Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de marzo de 2018

MERCADOS AGROPECUARIOS


A la vista una reconfiguración de los mercados muestra en unos, escasos productos a precios topados y poca calidad, y en otros, variadas ofertas muy caras. Los últimos eventos meteorológicos tensan el abastecimiento a las tarimas estatales, mientras la especulación hace estragos en la economía de los cubanos. Directivos del ramo aduce mejoría en la contratación con las bases productivas, pero aún dista de lo que debe ser. Los márgenes comerciales del sector estatal son altos y faltan normativas que regulen los del privado. En este trabajo BOHEMIA pretende un acercamiento a esta problemática

Generalmente en los agros estatales se cuentan entre las ofertas, aquellas asignadas por plan nacional, que se importan. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ y DELIA REYES GARCÍA

Ángela Rodríguez Santander cuenta la “calderilla” en el monedero antes de decidirse a comprar en el mercado La Plaza, del municipio de Sancti Spíritus. “Aquí los precios están demasiado altos. La libra de frijoles a 13 pesos, el tomate a 15, la malanga a ocho. En los puntos de venta estatales, aunque algunos productos están más baratos, casi no aparece nada.

“Soy jubilada y recibo 225 pesos de pensión, pero tengo que pagar el crédito del refrigerador, más los gastos en medicamentos, imaginen qué puede quedarme para vivir”, manifiesta la septuagenaria.

Para Ramón Gómez Cruz, tarimero del citado mercado, “esto es a oferta y demanda, a diferencia de los puntos estatales que sí tienen algunos precios topados. Estas producciones nos las venden caras las cooperativas que nos abastecen”.

Más al centro de la Isla, en Santa Clara, Xiomara González Torres, también jubilada, espera su turno en la cola del mercado agropecuario estatal Buen Viaje. “Vengo todas las semanas y en estos días no hay yuca ni calabaza ni plátano… Sabemos la situación que tiene la provincia después de Irma, pero si vas a los mercados de oferta y demanda, o a los carretilleros, encuentras lo que aquí ni en sueños aparece, y por supuesto con precios que son una pesadilla”, comenta.

En la entrada del mercado de 19 y B, en el barrio capitalino del Vedado, uno de sus clientes, Reinaldo Corría, expresa: “La gente le dice a este el agro de los millonarios, pero no es solo cuestión de dinero, sino que la ausencia de mercancías en los otros, o la poca calidad te obligan a venir aquí, donde el abasto es constante. Lo más cuestionable es que en este los precios suben de la noche a la mañana”.

Madeja enredada



Los productos agropecuarios son una de las principales demandas de la población cubana. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Eran casi las tres de la tarde y aquel vendedor no veía el tiempo pasar. Sentado en la entrada lateral del agromercado La sonriente, rogaba cabizbajo el fin de la jornada o la entrada de viandas y vegetales que atrajeran clientes.

Aquel punto de venta climatizado y priorizado, en el mismo centro de la ciudad de Matanzas, no exhibía más que las pocas ofertas presentes en la mayoría de los mercados estatales de la urbe: tomates, piñas –pequeñas y verdes–; boniatos, granos (chícharos y frijoles), cereales (arroz y harina), muchos de los cuales se importan.

Sobre la poca disponibilidad de productos, Roberto Gómez Guerra, jefe del departamento Agrícola de la Dirección Provincial de Agricultura, se apresura en responder: “El paso del huracán Irma nos dejó miles de toneladas de pérdidas, fundamentalmente en frutales, plátano, maíz y yuca, además de las posturas y semillas del sistema de la agricultura urbana, donde lo que no se pudo recoger se echó a perder y hubo que empezar de cero.

“Pero si bien nos afectó el ciclón, tanto o más incidieron las lluvias posteriores, porque retrasaron la preparación de la tierra y por ende el ciclo de producción de varias hortalizas”, asegura.

Enel Espinosa Hernández, director de Agricultura en el Ministerio del ramo (Minag), ratifica que la campaña de frío, entre septiembre y febrero, donde se genera el 60 por ciento de la producción anual, fue afectada por las intensas lluvias y en noviembre solo se sembró el 88 por ciento del plan.

También desde ese ministerio, José Puente Nápoles, director de Comercialización, asegura que aún persisten bajos niveles de producción de viandas y no será hasta julio que se repongan los cultivos de ciclo largo.

Directivos y autoridades de cinco provincias visitadas por BOHEMIA coinciden en que las afectaciones a los suministros agropecuarios fueron provocadas por el huracán y las posteriores lluvias. Pero la capitalina Liuris Victoria pregunta: ¿por qué si el ciclón afectó la disponibilidad de productos, los carretilleros y los mercados arrendados a privados mantienen una oferta variada y con calidad, a diferencia de los estatales?

A juicio de Luis Carlos Góngora, vicepresidente del gobierno en La Habana, “es un error tomar como referencia los mercados de oferta y demanda existentes porque las cantidades de productos que reciben son pocas, no representativas”.


Agrega que en la estructura de comercialización de la ciudad el 70 por ciento de los productos tienen precios regulados por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), en unas 830 plazas (mercados agropecuarios estatales, puntos de venta y mercados agropecuarios arrendados a cooperativas). Resta un 30 por ciento, cifra no despreciable”.

Ciertamente, para nada es insignificante ese porcentaje, en tanto existen 735 puntos de venta de trabajadores por cuenta propia, que venden por oferta y demanda, y más de 1 200 carretilleros. Estos son la cara más visible de la comercialización con más variedad y calidad, pero también de más altos precios en la capital y en otros lugares.

Paradojas

Con sus nuevos tractores marca NewHolland, el pelotón rotura la tierra húmeda. Las garzas, en bandada, aprovechan para hurgar en el suelo. Mientras, Eglis Pérez Martínez, director técnico y de desarrollo de la Empresa Agroindustrial de Granos Valle de Caonao, en Yaguajay, Sancti Spíritus, explica que a partir de 2017 diversificaron la siembra de los cultivos, con un 50 por ciento de frijol, 30 por ciento de viandas y el resto de hortalizas.

“Para ello, en 2016 recibimos tecnología completa, tractores, un secadero de granos, máquinas de riego. Contamos con dos unidades empresariales de base (UEB): Batey Colorado, con 400 hectáreas, y Arnaldo Milián, con igual extensión. Este último polo productivo después de algunas dificultades, lo estamos rescatando”, precisa Alberto Roberto Reina Montier, delegado provincial de la Agricultura.

El directivo advierte que una de las causas de la poca oferta de productos agrícolas es la baja productividad en el país, problema que, al decir del matancero Roberto Gómez Guerra, está asociado en parte a la falta de protección de los cultivos con fertilizantes, plaguicidas, pesticidas y riego.

Solo se priorizan con paquetes tecnológicos (productos químicos, máquinas y equipos de riego y siembra, y combustible) los cultivos que por encargo estatal van a la industria, como el maíz para alimento animal; al abasto normado a la población, como el frijol y el arroz, además de la papa.

El resto de los cultivos que demanda la población en los puntos de venta y agromercados están en su gran mayoría en áreas de secano (aquellas que no disponen de riego), expone Gómez Guerra.

El Director de Agricultura del Minag confirma que solo el siete por ciento de las áreas cultivables del país están bajo riego y menos del 25 por ciento tiene respaldo en insumos, debido a los altos costos y problemas financieros de la economía nacional.



Los mercados de oferta y demanda mantienen variedad y calidad de los productos, pero a precios inalcanzables para muchos. (Crédito: YASSET LLERENA ALFONSO)

En medio de estas dificultades, el Minag convocó a todas las bases productivas del país al autoabastecimiento de los territorios, excepto la capital, por sus características y condiciones, para asegurar 30 libras mensuales a cada persona (15 de viandas, 10 de hortalizas, dos de granos y tres de frutas).

El consumo real per cápita, al mes, fue de 9.9 libras en 2016, a través de los mercados agropecuarios estatales, los arrendados y puntos de venta. Menos de un tercio del propósito ministerial, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Pero, paradójicamente, no se trata de que el país no produzca lo suficiente. De hecho, para cumplir el encargo de las 30 libras mensuales por persona es necesario producir 1 800 000 toneladas y el pasado año se lograron más de 5 300 000, incluido lo dispuesto para otros destinos.

“Es necesario un reordenamiento que ponga la contratación de productos agrícolas en función de las cifras productivas aprobadas para los mercados estatales y se evite la fuga de los productos hacia los mercados privados”, convoca Enel Espinosa Hernández.

Trapicheo


Experiencias como la del mercado mayorista de Trinidad, que abastece al sector privado, pudieran extenderse a otros lugares. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

La exigencia a los productores agrícolas de volúmenes suficientes, así como el control del correcto destino, determinan en buena medida la presencia o no de mercancías en los agros estatales. Pero en ese terreno aún quedan muchas fisuras.

A pesar del huracán Irma, el pasado año se sobrecumplieron los contratos con las formas productivas en un 127 por ciento. Pero ese sobrecumplimiento esconde un mal estimado. En comparación con los volúmenes reales, es baja la contratación, agrega Puente Nápoles.

Arístides Lázaro Lauzurique, director general de Acopio en Matanzas, explica que ellos compran a precios bajos, centralizados, mientras los intermediarios pagan más, estimulando a los campesinos a ocultar producciones.

“Aunque el Decreto Ley 311 sobre la entrega de tierras en usufructo exige al trabajador agrícola el acopio del 90 por ciento de sus cultivos para el Estado, no pasa así en la práctica”, ejemplifica Lauzurique.

Si bien desde el Minag se manifiestan a favor de aumentar la contratación, Silvio Gutiérrez Pérez, director de Agroindustria del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), explica que contratar todo es muy difícil, primero por los pocos recursos de transporte, almacenamiento y envase que tienen las entidades acopiadoras.


La cooperativa de créditos y servicios Frank País García, en Güira de Melena, asegura la contratación con el ciento por ciento de los campesinos. (Crédito: MARTHA VECINO ULLOA)

Y en segundo lugar, al no poderse asignar la cantidad de insumos necesarios para las siembras de los campesinos, estos se ven obligados a comprarlos con las ganancias obtenidas de la venta a los mercados privados, detalla Gutiérrez Pérez.

Puente Nápoles y otros directivos reclaman un control estricto sobre la producción y sus destinos por parte de las bases productivas, empresas, delegaciones provinciales y municipales de la Agricultura. Pero tales propósitos parecen naufragar en aguas turbulentas.

Promesas incumplidas

Cuando se aprobó la venta sin subsidios de los insumos, subieron los precios de compra y fueron topados los precios de venta al sector campesino, muchos pensaron que gran parte de los problemas de la comercialización quedarían sellados. Pero la realidad negó esa apreciación.

“El incremento de los precios de los insumos provoca que muchos campesinos tengan que acudir al crédito bancario, porque no tienen cómo costear lo que necesitan ponerle a la tierra. Esa subida es muy fuerte, por ejemplo, el combustible de 0.85 centavos se incrementa a dos pesos, y son miles los litros de petróleo empleados en la siembra. Igual sucede con los fertilizantes, plaguicidas y demás recursos”, ilustra Pedro Orlando Pérez Guzmán, presidente de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Frank País García, en el municipio artemiseño de Güira de Melena.

También en ese territorio, Abelardo Álvarez Silva, presidente de la CCS Antero Regalado Falcón, reclama: “junto a esas medidas, se prometió abrir un mercado donde se le vendería al campesino el fertilizante y el combustible necesarios para producir. Si tuvo más gastos, también tendría más ganancias. Una cosa compensaba la otra. Pero eso no se cumplió”.



En la Empresa Agroindustrial de Granos Valle de Caonao, en Yaguajay, se siembran frijoles y otros cultivos para la venta a la población. (Crédito: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

El Director de Agroindustria del MFP no entiende por qué estos dos presidentes de cooperativas, por cierto, de las mejores del país, sienten insatisfacción con esas medidas, cuando también se incrementaron los precios de compra a sus producciones y el presupuesto del Estado asumió el 50 por ciento del interés de los créditos que otorga el banco y de la prima del seguro.

Sin embargo, concluye el presidente de la CCS Antero Regalado que “hace años estamos alertando que en la campaña de frío las CPA y UBPC se dedican a la siembra de papa, y un poco de malanga, plátano y frijol. El resto de los cultivos están en los campesinos asociados a las CCS. Por lo tanto, hay que prestarles una atención adecuada.

“Al país han entrado maquinarias nuevas, pero se están poniendo en manos de las empresas estatales o de otras unidades productivas, no de los campesinos de las CCS, obligados a seguir sembrando con los equipos de hace 50 años”, ilustra Álvarez Silva.

Eslabones torcidos

Urge enderezar la red comercializadora, sin dejar cabos sueltos. Con este segundo trabajo sobre el tema BOHEMIA pretende un acercamiento a la problemáticade los Mercados Agropecuarios



Las normativas que deben regular el margen comercial del sector privado son una asignatura pendiente. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

Para Abelardo Álvarez Silva, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antero Regalado Falcón, en el artemiseño municipio de Güira de Melena, los excedentes que legalmente pueden vender los campesinos a los mercados de oferta y demanda, pasan por muchas manos de intermediarios que aprovechan la escasez para revender sin escrúpulos de ningún tipo.

Ante la creciente cadena especulativa, profundizada por las últimas afectaciones meteorológicas, y teniendo en cuenta las limitaciones financieras del país que frenan a la agricultura cubana, Álvarez Silva sugiere: “topar todos los precios de los productos agropecuarios. Con eso se corta el mal de raíz y no tenemos que estar preocupados porque existan diferencias entre uno y otro mercado”.

Similar criterio comparte Abelio Machuca Vega, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y delegado de la Agricultura en la provincia de Guantánamo. También otras personas entrevistadas estiman necesaria la regulación estatal.

“Pero el método no puede ser llegar y fijar los precios centralmente”, alerta Silvio Gutiérrez Pérez, director de Agroindustria del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), “porque se necesitaría un ejército de inspectores para caerles atrás a los precios, y después otro ejército para controlar a los inspectores”.

Según las resoluciones del MFP 27 y 908 de 2017, más la 1 096 –que entrará en vigor próximamente–, solamente se regulan los precios minoristas para algo más de una veintena de productos, entre estos la papa, que se distribuye de manera normada. El resto sigue la línea ascendente de la especulación, señalan entrevistados por BOHEMIA en Sancti Spíritus, Villa Clara, Matanzas, Artemisa y La Habana.

¿Por qué entonces no se regulan los márgenes comerciales que pueden obtener quienes se dedican a vender en la red privada, como mismo sucede para quienes lo hacen a través de las entidades estatales?



-“Las violaciones son frecuentes. Se atajan por un lado y resurgen en otro”, asevera Luis Carlos Góngora, vicepresidente del gobierno en La Habana. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Según el director de Agroindustria del MFP, en el mundo los márgenes comerciales están en el orden de un 30 por ciento, y las ganancias del productor entre 13 y 15 por ciento sobre los costos. En Cuba, para el sector estatal, que es el principal comercializador, se estima un 40 por ciento, mientras que para las formas productivas campesinas es de hasta un 50 por ciento sobre los gastos.

A su juicio, lo que obtienen las empresas estatales comercializadoras pudiera ser inferior, pero estos procesos (los de comercialización) son costosos. En el caso de los porcentajes fijados para el sector campesino buscan estimular las producciones y disminuir las importaciones. Los precios de compra al sector campesino son altos e inciden en que también los de venta minorista a la población sean elevados, reconoce Gutiérrez Pérez.

Debido a este mecanismo comienza el ascenso de los precios en Cuba, porque prima el criterio de regular la oferta a través de instrumentos financieros, sin prestar la debida atención a la real capacidad de compra del salario medio, las jubilaciones y las prestaciones de la asistencia social a los grupos poblacionales más vulnerables.

En el caso de los precios de oferta y demanda, que mantienen una permanente tendencia especulativa, es peor aún, pues todavía siguen sin regularse los márgenes comerciales permisibles para este segmento del mercado. “Esto se sigue estudiando y una de las cosas más difíciles es generalizar un sistema de facturación para poder determinar cuánto se compró o vendió”, agrega el directivo del MFP.

Mientras siga pendiente esta normativa, a varios años ya de haberse abierto las puertas al sector privado en la comercialización de productos del agro, seguirá sucediendo que a río revuelto, ganancia de especuladores.

Fantasma en la ciudad



La especulación con los precios en El Trigal llenó muchos bolsillos. (Foto:: MARTHA VECINO ULLOA)

El Trigal, intento de un abasto mayorista para la cadena comercializadora, incluidos los vendedores privados, con el fin de disminuir los precios de venta a la población, dejó un sabor bastante amargo en la capital, pues el tiro salió por la culata.

“Nuestros camiones nunca llevaron mercancías para El Trigal, ni permitimos que se comprara nada allí. Eso fue un antro de perdición desde que comenzó hasta su cierre. Era un negocio de mucho dinero. El control sobre ese mercado no fue el mejor porque se permitió que se vendieran los turnos, las mejores tarimas y otras ilegalidades. Los inspectores vivían de aquello. Cuando llegas a un lugar de esos y lo que hay son magnates, no tienen nada que ver con la sociedad que queremos”, sentencia Álvarez Silva.

Luis Carlos Góngora, vicepresidente del gobierno en La Habana, tuvo la misión de cerrar El Trigal. A su juicio, fueron varios factores los que propiciaron las violaciones. Entre estos, un mal funcionamiento de la cooperativa agropecuaria a la que se le confió la administración del mercado; los precios se fueron cambiando, no bajo los principios universales de oferta y demanda, sino bajo decisiones especulativas que tomaron determinadas personas; al legalizarse la figura del vendedor mayorista de productos agropecuarios, este comenzó a especular, a comprar y revender camiones completos de mercancías a las que se les incrementaba el valor hasta en cinco o seis veces.



Sin un mercado mayorista legal para quienes venden por oferta y demanda seguirá proliferando la especulación con los precios. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Pero como suele ocurrir, en vez de enmendar esos errores, se botó el sofá, mientras tanto el fantasma del Trigal sigue rondando, aunque se convirtió en centro de acopio administrado por la Empresa de Mercados Agropecuarios de La Habana.

“En las madrugadas se forman de manera ilegal en la ciudad minitrigales, en Arroyo Naranjo, La Habana Vieja, Centro Habana, para venderles a quienes ejercen de manera privada. Se atajan por un lado y resurgen en otro”, reconoce Góngora.

Al estar ausente un mercado mayorista, legal y regulado por el Estado, estas formas no estatales compran en esos lugares, o en las placitas arrendadas a cooperativas, encareciendo aún más los precios de venta a la población.

El vicepresidente del gobierno prefiere no ser absoluto ante la posibilidad de que no se esté desviando mercancías desde los dos grandes centros acopiadores de la capital, El Trigal y Berroa, para abastecer también a los particulares.

¿Control eficaz?

Es una mañana clara de diciembre. Sobre la carretilla se exhiben apetitosos tomates a 20 pesos la libra, a 10 el mazo de cebolla, a tres la cabeza de ajo… A los costados, varias cajas de yuca, ají, pepino, habichuelas y otras mercancías, permanecen en el suelo.

Aunque tiene una gran variedad de productos, a Edelmis Matienzo Marichal, titular de la licencia como vendedor ambulatorio, se le nota preocupado. “Me pusieron una multa de 1 400 pesos porque estaba vendiendo el tomate por encima del precio topado en la provincia, que es de 4.20 la libra”, dice mientras enseña el comprobante dejado por los inspectores de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en la provincia espirituana.

Pero, al parecer, el correctivo aplicado no fue lo suficientemente eficaz, pues Edelmis seguía con los precios altos, más allá de las medidas que adoptaran las autoridades de la provincia para evitar la especulación, después del destrozo que les dejara el huracán Irma en la agricultura.

Norma Martín Alonso, jefa provincial de la DIS en Sancti Spíritus, valora que “la tarea es bien difícil e implica un desgaste sistemático, porque hoy actúas en un lugar, pero en el otro siguen cometiendo ilegalidades”.



En la agricultura urbana y suburbana también existen precios topados. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Lo mismo sucede en Villa Clara, reconocen Reinaldo Oms Pairol, jefe de la DIS en el territorio, y Santiago Oliva Núñez, director de Comercialización en la delegación provincial de la Agricultura. “La población tiene que colaborar más en el enfrentamiento a las ilegalidades, porque a veces llegamos a los lugares y cuando vamos a comprobar las violaciones de precio, no las denuncian. La gente habla por detrás, pero no se quiere buscar problemas”, asegura Oms Pairol. Esa falta de colaboración puede también estar dada, entre otras causas, por la falta de eficacia del sistema de control.

Frescos como lechuga

En el organopónico La Salud, de la provincia matancera, varias personas hacen una pequeña cola para comprar lechuga fresca, a tres pesos el mazo. Algunos vecinos comentan que temprano hubo col, acelga y zanahoria.

“El ciclón nos llevó de la mano y corriendo”, recuerda el administrador Rafael Más, “pero gracias al surtido de semillas y el abono natural que recibimos de Jovellanos, rescatamos los cultivos de ciclo corto. Abastecemos a hogares maternos y de ancianos, círculos infantiles y escuelas; el excedente se lo vendemos a la población”.

En el recorrido por los puntos de venta de los organopónicos, asociados a cooperativas, en Sancti Spíritus y Villa Clara, el equipo de BOHEMIA encontró experiencias similares a las de Matanzas, donde existen productos frescos a precios asequibles.

Algo diferente exhibe el organopónico de la UBPC 1ro de Julio en el capitalino municipio de Boyeros. En la pizarra, casi ilegible, están el tomate, la calabaza, la piña y la yuca, con precios similares a los mercados de oferta y demanda. Una mujer se acerca, y después de preguntar, sale casi despavorida mientras grita: “ustedes están locos”.

Aunque el Ministerio de la Agricultura conocía del reportaje que realizaba esta publicación, y así se explicó al administrador de la UBPC 1ro de Julio, no quiso dar declaraciones, pues después de llamar a la Delegación Provincial, le dijeron que allí no sabían nada al respecto.

Seguro tampoco conocían lo que sucedía en esta UBPC. “Están cometiendo una violación. Ese punto de venta de la agricultura urbana, y todos los demás, forman parte del sistema de comercialización que tiene regulados los precios por el MFP. Tienen que vender por ese listado”, evalúa Luis Carlos Góngora.

Bien cerca del campo, y en una de las tierras más fértiles del país, hay un punto de venta de la agricultura suburbana, justo a la salida de Artemisa. La pizarra está en blanco, pero en el mostrador hay tomates de mala calidad, verdes, a siete pesos la libra; y plátanos burros, de esos que cuando les quitas la cáscara, parecen lápices, a siete pesos la manito.

-“Viejo, por qué vendes tan caro, si los tomates y los plátanos están en candela”, pregunta una mujer.

-“Mi’ja, en qué país tú vives, no sabes que por aquí pasó un ciclón”- responde el vendedor.

Lo narrado anteriormente sucedió a mediados de enero de 2018.

Los organopónicos, cooperativas y unidades productoras estatales tienen precios topados, pero en muchos casos como estos se viola lo establecido, mientras continúan los especuladores con su negocio.

Ferias sí, pero los agros, ¿qué?

Para aliviar la difícil situación del acceso a los alimentos muchos gobiernos locales implementan iniciativas, como las ferias agropecuarias, pero no siempre se obtienen buenos resultados.



De poco sirven las ferias los domingos, si el resto de la semana las placitas están vacías. (Foto: YASSET LLERENA ALFONSO)

A las dos de la tarde, en la barriada de Pastorita, los trabajadores del agro se apresuran en guardar gran parte de la mercancía en sacos. Un camión de abastecimiento de acopio descarga otro poco de productos, pero no se saca a la venta. Mañana domingo es día de feria en Matanzas.

Escenas similares se repiten en otras provincias. Aunque las autoridades territoriales insisten en los méritos de estas ferias, Jorge Félix González Barreto, director comercial de la Unión de Acopio, argumenta que esas ofertas no se consideran ventas contratadas por el Estado con destino a la población.

“Lo correcto es que se hagan con el excedente de la producción, no que se dejen los mercados desabastecidos durante la semana para garantizar el abastecimiento los fines de semana. Además, las ferias no entran en el plan, realizarlas de manera tan seguida implica un gasto de combustible y una afectación a los índices de explotación del transporte”, concluye.

ACONTECER ECONÓMICO CUBANO



A cargo de L. A. Cañizo

Modernización de fábricas de cemento

La industria del cemento en Cuba prevé para este año comenzar un proceso de modernización en tres de sus plantas, con el objetivo de incrementar la producción de ese renglón.

De acuerdo con el director del Grupo Empresarial del Cemento, Pavel Cansino Ávila, durante el actual calendario debe comenzarse a montar una nueva fábrica en Santiago de Cuba, la cual sustituirá a la obsoleta “José Mercerón”, edificada en 1955.

También se mejorarán las fábricas Siguaney, de Sancti Spíritus, y la 26 de Julio, de Nuevitas, para rescatar sus plenas capacidades de elaboración de cemento gris, además de blanco en el caso de la espirituana.

Especificó que la aspiración es recuperar las seis plantas cementeras distribuidas en todo la nación, entre ellas la del Mariel, que este 2018 cumple 100 años de construida.

Aumenta producción local de materiales para la construcción de viviendas en Artemisa

La producción local de materiales para la construcción de vivienda en la provincia de Artemisa, se propone un plan ambicioso alcanzable que cumple los diversos surtidos en los primeros meses del año, según informó Belkis Blanco Correa, directora general de Infraestructura e Inversiones de la Administración Provincial.

En el 2018 la provincia producirá más de 2 000 000 de elementos de pared, un número significativo de cubierta, piso, mesetas y marcos de hormigón y otros demandados materiales destinados al programa de edificación de inmuebles.

Con la participación de seis empresas provinciales, entre las que figuran Materiales de la Construcción, Industrias Locales y Artículos Varios y Pecuaria Los Naranjos, Artemisa aspira alcanzar la construcción de una vivienda por día, agregó la directora general de Infraestructura e Inversiones de la Administración.

Cada uno de los productores se propone elevar la producción de cubierta, entre ellos la Empresa de Materiales de la Construcción que puede lograr las 33 viviendas mensuales con el apoyo de las unidades productoras entre las que destacan las UBPC Rigoberto Corcho en Artemisa y El Mango en San Cristóbal.

Diversifican producción de carbón vegetal para la exportación

La Empresa de Industrias Locales de la provincia de Camagüey diversifica sus producciones de carbón vegetal para la exportación, y ampliará el destino de ese rubro a países de Asia y América Latina, los que se sumarán a sus habituales clientes europeos.

Pedro López Santos, especialista de comercialización y compra de la citada entidad, comentó a la Agencia Cubana de Noticias que hasta la fecha se expendió en el mercado exterior un contenedor de polvo de carbón, utilizado para fabricar briquetas, en forma cilíndrica o de ladrillo, que sustituye a la leña con muchas ventajas, por ser 100 por ciento ecológico y renovable.

De igual modo, comercializarán carbón vegetal a partir de una mezcla de marabú con maderas de llana y júcaro, de mayor dureza, dijo López Santos, quien precisó, además, que estas nuevas entregas responden a encargos realizados por los compradores.

Informó que en el 2018 prevén producir mil toneladas de carbón vegetal, de las cuales ya se exportaron 59, por valor de 17 mil CUC, y se encuentran en proceso de beneficio otras 80 toneladas que deben estar listas para la venta a mediados del mes de marzo.

Más de mil 219 millones de pesos recaudó ONAT en Guantánamo

La recaudación de la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) en Guantánamo ascendió durante 2017 a más de mil 219 millones de pesos, informó hoy a la ACN Arelys Torreblanca, Jefa del Registro de Atención a Contribuyentes en la provincia.

Precisó la funcionaria que esa cifra equivale a un sobrecumplimiento del 6,3 por ciento del plan, y solamente dos municipios incumplieron el suyo: El Salvador y Guantánamo, los cuales quedaron por debajo en el impuesto sobre las ventas en el presupuesto general, a partir de febrero.

Mejoras en la fábrica Coppelia en Camagüey

Directivos y trabajadores de la Fábrica de Helado Coppelia de la provincia de Camagüey comenzaron este año el montaje de nuevos equipos tecnológicos que posibilitarán cumplir con la producción de un millón 280 mil galones de ese alimento, con una alta demanda por la población.

Un mayor respaldo del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria posibilitó la importación de modernos congeladores chinos que aportan una máxima calidad a las producciones, además de la instalación de una nueva caldera y difusores de factura nacional, en la línea de productos terminados, significó el directivo.

Se anunció, además, la incorporación en el transcurso de 2018 de otros nuevos equipos para potenciar la diversificación de sus elaboraciones, entre las cuales se incluyen una variedad de helado especial, bocaditos y cakes de helados.

Nancy Martínez Torres, jefa del Departamento Económico de la fábrica, informó a la ACN que de las 18 unidades de este tipo que existen en Cuba, la de Camagüey resulta la de mayor liquidez financiera, lo cual facilitó en el 2017 una garantía salarial promedio de entre 800 y 900 pesos mensuales por trabajador más el pago por las utilidades obtenidas al cierre de ese año.

Fuentes: Radio Habana Cuba (RHC); Radio Reloj; Agencia Cubana de Noticias (ACN); Prensa Latina; Opciones/Juventud Rebelde; NTV; Cubadebate

Los trucos comerciales de Trump

Por  DANI RODRIK, Project Syndicate

CAMBRIDGE – En materia de política comercial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hasta el momento ladró mucho pero mordió poco. Sin embargo, esto puede estar cambiando. En enero, elevó los aranceles sobre los lavarropas y las células solares importados. Ahora, ha ordenado fuertes aranceles sobre el acero y el aluminio importado (25% y 10%, respectivamente), basando la decisión en una excepción de seguridad nacional, rara vez utilizada, a las reglas de la Organización Mundial de Comercio.

Muchos analistas han reaccionado exageradamente frente a la posibilidad de aranceles, prediciendo una "guerra comercial" o algo peor. Un experto definió los aranceles al acero y al aluminio como las restricciones comerciales más significativas desde 1971, cuando el presidente Richard M. Nixon impuso un recargo del 10% sobre las importaciones en respuesta al déficit comercial de Estados Unidos, y predijo: "Tendrá enormes consecuencias para el orden comercial global". El Wall Street Journal escribió que los aranceles de Trump eran "la mayor torpeza política de su presidencia" -una afirmación remarcable a la luz de los pasos en falso de la administración en cuanto a Rusia, el FBI, Corea del Norte, la inmigración, la tributación, el nacionalismo blanco y mucho más.

La realidad es que las medidas comerciales de Trump hasta la fecha representan poca cosa. En particular, empalidecen cuando se las compara con la escala y el alcance de las políticas proteccionistas de la administración del presidente Ronald Reagan en los años 1980. Reagan elevó los aranceles y ajustó las restricciones sobre un amplio rango de industrias, entre ellas los textiles, automóviles, motocicletas, acero, madera, azúcar y electrónica. Se sabe bien que presiono a Japón para que aceptara restricciones "voluntarias" a las exportaciones de autos. Impuso aranceles del 100% sobre determinados productos electrónicos japoneses cuando Japón supuestamente no mantuvo altos los precios de los microchips exportados.

De la misma manera que las políticas de Trump violan el espíritu, si no la letra, de los acuerdos comerciales de hoy, las restricciones comerciales de Reagan explotaban resquicios en los acuerdos existentes. Se alejaban tanto de las prácticas prevalecientes que el temor a un "nuevo proteccionismo" se volvió generalizado. "Existe un gran peligro de que el sistema se derrumbe", escribió un abogado comercial, "o de que colapse en una sombría repetición de los años 1930".

Esas advertencias resultaron ser alarmistas. La economía mundial no se vio muy afectada por el retroceso temporario durante los años 1980 de la tendencia hacia la liberalización comercial. En verdad, puede incluso haberse beneficiado. El proteccionismo de Reagan actuó como una válvula de seguridad que dejó escapar cierto vapor político, impidiendo así mayores alteraciones.

Y una vez que la macroeconomía de Estados Unidos mejoró, el ritmo de la globalización se aceleró significativamente. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la OMC (que explícitamente prohibió las restricciones "voluntarias" a las exportaciones utilizadas por Reagan) y el boom de las exportaciones de China ocurrieron en los años 1990, al igual que la eliminación de las restricciones que todavía perduraban en cuanto a las finanzas transfronterizas.

El proteccionismo de Trump bien puede tener consecuencias muy diferentes; la historia no tiene por qué repetirse. Por un lado, aún si su impacto general sigue siendo limitado, las restricciones comerciales de Trump tienen más bien una característica unilateral y provocativa. Gran parte del proteccionismo de Reagan era negociado con los socios comerciales y estaba destinado a aliviar la carga económica sobre los exportadores.

Las restricciones voluntarias a las exportaciones (RVE) de los años 1980 sobre los autos y el acero, por ejemplo, estaban administradas por los países exportadores. Esto les permitía a las empresas japonesas y europeas complotarse para aumentar los precios de sus exportaciones al mercado estadounidense. Por cierto, estas empresas inclusive pueden haberse vuelto más rentables gracias a las restricciones comerciales de Estados Unidos. Existen pocas probabilidades de que a los exportadores surcoreanos de lavarropas o a los exportadores chinos de células solares les vaya a ir igual de bien hoy. El unilateralismo de Trump causará un mayor enojo entre los socios comerciales y, en consecuencia, es más factible que genere represalias.

Otro contraste con las medidas de la era Reagan es que estamos viviendo en una etapa más avanzada de la globalización, y los problemas que la han acompañado son mayores. La presión a favor de la híper-globalización en los años 1990 ha creado una profunda división entre quienes prosperan en la economía global y comparten sus valores, y quienes no. Como resultado de ello, las fuerzas del nacionalismo y del nativismo probablemente sean más poderosas que en cualquier otro momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Si bien las políticas de Trump supuestamente apuntan a restaurar la justicia en el comercio global, es más lo que exacerban estos problemas de lo que los mejoran. Como señalan Jared Bernstein y Dean Baker, los aranceles de Trump probablemente beneficien a una pequeña minoría de trabajadores en industrias protegidas a expensas de una gran mayoría de otros trabajadores en industrias en dificultades y otras partes. Los desequilibrios y las desigualdades generados por la economía global no se pueden resolver protegiendo a unas pocas industrias bien conectadas políticamente y apelando a consideraciones de seguridad nacional claramente ridículas como excusa. Ese proteccionismo es un artilugio, no una agenda seria para una reforma comercial.

Una agenda de reforma seria, por el contrario, controlaría la protección de las compañías farmacéuticas y los profesionales capacitados como los médicos, tal como sostienen Bernstein y Baker. Abordaría los temores sobre el dumping social y la autonomía para establecer políticas al renegociar multilateralmente las reglas de la OMC. Y apuntaría a áreas donde las ganancias a partir del comercio siguen siendo muy grandes, como la movilidad internacional de los trabajadores, y no a áreas que benefician solamente a intereses especiales.

Sin embargo, el grueso del trabajo tiene que hacerse en el terreno doméstico. Reparar el contrato social doméstico requiere de un rango de políticas sociales, impositivas y de innovación para sentar las bases para una versión del New Deal del siglo XXI. Pero con sus recortes a los impuestos corporativos y su desregulación, Trump está avanzando en la dirección contraria. Tarde o temprano, la naturaleza desastrosa de la agenda doméstica de Trump se volverá evidente hasta para sus propios votantes. En ese momento, una guerra comercial anticuada puede parecer irresistible, para ofrecer distracción y protección política.



Dani Rodrik is Professor of International Political Economy at Harvard University’s John F. Kennedy School of Government. He is the author of The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy, Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science, and, most recently, Straight Talk on Trade: Ideas for a Sane World Economy.

¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional?


 
Pavel Vidal 
Profesor, Pontificia Universidad Javeriana Cali 
Febrero de 2018 

Tomado de Cuba Study Group 
Publicado el 12 de marzo de 2018 


Cuba ha cambiado bastante en estos diez años de reformas eco­nómicas, aunque no lo suficiente. Los ingresos familiares, los servicios turísticos, la producción de alimentos, la gastrono­mía y el transporte dependen menos del Estado y mucho más de la iniciativa privada. El mercado inmobiliario, las tran­sacciones de diversos bienes y servicios de consumo y el suministro de insumos para el sector privado se ha ido expandiendo, en la for­malidad y en la informalidad. La inversión extranjera se perfila como un factor fundamental para el desarrollo. El país ha logrado avances importantes en la renegociación de las deudas externas. 

Sin embargo, muchos otros cambios anunciados han sido vencidos por las resistencias, han quedado a medias, o se han pretendido poner en práctica replicando vicios del pasado. Un sistema empresarial estatal burocrático, ineficiente, con salarios deprimidos y maniatado por un plan central, lastra el progreso económico. Las ventajas en educación siguen sin explotarse al máximo. El entorno internacional tampoco ha ayudado mucho. Se mantiene el embargo estadounidense, la admi­nistración Trump retoma la vieja y fracasada retórica, y el país sigue dependiente de una economía venezolana que no parece tocar fondo. 

Como consecuencia, el crecimiento del PIB y de la productividad ha sido decepcionante, la reforma en la agricultura ha dado pocos frutos, y nuevamente la economía se ahoga en una crisis financiera. Las refor­mas no crearon empleos de calidad y eliminaron medio millón de puestos de trabajo formales. 

El segundo semestre de 2017 fue especialmente complicado debido a los impactos del huracán Irma y como consecuencia de las nuevas medidas restrictivas anunciadas por el gobierno estadounidense. A ello se suma la decisión del gobierno cubano de congelar (temporal­mente) la emisión de licencias al sector privado. 

Así y todo, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) reporta que la economía no ha caído en recesión. Las dudas sobre estos datos son muchas y se multiplican al dilatarse o desaparecer la publicación de los reportes económicos sec­toriales y de las cuentas nacionales. 

Para 2018 el gobierno ha planteado un plan de crecimiento econó­mico muy optimista (2% de aumento del PIB) que nuevamente parece no dimensionar apropiadamente la complejidad del escenario macro­financiero. Tres eventos trascendentales se esperan para este año: la transición generacional en las estructuras del gobierno, las nuevas normas para el sector privado y el comienzo de la reforma monetaria. Los tres han levantado muchas expectativas, aunque todos cuentan con una variante para decepcionar. 

Cambios en la producción y el empleo 

Según las cifras oficiales de la ONEI, de 2008 a 2017 el crecimiento del PIB cubano quedó en un promedio anual de 2,4%. Muy por debajo del objetivo que se había trazado el gobierno cubano de 4,4% para el período. La baja tasa de acumulación de capital físico, la emigración y el decrecimiento de la población, y la desaceleración de la productividad influyeron en este decepcionante resultado. 

La agricultura y la industria no respondieron como se esperaba a los cambios en las regulaciones. El discreto crecimiento del PIB se logró gracias al sector de los servicios. A pesar de la prioridad que parecía tener el sector productor de bienes en la “actualización” del modelo económico, su peso cayó de 25% en 2008 a 23% en 2016. En un 77% la economía cubana depende de los servicios, a pesar de que la produc­ción de alimentos es muy deficiente y no se han logrado desarrollar las producciones industriales. Es una estructura que de alguna manera refleja las desproporciones del modelo heredado, y que la reforma no pudo cambiar sustancialmente. 

Todos los sectores productores de bienes experimentaron una dimi­nución de su participación dentro del PIB en el período 2008-2016, excepto la construcción y la agricultura que crecen marginalmente (ver Figura 1 con los datos actualizados según la última publicación del Anuario de la ONEI). El que mayor contracción presentó fue las manufacturas, al perder un 1,4% dentro del total del PIB (su participa­ción pasó de 13,4% a 12%). La agricultura, que fue uno de los sectores priorizado con mayores transformaciones desde el comienzo de las reformas, solo aumentó su participación en 0,1%. 

El aumento del peso de los servicios no se debe al incremento de la educación y la salud y asistencia social, los cuales de hecho se con­traen un 1,8% y 0,2% dentro del total del PIB. La administración pública y la defensa también disminuye su participación en 0,4% (su participación pasó de 4% a 3,6%). 


Figure 1. Composición del PIB por sectores 

El aumento del peso de los servicios se explica principalmente por el incremento del valor de los hoteles y restaurantes (1,9%), del transporte y las comunicaciones (1,4%), y de las ventas minoristas (0,8%). Detrás de estos aumentos estarían la apertura a la telefonía celular, la eliminación de restricciones al turismo nacional, el incremento de los negocios privados relacionados con el hospedaje y la gastronomía, el crecimiento del arribo de visitantes extranjeros y las inversiones en el turismo. 

En paralelo a estos cambios en la estructura productiva se ha dado una significativa redistribución de las fuentes de empleo. En el sector estatal se eliminaron un millón de puestos de trabajo; pasó de gene­rar el 84% del empleo total en 2009 a ser responsable del 71% en 2016. Por su parte, el sector privado y cooperativo creó poco más de medio millón de nuevos puestos, y es actualmente responsable del 29% del empleo (17% en cooperativas y agricultores, y 12% en el sector de tra­bajadores por cuenta propia y empresas privadas). La mayoría de estos nuevos empleos se concentran en actividades de bajo valor agregado. 

Tabla 1. Redistribución del empleo (miles de trabajadores) 


En las estadísticas de la ONEI se revela entonces que la economía en su conjunto eliminó casi medio millón de empleos formales entre 2009 y 2016. Dado que la tasa de desempleo se mantiene en valores extre­madamente bajos (2% en 2016), se entiende que este medio millón no está buscando empleo. Es decir, es una población que pasó al retiro, o sigue en edad de trabajar pero no busca un empleo formal en el país. Por tanto, la emigración internacional de jóvenes y las activida­des informales que se mueven alrededor del sector privado ayudan a entender a dónde fue a parar el medio millón de personas.1 

La crisis financiera cubana y el ajuste de las importaciones 

Los continuados impactos de la crisis venezolana y la caída de los ingresos por exportaciones, han imposibilitado poner al día todas las deudas pendientes, a pesar que ha sido la intención manifiesta del gobierno. Los bancos y las monedas siguen sin poder contar con el respaldo mínimo de liquidez en divisas para poder restaurar la estabili­dad financiera de la economía. Ante la ausencia de suficientes ingresos externos en divisas, se mantiene un proceso selectivo y discrecional para pagar deudas e importaciones. 

Los datos reportados por la ONEI para el año 2016 dan cuenta que las exportaciones de bienes cayeron un 29%. La economía ingresó mil millones de dólares menos en comparación con 2015, solo por meno­res exportaciones de bienes. Ello confirma la gravedad del ajuste que está ocurriendo en las cuentas del comercio externo cubano. 

Como resultado, las importaciones debieron ajustarse en 2016 un 11%, equivalentes a US$1.470 millones. Este fue un ajuste que casi en su totalidad (96%) estuvo concentrado en la diminución de la impor­tación de bienes intermedios (incluye el petróleo de Venezuela). La importación de bienes de consumo solo cayó en US$81 millones, mien­tras que la importación de bienes de capital creció en US$21 millones. 

Estos datos dejan entrever las prelaciones que está aplicando actual­mente el gobierno para manejar la crisis financiera. La prioridad han sido las inversiones, algo que ocurre de la mano de la aceleración en la aprobación de los proyectos con capital extranjero. De esta forma, gran parte de las importaciones de bienes de capital se autofinancian con la llegada de capitales externos en los proyectos aprobados. La otra prioridad es afectar en lo menor posible el consumo de las fami­lias y de los turistas. 

Para 2017, los datos parciales evidencian que, aun cuando las auto­ridades han logrado temporalmente buscar alternativas comerciales al colapso de Venezuela, ya sea a través de la importación de petró­leo desde otros mercados o movilizando recursos y mercancías con nuevos proyectos de inversión extranjera, el ajuste de las importacio­nes ha debido continuar. En el acumulado del año se puede estimar una caída de las importaciones de alrededor de un 10% (tomada sobre una muestra del intercambio comercial con los principales 10 socios comerciales).2 El mayor ajuste de las importaciones se produjo desde China, con una caída de alrededor de 30%. 

Dos choques al unísono: Irma y Trump 

Al complejo escenario macrofinanciero cubano se le sumaron en el segundo semestre de 2017 dos nuevos choques externos negati­vos: el huracán Irma y el empeoramiento de las relaciones con el gobierno de los EEUU. 

Después del paso del huracán, el gobierno cubano ciertamente mostró capacidad para reorganizar en relativamente poco tiempo los servicios públicos, lo cual contrasta por ejemplo con la situación experimentada por Puerto Rico. El sector del turismo logró en tiempo record reponer los daños en los hoteles y la infraestructura. Desde el presupuesto del Estado se estableció un subsidio para financiar el 50% del costo de los materiales de la construcción y del costo de algunos bienes de primera necesidad para las familias afectadas. 

No obstante, ello no significa que hayan sido superados ni que se van a compensar todos los costos del evento climático. Las bajas tasas de inversión y la limitada capacidad de financiamiento no permiten repo­ner todos los daños en la industria, la agricultura, la ganadería y la vivienda. A pesar de los esfuerzos para priorizar el turismo, los datos muestran que sí se detuvo significativamente el ritmo de llega da visi­tantes en los últimos meses del año. Las informaciones más recientes sobre la zafra azucarera dan cuenta del costo que va a tener el evento climático sobre la producción de azúcar en 2018.3 


El segundo choque negativo del semestre llegó como consecuencia de las restricciones de viajes a los ciudadanos estadounidenses y a las inversiones y relaciones comerciales con las empresas cubanas contro­ladas por el aparato militar. 

Se debe recordar que el aumento de la inversión extranjera directa y el renovado despegue del sector turístico estuvo impulsado por el res­tablecimiento de relaciones con EEUU desde el año 2015. Este evento redujo para las empresas extranjeras el riesgo de tener relaciones comerciales e inversiones en la isla, y potenció las expectativas de un mayor rendimiento futuro de los vínculos con Cuba dada la posibili­dad de que se levantara el embargo. Al mismo tiempo, creció el flujo de turistas desde EEUU y desde el resto del mundo, lo cual convirtió al turismo en el sector de mayor dinamismo y perspectivas, a lo que se le ha encadenado la propia inversión extranjera y el sector privado. 

Por tanto, los retrocesos con EEUU no son para nada favorables al obje­tivo de incrementar los flujos de inversión extranjera, y tampoco son una buena noticia para el desenvolvimiento del sector privado. 

Por el momento, el gobierno cubano intenta mostrar que el interés por invertir en Cuba se mantiene y ha apresurado la aprobación de los pro­yectos de inversión extranjera que estaban en negociaciones. En 2017 se aprobaron inversiones con capital foráneo por valor de US$2.000 millones. Estos son datos positivos, aunque llegan bastante tiempo después de haberse anunciado la apertura a la inversión extranjera directa. Faltaría valorar su sostenibilidad en los próximos años, para estar seguros que no es un evento puntual.4 

Por ahora el sector turístico parece ser el que se ha visto más afectado por los choques de finales de año. El arribo de visitantes del año ter­minó ligeramente por debajo de los 4,7 millones, lo que representa un crecimiento de alrededor de 16% en comparación con 2016. Pero estas cifras agregadas del año no dejan ver con claridad la desaceleración desde septiembre producto de las cancelaciones de viajes y del golpe publicitario desfavorable sobre la imagen del sector. Se puede estimar que si el flujo de visitantes hubiese mantenido la misma tendencia que traía hasta agosto, en el año 2017 se podría haber sobrepasado la cifra de 5 millones de visitantes. Según las estimaciones de Cuba Standard Economic Trend Report, debido a los choques de finales de año, el mer­cado cubano recibió 300.000 turistas menos, es decir, alrededor de un 18% menos de turistas en los últimos cuatro meses del año. Lo anterior implicó dejar de recibir ingresos por alrededor de US$200 millones. 

¿Realmente no hay recesión? 

En las sesiones de la Asamblea Nacional de diciembre pasado el ministro de Economía sorprendió anunciando un dato de cre­cimiento del PIB de 1,6% en 2017. Por su parte, el capítulo de cuentas nacionales del Anuario de 2016 acaba de ser publicado con una revisión drástica de los datos preliminares que se habían ofrecido para este año. Es normal que las oficinas de estadística hagan revisio­nes de los datos preliminares. No obstante, en el caso de la revisión que se acaba de hacer cambia bastante el panorama que se había pre­sentado anteriormente, pues de una recesión se pasa a informar que la economía creció un 0,5%. Hubo revisiones importantes en los datos de agricultura, construcción y turismo. La agricultura pasó de no crecer a crecer un 6%, la construcción se había dicho que había decrecido un 5% y ahora aparece con un crecimiento de 4,7%, mientras que el sector de hoteles y restaurantes pasó de crecer 5% a un 12%. Es decir, los cambios son muy notorios, y no ha aparecido ninguna información ofi­cial explicando las razones. 

Los sectores donde se producen los ajustes coincide que son aquellos donde el sector privado tiene una mayor participación. Tal vez la revi­sión se deba entonces a una revalorización del peso del sector privado dentro del PIB. Pero si esta es la explicación, debería hacerse el ajuste en los valores del PIB en años anteriores, para no distorsionar las cifras de crecimiento. 

En general, los números de la ONEI generan otras dos dudas. Pri­mero, no tiene sentido que el PIB del principal aliado económico se contraiga más de un 30% en los últimos cuatro años, que eso afecte los suministros de petróleo y las principales fuentes de ingresos por exportaciones, y que en este período la economía cubana siga cre­ciendo (ver Figura 2). Da la impresión que las cuentas nacionales no están reflejando con exactitud la realidad de los flujos comerciales entre ambas naciones. La ONEI parece estar subestimando la caída de los flujos comerciales con Venezuela. Se está asumiendo que el incum­plimiento de los pagos de los servicios médicos cubanos en Venezuela es un problema temporal de liquidez cuando en realidad es un tema estructural y permanente que debería quedar mejor reflejado en la contabilidad del PIB. 

Figure 2. Cuba y Venezuela, variación del PIB (%) 



Segundo, existe una incoherencia entre la dinámica positiva del cre­cimiento económico y las negativas circunstancias financieras. Los problemas de impagos y la crisis financiera que presenta el país son más graves que lo que se podría esperar de los datos de producción que publica la oficina nacional de estadísticas. Si los datos de crecimiento del PIB fueran ciertos, ¿por qué las empresas cubanas no pueden pagar sus deudas? La realidad financiera no acompaña a la realidad econó­mica que presenta la ONEI. 

La única reforma monetaria que vale la pena es la estructural 

Para este año, un cambio anticipado, pero sin conocerse la fecha exacta, tiene que ver con el comienzo de la reforma monetaria.5 Es realmente imposible lograr una mejoría significativa y sostenible en la productividad en una economía que opera con dos monedas nacionales, con tipos de cambios múltiples y una tasa de cambio oficial excesivamente sobrevaluada. El precio pagado por la economía en todo este tiempo en términos de costos de transacción, competitividad, transparencia contable e ineficiente asignación de recursos es inmenso. 

No obstante, se debe tener presente que el gobierno tiene dos opciones: uno, aplicar una reforma monetaria estructural con impactos reales en la economía, o dos, aplicar una reforma monetaria inocua, con pocos impactos reales y que deja intacta las distorsiones de precios, de salarios y de los balances financieros de las empresas estatales. 

Para que la reforma monetaria sea real y no nominal, los sectores beneficiados deberían estar en condiciones de pagar mayores salarios y emplear las rentabilidades adicionales (al menos parcialmente) para hacer inversiones, contratar más trabajadores y expandir sus activida­des. La devaluación de la tasa de cambio es la oportunidad que tiene el gobierno para romper el círculo vicioso que por tanto tiempo ha per­manecido en el sector estatal entre bajos salarios y baja productividad. Pero para que ello se materialice, los exportadores no deberían entre­garle al fisco toda la rentabilidad adicional que genera la devaluación, sino que deberían tener la autonomía para emplearla productivamente. 

Al mismo tiempo, las empresas que resulten con pérdidas de carácter permanente deberían tender a cerrar o fusionarse. Un alto porcen­taje del sector estatal vive en una burbuja financiera alimentada por los subsidios implícitos que reciben cada vez que pagan los insumos importados usando una tasa sobrevaluada. Son muchas las empre­sas estatales que ostentan una rentabilidad contable artificial. Los balances financieros de las empresas estatales no reflejan los hechos económicos ni su verdadera eficiencia y productividad. Esta burbuja debe romperse, el sector estatal debe reestructurarse. 

Hay que recordar que la reforma monetaria lo que estaría haciendo es concretando un ajuste cambiario en el sector empresarial esta­tal que se ha pospuesto por casi treinta años. Este es un reacomodo que debió darse en los años noventa, pero que no ocurrió debido a que la política económica buscó otros caminos como la dolarización, las tasas de cambios múltiples, la emisión del CUC y los controles de cambio. Mientras que la población y el sector privado se ajustaron en los años noventa a una tasa de 24CUP:1USD, las empresas estatales siguieron operando hasta hoy en día con la tasa de los años ochenta de 1CUP:1USD. 

Como la tasa 1CUP:1USD nada tiene que ver con la realidad económica que vive el país desde hace mucho tiempo, hemos estado acumulando distorsiones en los sistemas de precios, tomando decisiones ineficien­tes guiadas por unas métricas financieras absurdas, y alimentando la sobrevivencia de empresas que no aportan nada a la economía. La can­tidad de recursos financieros y humanos que se han desperdiciado en soportar empresas estatales que no tienen valor económico es enorme. De habérsele dado un uso más eficiente a estos recursos hoy en día los trabajadores cubanos no tendrían que estar ganando salarios de 20 dólares mensuales. Es hora de que la tasa de cambio muestre efecti­vamente cuáles son las empresas estatales en las cuales vale la pena invertir capital y esfuerzo humano. 

Para suavizar y manejar una reforma monetaria real, esta debería ir acompañada de una apertura mayor a la entrada de inversión extran­jera y una liberalización más amplia del sector privado. Ambos factores podrían servir para amortiguar el shock financiero que implica la deva­luación de la tasa de cambio oficial. Hay que tomar en cuenta que Cuba no cuenta con suficientes reservas internacionales ni con un préstamo internacional para apoyar la reforma monetaria. Por tanto, es clave una apertura para permitir que la entrada de capitales sostenga el valor de la moneda. Mientras que, una mayor liberalización del sector privado permitiría absorber el desempleo que se debería producir en las empresas que quiebren con la devaluación. 

Por tanto, como parte de una reforma monetaria estructural, deberían ocurrir nuevos movimientos del empleo al interior del sector estatal y hacia el sector privado. Con más razón se esperaría que las nuevas normas para el sector privado, si bien pongan orden fiscal, no terminen ahogando al sector privado. Ojalá y se aprovechara el momento para finalmente abrir el sector privado a actividades de mayor valor agregado. 

Pero el gobierno podría nuevamente decepcionarnos, como lo hizo con las trasformaciones en la agricultura, los experimentos con las coope­rativas y la supuesta reforma de la empresa estatal. 

El gobierno podría intentar eliminar por completo los efectos de la devaluación mediante subsidios, impuestos y regulaciones discrecio­nales. Las empresas irrentables se sostendrían con recursos estatales, mientras que los exportadores y otras empresas beneficiadas tendrían que entregar al presupuesto todas las nuevas ganancias. Los salarios quedarían intactos. Los precios cambiarían, pero solo con el fin de anular los impactos reales de la devaluación y dejarlo todo igual. 

Tiene sentido que la política económica intente suavizar los efectos y permitir un período de transición para que el sector empresarial esta­tal se acomode a la nueva tasa de cambio. El error estaría en intentar anular todas las consecuencias de la devaluación. La economía podría terminar en el mismo punto de partida, con una sola moneda sí, pero con las mismas distorsiones en los salarios y sin lograr sincerar la rea­lidad económica y financiera de la empresa estatal. Si esta es la opción que se ha decidido, solo están pensado en transmutar las distorsiones monetarias en distorsiones fiscales. 

Conclusiones: otros dos cambios que pueden decepcionar 

La transición generacional del gobierno tendrá lugar el 19 de abril del presente año. Más allá de señalarse a Miguel Diaz Canel como posible futuro presidente, no hay ninguna pista de quién será el vicepresidente, quiénes ocuparán la dirección de los principales minis­terios como Economía o Relaciones Exteriores, ni conocemos en qué lugar quedarán los políticos de la generación histórica. 

El nuevo gobierno querrá insertarse dentro del continuismo para ganar seguridad ante las diferentes esferas de poder. Se supone que el nuevo gobierno no tiene una agenda económica propia. Se espera que la guía siga siendo los documentos aprobados por los congresos del Partido Comunista que definen los límites de la reforma, la estrategia de desa­rrollo, y el modelo económico y social. 

Cualquiera sea la composición del nuevo gobierno, en lo inmediato, va a tener que convencer de que tiene la autoridad y la disposición para, primero, completar los objetivos trazados en los Lineamientos, y luego, para profundizar el proceso de reformas económicas, sobreponiéndose a las fuerzas internas que se resisten a los cambios. Tendrá entonces que valorar los costos y beneficios políticos de cada una de las veloci­ dades y profundidades de cambio, pero con capital político inicial bajo dado el menor reconocimiento popular y la menor legitimidad his­tórica. Y ello tendrá que hacerse en un escenario de conflicto con el gobierno de los EEUU. La tarea no es para nada fácil; esperamos a ver cómo la enfrentan. 

Otro cambio esperado para este comienzo de año es la publicación de nuevas normas para el funcionamiento del sector privado, y que se descongele la emisión de licencias. Un mayor nivel de control sobre el pago de impuestos y un mayor grado de bancarización parece que son dos de los objetivos primordiales de las normas. 

Es muy importante que el sector privado aporte al fisco en proporción a sus ganancias, algo que no es posible garantizar si sus operaciones no se registran en los bancos. Un sistema impositivo progresivo y efectivo es dividendo neto para todos. Se beneficia el presupuesto fiscal, se evitan brechas exorbitantes en la distribución del ingreso y puede determinar la imagen del sector privado ante la sociedad. Es mucho más fácil vencer las resistencias políticas e ideológicas al sector privado cuando sus ingresos sirven para financiar gastos de educación y salud, y los aportes individuales guardan relación con los niveles de ingresos. 

Falta por conocer si las normas se enfocarán solo en el control fiscal y bancario o también atienden algunas de las muchas quejas que han expresado los privados en cuanto a las altas tasas impositivas, las dificultades para obtener insumos, y las limitaciones para vincularse a operaciones de comercio exterior, entre otras. Ya han circulado un borrador de las normas que no contienen soluciones a estas quejas, sino que se enfocan más en el control y la penalización.6 Si las normas finales no se diferencian mucho de este borrador, sería esta la primera de las decepciones que tengamos en el año. 

Citas

1 Las cifras de emigración que reportan las estadísticas oficiales no coinciden con las cifras del mercado laboral, debido que la ONEI viene subestimando significativamente los datos de emigración al considerar como residente a todo aquel que viaje al país al menos una vez cada dos años. 


2 Ver Cuba Standard Economic Trend Report (www.cubastandard.com) 



4 De acuerdo a la encuesta del cuarto trimestre de 2017 del Cuba Standard Economic Trend Report (www.cubastandard.com) los inversionistas mantiene el interés por el mercado cubano.