

"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR


Cuando nos referimos a los pagos por esta vía no hablamos de las transferencias de dinero, sino a los pagos en línea de los negocios
Autor: Susana Antón Rodriguez | susana@granma.cu

Una de las medidas adoptadas por el Banco Central de Cuba en el camino hacia la bancarización del país es la disposición en los comercios, que ofrecen venta de bienes y servicios, de incorporar la posibilidad de canales de pago electrónico.
En estos procesos, una de las alternativas más conocidas por los usuarios es el pago por las pasarelas Transfermóvil y EnZona, mediante el código QR, pero ¿cómo los comercios estatales y privados pueden contratar los servicios de código qr para pagos electrónicos?
Es importante destacar que cuando nos referimos a los pagos por esta vía no hablamos de las transferencias de dinero, sino a los pagos en línea de los negocios.
En el caso de Transfermóvil –desarrollada por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa)– se puede habilitar el pago en línea de los negocios con esta aplicación.
Héctor Luis Mora Hechavarría, director de Servicios Digitales de Etecsa, precisó a Granma que el Bulevar es un portal web, que ofrece la posibilidad a los negocios y comercios estatales o particulares de gestionar los pagos y devoluciones, mediante la aplicación Transfermóvil, como una forma de crecerse en cuanto al comercio digital.
Agregó que los tipos de negocios se dividen en establecimiento físico para el cobro mediante QR en esas instancias y tienda virtual para el cobro online e integración a la API de Transfermóvil.
Mora Hechavarría explicó que todos los negocios que estén interesados podrán asociarse al Bulevar, incluyendo puntos de ventas, paladares y cafeterías, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme) o entidades estatales.
Destacó que para contratar el servicio el cliente debe realizar la contratación digital online mediante el sitio libre de costo, y registrar los datos que se solicitan para la validación. Una vez aceptada recibirá vía correo el anexo que acredita su contratación.
En el caso de las personas jurídicas, una vez que se completan los datos referentes al nombre de la entidad, según el certifico legal de la misma, se declara un número de teléfono corporativo (pospago), que pertenezca a la entidad, se selecciona el tipo de código e inscribe el correo electrónico corporativo y se procede al apartado de cuentas bancarias por tipo (CUP y USD).
Al respecto, Mora Hechavarría precisó que en este apartado se contratarán los negocios sobre los cuales se crearán los QR, definiendo el número de la cuenta bancaria de ingresos hacia donde se dirigirán los pagos y el nombre del negocio con el que se desea se muestre en la plataforma.
Como alternativa, acotó que se incorporó el Monedero móvil, dando la posibilidad a los clientes que no están bancarizados de realizar pagos en línea en estos comercios si lo desean por esta modalidad, por lo que sugirió aceptar las dos vías.
«Una vez completado y confirmado el formulario, se recibirá mediante SMS, al número del celular consignado en el contrato digital, un código para validar la contratación, el cual debe ser introducido en la web de contratación», señaló.
Por otra parte, destacó que en la contratación por las personas naturales se procede de forma similar a la de las jurídicas, declarando un número de teléfono personal (prepago) bajo la titularidad del cliente que realiza la contratación, y asignando un correo electrónico válido y en el dominio.cu, pues por este recibirá la respuesta sobre la aceptación de la contratación.
El Director de Servicios Digitales de Etecsa agregó que una vez aprobada la contratación recibirá un email con el anexo Comisiones, condiciones de pago y conciliaciones, en el que se muestra la comisión que se abonará por cada pago en el uso del servicio, así como el nombre del negocio, las cuentas bancarias hacia donde se dirigirán los pagos y devoluciones, código de proveedor, que identificará ese negocio a nivel de plataforma y bancos, el servicio asociado y la moneda de pago.
Posterior a ello –dijo–, el cliente debe esperar ser contactado por los especialistas de Etecsa o del Grupo de Electrónica para el Turismo (GET), quienes le habilitarán en la plataforma y le asesorarán en el proceso de la operatividad del servicio.
POR LA VÍA DE ENZONA
Para el registro de un comercio en la aplicación EnZona –desarrollada por la Empresa de Tecnologías de la Información para la Defensa (Xetid)– la primera condición es que deben ser usuarios de esta plataforma, destacó a Granma Amanda Cabrera Miralles, jefa del Centro de Operaciones de EnZona.
A través de bulevar.enzona.net los interesados tienen que acceder a Registro, autenticarse con el usuario de EnZona y completar cinco pasos sencillos.
Al inicio se encuentran los datos del propietario que se cargan de forma automática y, aceptando los términos y condiciones, se establece la resolución contractual entre cliente y vendedor y la plataforma.
En un segundo paso, agregó, se proporcionan los datos de comercio y se registra lo concerniente a ello, como nombre, imagen identificativa, la URL en caso de solicitar un comercio con tienda virtual asociada desde EnZona, el objeto social y el correo electrónico.
Cabrera Miralles resaltó que en un tercer momento se proporcionan los datos de la cuenta (nombre, número y naturaleza), el tipo de moneda con el que va a crear el comercio, y a partir de ahí se obtiene el código QR con el que se pueden efectuar pagos en esa cuenta.
Por otra parte, existen, además, cuatro nomencladores en datos de interés, como categoría de comercio, sector al que pertenece, tipo de vendedor y de ventas que se realizará, para luego suscribirse en los planes como forma en la que se acrediten las comisiones que se pueden consultar en bulevar.enzona.net en la categoría precios.
EnZona pone a disposición de personas jurídicas o naturales sus servicios y el costo se calcula en función de la modalidad o plan elegido:
La Bancarización obligatoria, sin crear previamente condiciones objetivas y subjetivas ha constituido un error garrafal de la burocracia bancaria y de todos los demás burócratas que se la propusieron al Gobierno. El error fue aceptar la propuesta del banco Central sin un debate previo con los actores económicos estatales y no estatales, incluyendo los campesinos, al menos con las comisiones correspondientes de la Asamblea Nacional, y también pudieran haber extendido la consulta con un grupo seleccionado de economistas de experiencia de muchos años en la docencia y en la administración económica del País.
¿Por qué, por ejemplo, las autoridades económicas del País y el Banco Central no piensan como controlar a través de la concesión de Licencias de operación de Casas de Cambio, a algunas de las personas naturales que hoy están operando ilegalmente el mercado informal? ¿Sería imposible hacerlo? Yo pienso que no. Difícil quizás, pero no imposible. Para ello sería necesario admitir que ha surgido y existe objetivamente un mercado cambiario no oficial, y que lo inteligente seria encontrar la forma de oficializarlo y utilizarlo en función de los intereses del propio banco y del País. No es con burócratas con lo que se puede lograr, sino con negociadores. Si existe el mercado cambiario no oficial, y se quiere controlar y ponerlo en función de las prioridades de la economía, no es con represión que se resuelve con el cubano, es con negociación. La represión al cubano lo sumerge en la clandestinidad, y así ha sido desde que Cuba es Cuba. Si se logra negociar con algunos de los operadores y convertirlos en operadores de Casas de Cambio con Licencia Oficial del Banco Central, podría crear las bases para controlar el mercado cambiario. Y si se logra eso, posiblemente se pueda negociar con los que están financiando con divisas a las MIPYMES y TPCP desde el exterior.
Antes de bancarizar los pesos habría que haber hecho un esfuerzo por reducir el déficit presupuestario, a fin de evitar que más pesos entraran en circulación, sin afectar por supuesto a los más vulnerables, a los que habría que garantizarles sus ingresos. No han sido las MIPYMES y los TPCP los que han llenado de pesos la economía; es principalmente el déficit presupuestario. Y no se acuerdan medidas para reducirlo. No es el Ministerio de Finanzas quien puede reducirlo solo. Se requieren medidas de política económica. En primer lugar reducir lo más posible el aparato del Estado. Solo hacerse algunas preguntas: ¿Cuánto se está pagando en salarios innecesarios en Organismos de la Administración del Estado y en empresas que no están produciendo o producen muy poco? ¿Cuánto se pagó en salarios y en pagos en efectivo en la última zafra azucarera, para casi no producir azúcar? ¿Y cuánto en las empresas estatales de la agricultura para producir menos que los campesinos y usufructuarios privados? Por ahí es por donde hay que empezar.
Y poner a trabajar a las empresas estatales, salvo un número muy pequeño que no deben pasar de 100, como si fueran MIPYMES. Son propiedad del Estado, o de todo el Pueblo, ¿pero que les puede impedir que operen como si fueran MIPYMES? Solo una cosa: mentalidad retrograda. A las que no deben pasar de 100, continuar protegiéndolas por ahora, pero al resto, incluidas las agrícolas, que comiencen a operar como si fueran MIPYMES, y si no saben o no pueden hacerlo, que quiebren, que el Estado Socialista no debe subsidiar a empresas estatales que no sean capaces de producir y desarrollarse como si fuera, al menos, una MIPYME. Y dejar lo de la Ley famosa sobre las Empresas, para cuando el País logre salir de este atolladero. Ignoro si habrá la valentía revolucionaria para dar ese paso, pero si se apartan a unos cuantos burócratas y se confía en los empresarios cubanos de las empresas estatales, el salto podría ser tan grande como el logrado por las MIPYMES, o mayor. Y ellos serían capaces de resolver también el financiamiento para sus compras. En el Periodo Especial en los años 90 se demostró.
Paralelamente, en lo que sí debería trabajar a fondo el Banco Central es en controlar y bancarizar todas las divisas que entran al País. Y a partir de ello fijar el valor diario de la moneda nacional, el CUP. O sea establecer la Tasa de Cambio del CUP con todas las monedas extranjeras. Y garantizar el cambio.
No es el Ministerio de Economía quien debe fijar la tasa de cambio. No son sus funciones. Fijar la Tasa de cambio de la moneda nacional frente a las monedas del resto de los países, es una función de las principales del Banco Central. Y hay que respetarle la función, pero también hay que exigirle que la cumpla. Una economía como la cubana, que para exportar tiene que importar, y que para producir sus alimentos tiene que importar, y que además requiere de inversionistas extranjeros, no puede carecer de una tasa de cambio para su moneda frente a las monedas extranjeras, el dólar, el euro, el yuan, el rublo, etc. Fue en un momento de nuestra historia 1 peso igual a un dólar. Pero ya no es así. Ahora, si nos atenemos al mercado informal, 1 dólar es igual a 245 pesos. Podrá discutirse por alguien que no es ese, pero el Banco Central no ha fijado otro distinto que pueda respaldar ante las demandas de las empresas estatales, las privadas y la población. Tiene fijada una de 24 para empresas estatales, que es una burla. Otra de 120 para el sector privado y la población. Pero es casi también una burla, porque no puede darle respaldo. Y así no hay una economía como la cubana que funcione.
Yo he venido defendiendo el criterio de poner a ¨flotar¨ el peso. Eso significaría que si el banco pone el peso a ¨flotar¨ a 245 pesos por dólar, tiene que darle respaldo tanto para compra como para venta. Tendría que ser para las empresas estatales, las privadas y la población. Conozco que no todos los compañeros coinciden con este criterio. Están preocupados con el efecto que puede tener con las importaciones de industrias estratégicas y el impacto que puede tener en los precios de toda la economía. En mi opinión hay fórmulas para lidiar con ese problema, que es objetivo. Pero hay que discutirlas, y no por esta vía. Lo realmente importante es que se acabe de entender por los decisores que sin establecer una tasa de cambio oficial para toda la economía y la población, que sea capaz de competir con la informal, y vencerla, no será posible salir de este atolladero que se puede convertir en un abismo. Y el abismo puede tener serias implicaciones políticas.
Hoy 13 de
Agosto, cumpliría Fidel 97 años. Este artículo se lo dedico a quien nos inculco
a todos y nos educó con su ejemplo, que
los problemas por complejos que sean pueden tener solución.
13/08/2023
*Joaquín Benavides Rodríguez. Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.
¿Qué tipo de científico fue Fidel? Difícil de decir, asumiendo como cierto el implícito de la pregunta. Ciertamente es más fácil decir qué tipo de científico no fue. Pero no tengo dudas de que llevaba en la sangre aquello de que la práctica es el criterio de la verdad, y con ello carga de raíz contra todo dogmatismo de reducir el pensamiento a tesis y las tesis a dogmas
Autor: Ernesto Estévez Rams | internet@granma.cu

Puesto a pensar en la primera vez que tuve conciencia de Fidel como algo más que una referencia de mis padres o la escuela, la adivino en aquel discurso de despedida de los asesinados en el crimen de Barbados. Aquel día en la plaza, yo aún niño, lo percibí de una manera distinta por el silencio gigantesco que me rodeaba, los rostros familiares con una expresión que no había visto antes y la voz que me llegaba sin rostro, por mi corta estatura. Esas palabras cuyo contenido no podía aquilatar tanto, como la intuición de que algo tremendo estaba ocurriendo; el clamor al final, de unanimidad cerrada, dura, terrible e irrevocable me acompaña desde entonces.
Con Fidel, como con Martí, corremos el riesgo de reducirlo a frases más que a pensamientos, aislados de las circunstancias en las que reflexionó en voz alta y más aún en las que actuó. Si de ciencia se trata, la relación que Fidel estableció con ella rebasó el lugar común de citarlo en aquella premonitoria frase de hacer del país uno de ciencia y de científicos. Hay pocos ejemplos de praxis dialéctica más acabada, en su riqueza compleja, que la que Fidel practicó en toda su vida revolucionaria.
¿Qué tipo de científico fue Fidel? Difícil de decir, asumiendo como cierto el implícito de la pregunta. Ciertamente es más fácil decir qué tipo de científico no fue. Pero no tengo dudas de que llevaba en la sangre aquello de que la práctica es el criterio de la verdad, y con ello carga de raíz contra todo dogmatismo de reducir el pensamiento a tesis y las tesis a dogmas. Eso es pensamiento científico.
Algunos hoy lo olvidan. Y en ese olvido, el peligro de reproducir con él, ese rito nefasto y supersticioso que practicamos con Martí, de arrimar sus expresiones a nuestra sardina. «Cambiar lo que tiene que ser cambiado» va pareciéndose a «con todos y por el bien de todos», volver las dos máximas un saco donde queremos que quepa lo terrenal y lo divino, siempre que sea de nuestra conveniencia. Lo primero que debemos cambiar es querer hacer de Fidel un recetario de lugares comunes para usarlo, con oportunismo, como lapidación de opiniones contrarias a las nuestras. En una ocasión, en el Palacio de Convenciones, lo oí decir, con esa sonrisa franca con la que decía verdades profundas: «No invoquéis mi nombre en vano». No lo hagamos.
La unidad postriunfo Fidel la construyó desde la minoría dentro de la mayoría. Aquel pueblo de intuiciones no era comunista, y Fidel construyó el consenso inicial para el socialismo en solo dos años. Para ello, no se encerró en tesis preconcebidas como verdades absolutas ni concibió la vanguardia como un sacerdocio excluyente. Nunca oí a Fidel despreciar en la práctica al pueblo. Si su comprensión de la realidad concreta difería de la de las mayorías, escuchaba, y del silencio inteligente de oír, emergía, ya fuera con el criterio consolidado, o ya fuera cambiado, una praxis que comenzaba por convencer a los demás mirando de frente. Fiel a sus ideas, podía ser tozudo, pero de ese tipo que termina siempre convirtiendo los errores propios en nuevos derroteros para superarlos.
En ese escenario, al comienzo de la Revolución, de heterogeneidad tremenda de fuerzas revolucionarias, Fidel se propuso sumar a todos los que no fueran «incorregiblemente contrarrevolucionarios», sin distinción, sin suspicacias, con «una gran paciencia». Un gran frente de pueblo en el que había espacio para todas las personas «honestas» dispuestas a «trabajar para la Revolución», en contraposición con las posiciones «mercenarias». Deberíamos, cada vez que la brújula se nos atasque, leernos con calma ese discurso de Fidel a los intelectuales, entre tantos otros, que pronunció el último día de junio de 1961, a solo dos meses de la victoria de Girón. Es siempre un buen antídoto contra las fiebres pediátricas del izquierdismo, que ve en la supuesta claridad de la autoasumida vanguardia, un privilegio que justifica la agresividad arrogante.
Los consensos en Revolución no están dados, se construyen a diario contra la realidad objetiva y concreta, entendiendo las correlaciones de las hegemonías endógenas y exógenas, políticas, sociales y culturales y en el mismo ejercicio permanente de balancear la intransigencia revolucionaria con el propósito permanente de sumar por la Revolución, ya asumiéndola irrevocablemente socialista. Creo no andar lejos de Fidel, en el convencimiento de que el que crea que no se trata de sumar a toda la heterogeneidad social sin distinción que llamamos pueblo, y que sigue siendo la base de esta Revolución, no tiene confianza en sí mismo como revolucionario. Nuestro centro revolucionario, ese que nada tiene que ver con el centrismo ideológico restaurador sibilino del capitalismo, es el que hace, desde la minoría de la mayoría, la unidad. Lejos de los extremos que de conciencia o de facto atentan contra ella y, por tanto, contra el socialismo que nos hemos dado en construir. El cielo se toma por asalto, de a poco, construyendo, «sin prisa, pero sin pausa».
Hay paralelos que parecen fortuitos y no lo son. Poco antes de dejarnos, Fidel dijo aquello de que nuestro mayor error era creer que sabíamos cómo se construía el socialismo. La frase me recuerda aquella de Marx, también al final, de que él no era marxista, cerrando con ello las puertas a asumirlo como dogma religioso. Sigamos buscando cómo construir al socialismo, por terriblemente hermoso que sea, sin perder ese clamor, de unanimidad cerrada, dura, e irrevocable, que debe acompañarnos siempre, con el Fidel inmenso e irreductible, como brújula.
En la Reunion en la ANEC con Alejandro Gil, Queipo, el presidente de la ANEC, Labañino, José Luis Rodríguez, Fidel Vascós, Jesus Pulido, Juan Triana, Oscar Fernández y otros compañeros.
De lo que se trata en este difícil y urgente momento no es de detenernos a examinar los errores cometidos, aunque ello se haga en su momento, como reflexión histórica que nos ayude a proyectarnos hacia un futuro posterior.
Es tal la urgencia de lo que debe hacerse que considero que lo determinante es hacer el diagnóstico de la situación actual y, a partir de lo que esta reclama, proceder sin más a acometerlo. Ya hay demasiada demora y lo hecho hasta ahora no arroja los resultados que se requieren de manera urgente.
Es mi criterio y quisiera hacerlo constar que, en las decisiones tomadas hasta ahora, mejores o peores, se notan demasiados temores, un proceder timorato, con paranoias y, demasiados y no siempre fundados complejos, ante el desarrollo de las formas privadas de actividad económica y ante la necesidad de soltarle las riendas a las leyes del mercado hasta el punto en que debe hacerse.
El mercado y sus leyes no están vinculadas únicamente al sistema capitalista de producción. Ya existían y actuaban desde antes de ello. Los intermediarios y el capital comercial son anteriores al capitalismo industrial y a este sistema como formación económica predominante. Los intermediarios y el capital comercial son un ente que le da eficiencia al engranaje social, visto este en su conjunto, naturalmente debidamente regulado y controlado. Ya Lenin en lo años 21-22 del siglo pasado así lo vio y lo orientó, planteando que mientras los recursos fundamentales del país estuviesen en manos del poder del pueblo, fuera en forma de propiedad estatal, publica en general y/o mixta, se podían hacer concesiones al capital extranjero y a determinadas otras formas de propiedad privada sin que por ello peligrara el socialismo.
Hoy la situación del mundo en general y el contexto en que nuestro proceso debe desarrollarse, nos obliga a actuar en medio de un océano capitalista en el que predominan las leyes del mercado, en un mundo ya no unipolar (ya es multipolar) pero con todos los polos regidos por las leyes del capitalismo. En primer lugar el polo encabezado por los E.U. pero también los encabezados por China y Rusia. Ya no estamos en tiempos de la URSS.
Por eso considero correcto el llamado de Vascos a repensar nuestro socialismo. Ya el Socialismo en que puede y es realista pensar hoy, no es el socialismo de los años 50 del siglo pasado, ni el de los años 60, 70 u 80, ni siquiera el de los años 90 y tampoco en el que podíamos pensar hace 10 años e incluso hace menos años. Y debemos ser realistas.
Mantener la continuidad histórica en los principios fundamentales conquistados desde los primeros años de la Revolución: nuestra independencia, nuestra libertad, nuestra dignidad nacional. Pero en todo lo demás hay que estar dispuesto a cambiar todo lo que deba ser cambiado. En todo lo demás la política no debe ser de continuidad sino de descontinuidad y cambio incluso en la esfera de nuestra democracia y de participación realmente democrática en las diferentes actividades económicas y sociales y en la esfera de nuestras libertades individuales debemos estar dispuestos y proclives al cambio, dentro de una política de unidad dentro de la diversidad y de un debate fecundo y honesto.
Otro tema planteado y que es necesario desarrollar de manera realista, actual y moderna es el relativo a nuestras empresas llamadas estatales, a su descentralización, facultades de dirección y gestión operativa de manera que sus trabajadores se sientan, además de trabajadores que lo son y qué les da derecho a un salario de acuerdo a la cantidad, calidad y complejidad del trabajo aportado y que cubra las necesidades mínimas de su subsistencia y las de su familia, se sientan también como dueños, que también lo son, y qué les da derecho a participar en la dirección de los asuntos económicos y a recibir y disponer de una parte de la ganancia generada.
Manifiesto mi acuerdo con que los acuerdos con empresarios extranjeros (de origen no cubano o con cubanos radicados en el extranjero) sea sagrados en cuanto a sus adeudos y como esquemas cerrados de financiamiento, experiencia positiva desarrollada en los años 90 del pasado siglo y que en ciertos momentos fue violada como cuando por decisión estatal les fue reducido y desapropiado el 19% de sus saldos en divisas.
De acuerdo en que no parece conveniente que la economía nacional este dividida y manejada en dos partes asimétricas con reglas de juego y de control diferentes para una y otra parte. Además, la parte de recursos sustanciales del país (aproximadamente un 40% según algunos estimados) manejados por GAESA pudieran liberarse de las limitaciones del bloqueo de los E.U. pasándolos a propiedad privada o de cooperativas.
De acuerdo con lo planteado por Oscarito y Triana acerca de la falta de incentivos y de la presencia de incentivos contraproducentes y desincentivos. en varios casos de las mipymes.
Necesidad de facilitar y promover las importaciones directas (sin la intermediación obligada de alguna empresa profesionalmente importadora) para la adquisición de recursos productivos de distinto tipo (equipos, maquinarias e insumos) con destino a las entidades económicas del sector privado y cooperativo particularmente del sector agropecuario dotándolo de las técnicas y tecnologías más modernas posible.
Tomar todas las medidas posibles para facilitar y estimular a que todas las divisas que hayan entrado y entren al país, con origen en remesas y otras fuentes cualesquiera, salgan de sus madrigueras y de sus nocivos refugios y circuitos cerrados de acción y se pongan, preferiblemente por voluntad e interés de sus tenedores, y entren en circulación en función de los intereses del país como serían el aumento de la oferta de bienes y servicios de consumo y productivos y el desarrollo de una competencia saludable entre estos suministradores para el país, que rebaje precios y distienda la inflación. Para ello sería necesario legalizar la importación y comercio privado de bienes y servicios, el establecimiento de zonas comerciales especiales donde suministradores extranjeros depositen a consignación y comercialicen sus productos a los compradores bajo todos los controles aduanales y de importación que fueren precisos.
Desarrollar en general un sistema de estímulos económicos que parta, como plantea Marx en la Sagrada Familia, de que el hombre forma todos sus conocimientos, sus sensaciones, etc. a base del mundo de los sentidos y de su experiencia dentro de ese mundo y de lo que se trata es de organizar el mundo empírico de tal modo que el hombre experimente y se asimile en el lo verdaderamente humano, que se experimente a si mismo en cuanto hombre.
Si el interés bien entendido es el principio de toda moral, lo que importa es que el interés privado del hombre coincida con su interés humano.
Por mundo empírico debemos entender las relaciones de producción en general, el destino y distribución de los resultados del trabajo y de lo producido, la participación de los hombres en las diversas actividades, el ejercicio de sus facultades de decisión asi como los mecanismos de estímulo en primer lugar los económicos, de tal manera que el interés privado de cada individuo coincida con el interés social.
Lograr lo que conviene a todos a partir de lo que conviene a los individuos, lograr que estos moviéndose tras su interés personal y familiar bien entendido, se vean llevados a hacerlo también en aras del interés social, del interés humano.
Organizar el mundo empírico de la construcción socialista de tal manera que el interés privado del hombre coincida con el interés humano y compleméntese ello con la correspondiente, inteligente, atractiva y convincente educación cultural y política ideológica.
NOTA: Joaquín Benavides no pudo asistir por estar con una crisis gripal.