Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 15 de mayo de 2020

Resumen semanal sobre la evolución de la economía mundial (5 al 11 de Mayo de 2020 - No.19/2020)



Nuevo retroceso en la confianza empresarial por repunte de la Covid- 19. La confianza empresarial en los mercados globales retrocedió este lunes 11 de mayo, tras el alza en los casos de la Covid-19 en aquellos países que iniciaron medidas de flexibilización en el aislamiento social. Las acciones mundiales cotizaron a la baja luego de aumentar un 16% desde sus mínimos de marzo con el repunte impulsado por los enormes programas de estímulos. El índice bursátil europeo, el STOXX 600 cedía un 0,47%, el DAX alemán perdía un 0,34% y el británico FTSE 100 bajaba un 0,33%, siendo los sectores de energía y viajes los más afectados. En la canasta de divisas el índice dólar avanzó un 0,5% ante la moneda japonesa a 107,23 yenes. Mientras el euro cayó un 0,2% a 1,0827 dólares, y la libra se depreciaba un 0,4% a 1,2367 dólares.

Corea del Sur alertó sobre una segunda ola de casos confirmados de la Covid-19 al ubicarse los contagios a un máximo de un mes. Similar panorama enfrenta Alemania con el aumento de nuevos infectados. Otros países asiáticos como Nueva Zelanda y Japón prevén flexibilizar las medidas de confinamiento donde las infecciones se estabilizaron, sin embargo expertos alertan sobre la posibilidad de nuevos contagios. En Europa naciones como Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Alemania comenzarán a suavizar las medidas de aislamiento social.

EE.UU y China acordaron, el pasado 8 de mayo, implementar el acuerdo comercial firmado en enero 2020, a pesar de las crecientes tensiones por la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19. Los funcionarios dijeron que crearían condiciones favorables para implementar el acuerdo comercial de la fase uno, en un momento en que las tensiones de las mayores economías del mundo se han intensificado por el manejo de la pandemia de COVID-19. También acordaron que, a pesar de la actual emergencia sanitaria mundial, ambos países esperan cumplir sus obligaciones en virtud del acuerdo de manera oportuna. La semana pasada, el presidente estadounidense Donald Trump, amenazó con nuevas tarifas contra China después de afirmar que había evidencia que vinculaba el origen del coronavirus con un laboratorio de alta seguridad en la ciudad china de Wuhan, donde el patógeno fue identificado a fines del año pasado. En enero, China acordó importar 200.000 millones de dólares adicionales en productos estadounidenses durante dos años, por encima de los niveles adquiridos en 2017, lo que marca una tregua en la guerra comercial.

Gobierno español firma pacto social por el empleo, con las principales organizaciones sindicales y la patronal, para contrarrestar los devastadores impactos socioeconómicos de la Covid-19. El denominado Acuerdo Social en Defensa del Empleo fue rubricado este lunes y prorroga las condiciones excepcionales de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Según datos oficiales, a finales de abril un total de 3,3 millones de personas se encontraban involucrados en procesos de expedientes de regulación temporal de empleo. Entre las medidas incluidas en el acuerdo, destaca que las empresas con domicilio fiscal en paraísos fiscales no podrán acogerse a la prórroga de los ERTE por fuerza mayor. Por otro lado en este país, las importaciones de crudo cayeron un 11,7% en los tres primeros meses de 2020 con respecto al mismo período del año anterior. España en marzo, un 10,6% menos de crudo que en el mismo mes del año pasado, dijo la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). La cantidad importada hasta marzo es la más baja para un primer trimestre desde 2014.

Casi 270 mil empresas del comercio y los servicios en Italia están en peligro de cierre por la conmoción económica generada por la Covid-19. Un informe indicó que ese será un resultado inevitable, a menos que las condiciones económicas mejoren rápidamente con una reapertura plena de actividades a más tardar en octubre próximo. La investigación abarcó dos millones 738 mil 800 empresas comerciales y de servicios no alimentarias, 266 mil 807 de las cuales corren riesgo de clausura. El segmento más afectado, será el de las microempresas con uno o ningún empleado, equivalentes a más de 174 mil unidades productivas minoristas ambulantes y con sede fija. La investigación concluyó que “algo mejor” parece ser la situación de las microempresas de las áreas de alojamiento, bares y restaurantes donde la capacidad de supervivencia es mayor al asimilar hasta un 20% ó 30% de pérdida de ingresos antes de la clausura permanente.

Gobierno argentino extendió la vigencia de la propuesta de renegociación de su deuda externa presentada a los acreedores para canjear bonos que se encuentran bajo legislación extranjera. La nueva fecha límite presentada por el gobierno de Alberto Fernández caducará el 22 de mayo, fecha en que el país entraría en cesación de pagos parcial de no llegar a un acuerdo con los tenedores.. Este país quiere reestructurar 66.238 millones de dólares de deuda emitida bajo legislación extranjera, de los cuales 41.548 millones fueron contraídos por el anterior gobierno. La oferta sugiere tres años de gracia, plantea una reducción de 62% en los intereses y un alivio de 5,4% en el capital, lo que en total representa un alivio de 41.500 millones de dólares. El próximo 22 de mayo finaliza el plazo de 30 días que tiene Buenos Aires para el pago de casi 504 millones de dólares en intereses de tres bonos emitidos en abril de 2016. El presidente Fernández ha advertido que su prioridad es atender la crisis sanitaria y el deterioro económico que cause el nuevo coronavirus, causante de la enfermedad covid-19.

Pérdidas por al menos 30 millones de dólares en Bolivia por la paralización de importante complejo petroquímico. La planta de urea y amoniaco de Cochabamba, ejecutada con una inversión de más de 976 millones de dólares por el gobierno de Evo Morales (2006-2019), fue declarada en febrero pasado como deficitaria y con presuntas mermas en sus dos años de funcionamiento, Hasta el momento el gobierno de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez no reveló esas supuestas pérdidas, pero el desabastecimiento del agro-fertilizante en el mercado nacional e internacional es hoy una realidad. El producto boliviano era en promedio 20% más económico que el procedente de Perú. En el departamento de La Paz la bolsa de 50 kilogramos de urea importada oscilaba entre 195 bolivianos (28,22 dólares) y 220 bolivianos (31,83 dólares), mientras que el producto nacional es de 167 bolivianos (24,16 dólares). En el mercado de Santa Cruz ese fertilizante importado costaba entre 200 bolivianos (28,94 dólares) y 240 bolivianos (34,73 dólares), muy por encima de los 147 bolivianos (21,27 dólares) del producido en Bolivia. El gobierno del presidente Evo Morales mantuvo la política de abastecer el mercado interno en primer lugar y el excedente de las producciones era destinado a la exportación, pero en la actualidad ninguna de los dos objetivos se satisfacen y no se prevé solución a corto plazo.

Mercado petrolero: El barril del crudo Brent cotizaba en la mañana de este lunes 11 de mayo en el mercado de futuros de Londres en 30,30 dólares, una caída del 2% frente al cierre del viernes 8 mayo por el impacto de la COVID-19 en la economía europea y estadounidense. El petróleo del mar del Norte, de referencia en Europa, había concluido la jornada del viernes en el International Exchange Futures a 30,92 dólares el barril. La tendencia alcista de días anteriores se ha revertido debido al deterioro de la economía de Estados Unidos y del Reino Unido, sobre todo después de que el Banco de Inglaterra anticipase que la economía británica puede contraerse un 14 % este año.

Firman Cuba y FIDA convenio de financiación del proyecto Prodecafe

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La Habana, 15 may (ACN) Cuba y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) firmaron hoy el Convenio de Financiación del Proyecto de Desarrollo Cooperativo Agroforestal (Prodecafe).

El acuerdo, suscrito por el representante permanente de Cuba ante los organismos internacionales en Roma, José Carlos Rodríguez, tiene como meta contribuir al desarrollo sostenible del sector agroforestal del país para fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar las condiciones de vida de las familias rurales, destaca el sitio Cubaminrex.

Según el reporte, el grupo-objetivo está conformado por aproximadamente 17 mil productores, sus familias y las personas empleadas en cerca de 300 cooperativas agroforestales por Cooperativas de Crédito y Servicios, de Producción Agropecuaria, y Unidades de Básicas de Producción Cooperativa.

Refiere que las cooperativas, especializadas en la producción del café y cacao, se ubican en las provincias de Granma, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo, donde se concentra el mayor por ciento de la producción de esos rubros en Cuba.

Como objetivo de desarrollo prevé la mejora del bienestar y la seguridad alimentaria de las familias focalizadas por el proyecto, aumentando la producción y las ventas de productos de las cooperativas agroforestales y reduciendo su vulnerabilidad ante los impactos climáticos y económicos.

A pesar del impacto negativo del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas, el gobierno cubano mantiene un alto compromiso con el desarrollo sostenible; así como ha declarado la seguridad alimentaria y la nutrición como objetivo clave de la seguridad nacional y elemento clave de la política económica y social del país.

El costo total estimado del proyecto, por un período de seis años a partir de 2020 (con contingencias incluidas) es de 63.65 millones de dólares, compuesto por 40 millones en moneda extranjera y 23.65 millones en moneda local, precisa la nota, fechada en la capital italiana

¿Neoliberalismo en la Conceptualización?


LA HABANA. Si lo aprobado en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista debe tomarse con cautela por contener los gérmenes amenazantes de un destino neoliberal que casi nadie desea, no queda otra que rendirse o, mejor, alzarse en su defensa.

Avizorar los peligros que acarrea cada una de las necesarias transformaciones a implementar es actuar con juicio comprometido. Pero, sugerir que la institucionalización del pequeño sector privado cubano —entre otros pendientes— pueda asociarse con el fundamentalismo de mercado canonizado por John Williamson resulta, como mínimo, una alerta desatinada.

La austeridad y disciplina como objetivo principal de la política fiscal; la liberalización de las tasas de interés y los tipos de cambio; la desregulación arancelaria; la apertura extrema a la inversión extranjera; la liberalización de los flujos de capital financiero; la privatización masiva de empresas estratégicas; el traspaso a manos privadas de los servicios públicos; y la mercantilización de cada aspecto de la reproducción social, obviamente no figuran entre las políticas aprobadas por las autoridades cubanas y tampoco anidan en las tesis de la mayoría de los académicos en liza.

Es cierto que, a pesar de bregar varios años entre especialistas y funcionarios, y de haberse aprobado por un Congreso del PCC y sus estructuras a todos los niveles, el documento de marras resultó menos minucioso en algunas importantes piezas del rompecabezas proyectado. Pero, en la definición del sistema de formas de propiedad que hoy apremia deja muy poco margen a las interpretaciones. Implica una ruptura, eso sí, con la estricta creencia sobre la que se ha modelado históricamente la transición socialista en Cuba, que aún padece una crónica estrechez en su concepción de la heterogeneidad.

El sistema de formas de propiedad en la Conceptualización

La primera novedad que uno percibe al examinar este documento es que las diferentes formas de propiedad son concebidas como un sistema, sobre el cual, consciente de riesgos y contradicciones potenciales, actuaría el Estado en pos del desarrollo de las fuerzas productivas.

Entre las formas de propiedad reconocidas hay tres que resaltan por su trascendencia. A la propiedad socialista de todo el pueblo se le considera “columna vertebral del sistema de relaciones de propiedad”, basado en su predominio sobre los “medios de producción fundamentales”, los que quedaron enunciados en un listado primario de referencia. Se concibe una propiedad cooperativa “sustentada en el trabajo colectivo de sus socios” con la idea de convertirla en “objeto de atención especial entre las formas no estatales”. Y se incorpora la propiedad privada con la encomienda explícita de “aportar a la identificación y aprovechamiento de potencialidades productivas y al bienestar, para el desarrollo socioeconómico del país”. Como parte de esta última categoría se especifica que las personas naturales cubanas, además de actividades por cuenta propia, podrían constituir “empresas privadas de mediana, pequeña y micro escalas (…), que son reconocidas como personas jurídicas”.

El reconocimiento de estas formas fue presentado por el Partido como una respuesta necesaria “al insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas” en el país y “al nivel de socialización alcanzado por la propiedad social”. En tanto confía que esta diversificación aporte “a los objetivos de la construcción del socialismo al contribuir a movilizar recursos humanos, materiales y financieros nacionales y extranjeros”. Entre sus atributos destacan “posibilitar que el Estado y el Gobierno se concentren en las complejas tareas que le son propias, tributar a la eficiencia integral de la economía, generar empleos productivos, desplegar iniciativas, impulsar las fuerzas productivas, incrementar los ingresos al Presupuesto del Estado y contribuir al bienestar en función de los objetivos del desarrollo socialista”. Así se aprobó en julio de 2017.

La amenaza de fondo

No obstante, el reconocimiento y fomento de pequeñas y medianas empresas en Cuba está muy lejos de tener capacidad resolutiva para todos los males de la economía. Es una necesidad. Aportará dinámicas de innovación incremental, generará empleos, abrirá espacios de realización profesional, cubrirá importantes segmentos de oferta, asumirá pequeñas tareas en producciones estratégicas, ayudará a socavar el bloqueo de Estados Unidos. Pero no es la medida principal.

Sin embargo, ha sido el punto de fractura del consenso sobre la reforma, o tal vez la cortina de humo que ha propiciado su inmovilización. La transformación fundamental, que permanece atascada ante una incomprensible resistencia, es la que debe acometerse en esas “alturas dominantes” que describía Oscar Lange el siglo pasado. El sector estatal es el centro del problema.

Desafíos más despiadados gravitan sobre el modelo de gestión de la propiedad estatal sin activar las alarmas veladoras.

El control por una sola empresa de un mercado cuya naturaleza económica, implicaciones políticas o efectos sociales no justifican en lo absoluto una estructura monopólica, genera las más perversas distorsiones para el bienestar de la sociedad. Donde quiera que esto ocurra, el monopolio debe ser disuelto para permitir concurrencia de otras empresas estatales, y —dependiendo de la actividad— también de actores privados.

La inverosímil —y no tan conocida— discrecionalidad en la aplicación de un marco regulatorio que permite a algunos conglomerados empresariales facilidades para una gestión cuasi independiente de los mecanismos centrales del plan, debe ser corregida. Si las bondades de este modelo han demostrado efectividad en las corporaciones a las que se aplica, no es comprensible que se mantengan regulaciones mucho más restrictivas en las restantes. Las reglas que enfrente el universo de empresas deben ser homogéneas y no selectivas.

Según propone el citado documento “todas las entidades de carácter empresarial interactúan en beneficio del desarrollo económico y social, funcionan bajo similares condiciones en los mercados y están sujetas al cumplimiento del marco regulatorio y de control definido por la ley”. La ley de empresas que debió salir en 2017; no puede esperar al 2022, y no solamente debido a las PYMES.

Más allá de la consabida necesidad de autonomía para las empresas, la ausencia total de protagonismo obrero —aunque huelguen campañas para argumentar lo contrario— perpetúa las vulnerabilidades de un socialismo desde arriba inhabilitado por naturaleza para hacer avanzar la realización de la propiedad social.

El llamado a “la aplicación de métodos participativos de dirección y control despojados de formalismos, que involucran a los trabajadores en función de incentivar el interés colectivo e individual (…), así como los valores compartidos por la organización y la sociedad” podría tomarse como punto de partida.

El poderío inconmensurable que han venido adquiriendo algunas empresas, grupos y supra grupos, desplegado en las más disímiles actividades, requiere ser dispuesto con urgencia al más profundo escrutinio público. En este punto radica una de las más importantes pólizas para garantizar un desarrollo saludable del proceso de reformas: implementar fórmulas que transparenten la gestión estatal y permitan un control social efectivo.

La Resolución del MEP (Ministerio de Economía y Planificación) número 570 de 2012, por ilustrar con un ejemplo, resolvió el requisito de licitación pública para la concesión en arrendamiento de locales estatales a cooperativas no agropecuarias. Este articulista no ha encontrado referencias, al menos en medios provinciales o nacionales, a las convocatorias a procesos de licitación y sus resultados para ninguno de los espacios ya concedidos, todos ellos propiedad socialista de todo el pueblo. Como consecuencia, el público desconoce a quiénes fueron arrendados esos locales, cómo tuvo lugar el proceso, y a qué compromisos se deben las partes.

La Conceptualización explicita su posición sobre este tema cuando sostiene que “la información veraz y oportuna constituyen derechos ciudadanos y bienes públicos” y deben estar “principalmente al servicio de la participación, (para) propiciar el debate ciudadano en torno a los asuntos públicos”.

La apuesta por una mayor presencia del sector privado buscando dinamizar a corto plazo el desempeño económico, con certeza tendrá implicaciones en las relaciones sociales. Sin embargo, persistir en un modelo basado en un estatismo hiperbolizado, inhabilitado para solventar varias de las necesidades objetivas de la reproducción, convaleciente de monopolios y discrecionalidad forzados, y urgido de una revolución en la participación ciudadana, entraña un riesgo de reversión sistémica superior, más peligroso, que debería gobernar el debate actual.

El socialismo en la URSS no parece haber sido destruido por el sector privado autónomo que emergió de los primeros cambios de la perestroika. No fueron aquellos cuentapropistas los que devinieron millonarios, ni sus pequeñas empresas las que secuestraron el ámbito político. El gobierno de Estados Unidos, a través de sus programas de financiación de la oposición construida o auténtica, ha demostrado una escasa capacidad de socavar las bases del poder político en Cuba y poner en peligro su continuidad. Libérese la posibilidad a las personas de desplegar toda iniciativa que no sea socialmente lesiva y centremos esfuerzos en censurar aquellos feroces peligros que nos habitan en las sombras.

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Gobierno evalúa con autoridades provinciales temas económicos y sociales vitales

En la mañana de este jueves el Presidente Díaz-Canel y el Primer Ministro sostuvieron un nuevo un nuevo encuentro de trabajo con las principales autoridades de las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, donde se evaluaron temas vitales para el desarrollo económico y social del país.
Gobierno traza estrategias. Foto: Estudios Revolución
Lejos de propiciar la desatención de los más diversos aspectos de la cotidianidad de la nación, el enfrentamiento a la COVID-19 ha ratificado la importancia de mantener como principios de trabajo aspectos determinantes para el futuro del país, como la planificación, el ahorro, el enfrentamiento a la corrupción y las ilegalidades, así como la búsqueda constante de alternativas para sustituir importaciones y potenciar las producciones nacionales.
De tal manera, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, dirigieron en la mañana de este jueves un nuevo encuentro de trabajo con las principales autoridades de las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, donde el Jefe de Estado insistió en el enfoque integrador con que se debe proyectar el desarrollo económico y social de la Isla.
La extensa agenda de la reunión, donde también participaron el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, y todos los viceprimeros ministros, tuvo como primer punto de análisis la presentación por parte del titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, de los elementos fundamentales que se han definido para llevar a cabo el ajuste del Plan de la Economía del presente año; las indicaciones para elaborar el Plan 2021; y los principales elementos que definen la estrategia económica que seguirá Cuba para enfrentar la situación provocada por la pandemia.
Estos asuntos, que ya habían sido aprobados con anterioridad en reuniones del Consejo de Ministros, revisten una importancia crucial en el actual escenario, de ahí la insistencia de Gil Fernández en destacar que no se trata de acomodarnos a la situación actual, sino de anticiparnos y hacer todo lo posible para minimizar las afectaciones que podamos tener, e incluso incrementar las actividades productivas.
Es el momento –consideró- de poner encima de la mesa las reservas y trabajar con ellas. Asimismo, ratificó la premisa de ahorrar tanto como sea posible, no solo portadores energéticos; ahorro es no dejar de hacer, es alcanzar los niveles que están previstos en los planes con menos recursos.
En el actual contexto —valoró— se trata de aprovechar las experiencias que nos ha ido dejando esta situación, en todos los escenarios, aplicarlas bien y definir entonces qué medidas se pueden mantener y cuáles perfeccionar para hacer más eficiente la economía.
Asociado a ello, el Primer Ministro convocó a los dirigentes a analizar las medidas específicas que han ido adoptando en sus territorios, las cuales en algunos casos también podrían ser de utilidad en otros.
El regreso a la normalidad —apuntó— tiene que ser sin confiarnos, sin retroceder... y tenemos que lograr que las medidas que vayamos aplicando se acompañen del correspondiente control, para no retroceder en los avances que hemos alcanzado en la contención de la enfermedad.
Durante el encuentro se presentó además una evaluación sobre el comportamiento de las indisciplinas, ilegalidades y manifestaciones de corrupción administrativa en el año 2019, aspecto que el Primer Ministro consideró, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de hacer las cosas de manera diferente, ponerles pensamiento y acción para buscar más efectividad.
En la reunión se conoció también acerca del enfrentamiento a las ilegalidades vinculadas con el ordenamiento territorial y urbanístico, aspecto en el que las mayores cifras continúan estando en la provincia de La Habana.
Especial atención se brindó a la estrategia que se ha propuesto el país para potenciar la producción de alimento animal con recursos propios, donde sobresale el uso de diferentes plantas proteicas cuyo cultivo se potencia en el territorio nacional. Igualmente, se destacó el importante reto que tienen por delante la Industria Alimentaria y la Agricultura para incrementar, desde el ámbito local, la producción de alimentos para nuestro pueblo.
Más adelante se conoció sobre diferentes medidas que han comenzado a adoptarse en los territorios por las organizaciones de masas y los gobiernos para propiciar el ahorro de electricidad. Dichas decisiones, se aseguró, han demostrado su eficacia, tanto en el sector estatal como en el residencial, al observarse en las últimas semanas una disminución en el consumo de energía eléctrica.
Al comportamiento del Programa Materno Infantil al cierre del cuarto mes del año se dedicó también espacio durante la videoconferencia de este lunes, dada la importancia que reviste su comportamiento para el futuro del país. Es este un tema de seguimiento constante por parte del Gobierno cubano y en el cual se trabaja para solucionar problemas que persisten en lo referido a la organización y calidad de los servicios en la atención primaria y en los hospitales.
Por otra parte, se realizó una breve actualización acerca del cumplimiento del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida, como parte del cual se deben continuar adoptado medidas que respalden la protección del medio ambiente en todo el territorio nacional.

Díaz-Canel: El trabajo futuro debe caracterizarse por un enfoque integral

Todo lo que hagamos en estos momentos —insistió el Presidente de la República al realizar las conclusiones de la reunión— necesariamente lo tenemos que relacionar con el objetivo fundamental en que estamos inmersos, que es nuestra estrategia de desarrollo económico y social para enfrentar los momentos actuales y también crear las bases del desarrollo futuro del país.
Que todos nos preparemos bien y apoyemos el desarrollo de estas tareas, consideró, al valorar la trascendencia de los temas analizados durante la jornada.
En particular sobre los aspectos relacionados directamente con la economía, señaló que son aspectos que van a ocupar mucho tiempo en las próximas semanas y meses y deben caracterizarse por un enfoque integral, capaz de proyectarse en función del desarrollo económico y social de la nación.
Insistió en que se comprenda a todos los niveles cuál será el hilo conductor de las acciones de carácter económico que se ha propuesto llevar adelante Cuba en medio del complejo escenario que ha impuesto la COVID-19, agravado además por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos y la aplicación del capítulo tercero de la Ley Helms-Burton, con sus consecuencias negativas para el desarrollo de la Mayor de las Antillas.
En la etapa de recuperación del nuevo coronavirus —subrayó— tenemos que estar conscientes de que el país pasará paulatinamente a una normalidad diferente a la que estábamos acostumbrados y eso lógicamente requiere definir bien cómo lo haremos. La vida no va a ser igual, el comportamiento de las personas tampoco lo será —acotó— habrá que seguir manteniendo el distanciamiento físico y analizar con mucha inteligencia qué actividades se van abriendo y en qué momento.
Después de lo que hemos vivido —valoró— tendremos que actualizar nuestros planes de enfrentamiento ante este tipo de situaciones y extraer los mejores aprendizajes, que nos permitan superar las insuficiencias que hemos detectado.
Díaz-Canel manifestó, además, su certeza de que podemos salir fortalecidos de este complejo escenario y poner al país en mejores condiciones para enfrentar la difícil crisis que se vivirá a nivel mundial. Es muy alta la responsabilidad de todas las estructuras de Gobierno para lograr esos propósitos, enfatizó.
De igual manera, reconoció el trabajo realizado por las estructuras del Partido y el Gobierno en todos los niveles durante estos meses de enfrentamiento a la COVID-19, un esfuerzo que cuenta además con el reconocimiento del pueblo, que ha podido apreciar los resultados. “Cuba ha pasado la epidemia sin crisis, sin abarrotamiento de sus salas de terapia intensiva”, refirió.
Más adelante, el Jefe de Estado insistió en la necesidad de enfrentar un grupo de ilegalidades y hechos de corrupción que se han acumulado a nivel local, lo cual tiene que hacerse con rigor y sistematicidad por parte de las administraciones territoriales.
Hay que hacer un enfrentamiento tan efectivo que elimine la impunidad, porque para fracturar y aplastar este tipo de hechos se requiere de sistematicidad y rigurosidad en las acciones.
Al referirse a la producción de alimento en el país, subrayó la urgencia de aprovechar todas las alternativas posibles, en todos los escenarios. “Vamos a pensar en el desarrollo desde nuestras potencialidades, desde nuestras raíces, desde lo que está en nuestros recursos naturales”, valoró.
Asociado a ello comentó la importancia que reviste la innovación. No solo es investigar —dijo— sino también aplicar lo que ha sido fruto de las investigaciones científicas e incorporarlo a nuestras maneras de hacer, como debe suceder con las experiencias del Programa Sierra Maestra, ejemplificó.
En particular sobre el ahorro en el consumo de electricidad valoró que lo sucedido demuestra una vez más que cuando somos poco sistemáticos en las medidas que adoptamos, las cosas se nos van de la mano. Habíamos avanzado mucho cuando aplicamos las medidas para hacer frente al desabastecimiento de combustible —reconoció— y al más mínimo descuido tuvimos un incremento en el consumo energético. El ahorro tiene que ser un elemento permanente en nuestra conducta, señaló, y es responsabilidad de todos llevarlo a cabo.
Respecto al sensible tema del Programa Materno Infantil, acentuó que los resultados que en todos estos años se han obtenido y consolidado son una conquista de la Revolución que tenemos que seguir perfeccionando en todos los escenarios.
En tal sentido, enfatizó en la prioridad que se debe dar al seguimiento de este asunto; este es un programa sólido y con resultados que tiene que ser atendido en cada lugar, en dependencia de sus particularidades.
Finalmente, consideró que a la Tarea Vida como una de las premisas esenciales que debe tener en cuenta el país para alcanzar un desarrollo sostenible. “Si no preservamos el medio ambiente no tenemos desarrollo sostenible y esto también está encadenado con el desarrollo económico y social.”

El marxismo en Cuba hoy



Ya no se puede esperar más… [1]
Hace mucho tiempo, la comunidad académica y científica cubana se debe a sí misma una reflexión extraordinaria sobre el marxismo. Esa deuda se remonta a la época en que tuvimos conocimiento y conciencia para hacerlo (no siempre fue así); actitud (no estoy segura de que esta condición se mantenga hoy); y no lo hicimos. Ni la caída del socialismo en la URSS y Europa -que dejó muy comprometido al marxismo-, tuvo fuerza suficiente para convocar a dicha discusión.
La ausencia de debates fundamentales y las características que el marxismo tiene en Cuba, poseen causas que exceden el campo intelectual. Guardan relación con la historia del socialismo y del marxismo, también en nuestro país [2]. La inexistencia de una cultura marxista que permitiera sostener un criterio de selección informado [3]; la familiarización unilateral con la teoría de personas encargadas de su instrumentación educativa desde los 60 [4]; y hasta la urgencia revolucionaria (acompañada de auténtica avidez, entusiasmo, e interés por la teoría), terminaron facilitando la imposición progresiva de la específica versión soviética denominada «marxismo-leninismo» [5], que apaga los espíritus teóricos, y sobre la cual se acumula casi un siglo de críticas (para 1960, esa valoraciones negativas databan de tres décadas y más). No obstante, puede aceptarse que en los inicios, se hizo lo que se pudo…
En la actualidad, reconsiderar el marxismo -su enseñanza, edición, investigación-, no ha de ser un acto coyuntural sino estratégico. Este ejercicio reflexivo, crítico, y proactivo no puede ser postergado más [6]. Paradójicamente, después de los años 90 pareciera que existen actitudes de nihilismo y escepticismo hacia todo el marxismo.
El objetivo no puede consistir en engañarnos: efectuando una exégesis más; sustituyendo aleatoriamente el discurso teórico que se repite por uno «nuevo» o «actualizado» (que cambia el orden de los asuntos o reincorpora los que se pusieron en reposo, empleando el mismo criterio voluntarista); o injertando contenidos ajenos a la preocupación marxista utilizando de manera instrumental su nombre. ¡Y pretender hacer todo esto, sin que medie un verdadero ejercicio intelectual o desde fuera de la ciencia! No. Se trata de preguntarnos: ¿el marxismo corriente es marxismo? Eso obliga a estudios y debates, que no son de un día, lógicamente.
Las premisas de un eventual debate no pueden seguir siendo apriorísticas. Las de siempre: tradición; emoción; facilismo (lo sabido o lo que se cree saber); el discurso vacío (pero que, desde el desconocimiento, se considera correcto); las empatías personales (el llamado aleatorio a especialistas, cuyos criterios o silencios son conocidos y predecibles, y no van a disentir, sino a confirmar); los dogmas; y la norma. Todas estas constituyen actitudes tan interiorizadas, que no las reconocemos como tales y las continuamos reproduciendo. Esas, las confortables premisas de siempre, han negado las condiciones de posibilidad para la vida -no reductible a la condición de existencia- de una auténtica intelectualidad marxista.
La reflexión que corresponde debe ser extraordinaria (en su sentido literal); abierta (por los alcances sociales de este asunto); radical; y fundarse realmente en el conocimiento y la investigación, con teorías y estudios históricos primarios. No es momento de doxa, catarsis, indiferencia, negligencia, enamoramiento facilista que ciega (y convierte a X interpretación de segunda mano, en «piedra filosofal»), o saber vulgar y ordinario. Tampoco puede reducirse a la confirmación del pasado/presente por medio de consultas a los considerados a priori «expertos», sino de un debate que involucre a especialistas con capacidad y disposición para avanzar (las dos dimensiones, son imprescindibles). El resultado de tales debates ha de expresarse en una transformación efectiva (en sentido marxiano) y no aparente.
Entretanto, el marxismo común continúa siendo el «marxismo-leninismo», de efectos nocivos para la teoría y la política socialistas, y que se diferencia y opone a la naturaleza crítico-revolucionaria del marxismo y leninismo originarios, y a su más legítima tradición. Una vez más, no por denominarse comúnmente «soviético» (¡y ese no es todo el marxismo soviético! [7]), representa la dignidad de la Revolución bolchevique y sus líderes; no por denominarse «marxismo-leninismo» expresa la teoría y la praxis de Marx, Engels, y Lenin; es más bien todo lo contrario. No por haber autolegitimado el monopolio de los nombres (en época de intrigas, purgas, y pugnas por el poder inmediatamente después de la muerte de Lenin, durante el resto de la década del 20 y los años siguientes), es el único marxismo. Es, una tendencia bien definida -e identificada casi siempre a través de sus errores teóricos y políticos-, al interior de la plural tradición que inicia en Marx. Este es un asunto que el universo marxista diagnosticó, debatió, describió, y superó hace décadas. Hay que ponernos al día. ¿Cómo ser marxista, sin conocer críticamente su teoría e historia, o su presente diverso?
Sin embargo, aún no existe consciencia del carácter necesariamente múltiple, y por tanto, heterogéneo y contradictorio de la tradición marxista, o de que nuestro marxismo intelectual no es El marxismo (porque tal cosa no existe).
Las investigaciones genealógicas recientes -iniciadas en los años 90- sobre la trayectoria del marxismo en Cuba y sus conflictos en los 60, no han logrado un replanteo fundamental de la teoría, una reconstrucción personal y colectiva de los conceptos y su historia, o una consciencia crítica generalizada sobre el marxismo corriente. No han promovido la pasión por volver con ojos propios a Marx y a todo el marxismo clásico de fines del XIX e inicios del XX que ha sido omitido -Luxemburgo, Trotski, Pannekoek, Korsch, Lukacs, y tantos otros-; a las especificidades teóricas de Engels y Lenin; e ir al encuentro de Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin, Sartre, Habermas, Althusser (Gramsci está tan de moda que ha entrado en la norma), y a los más contemporáneos aún, que integran el marxismo a políticas de izquierda en Cuba, Latinoamérica y el mundo. En el contexto cubano, las lecturas extemporáneas de algunos de los nombres citados y de otros, pueden resultar inmensamente reveladoras en pleno siglo XXI.
Si lo sugerido pudiera parecer simple «historia» -de la que se puede prescindir-, hay que recordar que el marxismo es su historia. A diferencia de otros discursos, en el marxismo cada concepto, cada praxis, cada libro, solo tiene sentido en relación con su contexto. Además, los nombres citados y otros tantos, no son personajes de reparto (prescindibles) del «verdadero» y «exitoso» marxismo; tampoco fueron siempre, por siempre y para siempre la negación (criticada, «equivocada», «tergiversada») del pensamiento de Marx o Lenin; ni su repetición, pues tienen su propia obra; ni siquiera constituyen precisamente su continuidad.
Las contradicciones y polémicas de la historia y el presente del marxismo, no pueden seguirse interpretando según la lógica aristotélica: si un enunciado es verdadero -históricamente «exitoso»-, el otro es falso. La voluntad polémica de ayer y hoy, no obedece a la erudición ni a las características personales de los líderes marxistas. Obedece a la necesidad de definir estrategias políticas, que no pueden contrastarse con ninguna verdad prescrita. En ese sentido, puede decirse que cada uno de esos teóricos y revolucionarios, daba constantemente un salto al vacío. Formados en culturas marxistas (¡no solo!) distintas y con urgencias propias de sus naciones y Partidos, se sentían en igualdad para contender ante la praxis política. Precisando: la capacidad de reflexión personal de la inteligencia militante -entendida como cualidad política-, y la voluntad crítico-polémica, constituyó siempre -ayer y hoy- un signo de vitalidad y no de vergüenza para la tradición marxista.
El marxismo es crítico y contradictorio. Ni lineal, ni positivo, ni siempre y únicamente exitoso. No solo son Marx, Engels y Lenin. Desde los años 90 es de buen gusto incluir a Gramsci, y en época más reciente se menciona a Luxemburgo, sin especificar que la dimensión de su obra solo es comparable a la de Lenin (su coetáneo). Sin embargo, siempre se les sitúa a uno detrás de otro, como «desarrollo» de las tesis del anterior en las «nuevas condiciones». Pero, No. Es también: Engels distinto a Marx; Lenin diferente de Marx; Lenin igual a Engels y ambos diferentes de Marx. Incluso es Marx versus Marx, hasta resultar difícil de comprender. Al marxismo originario no se le puede adjudicar una razón teórica a priori, porque no se escribió de una vez, tiene inconsecuencias, búsquedas, reconstrucciones, vacíos y problemáticas coyunturales.
De manera que no existe una teoría marxista sobre la organización política, la institucionalidad, la estrategia, el imperialismo, la Revolución, o el materialismo. Debemos considerar la feliz oportunidad de contar con soluciones teóricas diversas a un mismo asunto. Esto no significa que se asuma el marxismo de manera relativista, sino que hay que estudiarlo todo (¡si de estudiar se trata!).
Descuidar, excluir, omitir, o desconocer sistemáticamente una parte significativa de esa producción política, no es un simple error cometido en nombre de la «didáctica» o de que el auditorio no es «especialista». Eso es falsear el marxismo y su historia. El relato de un marxismo sin vida real solo puede alejar a los potenciales interesados. ¿Será que eso nos ha pasado?
Un obstáculo que no puede ser subestimado, radica en nosotros mismos. Las personas comprometidas con el marxismo en Cuba, hemos sido formadas en el paradigma de ese marxismo de manual que prolonga hasta la actualidad su estatus hegemónico (aunque hoy reciba otros nombres y tenga otro sumario). De manera que cualquier acción de juicio tiene implicaciones epistémicas, existenciales y sociales que se resisten, por definición, al autoexamen crítico. Además, ese tipo específico de marxismo ha generado una actitud de fidelidad, que hace parecer el interés por otras interpretaciones -legítimo y necesario, si se pretende ser intelectual orgánico-, como herejía.
Por otra parte, la práctica teórica mantiene divisiones disciplinares. Aquello que recordaran Lukacs, Korsch, y Gramsci, sobre la esencia originaria del marxismo como teoría unitaria de la revolución, ha quedado fuera de consideración, en favor de una desmembración de contenidos positivos que se expresa por excelencia en la docencia y en nuestras propias formaciones perimetrales [8]. Los «filósofos» no dominamos la «economía política» (¡no se trata de sacar cinco puntos en la Asignatura!) y viceversa. ¿Cómo afirmar entonces que somos marxistas o somos «especialistas» en marxismo, si no poseemos la capacidad sintética -en su sentido teorético- para comprender los fundamentos totalizadores de la obra de Marx?
Una consecuencia de ese marxismo vulgar consiste en la interpretación determinista. Esa tesis en su carácter absoluto y estructural, simplemente no se corresponde con la experiencia histórica de las revoluciones ni del socialismo. También se relegan contenidos histórico-sociales a status de segmento particular de una «concepción del mundo» especulativa, expresada en leyes y categorías en abstracto, que supuestamente sirven para efectuar cualquier análisis y garantizan corrección política. Esta conversión traiciona el legítimo objeto de investigación marxiano: clases, plusvalía, enajenación, Estado, política, capitalismo, modo de producción, praxis, mercancía, ideología, revolución… Estas son las auténticas categorías de Marx.
Otro problema consiste en la presencia de actitudes excluyentes que discriminan sin criterio fundado todo marxismo de autor, porque el «marxismo-leninismo» en particular -por su esencia y génesis- es estandarizado, y desconoció siempre lo que se produjo más allá de sus fronteras intelectuales (también con carácter retroactivo, es decir, antes de abril/mayo de 1924).
Muchos de los nombres omitidos o a los que nos referimos con negligencia, vivieron solo para la idea (¡aunque fuera solo para la idea!) de la Revolución. Resulta necesaria, entonces, una deconstrucción lógica e histórica a la vez, para concretar una definitiva y demorada ruptura con el marxismo sistémico que confunde todo en un solo pensamiento -supuestamente verdadero y siempre exitoso- fundido en monolito falso.
La inconsistente voluntad de saber en que nos encontramos obedece, por ejemplo, a la imposibilidad de disponer de una voluminosa información que se ha generado internacionalmente al interior del marxismo (¡no solo!), y que ha estado por décadas a disposición de las viejas y nuevas izquierdas. En consecuencia, profesores, especialistas y ciudadanos no han podido ir asimilando esos contenidos en tiempo real. La deuda de lecturas es extensa y se sigue acumulando.
Este panorama se hace visible en los escasos foros donde caben los estudios de marxismo en sí. En estos «eventos científicos» se multiplican las presentaciones formales que repiten lo de siempre y lo de casi todos. Falta debate informado y actualizado. A penas se perciben evidencias de investigaciones seguidas y sustentadas con criterio personal.
Además, resulta insuficiente la capacidad integrativa de saberes (dialéctica de historia, política (también a nivel noticioso), economía, filosofía, arte, situación ambiental, avances científicos). Y esa carencia de capital cultural -como decía Pierre Bourdieu- resulta, por definición, incapaz de reconocer su propia condición.
Por otra parte, todavía se reservan espacios de gran convocatoria y amplificación a voces que han probado no tener disposición hacia la reflexión, la crítica y la superación de su propio discurso, construido a la medida de la norma. Cuando se niegan sistemáticamente a incorporar variedad de fuentes históricas y teóricas, y al empleo de recursos hermenéuticos que expongan las posibilidades analíticas y políticas del marxismo -proponiendo, en cambio, tesis de sentido único, simplificado y muy reiterado-, continúan contribuyendo a alejar a otros y a la opinión pública del interés por esa teoría.
Otra fuente de problemas proviene del ejercicio laboral de personas de profesión marxista y no de vocación (y formación) marxista, que se pronuncian desde fuera de la ciencia. Esta zona externa, ajena totalmente a los parámetros de rigor (y de imaginación) de estudio e investigación, se ha legitimado a través de habilitaciones masivas con fines docentes; y además, por medio de la percepción de que ser políticamente correcto califica automáticamente para hablar de marxismo. El marxismo no es tratado como ciencia [9].
Las interrogantes, proposiciones, tendencias, y diversidad histórica y teórica que el marxismo ha generado… lo que constituye esta tradición teórico-política, puede comprenderse únicamente por medio de conocimientos sistematizados y presupuestos intelectuales (me refiero al deber ser de la dimensión científica y académica). Solo una operación de reducción instrumental sucesiva y reiterada en el tiempo, puede sugerir otra cosa.
Y, si de la formación de sujetos políticos se trata, no está de más recordar que desde la propia plataforma marxista (para no ir a Aristóteles), se entiende que la política coincide con el espacio existencial humano. De manera que hacer ciencia o literatura y enseñarla -biología, matemática, arte, comunicación, diseño-, es también hacer política. La educación ideológica -para referirme solo a lo institucional- ocupa todo el espacio escolar. ¿Por qué confinarla a la hora de «marxismo»? Conviene recordar entonces el sentido fundamental -¡y no otro!- de una de las tesis antológicas de la ejemplar Rosa Luxemburgo, relativa a que la Revolución no se aprende en las Escuelas, sino en la vida política activa [10].
En contraste con la prosperidad que exhiben otras áreas del conocimiento en Cuba, casi no parece producirse marxismo en sí. Incluso, prometedoras inteligencias han reencauzado su talento hacia temas y campos más provechosos -en varios sentidos- y prestigiosos -desde la percepción social-, a la vez que resultan ¡menos problemáticos! No obstante, es cierto que puede admitirse la existencia de un trabajo científico desde presupuestos metodológicos, conceptuales, políticos y utópicos marxistas. Sin embargo, más allá de las individualidades, el dominio hegemónico del marxismo vulgar una generación tras otra -con su libro de certezas, omisiones y demarcación de legitimidad- ha terminado por apagar la preocupación teórica. Esa situación no se instaló durante los 90, más bien se prolonga ya por largas décadas.
Generaciones de cubanos viven creyendo que solo hubo tres marxistas. En el mejor de los casos, ciertas nociones de marxismo permanecen en el sentido común en calidad de conocimiento positivo que se da por aprendido después de haber aprobado un examen escolar, o se retienen en el pensamiento como sello de identidad política. Hemos llegado a un punto donde nuestro «problema fundamental» hoy en los ámbitos de la enseñanza, la investigación, la divulgación, y las ediciones -esta última resulta de primerísimo orden-, consistiría en emprender una verdadera arqueología crítica del marxismo corriente.
Pero todo esto era ya sabido en Cuba a fines de los 60, e internacionalmente al término de la década del 20 del siglo XX.
No pretendo ser original…
Notas:
1. El presente texto refiere ciertas cuestiones de naturaleza crítica, especialmente relativas a la enseñanza y a la esfera académica. Se ha seleccionado este enfoque (y no otro, que pudiera resultar más balanceado y posible también de concebir), en el entendido de que solo identificando los problemas, pueden ser superados. Decidí emplear estos minutos y espacio, para pensar, escribir, y hablar, sobre lo que considero que dejamos de hacer y sí se puede hacer. Por otra parte, las intervenciones de otros compañeros en «Dialogar, dialogar», me motivaron a (re)considerar y precisar algunos asuntos.
2. Ver Bibliografía de la autora sobre el tema, por ejemplo: 2017, «Edición Revolucionaria (R): memoria y nostalgia del saber en Cuba. Entrevista a Rolando Rodríguez, fundador y director de Edición Revolucionaria (4 de febrero de 2016). Revista Estudios de desarrollo social: Cuba y América Latina, FLACSO, Vol. 5, No. 1; 2015-2016, «El marxismo: su difusión y enseñanza darwinista» http://www.filosofía.cu, No. 28, set-junio; 2016, «Marxismo GUIÓN Leninismo», conferencia para profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana (inédito); 2014, «Definiendo el Pensamiento Crítico». Revista Temas, La Habana, No. 80; 2006, «La divulgación del marxismo en la revista Pensamiento Crítico», Marxismo y Revolución, Ciencias Sociales, La Habana; y 2001, «La difusión del marxismo en las publicaciones periódicas cubanas: 1959-1970», Tesis de Doctorado, Inédita, Universidad de La Habana.
3. Por una parte, antes de 1959 Cuba había estado sometida a propaganda anticomunista, y por otra, el marxismo que llegó a sectores políticos muy localizados, era el que se consideró oficial dentro de la Tercera Internacional, institución definitivamente desfigurada -en sus objetivos, funcionamiento, organización, estrategia y teoría políticas- después de la muerte de Lenin.
4. La masificación de la enseñanza del marxismo por vías institucionales, se inició en diciembre de 1960 con la inauguración de las Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR), y un poco más tarde, con la Reforma Universitaria de 1962.
5. Cuestión referida también por el Diputado Dr. en Ciencias Filosóficas Miguel Limia David, en la Sesión Plenaria de la Asamblea Nacional (diciembre de 2015, presentado en la Televisión Nacional).
6. El proceso de «perfeccionamiento de la enseñanza del marxismo» en las Universidades cubanas (2015-17), impulsado por el Ministerio de Educación Superior (MES), puede ser una oportunidad para adoptar criterios pedagógicos, fundados en investigaciones y consensuados por medio de debates científicos.
7. Además, la URSS proporcionó a la Revolución Cubana, por décadas, una extraordinaria ayuda de todo tipo que ha de reconocerse y agradecerse. En este sentido, puede recordarse «lo que ha hecho la Unión Soviética por nosotros». Palabras dichas por Fidel en la circunstancia contradictoria de la crisis de octubre, cuando «surgieron algunas discrepancias». Informe del Comandante en Jefe Fidel Castro al pueblo de Cuba. Posición de Cuba ante la crisis del Caribe. (Discursos, Declaraciones, Comunicaciones, Cartas y Documentos publicados durante la Crisis). COR, 1962. págs. 71; 73.
8. Me refiero a los graduados de «Filosofía marxista-leninista» (Universidades de La Habana, Santiago de Cuba, y Las Villas); «Economía Política» (esta última especialidad cerró hace muchos años, pero como saber e investigación sólida -no necesariamente como carrera universitaria- ¡cuánta falta nos hace en su proyección educativa y de estrategia social!); y de «Marxismo-leninismo e Historia» en las Escuelas Pedagógicas (perfil que -según se ha dicho en los medios de comunicación nacionales- apenas tiene matrícula). El resto de las personas dedicadas hoy al marxismo fundamentalmente dentro del sistema educativo, y que la sociedad inviste de autoridad para su ejercicio -cuyo número crece, por distintas razones prácticas-, no son graduados de estas carreras.
9. Lenin recuerda y confirma la tesis de Engels: «el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se le estudie». En ¿Qué hacer? dedica amplio espacio a destacar la importancia del conocimiento teórico del marxismo frente a las «formas más estrechas de actividad práctica», y argumenta: la «amplia difusión del marxismo ha ido acompañada de cierto rebajamiento del nivel teórico. Mucha gente, muy poco preparada e incluso sin preparación teórica alguna, se ha adherido al movimiento por su significación práctica y sus éxitos prácticos». Lenin, 1960, ¿Qué hacer? Obras Escogidas en 3 tomos, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, pp. 143-146.
10. Algunos de los compañeros presentes en el espacio «Dialogar, dialogar», señalaron que el marxismo es una teoría política obrera, extensible en las condiciones de nuestro país, a los trabajadores y la ciudadanía. Hicieron notar, sin embargo, que el trabajo dialogado de preparación marxista (por tanto, política) con el pueblo, resulta insuficiente. Personalmente, suscribo la idea de que el marxismo tiene que encarnar en las masas (forma parte de su ideología, junto con el pensamiento nacional y latinoamericano, que conforma nuestra plataforma revolucionaria) y que debemos dirigirnos también hacia ese propósito. Hago constar que no por referirme en este texto a la esfera académica, dejo de comprender o compartir ese criterio. Más bien, lo confirmo.