Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 11 de octubre de 2026

Tope o no tope de precios: el debate que renace todos los días

 Por: Rafael Montejo

 






Caricatura: Martirena.

La paradoja cubana: se pide eliminar los topes, pero las provincias los retoman

Mientras en el eje temático número 13 de las Transformaciones Económicas y Sociales, aprobadas por la Asamblea Nacional, titulado: “Transformaciones en la política de precios” (con solo dos propuestas), se puede leer: “descentralizar la facultad de aprobación de precios y tarifas a las empresas y a las administraciones territoriales y locales. Se eliminan los topes de precios de manera general”; en las provincias —los gobiernos provinciales— parecieron no enterarse y los retomaron ante el alza imprevista y desmedida de los precios del aceite.

Del dicho al hecho media la vieja disputa entre controlar o liberar precios, topar o no topar. Spoiler: los topes de precios pueden ganar tiempo en una crisis, pero rara vez ganan la guerra.

Cuba 2026: el caso más reciente y el que más nos importa

En julio, la Asamblea Nacional aprobó 176 Transformaciones económicas y sociales con la directriz explícita de "no determinar precios por métodos administrativos y no topar precios". Desde su puesto de emprendedora, Gina piensa "Los topes en realidad no funcionan. Si al comerciante no le conviene, no vende. Pero si quitan el tope y ellos ponen el precio, ¿no sube más?"

Su intuición se confirmó en semanas. En agosto, Villa Clara, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo restablecieron topes. En Villa Clara, el huevo a 110 pesos la unidad, el aceite a 2500 pesos el litro, la leche en polvo a 3120 pesos el kilogramo. Matanzas cubrió aceite, pollo, huevo, arroz, granos, leche en polvo, azúcar y embutidos. Pinar del Río habló directamente de "precios máximos": aceite a 2150 pesos.

Quizás por eso se escuchan los gorjeos de un recién nacido, los Mercados de Barrio, que mezclan topes que no son topes pero lo son indirectamente. Otros afirman: "Sin abastecimiento suficiente, la liberalización de precios tampoco resuelve, y sin productos y una tasa cambiaria tan volátil y al alza, los Mercados de Barrio pueden morir al nacer". ¿Y los ingresos de la población? Bien, gracias.

La academia lo aborrece: el debate teórico

El argumento contrario a los topes es directo: si el gobierno fija un precio por debajo del equilibrio, los productores pierden incentivo para ofrecer más, los consumidores compran de más, y la brecha se cubre con escasez, colas o mercado negro. El precio deja de avisar dónde falta mercancía.

Algunos economistas en Cuba lo resumen desde una óptica marxista: los topes no deben ser política permanente ni general, pero en una crisis aguda "pueden ser medidas temporales y focalizadas". Su eficacia depende de tres condiciones: que el precio no quede por debajo del costo de producción con ganancia razonable, que venga acompañado de mecanismos para aumentar la oferta, y que sea transitorio. Cuando falla alguna, "el efecto boomerang supera los beneficios": el producto desaparece del mercado formal, la inflación reprimida estalla y se pierde el incentivo a producir.

En la senda opuesta, la defensa clásica apunta a la distribución. Cuando un monopolio o un oligopolio abusa de su posición, el tope "protege al consumidor de la explotación monopólica", una medida que algunos califican sin ambages de "justa". En crisis externas —bloqueo, desastres naturales—, el límite impide que la escasez sea explotada por especuladores.

Los más ven el tope de precios como una mala palabra vergonzosa a la que en su recurrencia se desafía la lógica más elemental. Las personas, economistas o no, tienden a agradecer cuando alguien o algo les alarga el bolsillo.

Galbraith en Washington: cuando Estados Unidos topó precios

Cuando el economista canadiense John Kenneth Galbraith llegó a Washington una mañana de domingo para hacerse cargo de la División de Precios de la Oficina de Administración de Precios (OPA), Estados Unidos aún no había entrado formalmente en la Segunda Guerra Mundial, pero el gasto en defensa ya estaba inflando los precios. Su tarea era titánica: dividir toda la industria estadounidense en sectores manejables —metales no ferrosos, combustibles, acero, textiles, cuero y confección— y ponerles un techo a los precios.

"Sentado solo en el edificio Bryan un domingo, revisé la división del trabajo de la oficina de las clasificaciones industriales del censo", recordaría después. "Parecía casi demasiado fácil."

Fue un camino cuesta arriba. La oficina llegó a contratar a 15 000 personas. La burocracia creció hasta extremos absurdos. Un curioso grupo se dedicaba a la recuperación de caucho de suelas y tacones, y en un momento se movilizó a carteros de Washington para medir el desgaste de las suelas y evaluar la calidad del calzado. Parecía demasiado soviético.

Cuando los japoneses aparecieron en Pearl Harbor, Galbraith envió un telegrama al mercado de Chicago antes de que abriera la oficina, limitando las alzas diarias de trigo, soja, manteca y huevos. También llamó a las grandes empresas para fijar topes a decenas de productos. Según sus propias memorias, el Congreso, que es como la junta de gobierno o de accionistas del gran capital, "aulló".

La lógica a favor era simple: en una guerra, el sistema de precios deja de asignar recursos y pasa a determinar "quién puede pagar más". El control era la única forma de repartir con cierta justicia. La crítica también era simple: los topes generan escasez y el racionamiento apenas la disimula.

También del lado de acá se nos hace, y estamos en guerra con estos mismos vecinos norteños; no tenemos una oficina de control de precios, aunque sí un ministerio que lo tiene en su nombre y una Oficina Nacional de Estadísticas e Información que calcula el Índice de Precios al Consumidor y que sirve de observatorio. Amén de la población, que sigue la espiral de precios minuto a minuto con menos rigor metodológico pero no menos sentido práctico.

Nixon y Burns: el mayor ensayo de control de precios en tiempos de paz

Luego de cerrada la Oficina de Control de Precios por el propio Galbraith y muchas críticas de Milton Friedman y los Chicago Boys en Chile, golpe de Estado por medio, Nixon pareció no darse por enterado —bueno, de eso y otras cosas— e inició el mayor ensayo de control de precios en tiempos de paz en Estados Unidos.

El 15 de agosto de 1971, Nixon anunció un congelamiento salarial y de precios por 90 días. La Fase I funcionó: los precios al consumidor subieron apenas 0,5 %. La Fase II limitó los salarios al 5,5 % anual y la inflación de 1972 cayó al 3,5 %. Después llegó la Fase III, con controles "voluntarios", y el techo se derrumbó: en 1973 los precios mayoristas industriales crecían a un ritmo anualizado cercano al 16 %. Nixon volvió a congelar por 60 días, ya sin efecto.

El entonces presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, admitió ante el Congreso en 1974 que "los controles directos contribuyen poco a contener la inflación" y que, en un entorno complejo, "los controles amplios y rígidos de salarios y precios probablemente hacen más daño que bien".

No olvidar que entonces, igual que hoy, los precios del petróleo se dispararon, la OPEP hizo lo suyo en aquel momento, el oro de Bretton Woods dejó de ser un referente para el dólar, y la guerra, en aquel entonces contra Vietnam, hoy se libra contra Irán, agregaban una carga adicional. Es cierto que el contexto general geopolítico es otro, pero hay invariantes.

Los topes que no se llaman topes

Ser y no ser al mismo tiempo es una cualidad que Hamlet envidiaría. No todos los controles de precios se anuncian como tales. Buena parte operan disfrazados de política cambiaria, arancelaria, intereses bancarios, impuestos, reservas de recursos, fondos de contingencia, regulaciones o en combinación. Son formas indirectas de regulación y de "topes". Algunos no los reconocen; para ellos solo existen los topes administrativos directos y son a los que les tienen ojeriza casi como un reflejo condicionado. En su opinión, los otros, los topes indirectos, son parte de las políticas y herramientas cambiarias, monetarias, tributarias, etc.

En materia de precios no es posible ignorar, desde la academia, el gobierno, las empresas, las familias y los organismos internacionales, un tema transversal a toda la economía y que se encuentra en el centro de muchas teorías y prácticas económicas desde tiempos tan lejanos como el código de Hammurabi o el intento de Diocleciano de regular el precio del trigo ante una falla en los cargamentos provenientes de Egipto.

Políticas de precios más, políticas de precios menos, siempre toman partido entre dos extremos con matices: o se va a un riguroso control de precios de corte centralizado y administrativo, o se deja, en el mejor estilo laissez faire, que el mercado regule de manera "natural" los precios.

Cuando se apuesta por la regulación indirecta de precios se está dejando una ventana al mercado y a la autonomía de los agentes económicos. El ancla cambiaria es un ejemplo. Cuando un banco central compra o vende divisas para sostener un piso cambiario, está fijando implícitamente el precio del dólar y de la moneda local. El efecto es idéntico al de un salario mínimo: se sostiene un precio por encima del equilibrio, solo que aquí el comprador (el banco central) tiene capacidad de absorber todo el excedente. Y los empresarios se orientan por esa señal, que no es solo una intervención estatal regulatoria sino también una señal al y del mercado.

Las ya muy agotadas reservas de hidrocarburos en inmensas cuevas de sal en EE. UU. están al límite y, con todo y eso, los precios del diésel en California rondan los 10 dólares el galón, más de 3 dólares el litro. Y vuelven a liberarse otros 40 millones de barriles de petróleo para contener unos precios que están encabritados. Utilizar fondos de reserva es también muy común para sostener una banda de precios.

Los aranceles trumpianos también inciden en los precios, generalmente al alza, para estimular la producción nacional y, por esa vía, con el incremento productivo, entonces tener un efecto positivo en los precios. Otra cosa es que funcione mecánica y linealmente.

La Reserva Federal de los EE. UU., sin complejos de doble personalidad, topa el precio del dinero en EE. UU. La tasa de interés que fija la Reserva Federal es la más poderosa señal de la economía norteamericana, que como un efecto dominó fija otros muchos precios. Alguien puede decir: sí, pero esa decisión se orienta por las señales del mercado, y es correcto, pero una vez topado el precio del dinero funciona en cadena. Y el objetivo declarado es mantener la inflación en determinados límites, y la inflación es el efecto del aumento desmedido y sin control de los precios.

Los subsidios y exenciones arancelarias son otra vía. En junio de 2026, Cuba eliminó los aranceles de importación para pollo, leche en polvo, salchichas, pastas y aceite, al mismo tiempo que derogaba los topes de precios que pesaban sobre esos productos desde 2024. Un tope que había funcionado por dos años con efectos variables: muy eficaces al inicio y fueron perdiendo fuelle en la medida en que el tiempo no fue suficiente para incrementar las producciones.

Se intentaba, y en parte se logró, que el tope de precios estuviera acompañado de otras medidas. Entre ellas, las de fomento de la producción en el tiempo que se ganaba por el tope, pero no se logró combinar políticas. Los topes nunca funcionan más allá de seis meses, a lo sumo un año. Pueden durar más tiempo, pero deben ajustarse y combinarse con otras variables y medidas. En ese tiempo deben revisarse y ajustarse hasta lograr aumentos significativos y estables de la producción.

Ya en 2026 se cambió la estrategia. No fue una liberación pura: el costo de importación bajó por decreto, sustituyendo el control administrativo del precio final por un control administrativo del costo de entrada.

Los marcos regulatorios por fórmula cumplen la misma función. Varios países aplican "sistemas de tope de precios" combinando políticas cambiarias, arancelarias e impositivas, en el entendido de que deben mantener la inflación "amarrada" cortica, pero no tanto como los japoneses, e ir a la deflación. La productividad con una propensión excesiva al ahorro hace que las mercancías no se realicen y volvemos al mismo punto, pero en la calle opuesta.

Valor, costos y mercado: las bases teóricas del precio

Si el acento en la determinación de precios parte de la teoría del valor trabajo marxista, entonces estos reflejan las condiciones medias de producción de los bienes y servicios. Y en última instancia depende de los volúmenes de producción, aunque mediados por otros muchos factores, desde la calidad a las tendencias y preferencias de los consumidores finales. En este sentido, el tema de la realización de la mercancía sigue siendo vital.

Si el punto de partida es el neoliberalismo stricto sensu, entonces nada que hablar: todo se resuelve de cara al mercado, apartando al Estado de toda regulación e intervención, eliminando regulaciones y que los más fuertes triunfen en una especie de darwinismo económico, aunque en la realidad las grandes empresas y capitales se “desayunan” al mercado todos los días, lo ignoran olímpicamente y suelen saltarse las más elementales reglas de la competencia y el mercado. El discurso neoliberal es perverso en el sentido de que proclaman lo que de entrada no van a cumplir.

La transformación 118 prescribe: "eliminar la obligatoriedad de utilizar el método de gastos en la formación de precios, dando paso a los métodos de referencia del mercado o por correlación, marcando su posición en la cadena de valor". En este acápite, los que se han dedicado por años a los sistemas de costos o la contabilidad de gestión y la contabilidad estratégica de costos, deben estar atónitos.

Se puede dar el mensaje equivocado o interpretarse que ya no es necesario determinar los costos de lo que producimos o de los servicios prestados. ¿Cuánto cuesta producir un medicamento o formar un estudiante universitario? Es absolutamente necesario determinar con la mayor exactitud los costos.

Otra cosa es si constituyen o no la base del precio. Mi opinión es que sí constituyen la base del precio, aunque no sea el precio definitivo, y entonces otros aspectos como la información del mercado o la correlación terminen conformando el precio definitivo. Los costos siempre son la medida real de la gestión productiva, tecnológica, humana y de dirección. Es la base, además, de la toma de decisiones empresariales junto a otras herramientas como las finanzas, la contabilidad, el marketing, recursos humanos, logística, organización de la producción, etc.

Por otra parte los métodos con información de mercado y por correlación necesitan que las relaciones de mercado funcionen de manera estable. El metodo de correlación no abandona el cálculo de los costos, por el contrario, es esencial porque sin ellos no se puede calcular la utilidad, las ganacias y la rentabildad general. La derminación de los precios por el método de gastos sigue siendo efectiva en la toma de decisiones empresariales.

El debate cubano: técnico, social y político

El debate se da en todas partes. En la calle, en las redes digitales, en blogs y chats de economistas. "¿Un consejo provincial de gobierno operando como agencia de mercado, fijando precios de venta y márgenes comerciales? ¿Es lo que se quiere con las 176 transformaciones?" Otros prendieron velas e hicieron cruces en el suelo cuando los gobiernos locales reaccionaron al influjo del huidizo aceite.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en el balance anual del Ministerio de Finanzas y Precios que "el descontento popular por los abusos y la especulación en los precios minoristas" no se ha revertido, y reiteró que "la solución está en producir más bienes y servicios". La directora provincial de Finanzas y Precios de Sancti Spíritus lo dijo sin rodeos: "Por muchas multas que pongamos, la multa no baja el precio". La salida, dijo, es "el abastecimiento, la producción, el mejoramiento de la economía".

El debate cubano no es solo técnico, es sobre todo social y político. Para el gobierno, en un contexto de más de seis décadas de economía planificada, bloqueo y sanciones estadounidenses, liberar precios sin red de contención expondría a los más vulnerables. Díaz-Canel lo planteó en junio: "Los logros sociales son inviolables", la educación y la salud seguirán gratuitas, y el Estado compensará por "planificación y redistribución". No es deseable que "unos avancen y otros queden atrás".

Para los críticos, ha faltado acabado al diseño. El sentido de la urgencia ha puesto el pie en el acelerador. No olvidar que venimos de un ordenamiento monetario con sentido de integración de precios, salarios, devaluación de la moneda, ajuste cambiario e impositivo que se pensó durante largos años y tenía una concepción estudiada y en gran medida cuantificada, y con amplio respaldo normativo y expectativas consensuadas.

Ahora, en 2026, en los últimos tres meses, de las 176 transformaciones en curso ya suman 160 con grados de implementación y 196 normas les dan blindaje jurídico. Se habla de un proceso de debate popular que busca legitimar políticamente lo que ya está en curso. Quizás bajo principios muy antiguos de que "vista hace fe" y de que "obras son amores", y el muy fidelista de que "no les vamos a decir cree, les vamos a decir lee", y esa lectura es también la lectura de la realidad.

La realidad desafiante y el control de precios más efectivo

Esa realidad es desafiante: el dólar se dispara en el mercado informal y en el segmento 3 del Banco Central, los apagones de 20 horas son rutina y los precios superan cualquier lógica económica. En ese contexto, los topes administrativos serían ciertamente simbólicos. Hay que seguir insistiendo en las herramientas indirectas y en los incentivos a la producción. También hay que mantener la mirada en los oligopolios, la colusión de precios, la especulación rampante, ajustarse a la ley y las normas. Potenciar la construcción colectiva de consensos en toda la cadena productiva para lograr verdadera concertación de precios e incorporar definitivamente a los consumidores finales.

Topar o no topar sigue siendo una decisión importante en el camino de la toma de decisiones gubernamentales y empresariales. La regulación, el control de precios por vías directas, topar; e indirectas con el conjunto de herramientas a mano sigue formando parte del carcaj.

El asunto continúa siendo entonces: cuándo, en qué momento y en qué plazos y sectores y acompañado de qué otras medidas que aseguren efectividad y temporalidad. No es un supuesto. Ya hoy se hace. La electricidad, el agua, el gas manufacturado, el oxígeno medicinal, los salarios del sector empresarial y presupuestado, algunos medicamentos y algunos otros precios de amplio consumo popular, aun cuando su abastecimiento sigue teniendo muchas irregularidades, siguen topados. Y por supuesto educación y salud. Y nos es contradictorio: seguimos siendo una sociedad socialista.

Hoy el más efectivo control de precios es que las transformaciones en curso, como punta de lanza del programa de gobierno, tengan éxito, y hacia ese frente hay que enviar todos los recursos y prenderle velas.

La economía cubana: entre el bloqueo y la reforma — Las 176 transformaciones y la ruta de desarrollo 2025-2036 bajo la presión de EEUU



Por Humberto Herrera Carlés


Conclusión anticipada

Cuba atraviesa una reforma histórica en la dirección correcta pero ejecución rezagada. Las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas en junio de 2026 constituyen la reforma orientada al mercado más ambiciosa desde el "Período Especial" de los años 90, con avances sustantivos en materia de empresa privada, acceso a inversión extranjera, sistema financiero y régimen de tierras. Sin embargo, la velocidad de implementación está muy por debajo de la velocidad de diseño, y las sanciones escaladas por la administración Trump en 2026 —que incluyen un bloqueo petrolero de facto, el corte de canales financieros y el golpe directo al sector privado— están socavando sistemáticamente la base económica sobre la que la reforma necesita operar.

El juicio central es: las 176 medidas representan la dirección correcta para la transformación económica de Cuba, pero bajo la presión externa actual, lo que se necesita es acelerar la ejecución, no ajustar la dirección, pero con la secuencia y ajustes que inevitablemnte deberan hacerse en implemnetación. Si en 2-3 años no se generan resultados productivos visibles, la reforma enfrentará una crisis de confianza: "diseño grandioso, impacto imperceptible". Por ello, el sistema de indicadores de medidas , su análisis y correción juegan un papel determinante, ademáas del entorno económico y social en que viene desarrollandose la misma.

I. El plano de la reforma: contenido central de las 176 medidas. La diversificación de los actores económicos

El primer pilar de las 176 medidas es romper el monopolio de la economía estatal. Las medidas aprobadas incluyen: eliminar el límite de 100 empleados para empresas privadas, que al superarlo se clasifican como compañías privadas; permitir que un mismo individuo posea múltiples empresas; ampliar las formas jurídicas de las empresas privadas, incluyendo sociedades anónimas; y legalizar plenamente 46 actividades antes prohibidas a sujetos no estatales. Por supuesto, esto tiene tambien inconvenientes, los "nuevos ricos", algunos les interesa solo generar su riqueza, en un entorno con un mercado cambiario ilegal de divisas que se niega a desaparecer, y que sus resultados económicos y financieros, al menos en la ONEI, no se reflejan.  No olvidar que el poder económico termina tarde o temprano, impactando en el poder politico.  

Más rupturista aún es la apertura de la propiedad sobre activos estatales: se permite a personas naturales y jurídicas, nacionales y extranjeras, comprar acciones de empresas estatales; se autoriza la venta de propiedad estatal a personas naturales y jurídicas (incluidos cubanos residentes en el exterior), siempre que los fondos sean de origen lícito. Esto significa que "propiedad" y "gestión" se separan explícitamente: la economía estatal deja de ser sinónimo de gestión estatal directa.

A mediados de 2026, Cuba había aprobado todas las micro, pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias que cumplían los requisitos, superando las 15.000. Se constituyó la primera empresa mixta entre una compañía extranjera y una PYME privada cubana, así como la primera empresa de capital extranjero autorizada para importar, distribuir y comercializar combustible.

El reequilibrio entre plan y mercado

La reforma establece explícitamente la eliminación gradual de la asignación material de recursos, transitando hacia un modelo de planificación financiera que otorga mayor peso a las señales de mercado. Las empresas estatales obtendrán de forma descentralizada, a través de mecanismos de mercado, medios de producción, divisas y otros recursos, en lugar de depender de asignaciones centralizadas. Las tareas estatales se ejecutan sobre la base de un marco contractual, no de directivas administrativas.

La facultad de fijación de precios se descentraliza integralmente: la aprobación de precios mayoristas y minoristas pasa a las empresas (estatales y no estatales) y a las administraciones locales. Se elimina el método de costo más margen y se adopta el precio de referencia de mercado, determinado según la posición del producto en la cadena de valor. En el sector agropecuario, la facultad de fijación de precios se extiende a cooperativas y productores, y los precios se negocian directamente entre productor y comprador.

- La apertura financiera y de inversión extranjera

La reforma financiera supera las expectativas de muchos observadores. Las medidas incluyen: autorizar la creación de bancos privados, supervisados por el Banco Central; permitir a sujetos no estatales depositar efectivo en cuentas en divisas designadas, siempre que declaren origen lícito y tengan derecho a retirarlo; aprobar la primera casa de cambio privada como pilotaje.

En materia tributaria, se introduce el IVA en sustitución del impuesto sobre ventas y servicios, con facturación electrónica obligatoria; la tasa del impuesto sobre utilidades empresariales se reduce del 35% al 30%, con depreciación acelerada para maquinaria y tecnología de procesamiento de alimentos.

En inversión extranjera, se aprueba la nueva Guía de procedimientos para inversores extranjeros, que reduce el plazo de evaluación de inversiones de 15 a 7 días e introduce el mecanismo de "silencio administrativo positivo". Se elimina la obligación de que la inversión extranjera contrate trabajadores a través de entidades estatales empleadoras; 13 proyectos de capital extranjero han sido autorizados para contratar fuerza laboral directamente.

-Tierra y agricultura

162 medidas están directamente vinculadas al sector agropecuario. La nueva Ley de Tierras Agrícolas y Forestales actualiza el régimen de propiedad y uso: autoriza la compraventa de tierras de hasta 67,10 hectáreas; flexibiliza la entrega de usufructo de tierras estatales ociosas; el usufructo puede otorgarse por tiempo indefinido, para fines agropecuarios, forestales, agroturismo y producción tabacalera.

En la práctica, la reforma comienza a producir efectos localizados. La Empresa Agroindustrial de Granos Emilio Córdova, en Villa Clara, amplió la superficie de arroz a más de 2.000 hectáreas, de las cuales casi 1.000 hectáreas gestionadas por una PYME no estatal alcanzaron 4,5 toneladas por hectárea. El Grupo Avícola Nacional, que en 2025 proyectaba pérdidas de unos 2.000 millones de pesos, acumuló en 2026 beneficios por 56 millones de pesos.

- Simplificación institucional y autonomía local

Los órganos centrales de la Administración del Estado se redujeron de 27 a 21; el nuevo Ministerio de Economía y Finanzas integra las funciones de planificación, presupuesto, política fiscal e inversión, y el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera unifica la política comercial.

Los 168 municipios obtienen mayor autonomía, abarcando planificación estratégica, ordenamiento territorial y urbano, soberanía alimentaria, servicios comunitarios y promoción del desarrollo económico local. Los municipios pueden aprobar inversiones directas conformes a su estrategia de desarrollo y gestionar proyectos impulsados por cubanos en el exterior. Actualmente los municipios pueden retener el 50% del impuesto de contribución territorial para su propio desarrollo.

El entorno externo: el golpe sistemático de las sanciones de Trump

- La trayectoria de escalada

En 2026, las sanciones de Estados Unidos contra Cuba pasaron de "bloqueo prolongado" a guerra económica sistemática. En enero, Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a cualquier país que "suministre petróleo directa o indirectamente a Cuba", configurando un bloqueo petrolero de facto. Tras la caída del gobierno de Maduro en Venezuela, Cuba perdió su principal fuente de petróleo.

El 30 de septiembre de 2026, la OFAC implementó una serie de modificaciones clave:

. Eliminación de la autorización "U-Turn": los bancos estadounidenses ya no pueden procesar transferencias en dólares cuyo originador y destinatario estén ambos fuera de Estados Unidos y que involucren intereses cubanos. Los bancos ahora solo pueden rechazar (o bloquear) tales transacciones.

. Corte de los canales financieros del sector privado: se revoca la autorización que permitía a bancos estadounidenses abrir y mantener cuentas únicamente para empresarios privados independientes cubanos. Las cuentas existentes deben congelarse de inmediato.

El impacto cuantificado

El canciller cubano Bruno Rodríguez presentó en septiembre de 2026 datos según los cuales, entre marzo de 2025 y febrero de 2026, el bloqueo estadounidense causó a Cuba pérdidas económicas por 8.083 millones de dólares, un 7% más que el año anterior. Las pérdidas acumuladas (a precios corrientes) superan los 178.700 millones de dólares.

Más específicamente en el ámbito energético: el déficit de combustible alcanza 2,67 millones de toneladas; la potencia disponible no puede generar 1.400 MW por falta de combustible. La generación térmica en 2025 fue de solo 7.789 GWh, 1.046,6 GWh menos que en 2024.

- La penetración de las sanciones en el ámbito social

El poder destructivo de las sanciones va mucho más allá de las cifras macroeconómicas. Según el informe oficial cubano:

Salud: más del 95% de los equipos médicos están afectados por escasez; la lista de espera quirúrgica alcanza las 100.000 personas, incluidos 12.000 niños; el tratamiento de 2.888 pacientes dependientes de hemodiálisis se ve perturbado; más de 70 personas mueren de cáncer cada día. La supervivencia infantil y juvenil al cáncer cayó del 85% al 65%.

Educación: alrededor del 30% de los estudiantes y profesores no pueden trasladarse normalmente por falta de combustible.

Agua: los apagones afectan el funcionamiento de fuentes, estaciones de bombeo y bombas de tuberías; la escasez de combustible dificulta el funcionamiento de generadores.

La declaración del canciller Rodríguez apunta al núcleo: "El bloqueo no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo. Es un castigo colectivo."

El triángulo de juego: reforma, sanciones y tiempo

- La "ventana de oportunidad" de la reforma se estrecha

La lógica de diseño de las 176 reformas requiere un entorno macroeconómico relativamente estable para avanzar gradualmente: las empresas necesitan tiempo para adaptarse a las nuevas reglas de competencia, los inversores necesitan tiempo para evaluar la seguridad jurídica, las cooperativas necesitan tiempo para desarrollar capacidades comerciales. Pero la escalada de las sanciones estadounidenses está destruyendo sistemáticamente ese entorno.

El propio Díaz-Canel reconoce que Cuba se encuentra en un "momento de emergencia, en condiciones de guerra contra Cuba", enfrentando una "guerra multidimensional: económica, ideológica, cultural y también comunicacional".

- El golpe directo de las sanciones a objetivos concretos de la reforma

El ámbito de la inversión extranjera es uno de los bloques de reforma más afectados. Las 176 medidas buscan atraer divisas permitiendo la participación extranjera y la inversión de cubanos en el exterior. Pero la orden ejecutiva de sanciones de mayo de 2026 establece claramente que cualquier institución financiera extranjera con "transacciones significativas" con el gobierno cubano puede ser cortada del sistema del dólar. Esto significa que, aunque Cuba abra legalmente la inversión extranjera, el riesgo de cumplimiento que enfrentan los potenciales inversores es ya tan alto que disuade a la gran mayoría de los decisores comerciales.

La economía privada también recibe un golpe directo. La OFAC eliminó la autorización que permitía a bancos estadounidenses abrir cuentas para empresarios privados cubanos, y las cuentas existentes deben congelarse. La vía que Cuba intentaba utilizar para obtener divisas a través del sector privado queda cortada directamente.

El turismo —una de las fuentes de divisas más importantes de Cuba— está prácticamente paralizado. El primer ministro Marrero reveló en julio de 2026 que, por la escasez de combustible y las sanciones estadounidenses, el 73% de las instalaciones hoteleras están cerradas, 7 cadenas hoteleras internacionales se han retirado, afectando el 46% de las habitaciones.

- La lógica de respuesta cubana: "resistencia + desarrollo"

Frente a este panorama, la estrategia de la dirigencia cubana puede resumirse en una lógica de doble carril: "resistencia + desarrollo":

El carril de la resistencia: mantener en el plano diplomático la posición de "no ceder ante Estados Unidos". Díaz-Canel afirma explícitamente: "Estados Unidos no tiene autoridad moral para exigirnos concesión alguna, y no estamos dispuestos a hacer concesión alguna". Al mismo tiempo, Cuba denuncia continuamente el bloqueo en foros internacionales, buscando simpatía y apoyo internacional.

El carril del desarrollo: acelerar la transformación económica mediante las 176 reformas, intentando encontrar espacio de supervivencia en las grietas de las sanciones. Díaz-Canel subraya que la reforma es "completamente una decisión soberana", adoptada "sin presión externa".

- La contradicción fundamental

Sin embargo, en la lógica de "resistencia + desarrollo" existe una contradicción difícil de reconciliar:

El grado de severidad de las sanciones determina precisamente el beneficio potencial de la reforma. Uno de los objetivos centrales de las 176 tranfsormaciones es atraer inversión extranjera y ampliar las exportaciones. Pero bajo la disuasión de las sanciones secundarias estadounidenses, las empresas y bancos extranjeros dispuestos a hacer negocios con Cuba están disminuyendo drásticamente. La reforma abrió la puerta, pero las sanciones levantaron un muro afuera.

Más grave aún es la dimensión temporal. La reforma necesita años para pasar de la "fase legislativa" a la "fase de ejecución" y luego a "efectos visibles". Pero Cuba enfrenta actualmente una crisis existencial: el suministro eléctrico apenas se mantiene dos o tres horas al día, la escasez de alimentos y medicamentos es severa, y la emigración se intensifica. Si la reforma no puede producir efectos perceptibles a corto plazo bajo la presión de las sanciones, tanto su legitimidad social como su sostenibilidad política enfrentarán serias pruebas. Y a esto es lo que esta apostando el gobierno de Trump.

La dimensión política: ¿qué puede ceder Cuba sin renunciar a su soberanía?

- La "lista de no negociación" cubana

Hasta ahora, el análisis se ha centrado en la economía. Pero ninguna discusión sobre el futuro de Cuba está completa sin abordar la dimensión política de su relación con Estados Unidos, porque es precisamente ahí donde se define el límite de lo posible.

A partir de las declaraciones oficiales cubanas en múltiples canales, es posible identificar con precisión sus líneas rojas de soberanía:

Primera, la Constitución y el sistema político no son negociables. El vicecanciller  Cossío declaró explícitamente que Cuba no tiene "espacio de concesión en cuestiones como la Constitución, la economía y el sistema de gobierno socialista". El representante permanente ante las Naciones Unidas, Ernesto Soberon, confirmó además que la liberación de presos lal llamados "políticos" y otros temas internos "no están sobre la mesa de negociación".

Segunda, la soberanía y la independencia son premisas del diálogo, no moneda de cambio. Díaz-Canel ha subrayado en múltiples ocasiones que cualquier diálogo debe desarrollarse "sin presiones ni condiciones previas", sobre la base del "respeto a nuestra soberanía, independencia y derecho a la autodeterminación". Excluye del ámbito de discusión las demandas estadounidenses consideradas justamente  "interferencia en asuntos internos".

Tercera, los intereses centrales en el ámbito de la seguridad son intocables. En las conversaciones, la parte estadounidense expresó su preocupación por las "actividades de organizaciones extranjeras de inteligencia, militares y terroristas" en Cuba, exigiendo en esencia que Cuba renegocie sus relaciones de seguridad con ciertas grandes potencias. Los analistas señalan que una reconciliación profunda con Washington obligaría a los órganos de seguridad cubanos a "renegociar" su anclaje estratégico, el ámbito menos susceptible de concesión en la actual estructura de poder.

- El espacio de concesión que Cuba podría otorgar

A pesar de las líneas rojas claras, Cuba muestra flexibilidad pragmática en el plano táctico, pudiendo hacer concesiones limitadas en las siguientes áreas:

La reforma de la gobernanza económica es el ámbito con mayor espacio de concesión. Estados Unidos exige que Cuba realice "reformas económicas y de gobernanza significativas para aumentar la competitividad, atraer inversión extranjera y permitir un crecimiento liderado por el sector privado". Cuba ya está impulsando las 176 medidas de transformación, la ampliación de la empresa privada, la participación de capital extranjero y la venta de acciones de empresas estatales. Esto significa que Cuba puede "aprovechar" las reformas económicas ya diseñadas como moneda de cambio frente a Estados Unidos, sin necesidad de tocar adicionalmente las líneas rojas políticas. Los analistas consideran que existe "cierta posibilidad" de alcanzar consenso entre ambas partes, y que Cuba está dispuesta a consultar activamente en cooperación económica y asuntos humanitarios.

La liberación de presos de interes,  es un gesto humanitario que Cuba ya está implementando. Según informes, Cuba liberó previamente a varios presos  y emitió un indulto más amplio que abarca a 2.000 presos comunes. Esta es una herramienta diplomática de bajo costo que Cuba puede utilizar repetidamente sin anunciar a bombo y platillo "concesiones a Estados Unidos". Pero Cuba insiste en que tales temas son asuntos internos y rechaza "acordarlos" formalmente.

La cooperación humanitaria limitada también es viable. Díaz-Canel ha expresado la disposición de Cuba a contactar con Washington en ámbitos como migración, antidrogas y seguridad, y reconoce la posibilidad de crear espacios de diálogo civil en ciencia, deporte, religión, cultura y salud. Estos temas son de bajo riesgo y amplio margen operativo, y pueden servir como primer paso para construir confianza mutua.

- La contradicción central: el "acuerdo" que exige Washington excede lo que Cuba puede dar.

La razón fundamental del estancamiento de las negociaciones radica en que ambas partes definen el "acuerdo" de manera completamente distinta.

Lo que Estados Unidos quiere es una transformación institucional. Las demandas presentadas por la delegación estadounidense de alto nivel en su visita a Cuba en abril incluyen: reformas económicas y de gobernanza significativas, liberación de presos, ampliación de las libertades políticas, compensación por los activos estadounidenses confiscados, introducción de internet satelital Starlink y, lo más sensible, la preocupación por la presencia de seguridad extranjera en Cuba. Si se aceptaran en bloque, estas demandas significarían en esencia un giro integral de Cuba en su sistema político y su estrategia de seguridad.

Lo que Cuba quiere es un acuerdo de "levantamiento del bloqueo a cambio de una apertura con los alcances nuestros. En todas sus declaraciones oficiales, Cuba coloca el "levantamiento del bloqueo energético" como tema prioritario. La lógica cubana es: tú levantas el estrangulamiento, yo continúo impulsando mi propia reforma económica; pero la dirección y el ritmo de la reforma los decido yo, no tú.

Los analistas resumen con precisión este dilema: la dirigencia cubana "deja que el derecho de veto domine su estrategia exterior", porque "negociar con Washington amenaza a todos estos grupos de interés": los conglomerados empresariales militares y civiles, los órganos de seguridad no quieren renegociar su anclaje estratégico. La resistencia colectiva de estas estructuras de intereses internas hace que Cuba, incluso con voluntad de ceder, difícilmente pueda alcanzar en el plano ejecutivo el acuerdo "sustantivo" que exige Washington.

La estrategia real de Cuba: ganar espacio con tiempo

La estrategia actual de Cuba puede resumirse como "dilatar sin romper, esperar que el tiempo traiga cambios":

Mantener los canales de diálogo sin apresurar el cierre. Cuba reconoce que existe "comunicación" pero no un "diálogo" formal; este estado ambiguo le otorga el máximo margen de maniobra.

Esperar cambios en el ciclo político estadounidense. Los analistas señalan que los funcionarios cubanos consideran que "si Cuba resiste hasta las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, los votantes estadounidenses darán una respuesta contundente al aventurerismo militar del presidente". Esto significa que Cuba apuesta a que la presión de la administración Trump no es sostenible y que, superada esta oleada, sus fichas de negociación mejorarán.

Canjear concesiones limitadas por un respiro. La liberación de presos y el compromiso de permitir la inversión de cubanoamericanos son medidas de costo controlado, pero suficientes para que las fuerzas internas estadounidenses que abogan por la "vía diplomática" tengan razones para seguir impulsando las negociaciones.

La declaración del representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Soberón, resume mejor esta mentalidad: Cuba "no es ingenua" y está preparada para todos los escenarios posibles; si Estados Unidos lanza una agresión militar, "estamos preparados para contraatacar". Esta es la lógica de "buscar el diálogo mediante la lucha": solo mostrando suficiente voluntad de resistencia fuera de las líneas rojas de soberanía se puede defender lo que está dentro de ellas en la mesa de negociaciones.

No olvidar que en el contexto  de sanciones  de EEUU a Cuba, estas son ilegales, y violatorias del derecho internacional, de facto es la imposición de la fuerza bruta, con visos de genocidio.

Conclusión y perspectivas

Las 176 Transformaciones- reformas de Cuba muestran, en el plano del diseño, una apertura mayor que en cualquier período anterior: la ampliación institucional de la empresa privada, la venta de acciones estatales, la ampliación del acceso a la inversión extranjera, la elevación de la autonomía de las cooperativas agropecuarias. La dirección de estas medidas es compatible con cualquier propuesta seria de transformación económica.

Pero el núcleo del problema no reside en la calidad del diseño de los textos de reforma, sino en tres restricciones mutuamente anidadas:

Primera, la restricción de la capacidad de ejecución. El aparato estatal cubano ha desarrollado, en medio del bloqueo prolongado y la inercia burocrática, un patrón de conducta de "aprobación rápida, implementación lenta". De junio a septiembre de 2026, la reforma seguía en la fase de "redactar el cómo", mientras el reloj de la crisis no deja de avanzar.

Segunda, la restricción del entorno externo. El "estrangulamiento energético" de las sanciones estadounidenses está destruyendo sistemáticamente la base macroeconómica de la que depende la reforma. Sin electricidad, sin combustible, sin divisas, incluso el más perfecto de los planes de reforma difícilmente produce efectos reales.

Tercera, la restricción de la estructura temporal. La lógica de diseño de la reforma es la reconstrucción institucional de mediano y largo plazo, mientras que la lógica de la crisis es la supervivencia de corto plazo. El desfase temporal entre ambas constituye el dilema más profundo de la política económica cubana actual.

A esto se añade una cuarta restricción, de naturaleza política: el espacio de concesión de Cuba frente a Estados Unidos es táctico, de orientación económica y reversible, no estratégico, de orientación institucional e irreversible. Si Washington espera un "gran acuerdo" que incluya la transformación del sistema político y la reestructuración de las relaciones de seguridad, la actual estructura de poder cubana difícilmente puede ofrecerlo. Lo más probable es que ambas partes alcancen un arreglo pragmático, limitado, por etapas, en el que cada una pueda anunciar su "victoria", siempre que la administración Trump esté dispuesta a aceptar "no transformar completamente a Cuba" como condición del trato.

En un plano mas amplio, Cuba no carece de salidas. La historia muestra que el país atravesó los años más difíciles del "Período Especial" de los 90 mediante una apertura limitada (legalización del dólar, acceso a inversión extranjera, apertura turística). Pero el entorno externo de los 90 era esencialmente distinto al de hoy: no existía un mecanismo de disuasión global como las "sanciones secundarias", y Cuba aún podía comerciar y realizar transacciones financieras con relativa libertad con Europa, Canadá y América Latina.

La pregunta hoy es desde el extranjero: bajo la sombra de las sanciones secundarias, ¿cuántas empresas extranjeras están dispuestas a arriesgarse a hacer negocios con Cuba? Con solo dos o tres horas de electricidad al día, ¿cómo pueden el sector privado y las cooperativas organizar la producción?. Aqui es donde hay una oportunidad amplia, y garantizar el honrar los compromisos y pactos. Pero hay tambien un peligro:  Bajo la presión de la emigración continua, ¿cuánto tiempo puede mantenerse la base social de la reforma? ¿Y hasta dónde estamos dispuestos a flexibilizar en el plano político sin tocar sus líneas rojas de soberanía?

Las respuestas a estas preguntas no dependen de cuán perfecto sea el texto legal de las 176 trasnformaciones , sino de si Cuba puede encontrar suficientes socios económicos externos bajo la presión de las sanciones, si puede ganar suficiente tiempo para la reforma en medio de la crisis, y si puede gestionar la dimensión política de su relación con Washington sin que la presión externa desborde sus límites de soberanía.

Ya se tuvo la experiencia con Obama,  que perseguían  a la larga implementar la Ley Torricelli, y fue el propio Trump, en su primer mandato, que revirtio los acuerdoa alcanzados. 

De todas formas,  esperemos que para el gobierno de EEUU, este clara, que en ultima instancia,  la disyuntiva de Patria o Muerte es cierta, y se pueda llegar a un acuerdo, por el bien de todos.

“Acuerdo diésel” de Trump y Putin sepulta a Zelensky:¿“efecto estrecho de Ormuz”?


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▲ En el “acuerdo diésel”, los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania.Foto Afp

Una cosa es la multimediática “propaganda de guerra”, donde todavía prevalece la hegemonía israelí-anglosajona(https://bitly/4ickpQG), y otra cosa es la cruda realidad del crudo, cuando la misma Administración de Información de Energía (EIA) admite que “EU produce más crudo que nunca(…) no obstante los precios del diésel escalaron recientemente alturas récord, mientras que los inventarios destilados permanecen inusualmente bajos (https://bit.ly/4zrcTXR)”.

El “efecto Estrecho de Ormuz” desembocó en una grave crisis del diésel, con efectos deletéreos a escala global y, específicamente en EU, a 23 días antes de las cruciales elecciones intermedias, cuando, en forma sincrónica, inició ya la crisis alimentaria como uno de sus tantos efectos secuenciales. ¿El acuerdo espectacular entre Putin y Trump, quienes tardaron 90 minutos al teléfono, constituye la “sorpresa de octubre” que busca(ba) el atribulado presidente estadunidense para que su partido republicano no sufra las consecuencias metastáticas del alza del diésel?

RT enuncia los principales detalles de la “exitosa” charla telefónica de Putin y Trump: “Los líderes hablaron sobre un importante acuerdo sobre el diésel, las negociaciones de paz en Ucrania,la diplomacia con Irán (sic) y el estrechamiento de los contactos bilaterales (https://on.rt.com/dv5k)”.

El “acuerdo diésel” ya había sido tejido por el enviado especial ruso Kirill Dmitriev y los negociadores de Trump: Steve Witkoff y Jared Kushner. ¿Fue el regalo de Trump a Putin por su onomástico número 74 (https://bit.ly/4yDkFhn)? Putin explayó que “Rusia está lista a abastecer con petróleo a EU y a los mercados globales (https://bit.ly/4ziSwwa)”.

En su muy clásico estilo propagandístico, Trump posteó la “discusión altamente exitosa” con Putin en la que se acordó: el “suministro inmediato de más de 300 mil toneladas de combustible diésel al mercado estadunidense y mundial, otras 500 mil toneladas durante el mes de noviembre y 1 millón de toneladas después”. Además,“dependiendo del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará en breve 3 millones de toneladas de combustible diésel”.

El siempre hiperbólico Trump vaticinó el desplome de los precios del petróleo y del diésel en forma “rápida”, lo cual beneficiará, como agregado electorero, a los “grandes granjeros,ganaderos y camioneros”. Concluyó que “Irán no tendrá su bomba nuclear (https://bit.ly/4jbGNe5)”. ¿Trueque de Ucrania por la hasta hoy oficialmente inexistente “bomba nuclear” de Irán? El viceprimer ruso Alexander Novak, después de haber hecho notar que Rusia es uno de los principales abastecedores de combustible diésel en el mercado global, anunció que “Rusia empezó a levantar las restricciones de exportaciones de diésel con carácter inmediato (https://bit.ly/4hEsPjE)”.

En una hilera de trueques, que huelen al “espíritu de Anchorage”, el Departamento del Tesoro de EU “anunció una exención temporal de las sanciones sobre el comercio de combustible ruso en medio del aumento vertiginoso de los precios a nivel mundial. La medida permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel ruso, incluso a EU, hasta al menos el 7 de abril de 2027 (https://bit.ly/4jl8FMZ)”.

El “acuerdo diésel” de los anti-globalistas Trump y Putin desembocó en la sepultura muy anunciada del ilegal cuan ilegitimo “presidente” espurio, el jázaro (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) Zelensky (https://bit.ly/3Wjekt7). Los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsadores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania (https://bit.ly/3TMCSKr).

Ricardo Bosi, ex comandante de las Fuerzas Especiales de Australia (sic), comentó: “Ucrania es el centro del Estado profundo. Es la cabeza de la serpiente, y Vladimir Putin le está cortando la cabeza. Durante décadas, Ucrania ha sido el centro de los globalistas (https://bit.ly/3VIXmnQ)”.

¿Cuál será el efecto del “acuerdo diésel” en el escéptico electorado de EU? ¿Se despejan los escollos relevantes para una próxima cumbre tripolar en Shenzhen el 18 de noviembre de Xi/Putin/Trump?


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sábado, 10 de octubre de 2026

Marx sin comunismo ni propaganda

Las ideas reales de un profeta económico



Hua Bin, The Unz Review

Cuando la gente habla de Karl Marx, inmediatamente piensa en el Manifiesto Comunista y equipara a Marx con el comunismo.

Debido a su postura anticapitalista y antiimperialista, Marx ha sido demonizado y considerado un enemigo por defecto en Occidente desde entonces.

En Occidente, pocos tienen idea del verdadero pensamiento económico de Marx, al igual que ocurre con tantas otras cosas que la maquinaria propagandística les enseña a odiar sin comprenderlas.

En realidad, las ideas de Marx son profundamente relevantes y premonitorias para el mundo actual cuando las analizamos con la perspectiva que nos brindan 150 años después.

Si uno deja de lado las calumnias sobre el comunismo y se centra en las ideas de Marx, encontrará a un intelectual eminente de la economía clásica cuya brillante crítica del capitalismo resiste el paso del tiempo.

Marx previó que el llamado libre mercado evolucionaría hacia una oligarquía y que el capitalismo industrial daría paso al capitalismo financiero.

Marx predijo que las economías capitalistas degenerarían en un sistema de servidumbre por deudas rentistas.

Sin embargo, se mostraba optimista respecto a que el comunismo acabaría sustituyendo al capitalismo, ya que una sociedad con una inmensa desigualdad de riqueza y poder no es sostenible.

Creía que la gente se levantaría y crearía un sistema más equitativo: el comunismo.

Por supuesto, Marx adolecía de muchos puntos ciegos en sus teorías, incluyendo un optimismo algo ingenuo respecto a la capacidad de las personas para actuar en pro de sus propios intereses.

Si bien expuso una crítica perspicaz del capitalismo, su recomendación para reemplazarlo fue en gran medida conceptual y superficial.

Abogó por la propiedad pública de los activos productivos y destacó la importancia de la planificación económica centralizada. Sin embargo, Marx no logró esbozar un plan detallado para una economía socialista.

La rígida economía planificada implementada por la Unión Soviética fue un experimento fallido basado en sus ideas generales, pero resultó ser demasiado dogmática e inflexible.

A menudo se culpa injustamente a Marx del fracaso del modelo soviético.

En definitiva, Marx fue un teórico excepcionalmente convincente, pero no un administrador práctico ni un gestor eficaz de la economía y la política.

Dada la vasta extensión de sus escritos, es imposible abarcarlos en un artículo breve. En este ensayo, intentaré resumir sus ideas sobre el capitalismo tardío y su relevancia en la actualidad.

Marx desarrolló estas ideas a mediados y finales del siglo XIX junto con Friedrich Engels, su colaborador de larga data.

Puedes encontrar el contenido completo en la obra de Marx de 1859, Contribución a la crítica de la economía política, y en su obra magna en tres volúmenes, El Capital, publicada en 1867.

Das Kapital – un análisis sistémico del capitalismo

En su libro, Marx argumenta que el capitalismo es un sistema autodestructivo impulsado por la acumulación implacable e infinita de riqueza.

Mientras que el primer volumen se centra principalmente en el capitalismo industrial, los volúmenes 2 y 3 profundizan en el capitalismo financiero, prediciendo cómo los sistemas financieros y crediticios aceleran tanto el crecimiento como el colapso final de la economía.

La teoría del valor-trabajo: Marx sostiene que el valor económico de cualquier bien está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo. Los objetos que se encuentran en la naturaleza tienen utilidad, pero carecen de "valor" económico hasta que se les aplica trabajo humano.

Plusvalía (Fuente de ganancia): Los capitalistas no ganan dinero simplemente comprando barato y vendiendo caro. La ganancia proviene de pagar a los trabajadores menos del valor real que genera su trabajo. Marx llama a esta diferencia robada plusvalía.

Circuito del Capital (𝑴−𝑪−𝑴^): Un consumidor estándar usa dinero para comprar los bienes que necesita. Un capitalista, en cambio, parte del Dinero (M), compra Mercancías como mano de obra y materiales (C), y las vende para obtener más Dinero (𝑀^). El objetivo es puramente cuantitativo: la expansión financiera sin fin.

De la competencia al monopolio: En un mercado libre verdaderamente competitivo, los capitalistas deben invertir constantemente en nuevas máquinas, tecnología y mano de obra. El resultado es una disminución de la tasa de ganancias a medida que los márgenes se reducen debido a la competencia.

Por lo tanto, la tendencia natural de los capitalistas es destruir la competencia y lograr el monopolio mediante la colusión, la consolidación y el control político.

Marx predijo que la competencia conduciría inevitablemente a la centralización del capital, donde unas pocas empresas gigantescas absorberían a sus competidores más pequeños.

En la actualidad, la economía capitalista tardía de Estados Unidos está dominada por poderes oligopolísticos en todos los sectores principales, desde la energía, el comercio minorista, la atención médica, las finanzas y la alta tecnología hasta las empresas de la industria militar.

Peter Thiel, el infame inversor de Silicon Valley y cofundador de Palantir, argumentó explícitamente que "la competencia es para perdedores". En su opinión, toda empresa debería aspirar al monopolio para obtener el máximo beneficio.

La reciente campaña alarmista de Anthropic y OpenAI está precisamente dirigida a impedir la competencia y convertir la inteligencia artificial en otro ámbito exclusivo para los oligarcas.

Su objetivo es impedir la competencia y maximizar el potencial de ganancias para justificar su valoración astronómica. Marx ya lo previó hace más de 150 años.

Capitalismo en fase tardía: capitalismo financiero y economía rentista

En el volumen 3, Marx cambia su enfoque del ámbito fabril al ámbito bancario, analizando la transición del capitalismo industrial al capitalismo financiero.

Circuito del “Dinero Puro” (𝑀−𝑀^) : en una fábrica, el dinero debe convertirse en bienes físicos (maquinaria, mano de obra) para crecer. El capitalismo financiero intenta eludir por completo el complejo mundo del trabajo humano.

Funciona según la fórmula 𝑴−𝑴^: invertir dinero simplemente para ganar más dinero (a través de intereses, préstamos y especulación) sin producir nada real.

Marx señala que esto crea la ilusión de que el dinero tiene un poder mágico y biológico para reproducirse a sí mismo.

A medida que el capitalismo avanza implacablemente hacia la financiarización en la actualidad, podemos comprender la desindustrialización de Occidente a un nivel fundamental desde la perspectiva de Marx.

La desindustrialización en curso no se trata de que China, Vietnam o México roben los empleos, sino más bien de una maniobra estructural de los capitalistas para ganar dinero fácilmente a través de medios financieros en lugar de los duros, sucios y agotadores medios industriales.

En el nuevo sistema, el capital financiero y el capital humano se desplazan hacia la banca, las finanzas, el derecho, el software y otros sectores de "servicios".

Cuando las finanzas y la tecnología generan las mayores rentabilidades, las sociedades occidentales han dejado de producir ingenieros industriales en favor de ingenieros financieros y sociales.

“Capital ficticio”: Marx acuñó este término para describir instrumentos financieros como acciones, bonos y créditos.

Sostuvo que no se trata de riqueza real, sino de derechos de propiedad acumulados o "copias en papel" de riqueza que pueden o no existir en el futuro.

Hoy en día, esto describe a la perfección productos financieros complejos como los derivados y las obligaciones de deuda garantizadas.

La financiarización de la economía occidental va mucho más allá de Wall Street e incluso de la imaginación de Marx. Ahora, incluso las empresas industriales dependen de los ingresos relacionados con la financiación como una fuente clave de beneficios.

General Motors suele ganar más dinero con su división financiera que con la venta de automóviles. GE hace lo mismo con las turbinas de los aviones.

Minoristas como Home Depot y Best Buy ganan más dinero con los intereses que pagan los clientes por sus pagos a plazos que con la venta de madera o productos electrónicos.

Los bancos ganan más dinero con la venta de hipotecas que los promotores inmobiliarios con la construcción de viviendas.

Según Marx, el auge del sistema financiero altera fundamentalmente la sociedad de varias maneras destructivas:Desvinculación de las necesidades humanas : la economía deja de centrarse en producir bienes que la gente realmente necesita (alimentos, vivienda, ropa) y pasa a tratar exclusivamente de mantener el capital líquido y generar rendimientos especulativos.

Concentración extrema de riqueza y desigualdad : los mercados financieros aceleran la centralización del capital. La riqueza se desvía de la producción industrial y de la clase trabajadora, concentrándose en gran medida en manos de una pequeña élite financiera (banqueros y especuladores).

Mayor riesgo sistémico : al acumular deuda sobre deuda, el capitalismo financiero agrava considerablemente las crisis económicas. Una crisis ya no se limita al cierre de una fábrica; se convierte en un colapso bancario sistémico capaz de paralizar naciones enteras de la noche a la mañana. La crisis de las hipotecas subprime de 2008 fue un claro ejemplo de esta dinámica.

La teoría de Marx describe la etapa actual del capitalismo occidental con mucha antelación a su tiempo.

Thomas Piketty, un economista francés, estudió la desigualdad de riqueza e ingresos en 20 países desde el siglo XVIII.

Demostró matemáticamente que la tasa de retorno del capital, que incluye dividendos, intereses y rentas, es persistentemente mayor que la tasa de crecimiento económico , que incluye la producción, los salarios y la renta nacional.

Piketty sintetizó las estadísticas en la fórmula r > g para resaltar cómo el retorno sobre el capital ha sido empíricamente mayor que el crecimiento durante los últimos siglos.

El resultado es que la riqueza se concentra automáticamente en manos de una pequeña minoría, lo que genera una desigualdad estructural extrema que favorece la riqueza heredada a expensas de la clase trabajadora.

Piketty publicó la investigación en 2013 en el éxito de ventas internacional El capital en el siglo XXI . Esta obra es esencialmente una actualización de la tesis de Marx de finales del siglo XIX.

El papel de la deuda

En El Capital, Karl Marx considera la deuda no solo como una simple transacción financiera entre individuos, sino como un pilar estructural fundamental del sistema capitalista.

Marx dividió la deuda en dos categorías principales: deuda nacional/pública y deuda comercial.

1. La deuda nacional (pública) como vehículo para canalizar la riqueza hacia los ricos.

Marx escribió la famosa frase: “La única parte de la llamada riqueza nacional que realmente pasa a formar parte de las posesiones colectivas de los pueblos modernos es su deuda nacional”.

El endeudamiento público actúa como una varita mágica que permite que la riqueza ociosa se "reproduzca" y genere intereses sin que el prestamista tenga que afrontar los riesgos y problemas de gestionar una fábrica o un negocio real.

El gobierno paga su deuda con los ingresos fiscales que recauda en gran medida de la clase trabajadora. De esta manera, la deuda nacional actúa como un mecanismo mediante el cual el dinero se desvía de los ciudadanos comunes directamente a los bolsillos de los financistas privados (la «bancocracia»).

2. Crédito comercial y “capital ficticio”

En el Volumen III, Marx centra su atención en la deuda corporativa y comercial.

Explica que, a medida que crece el comercio, los capitalistas dejan de pagar en efectivo y, en su lugar, intercambian letras de cambio , que son promesas escritas de pago en una fecha futura.

Marx denomina a estas deudas, bonos y pagarés como “capital ficticio” . No constituyen riqueza real (como las fábricas o las mercancías), sino que son meros “documentos” que otorgan al tenedor un derecho legal sobre la riqueza futura o la plusvalía futura generada por el trabajo.

El sistema crediticio permite la ilusión de que la riqueza se multiplica de forma independiente a través de la " magia del interés compuesto", completamente desvinculada de la producción real y física.

En esencia, el sistema crediticio sirve como una acumulación de distorsiones.

Al presenciar la actual burbuja de la IA en Estados Unidos, donde se crean e intercambian cientos de miles de millones de dólares en riqueza ficticia a un ritmo sorprendentemente rápido sin ningún respaldo sustancial, estamos viendo la teoría de Marx llevada al extremo y en acción real.

3. La deuda como catalizador de las crisis económicas

Si bien Marx reconoce que el crédito acelera el desarrollo de las fuerzas productivas al permitir que las empresas se expandan más rápidamente, subraya que también empuja al capitalismo hacia un grave colapso estructural.

El crédito permite que la producción supere la demanda real del mercado, forzando al sistema más allá de sus límites naturales.

Cuando se rompe una cadena de pagos (un deudor incumple), la ilusión se disuelve al instante. El dinero pasa bruscamente de ser un «medio de circulación» a su forma sólida y tangible como «equivalente universal».

El crédito se agota instantáneamente, el comercio se congela y se desata una crisis económica y de liquidez a gran escala.

¿Se equivocó Marx, ya que el comunismo aún no ha reemplazado al capitalismo?

Si bien Marx se equivocó al creer que las contradicciones internas del sistema capitalista conducirían rápidamente a una inevitable revolución socialista, su marco estructural no ha sido refutado.

En cambio, el capitalismo se está desarrollando exactamente como él predijo, solo que en un plazo más largo.

Marx no logró prever cómo el capital ha cooptado al gobierno y es capaz de extender su control sobre la sociedad a través de la tecnología y el poder del control de los medios de comunicación.

Sin embargo, la estructura de la relación no ha cambiado: los trabajadores siguen sin poseer capital y deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Sus jefes multimillonarios les aconsejan: «No poseas nada y sé feliz».

Además, la brecha entre el crecimiento de la productividad y el crecimiento salarial se ha ampliado drásticamente desde la década de 1970.

Los trabajadores son mucho más productivos gracias a la tecnología, pero las recompensas financieras de ese aumento de productividad han ido a parar casi en su totalidad a los beneficios empresariales y a los accionistas, y no a los salarios.

El resultado es la creciente concentración de la riqueza en manos del 1%.

La descripción que hace Marx del "capital ficticio", la integración del mercado global y las crisis financieras sistémicas resulta sorprendentemente premonitoria para un texto escrito a mediados o finales del siglo XIX.

La fórmula de Marx sobre la especulación financiera pura (𝑀−𝑀′) coincide estrechamente con el cambio moderno de la manufactura a los servicios financieros en Occidente.

En la actualidad, los mercados mundiales de derivados y la especulación (que mueve cientos de billones de dólares) empequeñecen por completo el comercio de bienes y servicios físicos.

La predicción de Marx de que el capitalismo sin restricciones conduciría inevitablemente a la centralización del capital queda demostrada por el dominio actual de los conglomerados tecnológicos, financieros y minoristas transnacionales.

Mucho antes de que existiera la expresión "cadena de suministro global", Marx sostenía que la necesidad del capitalismo de un mercado en constante expansión lo obligaría a anidar en todas partes, a establecerse en todas partes y a crear conexiones en todas partes.

Su análisis sobre cómo la expansión artificial del crédito crea una desconexión con la economía real, que finalmente se rompe y provoca una crisis de liquidez, se asemeja casi a un plan maestro para el colapso de las hipotecas subprime de 2008.

Las “adaptaciones” que el sistema capitalista occidental utilizó para sobrevivir al siglo XX, como el New Deal, la creación masiva de deuda y los rescates estatales, no son soluciones permanentes.

En realidad, se trataba de métodos para posponer el problema, creando inestabilidades estructurales que ahora están llegando a un punto crítico.