Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 8 de junio de 2015

50 países pactan en secreto un tratado aún más antidemocrático y neoliberal que el TTIP

Wikileaks filtra el contenido de las negociaciones clandestinas entre medio centenar de gobiernos para establecer un acuerdo mundial secreto de comercio internacional de servicios que estará por encima de todas las regulaciones y normativas estatales y parlamentarias, en beneficio de las corporaciones

Viñeta de Wikileaks sobre el acuerdo TiSA.


CARLOS ENRIQUE BAYO

@tableroglobal

El secretista tratado de libre comercio TTIP entre EEUU y la UE parecía imbatible como Caballo de Troya de las multinacionales. Pero en realidad es casi una cortina de humo para tapar la verdadera alianza neoliberal planetaria: el Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios entre medio centenar de países, incluida España, que no sólo se está negociando en el más absoluto de los secretos sino que se pretende que siga clasificado, oculto al conocimiento público, durante otros cinco años cuando ya haya entrado en vigor y esté condicionando el 68,2% del comercio mundial de servicios.

El nivel de encubrimiento con el que se elaboran los artículos y anexos del TiSA –que cubren todos los campos, desde telecomunicaciones y comercio electrónico hasta servicios financieros, seguros y transportes– es incluso superior al del Trans-Pacific Partnership Agreement (TPPA) entre Washington y sus socios asiáticos, para el que se prevén cuatro años de vigencia en la clandestinidad. Sin embargo, Público ha accedido –gracias a su colaboración con Wikileaks–, en exclusiva para España, a los documentos originales reservados de la negociación en curso, donde queda patente que se está construyendo un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global.

Los asociados periodísticos de Wikileaks que participan junto a Público en esta exclusiva mundial son: The Age (Australia), Süddeutsche Zeitung (Alemania), Kathimerini (Grecia), Kjarninn (Islandia), L'Espresso (Italia), La Jornada (México), Punto24 (Turquía), OWINFS (Estados Unidos) y Brecha (Uruguay).

Los gobiernos que impulsan el TiSA son los mismos que impusieron el fallido modelo de la OMC y provocaron la crisis financiera global que estamos todavía pagando

Además, el TiSA es impulsado por los mismos gobiernos (EEUU y los de la UE) que impusieron el fallido modelo financiero desregulado de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que provocaron la crisis financiera global de 2007-2008 (el crash del casino bursátil mundial simbolizado por el hundimiento de Lehman Brothers) que arrastró a las economías occidentales y todavía estamos pagando tras casi un decenio de austeridad empobrecedora, recortes sociales y rescates bancarios. Y lo que precisamente trata de imponer este nuevo pacto neoliberal mundial es la continuidad e intensificación de ese sistema, en beneficio desorbitado de las grandes compañías privadas transnacionales y atando las manos de gobiernos e instituciones públicas.

Esos objetivos son evidentes en la intención de mantener el tratado secreto durante años, puesto que así se impide que los gobiernos que lo ejecutan tengan que rendir cuentas ante sus parlamentos y ciudadanos. También es patente la intención fraudulenta de esa negociación clandestina por su descarada violación de la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, que requiere trabajos preparatorios y debates previos entre expertos y académicos, agencias no gubernamentales, partidos políticos y otros actores… algo a todo punto imposible cuando la elaboración de un acuerdo se efectúa en estricto secreto y a escondidas de la luz pública.

Por el momento, los gobiernos implicados en la negociación secreta del TiSA son: Australia, Canada, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea, en representación de los 28 países miembros de la UE, pese a ser un organismo no electo por sufragio universal. Además, entre los socios hay tres paraísos fiscales declarados, que participan activamente en la elaboración de los artículos, especialmente Suiza.

Lo que se busca es eliminar todo control o limitación a la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo cualquier restricción a 'inventos' como los que provocaron la crisis

Los textos de la negociación secreta del TiSA que ahora desvela Wikileaks muestran que lo que se pretende es eliminar todos los controles y obstáculos para la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo todo límite a sus instituciones y cualquier restricción a sus productos innovadores, a pesar de que fueron precisamente esos inventos financieros, como los derivados o los CDS (credit default swaps) –auténticas apuestas sobre posibles quiebras–, los que generaron la burbuja bursátil mundial que al estallar en 2007-2008 destruyó los fundamentos económicos de las potencias occidentales y obligó al rescate de esas entidades con cientos de miles de millones en fondos públicos.

Hace un año, Wikileaks ya filtró una pequeña parte de la negociación del TiSA (el anexo referido a Servicios Financieros, a fecha 19 de junio de 2014), pero hasta hoy no se había tenido acceso a las actas de las negociaciones secretas sobre todos los aspectos que cubrirá el futuro acuerdo: Finanzas (lo acordado a 23 de febrero de 2015), Telecomunicaciones, Comercio Electrónico, Transporte Aéreo y Marítimo, Distribución y Envíos, Servicios Profesionales, Transparencia, Movimientos de Personas Físicas, Regulaciones Nacionales Internas, Servicios Postales Universales…

Público ha tenido incluso acceso a las notas internas sobre las negociaciones con Israel y Turquía para que se adhiriesen al tratado secreto, algo que en cambio se negó a China y Uruguay cuando lo solicitaron, probablemente temiendo que filtrarían los contenidos del pacto en cuanto comprendieran el alcance de lo que se pretende.

Es revelador el listado de las naciones latinoamericanas que participan en el TiSA, todas ellas fieles aliadas de EEUU como Colombia, México y Panamá (paraíso fiscal que es muy activo en la negociación), así como la exclusión no sólo de los países bolivarianos sino incluso de Brasil y otras potencias regionales de las que Washington no se fía. En realidad, todas las potencias emergentes del llamado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) han quedado apartadas del tratado secreto, precisamente porque serán las que más pierdan al aplicarse las condiciones pactadas.

No cabe duda de que se busca impedir el debate que reclamaron muchos países, sobre todo Ecuador, tras el crash financiero sobre las razones que lo provocaron y las soluciones para que no vuelva a producirse. EEUU, Canadá, Australia, Suiza y la UE se opusieron frontalmente incluso a las conclusiones de la Comisión Stiglitz de la ONU, en 2009, negándose a aceptar la evidente relación entre la desregulación bancaria/bursátil y la crisis, y en 2013 bloquearon todo intento de discutirlo en el seno de la OMC.

Mientras el TiSA pretende seguir secreto durante cinco años tras su entrada en vigor, los firmantes exigen una transparencia absoluta a los poderes públicos, con la intención de burlarlos Entre lo más sarcástico del contenido del TiSA que ahora sale a la luz está la exigencia de transparencia total a las autoridades nacionales, que deberán anunciar de antemano y abrir a discusión previa todas las regulaciones y normativas que se dispongan a aplicar, asegurando así que las grandes corporaciones y los lobbies comerciales internacionales tengan tiempo y recursos para contrarrestar, modificar o incluso impedir esas decisiones soberanas en función de sus intereses.

Una imposición a los estamentos públicos que exigen los que no sólo pactan en secreto su propio modus operandi, sino que incluso pretenden que sus acuerdos ya en vigor permanezcan durante años como top secret, negando a los órganos de la soberanía popular hasta el conocimiento de las reglas que van a aplicar los gobiernos de cada país en sus relaciones internacionales.

En cambio, los acuerdos del TiSA –que se negocian al margen del Acuerdo General de Comercio en Servicios (GATS) y de la OMC– toman en cuenta todas y cada una de las exigencias de la industria financiera de Wall Street y la City londinense, así como los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, para las que el tratado no sólo no es secreto sino su propio engendro. Como alertó hace meses la catedrática de Derecho de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), Jane Kelsey, "el mayor peligro es que el TiSA impedirá a los gobiernos fortalecer las reglas del sector financiero".

Diseñado en estrecha consulta con ese sector financiero mundial, el TiSA obligará a los gobiernos firmantes a apuntalar y ampliar la desregulación y liberalización bursátil causantes de la crisis; les quitará el derecho de mantener y controlar los datos financieros dentro de sus territorios; los forzará a aceptar derivados crediticios tóxicos; y los atará de manos si tratan de adoptar medidas para impedir o responder a otra recesión inducida por el neoliberalismo. Y todo ello será impuesto por unos acuerdos secretos, sin que la opinión pública se pueda enterar de los verdaderos motivos que arrastran su sociedad a la ruina.

A menos que los órganos de la soberanía popular impidan este golpe de Estado económico mundial.

¿El acto final de Europa?

Por  Joseph Stiglitz,

NUEVA YORK – Los líderes de la Unión Europea continúan embarcados en un juego de política arriesgada con el gobierno griego. Grecia cumplió con las exigencias de sus acreedores en mucho más de la mitad. Sin embargo, Alemania y otros acreedores de Grecia continúan exigiendo que este país firme un programa que ha demostrado ser un fracaso, y que pocos economistas alguna vez pensaron que podría, llegaría a, o debería ser implementado.

La oscilación en la posición fiscal de Grecia, que va desde un gran déficit primario a un superávit fue un hecho casi sin precedentes, pero la exigencia que pide que el país alcance un superávit primario del 4,5% del PIB fue desmedida. Lamentablemente, en el primer momento cuando la “troika” – la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional – incluyó esta exigencia irresponsable en el programa financiero internacional para Grecia, las autoridades del país no tuvieron más remedio que adherirse a la misma.

La insensatez de continuar promoviendo este programa es particularmente aguda hoy en día, tomando en cuenta la disminución del 25% de su PIB que Grecia ha sufrido desde el inicio de la crisis. La troika calculó erróneamente los efectos macroeconómicos del programa que impuso. Según los pronósticos publicados, creían que, mediante la reducción de los salarios y la aceptación de otras medidas de austeridad, las exportaciones griegas aumentarían y la economía podría volver rápidamente al crecimiento. Creían, también, que la primera reestructuración de la deuda llevaría a la sostenibilidad de la deuda.

La troika se equivocó en sus pronósticos, y de manera repetitiva. Y no por poco, sino por mucho. Los votantes de Grecia tenían razón al exigir un cambio de rumbo, y su gobierno está en lo correcto al negarse a firmar un programa profundamente defectuoso.

Una vez dicho esto, sí existen posibilidades de arribar a un consenso: Grecia ha expresado de manera clara su voluntad de participar en reformas continuas, y ha agradecido la ayuda de Europa para la implementación de algunas de ellas. Una dosis de la realidad por parte de los acreedores de Grecia – sobre lo que es lograble, y sobre las consecuencias macroeconómicas de las diferentes reformas fiscales y estructurales – podría constituirse en la base para un acuerdo que sería bueno no sólo para Grecia, sino para toda Europa.

Algunas personas en Europa, especialmente en Alemania, parecen ser indiferentes a una salida de Grecia de la eurozona. El mercado ya tiene, según dichas personas, “contabilizado el precio” de una ruptura de ese tipo. Algunas incluso sugieren que sería buena para la unión monetaria.

Creo que tales opiniones subestiman significativamente tanto los riesgos actuales como futuros que están involucrados. Un grado similar de indiferencia se hizo evidente en Estados Unidos antes del colapso de Lehman Brothers en septiembre del año 2008. Por mucho tiempo ya se conocía la fragilidad de los bancos de Estados Unidos – por lo menos desde la quiebra de Bear Stearns en el mes de marzo anterior. No obstante, debido a la falta de transparencia (que en parte, a su vez, se debió a las regulaciones débiles), tanto los mercados como los formuladores de políticas no sopesaron plenamente los vínculos entre las instituciones financieras.

De hecho, el sistema financiero mundial aún siente las réplicas del terremoto que significó la caída de Lehman. Y los bancos aún continúan siendo no transparentes, y por lo tanto se encuentran en riesgo. Todavía no conocemos el alcance pleno de los vínculos entre las instituciones financieras, incluyéndose los vínculos que emergen de los derivados no transparentes y las permutas de incumplimiento crediticio.

En Europa, ya podemos ver algunas de las consecuencias de la regulación inadecuada y del diseño defectuoso de la propia eurozona. Sabemos que la estructura de la eurozona promueve la divergencia, no de convergencia: a medida que el capital y las personas con talento dejan las economías afectadas por la crisis, estos países se vuelven menos capaces de pagar sus deudas. En la medida que los mercados comprenden que una viciosa espiral descendente está integrada estructuralmente en el euro, las consecuencias para la próxima crisis se tornan profundas. Y otra crisis es inevitable: se encuentra en la naturaleza misma del capitalismo.

La maniobra relativa a la confianza realizada por el presidente del BCE, Mario Draghi, en la forma de su declaración del año 2012 acerca de que las autoridades monetarias harían “lo que sea necesario” para preservar el euro, ha funcionado hasta el momento. Pero el conocimiento de que el euro no es un compromiso vinculante entre sus miembros hará que sea mucho menos probable que tal maniobra funcione la próxima vez. Los rendimientos de los bonos podrían dispararse al alza, y ninguna cantidad de declaraciones para restablecer la confianza por parte del BCE y de los líderes europeos sería suficiente para bajarlos desde niveles estratosféricos, porque el mundo ahora sabe que no van a hacer “lo que sea necesario”. Como el ejemplo de Grecia ha demostrado, únicamente van a realizar miopes exigencias relativas a políticas electorales.

La consecuencia más importante, me temo, es el debilitamiento de la solidaridad europea. El euro se suponía que la fortalecería. En cambio, ha tenido el efecto contrario.

No es del interés de Europa – o del mundo – tener un país en la periferia de Europa, alejado de sus vecinos, sobre todo ahora, cuando la inestabilidad geopolítica es ya tan evidente. El vecino Oriente Medio está en crisis; Occidente está tratando de contener a una Rusia que últimamente se tornó agresiva; y China, que ya es la mayor fuente mundial de ahorro, el país más grande en cuanto al comercio exterior y la economía más grande en general (en términos de paridad de poder adquisitivo), confronta al Occidente con nuevas realidades económicas y estratégicas. Este no es un momento para la desunión europea.

Los líderes europeos se veían a sí mismos como visionarios cuando crearon el euro. Ellos pensaban que miraban más allá de las exigencias a corto plazo que normalmente preocupan a los líderes políticos.

Desafortunadamente, su comprensión de la economía se quedó corta frente a su ambición; y la política en aquel momento no permitió la creación del marco institucional que podría haber permitido que el euro funcione según lo previsto. A pesar de que se suponía que la moneda única iba a traer consigo prosperidad sin precedentes, es difícil detectar un efecto positivo significativo para la eurozona en su conjunto durante el período anterior a la crisis. En el período posterior a dicha crisis, los efectos adversos han sido enormes.

El futuro de Europa y del euro depende ahora de si los líderes políticos de la eurozona pueden o no pueden combinar una pizca de pensamiento económico con un sentido visionario de, y una preocupación por, la solidaridad europea. Probablemente empecemos a encontrar la respuesta a esta pregunta existencial durante las próximas semanas.

Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos.


Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/greece-creditor-demands-by-joseph-e--stiglitz-2015-06/spanish#sWgLQ1olWfPIkdM0.99

Cuba y el Club de París llegan a acuerdo sobre deuda de 15 mil mdd

La cifra de 15 mil millones de dólares, que Cuba debe a 16 países desde su "default" de 1986, incluye capital, cargos por servicios, intereses y penalizaciones.

Reuters 04:33 PM 

LA HABANA.- Cuba y el Club de París, integrado por naciones acreedoras ricas, acordaron que la isla debe 15 mil millones de dólares desde la cesación de pagos de 1986, un importante primer paso para renegociar la deuda, dijeron diplomáticos occidentales.

"La cantidad final de 15 mil millones de dólares fue aprobada por ambas partes, así que es un gran primer paso y ahora los acreedores se reunirán para fijar la política para unas conversaciones formales", afirmó un diplomático cercano a las discusiones, que pidió no ser identificado.

La cifra representa el total que Cuba debe a 16 naciones del Club de París desde su "default" de 1986 e incluye capital, cargos por servicios, intereses y penalizaciones.

Firma británica afina detalles para golf resort de 500 millones en Cuba

Por Redacción
8 Jun 2015 - 7:24am
La desarrolladora inmobiliaria británica London & Regional, con un portafolio de propiedades por un valor de 9 000 millones de libras esterlinas, alista los planes para invertir 500 millones de dólares en un resort de lujo cerca de la famosa playa de Varadero, en Cuba.
Según dijeron ejecutivos de la compañía a The Financial Times, el resort contará con un campo de golf de 18 hoyos y “permitirá que extranjeros posean propiedades frente a la playa”.
“Hemos tenido interés por Cuba durante largo tiempo y firmamos este contrato antes de que comenzara el proceso de conversaciones con Estados Unidos”, dijo el copresidente de London & Regional, Ian Livingstone, quien cree que para los cubanos el proyecto es una especie de emprendimiento pionero, exploratorio.
Livingstone, propietario de la firma junto a su hermano Richard, precisó que el valor total de la inversión irá más allá de los 500 millones de dólares. Actualmente, dos tercios de los 9 000 millones de libras de activos con que cuenta London & Regional están en Reino Unido, mientras que el resto se ubica en mercados emergentes. En 2013 reportó un beneficio operativo de 213 millones de libras.
La empresa -que tiene uno de sus más grandes proyectos en Panamá, donde redesarrollará el espacio de una antigua base aérea estadounidense para levantar un complejo residencial, recreativo y de negocios, incluido campo de golf- avanza en un proyecto del que se divulgaron noticias por primera vez en 2013, el Carbonera, cerca de la playa de Varadero, en asociación con el grupo extrahotelero cubano Palmares, socio mayoritario (51%).
Según dijo Livingstone a The Financial Times, firmas como Bouygues (Francia) y la brasileña Odebrecht -que ya tiene varios proyectos en Cuba- podrían optar por la construcción del complejo.
“Será un desarrollo de alto lujo, con un hotel boutique de 100 habitaciones y alrededor de mil residencias para venta, desde villas hasta condominios”, precisó Desmond Taljaard, gerente general de London & Regional.
Cuba recibió tres millones de turistas extranjeros en 2014 y este año ha registrado notables incrementos en los arribos internacionales. Entre los crecimientos en llegadas más pronunciados está el de los estadounidenses (36% entre enero e inicios de mayo), una fuerte señal desde un mercado que atrae a empresas de viajes y turismo de todo el mundo.
Al respecto, Taljaard explicó que el proyecto de Carbonera está dirigido a los mercados canadiense, europeo y regional, “con clientes de Estados Unidos algún día”.
Actualmente, el país caribeño cuenta con un solo campo de golf de 18 hoyos, precisamente en Varadero, en una región que cuenta con potencias reconocidas internacionalmente como República Dominicana (más de una veintena de campos) y México. En 2014, la Isla aprobó una nueva Ley de Inversión Extranjera (en marzo) y creó un nuevo tipo de visa de residente temporal para extranjeros (en mayo) que compren o alquilen inmuebles en el país, un paso coherente con los proyectos de campos de golf y complejos inmobiliarios que forman parte de los planes de desarrollo turístico.
En septiembre del pasado año se conoció que Palmares había firmado el segundo contrato para un campo de golf con una empresa extranjera, en este caso con la china Beijing Enterprises Holdings Limited. Ese campo estará en la zona de Bellomonte, al este de la capital cubana.
A raíz de ese acuerdo, el director de Negocios del Ministerio del Turismo (MINTUR), José Daniel Alonzo, adelantó que se avanzaba en la preparación técnica de otros dos proyectos similares con empresas de España también asociadas al grupo Palmares, uno de ellos con ubicación prevista en la zona de El Salado, al oeste de La Habana, y el otro en Punta Colorada, Pinar del Río.
Livingstone señaló que el proyecto de Carbonera, iniciado por un emprendedor escocés, tardó ocho años en alcanzar el estadio en que se encuentra hoy. En 2014 London & Regional se hizo un socio clave del emprendimiento y poco después el proyecto fue aprobado por las autoridades cubanas. Desde entonces ha sido resideñado y actualizado, y será financiado por el grupo británico, dijo el ejecutivo.
- See more at: http://www.cubacontemporanea.com/noticias/12820-firma-britanica-afina-detalles-para-golf-resort-de-500-millones-en-cuba#sthash.BgKk7lfE.dpuf

Privatización global del agua por megabancos de Wall Street y el Banco Mundial

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El muy crítico portal Project Censored –con sede en la Universidad estatal de Sonoma, uno de los 23 campus del sistema público universitario de California– comenta que el Banco Mundial (BM) adoptó una política de privatización del agua con un precio de pleno costo, cuando el “consumo global del líquido se duplica cada 20 años, más de dos veces la tasa del crecimiento de la población humana (http://goo.gl/Ny0TrV)”.

Según la ONU, más de mil millones de personas carecen ya de acceso al agua potable fresca. En caso de persistir estas tendencias, en 2025 la demanda del agua fresca aumentaría 56 por ciento que la presente cantidad asequible.

Las megatrasnacionales estadounidenses, como Monsanto y Bechtel (la mayor constructora de EEUU), intentan monopolizar el abasto de agua en el mundo, por lo que buscan el control de los sistemas mundiales de agua y su abasto.

Project Censored refiere que una de las grandes batallas por la privatización global del líquido se escenificó en Bolivia, donde fracasó hasta ahora debido a la revuelta ciudadana que impidió el cobro por la captura de lluvia.

El investigador Jo-Shing Yang revela la identidad de los megabancos de Wall Street y la City/Londres que han iniciado el asalto de los países en el planeta entero para privatizar el recurso: Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup/Banamex, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC (http://goo.gl/wY77xp).

Tales megabancos están consagrados a la especulación de los derivados financieristas que equivalen a un mínimo de 20 veces el PIB global.

Valen algunas precisiones a la excelente investigación de Jo-Shing Yang: Blackstone está ligado genealógicamente a Black­Rock, que dirige el israelí-estadunidense Larry Fink (http://goo.gl/QC5VLg).

Se recuerda que el organigrama de la triada financierista Blackstone/BlackRock/Evercore Partnership (Protego) se despachó con la cuchara grande de la privatización exógena del petróleo del cada vez más fallido “México neoliberal itamita (http://goo.gl/WlOYm7)”, a costa de la extinción gradual de Pemex (http://goo.gl/qlHkmw).

Los megabancos israelí-anglosajones consideran el agua una “materia prima crítica (critical commodity)”, mucho más importante que el petróleo. Ya en 2008 la polémica Goldman Sachs –con crapulosos fraudes a cuestas en todo el planeta– calificó el agua como el petróleo del próximo siglo y uno de los “cinco grandes riesgos globales (http://goo.gl/D39cB8)”.

Goldman Sachs explota las carencias del género humano para sacar enormes ganancias, por lo que lleva(ba) colectados más de 10 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura que incluyen al agua y cuyo supernegocio ascendía hace siete años a estratosféricos 425 mil millones de dólares. Junto a Blackstone, Goldman Sachs ha incursionado en la adquisición de muchas empresas consagradas al agua.

Para Willem Buitler, principal economista de Citigroup/Banamex en 2011, el agua es un activo de clase que será eventualmente la más importante materia prima física que empequeñecerá al petróleo, cobre, las materias primas agrícolas y los metales preciosos.

En la conferencia Inversiones del agua, de 2008, Citigroup/Banamex identificó las 10 principales tendencias del sector hidráulico: 1) sistemas de de­salinización, 2) tecnologías de reutilización, 3) instalaciones/producción, 4) membranas de fil­tración, 5) desinfección ultravioleta, 6) tecnologías de trata­miento de agua de lastre, 7) ósmosis para la desalinización, 8) tecnologías de eficiencia, 9) sistemas de tratamiento punto de uso y 10) competidores chinos. Se desprende que cada una de las 10 tendencias representa un rubro multimillonario de lucro pantagruélico.

A mi juicio, EEUU libra(rá) una guerra del agua contra China –mediante su privatizacion tangencial– cuando Pekín enfrenta una grave carestía con 20 por ciento de la humanidad y el control de sólo 7 por ciento del abasto global de agua, además de una clase media demandante de agua embotellada.

Para Citigroup/Banamex, el letal fracking (fractura hidráulica) constituye una oportunidad lucrativa, ya que genera demanda masiva de agua y sus servicios. La desgracia de la humanidad es la felicidad financierista para Citigroup/Banamex, que admite que el “80 por ciento del agua del fracking no puede ser reutilizada ya que es de tres a 10 veces más salada que el agua de mar”.

The New York Times expone a las entidades financieristas que han colectado 250 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura, primordialmente en agua (http://goo.gl/N8JqqG): Goldman Sachs, Morgan Stanley (que fichó al ex director de Pemex: Jesús Reyes-Heroles González Garza, http://goo.gl/JUN5AX), Credit Suisse, KKR y el Grupo Carlyle (vinculado al nepotismo dinástico de los Bush y a su empleado local Luis Téllez Kuenzler).

New Scientist revela la identidad (http://goo.gl/p06ycx) de la plutocracia bancaria (uno por ciento) que controla al mundo (99 por ciento) y que, coincidentemente, se encuentra detrás de la privatización global del agua.

Russia Today devela las cuatro entidades financieristas condensadas que controlan a los megabancos privados que dominan a su vez a la Reserva Federal: BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity (http://goo.gl/UjlfE3).

Existen señalamientos polémicos de que los banqueros esclavistas Rothschild controlan a estas cuatro entidades financieristas cupulares –BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity– que dominan a su vez a las principales 500 empresas globales de Fortune (http://goo.gl/uF7142).

El término agua es muy amplio para los financieristas de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City, ya que incorpora los derechos acuíferos –el derecho a extraer mantos freáticos y ríos–, terrenos con agua en la superficie o subterrá­neos –lagos y estanques–, proyectos de de­salinización, purificación de agua y tecnologías de trata­miento, irrigación, fracking, mantenimiento y construcción –acue­ductos, agua embotellada–, etcétera.

En mi reciente participación en el Congreso mexicano, durante el foro El campo en México, la reforma pendiente, alerté a los legisladores sobre los alcances geoestratégicos/regionales/locales de la privatización del agua y su amenaza a la seguridad nacional y a la inhumana dislocación de 30 millones de miserables campesinos locales (https://goo.gl/2ygZMD). A propósito, el portal texano-israelí Stratfor amenazó que “México se quedará sin agua si no la privatiza (http://goo.gl/z3fMKQ)”.

En mi conferencia en Ciudad Neza advertí sobre el impacto a los asentamientos irregulares y a la propiedad catastral por la perniciosa ley Korenfeld, que favorece los interses de la empresa estatal Mekorot de Israel mediante sobornos al equipo íntimo del premier Netanyahu (http://goo.gl/DpgNlF).

Ante la depredación financierista de Wall Street y la City, hoy la última batalla, que libran los humanistas que quedan en nombre del último reducto de la democracia en vías de extinción, es el agua: principal botín plutocrático del siglo XXI.

- See more at: http://mamvas.blogspot.mx/2015/06/privatizacion-global-del-agua-por.html#sthash.csciwyrp.dpuf



domingo, 7 de junio de 2015

La defensa de la sostenibilidad por razones económicas

Laura Tyson, a former chair of the US President's Council of Economic Advisers, is a professor at the Haas School of Business at the University of California

BERKELEY – Los inversores de todo el mundo están buscando cada vez más oportunidades que puedan ofrecer beneficios sociales y medioambientales, además de tasas de rédito en los mercados. Si continúa esa tendencia, en la que el avance hacia la consecución de los objetivos sociales o medioambientales realza el valor de una inversión, fortalecerá el compromiso con la sostenibilidad que ya está cobrando impulso entre las empresas de todo el mundo.

El año pasado, uno de cada seis dólares de activos gestionados profesionalmente en los Estados Unidos –un total de 6,6 billones de dólares– fue destinado a alguna forma de inversión sostenible, en particular en activos de valores públicos.

Unas 1.260 empresas, que gestionan 45 billones de dólares en activos, han firmado los “principios para la inversión responsable,” de las Naciones Unidas, que reconocen los factores sociales, medioambientales y de gestión idónea (SMG) –y, por tanto, la salud y la estabilidad de las empresas y los mercados a largo plazo– como decisivos para los inversores. Un firmante, CalPERS, uno de los mayores inversores institucionales del mundo, ha dado un paso más: exigirá a todos los gestores de sus inversiones que determinen e integren los factores SMG en sus decisiones, iniciativa audaz que podría transformar los mercados de capitales.

El número de empresas que publican informes sobre la sostenibilidad ha aumentado desde menos de 30 a comienzos del decenio de 1990 hasta más de 7.000 en 2014 y, en una reciente encuesta de opinión de Morgan Stanley, el 71 por ciento de los que respondieron afirmaron estar interesados en la inversión sostenible.

Desde luego, un importante obstáculo a la adopción de los criterios SMG en las decisiones de inversión sigue siendo el de que muchos inversores –incluido el 54 por ciento de los que respondieron a la encuesta de Morgan Stanley– creen que con ello se puede reducir la tasa de rédito financiero, pero existe cada vez más documentación de que no es así, pues varios estudios recientes indican que las inversiones sostenibles rinden tanto como las tradicionales o incluso más.

Según las conclusiones de un estudio fundamental de 2012 en el que se analizaron dos grupos de empresas similares en cuanto al sector industrial, el tamaño, los resultados financieros y las perspectivas de crecimiento, las del “grupo de elevada sostenibilidad” obtuvieron resultados superiores en el precio de las acciones y, según las conclusiones de un nuevo estudio del Instituto para la Inversión Sostenible de Morgan Stanley, que analizó los resultados de 10.228 fondos mutuos abiertos y 2.874 cuentas gestionadas por separado de los Estados Unidos, las inversiones sostenibles solían conseguir los réditos medios de inversiones tradicionales comparables –y con frecuencia los superaban– en los períodos examinados.

Muchos factores SMG intervienen a la hora de evaluar las opciones de inversión sostenible. Por ejemplo, la Generation Foundation, grupo de estudios del Generation Investment Management (de cuyo consejo asesor formo yo parte), ha determinado 17 factores medioambientales, 16 factores sociales y 12 factores de gestión idónea pertinentes en materia de sostenibilidad.

El problema estriba en distinguir entre los factores SMG que tienen una influencia material en los resultados de las empresas y los que no, pero los datos que las empresas notifican actualmente son insuficientes para permitir a los inversores hacer esa distinción.

La Junta de Normas Contables de la Sostenibilidad, organización sin ánimo de lucro, está intentando cambiar esa situación formulando normas contables de la sostenibilidad material correspondientes a 80 sectores industriales, de conformidad con la reglamentación de la Comisión del Mercado de Valores de los Estados Unidos. Más de 2.800 participantes –entre ellos, empresas cuya capitalización en el mercado asciende a 11 billones de dólares e inversores con 23,4 billones de dólares en activos gestionados– han intervenido en el proceso de dicha Junta. Según las conclusiones de un nuevo estudio, el definitivo hasta ahora y basado en las normas propuestas por la Junta correspondientes a 45 sectores industriales, además de otros métodos de medición, las empresas que obtienen buenos resultados en relación con los factores de sostenibilidad material obtienen también mejores resultados operativos, corren menos riesgos y obtienen réditos mayores para sus accionistas que aquellas cuyos resultados son deficientes.

De forma similar, un nuevo marco recientemente propuesto por Morgan Stanley para las valoraciones de empresas en 29 sectores industriales comprende los factores SMG que representan riesgos u oportunidades materiales. Mientras que la valoración tradicional de una empresa se basa exclusivamente en cómo utiliza el capital financiero para obtener réditos, el nuevo marco comprende su utilización del capital social, humano y natural, además de la transparencia de sus procedimientos de gestión idónea. Ese nuevo planteamiento de la valoración de las empresas refleja la idea de que las empresas que obtendrán mejores resultados serán las que utilicen las cuatro clases de capital de forma responsable.

Los factores SMG materiales pueden afectar a los resultados financieros de una empresa y a los réditos de los accionistas de formas diversas. Por ejemplo, una utilización más eficiente de la energía y los recursos puede reducir los costos, una mejor gestión del talento humano puede aumentar la productividad, unas normas medioambientales, sanitarias y de seguridad más estrictas pueden reducir el riesgo de accidentes graves y nuevos productos ecológicos o de comercio justo que gusten a los consumidores pueden aumentar los ingresos.

Pensemos en las inversiones que mejoran la eficiencia energética de los centros de datos, que utilizan entre 10 y 20 veces más energía que los edificios comerciales de tipo medio y, por tanto, contribuyen mucho más a las emisiones de los gases que producen el efecto de invernadero. Las decisiones sobre las características de los centros de datos son importantes para la gestión de los costos, la obtención de un suministro fiable de energía y agua y la reducción de los riesgos para la reputación, en particular dado que cada vez se tiene más en cuenta el cambio climático en las reglamentaciones mundiales. La construcción de centros de datos de Google que utilizan un 50 por ciento menos de energía por término medio le ha brindado ahorros considerables.

Casos de éxito similares se han dado en todos los sectores. Desde 2011, la empresa química DuPont de los EE.UU. ha invertido 879 millones de dólares en la investigación e innovación de productos con beneficios medioambientales cifrables, ha registrado 2.000 millones de dólares de ingresos anuales gracias a productos que reducen las emisiones de los gases que provocan el efecto de invernadero y otros 11.800 millones de dólares más en ingresos debidos a recursos renovables, como las energías eólica y solar.

Asimismo, la empresa multinacional de bienes de consumo Procter and Gamble notificó 52.000 millones de dólares en ventas de “productos de innovación sostenible” de 2007 a 2012, lo que constituye el 11 por ciento del total de ventas de esa empresa en ese período.

Hay razones válidas para creer que, al invertir en la mejora de la sostenibilidad material, las empresas pueden aumentar el valor de las acciones. En realidad, para que una empresa cumpla con su responsabilidad fiduciaria para con sus inversores, apenas tiene otra opción que la de no limitarse a obtener réditos financieros, sino incorporar los factores SMG que con el tiempo pueden tener repercusiones materiales en sus resultados. Ésa es precisamente la clase de incentivo que podría impulsar el mundo hacia un futuro más sostenible.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.


Read more at http://www.project-syndicate.org/commentary/business-case-for-sustainability-by-laura-tyson-2015-06/spanish#R6gGU7ZUAePyk40L.99

Se trata de la caída a largo plazo de la tasa de ganancia: ¡y no es broma!

Michael Roberts ….

He asistido a un seminario de dos días sobre el análisis marxista de la situación actual del capitalismo. Fue organizado por Alex Callinicos en el Kings College, Universidad de Londres, y ha reunido a una serie de estudiosos marxistas del Reino Unido y Europa, que han presentado sus papeles y discutido y debatido con los participantes.

El primer día comenzó con una discusión sobre si el propio Marx tenía una teoría de las crisis en el capitalismo y, de ser así, ¿cual era? Los lectores de mi blog sabrán que este es un tema controvertido y que académicos como Michael Heinrich consideran que Marx nunca desarrolló una teoría clara de las crisis y también que la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia de Marx no tiene nada que ver con la teoría de la crisis (ver mis notas 1 y 2).

El profesor Michael Krätke (MK) inició este debate con una ponencia titulada "La teoría de Marx de las teorías de la crisis" (ver aquí su presentación). MK es un eminente erudito de los escritos de Marx en sus manuscritos originales y de la historia de la teoría marxista de las crisis, y ha adoptado lo que podríamos llamar un "camino intermedio". De acuerdo con MK, Marx nunca abandonó la pretensión de desarrollar una teoría de las crisis y avanzó en este objetivo; pero, por otro lado, MK cree que Marx no consideró su ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (TDTG) como parte de esa teoría. Es posible encontrar varias versiones diferentes de la teoría de las crisis en Marx, pero no una construida a partir de la TDTG.

Según MK, para Marx: "La tendencia decreciente de la tasa de ganancia no tiene la menor importancia. Por el contrario, Marx critica explícitamente la visión, tal y como la encuentra en Adam Smith, de que una caída en la tasa general de ganancia provocaría las crisis (de ahí la tan citada afirmación de que "no hay crisis permanentes". Mi punto de vista, sin embargo, es que Marx criticó en realidad la descripción de Smith de la tasa decreciente de ganancia como una caída gradual a largo plazo, en contraste con su propio punto de vista sobre la base de su ley que llevaba a convulsiones cíclicas en la producción capitalista cuando la tasa de ganancia caía. Por otra parte, su propia explicación de la caída de la tasa de ganancia era completamente diferente de la de Smith.

De todos modos, en opinión de MK, la TDTG es irrelevante para la teoría (¿teorías?)de las crisis de Marx . Y nunca la mencionó en ninguno de sus estudios sobre las crisis capitalistas de los años 1860, 1870 o al inicio de la Larga Depresión de la década de 1880. He abordado ya este argumento de que Marx no menciona la ley en notas anteriores en relación con las opiniones de Michael Heinrich. Pero lo que MK dijo fue que no estaba de acuerdo con Heinrich en que Engels había distorsionado o tergiversado la visión de Marx sobre la TDTG como aparece en los capítulos 13 a 15 del Volumen III. MK cree que Engels hizo un fiel trabajo de edición. MK también mencionó que Marx había comenzado a trabajar en la comprensión de la naturaleza de las depresiones y no sólo de la recesiones en sus últimos estudios realizados en la década de 1880. Sobre esta controversia cada vez más rancia sobre si Marx cambió su punto de vista sobre la relevancia de la ley de la rentabilidad y no se lo dijo a Engels; y sobre lo que pasó con todos los borradores de los manuscritos de Marx, sólo puedo hacer referencia al excelente trabajo académico de Fred Moseley (Introducción3 y FRP-FRL).

Lucía Pradella trató de un tema diferente en la teoría de las crisis de Marx y adoptó un ángulo diferente ( ver el resumen del taller de Pradella). Ha estudiado con todo cuidado los escritos de Marx de los años 1850 en relación con la expansión colonial en la India, etc y ha descubierto que el modelo teórico de Marx fue considerar el capitalismo como una economía mundo y no una serie de capitales nacionales con el fin de entender cómo el modo de producción capitalista condujo a una colonización / expansión imperialista. Y en este nivel de abstracción, Marx pareciese concluir que la expansión colonial era parte de la tendencia en el capitalismo al crecimiento de la composición orgánica del capital en las economías más desarrolladas (siendo su imagen en el espejo una caída de la rentabilidad en el marco de la TDTG) y, por lo tanto, la expansión colonial era una tendencia para contrarrestar la ley de la rentabilidad decreciente.

Gomes de Deux presentó un trabajo sobre los Cuadernos de Marx (Leonardo G Deus et alii, Los cuadernos de Marx) escritos entre 1868 y 1869 que revelan que después de terminar los manuscritos que se convirtieron en El capital, Marx continuó un amplio estudio de las crisis, destacando la transformación emergente del capitalismo en los principales sectores industriales (ferrocarriles), las innovaciones financieras (tales como empresas de responsabilidad limitada y nuevos tipos de acciones y títulos). Alentadas por la crisis de 1866, las investigaciones de Marx sobre las bolsas de valores y cambios estructurales similares parecen haberle dado una nueva perspectiva desde la que investigar los cambios en el capitalismo. Pero, de nuevo, no hay pruebas (en ningún sentido, si se quiere) de que Marx cambiase su punto de vista sobre la ley de la rentabilidad.

En la siguiente sesión, se presentaron papeles sobre la naturaleza de las crisis desde un punto de vista marxista. Alex Callinicos y Joseph Choonara expusieron una investigación crítica sobre los puntos de vista del Profesor David Harvey sobre la teoría de las crisis de Marx (Callinicos y Choonara, Cómo no escribir sobre la tasa de ganancia). Los lectores de mi blog estarán al corriente del debate que ha tenido lugar entre Harvey y yo y otros como Andrew Kliman sobre (una vez más) si la ley de la rentabilidad de Marx es lógica y empíricamente comprobable y relevante como teoría de las crisis (ver mi nota de respuesta a Harvey). Callinicos y Choonara demostraron que Harvey solía tener una visión más abierta sobre estos temas en sus primeros trabajos, pero que ahora ha endurecido su rechazo de la ley y que en su lugar busca varias y vagas 'multicausas' de las crisis, en detrimento de su análisis, en opinión de ambos ponentes.

Guiglemo Carchedi presentó un documento que pretendía demostrar que la ley de la rentabilidad de Marx era pertinente a las crisis, y en particular a la Gran Recesión (ver la presentación de Carchedi). El suyo fue un análisis empírico y reveló que las crisis de la posguerra en los EE.UU. ocurrieron cuando hubo una caída de valor nuevo creado (beneficios y salarios combinados). Esto puede ocurrir incluso si la tasa de ganancia ha crecido anteriormente. Tan pronto como la composición orgánica del capital comienza a crecer más que la tasa de plusvalía, la rentabilidad cae y también lo hace el nuevo valor. Esto se ajusta a la ley de Marx y muestra una conexión causal entre la ley y las recesiones en el capitalismo, en opinión de Carchedi.

Jan Toporowski presentó un documento en el que sostenía que la verdadera causa de la Gran Recesión no fue una burbuja inmobiliaria inflada a base de crédito, como la mayoría piensa, sino en realidad la financiarización del sector empresarial no financiero a través de la emisión de bonos (ver enlace al papel de Toporowski en el articulo original en inglés). Ello dio lugar a un exceso de endeudamiento cuyo servicio, en un determinado momento, llegó a ser insostenible. Así que la causa oculta de la Gran Recesión fue la excesiva deuda corporativa, no el "castillo de naipes" de las hipotecas sub-prime. Esta es una idea interesante, aunque no del todo convincente por lo que se refiere a la Gran Recesión. De hecho, creo que este podría ser el talón de Aquiles de la próxima recesión, ya que los datos muestran que la deuda del sector empresarial no se ha reducido en modo alguno desde el final de la Gran Recesión, todo lo contrario.


Así que la acumulación de deuda de las empresas podría ser un detonante de una nueva recesión en las economías avanzadas y emergentes.

El último día aparecieron las divergencias dentro del taller sobre la naturaleza de las crisis capitalistas y su causa. Gerard Dumenil, el conocido economista francés coautor de numerosos libros y papeles con Dominique Levy, ya había expuesto su punto de vista el día anterior de que el capitalismo está en una "crisis neoliberal", una nueva época estructural del capitalismo desde la década de 1970 (ver Dumenil neoliberalismo). Mientras que la gran crisis y la depresión de los años 1880 y 1890 se pueden atribuir a una de caída de la rentabilidad (una crisis clásica, si se quiere) y también la "crisis de la década de los 1970 (fuera la que fuera), ni la Gran Depresión de 1930 ni la Gran Recesión encajan en esta explicación. Estas últimas fueron el resultado de la imposición de la "hegemonía financiera", o si se prefiere del predominio del sector financiero sobre el sector productivo del capitalismo. El periodo neoliberal se caracteriza por un fuerte aumento de la desigualdad de la riqueza y el ingreso, en la medida en que los muy ricos (el 0,1% superior) se lanzaron a una "carrera enloquecida para hacerse ricos" a costa del resto de todos nosotros y finalmente del propio capitalismo. Dumenil lo ilustra con un excelente cuadro para los EE UU en el siglo XX, que se resume así: ingreso promedio por hogar en EE UU en siete fráctiles, con desigualdad en los años 1920 y 1930, igualdad en el período de posguerra; y a continuación, desigualdad de nuevo.

En el período neoliberal, tenemos una nueva explotación de los pobres a través de la desregulación de las hipotecas, la difusión de los derivados financieros, lo que lleva a los súper bonos de los altos ejecutivos. En opinión de Dumenil, la crisis neoliberal se produce cuando esta aventura loca ya no es sostenible. Así que la crisis neoliberal y la de la Gran Depresión en la década de 1930 fueron realmente consecuencia de la codicia y la explotación de clase y no tuvieron nada que ver con la caída de la rentabilidad, que aumentó en vez de caer.

Me preocupan varias cosas en este análisis. En primer lugar, ¿por qué comenzó esta carrera enloquecida por el dinero justo después de la "crisis clásica" de caída de la rentabilidad en los años 1970? ¿No fue este período neoliberal una reacción del capitalismo para intentar revertir la caída de la rentabilidad a través de los factores opuestos clásicos que Marx había señalados en su ley: el aumento de la tasa de explotación, el abaratamiento del capital constante gracias a las nuevas tecnologías, o simplemente frenando nuevas inversiones y, sobre todo, mediante la inversión en capital ficticio en lugar de los sectores productivos, como Carchedi había demostrado el día anterior?

En segundo lugar, he analizado estos argumentos de Dumenil antes (ver mi nota de hace más de cuatro años) y también he mirado la tasa de ganancia usando los propios datos de Dumenil para la Gran Depresión y me parece una crisis "clásica" de rentabilidad - la rentabilidad había alcanzado su punto máximo en 1924 en EE UU, mucho antes de la crisis de 1929. En cuanto al período neoliberal, he defendido que la rentabilidad aumentó también a partir de la década de 1980, pero que dejó de crecer en todas las principales economías en la década de 1990 y entró en una fase de declive que sentó las bases para la Gran Recesión y más tarde para la Gran Depresión. Y las propias cifras de Dumenil lo confirman también en el caso de EE.UU. .

Detrás de teoría de la crisis neoliberal de Dumenil esta su visión de que, de hecho, ahora hay tres clases en el capitalismo: los trabajadores, los capitalistas y los gerentes. Y son los gerentes los que ahora controlan el "equilibrio de poder". En el período neoliberal han sido ellos quienes han cobrado los grandes bonos y apoyado al capital financiero contra los trabajadores. No habrá posibilidades de cambio hasta que los gerentes no se pasen al lado de los trabajadores. Así que tenemos una teoría política de la crisis en lugar de una económica. Y parece que defiende la colaboración de clases como forma de salir de esta crisis. Dudo que Marx hubiera estado de acuerdo.

En mi propio papel (ver aquí) traté de demostrar que el periodo neoliberal realmente había sido testigo de una recuperación muy débil dentro de un declive muy largo plazo de la rentabilidad del capital en las principales economías. Apoyándome en la obra de Esteban Maito, defendí que ha habido una disminución secular de la rentabilidad durante todo el capitalismo, con repuntes intercalados, causado bien por crisis que reducían el valor del capital o por períodos en los que diversos factores contrarrestaban ese declive, como durante el período neoliberal . Pero estos repuntes llegaron a su fin y la ley actúa reduciendo la rentabilidad y provoca nuevas recesiones. Las crisis se producen, argumenté (de manera similar a Carchedi) cuando la caída de la rentabilidad conduce a una caída en la masa de beneficios y poco después cae la inversión y el PIB también se desploma. En contra de la teoría keynesiana / kaleckiana, son los beneficios los que alientan la inversión de plomo y la inversión la que empuja el empleo y el consumo - algo que Dumenil confirmó con sus datos que muestran que el consumo no fue un factor importante en la Gran Recesión: fue la caída de la inversión.

Mis datos sobre la evolución de los beneficios en EE. UU. en relación con los cambios en la inversión fueron cuestionados por Jim Kincaid y Pete Green en la discusión. Argumentaron que ¿cómo podía la masa de beneficios crecer y la tasa de ganancia caer?: era contradictorio. También la correlación causal entre beneficios e inversiones, calculada por Tapia Granados, que siempre cito (ver inversiones y beneficios), era sólo del 44%. Y eso no es concluyente de una relación causal.

Terminado el taller, he vuelto a repasar mis datos. Encontré que si calculo las correlaciones entre la tasa de ganancia, la masa de beneficios y la inversión a partir de los datos oficiales de Estados Unidos para los años 2000 a 2013, hay unas correlaciones muy altas entre la rentabilidad, los beneficios y la inversión. En primer lugar, la correlación entre los cambios en la tasa de ganancia y la inversión fue del 64%; segundo, la correlación entre la masa de beneficios y la inversión fue del 76%; y tercero, la correlación entre la tasa de ganancia (con un año de retraso) y la masa de beneficios fue también del 76%. Es necesario calcular la tasa de ganancia con un año de retraso porque los datos son anuales y no trimestrales.

De todos modos, estos cálculos proporciona un poco más de apoyo a los papeles de Carchedi y Roberts. Tapia Granados ha escrito un nuevo papel que también proporciona un mayor apoyo estadístico a estas conexiones causales. Sus nuevos datos muestran que (a) la inversión no es autónoma, los beneficios aumentan la inversión futura; (B) la inversión tiende a disminuir los beneficios futuros; y (c) hay poca evidencia de que el gasto público del gobierno pueda estimular la inversión futura y de esta manera pueda impulsar un relanzamiento de la economía. Ahora que se han publicado los últimos datos sobre los beneficios corporativos de Estados Unidos para el primer trimestre de 2015, volveré a estas cuestiones en una futura nota.


El principal ataque a mi visión de las causas de la crisis a partir de la TDTG y sus contra-factores, vino del profesor Krätke en el resumen de esta sesión y del profesor Dumenil en sus comentarios. Dumenil intentó desprestigiar la obra de Esteban Maito ( Maito, Esteban -. La fugacidad histórica del capital La tendencia decreciente en la tasa de ganancia desde el siglo XIX ). "Es un chiste", aseguró Dumenil, porque él y su colega Levy eran reconocidos expertos mundiales en datos: analizaban cientos de bits de datos cada día (al parecer a diferencia del resto de nosotros). Y por lo tanto sabía que era imposible conseguir un ROP para el mundo que se remontase a la década de 1850 como ha hecho Maito. Lo había intentado sólo para Francia y no había tenido éxito. Así que los datos "de ese argentino" eran una broma, o una estafa. No podemos probar que hay un declive secular a largo plazo.

Le respondí que los datos de Maito para los EE.UU. se basan en los propios datos (¡muy exactos!) de Dumenil. Y que presumiblemente, por tanto, no eran una broma. Y que usando estadísticas nacionales era muy probable que se pudiese hacer lo mismo para otros países con las advertencias y las lagunas habituales. De todos modos, todos los datos muestran la misma tendencia y dirección que los datos estadounidenses de Dumenil. Por cierto, Maito no lo ha hecho para Francia, por lo que presumiblemente ha encontrado los mismos problemas que Dumenil para ese país. De hecho, Maito ofrece una explicación detallada de sus fuentes y métodos en su documento, que incluye los archivos en Excel y tiene la intención de publicar más detalles sobre sus estadísticas para los académicos interesados (según un reciente correo electrónico que he recibido de él). Así que el profesor Dumenil tendrá más datos para absorber en su experta manera.

Una vez más, he encontrado el argumento en contra de la función de la rentabilidad en las crisis presentado por el profesor Krätke y otros un tanto extraño. Dumenil al menos reconoció que la "crisis de la década de 1970" fue una 'crisis de rentabilidad'. En el taller pregunté: ¿hay alguien en la sala que piense que la "crisis de 1970" (sea lo que fuera) no se debió a la caída de la rentabilidad? Y nadie dijo nada.

El debate terminó aparentemente en una separación entre aquellos que piensan que Marx tenía una teoría de las crisis y los que creen que no la tenía. Y entre aquellos que consideran que la teoría de las crisis de Marx no era algo tan "crudo y fundamentalista" como la ley de la rentabilidad de Marx, sino mucho más "compleja, multicausal (incluso keynesiana)" y los que siguen "dogmáticamente" convencidos de la ley. Creo que es una división artificial. Después de todo, el profesor Dumenil apoyó la opinión de que la caída de la rentabilidad fue la causa de la depresión de la década de 1880, cuando Marx aún vivía; y de la crisis de la década de 1970. Y aquellos de nosotros que apoyamos la ley de la rentabilidad también reconocemos el papel del crédito / deuda (capital ficticio) en el desencadenamiento de las crisis (ver mis papeles Ámsterdam y La deuda importa).

Hubo un interesante e innovador papel presentado al final por Eduardo Alburquerque que puede servir para pensar el futuro del capitalismo (ver Albuquerque). Albuquerque, utilizando nuevas fuentes, mostró que había nuevos sectores tecnológicos en el capitalismo que eventualmente podrían impulsar la siguiente etapa de desarrollo capitalista. En mi opinión, no hay crisis permanente del capitalismo. Se mueve en ciclos, como mi papel argumentó. Así que en un momento determinado, la acumulación de capital volverá a producirse. Se recuperará la rentabilidad del capital y se utilizarán estas nuevas tecnologías. Pero probablemente no sucederá sin otra gran recesión antes de que acabe esta década. Lo digo porque la rentabilidad es todavía demasiado baja en la mayoría de las economías y el desapalancamiento de la deuda tiene aún mucho camino por recorrer dado su gran crecimiento anterior a la Gran Recesión (volveré sobre ello en una próxima nota). Si el capitalismo vuelve a crecer con nuevo aliento en la década de 2020, lo hará sobre la base de los robots y la inteligencia artificial. Y eso plantea un escenario completamente nuevo en el capitalismo y en la naturaleza de las crisis. Una vez más, volveré a abordar el tema de los robots y la IA en una futura nota - ¡si alguna vez lo consigo!

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Traducción para www.sinpermiso.info. Gustavo Buster

Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores.