Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 2 de abril de 2017

El libro prohibido de la economía (I)

Por Fernando Trias de Bes


INTRODUCCIÓN


Esta obra ha obtenido el Premio Espasa 2015, concedido por unanimidad por el siguiente jurado:

Pedro García Barreno (presidente),

Leopoldo Abadía, Juan José Gómez Cadenas,

Nativel Preciado y Pilar Cortés.



ESTOS SON LOS

HECHOS


A los economistas se nos considera personas que no tenemos ni idea de lo que va a pasar.

La sociedad percibe la economía como una ciencia oscura, llena de engaños y que sirve para obtener poder o dinero a costa de los demás.

Se ha degradado el papel de la economía en la sociedad.

En los medios de comunicación y en Internet se ofrece información económica parcial, presentando solo la parte que interesa de una medición con el fin de manipular a la opinión pública en una cierta dirección ideológica.

Las estadísticas económicas se utilizan para engañar a la gente.

Magníficas herramientas económicas que académicos, investigadores y personas cargadas de buenas intenciones pusieron al servicio de la sociedad son manipuladas y utilizadas en otro sentido para el que fueron creadas.

La banca, el Gobierno y los poderes financieros nos quieren hacer creer que el sistema es el que es porque es el mejor o no hay otro alternativo.

Nos cobran impuestos que no tienen ninguna razón de ser ni legitimidad económica alguna.
En las empresas se utilizan fabulosas herramientas comerciales para que la gente compre cosas que en realidad no necesita o que ni siquiera sabe por qué paga.

Nadie hace nada para corregir todo esto.



ESTOS DEBERÍAN HABER SIDO LOS HECHOS

Economía viene del griego οἰκονομία [oikonomía] (de οἶκος [oikos], «casa»,

y     νόμος [nomos], «ley») y significa «administración de la hacienda, de la casa».

La economía es una disciplina puesta al servicio de las personas, no al servicio del poder político, financiero y empresarial.

Los auténticos destinatarios de los beneficios de la economía son los  ciudadanos y las familias; la sociedad, en definitiva.

La economía es una formidable disciplina que el carácter egoísta y ambicioso ha pervertido. Un cuchillo puede servir para cortar pan o para cargarse a un congénere. La herramienta es neutra. Es el uso que le damos, la voluntad, lo que convierte al cuchillo en desdeñable o peligroso.

La economía también es neutral. Bien utilizada serviría para tener un mundo mejor, más justo, más humano, más solidario. Pero la insaciabilidad, la ambición y el egoísmo han convertido a la economía en un despropósito, prostituyéndola.
Cuando a los niños se les muestra un cuchillo, se les enseña su utilidad y también se les advierte de las consecuencias de un mal uso: «Esto es un cuchillo. Sirve para cortar cosas, pero también puede hacer daño. Debéis tener cuidado».

Cuando se enseña Historia en las escuelas, tratamos de que se comprenda cómo la política es capaz de garantizar la paz, pero también de provocar la guerra.

Cuando se enseña Sociología en las universidades, se explica la justicia o la tiranía de distintas formas de organización social.

En   la   Facultad   de   Derecho   los futuros abogados, fiscales o jueces tratan de conocer las leyes para poder defender a las personas, y así evitar las injusticias.

Con la economía, en cambio, esto no sucede. La economía se nos presenta como un cuchillo que solo corta pan y que no puede hacer daño. Y no es verdad. Puede hacer daño. Mucho. Y lo está haciendo. La economía se ha estado utilizando de forma indebida. No sé si ha llegado a matar, pero sí se ha usado con una intencionalidad bien distinta de aquella para la que fue concebida. Siempre ha pasado, evidentemente. Pero es que en estos últimos años nos hemos pasado de rosca.


ESTA ES MI INTERPRETACIÓN DE LOS MOTIVOS

Los economistas, no exentos de cierta candidez, estamos empeñados en no aceptar este descrédito, esta disfunción de la economía.

Nuestro problema es que seguimos pensando que la gente está cargada de buenas intenciones.

Y seguimos enseñando economía y mostrando sus conceptos y herramientas tal y como deben ser utilizados o, por lo menos, con el objetivo para el cual fueron concebidos.

Pocas veces explicamos «las otras cosas» que con las herramientas económicas se puede hacer.


¿QUÉ HE DECIDIDO HACER AL RESPECTO?

Hay un libro, escrito por el doctor Eric Berne, titulado Juegos a los que jugamos, que está basado en la técnica de Análisis Transaccional. Este libro explica cómo algunas personas ponen en marcha, inconsciente o deliberadamente, verdaderos juegos con el fin de obtener lo máximo posible de las personas con quienes se relacionan.

Este es nuestro caso: los economistas desarrollamos técnicas y herramientas para mejorar el mundo, y las empresas, los financieros y los políticos las manipulan y sacan partido de forma interesada.

La sociedad se siente engañada por la economía y como resultado la economía se convierte en víctima.

Cuando alguien es víctima de un juego, explica Berne, tiene una única solución: desvelar el juego. El juego se desvela comparando lo que es y lo que debería ser cada cosa en la economía y la empresa.

Así pues, he decidido desvelar el juego; rebelarme contra nuestra candidez y decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Muchos no estarán de acuerdo, pero lo que digo aquí es lo que de verdad pienso. Estoy convencido de que la gran mayoría de gobernantes, banqueros y directivos están manipulando muchos conceptos económicos y, por extensión, la economía.


¿CÓMO LO VOY A
DESVELAR?

Haremos un recorrido por aquellos conceptos que personalmente creo que más se están manipulando o utilizando de forma inapropiada, partidista o interesada.

Cada concepto, por tanto, será definido dos veces: la definición oficial y la prohibida.

La definición oficial es lo que debería ser, lo que los economistas pretendemos cuando teorizamos, descubrimos o propugnamos teorías, o cuando desarrollamos instrumentos y herramientas para que empresas y gobiernos las pongan al servicio del bien común.

La definición prohibida, en cambio, desvela la forma en que se está utilizando, lo que subyace, lo que realmente se ha hecho de ese concepto, lo que no debería ser y pocos denuncian. Esa será la mirada nueva, una que le llevará a cuestionar sus propias ideas y, le convenza o no, le enseñará a observar los asuntos económicos desde otras dimensiones.

Algunos ejemplos: (1) la inflación es un aumento natural de los precios (versión oficial), pero los gobiernos ineficientes la utilizan como forma encubierta de cobrar impuestos (versión real y prohibida); (2) la satisfacción de las necesidades de sus clientes es lo que una empresa, si fuese ética, debería procurar (versión oficial), sin embargo, utiliza el análisis de necesidades de la población para incorporar a las necesidades vitales otras accesorias, por las que la gente ni siquiera es consciente de que paga un sobreprecio (versión real y prohibida); (3) los bancos llaman «depósito» a un dinero que dicen que nos guardan (versión oficial), pero que en realidad no van a custodiar (versión real y ocultada).

Explicaré y razonaré cómo se hace en cada caso, cómo se pasa de la función oficial a la prohibida. El lector comprenderá el truco para darle la vuelta a las cosas, para obtener resultados «prohibidos» de herramientas «oficiales».

Cuando me ha sido posible, he sugerido soluciones para cada concepto: herramientas para que el lector pueda defenderse.

Mi intención es que pueda usted identificar cuándo va a ser objeto de una manipulación, diagnosticar por qué y saber qué recursos y posibilidades tiene a su alcance para contraatacar y defender su ahorro, sus ingresos o su patrimonio.



Haré un recorrido por un total de 126 conceptos que, personalmente, considero que son los que más se están manipulando o utilizando de forma inapropiada, partidista o interesada. Por supuesto, no están todos los conceptos que son, ni son todos los que están. Hay infinidad de conceptos más que podría haber incluido. Sin embargo, he preferido no ser exhaustivo y dar un pequeño paseo por temas muy dispares, pero que me ha parecido muy interesante compartir por la utilidad que pueden tener para el lector.

Al final, no se trata tanto de revisarlo todo como de aprender a mirar la economía con una mirada distinta y una perspectiva nueva, como si tuviéramos unas gafas de rayos X que nos permitieran ver a través de las cosas y descubrir aquello que se nos trata de ocultar.



SOBRE EL TONO
  
El empleo de la ironía es poco habitual en las ciencias económicas. Un economista irónico corre el riesgo de ser calificado de poco riguroso. Los economistas debemos dar una cierta imagen: seriedad, solvencia y rigor. Es importante mantener el tipo para seguir siendo considerados «científicos».

Quien haya leído mis anteriores libros de economía y empresa sabrá que la ironía inunda mis textos. El motivo no es otro que ayudar a comprender a través del humor. Utilizando el sarcasmo tiro piedras sobre mi propio tejado, mas cuando se trata de decir verdades, el humor es una de las mejores formas de comunicación.

Pero que nadie se equivoque: este es, contra toda apariencia, un libro serio; y la economía es, contra toda apariencia, una disciplina apasionante.

LAS POSIBLES
CONSECUENCIAS

El debate que suscitará este texto es previsible. Sobre una definición prohibida habrá tres posturas: quienes estén de acuerdo, quienes digan que no siempre es así, y quienes piensen que es un modo personal del autor de ver las cosas.

Para mí son verdades como puños y en ningún caso he inventado nada que no haya visto, presenciado o sabido. Pero eso no me otorga razón ni legitimidad.

Puede que alguien me eche en cara el haber desvelado ciertas poderosas herramientas que utilizan empresas y gobiernos. Mi respuesta es la siguiente: si un economista, político o directivo ya utiliza hoy estas herramientas de forma ética, ¿por qué le inquietan mis definiciones prohibidas? Solo a quienes manipulan o engañan les indignará que desvele y denuncie.

Sí, colega mío, economista o directivo, dirigente o político, si está ya poniendo la economía al servicio de las personas, no tiene por qué preocuparle este libro. Más bien, debería alegrarse, ¿no es así?



LO QUE NO QUIEREN QUE SEPAS:

LAS MARCAS Y LA

DISTRIBUCIÓN
 Seamos francos, el marketing goza de muy mala prensa. De hecho, popularmente, marketing es sinónimo de «mentira». Busquen en Internet noticias donde aparezca el término marketing y leerán cosas como: «La píldora del día después es puro marketing» o «Las pulseras magnéticas para la salud son puro marketing».
Incluso con el marketing de personas. Recuerdo que cuando se dudaba de la capacidad de Zapatero para gobernar el país, algunos diarios llegaron a publicar artículos titulados: «Zapatero es puro marketing».

El calificativo «puro» tiene su enjundia. La sabiduría popular nos dice que cuando el marketing es puro, libre de impurezas, más nos acercamos al fraude. De ello podemos deducir que en la esencia más pura del marketing está la mentira.

Pues no es así. El marketing, en sus orígenes, no tenía nada que ver con todo esto que ahora se dice. El marketing nace en los años sesenta como una nueva disciplina que trata de aunar y cohesionar las políticas comerciales de una empresa y organizarlas alrededor de las marcas. El marketing era en realidad un proceso analítico y lógico, una metodología          que           aseguraba           la coherencia de las inversiones empresariales a la hora de poner sus productos y servicios en el mercado.

Este proceso, profesionalmente realizado, es complejo y obliga a dominar difíciles técnicas estadísticas, dado que todo se debe basar en cálculos representativos del comportamiento de la población. Dominar el marketing en su esencia es una tarea muy compleja. Hay que estudiar disciplinas, como la investigación de mercados —que se nutre de la sociología—, la psicología, la estadística o la econometría, que requieren muchos años de estudio; así como dominar técnicas tan complejas como el llamado análisis estadístico multivariable, el único que permite reducir la complejidad de los datos para simplificar la toma de decisiones.

Poco de esto trascendió porque, de nuevo, el marketing es, lamentablemente, uno de los campos de la microeconomía que de peor prestigio goza. Es un desastre lo que se ha hecho con el marketing.

Lo paradójico es que la idea generalizada sobre el marketing, sinónimo de mentira, no refleja, bajo mi punto de vista, la auténtica manipulación del que ha sido víctima. En una frase: el marketing también ha sido corrompido, pero no como la cultura popular supone.

El marketing no cuenta mentiras. La información está siempre ahí, al alcance del cliente. Todo cuanto el marketing esgrime puede ser corroborado o comprobado. El marketing no puede mentir; simplemente, porque la legislación comercial impide los fraudes. Es un sector fuertemente regulado y controlado. El marketing sabe que no puede mentir, pero hará todo cuanto esté en su mano para que usted se enamore de los productos y servicios que va a intentar venderle. Usted los comprará, se gastará su dinero y en algunos casos se sentirá luego defraudado. Entonces afirmará: «Me mintieron». Y yo le diré: «No le mintieron; le sedujeron como aquella novia que tuvo hace tiempo y que luego resultó un fiasco. Aquella novia no le mintió, sino que supo engañarle sin ocultarle la verdad».

Continuará

sábado, 1 de abril de 2017

La ‘región del carbón’ es un estado de ánimo

Es aterrador que el cambio climático pueda acelerarse por lo que algunos votantes creen que son


Una cinta transportadora mueve carbón a una central térmica en Wyoming (EE UU). JIM URQUHART REUTERS

Virginia Occidental se decantó mayoritariamente por Donald Trump en noviembre (de hecho, este consiguió casi el triple de votos que Hillary Clinton). Y puede que el motivo parezca evidente: este estado es el corazón de las cuencas carboneras, y Trump prometió recuperar los puestos de trabajo de este sector eliminando la normativa medioambiental del Gobierno de Barack Obama. De modo que, a simple vista, las elecciones de 2016 parecen un reajuste político que refleja las diferencias entre los intereses regionales.

Pero esta historia tan sencilla se viene abajo cuando se analiza la realidad de la situación (y no solo porque la protección medioambiental sea un factor secundario en el declive del carbón). El motivo es que la región del carbón ya no es la región del carbón, ni lo ha sido desde hace mucho.

¿Por qué un sector que ya no genera demasiado empleo ni siquiera en Virginia Occidental sigue cautivando tanto a la región y empujando a sus habitantes a votar mayoritariamente en contra de sus propios intereses?

El carbón impulsó la Revolución Industrial y, hace mucho tiempo, sí que daba trabajo a mucha gente. Pero el número de mineros empezó a caer en picado después de la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo a partir de 1980, aunque la producción de carbón siguiese aumentando. Ello se debía principalmente a que las técnicas modernas de extracción —como la voladura de las cimas de las montañas— requerían mucha menos mano de obra que la antigua minería de pico y pala. El declive se aceleró hace aproximadamente una década, cuando el auge de la fracturación hidráulica volvió más competitivo al barato gas natural.

Así que los puestos de trabajo del carbón hace ya mucho que están desapareciendo. Incluso en Virginia Occidental, el estado más orientado hacia el carbón, ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde que dichos puestos representaban el 5% del empleo total.

¿A qué se dedican entonces los habitantes de este estado para ganarse la vida hoy en día? Bueno, muchos de ellos trabajan en la sanidad: casi uno de cada seis trabajadores pertenece a la categoría laboral de "asistencia sanitaria y social".

Ah, ¿y de dónde viene el dinero para esos puestos sanitarios? Lo cierto es que una gran parte procede de Washington.

Virginia Occidental tiene una población relativamente mayor, de modo que el 22% de sus habitantes está cubierto por la asistencia médica gratuita a los jubilados (Medicare), frente al 16,7 % de la media nacional. También es un estado que se ha beneficiado muchísimo de la reforma sanitaria del presidente Obama (Obamacare), ya que la población sin seguro médico se ha reducido del 14% en 2013 al 6% en 2015; este avance se ha debido sobre todo a la gran ampliación de la cobertura médica gratuita (Medicaid).

Es cierto que el país en su conjunto financia estos programas sanitarios mediante los impuestos. Pero un estado más envejecido y pobre como Virginia Occidental recibe mucho más de lo que aporta (y no se habría beneficiado de casi ninguna de las rebajas de impuestos que Trumpcare habría prodigado a los ricos).

Ahora piensen en lo que el trumpismo supone para un estado así. La supresión de la normativa medioambiental podría servir para recuperar unos cuantos trabajos en la minería, pero no muchos, y en cualquier caso, la minería no es primordial para la economía. Por otro lado, el Gobierno de Trump y sus aliados acaban de intentar sustituir la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible. De haberlo logrado, las consecuencias habrían sido catastróficas para Virginia Occidental, por el recorte drástico de Medicaid y porque se habrían disparado las primas de los seguros de las personas más mayores y con menos ingresos.

Además, no olviden que Paul Ryan lleva mucho tiempo presionando para que Medicare se convierta en un plan de cupones canjeables infradotado, lo que asestaría otro golpe a los estados con muchos jubilados.

Y aparte del devastador efecto para la cobertura, piensen en lo que supondría el ataque republicano contra Obamacare para ese sector sanitario que da trabajo a tantos habitantes de Virginia Occidental. Casi con seguridad, la pérdida de empleo causada por la contrarreforma (llamémosla Trumpcare) habría superado con creces la posible recuperación de puestos en el sector carbonero.

De modo que Virginia Occidental votó mayoritariamente en contra de sus propios intereses. Y no solo porque sus ciudadanos no fuesen conscientes de las cifras, la realidad de los pros y contras para el empleo en la sanidad y en la minería.

Lo sorprendente, como he dicho, es que el carbón ni siquiera es el sector más importante del estado en la actualidad. Los habitantes de la "región del carbón" no votaron para preservar lo que tienen, o tuvieron hasta hace poco; votaron en nombre de una historia que su región cuenta sobre sí misma, una historia que ya no es cierta desde hace una generación o más.

Sus votos a favor de Trump ni siquiera beneficiaban a la región; tenían que ver con el simbolismo cultural.

Ahora bien, el evocar un pasado desaparecido no es ni mucho menos exclusivo de la región de los Apalaches; piensen en los tejanos paseando con sombrero y botas de vaquero por centros comerciales con aire acondicionado. ¡Y no tiene nada de malo!

Pero cuando hablamos de política energética y medioambiental, ya no se trata de una simple afectación cultural. El retroceso en materia medioambiental enfermará y matará a miles de personas en un futuro cercano; a largo plazo, es muy plausible que, si no se actúa contra el cambio climático, la civilización se derrumbe.

Así que resulta increíble, y aterrador, pensar que estemos a punto de llegar a todo eso porque Donald Trump haya conseguido alimentar la nostalgia cultural por ese pasado desaparecido en el que los hombres eran hombres y los mineros cavaban hondo.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

© The New York Times Company, 2017.

Traducción de News Clips.

viernes, 31 de marzo de 2017

Bhutan, Felicidad Nacional Bruta - Tshering Tobgay

Reitera titular cubano de Comercio necesidad de atraer inversión

Por Lissett Izquierdo Ferrer


La Habana, 30 mar (ACN) Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, reiteró hoy que diversificar las relaciones comerciales y atraer mayores flujos de capital foráneo resultan elementos vitales para el país, en medio del actual escenario de complejidades económicas.

Al intervenir en la Asamblea General de la Cámara de Comercio de la República de Cuba, efectuada en el capitalino Palacio de Convenciones, el titular subrayó que en esas tareas las empresas tienen un peso fundamental, a partir de la identificación de nuevas fuentes de financiamiento y en el uso eficaz de los recursos.

Se refirió también al desempeño que deben tener las entidades locales en la organización de estudios de mercados en correspondencia con las necesidades del país y en la adopción de una posición más activa en la búsqueda de nuevos proveedores, y en la incorporación de otros destinos de exportación.

Malmierca insistió en la importancia de agilizar eficientemente los negocios con participación extranjera, cuyos resultados están todavía por debajo de las expectativas y necesidades de la nación, urgida de atraer por esta vía alrededor de dos mil millones de dólares cada año.

En aras de revertir dificultades presentes hoy en esos procesos, Déborah Rivas, directora general de Inversión Extranjera, comentó que actualmente se realizan cursos de capacitación en todo el país y se impulsa la creación de grupos negociadores especializados. 

Argumentó que, a su vez, preparan de conjunto con el Ministerio de Economía y Planificación entrenamientos para aumentar la calidad y agilidad de los avalúos y los estudios que hacen las consultoras. 

Durante el encuentro se reconoció la labor efectuada por la Cámara de Comercio en 2016, con vistas a promover las oportunidades de negocio que ofrece Cuba y facilitar mayor acercamiento con empresarios e instituciones del mundo.

Orlando Hernández Guillén, presidente de la Cámara, informó que en el período se afiliaron 31 empresas y otro grupo está en proceso de captación, al tiempo que se recibieron misiones de 67 naciones, entre ellas resaltan Japón, China, España y México, con las mayores frecuencias en las visitas.

Acotó que se mantuvo la tendencia iniciada en 2014 de incremento de visitas a la Isla de representantes de compañías foráneas, interesados fundamentalmente en los sectores de la energía, turismo, industria y petróleo. 

De acuerdo con Hernández Guillén, en la etapa también continuaron las llegadas de empresarios estadounidenses para explorar las posibilidades del mercado nacional, al cual todavía no pueden acceder a causa de la persistencia del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba.

Se conoció que la Cámara se encuentra inmersa en un proceso para adecuarse a los nuevos retos que enfrenta el país.

En la actualidad, esta asociación cuenta con 709 empresas miembros y mantiene entre sus objetivos principales incentivar las relaciones económicas y comerciales de Cuba con el mundo.

Talento empresarial y privado en función de informatizar Cuba

En este artículo: Cuba, Informática, Sindicato, Sociedad, TICs


El primer Taller de Informática y Comunicaciones para la Sociedad (Tics 2017) sesionó durante dos días en la sede de la empresa Segurmática. Foto: Francisco Rodríguez/ Trabajadores.

La identificación de oportunidades de negocios en un ambiente colaborativo y solidario fue uno de los resultados más notables del primer Taller de Informática y Comunicaciones para la Sociedad (Tics 2017) que concluyó este jueves en La Habana con la participación de empresas estatales de software y programadores particulares.

Así lo destacó Grisel Reyes León, presidenta del Grupo Empresarial de Informática y Comunicaciones (GEIC), durante el cierre de este encuentro que contó con la presencia del 5% de los poco más de 900 trabajadores por cuenta propia que en La Habana ya tienen licencia de programadores de equipos de cómputo, una actividad que va en aumento.

La empresaria destacó la presentación recíproca de productos y servicios, aplicaciones e ideas de las empresas y los particulares, sin dejar de reconocer que también emergieron del diálogo muchos problemas, algunos muy complejos, tanto de índole legal como tecnológica, a los cuales hay que prestar atención para poder avanzar en la implementación de la política ya aprobada para la informatización de la sociedad.

Anunció además la intención de continuar con tales contactos de diversas maneras, ya sea con el apoyo de la Unión de Informáticos de Cuba o con el patrocinio de las empresas.

“Debemos convertirnos en un ecosistema TICs”, indicó Reyes León, quien exhortó a poner todo el talento y las competencias profesionales adquiridas en las universidades cubanas, con independencia de si se labora como trabajador estatal o no, en función del crecimiento económico del país para un mayor desarrollo social.

Alba de la Caridad Estébanez Novo, miembro del secretariado nacional del Sindicato Nacional de trabajadores de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica, apuntó por otra parte que dentro de ese sector estratégico para la nación los programadores son una de las cuatro modalidades de trabajo por cuenta propia existentes hoy, la cual sobresale por sus potencialidades y resultados creativos.

Junto con los agentes de telecomunicaciones, los agentes postales y los reparadores de equipos eléctricos y electrónicos, esta labor de los programadores recibe ya la atención del Sindicato, para contribuir a canalizar sus inquietudes, explicó la sindicalista.

El primer Taller de Informática y Comunicaciones para la Sociedad (Tics 2017) sesionó durante dos días en la sede de la empresa Segurmática, con la asistencia de más de 40 programadores particulares, cerca de una treintena de empresarios y especialistas de entidades estatales y casi veinte representantes de ministerios y otros organismos de la administración central del Estado.

(Tomado de Trabajadores)

jueves, 30 de marzo de 2017

Decisivo aporte de innovadores en industria alimentaria

Creado el Jueves, 30 Marzo 2017 15:33 | Marlene Montoya


Santiago de Cuba, 30 mar (ACN) La importante labor de los innovadores santiagueros evita la paralización de muchas líneas de producción de alimentos, refrescos y bebidas, con décadas de explotación y deterioro en la infraestructura civil y tecnológica.

Jorge Luis Cobas, vicepresidente de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir) en la provincia, señaló a la ACN que numerosas entidades se destacan en ese quehacer como el Combinado cárnico, empresa Lácteos, cervecería, Cereales, Bebidas y licores, Procesadora de soya y Pastas y caramelos.

También la de conservas de vegetales, Fábrica de ron, Procesadora de café del municipio de Contramaestre y Refinadora de aceites.

Todos esos centros, puntualizó, tienen resultados en el ahorro de portadores energéticos, mejoras en la calidad, aumento de la productividad, recuperación de equipos fundamentales y en la sustitución de materias primas de importación.

En caso de la Empresa Refinadora de Aceites Santiago muestra un trabajo sobresaliente en la Anir en su rama a nivel nacional, dijo Cobas, con un impacto en el proceso productivo.

Mencionó, por ejemplo, el diseño y montaje de cuña de presión en la máquina de etiquetar de la línea de un litro, de la autoría de José Enrique Cordoví y Jordanis San Martín.

El monto económico de esa innovación es de dos mil 736 pesos, acotó Cobas.

La Anir en Santiago de Cuba cuenta con 12 mil 392 asociados, quienes con sus inventivas y soluciones en la economía y los servicios honran al Comandante Ernesto Che Guevara, quien siendo Ministro de Industrias llamó a los trabajadores a suplir piezas y equipos deficitarios.

Por eso la organización surgió un ocho de octubre, hace 40 años.

El mercado en Cuba y los contrasentidos

Nery Ferreira • 30 de Marzo, 2017


LA HABANA. En la Conceptualización del modelo cubano se indica que “el Estado reconoce el mercado, lo integra al funcionamiento del sistema de dirección planificada de la economía, y adopta las medidas necesarias para regularlo”. Leer ese acápite me hizo recordar la aplastante afirmación de un experto cuando dijo, con anterioridad, que “el mercado es un mal jefe, pero un eficiente empleado si se utiliza bien”.

Precisamente no usarlo con acierto ha sido —y todavía es— uno de los fallos de la práctica económica del país; sin obviar que también se ha actuado desentendiéndose de sus mecanismos.

Y este contrasentido volvió a aflorar, como un ejemplo entre tantos, hace un mes, cuando el Gobierno de La Habana estableció precios topados para los taxistas privados, debido a que, “sin razón legítima”, habían encarecido su “habitual” tarifa de viajes.

Así el Estado daba vida a aquel propósito de “adoptar las medidas necesarias para regular el mercado”; solo que hacerlo bien es quizás una de las metas más difíciles de lograr, como advierte el investigador Juan Triana Cordoví.

Para ello —opina— hay que validar de manera precisa el objetivo de la regulación y su coherencia con el fin deseado; esclarecer el cuándo y cómo se debe implementar, el costo de hacer efectivo el reglamento, los impactos colaterales, quiénes se benefician y quiénes se perjudican.

A juicio de Ariel Terrero, periodista especializado en temas económicos, la historia de los taxistas, pese a constituir un botón de muestra pequeño, confirma los desequilibrios y rollos que crea un mercado sin control del Estado. “Si el Gobierno de la capital tiene responsabilidad en la crisis no es por intervenir para poner orden, sino por demorarse en hacerlo”.

En una línea diferente, el economista Oscar Fernández Estrada plantea que la corrección de las distorsiones del mercado no tiene por qué resolverse únicamente con prohibiciones, restricciones o directivas que intenten negar los equilibrios resultantes.

“Si en lugar de imponer administrativamente un control de precios —medida irracional desde el punto de vista de los equilibrios de ese mercado y que por tanto se diluye a mediano plazo— se hubiera pensado en cómo incrementar la oferta de transporte en la capital movilizando creativamente recursos existentes hoy subutilizados, el desenlace hubiese sido totalmente diferente”, añade.

Incluso —prosigue— “si se ofrecieran incentivos fiscales para incrementar el número de dueños de automóviles privados dedicados al transporte público, entonces un ´shock´ de oferta hubiera impactado positivamente en los precios de manera estable, sin necesidad de alimentar resentimiento con un actor que cumple también un rol social, y de cuyos trabajos dependen familias cubanas”.

Innumerables pudieran ser las ideas en tal sentido. Lo cierto es que el trance con los taxistas privados acentuó esa vieja práctica del Estado, la cual nunca ha demostrado su eficiencia, como sucedió con los archiconocidos incidentes en la comercialización de los productos agrícolas en 2016 y también en oportunidades anteriores.

Sobre las deudas…

Hasta hace poco tiempo, antes del inicio de las actuales reformas para ser exactos, hablar sobre el mercado en Cuba era casi remitirse a la ciencia ficción, pues generalmente fue visto como sinónimo del capitalismo, y por consiguiente impulsor de la propiedad privada.

Muy alejado de esa lógica, Triana Cordoví argumenta que el mercado no es exclusivo de la economía capitalista y que resulta “una institución independiente de nuestra conciencia, existe lo queramos o no. Podemos reconocerlo y no aceptarlo, y funciona como le plazca, como ha pasado en la Isla toda la vida”. Incluso, se puede regular consecuentemente con los propósitos de la sociedad en la que se viva, pero sin obviar sus leyes objetivas.

Según el catedrático Oscar Fernández Estrada, el reconocimiento del mercado —idea impulsada en el VI Congreso del Partido en 2011 y no exenta de vaivenes contradictorios como lo ocurrido con los taxistas en la capital — constituye un punto de giro en la concepción previa del socialismo cubano.

“Ningún arreglo —dice— ha sido creado hasta la fecha con la capacidad de sustituir sus funciones con éxito: coordinar millones de interacciones que se producen entre todos los agentes económicos, o sea entre personas, empresas, organizaciones y gobiernos.

“Al mercado no se le puede ocultar ni atrapar con directivas. Aunque tampoco es cierto que no se le pueda conducir, o que los arreglos derivados de él sean siempre socialmente destructivos o injustos. El Estado puede y debe definir las reglas y diseñar los incentivos”.

De acuerdo con Triana Cordoví, en ese caso le corresponde también al Estado anticiparse. “Para eso hay que tener un concepto estratégico de planificación, y Cuba no lo tiene. Aquí se administran bienes escasos con una proyección operativa, basada en restricciones que apenas la hacen funcionar. Precisamente una de las virtudes del proceso de transformaciones en curso deviene el rescate de los planes a largo plazo”.

Otra deuda más evidente es el sistema de precios, el cual “ha perdido capacidad para cumplir una de sus funciones: servir de brújula al resto de la economía. En contraste, el mercado ha ganado capacidad para colocar precios por encima de los que fijaría en un ambiente de competencia real”, añade el periodista Ariel Terrero.

Hacia otros horizontes

¿Podrá el mercado ganar más espacio en nuestro sistema? Y Fernández Estrada resume: Avanzar hacia una economía donde este funcione con mucha más organicidad y coherencia es imprescindible para un mejor desempeño.

“Se puede (y debe) expandir aún más su presencia en Cuba, sin avanzar un ápice en proceso alguno de privatización. No hace falta convertir en privadas las empresas estatales, lo que se requiere es que tengan verdadera autonomía”. Además, que los actores económicos (estatales y privados) se relacionen, comercien y compitan plenamente, a partir de condiciones de igualdad relativa.

Sin dejar de reconocer que tal proceso no se puede asumir con ingenuidad, el estudioso recuerda que la planificación practicada durante las últimas décadas tampoco ha evitado el desarrollo del individualismo. “La sociedad cubana no se salva del egoísmo como fenómeno social, optando por uno u otro modelo económico más o menos mercantilizado. Para evitarlo se requiere un rediseño mucho más riguroso desde la educación, la cultura, así como desde el ejercicio mismo de la política”.

Con instituciones veladoras de la competencia, “hay que lograr las condiciones para que sean los productores u oferentes los que compitan entre sí por la venta de sus productos, en lugar de lo que tenemos hoy en casi toda la economía, que son los consumidores compitiendo entre sí por comprar lo que necesitan”, apunta.

Esta economía —sintetiza Fernández Estrada— requiere una participación relativa mucho más amplia del sector privado, tanto doméstico como foráneo, en diversas formas y tamaños, lo que no significa privatizar sino continuar abriendo espacios a nuevos emprendimientos.

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miércoles, 29 de marzo de 2017

Cuba y España aprueban empresa mixta para complejo hotelero y campo de golf

29 marzo 2017 



Cuba aprobó una empresa mixta con el grupo español La Playa Golf & Resorts S.L. para construir un complejo hotelero de lujo vinculado al golf en Punta Colorada, en la provincia Pinar del Río, que sería uno de los mayores de su tipo en América Latina, informó hoy el Ministerio del Turismo(Mintur).

Este proyecto, denominado “Punta Colorada Cuba Golf Marina”, será edificado en un área de unas 700 hectáreas en la zona situada entre el poblado pesquero de La Fe y Punta Colorada, en el extremo más occidental de la isla, a unos 170 kilómetros de La Habana, según medios digitales del sector.

El director de Desarrollo e Inversiones del Ministerio del Turismo (Mintur) de la isla, José Daniel Alonso, indicó que este año también está previsto dar luz verde a otro proyecto similar en asociación con la cadena española Globalia para edificar condominios y campos de golf en la playa “El Salado”.

Esa obra estará ubicada en un tramo entre La Habana y la Zona Especial de Desarrollo del puerto del Mariel, proyecto estrella del Gobierno cubano que se construye para atraer la inversión extranjera y el comercio.

El especialista del Mintur añadió que a esas iniciativas se suman otros proyectos en ejecución como el de Bello Monte, a 30 kilómetros al este de La Habana, donde las empresas Cubagolf y la china Beijing Entreprises Holdings Limited edifican un hotel de lujo, apartamentos y casas en 336 hectáreas.

También citó el emplazamiento que desarrolla la empresa mixta Carbonera S.A., creada en 2014 con capital cubano y de la compañía británica Esencia Hotels and Resorts, que cuenta con una inversión de 350 millones de dólares.

Este complejo, que se levanta en la periferia de la provincia occidental Matanzas, incluirá más de 1.000 unidades inmobiliarias, un hotel con más de 100 habitaciones y un campo de golf de 18 hoyos.

Cuba impulsa la construcción de nuevos campos de golf, una modalidad de turismo extrahotelera que puede atraer otros clientes, en busca de diversificar y consolidar de forma acelerada servicios y ofertas complementarias como el alojamiento de alto estándar.

Cuba dispone actualmente de 110 nuevos proyectos en su cartera de oportunidades de negocios con inversión extranjera en el sector turístico, una de sus principales fuentes de ingresos.

En 2016 la isla consiguió por primera vez en su historia la cifra récord de 4 millones de visitantes extranjeros y para el año en curso las proyecciones apuntan a elevar la recepción de turistas hasta 4,2 millones.

(Con información de EFE)

“Las economías de Grecia, Italia y España no se recuperarán nunca”

Randall Wray habla sobre política monetaria con la convicción y la urgencia del hereje que se sabe en posesión de una verdad poderosa. El economista es una de las figuras destacadas del movimiento de la teoría monetaria moderna, o modern money theory, que rompe con el análisis ortodoxo sobre la creación del dinero y propone políticas para el pleno empleo. Discípulo de Hyman Minsky, Wray (1953) recibe a CTXT en su despacho del instituto Levy, un reducto de economistas neokeynesianos en el idílico campus de Bard College, situado a dos horas al norte de Manhattan, el valle del río Hudson. Wray repasa los elementos clave de la teoría monetaria moderna, critica la renta básica, la unión monetaria europea y propone su alternativa: que el Estado garantice el empleo de todos los ciudadanos. 

¿En qué consiste, brevemente, la teoría monetaria moderna?

La modern money theory (MMT) parte del reconocimiento de que un gobierno soberano en realidad no es como una familia o una empresa. A menudo, oímos a políticos, e incluso economistas, decir que si alguien gestionase el dinero de su familia como el gobierno gestiona los presupuestos del Estado, terminaría en bancarrota. Por supuesto, eso es cierto, pero la analogía es completamente falsa, porque implica que un Estado, como una familia, puede quebrar si gasta continuamente más de lo que ingresa. Desde ese punto de partida, analizamos el porqué de la diferencia y sus consecuencias. La principal diferencia es que los Estados emiten su propia moneda, mientras que si una familia emite, por ejemplo, dólares estadounidenses, los está falsificando, y sus miembros irán a la cárcel. Es una prerrogativa del Estado. 

¿Qué consecuencias políticas tiene esa teoría, que va en contra del análisis económico ortodoxo?

En el momento más severo de la crisis, el Congreso de los Estados Unidos aprobó un estímulo fiscal de 800.000 millones de dólares en dos años. Esto amortiguó el declive económico, pero el país no se recuperó. El presidente Obama dijo, una y otra vez: “Nos gustaría hacer más, pero el Estado no tiene más dinero”. Eso es falso, lo supiera Obama o no. Si la opinión pública lo entendiera así, habría exigido al gobierno que hiciera más. Por fin, desde hace unos meses, estamos creando empleo a un ritmo razonable, en torno a 200.000 puestos de trabajo al mes. Pero no teníamos por qué haber pasado por un periodo tan largo de crecimiento escaso, sin apenas creación de empleo. Hemos perdido cientos de miles de millones de actividad productiva que no recuperaremos nunca. Las empresas no contrataban porque no vendían los suficiente. Si el gobierno hubiera hecho más, si hubiera creado más demanda para la actividad productiva o incluso creado puestos de trabajo, nos habríamos recuperado mucho antes.

Habla de “hacer más” y de crear demanda y empleo, pero, ¿de qué manera?

LA RENTA BÁSICA NO APORTA TODO LO QUE APORTA UN TRABAJO. UN EMPLEO BENEFICIA A LA COMUNIDAD, POR LO QUE ES MUCHO MÁS POPULAR DESDE EL PUNTO DE VISTA POLÍTICO

Hay medidas convencionales como la inversión en infraestructura. No creo que nadie esté en desacuerdo con que necesitamos invertir mucho más en ese frente. Nuestros puentes se desmoronan, toda nuestra infraestructura se cae a pedazos. Y cualquiera que haya ido a China y haya visto los trenes de alta velocidad y la nueva infraestructura que tienen allí sabe que no es solo cuestión de reparar lo que ya tenemos. Nos estamos quedando rezagados. En cuanto a las estrategias menos convencionales, recuperaría el programa de creación de empleo del New Deal de los años 30. El Estado contrataría directamente a los parados, que se encargarían de actividades en beneficio de la comunidad y el interés público, o proveería los salarios para que otros, bien sean ayuntamientos, organizaciones sociales u ONG, contraten. Esto aportaría a los desempleados trabajo, experiencia y cualificación. En EEUU, tenemos un problema no ya por el desempleo, que sigue siendo demasiado alto, incluso en torno al 5% actual, sino también por un grupo enorme de la población, tres o cuatro veces el número de desempleados, que ha dejado de buscar trabajo o se ve obligado a trabajar a tiempo parcial.

Se entiende que la gente que reciba esos sueldos financiados por el Estado tendrá que estar trabajando. ¿Por qué prefiere esa solución a una renta básica, independiente de la situación laboral de cada ciudadano?

La renta básica no aporta todo lo que aporta un trabajo. Un empleo beneficia a la comunidad, por lo que es mucho más popular desde el punto de vista político. Además, estamos hablando de producir en el interés general, para resolver las necesidades ciudadanas. 

Propone entonces que el Estado dirija esos recursos adonde estime más necesario para la sociedad en su conjunto.

Sí. El Estado tendría que planificar qué tipo de empleos incentiva o paga. Diría: “Necesitamos reparar estos puentes”, o: “Necesitamos más supervisión en los parques infantiles”, o más bien: “Necesitamos servicios de limpieza medioambiental”. El Estado haría una labor de planificación y contrataría a los trabajadores para esas actividades. O, si decide ceder la iniciativa a organizaciones de servicios comunitarios, haría falta un proceso de aprobación y evaluación.

Los partidarios de la renta básica señalan que muchos de los empleos que se generan con el sistema de empleo actual no son socialmente necesarios, mientras que gran parte del trabajo que se lleva a cabo en la sociedad no se considera empleo, ni está remunerado. ¿Cómo responde a esa doble crítica? 

Bueno, podemos ampliar aquello que consideramos empleo que justifica un salario. Digamos que valoramos los cuidados y entendemos que las personas que los practican deben tener remuneración. Podría ser su empleo. El problema de la renta básica es que tal y como funciona la economía capitalista, que es la que tenemos, el sistema de producción necesita del trabajo remunerado, y la mayoría de la gente tiene que participar de él. Podríamos ponernos quisquillosos y debatir sobre si alguien que se dedica a freír hamburguesas tiene un trabajo beneficioso para la sociedad: no creo que comer hamburguesas sea bueno, no es saludable y es malo para las vacas. Podríamos incluso decidir que hay que prohibir las hamburguesas. Pero hemos decidido permitir una cierta libertad de elección, y hay gente a la que le gusta comer hamburguesas, y alguien tendrá que freírlas hasta que los robots puedan hacerlo. Quizá las condiciones de trabajo no son buenas y el salario es demasiado bajo. Entonces, mejoremos las condiciones laborales y los salarios. La mejor manera de hacerlo es ofrecer una alternativa en forma de garantía de empleo, con trabajos útiles para la sociedad que tengan mejores condiciones laborales y salarios más altos que los de los freidores de hamburguesas. Eso obligará a que mejoren las condiciones y el salario de los ‘freidores’, o esos empleos desaparecerán. 

Los partidarios de la renta básica dirían que, para que los freidores de hamburguesas tengan la libertad de abandonar su trabajo, es necesario desligar el empleo del ingreso. 

¿Abandonarlo en lugar de qué? Seguiremos necesitando comer, y que la gente construya casas, y sistemas de transporte. Tenemos un sistema en el que, para obtener un nivel de vida mínimo, la gente necesita trabajar. Su fuente de ingresos es la producción de lo que deseamos. Lo que dicen es que, por arte de magia, lo que deseamos va a seguir produciéndose, por mucho que desliguemos el ingreso del sistema productivo. No tiene ningún sentido. Creo que podemos permitirnos que cierta gente –los que no pueden trabajar o no deben hacerlo, porque tienen a menores a su cargo, por ejemplo— no participe en el sistema productivo y mantenga un buen nivel de vida. Pero la mayoría tiene que estar dentro del sistema productivo, o no tendremos nada que consumir. El otro problema es que no entienden lo importante que es el trabajo para la gente. He conocido a muchos defensores de la renta básica, y normalmente es gente que no es muy sociable, a la que no le gusta estar con los demás, ni trabajar. Se imaginan que todo el mundo es como ellos, pero la mayoría de la gente quiere contribuir a la sociedad. Les gusta poner de ejemplo trabajos que no parecen muy amenos, pero incluso esos llevan aparejados los beneficios de participar en la producción: la sensación de contribuir al bienestar social, las ventajas de formar parte de un grupo que te puede conectar con otras redes y ayudar a tener una vida exitosa y buena. La gente que trabaja vive mejor que la que no lo hace.

Ha hablado de la robotización. En 1930, Keynes predijo que la generación de sus nietos tendría jornadas de quince horas semanales. La productividad se ha disparado y las mujeres se han sumado, en masa, al mercado laboral. ¿Por qué no trabajamos quince horas a la semana? 

LAS CRISIS EUROPEA Y ESTADOUNIDENSE FUERON IDÉNTICAS. PERO LA CRISIS FINANCIERA QUE FUE IGUAL PARA AMBOS SE CONVIRTIÓ EN CRISIS DE DEUDA SOBERANA EN EUROPA, PORQUE SUS PAÍSES NO SON SOBERANOS

Uno de los motivos es que los salarios son demasiado bajos, lo que obliga a la gente a trabajar más de lo que le gustaría, al tiempo que reduce el incentivo de reemplazar el trabajo humano por otras alternativas. Si los salarios fueran mucho más altos, veríamos ya robots freidores de hamburguesas. También creo que Keynes subestimó el poder de la publicidad. Pensaba que lo que la gente deseaba realmente sería socialmente deseable, pero la publicidad nos llevó en la dirección opuesta: nos hizo desear cosas que no son en absoluto deseables, que es la mayoría de lo que la gente compra. Como sociedad, hemos dejado ese asunto al mercado, y debiéramos hacer algo al respecto.

Por volver a las propuestas políticas de la teoría monetaria moderna. ¿Existe un riesgo de que fomenten la excesiva inflación? 

No. Están diseñadas para no hacerlo. La garantía estatal de empleo es un ‘estabilizador automático’. Cuando el sector privado empieza a contratar, el Estado se retira paulatinamente, así que el gasto se reduce. Opera con un salario fijo, que no hace que suban los precios, sino que impide que bajen. El salario nunca podría bajar por debajo de lo que paga el Estado en ese programa, por lo que es un verdadero salario mínimo. Además, cuando decimos que el Estado no puede agotar su propio dinero, no queremos decir que el Estado siempre tenga que gastar más de lo que gasta. Lo único que decimos es, olviden la analogía con una familia; cuando el Estado necesite gastar más, siempre puede hacerlo.

¿Qué se les escapa a quienes advierten del riesgo de inflación cuando se reclaman políticas expansivas?

Que todo gasto estatal lleva consigo la creación de dinero, porque genera un crédito de reservas bancarias equivalente a lo que se gasta. Si recibes un cheque de la pensión estatal, cuando lo depositas en tu banco, el banco lo ingresa en tu cuenta y se lo manda al banco central, que también lo ingresa. Cuando pagas los impuestos, se produce el fenómeno contrario: el gasto estatal siempre conlleva un aumento de reservas. El pago de impuestos las reduce. El Estado crea dinero de la nada, y lo usamos para pagar impuestos, devolviéndoselo al Estado.

Entonces, cuando los Estados entran en lo que llamamos ‘crisis de deuda soberana’…

¿Como Japón?

O como los países del euro. 

No, no, centrémonos por un momento en Japón. No tiene crisis de deuda. Su nivel de endeudamiento se acerca al 250% del PIB. Durante veinticinco años, ha rondado unos intereses del 0% y ha sufrido deflación, con los déficits presupuestarios más grandes del mundo. No hay crisis de deuda. 

¿Existen las crisis de deuda soberana? ¿Son posibles?

LA IDEA DE QUE HACERLES PAGAR IMPUESTOS A LOS RICOS TE DA DINERO PARA PAGAR A LOS POBRES ES ERRÓNEA. PODEMOS PAGAR A LOS POBRES SIN COBRARLES IMPUESTOS A LOS RICOS

¿En Japón? No. ¿En EEUU? No. ¿Reino Unido? ¿Turquía? Tampoco. ¿Qué tienen en común? Todos ellos emiten su propia moneda. ¿Qué pasa si uno abandona su moneda y adopta la de otro? Puede haber un problema de deuda, porque ya no tienes moneda propia. Hay países que ‘dolarizan’ su economía. Lo hizo Ecuador. Argentina tenía un régimen de convertibilidad en los años 90. Puede resultar muy problemático, porque la única manera de conseguir dólares, si no se puede exportar suficiente, es pedirlos prestados. Si se piden prestados, hay que devolverlos con intereses, y si no se consiguen más dólares, puede haber consecuencias desastrosas, incluido el impago de la deuda. ¿Cuál es el problema de Europa? Grecia o Italia tenían moneda propia. ¿Podía agotárseles? No. ¿Qué hicieron? Renunciaron a su propia moneda. Adoptaron el euro, que es una moneda extranjera. Ahora están en una situación para la que no hay solución de mercado. Esas economías –Grecia, Italia, España— no se recuperarán nunca.

¿Y si salieran del euro?

Bueno. Tendrían que salirse del euro, o habría que reformar todo el sistema. Una cosa o la otra terminará sucediendo. 

¿A qué se refiere con reformar el sistema? 

Las soluciones técnicas son muy fáciles. Una consiste en aumentar el presupuesto del Parlamento Europeo, que es de menos del 1% del PIB. En EEUU, la unión monetaria está bien hecha. El banco central –la Reserva Federal— se encarga de la política monetaria, y el Departamento del Tesoro de la fiscal. En la Unión Europea creyeron que se podría tener un banco central único, pero que cada Estado tuviera su política fiscal. Eso no puede funcionar. Pero sí existe un Parlamento Europeo. Si su presupuesto fuera más razonable, lo suficientemente grande como para estabilizar la demanda agregada en toda la economía, y distribuir más demanda a las economías que pierden empleo por sus déficits comerciales, podría haber una salida. ¿Cómo de grande tendría que ser? Diría que en torno a un 10%, la mitad del presupuesto de los EEUU, sería suficiente. Eso redistribuiría la demanda. Todo el mundo, incluso Alemania, tendría más demanda, pero se haría de manera progresiva, para que la periferia reciba relativamente más que el centro.

Habla de “distribuir demanda”. Pero, ¿cómo se haría eso? 

El modo ideal es una garantía de empleo. Pongamos que la Unión Europea financia una garantía de empleo. Hoy en día podríamos estar hablando de un 5% del PIB, que quizá en Grecia sería más cercano al 10%, pero después de la recuperación se estabilizaría entre un 1% y un 3%. 

¿Cree que eso resolvería tanto el problema del empleo como el de la estabilidad financiera?

Las crisis europea y estadounidense fueron idénticas. Pero la crisis financiera que fue igual para ambos se convirtió en crisis de deuda soberana en Europa, porque sus países no son soberanos. En EEUU, no fue así. Pudimos poner en marcha un estímulo fiscal, aunque fuera insuficiente. Salvamos el sistema financiero sin imponerle la deuda estatal a Nueva York o Dakota del Sur. Europa hizo eso, trasladando el peso a los Estados, no soberanos. España tenía superávits contables antes de la crisis. De pronto, llega la crisis financiera y la deuda estatal explota. El problema fue el sector financiero privado. La solución no es la austeridad, sino la regulación y supervisión bancaria, la ruptura de los oligopolios financieros y el encarcelamiento de los responsables de la situación. La garantía de empleo no es suficiente. Tiene que venir acompañada de las restricciones a los excesos financieros.

Ha dicho antes que los países que ceden su soberanía monetaria dejan de ser soberanos. Pero, ¿no está el resto de países subordinado a EEUU en materia monetaria, al ser el dólar la moneda de reserva mundial?

La medida en que se subordinan responde a decisiones políticas. Hay países que deciden tener un tipo de cambio fijo. Si quieres hacer eso, necesitas exportar, ¿y qué necesitas para exportar? Salarios bajos. Una demanda agregada baja. Mantener a tu población lo suficientemente pobre como para importar. Lo hacen voluntariamente. No tienen por qué hacerlo.

¿Cuál es la alternativa? 

Dejar que la cotización de la moneda fluctúe. Eso te da más margen de maniobra en política fiscal. Si decides vincular tu moneda al dólar, mantendrás un tipo de interés alto, perdiendo control sobre la política monetaria. Tu tipo de interés tiene que estar por encima del de los EEUU, para mantener una moneda fuerte. Si la dejas fluctuar, puedes mantener los tipos más bajos y depreciar la moneda. Con la política fiscal sucede lo mismo: no es necesario tener a gran parte de la población desempleada. Puedes perseguir una política de pleno empleo. La consecuencia puede ser que tu tipo de cambio sea más bajo. ¿Y qué problema acarrea eso? A tus élites les sale más caro viajar a Disneylandia. No hablo en broma: para las élites de los países en desarrollo es muy importante poder mandar a sus hijos a Harvard e ir de vacaciones a Estados Unidos. Prefieren tener al 50% de la población en paro para poder hacerlo. 

Tendemos a pensar en los impuestos como una estrategia recaudatoria del Estado, para construir carreteras y colegios, o pagar a profesores y a agentes de policía. Usted dice que los impuestos no sirven para eso.

Los gobiernos regionales y locales sí necesitan el dinero de los impuestos para funcionar, pero para el Estado tienen dos funciones principales: Por un lado, generar demanda para su propia moneda: si sé que tengo que pagar impuestos en billetes de la Virginia colonial, exigiré que se me pague en esos billetes. Por otro lado, los impuestos retiran dinero de la economía, poniendo coto a la inflación.

También dice que los impuestos no deben entenderse como una herramienta para disminuir la desigualdad. ¿Por qué?

No se les quita a los ricos para dárselo a los pobres. Eso lo hacía Robin Hood, pero los Estados no pueden hacerlo con su propia moneda. Cuando impones un impuesto, reduces la cantidad de moneda que hay en circulación. Antiguamente, los gobiernos coloniales quemaban los billetes que recibían como pago de impuestos. Hoy en día, si entregas al banco dinero en mal estado, la Reserva Federal lo hace trizas. Si haces una visita guiada a la Fed, te dan como souvenir una bolsita llena de jirones de billetes. La idea de que hacerles pagar impuestos a los ricos te da dinero para pagar a los pobres es errónea. Podemos pagar a los pobres sin cobrarles impuestos a los ricos. ¿Por qué cobrarles impuestos? Porque son demasiado ricos. Lo hacemos para reducir su riqueza. No debemos ligar ambas cosas, porque si por motivos políticos no podemos recaudar de los ricos, eso nos llevaría a no gastar en ayudas para los pobres. Son actos separados: podemos ayudar a los pobres y cobrarles impuestos a los ricos.