Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 4 de mayo de 2015

La carrera de gigantes como Facebook y Google para conectar el mundo a la web

EVELYN M. RUSLI. WSJ

La carrera para conectar a miles millones de personas a Internet podría depender de personas como Sumarni, quién usa su teléfono inteligente para gestionar su pequeña empresa en una zona rural de Indonesia y se ha convertido en una promotora de la web. Rony Zakaria for The Wall Street Journal
Cuando Sumarni, una mujer de 39 años en un pueblo rural de Indonesia, sostuvo un teléfono inteligente por primera vez hace dos años, se limitó a pronunciar la palabra bingung, que significa confundida en indonesio.
“¿Dónde están los botones?” preguntó mientras sostenía el elegante modelo Android de color negro. El celular valía mucho más que el ingreso de US$60 que obtiene cada mes con la venta de galletas y papas fritas desde su casa.
Ahora, Sumarni es una participante entusiasta de la economía global. Accede a Internet desde el navegador de su teléfono inteligente, utiliza el servicio de mensajería WhatsApp y la red social de Facebook Inc., FB -0.23% donde tiene 40 amigos, y la cual usó como plataforma para lanzar una tienda en línea con ropa y accesorios para mujeres.
Esto la convierte en un sueño hecho realidad para la campaña de las empresas tecnológicas por alcanzar a dos tercios de la población mundial, unas 4.000 millones de personas, que aún no cuenta con acceso a Internet.
Indonesia ilustra las oportunidades y los desafíos de conectar más personas a Internet. Sólo 16% de sus 250 millones de habitantes acceden regularmente a la red, según el Banco Mundial. Entre los obstáculos figuran sueldos bajos, falta de destrezas digitales y escasez de contenido percibido como irresistible y relevante.
El acceso está marcadamente más avanzado en economías de peso equivalente en América Latina, donde Internet tiene una penetración de casi 52% en Brasil, 43, % en México, 60% en Argentina y 66,5% en Chile. En esta región hay sólo cinco países con una penetración en un rango similar al de Indonesia: 10,6% en Haití, 15,5% en Nicaragua, 18% en Honduras, 20% en Guatemala y 23% en El Salvador.
Los fabricantes de dispositivos están promocionando teléfonos baratos en China e India, mientras que Google Inc.GOOGL +0.30% y Facebook han capturado la atención con sus esfuerzos en trasmisión de la señal de Internet, drones mecanizados y globos aerostáticos.
Sin embargo, en el pequeño pueblo de Sumarni, a unas dos horas de Yakarta en auto, y otras zonas rurales del mundo, la realidad es menos optimista. Barreras sociales que escapan al control de las empresas mantienen a mucha gente desconectada y la carrera para proveer acceso a los próximos mil millones de personas podría demorar más de lo previsto.
“Es glamoroso decir: voy a ir a los lugares más recónditos del planeta para conectar a las personas. Pero hay mucha gente que técnicamente podría acceder a la web, pero no lo está haciendo”, afirma Ann Mei Chang, ex directora senior de mercados emergentes de Google y directora ejecutiva del Laboratorio Estadounidense de Desarrollo Global, que es parte de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.

Niños en Cibeber, un pueblo de Indonesia a unas dos horas al oeste de Yakarta en auto. Solo 16% de las 250 millones de personas de Indonesia acceden a Internet regularmente. Rony Zakaria for The Wall Street Journal
El trayecto de Sumarni hacia Internet requirió de tres años de orientación y apoyo financiero de Ruma, una startup de Yakarta que intenta sacar a la gente de la pobreza mediante el uso de dispositivos móviles. Ruma le mostró a Sumarni cómo operar un negocio con su teléfono básico mediante la reventa de tiempo de llamadas, le prestó dinero para comprar su primer smartphone y le ofreció lecciones sobre cómo usarlo. Antes de eso, nunca aspiró a estar conectada. No veía la necesidad.
El presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, predijo en 2013 que todo el mundo estaría conectado a la web hacia fines de la década. El proceso, no obstante, está perdiendo bríos. La expansión mundial de usuarios de Internet se desaceleró a una tasa anual de crecimiento compuesto de 10,4% entre 2009 y 2013, luego de crecer 15,1% entre 2005 y 2008, según la consultora McKinsey & Co. Se prevé que hasta 900 millones de personas más se sumen hasta 2017, lo que llevaría el total a 3.600 millones. Aún seguirían fuera unos 4.000 millones de personas.
Kara Sprague, la directora de McKinsey que estuvo a cargo del informe, dice que inicialmente esperaba hallar una enorme porción de personas que eran demasiado pobres, con poca educación o analfabetas para estar en línea. Estos factores, sin embargo, solo influenciaban a una fracción de la gente que optaba por no acceder a la web. El informe fue realizado en conjunto con Facebook.
Mark Zuckerberg, el presidente ejecutivo de Facebook, pensaba que la pobreza era la mayor barrera cuando hace dos años formó Internet.org. Esta asociación encabezada por Facebook apunta a expandir el acceso global a Internet.
Los representantes de Internet.org encuestaron a personas en los mercados emergentes y recorrieron algunos pueblos de India puerta a puerta para conocer los hábitos de tecnología de las familias. “Les preguntamos: ‘¿Qué plan de datos usa?’”, recuerda Zuckerberg. La mayoría respondió: “¿Qué es un plan de datos?”
“Pensé que lo que se necesitaba para conectar a todo mundo era nueva tecnología y un cambio en la estructura económica. En lugar de ello, lo que importa es el contenido y la concientización”, reconoce Zuckerberg.
El país es excepcionalmente joven y social y Yakarta cuenta con un sector tecnológico emergente y animado. Google y Facebook llegaron recientemente, y la china Xiaomi Corp. vende en el país sus smartphones desde el año pasado.
Sin embargo, alrededor de 100 millones de personas viven con menos de US$2 al día, e Indonesia cuenta con la tercera mayor población no conectada a Internet del mundo, después de India y China, según McKinsey.
En Cibeber, el pueblo de Sumarni, un smartphonebásico con el sistema operativo Android hecho en China puede costar US$50, más tarifas por minutos para llamadas. La caída en los precios ha contribuido a impulsar la adopción de Internet, según Ruma, quien cree que más de la mitad de los habitantes de Cibeber sigue sin conexión.
El fundador y presidente ejecutivo de Ruma, Aldi Haryopratomo, ha dedicado los últimos seis años a encontrar a personas con teléfonos básicos, sin acceso a la web.
La empresa enseña a usarlos para vender crédito de minutos para llamadas. Las ganancias se dividen con Ruma, que es respaldada por Omidyar Network, una fundación formada por Pierre Omidyar —fundador de eBay EBAY -0.31% —, y un conglomerado indonesio.
Tras ganar un poco de dinero, los usuarios de Ruma suelen pasarse a los smartphones, en los que la aplicación Android de Ruma les permite vender crédito y aceptar pagos para terceros, como empresas de servicios públicos.
Ruma recientemente estableció una alianza con un minorista importante para ayudar a sus usuarios, conocidos como “agentes”, a realizar pedidos al por mayor y vender bienes de consumo.
Ruma puede ayudar a los usuarios a pedir préstamos para comprar un teléfono inteligente a través de Kiva, un sitio web de microcréditos sin fines de lucro. La esperanza es que los servicios de Ruma ayuden a la gente a salir de la pobreza y les enseñen que sus teléfonos pueden ser centrales en sus vidas.
“En un lugar como Cibeber, probablemente hay alguien vendiendo un teléfono Android cerca, lo que falta son las personas que enseñen el valor de Internet”, dice Haryopratomo, de 32 años y egresado de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard.
‘Hace falta personas que enseñen el valor de Internet’, dice Aldi Haryopratomo, el presidente ejecutivo de Ruma. Rony Zakaria for The Wall Street Journal
Ruma despliega a diario unos 200 empleados en Indonesia. En motocicletas, los trabajadores de campo recorren los barrios cuadra por cuadra, reclutando nuevos clientes y manejando una red de 30.000 agentes; 75% de estos son mujeres. Aunque las mujeres en los países en desarrollo tienen mucho menor probabilidad de estar conectadas a Internet que los hombres, los estudios indican que están más motivadas a mejorar la situación de sus familias.
Mientras realizaba un recorrido por motocicleta del sudeste asiático cuando era empleado de Kiva, Haryopratomo se dio cuenta de que a muchas personas les costaba entender cómo un sitio web en una computadora portátil los podía ayudar a obtener un préstamo.
El ejecutivo recuerda que algunos aldeanos agitaban la computadora para ver si caída dinero de la “caja mágica”. “Cambiar la vida y la conducta de las personas sobre cómo se conectan a Internet requiere que los lleven de la mano”, dice. “Nada puede reemplazar el cara a cara, ni siquiera Facebook”.
El esfuerzo por lograr que la gente tenga acceso a la web está muy fragmentado. En Google, las iniciativas de acceso a Internet están a cargo de diferentes grupos. El Proyecto Loon, el programa de Google de enviar globos por todo el mundo para proveer acceso a Internet, es parte del laboratorio de investigación Google X. Otros proyectos de conectividad son dirigidos por el grupo de mercados emergentes y oficinas regionales.
Las empresas tecnológicas también tienen que trabajar con gobiernos, operadores de telecomunicaciones, organizaciones sin fines de lucro y privadas, escuelas y otras entidades, que varían por ubicación y a menudo colaboran de manera ineficiente entre sí.
Facebook y Google han intensificado sus esfuerzos por combatir las barreras sociales al acceso a Internet, especialmente con la creación de mayor contenido local.
Inicialmente, Internet.org se abocó a mejorar la eficiencia de las aplicaciones de Facebook y sellar acuerdos con los operadores de telecomunicaciones para reducir los costos de acceso.
A mediados de 2014, la red social creó una aplicación de Internet.org para Zambia que incluye información sobre el clima, empleos locales, organizaciones para mujeres, además de Facebook.
En India, la empresa llevó a cabo un concurso a finales de 2014 para motivar a grupos locales a desarrollar contenido y aplicaciones para poblaciones de bajos recursos, incluyendo mujeres y trabajadores migrantes. Los más de 100 idiomas que se hablan en India complican el esfuerzo para que más gente se conecte a Internet.
Google ha estado recorriendo Indonesia desde que abrió su oficina en el país hace más de un año.
En una gira que comenzó el año pasado, la empresa ha organizado conferencias para empresas en varias ciudades, donde se ha reunido con alrededor de 2.000 negocios por evento. “Tenemos que conocer qué tipo de cosas quiere saber la gente”, resalta Andrew McGlinchey, gerente de productos para Asia Pacífico de Google. “Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para comprender al siguiente grupo de usuarios de Internet”.

Factores claves en la estrategia económica actual de Cuba (IV)

Por Dr. Jose Luis Rodriguez

El factor que más rápidamente impacta en el crecimiento de la productividad del trabajo es la inversión productiva. Sin embargo, no ha sido posible priorizar este elemento entre 2008 y 2014 tomando en consideración la baja capacidad de ahorro interno del país y habida cuenta de la necesidad de dedicar significativos recursos a reducir el desequilibrio financiero externo, que actúa como limitación fundamental para nuestro desarrollo.

En efecto, una primera valoración muestra claramente que en el período estudiado la inversión bruta descendió de 5 264 a 4 729 millones de pesos, para una reducción de 535 millones, equivalente al 10,2% a precios corrientes. Por otro lado, en esos años el estimado de pago por concepto de servicio de la deuda -según datos de Economist Intelligence Unit- se elevó de 1 571 a 3 106 millones de dólares, 1 535 millones más que representan un aumento de 97,7%.

Al examinar la composición de las inversiones a precios corrientes también se observan diferencias importantes, ya que la cifra dedicada a construcción y montaje crece 10% hasta 2014, en tanto que la referida a equipos desciende 32,4%.

Para reducir la influencia de la variabilidad de los precios y afinando más el análisis, puede utilizarse la categoría de Formación Bruta de Capital (FBC), que refleja más directamente los elementos de mayor importancia al considerar el impacto sobre la productividad del trabajo. En este caso, la dinámica de la FBC muestra solo un crecimiento de 1%, mientras que la categoría de maquinaria y equipos dentro de la misma se reduce en 2%.

En términos relativos al comparar la FBC con el PIB, la tasa muestra un descenso de 15,9% en 2008 a 14,3% el pasado año.

De igual modo, al examinar la estructura de la inversión por sectores se aprecia un cambio sustancial que se puede vincular a la necesidad de una infraestructura mejor y una liquidez mayor. Así se registra un aumento de las inversiones dedicadas a servicios empresariales/inmobiliarias/alquiler, que se elevan de 3,5% en 2008 a 31,8% en 2014; la categoría construcción sube de 6,5 a 16,3%, y la categoría referida a la infraestructura básica (electricidad/gas/agua) se reduce de 18,4 a 13%. Por otra parte, el sector agropecuario se mantiene prácticamente con la misma proporción (8,3%), pero descienden la industria, de 6,2 a 5,4%; la minería, de 12,7 a 5,2%, y los hoteles y restaurantes, de 8,6 a 2,8%.

Este análisis confirma que los elementos más importantes para el crecimiento de un 10,7% de la productividad del trabajo que se obtiene entre 2009 y 2013 responden básicamente a factores de organización del trabajo centrados en la reducción de subempleo estatal, y no a la inversión productiva.

La necesidad de un cambio en esta situación comienza a gestarse a partir de la priorización del incremento en la inversión, con un sustancial impulso a la inversión extranjera a partir de la creación de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (septiembre de 2013), la aprobación de una nueva Ley de Inversión Extranjera (marzo de 2014) y la publicación de una Cartera de Oportunidad de Negocios para la inversión extranjera, en noviembre del pasado año.

Para el presente año estas medidas se apoyan con una modificación a la política de financiamiento externo que permita -mediante un elevado pago en el servicio de la deuda- la retoma de créditos en mejores condiciones y una dinámica sustentada en un incremento del 28,7% en las inversiones y del 13,3% en las importaciones, lo que debe contribuir finalmente a que aumente 6,2% la productividad del trabajo y se expanda en 4% el PIB. 

Todo esto deberá asegurar el crecimiento de la productividad en las empresas estatales y el incremento de las retribuciones a los trabajadores como elemento central para asegurar la dinámica indispensable de la economía nacional en lo adelante.


* El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial


Nota: Las partes I y II pueden consultarse aquí y la III Parte aquí

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Bancos centrales planean drásticas restricciones al uso del dinero en efectivo


Los bancos centrales están planeando restricciones drásticas del dinero en efectivo para evitar las corridas bancarias y la intensificación de la guerra de divisas. Las ideas de Kenneth Rogoff y Willem Buiter, presentadas en este post, están cobrando fuerza y a fines de este mes se realizará una importante reunión en Londres con representantes de los principales bancos centrales del mundo para trazar el camino hacia el fin del dinero en efectivo. Terminar con las transacciones de dinero en efectivo es una de las acciones más enérgicas contra el lavado de dinero y la evasión fiscal. Pero esta guerra contra el efectivo puede acrecentar aún más la dictadura financiera. 

Esto es porque los bancos centrales siguen avanzando hacia tierras desconocidas confirmando que el sistema financiero colapsó hace siete años y aún no logra ponerse de pie. Los planes de rescate han significado un serio deterioro de toda la actividad económica y los magros datos de crecimiento son el anuncio de que la crisis entra en una nueva fase donde no se descarta una nueva recesión global. El enemigo ahora es el pago al contado. Se pretende que todos los pagos se realicen forma electrónica para facilitar la supervisión y la transparencia. La nueva realidad económica estará marcada por la represión financiera y el fin del dinero en efectivo.

Fin al anonimato del dinero

Algunos países ya han comenzado a aplicar medidas específicas para poner fin al anonimato del dinero en efectivo. Francia ha anunciado un endurecimiento drástico del uso de efectivo y a partir de septiembre limitará los pagos en efectivo a mil euros. Los bancos deberán informar a las autoridades de todas las transferencias al interior de la UE que superen los 10 mil euros. En Grecia, todos los pagos mayores a 70 euros deberán realizarse con cheques o tarjetas. El modelo de Suecia, pionero en los pagos electrónicos, será tal vez el futuro de todos los países europeos.
La crisis de liquidez que comienza a sufrir la banca de Estados Unidos también implicará la aplicación de medidas represivas. Como informa Bloomberg, el banco JPMorgan anunció que desde este mes cobrará un 1 por ciento de comisión sobre los depósitos que excedan los fondos requeridos para las operaciones habituales de sus clientes. Esto equivale a una tasa de interés negativa. Se pagará por el privilegio de depositar dinero en efectivo.
Históricamente, los bancos siempre pagaban intereses a los depositantes, como recompensa por el uso del dinero que permitía a los bancos crear más dinero. Ahora, mantener grandes cantidades de dinero en efectivo no se ve como un buen negocio y bancos como JPMorgan comienzan a evitar el efectivo a menos que los depositantes estén dispuestos a pagar por el privilegio de depositarlo.
La aplicación de estas medidas buscan responder a una intensificación de la crisis que puede agudizarse dramáticamente. El miedo a las corridas bancarias globales y la fuga de capitales es también el resultado a la pérdida de confianza global en el sistema. El método más radical para evitar las fugas de capitales es la prohibición del dinero en efectivo. Pero la única manera en que esto funcione es su aplicación simultánea en todo el mundo. Esto es lo que analizarán los banqueros centrales que se reunirán en Londres a fin de mes.

domingo, 3 de mayo de 2015

Políticas para el crecimiento económico: Cuba ante una nueva era (III y Final)


ESTRUCTURA DE LA ACUMULACIÓN Y COMPLEMENTARIEDAD ENTRE FACTORES PRODUCTIVOS 

Las consideraciones anteriores tienen relevancia solo en la medida en que se comprende que un principio esencial para las recomendaciones de políticas derivadas de este enfoque es que por encima de los aspectos específicos, la consolidación de una estrategia exitosa y sostenible de acumulación de factores radica en el grado de complementariedad que tiene que verificarse en cada momento del tiempo. Dado que los requerimientos de información para los planificadores son muy altos, un avance seguro depende de una progresiva descentralización y cambios de las reglas de juego en el ámbito microeconómico. 

Aquí desempeña un rol la reducción progresiva de las distorsiones presentes en los precios fundamentales de la economía. Jugaría un rol decisivo la corrección de los desequilibrios asociados a la doble circulación monetaria y la multiplicidad de tipos de cambio. Esto debería ser complementado sucesivamente con mecanismos que permitan la trasmisión de las variaciones en los precios internacionales fundamentales de manera que puedan orientar la asignación interna de recursos. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta el tamaño de la economía cubana y su alta dependencia del comercio exterior. 

El otro componente principal de estos cambios macroeconómicos se ubica a nivel de la meso-economía, con especial destaque para la concepción de una política industrial que permita construir capacidades competitivas al nivel de las actividades que tienen especial incidencia en la acumulación y en la inserción externa del país. En este sentido, no solo es importante el incremento cuantitativo y cualitativo de la disponibilidad de factores productivos sino que se requiere un marco regulatorio con incentivos positivos y negativos adecuados para establecer reglas claras que permitan a los agentes económicos orientar acertadamente sus decisiones relacionadas con la combinación de los factores disponibles. En este sentido se requiere un marco suficientemente flexible y moderno como para que cada vez, en mayor medida, las empresas de cualquier tamaño y tipo de propiedad puedan decidir flexiblemente sobre sus niveles de producción, precios, tipo de surtido, elección de proveedores y mercados meta, establecimiento de alianzas de diverso tipo, incluyendo a empresas extranjeras. Además, se requiere avanzar en el andamiaje institucional que soporte el progresivo completamiento de los mercados fundamentales de la economía como el financiero, laboral y de bienes de capital. 

ACCESO A LOS MERCADOS INTERNACIONALES 

Una de las características seculares de la economía cubana tiene que ver con su alta dependencia externa y el carácter perjudicial de esa relación a lo largo de la historia. Las crisis económicas más profundas de la nación han estado vinculadas a perturbaciones originadas en el sector externo. Dentro de este panorama, destaca el escaso dinamismo exportador del país, el mantenimiento de un perfil de baja diversificación, una especialización atada a productos poco dinámicos en el mercado internacional y con bajo contenido tecnológico, así como la dependencia de una gran potencia comercial en diferentes etapas. En la región latinoamericana, Cuba aparece con una de las intensidades comerciales más bajas, especialmente si se tiene en cuenta su tamaño y el nivel de desarrollo. Esta condición no ha cambiado sustancialmente en los últimos 25 años, incluso si se tiene en cuenta el efecto de las ventas de servicios (Tabla 3). Este desempeño es incompatible con una trayectoria de alto crecimiento para economías abiertas. 


Por una parte, el Gobierno Central debe atender con alta prioridad el logro de una mayor integración comercial, sobre la base de negociar mecanismos de acceso preferente con diferentes socios. Dentro de América Latina, Cuba tiene una de las tasas más bajas de pertenencia a acuerdos comerciales preferenciales, lo que pone en franca desventaja a sus productores frente a sus competidores en el resto del mundo. Es necesario avanzar en la negociación de acuerdos preferenciales con mayor número de países, extendiendo estos hacia las inversiones, la protección de la propiedad intelectual y las barreras técnicas al comercio, por la alta relación entre flujos de capitales productivos y comercio en el mundo moderno. Ciertamente, el bloqueo norteamericano es un gran obstáculo en este sentido, con implicaciones bilaterales y multilaterales de gran calado. En el comercio, Estados Unidos representa casi la cuarta parte de las importaciones mundiales, pero es un destino aún más relevante para todas las naciones latinoamericanas, lo que supone que el costo para Cuba es muy superior a lo que se puede predecir a través de un análisis estático. A esto se suma una dimensión cualitativa no despreciable: no se trata de un socio comercial más, sino de un líder mundial en la provisión de avanzadas tecnologías y una fuente importante de flujos de inversión. 

Otra esfera donde deben tener lugar transformaciones sustanciales es en el marco regulatorio al exportador. Por ejemplo, aunque Cuba ha negociado algunos acuerdos comerciales con países latinoamericanos, en el presente la mayoría de las partidas sujetas a preferencias permanecen inactivas por el lado cubano. Una de las quejas más frecuentes de los exportadores cubanos es la gran cantidad de trámites y regulaciones necesarios para llevar adelante una iniciativa exportadora. En este sentido, con un mínimo de recursos se puede avanzar notablemente en la simplificación de estos procedimientos. 

Un elemento de alta relevancia tiene que ver con la modificación del carácter de la intermediación entre productores y comercializadores en los mercados externos. En la actualidad, ésta tiene una naturaleza administrativa, que genera gran inercia e inflexibilidad, lo que contribuye a distanciar a los productores de las tendencias en los mercados internacionales. Aquí se podría potenciar en mayor magnitud un grupo de instituciones claves como las cámaras de comercio, tanto generales como las que representan a sectores específicos, y por otro lado, una agencia de promoción de exportaciones con un mandato claro. Estas organizaciones podrían llenar un espacio necesario en la asesoría de las empresas cubanas para agilizar su salida exitosa el mercado externo. A éstas se le podrían añadir otras más especializadas según el tipo de productos o el área geográfica. 

MERCADO DOMÉSTICO 

Muchas veces olvidado y otras subvalorado, el rol del mercado interno alcanza hoy una nueva dimensión como factor de impulso al crecimiento. En este caso resulta importante entender que el cambio en el escenario de la economía cubana actual y las tendencias futuras promueven la expansión del rol de nuevos actores económicos (pequeñas y medianas empresas, cooperativas y privadas). El rol de estos nuevos actores en la creación de capacidades de acumulación, el proceso de completar las cadenas productivas y la introducción de innovaciones de procesos y productos, debe cambiar radicalmente la estructura y dinámica del mercado interno cubano. Uno de los desafíos esenciales tiene que ver con lograr una plena integración de estos nuevos actores a la actividad productiva, incluyendo el acceso al conocimiento y las nuevas tecnologías. 

La experiencia de otros países muestra que las relaciones horizontales son esenciales en una economía moderna. Junto a las tradicionales relaciones de tipo comercial, también se aprecia un incremento de acuerdos vinculados con las inversiones, la gestión conjunta de proyectos, la integración de unidades de investigación y desarrollo, alianzas estratégicas para acceder a un mercado nuevo, entre otras muchas. Este tipo de comportamiento se asocia a un tipo de organización más flexible, que responde de manera más ágil a los cambios, y que es capaz de construir y sostener ventajas competitivas combinando inteligentemente sus capacidades con las de otras entidades que operan en su entorno. 

El modelo económico cubano ha funcionado con una amplia variedad de barreras que limitan el desarrollo de relaciones horizontales entre entidades, fraccionando un mercado interno ya de por sí pequeño, lo que crea dificultades adicionales para el avance de la división social del trabajo y la especialización, que constituyen fuerzas fundamentales para el aumento de la productividad, y por tanto, la mejora de los ingresos y el desarrollo económico y social. Entre las barreras más visibles se pueden citar la estructura altamente vertical y centralizada del sistema económico, la ubicación de las entidades según provincias, el tipo de moneda con que realizan las transacciones corrientes, la forma de propiedad, la afiliación ministerial, entre otras. 

Dado que el sistema económico funciona sobre la base de un planteamiento vertical y centralista, la mayoría de las decisiones se toman en las estructuras de coordinación superiores. Éste supone que la duración de todo el proceso es bastante dilatada, en tanto las propuestas tienen que ser discutidas y aprobadas en los distintos niveles para luego ser puestas en práctica en las empresas. Adicionalmente, dado que generalmente estas acciones involucran la ejecución de recursos, y que este tipo de gasto debe estar incluido en el plan anual de la entidad y ministerio correspondiente, la aprobación es aún más compleja porque depende de la disponibilidad real de recursos según el balance financiero externo. Esto supone unos desincentivos muy fuertes para los directivos a la hora de pensar seriamente en emprender alguna acción en este sentido. 

En otros casos, la posibilidad de asociarse o establecer algún tipo de intercambio está prohibida o limitada administrativamente. Este es el caso de empresas de servicios asignadas a un territorio específico (provincia o municipio) o las que atienden sus respectivas estructuras ministeriales. Como norma, ellas no pueden realizar transacciones con entidades distintas a las que están aprobadas para comprar sus insumos, vender su producción, contratar un servicio específico, etc. Lo mismo ocurre en el caso de distintos tipo de propiedad, aunque esto último ha mejorado formalmente en el último año. Todas estas barreras se hacen mucho más severas si la contraparte es una compañía extranjera. 

A partir de la superposición de estas limitaciones se genera un contrasentido evidente. Por una parte, se exige continuamente a las entidades el mejoramiento de su desempeño, mientras que por otro esas mismas empresas no pueden responder ágilmente a las oportunidades que logran identificar. En la economía contemporánea, esta capacidad depende críticamente de la posibilidad de crear una densa red de vínculos con sus contrapartes en un amplio abanico de áreas, por lo que privarlas de esta habilidad se traduce en reducir sustancialmente sus posibilidades de éxito. Esto adquiere una dimensión mayor para aquellas que se relacionan estrechamente con los mercados externos. 

Por otro lado, el arreglo monetario actual está basado en la circulación de dos monedas, y múltiples tipos de cambio. Esto ha derivado en el establecimiento de numerosos mercados diferentes que operan simultáneamente. Algunos difieren en el mecanismo de formación de precios (regulados, fijos, libre formación), otros usan distintos signos monetarios (CUP, CUC, USD), y también funcionan mercados formales e informales. En muchos casos se aprecia una superposición de la oferta, en el sentido de intercambiarse bienes y servicios muy similares o sustitutos bajo precios muy diferentes. Ello resulta en la alimentación de un mercado informal que opera sobre la base del arbitraje de esas diferencias de precios. Asimismo, la creciente importancia del sector no estatal de la economía, que no está sujeto administrativamente a las reglas del Plan Anual de la Economía, ha revelado con mayor intensidad el hecho de que el desarrollo de mercados de factores de producción marcha muy rezagado respecto a los bienes de consumo. Asimismo, las restricciones en que ha operado la política monetaria cubana en los últimos 20 años han derivado en un mecanismo monetario en el que la estabilidad de precios ha dependido excesivamente de la contención del crecimiento de los salarios reales, lo que mantiene el consumo efectivo de las familias en niveles muy deprimidos. Esto conspira contra el necesario incremento de la demanda agregada, para permitir el acomodamiento de una oferta mayor y más especializada. 

Estas distorsiones traen como consecuencia que el proceso de asignación de recursos productivos tenga lugar sin señales claras respecto a la escasez relativa de los distintos insumos, factores de producción y la estructura de la demanda, lo que inevitablemente conduce a una distribución muy ineficiente, exactamente el resultado menos deseable en un contexto de escasez. Encima de ello, lo más peligroso serían los efectos dinámicos de este mecanismo. Por ejemplo, las diferencias en la retribución entre ciertas ocupaciones pueden estar induciendo un desplazamiento de fuerza de trabajo calificada hacia posiciones que no requieren necesariamente un alto nivel profesional. Esto puede representar una ganancia individual a corto plazo para el individuo, pero posiblemente es un derroche de recursos a nivel de la sociedad. Lamentablemente, una vez que ha trascurrido determinado tiempo en esas condiciones, es muy costoso revertir la situación, ya que la no utilización de ciertas habilidades y conocimientos puede resultar en una descalificación parcial. Procesos similares pueden estar ocurriendo en otros mercados, mientras se mantengan las enormes distorsiones actuales. 

4. CONCLUSIONES 

Cuba es un caso especial de las paradojas del desarrollo. Pionera en la incorporación de forma explícita de las políticas sociales a una estrategia de desarrollo, con logros indiscutibles en cuanto a indicadores de nivel de vida y a movilidad social, destaca sin embargo, desde los años anteriores a 1990 por la poca capacidad para aprovechar esa indiscutible ventaja, y sobre todo en las dos últimas décadas, por su escasa flexibilidad para acomodarse a un entorno externo cambiante y a menudo hostil. Un escenario significativamente menos pródigo y el desgaste de veinte años manejando una crisis iniciada en los noventa, han conducido a repensar el futuro a mediano y largo plazo y a intentar encontrar un modelo de desarrollo sostenible que garantice la prosperidad y los avances de la nación en áreas específicas. 

Las paradojas, sin embargo, son indiscutibles. De una parte, un país con limitados recursos que no ha logrado un diseño macroeconómico e institucional que le permita aprovechar intensa y eficientemente esos escasos recursos; de otro, una relativa abundancia de fuerza de trabajo de alta calificación para la cual el modelo económico no alcanza a generar empleo adecuado, productivo y suficientemente bien remunerado. También está teniendo lugar un reconocimiento de las insuficiencias del sector estatal junto a reticencias y restricciones sostenidas a una mayor expansión de un sector no estatal que ya ha demostrado que puede ser funcional a los propósitos del socialismo cubano: evidencias incontestables de la insuficiencia de recursos propios para acometer el esfuerzo de desarrollo y de retrasos tecnológicos significativos junto a demoras de difícil comprensión en la apertura al capital extranjero: restricciones de tiempo, tanto político como económico, frente a procesos a veces excesivamente prolongados de toma e implementación de decisiones en lo económico, con un costo de oportunidad aun no calculado pero sin dudas elevado; una fuerte aspiración a descentralizar decisiones frente a una profunda cultura centralizadora que permea el propio proceso “descentralizador”; la necesidad de “innovaciones institucionales” que acompañen a la “actualización del modelo” frente a la pervivencia de instituciones nacidas y desarrolladas en el pasado que no han podido cambiar de forma esencial su “modo de hacer” y generan altos costos de transacción. 

Es por eso que las políticas para estimular el crecimiento no deben verse aisladas del contexto en el cual las mismas se implementan. Desde hace apenas dos años resulta mucho más explícita la intención de integrar esa visión del crecimiento y el desarrollo en Cuba como parte de la estrategia por “modernizar el socialismo cubano.” Sin embargo, queda una distancia grande por recorrer no solo en términos de diseño, sino también de aplicación de las políticas aprobadas y aprendizaje de esas experiencias. No puede desconocerse tampoco que en la medida en que ese proceso avance se hará más complejo, pues se tornarán más diversas la economía y la sociedad cubanas. Será entonces mucho más necesaria una real afinación y coordinación de esas políticas para minimizar los costos de ese mismo proceso. 

Una de las dificultades en avanzar hacia un esquema de políticas con énfasis en el crecimiento económico encuentra también dificultades de orden técnico. Por un lado, no es muy seguro que los decisores cubanos tengan las habilidades y conocimientos necesarios para acometer este giro. Esto se debe esencialmente a que durante 50 años se han entrenado en un contexto y unos mecanismos que son parte del problema actual, y el consenso parece emerger en la dirección de que una parte de las tareas venideras tiene que ver con cambiar sustancialmente el modelo económico. Aun cuando no se usan ciertos términos, parece claro que Cuba se encamina hacia un modelo más semejante a una economía de mercado(16)
, aun cuando el objetivo final no pareciera ser el tránsito hacia un país capitalista típico. Esto tiene un valor que desborda el ámbito de la economía política, dado que esta reconfiguración en marcha implica que los instrumentos y las políticas para fomentar, por ejemplo el crecimiento económico, serán cada vez más semejantes a los que emplean la mayoría de los gobiernos. De ahí la importancia y la utilidad de aprender de las experiencias de otras naciones. 

Otro de los ámbitos que pueden ser fuente de “cuellos de botella” en la implementación de estas políticas está especialmente en el nivel microeconómico, por el hecho de que durante varias décadas en Cuba no han existido empresas y consumidores en las concepciones estándares de estos términos. Ello se traduce en que las instituciones que soportan el buen funcionamiento de los mercados (17) (en los que deben tomar sus decisiones estos agentes económicos cada vez en mayor medida) son muy débiles y no se cuenta con las competencias desde la administración pública para construirlas, otra vez debido a que la experiencia anterior es prácticamente irrelevante. Esta línea de razonamiento indica que el escenario al que se enfrentarán los decisores cubanos en el futuro no será menos tormentoso en lo relativo al coctel de políticas e instrumentos para conducir una economía crecientemente compleja y más descentralizada. Este sería el caso aun si los indicadores económicos mejoran significativamente. 


(16) Esto se puede observar en una serie de esferas como un peso creciente del sector no estatal (privados y cooperativas), mayor descentralización en la toma de decisiones para el conjunto de agentes económicos (consumidores, empresas estatales, empresas privadas, cooperativas), mayor funcionalidad del sistema de precios en la asignación de recursos productivos, rol creciente de los impuestos directos (aplicados sobre los resultados de una actividad productiva) en la financiación del Estado, entre otros. 

(17)Entre otras, la definición y protección de los derechos económicos básicos, la promoción y defensa de la competencia, corrección de fallos de mercado, promoción de la estabilidad y el crecimiento, y la cohesión social y gestión eficaz de los conflictos. Para ampliar los detalles sobre este tema consultar (Alonso y Vidal 2013). 

REFERENCIA 

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Parte I puede consultarse aqui y la II aqui