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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 23 de mayo de 2022

La estratégica alianza entre el conocimiento y la Empresa Estatal Socialista (+ Video)

La experiencia de los parques científico-tecnológicos y su vínculo con el sistema empresarial, así como la utilización de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía en el sistema empresarial cubano, conformaron la agenda

Foto: Estudios Revolución

Todo lo que fortalezca a la Empresa Estatal Socialista —digamos, por ejemplo, el afán innovador— tiene hoy indudable valor. En ese espíritu tuvo lugar, desde el Palacio de la Revolución, el habitual encuentro entre la dirección del país, y representantes del sistema empresarial estatal.

La experiencia de los parques científico-tecnológicos y su vínculo con el sistema empresarial, así como la utilización de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía en el sistema empresarial cubano, conformaron la agenda de la reunión que estuvo encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Que el conocimiento, la investigación y la innovación impacten al sistema empresarial estatal fue un concepto que marcó el desarrollo de la jornada que también contó desde la presidencia con tres miembros del Buró Político: el primer ministro, Manuel Marrero Cruz; el secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda; y el general de cuerpo de ejército y ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Álvaro López Miera.

Sobre las ventajas y bondades que pueden tener los parques científico-tecnológicos para el sector empresarial, disertó el director de la Empresa Parque Científico-tecnológico de La Habana, Rafael Luis Torralbas Ezpeleta, quien recordó que esa entidad capitalina nació el 4 de febrero del 2020, «y fue la primera forma dinamizadora que se creó después de la aprobación del Decreto 363 del 2019».

Torralbas Ezpeleta apuntó que el Parque nació en un contexto muy difícil, marcado por la pandemia de Covid-19, pero que esa adversidad no impidió modelar los modos en que se quería trabajar y despegar. El 2022, dijo, es el lapso en que quieren consolidar el crecimiento, con una proyección estratégica que llega hasta el 2026.

«Definimos nuestro Parque —explicó el directivo— como un ecosistema de innovación para la ejecución de proyectos de investigación, desarrollo e innovación, y para la incubación de nuevas empresas de base tecnológica». Lo que se busca, destacó, es proporcionar beneficios e incentivos que faciliten obtener resultados de impacto para el desarrollo económico y social del país.

De varios conceptos habló Torralbas Ezpeleta: el Parque debe ser un espacio dinamizador —eso significa que todo lo que se ejecute en su ecosistema debe hacerse más ágilmente que en el resto de los escenarios de la economía y de la sociedad—; el criterio de sostenibilidad es importante; el Parque debe promover la relación entre la Universidad y la empresa; y el criterio de selectividad es vital para escoger aquellos proyectos cuyo impacto económico y social sean relevantes.

Con una ubicación privilegiada —definida así por Torralbas porque el edificio sede está en el campus de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI)— el Parque Científico-tecnológico de La Habana cuenta con una infraestructura para más de 1 200 puestos de trabajo: «Sobre todo hemos tratado, explicó el director, de ir creando espacios allí a la medida de los proyectos que vamos incubando, y salir un poco del clásico laboratorio».

Ya muchos de los resultados del Parque, afirmó, están impactando positivamente en el entorno nacional: hay 36 proyectos en incubación —y los profesionales involucrados en ellos son casi 500—; hasta el cierre del pasado mes de abril los ingresos por concepto de exportación se habían incrementado —lo exportado en los primeros cuatro meses del 2022 duplica la cifra de lo que se logró en los 12 meses del año anterior—; y esa tendencia, según comentó Torralbas, debe mantenerse e incluso mejorar.

El empresario trajo a colación ejemplos del impacto que el Parque Científico-tecnológico tiene en el sector estatal nacional: el proyecto de AICROS, que fue el primero firmado por ellos con una empresa estatal (con la Empresa de Informática y Automatización para la Construcción): «Estamos trabajando con ellos, destacó Rafael Luis Torralbas, una solución para la toma de decisiones en proyectos de inversión».

Mencionó además el proyecto del software del ventilador pulmonar de altas prestaciones desarrollado por la Empresa Combiomed Tecnología Médica Digital —«un proyecto muy importante y retador», valoró, donde participaron profesionales de la UCI—; y el proyecto iniciado con la Empresa de Transporte Turístico Transtur S.A.; así como lo hecho de conjunto con la pequeña empresa EMSI FARMA (Equipos Inteligentes para la Industria), que es un proyecto de soluciones de automatización para las industrias biotecnológica y farmacéutica.

La inteligencia que irradia el Parque mientras acoge proyectos llega a resultados como la máquina llenadora del Centro de Inmunoensayos, y una de las autoclaves de la planta de sueros y Hemoderivados de la Empresa Laboratorios AICA. Todo ello, como dijo Torralbas, generó a las empresas beneficiadas «no solo una solución local sino además soberanía tecnológica».

Se sucedieron las voces de los empresarios que confirmaron el éxito de ejemplos como los explicados por el Director de la Empresa Parque Científico-tecnológico de La Habana. Se habló de que los Parques que más éxitos han tenido en el mundo han sido aquellos donde se ha dado la unión entre Gobierno, empresa y universidad, y donde el primero ha jugado un papel preponderante; se habló también de ambientes de creatividad, antiburocráticos y sin barreras estériles.

El Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, reconoció los logros concretos, nacidos del vínculo directo de un grupo de empresas con el Parque, y señaló las potencialidades que en tal alianza se abren en materia de investigación, desarrollo, innovación, diversificación de financiamientos, colaboración internacional, e infraestructura.

Por su parte el Presidente Díaz-Canel reflexionó que uno de los rasgos que debe distinguir «a nuestro sector empresarial, o a nuestro sector productivo de bienes y servicios, es que tiene que ser innovador, y para que sea innovador tiene que tener por una parte una relación directa con el sector del conocimiento, y por otra tiene que ser capaz de demandar investigación científica a partir de los problemas».

El mandatario razonó que el Parque Tecnológico de La Habana, o los otros parques, o sistemas de interfaces que se han ido creando en el país en los últimos tiempos, favorecen la relación del conocimiento con el sector empresarial, y así se «rompe una relación unidireccional que tuvimos en un determinado momento, donde prácticamente las universidades, las entidades de ciencia, tecnología e innovación, a partir de sus investigaciones brindaban lo que tenían como investigación, mientras el sector empresarial era muy poco receptivo y por lo tanto las investigaciones quedaban engavetadas».

Buscando cambiar la matriz

La utilización de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía en el sistema empresarial cubano fue el segundo punto de la agenda del encuentro. La introducción al tema estuvo a cargo de Rosell Guerra Campaña, director de Energías Renovables en el Ministerio de Energía y Minas.

El ponente hizo alusión a empresas que ya han instalado la tecnología necesaria y que aprovechan las fuentes renovables de energías: mencionó como «buena referencia nacional» a la Empresa de Industria Electrónica, del Grupo de la Electrónica, que ha instalado sistema solares fotovoltaicos en sus cubiertas. Y habló de la Empresa de Automatización Integral (CEDAI) que en su sede, en el Vedado capitalino, está desarrollando un importante proyecto de referencia nacional, para convertir el edificio «en el primero energéticamente eficiente del país».

ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.), y Aguas de La Habana —que tienen en funcionamiento las dos primeras flotas de vehículos eléctricos del país, para cubrir los servicios que brindan—, también fueron mencionadas por Rosell Guerra entre los ejemplos que son «referencias para los cambios tecnológicos que necesita» Cuba.

El especialista hizo referencia a las ventajas del uso del bombeo solar, en el camino de sustituir paulatinamente muchos equipos que hoy funcionan con diesel. Destacó ámbitos vitales, en los cuales habitan muchas potencialidades para los cambios de matriz energética, como la industria alimentaria, y la azucarera.

El Presidente Díaz-Canel Bermúdez, al referirse a la utilización de las fuentes renovables, y al uso eficiente de la energía, dijo que ese «es uno de los caminos para un país como el nuestro»; y añadió que si a un tipo de inversión debe prestársele particular atención, es precisamente a ese cambio de matriz energética, por lo que representa en menos consumo de combustible, en mayor eficiencia, y en una situación financiera a favor de la mejoría de las empresas.

Hacia el final del encuentro, Manuel Marrero Cruz hizo hincapié en trabajar con marcada intención en ese tipo de inversiones que le ahorran muchos gastos al país: «Es una cuestión ya de subsistencia, dijo; ya no es prioridad porque sea prioridad; ya es mucho más que eso, precisamente por la situación compleja que tenemos, y yo creo que es alentador escuchar las experiencias de cuánto se ha avanzado».

Aquí se trata de empezar —subrayó el Jefe de Gobierno a los empresarios—; y de poco a poco ir incrementando las capacidades y ver cómo se aporta no solo a la empresa en materia de ahorro, sino también al país en su conjunto, y a la población.

«Creo que esto es algo clave, argumentó; este tema debemos verlo con frecuencia, e ir llevando las estadísticas de cuánto más estamos sumando —ahí está el indicador hasta el 2030—, de en qué punto debemos estar». En eso, enfatizó, hay que enfrascarse con todo, «para avanzar a una mayor velocidad».  HHC:  Negritas y subrayado nuestras. Nada que objetar. 

 


https://www.youtube.com/watch?v=ogcqwNxskug&t=7s   

Gastronomía estatal y precios...

Por: Alejandro Díaz Álvarez

 



Esta maldita inflación nos lleva recio, precios que se elevan por las nubes día a día y que parecen que nunca van a parar, es como para volver loco a cualquiera.

Lo que más me extraña es que, refiriéndose al tema, hace pocos días la viceministra del MINCIN, en una de las comisiones de la ANPP, manifestó que con respecto a la circulación mercantil minorista, su crecimiento está determinado por el incremento de la oferta de bienes y servicios, y no por el aumento de los precios.

A lo mejor yo no sé mucho de economía, pero la verdad que parece que nuestra gastronomía estatal se encuentra alejada de eso. Dos ejemplos:

  1. Feria de Línea y 18 por las madres. Se observan kioskos de venta de alimentos y bebidas de varias empresas, me asombro al ver a la distancia cervezas de lata de varias marcas y no ver una colita al menos... Me acerco al área y pumm, los precios: entre 160 (Windmill) y 200 pesos (Heineken) la unidad; pan con puerco a 150 pesos. ¡Ñoooo! ¡Por algo no hay cola si tienen los mismos precios y hasta más caros que cualquier timbiriche particular!
  2. Pizzería Cinecitta, 23 y 12, domingo pasado, 6 pm. Acercamiento familiar... ¡Oye no hay nadie, debe estar cerrada! Pregunto a varias dependientes que están sentadas sin mucho que hacer (cuatro o cinco personas) ya que no hay ni una mesa ocupada (¡un domingo en el medio del Vedado!): "Compañera, ¿están abiertos?" Respuesta: "Sí, compañero, pase y siéntese en la mesa que usted desee" (Contra, aquí hay gato encerrado y más cuando estuve aquí la semana pasada y las pizzas con una buena calidad a pesar del queso fundido estaban en 50 pesos y los espaguetis a 55... aquí pasa algo). "Ok, tráigame la carta por favor". Silencio y entrega del librito... Pummmmtodos los precios, todoooosss, los habían subido al doble en menos de una semana.

Por supuesto que pregunté en ambos casos a qué se debía esto y en ambos la respuesta fue similar: “Compañero, se emitió una resolución donde se establece que cada cadena puede emitir los precios que correspondan para su obtención de utilidades, no podemos trabajar con pérdidas”.

Otras preguntas no obtuvieron respuestas: ¿Cómo puede ser que la gastronomía estatal tenga precios iguales y hasta superiores a la privada, teniendo en cuenta que pasa por un proceso de compra directa de la materia prima, mientras la segunda tiene que pasar el tema de abastecimiento por la compra en tiendas de MLC o mercado negro que se supone encarezca los precios?

¿Se analizaron fichas de costo o se guiaron por los precios del mercado privado para poner los suyos? ¿Cómo piensan obtener ganancias y pagarle a sus trabajadores si en el caso de la pizzería no tienen un cliente? ¿Estarán ocultando su ineficiencia y plantillas infladas detrás de los precios de venta? ¿Cómo piensa contribuir la gastronomía estatal a la disminución de la inflación si sus precios y servicios no son competitivos con los otros tipos de gestión?

Como dije, preguntas sin respuestas.

Agricultores cubanos neutralizan degradación de tierras con manejos sostenibles




El productor José Antonio Sosa, conocido como Ché, subraya la importancia de tener en cuenta la dirección del terreno para sembrar, y el uso de barreras vivas o muertas para evitar que las lluvias arrastren la capa vegetal hacia las zonas bajas, y así combatir la degradación de los suelos en Cuba. Foto: Jorge Luis Baños /IPS


LA HABANA – La infección de arbustos espinosos y un suelo estéril desaconsejaban apostar por el terreno, pero el agricultor cubano José Antonio Sosa desoyó reparos y dio vida a la próspera finca La Villa, en la periferia de La Habana.

“Era un terreno con muy malas condiciones, cubierto de aroma (Vachellia farnesiana), y marabú (Dichrostachys cinérea), con poca capa vegetal y muchas piedras. La gente me preguntaba cómo le iba a “entrar” a esto. Con hacha y machete fui desbrozando la maleza, limpiando por cuartones”, contó Sosa a IPS.

Ahora alternan parcelas de distintas variedades de frutales, hortalizas y tubérculos en unas 14 hectáreas que este campesino recibió del Estado en usufructo en 2010, como parte de una política gubernamental para disminuir las tierras improductivas e incentivar la producción de alimentos.

Esos cultivos garantizan el autoconsumo familiar, además de contribuir con programas sociales y ventas a la comunidad, tras la entrega de parte de lo producido a la Cooperativa de Créditos y Servicios Juan Oramas, a la cual pertenece la finca ubicada en el municipio de Guanabacoa, uno de los 15 por los que se disemina la capital cubana.

Respaldado por un ayudante y la familia, Sosa aporta leche de vaca y cabra, cría cerdos criollos y aves de corral, y ya sueña con que en un futuro no lejano pueda cultivar peces de agua dulce en una pequeña laguna.

La Villa se encuentra en proceso de recibir la certificación de “finca manejada en forma sostenible”. Tanto la finca como Sosa representan uno de los ejemplos de un creciente esfuerzo de pequeños agricultores cubanos para rescatar tierras degradadas e incorporar un manejo amigable para suelos y cultivos.

El rescate de tierras improductivas y/o degradadas conecta también con la necesidad de incrementar la seguridad alimentaria interna, en un país muy dependiente de las importaciones de alimentos cuyos crecientes precios mantienen un mercado interno con necesidades insatisfechas y ciclos de desabastecimiento como el actual.

“La pauta prevé para 2030 implementar nuevos instrumentos económicos financieros o perfeccionamiento de los existentes, a fin de alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras”: Jessica Fernández.

Al cierre de 2021, Cuba contabilizaba 226 597 fincas en su territorio, 1202 de ellas con la condición de agroecológicas y 64 % del total –unas 146 000-, incorporadas al movimiento agroecológico en las categorías de inicio o en transformación, según estadísticas oficiales.

Para Sosa, a quien todos conocen desde pequeño como “Che”, el uso de abonos naturales y excretas de los animales marcó una diferencia en la recuperación y transformación de los suelos.

“También es importante atender la forma de cultivar o recoger las cosechas, para evitar la compactación”, apuntó el agricultor.

Estudios reconocen que los cambios de uso de la tierra, las prácticas agrícolas inadecuadas (que incluye el uso intensivo de maquinaria agrícola y del riego), el incremento de asentamientos humanos e infraestructuras y los efectos del cambio climático, son factores aceleradores de la desertificación y la degradación de suelos en este país insular caribeño de 11,2 millones de habitantes.

Sosa enfatizó en la importancia de atender la dirección del terreno para sembrar, y el uso de barreras vivas o muertas “para cuando llueve, evitar que el agua arrastre la capa vegetal hacia zonas bajas”.


Pepinos cultivados de forma agroecológica en la finca La Villa, ubicada en el municipio de Guanabacoa, uno de los 15 que conforman La Habana, en Cuba. Foto: Jorge Luis Baños / IPS

Sequía y cambio climático

Con una superficie de 109 884 kilómetros cuadrados, 77 % de los suelos de este archipiélago clasifican de poco productivos.

En ellos influyen uno o más factores adversos como la erosión, salinidad, acidez, mal drenaje, baja fertilidad y contenido de materia orgánica, o escasa retención de humedad.

Las estadísticas más recientes revelan que 35 % de la superficie nacional presenta algún grado de degradación.

Pero a sus 71 años, Sosa, quien toda su vida ha trabajado en el campo, da fe de que el cambio climático es un factor inclemente con los suelos.

“Los ciclos de lluvia han cambiado. Cuando yo era muchacho, a inicios de los años 60, mi papá sembraba malanga (Colocasia esculenta, un tubérculo muy consumido localmente) en marzo, sobre el día 10 más o menos, y ya el día 15 estaba lloviendo en abundancia. Ya no es así. Este abril fue muy seco, sobre todo a finales de mes y principios de mayo”, recordó.

Se refirió asimismo a la disminución de los rendimientos y calidad de los cultivos, “pues los suelos se vuelven más calientes y escasea el agua”.

Diversas investigaciones sobre el tema corroboran cambios importantes en el clima de Cuba en los últimos años, relacionados con el incremento de la temperatura media anual, la disminución de la nubosidad y sequías más fuertes, entre otros fenómenos.

Según los pronósticos, el clima del país tenderá a menos precipitaciones y más dilatados períodos sin lluvias, y para 2100 la disponibilidad del potencial de agua podría reducirse en más de 35 %.

Pero también se prevén huracanes más intensos, los fenómenos atmosféricos que pueden descargar en 48 horas la mitad de la precipitación media anual, con un consiguiente estrés y fuerte erosión de los suelos.

Aunque los terrenos menos productivos se localizan en el este, y el llamado semidesierto cubano se circunscribe a partes de la costa sur de Guantánamo, la más al este de las 15 provincias, vaticinios apuntan a que las zonas semiáridas pudieran incrementarse y trasladarse hacia el oeste de la isla.


Gloria Gómez (D), directora de Recursos naturales, ecosistemas priorizados y cambio climático, y Jessica Fernández, jefa del Departamento de cambio climático de la Dirección General de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, confirman la intención gubernamental de potenciar el uso de créditos, seguros e impuestos como incentivos para el mejoramiento de los suelos por los agricultores. Foto: Luis Brizuela / IPS

Metas

Además de Estado parte de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Cuba impulsa desde 2008 el Programa de Asociación de País también conocido como Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Manejo sostenible de tierras (CPP OP-15).

Asimismo, el gobierno cubano se ha comprometido con la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), acordados dentro de las Naciones Unidas en 2015.

En el ODS 15, el referido a la Vida de los Ecosistemas Terrestres, en su meta 15.3 se insta a “luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones y procurar lograr un mundo con una degradación neutra de la tierra”.

Según Sosa, el aumento de factores degradantes de los suelos exige más esfuerzos para reestructurar sus características físicas y químicas.

Además, opinó, se deben buscar mecanismos para priorizar el riego teniendo en cuenta que muchas fuentes se secan o disminuyen el surtido debido a la variabilidad climática.

“En mi caso, riego en la parte baja con un pequeño sistema conectado a la laguna. Pero en las zonas más altas de la finca dependo de las lluvias”, indicó.

La construcción de depósitos o aljibes para el acopio de agua de lluvia, más allá de los tradicionales embalses, suponen alternativas idóneas para este país caribeño, con ríos cortos y de escaso caudal, y altamente dependiente de las precipitaciones, más abundantes en el denominado periodo lluvioso que transcurre de mayo a octubre.


Pero las experiencias de campesinos como Sosa requieren mayores incentivos; falta más capacitación sobre la importancia de las técnicas de manejo sostenible, y que su generalización encuentre réditos económicos, además de respaldos financieros y tributarios. El uso de abonos naturales y excrementos de los animales es una de las claves de la recuperación y transformación de los suelos otrora degradados y cubiertos de arbustos espinosos de la hoy finca La Villa, en el municipio de Guanabacoa, La Habana, Cuba. 17 de mayo de 2022.Foto: Jorge Luis Baños/IPS

En 2019, Cuba aprobó el Programa Nacional de Establecimiento de Metas para la Neutralidad en la Degradación de las Tierras.

“La pauta prevé para 2030 implementar nuevos instrumentos económicos financieros o perfeccionamiento de los existentes, a fin de alcanzar la neutralidad en la degradación de las tierras”, manifestó, en diálogo con IPS, Jessica Fernández, jefa del departamento de Cambio Climático del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

En este sentido, se prevé potenciar el uso de los créditos, seguros e impuestos como incentivos económicos a los productores, basado en el mejoramiento y conservación de suelos y contabilizar los gastos corrientes destinados a las soluciones ambientales para determinar el gasto total para la conservación de los suelos, amplió la funcionaria.

“Estamos en conciliaciones y estudios con el Banco Central de Cuba para introducir paulatinamente la banca verde”, explicó por su parte a IPS Gloria Gómez, directora de Recursos naturales, ecosistemas priorizados y cambio climático de ese Ministerio.

“Dicho servicio buscará potenciar y financiar proyectos que dan solución a problemáticas ambientales mediante créditos con tasas de interés más bajas, periodos de amortización más extendidos, incentivos a productos verdes y servicios, o el etiquetado ecológico”, argumentó.

Desde 2000, el Ministerio de la Agricultura desarrolla el Programa nacional de mejoramiento y conservación de suelos y en enero entró en vigor la Política para su conservación, mejoramiento y manejo sostenible y el uso de los fertilizantes.

A su vez, el plan del Estado cubano de combate contra el cambio climático, más conocido como Tarea Vida, vigente desde 2017, también incluye acciones de mitigación de vulnerabilidades de los suelos.

En el último lustro se aplicaron los principios del Manejo Sostenible de Tierras (MST) en más de 2525 hectáreas, mientras un millón de las más de seis millones de hectáreas agrícolas del país recibieron algún tipo de beneficio, muestran estadísticas.

Otras prioridades nacionales están relacionadas con incrementar la superficie boscosa hasta 33 %, extender en 150 000 hectáreas las áreas bajo MST y mejorar 65 % de los suelos del área agrícola para final de la actual década.

ED: EG

Semana positiva para precios del azúcar




La Habana, 21 may (Prensa Latina) Los precios del azúcar terminaron hoy una semana de resultados positivos en Nueva York y Londres, soportados por menores expectativas de producción brasileña de ese alimento para esta temporada, comunicó Cubazúcar.

mayo 21, 2022

En el primero de esos mercados el producto en forma de crudo, para entrega en julio, despidió el lapso cotizado en 19,95 centavos de dólar la libra, lo que supuso ganancias de 78 puntos, precisó esa empresa del Ministerio del Comercio Exterior y de Inversión Extranjera(Mincex) de Cuba.

Las cotizaciones lograron ubicarse nuevamente por encima del nivel de los 20 centavos la libra, con lo que alcanzaron su valor máximo en dos meses, indicó además la entidad en su más reciente análisis sobre la comercialización del endulzante.

Esta también dio a conocer que las operaciones en el lapso oscilaron en el rango de los 19,28 y 20,24 centavos de dólar la libra del producto.

Entre los factores que influyeron a favor del aumento de los precios, Cubazúcar destacó los pronósticos, a principios de la semana, de una ola de frío en las áreas productoras de la región centro-sur de Brasil, lo cual motivó que se elevaran los temores de la cosecha y se dispararan las cotizaciones.

También mencionó la tendencia cada vez mayor de algunos ingenios de ese país suramericano, a cancelar contratos de exportación de azcar, a fin de producir más etanol y aprovechar la actual espiral de precios de los combustibles.

Las cancelaciones totales alcanzaron hasta el momento entre 200 mil y 400 mil toneladas métricas ™ de ese alimento, apuntó la compañía del Mincex.

Así, los centrales brasileños en este comienzo de temporada priorizan la fabricación de etanol por encima del azúcar, ya que está brindando mayores rendimientos que este último, sostuvo Cubazúcar en su análisis.

Expertos coincidieron en que otro elemento que benefició los precios del edulcorante, lo constituyó el fortalecimiento frente al dólar del real, la moneda de Brasil, mayor productor y exportador mundial de sacarosa.

Mientras, en el mercado de Londres el azúcar refino o blanco, con fecha de suministro en mayo, cerró la etapa cotizado en 558,10 dólares por tm, para una ganancia de 22,40 dólares, luego de oscilar en el diapasón de los 538,0 y 560,1 dólares por tm.

oda/rs

Comentario HHC: Es tremendo que no podamos aprovechar del todo el alza de los precios del Niquel, del azúcar y proximamente de los alimentos, para incrementar las exportaciones.

domingo, 22 de mayo de 2022

¿Qué hacer para que las empresas cubanas funcionen eficientemente?

Si las empresas no son exitosas o no obtienen resultados, poco podrá avanzar la economía y el país.



En el país existen cerca de 500 empresas estatales en pérdidas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Cualquiera conoce que, en la vida, las necesidades son siempre ilimitadas. Cuando no se tiene nada, comer pan puede resultar un sueño. Cuando se tiene el pan, después ya se sueña con echarle mantequilla o cualquier otro producto. Y así, hasta llegar a necesidades superfluas.

Lo mejor es cuando hay que escoger entre dos opciones positivas: ¿el perfume o el talco? O a nivel no personal: ¿la construcción o reparación de la carretera, de la escuela o del policlínico?  Pero lo peor es cuando, entre dos males, hay que escoger el menor. Llamémosle a esto disyuntiva “negativa”.

En la economía cubana, como en cualquier otra, por supuesto que continuamente existen las mismas preguntas disyuntivas para utilizar los fondos disponibles en uno u otro proyecto, pero el imperativo hoy es aumentar la oferta de bienes, no busquemos otro tema primero.

Hasta el periódico oficial del país, el diario Granma, hace exhortación a buscar formas de aumentar la producción y el 4to pleno del Comité Central del Partido Comunista, celebrado los días 25 y 26 de abril de 2022, apunta en ese sentido.

Cuando se discutía el proyecto de modificaciones a la Constitución, en no pocos lugares se planteó la necesidad de democratizar o llevar a consultas a nivel de circunscripciones, las propuestas de utilización de los fondos municipales disponibles, que nunca alcanzan para todo lo que se desea arreglar o construir.


En las inversiones en el sector turístico se destaca la construcción de hoteles. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Pensando en la Asamblea Nacional, podría preguntarse: ¿aprobar solo lo que se destina al gasto social o también las inversiones productivas? ¿No sería útil que el máximo órgano de gobierno profundizase también en las inversiones a realizar con los fondos de todo el pueblo? ¿En qué sectores priorizar las inversiones productivas? ¿En la construcción de hoteles, por ejemplo?

Pero no es sobre las disyuntivas “positivas” que se intentará escribir, sino de las otras: las “negativas”.

El modelo económico cubano, adoptado a imagen y semejanza del heredado de la URSS, no implicaba simplemente socializar los principales medios de producción y utilizar las ganancias de las empresas estatales en bien de toda la sociedad. Hasta ahí hubiese estado bien, si las empresas y el mercado siguiesen funcionando como lo que son.

Pero es que también se hicieron muchos otros cambios, de mayor envergadura, que desvirtuaron las funciones de lo que es una empresa. Así, entonces, fueron surgiendo variadas disyuntivas de las que se pudiesen catalogar como “negativas”. Expondremos algunas temáticas, solo a modo ilustrativo de lo amplio que es el camino para lograr resultados concretos. 

Inversiones

Ha prevalecido la necesidad de cubrir una determinada demanda, por encima de la necesidad de preservar el buen funcionamiento de las empresas, su autonomía y la salud de la economía en general. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Si todo es propiedad del Estado, para algunos fue fácil concluir que cuando el Estado necesita hacer alguna inversión o algún gasto social, no hacía falta reunir impuestos y dividendos de sus empresas, ni tomar fondos del presupuesto, sino que el Estado podía tomar de cualquiera de ellas lo que tuvieran en cada momento en sus cuentas.

En definitiva –pensarían algunos erróneamente–, el dueño puede hacer con sus propiedades lo que le venga en ganas. Y si el Estado decide que hay que invertir en algún proyecto, pues cualquier recurso le viene bien, aunque haya que tomarlo del capital de trabajo de otras empresas. O, si hay empresas en pérdidas, la idea puede ser compensar la ineficiencia de unas con los logros de las otras.

En algunos casos, este trasvase de recursos (tomados en exceso de lo que serían los impuestos, las utilidades netas, o del presupuesto de la nación) pudiese haber significado la creación de nuevas empresas eficientes. Pero significó “desvestir un santo para vestir a otro”, sin la seguridad de que lo nuevo fuese tan eficiente o más que lo que se estaba descuidando.

El Estado cubano,  en su decurso, no solo ha extraído en exceso fondos de las empresas para determinadas inversiones; sino que, ante necesidades puntuales en muchos periodos, también ha tomado los saldos en divisas de las empresas, sin importar si después estas pueden pagar sus deudas o continuar con sus importaciones, entre otras cuestiones. Ello derivaba después en endeudamientos.

Ha prevalecido la necesidad de cubrir una determinada compra del Estado (sin negar la urgencia del momento), por encima de la necesidad de preservar el buen funcionamiento de las empresas, su autonomía y la salud de la economía en general. Todo ello ha incidido, por ende, en la baja oferta de bienes para la sociedad.

Para el Estado, la disyuntiva sería no extraer recursos de sus empresas eficientes por encima de los impuestos y las utilidades netas, para que estas empresas puedan funcionar de forma estable y hasta invertir en producción ampliada. O continuar tomando de las empresas lo que sea necesario, porque los intereses de la nación están por encima de las necesidades o planes de una empresa en específico.

Algunos pensarán que “pensar como país” es irse por la segunda opción, pero realmente eso ha significado cada vez más ir teniendo menos y menos empresas eficientes, lo que al final ha traído menores ingresos para el Estado o la sociedad como dueños de las empresas estatales. Para nada se pudiera decir que eso haya sido beneficioso para el país.

Lo curioso es que existen cerca de 500 empresas estatales en pérdidas, no se han tomado las medidas requeridas en cada caso y es posible que a muchas de esas empresas, en algún momento, les hayan sido extraídos recursos “en bien de la nación”, lo que les afectó su desenvolvimiento económico, posteriormente. 

Precio de compras y utilidades

Mientras más ganancia se pueda obtener, casi siempre se producirán más mercancías, necesarias para todos. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Si todo pertenece al Estado, pudiera pensarse que no es tan importante la utilidad de una empresa aislada, porque el exceso de utilidad en una empresa puede verse compensado con la baja utilidad o pérdidas de otras y –al final– el dueño único (el Estado) ganaría lo mismo. Por lo tanto, durante años estuvo presente la idea de que lo óptimo era el balance material, más que el financiero.

Desde “arriba” se intentaba controlar de dónde salía un recurso material, quién lo utilizaba para producir, qué resultado final se obtenía en bienes. De ese modo, las empresas no necesitaban gestionar sus compras de materias primas e insumos, o salir al mercado para ello; el Estado determinaba quién se los daba y a qué precios. Lo importante era la producción final de bienes materiales, no la utilidad de cada una de las empresas participantes en el ciclo productivo.

La utilidad era vista, hasta hace muy poco, como una terminología capitalista y, por ende, nociva; cuando, en realidad, solo con utilidades las empresas pueden aportar mayores recursos a la sociedad, mejores salarios a sus trabajadores, mayores inversiones. No se ha tenido en cuenta que se inviertan recursos para obtener una ganancia, sino con el fin único de producir determinado bien. Y mientras más ganancia se pueda obtener, casi siempre se producirán más mercancías, necesarias para todos.

Por suerte, se fue rompiendo el mito de la preponderancia del balance material o la idea de que la ganancia solo era un término del capitalismo; pero cuidado, aún hoy todavía existen muchas reminiscencias de las realidades descritas. No hay que temer a reconocer que los productores hacen algo para obtener utilidades, lo que a su vez puede traer más productos finales, más empleo y mayores ingresos para toda la sociedad. 

Ventas

Con la aparición de las medianas y pequeñas empresas (mipymes) y nuevas formas de gestión no estatal (fgne), se hace imprescindible acelerar la adopción de una ley sobre quiebra de empresas.

Aquí han existido muchas restricciones que no son simples “trabas”, sino restricciones sobre la capacidad de las empresas para fijar precios acordes a la situación del mercado, para interrumpir las ventas a clientes morosos o con acumulación de cuentas por cobrar vencidas, porque eso equivaldría a interrumpir la producción de bienes y servicios necesarios para la población. Imposibilidad legal de embargar bienes de empresas deudoras (“los bienes del Estado son inembargables”), de que un tribunal declare en quiebra a empresas irrentables e incumplidoras de sus compromisos. Lo cierto es que, con la aparición de las medianas y pequeñas empresas (mipymes) y nuevas formas de gestión no estatal (fgne),se hace imprescindible acelerar la adopción de una ley sobre quiebra de empresas; pero no se observa ese tema en la agenda que presenta el gobierno para su aprobación a los distintos niveles.

Ahora se habla de no permitir la búsqueda de la eficiencia mediante los precios, cuando precisamente cualquier empresa internacional lo que busca normalmente es vender su producción al mayor precio posible, al precio que el mercado asimile. Por supuesto, siempre hay sus excepciones.

El Estado puede necesitar intervenir en el mercado y la variante de disminuir los costos casi siempre resulta la más difícil de lograr. Pero queda como alternativa buscar eficiencia logrando un producto que el mercado acepte adquirir a un precio muy rentable para la empresa.

Si el Estado permite que las empresas fijen los precios según las condiciones del mercado, en una primera etapa la inflación sería muy elevada, dada la escasez de productos. Pero si el Estado no lo permite, costará trabajo que las empresas despeguen de la situación en que se encuentran y, realmente, puedan aumentar sus producciones.

Una empresa perteneciente al Estado no tendría que estar en situación de quiebra como para pensar en embargar sus bienes o declararla en bancarrota. Porque si es una empresa estratégica, que hay que mantenerla a pesar de no dar ganancias o de no ser autosustentable, sin permitirle ajustar sus precios de ventas o reestructurar su producción, esa empresa debería recibir subsidio del Estado para que pueda seguir funcionando sin detener sus pagos. Si no es estratégica, ¿por qué tiene que afectar al resto de las empresas y a la sociedad, con su mal funcionamiento y permanentes impagos?¿O por qué no permitirle que fije sus producciones y precios para que intente dejar de ser ineficiente?¿Es más importante tener precios controlados para una parte de la sociedad o es más importante que las empresas puedan fijar sus propios precios de ventas, ser rentables y poder pagar mejores salarios? Con lo primero se intenta contentar a todos; con lo segundo, es más fácil contentar a la parte trabajadora y, mientras mejores resultados tengan la mayor parte de las empresas, más impuestos y dividendos se podrán obtener, en bien de la parte de la población no trabajadora.

Pero, una vez más, lo que parece sencillo puede significar cierre de empresas, pérdida de puestos de trabajo, desempleo masivo, incremento de gastos de la seguridad social. Sin embargo, si no se logra un sistema empresarial eficiente, continuamente se estarán enfrentando los mismos problemas de siempre, sin hallarles solución. ¿De qué se debe desprender el Estado? ¿De puestos de trabajo sin contenido, de empleos que no rinden o de la ineficiencia empresarial y el control a ultranza de los precios de ventas? 

Salarios

La solución no está en la distribución, sino en la creación de mayor cantidad de riquezas. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

¿Se imaginan que el Estado le diga a un negocio particular que solo puede pagar a sus trabajadores lo que se establezca por el Estado? Que le diga que no puede haber diferencias en salarios entre un negocio y otro porque los dos se dedican a lo mismo o emplean trabajadores con el mismo contenido de trabajo, o con la misma preparación académica. Sin importar que una gana más que la otra. Eso sería impensable, ¿verdad? Pues eso es lo que hizo el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social durante muchos años, para todas las empresas estatales.

Las explicaciones pueden ser variadas. Puede haber sido una interpretación errónea de la clásica frase del marxismo, “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. O sea, una descabellada interpretación de la frase de Karl Marx (1818-1883) de que “el derecho de los productores es proporcional al trabajo que han rendido” (en “Crítica al Programa de Gotha”).

O la idea sobre la igualdad. O de que el éxito de los trabajadores mejor preparados es fruto de la sociedad (producto de la educación gratuita) y, por ende, después ellos deben aportar más a los desfavorecidos (no por la vía de impuestos progresivos, sino mediante su salario).

O de no crear diferencias entre empresas, o entre sectores productivos. O de que los beneficios les vendrían a los trabajadores por las gratuidades obtenidas y no por la vía salarial; y, lógicamente, para brindar esas gratuidades a todo el pueblo, era necesario que los trabajadores aportasen a la sociedad una mayor proporción del valor creado por sus empresas.

Es decir, si en una empresa capitalista el dueño se apropia de la mayor parte del valor agregado, eso equivaldría a una alta explotación de los trabajadores; pero se interpretó que eso no sería así en la empresa socialista, por cuanto esos dividendos se redistribuirían en bien de toda la sociedad, dueña de los medios de producción.

Lo anterior equivale a plantear que, para posteriormente ofrecer gratuidades y subsidios a todo el pueblo, primero los trabajadores deben ceder parte considerable de sus salarios.

Aparentemente, aquí están claras las disyuntivas. Mayores beneficios a quienes más producen, lo que equivale a diferenciación en los ingresos y puede que hasta menos recursos para toda la sociedad en su conjunto (con menos recursos para los que no trabajan, o lo hacen en lugares menos eficientes), o viceversa.

Ya de por sí, con el planteamiento anterior, puede ser difícil tomar una decisión en un país como Cuba, enfocado en la justicia social. Pero tampoco resulta tan sencilla la disyuntiva, porque la intención de estimular mejor a quienes más producen y más utilidades brindan no es solo para reconocer los resultados de los más eficientes, sino porque mientras mayor sea el producto final de las empresas eficientes, más ingresos se podrían obtener por la vía de impuestos y dividendos, los que sí se pudiesen distribuir en bien de toda la sociedad.

La idea es no pensar que siempre el pastel tendrá el mismo tamaño y hay que decidir cómo dividirlo de forma más justa. La idea es intentar siempre producir un pastel más y más grande, porque la solución no está en la distribución, sino en la creación de mayor cantidad de riquezas.

Últimamente están cambiando las visiones sobre qué hacer con esta disyuntiva, con la idea de estimular a los que más utilidades producen. De lo contrario, continuaría el éxodo de trabajadores desde la empresa estatal a la privada, cuando se supone que  la empresa estatal es la más representativa de nuestra sociedad y la que más resultados debe brindarle. ¿Se podría lograr eso con trabajadores menos estimulados, con los que no logren irse al sector no estatal? 

Tipo de cambio de la moneda nacional

Cada vez más se observa una separación mayor entre el tipo de cambio oficial y el no oficial, sin una institución oficial como CADECA que pudiese intentar controlarlo. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Muchas de las disyuntivas descritas hasta ahora han sido históricas. Pero si hay verdaderos dilemas que ha tenido que enfrentar el Gobierno en los últimos meses, esos han sido los que tienen que ver con la unificación monetaria y la cambiaria. Máxime en un país que depende tanto de sus relaciones con el exterior y donde una inmensa cantidad de su PIB está vinculado al comercio exterior. Pensemos en posibles variantes.

A) Si dejaban el doble tipo de cambio que existía (oficial de 1:1 y el de CADECA –Casa de Cambio– de 24:1), seguirían funcionando tiendas que comercializarían con productos no en la moneda de los salarios de los trabajadores; seguiría siendo preferible importar que producir internamente, lo que solo pudiera controlarse con limitaciones y controles de importación; seguiría siendo desestimulante exportar, lo que demandaría subsidios a la exportación o tipos de cambio preferenciales; continuaría siendo difícil conocer los verdaderos costos de producción de gran parte de las mercancías producidas con componentes importados, así como otros elementos de la contabilidad nacional y muchos más problemas asociados al doble tipo de cambio.

Pero, a su vez, habría más posibilidades de mantener tiendas en MLC bien surtidas, sin interferencias de la otra economía en la moneda nacional, con su inflación, su interrelación con los elevados gastos sociales y el déficit del Presupuesto; habría mayores estímulos para que empresas nacionales encontrasen nichos de mercado en ese mercado en MLC, sin necesidad de acometer costosas y complicadas exportaciones; pudiera ser más fácil ir pasando empresas con dificultades económicas a empresas eficientes, además de mejorar los ingresos de sus trabajadores; era más sencillo controlar el mercado no oficial de divisas, a través de CADECA.

B) Otra variante es la unificación total, de monedas y de tipo de cambio, como se hace en cualquier parte del mundo. Pero, como se ha explicado con anterioridad, para ello era necesario no solo que los exportadores cambiaran sus divisas a moneda nacional, a un tipo de cambio de mercado o cercano a las realidades económicas de cada momento, sino que también los importadores pudieran hacer la operación contraria, sin mayores contratiempos.

E igual pasaría con la población. ¿Aspectos negativos?: ante una balanza de pagos deficitaria, cabría esperar una continua devaluación de la moneda nacional (hasta tanto los productores no pudiesen hacer uso de las ventajas competitivas que surgirían y revirtiesen la situación), lo que a su vez provocaría mayor inflación, cambios permanentes en los costos de producción, de salarios, pensiones y otros. 

Variantes gubernamentales

La empresa es la célula económica de la sociedad. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La opción escogida por el Gobierno no ha sido ninguna de las anteriores. Eliminó el doble tipo de cambio, pero sin poder ofrecer venta libre de divisas a particulares ni a empresas; ni ir adaptando el único tipo de cambio oficial a uno más cercano a la realidad económica. Tampoco las empresas podían utilizar libremente sus saldos de liquidez externa.

Por un lado, con ello se impide que aumenten los costos de producción, influyendo en los precios finales de las mercancías, en los salarios, pensiones, etc. Pero cada vez más se observa una separación mayor entre el tipo de cambio oficial y el no oficial, sin una institución oficial como CADECA que pudiese intentar controlarlo.

Esto, una vez más, desestimula las exportaciones, obliga a controlar las importaciones no por vías monetarias y hasta se forzó la necesidad de tiendas en MLC para captar recursos externos, con una fuerte resistencia de la población, que continúa enfrentando la urgencia de adquirir productos de primera necesidad no a través de la fuente de sus ingresos salariales. Puede que haya sido la peor de todas las opciones.

Existía una disyuntiva importante: ¿permitir la pequeña empresa privada, aunque fuese medio no fundamental de producción, o no permitirla? ¿Romper con el dominio casi absoluto de la empresa estatal, porque lo otro significaría admitir apropiación privada del plus valor? ¿O permitirla para dinamizar la economía, encontrar fuentes de empleo y mejorar el nivel de vida de muchos? Por suerte, han cambiado las cosas en este sentido, pero en el camino habrá que enfrentar nuevas dificultades y dilemas subsecuentes.

Por supuesto, existen más disyuntivas, pero aquí están tratadas solo algunas o las más estratégicas por su generalidad. Otra, por ejemplo, ante la insuficiente generación eléctrica: ¿quitar la electricidad a la población o quitársela a las empresas? La segunda variante implica no generar descontentos, aunque la economía se resienta y, al final, también afecta a la población, aunque no de forma inmediata y directa, sino más tarde e indirectamente.

No se trata simplemente de eliminar “trabas”, palabra que también significa “impedimento o estorbo”. Dicho así, parecería que es fácil quitar una traba, porque un estorbo solo trae efectos negativos. Si no se quita el estorbo, dará la sensación de que es porque hay algunas “fuerzas oscuras”, burocráticas, que se oponen a quitar la traba por intereses personales.

Cuando lo que hay, realmente, son conceptos arraigados, dilemas, paradigmas, que no solo son difíciles de cambiar por la fuerza de la costumbre o las resistencias de posibles acomodados en zonas de confort; sino que puede haber claridad de que al cambiarse esos paradigmas siempre habrá algún tipo de afectación, necesidad de organización de vías diferentes para resolver los problemas y hasta riesgos políticos. Muchos se ven en la necesidad de escoger, entre dos males, el menor.

Tampoco se trata de analizar la situación de las empresas caso a caso, para encontrar soluciones puntuales. Los problemas son generales y muchas de las soluciones tendrán que ser abarcadoras, para todo el universo empresarial y para el conjunto de la economía del país. Lo que podrá tener un análisis puntual es lo que atañe a la decisión de definir qué empresas se pudieran considerar estratégicas y conservarlas, pese a tener que recibir permanentes subsidios del Estado; o, sin autorizárseles, subir los precios de sus mercancías a vender.

… los riesgos políticos, derivados de no aceptar los cambios necesarios, suelen estar presentes desde el comienzo de las reformas. Hubo hechos, en el verano de 2021, que demuestran que las personas están cerca del límite de la resistencia”.

No es muy fácil sustituir una forma de ver la economía por otra. Además, el éxito de las reformas nunca puede estar garantizado, como mismo no existen las soluciones mágicas y las coyunturas ideales, pudiéndose ver los resultados al paso del tiempo. Sin embargo, los riesgos políticos, derivados de no aceptar los cambios necesarios, suelen estar presentes desde el comienzo de las reformas. Hubo hechos, en el verano de 2021, que demuestran que las personas están cerca del límite de la resistencia.

Lo que debiera estar claro ya para los decisores es que, igual que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y el nuevo Código de las Familias lo estará refrendando próximamente, la empresa es la célula económica de la sociedad. Si las empresas no son exitosas o no obtienen resultados, poco podrá avanzar la economía y el país. En la forma en que, históricamente, se han tratado los dilemas descritos y otros, es difícil que la economía pueda avanzar y el país mejorar sustancialmente. Por ende, se impone un cambio profundo en el actuar de quienes dirigen esta nación. (2022)