la reforma monetaria, en particular la política fiscal. Se deben pensar un grupo de medidas compensatorias a las empresas que reciban los costos inmediatos de la devaluación pero con potencialidades de sacar provecho de las nuevas oportunidades cambiarias. 

La política económica deberá ajustar sus instrumentos para amortiguar esta brecha temporal entre los costos y los beneficios de la devaluación: los subsidios, los impuestos, la política crediticia y la asignación de recursos a través del plan de la economía deben definir medidas de soporte a los exportadores y a todas las empresas con potencialidades de tomar ventajas de la devaluación. Ello significará una tensión en el equilibrio fiscal por el lado del gasto que deberá ser compensado con una renovada política tributaria. Una opción es capturar un porcentaje de los efectos de hoja de balance positivos en las empresas estatales. La política fiscal, en esta primera etapa de la reforma monetaria, es más importante incluso que la propia política monetaria.(10) 

Lamentablemente, el país tendrá que asumir este complejo proceso de unificación monetaria, sin la ayuda de las instituciones financieras internacionales, con muy limitadas reservas internacionales y en un momento de bajo crecimiento económico. Sin embargo, no puede seguirse esperando el “momento ideal” para acometerla, las reformas estructurales necesitan de la reforma monetaria. 

POLÍTICA MONETARIA 

En la primera etapa de la reforma, la política monetaria podría seguirse ejecutando como hasta el presente, apoyada en instrumentos directos de control monetario y en coordinación con la política fiscal, de la cual depende dado el mecanismo de monetización del déficit fiscal. No obstante, para el 2016 se esperaría que estén creadas las condiciones mínimas para empezar a ejecutar una política monetaria que de manera más efectiva sostenga la credibilidad y la estabilidad de la moneda única. Para ello se demanda continuar las transformaciones del sistema bancario que quedaron pendientes desde los años 1990, así como, acabar de erradicar por completo el financiamiento del déficit fiscal mediante monetización. Se requiere insistir en el desarrollo del mercado interbancario, del mercado primario y secundario de deuda pública, en la flexibilización y posterior liberalización de los tipos de interés y en el empleo de instrumentos indirectos convencionales de política monetaria como son, las operaciones de mercado abierto, el encaje legal y la tasa de descuento. 

Se deben tomar experiencias de los errores cometidos en la política monetaria asociada al peso convertible tras la desdolarización de la economía, y que actuaron como determinantes de la crisis financiera cubana en 2008. La política monetaria para el peso cubano a partir del 2016 tiene que considerar la transparencia y la definición de objetivos explícitos y reglas como parte indispensable de su esquema de instrumentos y objetivos finales. Tal vez para esta fecha no se completen todos los cambios que necesita la política monetaria, pero sí se debería avanzar todo lo posible en los que se consideren más imprescindibles para la credibilidad y la garantía de estabilidad del peso cubano. 

8. CONCLUSIONES: ENTRE GRADUALIDAD Y “BIG BANG” 

La política monetaria y financiera tienen dos objetivos prioritarios hasta 2016: la expansión de las microfinanzas y la solución de la dualidad monetaria. Para el primer objetivo ya existe un marco legal y algunos resultados en más de dos años de ejecución. Para el segundo objetivo se dispone de mucha menos información sobre la estrategia a seguir; las señales disponibles apuntan a una reforma monetaria gradual y por sectores. 

La reforma monetaria por sectores permitirá ganar experiencias e impulsar devaluaciones más pronunciadas para algunas empresas, pero será complicado controlar el arbitraje, la corrupción y otros costos asociados a los tipos de cambios múltiples. Los tipos de cambios múltiples deberían constituir solo un primer paso en la reforma monetaria; para el 2016 convendría alcanzar la convergencia definitiva del valor del peso cubano para toda la economía. 

La estructura de la economía cubana, apoyada en grandes empresas estatales, justifica una devaluación gradual del tipo de cambio y no la aplicación de un “big bang”. El sector privado nacional (cuentapropistas, microempresarios y productores agrícolas privados) ya trabajan desde los años 1990 con un tipo de cambio devaluado. No habrá tampoco efectos directos de la devaluación del tipo de cambio oficial en la inversión extranjera. Por tanto, las ganancias de la devaluación tendrán que ser garantizadas por la respuesta de la empresa estatal, la cual necesita más tiempo para reaccionar debido a la mayor burocracia, rigidez y supeditación a los ministerios. Para que la respuesta sea efectiva se requiere ampliarle los márgenes de holgura para su gestión, flexibilizar los mecanismos de planificación centralizada y alinear los incentivos de los trabajadores y gerentes con los impactos de la devaluación en sus empresas, es decir, los efectos de la devaluación no deben quedarse en los balances de las empresas estatales sino que deben llegar a los salarios que ellas pagan. 

La gradualidad no solo facilitará la respuesta de la empresa estatal, sino también la respuesta de la política económica. No es factible anticipar todos los impactos de la devaluación, dado que este es un precio que no se ha movido por décadas en la economía cubana. No se puede partir del supuesto de que los agentes económicos y el gobierno sabrán cómo manejar el shock cambiario. Si bien es necesario definir con antelación la secuencia de transformaciones monetarias y las reglas generales bajo las cuales se podrá responder y se amortiguará el shock cambiario, sobre la marcha habrá que ir haciendo correcciones a la política fiscal, a la política crediticia para exportadores, entre otras. Igualmente se requiere un tiempo para ajustar las dinámicas contables, los sistemas informáticos, los contratos, los mecanismos burocráticos, entre otros aspectos operativos que tienen que acomodarse pues están concebidos para funcionar con un tipo de cambio que no ha variado en décadas. Por tanto, la gradualidad también le concederá tiempo para reaccionar a las autoridades económicas. 

La fecha límite de 2016 implica que, aunque haya preferencia por la gradualidad, tendrán que ocurrir devaluaciones pronunciadas del tipo de cambio para alcanzar la convergencia entre el tipo de cambio oficial 1CUP:1USD y el tipo de cambio para la población 24CUP:1USD. De hecho, los experimentos que comenzaron en 2013 consideran un tipo de cambio para algunas empresas alrededor de 10CUP:1USD, lo que significa una devaluación del tipo de cambio oficial de 900%, que podría clasificar como un “big bang” aunque reducido a algunas empresas y con carácter de experimento. 

Una cuestión más a futuro que habrá que definir es el régimen monetario y cambiario del peso cubano a partir del año 2016. Parece sensato pensar que en un inicio éste debería priorizar la convertibilidad y la credibilidad, lo cual podría garantizarse con un sistema de tipo de cambio fijo o con alguna regla monetaria. En un segundo momento, el régimen cambiario debería incluir la flexibilidad como la prioridad principal y transitar progresivamente a esquemas que viabilicen mayor flotación en el valor de la moneda e independencia a la política monetaria. 

Una de las desventajas que presenta una reforma gradual sobre una estrategia de “big bang” es la incertidumbre que genera sobre los futuros cambios monetarios. Las autoridades económicas tienen como factor a su favor el control sobre los flujos de capitales; ello ciertamente reduce las opciones especulativas y la sobrerreacción del tipo de cambio vinculada a las expectativas sobre las futuras acciones monetarias y cambiarias. No obstante, la incertidumbre monetaria puede paralizar proyectos inversionistas del emergente sector no estatal, de los empresarios extranjeros y complicar la gestión en las empresas estatales. La única alternativa que tienen las autoridades económicas para mitigar esta desventaja es explicar con mayor claridad la reforma monetaria hasta el 2016. 

(10) El diseño de política fiscal requerido para estas circunstancias rebasa los objetivos del presente artículo. 

REFERENCIAS 

Banco Central de Cuba, Economic Report. La Habana, varios años. 

CEPAL. La Economía Cubana. Reformas Estructurales y Desempeño en los Noventa. México D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1997. 

Feinberg, Richard. Reaching Out: Cuba’s New Economy and the International Response. Washington, DC: The Brookings Institution, Noviembre 2011. 

Hernández, Eduardo. «La Elección Cambiaria. Propuesta para Cuba.» Tesis de Doctorado, Universidad de La Habana, 2011. 

Mesa-Lago, Carmelo. Cuba en la Era de Raúl Castro. Reformas Económico-Sociales y sus Efectos. Madrid: Editorial Colibrí, 2012. 

Ministerio de Justicia. Gaceta Oficial de la República de Cuba no 40. Habana, Noviembre 2011. 

Oficina Nacional de Estadísticas e Información [ONEI]. Anuario Estadístico de Cuba. La Habana, varios años. www.one.cu. 

Partido Comunista de Cuba. Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, VI Congreso. La Habana, Abril 2011. 

Pérez, Carlos. «Metodología para la Planificación y Gestión de la Política Monetaria en el Segmento Población de la Economía Cubana.» Tesis de doctorado, Universidad de La Habana, 2011. 

Pérez, Omar Everleny. «La economía cubana en el 2012. La actualización de su modelo económico» en Miradas a la Economía Cubana, Comps. Pavel Vidal Alejandro y Omar Everleny Pérez Villanueva. Caminos: La Habana, 2012. 

Vidal, Pavel. «Monetary Duality in Cuba: Stages and Future Perspectives» en Cuban Economic and Social Development: Policy Reforms and Challenges in the 21st Century. Cambridge: David Rockefeller Center for Latin American Studies, Harvard University, 2012. 

Vidal, Pavel y Mario González-Corzo. «aCuba’s Banking Crisis: Macroeconomic Antecedents, Principal Causes, and Recent Policy Responses» en International Journal of Cuban Studies. Londres: London Metropolitan University, diciembre, 2010.


Puede consultar la Parte I aquí y la II aquí