Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 20 de julio de 2015

Tres tratados secretos de EU: TPP vs. China, TTIP vs. Rusia y TISA vs. el mundo Alfredo Jalife-Rahme



Dice Barack Obama que no es necesario ahondar en la hostilidad hacia China por la Asociación Transpacífica; aquí, de vuelta en Washington tras su viaje a Nueva YorkFoto Ap

El ominoso denominador común de los ominosos tres tratados mercantilistas/financieristas de Estados Unidos –Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés); Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), y Tratado de Comercio de los Servicios (TISA, por sus siglas en inglés)– es su patente opacidad democrática y la sumisión de países vasallos a la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City (Londres).

Como externó sicalípticamente Barack Obama en la fase de su persuasión publicitaria, no existe necesidad de ahondar sobre la hostilidad a China (http://goo.gl/bbBKbT) por el TPP, que finalmente pasó la aprobación del Congreso al precio de 200 millones de dólares en vergonzosos sobornos a loslegisladores (http://goo.gl/Zgv3zL).

Un capítulo publicado por la revista Político sobre el opaco TPP exhuma la protección a las ganancias del Big Pharma (trasnacionales farmacéuticas) a expensas de los medicamentos genéricos más baratos en los 12 países afectados (http://goo.gl/3rsp7k).

¿Estarán enterados los sumisos secretarios de Hacienda y Economía del México neoliberal itamita del daño del TPP a más de 80 millones de inmersos en pobreza?

El TPP, con 40 por ciento del PIB global, significará un mayor costo a la salud de sus 800 millones de habitantes, lo cual beneficiará las ganancias del Big Pharma, que obtendrán los colosales 1.5 billones de dólares (trillones en anglosajón) que hoy ahorran los medicamentos genéricos.

El TPP pretende aislar en forma absurda del océano Pacífico a tres potencias nucleares: China, Rusia e India. ¿Podrá?

Ya en 2006 el periodista británico Jacky Law arremetía en su libro contra elBig Pharma de cómo controlan la enfermedad (https://goo.gl/TfjDkL), y en 2012 un médico y académico británico, Ben Goldacre, fustigó la forma en que las trasnacionales farmacéuticas anglosajonas engañan a los médicos y dañan a los pacientes (http://goo.gl/RfN7zy).

El grave problema radica en la financiarización de la medicina sometida a los dictados de la banca y sus seguros.

Según el relevante portal ruso Sputnik, el opaco TTIP forma parte de un gran plan de Estados Unidos para aislar a Rusia de Europa (http://goo.gl/CkxjHF). En China también perciben la flagrante hostilidad del TTIP (http://goo.gl/h9mmnh).

El contralmirante francés François Jourdier dice que el TTIP está diseñado para que Europa se convierta en un satélite de Estados Unidos.

Por lo pronto, el opaco TTIP ha sido congelado en el Parlamento Europeo debido a la profunda oposición de los ciudadanos europeos (http://goo.gl/ZsbPAb).

El TTIP comporta más rasgos destructivos que constructivos ya que su objetivo primordial se centra en impedir una alianza entre Alemania y Rusia: axioma nihilista anglosajón que sigue vigente desde inicios del siglo XX y que postuló el geopolitólogo británico Halford Mackinder, lo cual conllevó a la creación de la OTAN.

De los tres planes mercantilistas financieristas que tienen como objetivo la supremacía global de las trasnacionales de Wall Street/la City, el más pernicioso es el menos conocido: TISA (http://goo.gl/IAfAzH), que pretende controlar de manera supranacional los servicios de salud, agua (la ley Korenfeld a escala global), finanzas, telecomunicaciones y transporte: ¡68 por ciento del comercio mundial!

Los tres esquemas van en última instancia contra el BRICS en dos océanos (Pacífico/Atlántico) y en todo el globo (http://goo.gl/ylifI3).

Desde septiembre de 2014, el escritor francés de origen belga Raoul Marc Jennar –autor del libro El gran mercado trasatlántico: la amenaza sobre los pueblos de Europa (http://goo.gl/yNGcpp)”–expuso, antes de las perturbadoras filtraciones de Wikileaks, la alta letalidad del TISA (http://goo.gl/Mk7EkX).


En su libro, Jennar devela una frase indeleble del megabanquero David Rockefeller, mandamás del entonces Chase Manhattan, que se fusionó luego con JP Morgan-Chase, hoy el mayor banco de Estados Unidos y el máximo operador global de los especulativos derivados financieristas: alguna cosa debe sustituir a los gobiernos, y el poder (¡supersic!) privado me parece la entidad adecuada.

Ben Beachy, del Observatorio de Comercio Global de los Ciudadanos Públicos, con sede en Washington, condensó las revelaciones de Wikileaks sobre el opaco TISA y sus 10 amenazas en 50 países (http://goo.gl/mVgAea).

Toda la anglosfera (con su omnipotente banca israelí-anglosajona) se encuentra cupularmente entre los 50 (¡supersic!) países que negocian en secreto en Ginebra los alcances del TISA, a espaldas de sus congresos y ciudadanos –donde incrustaron a México– y que abole la soberanía de quienes se convierten en instrumentos de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City.

Van las 10 amenazas:

1. Restringir las medidas equitativas para minimizar riesgos financieros: deja vulnerables a los gobiernos ante demandas de las trasnacionales en los tribunales de arbitraje extrajudiciales”.

2. Permitir el tráfico de datos sensibles de los consumidores: permitirá a las “trasnacionales financieras exportar todos los datos personales de los consumidores (…) dándoles la opción de almacenarlos en paraísos fiscales para evadir las inspecciones tributarias”.

3. Forzar a los gobiernos a anticipar todas sus futuras regulaciones.

4. Prohibir indefinidamente cualquier nueva regulación financiera.

5. Prohibir los controles de capital dirigidos a paliar las crisis.

6. Exigir la implementación de productos financieros aún no existentes: los países sólo podrán limitar la creación de nuevos y complejos productos financieros (nota: los que ocasionaron la grave crisis financiera del 2008) sidemuestran previamente (¡súpersic!) su peligrosidad (sic), algo prácticamente imposible;

7. Aceptar las reglas financieras vigentes en otros países: las trasnacionales financieras quedan exentas de cumplir las normativas de un país en el que entren a operar si sus actividades están permitidas en su país de origen.

8. Permitir a las trasnacionales el bloqueo de nuevas regulaciones.

9. Prohibir las preferencias bancarias nacionales para los contribuyentes: los firmantes no podrán establecer preferencias para instituciones bancarias o compañías de sus propios países, ni siquiera con la intención de garantizar los fondos de pensiones (¡supersic!). Nota: México no tendrá ese problema, ya que prácticamente se quedó sin banca nacional (http://goo.gl/7scD0V).

Y 10. Dejar a los gobiernos sin defensa legal para sus regulaciones: quedan las administraciones públicas sin herramientas legales para defender sus reglamentaciones.

Lo que no controla Estados Unidos con sus dos tratados ominosos (TPP y TTIP) lo pretende conseguir mediante el financierismo global de su bancocracia con el TISA, que esclaviza de facto a los ciudadanos de 50 países cuyos mandatarios muchas veces son obligados a firmar tratados suicidas sin conocer su contenido ni sus alcances. Como México, que los ha firmado TODOS sin la menor prudencia.




“Es indispensable hacer el mayor esfuerzo para entender la historia, la cultura y los valores de los dos países”. Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio, en entrevista para Temas.



Carlos Gutiérrez fue Secretario de Comercio de los Estados Unidos en el segundo término de la Administración de George W. Bush (2005-2009). Es miembro del Partido Republicano. Concedió esta entrevista a la revista Temas, hoy 20 de julio, día del restablecimiento de relaciones bilaterales.


Rafael Hernández (RH). Podría decirse que usted es un hombre con dos identidades, por cubano y por norteamericano. Asumida hasta las últimas consecuencias, su condición cubano-americano sería el espejo donde se acoplarían los intereses de las dos naciones. Más allá de los partidos y las ideologías en el gobierno de ambos lados, ¿pueden compaginarse esos intereses nacionales? ¿Sería posible identificar una superficie de encuentro donde ambos lados ganen?

Carlos Gutiérrez (CG). Efectivamente, nací en Cuba y cinco años después de salir obtuve la ciudadanía norteamericana. También viví en México, donde hice mis estudios y empecé mi carrera en la empresa norteamericana Kellogg’s . Así que se puede decir que tengo una trayectoria tricultural y bilingüe. De Cuba, proviene mi sangre, mis raíces. Cuando conozco a un cubano o cubanoamericano inmediatamente siento una conexión . Todos los que hemos pasado por esa isla encantadora nos quedamos con una “cubanía “, un cierto orgullo, para toda la vida. En México aprendí a manejar una empresa y desarrollé un gran respeto por la entrega y voluntad del trabajador mexicano. Mi esposa es mexicana y dos de nuestros tres hijos nacieron en México.
Estados Unidos es el país que me recibió y me dio oportunidades de desarrollo personal que jamás me imaginé. Como ciudadano americano, mi obligación es apoyar y defender los intereses de los Estados Unidos. No obstante, he visto en el transcurso de mi larga carrera empresarial y gubernamental que existen intereses comunes entre los pueblos que pueden ser más importantes que las diferencias. La obligación de un estadista es defender los intereses de su país pero también buscar intereses comunes que pueden tener beneficios mutuos, sobre todo con los vecinos.

RH. Usted es un experto en la promoción de relaciones comerciales. Si tuviera la oportunidad de ser escuchado por los dos gobiernos, ¿qué les recomendaría? ¿En qué áreas tenemos ventajas comparativas, respecto al resto de los países de la región?

CG. Las relaciones comerciales unen a los pueblos y estrechan lazos y amistades. También he visto en muchos países cómo el comercio puede beneficiar a una economía y a las vidas de millones de personas. Mi recomendación a ambos países es que se desarrollen políticas que promuevan el comercio. Siempre se necesitan leyes y reglamentos, pero cualquier medida legal que detenga el desarrollo del comercio se debe analizar con mucho cuidado. Cuba puede competir con cualquier país del mundo. Tiene una población altamente educada, recursos naturales y una geografía ventajosa. Siempre he pensado que Cuba puede llegar a ser “el Singapur ” del hemisferio.

RH. Casi medio millón de norteamericanos –incluidos los cubano-americanos— visitan Cuba actualmente; y miles de cubanos de la Isla vienen y van entre los dos países. ¿Hasta qué punto esta corriente people-to-people incide en el paso de la normalización?

CG. El turismo y el intercambio de personas pueden tener un gran impacto en el proceso de normalización de relaciones. Sin embargo, estoy convencido de que para conocer realmente un país, los turistas deben salir de sus hoteles, visitar sitios históricos y tratar de conocer a los ciudadanos. Esta recomendación por supuesto se aplicaría a los turistas en ambos países.

RH. Se dice que solo los demócratas serían capaces de conducir el proceso de la normalización con Cuba; y que un predominio republicano haría que este se revirtiera. En cambio, otros juzgan que los republicanos lograrían mantener este proceso e incluso profundizarlo. ¿Quiénes tienen razón y por qué?

CG. Es interesante recordar que fue un presidente republicano, Richard Nixon, quien inició el proceso de normalización entre los Estados Unidos y China. Todo depende del liderazgo y el momento histórico.

RH. Algunos expertos afirman que el mayor obstáculo entre Washington y La Habana no es el embargo ni el lobby cubano-americano en el Congreso, sino el legado de desconfianza mutua. ¿Qué haría usted, si fuera embajador en La Habana, para vencer esa resistencia acumulada?

CG. La desconfianza es lo principal; lo demás son síntomas. Este fenómeno lo viví en la relación con China cuando fui Secretario de Comercio. En muchas ocasiones los obstáculos no eran temas técnicos sino la desconfianza como resultado de la falta de entendimiento. Es indispensable hacer el mayor esfuerzo para entender la historia, la cultura y los valores de los dos países. El entendimiento, donde haya desacuerdo, es el elemento más importante dentro de cualquier relación.

El crecimiento se desacelera: Perspectivas para América Latina y el Caribe

(Versiones en English, Português)
Las proyecciones de crecimiento para América Latina y el Caribe se han revisado aún más a la baja —al 0,5 por ciento en 2015— lo cual supone una desaceleración de la actividad por quinto año consecutivo.
La última edición de Perspectivas económicas: Las Américas publicada en abril de 2015 se centró en las diferencias entre el Norte y el Sur de la región, donde se registró una vigorosa actividad económica en el Norte, neutralizada en parte por el débil crecimiento en América del Sur. En general, estas mismas fuerzas siguen estando presentes en la actualización de nuestras perspectivas para la región.
Sin embargo, el crecimiento más débil de lo previsto en Estados Unidos al comienzo del año ha empujado a la baja las perspectivas de crecimiento en México, América Central y el Caribe, mientras que el persistente descenso de los precios de las materias primas ha debilitado aún más el entorno externo para la mayoría de los países de América del Sur. Al mismo tiempo, algunos factores internos se han sumado a las dificultades de carácter externo, contribuyendo a debilitar la confianza de las empresas y los consumidores y, por lo tanto, a reducir la demanda privada (gráficos 1 y 2). Además, la moderación de los precios de las materias primas y el alto nivel de apalancamiento de las empresas implican que la inversión probablemente seguirá siendo débil durante un período prolongado.
En conjunto, estos factores apuntan a que las perspectivas económicas en la región se enfriarán aún más. Además de las proyecciones de crecimiento más bajo para este año, prevemos un repunte más débil en 2016.
Cifras de crecimiento decepcionantes en el Sur
En Brasil el PIB real se contrajo durante los primeros tres meses del año. Los datos preliminares para el segundo trimestre apuntan a un mayor deterioro del entorno económico, incluido el mercado de trabajo, aun cuando la inflación se mantiene en un nivel inquietantemente elevado. Prevemos ahora una mayor contracción en 2015, de alrededor del 1½ por ciento (una tasa de crecimiento ½ punto porcentual menor que en nuestras proyecciones de abril). Esto refleja una contracción significativa de la inversión privada y un descenso moderado del consumo privado, debido al deterioro de la confianza atribuible principalmente a factores internos. Se prevé que la economía brasileña registre una ligera recuperación de alrededor de ¾ por ciento en 2016.

Se espera que otros países del Sur crezcan más rápidamente en 2015 que en 2014, pero a una tasa más baja de lo previsto anteriormente. Perú es un buen ejemplo, con un crecimiento vigoroso en 2015, aunque ½ punto porcentual más bajo de lo proyectado en abril. Análogamente, en Chile, la demanda privada se ha mantenido relativamente débil a pesar del impulso derivado del apoyo fiscal, por lo que hemos reducido nuestras proyecciones de crecimiento al 2,5 por ciento en 2015 y 3,1 por ciento en 2016. En Colombia proyectamos una desaceleración más profunda de la actividad económica, aunque aún prevemos que el país crezca un 3 por ciento en 2015 (alrededor de ½ punto porcentual menos de lo proyectado en abril). Como dato positivo y en virtud de que las expectativas inflacionarias se encuentran bien ancladas, estos países han podido mantener una política monetaria acomodaticia a pesar de que la inflación se sitúa por encima de la meta. Esto ha ayudado a contener una desaceleración de la demanda interna mayor de lo previsto. En estos países, prevemos que el crecimiento sea más vigoroso el próximo año. En Argentina, en tanto, se prevé que la actividad económica se mantenga estancada en 2015 y 2016.
El debilitamiento de los precios de las materias primas también está afectando a otros países exportadores de materias primas de la región. En particular, el impacto de la caída de los precios de las materias primas en Venezuela se ha visto magnificado tras varios años de políticas macroeconómicas insostenibles y de fuerte intervención microeconómica. Venezuela sigue experimentando una profunda recesión, y se proyecta una contracción del PIB del 7 por ciento y una tasa de inflación superior al 100 por ciento en 2015.
Crecimiento moderado en el Norte
En México proyectamos que este año la economía crecerá en alrededor del 2½ por ciento, es decir, aproximadamente ½ punto porcentual menos de lo proyectado en abril; esta revisión puede atribuirse en gran medida al debilitamiento económico transitorio observado en Estados Unidos durante el primer trimestre de 2015 y a una caída de la producción petrolera. El crecimiento del consumo privado y la inversión también han decepcionado por el momento. No obstante, las perspectivas de la economía mexicana siguen siendo más favorables que las de muchos de sus vecinos en el Sur, dado que se prevé que la recuperación en Estados Unidos cobre impulso en el futuro.
Análogamente, en el caso de América Central hemos revisado ligeramente a la baja nuestras proyecciones de abril en virtud de la expansión más lenta de lo previsto en Estados Unidos en lo que va del año. Ahora prevemos que la región crezca a alrededor del 4 por ciento en 2015. En tanto, se espera que las economías de la región del Caribe repunten en 2015-16, gracias, entre otros factores, al aumento de la llegada de turistas.
Múltiples riesgos
La región se enfrenta a varios riesgos. La persistente desaceleración de la actividad económica en China y su impacto en los precios de los contratos de futuros para materias primas sigue siendo el principal riesgo externo para la región. Al mismo tiempo, las negociaciones sobre Grecia todavía podrían tener implicancias negativas para América Latina, aunque hasta ahora los efectos de contagio en los precios de los activos (y, por lo tanto, en la actividad económica) en la región han permanecido contenidos. Por otra parte, Estados Unidos ha señalado el comienzo de un ciclo de aumento de las tasas de interés antes de finales de año. Esto podría intensificar la volatilidad del mercado y las presiones cambiarias en América Latina y plantear desafíos para la formulación de la política económica en la región. Por el lado positivo, sin embargo, se prevé que el estímulo al comercio generado por el robusto crecimiento en Estados Unidos, que tendría lugar si la Reserva Federal decidiera elevar las tasas de interés, impulse la actividad económica, especialmente en México y América Central.
Los riesgos internos son igualmente preocupantes. En particular, el alto nivel de deuda corporativa en el contexto de un deterioro de las condiciones financieras externas podría ser un obstáculo para la inversión mucho mayor de lo previsto actualmente. Además, a más largo plazo, el repunte proyectado de la actividad económica en 2016 y en adelante no se materializará si la confianza de las empresas y los consumidores permanece estancada en los bajos niveles actuales (o incluso retrocede aún más).
Reforzar la capacidad de resistencia de la región
De cara al futuro, la aplicación de reformas estructurales —especialmente una integración comercial más profunda— y la focalización del gasto público en infraestructura fomentarían la productividad, fortaleciendo así el crecimiento potencial. Análogamente, la mejora de los saldos fiscales aseguraría la sostenibilidad de la deuda a largo plazo, contribuyendo al mismo tiempo a generar mayor espacio fiscal para la aplicación de políticas contracíclicas cuando sea necesario. El espacio fiscal también es necesario para consolidar los avances sociales alcanzados en los últimos años, como la reducción de la pobreza y la desigualdad.
La flexibilidad cambiaria sigue siendo fundamental para absorber los shocks externos, en particular en un contexto mundial más volátil. Los marcos de política monetaria que anclen efectivamente las expectativas inflacionarias ayudarán a contener las fluctuaciones excesivas a corto plazo de la actividad económica.
En conjunto, estas políticas también apuntalarán la confianza en la región e impulsarán aún más la actividad económica en el futuro.

domingo, 19 de julio de 2015

Abre el primer hotel gestionado por robots

Su precio no llega a los 67 euros por noche

Japón se ha erigido como el país pionero en la industria electrónica y robótica y, como recogió HOSTELTUR noticias de turismo, sería también el primer país en abrir un hotel gestionado por robots. Acaba de inaugurarse el Henn-na Hotel, un establecimiento situado en Nagasaki y atendido exclusivamente por robots , algunos con forma de dinosaurios.

Desde el recepcionista que recibe y despide a los clientes hasta el botones del hotel Henn-na (Hotel Extravagante o Extraño traducido al español) está integrado por robots para "ahorrar costes de operación y plantilla, dar una atención más personalizada y ofrecer habitaciones a un precio inferior del establecido", ha afirmado su director, Hideo Sawada.

El objetivo prioritario de este negocio es la optimización de la tecnología y poner de manifiesto los últimos avances en inteligencia artificial para evidenciar su utilidad comercial en un futuro corporativo más eficiente y no muy lejano.



En el hotel, ubicado en Nagasaki, hay robots recepcionistas que hablan inglés y tienen apariencia de dinosaurios, y robots humanoides, que en cambio hablan en japonés. "Si quiere registrarse, presione el uno", dice el dinosaurio. El cliente aprieta un botón sobre el mostrador y anota su información en una pantalla.

El precio aproximado de las habitaciones en el Henn-na asciende a los 9.000 yenes por noche (unos 67 euros, al cambio), un preciado muy ajustado para un país como Japón, donde algunos de los hoteles más elegantes pueden llegar a costar fácilmente dos o tres veces más, debido a la renta per cápita de sus habitantes.
Ubicado en Nagasaki, el establecimiento cuenta con robots recepcionistas que hablan inglés.
Ubicado en Nagasaki, el establecimiento cuenta con robots recepcionistas que hablan inglés.

ESPECIAL: Autorizan instalación de siete empresas en Zona Especial de Desarrollo del Mariel

Siete empresas, de las cuales cinco son extranjeras, recibieron las primeras autorizaciones del gobierno cubano para instalarse en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), conformada por un puerto de aguas profundas y un parque industrial aledaño.

04:40:38 2015-07-19 / agencia de xinhua

Siete empresas, de las cuales cinco son extranjeras, recibieron las primeras autorizaciones del gobierno cubano para instalarse en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), conformada por un puerto de aguas profundas y un parque industrial aledaño.

"De las siete empresas aprobadas dos son belgas, dos mexicanas, una española y dos cubanas y se dedican a la alimentación, la industria química, la logística y la automatización", dijo a periodistas esta semana la directora de la Oficina Regulatoria de la ZEDM, Ana Teresa Igarza.

La Oficina Regulatoria, una entidad bajo jurisdicción directa del Consejo de Ministros y encargada de recibir los intereses de empresarios, ha recibido solicitudes de unas 400 empresas extranjeras, informó Igarza.

La funcionaria aclaró que de ese grupo, sólo unas 25 compañías completaron la documentación necesaria para invertir en Mariel, ubicado a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana.

"Los primeros inversores son los más difíciles, cuando éstos comienzan a invertir con más agilidad lo van haciendo los otros, pero hay una etapa de acercamiento", señaló.

Para asentar una compañía en Mariel, la primera y hasta ahora única zona especial de desarrollo que tiene la isla, el gobierno cubano exige estudios previos de factibilidades económica y medioambiental, además de que no acepta la instalación de maquiladoras que no aportan innovación tecnológica.

Sin entrar en detalles, Igarza aseguró que "son bastantes" las empresas estadounidenses que están interesadas en asentarse en la ZEDM, aunque por el momento el bloqueo que impone Washington a la isla impide a esas firmas invertir en Cuba.

No obstante, una ensambladora de tractores de Alabama, la empresa Cleber, ha solicitado permiso al Departamento de Estado para instalarse en Cuba, sin esperar a un eventual levantamiento del bloqueo.

Hasta ahora, los proyectos aprobados por el gobierno cubano están en proceso de registro mercantil y se darán a conocer una vez estén establecidos en ese lugar, llamado a convertirse en el principal centro logístico y de trasbordo para Centroamérica y el Caribe.

Igarza explicó que la ZEDM está concebida con una vocación que prevé espacios para varias ramas de la industria e incluye la prestación de servicios modernos, por lo que ya existen empresas en proceso de establecimiento que tributan a estos sectores y producirán bajo el sello de Cuba.

Señaló que el desarrollo de la ZEDM comenzó por el área más próxima al puerto, donde se construyó una moderna terminal de contenedores, la cual ya tiene concluidas las infraestructuras portuarias, ferroviarias y viales, así como la primera manzana logística.

La terminal de contenedores de Mariel, inaugurada hace un año y medio, ya asimila una capacidad de 250.000 contenedores de 20 pies (TEU), cifra similar a todo el tráfico que recibía el puerto de La Habana, ahora destinado a fines turísticos.

Inaugurada oficialmente en enero de 2014 por los presidentes de Cuba y Brasil, Raúl Castro y Dilma Rousseff, la ZEDM tiene como objetivo convertirse en un motor de la economía cubana, generar exportaciones, atraer las inversiones extranjeras y generar empleo, bajo condiciones fiscales y laborales ventajosas para las empresas extranjeras.

Varios altos funcionarios cubanos han reiterado que el país necesita una transfusión anual de entre 2.000 y 2.500 millones de dólares cada año para aspirar a un crecimiento del Producto Interno Bruto de 6 por ciento, meta fijada para lograr el ansiado desarrollo

El plan del Dr. Schäuble para Europa. ¿Lo aprueban los europeos?

Yanis Varoufakis · · · · ·
19/07/15

El pasado 15 de junio, el semanario alemán Die Zeit publicó el artículo que a continuación se reproduce, traducido de la versión original en lengua inglesa del autor.

La razón por la que 5 meses de negociaciones entre Grecia y Europa terminarán en un punto muerto es que el Dr. Schäuble estaba resuelto desde el comienzo a que así fuera.

Cuando acudí a mis primeras reuniones en Bruselas a comienzos de febrero, estaba ya formada una potente mayoría dentro del Eurogrupo. Giraba en torno de la severísima figura del ministro de finanzas alemán, y su misión era bloquear cualquieracuerdo que pudiera construirse sobre terreno común entre nuestro recién elegido gobierno y el resto de la Eurozona. [1]

De modo que cinco meses de intensas negociaciones jamás tuvieron una perspectiva de éxito. Condenadas a terminar en punto muerto, su propósito no era otro que allanar el camino de lo que el Dr. Schäuble había decidido por su cuenta que era “óptimo” mucho antes de que nuestro gobierno hubiera ganado las elecciones, y es a saber: que Grecia tenía que ser expulsada de la Eurozona a fin de disciplinar a los Estados miembros que se resistían a su muy específico plan de reestructuración de la Eurozona. Eso no es teoría de mi cosecha. ¿Y cómo se yo que el Grexit era un parte importante del plan del Dr. Schäuble para Europa? ¡Pues porque él mismo me lo dijo!

Escribo estas líneas no como un político griego crítico con la denigración a que la prensa alemana ha sometido a nuestras razonables propuestas, con el rechazo de Berlín a considerar siquiera nuestro moderado plan de reestructuración de la deuda, con la superlativamente política decisión del BCE de asfixiar a nuestro gobierno o con la decisión del Eurogrupo de dar luz verde al BCE para cerrar nuestros bancos. No; escribo esto como observador europeo del despliegue de un particular plan para Europa: el plan del Dr. Schäuble. Y lo que planteo a los ilustrados lectores de Die Zeites una pregunta muy simple: ¿es este un plan que ustedes aprobarían? ¿Es un buen plan para Europa?

El plan para Europa del Dr Schäuble

La avalancha de rescates tóxicos que siguieron a la primera crisis financiera de la Eurozona ofrece amplia prueba de que la no-creíble “cláusula de no-rescate” fue un terrible remedo de unión política. El Dr. Schäuble sabe eso y ha dejado claro su plan de forjar una unión política. “Idealmente, Europa debería ser una unión política”, dejó dicho en un artículo coescrito con Karl Lamers, el antiguo jefe democristiano alemán de asuntos exteriores (Financial Times, 1º septiembre 2014).

Lleva razón el Dr. Schäuble al abogar por cambios institucionales que den a la Eurozona los mecanismos políticos que le faltan. No sólo porque de otro modo es imposible enfrentarse a la actual crisis de la Eurozona, sino también con vistas a preparar a nuestra unión monetaria para la próxima crisis. La cuestión es: ¿el particular plan suyo, es un buen plan? ¿Es el plan que deberían querer los europeos? ¿Cómo se proponen sus autores llevarlo a la práctica?

El plan Schäuble-Lamers descansa en dos ideas: “¿Por qué no disponer de un Comisario europeo de presupuesto” –se preguntaban Schäuble y Lamers— “con poderes para rechazar presupuestos nacionales, si resultaran incongruentes con las reglas aprobadas por todos nosotros de consuno?”. “También estamos a favor –añadían— “de un ‘Parlamento de la Eurozona’ compuesto por los primeros ministros de los países de la Eurozona, a fin de robustecer la legitimidad democrática de las decisiones que afecten al bloque de la moneda única”.

Lo primero que cabe observar acerca del Plan Schäuble-Lamers es que anda al estricote con cualquier noción de federalismo democrático. Una democracia federal, como Alemania, los EEUU o Australia, se funda en la soberanía de sus ciudadanos según se refleja ésta en el poder positivo de sus representantes para legislar lo que convenga en nombre del pueblo soberano.

En vivo contraste con eso, el plan Schäuble-Lamers prevé sólo poderes negativos: un cacique del presupuesto de la Eurozona (acaso una versión glorificada del Presidente del Eurogrupo) únicamente investido de poderes negativos o de veto sobre los Parlamentos nacionales. El problema aquí es doble. Primero: no sería suficiente para salvaguardar la macroeconomía de la Eurozona. Y en segundo lugar, violaría principios básicos de la democracia liberal occidental.

Piénsese en lo ocurrido antes de la erupción de la eurocrisis en 2010 y luego. Antes de la crisis, de haber existido el o la cacique fiscal del Dr. Schäuble, podría haber vetado el manirroto presupuesto del gobierno griego, pero nada podría haber hecho en lo tocante al tsunami de créditos que, procedente de la banca privada de Francfort y de París, inundaba a la banca privada de los países periféricos.[2] Esos flujos de capital estuvieron en la base de la insostenible deuda [privada] que, ineluctablemente, terminó siendo cargada sobre las espaldas públicas en cuanto estallaron los mercados financieros. Luego de la crisis, el Leviathán presupuestario del Dr. Schäuble también habría sido impotente a la vista de la potencial insolvencia de muchos Estados a causa del empeño de éstos en proceder (directa o indirectamente) al rescate de la banca privada.

En suma, el nuevo cargo supremo fantaseado por el Plan Schäuble-Lamers habría sido impotente a la hora de prevenir las causas de la crisis y habría sido impotente luego también para lidiar con sus repercusiones. Además, cada vez que procediera a actuar vetando un presupuesto nacional, lo que estaría haciendo el nuevo alto cargo es anular la soberanía de un pueblo europeo sin que esa soberanía hubiera sido antes reemplazada por una soberanía de orden superior a nivel federal o supranacional.

El Dr. Schäuble ha sido imponentemente consecuente en su empeño de abogar por una unión política que entra en conflicto con los principios básicos de la federación democrática. En un artículo publicado en Die Welt el 15 de junio de 1995, despreciaba el “debate académico” sobre si Europa debía ser “… una federación o una alianza de Estados”. ¿Llevaba razón en su idea de que no hay diferencias de substancia entre una federación y una “alianza de Estados”? Yo digo que dejar de atender a esa distinción representa una amenaza mayor para la democracia europea.

Las olvidadas condiciones necesarias para formar una unión política liberal-democrática multinacional 

Un hecho a menudo olvidado en relación con las democracias liberales es que la legitimidad de sus leyes y de su Constitución no está determinada por su contenido jurídico, sino por la política. Sostener, como hizo el Dr. Schäuble en 1995 y ha vuelto a dejar entender en 2014, que no hay diferencia de calado entre una Eurozona entendida como una alianza entre Estados soberanos y otra entendida como un Estado federal es ignorar a propósito que esta última puede crear autoridad política y la primera, no.

Una “alianza de Estados” puede, huelga decirlo, llegar a arreglos mutuamente beneficiosos frente a un agresor común (por ejemplo, en el contexto de una alianza militar defensiva) o acordar una normativa industrial común, incluso erigir una zona de libre comercio. Pero una alianza así de Estados soberanos jamás puede legítimamente instituir a un cacique investido del derecho de tirar por tierra la soberanía de un estado, puesto que no hay ninguna soberanía colectiva común a los aliados que la que sacar la autoridad política necesaria para hacerlo.

Por eso es superlativamente importante la diferencia entre una federación y una “alianza de Estados”. Porque mientras que una federación viene a sustituir a la soberanía de nivel nacional (o del estado federado) con una soberanía de nueva creación a nivel unitario federal, el poder centralizante dentro de una “alianza de Estados” es, por definición, ilegítimo y carece de cualquier cuerpo político ungible a ese propósito. Ni podría tampoco ninguna Eurocámara, ni siquiera el propio Parlamento Europeo –carente él mismo de poder para legislar a su buen placer—, legitimar el poder de veto sobre los Parlamentos nacionales del Comisario de Presupuesto.

Par decirlo de un modo un poco distinto, las pequeñas naciones soberanas, como Islandia, pongamos por caso, están sin opciones ante las restricciones más amplias que les presentan la naturaleza y el resto de la Humanidad. Por estrictas que sean las limitaciones afrontadas, los cierto es, empero, que el cuerpo político de Islandia mantiene autoridad política absoluta para obligar a sus cargos elegidos a rendir cuentas de las decisiones que han tomado dentro de las restricciones nacionales exógenas, así como para derogar cualquier ley aprobada en el pasado. En vivo contraste con eso, los ministros de finanzas de la Eurozona suelen volver de las reuniones del Eurogrupo lamentándose en sus respectivos países de las decisiones que acaban de suscribir y pertrechados con la excusa habitual de que “era lo que mejor que podíamos negociar en el Eurogrupo”.

La eurocrisis ha ensanchado repulsivamente esa laguna hasta alcanzar al corazón mismo de Europa. Un cuerpo informal, el Eurogrupo, que ni siquiera lleva las actas de sus reuniones, que no está restringido por regla escrita alguna que no debe responder ante absolutamente nadie, está a cargo de la gestión del mayor espacio macroeconómico del mundo de la mano de un Banco Central que debe lidiar con normas vagas que va improbando sobre la marcha, y no hay cuerpo político ninguno que suministre el necesario basamento de legitimidad política en que puedan descansar las decisiones fiscales y monetarias.

¿Pondrá el plan del Dr. Schäuble remedio a este indefendible sistema de gobernanza? Como mucho, revestiría con un manto de pseudolegitimidad la ineficiente macrogobernanza y el autoritarismo político actuales del Eurogrupo.

La peligrosa estrategia del Dr. Schäuble para llevar a cabo el plan Schäuble-Lamers

En mayo pasado, en los tiempos muertos de otra reunión del Eurogrupo, tuve el privilegio de una fascinante conversación con el Dr. Schäuble. Hablamos largo y tendido sobre Grecia y discutimos sobre el futuro de la Eurozona. Al final del orden del día de esa reunión del Eurogrupo figuraba un punto sobre futuros cambios institucionales para fortalecer la Eurozona. En esa conversación me resultó sobradamente claro que el Plan del Dr. Schäuble era el eje en torno al que giraba la mayoría de los ministros de finanzas.

Aunque no se aludió directamente al Grexit en ese Eurogrupo compuesto por los diecinueve ministros más los líderes de las instituciones, las referencias veladas al asunto estuvieron ciertamente presentes. Escuché a un colega decir que los Estados miembros que no puedan cumplir sus compromisos no deberían contar con la indivisibilidad de la Eurozona, porque la esencia de la misma era la disciplina reforzada. Algunos mencionaron la importancia de conferir a un Presidente permanente del Eurogrupo poder de veto sobre los presupuestos nacionales. Otros hablaron de la necesidad de instituir una Eurocámara de parlamentarios para legitimar la autoridad de ese presidente permanente. Ecos del plan del Dr. Schäuble reverberaban por toda la sala. A juzgar por lo dicho en esa reunión del Eurogrupo y por mis discusiones con el ministro alemán de finanzas, el Grexit figura en el plan de Dr. Schäble como un movimiento crucial para ponerlo en marcha. Una escalada controlada de los sufrimientos de los inveteradamente dolientes griegos –intensificada con un cierre bancario aunque mitigada con algún tipo de ayuda humanitaria— se dibujaba como présago de una Nueva Eurozona. Por un lado, el destino que aguardaba a los manirrotos griegos haría las veces de cuento moral perfectamente entendible por los gobiernos que jugaran con la idea de desafiar las “reglas” existentes (por ejemplo, el italiano) o de resistirse a la transferencia de soberanía nacional presupuestaria al Eurogrupo (por ejemplo, el francés). Por el otro, la perspectiva de transferencias fiscales (limitadas) –por ejemplo, una unión bancaria más estrecha y un fondo común para el desempleo— ofrecería la zanahoria precisa (ansiada por las naciones pequeñas)

Dejando de lado toda objeción moral a esta idea de forjar una mejor unión mediante estímulos controlados de sufrimiento infligido a un Estado miembro, hay varias cuestiones más amplias que surgen por sí mismas, y del modo más urgente:

  • ¿Se adecuan los medios a los fines?
  • ¿Es la abrogación de la indivisibilidad constitucional de la Eurozona un medio seguro para garantizar el futuro de la misma como ámbito de prosperidad compartida?
  • ¿Ayudará el ritual a acercar más a los europeos el ritual del sacrificio de uno de sus Estados miembros?
  • ¿Puede inspirar confianza en las instituciones europeas el argumento de que las elecciones no pueden cambiar nada en los Estados miembros endeudados?
  • ¿No tendrá acaso el efecto exactamente opuesto, quedando el miedo y el desprecio bien establecidos en el trato intereuropeo?

Conclusión: Europa en la encrucijada

Los fallidos fundamentos de la Eurozona se dejaron ver por vez primera en Grecia, antes de que la crisis se propagara. Cinco años después, Grecia cobra de nuevo protagonismo porque el único estadista sobreviviente de la era en que se forjó el euro, el Dr. Wolfgang Schäuble, tiene un plan para remodelar la unión monetaria europea que implica echar a Grecia con la excusa de que el gobierno griego no tiene reformas “creíbles” que ofrecer.

La realidad es que un Eurogrupo a merced del plan –y de la estrategia— del Dr. Schäuble jamás albergó seriamente intención ninguna de acordar a Grecia un New Deal que reflejara los intereses comunes de los acreedores y de una nación cuyos ingreso ha sido aplastado y cuya sociedad se ha visto fragmentada como resultado de un “Programa” horriblemente diseñado. La insistencia de la Europa oficial en que ese fracasado “Programa” fuera adoptado por nuestro nuevo gobierno “o nada” no era sino disparador de la puesta en marcha del plan del Dr. Schäuble.

Resulta harto elocuente el hecho de que, en el momento en que colapsaron las negociaciones, el argumento de nuestro gobierno –según el cual la deuda griega precisaba de reestructuración si había que llegar a cualquier acuerdo viable— recibiera un reconocimiento tardío. El FMI fue la primera institución en hacerlo. Es de notar que el propio Dr. Schäuble reconociera también que el alivio de la deuda era necesario, sin dejar significativamente de añadir que resultaba políticamente “imposible”. Yo estoy completamente seguro de que lo que quería decir es que le resultaba indeseable, porque su objetivo es un Grexit que dispare la puesta en marcha de su plan para Europa.

Es posible que, en mi calidad de griego y de protagonista en estos pasados cinco meses de negociaciones, mi estimación del plan Schäuble-Lamers y de sus maniobras para ponerlo por obra esté demasiado sesgada como para ser tenida en cuenta en Alemania.

Alemania ha sido un “ciudadano” europeo leal, y el pueblo alemán –seamos justos— no dejado de buscar el encauzamiento de su Estado nacional para perderse a sí mismo, en un sentido importante, y fundirse en una Europa unida. Así que, dejando de lado mis puntos de vista sobre el asunto, la cuestión es:

¿Qué piensa usted, querido lector? ¿Le resulta congruente el plan del Dr. Schäuble con sus sueños de una Europa democrática? ¿No disparará acaso su puesta en marcha –por la vía de tratar a Grecia como algo a mitad de camino entre un Estado paria y un cordero sacrificial— un proceso de inestabilidad económica y autoritarismo político en retroalimentación permanente?


NOTAS: [1] “Las elecciones no pueden cambiar nada”, “El Memorando de Entendimiento o nada”: típicas expresiones con que se me dio la bienvenida en mi primera intervención en el Eurogrupo. [2]Además, si el Comisario de presupuesto del Dr. Schäuble hubiera impedido que el Estado griego recibiera préstamos, la deuda griega igual hubiera seguido acumulándose a través de los bancos privados (como pasó en Irlanda y España).



Yanis Varoufakis, exministro de finanzas del gobierno griego de Syriza, es un reconocido economista greco-australiano de reputación científica internacional. Es profesor de política económica en la Universidad de Atenas y consejero del programa económico del partido griego de la izquierda, Syriza. Fue recientemente profesor invitado en los EEUU, en la Universidad de Texas. Su libro El Minotauro Global, para muchos críticos la mejor explicación teórico-económica de la evolución del capitalismo en las últimas 6 décadas, fue publicado en castellano por la editorial española Capitán Swing, a partir de la 2ª edición inglesa revisada. Una extensa y profunda reseña del Minotauro, en SinPermiso Nº 11, Verano-Otoño 2012.



Traducción para www.sinpermiso.info : Antoni Domènech



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sábado, 18 de julio de 2015

Libro " Socialismo y Mercado" de Fidel Vascos. INTRODUCCION

Por Humberto Herrera Carles

Las nuevas relaciones Cuba - EE.UU , la actualización del modelo económico y la conceptualización del modelo socialista que aspiramos y finalmente el próximo Congreso del PCC ( abril 2016), ha puesto sobre la mesa, el eterno debate, aun no resuelto, del papel y función del Mercado en el proceso de construcción del Socialismo, el cual para Cuba tampoco es ajeno.

Es por ello que he decido publicar por partes, todos lo sábados, el libro " Socialismo y Mercado" de Fidel Vascos de la Editorial Ciencias Sociales del 2009, mismo que se encuentra agotado, y a mi modo de ver no suficientemente publicitado y menos debatido.

Este ademas, será el primero de varios libros los cuales también publicaré, para contribuir al DEBATE de aquí al próximo Congreso del PCC.

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Introducción

La construcción y desarrollo del socialismo, en la práctica, es un fenómeno nuevo desde el punto de vista histórico, que se inició con la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. A partir de este momento y a lo largo del siglo XX, el socialismo se extendió por Europa, Asia y América Latina, influyendo decisivamente en el proceso de descolonización del llamado Tercer Mundo y constituyéndose en un factor principal de contención para las pretensiones hegemonistas, agresivas e intervencionistas del imperialismo. 

Por causas aún no totalmente analizadas y esclarecidas, a fines de la década del ochenta y principios de los años noventa, ocurrió la desintegración de la Unión Soviética y la des-aparición del campo socialista en Europa. Este cataclismo económico y social constituyó un duro golpe para el movimiento revolucionario y comunista mundial; no obstante, no significa el final del socialismo como aspiración de los pueblos de construir una nueva sociedad de plena justicia social y solidaridad entre los hombres y las naciones, con un alto nivel de vida material y espiritual del pueblo, sobre la base de un elevado y eficiente desarrollo científico-técnico de las fuerzas productivas. 

El reflujo de las ideas socialistas y comunistas que actualmente se observa dará paso, más temprano que tarde, a un nuevo auge del pensamiento revolucionario y de su acción práctica. Nuevos países tomarán la senda de las reivindicaciones democráticas, populares y del socialismo, para triunfar sobre el capitalismo salvaje que actualmente propone el neoliberalismo.

En este proceso de avances y retrocesos del socialismo se han formulado ideas y conceptos y se han descubierto principios y leyes sociales de validez universal y particular, junto a las cuales se han cometido errores y registrado insuficiencias que constituyen lecciones y experiencias negativas para superar. A su vez, hay aspectos no totalmente resueltos en la teoría y en la práctica, los cuales requieren de un intenso trabajo creador para su más precisa definición. 

Entre las cuestiones no plenamente resueltas aún se incluye el sistema de dirección de la economía socialista, tanto en sus elementos conceptuales como en su aplicación. Uno de los temas más polémicos es aquel vinculado con la existencia de la producción mercantil en el socialismo, al contenido de las categorías mercantiles, el lugar, papel y funciones de los aspectos monetario-mercantiles en la construcción de la nueva sociedad y las relaciones entre la planificación y el mercado como reguladores de la economía socialista. 

La profundización en las concepciones acerca de la producción mercantil en el socialismo no ha resultado fácil ni ha tenido lugar en línea recta. Los avances se han logrado a través de retrocesos parciales y desviaciones temporales. 

Durante décadas se han formulado y divulgado las más disímiles concepciones sobre la producción mercantil y la ley del valor en el socialismo; desde el extremo de rechazar la existencia de la producción mercantil en este régimen social, hasta el otro extremo de asegurar que el socialismo no es más que un nuevo modo de producción mercantil cuyo motor impulsor es la espontaneidad y automatismo en el desarrollo económico y social y donde las leyes del mercado, y no la planificación centralizada y consciente, son las únicas reguladoras de la economía. 

Se discute el lugar de los procedimientos y mecanismos económicos en el sistema de dirección y su relación con el factor humano, subjetivo, y con el trabajo político e ideológico en la formación moral y de la conducta ética del hombre en la nueva sociedad a la que se aspira.

Una de las conclusiones más importantes en este campo, que se puede extraer de la experiencia vivida, consiste en ratificar que el socialismo es el resultado de un acto consciente de la voluntad del pueblo trabajador expresado en la dirección centralmente planificada de la economía. En la construcción y el desarrollo del socialismo, un papel decisivo lo juega el factor consciente y subjetivo del sujeto de dirección económica, el cual debe sustituir a la anarquía y la espontaneidad del mercado propio del capitalismo. A su vez, no es posible la construcción del socialismo sin la utilización de las relaciones monetario-mercantiles y sus categorías inherentes, las cuales deben actuar en los marcos de las metas estratégicas y el control macroeconómico de la planificación central. 

El objetivo principal del trabajo que tiene en sus manos el lector consiste en fundamentar las condiciones y las causas de la existencia de la producción mercantil en el socialismo, así como del papel de las categorías económicas y de las relaciones monetario-mercantiles en la dirección de la economía socialista. 

Sin pretender agotar un tema tan complejo, en los cuatro primeros capítulos se sintetizan sus antecedentes históricos, teóricos y metodológicos. En los tres primeros se exponen, en orden cronológico, las ideas de Marx, Engels, Lenin y Stalin al respecto, así como de otras personalidades que expusieron sus ideas en las primeras décadas de existencia del poder soviético. No se aborda el período posterior a la muerte de Stalin y que se extiende hasta la desintegración de la URSS en 1991 debido a su especial complejidad, el cual requiere de un análisis particular aún no realizado y que no es el objeto del presente estudio. 

El cuarto capítulo recoge las ideas claves sobre el tema en cuestión tal y como fueron expuestas en el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), en 1961; en el I Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en 1975; y en el XIV Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), en 1992. A juicio del autor, estas ideas recogidas en los mencionados Congresos constituyen hitos en el proceso para la formulación de la teoría de la producción mercantil en el socialismo.

En el quinto y último capítulo se aborda el origen y las causas de la existencia de la producción mercantil y sus categorías en el socialismo, sus características y la utilización de las relaciones monetario-mercantiles en la construcción de la nueva sociedad. 

A continuación, un resumen de cada uno de los capítulos. En el primero se exponen las principales ideas de Carlos Marx y Federico Engels acerca de la producción mercantil en general y en el socialismo, en particular. Se analiza el descubrimiento de Marx acerca del contenido de las relaciones mercantiles, subrayando que Marx vio en la división social del trabajo la condición para la existencia de las mercancías, y en la propiedad privada sobre los medios de producción, que aísla a los productores, la causa de la producción mercantil en el capitalismo. 

Se interpreta la historia de las relaciones mercantiles desde sus orígenes en la época de la comunidad gentilicia hasta su más alto desarrollo, alcanzado en el régimen capitalista. Sobre la base de los criterios de Federico Engels, se define en el capítulo que en determinados momentos históricos, la producción mercantil puede existir sin propiedad privada sobre los medios de producción, como ocurrió en la comunidad primitiva, y sin explotación del hombre por el hombre, según se aprecia en el régimen de la pequeña producción mercantil. Teniendo en cuenta esta conclusión, teóricamente, es posible que en el socialismo —en su esencia, un régimen social sin propiedad privada sobre los medios de producción y sin explotación del hombre por el hombre— existan las relaciones mercantiles, con un contenido distinto a las del capitalismo.

En el capítulo se destaca la razón que asistía a Marx y a Engels al plantear que, una vez sustituido el capitalismo por la sociedad comunista, la producción mercantil desaparecería. A su vez, se subraya que Marx y Engels, por el momento histórico que les tocó vivir, no agotaron sus estudios acerca de los pasos, formas y etapas intermedias mediante las cuales transcurriría la extinción de las relaciones mercantiles; debido a ello, no estaban en condiciones de precisar que éstas existirían, con un nuevo contenido, en el socialismo, primera fase o fase inferior de la sociedad comunista.

Correspondió a Lenin, posteriormente, sentar las bases para el enriquecimiento de la teoría marxista del valor y de las características de la producción mercantil en el socialismo, en tránsito hacia su extinción en el comunismo, fase superior de la sociedad comunista. 

El segundo capítulo está dedicado a los criterios de Lenin acerca de esta importante cuestión de la economía política del socialismo. Para su estudio, las ideas de Lenin se abordan en varias etapas. La primera corresponde al período anterior a la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. En ella, Lenin desarrolla la teoría marxista del valor y del papel del merca-do, y la aplica creadoramente a las condiciones de la Rusia de aquel entonces. En cuanto a la concepción sobre la producción mercantil en el socialismo, en esta etapa Lenin coincide exactamente con Marx y Engels. 

De este período, se destaca la profundización de Lenin acerca de la vinculación del mercado con el desarrollo de la división social del trabajo, así como el proceso dialéctico de la transformación de la pequeña economía mercantil en economía capitalista. 

Fue después de la Revolución de Octubre cuando Lenin sentó las bases, con sus nuevas ideas, para la teoría de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, desarrollando creadoramente la economía política marxista. 

Durante los primeros meses de existencia del poder soviético, Lenin comprendió que no era posible suprimir inmediatamente las palancas económicas que hasta entonces ostentaba la burguesía y orientó utilizar las relaciones mercantiles y financieras para debilitar el poder económico burgués y fortalecer el poder político del proletariado, recientemente conquistado. El primer plan de construcción del socialismo en Rusia fue brutalmente interrumpido por la intervención extranjera y la guerra civil, la cual determinó la implantación del llamado “comunismo de guerra”, que obligó a una gran limitación en el uso de las relaciones mercantiles y a una generalización de los métodos administrativos de dirección. 

Finalizada la guerra, Lenin admitió la necesidad de aplicar nuevos métodos económicos para estimular la producción agrícola y fortalecer la alianza obrero-campesina, que es el fundamento del poder político de la Revolución socialista. Sobre esta base, se elaboró y aplicó la Nueva Política Económica (NEP), que introdujo el impuesto en especie, en vez del acopio forzoso de los productos agrícolas. 

Durante este período, Lenin definió que en un país como Rusia, con una gran masa de pequeños productores privados en el campo, la libertad de comercio que impulsaba la NEP generaría el capitalismo, pero que en las condiciones de aquellos momentos ello no era inevitablemente fatal para el socialismo, demostrando que en ciertos períodos históricos y mientras el poder político estuviera en manos del proletariado, es posible utilizar el intercambio mercantil y la libertad de comercio para fortalecer la economía y avanzar en la construcción socialista. 

En el último período de su vida, desde fines de 1921 hasta su muerte el 21 de enero de 1924, Lenin realizó los principales aportes que sientan las bases para el ulterior desarrollo de las concepciones acerca de la utilización de las relaciones monetario-mercantiles en el período de transición del capitalismo al socialismo y en la propia economía socialista. 

Antes de este período, aunque Lenin proclamó la necesidad de que el Estado socialista utilizara a su favor las relaciones monetario-mercantiles, continuaba considerando estas relaciones como algo ajeno al socialismo, como una necesidad impuesta por los vestigios del capitalismo. 

El cambio definitivo de este criterio se advierte en la definición de Lenin acerca de que la economía socialista no sólo se manifiesta en la propiedad estatal sino también en la propiedad colectiva de las cooperativas. Con esta precisión se establece que las relaciones mercantiles, el uso del dinero y otras categorías económicas que relacionan entre sí al Estado proletario y a las cooperativas tienen lugar sobre la base del sector socialista de la economía, donde no existen ni la propiedad privada sobre los medios de producción ni la explotación del hombre por el hombre. 

En este capítulo también se abordan las ideas de León Trotsky, Nicolai Bujarin y Eugenio Preobrajenski acerca del uso del mercado como regulador de la economía en la construcción del socialismo. 

El tercer capítulo está dedicado a la experiencia teórica y práctica acumulada durante el período de Stalin acerca del empleo de las relaciones mercantiles en el socialismo, en la URSS. 

La Constitución Soviética de 1936 declaró concluido en la URSS, el período de transición del capitalismo al socialismo. Durante esos años se discutió mucho el papel de la producción mercantil en el socialismo. No obstante las diferentes interpretaciones acerca de este tema, los documentos oficia-les del PCUS y del Gobierno soviético recogen la línea de no rechazar la utilización de las relaciones mercantiles en el establecimiento y desarrollo de la economía socialista. La mayor o menor fundamentación para esta utilización era empleada según las condiciones históricas existentes en el momento dado. 

En el período posterior a la muerte de Lenin y hasta los inicios de la Gran Guerra Patria en 1941, se desarrolló un proceso en el cual, de una parte, se fortaleció la utilización de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, mientras que, de otra, se desarrollaron también medidas y concepciones que debilitaban la aceptación de la producción mercantil en el socialismo y desfiguraban su correcta aplicación. 

Las decisiones adoptadas en el XVII Congreso del PCUS, celebrado en 1934, impulsaron el esclarecimiento de estas concepciones en la dirección correcta. En el Congreso se criticó la idea de suprimir el comercio y el dinero en la fase socialista y se subrayó que la actividad económica principal del momento era la lucha por la aplicación del cálculo económico en todos los eslabones de la economía nacional, por el fortalecimiento de la disciplina financiera, de la planificación y de las relaciones económicas entre la ciudad y el campo. 

En vísperas de la Gran Guerra Patria se desplegó una intensa discusión acerca de la actuación de la ley del valor en el socialismo. La profundización en este análisis fue interrumpida por la agresión militar de la Alemania fascista, en junio de 1941. No obstante, los estudios teóricos sobre este tema no se suprimieron por completo y en 1943 se proclamó por primera vez, en un artículo de la revista teórica del Partido, que la ley del valor actúa en el socialismo, pero de una manera transformada. Esta concepción representaba un avance, pues subrayaba que la ley del valor existe también en el socialismo; pero, a su vez, mostraba un elemento débil, pues implícitamente consideraba que la acción de la ley del valor en el nuevo régimen social era solamente una herencia del capitalismo, sin una base objetiva en la economía socialista. En el mundo académico de la URSS se aseguraba que este artículo exponía las concepciones de Stalin sobre el tema y que su edición había sido revisada y aprobada por él, aunque la revista no registra esta afirmación. 

Fue en 1951 cuando se aprobó el manual de economía política que incluyó, como aspecto novedoso, un capítulo independiente para la economía política del socialismo. En el manual se dejó atrás el concepto de que la ley del valor en el socialismo era “transformada” y se profundizó en la naturaleza de las categorías mercantiles y su utilización en el socialismo. 

Las ideas de Stalin acerca de la producción mercantil en el socialismo, publicadas en marzo de 1952, resumen los logros alcanzados y las limitaciones presentes en las concepciones de aquel momento. En su esencia, Stalin criticó con razón a los que negaban el carácter objetivo de las leyes económicas en el socialismo y subrayó que las relaciones mercantiles tenían una base en el propio régimen socialista. No obstante, vinculó esta base sólo a las diferencias de las dos formas de la propiedad colectiva sobre los medios de producción en el socialismo: la estatal, de todo el pueblo, y la cooperativo-koljosiana. Así, Stalin no aceptaba el carácter mercantil de la producción dentro de la propiedad estatal sobre los medios de producción. 

El cuarto capítulo está dedicado a precisar las nuevas definiciones sobre la producción mercantil y las relaciones entre la planificación y el mercado en el socialismo, incluidas en el XXII Congreso del PCUS, en 1961; en el I Congreso del PCC, en 1975; y en el XIV Congreso Nacional del PCCh, en 1992. 

En el XXII Congreso del PCUS, donde se aprobó su Tercer Programa, se plantea por primera vez en un documento oficial del Partido que las relaciones monetario-mercantiles tie-nen un nuevo contenido en el socialismo y que no constituyen algo ajeno a este régimen social sino que tienen sus causas en el propio régimen socialista de producción. En el Programa se plantea que en la construcción del comunismo se deben utilizar ampliamente las categorías mercantiles. 

En el I Congreso del PCC, que tuvo lugar en 1975, se destacó la existencia objetiva de la ley del valor y sus categorías económicas en el socialismo y, a su vez, se alertó del peligro que constituye para el socialismo una sobrevaloración del uso de las relaciones monetario-mercantiles en la construcción del socialismo, destacando que en la lucha por el objetivo de crear la nueva sociedad, juega un papel primordial el factor moral, la conciencia socialista y la educación ideológica del pueblo, promovidos por un acertado trabajo político y revolucionario entre las masas. 

El XIV Congreso Nacional del PCCh recoge la idea de que la planificación y el mercado no son categorías económicas antagónicas ni necesariamente vinculadas a un determinado régimen social, sino que constituyen mecanismos económicos que pueden ser utilizados en la dirección de la economía, tanto en el capitalismo como en el socialismo. 

El quinto y último capítulo del presente trabajo analiza las condiciones y las causas de la existencia de la producción mercantil y de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, sus características y su utilización en la construcción de la nueva sociedad. 

La condición para la existencia de la producción mercantil, tanto en el período de transición del capitalismo al socialismo como en la fase inferior de la sociedad comunista, continúa siendo la división social del trabajo. Esta sólo desaparecería en una etapa muy avanzada de la fase superior de la sociedad comunista, cuando las relaciones sociales de producción adquieran un carácter muy homogéneo en la práctica y cuando nada más exista un solo tipo de trabajo desde el punto de vista tecnológico, en el cual el procedimiento de labor y las formas de accionar del hombre sean idénticas. 

Al superarse la división social del trabajo, desaparecería la necesidad de medir y comparar los trabajos indirectamente mediante el valor. Todo ello estaría vinculado al desarrollo técnico y a las aplicaciones de la microelectrónica, las computadoras y las telecomunicaciones; a la completa maduración de las relaciones comunistas de producción en todo el mundo; a la su-presión de la miseria y la pobreza en el planeta; y a la formación de un hombre nuevo, con una plena conciencia solidaria, como base para la justicia social y relaciones de mutua ayuda y colaboración entre los hombres y las naciones, si éstas aún existieran. Se comprende que la humanidad alcanzaría esta etapa histórica en un futuro relativamente lejano. 

En cuanto al período de transición, la existencia de la producción mercantil está asociada a la pluralidad de tipos de economía social. Las formas básicas de la economía social en este período, según Lenin, son: el capitalismo, la pequeña producción mercantil y el comunismo; y las fuerzas sociales básicas son: la burguesía, la pequeña burguesía (particular-mente los campesinos) y el proletariado. 

Estas tres formas básicas de la economía social determinan la existencia simultánea en el tiempo de tres tipos de relaciones mercantiles, diferentes por su contenido aunque similares en su forma: las relaciones mercantiles del capitalismo; las relaciones mercantiles de la pequeña producción mercantil; y las relaciones mercantiles del socialismo. Cada uno de estos tipos de relaciones mercantiles en el período de transición presenta una dialéctica distinta en su desarrollo. 

La causa más profunda de la existencia de la producción mercantil en el socialismo consiste en la falta de maduración de las relaciones comunistas de producción, el relativamente bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y la insuficiente generalización de la conciencia revolucionaria, la cultura y la educación ética, política e ideológica entre las masas. Estos aspectos del modo de producción comunista, aún no suficientemente desarrollados en su fase socialista, se manifiestan en el grado de socialización de la propiedad social, así como en los propios medios de producción y en el trabajo. Todo ello determina que, en el socialismo, la medida del trabajo y la medida del consumo se continúe cuantificando mediante una vía indirecta: el valor. 

En el mundo de hoy, que transcurre en los inicios del siglo XXI, también existen causas externas que determinan la existencia de las relaciones mercantiles en los países que adoptan el camino del socialismo. La globalización mundial se desenvuelve según los patrones de la economía de mercado capitalista, impulsada por los más ricos y poderosos países imperialistas y los monopolios internacionales. Ello influye en las naciones que deciden construir una nueva sociedad, las cuales, al conectarse con la economía internacional, trasladan a su interior las relaciones mercantiles externas y reflejan en su propia economía las manifestaciones internacionales de la ley del valor. 

A su vez, las relaciones mercantiles en el socialismo existen sobre una base nueva y con un nuevo contenido que las diferencia sustancialmente de las relaciones mercantiles del capitalismo. Entre estas diferencias se incluye que las del capitalismo tienen lugar espontáneamente en medio de la anarquía de la producción, de la distribución, el cambio y el consumo, mientras que las del socialismo se utilizan conscientemente por el Estado socialista en el sistema de planificación centralizada de la economía, donde los objetivos por lograr en el desarrollo social son fijados previamente por el hombre de acuerdo a sus intereses y a las posibilidades reales que brinda la sociedad y la naturaleza. 

La extinción de la producción mercantil tiene lugar mediante su utilización en la fase socialista. La dialéctica nos explica este proceso contradictorio, pues en la medida que se utilizan adecuadamente las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo se crean las condiciones para su futura extinción, la cual no tiene lugar directamente, sino como resultado de la progresiva maduración de las relaciones comunistas de producción, el elevado desarrollo de las fuerzas productivas y la generalización de la conciencia comunista entre las masas. 

En la creación de la sociedad comunista, junto al desarrollo de la base material y técnica, es decisiva la formación del hombre nuevo, “el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos” —como precisó Marx. El comunismo exige hombres y mujeres con una elevada conciencia del espíritu colectivo y solidario, la ayuda mutua y el internacionalismo, sin los rasgos de individualismo y chovinismo que genera la pro-piedad privada sobre los medios de producción. 

Este objetivo no se logra solamente con un alto nivel de las fuerzas productivas y el desarrollo de las relaciones sociales de producción, ni con la acción espontánea de los mecanismos económicos de dirección, sino que se requiere desplegar un intenso trabajo educativo, cultural, político e ideológico entre las masas, que las eduque en los nuevos sentimientos de solidaridad humana. 

Estos sentimientos y conductas que caracterizan al hombre de la fase superior de la sociedad comunista, comienzan a manifestarse en la fase socialista de esta sociedad, los cuales deben ser estimulados y desarrollados en forma permanente y consciente. 

Refiriéndose a la importancia de la formación del hombre nuevo y su vinculación con el desarrollo de las fuerzas productivas en la construcción de la sociedad comunista, el Comandante Ernesto Che Guevara muy justamente subrayó:

Nosotros no concebimos el comunismo como la suma mecánica de bienes de consumo en una sociedad dada, sino como el resultado de un acto consciente; de allí la importancia de la educación, y, por ende, del trabajo sobre la conciencia de los individuos en el marco de una sociedad en pleno desarrollo material.1


Como conclusión, podemos destacar que la idea central alrededor de la cual gira todo el presente estudio consiste en fundamentar que la producción mercantil existe con un nuevo contenido en el socialismo, y que en la construcción de la sociedad comunista es inevitable utilizar las relaciones monetario-mercantiles y sus categorías inherentes en la dirección centralmente planificada de la economía, donde la decisión consciente de los hombres, representada en el Estado socialista, juegue el papel principal. Junto a ello, se subraya que la formación del hombre nuevo, que vivirá en el comunismo, no se alcanza espontáneamente como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas, la maduración de las relaciones sociales de producción y la acción de los mecanismos económicos de dirección, sino que el factor principal en la formación cultural, la educación moral y ética, y en la formación de una conducta comunista en el pueblo trabajador reside en el trabajo político e ideológico que se despliegue entre las masas, con la activa participación de éstas, y sobre la base del desarrollo material. 



1     Ernesto Che Guevara: Obras 1957-1967, pp.299-300, Casa de las Américas, La Habana, 1970.


CONTINUARÁ