Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 4 de mayo de 2016

“Cuba Libre” para los pasajeros del crucero Adonia (+ Fotos y Video)

Por: Ismael Francisco, Rosa Miriam Elizalde

La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
A las 9:00 am, hora de Cuba, asomó su nariz el Adonia en el Puerto de La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El Adonia trae 561 pasajeros -18 nacieron en Cuba y 405 son tripulantes. Salvo los cuatro oficiales que se ocupan de mover el barco, todos están asomados a estribor a las nueve de la mañana en que el crucero de Fathom, empresa de Carnival Corp, penetra la boca de la bahía. Muchas caras no se distinguen porque están detrás de las cámaras o de los teléfonos móviles. Toman la foto de la primera vez, después de medio siglo, en que ciudadanos estadounidenses comunes y corrientes podrán presumir de La Habana vista desde el mar en esta mañana espléndida de mayo.
Además de histórico, el espectáculo debe ser para ellos alucinante a juzgar por la expresión que traen. Pocas ciudades de cara al océano tiene este planeta tan favorecida por la geografía y el color, tan abigarrada y barroca, tan olorosa. En Islas en el Golfo,Ernest Hemingway narra una Habana que se siente, más que que se ve, desde la bahía. Describe la calle San Isidro, el barrio de Atarés, los muelles del puerto, el barrio de Jesús María, las colinas de Casablanca. “Del otro lado de la bahía -escribe-, vio la antigua iglesia amarilla y el desparramo de las casas de Regla, casas rosadas, verdes y amarillas… y detrás de todo ello, las colinas grises próximas a Cojímar”. El Nobel estadounidense, “americano bueno”, dejó miles de testimonios de cuánto amó a esta ciudad ancha y llana, con el cielo abierto y a la vista, de edificios bajos para que el sol se propague como le venga en ganas.
El capitán del barco, David Box, hizo notar estas escenas a los pasajeros cuando se encontraban a unas 8 millas de la ciudad y La Habana se divisaba en el horizonte, con las primeras luces del día. El Morro, la Catedral, la silueta del Malecón arbolado por faroles y palmas, eran ya claramente visibles. “Nunca olvidaremos este día”, dijo a través de los altoparlantes poco después de las siete de la mañana. Luego, avanzarían por la Bahía y atracarían por la zona norte de la Terminal de Cruceros, situado de proa por la parte de estribor, guiados por el barquito del práctico que al lado del Adonia parece de juguete, en una maniobra que sorteó el canal del túnel asentado en las profundidades de esta ensenada.
Ahora ya han desembarcado los pasajeros y pasan rápidamente por el puesto de migración para salir a la calle, animados por una rumba y un coctel de bienvenida. El Adonia está casi desierto y luce inmenso en su soledad, aunque este es uno de los barcos más pequeños de Carnival, me aclara un oficial del puerto. Aún así, la cantidad de gente que transporta y que acaba de pasar la escalerilla es como si desembarcaran en la Plaza San Francisco, al mismo tiempo, dos Boeing 477 repletos de pasajeros.
A partir de hoy veremos este despliegue cada 15 días. Por supuesto, la primera pregunta que cualquiera se hace frente a esta avalancha es si La Habana Vieja podrá atender a tanta gente y cómo se conectarán las nuevas condiciones de tráfico entre los dos países con la estrategia de desarrollo cubana. Sin una suficiente infraestructura turística, con bloqueo estadounidense aún en pie y muchos otros problemas, el año pasado la Isla recibió casi 20 000 visitantes a bordo de cruceros europeos y las perspectivas para este año son mucho más generosas, a juzgar por el Adonia.
“Quizás todo el que viva por aquí tenga que aprender a servir mojitos y a tocar ‘La Guantanamera’”, sugiere Ana María, la mujer que tiene apostado su carrito a un costado de la Lonja del Comercio, frente a la Terminal de Cruceros y que pretende cobrarme por una botella de agua dos CUC (moneda convertible cubana equivalente al dólar). Víctor Veloso Pimienta, presidente de Havanatur que conversa brevemente con los periodistas, lo tiene más claro: “Es una oportunidad para nosotros. Cada negocio que se incorpora a una cartera lleva un estudio de factibilidad. También en Cuba.”
Según fuentes gubernamentales cubanas, la Isla podría aprovechar la capacidad operativa creada para recibir aproximadamente 1 200 000 cruceristas, con más de mil escalas de esos buques en un año. Podrían generarse ingresos por más de 139 millones de dólares.

Llegan pasajeros, no turistas

Oficialmente no es todavía “turismo”. Los que vengan a la Isla desde Estados Unidos solo podrán viajar desde el supuesto de “intercambio cultural, artístico, religioso o humanitario”, como la compañía Carnival, la mayor empresa crucerista del mundo, ha advertido una y otra vez desde que comenzaron las negociaciones para este viaje. Mientras el Congreso de Estados Unidos no levante la prohibición de viajar libremente a Cuba -una de las trabas más controversiales del bloqueo-, ningún estadounidense que visite la Isla puede darse un chapuzón en una playa, salvo si viene como estudioso de los fondos marinos, los caracoles, las algas o algún pretexto que lo salve en su país de una multa de cinco dígitos.
Desde finales de enero de 2015, el Congreso tiene una propuesta de ley bipartidista para acabar con la absurda prohibición. La “Ley de Libertad para Viajar a Cuba 2015”, sin embargo, todavía no ha avanzado lo suficiente en el largo proceso legislativo. En la cámara alta, senadores como el republicano Marco Rubio, ex fracasado candidato presidencial, o el demócrata Bob Menéndez, se oponen ferozmente a cualquier gesto hacia la isla donde nacieron sus padres. “El Congreso debería hacer su trabajo y acabar con la idiota prohibición de los viajes”, reacciona una pasajera sesentona, que lleva en la mano dos banderitas, de Cuba y de Estados Unidos, y que repite una y otra vez, alternando el inglés y el español, para todo el que quiera oírla:  “estoy feliz”, “wonderful”, “buenos días, Cuba”, “I’m very happy”.
"Estoy feliz", "wonderful", "buenos días, Cuba", "I'm very happy"... Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
“Estoy feliz”, “wonderful”, “buenos días, Cuba”, “I’m very happy”… Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Arnaldo (Arnie) Pérez, asesor jurídico de Carnival, es el primero en bajar del barco y acercarse para hacer declaraciones a la prensa, que ha estado recluida tras unas cintas de seguridad a un lado de la entrada de pasajeros de la Terminal. “Soy cubano”, dice emocionado. Llegó a La Habana con su esposa Carmen y su hermana. Pérez se fue de Cuba en brazos de su madre. Tenía 9 meses y no había vuelto hasta que la empresa para la cual trabaja comenzó las negociaciones con el gobierno de la Isla. “Estamos muy orgullosos y honrados de tener esta oportunidad”, y sin soltar la mano de Carmen, admite: “La entrada en La Habana fue muy especial”.
Esta puede ser una relación mutuamente beneficiosa para Cuba y Estados Unidos, reconoce ante los periodistas, y los datos lo corroboran.  A finales de 2015 había 298 cruceros disponibles en todo el mundo, con capacidad para transportar a casi medio millón de pasajeros. El mercado está en manos de tres grandes grupos con sede en Miami: Carnival, Royal Caribbean y Norwegian, que controlan más del 80% del negocio. Para los viajeros de América del Norte, los países del Caribe fueron los principales puertos de destino, con más de 60 millones de días de viaje.
Hay una sensación general de que estamos viviendo un momento importante para Cuba. No solo porque son buenas noticias para la economía y se pone fin a una prohibición absurda y unilateral que impide el tráfico marítimo entre los dos países, sino porque se restituye una condición histórica y geográfica a una Isla que los viejos navegantes llamaron con toda razón “La llave del Nuevo Mundo” y el “Antemural de las Antillas”. Durante siglos esta llave abría las rutas americanas a las comunicaciones comerciales entre el Norte y Sur. De las costas cubanas salieron en 1539 las naves al mando de Hernando de Soto que conquistaron la Florida para España. La Habana construyó durante siglos los buques para las antiguas colonias norteñas, sin contar que hay más distancia entre La Habana y Pinar del Río, que entre el Malecón y el extremo sur de Cayo Hueso.
“Es bueno para Cuba y es bueno para Estados Unidos esto que está ocurriendo”, añade Arnold W. Donald, presidente de la compañía Carnival en diálogo con los periodistas. “Agradezco al gobierno Cuba y al gobierno de Estados Unidos que mi compañía sea la primera en abrir este puente”.
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Arnold W. Donald, presidente de la compañía Carnival, en diálogo con los periodistas. A su lado, Víctor Veloso, presidente de Havanatur. Carnival y las agencias de viaje Havanatur y Celimar tienen un acuerdo para los viajes a la Isla en las categorías autorizadas por el gobierno de EEUU. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Very Happy

Pregunto a los pasajeros qué ocurrió con la famosa flotilla que protestaría en el puerto de Miami al iniciarse el viaje, anuncio de los extremistas que presionaron para evitar que Carnival inaugurara su crucero a Cuba. Shirley Thurman dice que tenía noticias de la protesta en el mar, pero que de ella solo vio un bote que paseó con la palabra “democracia” y por poco tiempo.
Cuando comenzaron los preparativos para el crucero, Carnival tropezó con una norma cubana que impedía el viaje, a bordo de embarcaciones estadounidenses en tránsito a Cuba, de ciudadanos nacidos en la Isla. Varios hechos pesaban en la decisión, según explicó la propia compañía y reafirmaron las autoridades cubanas. La nación caribeña sufrió en este medio siglo centenares de ataques terroristas desde la costa de la Florida y otras localidades, en una gama que ha ido de los sabotajes, los secuestros y los asesinatos, hasta tiroteos desde embarcaciones a hoteles en las costas de La Habana, algunos en fechas no tan lejanas.  La invasión de Playa Girón llegó por mar.  También, la entrada y salida vía marítima de los cubanos facilitó el flujo de la emigración ilegal.
“Son razones históricas las que precipitaron esa ley.  Pero ahora son otros los tiempos.  Los ataques terroristas han desaparecido y aunque la emigración ilegal continua siendo un problema, Cuba ha decidido cambiar la regla y permitir que los cubanos entren a la Isla por mar. En las nuevas condiciones de respeto y sin agresiones, esa política debía ser derogada y se hizo”, afirma a Cubadebate el abogado especializado en inmigración, José Pertierra, cuyo bufete está en Washington.
Así es. Estamos en el 2016 y parece que ha llovido lo suficiente en los últimos 16 meses, desde que los presidentes de ambos países anunciaron el inicio del proceso hacia la normalización. Estados Unidos y Cuba han renovado los lazos diplomáticos, están tratando de forjar una nueva relación en un mar borrascoso y con grandes diferencias, pero en el que ambas partes tienden puentes, entre ellos el servicio de cruceros. Y la verdad es que los pasajeros, los tripulantes y los cientos de habaneros que llegaron al Malecón a saludar al Adonia, están felices. No hubo nadie que no lo expresara a la prensa o con algún gesto evidente: banderas, sonrisas de oreja a oreja, bailes, besos, aplausos.
El capitán David Box se mostró tan contagiado como los demás. Recorrió a pasos largos el puente que une al Adonia con la Terminal, saludó a las autoridades portuarias, tomó el “Cuba Libre” que le brindraron -ese fue el coctel de bienvenida para todos los recién llegados- y lo alzó hasta la altura de sus ojos: “¡Viva Cuba Libre!”, dijo con voz fuerte y en perfecto español. Después, apuró su trago y regresó a su barco ahora deshabitado.

Posdata a propósito del comentario de un lector

La singularidad de este viaje es que se lleva a vías de hecho el levantamiento de una sanción que tiene más de medio siglo de vida. Estados Unidos ha concedido por primera vez licencias para operar servicios de transporte de pasajeros desde puertos norteamericanos hacia Cuba. Aunque el turismo sigue oficialmente prohibido, esto supone un paso importante en la flexibilización de los viajes a la isla en el contexto del proceso de la normalización de relaciones anunciada por los presidentes Raúl y Obama el 17 de diciembre de 2014. El crucero-escuela de la Universidad de Pittsburg y algunos viajes que se dieron durante la administración Carter, fueron excepciones en una regla de mínima flexibilidad. Una golondrina en el verano. Ahora se cambió la regla y esto beneficia a ciudadanos comunes y corrientes de los Estados Unidos, aunque no pueden venir en calidad de turistas. Esta restricción discriminatoria, como me dijo una pasajera, es bastante idiota y eventualmente debe desaparecer.

Características técnicas del Adonia

  • Propietario: Carnival Corporation & plc (2006-presente)
  • Operador: Fathom (desde el 2016)
  • Ruta: Miami-República Dominicana y Cuba (2016)
  • Constructor: Chantiers de l’Atlantique
  • Bautizado: 2001
  • En servicio: Desde el 2001
  • Distintivo de llamada: ZCDV2
  • Número IMO: 9210220
  • Número MMSI: 310530000
  • Tonelaje: 30 277 t
  • Desplazamiento: 15100 t
  • Longitud: 180,45 m
  • Calado: Max. 5,95 m
  • Propulsión: Dos hélices
  • Velocidad: 18 nudos
  • Capacidad: 777 pasajeros (máx. de capacidad)
Descargue todas las imágenes en alta definición, en nuestra página en Flickr
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El Adonia pasa frente al Cristo de La Habana, que está ubicado en la colina de Casa Blanca. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El Adonia, que zarpó de Miami poco antes de las 5 de la tarde del domingo, tardó casi 17 horas en cruzar el Estrecho de Florida. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Este martes el Adonia sigue rumbo a Cienfuegos y luego a Santiago de Cuba, para regresar al puerto de Miami el próximo 8 de mayo. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Un grupo de niños en la Terminal de Cruceros “Sierra Maestra”. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El Presidente de Carnival ofrece declaraciones a la prensa. A su lado, con guayabera blanca, Arnie Pérez, el primer pasajero que bajó del barco: “Estamos muy orgullosos de traer el primer crucero de EEUU a Cuba en 50 años. Esperamos que esta iniciativa pueda acercar más nuestros pueblos de los dos países y que haya en el futuro más conexiones”, dice Pérez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Una rumba en la Terminal de Cruceros. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Las hermanas Maritza (izquierda) y Teresita de Jesús Torrecillas, cubanas, pasajeras del Adonia, con sus “Cuba Libre” de bienvenida. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El cuentapropismo en acción. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
El cuentapropismo en acción. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Recibimiento a la salida de la Terminal de Cruceros. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Cuba podría aprovechar la capacidad operativa creada para recibir aproximadamente un millón 200 mil cruceristas, con más de mil escalas de esos buques en un año, lo cual generaría ingresos por más de 139 millones de dólares. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Recibimiento a la salida de la Terminal de Cruceros. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Recibimiento a la salida de la Terminal de Cruceros. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
La llegada del Adonia a La Habana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

En fotos, la llegada a Cuba del Adonia

En video, la llegada a Cuba del Adonia

"El sistema económico actual de EE.UU. está diseñado para fallar"

RT Publicado: 4 may 2016 01:10 GMT

La economía tiene que ir hacia un régimen de propiedad, contratos voluntarios y la libertad individual, afirma el excandidato a la presidencia de EE.UU. Ron Paul.

Robert GalbraithReuters

El actual sistema económico de EE.UU. está diseñado para fallar, expresa el político estadounidense Ron Paul en su reciente entrevista para RT. Según el excandidato a la presidencia de EE.UU., para mejorar la economía hay que ir hacia un régimen de propiedad, contratos voluntarios y la libertad individual, y al mismo tiempo que hay que deshacerse de los bancos centrales.

El mercado libre

Según una encuesta reciente de la Universidad de Harvard (EE.UU.), el 51 % de los adultos de entre 18 y 29 años se oponen al capitalismo en su forma actual. En este contexto, Ron Paul sostiene que se trata de un problema de definiciones del uso de palabra "capitalismo" y "mercado libre", detallando que opta por la segunda, y por el entendimiento de qué tipo de políticas existen hoy.

Paul afirma que es un defensor del mercado libre, pero no del sistema que existe hoy en día, porque se muestra muy crítico, ya que "está diseñado para fallar", para favorecer a los ricos e inevitablemente destruir a la clase media. "La gente debería rechazar lo que tenemos, pero no debe rechazar la libertad y las políticas económicas sensatas, porque no son un problema. El problema es que no tengamos suficientes mercados libres", señala.

La falla del sistema económico

"Creo que hay demasiado gobierno, demasiada economía intervencionista planificada, que se inclina en sí hacia el fascismo. Pero los jóvenes no pueden entender la economía y qué son realmente los mercados libres, y no comprenden al banco central", advierte Paul.

El problema es que no tengamos suficientes mercados libres

"Los votantes jóvenes al querer tener un mejor sistema económico tienden a elegir gobiernos más grandes, como resultado de un centenar de años de enseñanza de que el gobierno es necesario para redistribuir la riqueza". Según Paul, los gobiernos más grandes realmente lo hacen, redistribuyen la riqueza, pero lo hacen a su manera: así, los más ricos se vuelven aún más ricos.

De acuerdo con el político, los jóvenes deberían entender que el gobierno "redistribuye [La riqueza] hacia arriba, y se arruina la clase media". En este contexto, el político añade que para mejorar la economía y ayudar a las personas hay que deshacerse de la planificación central.

Comentario de HHC: Menos mal que los Premios nobeles de economía mas relevante del mundo ya saben que el libre mercado no se autorregula.

martes, 3 de mayo de 2016

10 preguntas urgentes sobre la dualidad monetaria en Cuba





Hubo susto, hubo compras y ventas compulsivas de pesos cubanos (CUP) con sus “hermanos” los pesos cubanos convertibles (CUC). Nadie sabe quién activó el rumor  y ningún medio de comunicación le dio alas. Durante casi toda la semana anterior, en la región central de Cuba se creyó que ocurriría la esperada devaluación de la moneda nacional “fuerte”. Al final, el Banco Central desmintió todo y ratificó que, pase lo que pase, se respetará el valor de los ahorros y el efectivo en manos de la gente.
La devaluación del CUC en el mercado de CADECA, pero sobre todo la devaluación del CUP en el sector empresarial, son dos de los pasos que deberán ocurrir inevitablemente en el proceso del fin de la dualidad monetaria y cambiaria existente en Cuba, aunque no se sepa todavía cuándo.
La decisión no podrá ser tomada en el futuro inmediato, cree el economista cubano Juan Triana Cordoví, profesor de la Universidad de La Habana y columnista de OnCuba.
“Les adelanto que mis conocimientos de este asunto son muy elementales, existen otras personas en Cuba con profundos conocimientos en el tema, de hecho en breve habrá un panel en un evento de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba donde varios de esos expertos expondrán sus ideas”, nos dijo.
“Todo lo que se puede hacer en Cuba hoy es una devaluación. Una devaluación real de la moneda en la que se llevan las cuentas del país, que es el CUP, generará inevitablemente un proceso de inflación, aunque nos esforcemos en amarrarla. Gobiernos que tienen un compromiso, un pacto con la población, como el de Cuba hoy, intentan reducir a la mínima expresión los impactos de la devaluación y por eso demora la promulgación de la medida”, señala el académico en uno de los puntos de una extensa conversación.
1- ¿Cuánto demora la unificación monetaria en Cuba?
Yo pienso que va a demorar. Para resolver la dualidad monetaria en un país que solo tiene su capacidad interna para enfrentar ese proceso, porque no puede ir a bancos ni al Fondo Monetario Internacional, la única alternativa es acumular reservas.
La demora tiene que ver, a mi juicio, con la posibilidad real que tiene el país de poder enfrentar ese proceso reduciendo los costos sociales. Por suerte ahora, con una mejor situación en el tema  de la deuda externa (lo cual es un gran éxito del cual se dice poco) el país está en mejores condiciones para recibir líneas de crédito que ayuden a producir y a generar esas reservas externas suficientes.
2- ¿Cuál será la tasa final?
Esa respuesta no la puedo dar. Pero sí explicar un poco la complejidad del fenómeno.
En Cuba hay diferentes tasas de cambio. Todo el sector estatal opera con la tasa de 1 CUC (o USD) es igual a 1 CUP. Aquí el peso cubano está sobrepreciado y es una tasa dañina para la eficiencia del sector estatal, por eso hay que cambiarla, y así lo ha dicho el presidente Raúl Castro, que lo ha llamado “importante distorsión deberá ser solucionada a la mayor brevedad posible”.
Pero dentro del sector estatal se manejan otros “convertidores”. Por ejemplo hay un convertidor para las operaciones de compraventa de alimentos entre los campesinos y los hoteles donde 1 CUC es igual a 11 CUP.
Para el pago a los trabajadores de la zona del Mariel se usa otro convertidor: 1 USD es igual a 10 CUP, mientras que los restantes trabajadores asociados a la inversión extranjera cobran a razón de 1 USD=2 CUP.
Todo esto termina en una gran confusión cambiaria, con espacios muy grises que atentan contra la eficiencia del sistema económico cubano y contra los precios relativos.
A mi juicio lo más estratégico de todo sería unificar esas tasas y esos convertidores en el sector empresarial estatal. Este es el sector decisivo que emplea a más de 3 millones de trabajadores y genera el 85 por ciento de la economía nacional, o más, y hoy por la distorsión cambiaria no se puede saber quién opera con eficiencia y quién no.
En todos los casos en las relaciones entre empresas el peso está sobrevalorado. Sin embargo cuando las empresas pagan en pesos cubanos a sus trabajadores y los trabajadores salen a la calle entonces se encuentran con un peso subvalorado, con poca capacidad adquisitiva.
Por tanto, el segundo paso sería buscar cuál es la tasa de cambio que realmente el mercado está poniendo en el segmento de esa otra economía (que opera a través de CADECA). Lo que pasó en estos días con el rumor es un síntoma. En la zona central el CUC se cotizó a 18 y a 20 pesos en algunos momentos.
Cuba trabaja con una tasa de cambio fija desde hace varios años, pero cuando surgió CADECA la tasa de cambio operaba en una franja de flotación y se movía en función de la oferta y la demanda de las diferentes monedas.
Ese régimen cambiario fue eliminado y se pasó a un régimen fijo. El problema de ese congelamiento es que no dice realmente cuál es la relación entre la oferta y la demanda de las divisas. Por eso creo que debería retomarse un régimen cambiario flotante en franjas, con un tope máximo y un tope mínimo, y darle a la empresa CADECA la potestad de mover la tasa en función del movimiento y de la relación entre las monedas.
Hubo un momento en Cuba, cuando había flotabilidad regulada, que el cambio se puso 19 a 1, y después se adoptó ponerlo 24 a 1, aunque a veces estuvo 27 a 1. Ese movimiento se logró siguiendo la oferta y la demanda de monedas. Hoy para Cuba seguir ese movimiento es más importante porque cada vez tenemos relaciones económicas más fluidas con Estados Unidos, y hay más divisas en el mercado.
A partir de que podamos tener claras señales, entonces podríamos poner una tasa adecuada en el mercado de CADECA. Luego con esa tasa del mercado y la tasa oficial establecida antes en el sector empresarial, podríamos dar pasos para intentar unificar ambas tasas.

Foto: Yariel Valdés González
Foto: Yariel Valdés González

3- ¿Qué pasa cuando un país decreta una devaluación?
Lo que va a pasar es que habrá un efecto sobre los costos de producción de las empresas y luego eso se transmitirá a los precios que paga la población. Querámoslo o no, haciendo inclusive el programa que el gobierno ha diseñado para amortiguarlo, habrá un efecto de inflación que podrá demorar algunos meses en aparecer, pero ocurrirá.
Imagine una empresa que en su estructura de costos tenga un 20% de costos de importación. Hasta ahora en sus cuentas se ponía 1 dólar de importación como 1 peso cubano convertible. A partir de que ocurra la devaluación tendrá que poner 1 dólar de importación igual a un peso cubano convertible por la tasa de cambio que se establezca. Si la tasa es 10 por 1, entonces el costo no será de 20 pesos, sino de 200… ¿cómo enfrenta una empresa semejante subida de costos? Subiendo precios. ¿Quién paga los precios? La población.
A mi juicio, una de las razones por las que el gobierno no ha ido más apurado en este punto es porque el efecto social puede ser muy duro, y hay que prepararse para ese momento.
4- ¿Qué podría hacer el gobierno para asumir la devaluación sin shocks sociales?
Lo primero que hay que tener es reservas internacionales suficientes en divisas, no solo para poder soportar un incremento de la demanda de productos de consumo, sino también para subsidiar a las empresas que sufrirán pérdidas con la devualuación del peso convertible.
A mi juicio lo más importante es transparentar las relaciones entre las empresas cubanas, para saber cuáles son eficientes y cuáles no, y darle una solución de acuerdo a nuestras ideas y nuestros conceptos a las empresas que no serán eficientes, porque algunas tendrán que cerrar.
Después que se produzca la devaluación, las empresas van a reaccionar y se volverán más eficientes y generarán empleo, pero eso toma tiempo y mientras tanto la gente seguirá viviendo y tendrá necesidades vitales que satisfacer.
5- ¿Cómo podríamos ilustrar el efecto de la devaluación en este caso del CUC, cuando desaparezca o se ponga a un nuevo precio con respecto al CUP?
Cuba tiene un grave problema de producción y productividad y una parte del incremento de la demanda debe ser cubierto con importaciones.
El riesgo de no tener un sector productivo robustecido o suficientes reservas internacionales es que al devaluar el CUC en la tasa “extraoficial” (la de CADECA), cuando el precio del CUC cambie, digamos, de 24 a 15 CUP, es que en ese caso los 600 pesos del salario de los cubanos ya no serán 600, sino que adquirirán la capacidad de compra en el mercado (que funcionaba en CUC) de 1000 pesos; o sea, pagarán menos CUP para adquirir CUC o comprar directamente a los precios en CUC.
Como las personas viven con niveles de consumo muy bajos, no van a ahorrar, sino que acudirán de inmediato a las tiendas para satisfacer sus necesidades contenidas. Y para tomar esa medida entonces habrá que tener capacidad para surtir los mercados, porque si no podría producirse un desabastecimiento inmediato, una especulación brutal y una inflación tremenda.
6- ¿Qué ideas podrían ponerse en práctica para volver más eficiente la economía y llegar más pronto a un momento donde se pueda proceder a la unificación?
En el segmento empresarial, por ejemplo, se pueden bajar costos de intermediación, porque el sector productivo cubano está muy mediado por otras empresas que no agregan valor a los productos o servicios.
Se podría rescatar el sistema de consignaciones de mercancías extranjeras en Cuba: las empresas extranjeras pondría sus mercancías en puerto y el país solo las pagaría una vez que efectivamente las compre. En los últimos años se ha obligado a la empresa cubana a estar llenando constantemente sus almacenes de mercancías para poder producir, y eso significa traspasarle costos de almacenamiento a la empresa cubana. Una parte de ellos podrían reducirse.
El Turismo no tendría, por ejemplo, por qué comprar determinada cantidad de contenedores de pollos para sus hoteles, si se dejara que una gran productora de pollos tuviera almacenes en Cuba. El costo del traslado al país correría por la empresa extranjera y la parte cubana solo tendría que comprar lo que realmente necesita.
Otra medida podrían ser que se le permita a los campesinos comprar equipos con los dineros que tienen en pesos cubanos y que los compren de manera directa, contra una tasa de cambio que garantiza que el país no pierda pero que estímulo la producción agrícola vía incrementos de productividad; pero también se podrían crear grandes almacenes de comercio al por mayor, gestionados por empresas mixtas del estado cubano con cadenas extranjeras, donde la gente pueda ir a comprar a bajos precios.
Son algunas de las medidas no monetarias que podrían ayudar a reducir los costos de todo el proceso de la unificación monetaria y cambiaria.

Venta de autos en Cuba
Foto: Roberto Ruiz.

7- ¿Podrían darse los saltos productivos que necesita Cuba sin emplear créditos externos?
Algunas medidas no tendrían que esperar por créditos, pero tomaría mucho tiempo dar los saltos productivos que necesitamos con nuestras propias reservas. Necesitamos apoyo financiero externo. No es totalmente imprescindible, pero ayudaría de forma significativa. Cuba no tiene suficiente ahorro interno, una dinámica mayor de la economía requerirá nuevas líneas de crédito. De ahí la importancia de haber logrado una renegociación tan beneficiosos de las deuda externa.
No obstante, aquí lo que hay que decir primero es que Cuba no ha podido entrar ni al Banco Mundial ni al Fondo Monetario Internacional por el bloqueo norteamericano. Para entrar a esas instituciones el país debe mostrar sus cuentas, porque esas instituciones las fiscalizan. Y es muy difícil para un país que está bloqueado, perseguido, mostrar sus cuentas.
Un país como Cuba, que debe luchar contra las sanciones (extraterritoriales también) de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del departamento del Tesoro norteamericano todo el tiempo; no puede ser tan inocente.
No obstante, debido al éxito en la renegociación de la deuda externa el país está en mejores condiciones para recibir líneas de crédito y ya puede empezar a pensar en el asunto del fin de la dualidad y cambiaria de otra manera.
8- ¿Y qué papel podrían jugar las remesas en ese salto productivo y financiero que necesita la Isla?
Por concepto de remesas entran al país entre 2000 a 2500 millones de USD cada año, según estimaciones. Ningún sector de la economía cubana, excepto la exportación de servicios médicos, genera esa cantidad de divisas frescas, dinero neto, usable inmediatamente.
Una parte de las remesas impacta de forma directa en la demanda de consumo, porque entra para satisfacer necesidades diarias de las personas. Esa parte de las remesas ayuda a la dinámica de la economía nacional pues permite que las empresas importen para producir y responder a la demanda interna. Con un sector productivo más eficiente, dinámico, complementario, este podría ser un factor más estimulante para incrementar la capacidad productiva en Cuba.
Hoy lo nuevo que está ocurriendo es que las remesas van a inversión privada o a bienes de consumo directo. Si va a inversión privada, es el mismo proceso: quien quiera montar un restaurante deberá comprar materiales de construcción cubanos, contratará un albañil…etc.
Si tuviéramos un buen sistema productivo, una parte importante de esas demandas que se satisfacen con las remesas serían cubiertas con productos y servicios cubanos, pero como no es, lo que ocurre es que gran parte de la demanda se convierte en importaciones y el dinero que entró a Cuba termina en China o en cualquier otro lugar.
9- ¿En la eventual devaluación, serán afectados los receptores de remesas en Cuba?
Quien hoy recibe remesas, digamos 100 CUC por mes, está recibiendo 2400 pesos cubanos (seis veces el salario promedio), una cantidad de dinero con la cual puede dialogar con el mercado agropecuario y con el marcado en divisas. Si la tasa baja a 20 pesos, habrá perdido 400 pesos.
Desde una perspectiva general, las remesas hacia Cuba no deben verse muy afectadas. Quizás se verán afectadas las familias en Cuba que reciben remesas en un primer momento. Si después aparece un mecanismo de corrección de precios, la afectación podría ser menor.
¿Cuál sería un mecanismo de corrección de precios? La reciente rebaja de los precios en las tiendas recaudadoras de divisas es uno de ellos.
Cuba puede seguir bajando los precios de las tiendas en divisas, porque el diferencial de precios con la región y con los costos de los artículos es muy grande todavía en algunos de esos renglones (de hecho, esa una de las razones objetivas que ha propiciado ese comercio informal basado en las llamadas “mulas”).
Yo no creo que tengamos muchas potencialidades para evitar esa afectación. Eso va a ser un efecto negativo en el corto plazo, que se corregirá con la recuperación de la eficiencia y la productividad en el mediano en el largo plazo.
10- ¿Qué le recomienda a las familias cubanas para que no sientan miedo de una repentina devaluación del peso?
Lo primero es que tengan confianza en lo que ha dicho el presidente del país: se va a respetar la capacidad adquisitiva del CUC, en cuentas bancarias o en efectivo, porque hay antecedentes de que así se ha hecho
Mi otra recomendación es que, si ya se ha dicho que el peso cubano será la moneda que quedará en circulación y usted genera cierta cantidad de dinero para ahorrar, ponga sus ahorros en CUP.
Unificar las monedas no es lo más significativo, lo significativo será unificar las tasas de cambio. Será un proceso que generará tensiones, sin dudas, pero es necesario, inevitable, si queremos andar por una senda segura donde realmente se pueda saber quién es productivo y eficiente y quién no.

La política económica podría determinar los resultados políticos en Venezuela


Por Mark Weisbrot 

Este artículo fue publicado por Úlitimas Noticias el 1 de mayo de 2016. Si el texto a continuación aparece distorsionado, por favor pulse aquí para una versión sin errores de formato. Si desea publicar este artículo, por favor infórmele a CEPR respondiendo a este mensaje.


La oposición venezolana ha intensificado su campaña para sacar al Presidente Maduro de Miraflores, al anunciar — dadas sus fuertes divisiones internas — que pondrá en marcha una estrategia compuesta por tres partes: una enmienda constitucional para reducir el período presidencial, un referendo revocatorio, tal como lo contempla la Constitución y “manifestaciones”. La primera táctica fue derogada por el Tribunal Supremo de Justicia venezolano, como hubiese sucedido en cualquier otro país — no se pueden cambiar los términos legales de un Presidente que ya fue electo para un cierto período de tiempo. En cuanto al referendo, el proceso de recolección de firmas está en pleno desarrollo.  

Mientras tanto, está claro que el Gobierno necesita recomponer la economía si quiere recuperar su popularidad. La oposición, que cuenta con una gran mayoría en el Legislativo nacional, ha dejado claro que no va a cooperar en este esfuerzo. Al contrario, se ha esforzado en bloquear cualquier iniciativa por parte del Gobierno de gastar dinero. 

Pero el Gobierno tiene bastantes opciones para recomponer la economía, incluso sin la cooperación del Legislativo. Ya desde hace algunos años atrás, he venido insistiendo en que el sistema cambiario es el problema más importante, y que es un asunto que podría ser arreglado rápidamente. El país tiene actualmente dos tipos de cambio oficiales, uno en 10 bolívares por dólar (llamado DIPRO) y otro actualmente en aproximadamente Bs. 370 por dólar (DICOM). Se supone que la segunda tasa es flotante, pero esto no es viable ya que la gran mayoría de los dólares entregados por el Gobierno se rigen por la tasa de 10, lo que deja una oferta muy limitada para el mercado DICOM. Luego existe la tasa del mercado paralelo, que se encuentra por encima de Bs. 1.100 por dólar. 

Este sistema de cambio fijo y sobrevaluado, con una enorme prima en el mercado paralelo, tiene a la economía secuestrada en una espiral de “inflación-depreciación”. Mientras sube el precio del dólar en el mercado paralelo, los importadores que no tienen acceso a dólares a la tasa de cambio subsidiada necesitan pagar más, por lo cual empujan la inflación. Mientras sigue aumentando la inflación, más personas quieren ahorrar en dólares, lo que empuja al precio del mercado paralelo al alza aún más, y así sigue la espiral. 

Para salir de esta trampa, el Gobierno necesita pasar a una tasa de cambio flotante. En efecto, eso fue lo que hizo el Presidente Chávez en febrero de 2002; permitir que la moneda flote sin control de cambio. A pesar de la enorme inestabilidad política — esto solo fue dos meses antes del golpe de Estado promovido por EEUU — las reservas internacionales del Banco Central comenzaron a subir a partir de ese momento, hasta el momento en que el paro petrolero de la oposición suspendió el ingreso petrolero a finales de ese mismo año. Las reservas habían estado cayendo considerablemente ante de esa tasa flotante, lo cual indica que la fuga de capital se debía, al menos en parte, al miedo de una devaluación.

La decisión de Chávez de aplicar un cambio flotante era en cierta manera para pasar de un subsidio indirecto de las importaciones, a través de la tasa de cambio, a un sistema de subsidios destinados a la población que más los necesitaba: utilizando los ingresos del Estado para financiar las misiones que ofrecían atención médica, educación y alimentación subsidiada. Esto es particularmente importante en un país en el cual gran parte de la clase empresarial es hostil contra el Gobierno: no tiene sentido otorgarles un gigantesco subsidio a los importadores y confiar en que estos luego lo aplicarán para lo que fue concebido. Adicionalmente, con una tasa en el mercado paralelo que ahora está más de 100 veces por encima de la tasa oficial, los incentivos de sobrefacturar, de hacer trampa, de corrupción, de contrabando y de fuga de capital son tan colosales que es imposible controlarlos. 

La economía ya ha tenido que pasar por un ajuste masivo debido a la caída de los precios petroleros. En los dos primeros meses de este año, las importaciones se encuentran aproximadamente 40% por debajo de las importaciones de hace cuatro años atrás. El gasto gubernamental es casi la mitad, ajustado por inflación, de lo que era hace cuatro años. 

Los precios globales del petróleo ya han comenzado a recuperarse significativamente, pasando de US$  28 por barril en enero a US$ 48 por barril hoy. Según la Administración de Información de Energía de EEUU, los precios del petróleo llegarán a US$ 79 por barril en 2020. Además, aproximadamente un cuarto de las exportaciones de crudo venezolano, está destinado al pago de la deuda con China; podemos anticipar que el Gobierno chino otorgará algún tipo de alivio a este pago mientras se recuperan los precios. Adicionalmente, Bank of America Merrill Lynch estima que el Estado tiene activos internacionales valorados en aproximadamente 52 millardos de dólares, los cuales podría vender o hipotecar, dándole suficiente liquidez como para amortiguar una transición a un sistema de cambio funcional.

Quizás lo más importante sin embargo, es que un país que tiene unos recursos valorados en varios trillones de dólares, que todo el mundo quiere — aproximadamente 300 mil millones de barriles de petróleo, además de cientos de millardos de dólares en oro — no debería nunca sufrir por problemas de balanza de pagos, sin importar qué sucede con el precio del petróleo. El Gobierno podría recaudar más efectivo al vender petróleo que no será extraído sino dentro de varios años. En cualquier caso Venezuela deberá diversificar su economía para alejarse del petróleo en el largo plazo. No tiene sentido sufrir años de recesión y de problemas en la balanza de pagos cuando caen los precios, cuando el Gobierno tiene la posibilidad de vender activos. Cualquier estrategia económica de diversificación también requerirá dinero para la infraestructura, tal como lo puede ilustrar la crisis eléctrica actual — la cual por supuesto tiene múltiples causas, como por ejemplo una sequía sin precedente. 

Todo esto sin mencionar la inestabilidad política que producen inevitablemente los problemas económicos. Tal como está sucediendo en Brasil, donde la oposición se está aprovechando de la recesión económica para destituir ilegítimamente a la residenta, el “cambio de régimen” siempre ha estado cerca de los corazones de un sector importante en algunos momentos de la mayoría de la oposición venezolana. Esta es la tercera parte de la estrategia actual de la oposición, eufemísticamente llamada “manifestaciones” las cuales en2002, 2013 y 2014 se transformaron en unos intentos violentos de derrocar al obierno y en todos estos casos Washington siempre estaba apoyando estos esfuerzos con firmeza. En 2013 la oposición se negó a aceptar los resultados de una elección presidencial resultados que no fueron puestos en duda y tomaron las calles en manifestaciones violentas. El obierno de Estados Unidos apoyó esta iniciativa al negarse reconocer los resultados de la elección siendo el único en el hemisferio y en el mundo. La política de la administración de Obamade apoyar el “cambio de régimen” en Venezuela se ha mantenido hasta el día de hoy con la renovación de sanciones económicas y distintos esfuerzos de relaciones públicas destinados a socavar al obierno.

El Gobierno de Venezuela se enfrenta a muchos retos, pero ninguno es tan importante y urgente como la recuperación económica.