Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 15 de noviembre de 2016

Una economía cubana en recaída espera el impacto de Trump

Por Ivet González

Estudiantes de enseñanza media en La Habana participan el “Avispero contra el bloqueo”, una campaña realizada en Cuba en octubre para el cese del embargo de Estados Unidos contra el país. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Estudiantes de enseñanza media en La Habana participan el “Avispero contra el bloqueo”, una campaña realizada en Cuba en octubre para el cese del embargo de Estados Unidos contra el país. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
LA HABANA, 15 nov 2016 (IPS) - El difícil momento que atraviesa la economía cubana se vuelve más incierto a la espera de cómo el presidente electo de Estados Unidos, el republicano Donald Trump, manejará el deshielo con La Habana que lega el demócrata Barack Obama. 
Especialistas consultados por IPS se abstuvieron de realizar conjeturas y recomendaron a las autoridades cubanas aplicar las medidas a su alcance para paliar la recaída además de afianzar lo logrado en materia económica con la administración saliente.
“En cualquier caso, Cuba debe seguir su proceso de reformas económicas y tratar de solucionar lo que está en nuestras manos y tenemos evidencia de que no ha funcionado por décadas”, propuso el economista cubano Pável Vidal, que labora como profesor de la Universidad Javeriana de Cali, en Colombia.
“Como empresario, puede inclinarse por políticas pragmáticas que favorezcan intereses de negocios. No tiene una historia personal en contra de Cuba y como republicano no tiene complejo de parecer débil. Como no tiene experiencia previa en un cargo público, una buena parte se resolverá con los asesores que le rodeen”: Ricardo Torres.
Vidal estudia la reforma económica emprendida en 2008 por el gobierno de Raúl Castro, que atraviesa un camino difícil en 2016 debido a la falta de liquidez financiera y el desabastecimiento petrolero provocado por la crisis política y económica de Venezuela, su principal socio comercial y proveedor energético.
Durante los primeros seis meses del año, el producto interno bruto creció uno por ciento, la mitad de lo esperado. Y las estimaciones para el cierre del año prevén un comportamiento mucho peor, con una caída de uno por ciento.
A ensombrecer más el panorama se suman las dudas sobre las relaciones restablecidas con Estados Unidos luego de que Hillary Clinton, la candidata demócrata perdiera ante Trump en las elecciones del 8 de noviembre.
“Con relación a Cuba, no pienso que (Trump) eche para atrás los pasos importantes dados por la administración de Obama para normalizar las relaciones entre los países”, estimó el profesor estadounidense John A. Gronbeck-Tedesco, que trabaja en el estadounidense Ramapo College, en New Jersey.
“Sin embargo, con un Congreso dominado por los republicanos, es más difícil saber cuándo Estados Unidos se comprometerá plenamente a revocar el embargo y verdaderamente abrir el comercio entre los dos países”, señaló a IPS el autor del libro “Cuba, the United States, and Cultures of the Transnational Left,1930-1975 (Cuba, Estados Unidos y las culturas de la izquierda transnacional)”.
Impuesta desde 1962, la medida calificada de embargo por Washington y bloqueo por La Habana, consiste en un complejo entramado de leyes, revocable en su totalidad solo por el Congreso legislativo. La parte cubana lo identifica como el principal obstáculo para su desarrollo y la normalización de los vínculos con su vecino del norte.
Desde el comienzo de la normalización de los nexos bilaterales, en diciembre de 2014, hasta las últimas elecciones presidenciales, Obama lanzó paquetes de medidas para debilitar el embargo y trató de blindar la nueva política con La Habana mediante la “Directiva Política Presidencial 43: Normalización de relaciones EEUU-Cuba”, emitida el 14 de octubre.
Incluso dio un gran giro diplomático el 26 de octubre, cuando Estados Unidos se abstuvo por primera vez en 25 años, en la votación de la resolución que Cuba presenta desde 1992 en las Naciones Unidas para exigir el fin del bloqueo, que asegura le ha causado daños calculados en 125.873 millones de dólares a valores actuales.
Una economía cubana en recaída espera el impacto de Trump
Turistas se recrean en un área de la playa del balneario de Varadero, en el occidente de Cuba. La llegada de turistas estadounidenses al país aumentó en 80 por ciento en el primer semestre de 2016, con respecto al mismo periodo del año anterior. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Obama ha calificado de “irreversibles” sus medidas hacia la normalización de los nexos con esta isla caribeña, pero Trump aseguró esa política “puede ser cambiada”. Añadió que es lo que hará, “salvo” que el gobierno de La Habana atienda “mis demandas”. Pero empresarios y cubanos residentes en Estados Unidos están mayoritariamente a favor del deshielo, se recuerda estos días en los dos países.
A juicio de Gronbeck-Tedesco, “Estados Unidos continuará tratando a Cuba y a Venezuela como asuntos políticos separados. Y como Venezuela sigue sufriendo una incertidumbre económica y política, no parece estar dentro del plan de Trump mejorar las relaciones con Venezuela y ayudar en la reconstrucción del país”.
En una reacción que especialistas como Vidal califican de “tardía”, La Habana parece impulsar las inversiones extranjeras, en especial en el sector de la energía que hoy depende de las reducidas entregas de crudo venezolano.
“La orientación de la dirección del país es que se acelere (la inversión extranjera en energía)”, informó a IPS el ingeniero Juan Manuel Presa. “Hay una cantidad importante de proyectos en diferentes estadios con la utilización de fuentes renovables, sobre todo eólica y solar fotovoltaica”, añadió.
El funcionario del Ministerio de Energía y Minas aseguró que el ramo “está buscando diversidad de socios en diversidad de fórmulas: financiamiento externo de proyectos cubanos, empresas de capital 100 por ciento extranjero y la nueva figura jurídica de empresas mixtas, con parte cubana y extranjera”.Cuba aún está lejos de su meta de captar los 2.500 millones anuales de capital foráneo, que necesita para garantizar el despegue sostenido de su economía. Los 83 proyectos, aprobados luego de la entrada en vigor en 2014 de una nueva ley de inversión extranjera, suman hasta ahora apenas 1.300 millones de dólares.
Y los vientos del deshielo refrescan de alguna manera la tensa situación económica en la isla.
Provenientes en su mayoría de la comunidad cubana en Estados Unidos, se perciben entre 2.000 a 2.500 millones de dólares anuales por remesas, según estimaciones del economista cubano Juan Triana en un artículo en una revista que se distribuye en los dos países.
Esta cifra solo la aporta el primer renglón de la economía que es la exportación de servicios médicos, comparó.
Las ciudades patrimoniales y azules playas de la isla viven un boom turístico sin precedentes donde los visitantes estadounidenses crecen cada vez más, a pesar de que pueden viajar a través de 12 categorías permitidas por Obama y el bloqueo aún les impide hacer turismo en el país de gobierno socialista.
Durante la primera mitad de este año, arribaron a Cuba 2.147.912 visitantes internacionales, de los cuales 136.913 fueron estadounidenses que subieron en 80 por ciento, respecto al mismo periodo de 2015, según la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información.
La industria del ocio, el segundo renglón de la economía cubana, ingresó en ese período más de 1.200 millones de dólares, de acuerdo con las cuentas que incluyen solo la parte estatal. Se estima que sean mayores las ganancias porque el sector privado arrienda habitaciones, opera taxis y restaurantes.
El joven economista cubano Ricardo Torres compartió con IPS un  análisis contracorriente sobre el mandatario electo estadounidense, muy criticado durante la campaña por sus comentarios racistas, xenófobos y misóginos.
“Hay tres cosas (de Trump) que pueden favorecer la relación con Cuba”, apreció el investigador.
“Como empresario, puede inclinarse por políticas pragmáticas que favorezcan intereses de negocios. No tiene una historia personal en contra de Cuba y como republicano no tiene complejo de parecer débil. Como no tiene experiencia previa en un cargo público, una buena parte se resolverá con los asesores que le rodeen”, afirmó.
Editado por Estrella Gutiérrez

Cuba por aumentar producción de arroz y evitar importaciones

Creado el Martes, 15 Noviembre 2016 17:24 | Tania Rendón Portelles| Foto: Cubahora

Sancti Spíritus, 15 nov (ACN) Para evitar millonarias importaciones y elevar la producción, el Ministerio de la Agricultura (MINAG) prevé concluir en el 2018 la modernización de toda la maquinaria empleada en la siembra, cosecha y procesamiento industrial del arroz.

Al ofrecer declaraciones a la prensa, en la provincia de Sancti Spíritus, Lázaro Díaz Rodríguez, director de la División de Arroz del Grupo Agrícola del MINAG, dijo que desde el 2012 se potencia en el país un programa de desarrollo arrocero, el cual ha permitido mejorar paulatinamente la industria destinada al secado, beneficio, molienda, almacenamiento y peso del grano.

Díaz Rodríguez refirió que junto a las transformaciones que también se llevan a cabo en la industria, se han ejecutado inversiones para adquirir implementos agrícolas imprescindibles en función de proseguir con el desarrollo del ramo, como tractores, cosechadoras, sistemas de riegos y viales.

Igualmente señaló que aunque los niveles productivos han ido en aumento, este año no se pudo cumplir con la meta de alcanzar las 538 mil toneladas (t) de arroz aptas para el consumo a causa de la intensa sequía, así como de algunos atrasos que se presentaron en las inversiones.

Sin embargo, en este 2016 se pudieron obtener unas 400 mil t de ese cereal, lo que representa el 66 por ciento de lo requerido por la nación cubana, cuya demanda asciende anualmente a 700 mil t de arroz descascarado, subrayó en el acto nacional de inicio del año arrocero 2016-2017, efectuado en la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro, del territorio espirituano.

Destacó además la importancia de continuar aplicando en el campo los resultados de la ciencia y la técnica y de seguir trabajando con eficiencia y disciplina.

Estadísticas muestran que el arroz es un alimento vital en la dieta de los cubanos, con un consumo promedio en el país de más de 70 kilogramos por persona al año, uno de los más altos del mundo.

Mientras que en el mercado internacional una tonelada de arroz se cotiza a unos 500 dólares, producirla en Cuba equivale a 236 pesos convertibles.

Sur del Jíbaro, empresa más eficiente de su tipo en la mayor de las Antillas, presenta como principal cultivo esta gramínea, y pretende concluir el año con la producción de unas 60 mil t de arroz cáscara húmedo.

Más estadounidenses viajaron a Cuba, pero no como turistas

Por  Lissett Izquierdo Ferrer

La Habana,  (ACN) Al cierre del primer semestre de este año visitaron Cuba 136 mil 913 estadounidenses, superior en un 79,7 por ciento a lo registrado en igual etapa de 2015, aunque ninguno viajó como turista, debido a las restricciones del bloqueo impuesto a la Isla.

Los norteamericanos vinieron a la mayor de las Antillas bajo las 12 categorías autorizadas por el presidente Barack Obama, y resultaron el tercer grupo más numeroso que recibió la nación caribeña en ese periodo, según reportó la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). 

La publicación de la ONEI muestra que en los primeros seis meses del calendario en curso llegaron a Cuba dos millones 147 mil 919 visitantes, y Canadá lidera la lista de los mercados de mayor emisión de turistas, seguido por la comunidad cubana en el exterior. 

El arribo de estadounidenses a la Isla se favoreció tras el nuevo escenario abierto entre ambos países, y a partir de las flexibilizaciones aprobadas por el inquilino de la Casa Blanca.

Desde mayo último se ha trasladado a puerto cubano el crucero Adonia, propiedad de la compañía Fathom, filial de Carnival, pero sin un solo turista a bordo, pues el recorrido está amparado en la licencia general de viajes educativos “pueblo a pueblo”, una de las 12 categorías autorizadas por Washington.

Estudios refieren que el Caribe se ha consolidado como el principal mercado de cruceros del mundo con una cuota de participación del 40 por ciento del total del sector; más de la mitad de la recepción de los excursionistas se concentran en la zona norte de la región, en la cual también Cuba ocupa un lugar privilegiado.

Sin embargo, la Isla se mantiene excluida de esas rutas debido a las restricciones del bloqueo, una realidad que comienza a adquirir otros matices con el otorgamiento de permisos excepcionales por el Departamento del Tesoro estadounidense.

De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, en el primer semestre de 2016 la llegada de turistas internacionales de todo el mundo aumentó un cuatro por ciento en relación con similar etapa del año anterior, y las regiones más beneficiadas fueron América Central y Sudamérica, con un siete y un seis por ciento de crecimiento respectivamente.

A ese resultado contribuyó en su mayoría el turismo proveniente de Estados Unidos, principal país emisor de viajeros para el Caribe.

Expertos calculan que cuando deje de existir la prohibición de que los norteños vacacionen en Cuba, llegarían en un primer momento a este territorio dos millones de estadounidenses al año, cifra que se incrementaría a cinco millones a mediano plazo.

El bloqueo limita, además, el consumo de los norteamericanos en la Isla, debido a que no pueden utilizar sus tarjetas de crédito, ni asistir a determinadas actividades recreativas.

Hasta el momento solo las MasterCard emitidas por Stonegate Bank y el Banco Popular de Puerto Rico pueden ser usadas en Cuba.

Según Antonio Martínez, gerente general del emblemático Hotel Nacional, en un contexto donde no exista el cerco económico, comercial y financiero, un americano gastaría en esa instalación, por ejemplo, cinco o 10 veces más de lo que desembolsa actualmente.

Afirman que Cuba tiene capacidad para incrementar fabricación de barcos

Por  Enrique Valdés Machín| Foto: www.marypesca.cu

La Habana, ACN) Cuba podría incrementar sustancialmente la construcción de embarcaciones para el sector de la pesca, el transporte y el turismo, aseveró en esta capital Amado Galiano Ortiz, especialista de producción de la Empresa de Proyectos y Construcción Naval CEPRONA.

En la reciente Feria Internacional de La Habana, FIHAV 2016, la entidad estuvo presente en aras de exponer sus producciones y servicios, así como contactar con empresarios locales o extranjeros en aras de fomentar alianzas que contribuyan a incrementar sus potencialidades.

Según Galiano Ortiz, especialista de Producción en CEPRONA, entre los años 2008 y 2016 solo construyeron 37 embarcaciones para la flota pesquera, de 150 previstas, para un exiguo aprovechamiento del 25 por ciento de sus capacidades.

Eso, en su criterio, obedece a que no siempre se conoce la necesidad real de la demanda, no se prevén los materiales de importación y los buques dejan de fabricarse.

Para los próximos cinco años, dijo, la flota pesquera de plataforma necesita sustituir 255 embarcaciones con más de 35 años de explotación por otras de Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV), lo cual, además, disminuiría los costos en reparaciones y mantenimientos.

Galiano Ortiz afirmó que en aras de dar respuesta a esta solicitud elaboraron un proyecto inicial de construcción de 83 navíos, cuyo monto será de 15 millones de pesos, más de 12 de ellos destinados a importar los materiales y otra cantidad para modernizar la tecnología y equipos constructores de los astilleros.

Sin embargo, afirmó el especialista, la principal dificultad para desarrollar la empresa radica en el financiamiento, razón por la cual están abiertos al establecimiento de alianzas estratégicas y de asociaciones económicas con astilleros nacionales y foráneos, y con suministradores del sector naval y de la industria nacional.

José Fernando Cabrera Pérez, director de Producción y Desarrollo de CEPRONA, recalcó que también se proponen mejorar la calidad de las reparaciones, lo cual, además de abaratar los costos ayudaría a aumentar el ritmo de sustitución de la deteriorada flota pesquera.

En la actualidad, aseguró, repusieron cerca del 47 por ciento de los barcos con otros de fibras de cristal, más duraderos, económicos y rentables que los actuales, pero están muy lejos aún de cubrir la necesidad real de la flota cubana.

Según el directivo, CEPRONA acumula experiencias y calificación en las aplicaciones de las tecnologías de construcción de embarcaciones de PRFV, acero y ferrocemento, y pudiera dar respuesta también a las futuras crecientes necesidades del turismo y el transporte de lanchas rápidas y Catamaranes de paseo.

Igualmente, de kayacks, botes, remolcadores, lanchas de prácticos, aduaneras, de consignatarias, barcazas, patanas y para las tropas guardafronteras.

Para eso, adujo, es necesario cambiar la manera de hacer, pues los futuros barcos no darán mayores rendimientos ni serán más eficientes con la misma tecnología y diseño.

Tenemos que contar con proyectos terminados y aprobados a tiempo por la Sociedad Clasificadora del Registro Cubano de Buques; con la garantía de inversionistas que faciliten los créditos a tiempo, y con suministradores competentes, comprometidos e integrales , abundó.

CEPRONA, aseveró Cabrera Pérez, tiene el personal calificado capaz de dar el giro que la economía cubana necesita en este sector.

En Matanzas, exitosa iniciativa no estatal en la gastronomía

Creado el Martes, 15 Noviembre 2016 07:41 | Roberto Jesús Hernández | Foto Internet

Matanzas, 14 nov (ACN) El restaurante Bukán, situado en esta ciudad cubana, deviene ejemplo exitoso entre los establecimientos no estatales por su popularidad entre comensales y expertos en materia culinaria, además de destacar por el apego a normas para preservar la inocuidad alimentaria.

La paladar abierta desde el año 2013 en el citadino barrio de La Playa, ofrece comida cubana, internacional e italiana, y ostenta el certificado de excelencia de la influyente web de viajes TripAdvisor, según la cual el establecimiento lidera la lista de restaurantes en la provincia de Matanzas.

Según María Elena Vázquez, directora de la Oficina Territorial de Normalización (OTN), el restaurante sobresale en el cumplimiento de las normas para la manipulación de alimentos, al igual que la mayoría de los establecimientos privados inspeccionados durante el presente año.

Carlos E. Ramos Martínez, copropietario del Bukán, declaró a la ACN que, a su juicio, el cuidado de la higiene es tan importante como la elaboración de la comida, y su personal mantiene ese principio como cualquiera puede comprobar durante una visita.

La gastronomía en esta urbe experimentó un salto cualitativo en los últimos años, hoy es mayor y más fuerte la competencia, pero eso también nos favorece pues no podemos permitirnos el lujo de descuidar ni un detalle, comentó Carlos.

Ramos Martínez explicó que parte del éxito del Bukán lo atribuye a la ventaja de contar con personal capacitado, con creatividad para inventar nuevas recetas a fin de complacer las expectativas de clientes nacionales y de otras latitudes.

Desde la harina de maíz tierno, los mariscos, hasta los cortes de carne de cerdo y pollo cocidos con leña en un horno artesanal, varios platos incluidos en el menú de la paladar son representativos de la auténtica cocina tradicional cubana, preferida por visitantes foráneos.

lunes, 14 de noviembre de 2016

"Será condenado por su imprudencia": así responde China a las amenazas de Trump

Publicado: 14 nov 2016 10:16 GMT | Última actualización: 14 nov 2016 12:55 GMT

Las ventas de autos estadounidenses y de iPhones sufrirán un duro revés en China si el "ingenuo" de Trump decide lanzar una guerra comercial contra el gigante asiático.



Varios periódicos chinos con la efigie del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, en portadaGreg BakerAFP

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sería un "tonto ingenuo"si decidiese lanzar una guerra comercial total contra China, reza el diario chino 'The Global Times', controlado por el Partido Comunista chino.

Durante la áspera carrera hacia la Casa Blanca, el magnate criticó en repetidas ocasiones a China, tildándola abiertamente de "maestra" en la manipulación de su divisa y prometió castigar a Pekín imponiendo unos aranceles "defensivos" del 45% a sus importaciones. El republicano llegó a acusar a China de haber perpetrado "el mayor robo de la historia mundial".

"Será condenado por su imprudencia"

El diario chino advierte de que tales medidas constituirían un grave error. "Si Trump destruye el comercio chino-estadounidense, algunas industrias de su país se verán afectadas. Si finalmente decide hacer algo así, será condenado por su imprudencia, ignorancia e incompetencia y tendría que soportar todas las consecuencias", advierte.

La publicación añade que la introducción de cualquier arancel nueva provocaría "contramedidas" inmediatas y un enfoque de "ojo por ojo" por parte de Pekín.

"No le servirá de nada"

Según el diario, "el lote de pedidos de Boeing sería reemplazado por uno de Airbus", "las ventas de autos estadounidenses y de iPhone en China sufrirían un revés" y "las importaciones estadounidenses de soja y maíz serían paralizadas". "China también puede limitar el número de estudiantes chinos que viajan a EE.UU.", añade. "Hacer las cosas difíciles para China políticamente no le servirá de nada", alerta la publicación.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha utilizado un lenguaje más diplomático para advertir a Trump. Su portavoz, Lu Kang, dijo a la prensa la semana pasada que "cualquier político estadounidense, si piensa en los intereses de su pueblo, adoptará una política que conduzca a la cooperación económica y comercial entre China y EE.UU.".

4 propuestas económicas que Trump quiere aplicar


Las iniciativas del candidato republicano son un reflejo de su línea de pensamiento: contradictorias, radicales y, por momentos, absurdas. Esta es una lista en materia de empleo, política monetaria y comercio que podría aplicarse a partir del 20 de enero.

RODRIGO RIQUELME


Foto: Reuters

“Al final, las elecciones usualmente regresan a la economía: los trabajos, los salarios, los impuestos, las importaciones, las exportaciones, el precio de los bienes y el costo de la educación”, explica The Wall Street Journal. Durante estas elecciones, que han sido las más polémicas y mediatizadas de la historia reciente, los temas de política económica fueron el nodo central de una red de ataques y descalificaciones entre Hillary Clinton y Donald Trump.

En un momento en el que parece que la población estadounidense se ha decidido por Trump, es preciso revisar algunas de sus propuestas en materia económica que propuso el republicano para los próximos cuatro años. El crecimiento de los puestos de trabajo y del salario de los trabajadores; el peligro que corren muchos de los tratados internacionales que ha firmado el vecino del norte, y la magnitud de la deuda pública estadounidense son algunas de las propuestas.

1. Trabajo e ingresos

Durante los últimos 15 años, Estados Unidos ha entrado en dos recesiones que se caracterizaron por la explosión de dos burbujas: una financiera y otra inmobiliaria. Establecer una ruta que recupere el crecimiento de los empleos y las ganancias de los trabajadores deberá ser la prioridad, de acuerdo con Trump. Según The Wall Street Journal, Donald Trump ha evitado el optimismo de los anteriores presidentes republicanos al advertirle a la población que la nación enfrenta una decadencia económica irreversible. El magnate de los bienes raíces ha prometido que impulsará la industria militar y de infraestructura mediante una fuerte inversión económica, aunque esto implique recortar el presupuesto de áreas como la seguridad social de los veteranos y la defensa de la frontera. Sí, la defensa de la frontera: para afrontar el recorte posiblemente diseñó el muro entre Estados Unidos y México.

2. Comercio y globalización

La elección de este año ha mostrado uno de los debates más crudos con respecto a los acuerdos comerciales internacionales y la globalización. Ambos candidatos se opusieron en su momento al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) y la duda que sigue es si Estados Unidos permanecerá o reescribirá el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que entró en vigor en 1994. Para Trump, este acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá es uno de las peores iniciativas de comercio internacionales firmadas en el planeta.
Donald Trump ha dado la vuelta a varias décadas de políticas de libre comercio impulsadas por el Partido Republicano, al declarar su rechazo a la mayoría de los acuerdos comerciales firmados entre Estados Unidos y diversas naciones de todo el mundo, lo que lo ha puesto en contra de la Cámara de Comercio estadounidense y lo ha acercado a economistas liberales y legisladores demócratas. Muchos economistas piensan que su política con respecto a los tratados internacionales podría lastimar profundamente a las industrias estadounidenses.

3. Deuda nacional

El déficit presupuestario estadounidense se disparó después de la crisis financiera del 2008. La deuda del país se ubicó en su nivel más alto desde el 2007, para alcanzar casi 75% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos. Bajo el esquema económico actual, de acuerdo con The Wall Street Journal, la deuda de nuestro vecino del norte sólo puede seguir incrementándose.
Donald Trump ha hecho una gran cantidad de declaraciones contradictorias con respecto a la deuda pública. Por ejemplo, en marzo pasado, declaró que desencadenar un crecimiento vertiginoso de la economía estadounidense le permitiría a Estados Unidos comenzar a reducir su deuda; en algunas entrevistas dadas después de esa declaración, dijo que intentaría renegociar la deuda y unos días después manifestó que esta obligación tenía un carácter sagrado que no va a renegociar, refiere The Wall Street Journal.

4. Política monetaria y la Reserva Federal

La Reserva Federal (Fed), el Banco central de Estados Unidos, es la responsable de sostener la economía del país al buscar la estabilidad de precios, lograr la máxima cantidad de empleos a través de la política monetaria y de reducir los riesgos latentes en el sistema financiero de la Unión Americana. La Fed ha emergido como uno de los grandes problemas de esta elección, debido a que los demócratas pugnan por su autonomía y los republicanos apoyan un mayor control del Estado.

Aunque los legisladores republicanos se han quejado por años de las políticas monetarias de la Fed, las cuales según ellos llevan al país a la inflación y a enfrentarse a riesgos financieros cada vez mayores, Trump ha manifestado que no cree que Janet Yellen, directora del banco central, esté haciendo un mal trabajo. También ha dicho que en algún momento planea sustituir a Yellen, titular de la Fed, con alguien surgido de las filas republicanas. Con respecto a la política monetaria, Trump manifestó que la señora Yellen debió incrementar las tasas de interés con más ímpetu y sugirió que ella no lo había hecho por razones políticas.

Las constantes contradicciones de Trump también se reflejan con respecto a este asunto: el republicano se declaró después “una persona de interés bajo a menos que la inflación alcance niveles insostenibles”.

Las monedas latinoamericanas, en caída libre desde la victoria de Trump

Publicado: 14 nov 2016 17:05 GMT

La victoria en las elecciones de EE.UU. del magnate republicano tuvo un duro efecto en el mercado cambiario de América Latina ¿se mantendrá esta tendencia durante mucho tiempo?


Una de las principales consecuencias para América Latina del triunfo de Donald Trump en las elecciones de EE.UU. del pasado 8 de noviembre fue la abrupta caída del peso mexicano.

La reacción del mercado cambiario del país azteca respondió a las promesas de campaña del magnate que, en caso de cumplirlas, afectarían seriamente a la economía mexicana. Entre ellas, destacan la polémica propuesta de construir un muro en la frontera entre ambos Estados, así como también acabar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, la moneda de México no fue la única que sufrió en América Latina, sino que por el contrario se vieron afectados diversos países de la región.
Caída promedio: 3,2%

El diario colombiano El Tiempo señalaba la semana pasada que el real brasileño era la divisa "más castigada" de América del Sur "con una devaluación de 4,6%". Mientras, el peso colombiano "se posiciona como la segunda moneda más debilitada en la región, con una devaluación de 3,9%".

Imagen ilustrativapixabay.com

De acuerdo con el periódico, "este incierto panorama internacional" hizo que "las monedas de economías avanzadas" se debilitaran un 0,4% frente al dólar. Por su parte, "las de las economías emergentes lo hacen en una proporción mucho mayor (2,0%)" y "las monedas latinoamericanas en promedio se han devaluado un 3,2%", agregaba.

"Nada juega en nuestro favor ahora, mi apuesta es que seguirá la devaluación en la medida en que no se despeje el panorama de Estados Unidos, a lo que hay que sumar también el escenario del petróleo", aseguró Carolina Díaz, analista del Banco de Bogotá.

El deterioro de la balanza comercial

Para comprender lo motivos de este retroceso de las monedas latinoamericanas respecto al dólar, RT consultó al economista de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Pablo Wahren.

Mike SegarReuters

"En los últimos años, los países de América Latina han sufrido en general un deterioro fuerte de su balanza comercial", apuntó Wahren. El experto enumeró cuatro factores que explican esta situación:
  • las economías de la región "crecieron, y por lo tanto su nivel de importaciones es mayor que hace 10 o 15 años"
  • en segundo lugar, por "lo que fue un estancamiento y retracción del precio de las materias primas"
  • en tercer lugar, por "una desaceleración de la economía a nivel mundial"
  • en cuarto lugar, por "la dependencia que siguen teniendo -y se intensificó- de bienes finales e intermedios"
De acuerdo al economista, "para afrontar ese deterioro de la balanza comercial que se expresa en un déficit de cuenta corriente, se utilizó -desde el principio- el financiamiento por la cuenta de capital", es decir, el endeudamiento externo y la venta de bonos. "Entonces -añade Wahren- ante los cimbronazos en el mundo que generan salida de capitales de la región, las monedas se ven perjudicadas porque su sostén viene dado por el ingreso de divisas".

¿Qué pasó con el triunfo de Trump?

Ante la inesperada victoria del candidato republicano en las elecciones presidenciales estadounidenses, "lo que pasó fue que mucha gente salió a vender bonos por la incertidumbre que se generó". Al bajar el precio de los bonos "subió la tasa de interés, lo que puede haber alentado un retorno de capitales hacia EE.UU.", puntualizó Wahren. "De todas formas, resta ver qué va a pasar con la tasa de interés, por lo tanto, el pronóstico todavía no es claro", agregó.

En Argentina, que no sufrió un retroceso significativo de su moneda frente al dólar, "la realidad es distinta ya que se venía financiando por cuenta corriente y cuando empezó a tener tensiones puso un límite a la salida de capitales. Y eso es una estrategia que cambió, ya que ahora está financiándose por la cuenta de capital", comentó el experto.

"Este año, el shock de ingresos por la cuenta de capital fue enorme por un endeudamiento de magnitudes muy elevadas", dijo al tiempo que explicó que "el ingreso de capitales estuvo más asociado a emisión de bonos soberanos, por lo que se mueve por otra lógica". A esto se suma que "la tasa de interés en dólares en Argentina sigue siendo muy elevada".

Santiago Mayor

Lo que se llama economía colaborativa no tiene nada de colaborativa


Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 3 de noviembre de 2016.

Este artículo hace una crítica de lo que se ha venido a llamar economía colaborativa o cooperativa, que es una de las actividades económicas que se está expandiendo más rápidamente en los países de capitalismo avanzado, y que paradójicamente es presentada por algunos pensadores progresistas como una evolución positiva, cuando en realidad es una expresión del dominio del pensamiento neoliberal en los comportamientos económicos. En el artículo señalo ejemplos como Uber y Airbnb, que han tenido un impacto muy negativo tanto en el mercado de trabajo como en el inmobiliario.

Una práctica económica que se está extendiendo rápidamente en el mundo capitalista desarrollado es lo que se ha venido a llamar la economía colaborativa, que, paradójicamente, tiene buena prensa en algunos círculos progresistas y que, sin embargo, es consecuencia del dominio del pensamiento neoliberal en el área de la provisión de servicios. En realidad, es la individualización del servicio, transformando la relación empresario versus colectivo de trabajadores en una relación empresario versus cada uno de sus trabajadores. A pesar del nombre que se utiliza para definirla, “economía colaborativa”, la relación dista mucho de ser colaborativa (y todavía menos, de economía cooperativa y solidaria) como, repito, algunos autores progresistas la presentan.

El discurso de los proponentes de tal economía parece ser muy lógico, racional e incluso atractivo. Cuando el propietario de un coche no lo utiliza para fines personales, lo deja a otro ciudadano que pueda necesitarlo. O, en lugar de dejarlo, él mismo lo conduce para servir al ciudadano con necesidad de transporte. Lo único que tiene que hacer es dar su nombre y teléfono a una compañía que le pondrá en contacto inmediato con el usuario. Siguiendo el mismo argumento, el propietario de un piso que tiene una habitación libre, o que tiene un piso vacío sin utilizar, da su nombre y teléfono a una compañía que le pondrá en contacto con una persona que está buscando una habitación o un piso en alquiler por periodos reducidos, resolviendo su problema.

En ambos casos se considera que esta relación (entre un usuario con necesidad de un servicio, por un lado, y una persona con recursos disponibles para él) representa un uso eficiente de los recursos (ya sea el coche, ya sea el piso), ya que estos recursos dejan de estar poco utilizados, en el caso del automóvil, o vacíos, en el caso de la vivienda, y con una gran flexibilidad. En resumidas cuentas, es la optimización de la relación entre individuos, que se realiza, cada vez más fácilmente, en las áreas de servicios privados. En realidad, se señala que la mejor prueba de su utilidad y necesidad es su éxito. La compañía UBER, que está sustituyendo a las compañías de taxis en muchos países, está valorada en alrededor de 70.000 millones de dólares, uno de los mayores negocios de transporte privado e individual en el mundo (para una versión idealizada de la economía colaborativa ver The Sharing Economy, del economista Arun Sundararajan).

¿Cuál es el problema con la economía colaborativa?

Para definir una práctica como buena o mala hay que compararla, sin embargo, con la práctica que sustituye. De ahí que en el caso de UBER haya que compararla con las compañías de taxis, compañías que son privadas y que cumplen una función pública: servir a la ciudadanía. Esta función pública justifica, por cierto, que el Estado (por lo general, el poder municipal) les dé privilegios en la vía pública (como un carril especial junto con los transportes públicos). Las compañías de taxis son cooperativas de taxistas o, más frecuentemente, son compañías privadas que contratan a taxistas, organizados como colectivo, con su propia representación institucional (sindicatos u organismos profesionales) que negocian colectivamente con las empresas las condiciones de trabajo, salarios o cualquier otra dimensión entre el taxista y la empresa. El taxista tiene que reunir unas condiciones profesionales, garantizadas tanto por el municipio como por la empresa, para satisfacer la normativa vigente. El aseguramiento del taxista y del usuario es parte de este servicio.

Gran parte de estas condiciones y circunstancias no existen en UBER, donde la relación es individual entre la empresa y el individuo propietario del coche, que probablemente será el conductor. Al ser la relación individual, este último tiene muy poco poder de negociación. Y como consecuencia, su salario es mucho menor, las condiciones de trabajo son mucho peores y el aseguramiento del cliente-usuario, en caso de accidente, mucho más limitado. Este arreglo es el sueño de cualquier empresario: contratar al trabajador por horas, individualizando y externalizando todos los beneficios sociales (como la seguridad social) que antes tenía como empleado de una empresa. Este es el futuro en la empresa, que el atractivo término de “colaborativa” oculta. Y todo esto se promueve como un canto a la flexibilidad y a la cooperación.

El escándalo de la vivienda colaborativa

Una situación semejante ocurre con los “alquileres colaborativos”. La empresa Airbnb (ver mi artículo “Ejemplos nefastos de la mal llamada economía cooperativa”, Público, 31.12.15), que pone en contacto al propietario del piso (o el inquilino) con el turista o persona joven que necesita alojamiento, se ha convertido en una de las mayores empresas inmobiliarias, siendo receptora de gran cantidad de capital riesgo (la mayoría de carácter especulativo). Una gran parte de esta actividad es incluso ilegal (como he señalado en el artículo “Las consecuencias de la gentrificación y de la turistificación de las ciudades en EEUU y España”, Público, 22.09.16). Pero ahí, en este negocio, el más perjudicado es el vecino de estos pisos, que está sujeto a una población flotante, sin compromiso con el vecindario, lo que disminuye la calidad de vida de dicho vecindario. En realidad, recientemente ciudades conocidas por su atractivo turístico tales como Nueva York y Barcelona están protestando por el declive que barrios enteros están sufriendo como consecuencia de la invasión de Airbnb, que, además de las enormes molestias que provoca al vecindario, ha causado el aumento del precio del alquiler en tales ciudades, expulsando a los residentes de dichos barrios. Ello ha forzado a que las autoridades públicas de Nueva York hayan puesto coto a las prácticas de Airbnb, limitándolas significativamente, pues de no frenarlas romperán, cambiarán y destruirán la cohesión social en los barrios, habiéndose convertido en una de las mayores amenazas para tal cohesión, todo ello realizado por empresas como Airbnb que se presentan como “colaborativas, cooperativas y solidarias”. Una situación similar está sucediendo en Barcelona. Es sorprendente que pensadores progresistas las estén promoviendo. En realidad, la expansión de este tipo de economía es un indicador de la expansión de la economía neoliberal que está afectando muy negativamente tanto a la calidad del mercado de trabajo como al bienestar de los barrios urbanos en el tiempo que vivimos. No es sorprendente, por lo tanto, que tanto en el caso de los trabajadores de las empresas mal llamadas “colaborativas” como en las compañías inmobiliarias que también se definen como tal, estén apareciendo sindicatos tanto de trabajadores como de inquilinos para parar su avalancha, que rompe con el mero concepto de colaboración y cooperación entre los ciudadanos.

domingo, 13 de noviembre de 2016

El día después de la Feria



La cerveza Lite también en La Habana. Foto: Regino Sosa.




La Feria Internacional de la Habana ha terminado en su edición de 2016 y yo aspiro, se los debo confesar, a que un día se convierta en la Feria Internacional del Gran Caribe para el Comercio y la Inversión.

Los trabajadores de EXPOCUBA hicieron posible esta muestra expositiva a pesar de muchas barreras en su contra, desde una infraestructura que necesita una modernización radical para ponerla a tono con estos tiempos y la manera y los medios que se usan en las Ferias de este tipo en la actualidad, hasta quizás un cambio de locación geográfica que acerque mucho más el recinto de exposición a la capital. Y eso por no hablar de la falta de locales apropiados para que los empresarios cubanos y extranjeros puedan reunirse con más tranquilidad y también con menos calor.

La primera medalla de todas las que se repartieron en la clausura debe ser para ellos y aunque quizás no tiene relación directa con este artículo quería aprovechar la oportunidad para reconocer a quienes de forma directa la hacen posible.

Pero volviendo a la proyección de la Feria en sí, después de participar en ella creo que los cambios que han ocurrido en Cuba nos pueden permitir ser, algún día, el “HUB” comercial del Gran Caribe. Pero este tema merece mucho más espacio y prometo extenderme en él en próximos textos.

Ahora volvamos al asunto. Fue un documental de Stephen Hawkins quien me motivó. En el material se hacía énfasis en las diferencias entre las reglas para jugar tenis y aquellas otras que rigen los movimientos de la pelota de tenis. Unas dependen de la institución que dirige ese juego, o de las personas que lo juegan. Las otras no.

La pelota de tenis caerá a la tierra independientemente de cualquier regla que los hombres inventemos. Las fuerzas de la Física la harán viajar a determinada velocidad y con cierta aceleración, independientes a las reglas del juego de tenis.

Eso que los economistas llamamos instituciones, y que son nuestras llamadas “reglas del juego”, son decisivas para el desempeño económico. Como una construcción humana, podemos cambiarlas a nuestra conveniencia o necesidad, e incluso podemos controlar (en alguna medida) el ritmo al que podemos cambiar esa institucionalidad: cada un año, cada cuatro, en dos períodos de cinco años…

Somos, de alguna manera, los amos de las reglas del juego institucionales, aunque muchas veces nos convertimos en sus esclavos.

Pero, como en el juego de tenis, hay otras reglas que no dependen de nuestra voluntad. Son leyes objetivas que, a veces, se hacen cumplir a pesar de cualquier deseo contrario. No son leyes naturales, como las de la Física, pues están asociadas a actividades humanas, pero igual se cumplen inobjetablemente, hasta cuando las incumplimos. Les invito a recordar mi artículo anterior sobre las relaciones monetarios mercantiles.

Esta Feria tuvo algo diferente, a mi juicio de suma importancia: se reconoció que en cuanto a la atracción de la inversión extranjera no andamos a la velocidad que necesitamos y tampoco alcanzamos los volúmenes que nos permitirían crecer y desarrollarnos.

Las cifras hechas públicas no admiten dudas, 1 300 millones de USD conseguidos en tres años (500 millones por año) es algo así como la quinta parte del volumen anual de inversiones que necesitamos (2 500 millones por año). En tres años se han aprobado 54 proyectos de inversión fuera de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y 15 dentro del enclave; además de que 14 proyectos son reinversiones.

Recomiendo tres frases dichas por el ministro cubano en sus palabras a los empresarios:

“La inversión extranjera no es un mal necesario, requerimos propiciar su desarrollo. Es una decisión soberana de Cuba que nadie nos está imponiendo”

“Las empresas (extranjeras) se quejan con razón, hay que imprimirle velocidad a las negociaciones”.

“Necesitamos desarrollar el país y todas sus regiones”.


Foto: Regino Sosa.

Hay una relación objetiva, independiente de nuestra voluntad, que dice que para que una economía crezca de forma sostenida necesita de inversiones. Los ritmos de crecimiento dependen a su vez, aunque no solamente, de la tasa de inversión, que casi siempre es calculada como el cociente que resulta de dividir el volumen total de inversiones entre el Producto Bruto Interno (PIB) del año.

Al crecimiento no le interesa si la inversión es nacional o extranjera. No tiene preferencias, él en si mismo es el resultado de una relación objetiva. A los países sí les importa la procedencia de la inversión. Sería siempre conveniente poder encontrar la inversión nacional en la magnitud que necesitamos y con las cualidades que deciden la calidad del crecimiento, pero generalmente, en ningún país del mundo ese aspiración se logra.

Hace ya mucho tiempo que Cuba reconoció la necesidad de inversión extranjera directa (IED) primero a regañadientes (el famoso “mal necesario”) luego como un “complemento” y por fin ahora como “una necesidad para el desarrollo”. Han pasado más de 30 años para ese reconocimiento, desde que se dio el primer paso en la década de 1980, con la aprobación del decreto ley 50. El costo de no haber reconocido antes esta necesidad objetiva es difícil de calcular.

También deberíamos intentar calcular el costo de no haber logrado fomentar la inversión nacional, la de todos los agentes, incluyendo el sector estatal.

Sin dudas la IED fue, ha sido y será un buen recurso para nuestra economía. Por ejemplo, atendiendo a los datos publicados por la ONEI[1] y a la Cartera de Oportunidades para la Inversión, las exportaciones provenientes de la IED alcanzaron a ser el 62% y el 58% del total de exportaciones cubanas en el 2014 y en el 2015 respectivamente.

Es también un arma muy útil para seguir enfrentando al bloqueo norteamericano porque además permite diversificar nuestros mercados y suministradores.

Resulta positivo que tengamos nuevas políticas sectoriales para estimular la IED, que las cooperativas agrícolas (¿por que ellas nada más?) puedan relacionarse “directa o indirectamente” con inversionistas foráneos, y que el sector financiero y bancario tenga oportunidad de participar, en tanto puede ser un gran apoyo de largo plazo y un gran alivio de corto plazo ante “situaciones coyunturales” de restricciones financieras, como la actual.


Sin embargo, necesitamos más. Si comparamos los resultado de un año y otro podemos constatar que en el 2015 la inversión extranjera tuvo resultados menores que los del 2014 en tres aspectos importantes: ventas totales, exportaciones (ventas en el mercado externo) y saldo comercial.


Como para preocuparse es también, que después de reconocer su necesidad para el desarrollo, de haber constatado sus beneficios en el propósito de exportar e incluso en el de sustituir importaciones, en este 2016 tengamos ventas totales más discretas que en el 2015.

Poco podemos hacer con aquellas reglas que se parecen a las de la Física. Si no hay inversión o no es suficiente, se crece poco. Si crecemos poco, comprometemos nuestras aspiraciones de desarrollo y si eso ocurre estamos comprometiendo la visión de país que queremos lograr. Me parece que es algo que casi todos lo podremos entender.

Lo difícil de entender es cómo podremos conseguir más inversiones (extranjeras en este caso) si el juego sigue estando bajo las mismas reglas que han impedido y retrasado el crecimiento adecuado y los resultados esperados de la inversión extranjera.

¿Cuánto hemos estado esperando por el inicio de la primera bioenergética anunciada hace ya más de un año? ¿Cuánto por el segundo campo de Golf?…

¿Por qué si hoy tenemos definiciones bastantes claras de cuales son nuestros ejes estratégicos seguimos tomando el tiempo que no tenemos para decidir sobre asuntos que no admiten esa demora?

Las autoridades del Ministerio para el Comercio Exterior y la Inversión Extranjera lo han repetido en varias ocasiones en esta Feria, no obstante la demora se mantiene y a veces se hace casi eterna.

¿Cuántos son, en términos de crecimiento del PIB, los costos de la espera? ¿Cuántos en puestos de trabajo calificado dejados de crear? ¿Cuantos en exportaciones de productos no producidos?

En la Feria Internacional de La Habana nuestras empresas, como la Cenicienta, “van al baile” dentro de un traje que desparece el primer viernes de noviembre de cada año, a las 6 pm. Como en la Cenicienta, a esa hora se rompe el encanto.

Nos es por la Feria en sí, pues según los reportes tanto esta como las anteriores, han sido un éxito, el propósito siempre se ha cumplido.

Para que el encanto no desaparezca, debemos identificar cuales reglas debemos cambiar y debemos también saber que aquellas, las no podemos cambiar porque son objetivas, nos dan un marco de referencia que debemos de respetar.

[1] Panorama Económico y Social de cuba 2015

Cuba cerrará el 2016 con un nuevo récord de trabajadores por cuenta propia

Infolatam/Efe
La Habana, 13 de noviembre de 2016

A mediados del 2015 Cuba superó la barrera del medio millón de trabajadores autónomos, y aunque meses después la cifra se redujo hasta 496.000, el sector volvió a crecer en 2016 hasta los 507.342 trabajadores que se contabilizaban en mayo pasado y que seis meses después han vuelto a aumentar hasta los 522.855.

El número de trabajadores por cuenta propia en Cuba sumó 522.855 al cierre de septiembre pasado, lo que supone la incorporación de 15.513 personas al sector en el último semestre y un aumento de casi 24.000 respecto al total del 2015, según datos oficiales difundidos en la prensa estatal.

La cifra de trabajadores autónomos ha mantenido un crecimiento sostenido desde que en 2011 el Gobierno de Raúl Castro amplió los espacios al sector privado para impulsar la economía de la isla y compensar la supresión progresiva de 500.000 empleos estatales entre ese año y 2015.

En 2012 los “cuentapropistas”, como se conoce en Cuba a los autónomos, sumaron 404.600, cifra que se incrementó al año siguiente hasta los 424.300 y subió al cierre de 2014 a 483.400, publicó hoy el diario oficial Granma con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

A mediados del 2015 Cuba superó la barrera del medio millón de trabajadores autónomos, y aunque meses después la cifra se redujo hasta 496.000, el sector volvió a crecer en 2016 hasta los 507.342 trabajadores que se contabilizaban en mayo pasado y que seis meses después han vuelto a aumentar hasta los 522.855.

El 65 % de los trabajadores por cuenta propia se concentra en las provincias de La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, y el 11 % se dedica al sector gastronómico, en el que trabajan 58.993 personas.

En ese sector, en el que se inscriben los célebres “paladares” (restaurantes privados), se otorgaron este año 1.870 licencias frente a las 1.650 autorizadas en 2015 y 1.570 de 2014.

Una serie de inspecciones ante supuestas irregularidades en los establecimientos y la paralización de nuevas licencias a los “paladares” de La Habana entre septiembre y octubre provocó preocupación en ese sector, uno de los más dinámicos de la economía de la isla, aunque desde el pasado 24 de octubre se reactivó la concesión de permisos.

Las autoridades cubanas rechazaron que esas medidas se deban a un retroceso en las políticas estatales para abrir espacios al sector privado y precisaron que su intención es garantizar que los locales cumplen la ley.

La ampliación del trabajo privado es una de las principales reformas del Gobierno del Raúl Castro para “actualizar” el modelo económico socialista de Cuba, donde en la actualidad los “cuentapropistas” pueden desempeñar 200 tipos de actividad laboral.

Libro " La Gran Brecha" Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Parte XVI

Por Joseph Stiglizt


SÉPTIMA PARTE

PERSPECTIVAS REGIONALES

La desigualdad se ha convertido en un asunto de interés internacional. Se aprecia una pauta general: los países que han seguido el modelo económico de Estados Unidos, incluyendo la financiarización a fondo de la economía, han terminado cosechando resultados parecidos. De ahí que el Reino Unido, que ha seguido más de cerca el modelo estadounidense, y en algunos aspectos ha sido su fuente de inspiración (había muchas similitudes entre la política y la ideología de la primera ministra Thatcher y las del presidente Reagan) tenga, cosa nada sorprendente, el nivel de desigualdad mayor de todos los países avanzados, junto a Estados Unidos. Los países pagan un alto precio por esta desigualdad; lo que está en juego no sólo es la desigualdad de ingresos sino también la desigualdad de oportunidades.


A lo largo del pasado cuarto de siglo he tenido la buena fortuna de viajar por todo el mundo hablando con Gobiernos, estudiantes, otros economistas, grupos sindicales, organizaciones no gubernamentales y gente del mundo de la empresa. Me he interesado especialmente por la forma en que la ciencia económica y la política interactúan de forma distinta en diferentes países, por cómo algunos países han logrado tener sociedades más igualitarias y con mayor igualdad de oportunidades.


Los artículos presentados en esta sección analizan estas evoluciones divergentes a lo largo y ancho del mundo. Empiezo por «El milagro de Mauricio». No hay forma de saber cuándo un artículo va a tener repercusión, pero este sí la tuvo. El minúsculo Estado de Mauricio, situado en el océano Índico, al este de África, está considerado desde hace mucho tiempo como protagonista de una auténtica historia de éxito del desarrollo. Su economía ha crecido con rapidez. Uno de los motivos de mi visita fue comprender mejor por qué. La respuesta, muy poco sorprendente, que me dio su presidente, que había sido primer ministro en los primeros tiempos del rápido crecimiento del país, era que se habían visto muy influenciados por el modelo de desarrollo de Asia oriental, donde el Estado desempeñó un papel central en la promoción del desarrollo (lo que dio origen al término «Estado desarrollista»)[76].

No obstante, lo que más me intrigaba de Mauricio era cómo aquel país relativamente pobre conseguía proporcionar a todos sus ciudadanos atención sanitaria y educación universitaria gratuitas, cuando por lo visto Estados Unidos no puede permitírselos. Incluso proporciona transporte gratuito a la juventud y a los ancianos: a los primeros porque son el futuro del país, y a los segundos por lo que han hecho por la sociedad. Quise subrayar algo sencillo: nosotros podíamos permitirnos proporcionar estos servicios a todos los estadounidenses. Invertir en nuestra juventud fortalecería a nuestro país. La mayoría de naciones consideran el acceso a la atención sanitaria elemental como un derecho humano básico. El hecho de que nosotros no lo hayamos hecho es una elección que refleja las prioridades establecidas por un proceso político en el que se otorga un peso desproporcionado a los intereses y pareceres de quienes están en la cima de la pirámide social.


Nada puso esto tan claramente de relieve como los sucesos que rodearon a una reciente crisis financiera. Poco antes, el presidente Bush había vetado una ley que habría proporcionado atención sanitaria a los niños pobres con el argumento de que no podíamos permitírnosla. De algún modo, sin embargo, encontramos de repente 700 000 millones de dólares para rescatar a los bancos, y más de 150 000 millones de dólares para rescatar a una empresa descarriada. Disponíamos de dinero para proporcionarles una red de seguridad a los ricos, pero no a los pobres. Por supuesto, el argumento de que, al hacerlo, la economía quedaría a salvo y todo el mundo se beneficiaría, era, ni más ni menos, una versión brutal de la teoría económica del goteo. No fue así: a quienes estaban en la cima les fue muy bien, mientras que el estadounidense medio está peor que hace un cuarto de siglo.


La experiencia de Mauricio demuestra, por el contrario, que invertir en las personas sí es rentable.


Como antes señalé, Asia oriental, con unos ingresos per cápita que han llegado a multiplicarse hasta por ocho en los últimos treinta años, es la región del mundo que más éxito ha tenido en materia de desarrollo. Es más, en otros tiempos nadie, ni siquiera el economista más optimista, habría pensado que un crecimiento tan rápido fuera posible. No es de extrañar, pues, que lo que había ocurrido en estos países se convirtiera en tema de intenso estudio. Lo que está claro es que no siguieron el modelo fundamentalista de mercado; los mercados desempeñaron un papel decisivo en su éxito, pero se trataba de mercados dirigidos (dirigidos en conjunto del beneficio de la sociedad, no de unos cuantos accionistas o directivos). Se trataba de unas economías de mercado en las que el Estado desempeñaba el papel de un director de orquesta. Catalizaba el crecimiento, e invertía intensamente en tecnología, educación e infraestructura.


La prosperidad compartida era un rasgo central de la mayoría de estos países; la desigualdad, de acuerdo con los parámetros convencionales, era reducida, e invertían intensamente en educación femenina. Crearon la sociedad de clase media que Estados Unidos creía ser, allá por la época que sucedió a la Segunda Guerra Mundial.


Entre los países económicamente más exitosos de Asia oriental estaba Singapur, un pequeño Estado isleño en el que en la actualidad viven unos cinco millones y medio de personas. Cuando fue expulsado de lo que en aquel entonces, en 1969, se llamaba la Unión Malaya, era un país desesperadamente pobre con una tasa de desempleo del 25 por ciento. Su líder, el primer ministro Lee Kuan Yew, llegó a hacerse archiconocido por echarse a llorar en televisión al pensar en las sombrías perspectivas del país. No obstante, a Singapur el Estado desarrollista le dio resultado, tanto que hoy en día sus ingresos per cápita son superiores a los 55 000 dólares, lo que significa que ocupa el noveno puesto entre los países de ingresos más elevados del mundo. Y (si dejamos a un lado a los ricos que se han mudado a Singapur porque muchos lo consideran como un puerto seguro en una parte turbulenta del mundo) tiene un grado de desigualdad relativamente reducido.


El artículo sobre Singapur suscitó enérgicas reacciones, al igual que el artículo sobre Mauricio. Evidentemente, a muchos estadounidenses no les gustó ver a su país puesto en entredicho. En Estados Unidos la idea de que en algunos apartados otros estuvieran haciendo las cosas mejor (más aún teniendo en cuenta sus limitados recursos) era anatema. En el caso de Singapur existía otro problema. Las deficiencias de su democracia vienen señalándose desde hace mucho tiempo, y yo las indiqué cuidadosamente en mi artículo. No obstante, y de forma cada vez más frecuente, quienes viven en otros países han hecho comentarios acerca de las deficiencias de la nuestra, que tanto alcance ha dado al poder del dinero.


Los artículos siguientes tratan sobre Japón. En el momento en que yo estaba emprendiendo mi estudio acerca del milagro económico de Asia oriental, al final de la década de 1980 y comienzos de la década de 1990, su milagro económico estaba tocando a su fin.[77] Ahora lleva ya más de un cuarto de siglo en un estado poco menos que de estancamiento, que a menudo se denomina el malestar económico japonés. No obstante, de algún modo, incluso al atravesar esos tiempos difíciles, Japón consiguió mantener un nivel de desempleo reducido (con una media en torno al cinco por ciento, la mitad del máximo alcanzado por Estados Unidos durante la desaceleración). Su grado de desigualdad era menor que el de Estados Unidos y su red de seguridad era mucho mejor (incluyendo sus prestaciones de atención sanitaria), de manera que uno tiene la impresión de que engendró mucho menos sufrimiento. Con todo, «Japón debería estar alerta» señala los peligros de una creciente desigualdad.[78] A lo largo del último cuarto de siglo se han producido grandes cambios en la economía japonesa, y el país ha estado sometido a presiones para introducir algunas de las «reformas de mercado» que contribuyeron al aumento de la desigualdad en otras partes. Hay indicios de un preocupante incremento de la desigualdad, y la situación podría agravarse.


No obstante, a fin de cuentas, creo que «Japón es un modelo, no una fábula moralizante». La disminución de la población activa (la población en edad de trabajar) distorsiona la imagen del deslucido crecimiento nipón. Si se tiene esto en cuenta, durante la última década más o menos, Japón ha estado en lo más alto del ranking, por mucho que a algunos les cueste creerlo, dadas las críticas lanzadas contra este país. Más aún, como antes mencioné, hasta ahora ha sido capaz de gestionar un crecimiento más inclusivo que el de Estados Unidos.


Escribí este artículo poco después de que Shinzo Abe se convirtiera en primer ministro. Fui a Tokio dos veces durante los primeros meses de su administración, para debatir con él y con sus asesores sobre las políticas que han acabado conociéndose con el nombre de la «Abeconomía». Me impresionó que reconocieran que no se podía depender de la política monetaria; también era preciso estimular la economía mediante la política fiscal (gasto y/o rebajas de impuestos), así como con políticas estructurales que favorecieran el crecimiento. Esos eran los tres pilares de la «Abeconomía». La política monetaria (bajo los auspicios de mi buen amigo Haruhiko Kuroda) tuvo un éxito notable. Por desgracia, la política fiscal fue vacilante. A las políticas expansionistas iniciales les siguió una subida de impuestos que tuvo el efecto pronosticado: el crecimiento descarriló. Otras políticas podrían haber dado mucho mejor resultado: un impuesto sobre el carbono habría recaudado fondos y estimulado a las empresas para que realizaran inversiones ahorradoras de energía, lo que habría redundado en beneficio de la macroeconomía. Pero por lo visto, la situación política no lo permitía.


A las políticas estructurales les costó mucho más levantar el vuelo. Algunas de ellas quizá fueran más simbólicas que reales (aunque podrían dar resultado en industrias concretas). Por ejemplo, el primer ministro Abe propuso sumarse a los debates sobre la gestación del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, un acuerdo comercial que Estados Unidos estaba impulsando en varios países de la Cuenca del Pacífico. Una de las presuntas razones para hacerlo era la esperanza de que ayudase a reestructurar el muy subvencionado sector agrícola japonés. La ironía, por supuesto, estribaba en que Estados Unidos también subvenciona intensamente su sector agrícola (en efecto, ¿cómo si no podría alguien cultivar arroz en medio de lo que en caso contrario sería un desierto?). Ahora bien, incluso si hubiera reestructurado con éxito la agricultura, este sector es tan pequeño que eso apenas habría tenido impacto sobre la economía.


Cosa interesante, una de las reformas más prometedoras fomentaría a la vez la igualdad. Antes señalamos el declive de la población activa provocada por la disminución de la población combinada con la resistencia a la inmigración. Abe propuso recurrir a un sector importante de la mano de obra japonesa que lleva mucho tiempo infrautilizado: una población femenina muy formada.


Los dos artículos siguientes tratan sobre China. He estado involucrado de manera activa en el desarrollo de China desde los comienzos de la transición del comunismo a la economía de mercado. Realicé mi primera visita de larga duración a ese país en 1980. Una segunda visita prolongada formó parte de mi proyecto de investigación sobre el milagro de Asia oriental. Desde mediados de la década de 1990, tuve ocasión de ir a China una o más veces al año, así como de celebrar encuentros con el primer ministro y otros altos cargos, primero como miembro del Gobierno estadounidense y más tarde como partícipe del Foro de Desarrollo de China, donde a menudo se me pidió que reflexionara sobre las nuevas estrategias económicas a medida que estas iban desplegándose.


«La hoja de ruta de China» fue escrito en 2006, poco después del anuncio del undécimo plan quinquenal. (Cada cinco años, en China se elabora una «hoja de ruta» para dar orientaciones de cara al periodo venidero). Como expongo en el artículo, la creación de una sociedad armoniosa era consustancial a ese plan y tenía como objetivo tratar de evitar las brechas que han acabado caracterizando a la sociedad estadounidense. En el caso de China, esa inquietud no se refiere sólo a la brecha entre ricos y pobres, sino también a la brecha entre zonas urbanas y rurales, así como entre las zonas costeras (donde comenzó la transición del país a la economía de mercado) y las regiones occidentales.


Escribí «La reforma del equilibrio entre Estado y mercado en China» ocho años más tarde, poco después de que un nuevo Gobierno hubiese accedido al poder y comenzase a formular la estrategia económica que iba a guiar al país a lo largo de la década siguiente. En lo relativo a asegurar que sus ciudadanos compartiesen de manera amplia la creciente prosperidad del país, el historial de China era desigual. Consiguió sacar a 500 millones de personas de la miseria, lo que supone el programa contra la pobreza con mayor éxito de todos los tiempos. Al mismo tiempo, cuando escribí este artículo, el nivel de desigualdad, medido de acuerdo con los criterios habituales (el coeficiente de Gini), era comparable al de Estados Unidos. En algunos sentidos resultaba impresionante: treinta años antes, el país había sido relativamente igualitario. ¡A Estados Unidos le costó mucho tiempo obtener el mismo nivel de desigualdad logrado por China en treinta años!


Ahora bien, es importante comprender la diferencia entre países desarrollados y países en vías de desarrollo. En las etapas iniciales del desarrollo, algunas partes del país empiezan a crecer más que otras. El desarrollo casi siempre es una cuestión de industrialización y urbanización; dado que los ingresos urbanos son mucho más elevados que los ingresos de las zonas rurales, la desigualdad aumenta desde el principio. No obstante, a medida que la importancia del sector rural disminuye, la desigualdad va disminuyendo. Esa es una de las razones por las que Simon Kuznets previó que los aumentos en la desigualdad ampliamente observados en las primeras etapas del desarrollo se revertirían. Hasta el momento, China no ha sido una excepción a esta pauta. Estados Unidos (y en una medida cada vez mayor, otros países avanzados) sí lo es. La reducción de la desigualdad sí caracterizó a Estados Unidos durante las primeras tres cuartas partes del siglo pasado, pero desde el comienzo de la era Reagan el rumbo se invirtió.


Mi mensaje a China en este artículo pretendía ser un toque de atención, sobre todo en lo que se refiere al entusiasmo de sus dirigentes en torno a continuar la transición a una economía de mercado. Sí, en muchos sectores debería acogerse la introducción del mercado con los brazos abiertos. Ahora bien, muchos de los problemas acuciantes a los que se enfrenta la economía china —la desigualdad y la contaminación entre otros— han sido en gran medida obra del sector privado, y serían precisas políticas gubernamentales activas para revertir estas inquietantes tendencias.


Cuando viajo por el mundo, de vez en cuando experimento algo completamente imprevisto, algo que me da esperanzas, que me inspira. Mi visita a Mauricio fue una de esas experiencias. Una visita a Medellín, Colombia, en abril de 2014, fue otra. Había acudido allí para participar en un encuentro del Foro Urbano Mundial, que se celebra cada tres años. Este encuentro fue el más concurrido de todos: había allí unas 22 000 personas, de las cuales unas 7000 escucharon con entusiasmo mi discurso. En «Medellín: una luz para las ciudades» describí el giro de ciento ochenta grados dado por una ciudad que antaño había sido tristemente célebre por sus bandas de narcotraficantes. La lucha contra la desigualdad estuvo en el meollo de su éxito. Pese a que el grueso de la batalla principal por crear una sociedad más justa y más igualitaria, en la que la prosperidad sea compartida y todo el mundo viva con un mínimo de dignidad, tenga que darse a escala nacional, Medellín muestra que a nivel local se puede hacer mucho, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de los servicios fundamentales decisivos para el mantenimiento del nivel de vida de todos los individuos se suministran de forma local: la vivienda, el transporte público o servicios como los parques y la enseñanza. Se trata de un mensaje importante para Estados Unidos, donde el punto muerto político significa que a nivel nacional los avances serán mínimos; más aún, la inquietud es que la política nacional conducirá a un incremento de la desigualdad en años venideros. Si ha de haber avances, pues, en lo relativo a estas cuestiones, tendrá que producirse a nivel local.


La batalla entre quienes intentan crear una sociedad más igualitaria y quienes se oponen a esos cambios se está librando en todo el mundo. A menudo me he visto envuelto en esas luchas, incluso durante mis giras de conferencias más académicas. Así sucedió durante mis visitas a Australia en 2011 y 2014. Escribí «Delirios estadounidenses en Oceanía» tras mi regreso de Australia a comienzos de julio de 2014.[79] Tony Abbott acababa de convertirse en primer ministro y estaba empeñado en revertir las políticas emprendidas por administraciones anteriores, que se habían plasmado en éxitos enormes para el país, hasta tal punto que los ingresos per cápita eran de unos 67 000 dólares (es decir, que se encontraba entre los más elevados del mundo, y muy por encima de los de Estados Unidos). Aquellas políticas habían desembocado en una prosperidad más compartida —un salario mínimo que doblaba al de Estados Unidos, con una tasa de desempleo que era (en aquel entonces) mucho menor, una deuda pública que era mucho más reducida que la de Estados Unidos y una forma de financiar la enseñanza superior que ofrecía oportunidades a todo el mundo—, préstamos en los que los plazos estaban vinculados a los ingresos del individuo, un sistema de atención sanitaria que tenía como consecuencia una esperanza de vida más elevada y una mejor salud a un coste mucho menor que el de Estados Unidos. A pesar de estos éxitos, Abbott pretendía lograr que de algún modo Australia siguiera el modelo estadounidense, en un clara muestra de obsesión ideológica que prevalece sobre todo lo demás.


Ese mismo año me vi involucrado en un debate sobre la independencia de Escocia. Había prestado mis servicios (con sir James Mirrlees, buen amigo y laureado con el premio Nobel) en un consejo asesor del Gobierno escocés. Escocia se había mostrado activa en la puesta en práctica de ideas que yo llevaba tiempo promoviendo acerca de cómo medir mejor el comportamiento económico. Había presidido la Comisión Internacional sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social, donde acordamos de forma unánime que el PIB era una medida inadecuada —y en ocasiones engañosa— de medir el comportamiento económico.[80] Yo estaba entusiasmado con los países interesados en poner en práctica nuestras ideas, y Escocia era uno de ellos. Hubo otras ideas innovadoras, por ejemplo, políticas de fomento de mejoras medioambientales y políticas industriales activas destinadas a crear empleo y promover la innovación.


En septiembre de 2014, Escocia votó sobre su independencia. Quienes se oponían a ella habían sido muy alarmistas al describir los desastrosos efectos que podrían seguir a la independencia. Si bien a mí me inquietaba la creciente fragmentación nacional del mundo, los alarmistas no me convencieron, y quedé impresionado por el tono del debate entre los partidarios de la independencia: era positivo, versaba sobre las posibilidades que podrían abrirse y estaba muy alejado del nacionalismo provinciano que caracteriza a muchos movimientos semejantes. Este pequeño país fue el lugar de nacimiento de la Ilustración, el movimiento intelectual con el que todos tenemos una gran deuda tanto por lo que se refiere a nuestros valores democráticos como por los progresos científicos y tecnológicos a los que dio lugar. Y lo que es más importante para los objetivos de este libro: mientras Inglaterra seguía el modelo económico estadounidense —con el consiguiente y esperado aumento de la desigualdad—, Escocia se veía a sí misma siguiendo el modelo escandinavo, dotado de una mayor igualdad de oportunidades. «Independencia escocesa» se publicó en Escocia en los días previos al referéndum.


La independencia fue rechazada, aunque un asombroso 45 por ciento de los votantes, en unos comicios muy concurridos, votó a favor de poner fin a una unión de 300 años. Cosa interesante: en los días inmediatamente posteriores se produjo un aumento del apoyo al Partido Nacionalista Escocés (SNP) y la mayor autonomía prometida significó que, con casi toda certeza, Escocia pondrá en práctica políticas que fomenten una mayor igualdad.


Mientras que Escocia nos proporciona una nota de optimismo en un mundo de creciente desigualdad, España es un ejemplo de todo lo contrario. Visito España a menudo. Entre las protestas que marcaron la primavera de 2011, las de España fueron particularmente importantes, y se entiende por qué, dadas las dificultades que atraviesa el país. Me dirigí a los jóvenes manifestantes en el parque del Retiro, en Madrid. Me mostré de acuerdo con ellos en que algo fallaba en nuestros sistemas económicos y políticos: teníamos trabajadores en paro y gente sin hogar en un mundo en el que había enormes necesidades insatisfechas y viviendas vacías, y mientras los ciudadanos de a pie sufrían, a aquellos que habían provocado la crisis —los banqueros y sus amigotes— les iba muy bien.


Escribí «Depresión en España» como prólogo a la edición española de El precio de la desigualdad. España era uno de los países que realmente habían logrado reducir la desigualdad durante los años previos a la Gran Recesión, o sea, que había seguido una trayectoria diametralmente opuesta a la de Estados Unidos. Pero todos los avances se estaban perdiendo a raíz de la Gran Recesión. Mientras que en Europa la mayoría de gente —y sobre todo sus líderes políticos— dudan en llamar depresión a lo que estaba ocurriendo en España, eso es lo que era, y había acarreado una inmensa disminución de los ingresos y una tasa de paro juvenil superior al 50 por ciento. En este texto sostengo que los problemas residen por completo en la estructura de la eurozona y las políticas de austeridad impuestas al país, más que en políticas españolas o en la estructura económica de España.

EL MILAGRO DE MAURICIO[38*]


Supongamos que alguien describiera a un pequeño país que proporcionara enseñanza universitaria gratuita para todos sus ciudadanos, transporte para los niños en edad escolar y atención sanitaria gratuita —cirugía cardíaca incluida— para todo el mundo. Cabría sospechar que dicho país fuera fenomenalmente rico o bien que va camino de la crisis fiscal por la vía rápida.


Al fin y al cabo, en Europa los países ricos han descubierto cada vez más que no pueden financiar la enseñanza universitaria y están pidiendo a la juventud y a sus familias que soporten los costes. Por su parte, Estados Unidos nunca ha intentado ofrecer una enseñanza universitaria gratuita para todo el mundo, y fue precisa una enconada batalla sólo para que los estadounidenses pobres tuvieran garantizado el acceso a la atención sanitaria, una garantía que en estos momentos el Partido Republicano se esfuerza denodadamente por revocar aduciendo que el país no puede permitírsela.


Aun así, Mauricio, un pequeño Estado insular que se encuentra cerca de la costa de África oriental, no es un país especialmente rico ni va camino de la ruina presupuestaria. Pese a ello, ha pasado las últimas décadas construyendo con éxito una economía diversificada, un sistema político democrático y una sólida red de Seguridad Social. Muchos países, en particular Estados Unidos, podrían aprender de su experiencia.


En el transcurso de una reciente visita a este archipiélago tropical de 1,3 millones de habitantes, tuve la oportunidad de constatar sobre el terreno algunos de los pasos de gigante que ha dado Mauricio, logros que podrían parecer desconcertantes en vista de los debates que se han producido en Estados Unidos y otros lugares. Consideremos la propiedad de la vivienda: pese a que los conservadores estadounidenses dicen que el intento del Gobierno de extenderla al 70 por ciento de los ciudadanos fue lo que provocó el colapso económico, el 87 por ciento de los habitantes de Mauricio son propietarios de su vivienda, sin que ello haya propiciado una burbuja inmobiliaria.


Ahora viene la cifra más dolorosa: durante casi treinta años el PIB de Mauricio ha aumentado a un ritmo superior al 5 por ciento anual. A buen seguro que tiene que haber algún «truco». Mauricio debe de ser rico en diamantes, petróleo o alguna otra materia prima valiosa. Sin embargo, lo cierto es que Mauricio no posee recursos naturales explotables. Es más, en 1961 sus perspectivas de futuro eran tan lúgubres que a medida que se aproximaba la independencia de Gran Bretaña —que llegó en 1968— el premio Nobel James Meade escribió: «Será todo un logro que [el país] pueda emplear productivamente a su población sin una reducción drástica del nivel de vida actual […] Las perspectivas de desarrollo pacífico parecen escasas».


Como si hubieran pretendido demostrar lo mucho que se equivocaba Meade, los habitantes de Mauricio han hecho aumentar los ingresos per cápita de menos de 400 dólares en torno a la época de la independencia a más de 6700 dólares en la actualidad. El país ha progresado desde el monocultivo basado en el azúcar a una economía diversificada que incluye el turismo, las finanzas, la industria textil y —si los planes actuales fructifican— la tecnología avanzada.


Durante mi visita, lo que me interesaba era comprender mejor lo que había conducido a lo que algunos habían bautizado como el Milagro de Mauricio, y lo que otros podían aprender de él. De hecho, se pueden desprender muchas lecciones, y los políticos estadounidenses y de otras partes deberían tener presentes algunas de ellas a la hora de librar sus batallas presupuestarias.

Para empezar, no se trata de saber si podemos proporcionar atención sanitaria o enseñanza a todo el mundo, o siquiera de garantizar que la mayoría de los ciudadanos sean propietarios de sus viviendas. Si Mauricio puede permitirse estas cosas, Estados Unidos y Europa —que son mil veces más ricos— también pueden permitírselo. De lo que se trata, más bien, es de cómo organizar la sociedad. Los ciudadanos de Mauricio han optado por un camino que conduce a niveles más elevados de cohesión social, bienestar y crecimiento económico, así como a un menor nivel de desigualdad.

En segundo lugar, y a diferencia de muchos otros países pequeños, Mauricio ha decidido que la mayor parte de los gastos militares son un despilfarro. No hace falta que Estados Unidos vaya tan lejos: una mínima parte del dinero que nuestro país gasta en armamento que no funciona contra enemigos que no existen daría para mucho a la hora de crear una sociedad más humana, comprendida ahí la provisión de atención sanitaria y enseñanza para quienes no pueden permitirse costeárselas.


En tercer lugar, Mauricio reconoció que, al carecer de recursos naturales, su único activo era su gente. Quizá ese aprecio por sus recursos humanos fuese también lo que llevó a Mauricio a darse cuenta de que, sobre todo dadas las diferencias religiosas, étnicas y políticas potenciales del país —que algunos intentaron explotar para inducir al país a seguir siendo una colonia británica—, la enseñanza para todos era fundamental para la unidad social. También lo era un férreo compromiso con las instituciones democráticas y la cooperación entre trabajadores, Gobierno y patronal, precisamente lo contrario de la clase de disensiones y divisiones que los conservadores estadounidenses están engendrando en la actualidad.


Esto no quiere decir que Mauricio no tenga problemas. Como muchos otros países de mercado emergentes que han tenido éxito, Mauricio se enfrenta a la pérdida de competitividad en materia de tipos de interés. Y a medida que cada vez más países intervengan para debilitar sus tipos de interés mediante la expansión cuantitativa, el problema empeorará. Con casi toda certeza, Mauricio también tendrá que intervenir.


Además, al igual que muchos otros países de todo el mundo, Mauricio se enfrenta hoy a inquietudes relacionadas con la importación de alimentos y la inflación energética. Responder a la inflación con la subida de los tipos de interés no haría sino agravar las dificultades creadas por unos precios elevados acompañados por un alto nivel de desempleo y unos tipos de interés aún menos competitivos. Las intervenciones directas, las restricciones sobre las entradas de capital a corto plazo, gravar las ganancias patrimoniales y estabilizar unas normativas bancarias prudenciales son medidas que habrá que tener en cuenta.


El Milagro de Mauricio se remonta a la independencia. No obstante, el país sigue enzarzado con una parte de su legado colonial: la desigualdad en el reparto de la tierra y la riqueza, así como la vulnerabilidad de su política global de alto riesgo. Estados Unidos ocupa sin compensación una de las islas del litoral de Mauricio, Diego García, como base naval; oficialmente se la arrienda el Reino Unido, que no sólo se quedó con el archipiélago Chagos, violando así las leyes internacionales y de las Naciones Unidas, sino que también expulsó a sus habitantes y se niega a permitirles regresar.


En la actualidad Estados Unidos debería ser justo para con este país pacífico y democrático, reconocer los legítimos derechos de propiedad de Mauricio sobre Diego García y purgar sus pecados pasados pagando una cantidad justa por un territorio que ha venido ocupando ilegalmente durante décadas.


Continuará




76 Washington, D. C., World Bank, 1993, y en forma de un artículo de revista más breve, «Some Lessons from the East Asian Miracle», World Bank Research Observer 11, núm. 2 (agosto 1996), pp. 151-177. <<

[77] Ver J. E. Stiglitz, «Some Lessons from the East Asian Miracle», World Bank Research Observer 11, núm. 2 (agosto 1996): pp. 151-177; J. E. Stiglitz y M. Uy, «Financial Markets, Public Policy, and the East Asian Miracle», ibíd., pp. 249-276; y Banco Mundial, The East Asian Miracle: Economic Growth and Public Policy, Washington, D. C., World Bank, 1993. <<


[78]  Reimpreso de la introducción a la edición japonesa de El precio de la desigualdad. <<
79] También escribí otro artículo, «Australia, You Don’t Know How Good You’ve Got It», para el Sydney Morning Herald, que fue publicado en septiembre de 2013. <<


[80]           El informe de la comisión se publicó con el título Mismeasuring Our Lives: Why GDP Doesn’t Add Up, con Jean-Paul Fitoussi y Amartya Sen, Nueva York, New Press, 2010. <<