Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de octubre de 2026

¿Topar o no topar? He ahí la cuestión

 Por: Iliana Díaz Fernández

 



Caricatura: Martirena.

  1. ¿Cómo se forman los precios en una economía y qué diferencia hay entre precios libres y precios administrados?

Los precios tienen un componente de costos y otro de utilidades.

Los costos incluyen no solo materia prima y materiales, así como salarios, sino también tasa de cambio, tasa de interés, insumos, amortización, en lo fundamental.

Si se diseñan los precios como costo + % de utilidades, se puede estar amparado la ineficiencia reflejada en los costos, por lo que es importante al elaborar los precios compararse con el mejor productor nacional, con la competencia y sobre todo internacional.

Los precios libres son los que definen las empresas según lo antes dicho, sin limitación o restricción, valorando sis costos y gastos, claro para ello es necesario poseer sistemas de costo

Los precios administrados son regulados por diversas razones, sociales, pero también para lograr similares condiciones como sucede en ocasiones con el transporte.

  1. ¿Cuáles son hoy las principales causas del aumento de precios en Cuba: oferta, tipo de cambio, costos de importación, ¿déficit fiscal?

Las causas son estructurales, políticas erradas, el bloqueo y el mayor detonante el ordenamiento. Hoy el espectro de agudiza con la situación energética provocada por el cerco petrolero de Estados Unidos y una infraestructura sin el mantenimiento necesario en años, el incremento de la tasa de cambio y la eliminación de los topes de ciertos productos (cuyos precios ya se pagaban en el mercado informal)

Todo ello afecta la oferta, genera déficit fiscal etc

  1. ¿Qué efectos concretos tuvieron los topes de precios aplicados en 2025–2026 sobre la disponibilidad de productos y el mercado informal?

Es ciencia constituida que los topes de precios no regulan la inflación. La demanda existente busca la forma de satisfacerse ya sea por la vía formal o informal y los oferentes, aprovechan la oportunidad para vender.

Puede que a precios no justificados, pero no es en todos los casos. Si 1usd=700cup y se necesita para comprar material prima o producción terminada, en el precio se refleja y mientras más se incrementa así lo hará el precio, por solo poner un caso.

El efecto más claro fue el incremento entre julio y agosto de los precios de alimentos

  1. ¿Por qué el Gobierno reconoció que los topes no contuvieron la inflación y vaciaron los anaqueles?

Fue un hecho, pero no era la primera vez que el Gobierno puso topes y nunca solucionó lo que buscaba.

5. ¿La eliminación de topes en junio de 2026 podía generar un aumento inicial de precios? ¿Qué beneficios buscaba a mediano plazo?

Los precios son un indicador que emite señales a la Economía, si la empresa los puede establecer libremente, es un estímulo a su economía. Liberalizar los precios, más que el hecho en si de quitar topes, requiere de un sistema de precios depurador de subvenciones, subsidios y otras distorsiones, pero hoy es compleja asumir esa medida  ante la caída tan fuerte de los factores de producción, lo que implicaría aumento de precios

Cuba tiene un gran problema, siempre se ha movido y ahora en grado superlativo en un mercado donde el poder lo tiene quien oferta, pues no satisface la demanda y esa sola razón hace aumentar los precios.

Mientras no exista competencia suficiente y mayor oferta (lo cual en estos momentos implica inversión extranjera), a lo que se une la espiral de la tasa de cambio y el bloqueo, dificil que los precios se normalicen. Esto requiere una explicación más amplia.

6. ¿Cómo se explica que, tras eliminar los topes, gobiernos locales hayan impuesto “precios de referencia” y límites al margen comercial?

Los gobiernos locales se sienten presionados por la población y además hacen lo que ha estado haciendo hasta ahora el gobierno central.

7. ¿Qué impacto tiene esta contradicción entre política nacional y decisiones locales en la credibilidad y coherencia de la regulación?

No he estudiado ese aspecto

8. Si no se topan precios, ¿qué mecanismos alternativos de regulación podrían aplicarse sin desestimular la oferta?

Esta es una pregunta amplia para una respuesta breve. Esto comienza con saber hacia dónde, económicamente hablando, se desea dirigir el país, hace menos de 6 meses no se deseaba hablar de mercado hoy hay 176 medidas que se enfocan en tal sentido, pero sin un programa de implementación, ni claridad de objetivos, al menos público.

Hay que definir sectores, transformar la empresa, eliminar subvenciones y en síntesis incentivar, de verdad, la producción y la innovación. Eso crea las bases del bienestar y con ellas de políticas universales y focalizadas de  carácter social

9. ¿Cómo proteger al consumidor en un contexto de inflación alta sin recurrir a controles coercitivos?

Debería ser con subsidios a las personas vulnerables. A pesar del trabajo que ha hecho el MTSS para conceptualizar y definir a los vulnerables, aun no se observan soluciones reales, amén de que el salario medio estatal de entre 6 y 7 mil pesos, hoy no alcanza para cubrir lo básico, aunque sea una familia de 3 personas con 2 trabajando. Es complicado el asunto.




Elon Musk nos muestra por qué la oligarquía es un peligro.

Los megamillonarios son más peligrosos para la democracia que los simples ricos.

Solo una breve nota de felicitación a Bob Hall y Mike Woodford por su merecido Premio Nobel. Escribiré más sobre esto otro día. Además, para quienes dicen que este no es un Nobel de verdad: efectivamente, el premio de economía es solo un galardón otorgado por algunos suecos. Esto contrasta con los verdaderos Premios Nobel, que son… simplemente galardones otorgados por algunos suecos.

En otras palabras, no seas ese tipo.

Hoy les traigo una breve nota sobre cómo algunas noticias políticas se relacionan con una controversia que se ha estado gestando entre algunos economistas. Básicamente, algunos analistas afirman que hablamos demasiado de los multimillonarios y no lo suficiente de los que simplemente son muy ricos. Así, un nuevo libro de Owen Zidar y Eric Zwick, «El millonario en todas partes» —disponible en Substack aquí—, señala que hay alrededor de 5 millones de estadounidenses cuya riqueza supera los 5 millones de dólares. De estos, 3 millones son lo que ellos llaman «millonarios de la calle principal», propietarios de pequeñas empresas adineradas. Y como afirman, «en conjunto, los millonarios de la calle principal poseen más de trece veces la riqueza de la lista Forbes 400».

Y tienen razón al decir que centrarse únicamente en los extremadamente (obscenamente) ricos ignora el papel que desempeñan los pequeños empresarios adinerados.

Sin embargo, menospreciar a los megamillonarios —al fin y al cabo, solo poseen alrededor del 4% de Estados Unidos— es profundamente engañoso, ya que estos ultrarricos están en el centro del creciente poder del dinero en la política estadounidense.

En primer lugar, una observación económica: si bien los ultrarricos aún no poseen tanta riqueza en Estados Unidos como algunos podrían imaginar, han desempeñado un papel dominante en la creciente concentración de la riqueza.

Utilizando datos de realtimeinequality.org , la participación del 1% más rico —que se corresponde aproximadamente con la definición de riqueza de Zidar y Zwick— en la riqueza estadounidense aumentó del 23,2% de la riqueza total en 1979 al 38,3% en la actualidad. Por lo tanto, se podría pensar que el gran aumento de la riqueza concentrada fue un fenómeno del "1%". Pero si observamos los cambios en la participación de la riqueza dentro de ese 1%, encontramos que muy poco de ello involucró al 90% más pobre de ese grupo, y la mayor parte provino del 0,01% más rico —el uno por ciento del uno por ciento—.

El gran aumento de la concentración de la riqueza proviene del creciente enriquecimiento de un grupo muy reducido, no de los millonarios comunes y corrientes.

En lo que respecta a la influencia política, los multimillonarios ejercen un poder que supera con creces incluso su porcentaje de riqueza. Si bien la lista Forbes 400 solo posee el 4% de la riqueza estadounidense, el New York Times descubrió que 300 multimillonarios representaron el 19% de todas las contribuciones declaradas a campañas federales en las elecciones de 2024. Y estas son solo las donaciones en efectivo declaradas. Si se incluyen otras formas de influencia —como la compra de Twitter por parte de Elon Musk y su transformación de la antigua plaza pública en un sitio que promueve la propaganda de extrema derecha—, resulta evidente que la influencia política perniciosa de un puñado de ultrarricos es mucho mayor de lo que sugieren incluso esas donaciones asombrosamente cuantiosas.

Ahora, el Times informa que Musk está donando aún más dinero en un intento por ayudar a los republicanos a evitar un desastre en las elecciones de mitad de mandato que el que donó en 2024:

Ah, y no les sorprenderá saber que Musk impulsó repetidamente una difamación, rápidamente refutada, contra James Talarico, el candidato demócrata al Senado por Texas, y utilizó su propiedad de X, antes Twitter, para amplificar dicha difamación.

Es probable que el enorme gasto de Musk y otros oligarcas no salve al partido de Donald Trump de una dura derrota, al menos no esta vez. Y la vil difamación contra Talarico parece estar volviéndose en contra de Musk (aunque ¿cuántos votantes oyeron la difamación pero nunca supieron de su falsedad?). Pero si Trump no hubiera sido un desastre como presidente, todo ese dinero sí que habría sido efectivo.

La única forma sostenible de evitar que los multimillonarios acumulen tanto poder y tanta capacidad para socavar la democracia es que dejen de ser tan ricos. En resumen, una sociedad con una clase de oligarcas ultrarricos está en camino de convertirse en una oligarquía en toda regla.

Así pues, reconozcamos que Musk, Bezos, Zuckerberg y compañía no lo poseen todo, que hay muchos ricos que reciben menos atención. Pero los oligarcas, no los millonarios comunes, son la amenaza clara e inminente para la democracia.

lunes, 12 de octubre de 2026

Llegamos a 9 millones de visitantes

 Por Humberto Herrera Carlés


Bueno llegamos  a los 9 millones de visitantes,  con las visitas al Blog  de 813 694 en el día de ayer ( récord
 para un día), no revisé hasta hoy y ya habia sobrepasado el millón de visitantes en el mes.  El fin de semana , había detectado  bastantes visitas inusuales a post de años anteriores, y dije estan " revisando" el Blog. 

Si pude detectar, por las estadísticas, que Brasil es el país causante de estos resultados, al punto que desplazó a EEUU en este mes, del primer lugar de visitantes. También ha sido récord para 30 dias, estamos a 12 y este mes ya se llegó a 1 113 967 de Visitantes.

Como quiera, le doy !! gracias totales a TODOS !!

Otro Premio Nobel de Economía que no lo es, y este año con traca

Por Juan Torres , Catedrático Español


Como cada año por estas fechas, los medios de comunicación de todo el mundo han vuelto a anunciar los ganadores del "Premio Nobel de Economía". Esta vez, los estadounidenses Robert E. Hall, de la Universidad de Stanford, y Michael Woodford, de la de Columbia, por sus trabajos sobre "los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica". Al anunciarlo, el presidente del comité que lo concede, John Hassler, subrayó que gracias a ellos los modelos que hoy utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo disponen de una base teórica sólida.

La concesión de este premio es una doble estafa y enseguida vas a entender fácilmente el porqué.

No es un Premio Nobel

Alfred Nobel dejó establecido en su testamento que los intereses de su fortuna se repartieran cada año entre quienes hubieran proporcionado el mayor beneficio a la humanidad en la Física, la Química, la Fisiología o Medicina, la Literatura y la paz entre las naciones. Conocía los estudios de economía de su tiempo, pero nunca pensó en premiarlos.

Lo que hoy se llama "Nobel de Economía" es, en realidad, el "Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel", creado en 1968 por el banco central sueco con motivo de su tricentenario. No lo financia el legado de Nobel ni lo eligió su voluntad. Como expliqué en mi libro Econofakes, el propio director de la Fundación Nobel, Michael Sohlman, reconoció años después que el banco hizo muchos cálculos para que los periodistas de todo el mundo no lo distinguieran de los demás. Y lo consiguió plenamente con un simple objetivo: hacer creer que la economía es una ciencia como las demás que reciben el galardón y, de paso, como han documentado Avner Offer y Gabriel Söderberg, reforzar la pretensión del banco de ser independiente del Parlamento y del Gobierno: si la economía es ciencia, las decisiones deben tomarlas los técnicos y no los representantes de la ciudadanía.

Premio al irrealismo

El premio de este año contribuye a ese fraude pues se concede a dos economistas que han desarrollado modelos y teorías completamente alejados de la realidad pero que sirven para consolidar las políticas económicas que concentran la riqueza y el poder. Merecen un reconocimiento científico tanto como un trabajo sobre anatomía que no incluyera al corazón o el hígado en el cuerpo humano y afirmase que este se mueve sin verse afectado por la ley de la gravedad.

Desde los años setenta, la corriente dominante en economía asumió tres fundamentos básicos. El primero, que cualquier explicación de lo que ocurre en el conjunto de la economía (el empleo, la inflación, las crisis) debía deducirse del comportamiento de individuos perfectamente racionales que maximizan su utilidad o su beneficio, que conocen perfectamente cómo funciona la economía y que, al formar sus expectativas sobre el futuro, nunca se equivocan de forma sistemática.

El segundo que, como es imposible sumar los comportamientos de millones de personas diferentes, se supone que toda la economía funciona como si en ella sólo hubiera un único consumidor "representativo" de todos y una única empresa también "representativa" de todas las existentes. Y, finalmente, que, en esas condiciones, no hay crisis posibles, sino tan sólo "perturbaciones" aleatorias que llegan desde fuera y de las que la economía se recupera automáticamente volviendo a su equilibrio.

El ahora premiado Robert Hall contribuyó a fundar esta manera de razonar con un célebre artículo de 1978 en el que aplicaba las expectativas racionales al consumo. Y Michael Woodford la llevó a su expresión más acabada en los llamados "modelos neokeynesianos", que, con variantes, son los que hoy día emplean prácticamente todos los bancos centrales para fijar los tipos de interés, "gestionar las expectativas" y anunciar lo que piensan hacer gracias a los componentes que he mencionado: agente representativo, expectativas racionales, mercados que tienden siempre al equilibrio y crisis que vienen de fuera.

Suponer que tenemos un abrelatas

En mi último libro he explicado que este tipo de modelos razonan como el economista del chiste que, perdido en una isla con latas de comida y sin nada con qué abrirlas, propone a sus compañeros: "Supongamos que tenemos un abrelatas".

El consumidor y la empresa representativos, las expectativas racionales y el equilibrio automático son ese abrelatas. Algo que no existe pero que suponemos que lo tenemos para que puedan funcionar los modelos que nos conviene que funcionen.

Hace ya más de cincuenta años que se demostró matemáticamente que todas esas condiciones no pueden darse en la realidad, pero la solución de la economía dominante no fue abandonarlas, sino seguir dándolas por buenas y construir sobre ellas los mismos modelos con variantes cada vez más sofisticadas.

El modelo de referencia del ahora premiado Michael Woodford es el colmo de los disparates. Se plantea, literalmente, como el de una economía "sin efectivo", en la que el dinero apenas desempeña papel alguno y el banco central se limita a fijar un tipo de interés. No hay bancos que creen dinero de la nada al conceder préstamos, ni deuda privada que se acumule, ni burbujas financieras que estallen. Es decir, falta justamente lo que es bien sabido que provocó la mayor crisis de nuestro tiempo.

Por eso es lógico que no la pudieran ver venir, como tampoco los episodios inflacionarios que deben controlar. Tras el desastre, siguieron elaborando los modelos como si nada hubiera pasado, limitándose a remendarlos con nuevas "fricciones" financieras y el propio Woodford publicó un artículo en 2009 celebrando la "convergencia" de la macroeconomía en una nueva síntesis que compartían ya casi todos los economistas.

Un saber presentado como la ciencia neutral que no lo es

Al presentar la economía como un sistema que tiende por sí solo al equilibrio y en el que sólo hace falta que un banco central "técnico" ajuste los tipos de interés, convierten en un asunto de expertos preguntas que deberían ser objeto de deliberación democrática. Por ejemplo, cuánto paro estamos dispuestos a aceptar para contener la inflación, a quién beneficia que suban o bajen los tipos de interés, o quién paga los rescates bancarios. Preguntas puramente políticas que los economistas convencionales quieren hacer creer que se responden como si fueran ecuaciones.

La paradoja de este año se produce cuando el premio del Banco Central de Suecia premia a quien diseñó los modelos que usan bancos centrales cuya independencia está siendo atacada desde el poder político más agresivo y caprichoso, el del trumpismo. Pero la respuesta a ese ataque no puede ser la de blindarlos de nuevo bajo el manto de una ciencia inexistente, sino someter sus decisiones a un control democrático transparente, con modelos plurales y realistas, y con rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Las alternativas existen. Hay economistas que trabajan con modelos que incorporan el dinero bancario, la deuda, la energía, la diversidad de comportamientos y la complejidad de la vida económica, y que han acertado allí donde los modelos premiados fallaron. Pero rara vez reciben el premio del Banco de Suecia, que en su inmensa mayoría ha ido a parar a quienes defienden la corriente dominante que ha provocado el mayor número de crisis financieras de la historia y una concentración de la riqueza y el poder igualmente sin precedentes.

Lo que se ha premiado una vez más no es un descubrimiento que beneficie a la humanidad, como quería Alfred Nobel, sino una forma de pensar la economía que conviene a quien da el premio y que beneficia a muy pocos. Galbraith hablaba de todo esto como "fraude inocente". Yo tengo cada vez más dudas de su inocencia.

Cuba actualiza la ley de petróleo y gas para atraer inversiones en medio de la crisis




Fotografía de archivo en la que se observa al buque petrolero ruso Anatoli Kolodkin, en la bahía de Matanzas (Cuba). EFE/STR

La Habana (EFE).- Cuba actualizó este lunes su normativa de petróleo y gas, que fija el régimen jurídico para la cadena de valor de estos recursos y abre la participación a la inversión de nacionales y extranjeros, en una ley alineada «con las necesidades económicas del país», sumido en una profunda crisis energética desde hace dos años.

La normativa, publicada en la Gaceta Oficial esta jornada y que entrará en vigor siete días después, regula de manera integral desde la exploración en zonas terrestres y aguas profundas hasta la refinación, transporte y comercialización de los hidrocarburos.

El Gobierno cubano busca así incentivar el desarrollo de sus reservas a fin de tratar de mitigar la dependencia de importaciones de combustible, en medio de la crisis energética de la isla, agravada desde enero por el bloqueo petrolero de EE.UU., que ha cortado las importaciones de crudo a la isla.

Washington impuso además, sanciones en mayo a quienes mantengan negocios con la isla que han ahuyentado a los inversionistas extranjeros como la minera canadiense Sherritt International que, tras 30 años en la isla, suspendió su participación directa en sus empresas mixtas en Cuba (Moa Nickel y Energas).


Fotografía de archivo en la que se observa al buque petrolero ruso Anatoli Kolodkin, en la bahía de Matanzas (Cuba). EFE/STR

La normativa abre un marco estructurado de participación para que «personas naturales o jurídicas, nacionales y extranjeras puedan participar en las actividades petroleras», mediante modalidades como «contrato de producción compartida; concesión petrolera y contrato de servicios petroleros».

La nueva normativa

Pero mantiene que «los yacimientos de petróleo, gas y sustancias que los acompañan, que se encuentren en el subsuelo del territorio nacional, cualquiera que sea su estado físico, son de propiedad socialista de todo el pueblo y se rigen por los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad».

Para la adjudicación de bloques de exploración y explotación, el texto establece como principio general el uso de licitaciones públicas abiertas, aunque puntualiza que estos bienes son «inembargables y pueden trasmitirse en propiedad «solo en casos excepcionales».

Los contratos de producción compartida contarán con una vigencia de hasta 40 años, prorrogables por una década adicional, «por aprobación de la autoridad habilitante, siempre que existan recursos de petróleo y gas que no se hayan agotado en el plazo de la vigencia”, señala la norma.

Mientras que las concesiones administrativas se fijan en plazos de hasta 30 años, también «con opción de prórroga hasta otros diez años”.

La ley consagra el principio de responsabilidad objetiva y recae en «el operador de las instalaciones, así como en los consumidores y usuarios del petróleo, el gas y sus productos derivados», la “responsabilidad por la seguridad tecnológica de las actividades y los productos que generan riesgos para la salud del trabajo y el medio ambiente”.

Asimismo, puntualiza que «las empresas de bienes y servicios nacionales tendrán derecho de primera opción en los procesos de contratación para las actividades petroleras, a partir del cumplimiento de las especificaciones de calidad, plazos necesarios y precios competitivos».

Premio Nobel de Economía a estadunidenses que "mejoraron" modelo keynesiano para sortear crisis




Nobel de Economía 2026.. Los economistas Robert E. Hali y Michael Woodford han sido galardonados con el Nobel de Economía en 2026 "por fundamentos microeconómicos y de la estabilización macroeconómica", según ha desvelado este lunes la Real Academia Sueca de Ciencias. Foto Europa Press

12 de octubre de 2026 07:23

Los economistas nacidos en Estados Unidos Robert E. Hall y Michael Woodford ganaron el lunes el Nobel de Ciencias Económicas por su trabajo sobre modelos que han ayudado a gobiernos y bancos centrales a gestionar perturbaciones económicas, como crisis energéticas e inflación.

La Real Academia Sueca de Ciencias anunció a los ganadores en Estocolmo, diciendo que se les reconocía por un trabajo que ha ayudado a los responsables de políticas a lidiar con fluctuaciones económicas.

“La investigación de los galardonados ha hecho posible gestionar grandes crisis macroeconómicas de manera mucho más eficaz que antes”, escribió el comité del Nobel. “Ha sido enormemente beneficiosa durante la pandemia y las crisis energéticas de los últimos años”.

Hall está afiliado a la Universidad de Stanford en California, y Woodford a la Universidad de Columbia en Nueva York.

“Es un honor enorme, es una sorpresa”, dijo Woodford hablando por teléfono con el comité desde Nueva York.

“El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica estable para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo”, explicó John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas, en un comunicado de prensa.

“Con ellos, estamos mejor preparados para afrontar perturbaciones en la economía, como crisis energéticas o cambios repentinos en cuánto consumen los hogares”, añadió.

Durante décadas, los gobiernos respondieron a las perturbaciones económicas siguiendo las prescripciones de la era de la Depresión del economista británico John Maynard Keynes: intervenir en la economía bajando impuestos y aumentando el gasto público, alentando así a consumidores y empresas a gastar e invertir por sí mismos y ayudando a que el crecimiento se reanudara.

“Esta es la receta keynesiana y funcionó bien, hasta que dejó de hacerlo”, dijo Timo Boppart, del comité del premio Nobel de Economía. Los responsables de políticas habían pensado que la gestión económica implicaba compensaciones simples —el desempleo, por ejemplo, se mantendría bajo en un momento de alta inflación y subiría cuando la inflación bajara—. Pero la “estanflación” de la década de 1970 —cuando la economía mundial experimentó simultáneamente alta inflación y alto desempleo— demostró que la fórmula era simplista.

Algunos economistas argumentaron que los intentos del gobierno de intervenir en la economía estaban condenados al fracaso. Pero Hall y Woodford, en contribuciones separadas, se propusieron mejorar el modelo keynesiano para tener en cuenta cómo los consumidores y las empresas toman realmente las decisiones sobre si invertir y gastar.

“Los resultados económicos son el resultado de millones de decisiones tomadas a nivel micro por los hogares y las empresas”, escribió el comité. “Utilizando modelos basados en este enfoque, en lugar de simplemente estudiar la economía desde una perspectiva macro, como una vista de pájaro, la investigación de Hall y Woodford ha generado un cambio de paradigma en la teoría de la política de estabilización”.

Hall estudió la manera en que las decisiones de los consumidores sobre si gastar y cuánto gastar dependen de lo que esperan que sea su ingreso futuro.

“Si son optimistas, consumirán más que si son pesimistas”, escribió el comité. Pero las expectativas de los consumidores pueden cambiar inesperadamente a medida que llega nueva información sobre la economía. Y algunos hogares son tan pobres que no pueden pedir prestado ni recurrir a ahorros en respuesta a cambios económicos.

En un artículo de 1982 con el economista Fredric Mishkin, Hall encontró que alrededor del 80% de los hogares tomaban decisiones de gasto basadas en sus expectativas para el futuro “mientras que el resto vivía al día”, escribió el comité.

La investigación de Woodford estableció que las empresas toman decisiones sobre los precios basándose en hacia dónde creen que irán las tasas de interés en el futuro. “Si la empresa cree que los precios de sus competidores y sus propios costos aumentarán, lo mejor es fijar un precio más alto que el que fijaría con la expectativa opuesta”, escribió el comité del Nobel. “Las decisiones de las empresas, por lo tanto, también están regidas por sus expectativas”.

Por lo tanto, los bancos centrales como la Reserva Federal de Estados Unidos, que fijan las tasas de interés a corto plazo, deberían proporcionar “comunicación clara y creíble sobre cómo razonan y lo que planean hacer”. Los bancos centrales han respondido a esta idea trabajando más para explicar lo que están haciendo.

Durante la llamada telefónica transmitida durante la conferencia en vivo, Woodford dijo que su trabajo ha enfatizado “la comprensión de las personas que están en los mercados y tomando decisiones sobre el gasto”.

El año pasado, tres investigadores que estudian la innovación empresarial ganaron por explicar cómo los nuevos productos e inventos promueven el crecimiento económico y el bienestar humano, aun cuando dejan atrás a las empresas más antiguas.

El premio de Economía se conoce formalmente como el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. El banco central lo estableció en 1968 como un homenaje a Nobel, el empresario y químico sueco del siglo XIX que inventó la dinamita y estableció los cinco Premios Nobel.

Los puristas del Nobel subrayan que el premio de Economía técnicamente no es un Premio Nobel, pero siempre se entrega junto con los demás el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Nobel en 1896.

Los reconocimientos en los campos de medicina, física, química, literatura y paz se anunciaron la semana pasada.

El premio del lunes fue la segunda victoria del Nobel este año para un profesor de la Universidad de Stanford. El doctor Karl Deisseroth compartió el premio de medicina con Peter Hegemann y Georg Nagel por su trabajo que condujo a una herramienta que utiliza la luz para ayudar a desentrañar cómo funciona el cerebro.

El dinero del premio este año es de 12 millones de coronas suecas (unos 1.2 millones de dólares), ya sea para una persona, un pequeño grupo de galardonados o una organización.

Comentario HHC: No estaban en la lista de posibles, pero asi es esto. No sé  de la obra, por eso no critico, se parece ¿un guiño a Trump ?

domingo, 11 de octubre de 2026

Tope o no tope de precios: el debate que renace todos los días

 Por: Rafael Montejo

 






Caricatura: Martirena.

La paradoja cubana: se pide eliminar los topes, pero las provincias los retoman

Mientras en el eje temático número 13 de las Transformaciones Económicas y Sociales, aprobadas por la Asamblea Nacional, titulado: “Transformaciones en la política de precios” (con solo dos propuestas), se puede leer: “descentralizar la facultad de aprobación de precios y tarifas a las empresas y a las administraciones territoriales y locales. Se eliminan los topes de precios de manera general”; en las provincias —los gobiernos provinciales— parecieron no enterarse y los retomaron ante el alza imprevista y desmedida de los precios del aceite.

Del dicho al hecho media la vieja disputa entre controlar o liberar precios, topar o no topar. Spoiler: los topes de precios pueden ganar tiempo en una crisis, pero rara vez ganan la guerra.

Cuba 2026: el caso más reciente y el que más nos importa

En julio, la Asamblea Nacional aprobó 176 Transformaciones económicas y sociales con la directriz explícita de "no determinar precios por métodos administrativos y no topar precios". Desde su puesto de emprendedora, Gina piensa "Los topes en realidad no funcionan. Si al comerciante no le conviene, no vende. Pero si quitan el tope y ellos ponen el precio, ¿no sube más?"

Su intuición se confirmó en semanas. En agosto, Villa Clara, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo restablecieron topes. En Villa Clara, el huevo a 110 pesos la unidad, el aceite a 2500 pesos el litro, la leche en polvo a 3120 pesos el kilogramo. Matanzas cubrió aceite, pollo, huevo, arroz, granos, leche en polvo, azúcar y embutidos. Pinar del Río habló directamente de "precios máximos": aceite a 2150 pesos.

Quizás por eso se escuchan los gorjeos de un recién nacido, los Mercados de Barrio, que mezclan topes que no son topes pero lo son indirectamente. Otros afirman: "Sin abastecimiento suficiente, la liberalización de precios tampoco resuelve, y sin productos y una tasa cambiaria tan volátil y al alza, los Mercados de Barrio pueden morir al nacer". ¿Y los ingresos de la población? Bien, gracias.

La academia lo aborrece: el debate teórico

El argumento contrario a los topes es directo: si el gobierno fija un precio por debajo del equilibrio, los productores pierden incentivo para ofrecer más, los consumidores compran de más, y la brecha se cubre con escasez, colas o mercado negro. El precio deja de avisar dónde falta mercancía.

Algunos economistas en Cuba lo resumen desde una óptica marxista: los topes no deben ser política permanente ni general, pero en una crisis aguda "pueden ser medidas temporales y focalizadas". Su eficacia depende de tres condiciones: que el precio no quede por debajo del costo de producción con ganancia razonable, que venga acompañado de mecanismos para aumentar la oferta, y que sea transitorio. Cuando falla alguna, "el efecto boomerang supera los beneficios": el producto desaparece del mercado formal, la inflación reprimida estalla y se pierde el incentivo a producir.

En la senda opuesta, la defensa clásica apunta a la distribución. Cuando un monopolio o un oligopolio abusa de su posición, el tope "protege al consumidor de la explotación monopólica", una medida que algunos califican sin ambages de "justa". En crisis externas —bloqueo, desastres naturales—, el límite impide que la escasez sea explotada por especuladores.

Los más ven el tope de precios como una mala palabra vergonzosa a la que en su recurrencia se desafía la lógica más elemental. Las personas, economistas o no, tienden a agradecer cuando alguien o algo les alarga el bolsillo.

Galbraith en Washington: cuando Estados Unidos topó precios

Cuando el economista canadiense John Kenneth Galbraith llegó a Washington una mañana de domingo para hacerse cargo de la División de Precios de la Oficina de Administración de Precios (OPA), Estados Unidos aún no había entrado formalmente en la Segunda Guerra Mundial, pero el gasto en defensa ya estaba inflando los precios. Su tarea era titánica: dividir toda la industria estadounidense en sectores manejables —metales no ferrosos, combustibles, acero, textiles, cuero y confección— y ponerles un techo a los precios.

"Sentado solo en el edificio Bryan un domingo, revisé la división del trabajo de la oficina de las clasificaciones industriales del censo", recordaría después. "Parecía casi demasiado fácil."

Fue un camino cuesta arriba. La oficina llegó a contratar a 15 000 personas. La burocracia creció hasta extremos absurdos. Un curioso grupo se dedicaba a la recuperación de caucho de suelas y tacones, y en un momento se movilizó a carteros de Washington para medir el desgaste de las suelas y evaluar la calidad del calzado. Parecía demasiado soviético.

Cuando los japoneses aparecieron en Pearl Harbor, Galbraith envió un telegrama al mercado de Chicago antes de que abriera la oficina, limitando las alzas diarias de trigo, soja, manteca y huevos. También llamó a las grandes empresas para fijar topes a decenas de productos. Según sus propias memorias, el Congreso, que es como la junta de gobierno o de accionistas del gran capital, "aulló".

La lógica a favor era simple: en una guerra, el sistema de precios deja de asignar recursos y pasa a determinar "quién puede pagar más". El control era la única forma de repartir con cierta justicia. La crítica también era simple: los topes generan escasez y el racionamiento apenas la disimula.

También del lado de acá se nos hace, y estamos en guerra con estos mismos vecinos norteños; no tenemos una oficina de control de precios, aunque sí un ministerio que lo tiene en su nombre y una Oficina Nacional de Estadísticas e Información que calcula el Índice de Precios al Consumidor y que sirve de observatorio. Amén de la población, que sigue la espiral de precios minuto a minuto con menos rigor metodológico pero no menos sentido práctico.

Nixon y Burns: el mayor ensayo de control de precios en tiempos de paz

Luego de cerrada la Oficina de Control de Precios por el propio Galbraith y muchas críticas de Milton Friedman y los Chicago Boys en Chile, golpe de Estado por medio, Nixon pareció no darse por enterado —bueno, de eso y otras cosas— e inició el mayor ensayo de control de precios en tiempos de paz en Estados Unidos.

El 15 de agosto de 1971, Nixon anunció un congelamiento salarial y de precios por 90 días. La Fase I funcionó: los precios al consumidor subieron apenas 0,5 %. La Fase II limitó los salarios al 5,5 % anual y la inflación de 1972 cayó al 3,5 %. Después llegó la Fase III, con controles "voluntarios", y el techo se derrumbó: en 1973 los precios mayoristas industriales crecían a un ritmo anualizado cercano al 16 %. Nixon volvió a congelar por 60 días, ya sin efecto.

El entonces presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, admitió ante el Congreso en 1974 que "los controles directos contribuyen poco a contener la inflación" y que, en un entorno complejo, "los controles amplios y rígidos de salarios y precios probablemente hacen más daño que bien".

No olvidar que entonces, igual que hoy, los precios del petróleo se dispararon, la OPEP hizo lo suyo en aquel momento, el oro de Bretton Woods dejó de ser un referente para el dólar, y la guerra, en aquel entonces contra Vietnam, hoy se libra contra Irán, agregaban una carga adicional. Es cierto que el contexto general geopolítico es otro, pero hay invariantes.

Los topes que no se llaman topes

Ser y no ser al mismo tiempo es una cualidad que Hamlet envidiaría. No todos los controles de precios se anuncian como tales. Buena parte operan disfrazados de política cambiaria, arancelaria, intereses bancarios, impuestos, reservas de recursos, fondos de contingencia, regulaciones o en combinación. Son formas indirectas de regulación y de "topes". Algunos no los reconocen; para ellos solo existen los topes administrativos directos y son a los que les tienen ojeriza casi como un reflejo condicionado. En su opinión, los otros, los topes indirectos, son parte de las políticas y herramientas cambiarias, monetarias, tributarias, etc.

En materia de precios no es posible ignorar, desde la academia, el gobierno, las empresas, las familias y los organismos internacionales, un tema transversal a toda la economía y que se encuentra en el centro de muchas teorías y prácticas económicas desde tiempos tan lejanos como el código de Hammurabi o el intento de Diocleciano de regular el precio del trigo ante una falla en los cargamentos provenientes de Egipto.

Políticas de precios más, políticas de precios menos, siempre toman partido entre dos extremos con matices: o se va a un riguroso control de precios de corte centralizado y administrativo, o se deja, en el mejor estilo laissez faire, que el mercado regule de manera "natural" los precios.

Cuando se apuesta por la regulación indirecta de precios se está dejando una ventana al mercado y a la autonomía de los agentes económicos. El ancla cambiaria es un ejemplo. Cuando un banco central compra o vende divisas para sostener un piso cambiario, está fijando implícitamente el precio del dólar y de la moneda local. El efecto es idéntico al de un salario mínimo: se sostiene un precio por encima del equilibrio, solo que aquí el comprador (el banco central) tiene capacidad de absorber todo el excedente. Y los empresarios se orientan por esa señal, que no es solo una intervención estatal regulatoria sino también una señal al y del mercado.

Las ya muy agotadas reservas de hidrocarburos en inmensas cuevas de sal en EE. UU. están al límite y, con todo y eso, los precios del diésel en California rondan los 10 dólares el galón, más de 3 dólares el litro. Y vuelven a liberarse otros 40 millones de barriles de petróleo para contener unos precios que están encabritados. Utilizar fondos de reserva es también muy común para sostener una banda de precios.

Los aranceles trumpianos también inciden en los precios, generalmente al alza, para estimular la producción nacional y, por esa vía, con el incremento productivo, entonces tener un efecto positivo en los precios. Otra cosa es que funcione mecánica y linealmente.

La Reserva Federal de los EE. UU., sin complejos de doble personalidad, topa el precio del dinero en EE. UU. La tasa de interés que fija la Reserva Federal es la más poderosa señal de la economía norteamericana, que como un efecto dominó fija otros muchos precios. Alguien puede decir: sí, pero esa decisión se orienta por las señales del mercado, y es correcto, pero una vez topado el precio del dinero funciona en cadena. Y el objetivo declarado es mantener la inflación en determinados límites, y la inflación es el efecto del aumento desmedido y sin control de los precios.

Los subsidios y exenciones arancelarias son otra vía. En junio de 2026, Cuba eliminó los aranceles de importación para pollo, leche en polvo, salchichas, pastas y aceite, al mismo tiempo que derogaba los topes de precios que pesaban sobre esos productos desde 2024. Un tope que había funcionado por dos años con efectos variables: muy eficaces al inicio y fueron perdiendo fuelle en la medida en que el tiempo no fue suficiente para incrementar las producciones.

Se intentaba, y en parte se logró, que el tope de precios estuviera acompañado de otras medidas. Entre ellas, las de fomento de la producción en el tiempo que se ganaba por el tope, pero no se logró combinar políticas. Los topes nunca funcionan más allá de seis meses, a lo sumo un año. Pueden durar más tiempo, pero deben ajustarse y combinarse con otras variables y medidas. En ese tiempo deben revisarse y ajustarse hasta lograr aumentos significativos y estables de la producción.

Ya en 2026 se cambió la estrategia. No fue una liberación pura: el costo de importación bajó por decreto, sustituyendo el control administrativo del precio final por un control administrativo del costo de entrada.

Los marcos regulatorios por fórmula cumplen la misma función. Varios países aplican "sistemas de tope de precios" combinando políticas cambiarias, arancelarias e impositivas, en el entendido de que deben mantener la inflación "amarrada" cortica, pero no tanto como los japoneses, e ir a la deflación. La productividad con una propensión excesiva al ahorro hace que las mercancías no se realicen y volvemos al mismo punto, pero en la calle opuesta.

Valor, costos y mercado: las bases teóricas del precio

Si el acento en la determinación de precios parte de la teoría del valor trabajo marxista, entonces estos reflejan las condiciones medias de producción de los bienes y servicios. Y en última instancia depende de los volúmenes de producción, aunque mediados por otros muchos factores, desde la calidad a las tendencias y preferencias de los consumidores finales. En este sentido, el tema de la realización de la mercancía sigue siendo vital.

Si el punto de partida es el neoliberalismo stricto sensu, entonces nada que hablar: todo se resuelve de cara al mercado, apartando al Estado de toda regulación e intervención, eliminando regulaciones y que los más fuertes triunfen en una especie de darwinismo económico, aunque en la realidad las grandes empresas y capitales se “desayunan” al mercado todos los días, lo ignoran olímpicamente y suelen saltarse las más elementales reglas de la competencia y el mercado. El discurso neoliberal es perverso en el sentido de que proclaman lo que de entrada no van a cumplir.

La transformación 118 prescribe: "eliminar la obligatoriedad de utilizar el método de gastos en la formación de precios, dando paso a los métodos de referencia del mercado o por correlación, marcando su posición en la cadena de valor". En este acápite, los que se han dedicado por años a los sistemas de costos o la contabilidad de gestión y la contabilidad estratégica de costos, deben estar atónitos.

Se puede dar el mensaje equivocado o interpretarse que ya no es necesario determinar los costos de lo que producimos o de los servicios prestados. ¿Cuánto cuesta producir un medicamento o formar un estudiante universitario? Es absolutamente necesario determinar con la mayor exactitud los costos.

Otra cosa es si constituyen o no la base del precio. Mi opinión es que sí constituyen la base del precio, aunque no sea el precio definitivo, y entonces otros aspectos como la información del mercado o la correlación terminen conformando el precio definitivo. Los costos siempre son la medida real de la gestión productiva, tecnológica, humana y de dirección. Es la base, además, de la toma de decisiones empresariales junto a otras herramientas como las finanzas, la contabilidad, el marketing, recursos humanos, logística, organización de la producción, etc.

Por otra parte los métodos con información de mercado y por correlación necesitan que las relaciones de mercado funcionen de manera estable. El metodo de correlación no abandona el cálculo de los costos, por el contrario, es esencial porque sin ellos no se puede calcular la utilidad, las ganacias y la rentabildad general. La derminación de los precios por el método de gastos sigue siendo efectiva en la toma de decisiones empresariales.

El debate cubano: técnico, social y político

El debate se da en todas partes. En la calle, en las redes digitales, en blogs y chats de economistas. "¿Un consejo provincial de gobierno operando como agencia de mercado, fijando precios de venta y márgenes comerciales? ¿Es lo que se quiere con las 176 transformaciones?" Otros prendieron velas e hicieron cruces en el suelo cuando los gobiernos locales reaccionaron al influjo del huidizo aceite.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció en el balance anual del Ministerio de Finanzas y Precios que "el descontento popular por los abusos y la especulación en los precios minoristas" no se ha revertido, y reiteró que "la solución está en producir más bienes y servicios". La directora provincial de Finanzas y Precios de Sancti Spíritus lo dijo sin rodeos: "Por muchas multas que pongamos, la multa no baja el precio". La salida, dijo, es "el abastecimiento, la producción, el mejoramiento de la economía".

El debate cubano no es solo técnico, es sobre todo social y político. Para el gobierno, en un contexto de más de seis décadas de economía planificada, bloqueo y sanciones estadounidenses, liberar precios sin red de contención expondría a los más vulnerables. Díaz-Canel lo planteó en junio: "Los logros sociales son inviolables", la educación y la salud seguirán gratuitas, y el Estado compensará por "planificación y redistribución". No es deseable que "unos avancen y otros queden atrás".

Para los críticos, ha faltado acabado al diseño. El sentido de la urgencia ha puesto el pie en el acelerador. No olvidar que venimos de un ordenamiento monetario con sentido de integración de precios, salarios, devaluación de la moneda, ajuste cambiario e impositivo que se pensó durante largos años y tenía una concepción estudiada y en gran medida cuantificada, y con amplio respaldo normativo y expectativas consensuadas.

Ahora, en 2026, en los últimos tres meses, de las 176 transformaciones en curso ya suman 160 con grados de implementación y 196 normas les dan blindaje jurídico. Se habla de un proceso de debate popular que busca legitimar políticamente lo que ya está en curso. Quizás bajo principios muy antiguos de que "vista hace fe" y de que "obras son amores", y el muy fidelista de que "no les vamos a decir cree, les vamos a decir lee", y esa lectura es también la lectura de la realidad.

La realidad desafiante y el control de precios más efectivo

Esa realidad es desafiante: el dólar se dispara en el mercado informal y en el segmento 3 del Banco Central, los apagones de 20 horas son rutina y los precios superan cualquier lógica económica. En ese contexto, los topes administrativos serían ciertamente simbólicos. Hay que seguir insistiendo en las herramientas indirectas y en los incentivos a la producción. También hay que mantener la mirada en los oligopolios, la colusión de precios, la especulación rampante, ajustarse a la ley y las normas. Potenciar la construcción colectiva de consensos en toda la cadena productiva para lograr verdadera concertación de precios e incorporar definitivamente a los consumidores finales.

Topar o no topar sigue siendo una decisión importante en el camino de la toma de decisiones gubernamentales y empresariales. La regulación, el control de precios por vías directas, topar; e indirectas con el conjunto de herramientas a mano sigue formando parte del carcaj.

El asunto continúa siendo entonces: cuándo, en qué momento y en qué plazos y sectores y acompañado de qué otras medidas que aseguren efectividad y temporalidad. No es un supuesto. Ya hoy se hace. La electricidad, el agua, el gas manufacturado, el oxígeno medicinal, los salarios del sector empresarial y presupuestado, algunos medicamentos y algunos otros precios de amplio consumo popular, aun cuando su abastecimiento sigue teniendo muchas irregularidades, siguen topados. Y por supuesto educación y salud. Y nos es contradictorio: seguimos siendo una sociedad socialista.

Hoy el más efectivo control de precios es que las transformaciones en curso, como punta de lanza del programa de gobierno, tengan éxito, y hacia ese frente hay que enviar todos los recursos y prenderle velas.