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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 27 de abril de 2025

El desmadre programado que desborda a Trump


Por Claudio Katz, Viento Sur

Fiel a su estilo de arriesgado jugador, Trump provocó un caos en los mercados mundiales. Introdujo, retiró y reformuló una tabla de aranceles que desencadenó un desorden mayúsculo. Su bravata recreó las peores pesadillas financieras de las últimas décadas.

El magnate ha instalado un inédito escenario de crisis global precipitada adrede. Algunos analistas estiman que tiende a recular frente a los resultados adversos de sus medidas, pero otros consideran que sigue asustando a sus interlocutores para forzarlos a capitular.

También sobrevuela la superficial impresión que Trump se ha vuelto loco y que en su decadencia Estados Unidos ha quedado bajo el comando de un desorbitado. El magnate miente, insulta, agrede y parece gobernar a la primera potencia como si fuera un fondo de inversión. Pero en realidad sigue una estrategia aprobada por significativos grupos de poder y no hay que subestimarlo (Torres López, 2025).

Tiene tres objetivos en el plano económico: restaurar la hegemonía del dólar, reducir el déficit comercial e incentivar la repatriación de las grandes empresas. La jerarquía y articulación de esas metas es el gran interrogante del momento.

Centralidad monetaria

Algunos enfoques subrayan acertadamente la primacía de las metas financiero-monetarias sobre las comerciales o productivas. Destacan que Trump pretende instalar un dólar barato para exportar y un dólar alto como reserva de valor. Pretende favorecer las exportaciones estadounidenses, mientras asegura el status privilegiado de la divisa norteamericana como moneda mundial (Varoufakis, 2025).

Los dos principales asesores del presidente -Miran y Besset- han confirmado ese propósito, confesando que las presiones comerciales son un instrumento de las exigencias monetarias.

Para lograr la desvalorización del dólar y su permanencia como reserva de valor, Trump necesita reforzar el sometimiento de los Bancos Centrales de Europa y Japón. Esa subordinación es indispensable para preservar el rol de los títulos de la deuda estadounidense (Bonos del Tesoro), como principal refugio del capital.

Esa garantía determina la afluencia del dinero sobrante en el mundo a Wall Street. Tokio y Bruselas deben mantener la compra de esos papeles para convalidar la cotización del dólar dispuesta por Washington, evitando las tensiones cambiarias que desmoronarían todo el proyecto.

Trump demanda el continuado reinado del dólar y la consiguiente capacidad de Estados Unidos para financiarse a costa del mundo. El imperialismo del dólar le permite a la primera potencia endeudarse sin límite y empapelar a su favor a todas las economías del orbe.

Para lidiar con los serios cuestionamientos que actualmente afronta ese atributo, el magnate pretende recrear los Acuerdos Plaza que Estados Unidos impuso a Alemania y Japón en los años 80. En ese momento sus dos subordinados aceptaron sostener el abaratamiento del dólar y mantener una paridad que garantizaba la primacía mundial del billete norteamericano.

Trump amolda esa exigencia a los nuevos tiempos y auspicia nuevas monedas digitales atadas al poder político del dólar. El potentado ha creado un fondo de criptomonedas respaldado con su propia figura y promueve ese mercado (stable coins) como pilar adicional del dólar. Ya posicionó a esos instrumentos entre los 10 mayores tenedores de Bonos del Tesoro (Litvinoff, 2025).

El mandatario yanqui sueña con situar al dólar en su trono inicial de Bretton Woods. Su plan B es reciclar esa gravitación al nivel logrado por Nixon y Reagan. En el primer caso, el billete norteamericano fue liberado de la convertibilidad del oro e inició un largo ciclo de predominio sin soporte metálico objetivo. En el segundo, la divisa yanqui quedó fortalecida por el incremento de las tasas de interés, el despunte del neoliberalismo y la financiarización bajo el comando de la Reserva Federal. Esos dos presidentes compartían con Trump el mismo perfil de personajes mediocres, pero introdujeron giros significativos en el status mundial del dólar.

Para repetir esa hazaña el magnate debe frenar la tendencia a la desdolarización, que amenaza la supremacía del billete verde. Esa erosión es motorizada por los BRICS, que comenzaron a concebir instrumentos de sustitución de la divisa estadounidense, mediante operaciones de pago, transacciones comerciales y mecanismos de compensación financiera (Sapir, 2024).

Ya existe incluso un proyecto para crear una moneda de los BRICS que -siguiendo una trayectoria distinta al euro- desembocaría en un efecto semejante. Ese plan contempla la paulatina gestación de un banco emisor, con fondos de reservas y detallados cronogramas de ritmos, tasas y legislaciones (Gang 2025).

Trump conoce esas amenazas y ha precipitado un caos para desatar la batalla contra los desafiantes de la divisa yanqui. Promueve ese pánico para disciplinar a todos los aliados bajo su mando. A partir de esa centralización, espera recomponer el dólar y resetear el sistema económico global a favor de Estados Unidos.

Pero el magnate necesita acotar el alcance de la crisis que autogenera, porque si esa convulsión recrea el escenario de la pandemia o el contexto del colapso bancario del 2008, el temblor terminará afectando a su propio artífice (Marco del Pont, 2025a).

El barómetro inmediato de la pulseada es el comportamiento de los Bonos del Tesoro. Japón es el principal tenedor de esos títulos desde que China comenzó a abandonarlos. Los bancos de Europa y otros países asiáticos cuentan también con un significativo acervo de esas láminas. El plan de Trump naufragará aceleradamente si, como se insinuó en la reciente convulsión, los acreedores de la deuda estadounidense venden ese activo.

Pero más allá de ese cómputo inmediato, el gran interrogante es la capacidad general de Estados Unidos para recomponer su moneda. Hay varias diferencias sustanciales con la era de Nixon y Reagan. El declive de la primera potencia es muy superior, el circuito de dominación imperial está erosionado, el desplome de la URSS y el debut de la globalización quedaron atrás y el avance económico de China es arrollador.

La estrategia monetaria de Trump afronta, además, una gran tensión con los bancos, mientras Wall Street observa con desconfianza un rumbo que amenaza recortar las gigantescas ganancias de los últimos tiempos.

El boomerang de los aranceles

El segundo objetivo de Trump es comercial y apunta a reducir el monumental déficit externo de Estados Unidos. Es una meta de mediano plazo, que no tiene la urgencia del viraje monetario y en gran medida depende de la recomposición del dólar. El magnate introduce y modifica cotidianamente los aranceles por el lugar complementario de esos instrumentos en las tratativas con cada país.

El ocupante de la Casa Blanca radicaliza, en los hechos, la tendencia proteccionista que inauguró la crisis financiera del 2008 y el declive de la globalización comercial. Desde esa fecha se han introducido 59.000 medidas restrictivas en los intercambios internacionales y las tarifas se elevaron al nivel más alto de los últimos 130 años (Roberts, 2025a). La guerra comercial que desató Trump con su pomposo paquete de aranceles sintoniza con ese curso previo.

El potentado recurrió a una fórmula absurda para penalizar a los distintos países. Inventó un arbitrario criterio de reciprocidad para definir el porcentual de cada castigo con disparatadas estimaciones del déficit comercial estadounidense que omitieron contabilizar el superávit yanqui en los servicios. También olvidó que los desbalances comerciales no fueron causados por los países sancionados, sino por las propias empresas estadounidenses, que localizaron sus inversiones en el exterior para mejorar sus ganancias.

Las posibilidades de éxito del plan trumpista son muy reducidas, puesto que las importaciones y exportaciones estadounidenses ya no operan como una fuerza decisiva del comercio mundial. Cayeron desde el 14% en 1990 al 10,35% actual y en ese período tan sólo los BRICS saltaron del 1,8% al 17,5%. La guerra arancelaria no tiene un poder disuasivo por sí mismo y las ventas que exhibe la primera potencia en los servicios son insuficientes para inclinar la balanza (Roberts, 2025b).

Algunas estimaciones incluso destacan que si Estados Unidos suspendiera todas sus importaciones, 100 de sus socios lograrían recolocar sus ventas en otros mercados en tan solo cinco años (Nuñez, 2025).

El mayor problema de la guerra comercial es la posibilidad de una escalada incontrolable. En 1929-34, la espiral descendente del comercio internacional que sucedió al paquete proteccionista (Smoot-Hawley) provocó una caída del 66% de los intercambios y ese derrumbe impactó sobre todos los concurrentes. Trump supone que evitará esa secuencia con negociaciones bilaterales forzadas desde su despacho.

Pero lo ocurrido en el pasado sugiere otro desenlace cuando los conflictos escalan sin contención. El efecto recesivo del proteccionismo sobre la economía mundial es tan conocido como el vínculo entre la Gran Depresión y la retracción del comercio. Aunque las interpretaciones más corrientes conectan superficialmente ambos procesos -omitiendo las raíces capitalistas de lo ocurrido en los años 30- no cabe duda que el proteccionismo desencadenó, potenció o precipitó el colapso de ese período.

Lo más relevante de una eventual repetición de ese antecedente sería su efecto sobre la economía estadounidense, que en la actualidad es mucho más vulnerable a las turbulencias globales. Esa incidencia es mayor por la gravitación del comercio exterior, que saltó del 6% (1929) al 15% (2024) del PIB de país.

Trump reintroduce el proteccionismo a destiempo histórico. Los aranceles eran un instrumento efectivo para Estados Unidos en el pasado, pero no cumplen esa misma función en la actualidad. Facilitaban el despegue de las potencias en ascenso, frente a competidores que propiciaban el libre comercio, para mantener su dominio del mercado mundial. El proteccionismo fue utilizado con gran provecho por Alemania en el siglo XIX y por Japón o Corea del Sur en la centuria pasada. Pero la misma herramienta no le permitió a Gran Bretaña contener su declive y esa ineficacia afecta a Estados Unidos en la actualidad. Trump auspicia un proteccionismo desencajado, porque en lugar de incentivar la industria naciente pretende socorrer una estructura obsoleta. Simplemente desconoce que Estados Unidos ya no es lo que era.

El sueño del retorno fabril El tercer objetivo de Trump es productivo. Propicia el retorno de las empresas a su territorio de origen y observa esa relocalización como la única forma de efectivizar la recuperación hegemónica yanqui. Por eso identificó el debut su ofensiva (¨Día de la Liberación Económica¨) con la reindustrialización del país.

Trump es el primer mandatario que reconoce abiertamente la adversidad generada por la expatriación de las fábricas. Recurre a drásticos instrumentos para revertir esa desventura, porque comprende que la globalización terminó afectando a la potencia promotora de esa internacionalización. Registra que la primacía norteamericana en los servicios, las finanzas o el universo digital, no compensa el retroceso fabril y la consiguiente erosión del pilar de cualquier economía.

Pero su plan de repatriación industrial es más inviable que su proyecto monetario o arancelario. Ninguna alquimia con la moneda o las tarifas ofrece el atractivo suficiente para inducir un retorno de las firmas, que consiguieron elevadas ganancias en el exterior. Por más persuasivos que sean los incentivos del magnate, producir en Estados Unidos tiene un costo superior. La restauración industrial requeriría una inversión masiva que las empresas no están dispuestas a realizar con la baja rentabilidad interna actual.

El giro proteccionista apunta a modificar esa brecha, pero confronta con la dificultad de cerrar la economía en un escenario de cadenas de suministro globalizadas. En el producto final de muchas mercancías son incorporados insumos de fábricas instaladas en numerosos países.

No es fácil imaginar cómo Estados Unidos podría recuperar competitividad recreando los viejos patrones de fabricación nacional. ¿Cuánto debería subir un arancel para que resultara más barato volver a fabricar en el lugar de origen?

Basta observar por ejemplo el caso de Nike, que tiene 155 fábricas en Vietnam y un monumental número de empleos en ese país para abastecer un tercio de las importaciones de calzado de Estados Unidos. La diferencia de costos de producción es tan sideral que un retorno a Estados Unidos parece impensable (Tooze, 2025). El desacople del proceso de fabricación en China involucra un impacto semejante para empresas como Apple.

Los economistas de Trump igualmente afirman que su proyecto será factible si se recupera la primacía del dólar y se reduce el déficit comercial. Estiman que ese proceso corregirá los desequilibrios globales de consumo, ahorro e inversión que afectan a la primera potencia. En la vereda opuesta los críticos neoclásicos y keynesianos recuerdan que en su primer mandato Trump no logró inaugurar esa mutación.

El debate entre ambas posturas gira en torno al impacto positivo o negativo del proteccionismo sobre los gastos, los ingresos, el ahorro y el consumo. Pero olvida que el retroceso de Estados Unidos no se ubica en esos campos. Deriva de la baja productividad de la principal economía occidental frente a su ascendente competidor oriental. Son tan incontables los indicadores de esa brecha como las evidencias de su continuado ensanchamiento.

Basta observar la generalizada tendencia de las empresas norteamericanas a privilegiar la inversión financiera o a operar como un cajero automático de Wall Street para confirmar su decreciente competitividad. Suelen gastar más en recompras de acciones y pagos de dividendos que en inversiones de largo plazo.

Gran parte de esas compañías han globalizado sus procesos de fabricación para contrarrestar los elevados costos locales de producción. Pero ese viraje las tornó muy dependientes de la importación de bienes de consumo baratos del continente asiático para mantener deprimidos los salarios locales.

El grado de atadura que tienen con la provisión de insumos chinos quedó corroborado con la propia decisión de Trump de exceptuar a todos los chips y componentes electrónicos de los aranceles impuestos al rival asiático. El mismo problema se extiende a los bienes de capital e intermedios, que representan alrededor del 43% de las importaciones totales de China (Mercatante, 2025).

El retroceso norteamericano no obedece a desaciertos comerciales y su reversión no transita por el ultimátum proteccionista. Ciertamente hay un cambio del modelo en curso que erosiona la división global del trabajo forjada en torno a décadas de internacionalización productiva. Pero ese ocaso no inaugura el proceso opuesto de nacionalización fabril que imagina Trump, porque la capacidad de Estados Unidos para liderar ese viraje se ha estrechado en forma dramática.

El retroceso frente a China

Salta a la vista que China es el epicentro de la guerra económica iniciada por Trump. Fue el principal destino de los aranceles que desataron la vertiginosa escalada mutua. El 34% inicial de Washington fue retrucado con el mismo porcentual por Beijing y la pulseada saltó rápidamente al 84%-104% y al 145%-125%. A esos niveles el comercio entre los dos países tiende a quedar anulado.

La centralidad de China en la ofensiva de Trump fue adicionalmente corroborada por su decisión de mantener las penalidades para ese país, luego de ser pausadas para el resto del mundo. Los elevadísimos aranceles a Vietnam, Camboya y Laos forman parte de la misma confrontación, porque China comanda las cadenas de suministro de esos vecinos y reexporta desde allí sus mercancías.

Beijing respondió con firmeza, disponiendo de inmediato aranceles recíprocos y dejó en claro que no aceptará el chantaje yanqui. Preparó desde hace mucho tiempo esa reacción y pretende librar la contienda en el plano de la productividad, evitando devaluar el yuan. Ya apuntala, además, la búsqueda de clientes compensatorios y concibe atractivos específicos para Europa y Asia.

Existe un generalizado temor en el establishment occidental por el resultado final de la pulseada. Circulan muchas evaluaciones que prevén el éxito final de China si Trump continúa disparándose a los pies.

Todos los días aparecen nuevos datos de la superioridad asiática en incontables campos. El gigante oriental ya genera el 65% de los graduados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas del mundo. Mantiene una tasa de crecimiento que duplica a su contraparte, alcanzó el 35% de la industria manufacturera global y en 2030 llegaría al 45%. Hasta el 2001, el 80% de los países comerciaba más con Estados Unidos que con China y en la actualidad dos tercios de ese total han invertido esa relación (Ríos, 2025).

En el primer mes de la presidencia de Trump, China inició 30 nuevos proyectos de energías limpias en África, comenzó la construcción de la presa más grande del mundo en el Tíbet y presentó una nueva generación de trenes ultrarápidos. Su reactor nuclear logró un récord de producción de plasma a una velocidad que lo sitúa cerca de generar energía limpia ilimitada. Sus astilleros botaron el barco anfibio de asalto más grande del mundo y las pruebas del 6G en las redes de la telefonía celular anticipan su victoria en esa carrera (MIU, 2025).

Toda la política de Trump es un desesperado intento por frenar el avance chino. Esa expansión tan solo despuntaba a comienzo del milenio cuando la primera potencia dejó de receptar transferencias de ingresos a su favor del socio asiático. Allí comenzó un intercambio desfavorable que actualmente alcanzó un pico difícil de revertir.

El magnate pretende modificar ese adverso escenario con drásticas acciones. Pero la distancia entre ambas potencias no obedece solo a diferencias de política monetaria, comercial o productiva. Se ubica en la estructura social y el manejo del Estado. En China hay importantes clases capitalistas que especulan con sus fortunas y explotan a los trabajadores. Pero esos grupos no controlan el poder estatal y ese límite explica la capacidad y autonomía de la dirigencia política para orientar la economía con patrones de eficiencia.

Trump carece de alguna fórmula para lidiar con esa desventaja, que desborda todas sus intenciones y proyectos. Para colmo, motoriza medidas que agravan los dos grandes males del capitalismo contemporáneo: la desigualdad social y el cambio climático. Se ha embarcado en una postergada batalla para sostener el liderazgo estadounidense de un sistema en crisis, pero acentúa el declive norteamericano con medidas que adopta, modifica y vuelve a instaurar.

El nostálgico léxico imperial

Trump intenta recuperar la centralidad imperial de Estados Unidos. Es la única forma de engrandecer a los capitalistas de su país a costa del resto del mundo. El paquete de sanciones, aranceles y chantajes que ha puesto en marcha exige revitalizar el imperio.

El magnate pretende recomponer esa primacía con actitudes pendencieras. Se jacta de haber logrado que 75 países negocien los aranceles, luego del susto provocado por su tabla de tarifas. Pero maquilla la realidad con bravuconadas que oscurecen la marcha real de las tratativas.

Con la Unión Europea profundiza una disputa iniciada con la introducción y suspensión de aranceles del 25%. Trump aspira a imponer un euro-vasallaje, que le permita reindustrializar a su país mediante la desindustrialización del socio transatlántico.

El paso previo de ese operativo es el rearme del Viejo Continente, con gastos de energía, tecnología digital y pertrechos provistos por Estados Unidos. El potentado sembró el pánico entre las élites europeas, que en un rapto de rusofobia se embarcaron en un enceguecido belicismo. Están recortando las erogaciones sociales y ya sustituyen la promocionada transición verde por otra gris de puro gasto militar.

Pero ese viraje no está exento de conflictos y el rápido acuerdo que Trump esperaba suscribir con Putin (para apropiarse de las riquezas de Ucrania), no solo está empantanado con Rusia. También ha desatado un inédito conflicto de Washington con Londres para dirimir quién se embolsa el botín de las tierras raras (Marco del Pont, 2025b).

Más definitorias son las tratativas con los socios-subordinados de Asia. Japón, Corea del Sur, Taiwán y Filipinas han respondido siempre con invariable disciplina al padrino estadounidense. Pero la gran novedad de los últimos años es la creciente relación económica de esos países con Beijing. Por la magnitud que tienen esos negocios, han aparecido serias dudas del bloque antichino que promueve la Casa Blanca.

Trump despliega mensajes imperiales explícitos para hacer valer sus demandas. Utiliza un léxico tan directo que el debut de su segundo mandato suscitó numerosos señalamientos periodísticos de esa impronta. La tradicional prevención de los grandes medios con el irritante uso del término imperialismo quedó disipada por la frontalidad del magnate[1].

La misma exhibición de poder imperial rodeó el anuncio de la tabla de aranceles. Trump incluyó pomposamente en ese listado a todos los países del mundo para subrayar que ninguno escapará del látigo de Washington. No tuvo empacho en insertar naciones que no comercian con Estados Unidos o incorporar islas sólo habitadas por pingüinos. Pero las proclamas imperiales del opulento neoyorkino contienen ingredientes más nostálgicos que efectivos. Trump añora la obra de lejanos mandatarios, que combinaron el proteccionismo con la expansión imperial durante la gloria del capitalismo estadounidense.

Exalta con particular énfasis al presidente McKinley (1897-1901) que se perfiló como un ¨Napoleón del Proteccionismo¨. Introdujo un drástico incremento del 38-50% de los aranceles (1890), mientras comandaba la expansión al Pacífico (Hawái, Filipinas, Guam) y la conquista del Caribe (Puerto Rico y aspiración de Cuba). Trump idolatra tanto su virulenta defensa de la industria como su extensión a los tiros del radio territorial estadounidense (Borón, 2025).

Pero esa evocación choca con la realidad del siglo XXI. El magnate no puede instrumentar el proteccionismo invasor de su ídolo y ha optado por combinar la presión arancelaria con la cautela militar. Lejos de retomar las intervenciones del Pentágono por doquier, modera el impulso invasor para contener el deterioro de la competitividad económica yanqui.

En un rapto de realismo, Trump ha tomado nota del fracaso bélico de Bush y del revés económico de Biden. Por eso ensaya un tercer rumbo de moderación militar y replanteo monetario-comercial. Sabe que la capacidad ofensiva de Estados Unidos ha quedado drásticamente limitada por una economía que detenta el 25% del PIB mundial (y no el 50% de 1945), frente al ascendente 18% de China.

Trump exacerba el léxico intervencionista frente a los adversarios externos. Como sus predecesores contemporáneos, necesita contrarrestar el declive económico con gran exhibición del poder geopolítico-militar que preserva su país. Pero el magnate sabe que la compensación bélica de las falencias económicas agrava las tensiones entre los sectores militaristas y productivistas del establishment. Los belicistas suelen propiciar campañas destructivas a cualquier costo que afectan al presupuesto estatal y deterioran la competitividad de las empresas.

Trump navega entre ambos sectores, apuntalando el resurgimiento de la economía con fórmulas proteccionistas. Fomenta el gasto en armamentos, pero acota las guerras y busca limitar el efecto negativo del gigantismo bélico sobre la productividad. La hipertrofia militar que impone el Pentágono es una enfermedad incurable que la economía estadounidense arrastra desde hace mucho tiempo y que el magnate no puede atemperar.

Tensiones locales

Las contradicciones internas que afectan al proyecto proteccionista presentan el mismo alcance que las tensiones externas. Entrañan un efecto inflacionario como amenaza más inmediata. Los aranceles encarecerán las mercancías por la simple introducción de un costo adicional a los productos importados.

Ese efecto será importante, tanto en los alimentos básicos como en los productos elaborados. México suministra por ejemplo más del 60% de los nutrientes frescos y se estima que una tarifa del 25% a los automóviles fabricados en ese país (o en Canadá) incrementaría el precio final de cada unidad en 3.000 dólares. Recientemente Trump celebró la relocalización dispuesta por Honda, para fabricar su nuevo auto Civic en Indiana en lugar de Guanajuato. Pero ese traslado incrementaría el costo promedio de cada automóvil entre 3.000 y 10.000 dólares (Cason; Brooks, 2025).

Es cierto que la inflación podría contribuir también a reducir el valor real de la deuda, pero su revulsivo impacto sobre el conjunto de la economía sería muy superior a ese achicamiento del pasivo.

Todos los analistas concuerdan en señalar el efecto recesivo del giro proteccionista, que podría provocar una contracción de 1,5 o 2 puntos porcentuales del PIB. La retracción del nivel de actividad que estaba fuera de las previsiones económicas ha irrumpido como una gran probabilidad próxima.

Esa perspectiva tensiona las relaciones de Trump con la Reserva Federal, que resiste la reducción de las tasas de interés. El potentado propicia esa disminución para contrarrestar la probable caída de la producción, el consumo y el empleo. El colapso de los mercados que desató el anuncio de su tablita proteccionista agravó ese sombrío escenario y las consiguientes disputas del presidente con la jefatura de la FED.

Trump mantiene además la batalla con los sectores globalistas, que defienden los intereses de las empresas y bancos más internacionalizados. La elite de Davos está desprestigiada por sus fracasos, pero espera la oportunidad para retomar la ofensiva. Si los resultados del viraje proteccionista son negativos, ese contragolpe irrumpirá con fuerza y situará a los Demócratas en carrera para las elecciones intermedias de 2026.

El jefe de la Casa Blanca se ha rodeado de empresarios ascendentes (tiburones), que litigan con sus pares del espectro tradicional (halcones). El establishment dio luz verde a su proyecto, pero esperaba aranceles moderados y conductas más próximas a la cautela del primer mandato. La convulsión en curso los induce a exigir un freno de la andanada presidencial. Los multimillonarios están fastidiados con la fuerte reducción de su patrimonio que generó el descalabro de los mercados.

Las tensiones se extienden al propio entorno del magnate, que debe arbitrar entre los proteccionistas extremos (Navarro) y los funcionarios con inversiones en el exterior (Musk). El propio plan de controles arancelarios conduce, además, a introducir una maraña de regulaciones, que choca con el desguace burocrático prometido por la nueva administración (Malacalza, 2025). Los incontables conflictos que afronta Trump superan ampliamente el número de los que puede resolver.

Bonapartismo imperial

La conflictiva embestida externa, la ausencia de resultados inmediatos, la fuerte oposición de los globalistas y la frágil cohesión interna inducen a Trump a reforzar el autoritarismo de su gestión. Por eso volverá a intentar el curso bonapartista que exploró sin éxito en su primer mandato. Necesita reforzar también el poder de la Casa Blanca para lidiar con la retracción inversora de los capitalistas estadounidenses. Trump proviene del duro universo empresarial y está habituado a negociar golpeando la mesa para obtener réditos del contrario. Esa conducta lo distingue de sus pares del sistema político, forjados en tratativas, conciliábulos e hipocresías verbales.

Para afianzar su protagonismo se ha embarcado en la hiper actividad y sobresale como firmante diario de incontables decretos. Busca centralizar el mando para desconcertar a los opositores y prioriza la lealtad a cualquier otro atributo de sus funcionarios.

El magnate tantea su fisonomía bonapartista en la tradición estadounidense del líder carismático. Intenta asumir un rol mesiánico de intérprete de la nación, estigmatizando a los migrantes y denigrando al progresismo. Con ese personalismo extremo, pretende apuntalar una imagen de hombre predestinado a consumar el reencuentro con el sueño americano. Pero ese rumbo potencia las tensiones con el establishment globalista, que controla los medios de comunicación más influyentes (Wisniewski, 2025).

Trump irrumpe en el vacío dejado por el desprestigio de los políticos tradicionales. Usufructúa del clima creado por el rechazo a los turbios enjuagues parlamentarios y utiliza las atribuciones del presidencialismo para potenciar su figura (Riley, 2018).

Despliega una prédica afín a la vertiente conservadora, que exacerba la contraposición cultural de Estados Unidos con el resto del mundo. En confrontación con la tradición asimilacionista, rechaza la inmigración latina y enaltece el idioma inglés. Exalta los ideales anglo-protestantes del individualismo y la ética del trabajo despreciando la tradición hispánica, que identifica con la haraganería y la ausencia de ambición.

El discurso trumpista retoma el legado proteccionista (Hamilton) y patriótico (Jefferson) que privilegia la prosperidad interna (Jackson). Disputa con el liberalismo cosmopolita (Wilson) que asocia ese bienestar con la apertura al exterior (Anzelini, 2025).

Con esa mirada Trump regenera los postulados de los soberanistas, que tradicionalmente privilegiaron el racismo y el anticomunismo en la determinación de las alianzas externas. La simpatía de esa vertiente americanista con el nazismo incluyó en el pasado la afinidad con el Ku Klux Klan y el Apartheid sudafricano. Esa herencia es actualmente retomada por Elon Musk y con esa impronta el trumpismo redobla las campañas contra el perfil multiétnico, multirracial y multicultural del Partido Demócrata.

La corriente que lidera el magnate expresa una variante etnocéntrica del imperialismo yanqui, tan distanciada del neoconservadurismo Republicano como del cosmopolitismo Demócrata. Resalta los aspectos identitarios de la ideología estadounidense y realza el patriotismo reaccionario como el componente sustancial de su credo. Pero con esa adscripción ideológica participa del mismo conglomerado imperialista que las otras dos vertientes.

Bush, Biden y Trump conforman tres modalidades del mismo imperialismo que sostiene al capitalismo estadounidense. Las distintas modalidades de esa dominación constituyen modalidades internas de un mismo bloque. El imperialismo es una necesidad sistémica del capitalismo que funciona confiscando los recursos de la periferia, desplazando a los competidores y sofocando las rebeliones populares. Trump gobierna con esos parámetros y su crudeza transparenta esa filiación.

Trayectorias, ambiciones y resistencias

Es acertado catalogar a Trump como un capitalista-lumpen, en la acepción que Marx dio a los especuladores financieros de la clase alta, involucrados en múltiples fraudes. La trayectoria del magnate reúne todos los ingredientes de ese patrón por la cantidad de estafas, evasiones de impuestos, bancarrotas forzadas, tratos con la mafia y blanqueos de dinero que han signado su paso por los negocios. Se ha rodeado de personajes de la misma calaña, con pesados prontuarios en el universo de las cuevas financieras (Farber, 2018).

Pero ese itinerario personal no tipificó su primer gobierno, ni tampoco define su mandato actual. Trump actúa como representante de sectores capitalistas muy relevantes y encabeza una administración asentada en la coalición de grupos empresariales americanistas, con empresas digitales que desertaron del globalismo. Se apoya en el sector siderúrgico, el complejo industrial-militar, la fracción conservadora del poder financiero y en las compañías centradas en el mercado interno, que fueron castigadas por la competencia china (Merino; Morgenfeld; Aparicio, 2023: 21-78).

Trump logró el actual mandato con el sostén de una plutocracia digital, que archivó sus preferencias por los Demócratas. Los cinco gigantes de la informática conforman actualmente el sector preponderante del capitalismo estadounidense, que necesita la belicosidad trumpista para batallar con los rivales asiáticos.

Más controvertido es el significado del nuevo poder político que obtienen los millonarios digitales de la mano de Trump. Ya tienen encadenado al público a sus redes y preservan clientes amarrados a una madeja de algoritmos. Esa atadura les permite ampliar su lucrativa intermediación en la publicidad y las ventas. Ahora intentan proyectar ese poder a otra escala, mediante el manejo directo de varias áreas del gobierno.

Esos grupos conforman poderosos oligopolios que algunas miradas identifican con la depredación y la captura de la renta. Por eso utilizan el término de tecnofeudales para conceptualizar su actividad (Durand, 2025).

Otros enfoques objetan esa denominación, que diluye el sentido capitalista de empresas nítidamente insertas en los circuitos de la acumulación. Su liderazgo tecnológico les permite usufructuar de la plusvalía extraordinaria que absorben del resto del sistema. No se desenvuelven en el ámbito de las rentas naturales, ni obtienen lucros mediante la coacción extraeconómica (Morozov, 2023).

Pero las dos visiones coinciden en remarcar el inédito manejo de la vida social que ha logrado un sector lanzado a capturar porciones significativas del poder político. Con el amparo de Trump buscan neutralizar, ante todo, cualquier intento de regulación estatal de las redes.

La plutocracia digital está embarcada en el manejo directo de las palancas del Estado para amoldar la actividad política a su servicio. Algunos autores utilizan la noción de capitalismo político para singularizar esa apropiación. Observan el debut de régimen de acumulación, asentado en la novedosa dependencia de los negocios de un poder político, que define beneficiarios con mayor discrecionalidad fiscal que en el pasado. El trumpismo podría actuar como artífice de esas transformaciones en la cúspide del capitalismo (Riley; Brenner, 2023).

Pero su deriva autoritaria ya incentivó también la resistencia en las calles. Bajo un lema unificado y convocante (¨Quita tus manos¨), 150 organizaciones promovieron una exitosa y una masiva protesta en mil ciudades. Comenzaron a retomar la respuesta desde abajo que Trump afrontó en su primer mandato y logró atemperar en el debut de su retorno. En grandes actos posteriores se percibe el rechazo al magnate y a los oligarcas que lo rodean.

Las marchas canalizan el descontento con el recorte de los derechos democráticos que motoriza el ocupante de la Casa Blanca. Si la erosión de la legitimidad interna de Trump empalma con la resistencia que suscita en el mundo, quedarán abiertos los caminos para una gran batalla contra su gobierno. De esa convergencia podría emerger una alternativa que comience a sustituir la opresión imperial por la hermandad de los pueblos.

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Referencias:
Torres López, Juan (2025). ¿Y si lo de Trump no es una simple locura personal?, 4 4, https://juantorreslopez.com/y-si-lo-de-trump-no-es-una-simple-locura-personal/
Varoufakis, Yanis (2025). El plan maestro económico de Donald Trump, 19-2 https://www.sinpermiso.info/textos/el-plan-maestro-de-donald-trump-para-la-economia
Litvinoff, Nicolás (2025). Tump, stablecoins y poder: el plan para sostener la hegemonía financiera de EEUU. 1-4 https://www.lanacion.com.ar/economia/trump-stablecoins-y-poder-el-plan-para-sostener-la-hegemonia-financiera-de-eeuu-nid01042025/
Marcó del Pont, Alejandro (2025a). La nueva estrategia económica de EEUU (II): la explosión controlada 07/04 https://rebelion.org/la-nueva-estrategia-economica-de-ee-uu-ii-la-explosion-controlada/
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Durand, Cédric (2025) Desborde reaccionario del capitalismo: la hipótesis tecno feudal Entrevista https://nuso.org/articulo/315-desborde-reaccionario-del-capitalismo-la-hipotesis-tecnofeudal/
Morozov, Evgeny (2023). No, no es tecnofeudalismo, sigue siendo capitalismo, https://jacobinlat.com/2023/04/esto-sigue-siendo-capitalismo2/
Riley, Dylan; Brenner, Robert (2023). "Siete tesis sobre la política estadounidense”, NewLeftReview139, efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/ https://newleftreview.es/issues/138/articles/seven-theses-on-american-politics-translation.pdf
“Trump sueña con un nuevo imperio estadounidense” (New York Times); “En el escenario global, un Trump imperial ofrece algunas sorpresas positivas” (Washington Post); “Trump, el emperador desaforado” (El País); “Donald Trump está intentando establecer una presidencia imperial” (Le Monde), citados por Anzelini (2025)

sábado, 26 de abril de 2025

Del desuso a la productividad y al beneficio compartido. Comentario HHC


El arrendamiento de equipos agrícolas en la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, de Granma, ha devuelto al campo varias máquinas que hoy salvan la cosecha

Por: Autor: Mailenys Oliva Ferrales | internet@granma.cu

24 de abril de 2025

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Como música para los oídos de los productores es el sonido en el campo de estas máquinas recuperadas. Foto: Cortesía de la empresa

Yara, Granma.–Cuando al productor Oscar Ricardo Lorente lo fueron a ver de la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, de Granma, para proponerle arrendar una de las cosechadoras arrumbadas en los talleres de esa entidad, por roturas y falta de piezas de repuesto, el curtido arrocero no lo pensó dos veces.

«Aquello estaba feo, porque había que ponerle unos cuantos recursos a la máquina para volverla a echar a andar, pero no era imposible», recuerda Oscar, quien acogió la novedosa propuesta con beneplácito, pues «dos años atrás yo mismo había perdido parte de la ganancia por no existir disponibilidad de cosechadora a la hora del corte del arroz».

Hoy, varios meses después de echar a andar la arrendada Class Dominator, una máquina de 35 quintales, y verla activa cosechando la gramínea en sus más de 30 hectáreas y en otras áreas de cooperativas aledañas y unidades estatales, Oscar Ricardo asegura que ha valido la pena la inversión.

«Cuando cogí la máquina tenía afectado todo el sistema de rodaje, había que hacerle la chapistería y la pintura, y también importar correas y otros implementos; pero en tres meses logramos, con el apoyo de la empresa, ponerla en marcha otra vez.

«Por eso creo que darle la oportunidad a los productores que económicamente puedan arrendar equipos agrícolas, para ponerlos a producir en función de la siembra y la cosecha, ha sido una decisión muy acertada, que ya está dando sus primeros frutos en el surco», recomienda el también asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios (ccs) Manuel Gamboa, de Yara, municipio que concentra uno de los mayores polos arroceros de la provincia de Granma.

En poco tiempo se han puesto en funcionamiento cosechadoras que parecían haber perdido ya su vida útil. Foto: Cortesía de la empresa

DE CÓMO «COSECHAR» SOLUCIONES

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Como una respuesta a la necesidad de recuperar equipos y maquinaria agrícola en desuso, por diferentes causas, en empresas cubanas, llegó el proceso de arrendamiento, amparado en una resolución emitida a finales del año 2023.

Marilyn Zayas Monier, directora de Ingeniería de la Fernando Echenique, explica que bajo esa norma se autorizó a las empresas estatales –teniendo en cuenta el déficit de piezas, partes y agregados para la maquinaria– a proceder al arrendamiento de equipos agrícolas como cosechadoras, tractores, remolques, carretas y otros.

Tras transcurrir poco más del primer año de implementación de esa medida, en la Echenique –la mayor productora de la gramínea en la provincia y una de las dos más grandes del país– ya es posible constatar su impacto positivo.

«Cuando iniciamos el proceso de arrendamiento, a finales de 2023, hacía aproximadamente ocho o nueve años que no entraba nada mediante la Agricultura para la reparación de las máquinas cosechadoras; por lo que estos equipos llegaron a un nivel de deterioro muy grande, y estaban ahí tirados en los talleres, sin solución, e incluso algunos casi listos para darles de baja y enviarlos a materia prima», recuerda la directiva.

Según refiere Zayas Monier, una de las principales causas por las cuales estaban paradas esas máquinas era por las afectaciones en los sistemas de rodaje, cuyas piezas hay que importarlas, además de la falta de tornillerías, motores, baterías, neumáticos y otras piezas de repuesto.

«Por ello, cuando ya tuvimos la Resolución en las manos, rápidamente hicimos un levantamiento de los medios para arrendar, y se seleccionaron 24 cosechadoras, de las cuales 22 tuvieron posibles arrendatarios, o sea, personas naturales (vinculadas a la actividad agrícola) con la capacidad financiera para asumir los gastos de las reparaciones».

De ese modo se incorporaron al proceso de arrendamiento campesinos y otros productores granmenses vinculados a la actividad de producción arrocera o de otros cultivos de la agricultura.

«De esas 22 máquinas arrendadas inicialmente, ya están activas 12, todas en la zona del Cauto y de Yara, y prestando un servicio de calidad, que además es chequeado por la empresa, porque se balancea en el plan de cosecha nuestro, y así, en dependencia del interés de la empresa y del arrendatario, se organiza la prestación de ese servicio.

«Es decir, que el saldo ha sido muy positivo, porque estas eran máquinas que no íbamos a poder recuperar en su conjunto como empresa, pues los gastos de importación para el país son muy altos, mientras que, para un productor, adquirir una pieza de forma individual es más económico, y así la producción se beneficia a pie de campo», resalta la Directora de Ingeniería de la Fernando Echenique.

De igual manera, la medida ha favorecido los ingresos económicos de la industria mediante el abono mensual a las unidades empresariales de base (ueb) en las que  han sido arrendados los medios, de cuotas pactadas con los arrendatarios por prestación del servicio; al tiempo que se ha logrado reincorporar a la actividad de la cosecha a los operadores de las máquinas.

BENEFICIOS COMPARTIDOS

En la ueb Prestación de Servicios Técnicos Integrales, de Yara, perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, se ha aprovechado el proceso de arrendamiento con la entrega a productores de 16 cosechadoras.

Según refiere su director Juan Antonio Salina Mariño, tras recepcionarse las solicitudes de arrendamiento, y evaluar el estado técnico de los equipos que podían someterse a ese proceso, decidieron poner en manos de productores una Class Avero, ocho Class Dominator, cinco Class Mini Clop Tiger, una Lovol Mini y una New Holland l-624; todas cosechadoras paralizadas por roturas y falta de piezas.

«De esas máquinas ya se han recuperado 11, con las cuales en 2024 se protegió la semilla y se cosecharon aproximadamente 1 286 hectáreas entre las áreas vinculadas, de semilla y las estatales; además de unas 1 500 hectáreas del sector cooperativo, con un índice de roturas bajo, lo que demuestra la calidad de las reparaciones», apunta Antonio.

«Además, todos esos medios arrendados responden a las necesidades de las ueb, pues las cosechadoras se ubican según la programación de trabajo, dándole prioridad siempre a las áreas de semillas; mediante el trabajo en pelotones y manteniendo la esencia del medio de una empresa estatal socialista, con los precios normados para la actividad», añade.

En cifras, los resultados también han sido halagüeños. De acuerdo con Salina Mariño, su ueb, por concepto de arrendamiento, el pasado año ingresó 4 821 000 pesos, «y ese fue un ingreso neto, sin gastos, solo el pago a la onat y la amortización de los medios».

Tal resultado los animó a seguir extendiendo el proceso de arrendamiento a cinco tractores y a cinco trac tolvas (transporte intermedio entre la cosechadora y la carreta), que se estima que estén activos para esta campaña de cosecha. En tanto, ya evalúan otros tractores que, por la situación con sus neumáticos, baterías y algunas piezas, tuvieron un bajo índice de explotación en 2024, y en algunos casos casi nulo.

«Nuestro propósito es que las cosechadoras que faltan por recuperarse ya estén en explotación en el mes de mayo, mientras que en el caso de las minicombinadas el retraso ha estado dado por la compleja situación técnica en la que se encontraban esos medios, y sus motores estaban inactivos», precisa el directivo, sin dejar de reconocer el empeño que le han puesto los arrendatarios a la recuperación de los equipos.

Precisamente desde una de esas áreas donde el ruido de las cosechadoras activas en el corte de la gramínea ha vuelto a ser «música» para los oídos de los productores, el arrocero Oscar Ricardo Lorente confirma que los beneficios han sido compartidos.

«Aquí mismo, en la zona de la Martí, había áreas vinculadas a la cosecha que estaban críticas, y hoy el panorama es otro. Además, el arrendamiento no genera pérdidas, y estamos prestando el servicio y resolviendo el tema de la cosecha. Sin duda, con esta medida ganamos todos, tanto la empresa como los productores».

Comentario HHC: ¿ Se entiende del por qué entre, otros factores,  no hay una producción de arroz que cubra nuestras necesidades ?.

Importante que nuestra prensa siga sacando a la luz, problemas en los que esta en nuestras manos resolver, solo hay que despojarse de dogmatismo, el centralismo, y buscar e incentivar las soluciones, en el menor plazo posible en la base. 

jueves, 24 de abril de 2025

Evaluó Primer Ministro marcha de proyecto de producción arrocera. Comentario HHC


La Habana, 24 abr (ACN) Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro cubano, evaluó hoy la marcha del proyecto de producción de arroz Cuba-Vietnam, en la Unidad Empresarial de Base Cubanacán, perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos Los Palacios, en la occidental provincia de Pinar del Río.


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Según informó el Gobierno cubano en X, el Primer Ministro calificó el proyecto como estratégico, y remarcó que la intención es llegar a producir en el país todo el arroz que se demanda.

Estamos muy agradecidos por el apoyo de los hermanos vietnamitas y seguiremos avanzando, en pos de obtener resultados mutuamente ventajosos, afirmó.

Acompañado de Jorge Luis Tapia, vice primer ministro; Ydael Pérez, titular del Ministerio de Agricultura; y las máximas autoridades de la provincia, Marrero Cruz intercambió con el equipo vietnamita sobre la experiencia de trabajo conjunto y los resultados productivos.

De las mil hectáreas que abarca el proyecto, ya se han sembrado 871, y actualmente se ecuentran en cosecha 43,9, con un rendimiento de siete toneladas (t) por hectárea de arroz cáscara húmedo, trascendió en el recorrido.

El jefe de Gobierno también visitó uno de los seis molinos con que cuenta la Empresa Agroindustrial, el cual, al decir de su director general, Ariel García, tiene capacidad para procesar 70 t diarias de arroz consumo.

Como parte de su visita al territorio, el Primer Ministro sostuvo un encuentro con el Consejo de la Administración Municipal de Los Palacios, con el propósito de evaluar la implementación del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

Marrero Cruz convocó a un análisis de las potencialidades del municipio para ser superavitario e insistió en la necesaria actualización de la estrategia de desarrollo a partir de las principales problemáticas, con énfasis en los desafíos que impone la dinámica demográfica.  HHC: negritas nuestras.

Comentario HHC: Lo resaltado en negritas, es lo que debió prevalecer siempre,  en todos los productos que podemos producir en Cuba, es de seguridad nacional. No se dice cuál es plazo para lograrlo, sino es una linea de deseo no alcanzable o interminable de cumplir, máxime cuando entre 2021 -2024 a la Agricultura se le dedicó el 2.81 % de las inversiones ejecutadas en el país. ¿ Cómo obtener mas producción  en la agricultura en sentido general?.

Datos curiosos, entre el 2018  al 2023, hemos importado, según la ONEI, 3.3 millones de TON de arroz  y hemos invertido en ello,  1 715.1 millones de USD, unas 478 000 TON de arroz como promedio por año. ¿ Si hubieramos invertido parte de esos dólares en el país para producir arroz, qué resultados obtendriamos?.

Dice una IA lo siguiente: " Cuba necesita aproximadamente entre 500,000 y 600,000 toneladas métricas de arroz al año para abastecer a su población de diez millones de habitantes". Les tengo una noticia, hace unos 21 años, según la ONEI,  en el 2003 , se obtuvo una producción nacional de arroz de 715 800 TON y es el récord. Por otra parte, entre 1985 - 2022, en 15 ocasiones se ha sobrepasado la cifra de 500 000 TON de producción nacional, esto quiere decir que lo que se plantea no es nada extraordinario, la pregunta es ¿ por qué se perdió LA CAPACIDAD PRODUCTIVA? ¿ Y qué no se hizo para corregirlo?.

En el 2020 se produjeron  266 596 TON, 2021  225 786 TON, 2022  143 812 TON y 2023 58 766 TON. 

¿ Cuándo nos olvidamos que los frijoles son mas importantes que los cañones? 

Autonomía municipal, otro desafío para Cuba

El título VII de la Constitución aprobada en 2019, en su artículo 168, define al municipio como “la unidad político-administrativa primaria y fundamental de la organización nacional”.


El propósito es convertir cada municipio en la base del desarrollo autosostenido.





Foto: Archivo IPS

La Habana, 21 abr.-El gobierno cubano promueve, hasta ahora con modestos avances, la descentralización de los municipios del país, prevista en la Constitución, y reclamada por los habitantes de estas regiones.

Según la óptica oficial, esta política debe conducir a la creación de un sistema empresarial del territorio y el estado para reactivar producciones locales que garanticen el desarrollo económico y social de sus habitantes.

En medio de la actual crisis económica, luego de la pandemia de covid, el embargo económico de Estados Unidos y fallidas políticas internas, el objetivo es convertir cada municipio en la base del desarrollo autosostenido.
Mayores desigualdades

En el centro del problema están las desigualdades persistentes entre las condiciones de vida en la ciudad y el campo, cuya población se ha reducido a cerca de la mitad desde la década de 1980.

La migración interna, sobre todo de jóvenes campesinos, ya no solo es hacia las capitales provinciales o La Habana. Estados Unidos, España, Canadá o México están en la mira de quienes escapan de las duras faenas agrícolas y bajos salarios.

El retroceso de la economía castiga con más fuerza a los habitantes de los municipios, con largos apagones por la crisis energética, escasez de alimentos, medicinas, transporte, inflación galopante y una dolarización creciente e indetenible.

Las insuficiencias entre las funciones del gobierno local y la posibilidad de construir alianzas entre los sectores económicos y las formas de propiedad y gestión en el espacio territorial y más allá golpean duramente la autonomía municipal.

Visitas gubernamentales

Para comprobar cómo marcha el programa de descentralización, aprobado en julio de 2020, funcionarios cubanos realizan visitas periódicas a los municipios, donde el desarrollo económico sigue rezagado con relación a los centros urbanos.

Con este propósito, el vicepresidente Salvador Valdés se reunió con autoridades del municipio de Los Palacios, provincia occidental de Pinar del Río, primero del país en asumir un sistema empresarial estatal territorial.

Valdés se interesó por el funcionamiento de siete empresas de subordinación municipal, unas de nueva creación y otras surgidas tras descentralizar funciones administrativas a diferentes niveles.

A principios de abril, en un recorrido por esa provincia, Valdés indicó que cada territorio debe tener su propia cartera de proyectos, enfocados en cuestiones estratégicas, como la producción de alimentos.

En Pinar del Río se ejecutan tres proyectos de colaboración y cooperación de carácter territorial y 15 nacionales. Abarcan desde la construcción de minindustrias para aprovechar las producciones agrícolas, hasta la protección de los ecosistemas costeros.

Opinan Especialistas

Durante un debate de la revista Temas, la Dra. Ada Guzón, directora del Centro de Desarrollo Local y Comunitario, afirmó que para funcionar adecuadamente, los municipios necesitan un nivel de autonomía que les permita romper su dependencia de las instancias superiores.

Según la experta, hoy estas instancias locales “son más ejecutores de políticas definidas por otros (el gobierno central), que actores de su propio desarrollo”.

Entre las facultades transferidas a los municipios isleños figura la autorización para aprobar nuevos actores económicos no estatales (privados), aprobada en 16 “municipios pilotos”.

Autoridades del Ministerio de Economía y Planificación (MEP) han aclarado que la aprobación de mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas privadas) y Cooperativas no Agropecuarias es coherente con otras facultades que hoy tienen los municipios.

Citan al respecto la aprobación de los Trabajadores por Cuenta Propia, los Proyectos de Desarrollo Local y cooperativas agropecuarias.

Explican que a medida que aumenten las empresas de un territorio, debe existir mayor oferta de bienes y servicios para la población, a lo que se añade que sus tributos son parte de los ingresos del municipio.
Sustentos legales

El artículo 168 de la Constitución, vigente desde abril de 2019, regula la importancia y autonomía del municipio, conceptualizado como la sociedad local y “unidad política-administrativa primaria y fundamental de la organización nacional”.

El fortalecimiento y desarrollo de los municipios también está contenido en uno de los “Lineamientos” (programa de reformas aprobado en 2011 y actualizados en 2016), y el Plan de Desarrollo hasta 2030.

Cuba está integrada por 168 municipios distribuidos en 15 provincias y el Municipio Especial de la Isla de la Juventud, la segunda mayor isla de este país insular caribeño de 9.7 millones de habitantes. (2025)

miércoles, 23 de abril de 2025

Bancarización en el campo cubano: Entre la urgencia digital y la tradición del efectivo (+ Video) . Transcripción

Por: Oscar Figueredo Reinaldo

 




El sector agropecuario en el país abarca un universo de más de 434 000 productores, casi 5 000 cooperativas agropecuarias y casi 400 empresas. Foto: José Luis Camellón/ Escambray.

Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 13 de abril de 2025

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Hola, muy buenas noches. Es un placer volverle a saludar. Cuadrando la Caja, su espacio para debatir y reflexionar sobre la economía cubana.

En otras ocasiones hemos traído a este espacio el tema de la bancarización, un asunto muy necesario pero siempre polémico. Pero, ¿qué pasa en las zonas del campo? ¿Cómo se relaciona esto con la agricultura? De este y otros temas estaremos conversando hoy en nuestro espacio. Mi nombre es Oscar Figueredo y enseguida regresamos.

Y para comentar sobre este tema tan necesario, como decíamos, tengo a tres invitados que por primera vez están en nuestro programa. Le doy las buenas noches a Nadia Gutiérrez García, subdirectora de Banca Agropecuaria de BANDEC. Muy buenas noches y bienvenida.

Nadia Gutiérrez García: Buenas noches.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: También tengo el placer de que nos acompañe por primera vez Alexis Rodríguez Pérez, quien es el director general de Economía y Desarrollo del MINAGRI. Buenas noches.

Alexis Rodríguez Pérez: Buenas noches. Saludos a los televidentes.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Y también nos acompaña por primera vez en Cuadrando la Caja Osmani Guerra Vega, funcionario de la Dirección Nacional de la ANAP. Buenas noches.

Osmani Guerra Vega: Buenas noches. Un saludo para toda la teleaudiencia.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Una vez presentado nuestro panel y ya conociendo el tema de esta noche, vamos a escuchar este reportaje que nos pone en contexto sobre ese tema, y enseguida comenzamos el debate.

Reportaje

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Agradecer a Manolo Rodríguez por este amplio reportaje, al cual le hizo una versión para nuestro espacio. En este material creo que se han dicho casi todos los problemas que, de una u otra manera, nos han traído hasta aquí para hablar sobre el tema de la bancarización en el campo.

Nadia, muchas veces hemos tratado el problema de la bancarización —rectifico: el tema de la bancarización; no me gusta decirle “problema” porque, al contrario, nos debería facilitar muchas cosas—. Sobre la bancarización, siempre hay especificidades en el caso del campo y la agricultura. Comente un poco a los televidentes: ¿cómo se inició ese proceso? ¿Es diferente bancarizar en el campo que en la ciudad?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Realmente es diferente. Son contextos distintos. La bancarización lleva cambio de mentalidad; hay que tomar en cuenta el entorno en que se realiza.

En el sector agropecuario, se incluyó en este proceso en 2023 con la Resolución 111. Es un sector con el que hemos trabajado paulatinamente, porque debemos reconocer que representa mucho en la economía de nuestro país. No podemos imponernos directamente en un sector que ya tiene trayectoria en su trabajo, pero sí queremos incluir en él la posibilidad de efectuar pagos mediante plataformas como Transfermóvil y Enzona, que brindan beneficios significativos.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: O sea, estamos hablando de un sector históricamente acostumbrado al efectivo. Cuando se habla de bancarización, sabemos que el propósito es digitalizar estos procesos. ¿No es así?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Primero, aclarar que la bancarización no elimina el 100% del efectivo. Introduce pagos digitales a través de las plataformas mencionadas. No significa que el efectivo desaparezca, pero reconocemos que su demanda ha aumentado. Por eso, se requieren medidas que permitan al sector agropecuario acceder a los ingresos de sus actividades.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Y, a partir de esas condiciones que se mencionaban —como la baja conectividad o la lejanía de sucursales bancarias—, ¿se ha trabajado con el sector campesino para incorporarlo? La dirección del país ha establecido que el campo requiere un enfoque diferenciado. ¿Es así?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Es así, Oscarito, como explicaba la compañera. Pero, debemos entender que la implementación de esta medida en el sector agropecuario lleva gradualidad, porque estamos hablando de un universo de más de 434 000 productores, casi 5 000 cooperativas agropecuarias y casi 400 empresas; o sea, es bastante complejo. Además, es un sector numeroso y disperso.

Debemos aclarar que, aunque no con la magnitud actual, la agricultura ya tenía experiencia previa. Entre 2018 y 2020, experimentamos con pagos por tarjeta en 308 centros comerciales ubicados en zonas montañosas y llanas. O sea, el productor agropecuario ya tiene cierta adaptación a estos procesos.

Lic. Oscar Reinaldo Figueredo: Es decir, que no comenzamos de cero.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Exactamente. Entonces, el sector agropecuario es un sector bastante noble para la implementación de cualquier medida, pero, como le digo, lleva esa gradualidad. Nosotros hemos visto con muchos productores el proceso de la bancarización; los productores, en su mayoría, aceptan la bancarización. Lo que pasa es que el productor usa dinero en el pago de la fuerza de trabajo, en adquirir insumos, en sus necesidades personales y otros gastos, como son los impuestos. Por lo que tiene que estar creada la infraestructura en los lugares, la posibilidad de que él pueda usar el dinero para adquirir lo que acabo de decir. Y si en todos los lugares no están creados los mecanismos para que él pueda acceder —a través de los pagos en línea, al pago por tarjeta— a esas necesidades que tiene, se nos complejiza un poco más el problema.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo ve la ANAP este fenómeno, este proceso?

Osmani Guerra Vega: Es un proceso que, como bien explicaba el compañero Alexis, tiene que llevar una gradualidad que no en todos los municipios del país ha sido así. Hemos tenido algunos municipios que no han cumplido con la indicación y con la política del país sobre la bancarización. Es gradual donde estén creadas las condiciones, y hoy tenemos muchas zonas campesinas donde este productor desarrolla su actividad tanto laboral como de vida, y no están creadas esas condiciones, por lo que se le complejiza mucho el uso de la bancarización. Tenemos zonas de silencio que hoy ETECSA las está certificando, pero también tenemos que, en esa comunidad, aunque exista la conectividad y exista la cobertura, hoy no está creada la infraestructura para que el campesino pueda adquirir sus necesidades básicas, sus principales insumos tanto para la producción como para su vida diaria, y es necesario entonces un nivel de efectivo, porque en esa comunidad las formas de gestión que ejecutan esa venta no tienen esa posibilidad. Por lo que es un poco compleja la situación, y hay que ir de manera gradual, con un análisis particular de cada comunidad, de cada cooperativa, de cada campesino, y todo el que sí se puede bancarizar lo está efectuando. Hay muchos campesinos que hoy están bancarizados, pero nos falta mucho; tenemos que seguir preparando, informando a los campesinos, explicándoles de conjunto para que ellos cada día puedan adquirir más habilidades y puedan llegar a la implementación de la bancarización en todas las comunidades donde sea posible y donde estén creadas las condiciones.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Hay un elemento que reluce en estas intervenciones que hemos tenido en esta primera parte del programa, que es el tema de la infraestructura. A veces se habla de zonas de silencio, mala conectividad, pero vamos a conocer realmente qué está pasando. Veamos un reportaje sobre el proceso de la infraestructura y las condiciones que se están creando en ETECSA para viabilizar la bancarización, y seguimos en Cuadrando la Caja.

Reportaje

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: En el reportaje escuchábamos un poco sobre el tema de la infraestructura, que es uno de los elementos que siempre sale a relucir: si hay conectividad o no, y eso, creo, hasta modula la velocidad con que podamos hacer el proceso de bancarización en el campo. Pero siempre me gusta, cuando hablamos de bancarización, distinguir entre el tema de la tecnología y el elemento cultural. ¿Hasta qué punto estos dos elementos pueden estar interactuando ahora y que, evidentemente, restan velocidad al proceso de bancarización? ¿Creen ustedes que es realmente un cambio en el elemento cultural para que los campesinos puedan bancarizarse más rápido?

Lic. Osmani Guerra Vega: Nosotros consideramos que es un tema cultural. El sector cooperativo y campesino lleva más de 40 años utilizando el medio de pago en efectivo, y es un sector que, por su idiosincrasia y tradiciones, siempre ha mantenido el dinero en efectivo para poder hacer los diferentes pagos a la fuerza de trabajo, tener siempre reservado para una eventualidad que se presente —un pico de cosecha, alguna afectación climatológica—, siempre tener ese efectivo.

Hoy se nos complejiza más por lo que explicábamos anteriormente del tema de infraestructura; o sea, vienen aparejadas ambas cosas, que es lo que ha venido causando que hoy ese proceso en el campo no haya avanzado con la velocidad que todos quisieran y que el mayor porcentaje de los campesinos pudiera estar hoy bancarizado. Actualmente, la ANAP está trabajando en capacitar, en llegarles más a los campesinos, como explicábamos anteriormente, porque es un cambio que no se logra en un día: este tema cultural, de la tradición campesina, no se logra fácilmente. Por esas razones, hemos estado vinculándonos, llegando a los campesinos, a las cooperativas, explicando para contribuir a que el proceso avance.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, a ti los campesinos te preguntan cuál es la diferencia de un código QR, cómo identificar el pago en línea. ¿También les sucede a ustedes en el banco?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Sí, claro. Primeramente, debemos reconocer que todos los cambios son difíciles, y sabemos que para ellos este cambio realmente les ha costado trabajo porque no tienen las condiciones de conectividad, están lejos del banco, se les hace difícil trasladarse. Sabemos que el campesino prefiere estar en la finca y le cuesta trabajo ir al banco a involucrarse con todos estos temas. Pero, realmente, la bancarización es necesaria.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y ellos lo entienden así?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Les cuesta trabajo, pero lo van a entender así. Nosotros contamos con ese mismo campesino que año tras año ha apoyado a la Revolución en los disímiles procesos por los que hemos pasado, y este no va a ser diferente.

Creo que debemos seguir capacitándolos, seguir acercándonos, porque es importante explicarles los beneficios y no solamente quedarnos en las dificultades y en las limitaciones que trae la bancarización, y de esta manera nos va a ser más fácil a ambas partes poder entender la importancia de este tema.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo se está manejando ese proceso en la producción agrícola cuando se le dice al campesino que tiene que comenzar a implementar la bancarización, porque no es solamente la bancarización para los pagos sino también tiene que ver con el tema de la ONAT, etcétera, etcétera, no es verdad?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Queda claro que, en el escenario actual que tiene el país, con ciertas limitaciones que todos conocemos, este proceso —aunque se reconoce que es muy necesario— no deja de generar tensión en el sector agropecuario. Digo esto porque, como explicaba Osmani, ellos venían con una costumbre: operar en efectivo, etcétera. Y hoy, ante la falta de muchos recursos, de muchos insumos, se le suma también este tema del efectivo. ¿Por qué? Porque para acceder al efectivo tiene que hacer nuevas cosas que antes no tenía que hacer: calcular una demanda, presentarla al banco. Y sucede que a veces va al banco el día que tiene el turno para recibir el dinero, y puede que ese día no haya corriente.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: El efectivo, ese es uno de los temas que vamos a estar viendo en el segundo bloque del programa: cómo el campesino accede realmente al efectivo, qué pasa. ¿Por qué esa demanda a veces no coincide con lo que el campesino realmente necesita? Vamos a hacer una pequeña pausa, vayamos de nuevo a ETECSA para conocer sobre la importancia que tiene el proceso de bancarización, y seguimos acá en Cuadrando la Caja.

Reportaje

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Alexis se me adelantaba un poco a este segundo bloque del programa, porque es un problema que realmente está afectando hoy al sector campesino a la hora de hablar de bancarización. Y aunque la bancarización no es precisamente tener tanto efectivo, sino comenzar a utilizar estos canales electrónicos, todavía es un problema. ¿Qué pasa hoy con el tema del efectivo? ¿Cuánta es la demanda? En la preparación del programa me explicaban que existía, incluso, un mecanismo para que la CPA —o sea, la forma de gestión— se acercara al banco. Explíqueme un poco eso.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: A partir de las situaciones que se han creado con el efectivo —que debemos reconocer, como decía la compañera—, hoy no existe la posibilidad de satisfacer toda la demanda de efectivo que hay. Se han ido creando mecanismos para hacerle la vida más fácil al productor y a la cooperativa de acceder al efectivo, y se ha establecido que la cooperativa, en representación de su socio, presente una demanda al banco de ese efectivo; el banco la procesa, la acepta y entonces fija determinado día para que esa cooperativa adquiera el efectivo y lo pueda entregar a los productores que están en distintas fases de su cosecha. Porque hay que tener en cuenta que, en el caso de la agricultura, se trabaja con seres vivos —o sea, plantas y animales— que necesitan en determinado momento el recurso, ya sea fuerza de trabajo o insumos, y eso, por lo general, se necesita dinero para adquirirlo —principalmente la fuerza de trabajo, que es eventual y demanda efectivo—. O sea, son mecanismos que se han ido buscando, pero puede suceder también que, aunque esté aceptada la demanda, por distintas situaciones ajenas al banco o al productor, no pueda contarse con el efectivo a tiempo; y eso incide negativamente en la producción agropecuaria, principalmente en picos de cosecha. El productor, al no recibir el dinero por la vía establecida, a veces tiene que acceder a mecanismos no formales para asegurar la producción, lo que impacta tanto en su economía como en el abastecimiento al pueblo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: O sea, no estamos hablando de que el campesino esté en contra de la bancarización; al contrario, entiende la necesidad del proceso. Pero ante las dificultades en los territorios, no queda más alternativa que acceder al efectivo. ¿Por qué es tan complejo? ¿Cuánto efectivo se demanda en estos momentos de picos de cosecha? Ustedes mencionaban que “la cosecha no espera”: cuando hay que hacerlo, hay que tener el efectivo a mano.

Lic. Osmani Guerra Vega: Así mismo. Como bien explicaba Alexis, está el mecanismo creado con el banco: un análisis objetivo de la cooperativa sobre las necesidades reales de cada campesino —no porcentajes fijos como 50% o 30%—. La cooperativa presenta la solicitud con los argumentos de uso, y el banco, en un esfuerzo extraordinario, prioriza entregas en zonas como el Plan Turquino Manatí, donde 504 cooperativas en áreas montañosas requieren más efectivo para desarrollo productivo y vida diaria. Hoy, en ocho provincias, hay una demanda de 204 millones de pesos, un volumen alto para cubrir diferentes picos de cosecha.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, en el primer reportaje vimos que otras formas de gestión prestan dinero al campesino. ¿Es correcto?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Evidentemente, no. Si una mipyme tiene efectivo para prestar, ¿por qué no lo deposita en el banco? Violan la norma que exige ingresar diariamente los fondos obtenidos de su actividad. La comisión de municipalización debe fiscalizar esto con más rigor, porque la bancarización es una cadena: si un eslabón falla, el proceso se estanca. Las insatisfacciones no siempre son por falta de conectividad, sino por falta de responsabilidad de los involucrados.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Y cómo se acerca el banco al campesino? Por ejemplo, si está lejos de una sucursal…

Lic. Nadia Gutiérrez García: Hace mucho tiempo trabajamos con oficinas de trámite móviles. Estas se acercan al campesino, a la CCS o a la UBPC. Allí no se entrega efectivo, pero sí se gestionan aperturas de cuentas, configuración de Transfermóvil, solicitudes de crédito y resolución de dudas con personal bancario.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y en el caso, por ejemplo, de que estos mecanismos no funcionen, y de no tener efectivo, esto ha impactado hasta cierto punto en el tema de la producción, porque si no tienes el efectivo, hace falta cosechar lo que se produjo. ¿Y qué pasa entonces en ese momento? Se dice que incluso, en ocasiones, el campesino prefiere darle la producción a más bajo costo a la persona.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: En el intercambio que hacemos con los campesinos, ellos son muy francos y es lo mismo que usted explicaba. La contratación de productos agropecuarios se ha convertido en una ley y hoy los productores agropecuarios, en nuestra cooperativa, tienen el contrato definido: a quién tienen que entregarle las producciones. ¿Qué es lo que nos sucede a veces? Que ahí se pactan los precios, etcétera. A veces, el productor, como no puede adquirir el efectivo, como se explicaba aquí, por las vías formales, se ve obligado —incluso lo dicen— con parte de la producción que tenía contratada, por ejemplo, con Acopio, a vendérselo a otro comercializador mayorista de productos agropecuarios —que no quiere decir que sea ilegal, porque está reconocido el comercializador mayorista de productos agropecuarios en el Decreto 35 de la propia comercialización de productos agropecuarios—. Entonces, el campesino se ve obligado a vender el producto más barato. ¿Por qué? Porque se lo pagan al momento y en efectivo, y ahí adquieren el efectivo. Como resultado de ese pacto, es que no siempre que ese comercializador mayorista acopia más barato, tiene un reflejo después en el precio minorista de la población. Es algo penoso y está sucediendo: adquiere el producto más barato, pero opera en otro ambiente, en otro sistema, y al final la población no recibe el beneficio del precio. Pero son de las alternativas que ellos buscan para, de alguna forma, asegurar el efectivo para garantizar la fuerza de trabajo y otras cosas que necesitan para poder producir. Eso es una realidad.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Exactamente. Por ejemplo, hace unos años, el Ministerio de la Agricultura le aseguraba a ese campesino la mayoría de los insumos. ¿Y qué sucede hoy? Que, desgraciadamente, como en tantos otros escenarios en la sociedad, se buscan otras alternativas para adquirir las cosas que se necesitan, digamos combustible, etcétera. ¿Eso también puede estar influyendo en que muchas veces las personas prefieran, como el resto de la sociedad, adquirir las cosas en efectivo y no usar los canales electrónicos? ¿Lo han visto así ustedes?

Lic. Osmani Guerra Vega: En estos momentos, el objetivo fundamental del campesino es producir e incrementar los volúmenes productivos, y así se revierte en su economía, y buscan varias alternativas. Algunos campesinos hoy están adquiriendo los combustibles y los fertilizantes. En el caso del combustible, se le ha dado la posibilidad en la venta en divisa —el que ha podido—, y se ha estado reaprovisionando en este mercado. Y en el caso de los insumos agrícolas, los abonos, plaguicidas y demás, lo han podido adquirir en algunas Mipymes. Aunque no siempre puede ser mediante los canales de pago, en muchas ocasiones estas Mipymes no le han aceptado, o le aceptan un 50% de los diferentes canales de pago y otro porciento en efectivo.

Tenemos campesinos que han asistido a los intercambios que hemos tenido y plantean que han ido a una Mipyme a adquirir un producto y han tenido que retornar sin ese producto, porque no han podido llevar el porciento de dinero en efectivo que esta Mipyme le está exigiendo a la hora de la venta de la producción.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y estamos hablando que eso es una violación, porque la bancarización lo que da es la oportunidad de utilizar todos los canales de pago, sea tanto en efectivo como de manera digital. Pero usted tiene el derecho de hacerlo. ¿No es verdad, Nadia?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Efectivamente. La bancarización trata de eso, precisamente: poder darle la posibilidad a la población de acceder a los servicios que se prestan a través de los canales de pago. Esa ley es para todos los actores económicos. Realmente, hoy hay actores económicos que aún violan el derecho que tiene la población, o el sector agropecuario, u otro cliente que se presenta a su negocio, de poder acceder a estos pagos en línea. Y entonces, en ese punto, retornamos al comienzo. Si todos cumpliéramos lo que está establecido en la ley, hoy no tuviésemos ninguna dificultad para poder dar por concluido el proceso de bancarización en nuestro país. Porque si ese campesino llegara a la Mipyme que menciona y pudiera acceder al 100% de sus productos a través de los canales de pago, para nada fuera una inconformidad entonces poder efectuar su pago a través de Transfermóvil, porque lo que él quiere, su necesidad de adquirir el producto, lo va a poder comprar. Entonces, ya no estamos hablando del campesino que quiere efectuar un pago de un servicio en la loma y que no tiene conectividad. Ya ese campesino se trasladó, ya cambió de lugar, ya sí tiene la conectividad necesaria, quiere acceder al servicio, pero es ese negocio, esa persona natural o ese TCP, o esa Mipyme, que le está negando el derecho que tiene a acceder, a efectuar sus pagos a través de las plataformas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Y cuando hablamos de la forma productiva, estamos hablando también de ese campesino, ese jornalero, que muchas veces hay que hacerle el pago día tras día y que él mismo dice que «no quiere». Y se han dado casos, lo hemos leído en la prensa, de personas que dicen: “yo no quiero ir al banco porque estoy dos días, tres días en una cola y pierdo la producción”. Eso también es una cosa que está sucediendo.

Lic. Osmani Guerra Vega: Todos conocemos la situación en la que hoy se desarrollan los municipios. Hoy tenemos campesino y cooperativista —que son dos términos diferentes—; cooperativista que está en una CPA, que tiene que dejar de trabajar dos, tres jornadas para poder ir y sacar el efectivo en el banco. En estos momentos, el tema que nos impacta es el de los medios, los soportes, la tecnología que tienen en mano algunos campesinos y algunos cooperativistas. Tenemos campesinos que tienen la tecnología, tienen el teléfono, pero, como explicábamos anteriormente, por un tema cultural no lo aplican o no están bancarizados, no utilizan los diferentes canales de pago. No obstante, tenemos un número importante de campesinos y cooperativistas que, la tecnología que tienen para utilizar los canales de pago —dígase Transfermóvil o Enzona— no se lo permite, y tienen que ir al banco obligatoriamente y sacar el efectivo.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Exactamente. Es una realidad que se vive, son problemas que todavía persisten, que no dejan avanzar y que no necesariamente tiene que ser la infraestructura el inconveniente, sino que también tienen que ver con ese cambio y con las violaciones que estamos viviendo en el país y que también se vive en esta zona. Vamos a conocer la opinión del cuarto panelista del programa El Gurú de Jatibónico y enseguida regresamos.

El Gurú de Jatibónico

Cuando le resulta esquivo

el efectivo al guajiro,

es como pegarle un tiro

al corazón del cultivo.

El cobrar en efectivo

es casi una tradición

en trabajos de ocasión,

más en quien va a trabajar

sin tener un celular

y sin bancarización.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nos quedamos ahora en un tema bastante caliente y que siempre se reitera cada vez que hablamos de bancarización. Decíamos: el problema es el celular, el problema puede ser la conectividad. Sin embargo, también estamos viendo que aquí hay violaciones latentes y que hacen que ese propio campesino asuma actitudes que no se corresponden con la bancarización. Siempre digo que el proceso de bancarización es lineal, o sea, usted no puede pretender bancarizar la producción si, por ejemplo, la comercialización no está bancarizada. En las ferias agropecuarias, muy pocas veces uno paga por código QR, por transferencia. ¿Cómo se ven estos problemas de violaciones? ¿Cómo se controla? ¿Cómo funcionan realmente esos grupos municipales? ¿Y qué papel tiene la ANAP a la hora de ver estas dificultades?

Lic. Osmani Guerra Vega: Estos grupos municipales, donde se ha logrado que funcionen, como bien explicaba Nadia, es multifactorial. No es solo del banco, no es solo de la ONAT, sino que intervienen todos los factores del municipio. En la vinculación que hemos tenido cuando se han visitado municipios, provincias donde estos grupos funcionan bien, los problemas que se han presentado en la implementación de la bancarización han sido menos. Sin embargo, en los grupos donde no funcionan hemos tenido y hemos podido comprobar que existen las mayores dificultades. Por eso es importante la integración, que todos los factores que tienen que ver y que inciden y tienen vínculo con la bancarización en los municipios interactúen entre sí, y a su vez, como Nadia hacía referencia anteriormente, es muy importante la capacitación, es muy importante el vínculo con la base, con ese campesino, y llegarle con toda la información, con todos los elementos para así evitar malos entendidos, que haya un concepto, alguna información errónea y se le haga quizás un poco de rechazo o se dificulte la implementación de esta bancarización en los municipios. Hemos tenido la posibilidad de visitar provincias y municipios donde se ha dicho que tienen el 100 % del dinero en tarjeta, sin posibilidad de un nivel de efectivo. Por ejemplo, en la provincia de Camagüey, el 100 % del dinero de las ventas de los campesinos es mediante transferencia, mediante tarjeta, y como Alexis decía al inicio, hoy tenemos más de 400 000 campesinos vinculados a las diferentes formas productivas, y cuando a este campesino se le pone ese volumen de dinero en tarjeta, la cooperativa no puede actuar ni puede hacerle ninguna gestión porque es la cuenta bancaria fiscal del campesino. Imagínese un municipio con 5 000, 3 000, 2 000 campesinos, que se le ponga el dinero en la tarjeta y que necesite ese efectivo para las labores mínimas en la finca y en su vida diaria. Serían 2 000 campesinos repartidos entre los 24 días del mes solicitando dinero en efectivo o haciendo una cola en el banco para poder crear un efectivo o en un cajero automático.

Nosotros hemos tratado de transmitir el concepto de bancarización porque en muchos lugares la primera respuesta que nos dan los campesinos es que no hay cajeros y es muy difícil. El primer concepto de la bancarización es que se utilicen los canales de pago electrónico. Si este campesino no tiene la posibilidad de ese canal electrónico, si no tiene la tecnología, si no tiene la conectividad, va a tener que ir al banco a sacar ese efectivo. Entonces, es un nivel alto de campesinos haciendo una cola, más el resto de la población que tiene también necesidad de sacar su efectivo para poder cubrir sus necesidades básicas.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Alexis, su opinión sobre este tema.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: El grupo nacional de bancarización está apostando al trabajo de los grupos municipales de bancarización. Es ahí donde se decide. Existen muchos problemas objetivos que inciden en la bancarización, y aquí ya se explicaron: conectividad, la infraestructura eléctrica, que también afecta. Pero hay mucha indisciplina, nosotros lo hemos visto en las visitas que hemos hecho. En el proceso asambleario que se ha hecho con los productores, uno de los tres problemas fundamentales que están identificando es la bancarización, pero no es su inconformidad con el proceso de bancarización, es con las indisciplinas que están asociadas al proceso de bancarización. O sea, los mismos que ofertan los productos y servicios no aceptan los pagos, se ponen a improvisar a veces y decir “no, 50 es 70”, y eso no está escrito en ningún manual ni en ninguna norma.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Incluso pedirle una cantidad de dinero o un porciento extra por hacer la transferencia.

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Efectivamente. Cada operación, cuando aceptan efectivo, lleva una penalización. Yo digo: lleva una comisión, y esos elementos no existen. Entonces, el campesino, por las propias tensiones que tiene, a veces se ve obligado a ser parte de esa indisciplina, pero no es porque quiera, no es porque rechace la bancarización. La bancarización se ve como algo positivo, pero el problema está, Oscarito, en el escenario en que está funcionando la bancarización hoy, que tiene problemas objetivos, pero tiene muchos que son subjetivos. Y pienso que, más que buscar efectivo, lo que tenemos es que salir a crear las condiciones para que el proceso funcione en su totalidad donde sea posible, claro. Ya están identificadas las zonas de silencio y no hay ningún tipo de dificultad. Si usted puede acceder por la vía digital y adquirir los bienes, los recursos que necesita y su satisfacción personal, no hay ningún tipo de problema. Lo han identificado así incluso campesinos en lugares que son complejos, pero que existe la posibilidad de conectividad, lo implementan. En la actualidad, para los productores, los campesinos, es un riesgo tener dinero en efectivo en las cantidades que ellos lo tienen en una vivienda, en un almacén. Además, la bancarización, una de las cosas que contribuye también es a eliminar el impago a productores, que tanto daño hace. Ellos lo reconocen porque el pago es en el momento. Cuando se paga por forma bancarizada es porque la cuenta que paga tiene respaldo. No tiene que esperar a llegar con un cheque al banco para que le digan que no hay fondo. Cuando usted paga de forma bancarizada, usted tiene su dinero seguro. Lo que pasa es que el proceso tiene que seguir hasta el final. O sea, que una vez que el productor tiene su dinero en su tarjeta, pueda acceder tanto a la fuerza de trabajo como a los bienes y los servicios que necesita para darle sostenibilidad a su proceso productivo. Esa es la realidad. Por lo tanto, pienso que esas son las cosas en las que nosotros también debemos insistir y exigir mucha disciplina en ese sentido.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: ¿Alguno de ustedes tiene estadística sobre lo que está sucediendo? Ahora, en este proceso de la ANAP, es uno de los temas que más ha salido, pero ¿hay alguna estadística real de la cantidad de personas que han presentado alguna queja realmente sobre este problema, o realmente no tienen ese número sobre la mesa, no lo conocen?

Lic. Alexis Rodríguez Pérez: Nosotros hemos tenido la posibilidad de intercambiar con los productores y campesinos, y han sido escenarios muy nobles, muy sinceros. A veces, esa demanda que tenemos por provincia, o sea, que los productores prácticamente en masa dicen que hay dificultades, pero repito: no con implementar la bancarización en sí, sino con que se cumpla todo el proceso. O sea, que ellos puedan utilizar la vía, pero existen muchas indisciplinas y hay muchas improvisaciones en las personas que tienen que cumplir con algo que está establecido, y es tener la vía electrónica, más de una vía electrónica para vender sus producciones y servicios.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Nadia, 30 segundos para ti. ¿Eres optimista sobre este proceso? ¿Crees que es posible en medio de las complejidades que estamos enfrentando en este escenario sobre el tema de la bancarización en el campo?

Lic. Nadia Gutiérrez García: Sí, por supuesto. Nosotros apostamos por el sector agropecuario, siempre lo hemos hecho. Y decirles que, como siempre, los vamos a acompañar, vamos a estar con ellos en este camino. Vamos a lograr la meta de bancarizar al sector agropecuario; no va a ser diferente con ellos. Realmente hay que crear muchas condiciones, nos queda mucho por aprender. Nunca hemos dicho que va a ser fácil, pero sí que lo vamos a lograr.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Osmani.

Lic. Osmani Guerra Vega: Solo transmitir que se va a trabajar para lograr bancarizar a todo el que se pueda bancarizar, y seguir trabajando para, donde hoy no estén las condiciones creadas, como bien se explicaba en los diferentes reportajes, crear las condiciones para que el campesino tenga estos mecanismos de pago electrónico como una opción más para poder acceder a los diferentes insumos y necesidades básicas que tenga, para así facilitar e incrementar los volúmenes productivos con destino a la población.

Lic. Oscar Figueredo Reinaldo: Muchísimas gracias a mis tres invitados en la noche de hoy, a usted por acompañarnos a hablar un poco sobre el tema de la bancarización. Como siempre, es un tema polémico, complejo, y más aún en las condiciones en que se está desarrollando en el campo. Pero, como han reconocido —y seguramente usted notó—, es un proceso necesario, aunque con sus complejidades, por supuesto, atendiendo a los lugares en los que estamos trabajando. Hay que buscar las alternativas, no nos podemos cansar y hay que seguir avanzando en un proceso que el país ha definido que debe ser por etapas, pero que también es necesario para avanzar en el tema económico.

Como siempre les digo, acompáñenos cada domingo a las 7 de la noche por el Canal Caribe para hacer juntos un cuadre diferente.

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