Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 18 de mayo de 2021

Inyección de esperanza para los candidatos vacunales de Bandera de Cuba a partir de los resultados de un artículo publicado hoy en @NatureMedicine

Por A. Perez-Riverol PhD Cellular and Molecular Biology, FAPESP Post-Doctoral Fellow




Link del artículo https://www.nature.com/articles/s41591-021-01377-8 
Inyección de esperanza para los candidatos vacunales de Bandera de Cuba a partir de los resultados de un artículo publicado hoy en @NatureMedicine y que ayuda a predecir lo que podría pasar en términos eficacia y protección en los ensayos actuales de Fase 3.
El trabajo correlaciona los niveles de anticuerpos neutralizantes inducidos por 7 vacunas ya aprobadas, con los niveles de eficacia que demostraron en Fase 3 y propone que los títulos neutralizantes inducidos son un buen predictor de protección. 2/n
Cámara|Eric Topol
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Por qué es una EXCELENTE noticia para Soberana 02+SoberanaPlus y AbdalaSigno de interrogación rojo decorativo
Los resultados de Fase 2 muestran que la media de los niveles de neutralización inducidos por estos candidatos es similar o solo ligeramente inferior a la observada en pacientes cubanos convalecientes. 3/n
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Y aquí viene el notición Según los resultados del artículo de @NatureMedicine
esto podría significar que los candidatos cubanos tienen una EFICACIA de...70-80%Doble signo de exclamación Sería para dar saltosCara de festejo

Hay que esperar. Pero este paper es de esas esperanzas casi incontestablemente verdesSigno grueso blanco de verificación 3/3


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lunes, 17 de mayo de 2021

Christopher Pissarides: “El Estado debería hacerse cargo de cubrir a los repartidores autónomos”

El economista, premio Nobel en 2010, defiende la flexibilidad del trabajo en plataformas digitales y anticipa que la pandemia dejará huellas profundas en el empleo o la organización de las ciudades



Christopher Pissarides en un foro económico en Shanghái en 2019.GAO YUWEN / GETTY

Nada como una pandemia que ha puesto patas arriba la economía mundial y buena parte de los usos y costumbres a los que estábamos acostumbrados para poner a prueba a todo un premio Nobel de Economía. Para el británico-chipriota Christopher Pissarides (Nicosia, Chipre, 72 años), que se hizo con el galardón en 2010, junto a sus colegas estadounidenses Dale Mortensen y Peter Diamond, por sus estudios sobre cómo casar oferta y demanda de empleo, el factor fundamental de la crisis sanitaria es la [falta de] proximidad física. Que llevemos un año guardando dos metros de distancia entre nosotros lo cambia todo, desde el trabajo hasta la organización de las ciudades, según Pissarides, que alaba la reacción de la UE y el BCE a la crisis y defiende con matices la condonación de la deuda soberana en manos del supervisor europeo, una idea apadrinada por el economista francés Thomas Piketty.

“Antes nos centrábamos en si los trabajos podían ser automatizados, si eran mecánicos, etc. Ahora hay un nuevo elemento, la proximidad física”, explica por videoconferencia con EL PAÍS tras participar en un debate sobre el futuro del trabajo y el empleo organizado por Mobile World Capital, una fundación que impulsa las iniciativas digitales. Esa distancia obligada trajo el teletrabajo masivo o disparó el comercio electrónico y ya no hay vuelta atrás. “Aunque el coronavirus deje de ser un problema, el impacto que ha tenido en las empresas será duradero”, vaticina.

El trabajo en remoto o las videollamadas se quedarán, es evidente, pero Pissarides atisba cambios más profundos. “El gig work, [el empleo en plataformas de economía colaborativa como las empresas de reparto a domicilio o transporte de pasajeros] se acelerará”, reflexiona. “En tiempos de incertidumbre, es más flexible para las empresas emplear a independientes que provean el servicio que contratar trabajadores a tiempo completo”, explica. Compara el fenómeno con los contratos temporales españoles, pero más flexible.

Y no ve con malos ojos esa flexibilidad. Preguntado por la regulación que prepara el Gobierno sobre los repartidores de comida, los famosos riders, actualmente el ejemplo más visible del empleo en plataformas, Pissarides pisa callos. Cree imprescindible esa regulación, pero considera que debe preservarse esa flexibilidad que defienden muchos repartidores porque les permite trabajar para más de una plataforma. “El problema con esa flexibilidad es que no hay un empleador, que es el que proporciona las bajas por enfermedad, las vacaciones pagadas”. En su ausencia, ¿quién debe hacerlo? “Creo que debería hacerlo el Gobierno”, defiende, recaudando dinero de esas plataformas digitales para crear un fondo del que puedan tirar los trabajadores para bajas, vacaciones… “Creo que podría funcionar, es una buena manera de mantener la flexibilidad y que el trabajador sienta que hay alguien preocupándose de los aspectos sociales del trabajo”, lanza.

Los repartidores son una muestra de los cambios en el consumo. La pandemia nos ha metido en casa y cree que en ella pasaremos mucho más tiempo. Teletrabajo, comercio electrónico, plataformas de streaming… “Volveremos de compras al centro de las ciudades, pero no en el número que lo hacíamos antes. Tampoco a los cines, teatros, restaurantes”, señala. “Se van a hacer muchas más cosas en casa”, opina, pero no las tareas domésticas. “Si trabajo en casa, no querré ponerme a cocinar o limpiar cuando termine. Entonces vendrá alguien a hacerlo. El servicio doméstico va a crecer como profesión, en Reino Unido [donde reside] ya está pasando, el servicio está ganando respetabilidad y creo que debería ganar aún más”.

El hecho de trabajar o recibir las compras en casa tendrá reflejo en el tejido urbano. A las cadenas comerciales les sobrarán tiendas —”ya está pasando, caen los precios de los alquileres comerciales, hay espacios vacíos”, explica— y “cambiará la diferencia tan clara que existe entre los distritos comerciales y residenciales de las ciudades”. “Si la gente trabaja en casa, habrá menos demanda de espacios comerciales en el centro y más demanda de servicios o negocios en las áreas residenciales”, vaticina, aunque pone por delante que eso dependerá de lo proactivos que sean los responsables de la planificación de las ciudades. En esto ve más ágil a Barcelona que a la “estricta” Londres, que “no permite hacer nada en las áreas residenciales”.

Pissarides alaba la reacción de las autoridades europeas a la crisis de la pandemia, sobre todo el hecho de que la Comisión condicione la entrega de las ayudas a programas concretos con acento medioambiental o innovador. “Lo están manejando mejor que otros países, como EE UU”, dice. También alaba al BCE por “mantener el dinero barato” y por sus compras de deuda. Y se alinea, con matices, con los que, con Piketty al frente, abogan por cancelar la deuda soberana europea en manos del BCE. “Creo que es una buena idea. Ahora no es un problema, porque los tipos de interés están en cero. Cuando suban, los países tendrán que pagar los intereses, en vez de usar el dinero para invertir”, afirma, aunque también admite que decir que no se va a devolver ese dinero “no está bien en términos de credibilidad para transacciones financieras en el futuro”. Y bromea con otra razón de peso: “Como griego [la deuda pública griega roza el 200% de su PIB], ¡tengo que estar a favor!”

Descentralización sí; pero con cuidado e inteligencia.


Por Dr.Silvio Calves Hernández

No es descentralizar hacia los municipios y empresas, de lo que dudo, mi duda es el cómo y a quién.

Dudo de que muchos de los cuadros municipales estén en condiciones de saber actuar en un escenario que implica mayor responsabilidad en la vida y desarrollo de sus comunidades.

Y de que los cuadros empresariales estén en capacidad y sepan aprovechar todas las facultades que hasta ahora han recibido.

La otra duda es de como se va a implementar ese proceso de delegación de autoridad para evitar los traspiés que han ocurrido y aún se presentan en la implementación de la tarea Ordenamiento.

La mayoría de las cuestiones que afectan hoy la calidad de vida de la población se originan en el mal funcionamiento de administraciones públicas y sus funcionarios al nivel municipal, como son entre otros; las lentitudes y demoras en subsidios a viviendas, entrega de tierras en usufructo y falta de respuesta a quejas y reclamaciones, burocratismo, falta de sensibilidad en muchos funcionarios, falta de atención a instalaciones e infraestructura municipal y bienes públicos, corrupción y desvío de recursos; problemas sin resolver y baja productividad en actividades dependientes de este nivel.

Vale la pena recordar algunos axiomas de la delegación de autoridad.

"Se delega la autoridad no la responsabilidad”; " la autoridad se delega y la responsabilidad se multiplica, de modo que el que recibió la autoridad es responsable, pero quien la delego también.

Por eso me pregunto; cómo será cuando estos mismos cuadros municipales asuman muchas más tareas, responsabilidades y riesgos.

Cuando vemos las caracterizas y el desempeño de directivos de las Administraciones Públicas municipales y de empresarios; constatamos, que muchos no fueron seleccionados para enfrentar y dirigir con alta descentralización y asumir las responsabilidades que les corresponde.

Todos los días salen ejemplos en la prensa nacional y en redes sociales del mal accionar, burocratismo, falta de sensibilidad e indisciplina, violación de normas jurídicas y otros males por funcionarios y autoridades que actúan desde los municipios.

Un ejemplo de esta limitación en el desempeño de los cuadros y directivos municipales, es que independientemente de cualquier justificación, resulta inconcebible que en casi todos los municipios de La Habana existan más casos diarios de contagios del Covid y sea más difícil de reducir estos números que en el resto de las provincias del país.

Esta situación es un síntoma para cualquier observador con capacidad de análisis de que estas autoridades municipales están desbordadas en sus capacidades y competencia.

Esta situación pudiera repetirse, tal vez no en temas de salud pública ni de tanta connotación y sensibilidad para la población, pero pudiera ocurrir en otros aspectos y ramas de trabajo de los municipios.

Al igual que la unificación monetaria y cambiaria también es urgente la descentralización, pero evitando las ausencias de participación, consenso y preparación de las bases. Estamos a tiempo de no cometer los mismos descuidos y errores del Ordenamiento.

Hemos conocido una muestra de funcionarios municipales y empresarios y verlos ejercer sus responsabilidades y en muchos casos participar en su capacitación lo que me permite atreverme a inferir algunas cuestiones sobre lo que hay que tener en cuenta para quienes deben ejercer sus cargos en un escenario de descentralización.

Creo que para seleccionar alguien para estos cargos que ahora asumen nuevas e importantes responsabilidades hay que partir de las COMPETENCIAS que se requieren para ejercer esas funciones. El no haber identificado las competencias en muchos de los cargos de dirección es una deuda que siempre tuvo la selección de personal.

La determinación de competencias que requiere el ejercicio exitoso de cada cargo
tampoco se determinó en la mayoría de los casos o se hicieron muy superficialmente y sin apoyo profesional.

Las nuevas competencias que ahora necesitan esos cuadros y directivos en este escenario descentralizado son en parte diferentes a las que hasta ahora se han requerido en un sistema como el que ha prevalecido hasta el presente de muy alta centralización.

Otra deuda, es la participación de profesionales que saben y pueden aplicar técnicas para reconocer si existen o no esas competencias en las personas y ayudar a quienes tienen la responsabilidad final de la selección de dichos directivos empresariales o servidores públicos.

Hasta ahora, el evaluador y seleccionador de esos cuadros era su jefe, ayudado y asesorado por funcionarios; en esta selección han empleado métodos de selección muy administrativos y sobre sus experiencias personales y las del candidato al igual que valoraciones muy subjetivas; casi siempre, sin ninguna intervención de técnicas profesionales de selección.

Es por ello que la selección de funcionarios públicos y empresarios debe realizarse sobre las competencias requeridas para los cargos que van a desempeñar.

Sin pretender ser absoluto; considero, que de ahora en adelante habrá que seleccionar personas tanto para la gestión pública como empresarial con competencias representativas de las funciones y alcance de autoridad del cargo que ocuparán en un escenario de mayor autonomía y que entre otras serán requeridas capacidades para reconocer el contexto cercano e internacional y su influencia en la organización , pues ya no habrá quien lo haga por él ; se requerirá tener personas capaces de identificar y evaluar riesgos y trabajar con incertidumbre, flexibilidad y capacidad de estar bajo presión, requerirán creatividad y habilidades para innovar lo que se debe reflejar en la capacidad estratégica de aprender y crear nuevos conocimientos, capacidad de comunicación con públicos internos y externos; ser resilientes reponiéndose rápidamente de cualquier evento adverso.

Estos deberán poseer además conocimientos apropiados de los procesos específicos de su actividad y de tecnologías, economía y finanzas; también deberán conocer la legislación que sustenta y regula la gestión de su organización.

La experiencia internacional más exitosa que en lo personal hemos podido conocer y que también se referencia en muchas publicaciones para ambos campos de actuación, apuntan a que las competencias personales asociadas a sus capacidades de comportamiento, son evaluadas desde el momento de la  preselección de candidatos a los cargos y una vez hecho esto se les aplican las técnicas de evaluación de sus competencias y les comprueban los conocimientos requeridos mediante exámenes sobre los procesos, tecnologías, procedimientos, la legislación correspondiente así como sobre economía y finanzas. Se aplican métodos rigurosos con la intervención de grupos de psicólogos para los aspectos de características personales y especialistas de cada aspecto técnico, procedimentales, jurídicos, económicos y financieros.

La rigurosidad de la selección conlleva a disminuir el riesgo de hacer una inadecuada identificación de la persona para el cargo.

Desde luego preseleccionar es una etapa de mucho rigor investigativo sobre los candidatos antes de someterlos a la evaluación de competencias para su selección a un cargo. En la preselección se ha investigado y estudiado de cada potencial candidato su ética personal, su probidad, su prestigio social, conducta y sensibilidad humana ante los problemas de personas y localidades, esto último, resulta muy importante en la determinación de personas para cargos del servicio público.

Específicamente estos procedimientos de selección los hemos podido apreciar, tanto para actividades públicas como por ejemplo dirección de hospitales y escuelas, oficinas de patentes, responsable de obras públicas de municipalidades, servicios jurídicos, así como jefes de departamentos y directores de entidades empresariales productoras de alimentos, astilleros y fábricas de utensilios del hogar.

Algo que se aprecia en estas experiencias de selección de directivos, es que su título de estudios terminados se analiza con mucha flexibilidad y amplitud no ligándose específicamente en muchos casos a una profesión o una especialidad, a excepción de casos como médicos y si al tipo de formación recibida y a los hábitos que los estudios de esa profesión desarrolla. La certificación de estudios terminados más bien solo permite su incorporación en la preselección, pero no garantizan su selección definitiva pues lo determinante son las competencias.

Una consideración que he hecho de esta experiencia, es la importancia que se le da a la comprobación y certificación de que la persona que va a ocupar un cargo esté preparada para el mismo. Se busca la credibilidad de la preparación y las competencias para el cargo evitándose que esa persona aprenda a desarrollarlo desde el ejercicio de esa responsabilidad.

El costo de aprender desde el cargo y no antes de ocuparlo lo pagan los ciudadanos o la empresa y también los colaboradores.

Desde luego esto no descarta el hecho de que con posterioridad deba recibir alguna capacitación requerida ante nuevos procedimientos, cambios operacionales u organizativos, nuevos sistemas informáticos, legislaciones, nuevas tecnologías y aportes de la ciencia e innovación.

En Cuba según la legislación y las resoluciones del 8vo Congreso de PCC sobre la política de cuadros tenemos una gran oportunidad de trabajar más científica y profesionalmente la selección y desarrollo de los cuadros para municipios y empresas y garantizar que la persona que esté en la cantera y la reserva de cargos se esté preparando y demuestre sus competencias y conocimientos para ejercerlo, todo lo cual la sociedad lo agradecerá pues de ellos depende su calidad de vida y la prosperidad económica.

La agricultura y el Ordenamiento: mucho más que rectificar

 P 17 mayo 2021 , LJC

agricultura

El sector agropecuario cubano nos tiene acostumbrados a sorpresas desde hace décadas. Fue, incluso en aquella supuesta época dorada antes de 1959 que muchos traen al presente en versión propia, un sector con poca capacidad para abastecer la «demanda efectiva» de alimentos, tampoco, lógicamente, la demanda en general y menos aún las «necesidades de sustentación alimentaria» de la población cubana, mayores siempre que la demanda y que la demanda efectiva.

Ha sido, luego del triunfo revolucionario, un sector «estratégico», aunque quizás en aquella primera etapa no se usara el término con la profusión de hoy. Fue objeto de una transformación estructural radical, la Reforma Agraria, que mas allá del asunto tierra —erradicó el latifundio privado sobre ella y creó la gran empresa estatal— se ocupó de una parte preterida de los habitantes de nuestros campos, los hizo visibles en su condición misma de seres humanos y a una parte importante la convirtió en propietaria de la que trabajaban.

Recibió, durante toda la época soviética de la Revolución Cubana, ingentes recursos, no solo materiales —que fueron cuantiosos, al extremo de convertir a Cuba en el país con más «caballos de fuerza» por hectárea de toda América Latina—, sino también en términos de recursos humanos calificados y centros de investigación.

La voluntad importadora en el paraíso

Centenares de caminos antes inexistentes, carreteras, represas y canales de riego fueron construidos, obras de infraestructura con impacto directo en el sector. Pocos países en América Latina tuvieron y tienen la dotación de centros de investigación en la esfera agropecuaria que posee Cuba, la cantidad de ingenieros afines al sector de este archipiélago, el número de Doctores en Ciencias Agropecuarias que hemos cultivado. Esto fue y es resultado de aquella reforma universitaria impulsada por Fidel para poner la Universidad al servicio del desarrollo.

Debería esperarse  que luego de esa profunda transformación, que creó más de ciento veinte mil propietarios privados y un mercado potencial inédito hasta ese momento, que garantizó insumos crecientes con una alta estabilidad y costos relativamente bajos —Cuba fue el país con mayor uso de fertilizantes por hectárea de América Latina—, el sector devolviera suficientes volúmenes de producción como para satisfacer y sobrepasar la demanda efectiva, la demanda y las necesidades de alimentos de la creciente población del archipiélago.

Pero no fue así, paradójicamente en los años que van hasta el nunca olvidado 1990, nos hicimos más dependientes de la importación de alimentos. La carne rusa sustituyó al tasajo y lo hizo desaparecer para luego desaparecer ella misma.

Los rendimientos de los fondos siempre estuvieron por debajo de lo que debían ser, los resultados obtenidos se alejaron cada vez más de las fronteras de eficiencia y productividad, el esfuerzo hecho en calificación y mejora del potencial humano, ciencia e innovación, no encontró un campo fértil donde fructificar.

Las cooperativas en el modelo cubano

Del noventa hacia acá la historia es otra. Fidel, en varios discursos, en especial el pronunciado en Cienfuegos en 1993, explicó pormenorizadamente el impacto de la desaparición de la URSS. Los millones de hectáreas de tierra abrazadas al marabú y aquellas otras sin cultivar, sintetizan ese impacto.

De entonces a la fecha se han puesto en práctica decenas de medidas en la agricultura cubana: desde las UBPC hasta la entrega de tierras en usufructo; desde el mercado agropecuario hasta los precios topados. Ninguna de ellas, ni todas en conjunto, permitieron cambiar de forma drástica la sensación de incertidumbre alimentaria, a pesar de significativos esfuerzos por lograrlo en todos estos años.

Hoy, la tormenta perfecta que componen el bloqueo norteamericano en modo Trump, la pandemia de la Covid-19, los viejos problemas estructurales del sector —que abarcan la asignación de recursos, las fallas en la producción, distribución y comercialización y la débil capacidad de proveer insumos desde las empresas del estado que monopolizan dicha actividad— y la obstinada insistencia en el mal manejo del mercado, competencia y precios; a la que se suman los efectos del Ordenamiento, evidencia con creces la impostergable necesidad de una transformación radical, telúrica, de la agricultura nacional.

Mirando más allá del Ordenamiento

El Ordenamiento Monetario, esa reforma estructural de la economía que ha tenido en la unificación de las tasas de cambio y en la unificación monetaria el motor pequeño, ha contribuido a develar lo urgente y estratégico de la producción de alimentos y del sector agropecuario para Cuba, algo ya reconocido formalmente en la Actualización de la Implementación de la Estrategia económico-social y en el Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional.

No puedo decir que todos, pero sí una buena parte de los economistas que han escrito y estudiado estos procesos, coinciden en que un ajuste en la tasa de cambio de la magnitud del realizado en Cuba, en las condiciones en que se ha hecho —bloqueo, oferta insuficiente, cero financiamiento internacional, crisis de balanza de pago, etc.—, no podría tener efectos muy diferentes si en realidad se desea ajustar la economía a las condiciones reales.

El ocio de la tierra

Es cierto, como afirmara el general de Ejercito Raúl Castro en su Informe al VIII Congreso y después ratificara el presidente de la República y secretario del Partido Comunista de Cuba Miguel Díaz-Canel, que se incurrió en un grupo de errores. Además de la escasa contrapartida ejercida por organizaciones que debieron desempeñar ese rol.

Para el caso de la agricultura, el propio Ministerio con sus delegaciones provinciales  —tan cercanas a los productores— podía haber alertado. O la ANAP, que en todo el proceso apareció muy poco para poner sobre la mesa las preocupaciones de sus afiliados. O el propio sindicato de trabajadores agropecuarios, del cual ni intervenciones o documentos hubo que contrapusieran, a los «argumentos técnicos», otros puntos de vista derivados de la experiencia de sus miembros.

¡Cuánto hubiera ayudado tener posiciones discrepantes bien y profundamente argumentadas! ¡Cuánto se hubiera evitado en tiempo perdido, tierras sin cultivar, cosechas sin obtener! Ese costo de oportunidad sí se puede estimar.

«Transformar radicalmente la agricultura» es algo que rebasa a la «Tarea Ordenamiento». Sus problemas son múltiples, van desde asuntos conceptuales: ¿qué agricultura necesitamos? ¿cuál podemos hacer? ¿a quiénes apoyar decididamente dentro del sector?; hasta aquellos otros más tocables: calidad y cumplimiento de contratos, política fiscal y tributaria, comercio, precios y mercados; débil, muy débil competencia; mayor agilidad y flexibilidad en los temas asociados a proyectos de la cooperación internacional, fomento de la inversión privada nacional, tratamiento especial para la inversión extranjera directa en la agricultura, acabar de crear el Banco de Fomento Agrícola, no como un apéndice de otra institución bancaria, cualquiera sea esta, sino con personalidad propia y suficiente autonomía.

Otro proceso transformador y revolucionario —un sistema de gobierno basado en la ciencia y en la innovación— puede conducir esa transformación. Un elemento crucial del mismo radica en reconocer y otorgarle un papel decisivo a los municipios.

Acopio: comunismo de guerra a lo cubano

El rol de estos últimos en la transformación del sector agropecuario cubano es, a mi juicio, decisivo en el renovado empeño «de virar nuestra tierra de una vez». Es probable que ello permita romper la lógica sectorial y verticalista que está en la raíz de los males que han afectado históricamente a la agricultura insular —cierto que no solo a ella. «Las delegaciones miran hacia arriba y hacia abajo, los municipios miran hacia los lados», dice un colega.

También hay decisiones que deben tomarse para dinamizar el sector agropecuario, entre ellas, la asignación prioritaria de recursos al mismo, en vez de a otros sectores cuyas inversiones, hoy y en el futuro, son de dudosa recuperación. ¿Cuántos equipos agropecuarios, no solo tractores, tan necesarios para nuestros campesinos pudieran adquirirse si se reorientaran recursos que actualmente se invierten en aquellos?

Financiamiento central del Estado, crédito bancario, fondos para el desarrollo territorial, fondos de la cooperación internacional, inversión privada nacional, inversión extranjera directa; vaya si hay fuentes. Aquí también se requiere otra mirada más encauzada hacia lo estratégico, que no siempre parece que es lo que el enfoque ministerial decide.

Será muy difícil sentirnos prósperos si no se logra que el sector agropecuario nacional se transforme radicalmente y produzca una parte decisiva del alimento que nuestro pueblo necesita.