Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 18 de mayo de 2020

Cuba: choque externo negativo por la pandemia COVID-19




1.   SITUACIÓN ECONÓMICA




ACTIVIDAD ECONÓMICA

La economía cubana cerró el año 2019 marcada por una aguda crisis en balanza de pagos, con impactos notables en la actividad productiva general. La cifra de incremento del PIB reportada en la Tabla 1, si bien es positiva, debe tomarse como preliminar. En todo caso, queda por debajo de las previsiones de las propias autoridades, que esperaban un incremento de 1%. 

Esas estimaciones no anticipaban la nueva etapa de sanciones de Estados Unidos que se desató a partir de septiembre, enfocadas en la obstaculización de los arribos de crudo desde Venezuela, principal suministrador. El ahorro forzado, junto a la determinación del gobierno de reducir el impacto en el sector residencial, debe haber impacto severamente sobre el sector productivo, particularmente la manufactura y la agricultura. 

Diversos reportes de prensa desde fines de 2019 ya empezaban a documentar el retraso en las siembras y las menores extensiones de tierra roturada a partir de menores disponibilidades de combustible.


Fuente: Información sobre la base de reportes variados de prensa y ONEI. *a menos que se especifique otra medida. ** estimados de Sherritt International en la planta de Moa.

En el caso del níquel, la producción física de ese metal y cobalto fueron superiores en la planta de Sherritt. Sin embargo, la fabricación del metal en la otra planta sigue acusando inestabilidad, por lo que no debe haber sido superior a 2018. El arribo de visitantes internacionales se deja casi un 10%. Aunque las autoridades reportaron cifras similares para los ingresos. 

El primer cuatrimestre de 2020 ha traído nuevos desafíos para la economía cubana, por la combinación de tendencias negativas que se desencadenaron desde 2016, y los primeros impactos de la pandemia de COVID-19. Los principales sectores ya venían exhibiendo desempeños bastante mejorables, entre los que cabe destacar la agricultura, la agroindustria cañera, la minería y el turismo internacional. 

En el caso de la agricultura, los reportes disponibles sugieren que los volúmenes de producción están por debajo de las cifras de 2019, cuando ya exhibían un pobre desempeño. Respecto a la zafra azucarera, se ha informado que el plan para 2020 está fuera del alcance de la industria, con una gran incidencia de la escasez de combustible líquido. No obstante, los directivos del sector anticipan un buen comportamiento de los ingresos externos a partir de cierta mejoría en las cotizaciones internacionales. 

En relación al níquel, la industria va a atravesar un año muy difícil. Durante el primer trimestre de 2020, los volúmenes del metal y cobalto se han reducido 13 y 6 por ciento respectivamente. Durante este período, no se han sentido en toda su magnitud los descensos de las cotizaciones, pero esto debe empezar a influir en los trimestres siguientes. 

La industria turística sufre un doble impacto. Antes del comienzo de la pandemia, en los meses de enero y febrero, el arribo de visitantes ya se había contraído un 16,5 por ciento. A partir de marzo no se han hecho reportes públicos, pero el cierre de fronteras indica que los visitantes internacionales se han reducido prácticamente a cero desde fines de ese mes. Es incierto todavía el momento para una reapertura parcial del país, pero es posible que ocurra en julio. En todo caso, no se podrá hablar de normalización en los próximos meses. Este sector tiene la característica en Cuba de que depende casi exclusivamente de las llegadas por vía aérea, lo que implica que su recuperación pasa por la apertura de fronteras internacionales en los mercados emisores y la capacidad de las aerolíneas. Es decir, no es mucho lo que pueden hacer las autoridades cubanas para su reanimación. Se ha indicado que podría tener lugar una apertura limitada orientada al mercado doméstico, siguiendo los protocolos correspondientes para evitar la propagación del virus. Es incierto si esta opción estaría vinculada a la nominalización de los precios en moneda extranjera, ante la aguda escasez de divisas que padece la nación. 

La industria manufacturera está muy afectada por la escasez de combustible, las medidas de confinamiento y las limitaciones a la importación de insumos, derivadas de las disrupciones en el comercio mundial y la falta de dólares. Algunos productores asociados reportan descensos en la producción de petróleo (- 26%), gas natural y electricidad (- 12%). Aunque esta información puede no ser representativa del total de la industria, particularmente en lo concerniente a la energía eléctrica. 

También desde el punto de vista de la demanda, el gobierno ha informado la racionalización de las inversiones en el nuevo contexto, aunque sin detalles respecto a la magnitud del ajuste. Ello obedece al descenso de la actividad turística (el turismo venía recibiendo una tercera parte de las inversiones totales), y la necesidad de ahorrar divisas para garantizar niveles de consumo mínimos. Asimismo, varias empresas extranjeras con intereses en el país han comenzado a diferir, paralizar o disminuir el desembolso de recursos para nuevos proyectos, a la espera de conocer mejor el impacto en la economía cubana y las perspectivas de la economía mundial. 

Los efectos de esta emergencia se extienden más allá del sector público, que, aunque dominante en Cuba, convive con un relativamente dinámico sector privado y cooperativo que proporciona más de una tercera parte del empleo formal (incluyendo al sector agropecuario). De acuerdo a la consultora Auge, dentro de las 38 actividades más dinámicas de este segmento (trabajo por cuenta propia), el 40 por ciento sentirán un impacto severo debido al impacto económico de la COVID-19. Además de ser un gran creador de puestos de trabajo, este sector ampara a las familias de sus miembros, a sus proveedores, y a no pocos trabajadores informales. Estos últimos no califican para recibir ningún amparo de acuerdo a las medidas previstas por las autoridades.

SECTOR EXTERIOR

Las principales industrias exportadoras están gravemente afectadas por la incidencia de la pandemia. Cuba es altamente dependiente de ingresos provenientes de los viajes, el transporte internacional, y las remesas. El ingreso turístico se afecta a razón de 140 millones de dólares mensuales aproximadamente, mientras dure la paralización total. Ya en el primer trimestre, Meliá Hoteles reportaba una reducción del 13 por ciento en la ocupación lineal, y de 48 por ciento en los ingresos percibidos por sus contratos en Cuba. 

Adicionalmente, dos de los bienes exportables estrella (ron y tabaco) son vulnerables a los cierres prolongados de bares, restaurantes y otras actividades de esparcimiento y diversión. En el caso del tabaco torcido a mano, la mayor parte de sus envíos se hacen vía aérea, y la aviación comercial está casi detenida en este momento. 

No obstante, Cuba sí tiene una característica especial. El 48 por ciento de sus exportaciones (datos de 2018) se vinculan con la salud humana. Eso se descompone en servicios médicos (6 400 millones de dólares) y productos farmacéuticos (400 millones, incluyendo genéricos y biotecnológicos). 

En este escenario se abre una perspectiva interesante. Un gran número de expertos anticipa una revalorización de los servicios de salud y del papel del sector público en su gestión. La mayor atención e inversiones en el sector representa una ampliación del mercado para un exportador especializado como Cuba. 

De momento, la Isla ha enviado 25 brigadas de médicos y otros especialistas a 22 países para asistir en el enfrentamiento a la crisis sanitaria derivada de la epidemia (más de 2000 profesionales del sector). Eso incluye por primera vez a países desarrollados: Italia, Andorra y Francia (departamentos de ultramar en el Caribe). Asimismo, uno de los productos más tradicionales de la biotecnología de la Isla, el Interferón Alfa 2b humano se ha incluido en los protocolos de tratamiento del virus COVID-19 en muchos países. Los directivos del sector indicaron que se han recibido solicitudes de 45 naciones. 

Lo que no es posible saber es hasta dónde estas tendencias indican que esos sectores podrán generar ingresos suficientes como para compensar las pérdidas en otras actividades. Hay que tener en cuenta que, en medio de una epidemia, la colaboración ofrecida no apunta a una operación fundamentalmente comercial, aunque no se descartarían algunos ingresos. De todas formas, en momentos cuando hay un sector en Estados Unidos y algunos países de América Latina muy crítico con la “colaboración médica” de Cuba, este episodio solo puede contribuir a resaltar su suficiencia en el sector. En última instancia, esta posibilidad depende del éxito de la Isla en la contención y control del brote en su propio territorio, algo que hasta mediados de mayo parece estar ocurriendo. Con recursos muy limitados, el aumento de los contagios ocurre de forma muy lenta, y no hay saturación en los centros de salud. 

Los precios de productos relevantes para Cuba exhiben dinámicas mixtas en lo que va de 2020. El petróleo, ha tenido una clara tendencia al descenso desde marzo, como resultado del colapso de la demanda mundial asociada al impacto de la pandemia. En semanas recientes ha mostrado cierta recuperación, pero siempre en niveles muy bajos. En principio esto puede parecer beneficioso para Cuba, un importador neto. Y lo es. Pero solo hasta cierto punto. A más largo plazo las consecuencias pueden ser negativas. La razón estriba en que varios de los socios claves de la Isla (Venezuela, Argelia, Rusia, Qatar, Angola) son exportadores de energía que dependen de esos ingresos para mantener a flote sus balanzas de pagos y presupuesto. Por supuesto, no todos están en la misma situación. Venezuela es muy vulnerable. La producción de petróleo ha continuado descendiendo en 2020, lo que parecía casi imposible dados los bajos niveles que se alcanzaron a fines de 2019. Si en el último trimestre del año pasado la extracción promedió 859 mil barriles diarios, en abril de 2020 apenas llegó a 737 mil. La CEPAL estima una contracción adicional del PIB venezolano del orden del 18%. Esas son malas noticias para la Isla. 

No obstante, en el caso del metal, al menos en los primeros tres meses, los precios realmente obtenidos por su comercialización en el mercado  mundial no se diferencian sustancialmente de los del año anterior, por lo que la dinámica de los ingresos sigue determinada por los volúmenes entregados. 

En relación a la inversión extranjera, el gobierno cubano informó que no considera abandonar sus objetivos para este año. A mediados de abril la televisión nacional dio a conocer que se habían firmado contratos por 600 millones de dólares, y se estaban negociando acuerdos por otros 1000 millones de dólares. No obstante, es esperable que el endurecimiento de  las condiciones financieras internacionales y el desenfreno de la administración Trump con las sanciones aumente aún más si cabe el riesgo financiero asociado a las operaciones con la Isla. 

Es de esperar que, ante la baja de los ingresos externos, Cuba tenga nuevas dificultades para seguir adelante con los pagos a proveedores, empresas  extranjeras y acreedores institucionales. Como muchos otros países en estas circunstancias, se puede esperar acciones del gobierno para restructurar parte de los adeudos. Ya a principios de este 2020, un alto cargo estuvo en París para explicar la imposibilidad de desembolsar lo pactado en octubre relacionado con la duda con miembros del Club de París, y pedir una prórroga hasta mayo. Con el impacto de la epidemia, no se conoce si este pago se habrá llevado a cabo finalmente. 

El desempleo masivo y el retroceso del ingreso en los países ricos, también impactará negativamente las remesas. En Estados Unidos, principal origen de estos recursos para la región de América Latina y para Cuba, la cifra de desempleados ha sobrepasado los 30 millones, y la tasa de desempleo llegó a 14,7 por ciento. Estas cifras indican una caída de actividad más profunda que en la última recesión. Diálogo Interamericano estima que los envíos se reducirían entre 7-20 por ciento por ciento, mientras que The Havana Consulting Group calcula caídas más bruscas, entre 20-30%. Lo que ya está ocurriendo es que la suspensión temporal de vuelos elimina los canales informales, por lo que ocurre un desplazamiento hacia las vías formales. En esa línea, las plataformas digitales ganan cuota de mercado. Una consecuencia de esta dinámica es que, aunque el monto total se contrae, es muy posible que una mayor proporción de los envíos pase por el sistema financiero de la Isla, lo que contribuye a aliviar la balanza de pagos. 

POLÍTICA MONETARIA

Las autoridades monetarias cubanas enfrentan un escenario muy complejo en 2020, ahora con nuevos desafíos derivados del impacto económico de la pandemia. El objetivo de mantener la estabilidad de precios se torna elusivo. A continuación, se examinan una serie de factores a tener en cuenta. 

En primer lugar, la Isla ya venía mostrando síntomas inequívocos de padecer una creciente inflación reprimida. La liquidez monetaria en manos de la población subió hasta el 27,1 por ciento del PIB en 2018, desde 17,8 en 2013. El déficit fiscal llegó a 8,1% del PIB ese mismo año, pero fue de solo 1,3% en 2014. A ello se suma un proceso de redolarización parcial informal primero, y luego institucionalizado a partir de noviembre de 2019, cuando se reabrieron establecimientos para la venta en moneda extranjera de artículos de uso duradero. La razón primordial es la exacerbación de la escasez de divisas derivada de los problemas en balanza de pagos. A su vez, estos se originan en aspectos estructurales de la economía cubana que la reforma de la última década no pudo resolver, especialmente el pobre desempeño de los sectores transables y su papel pasivo en el esquema productivo de la Isla. Como contrapartida a estas tendencias, la tasa de cambio informal se movió desde 0,95 CUC/USD en julio de 2018 hasta 1,1 en febrero de 2020 (con información de IslaData). 

Por último, concurren dos elementos. Por un lado, persisten la ineficiencia en el sector público y en la empresa estatal en particular, lo que supone desembolsos de salarios no justificados por incrementos de volúmenes de producción. Asimismo, si bien hasta el 70 por ciento del déficit fiscal se cubre con deuda pública, esto supone emisión secundaria sobre la base de ahorros hasta entonces inmovilizados. Esto último se aceleró a partir del incremento generalizado de salarios en el sector público presupuestado (dependiente de transferencias del presupuesto central). Una medida justificable solo desde el punto de vista político. Si bien hasta el momento no se observa un episodio de inflación descontrolada, la epidemia puede agudizar las presiones sobre los precios. 

La pandemia COVID-19 supone un punto de inflexión en el abordaje de estos equilibrios macroeconómicos. La escasez de productos de primera necesidad, que había comenzado antes, se ha exacerbado. Ello responde a la contracción de las importaciones y al descenso de la producción nacional, en particular la producción agropecuaria. Por ejemplo, una provincia cubana reportaba que para satisfacer la demanda de alimentos necesita distribuir un promedio de 96 toneladas diarias, mientras que a mediados de mayo 2020 solo está recibiendo 35 toneladas. Frente a desequilibrios de esta magnitud, los controles de precios y las campañas para llevar a acaparadores e incumplidores de precios ante los tribunales solo tienen efectos temporales, que se diluyen muy rápidamente. La criminalización de comportamientos resultantes de realidades socioeconómicas objetivas, no es la solución. 

Otro elemento que contribuye a dimensionar la escasez es el cierre de fronteras y su impacto en el trasiego individual de mercancías hacia la Isla, incluyendo las denominadas “remesas en especie”. Los viajes de cubanos residentes permanentes al exterior han crecido a tasas de dos dígitos desde las modificaciones en el código migratorio en 2013 y la reforma económica que abrió espacios para la actividad productiva privada. Es bien conocido que las mercancías que se reciben en los aeropuertos como equipaje individual, nutre los mercados internos de bienes de consumo de todo tipo y provee un canal de aprovisionamiento para los negocios privados. El cierre de este canal aumenta la escasez, presionando todavía más los precios al alza. 

El pronóstico es que las presiones inflacionarias aumentarán durante todo el 2020. Ante este escenario desfavorable, cabe considerar algunas opciones: introducir medidas estructurales orientadas a elevar la oferta doméstica de productos de primera necesidad (alimentos, bienes industriales simples); contener el gasto público no esencial incluyendo controvertidos pagos a empresas para cubrir ineficiencia; relajar los controles a la importación individual en frontera, incluyendo prominentemente alimentos, medicinas, e insumos; y priorizar la importación de bienes básicos de consumo e insumos para la producción. Desafortunadamente, quizá esto no sea suficiente, y tenga lugar una profundización de la dolarización institucional. Sería una medida incómoda, que reproduciría el contexto de inicios de la década del noventa. No obstante, no es descartable. En caso necesario, lo que sí pudiera hacerse es su extensión hacia el consumo no esencial, como vacaciones y bienes suntuarios. Dado que existe estratificación económica, es esperable que la demanda efectiva sea suficiente para alcanzar la escala mínima necesaria. 

2. PERSPECTIVAS ECONÓMICAS

Las autoridades cubanas anticiparon un modesto incremento del PIB del 1 por ciento para 2020, antes de desencadenarse este nuevo escenario. Esas perspectivas incluían una contracción modesta de las importaciones, lo que hacía difícil anticipar cualquier escenario de mayor dinamismo productivo, dado el carácter abierto de la economía. 

En las nuevas condiciones, esas previsiones están ahora en territorio negativo. De acuerdo a la CEPAL, el pronóstico para 2020 contempla una contracción del 3,6 por ciento, muy conservadora considerando el deterioro generalizado del panorama internacional y las vulnerabilidades anteriores que arrastra la Isla. Esas cifras con casi total seguridad serán actualizadas a la baja en la revisión de mediados de año. De acuerdo a los modelos de crecimiento a corto plazo estimados para Cuba, la caída de la actividad productiva debe estar entre 5-6 por ciento, con presiones a la baja. La tasa de crecimiento de los primeros diez socios comerciales (contempla bienes y turismo) ponderada por su participación en el comercio exterior cubano se calculó en -8,3 por ciento. Solo uno de ellos, China, tiene un estimado positivo para este período. 

La vulnerabilidad se ve acentuada porque la nación del Caribe no podrá participar en ningún esquema de compensación patrocinado por los organismos financieros internacionales y regionales. Cuba no es miembro de ninguno de ellos, con la excepción del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Internacional de Inversiones, que es un pequeño banco heredero del fondo de desarrollo de los antiguos países socialistas. No se han anunciado provisiones por ninguno de los dos en términos de financiamiento contingente para apoyar a sus miembros. 

Por otro lado, la actual administración norteamericana mantiene su presión extrema, y a mediados de mayo el Departamento de Estado anunció la reincorporación de Cuba en la lista de estados que no contribuyen suficientemente en la lucha contra el terrorismo. 

Teniendo en cuenta las condiciones actuales, en los próximos meses se debe anticipar un escenario económico adverso con las siguientes características: 

1. Endurecimiento de la restricción externa. 

2. Aumento de la escasez de productos de todo tipo. 

3. Énfasis en el control de la epidemia para garantizar el retorno de los viajeros internacionales en cuanto las condiciones así lo permitan. 

4. Prioridad a la producción doméstica de alimentos y otros bienes industriales perecederos. 

5. Medidas de austeridad fiscal, y en el consumo publico de bienes intermedios como la energía. 

6. Restructuración de adeudos con proveedores privados e institucionales. 

Las autoridades deberían considerar otras medidas para acelerar la recuperación sobre bases más sostenibles, entre ellas: flexibilizar las condiciones de operación del trabajo por cuenta propia, y en general, de todo el sector no estatal, teniendo en cuenta que estos operan en actividades que producen bienes y servicios básicos para el mercado doméstico y el turismo internacional y generan mucho empleo, incluyendo puestos de trabajo informales; facilitar la importación individual de mercancía general, especialmente alimentos y medicinas; propiciar el establecimiento de alianzas provechosas entre el sector estatal y privado para atender los cuellos de botella en las plataformas de venta online y la entrega de productos; creación de grupos mixtos para el monitoreo de precios a los productos alimenticios para tener en cuenta los intereses legítimos de los productores y distribuidores. 

Ello ayudaría a maximizar el abastecimiento de los mercados; considerar la realización del cambio monetario-cambiario para aprovechar una coyuntura de reducción sustancial de transacciones monetarias en el conjunto del sistema económico. 

3- SITUACIÓN POLÍTICA 

Las autoridades cubanas enfrentan tres desafíos claves en 2020. 

En primer lugar, alcanzar un control total de la epidemia que permita relanzar el destino Cuba ojalá a tiempo para la próxima temporada alta en noviembre. Asimismo, eso fortalecería la confianza en el gobierno y ayudaría a reforzar la marca Cuba asociada a un país líder en el sector salud. 

En segundo lugar, es un imperativo conjugar un programa económico de emergencia que combine los aspectos propios de la coyuntura con la aceleración de la reforma económica que ha estado estancada en los últimos cuatro años, principalmente debido a factores ideopolíticos y el endurecimiento de las condiciones externas. Esto es importante porque en 2021 se celebrará el VIII Congreso del Partido Comunista, máximo foro político quinquenal, y hasta este momento, es muy poco lo que se pude mostrar en términos del cumplimiento de los ya modestos acuerdos relacionados con la reforma. Es decir, lo que se implemente para manejar el escenario de la epidemia debe ser coherente con el impulso de la reforma. El sector que mejor dibuja esa contradicción es la agricultura, cuya debilidad estructural se convierte en un lastre para la Isla en las actuales condiciones. 

El tercer elemento tiene que ver con el cumplimiento del cronograma legislativo aprobado por la Asamblea Nacional (parlamento cubano). Este es uno de los procesos políticos más importantes en la actualidad, dado que el mismo permitía implementar todos los cambios que contiene la Constitución, que no son pocos, incluyendo el área económica y de los derechos civiles y políticos. Por ejemplo, la flexibilización del sector no estatal podría lograrse parcialmente con el adelanto de varias nomas jurídicas que solo están previstas para 2022. Por el contrario, el área de los derechos individuales  exhibe algunas complicaciones. 

Recientemente, algunas autoridades dejaron entrever que el nuevo Código de Familia, que contendría las nuevas  provisiones en términos de derechos  sexuales, podría retrasarse. Ello sería un mal comienzo para un calendario que apenas fue anunciado a fines de 2019. 

Las opiniones vertidas en este informe son responsabilidad del autor y no representan a las instituciones individuales que  integran el Círculo de Estudios Latinoamericanos –CESLA- 

Entregan donaciones a Centros de Aislamiento por COVID campesinos de Cienfuegos

Por Yadiel Lazcano Quevedo, miembro del buró provincial de la ANAP en la llamada Perla del Sur, explicó que el gesto ha sido protagonizado por más de 291 campesinos de unas 80 cooperativas, pero existe un grupo mayor dispuesto a contribuir con la alimentación de pacientes y personal de la salud


Foto: youtube.com

Por MARIETTA MANSO

Cada semana los Centros de aislamiento para casos sospechosos o contactos de la COVID-19 en la provincia de Cienfuegos reciben donaciones de granos, viandas, cárnicos y leche, entregadas por miembros de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en el territorio.

Yadiel Lazcano Quevedo, miembro del buró provincial de la ANAP en Cienfuegos, explicó que el gesto ha sido protagonizado por más de 291 campesinos de unas 80 cooperativas, pero existe un grupo mayor dispuesto a contribuir con la alimentación de pacientes y personal de la salud.

Añadió que igualmente se han entregado productos a 18 centros asistenciales, entre estos el Centro Especializado Ambulatorio de Cienfuegos, los hoteles Deportivo y Cienfuegos, hospitales Pediátrico, y Provincial Gustavo Aldereguía Lima y la villa Perla Azúcar.

Dijo que en cada municipio tributan con producciones agrícolas al Sistema de Alimentación de la Familia, a las casas de abuelos, policlínicos, los Hogares de ancianos y maternos, así como también a familiares de médicos que están cumpliendo misiones en el exterior por la COVID-19 y a los propios profesionales que brindan su trabajo contra la epidemia dentro del territorio, y a los médicos residentes en el radio de acción de las cooperativas.

Comentó que los donativos son completamente voluntarios, no afectan la contratación de los campesinos, y en cada ocasión se acuerda con la Dirección de Salud para llevar los productos que se necesiten al lugar apropiado, y siempre queda registrado el aporte.

Magalys Sánchez Calaña, subdirectora de Economía de la Dirección Provincial de Salud, dijo que esa actitud es el resultado de una labor conjunta de años con la ANAP, cuyos miembros han apoyado sistemáticamente la alimentación en las instituciones sanitarias.

Dijo que también trabajadores por cuenta propia dedicados a la actividad de la gastronomía han aportado galletas y confituras, mientras grupos de campesinos entregan frutas y mermeladas para las meriendas.

La provincia de Cienfuegos cuenta con 103 cooperativas que reúnen a más de 20 mil 500 asociados y familiares, y en todas hay establecidos puntos de desinfección, en tanto las personas trabajan la tierra provistos de nasobucos confeccionados por la Federación de Mujeres Cubanas y guardan la distancia física requerida. (ACN).

REFUTACIÓN DEL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO

Por Manuel E. Yepe
Especial para el diario POR ESTO! de Mérida, México.
http://manuelyepe.wordpress.com/



Según el sociólogo, filósofo, economista, jurista, historiador y politólogo alemán Max Weber, considerado uno de los fundadores del estudio moderno de la sociología y la administración pública, el protestantismo es uno de los elementos constitutivos del origen del capitalismo. A partir esa misma lógica del desarrollo, es evidente que la reaccionaria y tradicional iglesia neo pentecostal –nacida en y
exportada por Estados Unidos– es parte fundamental de la actual fase neoliberal del capitalismo, la que promueve que el Estado no intervenga en la sociedad, que sea partidario del individualismo más cruel, ajeno a toda solidaridad social y que privilegie el control confesional incluso sobre la salud de la población.


Aproximadamente así lo aprecia el doctor en ciencias económicas, sociólogo,  investigador, docente, periodista y poeta argentino Jorge Elbaum en su artículo “Pastores del Virus”.


El modelo de los pastores carismáticos multitudinarios fue exportado por  Estados Unidos a América Latina en los años 1970 para debilitar a la Teología de la Liberación, corriente de la Iglesia católica comprometida con el destino de los más pobres.

El pastor Gerald Glenn, referente de la congregación New Deliverance Evangelistic de Richmond, desafió recomendaciones de aislamiento social afirmando que “Dios es más grande que este temido virus” y advirtió que no iba a consentir el cierre temporal de su templo. “Soy esencial como predicador, porque hablo con Dios”, manifestaba. Glenn falleció el 22 de marzo último por coronavirus pero su esposa pelea aún contra la enfermedad.

El mismo destino lo sufrió Landon Spradlin, líder de la comunidad evangélica de Virginia, quien se convirtió en un acérrimo defensor de los postulados de Donald Trump. El 25 de marzo último murió a los 65 años, poco después de afirmar que la cuarentena tenía como objetivo básico “manipular la vida de los ciudadanos estadounidenses” y que su comunicación a través de los medios estaba produciendo “un innecesario terror”.

A mediados de abril la editorial Life Way Christian Resources de Tennessee reprodujo los resultados de una encuesta sobre la percepción de los pastores, en relación con la pandemia: el 81 % de los consultados indicó que “el amor de muchos creyentes se está disipando como producto del distanciamiento social”, razón por la cual se debían mantener abiertas sus congregaciones.

En Corea del Sur, la Iglesia de Jesús –conocida como la congregación de Shincheon, promovente de asambleas multitudinarias– se convirtió en el epicentro de los contagios con COVID en ese país. Su máximo referente, el pastor Lee Man-Hee, impulsó a sus seguidores a oponerse a las rigurosas medidas de aislamiento ordenadas por el gobierno. El 60 % del total de los infectados de ese país pertenecen a ese colectivo.

En situaciones de crisis como la actual, los fundamentalismos religiosos (de todas las confesiones) se oponen a las regulaciones humanas a la ley de dios, exigiendo obediencia a mandatos divinos que supuestamente interpretan y gestionan. Sus reclamos aperturistas se aprecian motivados por las expectativas de pérdidas en la recaudación proveniente de las contribuciones y los diezmos de los feligreses. Los líderes de la ortodoxia confesional consideran que la falta de ingresos puede llevar a la quiebra de sus empresas comerciales. El lógico temor que genera la pandemia permite a los líderes fundamentalistas apelar al discurso apocalíptico y aconsejar a los pecadores un regreso a la verdad revelada.

En América Latina la tradición neopentecostal se consolidó difundiendo la denominada teología de la prosperidad, que sostiene que la riqueza es un don divino. Los multimillonarios, para esa tradición, son sujetos que han sido recompensados por la deidad y carecen de responsabilidad por la inequidad que originan. Según sus referentes, no se les puede acusar de mezquindad por aquello de que al acumular riquezas someten al resto de la humanidad a la miseria. Desde ese posicionamiento ideológico se defiende el sexismo y el patriarcado, y se agrede a las identidades LGTBI, a los movimientos feministas y/o a quienes promueven la interrupción voluntaria del embarazo.

Según el sociólogo Max Weber, el protestantismo es uno de los elementos constitutivos de los orígenes del capitalismo. En esa misma lógica, aparece como evidente que la reaccionaria tradición neo pentecostal –nacida en y exportada por Estados Unidos– es parte fundamental de su actual fase neoliberal, que promueve tanto un Estado indiferente (no intervencionista) como la preeminencia de un individualismo cruel, ajeno a toda solidaridad social, privilegiando el control confesional por encima, incluso, del gubernamental en materia de atención de la salud de la población.

Mayo 18 de 2020.
Este artículo se puede reproducir citando al periódico POR ESTO como fuente

domingo, 17 de mayo de 2020

Una agenda para después de Trump


CAMBRIDGE – Lo sucedido en los últimos tres años despedazó el mito de que la Constitución de los Estados Unidos puede proteger a la democracia estadounidense contra un presidente narcisista, impredecible, polarizador y autoritario. Pero el peligroso ocupante de la Casa Blanca no es la única fuente de problemas del país. Todos los estadounidenses tenemos una cuota de responsabilidad por el estado actual de cosas, porque hemos descuidado instituciones cruciales e ignorado las crecientes debilidades estructurales que crearon las condiciones para que fuera posible la aparición de un demagogo como Trump.

Los problemas estructurales que hoy aquejan a Estados Unidos esconden al menos tres fuentes de tensión. La primera es económica. En las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos consiguió no solamente crecer a gran velocidad, sino también en forma ampliamente compartida; el salario de la mayoría de los trabajadores aumentó a un ritmo cercano al 2% anual en promedio, a la par con el incremento de la productividad. A este crecimiento contribuyeron instituciones del mercado laboral como el salario mínimo y los sindicatos, y cambios tecnológicos que generaron puestos de trabajo de calidad (bien remunerados y seguros) para la mayoría de los trabajadores estadounidenses.

Pero estas estructuras institucionales comenzaron a desintegrarse en los ochenta. El empleo de calidad empezó a desaparecer, la desigualdad comenzó a ampliarse, la mediana del salario real (tras descontar la inflación) se estancó, y de hecho el salario real de los trabajadores poco cualificados comenzó a declinar. Este giro obedeció a una variedad de factores, entre ellos la pérdida de poder adquisitivo del salario mínimo federal, nuevas leyes y sentencias judiciales que debilitaron la negociación colectiva, cambios en las normas sobre fijación salarial, el comercio con China, la deslocalización y la automatización.

Al principio las importaciones baratas y la automatización redujeron el empleo en numerosos sectores de la industria liviana (por ejemplo la producción textil, de indumentaria y de muebles). Pero con la difusión de la robótica, pronto siguió la industria pesada. Históricamente, la decadencia de algunas industrias siempre había sido acompañada por la creación de otras que ofrecieran empleo de calidad a, por lo menos, una parte de los trabajadores desplazados. Pero ese proceso comenzó a fallar en los ochenta. A partir de entonces, y sobre todo desde el año 2000 más o menos, el peso del cambio económico en Estados Unidos comenzó a caer cada vez más sobre comunidades de clase media (a menudo, blancas).

La segunda fuente de tensión es política. El sistema democrático podía corregir las tendencias económicas mencionadas dando voz a los estadounidenses económicamente desfavorecidos. Pero eso no ocurrió, por una variedad de razones, en particular un proceso de redistribución del poder político en detrimento de los votantes de clase media que se dio en las últimas décadas.

Muchos atribuyen este cambio al peso creciente de la «política del dinero»: los aportes de campaña, el lobby tradicional y la eliminación de restricciones al gasto corporativo en política tras la famosa decisión de la Corte Suprema en el caso Citizens United (2010). Pero puede que un factor incluso más fundamental haya sido el surgimiento de la «política del estatus», que confiere una cuota desproporcionada de poder político a las élites pudientes y altamente educadas de las dos costas oceánicas de los Estados Unidos. Emprendedores tecnológicos, magnates de Wall Street y consultores en administración de empresas obtuvieron creciente influencia en Washington, no sólo porque sean ricos, sino porque parecen representantes de una clase competente e ilustrada. 

Una tercera fuente de tensión tiene que ver con la pérdida de confianza en las instituciones. Las instituciones estadounidenses y las élites acomodadas no sólo no evitaron la crisis financiera de 2008 y la posterior recesión, sino que fueron sus cómplices. Cuando se produjo la debacle, millones de familias perdieron sus hogares y medios de subsistencia, mientras se rescataba a Wall Street.

Estas condiciones permitieron el ascenso de Trump, que todavía puede ganar la reelección en noviembre subido a una ola de desinformación, especialmente si la oposición sigue fragmentada. Pero incluso una derrota de Trump será sólo el comienzo de la tarea de reformar desde las bases las instituciones económicas y políticas de Estados Unidos.

¿Cómo sería una agenda reformista anti‑Trump eficaz? En primer lugar, debe incluir un plan para la creación de más empleo de calidad. Este objetivo es diferente al mero refuerzo de la red de seguridad social (necesario, pero insuficiente) y está a años luz de esquemas distractivos como el ingreso básico universal.

La creación de empleo de calidad demanda invertir más en tecnologías que aumenten la productividad de los trabajadores y generen nuevas oportunidades de empleo. También demanda fortalecer las instituciones del mercado laboral y los mecanismos de protección de los trabajadores, incluidos el salario mínimo y convenios colectivos que induzcan a las empresas a establecer relaciones duraderas con sus empleados, en vez de optar por la deslocalización o la robotización. Del mismo modo, una mejora de la regulación y del cumplimiento de las normas antitrust reducirá el poder de las grandes corporaciones en el mercado laboral y estimulará la competencia y la innovación; esto sentará las bases para una aceleración de la demanda de mano de obra.

La agenda también debe incluir reformas que devuelvan una voz en política a una mayoría de estadounidenses. En los sesenta, el politólogo Robert A. Dahl concluyó que en la política de nivel local, el poder no reside ante todo en élites acomodadas o en los partidos políticos sino en personas comunes activamente comprometidas en los asuntos locales. Tal vez esa conclusión no fuera del todo cierta (Dahl centró su estudio en New Haven, Connecticut); pero aun así, una política impulsada por la ciudadanía es un objetivo deseable.

En esto, la prioridad tiene que ser romper el estrecho vínculo entre los políticos y sus amigos ejecutivos, consultores y financistas, lo cual demandará cambios sistemáticos en la regulación del acceso a los políticos y altos funcionarios públicos, además de una mayor transparencia en todas las etapas del proceso de formulación de políticas. También sería útil crear nuevas agencias que representen los intereses de los trabajadores y de otras franjas olvidadas del electorado.

Finalmente, la agenda debe ampliar la independencia de la burocracia y de la justicia estadounidenses. Por ejemplo, reducir la discrecionalidad de los presidentes nuevos en la designación de funcionarios, para aumentar la continuidad del personal experto en todos los organismos públicos; o encomendar las designaciones judiciales a comités bipartidarios o extrapartidarios formados por jueces y juristas veteranos. Responder a la pérdida de confianza en las instituciones reforzando la autonomía burocrática y judicial puede parecer paradójico; pero el único modo de recuperar la confianza en las instituciones estadounidenses es que estas funcionen en forma correcta e imparcial, para lo cual deben tener personal con experiencia.

En la próxima elección hay mucho en juego. Pero derrotar a Trump no es suficiente. Los estadounidenses tienen que encarar las causas fundamentales de la pérdida de prosperidad, de participación democrática y de confianza en las instituciones. Eso no se logrará a través de la polarización, sino mediante la búsqueda de un nuevo pacto social más amplio y más inclusivo.

Traducción: Esteban Flamini


Habrá verano, con alfileres

No se preocupen por mayo. Da lo mismo. Como si el Gobierno imita a la alcaldesa de Guayaquil y pone furgonetas cruzadas en las pistas de los aeropuertos para que no aterrice nadie. Como si los ingleses crean una cuarentena de cinco semanas. No tiene importancia, durante lo que queda de este mes nadie quiere aún volar, ni los pasajeros, ni las aerolíneas. Y los gobiernos van a aprovechar para mostrarse tremendamente duros con unos viajeros que no tenían pensado volar. Hay que cuidar la imagen.
Pero junio es otra cosa. Especialmente a partir del quince. Ese día, prácticamente todas las aerolíneas, los turoperadores y una parte importante de los hoteles, al menos en los destinos claves de España, Mallorca, Benidorm, Barcelona, Málaga y su Costa del Sol, y Canarias, tienen previsto empezar a operar. Sobre todo desde Alemania y Gran Bretaña, de mantenerse las famosas curvas como van ahora.
No estamos hablando de gente que anuncie a sus clientes esta operativa si antes no lo han consultado con los gobiernos. Nadie comunica a las agencias una fecha sin antes haberse asegurado. Hablamos de Tui, de Lufthansa, de las grandes cadenas hoteleras. José Luis Ábalos está al tanto de todo. Ha hablado con los presidentes autonómicos implicados, ha dado instrucciones. El ministro de Turismo alemán también está en el asunto.
No es sólo España, también Chipre, Bulgaria, Grecia y el Algarve se pondrán en marcha. O sea, una parte significativa de la oferta turística de este verano.
Pero, atención, no serán vacaciones normales. Será todo mucho más light, mucho más controlado, mucho más limitado. Existe el riesgo de que haya un desmadre, dado que este personal psicológicamente saldrá de sus países como quien huye de la peste, creyendo que en el sur puede estar protegido, cuando no es así. Pero, la presión del negocio es muy fuerte. Y la necesidad de dar salidas a tanto parado, vital.
Ahora bien: todo se puede venir al suelo a nada que se produzca una reactivación de la enfermedad. Todo dependerá de si el calor, efectivamente, frena su expansión.

En todo caso, parece que, limitado, con recortes, minimizado, más calmado, con mucho cuidado, algo de veraneo podrá existir desde julio en adelante. Con alfileres, claro.

( Preferente)

Leve alza en el precio del azúcar crudo

En las últimas jornadas de la semana, la debilidad del real brasileño gravitó mucho en los precios, al caer frente al dólar a un nuevo mínimo histórico de 5,96 reales por billete verde.

prensa-latina.cu

El precio del azúcar crudo, para entrega en julio, despidió hoy la semana en Nueva York con alza de nueve puntos, a 10,38 centavos de dólar la libra, favorecido por repuntes de las cotizaciones del petróleo.

Las operaciones oscilaron en el rango de 10,05 y 10,68 centavos por unidad, agregó Cubazúcar en su análisis más reciente sobre los movimientos del mercado.

Este mostró en la etapa una tendencia al alza en sus precios aunque dentro del ya conocido rango tratando de construir una base alrededor de los 10 centavos por unidad, señaló además esa empresa del Ministerio del Comercio Exterior y de Inversión Extranjera ( Mincex), de Cuba.

Según la entidad, los volúmenes de operaciones en las sesiones fueron escasos, pues el mercado se ve afectado por muchas influencias y es difícil juzgar qué elemento del ambiente macroeconómico tendrá el mayor impacto en los precios.

En las últimas jornadas de la semana, la debilidad del real brasileño gravitó mucho en los precios, al caer frente al dólar a un nuevo mínimo histórico de 5,96 reales por billete verde.

El aumento del precio del petróleo, luego de que Arabia Saudita anunció que incrementaría los recortes de suministro en junio, influyó positivamente en el del azúcar, consignó además la empresa del Mincex.

Mientras, en el mercado de Londres el azúcar refino o blanco, con fecha de suministro en agosto, escaló en la semana 10,90 dólares, a 359,20 la tonelada métrica ( TM).

El rango de operaciones osciló entre los 340,40 y 365,50 dólares por TM.

Las existencias finales de azúcar en 2019/20 en Estados Unidos deberían cerrar en un millón 273 mil toneladas cortas, valor bruto, según un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ( USDA).

Este redujo su estimación en un 11 por ciento del pronóstico anterior, de un millón 434 mil toneladas en abril debido a una disminución en la producción de azúcar de remolacha en ese país norteño y de las importaciones del endulzante procedentes de México. (PL)

ETECSA apuesta por ampliar la red celular

DANIELLA PERÉZ MUÑOA|FOTOS: ARIEL LEY 17 MAYO 2020

La Habana, 17 may (ACN) En medio de la epidemia por COVID-19, Etecsa lleva a cabo un proceso inversionista para mejorar la infraestructura de la red celular con la instalación y optimización de radiobases, aseguró Frank Pavón Carbonell, director adjunto de la Vicepresidencia de Operaciones de la Red de esa entidad.

Con un aumento del tráfico de datos de más del 60 por ciento en los últimos dos meses, los especialistas de la empresa de telecomunicaciones ponen en producción de dos a tres radiobases al día en el país, declaró Pavón Carbonell en entrevista exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias.

El ingeniero precisó que los cronogramas se cumplen y las labores realizadas han contribuido al comportamiento estable de los servicios de internet, datos, voz y sms en viviendas y zonas residenciales, lugares donde se concentran la mayor cantidad de personas debido a la política de distanciamiento orientada por el gobierno.

Actualmente la mayor de las Antillas dispone de más de mil 450 radiobases GSM (2G), más de mil 600 de 3G y 650 con 4G, esas últimas, inicialmente ubicadas en polos turísticos y cabeceras provincial, ahora se colocan en municipios.


Para instalar esta tecnología se prepara primero el lugar, se colocan la base y la torre, los sistemas de radiación y finalmente se instala el equipamiento y se integra a la red.

La complejidad del proceso, según detalla el especialista, aumenta en dependencia de las condiciones del sitio, si es exterior o interior o el terreno es virgen y lleva mayor preparación.

Sobre ello, manifestó que los especialistas de Etecsa trabajan en paralelo y el proceso no sobrepasa los 30 días; si bien, en muchos casos, se desarrolla en un plazo de 15.

Cuando ponemos una radiobase en servicio tenemos un mes para ajustar sus parámetros e integrarla a la red, de manera que si un ciudadano establece una llamada en una celda celular y al moverse dentro de la casa se registra en otra celda esta comunicación se mantenga, acotó.

Pavón Carbonell también se refirió a los mecanismos técnicos que implementa la entidad para reutilizar de una manera más eficiente los recursos; por ejemplo, a una radiobase ubicada en una población pequeña, en vez de cambiarse por otra nueva, se le realizan tareas de optimización, lo que incide en la sostenibilidad de los servicios.

Asimismo abordó los efectos del bloqueo estadounidense en la obtención del equipamiento, costoso y que se adquiere en divisa.

Por último, el director adjunto de la Vicepresidencia de Operaciones de la Red de Etecsa resaltó el compromiso de los trabajadores implicados en la tarea de optimizar la red, quienes laboran, en medio de la situación sanitaria actual, cumpliendo con todas las medidas de seguridad.

Cuba Coronavirus, cinco señales positivas. 17.05.2020

Por Humberto Herrera Carlés

Cuba sigue avanzando en su batalla contra el Covid19, hay cinco señales positivas de que se avanza seguro contra la pandemia.

1- Por 4to día consecutivo no hay fallecidos, aunque hay 3 críticos y 7 graves.

2- Llevamos 38 días de modo consecutivo con crecimientos de confirmados por debajo del +10.0 %, y de ellos 14 días igualmente consecutivos por debajo del +1.55 %.

3- Por décimo día consecutivo la disminución de activos es mayor que la de confirmados, como consecuencia de tener 15 días consecutivos más recuperados que confirmados.

4- La tasa acumulada de recuperados es del 79.86 % y la de fallecidos 4.22 %, ambas del total de confirmados.

5- Y los Activos hoy solo son el 15.81 % de los confirmados y de ellos el 96.62 % se encuentra estable.

 Elaboración propia . Datos MINSAP

Obsérvese que los confirmados acumulados ( rojo) ya no tienen un crecimiento exponencial, y la de activos ( azul) se va configurando una " campana" que  se cerrará cuando lleguemos a cero activos, por lo menos en esta etapa.

                                                     Elaboración propia . Datos MINSAP

La curva de tendencia (roja discontinua) de los casos diarios confirmados predice que, de mantener el comportamiento actual, técnicamente en los próximos días empezaremos a tener días con cero casos. Hasta ahora el sistema de salud se ha comportado por encima, en muchas localidades,  de la disciplina mostrada por la población. El Presidente Díaz Canel ha tenido que decir hoy : " Cuba no ha levantado ninguna de las medidas para enfrentar la epidemia".




                                                        Elaboración propia . Datos MINSAP

El gráfico # 3 es el resumen del comportamiento de la pandemia hasta el día de hoy, los recuperados (verde), obra indiscutible de nuestro sistema de salud, van teniendo un crecimiento exponencial y acortando la "distancia" con los confirmados (azul), que se cerrará hasta que tengamos cero activos, quedando como espacio (fallecidos y evacuados).

La línea de tendencia polinómica de los casos Activos, prevé en la primera quincena de junio llegar a cero casos activos en lo fundamental, todo depende del actuar individual de cada quien y acatar las medidas orientadas. 

El mes de junio va configurándose como el mes en que empiece la recuperación de actividades, que hoy desconocemos por qué no se hace por territorios que tengan un estatus de la enfermedad de " vencimiento" como la provincia Granma, por ejemplo, que lleva casi un mes sin casos activos. 

Nuestro gobierno tendrá mejores elementos, sólo hay que esperar la reactivación de la vida por etapas.

sábado, 16 de mayo de 2020

LA REALIDAD DE LA COVID-19 TIENE UN SESGO PROGRESISTA

16 mayo, 2020 0 Pensamiento crítico,

Por Paul Krugman*


Tiendas cerradas en la ciudad de Nueva York. ANGELA WEISS / AFP

Los principales expertos del Gobierno de Estados Unidos advirtieron el pasado martes de que la covid-19 no está ni mucho menos bajo control, y que el alivio prematuro del distanciamiento social podría tener consecuencias desastrosas. Hasta donde yo sé, su opinión la comparten casi todos los epidemiólogos.

Pero predicaban en el desierto. Está claro que el Gobierno de Trump y sus aliados ya han decidido que vamos a reabrir la economía, independientemente de lo que digan los expertos. Y si los expertos tienen razón y esto provoca un repunte de los fallecimientos, la respuesta no será replantearse la política, sino negar la realidad.

De hecho, las teorías conspiranoicas sobre el virus —insistir en que las muertes por covid-19 se han exagerado mucho y puede que trasluzcan una enorme conspiración médica— ya están muy extendidas en la derecha. Y podemos esperar que proliferen más en los próximos meses. Por un lado, este giro de los acontecimientos no debería sorprendernos. Hace tiempo que la derecha estadounidense rechazó la política basada en las pruebas y se decantó por las pruebas basadas en la política, o sea, negar los datos que puedan interponerse en el camino de un programa político predeterminado. Hace ya 14 años que Stephen Colbert soltó su famosa ocurrencia de que “la realidad tiene un conocido sesgo progresista”.

Por otro lado, sin embargo, la decisión de la derecha de hacer caso omiso de los epidemiólogos es políticamente mucho más temeraria que otras negaciones anteriores de la realidad. Como muchos han señalado, la nueva estrategia de la derecha para afrontar esta pandemia —o, más exactamente, no afrontarla— sigue muy de cerca el planteamiento de siempre del Partido Republicano para abordar el cambio climático: no está pasando, es una farsa perpetrada por científicos progresistas y, además, hacer cualquier cosa al respecto destruiría la economía.

En efecto, las manifestaciones de las últimas semanas contra el confinamiento parecen haber sido organizadas en parte por la misma gente y los mismos grupos que llevan décadas negando el cambio climático. La conspiración sobre el virus nos recuerda también las diversas teorías de complot que proliferaron durante la época de Obama. Los conspiranoicos de la inflación insistían en que el Gobierno ocultaba la verdad acerca de una inflación desbocada; los conspiranoicos del desempleo, entre ellos un tipo llamado Donald Trump, insistían en que la mejora constante de las cifras de empleo era un bulo.

Pero las afirmaciones falsas acerca de la economía en la época de Obama no tenían ningún precio político. Y, deplorablemente, tampoco lo tiene la negación del cambio climático; las consecuencias de esa negación avanzan demasiado lentamente como para que los votantes se centren en el inmenso daño que acabará provocando.

En cambio, la negación del virus podría volverse contra los republicanos en cuestión de meses. De hecho, en algunos lugares ya ha ocurrido. Gracias al efecto bandera, muchos líderes mundiales vieron aumentar sus tasas de aprobación a medida que la amenaza de la covid-19 se volvía evidente; la popularidad de Trump, que se pasó semanas negándola, solo experimentó un ligero repunte, pero ahora ha retrocedido. Dentro de Estados Unidos, los gobernadores que han tomado las medidas más duras para controlar la pandemia han sido recompensados con una aprobación muy elevada, mientras que a los que restaron importancia a la amenaza y presionan para reabrir la economía les va mucho peor.

Imaginemos ahora el rechazo —en especial, por cierto, entre los ciudadanos de más edad— si el intento de reanudar la economía conduce a una nueva oleada de infecciones. ¿Por qué, entonces, siguen Trump y compañía esta senda? Una respuesta es que miles de estadounidenses pueden estar a punto de morir por culpa del Dow Jones. Sabemos que Trump está obsesionado con el mercado bursátil y que su prolongada negativa a tomarse en serio la covid-19 tenía supuestamente mucho que ver con su creencia en que lo contrario perjudicaría a las cotizaciones. A lo mejor, ahora cree que pretender que la crisis está superada impulsará al alza las acciones, y que eso es lo único que importa.

Otra respuesta es que tal vez los republicanos crean de verdad que los ciudadanos con gorra roja y armados que se manifiestan contra el confinamiento representan al “Estados Unidos real”. Y hay de hecho estadounidenses que montan en cólera cuando se les pide que soporten cualquier incomodidad en nombre del bien público. Los sondeos indican que son una pequeña minoría, pero es posible que el partido republicano considere que esos sondeos son bulos.

Sin embargo, me gustaría insinuar que tal vez haya otra razón más para la peligrosa campaña en favor de la reapertura de la economía. Concretamente, que los republicanos en general, y Trump en particular, experimentan una profunda sensación de incapacidad.

Cuando las autoridades se topan con una crisis, se supone que se remangan y la afrontan: llaman a los expertos y diseñan y aplican una respuesta eficaz. Así respondió Obama al ébola en 2014. Pero al Partido Republicano no le gustan los expertos, y no tiene ideas políticas, aparte de la bajada de impuestos y la liberalización. De modo que no sabe responder a las crisis que no encajan en su programa político habitual. Trump, en particular, sabe hacer teatro político —mandar a Jared Kushner para que hable de cómo solucionar los problemas— pero no tiene ni idea de cómo hacerlo de verdad. Y pienso que, en el fondo, lo sabe.

Dada esta sensación de incapacidad, probablemente estaba cantado que Trump y sus aliados, tras un breve periodo aparentando tomarse en serio la covid-19, volverían a insistir en que todo va bien. Y es posible que, durante un tiempo, incluso consigan convencer a algunos votantes. Pero el coronavirus, al que le dan igual las tergiversaciones políticas, tendrá la última palabra.

Paul Krugman es premio Nobel de Econonía © The New York Times, 2020. Traducción News Clips