Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 7 de marzo de 2020

Ministerio de Trabajo esclarece dudas sobre la aplicación de la Resolución 114

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Lissett Izquierdo Ferrer
En este artículo: Cuba, Economía, Empresas, Gaceta Oficial de la República de Cuba, Gobierno, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Salarios
6 marzo 2020 
El 20 de febrero Cubadebate dio a conocer los principales cambios en las formas y sistemas de pago en el sector empresarial, al amparo de la Resolución 114. Dudas e inquietudes saltaron a la luz y no pocos cibernautas alertaron que en sus centros laborales la nueva norma estaba “detenida”, incluso que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) tenía el texto en “revisión”. 

Evelito dijo: El día 22 de enero el MTSS emitió una OM:93 donde comunicaba que la 114 estaba en revisión debido a solicitudes formuladas por varios organismos del país, que se realizarían análisis que llevarían a su modificación. Aún no he visto modificaciones alguna.
El MTSS aseguró a Cubadebate que la Resolución está en pleno vigor. Fue publicada el 30 de diciembre del pasado año, y su implementación comenzó 30 días después. 
Los foristas reconocieron las ventajas y flexibilidades que brinda al sistema empresarial esta normativa. La anterior, la número 6, “estaba cargada de indicadores que entorpecían un poco el pago por resultado”. No obstante, para algunos el actual texto “tiene un gran problema: no le da ninguna importancia al plan de la empresa”. 
A juicio del cibernauta Yuri Llanes, una “traba desmotivadora” es la obligación de formar el salario comparando los resultados de la entidad con el real del mismo periodo del año anterior. 
Quisiera que alguien me dijera qué pasaría en esta situación: si la empresa A en febrero del 2019 generó 10 millones de CUP en ingresos con un gasto de salario de 300 mil CUP y en el 2020 generó 9 millones con el gasto de salario similar porque mantuvo su fuerza laboral, ¿cuál sería su retribución? ¿El salario básico? ¿Esta empresa es ineficiente? ¿No generó utilidades? ¿No reportó mejora a la economía de su país? ¿Cómo explicar eso a un trabajador? Si la utilidad existe, la empresa es eficiente, se cumplen total o parcialmente los indicadores, ¿por qué no pagar lo que se generó?
Ciertamente la Resolución 114 resuelve el archiconocido dilema que afectaba el bolsillo de los trabajadores: la determinación de pagar el salario escala cuando las empresas incumplían los indicadores. Ahora, ante situaciones similares, se respeta el salario básico.
Pero otras inconformidades surgen al establecerse el requisito de comparar la productividad durante un periodo con la de otro y no con lo planificado. 
Un forista resumía el contrasentido de que “no se tenga en cuenta la variable oportunidad, ni se considere el cambio de condiciones del mercado interno y externo o las regulaciones de entidades superiores, ajenas a la voluntad de la empresa, que hagan menos productivo un periodo con respecto al mismo del año anterior”.
Mientras otro razonaba que “incluso a veces resulta poco demostrativo comparar periodos dentro de un mismo ejercicio fiscal. En las condiciones de nuestro país donde gran parte de nuestras materias primas son importadas y atendiendo al innegable recrudecimiento del bloqueo, la situación actual de las importaciones difiere mucho de la de períodos pasados”.
En todo caso, añadió, el hecho de crecer con respecto a igual periodo del año anterior no es sinónimo de eficiencia ni de productividad. “Las empresas exitosas generalmente tienen poco margen de crecimiento y muchas dependen de factores externos a su organización, sobre los cuales los trabajadores no tienen incidencia. Por ejemplo: comportamiento del mercado internacional, el efecto del bloqueo, la asignación de liquidez para adquirir insumos, entre otros”, escribió un lector apodado Gustavog.
Sobre por qué se tomó esa decisión se refirió la vicetitular del MTSS, María Molina Gutiérrez, quien reconoció que  la principal inquietud ha estado relacionada con este tema, “las que fueron analizadas con los jefes de organismos, de organizaciones superiores de dirección empresarial, directores provinciales de Trabajo y directivos y especialistas”. 
“La decisión respondió a la identificación de dificultades asociadas a la medición contra el plan, tales como: la aprobación de planes con reservas para sobrecumplir, crecimientos productivos reales sin reflejo en el salario al medirse con el plan, afectaciones de salario por incumplimiento de los planes por razones ajenas a los trabajadores, en lo fundamental”.
—Muchos lectores opinan que esta resolución la conocieron al momento del pago, a fines de enero, cuando ya el plan estaba aprobado, sin un proceso de discusión con los trabajadores.
Viceministra del MTSS: La Resolución No.114 es continuidad de lo establecido en la derogada Resolución No.6 del 2016, con modificaciones dirigidas a flexibilizar la facultad de aprobación de los sistemas de pago por el director de la empresa, incrementar la protección ante el incumplimiento de los indicadores directivos y su medición contra el real del año, en lugar de con el plan.
Los cambios y su fundamentación se informaron, una vez aprobados, en los meses de noviembre y diciembre a los órganos y organismos, así como también a los sindicatos nacionales y secretarios de la CTC provinciales, a partir de su publicación en la gaceta oficial. Para ello se realizaron seminarios, videoconferencia y la grabación de material audiovisual.  
La norma de fecha 30 de diciembre dispuso un término de hasta 30 días posteriores a su entrada en vigor para que se adecuaran los sistemas de pago por resultados, a partir de lo dispuesto en ella, período que se previó para el análisis con los trabajadores. Evidentemente falta agilidad para que las decisiones lleguen a la base.
La ministra del MTSS aclaró en un comentario a nuestro sitio que “el pago de los resultados del mes de diciembre cobrados en enero se corresponden con lo regulado en la norma anterior y no se justifican demoras por las administraciones, ni pagos a tiempo en los casos que los trabajadores cumplieron con los compromisos productivos y los indicadores fijados”.
—Se supo que fueron autorizadas adecuaciones en los indicadores a medir para la aplicación del pago por resultados a empresas exportadoras e importadoras. ¿En qué consisten estas adecuaciones? ¿Esta resolución ha sufrido modificaciones?
Viceministra del MTSS: Como se establece en la norma, las organizaciones superiores de dirección empresarial o empresas que por las características de su gestión no se ajustan a lo establecido, fundamentan en un término de hasta 60 días al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social las adecuaciones que requieran, las que se evalúan de conjunto con los ministerios de Economía y Planificación, Finanzas y Precios, la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo y el Sindicato Nacional correspondiente.
En concordancia con ello, se han autorizado adecuaciones en los indicadores a medir para la aplicación del pago por resultados a empresas exportadoras e importadoras, de seguros, sistema tecnológico de la Unión Eléctrica y a CUPET, que no están asociados a la medición con el año anterior, sino a modificar los indicadores para que se ajustan a las actividades que realizan. Estos cambios no están contenidos en la norma sino en aprobaciones puntuales a estas organizaciones, práctica que se aplica desde la Resolución No.6 de 2016.
La realidad indica que las particularidades de todo el sector estatal cubano no caben en una norma jurídica, tal y como reconoció la titular de Trabajo y Seguridad Social. 
“Se requiere una norma que contribuya a desatar las fuerzas productivas y la creatividad de los cubanos —que es bien grande— y que permita a la entidad cumplir y sobrecumplir los compromisos fijados y donde los sistemas de pago, diseñados con la activa participación de los trabajadores que mejor dominan los procesos en cada entidad, sean un traje a la medida, sin trabas administrativas y sin necesidad de autorizaciones adicionales”.

Las cooperativas en el modelo cubano

Por Mario Valdés Navia | 05/03/2020 | Cuba
Fuentes: La Joven Cuba

Un paso decisivo para la democratización económica en Cuba y la mayor participación popular es el de la descentralización de la propiedad socialista. Esta cuestión exige del fomento de la otra forma de propiedad socialista: la cooperativa, nunca promovida al nivel de la estatal. A estas alturas del proceso, la ampliación de las formas cooperativas apenas se inicia y los acercamientos académicos a ella son aún limitados.[1]

No obstante, es evidente que el sentido de propiedad socialista suele ser mayor en las cooperativas, tanto en las tradicionales Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) como en las modernas Cooperativas de Producción No Agropecuaria (CNA). En ellas los niveles de participación de los socios en la gestión de los medios, la distribución de los resultados y la toma de decisiones es mucho mayor que en las entidades estatales y se acerca más a su ideal de co-propietarios.

A inicios de la Revolución parecía que las cooperativas proletarias tendrían un rol importante en la naciente economía porque las tierras expropiadas de los latifundios cañeros que no fueran repartidas a particulares serían entregadas a los jornaleros devenidos en cooperativistas. De hecho, la conversión del Estado en gran propietario y productor directo en el agro no estaba prevista, ni en el espíritu, ni en la letra de la Primera ley de Reforma Agraria.

Por el contrario, uno de sus por cuanto estipulaba con toda claridad: “La producción latifundiaria, extensiva y antieconómica, debe ser sustituida, preferentemente, por la producción cooperativa, técnica e intensiva, que lleve consigo las ventajas de la producción en gran escala.” Mas, al poco tiempo, esas cooperativas fueron transformadas en las llamadas Granjas del Pueblo y los ex-jornaleros pasaron a ser trabajadores estatales.

Se creó así un inmenso sector estatal rural que se nutrió, no solo de las tierras expropiadas por el INRA, sino también de la recuperación de bienes malversados por Batista y sus secuaces, las expropiaciones a los colaboradores de la contrarrevolución y los propietarios que abandonaran el país, y la nacionalización de los centrales azucareros norteamericanos y sus tierras. El Estado pasó a ser el nuevo señor del campo cubano y las grandes empresas estatales que ocupaban miles de hectáreas, vinieron a ocupar el lugar de los latifundios privados.

Las ideas contrarias al latifundio de cubanos como Manuel Sanguily –a quien se dedicó la ley−, Ramiro Guerra, y tantos otros que pensaron y lucharon por hacer prevalecer la mediana y pequeña hacienda campesina en nuestros campos, con su producción intensiva y ecológicamente sustentable− quedarían pospuestas una vez más hasta el presente.

En saco roto ha caído el conocido pronunciamiento de Lenin: “el régimen de los cooperativistas cultos es el socialismo”. Tampoco se ha tenido en cuenta el éxito que ha tenido su extensión en los modelos de socialismo de mercado de China y Viet-Nam. La suspicacia gubernamental hacia ella radica en que la cooperativa es un paso hacia la descentralización y la alta burocracia, apegada a la estatización verticalista, aspira al monopolio estatal más completo sobre todos los medios de producción, fundamentales y no fundamentales.

Pero los hechos son tozudos, y aunque el texto de los documentos principales del partido/Estado cubano −entre ellos la Constitución de 2019− insisten en el carácter principal de la empresa estatal socialista, los indicadores económicos de los últimos veinte años indican con toda claridad que la tendencia histórica es a la disminución de su importancia dentro del PIB respecto a otros tipos económicos y a la economía sumergida.

Ahora, cuando el inminente proceso de unificación monetaria pende, cual Espada de Damocles, sobre miles de empresas estatales que pueden ir a la quiebra al desvalorizarse su patrimonio y su producción, se discuten variadas opciones para su salvación. Se piensa en subsidiar, privatizar, o aplicar diversas formas del capitalismo de estado –siempre con capital extranjero, único permitido−. Sin embargo, poco se habla de la opción más expedita: su conversión en cooperativas industriales donde los obreros pasen a ser cooperativistas plenos.

A nivel mundial es una variante harto aplicada del cooperativismo y su eficacia ha sido comprobada en todos los continentes. Históricamente, fue una de las formas embrionarias de la propiedad colectiva y ha sobrevivido en varios países como una alternativa a la gran producción capitalista. Desde El Capital de Marx hasta la Comuna de París, las industrias gestionadas por sus propios obreros fueron una de las primeras variantes recomendadas de nacionalización socialista.

Es hora de que los medios de producción que son ineficazmente explotados en manos de empresas estatales cubanas encuentren mejor aprovechamiento en cooperativas surgidas de la clase obrera, y no solo de campesinos y artesanos privados. Prefiero verlos en cooperativas que administrados por capitalistas extranjeros, o por miembros de la burocracia, sus familiares y acólitos, devenidos sorpresivamente en empresarios en diferentes modalidades del capitalismo de estado.

Nota:

[1] El profesor Víctor Figueroa Albelo, de la UCLV fue su principal promotor durante décadas. Un valioso aporte más reciente es el ensayo “Las cooperativas en el nuevo modelo económico cubano”, de Camila Piñeiro (2013), en su libro: “Repensando el socialismo cubano. Propuestas para una economía democrática y cooperativa”. Ruth Casa Editorial-ICICJM, pp. 107-171.

viernes, 6 de marzo de 2020

Se alista Holguín para el comercio electrónico y otros procesos de informatización de la sociedad



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Holguín, 6 mar (ACN) El comercio electrónico es uno de los proyectos más atractivos que se consolidan por estos días en la provincia de Holguín como parte del proceso de informatización de la sociedad que demanda la contemporaneidad y los nuevos mecanismos de gobernabilidad en el país.
Entre las prioridades para el presente año se encuentra la implementación de modalidad de venta en dos aristas fundamentales, una de ciudadano a entidad y entre  instituciones, para influir directamente sobre las gestiones de compra de la población, precisó a la ACN Agustín Chiong Aguilera, director de la Oficina Territorial de Control de las Comunicaciones.
Como primer propósito en este sentido, explicó, se implementará la venta de las entradas del Complejo Teatral Eddy Suñol, un proceso que inició en 2019 con la conformación de su página web y varias plataformas para la descarga gratis de información relacionada con su programación, a cargo de la Empresa Xetid.
Este será uno de los obsequios por los 300 años de fundación del pueblo de Holguín por celebrarse el cuatro de abril próximo y constituirá el inicio de una plataforma que se extenderá a otros espacios como restaurantes y puntos de venta.
A partir de una nueva estructura de gobierno existen otros proyectos de desarrollo local que independientemente se deben promover y es necesario avanzar, como la consolidación de los portales del ciudadano, de los cuales se tiene presencia en los catorce municipios del territorio holguinero, puntualizó el directivo.
Se pretende lograr que estos portales adquieran un nivel de actualización de la información a través de todos los parámetros que destinó el país para el gobierno electrónico y que, al mismo tiempo, tengan una alta interacción con los ciudadanos, para lo que se trabaja sobre las publicaciones de interés para la población y que de esta manera se amplíe la utilidad de estos espacios.
También en el presente año, enfatizó, se debe masificar la presencia de las entidades en Internet, a través de los sitios web y las redes sociales, pues es una vía de enriquecer los dominios nacionales, más baratos para navegar y gestionar contenidos en Internet.
Otra de las acciones importantes para este período es la digitalización de los trámites a la población, que no solamente se realiza a los ciudadanos, sino también hacia los procesos internos de las instituciones para garantizar la eficiencia de los servicios, destacándose en este sentido las empresas Eléctrica y Etecsa con los pagos a través del Transfer Móvil de facturas telefónicas y la electricidad.
Se prevé, además, intensificar los pagos electrónicos con tarjetas magnéticas, que mejoraría la infraestructura en las entidades comerciales del territorio, así como la implementación de la televisión digital a través la instalación de cuatro trasmisores digitales en HD, en Moa, Sagua de Tánamo, Ramón de Antilla y Guardalavaca, y uno con tecnología SD en el telecentro de Gibara.
La infraestructura tecnológica también se ampliará en Holguín a partir de un mayor acceso de los clientes a las plataformas digitales y de la conexión del sistema educacional a Internet y se extenderá el establecimiento del sistema de radiobases de la cuarta generación (4G) en zonas sin estas prestaciones, posibilitando la descongestión de la 3G y otros servicios móviles.
Para materializar todos estos proyectos, resaltó Agustín Chiong, un elemento muy prominente es la ciberseguridad, por lo que es importante la capacitación de directivos y ciudadanos a fin de lograr que toda la actividad se realice sobre plataformas digitales seguras, además de alertar con respecto a las buenas prácticas en las redes sociales y las leyes legales sobre las que se rigen las mismas.

De nuevo los Diez Millones

Por Juan M. Ferrán Oliva 

No, no se asusten. No se repite la aventura. En ¿Volverán las oscuras golondrinas? – SINE DIE 107 del pasado 29 de febrero [Ver debajo, a continuación de este texto]- afirmé que los actuales centrales cubanos pueden exportar 2 millones de toneladas de azúcar (1). Reportarían alrededor de US$ 500 millones en valor, según el precio del mercado. Ya el dulce no es locomotora, pero continúa en el tren de la economía.

El trabajo se honró con la lectura y criterio positivo de Newton Briones Montoto. Sólo pide que aclare porque no se conoce el valor puntual de cada tonelada de aquel azúcar, y el del costo de oportunidad que tuvo la economía del país en su intento por materializar la llamada Zafra de los Diez Millones.

El común amigo Aurelio Alonso sirvió de intermediario. Trabajó en el Cordón de La Habana (2) y aporta un ejemplo. En su momento hubieron de desmantelar dos vaquerías modernas. Disponían de 54 Ha de pastoreo, naves, ordeño mecánico y miles de metros de costoso alambre de púas. Fueron entregadas para sembrar caña. Es un botón de muestra. Hubo muchos más. Aurelio también comenta la situación de penuria contable agudizada en la época.

La ilusión productiva se convirtió en obsesión política. Pareciera que con ella se resolverían todos los problemas económicos del país. La propaganda le dio apoyo y el slogan los diez millones van…de que van, van, fue tan difundido que hasta una orquesta popular lo adoptó como nombre. Aún existe.

El turbulento periodo 1966-1970 se caracterizó por la predisposición hacia las relaciones mercantiles. El idealismo desbordado y la pretensión de construir el socialismo y el comunismo simultáneamente engendraron un estrambótico modelo de dirección. A fines de 1965 fue disuelto el Ministerio de Hacienda y se redujeron las funciones del Banco. El presupuesto de 1967 no llegó a aplicarse pues a mediados de ese año se eliminaron los pagos y cobros entre empresas estatales (3). Dentro de este baile de idealismos se implantó un nuevo sistema contable más sencillo. Fra Luca Pacioli (4) debió estremecerse en su tumba al conocerlo. La aplicación de fórmulas simplificadoras obviaba la partida doble y como mal colateral agregó un apagón estadístico parcial. En medio de la euforia se desató una política insostenible de gratuidades. En muchos lugares se sustituyó el control de entrada y salida por el horario de la conciencia. Salarios y normas se desvincularon y se suprimieron los impuestos a los campesinos y los intereses a los préstamos bancarios. Fue la apoteosis de los estímulos morales. Incluso algunos soñaron con eliminar el dinero.

La falta de personal calificado influyó también. La industria azucarera era la mejor dotada en tal sentido y logró mantener controles tradicionales, pero de manera casi clandestina; constituyó una notable pero insuficiente excepción. Es dudoso el registro de los salarios y gastos del personal ajeno ubicado temporalmente en la dirección de los centrales y áreas cañeras, y los recursos externos.

Durante dicho quinquenio se invirtieron 334 millones de pesos de la época en las instalaciones industriales azucareras; el 30% correspondieron a reparaciones y el 70% a ampliaciones. Las tierras dedicadas a la caña se incrementaron en un 35%. Fueron introducidas nuevas variedades; ampliado el regadío; introducido el uso de herbicidas y fertilizantes, y el de combinadas (5). El verdadero sentido del plan fue la ampliación de capacidades, no la Zafra de 1970 convertida en objetivo olímpico. Finalmente se logró una producción de 8.4 millones TM, un record que superaba al de 7.2 millones TM alcanzado en el lejano año 1952. La movilización general de hombres y recursos, como en una guerra, paralizó y desarticuló la economía.

El costo de oportunidad consiste en el valor que se percibiría de emplearse un recurso determinado en otro quehacer alternativo. Se trata de un referente analítico. Si se elige, por ejemplo, beneficiar a la acumulación, esta tendrá un costo de oportunidad equivalente a la cuantía dejada de consumir. En la Zafra de los Diez Millones se tomó caña dejada del año anterior y otra anticipada de la venidera. El costo de oportunidad en tal caso, fue el azúcar dejado de producir con anterioridad y el que pudiera esperarse en el año futuro.

Llegado el momento de la verdad se colocó en posiciones de zafra a dirigentes de alto nivel. Procedían de todas las esferas y eran ajenos a la actividad azucarera. Su denominador común era la confianza revolucionaria y la experiencia de dirección. Su responsabilidad era transitoria. El humor popular bautizó la campaña como ZAFRA DE LAS ESTRELLAS. Grandes capacidades industriales, agrícolas y de servicios quedaron mal atendidas en función de la zafra sacralizada. Fueron costos de oportunidad de la economía nacional.

En tales circunstancias no es extraño afirmar que el valor puntual de cada tonelada de aquel azúcar no se conoce. Mucho menos se sabrá el costo de oportunidad que tuvo la economía del país en su ingente intento por materializar aquella ilusión productiva.

No obstante, la capacidad y condiciones de la industria azucarera mejoraron, como lo evidencian las altas producciones alcanzadas en años posteriores. La gesta de 1970 fue faraónica y su imagen fue de fracaso. De no haberse convertido en auto de fe y abusado de la aberrante carga propagandística hubiera pasado como un simple incumplimiento de un plan anual normal.

La utilidad de los errores consiste en aprender a no repetirlos.

Notas:

1 Requerirían 2.5 millones de los cuales 500.000 serían para el consumo interno.

2 Ver SINE DIE 26, de noviembre 6 de 2019 titulado “Ubre Blanca”. En él se describe el Cordón de La Habana iniciado el 17 de abril de 1967. Después de 1969 sobrevino un silencio mediático absoluto. Nunca más se habló de él.

3 Informe Central del Primer Congreso del PCC. Diciembre de 1975.

4 Fra Luca Pacioli (1445 – 1517) Fraile franciscano y científico italiano. Se distinguió en el campo de las matemáticas. Su obra más divulgada se refiere a la divina proporción o número áureo y a la contabilidad. Dio impulso al empleo de la partida doble.

5 Informe I Congreso PCC. Pág. 56.

El coronavirus está apagando la economía mundial

Carlos Elordi, eldiario.es

Mientras la epidemia avanza sin causar, por ahora, destrozos catastróficos en la salud de las poblaciones afectadas, su impacto negativo en la economía mundial, y en la de cada uno de los países implicados, ya empieza a tener dimensiones extraordinarias. Las bolsas siguen cayendo, sin responder a las medidas que se están tomando para impedirlo. Los principales organismos internacionales reducen drásticamente sus previsiones de crecimiento. Y también lo está haciendo la producción, particularmente la industrial, pero también la de los servicios. Y, además, a un ritmo acelerado.

El miedo es el motivo principal, casi el único, de esta plaga que está paralizando la economía del mundo globalizado. El miedo a que caigan los beneficios de las empresas cotizadas explica que las bolsas estén sufriendo su peor crisis desde los dramáticos acontecimientos de 2008. El miedo a perder el dinero es la razón de que las inversiones se estén reduciendo hasta casi la nada. Pero el parón que se extiende por todo el mundo se debe, sobre todo al miedo de que la epidemia continúe aún durante mucho tiempo, hay quien habla de un año e incluso de dos.

Que en solo dos meses, de finales de enero a principios de marzo, el Fondo Monetario Internacional haya reducido su previsión de crecimiento de la economía mundial del 3,3% al 2,9% del PIB global y que la OCDE lo haya hecho para los países de su ámbito del 2,9% al 2,4% advirtiendo, además, que si la situación sanitaria no mejora podría caer hasta el 1,5%, confirma la preocupación de las autoridades y la gravedad de la situación.

Y varios de los analistas más respetados de los grandes diarios económicos del mundo han coincidido en decir que lo peor está por venir. Porque los efectos negativos del pánico que está paralizando los mercados van a seguir llegando y sumándose a los que hasta ahora ya se han producido. Y porque en el horizonte no se atisba remedio alguno para frenarlos. El ejemplo más claro de ello es la bajada de los tipos de interés anunciada hace pocos días para los Estados Unidos, rompiendo la férrea resistencia a hacerlo por parte de de Donald Trump, que no ha impedido que la bolsa de Nueva York siga cayendo y con ella las demás del mundo.

Porque por el momento, que más adelante también podría serlo, el rasgo principal de los actuales problemas no es de tipo financiero, sino de parálisis creciente de los mercados, porque en ellos están coincidiendo una caída de la oferta y otra paralela de la demanda. Se está reduciendo la producción y, al tiempo, está cayendo el consumo. En el primer caso, el origen del problema está en China, que desde diciembre está cerrando fábricas que suministran productos a todo el mundo sin que hasta ahora se hayan vuelto a abrir. Esa producción cesante no tiene alternativas en la mayoría de los casos, pero lo peor es que buena parte de la misma es de componentes imprescindibles para decenas de miles de empresas, grandes, pequeñas y medianas, de todo el mundo.

Desde el punto de vista de la demanda, la caída ha empezado afectando a las compañías aéreas, a los aeropuertos, a los cruceros, a la hostelería y a la restauración y también al sector de productos de lujo, de los que China es uno de los líderes mundiales. La reducción drástica de toda suerte de importaciones por parte de China -el 20% del PIB mundial- está dañando gravemente a las empresas de países punteros, y a la cabeza de ellos a Alemania. Y todas y cada una de esas tendencias podrían perfectamente agravarse en el futuro. Porque está claro, y ninguna autoridad sanitaria lo ha desmentido, que la epidemia va a proseguir su marcha.

El sector financiero está sufriendo mucho en las bolsas de todo el mundo, particularmente en la española. Y si el proceso de deterioro no se interrumpe sus problemas podrían agravarse. Porque la banca está al final de la cadena. Y encima, empieza a agitarse otro fantasma: el del formidable endeudamiento mundial, de los estados y de las empresas, que ha alcanzado niveles récord, superando el 330% del PIB del planeta. En las reflexiones de los analistas, la posibilidad de una crisis financiera como consecuencia de la fragilidad del sector empieza a abrirse espacio.

Los diarios económicos de todo el mundo detallan día tras día la lista de víctimas. Empieza a haber quiebras de empresas, aunque por ahora no son muchas, y son más frecuentes las restricciones de plantillas y de producción, por no hablar de las medidas de prevención ante la enfermedad que están tomando cientos de empresas, algunas de ellas entre las más importantes del mundo. El sector turístico es uno de los más afectados y podría sufrir graves contracciones en los meses que vienen y particularmente en el verano.

Por el momento no hay ninguna reacción colectiva por parte de los gobiernos. En Europa hay alguna reunión que no concluye en nada consistente, porque lo que haría falta es un drástico cambio de la política económica que colocara al Estado y a su capacidad de gasto como antídoto principal y de eso no pocos países de la UE no quien ni oír hablar. Una Norteamérica metida de lleno en su campaña presidencial, y con un Trump que empieza a dudar seriamente de su reelección, sigue a lo suyo. China bastante tiene con hacer frente a la epidemia y al destrozo económico que ha provocado y su anterior beligerancia en la guerra comercial con Estados Unidos no es el mejor antecedente para llegar a acuerdos con el resto del mundo. Japón, Corea del Sur, Australia y el resto de países asiáticos, incluido India, que esperaba salir de una recesión de años, se buscan la vida cada uno por su lado.

Pero tarde o temprano habrá una reacción. Porque si se abandona el proceso a su suerte el drama está servido. Y ningún país se va a escapar del mismo.

jueves, 5 de marzo de 2020

¿Puede la economía china resistir al coronavirus?

Feb 29, 2020 MICHAEL SPENCE

MILÁN – El nuevo coronavirus, COVID-19, que apareció en Wuhan, China, ya ha matado a miles de personas, alterado las rutinas cotidianas de cientos de millones, y puesto al mundo entero en ascuas. Debido a que los epidemiólogos todavía no han descifrado del todo sus mecanismos de transmisión, nadie puede afirmar con seguridad cuándo se podría contener, por no hablar de sus consecuencias para la economía.

Sin embargo, eso no quiere decir que no se puedan hacer conjeturas bien fundadas. La experiencia histórica con pandemias de dimensiones similares sugiere que el daño económico de corto plazo puede ser considerable. Se puede esperar volatilidad en el mercado a medida que los inversionistas reduzcan el riesgo de sus carteras, especialmente en aquellos sectores que se perciben como más vulnerables, como los viajes y el turismo, los bienes suntuarios y los automóviles.

Varias estimaciones creíbles (algunas públicas y otras privadas) sugieren que el crecimiento anual del PIB chino podría caer entre 2 y 4 puntos porcentuales por trimestre hasta que el virus alcance su punto máximo. En particular, el consumo y la producción se verán afectados, no en menor medida por las restricciones a la movilidad, tanto voluntarias como obligatorias. Ya se perdió en el horizonte el estímulo que suele significar el feriado del Año Nuevo Lunar.

La pregunta es cuándo llegará ese punto. Las previsiones optimistas indican una recuperación parcial en el segundo trimestre de este año. Creo que es más realista esperarla en el tercero, con un impacto material en el crecimiento global anual. Pero no se puede descartar la posibilidad de una pandemia prolongada que cause un daño mucho mayor a las economías, debido a las quiebras de empresas, un empleo en declive, escasez de inversión privada y medidas políticas débiles o tardías.

Sin embargo, exceptuando un evento tipo “cisne negro”, la historia sugiere que los efectos de largo plazo del brote de COVID-19 serán más bien pequeños, y hasta insignificantes, por la fortaleza actual de la economía de China. De hecho, depende menos del comercio que en 2003, durante la aparición de otro coronavirus, el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) y está equipada para reaccionar con celeridad ante golpes relativamente grandes.

Una fuente de fortaleza poco apreciada es la rápida expansión de la economía digital china. Hasta un 35,3% (aunque probablemente la cifra se acerque al 25%) de las ventas minoristas chinas ocurren en línea; la penetración de la Internet móvil es muy alta y va en ascenso; y los sistemas de pago móviles de China son los más avanzados del planeta. Puesto que la mayoría de las personas y las empresas están conectados y activos en línea, es fácil generar grandes cantidades de datos que, gracias a la inteligencia artificial, amplían al instante el alcance y la efectividad de los ecosistemas digitales.

Esto ayudará mucho a reforzar la resistencia económica de China, especialmente frente a una crisis que limita la movilidad física. La infraestructura digital avanzada hace posible que los empleados de varios sectores puedan seguir trabajando desde sus hogares, incluso si están en cuarentena o encerrados. De manera similar, las plataformas educativas en línea avanzadas pueden compensar algunos de los efectos de los cierres de escuelas.

Más aún, para las empresas que pasan por un periodo con limitación de efectivo y capital de trabajo, se puede ampliar el crédito y ajustar los términos de manera remota. Esto reduciría el perjuicio de largo plazo al sector servicios, especialmente empresas pequeñas y medianas. Además, los productos de seguros en línea se pueden ampliar en varias áreas, incluida la sanitaria. Los pedidos de suministros en línea podrían sortear las carencias inducidas por la crisis, a medida que los algoritmos detecten y respondan con rapidez a bloqueos y cuellos de botella. Las plataformas en línea también pueden ser una potente defensa contra la manipulación oportunista de los precios, que limita la disponibilidad de productos y servicios esenciales, en especial para los más vulnerables. Por ejemplo, Amazon ya ha advertido a los vendedores de no cobrar precios exorbitantes por las máscaras faciales o, de lo contrario, se arriesgan a ser expulsados del sitio.

A medida que una proporción cada vez mayor de la economía se realiza en línea, dar seguimiento a su desempeño se vuelve más fácil, rápido y preciso. Con esos datos se puede diseñar respuestas políticas y mejorar la precisión de los pronósticos, reforzando con ello la confianza en los negocios, estimulando la inversión y acelerando la recuperación.

En cuanto al resto del planeta, el turismo es un sector que enfrenta un impacto negativo particularmente intenso, incluso en países que todavía no se han visto afectados de gravedad. Es probable que también sufran las compañías con una presencia importante en China –como los sectores suntuarios y automotriz-, pero seguramente se irán recuperando junto con la economía china.

Sin embargo, incluso si el COVID-19 se contiene pronto, la crisis podría acelerar las iniciativas para alejar de China elementos clave de la cadena de suministro global. Este proceso se ha estado implementando por varios años, debido al paso de la ventaja comparativa de China desde una producción barata y alto uso de mano de obra a actividades comerciables de un valor añadido más alto. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han reforzado esta tendencia. El coronavirus podría convertirse en un impulso adicional.

Pero más importante que la posición de China en las cadenas de valor globales es el reconocimiento de que las redes de suministro globales están entrelazadas demasiado estrechamente y carecen de adaptabilidad, aunque no está tan claro que el brote de COVID-19 impulse un cambio. Después de todo, esta fue también la lección del terremoto y tsunami Tōhoku que en 2011 asoló a Japón, causando la fusión del núcleo de la planta nuclear de Fukushima Daiichi e perturbando las cadenas de suministro globales.

Algunos esperan que el brote de COVID-19 afecte también la credibilidad del gobierno chino. No parece probable. A pesar de algunas demoras al comienzo, las autoridades chinas tomaron medidas decisivas. Puede que no haya sido todo perfecto, pero en crisis como esta no hay grandes opciones, ni garantías de que las medidas adoptadas funcionen.

Sin embargo, hay lecciones para los líderes chinos. Una que resulta evidente es que para una detección y respuesta temprana es crucial contar con información objetiva desde la base social. Es probable que, una vez se contenga la crisis, China adopte medidas para asegurarse de que en el futuro el sistema no bloquee ni filtre el flujo de esta información.

Los riesgos colaterales de la epidemia de COVID-19 son significativos y aterradores, pero hasta ahora no parece que se vayan a materializar, especialmente si se aplican de manera continua respuestas nacionales e internacionales diligentes, proactivas y adaptables. Las consecuencias económicas probablemente sean sustanciales, pero transitorias. Por desgracia, lo que no se revertirá serán los costes humanos.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen


MICHAEL SPENCE a Nobel laureate in economics, is Professor of Economics at New York University’s Stern School of Business and Senior Fellow at the Hoover Institution. He was the chairman of the independent Commission on Growth and Development, an international body that from 2006-2010 analyzed opportunities for global economic growth, and is the author of The Next Convergence: The Future of Economic Growth in a Multispeed World.

Chile, 30 años después

El país podrá tener una nueva Constitución que reconozca derechos económicos y sociales

Mario Amorós, El País

El 11 de marzo se cumplen 30 años del fin de la dictadura cívico-militar encabezada por el general Augusto Pinochet. Chile fue el último país de Sudamérica que recuperó la democracia, tras Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y el único que heredó una Constitución impuesta por el régimen, junto con los “amarres autoritarios” que, tras la derrota en el histórico plebiscito del 5 de octubre de 1988, Pinochet y su círculo de hierro se preocuparon de atornillar, en lo que denominaron pomposamente “una retirada ordenada”. La dictadura, instalada con el apoyo de Nixon y Kissinger, expiraba cuando caía el muro de Berlín y la Guerra Fría llegaba a su término.

El 11 de marzo de 1990, Patricio Aylwin, quien como líder de la Democracia Cristiana avaló públicamente el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, inició su mandato presidencial. Empezaba una larga transición vigilada por el exdictador, quien desde su pedestal de la jefatura del Ejército, que mantuvo aún ocho años más hasta culminar una carrera militar de 65 años, se preocupó de preservar los privilegios antidemocráticos de las Fuerzas Armadas. Su detención en Londres a petición de la justicia española, aquel memorable 16 de octubre de 1998, abrió paso al fin de la impunidad y a la recuperación de la memoria democrática.

En agosto de 2005 fue posible terminar con los enclaves autoritarios (desaparición de los senadores designados y vitalicios, supresión del rol tutelar de las Fuerzas Armadas y de la inamovilidad de sus comandantes en jefe…) y en mayo de 2015 se concretó la sustitución de la ley electoral binominal, que otorgaba una sobrerrepresentación a la derecha, por la proporcional actualmente vigente. Pero hasta el día de hoy persiste el núcleo de la herencia pinochetista: el modelo neoliberal (implementado desde abril de 1975 —en el momento más agudo de la represión— por los Chicago Boys como un tratamiento de shock) y la Constitución impuesta en 1980 a través de un plebiscito que este diario calificó entonces, en su espacio editorial, como una “farsa”.

Hasta septiembre del año pasado nada invitaba a pensar en la transformación, ni siquiera en el cuestionamiento masivo, de este legado autoritario. Y, sin embargo, como tantas veces en la historia, bastó una chispa (una leve subida del precio del billete del metro de Santiago) para encender una auténtica rebelión social. “No son 30 pesos, son 30 años”, clama una sociedad maltratada por una lacerante injusticia social, producto de casi medio siglo de neoliberalismo extremo. Este modelo, horizonte utópico para la derecha política y económica de medio mundo, impone unos salarios exiguos, unas pensiones irrisorias, un sistema tributario absolutamente regresivo, la educación superior más cara de América Latina y una sanidad pública precaria. Así, en un país donde el coste de la vida es similar al de España, la mitad de los trabajadores tienen unos ingresos mensuales inferiores a 500 euros y el 80% de las familias deben endeudarse para subsistir. Por el contrario, el 1% de los más ricos acaparan el 30% de la riqueza, y el 0,25% de los contribuyentes más acaudalados concentran un patrimonio financiero de 210.000 millones de dólares (188.000 millones de euros), el triple del presupuesto nacional.

Ahora, a la vuelta del verano austral, Chile enfrenta un horizonte que posiblemente determinará su evolución en las próximas décadas. El 26 de abril tendrá lugar el plebiscito que decidirá si se pone en marcha el proceso para elaborar una nueva Constitución (solo la extrema derecha y los sectores más retrógrados que sustentan el Gobierno del presidente Sebastián Piñera piden el voto en contra) y a través de qué herramienta: o una “convención constitucional” (integrada solo por personas elegidas para esta tarea) o una “convención mixta” (compuesta por un 50% de diputados y senadores y un 50% de personas designadas por sufragio universal). De vencer la opción Apruebo, el proceso continuará en octubre con la elección de los constituyentes, que tendrán entre nueve y doce meses para sus trabajos. El texto resultante será sometido a un nuevo plebiscito, con sufragio obligatorio, y, de ser validado, posteriormente será ratificado por el Congreso Nacional, según el acuerdo alcanzado por el Gobierno y la mayor parte de la oposición parlamentaria en la madrugada del 15 de noviembre.

En 2022, a casi 50 años del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende, Chile podrá tener, por primera vez en más de 200 años de historia republicana, una Constitución elaborada y aprobada democráticamente y que reconozca también los derechos económicos y sociales. De ser así, el proceso inaugurado hace 30 años con la salida del dictador de La Moneda habrá culminado definitivamente y la tenebrosa sombra de Pinochet dejará, por fin, de proyectarse sobre Chile.
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Mario Amorós es doctor en Historia y periodista. Su último libro es Pinochet. Biografía militar y política (Ediciones B).

Comentario a los artículos de Omar Everleny Perez “Las tiendas recaudadoras de divisas en Cuba y sus aspiraciones” y “Cuba: ¿Se acerca el Día 0 de la unificación monetaria?”

Por Julián Gutiérrez Alonso

Considero que los análisis que hace Everleny en estos artículos están muy completos pero como nos pide el y nos han pedido nuestros dirigentes debemos proponer soluciones y hacer menos críticas con lo cual estoy muy de acuerdo. A pesar de esto tengo que hacer algunas críticas para que se entiendan mis propuestas.

Comienzo con el tema de la unificación. Sobre este tema se ha disertado mucho y no quisiera repetir las cuestiones que los especialistas han dicho con las que en su gran mayoría estoy de acuerdo pero quisiera tratar algo de lo que no se ha hablado, en mi opinión, lo suficiente. Quisiera ir al origen del CUC. Como algunos, muy pocos, han escrito la introducción del CUC en nuestra economía se hace, en un inicio, respetando el respaldo que esta moneda tenía en MLC. Por ese motivo durante un buen tiempo con CUC podíamos comprar MLC y operar como si el CUC fuera MLC.

Con el tiempo vino lo que para mí fue el “pecado capital”, comenzamos a entregar incentivos en CUC imprimiendo esta moneda sin un respaldo en MLC. ¿Es que acaso no podíamos haber entregado esos incentivos en CUP al cambio de la calle aunque los incentivos sean más que los salarios? El hecho real es que en estos momentos tenemos en la calle un montón de CUC sin respaldo en MLC lo que hace que el CUC no tenga ningún objetivo de existir como si lo tuvo en un inicio.

Por tanto mi propuesta es que lo más rápido posible eliminemos el CUC cambiándolo a la tasa oficial a CUP a todos los que lo posean.

Esto que digo anteriormente no tiene nada que ver con los problemas fundamentales de la unificación que son la eliminación de las disímiles tasas de cambio, fundamentalmente la oficial de 1CUC/USD=1CUP y que su eliminación traerá muchas consecuencias de las que ya se ha escrito.

Este sería el tema mas complejo y que se debe pensar con mas detalle pero si limpiamos el camino de CUC nos quedaríamos solo con el CUP de circulación nacional y el MLC que no circula oficialmente pero que como dice Everleny y muchos otros hay millones en Cuba y debemos buscar las vías de interes para todos en que podamos recogerlo.

Aquí viene otro asunto del cual se habla mucho en los intercambios y que es la convertibilidad de la moneda nacional (sea el CUP, el CUC o la que sea). Según conozco Cuba no es el único país en que su moneda no es convertible. Durante mucho tiempo solo se manejaba el CUP en Cuba y este no era convertible. ¿Por qué se habla ahora de su convertibilidad, es esto imprescindible? Podría dar varias razones para no tener que hacerlo convertible pero estoy seguro que los especialistas me entienden.

Estoy totalmente de acuerdo con las tiendas de venta por tarjeta en MLC y lo que considero es que se debe ampliar lo mas pronto posible su diapasón de ventas y si en su momento las TRD se utilizaron para la recogida del MLC que necesitaba el país, esta y otras parecidas sean ahora las vías para hacerlo y las TRD y sus similares se conviertan en la venta de las necesidades de la población que no se satisfacen por la libreta buscándose un medio de financiamiento, que puede ser un % de las ventas en MLC, para que las TRD puedan comprar sus abastecimientos.

Por el momento estas son mis propuestas que pongo a su consideración. Mas adelante escribire sobre otros temas relacionados

Cuba: ¿Se acerca el Día 0 de la unificación monetaria?

Las máximas autoridades han exhortado a poner sobre la mesa ideas para el perfeccionamiento de la economía cubana. No estamos en una etapa de criticar, sino de actuar.






Desde hace algún tiempo en las redes sociales andan circulando listados de los nuevos precios que deberán implementarse en el país después del llamado Día 0.

Son lógicos teniendo en cuenta que cuando llegue ese día, también deberá modificarse la tasa de cambio vigente para las empresas estatales cubanas de 1 CUC por 1 CUP, lo cual traerá consigo un aumento de los precios de venta.

Pero esa lógica termina cuando se publiquen los incrementos de salarios o pensiones que necesariamente deben acompañar también este proceso. Se plantean incrementos en productos y servicios. Una de las tablas del documento, cuya autenticidad al parecer es firme, muestra un resumen de la cantidad de bienes o servicios que verán incrementar su valor.

Tabla 1. Resumen de precios minoristas y tarifas de servicio a la población centralizada que se modifican a partir del Día 0

Conceptos – Precios o tarifas que se modificarán

Canasta básica normada – 23
Productos iguales de TRD y MINCIN que unifican los precios – 35
Ventas liberadas en la red actual en CUP – 22
Productos agropecuarios en la red de mercados estatales – 28
Otros productos no alimenticios de venta liberada o regulada – 34
Medicamentos – 231

Sub total de precios centralizados – 373

Es curioso observar en algunas tablas –por ejemplo, la de los precios normados– cómo se plantea pasar el precio de 0.70 centavos de CUP la libra normada de pollo a 20 pesos CUP. O el aceite vegetal de 0.40 centavos a 12 pesos CUP. Y así, sucesivamente, con todos los productos de la canasta básica. Asimismo, se maneja un incremento en todos los servicios: agua, alcantarillado, telefonía, transportes y comunicaciones, entre otros.

Parece ser real lo que circula, pero en todo caso no se podría realizar inmediatamente. Primero el país debe hacer un esfuerzo por regularizar los abastecimientos en los diferentes mercados.

Como hemos venido sosteniendo, estos precios estarían acordes con los incrementos salariales. Mediante un simple cálculo se puede comprender que tendrían que estar por encima de los 3.000 CUP, y en determinadas profesiones pudieran llegar a los 8.000 CUP e incluso más.

Este proceso pudiera implicar la desaparición de la libreta de abastecimiento, muy polémica a lo largo de los años como abanderada de un sistema universal de protección. Sin embargo, para el Estado sería más conveniente acudir a una asistencia más focalizada, idea que un grupo de economistas vienen defendiendo desde hace muchos años: entregar bonos de alimentación a las familias más desfavorecidas. No subsidiar productos universalmente, sino a personas.

Es un propósito desde hace mucho planteado el de ir eliminando una de las dos monedas nacionales en favor del CUP. Un proceso a mi juicio excesivamente gradual y con demasiada experimentación. En algunas tiendas se permite pagar en CUC, pero el vuelto se entrega en CUP. También se acaba de suprimir el uso del CUC en entidades gastronómicas estatales. Estos pasos, indica que sí van preparando la llegada del Día 0. Pero, ¿cuánto más falta?

No parece que el gobierno lo sepa exactamente, pero si lo supiera, tiene que conocer todas las distorsiones que se crean en la medida en que se siga postergando el proceso. Es verdad: la gradualidad suaviza las afectaciones, pero demasiada gradualidad conspira contra el objetivo al que se quiere llegar.

Algunos dirigentes expresan criterios sobre la necesidad de intercambiar y de hacer negocios con las PYMES de otros países que, por supuesto, son privadas. Sin embargo, en el plano interno no se aceleran los pasos para potenciar las pequeñas empresas nacionales. Sabemos la suspicacia que encierra esa decisión, pero el tema cubano está afectado por la capacidad de producción.

La carencia de productos no constituye un resultado de la circulación, sino al revés. Para nadie es un secreto el arreciamiento del bloqueo, pero sobre eso se podría actuar con un efecto contrario a lo que se pretende, que es incrementar la producción. Esto puede suceder si se liberan las fuerzas productivas para que Cuba pueda salir de un crecimiento sostenidamente bajo.

Las compras de carros en MLC que se han verificado a pocos días de anunciadas sobrepasan los millones en divisas solo en la capital del país. Ello demuestra el monto de las reservas de divisas en manos particulares, que solo se utilizan para el consumo. ¿Sería entonces descabellada la idea de establecer una o varias tiendas de tractores y camiones para vendérselos en MLC a los productores privados a fin de que aumenten sus producciones?

¿En qué consiste el temor a autorizar a almacenes mayoristas extranjeros que vendan en MLC y contribuyan con sus impuestos al presupuesto de la nación? Habría un ahorro importante en toda la cadena de suministros y el Estado ganaría un capital, pero los riesgos se traspasarían a los suministradores o cadenas extranjeras. Se trataría de dar licencias a cadenas de tiendas internacionales –tipo Carrefour, Auchan/Alcampo, Mercadona, etc.– para que establezcan tiendas en Cuba con la obligatoriedad de que un porcentaje de las ventas vayan al Estado como impuesto de circulación. Eso no es, en modo alguno, ceder soberanía.

Otra solución sería volver a restablecer la circulación del USD y/o el EUR en efectivo. No conlleva complicaciones técnicas en bancos ni en relación con las comunicaciones. Sería un paso atrás en la política de que en efectivo solo circule/n en el país la/s moneda/s nacional/es, además de la pérdida de control sobre las divisas en circulación, pero el Banco Central seguro se opondría por considerarlo un retroceso.

Entonces, ¿qué hacer? El Estado propone exportar para ingresar divisas, pero solo se exporta lo que se produce con parámetros internacionales de calidad. Y eso solo se logra si se hacen las inversiones necesarias.

Las máximas autoridades han exhortado a poner sobre la mesa ideas para el perfeccionamiento de la economía cubana. No estamos en una etapa de criticar. Pero, lamentablemente, para algunos es más fácil criticar lo que se publica o se propone que concentrarse en proponer nuevas ideas de manera que el Estado pueda contar con un banco de posibles soluciones.

En conclusión, después del Día 0 la población está amenazada con una fuerte inflación. Un proceso doloroso, pero inevitable. El gobierno debe manejar que la subida de precios prevista debe ir aparejada de un fuerte aumento de los salarios. La población está sufriendo los rigores de una crisis que supera lo coyuntural, y el tiempo es más que importante para esas generaciones que solo han vivido una crisis o una parte de la crisis.

Se tienen que dar opciones internas. No hay que ir a buscarlas fuera de nuestras fronteras. Y dar soluciones inmediatas a los problemas. De eso se trata.