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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 26 de agosto de 2021

Defensa inclaudicable y refundación revolucionaria del socialismo cubano A propósito del 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba (Primera parte)


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Aug 20 · 30 min read

Por Roberto Regalado


En fecha reciente escribí un artículo titulado «A la Revolución Cubana hay que defenderla sin condicionamiento ni vacilación alguna»,[1] donde colocaba en primer término, tal como corresponde, a la defensa de Cuba frente a la desestabilización de espectro completo que contra ella intensifican el imperialismo norteamericano y sus acólitos externos e internos. Acto seguido, pegadito, pegadito, pegadito, el artículo situaba a la necesaria refundación del socialismo cubano. En las reacciones recibidas de lectoras y lectores de otros países noté, por una parte, la angustia de que la palabra refundación pudiese haber sido utilizada en un sentido de debilitamiento, reblandecimiento y/o desmontaje del socialismo y, por la otra, la suspicacia de que fuese una variante del manido recurso gatopardista de «cambiarlo todo para que nada cambie».

La defensa inclaudicable y la refundación revolucionaria del socialismo cubano son dos conceptos, dos necesidades, dos deberes, dos obligaciones y dos tareas, inseparables entre sí.

Ninguna de las dos, por sí sola, cumpliría el objetivo estratégico de salvar la patria, la revolución y el socialismo. Al socialismo cubano hay que defenderlo de manera inclaudicable porque quienes lo atacan — no necesariamente quienes lo critican — , digan lo que digan, sitúense en el lugar que se sitúen dentro del espectro político de sus enemigos y detractores, no quieren que se resuelvan los problemas, las insuficiencias, los errores y/o las contradicciones que, sean verdaderos o falsos, enarbolan contra la Revolución, sino imponer en Cuba el capitalismo real de nuestros días: el neoliberalismo.

Al mismo tiempo, al socialismo cubano es necesario refundarlo con un contenido y en un sentido revolucionarios, porque llega al cierre de su primer gran período histórico con un lacerante déficit en el desarrollo económico y social originalmente concebido, y sin que los ejercicios de prueba y error realizados en estos terrenos hayan dado, ni estén dando, resultados positivos, lo que constituye un problema mayúsculo.

El concepto de gran período histórico alude a los 68 años transcurridos desde el Asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, que dio inicio a la lucha por la conquista del poder, y a los 62 años de ejercicio del poder conquistado el 1 de enero de 1959, durante los cuales la Revolución cubana fue liderada por su generación fundadora, que concluyó en el 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), efectuado entre el 16 y el 21 de abril de 2021, mediante el traspaso de todos los poderes del partido y el Estado a una nueva dirección, integrada por hombres y mujeres nacidos, educados y formados dentro del propio proceso revolucionario.

Es imprescindible e impostergable que la actual dirección del partido y el Estado cubanos encabece y facilite la búsqueda de soluciones al mayúsculo problema del deficitario desarrollo económico y social, lo cual implica identificar, reconocer, asumir y erradicar las insuficiencias, los errores y las contradicciones que la Revolución viene arrastrando, que, entre otras consecuencias, merman la efectividad de los esfuerzos realizados para reducir los daños ocasionados por el bloqueo imperialista. Este ejercicio de introspección es necesario, ante todo, porque la sociedad cubana merece que se erradique todo lo negativo en que se haya incurrido en el proceso de edificación socialista y, además, porque todo lo negativo es combustible para la desestabilización imperialista de espectro completo, en particular, para su guerra mediática.

Como la agudización del conflicto y del bloqueo versus la normalización de las relaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Cuba fue uno de los contenidos fundamentales de la serie de artículos titulada «El “Triángulo de las Bermudas” por el que navega Cuba. Acumulación de problemas propios, doble filo del bloqueo y reflujo de la izquierda latinoamericana»,[2] el presente texto se dedica a la refundación revolucionaria. La premisa esencial para resolver con éxito la ecuación defensa/refundación del socialismo cubano es la relación dialéctica entre continuidad y cambio.

La clave para actuar como revolucionarias y revolucionarios — escribía yo el 12 de abril del presente año — está en cómo entender, asumir y ser consecuentes con la relación dialéctica entre continuidad y cambio. Cuando se está produciendo el cierre del primer gran período histórico de la Revolución cubana y el inicio del segundo: ¿qué debe continuar y qué no debe continuar? ¿Qué debe cambiar y qué no debe cambiar? Sobre esta base, lo que yo espero del 8vo. Congreso [del Partido Comunista de Cuba] es que:

- la continuidad sea en el plano general, en el plano de la continuidad histórica de la Revolución cubana, de la continuidad histórica de un proceso revolucionario que está en constante e indetenible movimiento, que de modo permanente tiene que crecerse y superarse, que siempre necesita crecerse y superarse a sí mismo; y,

- el cambio sea en el plano concreto, en el plano planteado en las dos ideas iniciales del concepto de Revolución de Fidel: «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado […]».[3]

Cuba 2021: 30 años sin analizar el derrumbe del «modelo soviético»

En 1917, Lenin escribió:

En el socialismo resucitarán de manera inevitable muchas cosas de la democracia «primitiva», pues la masa de la población se elevará y llegará, por primera vez en la historia de las sociedades civilizadas, a intervenir por cuenta propia no solo en votaciones y elecciones, sino también en la labor diaria de administración. En el socialismo, todos intervendrán por turno en la dirección y se habituarán rápidamente a que nadie dirija.[4]

En 1918, Lenin escribió:

Dictadura [del proletariado] no significa por la fuerza supresión de la democracia para la clase que la ejerce sobre las otras clases, pero sí significa necesariamente supresión (o una restricción esencialísima, que es también una forma de supresión) de la democracia para la clase sobre la cual se ejerce la dictadura.[5]

En 1926, dos años después de la muerte de Lenin, Stalin escribió:

Ni una sola decisión importante de las organizaciones de masas del proletariado se adopta sin las directivas del partido. Esto es muy cierto. Pero ¿significa esto, acaso, que la dictadura del proletariado se reduzca a las directivas del Partido? ¡Naturalmente que no! La dictadura del proletariado consiste en las directivas del Partido, más el cumplimiento de estas directivas por las organizaciones de masas del proletariado, más su puesta en práctica por la población. (Sic!).[6]

En 1953, año de la muerte de Stalin, Isaac Deutscher escribió:

Cuando uno piensa cuántas generaciones de rusos se han consolado con la idea de que su existencia nacional era un «edificio inconcluso», uno puede, en ciertos momentos, sentir con estremecimiento que sobre los esfuerzos de Rusia se cierne una maldición de Sísifo.[7]

En 2005, a 14 años de la disolución y el desmembramiento de la Unión Soviética, Schafik Hándal escribió:

¿Por qué la gente no salió a defender el socialismo? […] porque no se le escuchaba y ya estaba acostumbrada a eso.[8]

En 2016, un comunicador social de izquierda, amigo de la Revolución cubana, en un país latinoamericano entonces gobernado por fuerzas de izquierda y progresistas solidarias con Cuba, en una entrevista para la radio me preguntó:

Compañero: La Revolución cubana lleva ya 57 años en la etapa de resistencia: ¿cuándo va a pasar a la etapa de desarrollo?

En 2021 se cumplieron 36 años de la elección de Mijaíl Gorbachov como secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (10 de marzo de 1985), cuya perestroika, glasnost y «nueva mentalidad» fueron catalizadoras del estallido de contradicciones políticas, económicas y sociales largamente acumuladas y agudizadas en el bloque euroasiático de la segunda posguerra mundial, incluido su núcleo fundamental: la propia URSS. También se cumplen 32 años del inicio de la restauración capitalista en ese bloque, con la elección en Polonia de una coalición gubernamental liderada por el sindicato Solidaridad (21 de agosto de 1989), seguida por hechos similares en Hungría (23 de octubre) y Checoeslovaquia (10 de diciembre), y por la caída del Muro de Berlín (9 de noviembre), desencadenante de la desaparición de la República Democrática Alemana. Hace más de 31 años que Rusia — ¡nada menos que Rusia! — y Ucrania se desafiliaron unilateralmente de la URSS (12 de junio y 16 de julio de 1990, respectivamente). Además, en 1991 se reconoció la independencia de Estonia, Letonia y Lituania. ​

El derrumbe del socialismo real fue un proceso de dos años, cuatro meses y 10 días de duración, en el que el «modelo soviético» de «construcción del socialismo y avance hacia el comunismo» colapsó en nueve de los 13 países donde imperaba, ocho de ellos europeos — en orden alfabético: Albania, Alemania Democrática, Bulgaria, Checoeslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía, URSS (federación euroasiática de repúblicas) — y uno asiático (Mongolia). Ese proceso concluyó con la disolución y el desmembramiento de la URSS, un hecho ya consumado desde antes, que se oficializó el 25 de diciembre de 1991. En ese contexto, en junio de 1991 se produjo el primer episodio de las «guerras de Yugoslavia», cuyo «efecto de dominó», extendido a lo largo de una década, destruyó y fragmentó al único país socialista europeo que no formaba parte del bloque soviético.

En total desaparecieron 10 países socialistas. Por una parte, nueve del bloque nucleado en torno a la URSS y, por la otra, Yugoslavia, fundadora del Movimiento de Países No Alineados. Además, en 2021 hace 43 años y 35 años, respectivamente, del comienzo de las reformas económicas en China (1978) y Vietnam (1986), países que mantuvieron el sistema político de matriz soviética, es decir, el sistema de partido único fundido con el Estado, al tiempo que emprendían una desestatización y apertura crecientes de sus economías al capital nacional e internacional. Esto implica que China empezó a hacer los cambios a la «matriz soviética» que entendió necesarios para su país, con siete años de antelación a la perestroika, la glasnost y la «nueva mentalidad», y que Vietnam los hizo en paralelo y en sentido opuesto al desmontaje del bloque euroasiático de la posguerra.

Es notable que a 36 años del inicio de la crisis terminal del socialismo real, y a 30 años del colapso definitivo de la URSS, cuya «matriz» Cuba asumió como propia en la década de 1970, su partido y gobierno no hayan realizado un análisis crítico (conocido, público) de aquellos acontecimientos, con el propósito de identificar cuáles de los problemas conceptuales, estructurales y funcionales, con otras palabras, cuáles de los problemas políticos, económicos, sociales y culturales de ese «paradigma», que provocaron su fracaso en nueve de los 13 países donde imperaba, y que llevaron a otros dos a tomar oportuna distancia de él, son también causas de la inhabilidad del socialismo cubano de avanzar, con estabilidad y a paso firme, por la senda del desarrollo político, económico y social. ¿No merece esto una reflexión?

La Resolución sobre Política exterior aprobada por el 4to. Congreso del PCC, efectuado del 10 al 14 de octubre de 1991, dos meses antes del colapso de la URSS, dice:

Desde el anterior III Congreso de nuestro Partido, el acontecimiento internacional de mayor importancia histórica y de más profunda significación para todo el movimiento revolucionario mundial fue el proceso que condujo a la desaparición de los estados socialistas en el este de Europa y al debilitamiento y creciente peligro de desintegración de la Unión Soviética.

Este desastre político ha provocado un proceso en el curso del cual viene produciéndose el mayor realineamiento global de fuerzas económicas, políticas y militares desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y entraña, sin duda, el más duro revés para los comunistas, los revolucionarios y todos los pueblos de la Tierra en el presente siglo.

Nuestro Congreso, por razones obvias, no ha realizado el análisis exhaustivo que estos hechos requieren, y que nuestro Partido y nuestro pueblo necesitan, para extraer las enseñanzas que de él se derivan. Ello constituye una responsabilidad histórica, aún «por cumplir», del movimiento revolucionario llamado a impedir que se imponga una lectura de derecha de estos amargos acontecimientos.

En el discurso en la clausura del 6to. Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el 4 de abril de 1992, tres meses y 10 días después de la disolución y el desmembramiento de la URSS, Fidel dijo:

Podíamos estar de acuerdo con cualquier idea de perfeccionar el socialismo. Con lo que no podíamos estar de acuerdo jamás es con la idea de destruirlo, mucho menos con la idea de asesinarlo. Y hay que decir que mucha gente trabajó de manera consciente para asesinar el socialismo, y a esa gente se le crearon las condiciones ideales para asesinar el socialismo. Fue una conspiración, una gran conjura del imperialismo, con el apoyo interno; la conspiración imperialista tuvo apoyo interno para asesinar el socialismo. Es decir, el socialismo no muere a consecuencia de sus errores, muere a consecuencia de que lo asesinaron. Hay que estar muy claro en eso. Asesinaron el socialismo, muere a consecuencia de no haber sido capaz de defenderse, muere a consecuencia de la falta de visión de los líderes y de los políticos, faltó visión. Solo la historia dirá la última palabra.

Fidel concluyó esas ideas, de manera impecable, con la afirmación: «muere a consecuencia de no haber sido capaz de defenderse, muere a consecuencia de la falta de visión de los líderes y de los políticos, faltó visión. Solo la historia dirá la última palabra». En términos similares a estos, es decir, con ese mismo contenido fundamental, Fidel se refirió al derrumbe en sus innumerables pronunciamientos públicos de aquella etapa. Sobre este tema, realizó un nuevo planteamiento, 13 años y siete meses después, en su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana del 17 de noviembre del 2005:

Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo.

Y la interrogante siguió planteada: ¿cuál será la última palabra que dirá la historia?

A 30 años de aprobada la Resolución de Política exterior del 4to. Congreso del PCC, y de la disolución y el desmembramiento oficial de la URSS, a 29 años del discurso de clausura de Fidel en el 6to. Congreso de la UJC, y a 16 años de sus palabras en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, la Revolución cubana no ha hecho, ni muestra intención alguna de hacer, «el análisis exhaustivo que estos hechos requieren, y que nuestro Partido y nuestro pueblo necesitan, para extraer las enseñanzas que de él se derivan». El PCC está «aún “por cumplir”» la parte que le corresponde de la «responsabilidad histórica […] del movimiento revolucionario» destinada a «impedir que se imponga una lectura de derecha de estos amargos acontecimientos».

Las y los historiadores y analistas políticos no han dirigido el foco de atención a la actuación individual o de grupo de Mijaíl Gorbachov y demás dirigentes soviéticos que impusieron la perestroika, la glasnost y la «nueva mentalidad». Quienes abordan el tema dentro del espectro que abarca desde la socialdemocracia hacia el resto de la derecha, ensalzan, con distintas gradaciones de beneplácito, que aquella dirigencia facilitara la destrucción de un sistema social que, para ellos, nunca tuvo el derecho de nacer. Quienes lo hacen dentro del espectro de la izquierda, centran sus análisis en el abismo existente entre el objetivo proclamado de la «construcción del socialismo y el avance hacia el comunismo», y la realidad de que el sistema soviético engendró una burocracia conservadora y opresora que, llegado a un punto de la crisis conceptual, estructural y funcional del socialismo real, decidió restaurar el capitalismo y apropiarse de la mayor parte posible de los medios de producción y de la riqueza social acumulada. El papel de los individuos fue secundario: las condiciones para «asesinar al socialismo» estaban maduras.

Sin duda alguna, hubo una conspiración imperialista contra la URSS. Papeles destacados en ella desempeñaron los gobiernos de Ronald Reagan en los Estados Unidos — con una intensificación de la carrera armamentista dirigida a desgastar la economía y la sociedad soviéticas — y de Margaret Thatcher en Gran Bretaña — con el «cortejo» y la «seducción» política de Gorbachov. Sin embargo, por muy efectiva que haya sido la política imperialista contra la URSS y demás Estados socialistas que se derrumbaron, es imposible concebir que esa fuese la causa fundamental de su destrucción. En sentido análogo, por muy sofisticada que haya sido la «conspiración palaciega» de Gorbachov, también es imposible que ella bastara para destruir a un sistema social llamado a superar históricamente al capitalismo. Es evidente que Reagan y Thatcher actuaron con Gorbachov para acelerar un proceso de autodestrucción, resultante de las contradicciones inherentes al «modelo soviético» de «construcción del socialismo y avance hacia el comunismo», y de las contradicciones aún mayores existentes en los demás países del bloque euroasiático de la segunda posguerra, donde ese sistema social no fue producto de revoluciones autóctonas, sino de la ocupación militar soviética posterior a la derrota de la maquinaria bélica nazi‑fascista.


La conspiración imperialista es inherente a la lucha de vida o muerte entre el capitalismo y el socialismo, cada uno de los cuales busca derrotar y aniquilar al otro, para imponerse él. No se puede «culpar» al capitalismo de tratar de derrotar y destruir al socialismo. La búsqueda de la aniquilación mutua es un dato de la realidad que tenemos que dar por sentado. Lo que sí podemos hacer es constatar que la batalla librada en el siglo XX entre el capitalismo y el socialismo real, la ganó el primero y la perdió el segundo, y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que la siguiente batalla entre el capitalismo y el socialismo — esta vez, sin el apellido «real» — tenga el resultado opuesto. En cuanto a las traiciones y culpas de los dirigentes, estas no son, ni en primera ni en última instancia, cuestiones personales, sino sistémicas.

¿Cómo explicar que la existencia del sistema socialista, valga la redundancia, concebido para socializar la toma de decisiones y su cumplimiento, dependiera de la voluntad de un «máximo dirigente» y/o un grupo de «altos dirigentes», no solo de un país socialista, sino en 10 de los 14 países socialistas entonces existentes? ¿Cómo explicar que esa persona o grupo de personas, primero, escalara a los máximos cargos del partido y el Estado de un país socialista y, segundo, llegara a acumular el poder que le permitiera asesinar a ese sistema social? ¿Acaso fue un «error» de la «política de cuadros»? ¿Era esa una matriz de democracia socialista? Si existiese democracia socialista, los traidores no hubieran llegado a ejercer la dirección del partido y el gobierno; en el caso extremo de que llegasen a ocuparlo, no hubieran podido ni siquiera intentar lo que hicieron; y, en el caso más extremo de que intentaran hacerlo, el pueblo no lo hubiese permitido. Pero, tal como dijo Schafik Hándal: la gente no salió a defender el socialismo, porque no se le escuchaba y ya estaba acostumbrada a eso.

El «modelo soviético» se basó en el ejercicio monopólico del poder por una cofradía de «guardianes de la fe», una cofradía de avezados conocedores, practicantes y ejecutores certificados del marxismo‑leninismo y sus «leyes generales que rigen el desarrollo social», que usurpó el poder, no solo del pueblo, no solo de las y los obreros y campesinos de los cuales se autoproclamaba vanguardia organizada, sino incluso de la propia militancia del partido, con el supuesto fin de protegerlos a ellos mismos de las confusiones y desviaciones en que pudieran incurrir. El resultado fue que, con el paso del tiempo, las sucesivas generaciones de «guardianes de la fe» perdieron crecientemente la fe. La propiedad estatal sobre los medios de producción, llamada a ser la encarnación suprema de la propiedad socialista, carente de verdadero control social, se convirtió en botín de diversas formas de propiedad privada indirecta de dirigentes y funcionarios a todos los niveles, y el andamiaje concentrador del poder construido por sus predecesores y heredado por ellos, les posibilitó y facilitó derrumbar al socialismo y restaurar el capitalismo cuando se dieron las condiciones propicias para ello. Esta experiencia demuestra que socialismo no es concentración, sino socialización del poder.

El fracaso del «modelo soviético» nos presentó a las y los revolucionarios el problema teórico‑práctico de hacer un replanteamiento a fondo y una redefinición integral de nuestros objetivos y programas estratégicos, y de los medios y métodos para cumplirlos. Hasta el momento, el PCC no ha participado en esa labor. Es hora de que empiece, porque más vale tarde que nunca. Autoras y autores cubanos sí lo han hecho, pero sus resultados de investigación no han sido suficientemente divulgados.[9] Por fortuna, amigos de Cuba y de Fidel a toda prueba, como Schafik Hándal, Nils Castro, Frei Betto y muchos otros, sí se han pronunciado al respecto.

En el período transcurrido entre el inicio de la restauración capitalista en Europa oriental y el derrumbe de la URSS, Schafik, buen conocedor de la política soviética y uno de los más lúcidos analistas del impacto del derrumbe del socialismo real en la izquierda latinoamericana, afirmó:

El gran problema del socialismo en crisis es que es un modelo sin democracia. Así se construyó y ese es su gran defecto. Si ese socialismo hubiera tenido el grado de democracia que los fundadores de la teoría del socialismo científico le atribuían, si eso se hubiera cumplido, seguramente no tendría este problema.

La rigidez de las estructuras económicas provocó el retraso económico e impidió ir a tono con el desarrollo de los tiempos y las fuerzas productivas. No les permitió a los países socialistas asimilar los avances científicos y tecnológicos de la segunda mitad de este siglo [se refiere al siglo XX]. Todo eso se hubiera podido corregir de haber existido democracia, que se hubiera desarrollado y enriquecido con el avance mismo de la historia. Pero eso no ocurrió y es la causa de la crisis actual, tanto política como económica y social.

Desde luego, ese socialismo no es alternativa para nosotros ni para nadie. Pero el capitalismo no es la opción para el Tercer Mundo y, en gran medida, no lo es para inmensas masas de los mismos países capitalistas desarrollados.[10]

Y años más tarde, en 2005, cuando ya el paso del tiempo empezaba a colocar las causas y consecuencias del colapso del socialismo real en perspectiva histórica, Schafik añadió:

Al socialismo se le puede defender solo renovándolo, lo cual implica compartir esta tarea con el pueblo, abriéndole la posibilidad de participar en su crítica y reestructuración. La renovación del socialismo real implica un tránsito tenso, preñado de contradicciones que pueden sumergirlo en una crisis de debilitación, facilitar su aprovechamiento por los imperialistas y toda clase de fuerzas antisocialistas, generar una gran confusión en las masas y perder el rumbo. Así el socialismo puede liquidarse. Superar esa contradicción es un gran reto: renovar el socialismo y defenderlo son compromisos revolucionarios irrenunciables e inseparables. Nosotros sabemos que la clave está en el trabajo de los revolucionarios con el pueblo.

En su renovación, el partido en un país socialista debe desembocar en un partido que conciba la respuesta al reto de un descomunal esfuerzo por incorporar a las fuerzas populares y sociales, tanto a la rectificación renovadora del sistema económico y político del socialismo, como a la depuración y reconstrucción del mismo partido […].[11]

Tan sintético como contundente, es el análisis de Nils Castro sobre el sistema soviético:

[…] el sistema soviético desconoció la tesis que Carlos Marx dejó resumida en su célebre cuarto párrafo del Prólogo a su Contribución a la Crítica de la Economía Política. Por efecto de la rigidez estalinista y de la frustración del deshielo propuesto por el XX y el XXII Congresos del PCUS, las prioridades del control político — burocrático y la perpetuación del régimen resultante de la dictadura del proletariado prevalecieron sobre las de la revolución científica y tecnológica. En creciente grado esto mermó la eficiencia, la competitividad y sostenibilidad del sistema soviético y, al cabo, las relaciones de producción creadas en la URSS dejaron de ser «formas de desarrollo de las fuerzas productivas», y se tornaron en trabas a ese desarrollo, una contradicción que, al dejarse de resolver, finalmente estremeció toda la «inmensa superestructura» erigida sobre ella.

[…]

lo que sucedió en la Rusia soviética y su enorme periferia demostró, por si faltara, que ninguna revolución es irreversible, y que el régimen revolucionario incluso puede morir sin haber perdido el gobierno — como los árboles que también mueren de pie — , si se degradan las motivaciones humanas indispensables para realimentar la revolución y renovarle soluciones de readaptación, reproducción, cambio y continuidad a sus bases y expectativas socioculturales, económicas y políticas.

[…]

De esa reversibilidad se desprenden varias observaciones. Una de ellas, que al completar cada realización o etapa del acontecer práctico o de la historia, la realidad queda modificada y comienzan a abrirse, a su vez, nuevos abanicos de demandas, alternativas y oportunidades. En consecuencia, en sus respectivas circunstancias y conforme a sus propios niveles de conciencia, son las personas y pueblos involucrados quienes disciernen entre el inmovilismo o las nuevas opciones, y quienes deciden cursar una u otra de las distintas alternativas, eligiendo según sus propias creencias, expectativas y posibilidades […]. Y, finalmente, que los propios cambios y revoluciones sociales, al realizarse, modifican a las personas y pueblos que los moldearon, así como a las circunstancias nacionales y las condiciones externas en que los acontecimientos han tenido lugar. Si el programa se ha cumplido, la realidad que lo pedía y justificaba ha dejado de ser la que era, iniciando otra realidad. Lo que en el siguiente período dará pie al reclamo ciudadano de rehacer objetivos, programa y estilo de trabajo para emprender una nueva generación de cambios adicionales.[12]

En un intercambio con estudiantes y trabajadores de la Universidad de las Ciencias Informáticas de Cuba (UCI), el 13 de febrero de 2014, con sus siempre poéticas palabras, Frei Betto emitió esta opinión sobre las causas del derrumbe del socialismo soviético:

El capitalismo […] privatizó los bienes materiales, y socializó los sueños.

El socialismo ha sido exactamente al revés. Socializó los bienes materiales, y ha cometido el error de privatizar los sueños. […] Todos en el socialismo de Europa tenían, asegurado, por la estructura del país, los tres derechos fundamentales del ser humano. Por orden: alimentación, salud y educación. […] Pero solamente los políticos podían soñar. El sentido de buscar siempre caminos, alternativas, eso no era compartido con el pueblo. Al punto de que un solo hombre, Gorbachov, tenía el poder de poner en peligro 70 años de Revolución. O sea, un hombre pudo producir situaciones que llevaron al desplome de la Unión Soviética y a la entrada del capitalismo en el este de Europa. ¿Por qué? Porque hubo una privatización de los sueños. Y si hay una cosa sin la que el ser humano no puede vivir, es sin sueños.

[…]

El socialismo, el proyecto de futuro del socialismo no puede ser un secreto del buró político. Tiene que ser un anhelo de toda la población del país.
La pervivencia en Cuba del marxismo‑leninismo soviético

En la «Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista», aprobada en el 8vo. Congreso del PCC, efectuado del 16 al 19 de abril de 2021, que reproduce lo dicho en la versión de ese documento fechada en julio de 2017, se ve la «punta del iceberg» de los problemas existentes en la investigación, el análisis, la identificación y la solución de los problemas teóricos y prácticos de la edificación socialista en Cuba, en primer término, la pervivencia del marxismo‑leninismo soviético.

Entre sus «antecedentes particularmente relevantes», la Conceptualización menciona a la Plataforma Programática aprobada en el 1er. Congreso del PCC (1975), y al Programa del PCC aprobado en su 3er. Congreso (1986). No se hace referencia aquí al contenido del Programa aprobado en el 3er. Congreso porque no está accesible en la web. Eso es lamentable porque, si bien no está vigente, es un documento histórico de gran valor, que plasmó cómo el PCC caracterizaba la situación nacional e internacional, y cómo concebía entonces la construcción del socialismo. Tampoco están accesibles otros documentos del Partido, incluidas resoluciones de congresos y discursos de sus principales dirigentes, imprescindibles para hacer el todavía pendiente, y muy necesario, balance del primer gran período histórico de la Revolución cubana, en el que la edificación socialista fue conducida por sus líderes fundadores. Incluso, percibo que textos antes disponibles fueron «retirados». ¿Quién y por qué «los retira» del acceso público? No aparece, por ejemplo, el Informe Central de Fidel al 1er. Congreso del PCC.[13] Todo ello amerita una investigación, una explicación y una rectificación.

Con la terminología de la Plataforma Programática del 1er. Congreso, en la Introducción de la Conceptualización del modelo económico y social, página 8, párrafo 2 , se construye la siguiente definición:

La sociedad cubana se encuentra en el período histórico de construcción del socialismo. La experiencia ha demostrado que constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales, entre otras.

El mismo posee objetivos y rasgos esenciales comunes por su contenido histórico universal, independientemente de donde tenga lugar; especificidades políticas, ideológicas, económicas, jurídicas, sociales, legales, culturales e históricas, derivadas de las características internas de cada país y el entorno internacional.

Además, la resolución aprobada por el congreso a propuesta de la Comisión №1 afirma:

La Conceptualización actualizada ratifica que la sociedad cubana se encuentra en el período histórico de construcción del socialismo, así como los principios en que se sustenta el ideal de sociedad socialista […].

¿Con qué base científica y/o política la conceptualización sustenta esa afirmación? ¿Con qué base científica y/o política el 8vo. Congreso del PCC ratifica esa afirmación 30 años después del derrumbe de la Unión Soviética? ¿Tiene vigencia el concepto de «período histórico de construcción del socialismo» plasmado en la Plataforma Programática del 1er. Congreso? ¿Acaso seguimos creyendo que la construcción del socialismo «posee objetivos y rasgos esenciales comunes por su contenido histórico universal, independientemente de donde tenga lugar»? Las «especificidades políticas, económicas, sociales, culturales e históricas, derivadas de las características internas de cada país y el entorno internacional», que en 1975 se creían compatibles con los «objetivos y rasgos esenciales comunes» de la construcción del socialismo: ¿incluían la apertura al capital internacional y nacional realizada por China y Vietnam? ¿Incluían la legalización de ciertas formas de propiedad privada en Cuba? ¿Cuáles serían hoy los «objetivos y rasgos esenciales [del proceso de construcción socialista] comunes por su contenido histórico universal, independientemente de donde tenga lugar»? ¿Puede invocarse aquel concepto para fundamentar que «la sociedad cubana [actual] se encuentra en el período histórico de construcción del socialismo»?

En el acápite de la Conceptualización titulado Principios de nuestro socialismo que sustentan el modelo, página 18, numeral 2, se menciona: «El papel dirigente del Partido Comunista de Cuba […] organiza y orienta los esfuerzos comunes en la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista».

¿Tiene vigencia el concepto de «construcción del socialismo y avance hacia la sociedad comunista» invocado en la Conceptualización? ¿Qué se entiende hoy por «avance hacia la sociedad comunista»? Las y los comunistas ansiamos algo que se asemeje lo más posible al ideal de Marx de una sociedad de productores libres donde sea posible abolir el Estado, pero: ¿qué paradigma comunista podríamos hoy racionalmente incluir en un programa? ¿Puede construirse, ya no solo el socialismo en un solo país, sino incluso el comunismo en un solo país? ¿Puede Cuba sola construir el socialismo y también el comunismo»?

Los conceptos «período histórico de construcción del socialismo», «construcción del socialismo y avance hacia el comunismo» y otros similares, de ninguna manera se pueden desasociar del marxismo‑leninismo soviético que el Movimiento Comunista Internacional recitaba como dogma, el cual la Revolución cubana asumió oficialmente como propio en el 1er. Congreso del PCC. Esos dogmas consideraban a la revolución proletaria mundial, la construcción del socialismo y el avance hacia el comunismo como elementos de «un proceso objetivo inevitable, sujeto a leyes sociales» que exigían «observancia estricta». Según esa concepción etapista: «a partir de enero de 1959 se inicia la etapa democrático‑popular, agraria y antimperialista de nuestra Revolución» y «durante la segunda mitad de 1960 tienen lugar las nacionalizaciones de carácter antimperialista y socialista», en virtud de las cuales «entra en su etapa de construcción socialista».[14] ¿En qué contexto se escribió eso? Vale la pena citar varios párrafos de la Plataforma Programática de 1975:

La victoria de la Revolución de Octubre de 1917, marcó el comienzo de una nueva etapa en la historia de la humanidad que tiene como contenido fundamental el tránsito revolucionario del capitalismo al socialismo.

La división del mundo en dos sistemas sociales diametralmente opuestos, rasgo principal de la crisis general del capitalismo, dio origen a la contradicción fundamental de nuestra época: la existente entre el sistema socialista, que avanza y se desarrolla, y el sistema capitalista llamado a desaparecer.

[…]

En los años finales de la década del 50 resulta evidente que en la arena mundial se han producido cambios cualitativos.

El crecimiento del poderío y la influencia internacional del sistema socialista mundial, el desarrollo del proceso de descomposición del sistema colonial ante el auge del movimiento de liberación nacional, el aumento de los combates clasistas en el mundo capitalista y la acentuada incapacidad del sistema capitalista mundial para resolver sus contradicciones internas, ponen de manifiesto un cambio a favor de las fuerzas que luchan contra el imperialismo y el hecho de que el sistema socialista mundial se va convirtiendo en el factor decisivo del desarrollo de la humanidad.

Es en este momento histórico cuando se produce el triunfo de la Revolución Cubana, iniciadora de una nueva etapa de luchas en América Latina.

[…]

La situación internacional actual se caracteriza por el constante crecimiento del poderío y la influencia del sistema socialista mundial, los avances del movimiento comunista y obrero internacional en el resto del mundo, los éxitos del movimiento de liberación nacional, los cambios favorables hacia la distensión internacional y el debilitamiento general de las posiciones del imperialismo mundial. La contradicción fundamental de nuestra época entre el socialismo y el capitalismo continúa desarrollándose a favor de las fuerzas revolucionarias. Se agrava la crisis general del capitalismo y con ello se reafirma la bancarrota de la estructura social, política e ideológica del imperialismo y de la descomposición moral de la sociedad capitalista.

[…]

Frente a esa situación del sistema capitalista, los países socialistas, basados en la comunidad de su régimen económico‑social, de su ideología y de sus principales objetivos, constituyen un sistema social en cuyo seno no se producen crisis económicas y en el cual se desarrolla un nuevo tipo de relaciones internacionales, basadas en la completa igualdad de derechos de todos sus integrantes, el respeto a la soberanía, la independencia y los intereses de cada país; la ayuda mutua y la colaboración fraternal y recíproca, donde ningún país tiene, ni puede tener, derechos a privilegios especiales.[15]

Seguir creyendo que nos regimos por supuestas leyes históricas predeterminadas, nos divorcia de la realidad y de la sociedad. Seguir creyéndolo nos impide emplear el método crítico de Marx para analizar científicamente cuál es la realidad de la Cuba actual, muy distinta a la realidad europea occidental de hace 173 años, cuando en 1848 se publicó el Manifiesto del Partido Comunista, por recordar solo uno de los textos más conocidos de Marx; y muy distinta a la Rusia de hace 104 años, cuando en 1917 se publicó El Estado y la revolución, por recordar solo uno de los textos más conocidos de Lenin. A ello habría que añadir que, de entonces a acá, el pensamiento y la obra de uno y otro han sido objeto de incontables interpretaciones, distorsiones y vulgarizaciones, gran parte de las cuales fueron incorporadas al marxismo‑leninismo soviético que la Revolución cubana aún no ha exorcizado.

No todo en la Unión Soviética fue «malo», ni la Revolución cubana «heredó todo lo malo» que hubo en la Unión Soviética pero, innegablemente, hay de lo uno y de lo otro, y eso está por estudiar y determinar. Se enfatiza aquí «lo malo» de la URSS, porque lo bueno es lo único, o lo que más, se ha conocido en Cuba. Lo que aquí se dice, no niega ni desconoce la idea expresada por Fidel en el Informe Central al I Congreso del PCC: «Sin la ayuda decidida, firme y generosa del pueblo soviético, nuestra patria no habría podido sobrevivir al enfrentamiento con el imperialismo». No se trata, como dice un refrán, de «botar al niño con el agua de la bañadera», pero sí de identificar y diferenciar a cada cual, para «bañar al niño con agua fresca».

¿Cuánto y cómo se menciona al marxismo y/o al leninismo en el 8vo. Congreso del PCC?

En la Conceptualización del modelo económico y social, en el acápite Principios de nuestro socialismo que sustentan el modelo, página 18, se emplea el término marxismo y leninismo, en concordancia con los actuales Estatutos del PCC, que invocan:

[…] la fusión del ideario revolucionario radical de José Martí y de una tradición singular de lucha liberadora nacional y social en la que se destacan insignes revolucionarios y patriotas, con los principios fundamentales del marxismo y del leninismo y la necesidad histórica del socialismo que en nuestras condiciones se revela como única alternativa al subdesarrollo y a la dominación neocolonial.

A diferencia de lo anterior, en la Resolución sobre el funcionamiento del partido, la actividad ideológica y la vinculación con las masas, página 5, se emplea el término Marxismo Leninismo (con iniciales en mayúsculas y sin guion). Allí se plantea:

Fortalecer el consenso ideológico alcanzado con la apropiación, conocimiento e incorporación de lo más avanzado del pensamiento revolucionario cubano y universal, el ideario martiano, el Marxismo Leninismo, el legado de Fidel; y las enseñanzas de Raúl; el perfeccionamiento de la investigación, impartición y divulgación de la historia patria; la promoción y exigencia del uso respetuoso de los símbolos nacionales y la preservación y desarrollo de las tradiciones, identidad y cultura nacional; sobre la base de una participación y cohesión superior entre las instituciones, investigadores, profesores e intelectuales, en función de sus aportes al desarrollo y la vida espiritual del país.

En igual sentido, en el Compendio de ideas, conceptos y directrices, página 20, también se habla de: «Estimular y fortalecer el conocimiento del ideario martiano, del Marxismo Leninismo, el legado de Fidel y Raúl en cuadros y militantes».

Discrepo de la afirmación contenida en los citados párrafos, la cual da como un hecho que en la Revolución cubana actual existe un consenso ideológico, y discrepo aún más con que ese consenso ideológico incluya al marxismo‑leninismo o marxismo leninismo (con guion o sin guion) concepto que, entre otras muchas invalidantes, caracteriza al socialismo como «un proceso objetivo inevitable, sujeto a leyes sociales» que exigen «observancia estricta». Hace mucho que el socialismo cubano carece de consenso ideológico y de consenso programático. Como se fundamenta más adelante, hace tres décadas que la Revolución cubana funciona sin un programa «en regla», es decir, sin un programa con todos sus requisitos y atributos.

El «consenso ideológico» mencionado en los párrafos citados es producto de medios, métodos, formatos, parámetros, límites y escogencias de participantes en los órganos y en los eventos decisorios, típicos del «modelo soviético» que, más que por debatir, se caracterizan por apoyar, aportar, ratificar, reiterar, enriquecer, perfeccionar y aprobar por unanimidad las ideas y propuestas elaboradas por el «aparato partidista», unanimidad que no refleja, ni la diversidad de la sociedad cubana, ni la diversidad de la militancia del propio partido. Más adelante se explica que el término «aparato partidista» no es «de la cosecha» de este autor, sino que fue extraído de una resolución aprobada por un congreso del PCC. Tener hoy sentido del momento histórico, implica que esos medios, métodos, formatos, parámetros, límites y escogencias de participantes en los órganos y eventos decisorios, junto con las votaciones unánimes que ellos producen, sean parte de todo lo que debe ser cambiado.

El socialismo cubano necesita un debate y un nuevo consenso que le sirvan de base para elaborar y aprobar un programa «en regla», actualizado y con visión de futuro. Si se sustituyera el concepto, es decir, no solo el término, sino también el concepto, de marxismo‑leninismo o marxismo leninismo (con o sin guion) por el de marxismo y leninismo, o mejor aún, por el de teoría de la revolución social de fundamento marxista y leninista, que es mucho más abarcador y acorde con las condiciones y características actuales de la lucha popular, en el mundo en general y en Cuba en particular, el autor estaría de acuerdo con que los elementos mencionados en ese párrafo, junto con otros muchos que sería necesario incorporar, fuesen parte del debate y de la construcción del nuevo consenso programático revolucionario que el socialismo cubano tanto necesita.

Por último, el discurso de clausura pronunciado por el ya en ese momento primer secretario del PCC, Miguel Díaz Canel, afirma:

La disciplina partidista, la dirección colectiva, los estudios teóricos y la promoción de eventos sobre la viabilidad del socialismo, las ideas del marxismo leninismo, las tradiciones del pensamiento cubano, en particular de Martí y de Fidel, son temas de seguimiento impostergable en nuestras escuelas del Partido, junto con la necesaria formación teórica y de administración, con técnicas de dirección modernas y una amplia base cultural e histórica.

[…]

La labor partidista en la búsqueda constante de alternativas emancipadoras, también está urgida de un baño de ciencia y de tecnología, que deben ser partes de ese proceso.

El marxismo nos ha dejado un legado inestimable: la certeza de que la ciencia y la tecnología son parte indisoluble de los procesos sociales y que en la relación ciencia-tecnología-sociedad están las claves del desarrollo perspectivo y prospectivo de cualquier proyecto. Es el camino para construir una economía socialista basada en el conocimiento, una sociedad cada vez más cimentada en el conocimiento. Un horizonte promisorio para las nuevas generaciones.

Por el contenido de estos fragmentos, interpreto que Díaz Canel utiliza el término, es decir, no el concepto obsoleto, de marxismo leninismo, porque él lo menciona en relación con «los estudios teóricos y la promoción de eventos sobre la viabilidad del socialismo», con «la búsqueda constante de alternativas emancipadoras» y concluye el fragmento hablando del «legado inestimable» que «el marxismo nos ha dejado». Por último, no hay mención a los términos marxismo y/o leninismo en el Informe Central, ni en la resolución correspondiente; ni en los lineamientos de la política económica y social, ni en la resolución al respecto; ni en la valoración sobre la política de cuadros.

Como puede apreciarse, en los propios documentos del 8vo. Congreso se observan, al menos, tres términos, interpretaciones y/o conceptos diferentes relativos al marxismo y/o el leninismo, lo que ejemplifica la inexistencia de un consenso ideológico incluso dentro de las estructuras que los elaboraron, hecho que pasó inadvertido a quienes los aprobaron. También hay documentos en los que no se consideró necesario mencionar el tema. En la segunda parte (final) de este artículo se exponen las opiniones del autor al respecto en el acápite «La resiliencia de los manuales soviéticos en Cuba», al que se suman: «El zigzag u oscilación del péndulo de la economía cubana», «El socialismo cubano necesita un debate y un nuevo consenso programático» y, por último, «Ideas para un debate».

(Continuará)


Notas



[3] Ibíd. Se refiere al concepto de Revolución planteado por el Fidel, en la Plaza de la Revolución «José Martí» de La Habana, el 1 de mayo de 2000.

[4] Vladimir Ilich Lenin: «El Estado y la Revolución», en Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1981, t. 33, p. 119.

[5] Vladimir Ilich Lenin: «La revolución proletaria y el renegado Kautsky», en Obras Completas, Editorial Progreso, Moscú, 1981, t. 37, p. 252.

[6] José Stalin: «Cuestiones del leninismo», en Bolcheviques en el poder, Sonia Almazán y Jacinto Valdés‑Dapena, Ocean Sur, México, pp. 120‑121.

[7] Isaac Deutscher: «El final de la era de Stalin», en Filosofía y revolución en los años sesenta, María del Carmen Ariet y Jacinto Valdés‑Dapena (compiladores), Ocean Sur, México, 2010, p. 301.

[8] Schafik Hándal: Legado de un revolucionario, tomo 3: Del FMLN tras los acuerdos de paz al FMLN que hoy necesitamos, capítulo «socialismo en crisis», Ocean Sur, México, 2014, p. 43

[9] Ver a Ariel Dacal y Francisco Brown: Rusia. Del socialismo real al capitalismo real, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, p. 10. Para conocer las opiniones otros especialistas cubanos en esta temática consúltese a Rafael Hernández (moderador): Mesa Redonda «¿Por qué cayó el socialismo en Europa Oriental?», Temas no. 39‑40, La Habana, octubre‑diciembre 2004.

[10] Schafik Hándal: «Solo el socialismo puede sacar al Tercer Mundo de su problemática», entrevista realizada por la periodista Enmanuel Verhoeven, Ediciones Liberación, 1990 (no especifica lugar de publicación). En archivo en el Instituto Schafik Hándal, San Salvador. En la web puede ubicarse mediante el sitio World Cat Identities.

[11] Schafik Hándal: Legado de un revolucionario. Del rescate de la historia a la construcción del futuro, t.3: «Del FMLN tras los Acuerdos de Paz al FMLN que hoy necesitamos», Ocean Sur, México, pp. 54‑55.

[12] Nils Castro: Las izquierdas latinoamericanas: observaciones sobre una trayectoria, Fundación Friedrich Ebert-Panamá, 2005, pp. 86‑88.

[13] Lo que aparece es el fragmento del Informe Central «Análisis histórico de la Revolución», tomado de Cuadernos Políticos, número 7, México, editorial Era, enero-marzo de 1976, pp. 79–97.

[14] Tomado de la Plataforma Programática aprobada por el 1er. Congreso del PCC.

[15] Idem.



Roberto Regalado (La Habana, 1953). Politólogo, doctor en Ciencias Filosóficas, profesor adjunto de Ciencias Políticas, licenciado en Periodismo y profesor de Inglés, miembro de la Sección de Literatura Histórica y Social de la Asociación de Escritores, de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

miércoles, 25 de agosto de 2021

¿Se puede mejorar el comercio minorista en divisas?

Por Omar Everleny Pérez Villanueva, Horizonte Cubano

Siempre existen soluciones alternativas que se pueden buscar e implementar con audacia y decisión.

August 25, 2021



Más allá del debate acerca de las posibles causas que los originaron, los acontecimientos del pasado 11 de julio en Cuba han demostrado que la población tiene cierto descontento debido a carencias de alimentos, productos de aseo personal, problemas de viviendas, el agotamiento pandémico y los cortes de electricidad, todo debido al bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos.

Pero ese descontento también se debe a improvisaciones internas, a una planificación excesiva y a trabas sobre las fuerzas productivas privadas o estatales, entre otras. Por consiguiente, corresponde al Estado ser más proactivo y escuchar las diferentes opiniones o estudios que se presenten.

El interés de preservar el monopolio estatal sobre el comercio exterior ha tenido ciertas repercusiones durante los últimos tiempos. Sin embargo, hay otro monopolio estatal del que se debate menos, y que en las circunstancias actuales puede estar trayendo más efectos negativos que ventajas. Se trata del monopolio sobre el comercio minorista.

Mencionemos las posibles causas que inciden en que el actual del comercio minorista en divisas no se desee modificar o no se observen transformaciones en el corto plazo:
  • Temor a que otras figuras a las que se les permita desarrollar el comercio minorista acaparen potencialmente el mayor porcentaje del comercio, con lo que las empresas estatales perderían una considerable cuota de mercado y ganancias a redistribuir en favor de los planes estatales.
  • Que enfrentarse a la competencia externa pueda dar la imposibilidad de las empresas estatales apliquen precios con elevados coeficientes sobre los costos, como hace actualmente, y que disminuyan las ganancias del país sobre estas operaciones.
  • Que aumenten los flujos financieros hacia el exterior debido a la ganancia a repatriar por las empresas foráneas a las que se les autorice operar en el comercio minorista.
Antes de analizar las ideas que, supuestamente, no permitirían modificar el monopolio estatal sobre el comercio minorista, debemos recordar que hace unos meses el gobierno también tuvo que considerar si mantenía solo tiendas en CUC (pesos cubanos convertibles) y en pesos cubanos (CUP) (o solo en CUP después de la eliminación del CUC) o si volvía a reinstaurar las ventas en MLC (moneda libre convertible), aunque fuese sin mediar efectivo.

La medida tenía implicaciones políticas complejas. Podía ser recibida con desagrado por la mayoría de la población al venderse productos no en la moneda del país o la moneda de los salarios. Pero quedaba claro que resultaba indispensable tomarla: las MLC no se estaban canjeando en CADECA (casa de cambio) en la misma proporción que las ventas en CUC. Y los productos a venderse en las tiendas en CUC demandaban cada vez más divisas convertibles para ser pagados a proveedores que no estarían ingresando a las arcas del Estado.

Era, y es, una medida necesaria, no exenta de adversarios que probablemente rechacen las tiendas en MLC al considerar varias realidades inexistentes cuando surgieron las tiendas en divisas en 1993:
  • La imposibilidad de comprar legalmente divisas en CADECA o la necesidad de acudir a un mercado no oficial, cada vez más caro y riesgoso, para comprar MLC y suplir determinadas necesidades de la población.
  • El desabastecimiento de estas tiendas en magnitudes no vistas en el pasado, acompañadas por largas colas para comprar cualquier oferta.
  • La cuestión de los precios, muy superiores a los ya acostumbrados desde 1993 para una amplia gama de productos y cuyos costos no deben haber crecido en esas magnitudes --por ejemplo, la cerveza nacional, que durante años se vendió a 1 CUC y ahora está en MLC a 1.30. Y ha estado hasta en 1.40 MLC.
  • La eliminación de estímulos en divisas para trabajadores de determinadas esferas económicas priorizadas cuyas empresas eran capaces de generar sus propias divisas y liquidez externa.
  • También pudieran influir las colas para depositar las divisas en los bancos.
  • Problemas puntuales con la conexión electrónica, una vez que el comprador se encontrara en la caja de la tienda.
En definitiva, durante muchos años existieron las tiendas en USD, y después en CUC: tampoco era la moneda de los salarios de los trabajadores cubanos. De manera que las tiendas en MLC no son algo nuevo como para suscitar un rechazo tan amplio. Es cierto que venden no en la moneda de los salarios --y eso siempre podrá ser objetado--, pero no es algo nuevo en la vida del país.

Se suele repetir que las tiendas en MLC están desabastecidas porque el bloqueo impide acceder a suministradores o realizar los pagos a los proveedores externos. ¿Nos conformaremos entonces con que el bloqueo siga manteniendo las tiendas desabastecidas y con colas? ¿O entenderemos que siempre existen soluciones alternativas, necesarias de buscar e implementar con audacia y decisión?

Es cierto que la mayor dificultad consiste en obtener CL para repatriar los dividendos por las ganancias obtenidas, hoy en día uno de los problemas de la inversión extranjera en Cuba. Pero es un asunto operativo, no un problema legal.

Se comprende que debe haber sido difícil para el gobierno aprobar la reinstauración de las tiendas en MLC. Y si lo fue, no menos traumático puede ser aprobar la entrada de capital foráneo al comercio minorista en Cuba. La pregunta, en todo caso, es: ¿qué lo impide?

La constitución de empresas de nacionalidad cubana, de capital totalmente extranjero o mixto, con licencias para ejercer el comercio minorista, pudiera traer las siguientes ventajas:

  • Estas empresas tendrían mejores posibilidades de abastecer los mercados locales con productos a obtener desde sus casas matrices en el exterior, combatiendo con ello el bloqueo.
  • Con más facilidad podrían ser un canal de ventas en el exterior a fin de canalizar ayudas familiares en productos para personas residentes en Cuba sin necesidad de que los familiares en el exterior enfrenten los problemas impuestos por el bloqueo a la hora de enviar remesas.
  • Mayor utilización de las tarjetas de crédito internacionales de compradores externos por ventas por Internet.
  • Posibilidad de incrementar el financiamiento de estas empresas a productores cubanos, estatales y privados para aumentar la comercialización en sus tiendas de productos nacionales.
  • El Estado se desentendería de la escasez de productos en tiendas o de las mermas y robos, o de la logística de almacenes, o de la inversión en reparaciones de tiendas, insumos para la comercialización, etc.
  • Las cadenas de tiendas extranjeras tendrían mejor capacidad de pagos y no necesitarían solicitar plazos dilatados de crédito comercial a los proveedores. Esto supondría mejores precios de compra que pudieran traducirse en mayores ventajas para la población cubana compradora.
  • Incremento de los ingresos del país.

Además, debe tenerse presente la existencia de una Ley de Inversión Extranjera que permite crear una empresa de nacionalidad cubana, de capital mixto o 100% de capital extranjero. La empresa creada puede arrendar locales, construirlos o recibirlos en propiedad como aporte de la parte cubana, si es mixta. Y estas reciben licencia para importar y exportar en todo lo relacionada con su actividad. Es cierto que la mayor dificultad consiste en obtener CL (certificado de liquidez) para repatriar los dividendos por las ganancias obtenidas, hoy en día uno de los problemas de la inversión extranjera en Cuba. Pero es un asunto operativo, no un problema legal. La propia ley reconoce los derechos de los inversionistas de expatriar sus utilidades de negocios en Cuba.

Pudiera pensarse que si las tiendas pertenecientes al grupo GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.) y a otros grupos empresariales estatales no pueden aplicar los actuales coeficientes sobre costos resulte muy difícil que la entrada del capital extranjero al comercio minorista pueda traer mayores beneficios económicos al país.

Supongamos que a un producto que cuesta USD 100.00 se le aplica un coeficiente de 2.4 y se vende en tiendas en MLC en USD 240.00. Este margen sobre costos, de 2.4 veces o del 140% sobre costos, es equivalente a un margen comercial sobre ventas del 58.3% ((240-100) /240).

Pero lo anterior representa un margen comercial o un margen bruto del cual todavía hay que deducir otros costos y gastos de explotación como salarios, amortización de activos fijos, insumos para la comercialización, costos de transportación, almacenaje, distribución, seguros, pérdidas, mermas, electricidad, agua, combustible, etc.

No se tiene de forma pública la información exacta de lo que representan estos costos y gastos dentro del total de las ventas en MLC de las cadenas de tiendas cubanas (CIMEX, TRD, Caracol, PALCO). Pero esa información está en poder del gobierno. Si imaginamos que representan, como promedio, el 25% del total de ventas, ello daría un margen neto sobre ventas del 33.3% (58.3 – 25). O lo que es lo mismo: (240-100-60) /240 = 33.3%; donde 60 representa el 25% sobre 240.

En principio, este margen neto es la utilidad o ganancia de la que pudiera disponer el Estado como dueño de las cadenas de tiendas pertenecientes a él mismo. Decimos en principio porque también están los USD contabilizados como gastos de fuerza de trabajo, pero que en realidad se pagan a los trabajadores en moneda nacional. Pero pudiera haber otros gastos que reciban similar tratamiento.

El 33.3% del margen sobre ventas es una utilidad importante: pareciera imposible de desprenderse de él en todos los planes y necesidades del Estado cubano. Sin embargo, nos olvidamos de que los ministerios de Hacienda de los países capitalistas suelen recibir ingresos importantísimos por concepto de impuestos sobre el valor agregado (IVA). En algunas naciones, este impuesto puede alcanzar hasta el 21% sobre el valor agregado (que no es el valor de las ventas, pero que afecta a la población en esa magnitud), aunque el porcentaje de impuestos pueda ser diferenciado en correspondencia con el tipo de productos.

Si se aprueba la entrada de capital foráneo al comercio minorista, dejamos que las propias empresas fijen sus precios de acuerdo con sus políticas de compras y de ventas. Y si en el valor de las ventas estas empresas deben agregar un impuesto sobre ventas (que no es IVA) de entre 30%–35%, el país estaría recibiendo la misma utilidad porcentual que recibe en la actualidad de sus cadenas de tiendas propias.

El Estado no tendría que ocuparse de burlar el bloqueo, de las dificultades actuales para comprar y para pagar al exterior, de mantener las tiendas en buen estado, de gestionar la mano de obra, las inversiones, la logística de almacenaje y transportación, de las pérdidas y mermas, etc.

Foto: Granma

Además de los ingresos en divisas a obtener por la electricidad, agua, combustible, etc., el país pudiera lograr ingresos adicionales por el arrendamiento de espacios de tiendas o por el proceso inversionista en la construcción de nuevas tiendas minoristas.

¿Y cómo quedarían los precios finales para el comprador nacional? Volvamos al mismo producto que cuesta USD 100.00. Si la cadena de tiendas fija un margen de ganancia del 40% sobre las ventas, obtendría un precio de venta al público (PVP) de USD 166.70. Si a eso la cadena de tiendas debe agregarle un impuesto sobre venta del 30% para ser transferido a la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria), se obtendría un PVP final de USD 216.70. Incluso un impuesto del 35% daría un PVP de USD 225.05, inferior a USD 240.00 de un precio actual calculado con un coeficiente de 2.4 sobre costos.

Supongamos que la misma cerveza tuviese un costo de compra de USD 0.35 y que la cadena de tiendas aplicara el mismo margen sobre ventas del 40%, por lo que pudiera venderla a USD 0.60. Considerando que se trata de una bebida alcohólica, que no se quiere estimular su consumo, y que de ella se pudieran obtener mayores impuestos, la fijación de un PVP final de USD 1.00 daría la posibilidad de aplicar a la cerveza un impuesto del 66.6%. Ello también permitiría aplicar menores impuestos sobre ventas a los productos priorizados en el consumo --por ejemplo, aceite, pollo--, con costos más elevados, donde un impuesto del 30%–35% diese un PVP superior a los precios actuales.

Se pudiera valorar no la aprobación de empresas de capital totalmente foráneo, sino empresas mixtas con determinado porcentaje de participación de entidades cubanas (no mayoritario, para no desestimular la entrada del capital externo). El aporte de Cuba pudiera ser la capitalización de los derechos de superficie por las tiendas cedidas. No habría un ingreso por arrendamiento de tiendas, pero el socio cubano seguiría recibiendo dividendos después de agotado el plazo de amortización de esos derechos de superficie.

Cadenas importantes de tiendas minoristas existen en varios países, con cadenas de distribución engranadas y vínculos estructurales con productores de todo tipo.

No importaría tanto que las cadenas de tiendas propias disminuyan sus cuotas de mercado si las tiendas están mejor abastecidas y los clientes más satisfechos; si se acaba el desabastecimiento en tiendas; si aumenta el volumen general de ventas y, con ello, el volumen general de ingresos netos del país. Pero no significaría una reducción del margen neto del Estado en porcentaje de las ventas. Y los flujos de fondos hacia el exterior partirían de las ventas a obtener por esas cadenas de tiendas, no afectando fondos del país derivados de otras fuentes.

Por último, no menos importante es seleccionar socios que se comprometan a cumplir con los objetivos trazados por el país y con voluntad y posibilidades de hacerlo. Cadenas importantes de tiendas minoristas existen en varios países, con cadenas de distribución engranadas y vínculos estructurales con productores de todo tipo, con marcas propias (marcas blancas) o marcas de fabricantes. Por lo tanto, no debe ser muy difícil negociar la entrada a Cuba de algunas de estas cadenas de tiendas.

Entre ellas cabe mencionar a Carrefour (Francia), Mercadona o Dia (España), Lidl (Alemania, que está dentro del Grupo Schwarz), Chedraui (México), Spar (Holanda), sin contar con las cadenas de tiendas estadounidenses que están entre las mayores del mundo, y que al ver cómo se les escapa este nicho de mercado a favor de competidores internacionales, pudieran presionar para obtener licencias de la OFAC (U.S. Office of Foreign Asset Control) y establecerse en Cuba, debilitando así las leyes del bloqueo. Y sería aconsejable no saltar de un monopolio (estatal) a otro monopolio (de capital extranjero). Para que exista esa sana competencia, en bien de la población cubana y de la economía nacional, las aprobadas deben ser varias cadenas de tiendas minoristas. Y de tantos países como sea posible.

Desde luego, lo anterior no significa que deban cerrarse las cadenas de tiendas nacionales. Pero tendrán que adaptarse a trabajar con más eficiencia y a competir con cadenas de tiendas internacionales.

Con razón se subraya el daño que le hace al país el entramado de leyes de los Estados Unidos para asfixiar a Cuba. Y por mucho que se apele a la solidaridad internacional y se solicite eliminar el embargo/bloqueo, esa decisión no está al alcance del gobierno cubano. Pero sí lo está encontrar soluciones efectivas para combatir sus efectos. Esta pudiera ser, en efecto, una de ellas.

La escasez de productos en las tiendas no hace sino ampliar las ventas de productos mediante un esquema complejo de exportación a empresas foráneas, ventas por Internet y donación del comprador final a familiares en Cuba. Si bien se trata de una solución parcial, mejora la situación de algunas empresas productoras, pero también significa: 1) mayores ventajas para la parte de la población con familiares dispuestos a realizar las compras desde el exterior; 2) traslado de la mayor parte de la ganancia hacia la empresa extranjera destinataria de las exportaciones en lugar del Estado cubano; y 3) pérdida de la capacidad adquisitiva de la población cubana o de los donantes de ayudas familiares. El precio final de los productos suele ser mucho más caro que los propios precios de las tiendas estatales cubanas. No caben dudas de que para el país sería más conveniente contar con tiendas minoristas de capital foráneo en vez de continuar viendo cómo aumentan las ventas por el esquema de exportación–ventas por Internet.

Sin embargo, en la hora actual no pocos deben estar pensando en el cierre de las tiendas en MLC, habida cuenta del rechazo que han tenido en gran parte de la población. Equivaldría, a nuestro juicio, a la clásica actitud de “botar el sofá”. Tener un solo tipo de tiendas en una sola moneda, la propia, es desde luego lo deseable y lo normal en cualquier economía. Pero primero resulta indispensable lograr un tipo de cambio flexible y adecuado a las condiciones del mercado en cada momento. Salvo China y Vietnam después de las reformas, ningún país socialista o exsocialista de Europa supo abordar de manera adecuada este problema, olvidándose que el dinero es una mercancía más y fijando tipos de cambio fijos por largos períodos alejados de la realidad económica.

Si se establecen solo tiendas en CUP, es de esperar que casi nadie llevará sus MLC a los bancos. Serán canjeadas en el mercado informal con mejores precios, se pagarán los productos con CUP obtenidos de esa manera, pero las cadenas de tiendas no tendrán divisas para importar mercancías, aumentando así los desabastecimientos en tiendas. Ese, en definitiva, no parece ser el camino.

Es muy claro que debería funcionar una sola moneda y que no deberían existir tiendas en CUP y en MLC. Ojalá fuese así. Pero en Cuba nunca se ha sabido manejar la convertibilidad de la moneda y la fijación del valor de la moneda nacional contra las divisas según las condiciones del mercado.

Ya el país tiene enormes deudas con los proveedores por las mercancías que se vendían en tiendas en CUC y que no pudieron pagarse. El gráfico las ilustra hasta 2018, lo que supone que durante los últimos dos años la cifra siguió creciendo. ¿Volverán a intentar comprar mercancías importadas con el mismo procedimiento? ¿Nos volveremos a olvidar de por qué surgieron las tiendas en USD en 1993, eliminándolas, pero sin crear las condiciones adecuadas para que existan tiendas solo en moneda nacional?


Fuente. Anuario Estadístico de Cuba. 2017 y 2020. ONEI. La Habana.

Lo más complejo de analizar no es la ganancia a obtener por el Estado cubano, es decir, si va a ser superior o inferior a la que se obtiene hoy. El problema es que se pueda suponer, con cierta seguridad, que una cadena de tiendas extranjera importante no querrá tener como socio cubano de una eventual empresa mixta a una empresa cubana sometida a las presiones de la OFAC. Y, para ellas, lo normal sería pagar a la ONAT los impuestos sobre ventas que se establezcan. ¿Estará dispuesto GAESA a ceder estos importantes ingresos a favor del país, dejando de ser ese importante aportador de divisas al Estado que es en la actualidad?

La oportunidad del turismo social (más allá del Imserso). Comentario HHC

Actualizado 25 agosto, 2021 || Por Alberto Aquilué, agente de viajes y sindicalista

Creo que estaremos todas y todos de acuerdo en que la situación a la que nos enfrentamos en nuestro sector actualmente es la más grave de las últimas décadas y va a marcar un antes y un después. Mucho más condicionante que la crisis del petróleo, mucho más seria que la crisis provocada por el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York. Y esto va a ser así porque la crisis actual nos va a afectar de un modo todavía más global que las anteriores. Se trata de una crisis sanitaria, pero también climática, ecológica, económica y sistémica.

Nos va a tocar pensar y reflexionar mucho sobre cómo queremos que sea la salida de la misma. Parece claro que ya nadie desea regresar al modelo anterior prepandémico, pero es que además tampoco sería posible, pues ha quedado más que demostrado que ello no es sostenible desde ningún punto de vista.

Por eso tenemos la obligación, aunque también la oportunidad, de repensarnos y de reinventarnos. Y una de las salidas que se nos presentan va muy relacionada con un concepto que ya conocemos, pero al que hasta ahora no se le ha concedido la importancia que puede adquirir más allá de los límites actuales. Me estoy refiriendo al turismo social.

En España es de justicia reconocer que disponemos ya de un programa de turismo social orientado a nuestros/as mayores que ha sido objeto de estudio por muchos otros países, pues el programa de turismo social del Imserso es ejemplo y modelo sobre lo que se podría hacer con relativa facilidad con otros segmentos poblacionales.

Pensemos en los múltiples beneficios tanto para la sociedad (y en especial para sus colectivos más frágiles y vulnerables) como también para nuestro sector y concretamente para el mantenimiento del empleo en el mismo.

Programas de turismo social orientados a familias monoparentales/monomarentales, a familias numerosas, a jóvenes, a personas con distintas capacidades físicas y/o psíquicas, a personas desempleadas o a precariado en general. Un dato frío: casi 5 millones de conciudadanos/as españoles/as en riesgo de pobreza (con ingresos medios inferiores al 60% del salario medio, y allí entran tanto personas pensionistas o desempleadas como personas asalariadas) no se pueden permitir irse este año ni tan solo una semana de vacaciones (datos del informe europeo de la Confederación Europea de Sindicatos de este mismo mes de agosto).

Porque si como sociedad no realizamos este esfuerzo dejaremos a amplias capas de nuestra sociedad sin el derecho reconocido al descanso, al ocio y a las vacaciones. Porque, además, ello puede contribuir a mantener el empleo en toda la cadena turística, desde los tour-operadores hasta los/as guías locales, pasando por las agencias de viajes minoristas, las empresas de transporte, los alojamientos hoteleros, los/as transferistas, los/as guías-correo, los/as animadores/as turísticos/as, e incluso, si se hace bien, la restauración o la industria del ocio y la cultura.

Existen ya algunas experiencias interesantes incipientes en algunos países latinoamericanos y no hablo de Cuba ni de Venezuela, sino de Brasil, Argentina o Colombia, que nos pueden marcar el camino por dónde empezar a trabajar, en algunos de estos casos incluso con la participación activa de los sindicatos. Por otro lado, en nuestro país contamos con excelentes investigadores académicos especializados en este tema que también nos pueden orientar en la planificación y desarrollo de estos programas.

Respecto al desembolso económico recordemos que, al igual que ya sucede con los viajes del Imserso, una parte importante de dicha inversión se recupera con el descenso de otras partidas como por ejemplo en las ayudas destinadas al desempleo. Eso sí, extrememos las precauciones para que el dinero de todas y todos no acabe en manos de fondos de inversión extranjeros o de empresas de otros sectores que no han quedado tan tocados por la actual crisis.

Porque como sector tenemos el reto y también la obligación ética y moral – tal y como se afirma insistentemente desde el autodenominado Gobierno más progresista de nuestra historia reciente – de no dejar a nadie atrás.

(Preferente)

Comentario HHC:  Es hora de replantearnos seriamente que vamos a hacer con el turismo en Cuba, no podemos seguir construyendo hoteles con un futuro que sigue siendo incierto. Si nunca llegamos aprovechar eficientemente las capacidades instaladas antes de la Covid,  ahora se torna mas difícil. 

Hay que reorientar las inversiones del país para la producción de alimentos y energías renovables. Con desarrollar estos sectores,  nos ahorraríamos mas en importación (USD) que los ingresos que obteníamos con el turismo anualmente.  Y no solo estaría sujeto a coyunturas como el turismo, la producción de alimentos y la utilización de energías renovables son para siempre, o para no ser absoluto, para las próximas décadas. 

Pero los hoteles están ahí, y el turismo  empezará a recuperarse poco a poco, pero no va a ser como antes. Por lo que las instalaciones hoteleras hay que preservarlas, y ocuparlas para el turismo que tengamos. Por cierto, nuestro principal emisor en estos momentos Rusia, está reorientando parte de su operación de Cuba hacia República Dominicana (1). 

Veo como un buen augurio, el convertir  hoteles para atender enfermos de covid y muy simbólico cuando se hospedaron niños enfermos en ellos, eso fue un acto supremo de amor. Quizás sería buena la oportunidad para que algunos hoteles, se piense y estudie, y se puedan convertir para ofrecer turismo de salud especializado acorde a las condiciones  que mejor tengamos y podamos ofrecer competitivamente. 

No olvidar que el pujante y rentable turismo de salud en Cuba,  se perdió casi por completo cuando se trasladaron algunas instalaciones que lo ofrecían al MINSAP, en unos de los tantos cambios que hemos realizado sin un estudio  profundo de mercado. 

(1) https://mundo.sputniknews.com/20210820/rusos-vuelan-a-dominicana-cuba-observa-1115258324.html

Nuevos fondos para fomento agropecuario en Cuba

 

Nuevos fondos para fomento agropecuario en Cuba


La Habana, 25 ago (ACN) El Banco Central de Cuba y el Ministerio de Finanzas y Precios pondrán a disposición del fomento agropecuario un fondo de mil 800 millones de pesos, que deberá ejecutarse en el 2021, atendiendo a las necesidades de capital de trabajo y de las inversiones en empresas seleccionadas que dado su desempeño puedan lograr un impacto en las producciones priorizadas.

Los montos para el fomento y desarrollo serán operados por el Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) y se gestionará igualmente su tramitación en el caso de que alguna de las entidades escogidas esté adscripta al Banco Popular de Ahorro (BPA) o al Metropolitano, con los mismos beneficios.

El Comité de Coordinación para el financiamiento al sector agropecuario, creado al efecto, propuso y se aprobó destinar los fondos a los cultivos de arroz, plátano, yuca, frutas, así como a las producciones porcinas y de la ganadería vacuna.

Las operaciones del fomento agropecuario regirán a partir del próximo primero de septiembre, por lo que se ha desarrollado un intenso trabajo en la selección de las empresas, las cuales se ponen en contacto con sus respectivas sucursales bancarias para iniciar los trámites correspondientes.


Los beneficiarios de estos fondos deberán cumplir los requisitos establecidos para cada actividad, entre ellos rendimientos por área, aplicación de la ciencia y la técnica, contar con sistemas de regadío, y tener como destino de sus cosechas a la industria, balance nacional, mercados agropecuarios; es indispensable la disponibilidad de alimentos y agua en el caso de las ganaderías.

El crédito se otorga con 1,5 por ciento de interés para capital de trabajo (el plazo de devolución se corresponderá con el ciclo productivo del cultivo o actividad), y dos por ciento para las inversiones, por lo que los ahorros financieros los beneficiarán sustancialmente.

En todos los casos es vital la adecuada selección de los productores (estatales, cooperativistas, usufructuarios) que serán asistidos con este crédito, quienes deben comenzar la ejecución del mismo inmediatamente.

Tres empresas arroceras han sido incluidas en este proyecto, a las cuales les corresponde proponer a los productores que reúnan los requisitos para aptar por el crédito, cinco agropecuarias y dos agroindustriales de cítricos, todas adscriptas al Grupo Agrícola.

Las actividades porcina y ganadera son rectoradas por el Grupo Ganadero, aunque se trabaja para que todos los productores (estatales o no) tengan derecho a optar por el financiamiento, para lo cual presentarán sus solicitudes al banco, y dependerán de la clasificación.

Se espera pueda destinarse parte de la capacidad líquida que generen las entidades seleccionadas a las áreas y actividades beneficiadas con este fondo para lograr en breve plazo los resultados esperados.

La Asociación de Cubanos residentes en México y el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba envian ayuda solidaria a nuestro país.


Por Ivón Guerra Hernández


La Asociación de Cubanos residentes en México "José Martí"  y el Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, preparan un 2do envío (vía aérea)  como resultado de la campaña de recaudación de fondos para la adquisición de insumos médicos que se requieren en Cuba para el combate de la pandemia de Covid. En esta ocasión se sumaron los esfuerzos de la Promotora Va por Cuba y de muchos ciudadanos mexicanos y de otras naciones que hicieron su aporte solidario.

En esta ocasión en lugar de jeringuillas fueron de medicamentos y equipos de protección para nuestro país, para ayudar a combatir la Covid-19, y los efectos del bloqueo genocida de los EE.UU al pueblo de Cuba. ¿Cuánto se pudiera comprar con los mas de 5 000 millones de dólares anuales  de afectación por el bloqueo ilegal de EEUU? Sin duda serían todos los medicamentos, insumos y equipos para salir de la pandemia en menos tiempo que naciones del primer mundo, pues la abnegación de los galenos y personal de salud tuvieran un mejor soporte material.

En el envío hay Bolsas de Diálisis, tapones,  guantes, batas, cubrebocas o nasobuco, test rápidos; medicamentos como cefalexina, amoxacilina, axitromicina, dexametazona, entre otros.

¡La solidaridad y la voluntad de ejercerla es una fuerza superior contra los que odian y destruyen, a los sietemesinos plattistas  que desde EEUU piden todo tipo de agresiones a nuestro país!  



Días de esfuerzo y desvelo silencioso de quienes cooperan, de quienes acompañan a la Asociación de Cubanos Residentes en el acopio, transporte, y búsqueda de las mejores opciones para que sea más la ayuda. No importa el descanso, no hay rendición en cosas como estas, los colaboradores mexicanos y los cubanos que acá estamos rompiendo las barreras del bloqueo sabemos que la solidaridad no lleva nombres, no tiene hora, no tiene ideología, ni posición política, es simplemente eso pura entrega, devolviendo a Cuba su luz, su estar siempre donde se le necesita.

¡Esto es Por Cuba!!!!!!!!!!!


  



¿Cuánto le cuesta la COVID-19 al bolsillo de Cuba? (+infografías)

Además de impactar en la salud, la enfermedad ha devenido un desafío enorme para la economía cubana

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La salvación de las vidas de los cubanos y cubanas constituye prioridad para las autoridades gubernamentales. (Foto: Oscar Alfonso)

Desde que el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, de La Habana, diagnosticara los primeros infectados en Cuba con el SARS-CoV-2 (tres turistas italianos alojados en un hostal de Trinidad) el 11 de marzo del 2020, la pandemia de la COVID-19 se convirtió en un movimiento telúrico que perturba no únicamente la vida de la familia por la incertidumbre que genera un confirmado en el seno del hogar —miles de los cuales no han logrado rebasar la enfermedad—; sino, además, la menguada economía nacional y, por ende, las arcas del Estado.



Infografía: Enrique Ojito Linares y Ángel R. Borges Quintero

El Gobierno ha debido manejar las finanzas centavo a centavo; solo en el 2020, las fuentes de ingresos en divisas convertibles del país reportaron 2 413 millones de dólares menos en relación con el 2019, y en lo que va del 2021, la cifra asciende a 481 millones menos con respecto al primer semestre del año pasado, como consecuencia de la pandemia y del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que frena la entrada de ingresos y limita las exportaciones.



Infografía: Enrique Ojito Linares y Ángel R. Borges Quintero

En tal escenario económico, el enfrentamiento al coronavirus, es decir, la salvación de las vidas de los cubanos y cubanas constituye prioridad para las autoridades gubernamentales, traducida en el respaldo a los gastos para garantizar el funcionamiento de los centros de aislamiento y la compra de insumos médicos, reactivos, equipos, medios de protección, material gastable y fármacos.





Infografía: Enrique Ojito Linares y Ángel R. Borges Quintero

Fuentes para la realización de las infografías: Ministerio de Economía y Planificación, Dirección Provincial de Finanzas y Precios y Dirección Provincial de Salud

Modelo a la cubana

25 agosto 2021 



Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) rematan una cadena de transformaciones complejas en el modelo económico cubano. En un efecto dominó, una medida ha conducido a otra cada vez más profunda e intrépida para reestructurar el abanico de actores económicos. Con el paquete legislativo recién aprobado comienza una etapa que dará que hablar. Experiencias inéditas en unos casos pueden poner contra las cuerdas viejas rutinas del sistema, algún manual de economía, capacidades de las empresas y las del propio gobierno.

La reforma empresarial asomó de verdad en el horizonte solo cuando empezó el ordenamiento monetario, el primero de enero del 2021. Había demorado en la misma medida en que se alargó demasiado la vida del peso convertible y de la dualidad cambiaria, origen de una falta de transparencia financiera que ya era insostenible. No había manera de atisbar la rentabilidad y competitividad real de un actor económico, cualquiera, estatal o no, mientras 1 CUC y hasta 1 dólar se le convirtiera en 1 humilde peso cubano a una empresa estatal y en 24 pesos a las cooperativas y a las formas privadas.

A pesar del desangramiento inflacionario suscitado este año por la crisis de la pandemia y el remarcado bloqueo económico estadounidense, el ordenamiento monetario, con las reformas de salarios y de precios adjuntas, al menos ordenó el escenario para emprender la reforma del mundo empresarial.

Con las Mipymes vuelven al ruedo del socialismo cubano las empresas privadas en convivencia con las estatales. Es una de las jugadas de mayor repercusión noticiosa, quizás más que por la primicia, por significar el fin de una etapa dominada por estereotipos y prejuicios ideológicos.

En buena ley, apenas se trata del otorgamiento de personalidad jurídica a formas empresariales que han operado desde hace años en la economía, bajo el formato del trabajo por cuenta propia. Alrededor de la quinta parte de los más de 600 mil trabajadores por cuenta propia registrados en el país están contratados por propietarios de paladares, casas de alojamiento, brigadas de constructores, transporte público, industrias alimentarias y de materiales de la construcción, entre otras actividades.

Leyes importantes y el propio sistema tributario habían legitimado con mucha antelación la contratación privada de fuerza de trabajo y los nexos comerciales entre formas estatales y no estatales.

De todas formas, al sentarse a negociar ahora como empresarios con personalidad jurídica y no como simples trabajadores autónomos, tendrán más facultades para la contratación de servicios y producciones, el acceso a la financiación y podrán separar sus cuentas y patrimonio personal de los de su entidad, según observa una de las cabezas pensantes en esta reforma empresarial, la viceministra de Economía y Planificación Johana Odriozola.

Estocadas profundas

Más novedosas y controvertidas veo otras transformaciones que se derivan de las Mipymes pero les antecedieron cronológicamente.

El gobierno se lanzó a reestructurar actores de la economía, bajo el criterio de otorgar a todos un tratamiento lo más homogéneo posible en materia comercial, financiera, de precios y hasta en el peliagudo sistema tributario. Las empresas privadas y las cooperativas entran al ruedo de la economía en condiciones de gestión que el gobierno trata de igualar a las de las entidades del Estado. O según se le mire, equipararon normas de las estatales a las de las privadas y las cooperativas.

Un caso notorio y polémico es la serie de transformaciones en la política salarial de las empresas estatales, que comenzó hace un par de años. Después de flexibilizar sucesivamente las reglas para la distribución de utilidades entre los trabajadores de una entidad, las autoridades dieron recientemente un giro de 180 grados a la praxis de décadas, al otorgar libertad total a las empresas para administrar sus fondos salariales. Los sistemas de pagos serán determinados solo por los resultados que logren amasar esos colectivos.

Este paso lo dio el gobierno a mediados de julio, dos meses después de recibir luz verde el perfeccionamiento de los actores económicos en el Consejo de Ministros. Y se adelantó tres semanas a la aprobación por el Consejo de Estado de seis decreto-leyes, del 44 al 49 de 2021, que dan entrada a las Mipymes, legalizan las privadas, reajustan el trabajo por cuenta propia y abren las puertas a las cooperativas no agropecuarias luego de una dilatada incubación experimental, entre otros ajustes.

Los cambios de la política salarial en empresas estatales, unido al ordenamiento monetario, buscan equiparar las condiciones para operar y competir entre nuevos y viejos actores económicos. Las ventajas que tenían unos en algún ámbito y los rivales en otro, muchas veces respondían más a deformaciones del modelo que a una intención política o a la capacidad emprendedora real de cada cual.

El gobierno, sin embargo, insiste en mantener bajo el sello estatal socialista el núcleo duro de la economía: grandes industrias con los medios fundamentales de producción y actividades estratégicas como la energía, la defensa, la banca y las telecomunicaciones.

Pero otros muchos sectores y actividades donde suelen actuar las Mipymes y cooperativas en el mundo, incluida la hotelería y la igualmente estratégica producción de alimentos, permanecen libres en Cuba a las cooperativas y a las micro, pequeñas y medianas empresas, que podrán ser de propiedad estatal, privada o mixta.

Incluso, el Decreto 49 de 2021 del Consejo de Ministros, acompañante del mencionado sexteto de decreto-leyes, deja abierta la programación informática a la participación de formas privadas y cooperativas, en paridad con las estatales. ¿Será este recurso la clave para que despegue, de una vez, una industria que no ha dado en Cuba todavía los réditos soñados?

Interrogantes con sabor estatal

Este perfeccionamiento de los actores económicos introduce figuras nuevas que atraen ya la atención mediática y pública. Es lógico. Pero creo que puede ser mayor el impacto de los cambios en las empresas estatales, si finalmente destraban la reforma tantas veces debatida, acordada, ensayada y recortada a lo largo de estos años.

El chasco más reciente fue el de las unidades empresariales de base (UEB) y, sobre todo, las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE), y no tanto porque hayan encarnado un error de entrada, sino porque al aplicarse volvieron a dejar en la letra el principio del traje a la medida. Sin ánimo de meter todas estas estructuras ahora en el mismo saco, la expansión al ámbito estatal de las Mipymes y la empresa filial -otra novedad- permitirá reformular aquellas OSDE y UEB carentes de eficacia y sentido, que no son pocas.

¿Cómo garantizar el buen tino de la transformación? Es solo una de las tantas interrogantes que aguardan. ¿El sistema empresarial conseguirá una descentralización real finalmente? ¿Cómo? ¿Tendrán todas las empresas conocimiento, capital humano y capacidad financiera para desplegar sus alas con autonomía? ¿Aceptaremos que existen empresas de vanguardia, innovadoras, con mejores resultados e ingresos y otras solo aferradas a un discurso político que no las saca de la retaguardia? ¿Cómo asumirá el Estado las entidades en quiebra y a sus trabajadores? Y, ¿cómo se liberará la gestión del fondo salarial en las empresas, sin violar el principio constitucional de pagar igual salario por igual trabajo?

Se apilan las preguntas. Otra: ¿me muerde el entusiasmo o estamos definitivamente a la puerta de cambios tan discutidos y soñados por lo que representan para cualquier economía?

Entre tantas dudas lógicas, una cosa tengo clara: el año 2021 quedará como un momento dramático por la pandemia y la crisis económica. Pero también por la profundidad de los cambios emprendidos en el modelo económico y, a otra escala, en el modelo de socialismo cubano. La historia apenas comienza.

martes, 24 de agosto de 2021

Entregan moderna maquinaria agrìcola a productores de provincia cubana de Matanzas, Comentario HHC

Editado por Julio Pérez
2021-08-24 04:29:30


Proyecto Ecovalor

Matanzas, 24 ago (RHC) Productores agrícolas de la occidental provincia cubana de Matanzas fueron beneficiados con moderna maquinaria aportada por el Proyecto Ecovalor, que auspician el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés)., informó una fuente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

'La calidad de estos equipos permitirá realizar actividades agrícolas con tractores climatizados y tecnología de punta aspectos importantes, al garantizar una relación amigable con el medio ambiente', expresó Nelvis Gomez, subdelegada del Citma en el territorio matancero.

Los agricultores pertenecen al poblado San Antonio de Cabezas, municipio de Unión de Reyes (centro/sur), y recibieron tractor con pala frontal, desgranadora y una sembradora, para ayudar a cumplir los objetivos de Ecovalor en la demarcación cubana, en una apuesta por el avance productivo, especificó Gómez.

Esta ayuda al polígono demostrativo de suelo, agua y bosque en la Cooperativa de Créditos y Servicios Antonio López, responde al Macro Programa de medio ambiente y recursos naturales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social 2030, añadió la directiva del Citma.

La citada zona de la municipalidad unionense se caracteriza porque sus hombres de campo tienen una amplia cultura y resultados en la cosecha de viandas y hortalizas, en particular en el cultivo y acopio del tomate.

La entrega de maquinaria también se realizará en las provincias de Holguín y Las Tunas (oriente), Villa Clara (centro) y Pinar del Rio (occidente), abundó Gómez.

Ecovalor busca la sostenibilidad, y 'tiene la responsabilidad de cuidar y proteger los servicios ecosistémicos en nuestro país una vez concluya el proyecto', explicó la especialista.

Esta labor conjunta PNUD/GEF promueve la generación de beneficios múltiples del entorno, basados en la valoración económica de bienes y servicios de los ecosistemas como herramienta para la toma de decisiones en diferentes niveles de gestión.

(PL)

Comentario HHC: Estamos apuntando al futuro, aunque sea un pequeño paso. Si Holanda es el segundo exportador de alimentos del mundo, detrás de los EEUU, a pesar de la cantidad de habitantes y extensión de su territorio  varias veces inferior en ambos parámetros,  es por la aplicación de la tecnología y la ciencia, lo mismo que se reclama por el Presidente Díaz Canel. Todavía algunos ven como un "ahorro" para "quedarse" las yuntas de bueyes. 

He publicado varios artículos sobre cómo produce Holanda alimentos agrícolas, no es nada fácil, es a "golpe" de Ciencia pura. Un link con otro artículo https://www.xlsemanal.com/conocer/naturaleza/20190203/tecnologia-agricultura-innovacion-sostenibilidad-alimentos.html

Podemos ser exportadores de alimentos y autoabastecernos, si queremos.