Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 16 de enero de 2025

Antonio F. Romero: sin reforma estructural no hay solución a la crisis del sector externo


16 enero 2025


Como parte de la aguda crisis estructural que enfrenta desde hace años la economía cubana, se ha agudizado el carácter vulnerable de un patrón de inserción externa que muestra evidencias de marcado y «prolongado» deterioro. El actual entorno global adverso, refuerza la insostenibilidad del patrón de relacionamiento externo cubano vigente.

No obstante, sin un coherente, efectivo y decidido programa de estabilización macroeconómica y sin transformaciones estructurales profundas, no es posible modificar el perfil de inserción externa de Cuba.

Avanzar en términos de estabilización macroeconómica es una condición necesaria, pero no suficiente para revertir el deterioro económico y social acumulado e iniciar un proceso sostenido de recuperación. Generalmente cuando se habla de estabilización macroeconómica se pone el énfasis en los equilibrios internos (déficit fiscal – inflación), pero los programas de estabilización tienen que ver también, especialmente en economías pequeñas y abiertas, con la estabilización de la balanza de pagos. En el caso de la economía cubana, un objetivo fundamental de la estabilización debería ser el equilibrio de las cuentas externas.

Hay algunas medidas y decisiones de política que pudieran ser implementadas en el más breve plazo, las cuales ayudarían a modificar algunos de los «cuellos de botella» que impiden una mejoría coyuntural en la situación externa de la economía nacional. Dentro de ellos, estarían:

a) Redefinir prioridades de la política de inversiones del país, para apoyar el fomento productivo. Ello crearía condiciones para aumentar en el corto y mediano plazo las posibilidades de sustitución de importaciones (especialmente productos alimenticios); y en el mediano y largo plazo aumentar exportaciones. Ello requeriría desplazar inversiones públicas que hoy se realizan en proporción muy significativa para el sector del turismo, hacia la agricultura y la manufactura, y en especial para la infraestructura energética.

b) Flexibilizar normas y mecanismos vigentes que en la práctica constituyen un desincentivo a la exportación y la sustitución de importaciones tanto por las empresas estatales como por las formas de gestión de estatal (FGNE). Esto implicaría otorgar mayor autonomía —como parte de una reforma integral del sistema empresarial— a las empresas estatales, y reducir más los trámites burocráticos, la «permisología» y los consiguientes costos logísticos y normativos asociados a proyectos y actividades de exportación y sustitución de importaciones, tanto para el sector no estatal como por las empresas del Estado.

c) En tal sentido, sería muy útil valorar la implementación de un conjunto de medidas e instrumentos utilizados ampliamente en varios países en desarrollo no solo para «fomentar» las exportaciones, sino para «facilitar» los múltiples procesos vinculados al comercio exterior. La Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), así como la VUIEX (Ventanilla Única para la Inversión Extranjera) son instrumentos de larga data utilizados en el mundo, pero en el caso de Cuba las mismas distan mucho de las condiciones de integración, de inter-operatividad, de otorgamiento automático de licencias, certificaciones y autorizaciones, y tienen todavía limitaciones importantes a tres niveles: i) respecto a la arquitectura técnica de la ventanilla, ii) en relación a su arquitectura informática, y iii) el nivel de gobernanza de dichos mecanismos.

d) Modificación «radical» y en el corto plazo de la concepción vigente sobre política cambiaria; lo que debiera implicar la transformación de la estructura y tipo del mercado cambiario, de la tasa de cambio y del régimen cambiario. Sin esto, es muy poco probable que se estimulen las exportaciones y la sustitución eficiente de importaciones. Adicionalmente, estos cambios resultan componentes de la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales; lo que en todo caso coadyuvaría también al necesario proceso de «desdolarización», sin el cual es muy difícil garantizar los niveles mínimos de credibilidad en la política económica nacional que resultan esenciales tanto para la estabilización como para el reimpulso económico.

e) Aprobar e instrumentar la largamente postergada normativa que permita de manera transparente el establecimiento de negocios con capital extranjero por las formas de gestión no estatal (FGNE) y al mismo tiempo someter a revisión el marco regulatorio y las políticas vigentes para la atracción del capital extranjero en el país, que todavía contienen disposiciones restrictivas y que no consideran el alto riesgo que asumen los inversionistas foráneos cuando apuestan por hacer negocios en Cuba.

f) Favorecer, a partir del establecimiento de principios y medidas flexibles y de respeto absoluto a su naturaleza eminentemente privada, los flujos de remesas a cubanos residentes en el país, sobre todo aquellas que pudieran vincularse —directa o indirectamente— al desarrollo de emprendimientos productivos. Para esto resulta necesaria la aprobación de la normativa sobre los negocios con capital extranjero de las FGNE.

g) Definir una estrategia integral para la renegociación de las obligaciones financieras con el exterior que ha acumulado Cuba en estos últimos años, cuando el país se encuentra de nuevo en situación de «default». Ello debe comprender los diferentes componentes que se incluyen dentro del concepto de «deuda con contrapartes externas», a saber: i) deudas con los acreedores oficiales (Club de París, la cual se había renegociado de manera muy favorable en el 2015, lo que incluyó la condonación del 90 % de la misma), ii) con los acreedores privados (el denominado «Club de Londres»), iii) la deuda de corto plazo con suministradores y, iv) de manera importante en el caso cubano con los inversionistas extranjeros. Por la trascendencia que tiene esto último para lograr mayores flujos de inversión extranjera directa, debería adoptarse un mecanismo financiero consensuado, sobre la base de un menú de opciones, para «honrar deudas acumuladas» con los inversionistas extranjeros. h) Por supuesto, la credibilidad necesaria para avanzar en una negociación seria y compleja con nuestros acreedores pasa necesariamente porque las autoridades nacionales muestren avances perceptibles tanto en la estabilización macroeconómica como en las reformas estructurales. Sin lo anterior —sin un horizonte creíble y consensuado de modificaciones radicales en la estructura económica nacional— se repetirá el ciclo perverso de renegociación, en el mejor de los casos con ciertos niveles de condonación y de nuevo en pocos años, se volverá a entrar en crisis de liquidez externa, e incumplimiento de los pagos pactados.

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La exclusión de la lista terrorista no es más que el reconocimiento de la verdad (+Video)

Al comparecer ante la prensa sobre las medidas del Gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba, el Canciller de la Isla aseveró que la decisión confirma que lo que se vino haciendo era ilegal y arbitrario



16 de enero de 2025 01:01:02

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Canciller insistió en que Cuba nunca debió entrar en esa lista, fundamentalmente por su condición de víctima del terrorismo. Foto: Cubaminrex


«Seria, importante y en la dirección correcta, aunque muy limitada y tardía». De esa manera se refirió, ayer, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, a las medidas dadas a conocer el pasado martes por el Gobierno de Estados Unidos, que excluyen a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo; indican la suspensión del derecho a iniciar una acción en virtud del Título iii de la Ley Helms-Burton de 1996, y eliminan la lista de entidades cubanas restringidas con las cuales los ciudadanos e instituciones estadounidenses tienen prohibido transacciones financieras, lo que ha tenido efecto en terceros países.

Al responder por qué ahora estas disposiciones, el Canciller aseguró ante la prensa que «la administración estadounidense ha tomado estas decisiones porque su plan ha fracasado, porque la visión de provocar el colapso de la economía cubana, la explosión social (…), sigue sin poder alcanzar sus objetivos».

Subrayó que las medidas constituyen el reconocimiento de que la suya contra Cuba es una política obsoleta, fallida, que no tributa a los objetivos ni a los intereses nacionales de ee. uu., ni tiene el apoyo de los ciudadanos estadounidenses, ni de los cubanos residentes en ese país; que provoca un aislamiento mundial, un descrédito a su política exterior, que dañan instrumentos que, supuestamente, el Gobierno de Estados Unidos necesita para hacer cumplir determinados objetivos de su agenda internacional.

«Lo que habría que preguntar al Gobierno de Biden es por qué ha esperado hasta este momento para hacer lo que pudo haber hecho desde su elección, porque en su plataforma electoral se comprometía a adoptar cambios significativos en la política de los Estados Unidos», afirmó.

Recalcó que, con esta decisión, ha quedado demolida la lista de países patrocinadores del terrorismo. No existe más, nadie más podrá creer en ella, porque es una confirmación absoluta y tangible de que no tiene fines de enfrentamiento al flagelo del terrorismo, sino que es un mero y vulgar instrumento de coerción política contra Estados soberanos», agregó.

«Si viniera otro presidente y volviera a incluir a Cuba en la lista, habría que preguntarse cuáles son las razones, qué dirían las agencias del gobierno estadounidense de aplicación de la ley, dónde quedaría la credibilidad del Gobierno», cuestionó.

Sobre la posibilidad de que estas decisiones no se sostengan en el tiempo, dijo que «son medidas ejecutivas que podrían revertirse», expresó, aunque enfatizó en que «va a ser difícil explicarlo, si ocurriera».

El Ministro de Relaciones Exteriores refirió haber leído, al respecto, «opiniones de algunos de los que redactaron las medidas anteriores –y que participaron, protagonizaron y provocaron el retroceso en la relación bilateral– señalando que les tomará tiempo y trabajo revertirlas».

En cuanto a la política exterior de cada Estado, puntualizó que «no debería someterse a los vaivenes de los distintos Gobiernos, ni mucho menos a los caprichos de la política doméstica o de las competencias o argucias electorales».

Al abordar la importancia de la exclusión de la Isla de esta lista, argumentó que «ha sido el reconocimiento de la verdad». Insistió en que Cuba nunca debió entrar en esa lista, fundamentalmente por su condición de víctima del terrorismo.

El Canciller dijo que esta medida «carecía de cualquier credibilidad o prestigio a escala internacional», pero sus efectos prácticos, sobre todo en el sector financiero, son extraordinarios.

«Será muy difícil mantener las medidas coercitivas que se derivan de esta lista, y que limitan el acceso a las instituciones y servicios financieros en cualquier país», valoró y recordó las trabas que suponía la inclusión de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo para la importación de insumos de productos de primera necesidad para el pueblo cubano, la prohibición a los ciudadanos europeos y de otros países a utilizar el sistema de autorización electrónica de visas estadounidenses.

Respecto al Título iii de la Ley Helms-Burton, acotó que está destinado a intimidar a terceros países. «Contiene una arbitrariedad y una violación del derecho internacional brutal, que es pretender juzgar en cortes estadounidenses a personas, entidades y compañías de terceros países o cubanos por sus vínculos económicos con la Isla, fuera de la jurisdicción estadounidense o sin ninguna relación con los Estados Unidos».

Opinó que es también el reconocimiento de que lo que se vino haciendo era ilegal y arbitrario, con un gran efecto no solo en el derecho internacional, sino en el flujo de inversión capital hacia Cuba, acceso a la tecnología, al mercado y de amenaza en contra de las soberanías extranjeras.

Sobre la tercera decisión firmada por Biden, el Canciller comentó que es una directiva que le da órdenes a casi todo el Gobierno de Estados Unidos.

«Dentro de ese memorando ha quedado eliminada también una de las atrocidades del bloqueo a Cuba, que es la llamada lista de entidades restringidas, de 2022, que lo mismo afecta a entidades públicas que a servicios del sector privado en nuestro país.

«El paso que corresponde es seguir levantando elementos del bloqueo, dejar a los cubanos vivir en paz. Defenderemos con todo vigor y determinación nuestra independencia y nuestra soberanía frente a cualquier acto de injerencia, de observancia de nuestra Constitución y a la aplicación de nuestras leyes, igual que preservamos la seguridad nacional, el orden interior y la seguridad ciudadana», sentenció.

Destacó la importancia que tiene «considerar que, pase lo que pase con relación a estas medidas en el futuro, son un hecho importante, un acontecimiento que ha recorrido el mundo, y que ha recibido muy amplio apoyo internacional en pocas horas».

Reiteró, además que «el gobierno de Cuba, de manera histórica y persistente, ha propuesto al gobierno de los Estados Unidos de América sostener un diálogo respetuoso y responsable, sobre las bases de la igualdad, la soberanía y el respeto mutuo, sin injerencia en los asuntos internos de nuestros países».

        


miércoles, 15 de enero de 2025

Hiram Marquetti: Cuba necesita una política industrial a largo plazo

Por Hiram Marquetti, LJC
15 enero 2025



  1. Tradicionalmente, el tema de la política industrial ha constituido un tema polémico y controversial, en el cual convergen las razones que explican la definición de este tipo política, que durante mucho tiempo se justificaba a partir de la existencia de fallas en los mercados, que implicaban necesariamente la intervención del Estado en la búsqueda de respuesta a estas fallas. El otro aspecto debatible relacionado con la formulación de esta opción de política es su relación con otras políticas: macroeconómicas, tecnológicas, innovación, desarrollo de capital humano, financiamiento, los gastos de i + d, entre otras.
  2. Otro aspecto controversial vinculado con las políticas industriales está asociado a la definición de las mismas: las políticas industriales se pueden asumir como aquellas intervenciones deliberadas del Estado, cuyo propósito específico es el incrementar la productividad de una economía (Cornick, 2016, p. 35) y mejorar el desempeño competitivo.En opinión de (Ruiz Durán, 2013, p. 6) la política industrial (PI) debe entenderse como un proceso de auto descubrimiento económico en el sentido más amplio, el cual se sustenta en el accionar interactivo de cooperación estratégica entre los sectores privado y público que, por un lado, facilite la información requerida sobre las oportunidades de negocios y sus limitaciones y, por otra parte, genere otras iniciativas de política.
  3.  El debate actual de esta problemática presenta algunos aspectos novedosos, entre otros, el asumir que la construcción de las políticas industriales, si bien demanda de una participación activa y transparente del Estado, requieren también del involucramiento del sector privado (Mazzucato, 2023).
  4. El tema de la definición de las PI en las condiciones actuales, ha pasado a formar parte de aquellas propuestas que en términos de políticas poseen un peso decisivo en la búsqueda de respuestas consistentes a los temas relacionados con el desarrollo. Ello se explica de un modo u otro por la convergencia que se ha formalizado de forma espontánea entre los decisores de políticas, gobiernos, organismos internacionales, los integrantes de la academia y el gremio empresarial, (CEPAL, 2022, 35).
  5. La relevancia estratégica conferida a este tema responde también a que la formulación de las referidas políticas deberá dar respuestas a diversos retos globales. En este contexto, se destacan entre otras, las tendencias a la transformaciones tecnológicas que están muy vinculadas con el desarrollo de las industrias 4.0 y a la actual revolución tecnológica en marcha; ii) las transformaciones de naturaleza geopolítica que han implicado la modificación de los esquemas de funcionamiento y de liderazgo en las cadenas productivas globales (CPG); iii) las diversas mutaciones que acompañan al cambio climático; iv) las propias modificaciones que ha experimentado el proceso de globalización (Cabrera y otros, p. 17 y ONUDI, 2023).
  6. En Cuba desde mediado de los años setenta se enfrentó un amplio proceso de industrialización que posibilitó la diversificación del tejido productivo y la inclusión de nuevos sectores a la economía. Los avances alcanzados en la industria manufacturera en este período, representaron con posterioridad un importante activo al ulterior proceso de apertura de la economía a la inversión extranjera.
  7. La crisis de inicio de los años noventa generó la necesidad de fomentar la selectividad sectorial, así como el privilegiar la competitividad. Temas que estuvieron ausentes en el desarrollo del proceso de industrialización y que resultó necesario rescatar de forma urgente.
  8. A lo largo de los años noventa se produjo la gradual incorporación de las diferentes ramas de la industria manufacturera, al proceso de apertura a la inversión extranjera. En paralelo, se adoptaron decisiones dirigidas a fomentar encadenamientos con el turismo y el segmento de mercado que comenzó a operar de forma exclusiva en divisas. No obstante, al desarrollo de estas acciones fue necesario aplicar medidas de redimensionamiento en diferentes ramas, las cuales a la postre incentivaron el proceso de desindustrialización y la reducción de los niveles de cualificación de los recursos humanos vinculados a la industria manufacturera.
  9. En el primer decenio de la actual centuria se desarrolló un amplio ejercicio dirigido a formular la política industrial que asumiría la nación en los años subsiguientes. Sin embargo, estos trabajos fueron interrumpidos e integrados con posterioridad al proceso de elaboración de los Lineamientos de la Política Económica que fueron aprobados durante el VI Congreso de PCC.
  10. Como parte de la estrategia aprobada para enfrentar la recuperación de la crisis que se derivó de la pandemia de la covid-19 (MEP, 2000), se decidió aprobar la política de desarrollo industrial, la cual estaría centrada en el Ministerio de Industria, institución que es responsable del cumplimiento de las Políticas de Reciclaje, Automática y de Embalaje. En términos organizacionales se encuentra integrado por cinco grupos empresariales: Grupo Empresarial de la Industria Sideromecánica (GESIME), Grupo de Empresarial de la Industria Química (GEIQ), Grupo Empresarial de la Industria Ligera (GEMPIL), Grupo Empresarial de la Industria Electrónica, la Informática, la Automatización y las Comunicaciones (GELECT) y el Grupo Empresarial de Reciclaje (GER). Por la contribución económica, representaba el 20% de valor agregado manufacturero nacional.
  11. La formulación de proyección de la política industrial está respaldada jurídicamente por el Decreto No 59 de diciembre de 2021 y fue publicada en la Gaceta Oficial No. 142.
  12. Ciertamente, esta proyección de la política industrial no se corresponde con las transformaciones estructurales que demanda la economía cubana y mucho menos la industria manufacturera. Además, no queda claro cómo se pretenden reincorporar los esfuerzos reindustrializadores que se había previsto que se realizarían a lo largo de los años 2000, como parte de la actualización del modelo económico. En rigor, sesgar hacia un ministerio la proyección actual de la política industrial, limita las posibilidades de corregir los vacíos que se han acumulado en este ámbito desde finales de los años ochenta y tampoco se logra dar respuesta efectiva a los nuevos imperativos que impone el diseño de las políticas industriales en las condiciones actuales.

Bibliografía referenciada:

Cabrera Espinosa, Carlos y Otros: (2024): Temas claves para diseñar e implementar una política de desarrollo productivo sostenible para México. CEPAL, LC/MEX/TS.2024/8 y la Fundación Friedrich Ebert, Ciudad de México, México.

CEPAL (2022): Hacia la transformación del modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe: producción, inclusión y sostenibilidad. Trigésimo noveno período de sesiones de la CEPAL, Buenos Aires, 24 al 26 de octubre. LC/SES.39/3-P.

Cornick, Jorge (2016): Políticas de desarrollo productivo en América Latina. Discusiones Recientes, creación de empleo y la OIT. Organización Internacional del Trabajo. OIT. Informes Técnicos, No. 5.

Durán Ruiz, Clemente (2013): México: Buenas prácticas para impulsar el trabajo decente. Un acercamiento a través de casos. UNAM-OIT, Ciudad de México.

Gaceta Oficial de la República de Cuba (2021): Ordinaria, No. 142, Decreto, 59, La Habana, 9 de diciembre.

Mazzucato, Mariana (2023): Cambio transformacional en América Latina y el Caribe. Un enfoque de política orientada por Misiones. CEPAL, LC/TS.2022, Santiago de Chile.

Ministerio de Economía y Planificación (2020): Cuba y su desafío económico y social. Síntesis de la Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19. La Habana.

ONUDI (2023): Informe sobre el desarrollo industrial en 2024. Convertir los desafíos en soluciones sostenibles. La nueva era de la política industrial. Viena, Austria, noviembre. 

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Cuba ampliará el aeropuerto de La Habana y renovará el de Santiago de Cuba.

R. R. | Cancún | 15 de enero de 2025

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Las autoridades aeroportuarias de Cuba han dado a conocer el plan que tienen para el desarrollo de sus aeropuertos, entre ellos, la ampliación del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana y la renovación del aeropuerto de Santiago de Cuba.

En el aeropuerto de La Habana ampliarán la terminal 3 para incrementar un 30 % la capacidad de pasajeros, además de optimizar la terminal 2 para aumentar las operaciones, según lo señaló Joel Archer, presidente de la Corporación de la Aviación Cubana (CAC).

El aeropuerto de Holguín mejorará la climatización y, de cara al 2025 se planificó la renovación del aeropuerto de Santiago de Cuba y la mejora de las pistas de aterrizaje de terminales clave como la de Isla de la Juventud.

Las autoridades aeroportuarias cubanas informaron que han hecho la remodelación de los aeropuertos Jardines del Rey y Cayo Largo del Sur. Archer indicó que el aeropuerto de Cayo Largo del Sur quedó prácticamente nuevo. Así mismo, han recuperado la terminal aérea de Varadero y existen otros trabajos en las terminales orientales de Camagüey.

Como lo informó REPORTUR.mx, recientemente la aerolínea suiza Edelweiss anunció la suspensión de vuelos directos desde Fráncfort a La Habana, Varadero y Holguín a partir de marzo próximo debido a la baja demanda y por el temor que ha surgido con una inspección de seguridad realizada al Aeropuerto Internacional José Martí de Cuba. (Cuba pierde rutas de Fráncfort a La Habana, Varadero y Holguín).

Edelweiss comunicó en su momento que “por un lado, en la disminución de la demanda y, por otro, en las condiciones actuales del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana” y agregó que “una inspección in situ realizada por Edelweiss ha demostrado que mantener operaciones estables y confiables de larga distancia a la capital cubana no sería factible a largo plazo”.

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Cuba pierde rutas de Fráncfort a La Habana, Varadero y Holguín


R. R. | Cancún | 8 de enero de 2025s


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La aerolínea suiza Edelweiss suspenderá vuelos directos desde Fráncfort a La Habana, Varadero y Holguín a partir de marzo próximo debido a la baja demanda y por el temor que ha surgido con una inspección de seguridad realizada al Aeropuerto Internacional José Martí de Cuba.

Edelweiss comunicó que “por un lado, en la disminución de la demanda y, por otro, en las condiciones actuales del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana” y agregó que “una inspección in situ realizada por Edelweiss ha demostrado que mantener operaciones estables y confiables de larga distancia a la capital cubana no sería factible a largo plazo”.

Los vuelos de la aerolínea continuarán operando sus vuelos directos los jueves de Zúrich a La Habana. Edelweiss, por medio de sus agencias de viajes, se comunicará para ofrecer opciones a los pasajeros, como reservar vuelos alternativos o recibir un reembolso total del boleto.

Como lo informó REPORTUR.mx, la aerolínea alemana Condor recientemente decidió abandonar ruta a Cuba a causa de la caída de la demanda turística desde Europa, además de la situación energética y de combustible en la isla. Condor dejará de volar hacia Cuba a partir del 2 de mayo de 2025. (Cuba: Condor abandonará la ruta desde Alemania por baja demanda).

La aerolínea señaló en su momento que dejará de operar los vuelos por primera vez desde 1990. “Trasladaremos capacidad a destinos que disfruten de una mayor demanda”, afirmó un vocero de la aerolínea y añadió que “la planificación de vuelos y el diseño de redes de las aerolíneas se basan fundamentalmente en el principio de eficiencia económica”, apuntó en su momento.


Desigualdad y reformas: ¿un silogismo criollo?

¿De qué equidad empezamos a caer, hace 35 años?




En mi clase de Cuba contemporánea les explico a los estudiantes cómo la estructura de equidad surgida en las primeras tres décadas del socialismo cubano cayó en crisis desde los 90; hace 35 años.

Esa equidad de los 80 no era, por cierto, la de la escasez y el radicalismo espartano de los 60 (con casi 60 mil pequeñas empresas privadas hasta 1968). Tampoco la misma del crecimiento económico incesante, el aumento del consumo (y su legitimación) en los 70. Fueron etapas muy diferentes, pero ambas se caracterizaron por una movilidad social ascendente.

Como lo comprobó la sociología cubana de entonces, en los 80 había ido emergiendo una estructura diferenciada de grupos sociales, con menor movilidad social. La revolución educacional había multiplicado la presencia de técnicos y profesionales y los planes de desarrollo habían acrecentado la urbanización; en sectores como la educación, la salud, la ciencia y la tecnología, había más trabajadores que nunca; la proporción de obreros de la producción en campos y ciudades declinaba en términos relativos, al punto que mantener su representación en las filas del PCC requería de una política de cuotas.

Aunque aquel socialismo se fundamentaba originalmente en la alianza obrero-campesina, el ingreso promedio de un obrero y de un pequeño agricultor eran muy diferentes. No obstante, como esos campesinos no pasaban de un pequeño fragmento de la fuerza laboral, el patrón de equidad se contenía dentro de una estructura salarial equivalente al ingreso de la mayoría (más del 90 % de los trabajadores), con un diferencial muy estrecho: quien más ganaba, recibía 400-450 pesos, y quien menos, 100. Muy pocos países podrían haber competido con este estricto rango.

Aquella estructura de equidad no consistía solo en salarios, sino en una distribución igualitaria no sujeta al mercado, cuyo eje se llamaba “la libreta de abastecimientos”. Ni las considerables reformas de la Institucionalización (los años 70), ni la política de Rectificación de errores (1985-1990) contra el llamado “modelo soviético”, cuestionaron la libreta, nacida en 1960 para combatir a los acaparadores, y perpetuada a lo largo de las tres etapas anteriores a la crisis de los 90.

La libreta era un mecanismo redistributivo uniformador que garantizaba a todos, de cualquier edad y lugar de residencia, y a precios asequibles para los siete grupos salariales, un suministro de alimentos, ropa, equipos domésticos y hasta juguetes infantiles, con un sentido muy amplio del concepto canasta básica: desde cárnicos y pescado, pasando por las altas cuotas de azúcar, arroz y frijoles que consumen nuestras familias, huevos, hortalizas y vegetales, viandas como yucas, boniatos, malangas y papas de alta calidad (que se llegaban a exportar a Europa del Este), hasta café, cigarros, tabacos y ron. Productos cubanos, naturalmente.

Mientras que la libreta de productos industriales, por la que se distribuían todo tipo de ropa (calzoncillos y blumers incluidos), así como zapatos y medias, podía ofrecer ventiladores, cocinas de gas, radios, cafeteras, batidoras, y otros enseres de cocina, según “lo que viniera a la tienda”, a partir de un sistema de cupones que nunca pude entender bien.

No todo “lo daban” por la libreta. Aquella equidad también tenía un componente meritocrático. El derecho a comprar electrodomésticos como televisores, refrigeradores, lavadoras, se asignaba a los mejores trabajadores elegidos por votación de sus compañeros en asambleas sindicales, según un código de méritos. La adquisición de equipos de “más alta gama”, se diría ahora, como motocicletas y automóviles, era asignada administrativamente, sobre la base de responsabilidad desempeñada y calificación, y diferenciada según sectores. “Le dieron un carro” reflejaba integración institucional y era un signo de estatus social.

Por último, un segmento significativo del consumo provenía de un denominado mercado paralelo (cariñosamente “mercaditos”) que ofrecía productos de exportación (e importación), como jamón, quesos azules, ancas de rana, cerveza negra, embutidos, o encurtidos búlgaros, vodka Stolichnaya, coñac armenio, carnes enlatadas. A precios más altos (que hoy resultarían cómicos), y que no todos podían sufragar.

Aquella equidad diferenciada no se medía solo en ingresos, precios, alimentos, ropa, u objetos de consumo. También se asentaba sobre el acceso a una educación pública obligatoria de nueve años, garantizada hasta en los parajes más remotos, con maestros calificados, formados en la pedagogía más moderna, libros regalados y uniformes muy baratos, desde el nivel elemental hasta el universitario, también el de posgrado. Y sobre una salud pública igualmente accesible en todas partes, con atención médica de Primer mundo, medicamentos incluidos o subsidiados, que no excluía tratamientos dentales y oftálmicos que los seguros de salud en otras partes no suelen cubrir.

No conozco país donde el consumo cultural alcanzara estándares universales tan diversos y accesibles para todos como en la Cuba socialista de precrisis. Siete de cada diez cubanos iban al cine todas las semanas, a ver películas italianas, británicas, francesas, japonesas, soviéticas, polacas, húngaras, de toda América Latina, e incluso de EE. UU. No solo a escuchar y bailar música cubana, sino a ver los mejores conjuntos de ballet, danza, teatro, jazz; a comprar obras de los más destacados artistas plásticos cubanos para colgarlas en sus casas; a los grandes eventos del beisbol, el volley, el basket, el atletismo, sin pagar un centavo. Y el día del cobro, se iban a las librerías, donde las literaturas de todas partes (también las africanas y asiáticas) estaban disponibles a precios irrisorios.

Ese consumo cultural diverso también proveía patrones de referencia comunes. Por ejemplo, que todos los sábados por la noche y domingos por la tarde, la mayoría de los cubanos estuvieran viendo las mismas películas.

Para terminar con la cuestión del dinero, en la Cuba de los 80, los bancos no cambiaban dólares u otras divisas convertibles, cuya posesión y uso estaban vedados; pero no hacían falta. Porque en la economía familiar, las remesas llegadas del Norte significaban muy poco. La tasa de cambio del dólar en el mercado informal (unos 7 pesos) era una curiosidad. Solo tenía curso en tiendas reservadas para diplomático y extranjeros residentes en el país.

Espero que esta introducción, demasiado larga y minuciosa, no se tome como evocación nostálgica, propia de “ochentistas” viejos, que idealizan un pasado irrecuperable, y cada vez más rojo a medida que se aleja, como los cuerpos celestes. Quizá los nacidos después de 1985, encontrarán aquí el mapa de un planeta lejano, del cual tendrán nociones adquiridas, en versiones de sobrevivientes o en el eco de las redes. Mi intención, más modesta y práctica, es caracterizar etapas diferenciadas, que se suelen simplificar como un bloque. Para hacer notar de qué equidad empezamos a caer, hace 35 años, así como recordar diferencias sociales que formaron parte del patrón reinante en cada una de estas décadas, cuyas vivencias la memoria tiende a borrar, o a soslayar ante las oscuridades del actual túnel.

Como en la montaña rusa, empezamos a caer de golpe en los 90. Sin embargo, las desigualdades raciales, de género, de clase social (mayor o menor “pobreza relativa”), entre regiones más y menos prósperas, ligadas o no a políticas como el ateísmo, las rigideces ideológicas y morales, a prácticas como la corrupción o el nepotismo, ya estaban ahí en los últimos 80. Casi todas estaban ya presentes, por ejemplo, en los debates de la Rectificación, iniciados para criticar el sistema de dirección y planificación, y que desbordaron rápidamente esa agenda, para abarcar el sistema y la sociedad en su conjunto. Con la caída del muro de Berlín, el desmantelamiento de la URSS y el bloque socialista, el abrupto descenso en la montaña rusa los puso todos al desnudo en todas partes y al mismo tiempo.

La crisis llamada Período Especial en tiempo de paz (no eufemismo, sino lenguaje militar) impactó a los diversos grupos sociales y los empujó hacia abajo, desde donde estaba cada uno. Como es lógico, ese bajón sacó a plena luz todas las desigualdades y ensanchó la franja de pobreza, que había sido estimada en 4-5 % de la población a fines de los 80.

No me voy a detener en discutir si la situación de aquellos 1991-1994 los apagones de 16 horas seguidas, el único pan de la bodega, la bicicletización del transporte, la caída de los suministros de aquella libreta, el cierre total o virtual de más de la mitad de los centros de producción y servicios, la pérdida del poder adquisitivo de todos los salarios, sin sector privado, ni remesas, ni libertad de viaje al extranjero, era mejor que la actual crisis o no. Sí está claro que aquella sociedad más homogénea y que había vivido el socialismo anterior, impactada de manera más pareja que hoy por la crisis, y con menos válvulas de escape, resistió mejor la caída que la actual. Obviamente, el desgaste de los años transcurridos en espera de políticas de recuperación y la expansión de las desigualdades no han sido por gusto.

Como cuando se está cayendo el techo, las políticas ante el derrumbe no fueron un paquete de reformas dirigido a remodelar la casa ni a hacer cambios estructurales, sino apenas medidas de emergencia para detenerlo. De buenas a primeras, esas políticas crearon un sector privado, alquilando tierras a cooperativistas, legalizando el trabajo por cuenta propia y los mercados de oferta y demanda, “despenalizando” los dólares, con la lógica consecuencia del aumento de la desigualdad y sin reducir la pobreza.

Timoneando esas medidas, y concertando nuevas alianzas internacionales, el gobierno logró parar la caída y una cierta recuperación, con lo que parecía estabilidad. Cuando las propuestas de continuar profundizando las políticas hacia una reestructuración del sistema se contuvieron, el argumento no fue tanto borrar aquellas desigualdades, o regresar a la entrada del túnel, sino evitar el mayor deterioro del nivel de vida de los trabajadores.

Al dejar Fidel el Gobierno, en 2006, la sociedad cubana se había re-estratificado. El coeficiente que mide desigualdad de ingreso (índice de Gini) había pasado de 0,25 (1989) a 0.407 (1999). Subestimado, según apuntaba Mayra Espina en 2010, pues solo se basaba en cálculos de ingresos en cup, no en CUC o divisas extranjeras, admitidas en las cuentas de ahorro de los bancos cubanos.

Calcular la diferencia de ingresos actual, así como la franja de pobreza; distinguir entre pobres, grupos empobrecidos, vulnerables, extrema pobreza, y calcular la intersección de esos grupos con edad, color de la piel, género, clase social, nivel educacional, ocupación, zona de residencia, tipo de familia, requiere algo que no tenemos: datos públicos. En ausencia de esa información, los investigadores trabajan sobre muestras, y ofrecen estimados. Nombres como Mayra Espina, María del Carmen Zabala, Geydis Fundora, Danay Díaz, Dayma Echeverría, Reynaldo Jiménez Guethón, están entre quienes hacen esas investigaciones de terreno. Aunque probablemente no le sean familiares al lector, ya que no frecuentan la televisión ni tienen canales en Youtube o muros en FB. Por la mucha tela donde cortar que ofrecen, dejaré mis comentarios sobre sus resultados para un próximo artículo,

Dice un amigo que él prefiere mantener sus opiniones, ya que investigaciones como esas “no le constan”. En efecto, he aprendido que las percepciones sobre un problema pueden ser tan importantes, y a veces más, que el problema mismo. Ya que muchas conductas y actitudes responden más a percepciones compartidas que a verificaciones. Así ocurre en casos tan diferentes como emigrar a un país desconocido, incluso teniendo un ingreso relativamente alto, o, digamos, reaccionar ante la amenaza de un presidente de EEUU que anuncia anexarse un país entero. Ese significado de las percepciones es mayor en el campo de la sociología y la ciencia política, al que me dedico a pesar de todo.

Como las encuestas nacionales publicadas brillan por su ausencia, se me ocurrió intentar una en las redes, sobre percepciones acerca de la causa de las desigualdades. Para evitar digresiones, la pregunta tenía la forma simple de un silogismo:
  1. Las reformas chinas y vietnamitas son celebradas como eficaces.
  2. En China y Vietnam las reformas han profundizado la desigualdad.
  3. Las manifestaciones de desigualdad en Cuba (segmentación del consumo, dolarización, etc.) son efecto de la aceleración de las reformas.

Pregunta: ¿es correcto este razonamiento?

Para mi sorpresa, 107 lectores respondieron a esta pregunta, de los cuales casi 80 explicaron sus respuestas, entre ellos algunos académicos. Voy a aprovecharlas como material de estudio para cerrar este artículo, citando algunos fragmentos, la mayoría de los cuales no requieren comentario. Aquí van:

No. Las desigualdades se estaban manifestando desde antes de las reformas. Indudablemente se han incrementado.

No. Muchas de las desigualdades vienen de prohibiciones y malas políticas públicas.

No. Los índices de Gini (uno de los utilizados para medir la desigualdad) así como la cantidad de pobres se han reducido en Vietnam Nam y China.

No somos China ni Viet Nam y esa es la primera “trampa” del silogismo criollo, somos una economía abierta en un ambiente mucho más adverso que el inimaginable por ambos amigos.

No. En Cuba no hay reforma, hay improvisación, contingencia. Una reforma lleva un proyecto ¿Cuál es nuestro proyecto?

No. La crisis trae las desigualdades. La reforma podría ser la solución a la crisis. Pero no ha habido tal cosa en Cuba que pueda llamarse reforma. Los errores de política económica exacerban la crisis.

No. En una economía donde el peso de la empresa estatal es tan grande, la desigualdad se debe a la incapacidad de dicha empresa de pagar retribuciones altas. La generalidad de la empresa estatal no puede competir con el sector privado al respecto.

Sí, pero. Las manifestaciones de desigualdad económica en Cuba son un paso obligado en el proceso de generar toda la riqueza posible que permita distribuir a los que están en desventaja.

Obviamente, No. El tema es complejo, pero a la reforma no hay alternativa. Y se parece más a lo que han hecho en Viet Nam y China. La desigualdad es un problema, pero el problema esencial es la pobreza!!!!, que sigue creciendo!!! Cierto nivel de desigualdad es inevitable, de lo contrario, en las actuales condiciones, no podrá haber crecimiento.

Un definitivo Sí. La reforma economica ha generado empresariado privado, lo cual ya implica la formacion de un segmento que se diferencia del resto. Si llevamos decadas de reformas, y la desigualdad ha crecido, entonces al menos hay una correlacion entre los dos. El mecanismo pasa por la concentracion de parte de los ingresos y riquezas en un segmento mientras que otros se estancan o progresan mas lentamente.

No. El gran empujón al abismo de la desigualdad que experimentamos actualmente en Cuba es más una consecuencia de las errantes decisiones de política monetaria que de los mínimos cambios operados como parte de la reforma.

No. La falta de reformas en el viejo modelo han acrecentado las desigualdades que ya existían de manera solapada. No hemos vivido reformas, sino medidas para mantener el viejo modelo. Y las desigualdades, como perdidas de conquistas, etc. no son otra cosa que consecuencias imprevistas del no cambio.

No. Las desigualdades en Cuba están vinculadas a una crisis de más de tres décadas. Se trata de la crisis de un sistema. Las reformas han fracasado, excepto en mercantilizar la sociedad. Sus efectos jamás han sido contingentes, ni en los 90 ni ahora, como el incremento sostenido de las desigualdades. Entonces teníamos un Estado impotente pero que no aceptaba como legítimo ese resultado, y desde 2008 eso cambió, cuando abandonó su carácter asistencialista.

Si… pero en el caso de China y Vietnam compara la elevación del nivel de vida, el avance económico producto de las reformas con la elevación de la desigualdad. En caso de Cuba donde las reformas son totalmente insuficientes.

Si. La desigualdad es un proceso que ha avanzado más de lo previsto y las reformas (inconsecuentemente aplicadas) han contribuido a su ampliación, sobre todo el Ordenamiento.

No! La reforma crea riqueza y desigualdad es obvio. El “Socialismo de mercado” permitió crear riqueza que además de crear capitalistas permitieron con una política adecuad de distribución socialista mejorar sustancialmente la calidad de vida de la poblacion.

La desigualdad en China es efecto de una transformación del modelo de crecimiento. Aumentó un indicador de pobreza relativa (desigualdad) a la vez que redujo la pobreza absoluta (con diferencias regionales). En Cuba, el aumento de las dos modalidades de pobreza (relativa y absoluta) es el efecto de la quiebra del modelo de crecimiento y de políticas públicas ineficaces para gestionar el estancamiento.

Aprecio mucho la contribución de todos los que comentaron mi pregunta.

Solo quiero anotar un dato al margen sobre China y Vietnam. En cuanto al primero, el índice de Gini subió sin parar durante 16 años (1996-2012), pasando de 35,2 a 42,2. Luego bajó, hasta 2021, a 37,5; y en 2024 se calculó en 46,5. En cuanto a Vietnam, subió durante 18 años (1992-2010), pasando de 35,7 a 39,3. Luego bajó un poco y ahora se mantiene en 38,7. Por cierto, la percepción de corrupción en Vietnam mejoró de una calificación de 26 (2001) a 42 (2022), aunque descendió en 2023. La de Cuba bajó de 44 a 42 (en América Latina está entre los 12 mejores).

Para finalizar, le sometí mi silogismo al destacado economista Carmelo Mesa-Lago, que acaba de escribir un libro sobre Vietnam, China y Cuba. Aquí va su respuesta:

“Sí, las reformas han aumentado las desigualdades en China y Vietnam, menos en el segundo que en el primero. En eso Cuba está mejor, porque las reformas han sido muy tímidas e ineficaces. Las reformas han profundizado la desigualdad en Cuba, pero menos que en los otros dos países. La disyuntiva es: un bienestar muy superior del pueblo frente a mayor desigualdad. Yo me decanto por la primera.”

Volveremos sobre el tema; aunque sin estadísticas confiables tengamos que seguir caminando a tientas.

martes, 14 de enero de 2025

Trump, en rumbo de colisión con el presupuesto

 Por Joseph E. Stiglitz *


Mucho se ha especulado sobre el caos que tal vez espere (o no) a Estados Unidos y al mundo tras la asunción al cargo el 20 de enero del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. Nadie sabe hasta qué punto su agenda declarada es real y hasta qué punto es postureo político para su base de simpatizantes, una demostración de poder para sus enemigos o parte de una estrategia de negociación con el Congreso y diversos amigos y adversarios extranjeros. Pero a pesar de sus bravatas y de sus devotos que quieren crear realidades alternativas, Trump no puede cancelar las leyes de la aritmética, por más que lo intente en las próximas semanas, cuando el gobierno alcance el límite de deuda federal.

El déficit público es la diferencia entre los ingresos y los egresos anuales, y la deuda nacional es la suma de los déficits pasados. Estos hechos tienen implicaciones políticas reales, porque en Estados Unidos la deuda no puede crecer más allá de cierto límite establecido por ley. El 28 de diciembre, Janet Yellen, secretaria del Tesoro saliente, anunció (https://n.pr/4aeUAtK) en forma oficial que se llegaría a ese límite entre el 14 y el 23 de enero.

Apelando a medidas extraordinarias, Biden puede pasar el problema al gobierno entrante, como regalo de despedida por la negativa de Trump (apoyado por Elon Musk) a mantener un acuerdo anterior, y tal vez Trump pueda posponer el día de la verdad, pero no por mucho tiempo. Con un déficit fiscal de 367 mil millones de dólares (https://bit.ly/40s6dKB) para el mes de noviembre y un promedio de 150 mil millones mensuales en todo 2024, superar el límite de deuda actual no llevará mucho tiempo.

Y no facilitarán la tarea los más o menos 110 mil millones de dólares que se añadieron en el acuerdo de Navidad para hacer frente a desastres y emergencias. Mientras tanto, los extremistas en el Partido Republicano insisten en que no se aumente el límite, para lo cual habría que eliminar el déficit por completo.

Si Trump no consigue alinear a todos los republicanos, necesitará conseguir cierto apoyo demócrata, mediante un nuevo acuerdo sobre el límite de deuda y los déficits futuros. Pero, ¿por qué habrían los demócratas de aceptar un aumento del límite de deuda, sólo para que Trump pueda recompensar el apoyo de Musk y otros oligarcas con una rebaja impositiva masiva e injusta?

Y el tira y afloja político en el Congreso sobre el déficit y la deuda es sólo un cuerno del trilema presupuestario que enfrentará Trump desde el primer día. El segundo cuerno es la tributación. Si con algo están realmente comprometidos Trump y sus secuaces es con rebajar impuestos a las empresas y a los multimillonarios. Su principio rector es hacer permanentes las rebajas impositivas imprudentes promulgadas por Trump durante su primer mandato (que en muchos casos caducan a fines de 2025) y bajar todavía más los impuestos a las corporaciones estadounidenses. La mayoría de los cálculos sugieren que esto implica añadir 7.5 billones de dólares a la deuda nacional, aunque la estimación (https://bit.ly/4hcjSLq) de máxima del Comité por un Presupuesto Federal Responsable es el doble de esa cantidad.

Por supuesto, la administración Trump prometerá algún milagro de crecimiento, sacando a relucir la vieja patraña de que las rebajas impositivas se pagan solas. No importa que esto nunca haya sucedido, ni después de las rebajas de 2017, ni después de las de Ronald Reagan en los 80. De hecho, ya se prevé que las políticas tributarias del primer gobierno de Trump costarán 1.9 billones de dólares (https://bit.ly/3C5XbcQ) en un periodo de 10 años. A partir de allí, haría falta un mago fiscal (o un nivel de deshonestidad presupuestaria nunca visto) para convertir 7.5 billones de dólares en cero.

Lo que nos trae al tercer cuerno del trilema: los recortes de gasto. Como es bien sabido, la mayoría de los gastos del gobierno estadunidense no son discrecionales, sino compromisos asumidos con programas como la seguridad social (que incluso la mayoría de los republicanos son reacios a recortar). Además, casi la mitad del gasto discrecional se destina a defensa, otra partida presupuestaria a la que los republicanos son muy afectos. Eso deja sólo unos 750 mil millones de dólares de gasto discrecional no relacionado con la defensa, que Trump debería eliminar por completo para poder eliminar el déficit; esto incluye no sólo el Departamento de Educación, sino también los parques nacionales y las agencias de seguridad nacional que su gobierno necesitará para aplicar sus despiadadas políticas antiinmigración. Incluso entonces, le quedará un agujero anual de un billón de dólares antes de conseguir su rebaja de impuestos, lo que se vuelve matemáticamente imposible si sólo un puñado de legisladores republicanos cumple su promesa de no aumentar el déficit.

Al mismo tiempo, Trump quiere que los europeos aumenten su gasto en defensa a 5 por ciento (https://bit.ly/3Wg9zhr) del PIB. Si Estados Unidos, que hoy gasta en defensa 3.1 por ciento del PIB (https://bit.ly/3Wg9Bpz), hiciera lo mismo (lo contrario sería el colmo de la hipocresía), se sumarían 600 mil millones de dólares al año.

Por supuesto, todavía es posible llegar a un acuerdo bipartidario. Eso implicaría una reforma tributaria progresiva (por la que los que ganan más paguen más) y disposiciones que refuercen los programas públicos que tan importantes han sido en la vida de millones de estadunidenses. No agradaría a los halcones de la deuda ni a los oligarcas que rodean a Trump, pero los superricos no necesitan programas públicos (o eso creen), así que ¿por qué no dejarlos fuera del proceso?

A juzgar por el historial de Trump, llegar a ese acuerdo no será fácil. Habrá caos, como ya vimos cuando la administración federal estuvo a punto de cerrar (https://bit.ly/4jdOduL) unos días antes de Navidad. En aquella ocasión, la solución fue posponer la cuestión hasta la llegada de Trump a la Casa Blanca. Pero, ¿qué solución habrá la próxima vez?

Ya entrando a un nuevo año, la vida y el bienestar de cientos de millones de personas dependerán de la facilidad y rapidez con que se resuelva este dilema. Puede que Trump y sus partidarios quieran trastocar el orden mundial, pero primero deben poner en orden a Estados Unidos, y no está nada claro cómo lo harán.

*Execonomista principal del Banco Mundial y ex presidente del consejo de asesores económicos de la presidencia de Estados Unidos, es profesor distinguido en la Universidad de Columbia, Premio Nobel de Economía y autor de The Road to Freedom: Economics and the Good Society

Declaración de la secretaria de Prensa de la Casa Blanca Karine Jean-Pierre respecto a las medidas para apoyar al pueblo cubano

 


Traducción cortesía del Departamento de Estado de los Estados Unidos



LA CASA BLANCA
SALA DE PRENSA
DECLARACIONES Y COMUNICADOS

14 DE ENERO DE 2025

Desde el comienzo de la Administración Biden-Harris, la política de Estados Unidos hacia Cuba se ha centrado en fortalecer al pueblo cubano para que determine libremente su propio futuro y en promover el respeto por los derechos humanos. Este singular propósito ha sido la guía de nuestras políticas para reunificar a las familias cubanas, fortalecer los lazos culturales y educativos entre Cuba y Estados Unidos, permitir que las remesas circulen más libremente hacia el pueblo cubano y aumentar el apoyo a los empresarios cubanos independientes.

En ese respecto, estamos tomando varias medidas para apoyar al pueblo cubano como parte de un entendimiento con la Iglesia católica bajo el liderazgo del papa Francisco y mejorar el sustento de los cubanos. En primer lugar, el día de hoy notificamos al Congreso que el presidente Biden determinó que Cuba ya no debe ser designada como un Estado patrocinador del terrorismo. En segundo lugar, notificamos al Congreso que el Presidente emitió una exención al Título III de la Ley Helms-Burton, también conocida como Ley Libertad, por un período de seis meses. Por último, el presidente Biden rescindió el Memorando Presidencial 5 de Seguridad Nacional de 2017 sobre la política hacia Cuba para eliminar la llamada “lista de restricciones” y, por extensión, las regulaciones adicionales sobre el compromiso por parte de personas y entidades estadounidenses con personas y entidades cubanas, más allá de lo que actualmente prescribe la legislación estadounidense. También hemos sido informados por la Iglesia católica que el Gobierno cubano comenzará pronto a liberar un número considerable de presos políticos.

Al tomar estas medidas para reforzar el diálogo en curso entre el Gobierno de Cuba y la Iglesia católica, el presidente Biden también está rindiendo tributo a la sabiduría y el consejo que le han proporcionado muchos líderes mundiales, en especial de América Latina, que le han alentado a tomar estas acciones respecto a la mejor manera de promover los derechos humanos del pueblo cubano. Tomamos estas medidas en agradecimiento a los esfuerzos de la Iglesia católica para facilitar que Cuba tome sus propias medidas constructivas para restaurar la libertad de sus ciudadanos y permitir las condiciones que mejoren el sustento de los cubanos.

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Para ver el texto original, ir a: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2025/01/14/statement-from-press-secretary-karine-jean-pierre-on-steps-to-support-the-cuban-people/

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés. 

HHC: En realidad se creen dueño del mundo, y lo peor es que no lo ocultan. 

Adopta Estados Unidos medidas en la dirección correcta, pero el bloqueo permanece

Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba


14 de enero de 2025 16:01:57


Foto: Tomada de Cubaminrex

El 14 de enero de 2025, el gobierno de Estados Unidos anunció la decisión de: 1) excluir a Cuba de la lista del Departamento de Estado de países que supuestamente patrocinan el terrorismo; 2) hacer uso de la prerrogativa presidencial para impedir que se pueda tomar acción en tribunales estadounidenses ante demandas judiciales presentadas al amparo del Título III de la ley Helms-Burton; y 3) eliminar la lista de entidades cubanas restringidas que designa a un grupo de instituciones con las cuales se prohíbe a ciudadanos e instituciones estadounidenses realizar transacciones financieras, lo que ha tenido efecto en terceros países.

A pesar de su carácter limitado, se trata de una decisión en la dirección correcta y en línea con el sostenido y firme reclamo del gobierno y el pueblo de Cuba, y con el llamado amplio, enfático y reiterado de numerosos gobiernos, en especial de América Latina y el Caribe, de cubanos residentes en el exterior, de organizaciones políticas, religiosas y sociales, y de numerosas figuras políticas de Estados Unidos y de otros países. El gobierno de Cuba agradece a todos por su contribución y sensibilidad.

Esta decisión pone fin a medidas coercitivas específicas que, junto a muchas otras, causan un grave daño a la economía cubana, con un efecto severo sobre la población. Este es y ha sido un tema presente en los intercambios oficiales de Cuba con el gobierno de Estados Unidos.

Es importante señalar que permanecen vigentes el bloqueo económico y buena parte de las decenas de medidas coercitivas que se pusieron en vigor desde 2017 para reforzarlo, con pleno efecto extraterritorial y en violación del Derecho Internacional y de los derechos humanos de todos los cubanos.

Por solo citar unos ejemplos, continúa la persecución ilegal y agresiva contra los suministros de combustible que Cuba tiene legítimo derecho a importar. Se mantiene la cruel y absurda persecución de los acuerdos legítimos de cooperación médica internacional de Cuba con otros países, amenazando así con privar a millones de personas de servicios de salud y limitando las potencialidades del sistema de salud pública cubano. Las transacciones financieras internacionales de Cuba o las de cualquier nacional que estén relacionadas con Cuba permanecen bajo prohibición y represalias. Los buques mercantes que atraquen en Cuba también siguen amenazados.

Por otro lado, todo ciudadano estadounidense, empresa y entidad subsidiaria de una corporación de ese país, tiene prohibido comerciar con Cuba o entidades cubanas, salvo excepciones muy restringidas y reguladas. El acoso, la intimidación y las amenazas contra el nacional de cualquier país que se proponga comerciar con Cuba o invertir en este país, continúa siendo política oficial de Estados Unidos. Cuba sigue siendo un destino que el gobierno estadounidense prohíbe a sus ciudadanos.

La guerra económica permanece y persiste en plantear el obstáculo fundamental al desarrollo y la recuperación de la economía cubana con un alto costo humano para la población, y continúa siendo un estímulo a la emigración.

La decisión anunciada hoy por Estados Unidos corrige, de modo muy restringido, aspectos de una política cruel e injusta. Es una corrección que ocurre ahora, a punto de producirse un cambio de gobierno, cuando debió haberse materializado hace años, como acto elemental de justicia, sin reclamar nada a cambio y sin fabricar pretextos para justificar la inacción, si es que se deseaba actuar correctamente. Para excluir a Cuba de la lista arbitraria de Estados patrocinadores del terrorismo, debió bastar el reconocimiento de la verdad, la ausencia total de razones para tal designación y el desempeño ejemplar de nuestro país en el enfrentamiento al terrorismo, lo cual han admitido incluso agencias del gobierno de Estados Unidos.

Se conoce que el gobierno de ese país podría revertir en el futuro las medidas hoy adoptadas, como ha ocurrido en otras ocasiones y como muestra de la falta de legitimidad, ética, consistencia y razón en su conducta contra Cuba.

Para hacerlo, los políticos estadounidenses no suelen detenerse en encontrar justificación honesta, mientras siga vigente la visión descrita en 1960 por el entonces subsecretario de Estado asistente Lester Mallory, y la meta por él descrita de doblegar a los cubanos por vía del cerco económico, la miseria, el hambre y la desesperación. No se detendrían en justificaciones mientras ese gobierno continúe siendo incapaz de reconocer y aceptar el derecho de Cuba a la libre determinación, y mientras siga dispuesto a asumir el costo político del aislamiento internacional que le provoca su política genocida e ilegal de asfixia económica contra Cuba.

Cuba seguirá enfrentando y denunciando esta política de guerra económica, los programas de injerencia y las operaciones de desinformación y descrédito financiadas cada año con decenas de millones de dólares del presupuesto federal de Estados Unidos. También permanecerá dispuesta a desarrollar una relación de respeto con ese país, basada en el diálogo y la no injerencia en los asuntos internos de uno y otro, a pesar de las diferencias.

La Habana, 14 de enero de 2025

EEUU saca a Cuba de lista terrorista, medios. Comentario HHC

Washington, 14 ene (Prensa Latina) El Gobierno de Estados Unidos eliminará hoy a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, según circula aquí.


La designación fue impuesta a Cuba en enero de 2021 días antes de la salida del republicano Donald Trump de la Casa Blanca.

El demócrata Joe Biden, que en una semana concluye su mandato, prometió cambiar su política hacia Cuba durante su campaña de 2020.

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POR MATTHEW LEE , AAMER MADHANI , COLLEEN LONG Y ZEKE MILLER
Actualizado a las 13:18 GMT-6, 14 de enero de 2025

WASHINGTON (AP) — Se espera que el gobierno de Biden levante el martes la designación estadounidense de Cuba como estado patrocinador del terrorismo, según funcionarios estadounidenses familiarizados con el asunto.

Los funcionarios no estaban autorizados a hacer comentarios e insistieron en mantener el anonimato para poder hablar sobre la medida, que aún no se ha anunciado públicamente. Los funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se negaron a hacer comentarios sobre el asunto.

Es probable que la determinación del demócrata saliente, que ocupa un solo mandato, se revierta tan pronto como la próxima semana, después de que el presidente electo Donald Trump, un republicano, asuma el cargo y el secretario de Estado designado, Marco Rubio, asuma el puesto de principal diplomático de Estados Unidos.

Rubio, cuya familia abandonó Cuba en la década de 1950 antes de la revolución comunista que llevó a Fidel Castro al poder, ha sido durante mucho tiempo un defensor de las sanciones contra la isla comunista. Rubio comparecerá ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el miércoles para su audiencia de confirmación y se espera que aborde sus raíces cubanas en su testimonio.

En los últimos días del primer gobierno de Trump, el 11 de enero de 2021, la Casa Blanca restableció la designación , que había sido revertida durante el período de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos durante el segundo mandato del presidente Barack Obama. Al hacerlo, la administración Trump citó el apoyo de Cuba al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y su negativa a extraditar a los rebeldes colombianos a Colombia, entre otras cuestiones, incluido su continuo refugio de estadounidenses buscados.

Comentario HHC: No creo que sea en una semana, Obama nos sacó de esa espuria lista y Trump, una semana antes de terminar su mandato, nos incluyo otra vez.

No creo que la politiqueria de los EEUU llegue a tanto, pero de Marco Rubio se puede esperar cualquier cosa.