Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 19 de agosto de 2021

Presidente cubano: Vamos a apoyar los barrios, no a intervenirlos

 Por: Yaima Puig Meneses

 



Encuentro de trabajo en el que se compartieron experiencias muy valiosas sobre las labores que se han llevado a cabo en los barrios. Foto: Estudios Revolución.

“Este es un trabajo que llegó para quedarse”, consideró el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al referirse a las acciones que desde hace algunas jornadas se realizan en 62 comunidades de mayor complejidad en La Habana para enfrentar un grupo de problemáticas.

Escuchar y ver lo que en ellas se vive nos dejan muchas lecciones y aprendizajes, reflexionó el mandatario cubano, de ahí la importancia que concedió al vínculo constante con los barrios, directamente con quienes allí residen, sobre todo para buscar una transformación de sus problemas y abrir un camino a sus aspiraciones y motivaciones. Lograr que ellos también tengan una parte importante de participación en la solución de los problemas es vital, consideró.

Sus reflexiones estuvieron motivadas por las intervenciones realizadas en la tarde de este miércoles por los titulares de varios ministerios durante un encuentro de trabajo en el que se compartieron experiencias muy valiosas sobre las labores que se han llevado a cabo en los barrios, de conjunto con las organizaciones de masas, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la Unión de Jóvenes Comunistas y otros.

En el intercambio estuvieron presentes también los miembros del Buró Político Salvador Valdés Mesa, Manuel Marrero Cruz y Roberto Morales Ojeda, vicepresidente de la República, Primer Ministro y Secretario de Organización y Política de Cuadros, respectivamente; así como varios viceprimeros ministros y titulares de diversos ministerios.

Impactar en los barrios de la capital y lograr en ellos transformaciones es una necesidad, comentó Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Comité Provincial del Partido en La Habana. Por ello la idea de retomar la experiencia aplicada durante el tornado que azotó a la ciudad en enero del 2018 y darle continuidad en este momento.

Tras un recorrido por varios de los espacios en que se acciona actualmente, que tienen representación en los 15 municipios habaneros, Torres Iríbar destacó la calidad con que se está trabajando y sobre todo “la satisfacción, el entusiasmo y el compromiso que se ha despertado en la población; eso es muy estimulante”.

Asimismo, comentó acerca del fortalecimiento de las estructuras en la comunidad; el levantamiento de las situaciones sociales y todo lo relacionado con el aspecto constructivo de las viviendas; el papel de las organizaciones de masas, del delegado, y el vínculo de los estudiantes universitarios, de las instituciones.

“Mientras más problemas tengamos más cerca hay que estar del pueblo argumentando, explicando, trabajando, acompañando...”. Creo —valoró— que estamos compartiendo una manera de hacer hacia el futuro que es clave, no puede haber socialismo sin unidad, sin participación, sin que haya sinergia entre todos los entes de la sociedad.

El municipio, escenario principal

Tomando al municipio siempre como el escenario principal de cada una de las acciones que se realizan, durante el encuentro se coincidió en la importancia de socializar, enriquecer y perfeccionar la experiencia que se ha ido acumulando en estos días.

Es una posibilidad extraordinaria para acercarnos más a la población, a sus problemas en los barrios —reconoció Mayra Arevich Marín, ministra de Comunicaciones—, pero también ha sido de gran importancia para hermanar a los representantes de diferentes organismos de la Administración Central del Estado, y fortalecer, con ese trabajo conjunto el equipo de trabajo de la dirección del país.

Una de las acciones de más impacto realizadas en el barrio de El Fanguito, ubicado en el municipio de Plaza de la Revolución, atendido por el Ministerio de Comunicaciones, está asociada a remediar dificultades con el suministro de agua, comentó.

Cuando se iniciaron las acciones —recordó– muchos pobladores nos decían que eso no se iba a resolver nunca, y cuando empezaron a trabajar los compañeros de Recursos Hidráulicos, la población enseguida comenzó a sumarse y no solo reconocer lo que han hecho, sino que comparten con ellos, abren huecos, les ofrecen café, agua, merienda.

Así, en cada uno de los barrios, la práctica ha sido ir identificando vulnerabilidades con el acompañamiento de la población que en ella habita, para que los proyectos y acciones realmente sean productivos y dejen una huella, que de verdad se logre una transformación.

En tal sentido, Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación, organismo encargado del municipio La Lisa, recordó cómo en los primeros días de trabajo en los barrios hubo lugares en los que se incorporaron muy pocas personas de la comunidad a las acciones, pero según fueron transcurriendo los días se fueron sumando cada vez más vecinos; y que ellos se sientan parte es fundamental para lograr resultados.

“Hay muchas personas queriendo ayudar”, aseguró Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución. El ambiente que se respira en los barrios es muy positivo y hay mucha gente trabajando, gente que no busca protagonismo, sino simplemente trabajar y hacer, refirió.

Cada nueva acción —dijo— es también un nuevo reto, que avancemos más crea también expectativas mayores, de ahí su énfasis en hacer comprender a la población que tampoco habrá soluciones mágicas a los problemas; los recursos son los mismos, el bloqueo sigue en pie, con un efecto devastador y criminal, y estamos haciendo un esfuerzo extraordinario para con lo poco que tenemos ver cómo llegamos a todos.

En voz de la recién electa presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, Karla Santana Rodríguez, se escuchó hablar sobre participación, satisfacción, confianza y la incuestionable voluntad de los estudiantes de formar parte de este trabajo que se realiza en los barrios.

Es una oportunidad maravillosa —aseguró— para encauzar la voluntariedad de los muchachos para hacer en los barrios. Desde la experiencia vivida durante estos intensos días, compartió algunas propuestas que pudieran contribuir a perfeccionar las acciones en las comunidades, entre ellas la importancia de lograr una mejor articulación entre jóvenes, factores de la comunidad y trabajadores sociales.

De ese accionar común nace también una idea compartida por Julio García Pérez, presidente del Grupo Empresarial AZCUBA, quien consideró vital que la población comprenda el concepto de que todo lo que se haga sea sostenible e inclusivo. Nada de lo que hagamos en los barrios, destacó, nace de un impulso, todas son acciones sostenibles en el tiempo, y sobre esa manera de actuar tienen que desarrollarse las acciones.

Un trabajo que llegó para quedarse

Tomando en cuenta que esta es una manera de hacer que llegó para quedarse, como colofón del enriquecedor encuentro, el Presidente de la República enfatizó en la necesidad de integrar más las acciones y articularlas, también en el camino de reanimar prácticas y experiencias que se pusieron en práctica en otro momento y han demostrado su valía.

El concepto, reiteró, no es intervenir los barrios; vamos a apoyar los barrios y de ellos tienen que salir el diagnóstico, las propuestas, las ideas... nosotros vamos a ayudar a canalizar todo eso y a trabajar con las personas, con los actores que están en el barrio, lo cual nos permitirá articular bien los conceptos de participación y de democracia.

En tal sentido, comentó sobre cuestiones esenciales como la importancia de definir y potenciar bien el papel de la Asamblea Municipal del Poder Popular y de la figura del Presidente del Poder Popular del municipio, porque esa es la estructura fundamental de Estado y de Gobierno allí. Todo lo que se vaya a acordar en un municipio tiene que pasar por la Asamblea Municipal del Poder Popular, puntualizó.

Urge identificar qué necesitan las comunidades —reflexionó— pues no en todas las necesidades son las mismas, en algunas habrá que reanimar instituciones y espacios, en otras habrá que crearlos.

Asimismo, insistió en la importancia de escuchar los planteamientos de la población para atender y facilitar lo que nos están proponiendo como proyectos, ideas, sugerencias, y también insatisfacciones; incluir en las acciones a todos los actores que se encuentran en la comunidad; buscar más agilidad en apoyar proyectos que de verdad transformen y ayuden a solucionar problemas; identificar y atender las vulnerabilidades de las comunidades, las familias y las personas de manera individual.

Al referirse a varios planteamientos surgidos de los intercambios que durante los últimos días ha sostenido con diversos sectores de la sociedad, destacó, entre otros, el llamado a utilizar las investigaciones sociales que existen sobre estos temas; la necesidad de apoyar a madres solteras para que puedan trabajar, que el barrio y las instituciones las atiendan; y la importancia de realizar un mayor trabajo social de prevención pues el tema no es solo hacer cosas en los barrios, sino articular un trabajo de prevención para que atenuar o evitar las causas de estos problemas.

De manera especial insistió en la prioridad con que se debe trabajar para enfrentar y eliminar definitivamente la desvinculación de los jóvenes del estudio y el trabajo. Para eso —acotó—tenemos que proponer varias alternativas, varios proyectos que den solución.

Con las motivaciones que tenemos, la importancia que se le está dando a este trabajo, y los incipientes resultados que se van obteniendo, la vida nos confirma que “esto no se puede parar, que hay que estarlo impulsando constantemente y perfeccionándolo de manera sistemática”.

Ahora lo importante es extender esta manera de hacer al resto del país —aseveró— teniendo en cuenta las características de cada provincia y cada territorio.

Inmunógenos cubanos producen anticuerpos neutralizantes a todas las variantes de la COVID-19

 «Nuestras vacunas han probado eficacia frente a todas las cepas del virus. Con ellas, y cumpliendo las tres reglas básicas: mascarillas, distanciamiento físico y social e higiene, les aseguro que controlaremos la COVID-19», compartió, desde su cuenta en Twitter, el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Se anunció que en la próxima semana se vacunará un millón de personas más. Foto: Tomada de Twitter

«Nuestras vacunas han probado eficacia frente a todas las cepas del virus. Con ellas, y cumpliendo las tres reglas básicas: mascarillas, distanciamiento físico y social e higiene, les aseguro que controlaremos la COVID-19», compartió, desde su cuenta en Twitter, el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

En el reciente encuentro con los expertos y científicos que dan la batalla contra la pandemia, se afirmó que los resultados del estudio de Neutralización de sueros de vacunados con Abdala y Soberana 02, frente a las variantes de preocupación e interés de la COVID-19, arrojan que se observan títulos de anticuerpos neutralizantes en sueros de vacunados con Abdala y Soberana 02, a todas las variantes analizadas, incluida la Delta. También se observan en convalecientes vacunados con Mambisa y con Soberana Plus.

Se anunció, además, que en la próxima semana se vacunará un millón de personas más y se incorporarán 22 municipios que arrancarán, entre viernes y sábado, con la inmunización.

Las dosis para este empeño se estarán distribuyendo en el país en las próximas horas. La pasada semana se completó la producción de 20 millones de dosis (dos millones de bulbos) de la vacuna anti-COVID-19 Abdala. (Redacción Nacional)

El Tren de las Reformas Económicas en Cuba acelera (II)

 ¿Estaremos en condiciones de adoptar con urgencia otras decisiones, más difíciles y controvertidas, y ajustar los errores por el camino mientras labramos el consenso político que permita su implementación?

Por   Rafael Betancourt, OnCuba




“El Estado se equivoca a veces. Cuando una de estas equivocaciones se produce, se nota una disminución cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a cantidades insignificantes; es el instante de rectificar”.

Ernesto “Che” Guevara, El socialismo y el hombre en Cuba. 1965

“La economía no se puede manejar con estertores ni con remilgos ideológicos. La economía, como ciencia que es, tiene sus leyes y no se puede estar inventando con ellas, ni resolviendo los problemas como en un rompecabezas”.

Joaquín Benavides Rodríguez, Cuba y la Economía, Agosto 4, 2021.

En artículo anterior resumimos y analizamos algunas de las más recientes medidas de reanimación económica que ha tomado el gobierno cubano en los últimos meses. De los seis Decretos-Leyes, un Decreto y más de 15 resoluciones ministeriales anunciadas el 6 de agosto, ninguno ha entrado en vigor, en tanto aún no se han publicado en la Gaceta Oficial, pero de algunos circulan versiones de trabajo que nos indican por dónde “van los tiros” y nos permiten vislumbrar algunos de los cambios esenciales que contienen. Tres de los Decretos-Leyes están orientados a impulsar las formas de gestión no estatal (FNGE), micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), cooperativas no agropecuarias (CNA) y trabajadores por cuenta propia (TCP). Por su parte, el Decreto trata sobre las Actividades a Realizar por las MIPYMES, las CNA y los TCP.

Las preguntas del momento son: ¿qué más puede hacer nuestro país para aliviar la crisis sanitaria, económica y política que enfrenta? ¿Qué medidas concretas se pueden implementar para impulsar la economía, a partir de las que se han propuesto durante años? ¿Estaremos en condiciones de adoptar con urgencia otras decisiones, más difíciles y controvertidas, y ajustar los errores por el camino mientras labramos el consenso político que permita su implementación? No hay más tiempo que perder.

Partimos de los enunciados gubernamentales y del consenso nacional de que son tres las prioridades: superar la crisis sanitaria provocada por la COVID-19; ingresar divisas “frescas” por medio de las exportaciones de bienes y servicios, inversiones y remesas; y desarrollar al máximo la producción nacional, particularmente de alimentos, a partir de recursos endógenos, el ahorro, el aumento de la productividad y la eficiencia. Revisemos a continuación en detalle cada una de estas prioridades.

Controlar y rebasar la pandemia de la COVID-19

El consenso internacional es que la pandemia de la COVID-19 no se puede eliminar —si es que el nuevo coronavirus se puede exterminar del todo— hasta que al menos 70 % de la población mundial esté vacunada, asumiendo que las vacunas existentes protejan contra las cepas actuales y las que puedan surgir. Hay países que no van a llegar a esa cifra en los próximos dos años, si es que llegan algún día.

Ante cada epidemia, se va calculando cuál es la necesidad de inmunidad colectiva o de rebaño. En el caso de la COVID-19, en los inicios de los contagios mundiales se estimó que la inmunidad colectiva requerida era de un 70%. Con la aparición de la variante “Delta” ese índice ha ido aumentando y hoy se habla incluso de 85%-90%. Cuba —aun cuando el 30% de su población ha completado el esquema de inmunización—, todavía está lejos de esta meta, aunque sus cifras de vacunación van creciendo día a día, a un ritmo que representa casi el doble de la media mundial.

Cuba es un país de economía abierta —la suma de exportaciones e importaciones constituye el 27 % del PIB (2018)— y de gran flujo de viajeros nacionales y extranjeros (10 millones en 2018 con una población de 11,2 millones entonces). Esto quiere decir que como no podemos aislarnos del mundo y de la COVID-19, solo podremos aspirar a lograr la máxima inmunidad de nuestra población (la suma de los vacunados y los recuperados de la enfermedad) y mantener indefinidamente las medidas de control sanitario, sobre todo en puertos y aeropuertos.

No podemos darnos el lujo de mantener el país cerrado al turismo —una de las tres principales fuentes de ingreso en divisas para la Isla— por lo que será necesario eventualmente abrir los aeropuertos, restablecer los vuelos y recuperar el turismo internacional, tan pronto las condiciones lo permitan. Habrá que mantener medidas como exigir PCR negativo o certificado de vacunación, como el de la Unión Europea, para todos los viajeros entrantes, y hasta para acceder a servicios y locales cerrados en el país. Y habrá que aprender a vivir con —y controlar— un nivel limitado de transmisión autóctona, de modo que no rebase la capacidad de detección y tratamiento del país.

La decisión del país de apostar por la producción de vacunas fue sabia, a pesar de las críticas y cuestionamientos, no sólo porque la compra de vacunas en el exterior hubiese sido muy costosa en un momento de grave escasez de divisas, difícil además por la permanencia del bloqueo de Estados Unidos, sino que, apoyadas en el formidable desarrollo de la biotecnología, la farmacéutica y la salud en Cuba, las inversiones que se vienen realizando prometen rendir con creces, cuando se alcance la vacunación de toda la población antes de que termine 2021 y exista la posibilidad de significativas exportaciones de vacunas nacionales a partir de 2022. “Los excedentes que tengamos de vacunas durante el 2021 van a estar disponibles para la exportación y solo a partir de que al cierre del 2021 tengamos a toda la población cubana inmunizada. Todas las dosis de vacunas que seamos capaces de producir pudiéramos estarlas exportando a los países con los que se logren los correspondientes acuerdos”, refirió Mayda Mauri, vicepresidenta primera de BioCubaFarma.

Aumentar los ingresos en divisas convertibles. Los obstáculos que perduran

Cuando en el siglo XX la economía cubana formaba parte de la división socialista del trabajo y contaba con condiciones de alta compensación externa, era lógico privilegiar la asignación central de recursos a partir de un control casi total sobre los medios de producción, incluyendo el monopolio sobre prácticamente todos los vínculos económicos de Cuba con el exterior: el comercio exterior, el mercado financiero, las comunicaciones, la inversión extranjera directa. A ello debe añadirse el dominio estatal sobre el mercado laboral, con más del 90% del empleo en ese sector, presupuestado y empresarial. “Todos los elementos de ese paradigma son inviables en las condiciones actuales”, dijo el economista Ricardo Torres. El esquema de planificación central como único mecanismo de asignación de recursos se ha agotado. 1

Sobre el comercio exterior

El punto de partida —la cruda realidad, como escribió el analista estadounidense William LeoGrande— es que “el gobierno cubano está quebrado. En los últimos dos años ha perdido todas sus principales fuentes de divisas extranjeras.” Evidentemente, aumentar el flujo de moneda libremente convertible (MLC), por cualquier medio posible, se convierte en objetivo estratégico para la sobrevivencia de la nación.

La tardía pero loable decisión de autorizar el comercio exterior en MLC al sector privado, exportar sus producciones e importar insumos y equipamiento, los obliga a utilizar empresas estatales de comercio exterior autorizadas (Comex) como intermediarias. MINCEX dio a conocer que, hasta julio, las formas de gestión no estatales lograron exportar más de 10 millones de pesos (400 mil dólares) en rubros como carbón vegetal, productos agrícolas y servicios, y se habían firmado más de 3500 contratos de importación para producir en el país, a través de las Comex.

El argumento de que a esas empresas especializadas les favorece la experiencia internacional, su infraestructura, vínculos con aduanas y entidades regulatorias del país y el extranjero, conocimiento de proveedores y mercados, es poderoso, pero ¿por qué constituye la única opción?

En el mundo existen varias opciones para exportar e importar: por ejemplo, el productor mismo puede hacer su gestión comercial y contratar a un simple despachador de carga (“freight forwarder”) —puede ser estatal— que recepciona la mercancía que el cliente quiere exportar, la despacha hasta el destino y cobra por el servicio. Un productor privado de frutas pudiera exportar, por ejemplo, a través del sitio web de un gigante de la distribución como la empresa china Alibaba. Un productor necesitado de adquirir equipos o insumos puede dirigirse a importadores en zona franca o representaciones extranjeras de fabricantes y proveedores, para comprar productos y servicios que luego importaría, ahorrándose la comisión comercial que cobra la Comex. ¿Por qué esto no es posible para los campesinos, TCP, cooperativas y futuras MIPYMES privadas? Parece ser un obstáculo más, aparentemente insuperable, y en este momento inapelable, para el “desarrollo de las fuerzas productivas”. ¿Se trata de una decisión económica o política?

Según el economista cubano Oscar Fernández Estrada: “El control estatal absoluto sobre el comercio exterior está lejos de constituir un principio del socialismo, y mucho menos si funciona a través de una estructura monopólica. Lo único que produce eficientemente son obstáculos al desarrollo de las fuerzas productivas, así como un formidable instrumento de control y recaudación no tributaria. Promover la importación comercial privada tendría más costos que beneficios si se le sugiere únicamente ‘para establecer un sistema no estatal de comercio interior’. Pero, al mismo tiempo, para el desarrollo acelerado de producciones domésticas que deben ser acometidas por el sector privado y cooperativo sí resulta imprescindible.”

Por otro lado, la diferenciación entre derechos de las personas naturales y las personas jurídicas en cuanto a importaciones resulta indefendible. La decisión de “Autorizar excepcionalmente y con carácter temporal la importación vía pasajero con equipaje acompañante, alimento, aseo y medicamentos” insiste en que debe ser sin carácter comercial. ¿No parece un sinsentido pensar que una persona natural cubana va a importar una maleta llena de desodorantes, champú y aspirinas solo para uso personal? ¿No sería más consecuente y transparente eliminar también —aunque sea con carácter temporal— la prohibición de importación con carácter comercial para personas naturales, y no sencillamente que las autoridades hagan después la vista gorda?

Al respecto, Fernández Estrada añade en otro análisis: “El Estado podría —con la osadía que requiere el momento histórico— suspender el culto al monopolio sobre el comercio exterior, y articular asociaciones con esos actores privados que llevan años suministrando los mercados informales domésticos, evadiendo con creatividad las más variadas restricciones internas y externas. De ese modo, los encadenaría con las empresas estatales, les encomendaría misiones de compras, obstaculizadas por el bloqueo, apropiadas para su escala, y establecería así verdaderas alianzas que contribuyan a paliar la situación.”

Es decir, reconocer abiertamente el espacio de personas naturales y privadas en la importación y suministro de productos escasos ayudaría a paliar las insuficiencias que el Estado no puede resolver: no solo los productos recientemente autorizados, sino muchos otros como piezas de vehículos de motor, artículos de ferretería, útiles del hogar, etc. También constituye una entrada de divisas en especie al país, sin la correspondiente erogación de recursos del Estado, y un impulso a la actividad económica y empleo en el sector privado.

En 2017, The Havana Consulting Group estimó que el valor total de mercancía enviada a la Isla en 2015 fue de $3,5 mil millones (MM) de dólares. De ellos, $1,5 millones, o el 43%, fue enviada a través de las agencias especializadas en paquetería, mientras que $1,9 MM (57%) fue movida por estos pasajeros. Entre 2011 y 2015 el valor de la paquetería enviada creció 62%, estimando el valor total enviado en este período en $14,8 MM. 2 Comparemos esto con la cifra oficial de 11,7 MM de pesos total de importaciones de mercancías por el país (sector estatal) en 2015. 3

Eliminar el monopolio del comercio exterior de modo tal que todos los actores que lo deseen puedan importar y exportar directamente o a través de las Comex, y dinamizar los sectores productores de bienes para el consumo nacional y la exportación, con énfasis en la producción de alimentos y enfoque de cadena de valor, es ganancia neta para la economía. El empleo de empresas y agencias del Estado especializadas en comercio exterior debe ser opcional y competitivo, no obligatorio.

Pero aún las reformas anunciadas están tomando demasiado tiempo para su implementación y la economía en general continúa siendo demasiado regulada y burocrática, se quejó un inversionista extranjero a Reuters: “Necesitan hacer las cosas más rápido. Hay tantas reglas y las personas tienen miedo de quebrarlas,” dijo, y puso como ejemplo una granja porcina estatal a la que se le estaban muriendo los puercos porque no le legaba el permiso para importar el pienso.

Sobre el comercio interior

Por otro lado, ¿por qué toda —o casi toda— la actividad de venta mayorista y minorista de bienes tiene que estar irremediablemente en manos del Estado? 4 En particular, las principales cadenas de tiendas de productos no subsidiados, tanto en moneda nacional como en MLC (Caribe (TRD), Panamericanas (Cimex) pertenecen al consorcio Grupo de Administración de Empresas (GAE, S.A.). Cuando comenzaron las tiendas recaudadoras de divisas algunos economistas recomendaron introducir las cadenas de tiendas extranjeras, con el argumento de que se obtendrían ventajas similares a las del sector turístico con las empresas mixtas, así como contratos de administración con cadenas de hoteles y operadores turísticos extranjeros. Esto último nos ha permitido “ganar-ganar” en el turismo: crecer sin perder el control y generar ingresos y empleos para el país, además de la transferencia tecnológica en administración de hoteles.

¿Cuánto nos habríamos beneficiado si el gobierno hubiera hecho concesiones a cadenas extranjeras de venta minorista que se ocupan de gestionar el financiamiento, la compra, transportación, importación y comercialización de todo tipo de productos que el país requiere, y que ahora, más que nunca, están en falta? Cadenas como Carrefour (Francia), Aurrerá (México) o El Corte Inglés (España) 5 pudieran establecer presencia en la Isla y el Estado podría cobrar, por ejemplo, 30% del impuesto sobre las ventas, al tiempo que les harían sana competencia a las cubanas, para beneficio de los consumidores. Por otra parte, cadenas chinas de venta de piezas de auto y ferretería, de herrajes para la construcción, pudieran aliviar una parte de las actuales carencias y escaseces. ¿No tenemos la experiencia en el sector turístico?

Hasta el intento de controlar los precios en los mercados de oferta y demanda estableciendo topes ha fracasado en gran medida. Como se pronosticó en su momento, eso condujo al acaparamiento y el mercado negro y, en última instancia, a mayor escasez. En julio el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) dejó sin efecto el límite de crecimiento de precios minoristas (topes de precios) de los productos agropecuarios, vigente desde febrero de 2021. 6 Inmediatamente se vio el efecto en un incremento en el surtido y en los precios en los mercados de oferta y demanda. Es irónico que los mismos que defendieron los topes de precios en febrero, como mecanismo para controlar la inflación, aparecieran en julio defendiendo los precios de mercado para estimular la producción.

Como apunta Joaquín Benavides Rodríguez: “La Resolución 320 firmada por la Ministra de Finanzas corrige un error que se cometió por la dirección de la economía, al imponerle topes administrativos a los precios de los productos agrícolas, ocasionando con ello un importante daño, no solo a la producción agrícola del país, sino al consumo de la población en una coyuntura complicada, agravada por la pandemia y también por el bloqueo financiero, en la que los déficits en la producción nacional de alimentos no se pueden sustituir por más importaciones. Se advirtió por muchos, con experiencia de años de ver cometer similar error, pero no solo la burocracia estatal, enemiga del funcionamiento del mercado en la producción agrícola, sino también, lamentablemente la política, impuso los topes en los precios y los resultados están a la vista. Los productores agrícolas producen lo mínimo, y por muchas exhortaciones que se les hacen no incrementan sus áreas. Y en la situación actual la insuficiente producción nacional de alimentos no se puede suplir con importaciones.” 7

Sobre la inversión extranjera directa

La inversión extranjera se ha manejado en los últimos años como un componente estratégico para el desarrollo del país. A pesar de los intentos de agilizar y ampliar los flujos de capital, el monopolio estatal y el afán de control, así como el favoritismo por proyectos grandes con empresas estatales y preferiblemente en zonas especiales, ha limitado las inversiones tanto como los obstáculos externos del bloqueo y sus secuelas.

Según el economista José Luís Rodríguez: “En la práctica ha primado muchas veces el criterio de que las inversiones más rentables se las reserva el Estado cubano, que tiene entonces que cubrir todo el capital [contraparte] o una proporción mayoritaria de las acciones. Si esto no es posible, en múltiples casos no se ha realizado la inversión. Así, no se han aprobado inversiones extrahoteleras en el turismo para parques de diversiones, centros nocturnos, cabarets o servicios de salud (gimnasios). Tampoco inversiones bajo franquicia, ni los llamados proyectos BOT (la parte extranjera construye, opera y transfiere la inversión a la parte cubana cuando recupera la inversión más su ganancia). Solo se han promovido inversiones en hoteles fuera de las regiones prioritarias o inversiones extrahoteleras de alto costo para los extranjeros: marinas y campos de golf (hay dos aprobados, pero no consiguen el capital para la inversión de la parte cubana.)” 8

De lo anterior se desprenden algunas dificultades que pueden enfrentar quienes desean invertir en Cuba, más allá del bloqueo comercial y financiero, el bajo crédito-país y otros obstáculos externos. Según las políticas sectoriales explicadas en la Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera del MINCEX (2020-2021):
“Para presentar un proyecto al MINCEX el inversor debe hacerlo a través de un órgano, organismo o entidad nacional patrocinadora.” Significa que el interesado en invertir en Cuba no puede tomar la iniciativa de presentar un proyecto directamente: primero tiene que encontrar una empresa estatal que se interese. Las consultorías privadas de negocios, que pudieran asistirle en esa búsqueda, no están autorizadas a operar en el país, y las estatales no se inclinan a recibir clientes que disponen de pequeños capitales.

“Se presentan los estudios de pre-factibilidad que deben formar parte de la propuesta y expediente del negocio.” Estos estudios deben contratarse en Cuba a las consultorías estatales aprobadas, y sus costos asumirlos el posible inversionista, aumentando el monto de su inversión inicial, a riesgo. No lo pueden hacer con consultores independientes, en el país o afuera.

“Se potenciarán negocios de menor alcance y montos de inversión que tengan un marcado carácter exportador o se encadenen con producciones de bienes y servicios para la exportación, así como que tributen al desarrollo local.” La experiencia hasta ahora es que hay pocas —o ninguna— inversiones “de menor alcance”; es decir, por debajo de un millón de dólares, y la última Cartera de Oportunidades solo presenta dos proyectos por debajo de ese monto. El MINCEX anunció una octava edición de la Cartera de Oportunidades de la Inversión Extranjera en Cuba para 2021, que pretende incorporar, entre sus opciones, oportunidades de negocios más pequeños. Aun no se ha emitido.
“En los negocios con inversión extranjera no habrá libre contratación de la fuerza de trabajo, salvo las excepciones previstas en la ley.” Para la generalidad de los inversionistas extranjeros, esta cláusula representa un desestímulo para invertir en Cuba, pues les resta autonomía y encarece y ralentiza el proceso de contratación de personal cubano.

Las cooperativas agropecuarias en principio pueden asociarse a inversionistas extranjeros al amparo de la Ley 118 de Inversión Extranjera, sin embargo, no es casual que aún no haya un sólo negocio de una cooperativa con un inversor extranjero: los obstáculos y trabas son muchos y grandes, entre ellos se encuentra el aval que deben recibir los inversionistas de sus “patrocinadores” estatales, más interesados en que las posibles inversiones se realicen con sus empresas que con las cooperativas que “atienden”.

Las personas naturales cubanas que residen permanentemente en el país y/o aquellos cubanos que salen temporalmente al exterior, ya sea a trabajar o de vacaciones, e ingresan capital por esa vía no están considerados entre los posibles inversionistas: tienen que ser extranjeros. Las inversiones de cubanos residentes permanentes en Cuba, con el capital que acumulan aquí, traen del exterior, o reciben en forma de remesas productivas, se regulan mediante las normas que el país tiene aprobadas para estas personas naturales. Sin embargo, los expertos saben que más capital recibe el país por vías informales de remesas e inversiones al sector privado que el monto total de Inversión Extranjera Directa (IED) al sector estatal. 9 Insistir en el pretendido monopolio es nocivo para la economía y el desarrollo del país.

Sobre las prioridades de las inversiones

No solo el monopolio se manifiesta en el sector externo de la economía: las inversiones internas, sobre todo en el turismo, están dominadas por un gran conglomerado, el GAE S.A., que sigue comprometiendo una gran parte del escaso capital de inversión con el que cuenta el Estado cubano en la construcción de hoteles, mientras el sector turístico está desplomado y su recuperación es más que incierta. Mientras, las inversiones en la producción agrícola, la industria alimentaria y el sector energético —claves de la soberanía y sobrevivencia— languidecen. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) de Cuba (2020), el 46,9 % del total de inversiones en 2020 del sector estatal civil se destinaron a las actividades de “hoteles y restaurantes” + “servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler”, contra un 5,3 % para “agricultura, ganadería y silvicultura”. Se impone una restructuración de las inversiones con fondos del Estado a favor de los sectores ahora prioritarios.

No podemos seguir ignorando en las cifras oficiales y en la mente de los funcionarios el aporte de la inversión privada que representan las importaciones en especie y las remesas productivas, cuyos montos, además de significativos, impactan positivamente en la economía social.

“Dondequiera que haya divisas no utilizadas en prioridades reales estas deben ser reorientadas, pues ni la autonomía empresarial ni la organización sectorial son principios absolutos, menos aún en el marco de una crisis tan aguda, que amenaza incluso la seguridad nacional por su impacto sobre la población. Cada incremento de las sumas disponibles para necesidades perentorias, por muy pequeño que sea, puede hacerle un poco más llevadera la vida a miles de personas: no son cifras frías.”

Reflexiones finales

En entrevista publicada en “Catalejo”, Blog de la Revista Temas, el 15 de abril de 2016, el politólogo, investigador y profesor universitario cubano, Juan Valdés Paz, dijo:

“Cuando se pretende la construcción de un socialismo adecuado a la historia y a la cultura nacional, se superponen entonces, más que un proyecto, dos: el de nación y el de sociedad. Para el proyecto de nación está claro cuáles son los desafíos, el enemigo principal, la situación geopolítica, etc. Verlo desde ahí, por separado, nos puede sugerir mayores o menores aperturas, cierres, exposición, cuidados, delimitación de nuestras relaciones y nivel de integración regional. De manera que habría que reflexionar sobre qué tipo de sociedad y qué discurso hegemónico necesitamos para garantizar el proyecto de nación, porque este necesita una sociedad que lo realice; y ahí aparece el proyecto de sociedad. Entonces mi manera de responder la pregunta es que tenemos que crear nuestra propuesta de socialismo nacional, que no la hemos desarrollado. Tenemos que considerar las exigencias del proyecto de nación como invariables, y las del proyecto de sociedad socialista, como variables. Es decir, podemos asumir una transición más acelerada, más lenta, más dura, más blanda, con más o con menos elementos de capitalismo; podemos flexibilizar el proyecto de sociedad en virtud de los desafíos internacionales a que estamos sometidos, por ser pequeños, porque el mundo es ‘ancho y ajeno’; podemos considerar ser más flexibles en el proyecto de sociedad y más duros en el proyecto de nación. Es en esa perspectiva que yo me coloco.”

Colocados en esos términos, toca a la dirigencia del país, y a nosotros como pueblo, pensar en qué más debemos flexibilizar del proyecto de sociedad para asegurar la sobrevivencia del proyecto de nación. Quizás sea hora de aflojar el monopolio político y económico y promover más competitividad, complementariedad, diversidad, participación en la toma de decisiones; en fin, más democracia socialista.

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Notas:

1 Ricardo Torres Pérez (2019) “La transformación productiva e inserción internacional: discusión de propuestas contenidas en el Plan 2030”. En: Colectivo de autores, MIRADAS A LA ECONOMÍA CUBANA, Ruth Casa Editorial, 2019. ISBN 978-9962-703-75-4.

2 THCG Business Report, www.thehavanaconsultinggroup.com, February 2017 No. 1. Pág. 23.

3 Anuario Estadístico de Cuba 2020, Edición 2021, Capítulo 8. Sector Externo http://www.onei.gob.cu.

4 Hay unas pocas, pero importantes excepciones, como son los mercados de productos agropecuarios y alimentarios; los “merolicos” que venden de manera ilegal pero casi siempre tolerada, productos importados por personas naturales que viajan al exterior a comprar; algunos productos culturales y artesanales, etc. y ahora las ventas de garaje.

5 Ofertar en tiendas propias algunas líneas de productos de esas marcas, como en alguna ocasión hizo Cimex, cargando los precios de costo con el margen de 2.40, no fue para nada un experimento exitoso ni posible de escalar.

6 MFP Resolución 320, publicada en la Gaceta Oficial No. 68 Extraordinaria, del 30 de julio de 2021.

7 Joaquín Benavides Rodríguez. “Suprimir los topes de precios para los productos agropecuarios, rectificación de un error. Demora en la aprobación de las pymes privadas, reincidencia en un error.” Cuba y la Economía, Agosto 4, 2021. https://cubayeconomia.blogspot.com/.

8 Entrevista del autor a J.L. Rodriguez, junio de 2021.

9 Se ha estimado que alrededor del 50% de lo que se recibe vía remesas se destina a inversiones o capital de trabajo. (Ver: José Luis Rodríguez, Impactos globales y regionales en los flujos de remesas a Cuba, monografía, CIEM, Febrero 1º 2019). Eso representaría en 2017 aproximadamente $1,750 MM USD de remesas invertidos en el sector privado, versus el estimado de inversión extranjera directa en el sector estatal ese año de 875 MM USD. (THCG Business Report, Anuario Estadístico de Cuba 2020).


miércoles, 18 de agosto de 2021

LA SISTEMÁTICA CRITICA Y AUTOCRITICA A LOS ERRORES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA: UNO DE LOS IMPERECEDEROS LEGADOS DE FIDEL CASTRO*

 Por: Luis Suárez Salazar[1]

Introducción

En la presentación de mi ensayo “Las utopías de la Revolución Cubana: un enfoque lógico-histórico” ante los asistentes al Primer Simposio Internacional La Revolución Cubana: Génesis y Desarrollo Histórico, efectuado en el Palacio de las Convenciones de La Habana, Cuba, entre el 13 y 15 de octubre de 2015 (Suárez, 2015), dejé indicado mi criterio de que las sistemáticas crítica-utópicas y teórico-prácticas de los diversos errores cometidos por el liderazgo político-estatal de nuestro país habían sido condiciones imprescindibles para que la ahora sexagenaria transición socialista cubana no corriera la nefasta suerte de los que, en mayo de 1991,  el entonces miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CC del PCC) y Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros (CCEMM), Carlos Rafael Rodriguez, había denominado “falsos socialismos europeos” (Rodriguez, C.R., 1991 [1992]).

 En esa ocasión también señalé que, desde los primeros meses del triunfo de esa Revolución (nacional por su forma, pero universal por sus contenidos sociales y de clases, así como antiimperialistas, anti coloniales y anti neocoloniales) hasta que, en el 2006, el deterioro de su salud lo llevó a transferir de manera ordenada, estatutaria y constitucional, al general de Ejército Raúl Castro sus altas responsabilidades como Primer Secretario del CC del PCC y presidente de los CCEMM, Fidel (como comúnmente lo denomina el pueblo cubano) había sido el principal propugnador, analista, cronista y conductor de todos los procesos críticos y autocríticos que hasta ese año se habían desplegado en nuestro país.

El espacio destinado a este artículo me impide referirme a todas las ocasiones en las que él, con la honestidad y alto sentido ético que siempre lo caracterizó, asumió toda la responsabilidad de las pifias colectivas previamente cometidas y, luego de analizar sus múltiples causas objetivas y subjetivas, de explicárselas con lujo de detalles al pueblo cubano y, contando con su imprescindible apoyo, emprendió y dirigió personalmente las acciones prácticas orientadas a tratar de superarla en el menor tiempo que, en  cada caso, resultara posible.

Una rápida mirada a los múltiples procesos críticos y autocríticos emprendidos bajo la dirección de Fidel 

Así ocurrió durante la severa crítica y autocritica pública que, a fines de marzo de 1962, él realizó sobre los errores individuales o colectivos de sectarismo que se habían cometido en el seno de la dirección nacional del que pudiéramos llamar “embrión” de la “vanguardia política unitaria” del pueblo cubano: las Organizaciones Revolucionarias Integrada (ORI), conformada por los representantes las máximas direcciones del Movimiento 26 de Julio, del Directorio Revolucionario 13 de Marzo y del ya auto disuelto Partido Socialista Popular. En esa ocasión, Fidel inició su profundo análisis público de esos graves y peligrosos desaciertos, indicando:

En primer lugar, deseo traer a colación aquí un pensamiento de [Vladimir Ilich] Lenin, quien dijo que la actitud –es decir—, la seriedad de un partido revolucionario se mide, fundamentalmente, por la actitud ante sus propios errores. Y así también nuestra seriedad de revolucionarios y de gobernantes se medirá por nuestra actitud ante nuestros propios errores. / Claro que los enemigos están atentos a conocer cuáles son esos errores. Cuando esos errores se cometen y no se autocritican el enemigo puedo aprovecharlos, pero de muy distinta forma, porque de una forma no se superarían esos errores, y de otra forma si se superan esos errores. Por eso nosotros, hemos decidido tomar una actitud honesta y seria ante nuestros propios errores (Castro, F., 1962 [2009]: 214).

De manera que puede afirmarse que, al menos desde entonces hasta el 2006, esos conceptos guiaron la conducta que siempre asumió Fidel frente a todos los errores cometidos por el liderazgo político-estatal de la Revolución Cubana. Así volvió a ponerse de manifiesto inmediatamente después del fracaso a mediados de 1970 de la Zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar. Nunca se debe olvidar que, en esa ocasión, él asumió toda la responsabilidad por los diversos desaciertos que condujeron a que no se cumpliera la meta que él había venido impulsando, así como de los concomitantes problemas que ese empeño había provocado en el inadecuado funcionamiento de la socio-economía y del sistema político del país.

A tal grado que, en esa ocasión, él colocó a la decisión del pueblo la posibilidad de que continuara o no ejerciendo sus altas responsabilidades políticas y estatales. El rechazo popular a ese curso de acción, posibilitó que Fidel, en sus constantes interacciones personales con diversos sectores populares, condujera el que en el ensayo que mencioné en la introducción de este escrito indebidamente califiqué como “el primer proceso crítico-utópico de la transición socialista cubana”; en tanto como bien han indicado otros autores, el primero de estos se desplegó entre 1963 y fines de 1965 (Rodriguez, J. L. 1990).  Es decir, en los años previos a que, en su primera conferencia nacional, el hasta entonces llamado Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (surgido de la profunda crítica a los ya mencionados errores cometidos por la dirección Nacional de las ORI) decidió comenzar a denominarse Partido Comunista de Cuba y eligió su primer CC, encabezado por Fidel.

De modo que ahora puedo afirmar que el segundo proceso crítico y autocrítico de la que la Unión Nacional de Historiadores de Cuba ha venido denominando “Revolución Cubana en el poder” se inició en 1971 y concluyó con la celebración a fines de 1975 del Primer Congreso de esa ya prestigiosa “vanguardia política” del pueblo cubano. Y fue precisamente en el Informe Central que presentó ante los delegados e invitados nacionales e internaciones a ese trascendental evento que, haciendo un balance de los “errores de idealismo” individuales o colectivos que se habían cometido durante la década precedente, que Fidel volvió a asumir toda la responsabilidad de estos últimos. Cerca de 46 años después, aún me estremece releer lo que le escuche decir en esa ocasión:

Las revoluciones suelen tener sus periodos de utopía en que sus protagonistas, consagrados a la noble tarea de convertir en realidad sus sueños y llevar a la práctica sus ideales, creen que las metas históricas están mucho más próximas que la voluntad, los deseos y que las intenciones de los hombres por encima de los hechos objetivos lo pueden todo. No es que los revolucionarios deban carecer de sueños ni tampoco de férrea voluntad. Sin un poco de sueños y de utopías no habrá revolucionarios. A veces los hombres se detienen, porque consideran insuperables obstáculos que son superables. Nuestra propia historia demuestra que dificultades al parecer invencibles tenían solución. Pero el revolucionario tiene también el deber de ser realistas, adecuar su acción a las leyes históricas y sociales, y a beber en el manantial inagotable de la ciencia política y de la experiencia universal los conocimientos que son indispensables en la conducción de los procesos revolucionarios. Hay que saber aprender de los hechos y de las realidades/. A veces la actitud utópica va igualmente acompañada de cierto desdén hacia la experiencia de otros procesos/ El germen del chovinismo y de espíritu pequeño burgués que solemos padecer los que por vía puramente intelectual llegamos a los caminos de la revolución, desarrolla a veces inconscientemente actitudes que pudieran catalogarse de autosuficiencia y sobreestimación (Castro, F., 1975 [1976]: 70)

Y, luego de hacer un amplio listado de los desaciertos que se habían identificado en la gestión económica, en la inadecuada definición del sistema de la dirección de la economía que se había implementado en la segunda mitad de la década de 1970, en los métodos que entonces se consideraban correctos para construir el comunismo y, previamente el socialismo, en la confusión que había preponderado entre las funciones del Partido y del Estado, en el debilitamiento del papel de las organizaciones de masas, en las fallas en el funcionamiento de los diferentes órganos encargados de la dirección del Partido, así como de la inexistencia de “un trabajo rigurosamente sistemático para la Dirección del Partido y del Estado”, agregó:

No seríamos honrados revolucionarios, si al hacer el recuento de la Revolución dejáramos de señalar con crudeza ante el Primer Congreso del Partido que no siempre fuimos capaces de descubrir a tiempo los problemas, evitar los errores, superar las omisiones y actuar en absoluta consonancia con los métodos de trabajo que deben presidir la dirección y el funcionamiento del Partido. Como la obra revolucionaria de nuestro pueblo ha de ser duradera y el Partido en su garantía más absoluta, es necesario que las presentes y futuras generaciones de comunistas conozcan que esas deficiencias existieron y que esos errores fueron cometidos en el proceso. En el quehacer histórico, independiente de las leyes objetivas, los hombres jugamos un papel y nadie nos puede exonerar de los errores en que podamos incurrir. Solo la verdad nos puede poner la toga viril, como dijo un ilustre maestro (Castro, F., 1975 [1976]: 74).  

Cualesquiera que sean los criterios que en la actualidad merezcan esas afirmaciones, lo cierto fue que la manera cristalina, honesta y detallada en que Fidel, en representación de la máxima dirección del PCC, crítico y asumió su responsabilidad en esos errores, impidió que la que maquinaria de la política exterior, de defensa y seguridad imperial de los Estados Unidos y sus aliados externos e internos pudieran aprovecharse de los mismos. Por consiguiente, tal y como él había adelantado 13 años antes, sus autocríticas fortalecieron al “aparato político de la Revolución” y posibilitaron que –gracias a sus fortalezas internas y a su acertada proyección externa— pudiera seguir proyectando el futuro de la transición socialista cubana.

Lo antes dicho se expresó en el apoyo que le ofrecieron diferentes sectores del sujeto popular cubano a todos los acuerdos y resoluciones del Primer Congreso del PCC. Entre ellas, la que definió el cronograma de la aplicación de la nueva división política-administrativa del país, la creación de las condiciones indispensables para la gradual implantación del Sistema de Dirección de la Economía, la elección y la constitución de todos los Órganos del Popular y, previamente, la celebración el 15 de febrero de 1976 del referéndum dirigido a la aprobación de la que ahora podemos llamar “primera constitución socialista de la República de Cuba”, al igual que de la Ley de Tránsito Constitucional.  Como una nítida expresión del apoyo popular al papel dirigente del PCC, ese día, el 97,6% de los ciudadanos de 16 años o más (que no tuvieran impedimentos legales) aprobaron esa Carta Magna y, por tanto, reconocieron la legitimidad democrática del sistema político del país.

Gracias a ese inmenso respaldo popular, a la inter solidaridad de Cuba con la entonces llamada “comunidad socialista”, encabezada por la Unión Soviética, al alto prestigio que había adquirido nuestro país entre los gobiernos integrantes en el Movimiento de Países No Alineados y a los resquebrajamientos que desde 1970 se fueron produciendo en el aislamiento que se había producido en las interrelaciones oficiales con la mayor parte de los gobiernos de América Latina y el Caribe, así como a la consecuente política internacionalista de la Revolución Cubana, el quinquenio 1976-1980 suele considerarse como uno de los más fructíferos para el desarrollo económico-social del país y para la institucionalización de una democracia popular, integral, participativa y socialmente representativa radicalmente diferente a las democracias liberales burguesas ahora instaladas en la mayor parte de los países del mundo.

Así lo consigno Fidel en el Informe Central que presentó ante el Segundo Congreso del PCC en el que indicó que “la fuerza de un país pequeño como Cuba no es militar, ni económica; es moral” (Castro, F., 1980 [1990]:  249). Y, antes de referir los que calificó como “extraordinarios avances en la organización de nuestra economía, en la lucha por crear las condiciones para una mayor eficiencia de nuestros recursos productivo, y también logros significativos en nuestro desarrollo económico y en los propósitos de satisfacer cada vez más las necesidades de nuestro pueblo” que se habían obtenido en los cinco años previos Fidel reiteró:

No todo lo que hicimos fue sabio, no todas las decisiones fueron acertadas, en ningún proceso revolucionario lo han sido nunca, pero aquí estamos, a casi 22 años del Primero de Enero de 1959. No hemos retrocedido, no hemos hecho ninguna concesión al imperialismo; no hemos renunciado a una sola de nuestras ideas ni de nuestros principios revolucionarios. Esa actitud política, limpia, firme, indoblegable, heroica, intachable caracteriza a nuestra Revolución. El temor y la vacilación no cundió nunca en las filas de nuestro pueblo; ni hemos titubeado jamás en reconocer nuestros propios errores o equivocaciones, para lo cual hace falta, muchas veces, más valor que para entregar la vida misma. / El caudal de experiencia y de ideas revolucionarias que hemos heredado de la historia de nuestro pueblo y de toda la humanidad es nuestro tesoro más preciado. Ese caudal debe ser enriquecido con la práctica y el ejemplo. Es deber sagrado de todo revolucionario. Ello exige la crítica y la autocrítica más rigurosa y la honestidad más consecuente (Castro, F., 1980 [1990]:  250). 

Esas últimas prácticas siguieron caracterizando sus comportamientos en los años posteriores; pero en mi opinión fueron más necesarias que nunca en el quinquenio 1981-1985. Desconociendo las advertencias que él había realizado durante el Primer Congreso del PCC, en esos años comenzaron a hacerse cada vez más evidentes los múltiples efectos negativos de los que diversos estudiosos de la historia de la Revolución Cubana el poder, hemos denominado “el calco y la copia del modelo soviético”.

Con esa reconocida capacidad de Fidel de vislumbrar el futuro (Hidalgo, 2021: 15 y 16), en el Informe Central que le presentó al Tercer Congreso del PCC, luego de mencionar todas las cifras indicativas del fecundo “trabajo creador de nuestro pueblo y en los avances de la Revolución”, dedicó cerca de 15 páginas a detallar las que denominó “deficiencias y fallas” que se habían identificado en los años previos (Castro, F. 1985 [1990]: 439-454). Y, como colofón de las mismas, señaló:

Las estructuras de los organismos del Estado continuarán siendo perfeccionadas. Los funcionarios deficientes continuarán siendo sustituidos. / Se ha ganado conciencia de dificultades, trabas y deficiencias que pueden y deben ser resueltas; en especial la necesidad de un trabajo ágil, enérgico y tenaz. No habrá la menor tolerancia con la indolencia, la negligencia, la incapacidad y la irresponsabilidad. La etapa del aprendizaje debe quedar definitivamente atrás; es hora de aplicar ya a plenitud el enorme cumulo de experiencia y conocimientos adquiridos en los años de la Revolución. ¡Ello supone la consagración y entrega total!

Una mirada retrospectiva de esas afirmaciones, permite afirmar que, cuando en los primeros días de febrero de 1986 leyó esas páginas ante los delegados e invitados extranjeros participantes en el antes mencionado Congreso, Fidel ya había captado la profundidad de las deformaciones que se estaban produciendo a causa de la errónea implementación del Sistema de Planificación y de Dirección de la Economía que había aprobado el Primer Congreso del PCC y se había ratificado en su Segundo Congreso.

Así lo expresó en el discurso de clausura de la Asamblea Nacional de la Organización de Pioneros “José Martí” pronunciado el 8 de abril de 1986. En este comenzó a denunciar públicamente los que en los meses inmediatamente posteriores comenzó a denominar “errores y tendencias negativas” que se estaban presentando en la socio-económica, así como sus nefatas implicaciones políticas, éticas e ideológicas en no pocos dirigentes estatales y empresariales, al igual que en diversos sectores del sujeto popular cubano, incluidos sectores de la clase obrera y del campesinado cubano.

En el espacio destinado a este artículo es imposible referir todos los elementos empíricos que él fue utilizando en los 29 discursos que pronunció ante diferentes instancias del PCC y la UJC, así como en los más importantes eventos de las diversas organizaciones sociales, de masas y profesionales entre 19 abril de 1986 y el primero de enero de 1989.  Tampoco puedo relatar todas las soluciones prácticas que él fue impulsando y organizando (sin extremismos de ningún tipo; pero con prisa y sin pausa), así como evaluando sus correspondientes resultados.[2] 

Sin embargo, al igual que otros autores considero que sus oportunas criticas-utópicas y teórico-prácticas a los errores que se habían cometido en el quinquenio precedente, así como los que se cometieron durante el proceso de rectificación antes referido contribuyeron de manera significativa a movilizar todas las energías creadoras de la absoluta mayoría del pueblo cubano para enfrentar las superpuestas crisis económica, social e ideológico-cultural que, a partir de fines de 1989, afectaron al país como consecuencia del derrumbe de los llamados “socialismos reales europeos” y de la implosión a fines de 1991 de la Unión Soviética.

A ello también contribuyó el Llamamiento al IV Congreso del PCC realizado por la máxima dirección política-estatal del país, en el que se anunciaba la celebración de ese evento en el primer semestre del año próximo y se le pedía a sus militantes y a todo el pueblo que expresaran sin cortapisas de ningún tipo sus opiniones críticas y sus sugerencias para “continuar el perfeccionamiento de la sociedad cubana y de sus instituciones democráticas” y, profundizar “el proceso de rectificación”, al igual que “enfrentar la compleja situación del país” y “realizar el balance de lo realizado desde el certero y previsor análisis crítico formulado en el III Congreso y, muy especialmente, a partir del discurso del  compañero Fidel, el 19 de abril de 1986” (Castro, R. 1990: 5).

A pesar del desconcierto que en los meses anteriores a ese Llamamiento había provocado en diferentes sectores de la población cubana el derrumbe de algunos países socialistas de Europa del Este, al igual que la agudización de las multifacéticas contradicciones que, desde los años anteriores, se venían presentando en la Unión Soviética, a esa convocatoria acudieron “tres millones y medio de ciudadanos” que libremente emitieron “alrededor de  un millón de planteamientos y recomendaciones” (Sánchez, 2018: 235), Estas, al igual que en ocasiones anteriores, nutrieron los documentos que fueron aprobados entre el 10 y el 14 de octubre de 1991 en el Congreso del PCC antes mencionado.

En consecuencia, a pesar de todas las carencias y los graves problemas económico-sociales que se presentaron durante los primeros años del “Periodo Especial en tiempos de Paz”, la absoluta mayoría de la población políticamente activa del país convirtió en realidad el llamamiento que Fidel les había realizado en la clausura de ese evento de la “vanguardia política” de la Revolución Cubana, a defender, a toda costa, “la Patria, la Revolución y las principales conquistas del socialismo” (Castro, F., 1991 [1992]).

De ahí que, en el V Congreso del PCC, efectuado entre el 8 y el 10 de octubre de 1997, preponderó el criterio de que las diversas medidas heterodoxas que se habían adoptado a partir de 1992 para capear y comenzar a superar la profunda crisis económico-social que venía atravesando el país desde 1990 habían comenzado a producir los efectos deseados (Suárez, 2000; Rodriguez, J.L 2018).

Sin embargo, en el discurso que pronunció el 11 de diciembre de 1998 en la clausura del VII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, Fidel, sobre la base de su análisis crítico los problemas objetivos y subjetivos que estaban afectando a los sectores más vulnerables de la sociedad,  planteó la necesidad de emprender la que llamó “Batalla de Ideas”; encaminada, a partir del año 1999, a impulsar el “refuerzo educativo, cultural y político-ideológico de la población y en particular de las juventudes, con el objetivo de lograr la llamada ‘cultura general integral’ y de garantizar su plena inserción social al estudio y al trabajo  después de las limitaciones” que habían tenido durante el decenio anterior.  (Dominguez, 2019: 189).

En función del cumplimiento de esos y otros propósitos se emprendieron los llamados Nuevos Programas Sociales que potenciaron “el ámbito educacional como vía para la inclusión social” y de reactivar la participación juvenil, no solo a través de la presencia en organizaciones  políticas, sociales, estudiantiles, profesionales y culturales, la cual se mantenía a niveles altos, sino para fortalecer los sentidos y significados de la participación sociopolítica en las subjetividades juveniles individuales y colectivas (Dominguez, 2019: 190).

Fue en ese contexto que, en la alocución que pronunció el 17 de noviembre de 2005, en ocasión del 60 aniversario de su ingreso a la Universidad de La Habana, Fidel señaló en forma crítica y autocrítica que, “entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante […] era creer que […] alguien sabía cómo se construye el socialismo”. Y, luego de analizar las manifestaciones de indisciplina social, latrocinio y corrupción que se estaban evidenciando en diversas estructuras gubernamentales, empresariales y en algunos colectivos de trabajadores estatales, agregó: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos [nuestros enemigos]; nosotros sí […] podemos destruirla, y sería culpa nuestra” (Castro, F. 2005).

A modo de conclusión

De todo lo antes dicho y de otros muchos elementos que no he podido incluir en las páginas de este artículo, derivo la necesidad de estudiar profundamente esa dimensión crítica y autocrítica del legado de Fidel. Entre otras razones porque aún en nuestro país no se ha escrito ninguna historia crítica, ni oficial, ni académica, sobre la Revolución Cubana en el poder (Suárez, 2018: 5). Y pienso que, con ese u otros propósitos, siempre será imprescindible revisitar los escritos, discursos, alocuciones y entrevistas en las que él explico con lujo de detalles y contextualizó las debilidades endógenas y las falencias de la difícil y suigéneris transición socialista que desde hace poco más de 60 años se sigue desarrollando en nuestro país.

Tal vez, el estudio y el análisis dialectico, anti dogmático e integral de su pensamiento y las maneras lógico-históricas y teórico-prácticas en que él lo elaboraba (muchas veces, en sus interacciones directas con diversos sectores del sujeto popular, incluidos los niños, los adolescentes y los jóvenes cubanos) posibilitará que el actual liderazgo político-estatal en nuestro país no vuelva a cometer algunos de los desaciertos que Fidel criticó en diferentes ocasiones de su largo y fructífero desempeño como uno de los estadistas más prestigiosos y reconocidos en todo el mundo.

También el estudio de su legado pueden ayudar a que las actuales o futuras generaciones de cubanos –en particular, las que solo tendrán sus vivencias personales, familiares o grupales de su pasado presente— logren comprender que los desaciertos individuales o colectivos que se han cometido desde 1959 hasta la actualidad no son congénitos a la Revolución, ni a la transición socialista cubana, sino que forman parte de las obras humanas y de las diversas pruebas de ensayo-error que se han tenido y se tendrán que emprender para de manera constante y sistemática tratar de ir convirtiendo en realidad las utopías de la Revolución cubana.

En mi criterio lo antes dicho resulta mucho más necesario en momentos, como los actuales, en que –como bien ha indicado el Primer Secretario del CC del PCC y Presidente de la República, Miguel Diaz-Canel— nuestra Patria y nuestro pueblo están viviendo y sufriendo uno de los momentos más difíciles de la historia de su Revolución y de sus diversas interacciones internacionales. Por ello, en ocasiones como estas, es más necesario que nunca recordar lo que dijo Fidel en la conversación que sostuvo en 1992 con el comandante del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua Tomás Borges:

Martí decía […] que los sueños de hoy son realidades de mañana, y nosotros, en nuestro país, hemos visto convertidos en realidades muchos sueños de ayer, una gran parte de nuestras utopías las hemos visto convertidas en realidad. Y si hemos visto utopías que se han hecho realidades, tenemos derecho a seguir pensando en sueños que algún día serán realidades, tanto a nivel nacional como a nivel mundial./ Si no pensáramos así, tendríamos que dejar de luchar, la única conclusión consecuente sería abandonar la lucha, y creo que un revolucionario no abandona jamás la lucha, como no deja jamás de soñar (Castro, F., 1992: 302).

 

La Habana, 12 de agosto de 2021

 

Referencias:

Castro, Fidel (1962 [2009]) “Cuando los errores se cometen y ni se autocritican, el enemigo los aprovecha”, en José Bell Lara, Delia Luisa López y Tania Caram León Documentos de la Revolución Cubana 1962, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009.

Castro, Fidel (1975 [1976]) Memorias del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista, La Habana.

Castro, Fidel (1980 [1990]:  Informe Central I, II, III Congreso del Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana.

Castro, Fidel, (1991 [1992]) “Discurso pronunciado en el acto de masas con motivo de la clausura del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba”, en IV Congreso del Partido Comunista de Cuba: Discursos y documentos, Editora Política, La Habana.

Castro, Fidel (1992) Un grano de maíz, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.

Castro, Fidel (2005) “Discurso pronunciado el 17 de noviembre en el 60 aniversario de su ingreso a la Universidad de La Habana”. (El texto íntegro de ese discurso puede encontrarse en la página WEB del diario Granma, órgano oficial del Comité Central del PCC).

Castro, Raúl (1990) El futuro de nuestra Patria será un eterno Baraguá: Llamamiento al IV Congreso del PCC, Editora Política, La Habana.

Dominguez, María Isabel (2019) “Las dinámicas generacionales en Cuba: el lugar y el papel de las juventudes”, en Luis Suárez Salazar (coord.) Cuba en revolución: miradas en torno a sus sesenta aniversarios. CLACSO, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hidalgo, Rafael (2021) El pensamiento estratégico de Fidel Castro Ruz: valor y vigencia, Editora Historia, La Habana.

Rodriguez, Carlos Rafael (1991[1992] “Intervención en el XVIII Congreso de ALAS”, en Estado, nuevo orden económico y democracia en América Latina, ALAS, CEA y Editorial Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1992.

Rodriguez, José Luis (1990) Estrategia del desarrollo económico en Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

Rodriguez, José Luis (2018) “Los años duros del periodo especial: lecciones de coraje y resistencia”, en Luis Suárez Salazar (coord.) La Revolución Cubana: algunas miradas críticas y descolonizadas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

Sanchez, Germán (2018) “El IV Congreso del PCC y la primera reforma a la Constitución de 1976”, en Luis Suárez Salazar (coord.) La Revolución Cubana: algunas miradas críticas y descolonizadas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

Suárez Salazar, Luis (2000) El siglo XXI: posibilidades y desafíos para la Revolución Cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,

Suárez Salazar, Luis (2015) Las utopías de la Revolución Cubana: un enfoque lógico-histórico”, Ponencia presentada con el Simposio Internacional La Revolución Cubana: Génesis y Desarrollo Histórico, efectuado en el Palacio de las Convenciones de La Habana, Cuba, entre el 13 y 15 de octubre de 2015.

Suárez Salazar, Luis (2018) “Prefacio”, en Luis Suárez Salazar (coord.) La Revolución Cubana: algunas miradas críticas y descolonizadas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.



[1] Luis Suárez Salazar (Guantánamo, 14 de mayo de 1959) Licenciado en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias Sociológicas y Doctor en Ciencias. Actualmente es Profesor Titular e Integrante del Comité Académico de la Maestría del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” e integrante de la Sección de Literatura Histórico-Social de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

[2] Los lectores interesados en hacerlo pueden consultar la compilación de esos textos publicada en 1989 por la Editora Política del CC del PCC con el titulo Fidel Castro: Por el camino correcto. La cuantificación de los discursos al respecto pronunciados entre el 19 de abril de 1986 y el 1ro el trienio referido fue realizada