Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 11 de junio de 2020

Cuba y su propia batalla contra la covid-19

La asistencia primaria resulta fundamental en la identificación de personas vulnerables, en la detección de enfermos y en las acciones de vigilancia y acompañamiento de los recuperados.


Residentes en La Habana saludan el lunes 8 de junio a los integrantes de la brigada médica cubana Herry Reeves, tras su regreso de Italia, donde apoyaron la lucha contra la pandemia de la covid-19 en la región de Lombardía, epicentro de la crisis por la pandemia en el país europeo.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
LA HABANA, 11 jun 2020 (IPS) – Cuando Cuba diagnosticó el 11 de marzo sus tres primeros casos de contagio con el SARS-CoV-2, ya tenía en tensión su sistema sanitario y disponía de una industria biofarmacéutica que se ha fortalecido durante el enfrentamiento de la epidemia.
Han transcurrido tres meses de un trabajo sostenido que a través de la atención primaria de salud, llega de modo directo a la comunidad, escala desde el barrio, hogares y policlínicos hasta los hospitales, en un escenario solo posible bajo un sistema de salud único, gratuito y accesible, según se  destaca en este país insular caribeño de gobierno socialista y con 11,2 millones de habitantes.
Un protocolo de actuación nacional para enfrentar la covid-19 en el país contempla dos pilares de riguroso seguimiento: el preventivo y otro de atención a pacientes contagiados en sus diferentes estadios. El sistema está llamando la atención internacional por sus buenos resultados.
En un continente americano en que hasta el lunes 8 había un total de 3 349 334 casos confirmados y 183 030 fallecidos, Cuba acumulaba de ese total 2205 personas contagiadas y 83 personas fallecidas.
Para las autoridades de Salud, la prevención resulta imprescindible porque la epidemia está en el país de manera “peligrosamente silenciosa” como lo demuestran los informes diarios sobre pacientes asintomáticos, confirmados con la enfermedad, y personas que no saben cómo fueron infectadas.
De ahí que la asistencia primaria resulta fundamental en la identificación de personas vulnerables, en la detección de enfermos y en las acciones de vigilancia y acompañamiento de los recuperados. “Me siento cuidada, a menudo tocan mi puerta jóvenes de bata blanca para saber cómo me siento”, contó una mujer de 74 años a IPS.
Estudiantes de medicina colaboran en las labores de pesquisa y otras tareas. Una de las peculiaridades de esta carrera en Cuba, apunta a que desde los primeros años de docencia, los alumnos establecen contacto con los pacientes y se insertan desde temprano en los centros donde prestarán servicio una vez graduados.
Los policlínicos son claves para evaluar si el paciente debe ser hospitalizado. Si solo es sospechoso se le conduce a un centro de cuarentena vigilada hasta determinar su situación de salud. De ese modo se libera a los hospitales de presiones innecesarias, aunque están preparados para las peores variantes.
Las medidas sanitarias se acompañaron desde el 22 y 23 de marzo de la suspensión de clases de todos los niveles y dos días después del transporte público interprovincial. El 11 de abril se ordenó la paralización del transporte colectivo urbano estatal y privado. El cierre de fronteras desde principios de abril se extenderá hasta agosto.
Una constante campaña en medios estatales recuerda el obligatorio uso de la mascarilla, localmente denominada nasobuco, en espacios abiertos, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento interpersonal.
A nivel gubernamental, un grupo especial establecido para el enfrentamiento a la epidemia, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel examina diariamente la situación.
Técnicos de laboratorio realizan el control de calidad al medicamento homeopático Vidatox 30 CH elaborado con el veneno del Rhopalurus junceus, nombre científico del escorpión azul, producido por la empresa estatal cubana LABIOFAM, en la ciudad de Cienfuegos, en el sur central del país.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
En estas reuniones participan además de autoridades del gobierno, especialistas como epidemiólogos, virólogos, matemáticos, bioestadísticos, geógrafos, informáticos y médicos.
A su vez, el jefe nacional de epidemiología, Francisco Durán, brinda a diario por radio y televisión un balance estadístico del comportamiento de la epidemia en el país y el mundo.
Pese a sus dificultades económicas, agravadas por el recrudecido embargo estadounidense, Cuba destina el 27,5 por ciento de su presupuesto para respaldar los gastos de salud pública, considerada por la Constitución (artículo 72) un “derecho de todas las personas”.
Pero de poco serviría tanto esfuerzo sin el pujante desarrollo científico en favor de la salud logrado especialmente a partir de los años 80.
 
Otras productos de BioCubaFarma
El catálogo de esta entidad incluye productos como el  Heberprot-P, para la cura del pie diabético, la vacuna terapéutica CIMAvax-EFG C que abre una esperanza para la supervivencia de las personas aquejadas de cáncer de pulmón y VA-MENGOC-BC, única vacuna efectiva en el mundo que ataca los meningococos B y C.

Carlos Alzugaray, analista político, consideró a IPS que la medicina cubana y la industria biotecnológica y farmacéutica se han fortalecido en el duro bregar contra la covid-19.
Hecho en Cuba
El grupo empresarial estatal BioCubaFarma fundado en 2012 para integrar a los centros de investigación, producción y comercialización de medicamentos, equipos y servicios de alta tecnología emplea a más de 22 000 trabajadores, exporta a más de 50 países y posee 1800 patentes fuera de Cuba.
Entre los productos de la biofarmacéutica cubana utilizados en el tratamiento de la covid-19 figura el anticuerpo monoclonal Itolizumab, que en una muestra de más de 70 pacientes, con una edad promedio de 69 años, arrojó una tasa global de mejoría del distrés respiratorio de 70 por ciento.
El Interferón Alfa 2B humano recombinante, fármaco con capacidad de interferir la multiplicación viral dentro de la célula. Según datos oficiales, al cuarto día de ser utilizado en pacientes de la covid-19 en el país, un 37 por ciento de los casos había eliminado el virus y a los siete días, el 78 por ciento.
Otro fármaco incluido en los protocolos de tratamiento de la epidemia es el Jusvinza, conocido también por su código CIGB 258. El producto es capaz de frenar los procesos de inflamación pulmonar que conducen a la muerte de pacientes en estadios críticos y graves de la covid-19, está incluido también en los protocolos de tratamiento de la enfermedad.
Entre los productos naturales de factura cubana destaca la Biomodulina T, un fármaco inmunopotenciador que estimula la aparición del interferón y células del sistema inmunológico, que llevan a la producción de anticuerpos cuando se produce una infección viral o antibacteriana.
Clientes mantienen la distancia y usan mascarillas protectoras para prevenir el contagio de la enfermedad covid-19 mientras aguardan en el exterior de una farmacia para adquirir medicamentos, en el municipio de 10 de Octubre de La Habana, en Cuba.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
Fue aplicado en residencias de adultos mayores, hospitales psiquiátricos y otros espacios similares con muy buenos resultados según especialistas.
Mediante una activa política de investigaciones y desarrollo, inversiones y encadenamientos productivos internos, la industria biofarmacéutica cubana produce para mercados externos y sostiene 62 por ciento del cuadro básico de medicamentos del país, además de sistemas diagnósticos, equipos y dispositivos médicos.
Brigadas médicas
La epidemia llegó a esta nación caribeña en medio de una gran escasez de medicinas de ese cuadro básico, que incluye 757 fármacos.  Se expenden en las farmacias a precios muy bajos, pero dificultades financieras y falta de materias primas, que no llegaron por impacto del embargo estadounidense, provocaron desde el pasado año un déficit que aún persiste.
A contrapelo de las campañas promovidas desde Washington para impedir la colaboración en materia de salud, Cuba ha enviado 34 brigadas del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, a petición de las autoridades de 27 países de África, América y Europa.
“La medicina cubana tiene un bien ganado prestigio mundial  (….) y también  cuenta con una industria biotecnológica y farmacéutica de importancia. A ello hay que agregarle que la política cubana de colaboración internacional sanitaria tiene un importante componente de solidaridad”, señaló el analista Azugaray.
En su opinión, “en las condiciones actuales ello permite a Cuba sentar las bases para que en un futuro la colaboración médica sea también una importante fuente de recursos”.
“Pero, ante las campañas de desinformación norteamericanas, vale señalar que muchos gobiernos, incluso aliados de Estados Unidos, comprenden que la colaboración sanitaria cubana tiene ese componente de solidaridad que no es muy común en el mundo de hoy”, sentenció.
Ed: EG

La Habana y Varadero: no habrá vuelos hasta agosto


Hasta agosto como muy pronto no habrá vuelos a Cuba desde España y otros lugares del mundo por el cierre de fronteras decretado por el gobierno de la isla caribeña.

Este lunes le fue comunicado a los operadores turísticos la decisión del cierre de fronteras hasta el día 1 de agosto, según han señalado a Preferente varios representantes de aerolíneas españolas

De hecho, la agencia que más billetes vende desde Madrid a La Habana, y que básicamente trabaja con mercado étnico, no entrará en funcionamiento hasta el 1 de agosto.
Las aerolíneas españolas sí operarán otros destinos del Caribe hispano desde mediados de julio, tanto las regulares como las chárters. Pero a día de hoy no hay gran demanda de vuelos y venta de “paquetes”.

Banco de Crédito y Comercio, líder en el financiamiento a la agricultura en Cuba (+Fotos)


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La Habana, 10 jun (ACN) Más del 70 por ciento de la cartera de préstamos del Banco de Crédito y Comercio (Bandec) es destinado al fomento de la actividad agropecuaria, lo que lo posiciona como la entidad líder en el financiamiento al sector en Cuba.
Así lo dio a conocer a la Agencia Cubana de Noticias Manuel Tejeda Díaz, director de Banca Agropecuaria en la oficina central de Bandec, quien precisó que, entre empresas de la agricultura, el Grupo Azucarero Azcuba, Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), propietarios de tierras y usufructuarios, se tienen más de 50 mil clientes en la actividad.
Precisamente a tono con esta condición, y aprovechando la experiencia del banco, a partir del 15 de abril del 2020 se decidió flexibilizar las tasas de interés en los créditos para algunos renglones productivos, atendiendo al llamado de la dirección del país de acelerar las siembras de primavera y garantizar una producción de alimentos en un breve periodo de tiempo.
En un contexto marcado por la pandemia, crisis económica, altos precios en el mercado mundial y férreo bloqueo estadounidense contra Cuba, “buscamos que los productores se vuelquen hacia los campos, fomenten los cultivos de ciclo corto, el arroz, los frijoles, el maíz, boniato, las hortalizas, y ganado menor, con el estímulo de una tasa de interés más baja”, dijo.
Normalmente en las producciones de ciclo corto la tasa de interés anual es del cinco por ciento, y se bajó hasta 2.5 o tres en este periodo, para todos aquellos que soliciten el crédito en el país desde el 15 de abril último, que fue cuando salió la indicación, hasta el cierre de julio.
En el caso del ganado vacuno, cuyos resultados no se obtienen en un corto periodo de tiempo, existe la resolución 7 del 2016 del Banco Central de Cuba, que establece que, siempre que exista el proyecto pecuario, estos productores van a tener el beneficio de asumir el 50 por ciento de la tasa de interés del préstamo, y el resto, será responsabilidad del Estado, explicó.
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De acuerdo con el director de Banca Agropecuaria, para acceder al crédito de ciclo corto, las UBPC, CPA, CCS, agricultores y usufructuarios de tierra, tendrían que solicitar el crédito en la sucursal donde operan, y como requisito ser tenente legal de la tierra, además de especificar a qué unidad se vincula o se asocia para tenerlo identificado.
Mientras, para el que se inicia como usufructuario, se hace una primera visita para ver en qué condiciones se encuentra el área entregada, se indaga sobre las características del suelo, si hay alguna fuente de agua cercana, qué cultivos son los más favorables, y con qué recursos cuenta para empezar, y todo eso se evalúa, aseveró.
Para ello, “existe en el país una red de ingenieros agrónomos y pecuarios que están en las sucursales provinciales y en la oficina central, quienes, en combinación con los economistas, apoyan en el análisis de los créditos”, apuntó.
La cartera de Bandec destinada a la agricultura ha tenido un crecimiento sostenido año por año, y ello se hace acompañar por un grupo de medidas encaminadas a potenciar la producción agropecuaria en la actual coyuntura.
En este sentido, el directivo informó que las cooperativas que tengan condiciones, es decir, una organización adecuada, dirección fortalecida, con control y resultados, podrán tomar créditos para la comercialización, con la consiguiente reducción de la tasa de interés, para que puedan pagar lo más rápido posible al productor.
Ilustró que ello permitiría adquirir los productos de sus asociados y venderlos, a la vez que evitaría la cadena de impagos entre las empresas y los agricultores.
Otras iniciativas son la agilización de procedimientos para la entrega de los créditos, y el hecho de que para las empresas acopiadoras que ya tienen firmados contratos de compraventa con las unidades productoras, se evaluarán varias líneas de crédito que respondan al pago de los agricultores, con tasas de interés de un tres y un 3.5 por ciento anual.
Además, si una empresa tiene dificultades financieras, se pueden evaluar distintas soluciones, entre ellas, la adquisición de nuevos créditos, o acceder al fondo rotatorio del Ministerio de Finanzas y Precios, para el pago a los productores.
Precisó que de igual forma se incluyó que “las empresas y sus unidades, que cuenten con una debida organización, puedan incorporar una línea de créditos aprobada para el pago por facturas, y utilizar un pagaré, firmado por los autorizados para operar en el banco, para que sea más rápido”.
A esto se suman el fomento del uso de los pagos electrónicos y la creación de oficinas de trámites en determinadas empresas, a fin de acercar el banco a los productores.
Recordó que el banco financia hasta el 80 por ciento del valor de la producción que se va a obtener, pues financiar el 100 por ciento significaría desestimular la producción, pues no habría ganancias, no tiene utilidad, ni margen de rentabilidad para el sujeto de crédito.
Según la voz autorizada, para no conceder un crédito, el aspirante debería tener un historial muy negativo, de no pagar, no atender los cultivos, lo cual se ha dado en algunas ocasiones.
Al concluir, resaltó que, a pesar del impacto de la COVID-19 en el país, en Bandec no se ha dejado de prestar servicios a la población en los municipios, y que ninguna sucursal ha cerrado sus operaciones.
En la actualidad, Bandec supera las 200 oficinas, con más de nueve mil trabajadores, en todas las provincias y el Municipio Especial Isla de la Juventud.
No resulta esta la primera ocasión en la que se reducen las tasas de interés, ya que, a raíz de los destrozos por el paso de huracanes en distintos territorios de Cuba, también se han flexibilizado para estimular el cultivo de ciclos cortos.

Encabeza Primer Ministro chequeo al Programa de Comercio Exterior de Cuba


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La Habana, 10 jun (ACN) El Primer Ministro Manuel Marrero Cruz encabezó hoy el chequeo al Programa de Comercio Exterior, donde fueron presentadas nuevas estrategias para impulsar el comercio foráneo y la inversión extranjera en el país.
Según publicó el propio Marrero Cruz en su perfil oficial en Twitter, el titular del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), Rodrigo Malmierca Díaz, expuso estas alternativas, cuyo objetivo principal es tributar al desarrollo nacional, a partir de la sustitución de importaciones y la ampliación de los convenios e intercambios con socios extranjeros.
“Chequeamos el Programa de Comercio Exterior, donde se presentaron por el Ministro
@R_Malmierca nuevas ideas para impulsar el Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, lo que tributará al desarrollo del país. #SomosCuba #SomosContinuidad #PensarComoPaís”, tuiteó Marrero Cruz.

Malmierca Díaz explicó en la propia red social que hoy más que nunca resulta indispensable la implementación de los lineamientos económicos del Partido Comunista de Cuba (PCC), para poder hacer frente a la crisis desatada por la actual pandemia del nuevo coronavirus.
Igualmente, el titular del MINCEX hizo énfasis en la necesidad de aumentar los rubros exportables de la economía nacional, así como continuar sustituyendo importaciones para consolidar la base económica nacional.
“En Estrategia para enfrentar escenario prolongado crisis económica es necesario avanzar en implementación políticas y lineamientos aprobados y eliminar trabas. Prioritario liberar fuerzas productivas, exportar, sustituir importaciones y atraer inversión extranjera @MINCEX_CUBA”, escribió Malmierca Díaz.
Al respecto, el pasado 29 de febrero, en el balance anual del organismo, el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, hizo un llamado a la inclusión de nuevos rubros en el mercado internacional, diversificar el destino de las exportaciones cubanas, sustituir importaciones aprovechando las potencialidades productivas del país, pero sobre todo buscar la sostenibilidad a los proyectos de inversión extranjera (IE), con la premisa siempre de generar divisas.

LA IRA NO ES UN PROGRAMA POLITICO

Por Jorge Gómez Barata

En Estados Unidos, han existido y existen buenas causas que no lograron movilizaciones populares decisivas, menos aún que hayan contado con seguidores capaces de acudir a la violencia y a confrontar a las fuerzas públicas. Con las manifestaciones de las comunidades negras ocurre algo diferente. Cuentan con apoyo popular y determinación, aunque falta el liderazgo y las metas comunes.

A diferencia del pasado, no existe allí un movimiento negro con identidad, metas y liderazgos definidos. Lo que hay es ira ante la exclusión y el abuso, pero la ira no es un programa político ni social. La ira es una reacción emotiva, apasionada y aunque justificada, difícilmente pueda ser concentrada en un programa
político.

Aunque Estados Unidos no se caracteriza por grandes movimientos populares ni por la existencia de entidades políticas o sociales de alcance nacional, en el pasado hubo movimientos como el sufragista y el feminista que si bien alcanzaron relevancia nacional, no sumaron gran número de partidarios ni apoyos políticos trascendentales. En 1910 las sufragistas consiguieron 500.000 firmas y en 1919 lograron que el Congreso aprobara la 19ª Enmienda a la Constitución que estableció el voto femenino.

El abolicionismo, un movimiento de mayor alcance, se gestó desde la época de la independencia y estuvo presente en la redacción de la Constitución, convirtiendo la abolición de la esclavitud en un debate nacional. En 1830 se fundó Sociedad Antiesclavista Americana, que recibió amplio apoyo de los trabajadores, aunque nunca tuvo más de 200.000 afiliados.

Si bien la Guerra Civil estuvo vinculada al debate sobre la esclavitud no fue su detonante, la lucha contra aquella nefasta práctica alcanzó resultados relevantes en la época. En 1863 la Proclama de la Abolición de la Esclavitud emitida por Lincoln concedió la libertad a más de tres millones de esclavos, lo cual preparó las condiciones para que en 1865 el Congreso promulgara la 13º Enmienda a la Constitución que puso fin a la esclavitud, mientras la Enmienda 14º concedió la ciudadanía a los esclavos liberados y la 15º otorgó el derecho al voto.

Si bien la esclavitud fue abolida, en los estados del sur, durante otros setenta años persistió la segregación racial una forma de apartheid que se mantuvo hasta 1964 y dio lugar a la lucha por los derechos civiles, el movimiento político más importante en la historia moderna de los Estados Unidos que liderado por Martin Luther King, y apoyado por los presidentes John F. Kennedy y Lyndon Johnson, dio lugar a la abolición de aquella rémora.

El movimiento negro en los Estados Unidos tiene ante sí, no solo la necesidad de mostrar músculos, sino de trascender las manifestaciones esporádicas e inconexas, mostrando coherencia e integración para crear una plataforma social y cultural de relevancia política que sume elementos de todos los estratos sociales y se aparte de prácticas que, como los saqueos, le restan calado y eficacia.

La ira no puede ser la base de un proyecto político ni expresión de acción social, tampoco el abuso y la exclusión pueden caracterizar de modo perenne el entorno nacional. En materia de convivencia social, los Estados Unidos tendrán que reinventarse: ¿Lo harán? Allá nos vemos.

11/06/2020
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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto! Al
reproducirlo indicar la fuente

Debate económico en Cuba: primeros y segundos planos (I)

En este dossier, cinco economistas cubanas aportan al debate abierto en Cuba abordando tanto asuntos de primer plano como algunos de los menos considerados.
junio 10, 2020
en Sin filtro



En las últimas semanas y a propósito de la crisis económica nacional agravada por la situación sanitaria y económica global, se ha intensificado el debate económico en los espacios institucionales y no institucionales. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y otros organismos internacionales han pronosticado una contracción profunda de la economía mundial y regional. Para Cuba la crisis ya está siendo aguda y así lo ha reconocido la dirigencia del país y lo viven cubanos y cubanas.

En los temas a debate ha habido un primer plano: cuáles deben ser las salidas económicas a la crisis, qué implicarían, en términos de crecimiento económico, qué lugar puede y debe ocupar el sector privado de la economía en la ecuación de las estrategias a diseñar y a implementar, y cuáles son los sectores que pueden y deben ser dinamizados inicialmente.

Otros asuntos se han debatido menos: la relación entre crecimiento y desarrollo, las consecuencias de la crisis para la desigualdad, las estrategias para enfrentarla, los derechos laborales, y las diferentes bases de las que parten distintos grupos sociales para afrontar la situación.

Este dossier aporta al debate económico abierto en Cuba abordando tanto asuntos de su primer plano como algunos de los menos considerados. Aquí, economistas cubanas reflexionan sobre la relación entre crecimiento y desarrollo, sobre la necesidad de pensar en las desigualdades como parte, y no después, de las estrategias de enfrentamiento a la crisis, sobre la regulación de los derechos laborales en el sector no estatal de la economía y sobre las brechas de género en los mundos del trabajo cubano. Cuatro preguntas, cinco voces en contrapunteo y complementariedad… Ellas ponen sus dedos sobre llagas viejas y nuevas de la economía cubana e insisten en que, para sanarlas, ninguna persona puede quedar, en efecto, sin amparo.


Foto: Kaloian

Una parte del debate económico que está teniendo lugar en Cuba plantea como argumento persistente la necesidad de asegurar el crecimiento económico. ¿El crecimiento económico supone desarrollo, o no necesariamente? ¿Qué consecuencias tiene centrar las propuestas en el crecimiento económico?

Betsy Anaya: Varios economistas consideran crecimiento como sinónimo de desarrollo. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, los debates en los marcos de la CEPAL han apuntado a que desarrollo es un concepto más amplio que crecimiento. El concepto de desarrollo ha ido evolucionando con los años, así como los instrumentos empleados para medirlo. Se han incorporado otras dimensiones, como la sostenibilidad del desarrollo. Y se han propuesto diversos instrumentos alternativos al Producto Interno Bruto, medida por excelencia del crecimiento, que expresan mediciones más cercanas al desarrollo. Algunos ejemplos son el Índice de Desarrollo Humano, y otros que miden felicidad y bienestar.

Otro grupo de economistas ha apuntado que es posible desarrollarse sin crecer. Tengo un punto de vista diferente a este último. En el caso específico de Cuba, en los momentos actuales, considero que crecer es básico para alcanzar una senda de desarrollo. Opino que un debate sobre desarrollo necesita también discutir sobre crecimiento; lo contrario, no necesariamente. El crecimiento, per se, no garantiza el desarrollo. Se precisa calidad del crecimiento (en cuanto, por ejemplo, a su estructura y a cómo se distribuye) y que este sea sostenido en el tiempo.

El vínculo crecimiento-desarrollo tendrá mucho que ver con el punto de partida de cada país. Naciones que ya han alcanzado niveles elevados de desarrollo no requerirán altas tasas de crecimiento. Cuba precisa crecer en sectores clave, productores de bienes que garanticen un mejor acceso de la población a suministros básicos. Entre esos sectores está el agropecuario, imprescindible para alcanzar un mayor nivel de autosuficiencia y seguridad alimentarias. Para que se comprenda mejor lo anterior, pongo este ejemplo: si el crecimiento en el sector agropecuario implica mayor uso de insumos y equipos que provoquen degradación del medio ambiente, empleo de trabajo infantil o precario y daños a la salud humana, no contribuye al desarrollo, aunque se traduzca en una mayor oferta de alimentos.

Por demás, para que una senda de crecimiento se traduzca en una senda de desarrollo, hay que garantizar inclusión en ese proceso y una redistribución equitativa, que garantice que toda la población se beneficie de los resultados. Centrar el debate en el crecimiento y no en el desarrollo es peligroso, porque las políticas que se diseñen pueden contribuir a ampliar brechas de equidad de diversa índole, incrementar el endeudamiento externo del país y deteriorar la soberanía nacional, entre otros efectos indeseados.

Tamarys Lien Bahamonde: El debate sobre crecimiento y desarrollo en Cuba es anterior a 1959. De hecho, en el siglo XIX, cuando todavía no se había definido el desarrollo, ya Martí ofrecía una visión integradora y humanista de “crecimiento”. La década del 50 fue rica en ese debate, por ejemplo. Carlos Rafael Rodríguez tiene trabajos sobre eso, que vale la pena revisitar hoy.

Hay múltiples maneras de medir o entender el desarrollo, que es un concepto más complejo que el de crecimiento. El crecimiento es unidimensional, mientras el desarrollo es multidimensional. Cuando hablamos de crecimiento, generalmente nos referimos a los cambios del Producto Interno Bruto en un período de tiempo. Es el indicador usado por excelencia para anticipar las recesiones. Pero este indicador, además de imperfecto, es incompleto. Por ejemplo, al medir la producción de bienes y servicios de un país en un tiempo determinado, el PIB incluye también producciones que son resultado de Inversiones Extranjeras Directas y que no se revierten en beneficios directos en el país en cuestión, a excepción de indicadores tímidos como la generación de algunos empleos o el pago de impuestos.

El desarrollo es un concepto abarcador. La sombrilla del desarrollo contempla el crecimiento, pero no solo eso, es mucho más. Un concepto fácil de entender es el de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU, que considera múltiples dimensiones y no solo incrementos de indicadores económicos como el PIB. Considera también la eliminación de la pobreza, el incremento de niveles de vida, el acceso a servicios de educación y salud, a agua potable… El énfasis es hablar de desarrollo sostenible. Y cuando decimos sostenible, hablamos del medio ambiente, pero hablamos también de equidad, de sostenibilidad social.

En el siglo XXI, separar crecimiento de desarrollo es teórica y empíricamente un error. Es momento de superar la visión neoclásica de crecimiento económico en abstracto y a cualquier costo. La economía, y esto no me canso de decirlo, no puede verse como una entidad ajena a la sociedad. Economía, política y sociedad son inseparables. El ser humano y su aspiración y derecho a una vida plena deben colocarse en el centro. Argumentar a favor del crecimiento económico por encima y a contracorriente de indicadores de desarrollo humano o de equidad es más costoso que beneficioso en el largo plazo. No se puede crecer a costa de comprometer el futuro ambiental, por ejemplo.

Crecer sin contemplar el cómo o a dónde nos va a llevar ese crecimiento despoja al indicador de todo sustrato humano y ambiental. ¿Para qué se crece? ¿Para quién? No basta con crecer. Ese crecimiento tiene que tener un efecto positivo en los individuos y en la naturaleza, que es la fuente de los recursos de los que nos alimentamos. Debe verificarse en beneficios económicos y sociales, en equidad. Si no es así, es casi igual que no haber crecido.

Ileana Díaz: Crecimiento y desarrollo económico no es lo mismo. Se puede hablar de crecimiento sin hablar de desarrollo, pero esa es una mirada de corto plazo. No hablar de desarrollo es no mirar al futuro, la sostenibilidad, la prospectiva.

Blanca Munster: El crecimiento es condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo. Por lo general, el debate sobre crecimiento y desarrollo nos propone una visión muy “macro” y agregada de la realidad, o bien prevalecen enfoques sectoriales que dividen artificialmente el territorio en sectores (educación, salud, agricultura, turismo, entre otros) utilizando indicadores promedio o indicadores mercantiles/monetizados que muchas veces no dan perfecta cuenta de la heterogeneidad estructural de la realidad a la que aluden. La aproximación a una teoría del desarrollo debe contemplar las dimensiones económica, social y ambiental, y considerar que el proceso de desarrollo no es neutro. No se trata solo de que crezca el “pastel” para luego “repartirlo”, sino de su calidad, de cómo se crece y qué oportunidades se crean para hombres y mujeres, que son actores activos, no pasivos, de los procesos económicos.

El desarrollo debe ser portador de una idea de proceso de cambio social, construcción de proyecto colectivo, promoción de capacidades endógenas. Como unidad de análisis, significa que debemos aproximarnos a los objetivos de desarrollo que se deben resolver en lo local, en una estrecha y sinérgica interacción con lo nacional y lo global. (Cómo usamos los recursos generados y los beneficios para mejorar la calidad de vida de los habitantes, el ¿para qué?).

Anamary Maqueira Linares: Me atrevería a afirmar que la fórmula crecimiento igual a desarrollo está prácticamente superada desde el punto de vista teórico. Prácticamente todo economista contestaría que no, que no son lo mismo, aunque fuese una persona formada en la corriente de pensamiento económico más conservadora, porque sabe que no es políticamente correcto. Entonces, la cuestión sería cuál es la relación que se establece entre uno y otro. Para Cuba es importante el crecimiento económico, y tan o más importante es el cómo crecer.

El debate sobre crecimiento debe suponer necesariamente el del desarrollo y responder a las preguntas ¿crecer para qué? y ¿para quién? Los esfuerzos para crecer del mundo subdesarrollado, y de Cuba en particular, deben ser consistentes con una estrategia de desarrollo de largo plazo que sea consensuada, clara, con invariantes, pero a la vez flexible, capaz de ajustarse a los contextos cambiantes. Esa estrategia debe tener también expresión de corto plazo. Es importante que no prime una concepción de la política económica y social que trate sus potenciales consecuencias negativas sobre la equidad o el bienestar de grupos vulnerables como “sacrificios de corto plazo”, sino que, desde su mismo diseño, se tengan en cuenta esas consecuencias y cómo corregirlas.

Colocar al desarrollo como centro implica producir política y programas que garanticen los procesos de producción y reproducción de la vida de las personas y en armonía con el medio ambiente. Esto es, la reproducción de la vida digna, diaria e intergeneracional, lo cual incluye el acceso a vivienda, alimentación, bienes de consumo, salud, educación, cultura, recreación, trabajo digno y equitativo (remunerado y no remunerado), derechos… Implica, también, reconocer la diversidad de las personas, y asegurar inclusión para todas.

Si centramos las propuestas en el crecimiento, promovemos de forma consciente o “inconsciente” el programa de que primero va el crecimiento y después “todo lo demás”. Esa premisa errónea de subsidiariedad no debería tener cabida en el proyecto cubano.

Por el contrario, sabemos que el crecimiento, aunque imprescindible para Cuba, no necesariamente viene aparejado a incrementos en la calidad de vida de la gente. Podemos cuestionar, de hecho, la manera en que el crecimiento se mide: el Producto Interno Bruto. Pero ese indicador deja fuera, por ejemplo, toda la esfera de trabajo no remunerado y de cuidados, vital para el sostenimiento de la economía y la vida, e ignorada por la visión más convencional de la economía.

La actual Constitución de la República de Cuba no reconoce como trabajo otro que no sea el remunerado. Sin embargo, la contribución del trabajo no remunerado equivalía a alrededor del 20% del PIB en el año 2002, fecha en que Teresa Lara Junco hizo la única estimación disponible al respecto. El PIB tampoco considera el trabajo en el sector no formal de la economía, no tiene en cuenta las consecuencias sobre el medio ambiente de procesos de crecimiento predadores y deja afuera cuestiones sobre desigualdad. Por tanto, es importante tomar con cautela ese indicador y considerar otros que enviarían mejores señales en torno a cómo impacta la política económica en la vida de la gente.

Fotos: Julio César Guanche

¿Considera que es necesario pensar en las desigualdades para el diseño de las salidas económicas a la crisis en Cuba? ¿Qué opina sobre estas dos fórmulas: primero crecer económicamente y después redistribuir o crecimiento y disminución de las desigualdades como esfuerzos sincrónicos?

Betsy Anaya: Desde hace años, ha quedado demostrado que la “Teoría del Goteo” o del “Derrame” no garantiza mayor equidad social. A pesar de ello, muchos economistas insisten en que se debe crecer primero y luego emplear el fruto de ese crecimiento para combatir la desigualdad. En Cuba, varios economistas hemos introducido ese debate en ámbitos importantes para la toma de decisiones, y trabajamos día a día por cambiar la percepción de crecimiento primero y equidad después.

Cuba es un contraejemplo perfecto de la importancia de la voluntad política y de las políticas que se apliquen. En momentos de restricción económica, como el triunfo de la Revolución o la crisis de los años 90, vinculada al derrumbe del campo socialista, se lograron muchos avances en pos de la equidad y se mantuvieron programas sociales de carácter universal, respectivamente.

Durante años, Cuba aplicó políticas sociales universales, sin embargo, la crisis de los 90 y la reforma aplicada para salir de la crisis tuvieron como resultado un deterioro de la equidad social, que requirió una combinación de este enfoque universal con políticas más personalizadas, a partir de la primera década de este siglo.

La sociedad cubana actual es aún más heterogénea. Existen brechas de diversa índole: económicas, territoriales, de género, de raza, generacionales, entre otras. Las políticas que se diseñen para lograr el crecimiento económico tienen que tener incorporados criterios de equidad. De otra forma, puede que amplíen tales brechas, si se considera que todas y todos se encuentran en la misma condición de partida. No podemos esperar a tener resultados económicos para pensar en la equidad. Ambos propósitos deben ser sincrónicos.

Por ejemplo, países como Uruguay evalúan los proyectos de inversión utilizando indicadores como la cantidad de empleos que generará el proyecto y los beneficiarios de ese empleo, el territorio en el que va a ubicarse y la contribución a su desarrollo, etc. Reitero, las políticas económicas a aplicar deben incorporar criterios de equidad desde su diseño, para alcanzar una senda de crecimiento que propenda al desarrollo del país.

Tamarys Lien Bahamonde: Esta es una de las razones por las que no me gusta hablar de crecimiento, sino de desarrollo sostenible. Las inequidades están impactando y transformando nuestras economías, nuestro sentido de la democracia y nuestras sociedades, de forma casi irreversible. Un país como Cuba no puede ignorar las desigualdades en el diseño de las políticas públicas, ni siquiera en tiempos de crisis. La prioridad de política económica que se establezca generará culturas, comportamientos, actitudes y un diseño de sociedad en el sentido programado.

Si abandonamos la desigualdad como prioridad económica y social, va a ser muy difícil reintroducirla una vez superada la crisis, si se llegara a superar con un modelo que ignora la equidad. Porque hay algo importante: la crisis cubana NO es coyuntural. Es una crisis estructural y, desde mi perspectiva, es también una crisis crónica. Las soluciones a la crisis se tienen que ver y diseñar en tres niveles temporales, que van desde el largo plazo, pasando por el mediano, hacia el corto. No a la inversa. En el tercer mundo y en Cuba, eso entraña un grupo de dimensiones y retos superiores.

El financiamiento al desarrollo ha sido un problema grave en Cuba desde siempre. Hasta Arango y Parreño teorizaba sobre fuentes para financiar el crecimiento azucarero en el siglo XVIII y XIX. El dilema ha estado en los últimos siglos entre la eficiencia económica y la equidad social. Hemos basado nuestro desarrollo tecnológico, como dijo Jacques Ellul, en la búsqueda de más y más eficiencia, sacrificando al resto de las dimensiones: medio ambiente, equidades, individuo. Se sacrifica al ser humano siempre en pos de la economía, ignorando que es la economía la que debe servir al ser humano y no a la inversa.

Para salvar a la humanidad necesitamos reintroducir un modelo ético diferente en el diseño de nuestras políticas. Cuba no puede salir de la crisis con un modelo que no contempla el desarrollo en todas sus dimensiones, incluyendo la equidad. El énfasis no puede ser en la eficiencia y el crecimiento económico, sino en el individuo y la satisfacción de sus necesidades, en armonía con su entorno. Esa tiene que ser la prioridad en Cuba también.

Ileana Díaz: Es necesario en Cuba considerar las desigualdades en el diseño económico, lo cual supondría políticas universales y focalizadas, para solucionar o reducir las desigualdades. No es posible hablar solo de necesidades económicas, sin mirar las sociales y viceversa. Lo esperado es encontrar un equilibrio entre el crecimiento económico y las necesidades sociales. El análisis es socio-económico, no es posible hablar de desarrollo sin considerar lo social.

Blanca Munster: El análisis de las desigualdades debe estar en el centro del debate de la agenda nacional para el diseño, no solo de las políticas económicas, sino también de las propias políticas sociales, que deben responder al escenario cambiante del país. Para ello, los análisis deben partir de un concepto amplio de las desigualdades y no de una mirada unidimensional, centrada solo en los ingresos. Junto a las desigualdades socioeconómicas están las de género, étnicas, raciales, territoriales y aquellas relacionadas con las diferentes etapas del ciclo de vida de las personas. Todas ellas conforman ejes estructurantes de la matriz de la desigualdad.

La mayoría de los estudios económicos se concentran en la desigualdad de ingresos y se basan en un solo instrumento de medición, el coeficiente de Gini. Pero eso es insuficiente. El enfoque de género, por ejemplo, ha permitido enriquecer y complejizar la explicación sobre las desigualdades sociales. Sin embargo, existen dificultades para obtener datos significativos (a nivel macro y territorial) sobre cualquier aspecto de la vida de las mujeres. Por otra parte, la producción de información estadística sigue enfocada en las actividades monetizadas y recoge muy poco de la actividad no remunerada, que no es considerada como actividad económica.

Anamary Maqueira Linares: Es un error desconsiderar las desigualdades en los diseños de las salidas económicas a la crisis. Las desigualdades son un problema en Cuba, y serio. No todo se va a resolver a la vez y por arte de magia, pero es imprescindible identificar todos los potenciales efectos no deseados e incluir en la estrategia acciones que pueden evitar dichos efectos. Luego, durante la implementación, siempre es posible que surjan otros. Entonces habrá que ajustar nuevamente las estrategias. O sea, la idea principal es que la equidad no puede ser un costo asumido de las políticas económicas. Tampoco podemos pensar que las consecuencias negativas desigualadoras se van a corregir solas, si es que las medidas son “exitosas”, en términos de crecimiento.

Un enfoque de economía política preguntaría quiénes pagan las consecuencias de la decisión de “primero crecemos, luego repartimos”, quiénes se benefician de dicha decisión y quiénes la tomaron. No se trata de repartir pobreza. Se trata de entender las relaciones de poder que hay detrás de cada una de las respuestas a las preguntas anteriores. Entonces, los esfuerzos deben concentrarse en un programa sincrónico donde vayan de la mano el crecimiento y la disminución de desigualdades de ingreso, de oportunidades, de género, de orientación e identidad sexual, de grupos racializados y de territorio.



Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida


Coordinadora del dossier:

Ailynn Torres Santana 

Investigadora postdoctoral del International Research Group on Authoritarianism and Counter-Strategies (IRGAC) de la Fundación Rosa Luxemburgo, investigadora asociada de FLACSO Ecuador y parte de la Red «El Futuro es Feminista» de la Fundación Friedrich Ebert. Graduada de FLACSO Ecuador (PhD) y de la Universidad de La Habana.

Participantes:

Tamarys Lien Bahamonde

Candidata a Doctora en Políticas Públicas y Urbanismo por la Universidad de Delaware.
Master en Desarrollo Local por la Universidad de Camagüey y Licenciada en Economía por la Universidad de la Habana.

Blanca Munster

Doctora en Ciencias Económicas. Investigadora titular y Profesora Auxiliar en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM).

Ileana Díaz

Doctora en Ciencias Económicas. Profesora Titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Coordinadora de la Red de Emprendimientos de la Universidad de la Habana.

Betsy Anaya

Doctora en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana. Profesora Titular y Directora del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana desde 2017.

Anamary Maqueira Linares

Candidata a Doctora en Economía por la Universidad de Massachusetts, Amherst. Master en Economía del Desarrollo por Flacso Ecuador y Licenciada en Economía por la Universidad de la Habana.