Por Humberto Herrera Carles
Introducción General
El libro "Miradas a la Economía Cubana: El laberinto de la policrisis", compilado por Ileana Díaz Fernández y Juan A. Tr
iana Barros, es una obra colectiva que reúne a veinte autores de diversas disciplinas para analizar la compleja y multifacética crisis que atraviesa Cuba. El concepto central que articula la obra es el de "policrisis", un término que describe una situación en la que múltiples crisis sistémicas (económicas, energéticas, alimentarias, sanitarias, sociales y migratorias) no ocurren de forma aislada o secuencial, sino de manera sincronizada, recursiva y acumulativa. El efecto conjunto de estas crisis interconectadas supera con creces la suma de sus partes, creando un laberinto de causas y efectos que se retroalimentan.
El prólogo, a cargo de Julio A. Carranza Valdés, y la introducción de Silvia Odriozola, establecen el tono y el propósito del libro: ofrecer un diagnóstico riguroso, multidisciplinario y accesible sobre la realidad cubana, situando a la población y su vida cotidiana en el centro del análisis. Se argumenta que la crisis actual es el resultado de la confluencia de shocks externos (como el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y la pandemia de COVID-19), brechas estructurales de larga data (ineficiencias del modelo económico, dependencia de importaciones, baja diversificación productiva) y errores de política interna. El libro se estructura en dos bloques: el primero se enfoca en las cuatro crisis nucleares que impactan directamente el bienestar de la población (alimentaria, energética, sanitaria y migratoria), y el segundo examina los mecanismos estructurales (financieros, institucionales, productivos) que explican por qué estas crisis se sostienen y retroalimentan entre sí.
Capítulo 1: El Concepto de Policrisis y su Aplicación al Caso Cubano
Mayra Paula Espina Prieto, en el capítulo "Policrisis a la cubana. Entre la realidad y el concepto", sienta las bases teóricas de la obra. Explora la genealogía del concepto de "crisis" desde la medicina y la tragedia griega hasta su uso en las ciencias sociales por pensadores como Marx, Gramsci y Habermas. Posteriormente, introduce el término "policrisis", surgido del pensamiento de la complejidad (Edgar Morin) y popularizado por el Foro Económico Mundial, para describir la situación global actual.
Espina argumenta que la situación cubana encaja perfectamente en esta categoría. No se trata solo de una crisis económica, sino de una crisis de naturaleza sistémica donde lo económico, lo social, lo sanitario, lo energético y lo político se entrelazan. La autora identifica una "matriz de causalidad recursiva" en la que, por ejemplo, la crisis energética provoca apagones que afectan la producción de alimentos y la conservación de medicamentos, lo que a su vez deteriora la salud de la población y alimenta el descontento social y la migración. La autora critica la narrativa oficial que atribuye la crisis principalmente a factores externos (el bloqueo), señalando que, si bien es un factor determinante, las políticas internas y las fallas estructurales del modelo también han jugado un papel crucial. Concluye que superar la policrisis requiere un cambio de paradigma en el pensamiento y la acción política, con soluciones integrales y multidimensionales que aborden las causas raíz y no solo los síntomas.
Capítulo 2: La Crisis Alimentaria como Expresión Cotidiana de la Policrisis
Anicia García Álvarez analiza en profundidad la crisis alimentaria, presentándola como una de las manifestaciones más tangibles y dolorosas de la policrisis. El capítulo se aleja de las explicaciones simplistas y examina el problema desde la perspectiva de los sistemas alimentarios, que abarcan la producción, transformación, distribución y consumo.
García documenta un deterioro sostenido en la disponibilidad y el acceso a los alimentos. La producción nacional ha caído drásticamente desde 2018, y aunque las importaciones de alimentos han aumentado en términos de valor, los volúmenes físicos no han podido compensar la caída de la producción doméstica debido al aumento de los precios internacionales. El resultado es un consumo aparente de alimentos que se aleja cada vez más de las recomendaciones nutricionales de las autoridades de salud cubanas. Un aspecto central del análisis es el costo de la canasta básica de alimentos (CBA), que se ha multiplicado de forma exponencial en los últimos años, volviéndose inaccesible para amplios sectores de la población que dependen de salarios estatales o pensiones. La autora demuestra cómo el ingreso promedio de un trabajador estatal o de un pensionado es insuficiente para adquirir una canasta básica, lo que genera inseguridad alimentaria y estrategias de supervivencia que incluyen la reducción de la calidad y cantidad de las comidas, el endeudamiento y la dependencia de remesas. La crisis alimentaria, por tanto, no es solo un problema de producción, sino también de acceso económico, y está íntimamente ligada a la crisis de ingresos y a la inflación.
Capítulo 3: El Colapso del Sistema de Salud Pública
Luisa Íñiguez Rojas examina la crisis en el sistema de salud, uno de los pilares históricos del modelo social cubano. El capítulo utiliza el concepto de "capacidad resolutiva", que se refiere a la habilidad del sistema sanitario y de la propia población para responder a los problemas de salud. Íñiguez documenta un deterioro dramático en todos los indicadores clave.
La disponibilidad de recursos humanos se ha contraído severamente debido a la emigración de profesionales y a la migración hacia otros sectores con mejores salarios, lo que ha provocado una reducción de más de la mitad de los médicos de familia en la comunidad. La actividad asistencial ha disminuido: las consultas por habitante han caído, las cirugías se han reducido en más del 40% en comparación con 2019, y las listas de espera quirúrgica se han disparado. La escasez de medicamentos e insumos es crítica, afectando la atención de enfermedades crónicas y agudas. Esto ha llevado a un aumento de los gastos de bolsillo de las familias, que deben recurrir al mercado informal o a la importación personal para obtener medicamentos.
Como consecuencia, los indicadores de salud de la población han retrocedido a niveles de décadas pasadas. La tasa de mortalidad infantil, que se mantenía por debajo de 5 por 1000 nacidos vivos, se elevó a 9,9 en 2025, un nivel no visto desde 1994. La mortalidad materna también se ha incrementado. La crisis sanitaria se configura así en la intersección entre la retracción institucional de los servicios y las restricciones de las familias para acceder a ellos, amplificando sus efectos mutuamente.
Capítulo 4: La Crisis Eléctrica: Un Laberinto de Dependencia y Obsolescencia
Lídice Vaillant Roca y Juan A. Triana Barros analizan la crisis del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), un sector que es a la vez causa y consecuencia de la policrisis. El capítulo traza la evolución del SEN desde sus inicios, marcada por una alta dependencia de combustibles fósiles importados y una infraestructura que se ha vuelto obsoleta.
Los autores describen cómo la crisis actual se ha gestado por una combinación de factores: la falta de mantenimiento e inversión en las termoeléctricas durante décadas, la reducción drástica de las importaciones de combustible (agravada por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense) y la desarticulación de la generación a partir de biomasa cañera. Esto ha llevado a un estado de colapso parcial, con apagones que superan las 20 horas diarias en muchas provincias.
El capítulo también examina la Estrategia Nacional de Transición Energética, que busca transformar la matriz energética hacia las fuentes renovables, con la energía solar fotovoltaica como principal apuesta. Sin embargo, se señala una paradoja: la instalación de paneles solares ha crecido a un ritmo notable, pero al mismo tiempo, el bloqueo ha estrangulado el acceso a los combustibles fósiles que se necesitan como respaldo para estabilizar la red. La energía solar es intermitente y no puede sostener la demanda nocturna. Los autores concluyen que la crisis eléctrica no se resolverá solo con la instalación de renovables, sino que requiere una combinación de inversiones en mantenimiento de la base térmica, diversificación de fuentes (solar, eólica, biomasa), sistemas de almacenamiento y una gestión más eficiente, todo ello en un contexto de enormes restricciones financieras y geopolíticas.
Capítulo 5: La Crisis Migratoria y la Dinámica Demográfica
Antonio Aja Díaz y María O. Rodríguez Soriano abordan la crisis migratoria, contextualizándola dentro de la dinámica demográfica de Cuba, marcada por un acelerado envejecimiento poblacional y una baja fecundidad. Los autores argumentan que la migración, aunque es una constante histórica en Cuba, se ha convertido en los últimos años en una estrategia de supervivencia y una válvula de escape ante la falta de oportunidades y la incertidumbre generada por la policrisis.
El capítulo presenta cifras contundentes: entre 2021 y 2024, Cuba ha perdido más de 1,4 millones de habitantes, y el saldo migratorio externo ha alcanzado niveles récord. La emigración se caracteriza por ser selectiva, afectando principalmente a la población en edades productivas y reproductivas (20-44 años), lo que acentúa el envejecimiento y la pérdida de capital humano. Estados Unidos sigue siendo el principal destino, pero las rutas y los flujos se han diversificado. Los autores señalan que la migración no es solo una consecuencia de la crisis, sino que también la retroalimenta: la pérdida de población reduce la capacidad productiva del país, desestructura familias y redes de cuidado, y desincentiva la inversión. La crisis migratoria, por tanto, es un síntoma y a la vez un multiplicador de las demás crisis que conforman la policrisis cubana.
Capítulos 6-13: Los Mecanismos Estructurales de la Policrisis
La segunda parte del libro examina los engranajes que hacen que la policrisis se perpetúe. El sistema financiero, como lo analizan Carlos Lage Codorníu y Karina Cruz Simón (Capítulo 6), actúa como un amplificador de la crisis. Un sistema bancario débil, sin un mandato claro para su banco central, con escasa intermediación financiera y desconectado de los mercados internacionales, limita la capacidad de movilizar recursos, asignar capital y transmitir la política económica. Esta fragilidad financiera restringe el financiamiento a los sectores productivos, agravando las crisis alimentaria, energética y sanitaria.
El turismo, examinado por Miguel Alejandro Figueras y Niurka Cruz (Capítulo 7), sector estratégico para la obtención de divisas, se encuentra en una situación crítica. A pesar de su potencial, factores como la caída de la conectividad aérea internacional, la crisis energética que afecta los servicios básicos y una gestión centralizada y poco flexible han llevado al sector a un declive profundo, limitando su capacidad para generar los ingresos externos que el país necesita con urgencia.
María del Carmen Zabala y Silvia Odriozola (Capítulo 8) ponen el foco en las personas, analizando las dimensiones sociales de la crisis. Examinan cómo la crisis energética, alimentaria y sanitaria impacta de manera diferenciada a los grupos poblacionales, profundizando desigualdades preexistentes y creando nuevas. Se evidencia un incremento de la pobreza y la vulnerabilidad, así como el desarrollo de estrategias de afrontamiento individuales y familiares (como la migración, el trabajo informal o la dependencia de remesas) que, si bien mitigan el impacto, también refuerzan las brechas sociales.
El libro cierra con un análisis de los factores institucionales y productivos. Juan Publio Triana Cordoví y Jorge Alejandro González Quintana (Capítulo 9) aplican la economía institucional para argumentar que la baja capacidad institucional y la falta de coherencia en las reformas han sido un obstáculo fundamental para superar la crisis. Carlos Enrique González García y Joel Ernesto Marrill Domenech (Capítulo 10) realizan un balance crítico de la reforma monetaria y cambiaria de 2021, concluyendo que sus objetivos no se cumplieron y que, por el contrario, profundizó los desequilibrios macroeconómicos. Ricardo González Águila (Capítulo 11) analiza la crisis exportadora, argumentando que no se debe solo a la falta de producción, sino a un sistema de precios y un tipo de cambio que desincentivan la exportación. Humberto Blanco Rosales (Capítulo 12) examina el tejido empresarial, señalando que tanto la empresa estatal como las nuevas formas de gestión (mipymes, cooperativas) operan en un entorno que limita su competitividad y contribuye a la policrisis. Finalmente, Ileana Díaz Fernández (Capítulo 13) analiza el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación, concluyendo que, a pesar del potencial científico del país, el sistema está centralizado y orientado a la alta tecnología (biotecnología), desatendiendo las necesidades de innovación incremental en sectores clave como la agricultura y la energía, que son fundamentales para resolver los problemas más acuciantes de la población.
Conclusión General
En su conjunto, "Miradas a la Economía Cubana: El laberinto de la policrisis" ofrece un diagnóstico devastador pero profundamente lúcido de la realidad cubana. Los autores, desde diversas perspectivas, coinciden en que la crisis actual es de naturaleza sistémica y que las soluciones parciales o sectoriales están condenadas al fracaso. El laberinto de la policrisis requiere un enfoque integral que aborde simultáneamente la estabilización macroeconómica, la transformación productiva, la reforma institucional y la reconstrucción del pacto social. El libro es una herramienta indispensable para comprender la profundidad y complejidad de los desafíos que enfrenta Cuba en su camino hacia un futuro sostenible y próspero.
Los invito a descargarlo en la web del CEEC https:/ceec.uh.cu, o si gustan me escriben al correo hhcarles@gmail.com y se los envio.

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