Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 17 de noviembre de 2018

Cuba apuesta por superar cinco millones de turistas en el 2019

 Foto: TripAdvisor
El reto que representa para Cuba alcanzar más de 5 millones de turistas extranjeros en el 2019, lo cual significaría un crecimiento del 7,4 % respecto al presente año, fueron destacados por Ulises Guilarte de Nacimiento, miembro del Buró Político del Partido y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), al clausurar la II Conferencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de Hotelería y Turismo (SNTHT), cuyas sesiones finales acontecieron en La Habana durante tres días.
Las cifras mencionadas implicarán entre otros beneficios, ascender también en el índice de ocupación y lograr exportación de servicios por un valor superior a los dos mil 774 millones de pesos, precisó el dirigente sindical, ante los más de 240 delegados e invitados al encuentro, cuya presidencia encabezó Mercedes López Acea, miembro del Buró Político y del Secretariado del Comité Central del Partido.
Guilarte de Nacimiento reiteró la contribución directa e indirecta del turismo a la economía, su generación creciente de fuentes de empleo y lo que encarna el amplio proceso inversionista que continúa.
Esto implica un notable reto y alcance para los dirigentes sindicales del sector, los cuales ─subrayó─ deben continuar perfeccionando los espacios de intervención y discusión colectiva que legitimen los derechos ganados por el movimiento sindical, y que estos a su vez se reflejen en mayor liderazgo, credibilidad y participación sobre todo en la base. Para esto es imprescindible seguir insistiendo y actuando en incrementar la capacitación económica y jurídica de aquellos, puntualizó.
Igualmente los llamó a avanzar en la sindicalización, con prioridad en el sector no estatal, y se refirió al sentido de pertenencia y voluntad conque los delgados hablaron de problemas que gravitan en la eficiencia y la necesidad de buscar soluciones salariales para reducir el éxodo de trabajadores.
Ejemplo altruista
Más de 24 millones de pesos en moneda convertible (CUC) han tributado los trabajadores del turismo en Cuba al programa Mi aporte a la vida, con destino a personas aquejadas de enfermedades oncológicas, fundamentalmente niños.
Ese gesto voluntario y altruista resulta otra muestra del espíritu solidario de hombres y mujeres del sector, que cada año, desde mediados de la década de los 90 del pasado siglo, donan parte de las gratificaciones en divisas por su desempeño laboral, lo cual fue reconocido  con aplausos prolongados durante la intervención de Víctor Lemagne Suárez, secretario general del SNTHT, al presentar la síntesis del informe central debatido durante esta mañana en la conferencia.
Durante el análisis del documento, la mayor parte de las intervenciones estuvieron dirigidas a la necesidad de que se analicen y exploten potencialidades que generen eficiencia en todos los servicios, como premisa para el compromiso de recibir en el próximo año cinco millones de turistas extranjeros, lo cual constituiría otro récord para la Mayor de las Antillas.
Acerca de ese desafío, el secretario general de la CTC, enumeró acciones que no pueden dejarse al azar para contribuir a ese cometido y reiteró la importancia del sector turístico para la economía. Es estratégico no solo porque es la segunda factura de mayor de ingreso que tiene el país, sino porque igualmente aporta la mayor cantidad de empleos, pues todos los años se abren instalaciones hoteleras y extrahoteleras, mientras que de manera indirecta tributa a otros ramas en lo que se ha dado en llamar encadenamiento productivo.
Por su parte, Mercedes López Acea, destacó la forma en que se abordaron las deficiencias identificadas, cómo resolverlas, así como las propuestas para elevar  la eficiencia, en lo cual tiene que ver la entrega de los trabajadores del sector, la experiencia de muchos y el interés de todos porque su actividad avance.
Tenemos que salir conscientes de que estas sesiones no han sido los momentos más importantes, será cuando lleguen a sus colectivos, en una asamblea o en el puesto de trabajo, escenario propicio para transmitir la información recibida aquí y que la gente sepa que sus planteamientos fueron debatidos acá y cuál ha sido la respuesta a esas dudas y señalamientos y con el respeto que se les va a dar seguimiento, puntualizó la dirigente partidista.  
Allí también habrá que seguir insistiendo en el aporte productivo y de los servicios, en la comprensión de que cuanto hagan decidirá en la economía y la continuidad de la Revolución, en su afán de avanzar en la construcción del socialismo próspero y sostenible refrendado en los documentos aprobados en el VII Congreso del Partido.
Tal responsabilidad necesita que los trabajadores sepan, participen, se comprometan, y que se les escuche y respaldarlos cuando denuncian que algo constituye una mala decisión y defienden que el plan puede ser mejorado si se discute a tiempo. Ese compromiso hay que gestarlo, resaltó.
Se dio a conocer el nuevo Comité Nacional del SNTHT y la ratificación de Víctor Lemagne Suárez, como su secretario general.

¿Por qué el recorte tributario de Trump se ha quedado en nada?

Las multinacionales han utilizado los beneficios de la bajada de impuestos en recomprar sus acciones


La marea azul de la semana pasada significa que Donald Trump llegará a las elecciones de 2020 con un solo logro legislativo importante: la gran rebaja de impuestos para las multinacionales y los ricos. Así y todo, se suponía que con esa rebaja se conseguirían muchas cosas. Los republicanos creían que les daría un gran empuje electoral, y anticipaban mejoras económicas decisivas. Sin embargo, todo ha quedado en agua de borrajas.

La rentabilidad política, por supuesto, nunca llegó. Y los resultados económicos han sido decepcionantes. Cierto es que ha habido dos trimestres de crecimiento económico muy rápido, pero esas rachas de crecimiento son bastante normales: en 2014 se produjo una racha sustancialmente mayor y prácticamente nadie se dio cuenta. Y este crecimiento ha estado impulsado en gran medida por el gasto de los consumidores y... sorpresa, el gasto público, que no es lo que prometieron los que rebajaron los impuestos.

Por otra parte, no hay ni rastro del enorme aumento de la inversión que prometían los defensores de esta ley. Las multinacionales han usado los beneficios obtenidos gracias a la rebaja fiscal principalmente para recomprar sus propias acciones y no para crear puestos de trabajo y ampliar su capacidad.

¿Pero por qué han sido tan mínimas las repercusiones de la bajada de impuestos? Dejando a un lado los cambios llenos de fallos técnicos aplicados a los impuestos de las personas físicas, que mantendrán a los contables ocupados durante años, la parte esencial de la ley era una enorme rebaja del impuesto de sociedades. ¿Por qué no ha servido para aumentar la inversión?

La respuesta, diría yo, es que las decisiones empresariales son mucho menos sensibles a los incentivos financieros —incluidos los tipos impositivos– de lo que afirman los conservadores. Y el apreciar esa realidad no solo debilita la defensa de la rebaja de impuestos impulsada por Trump. Debilita la doctrina económica republicana en su conjunto.

Es un sucio secreto del análisis monetario que los cambios en los tipos impositivos afectan principalmente a la economía a través de su impacto en el mercado inmobiliario y en el valor internacional del dólar. Cualquier efecto directo sobre la inversión empresarial es tan pequeño que hasta resulta difícil observarlo en los datos. Lo que impulsa la inversión es más bien la percepción sobre la demanda del mercado.

¿A qué se debe esto? Una de las razones principales es que las inversiones empresariales tienen una vida útil relativamente breve. Si se están planteando pedir una hipoteca para comprarse una casa que les durará muchas décadas, el tipo de interés tiene mucha importancia. Pero si piensa en pedir un préstamo para, pongamos por caso, comprar un ordenador de trabajo que se estropeará o se volverá obsoleto en pocos años, el tipo de interés será una consideración menor al decidir si efectuar o no la compra.

Y la misma lógica es válida para los tipos impositivos: no hay muchas posibles inversiones empresariales que valga la pena hacer con el actual tipo del 21% y que no mereciesen la pena al 35%, el tipo anterior a la rebaja tributaria de Trump.

Es más, una fracción considerable de los beneficios empresariales representa en realidad las recompensas al poder de monopolio, no a la rentabilidad de la inversión; y reducir los impuestos sobre los beneficios que obtiene un monopolio es un puro regalo que no ofrece razones para invertir o contratar.

Ahora bien, los defensores de la rebaja tributaria dieron especial importancia al hecho de que ahora tengamos un nuevo mercado mundial de capitales en el que el dinero fluye hacia donde obtiene el rendimiento más elevado después de impuestos. Y apuntaron a países con impuestos sobre sociedades bajos, como Irlanda, que parecen atraer mucha inversión.

Pero la palabra clave aquí es “parecen”. Las multinacionales tienen un fuerte incentivo para cocinar sus libros —perdón, gestionar su fijación de precios interna— de tal manera que los beneficios declarados aparecen en las jurisdicciones con baja tributación, y esto a su vez conduce sobre el papel a grandes inversiones en el extranjero. Pero estas inversiones son mucho más bajas de lo que parecería a simple vista. Por ejemplo, las enormes cantidades que las multinacionales supuestamente han invertido en Irlanda han tenido como resultado una creación sorprendentemente baja de puestos de trabajo y poquísimos ingresos para los irlandeses, porque la mayor parte de esa enorme inversión en Irlanda no es sino ficción contable.

Ahora ya sabe usted por qué el dinero que las empresas estadounidenses declararon haber repatriado cuando se redujeron los impuestos no se vio en los empleos, los salarios y la inversión: en realidad no se movió nada. Se trató de una simple maniobra contable, prácticamente sin repercusión en nada real. Por eso el resultado de la bajada del impuesto de sociedades es que las sociedades pagan menos impuestos. Punto. Lo que me lleva al problema de la doctrina económica conservadora.

Esa doctrina trata exclusivamente de la supuesta necesidad de dar a los ya privilegiados incentivos para hacer cosas buenas por los demás. Pero esta doctrina sigue fallando en la práctica. La bajada de impuestos de George W. Bush no provocó una expansión; la subida de impuestos de Barack Obama no provocó una depresión.

Y con la bajada de impuestos de Trump, la doctrina ha vuelto a fallar. Por desgracia, es difícil conseguir que los políticos entiendan algo cuando las aportaciones de fondos a su campaña electoral dependen de que no lo entiendan.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía © The New York Times 2018. Traducción de News Clips.

Apicultores de Las Tunas cumplen y van por más

Creado el Sábado, 17 Noviembre 2018 12:22 | Róger Aguilera
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Las Tunas, 17 nov (ACN) Al completar 335 toneladas, la Unidad Empresarial de Base Apicultura Las Tunas cumplió su plan de producción de miel del año y continúa sus labores para aportar 140 más antes de finalizar el mes de diciembre.

   Paralelamente a la extracción de tan importante producto de exportación, los 127 apicultores incorporados a 34 Cooperativas de Crédito y Servicios  de los ocho municipios del territorio, también sobrecumplieron  con la producción de cera y propóleos.

   Waldo Torres Stoll, director de la entidad, citado por el Semanario 26, informó que el haber materializado el programa del 2018 con tanta anticipación, obedece al incremento de las colmenas, mejor preparación de los apicultores y mayor rendimiento de las mil 970 colmenas incorporadas a la producción.

   De cumplir el nuevo compromiso, con el cual serían 476 toneladas de miel en el año, la cifra  solo quedaría por debajo de la lograda en el 2016, cuando se totalizaron 514.

   Ahora el Centro de Investigaciones Apícolas de Cuba desarrolla un programa para lograr abejas más resistentes a las plagas y enfermedades, y una  alta producción de abejas reina, con el objetivo de sustituir al menos una vez al año la líder de la colmena. 

¿QUÉ MAS SE PUEDE DECIR? Que ya no se haya dicho.

Por Esteban Morales 

Confieso, que después de todos los artículos que he escrito y de los comentarios hechos a lo que muchos amigos economistas escriben, siento que ya no me queda mucho por decir. Por eso, más que continuar haciendo análisis sobre nuestra crítica situación económica, debiéramos tratar de concentrarnos, en reclamar que se hace con lo que escribimos. 

No tenemos, ni siquiera señales si lo que escribimos se entiende, se considera útil, o se trata de opiniones a las que no vale la pena prestarles atención. 

Sostengo la esperanza de que esta gira del presidente cubano por importantes Países de Asia: Corea del Norte, China, Vietnam y Laos, casi todos, países que presentan economías exitosas y que se denominan socialistas, haya dejado en la mente de nuestro presidente, que se trata de experiencias, que algunas cosas útiles nos pueden ofrecer, para levantar nuestra desastrosa economía, en que este año, de nuevo, su PIB solo crecerá un 50% de lo que nos propusimos. Es decir, un 1%. 

Por eso, me atrevo a sugerir algunas preguntas, que pudiéramos hacernos. 

¿Cómo los mencionados países han logrado dinamizar sus fuerzas productivas; qué papel desempeña en ello la planificación, las inversiones extranjeras, la pequeña y mediana empresa, la inversión de los nacionales? Sí es que estas últimas existen. 

¿Cómo manejan la agricultura, a la empresa estatal, la cooperativa? Que entre nosotros es un sector vital. 

¿Cómo manejan al eufemísticamente llamado por nosotros trabajo por cuenta propia y si a este último, se le exige como aquí, tantas restricciones, regulaciones y trámites burocráticos, para poder trabajar? Lo cual nos tiene a casi todos dentro de la incertidumbre, si de verdad lo queremos o no en nuestra economía. 

Ahora resulta que el trabajador por cuenta propia solo puede contar con una licencia. Al contrato por el Sistema R and B (Habitación y desayuno) no se permite realizarlo, pues en las reuniones con los cuentapropistas se ha dicho que solo pueden dar habitación y que los turistas deben adquirir desayunos en los restoranes s y cafeterías habilitados al efecto. Desconociéndose aun cómo será el sistema de inspección. Se exigen licencias sanitarias, el dueño no puede dejar a cargo un empleado, etc. 

Por lo que, con tal situación, valdría la pena analizar si lo que se ha hecho beneficia al sistema o lo ha complicado. Cuándo no es un secreto para nadie, que, si no fuera por esa forma de empleo, tendríamos miles de personas, sentadas en los parques. Tiempo ha pasado y esta situación no termina de estabilizarse. 

Sería interesante saber si la ayuda técnica que se brinda a otros países recibe salarios que representan una proporción adecuada de lo que se cobra a los que reciben la asistencia técnica y si se prohíbe, al igual que en Cuba, que sus familiares los acompañen, como es el caso de los médicos. Ahora se ha abierto una situación polémica con Brasil, que no parece estar muy bien explicada. 

Pienso que tal situación puede resultar una desventaja para Cuba. Porqué varios médicos se están quedando en el país del contrato y otros se marchan hacia Estados Unidos. Con la consiguiente pérdida de un esfuerzo de más de 50 años. 

¿No sería mejor que Cuba reservara para sí solo un 25 o 30% 

del dinero que recibe y pagara mejores salarios a nuestros médicos. Púes se trata de un sistema de contratación tan oneroso que no representa un estímulo para el personal médico en el exterior. Poniéndonos en una situación vulnerable ante la posibilidad de que abandonen la misión. Contándose ya por cientos los que lo han hecho. 

¿De qué modo esos países visitados, por nuestro presidente, logran pagar salarios más acordes con las necesidades de consumo de sus trabajadores? Si es que lo hacen, o si como en Cuba, los precios de los artículos de primera necesidad, principalmente los alimentos, crecen indeteniblemente, alejándose cada vez más del nivel salarial necesario para satisfacer las necesidades de las familias. Situación que parece, nosotros en Cuba, no hemos abordado aun, con la celeridad que se necesita. 

¿Por qué esos países visitados, están reduciendo la pobreza, mientras entre nosotros, esta última, crece peligrosamente? 

¿Los países visitados tienen una estrategia para ofrecer cada vez más empleos remunerativos a la fuerza calificada, o la dejan ir, regalándole el capital humano creado a la emigración, tal y como está ocurriendo en Cuba? Debo decir, que no veo que estamos haciendo con este problema que nos descapitaliza de la fuerza más calificada. Trayendo incluso, trabajadores de otros países para construir nuestros hoteles. 

¿Es la agricultura en esos países visitados, tan poco eficiente como la nuestra? Teniendo en Cuba un clima estable, sin crudos inviernos, un régimen de lluvias y una naturaleza benigna. 

Los ciclones y nuestras sequias, no son comparables con los inconvenientes y los peligros que enfrenta la agricultura en otras latitudes; tornados, temblores de tierra, volcanes, animales peligrosos, enjambres de langostas que arrasan con las cosechas, etc. 

¿Está, en esos países, la empresa estatal socialista tan limitada por un sistema de planificación, que la hace víctima de una burocracia que la ahoga, como a la nuestra? ¿Mantienen como nosotros las confusiones e incongruencias entre propiedad estatal y propiedad social? ¿O ya han encontrado alguna forma de tener una verdadera empresa industrial socialista? 

¿Eligen los trabajadores de las empresas a sus dirigentes? O como en nuestro caso, designan gente nombradas de dedo. Qué a veces no han tenido contacto con los trabajadores que van a dirigir. Con lo cual afectamos algo tan importante como el sentido de pertenencia y el interés por producir más. 

¿Es en esos países visitados, el monopolio del comercio exterior tan rígido, que deviene en limitaciones para la exportación privada, quitándole, además, capacidad para importar y frenando sobremanera el desarrollo de la pequeña y mediana propiedad, como es nuestro caso? 

¿Existe en ellos, un mercado al por mayor, que ayude a que la pequeña y mediana propiedad avance, regularizando el comercio en función del crecimiento de la producción? ¿O continúan paralizados en este sentido? 

¿Cómo son acopiados los productos de la agricultura, para que no se pierdan, como nos ocurre frecuentemente, para que lleguen al mercado con calidad y precios asequibles a los consumidores? 

¿El turismo que practican presenta tantas deficiencias de atención, calidad y mal trato como se da en el nuestro? Además, congelando recursos en construir nuevos hoteles, que no sabemos si llenaran sus capacidades. 

¿Cómo esos países visitados han logrado regularizar el transporte de personas? Algo tan determinante en el crecimiento de la productividad del trabajo. Situación que, además, resulta un verdadero sufrimiento para la vida social del cubano común. 

¿Cómo participan la intelectualidad y la ciencia en la crítica, de modo que la dirección política reciba opiniones, que sirvan para mejorar el funcionamiento de toda la sociedad y la eficiencia económica del sistema, en particular? O continúan como nosotros, que no logramos saber, si lo que decimos respecto a la economía se toma o no en consideración. 

Es cierto que todos esos países visitados, no sufren un bloqueo económico, comercial y financiero brutal, como el que Cuba padece. Pero ese bloqueo se puede hacer menos lesivo, si Cuba ayudara más, desde su modelo económico, haciéndolo cada vez más eficiente y productivo. Púes lo contrario, sería esperar porque Estados Unidos aplicase una política humanista que lo hiciera desparecer, cosa que no se avizora ni a mediano plazo. 

Sin dudas, las formas en que cada sociedad soluciona sus problemas, depende mucho de su cultura. Estando seguro de que debemos encontrar nuestras propias formas de solución. Púes lo contrario sería, que algunos problemas solo lo solucionáramos trayendo chinos, vietnamitas, coreanos y laosianos a convivir en nuestro país. Lo cual es un absurdo. 

Aunque, nosotros enseñamos a los vietnamitas a producir café y ahora son unos de los más importantes exportadores del mundo. Ellos, a su vez, nos están enseñando a producir arroz. ¿Por qué no pudiéramos repetir esa experiencia en otros aspectos? Incluidos, asuntos de política económica. No, en esto último, existe una verdadero “cuello de botella”, porque no estamos dispuestos a aceptar que, algunas de esas experiencias en política económica, debieran ser estudiadas a fondo, sin prejuicios. Y mucho menos aplicar algunas. 

Hasta ahora, cómo ya he dicho, huimos del capitalismo, pero lo estamos haciendo de tal modo, que, si seguimos como vamos, terminaremos por caer exhaustos en sus brazos. Porque se cae en brazos del capitalismo, también, cuando no acabamos de dar con el modelo propio que nos salve. Políticamente hablando, ¿hasta cuándo será posible esperar? 

Yo solo he mencionado algunos asuntos. Estoy seguro que nuestro presidente, observó muchos más, que lo harán reflexionar sobre nuestra realidad y sobre lo necesario que es adaptar la mentalidad a los nuevos tiempos. 

Pero, sobre todo, que de lo que se trata es de que el pueblo no continúe sufriendo nuestras incapacidades, nuestra lentitud, en alcanzar un modelo económico, que después de 60 años, nos permita superar las que sin dudas son nuestras limitaciones, incapacidades, que pueden devenir, en desesperanza para un sector importante de la población, lo cual es un verdadero peligro para la sobrevivencia de nuestro sistema. Porqué frente a la desesperanza, a la gente no le va a preocupar mucho hacia donde vayamos, dado que nada puede ser más importante que la supervivencia. 

Noviembre 14 del 2018. 

Sobre la crítica económica en Cuba: ¿debería ser una crítica despiadada?

Por Pedro Monreal, El Estado como tal

El colega Charles Romeo compartió hace unos días su interesante texto “Crítica de la crítica económica pura”. (1) Estimulado por esa lectura, expresaré mi opinión acerca de cuán aguda debería ser la crítica económica en Cuba.
Supongamos que los políticos del país no “hicieran caso” a lo que dicen los economistas que se expresan en el plano “académico”. ¿Sería eso realmente un gran problema? No necesariamente.
Ello ocurre con frecuencia en otros países y, sin embargo, la política económica se diseña y se implementa, en no pocos casos, de manera exitosa. Por otra parte, el hecho de que el gobierno no le “haga caso” a algunos economistas “académicos” no significa que no le preste atención a lo que dicen otros economistas. Aunque no existe una definición unánimemente aceptada, en general se reconoce que un economista “académico” es el que se dedica fundamentalmente al desarrollo de la ciencia económica mediante la investigación y la docencia, con una práctica de análisis que, aunque pudiera estar relacionada con temas de las agendas de la política pública o del sector privado, no estaría esencialmente determinadas por ellas.
Las instituciones encargadas de las políticas económicas no se limitan a ser “consumidoras” de conocimiento científico, sino que también pueden ser grandes productoras de ese conocimiento. Para decirlo rápido, esas instituciones poseen sus propios economistas, en muchos casos con elevada calificación académica, aunque no se dediquen al trabajo académico. En realidad, esos economistas “propios” pudieran cumplir funciones distintas; algunos como asesores y otros directamente encargados de diseñar, seguir y evaluar las políticas. Adicionalmente, las instituciones gubernamentales involucran -de diversas maneras- a algunos economistas” académicos” en tareas relativas a las políticas públicas.
Existen ejemplos -incluyendo casos en Cuba- en que la producción de políticas públicas no solamente involucra la colaboración entre funcionarios y académicos, sino que el proceso también se “abre” a la sociedad civil. Por supuesto, no digo que eso opere así siempre ni en todas partes.
Hay dos aspectos en este breve comentario que deberían quedar aclarados desde el inicio, aunque aquí no se abordan en detalle. En cualquier caso, sugiero revisar la literatura disponible, que no es escasa. (2)
En primer lugar, el nexo entre investigación y políticas públicas no funciona, en general, de la manera en la que anhelan los científicos y las instituciones en las que estos trabajan, ni lo hace del modo en que lo proclaman los funcionarios.
No me refiero a la posibilidad de que el proceso de diseño de algunas políticas específicas pudiera haber incorporado la evidencia producida por la ciencia sobre temas concretos. Me refiero a la carencia de una “cultura” general en la que el funcionario, antes de adoptar una decisión de política pública, asuma como una necesidad y tenga la posibilidad de revisar la mayor cantidad posible de evidencia generada por la ciencia y que ello se haga de manera sistemática y en forma de diálogo público. Esa “falla” del nexo es más la norma que la excepción. En casi todas partes.
En segundo lugar, debería quedar claro que el conocimiento producido por la ciencia económica no es el único insumo intelectual que informa el proceso de construcción de las políticas económicas. El conocimiento empírico que no se encuentra teóricamente formalizado, la ideología, la religión, la ética, la solidaridad, y hasta el instinto político, son factores que intervienen en la definición de las políticas económicas.
Pudiera discreparse acerca de la pertinencia de algunos de esos factores, pudiera no “gustarnos” que varios de ellos formen parte del proceso o que alcancen preminencia, pero eso es menos importante que reconocer que todos esos factores intervienen en la formación de la política pública. Es un hecho verificable y existe abundante evidencia al respecto.
La “visión” como un problema de método
Las diferencias entre las “visiones” que pudiera tener un economista “académico” y un funcionario, incluyendo los dirigentes del país, es un asunto interesante. No se trata de que el economista “académico” tenga inherentemente una visión crítica y que el funcionario tenga una perspectiva menos crítica. No hay nada que impida que un funcionario pudiera adoptar una visión más critica que un científico. De hecho, no es raro que ello ocurra. Entre otras cosas porque pudiera existir una asimetría en la información en la que se basa la visión crítica de cada uno de esos actores. El funcionario pudiera tener más información de calidad que el economista “académico” y, por tanto, pudiera adoptar una “visión” más crítica respecto a los temas en discusión.
Las diferencias que existen respecto a la agudeza de una crítica ni siquiera se refieren a la percepción esencial de cada uno de esos actores, sino que se remiten casi siempre a un posicionamiento público, que no tiene que coincidir con lo que realmente se piense sobre algo. No es infrecuente que un político reconozca, en su fuero interno, la validez de una crítica aguda hecha por economistas “académicos”, incluso cuando los políticos no lo agradezcan ni de manera privada. La mayoría de las veces, la razón de Estado se impone y en ocasiones se reacciona “mal” en público contra una crítica que, internamente, pudiera haber sido asimilada.
Ciertamente existe una diferencia -como ha expresado el colega Charles Romeo- en cuanto a las formas disímiles que tienen un economista “académico” y un político para hacer el análisis de la realidad. Considero que es más una cuestión de método que de cualquier otra cosa. El economista “académico” debe utilizar métodos científicos (en esencia, comparar hipótesis con la realidad) y el político utiliza otros métodos que pueden ser efectivos para producir conocimiento, aunque no se utilice un método científico. La tradición, la lógica, la experiencia personal y la intuición son mecanismos válidos para producir conocimiento. Obviamente, también existen políticos que tienen entrenamiento científico.
“Hipercriticismo”: ¿descalificación o distinción?
Pudiera hacerse una segunda pregunta: ¿existen oportunidades en Cuba para enmendar las “fallas” del nexo entre ciencia y políticas públicas de modo tal que permita avanzar hacia una “cultura” más “científica” del proceso de políticas económicas si primero no se reconoce la legitimidad y si no se ofrecen espacios “seguros” para hacer una crítica económica despiadada?
Utilizo el término “despiadada” en el sentido en que lo empleó Marx cuando se refirió a “la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer los resultados a los que conduzca como en el de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder”. Marx hizo una referencia específica a la Filosofía, pero la afirmación es válida para cualquiera de las ciencias sociales.
Lo que expresó Marx parecería corresponderse con lo que algunos pudieran identificar como “hipercriticismo” en los marcos del debate político cubano. Es un término que se utiliza de manera nebulosa en las discusiones, casi siempre para descalificar al receptor del epíteto, pero considero que la mayoría de las veces lo del “hipercriticismo” en realidad se aproxima a lo que Marx consideró como crítica despiadada y por lo tanto no habría que tomarlo de manera negativa.
En el contexto del debate económico actual en Cuba, ¿es el “hipercriticismo” algo que descalifica a un economista o que -por el contrario- lo distingue como analista?
Por supuesto que no existe una respuesta universal, pero pudiera ser conveniente precisar que, desde la perspectiva de la función esencialmente crítica de las ciencias sociales, no tiene sentido la utilización del término “hipercriticismo” con el objetivo de denostar a un analista.
La crítica despiadada es parte del avance de la ciencia. Contribuye a descartar teorías y posiciones sobrepasadas por la realidad y favorece la producción de nuevo conocimiento, y eso es muy importante. Es precisamente algo que tendría que ser positivamente valorado por quienes se supone que deberían utilizar la ciencia para estar en mejores condiciones de tomar decisiones fundamentadas en la evidencia. De nuevo, no se trata de que se tome en cuenta solamente la ciencia. Se sabe que ello no va a ocurrir dada la propia naturaleza multifactorial del proceso de producción de las políticas públicas, pero mientras más opciones apoyadas en la evidencia pueda consultar un funcionario, en mejor posición se encontrará para tomar decisiones acertadas.
Cuando los temas políticos parecen ser temas económicos
Paso ahora a la cuestión de los temas económicos y los temas políticos e ideológicos. Naturalmente, existen diferencias entre ellos en el marco de un análisis, pero también existe una interrelación entre ellos que debe ser forzosamente considerada.
La noción de que los economistas en Cuba se concentran en los temas económicos y en sus “tecnicismos”, sin prestarle la atención requerida a su posible relación con los temas políticos e ideológicos es una noción problemática y lo es en un doble sentido.
Por una parte, la ideología no está separada de la economía. Muy por el contrario, la ideología se encuentra “incrustada” en el proceso de preferencias teóricas y metodológicas de los economistas. La “atribución de valores” que es inherente a todo proceso de análisis económico existe con anterioridad al propio análisis y ello es el resultado, principalmente, de la existencia de visiones ideológicas en quien hace el análisis, aunque ello no se asuma explícitamente como tal.
Un aparente “tecnicismo”, como pudiera ser la preferencia de un economista por utilizar el índice de Palma en vez del índice de Gini para medir la desigualdad pudiera expresar perspectivas ideológicas diferentes. El índice de Palma “visibiliza” mejor el hecho de que el problema de la desigualdad es, esencialmente, un problema de concentración del ingreso en uno de los extremos de la distribución y de pobreza en el otro extremo. Por tanto, la solución del problema se aproxima más a las variantes de “expropiar” en un extremo para “empoderar” en el otro, es decir, una visión relativamente “radical” de la distribución del ingreso, vista desde el ángulo de la ideología.
Por otra parte, hay temas abordados directamente por los economistas, los cuales se asumen convencionalmente como temas económicos cuando en realidad son, por su propia naturaleza, temas políticos. Hay temas como el salario, los precios, la tasa de cambio, la desigualdad y la pobreza donde eso es muy evidente.
Todos y cada uno de esos temas se refieren al poder económico y político, o sea, a las condiciones de poder que explican esos fenómenos y a las modificaciones que deben o que pueden ocurrir en el poder como parte de la dinámica de esos fenómenos. Son temas políticos por “derecho propio”. No tiene sentido considerarlos meramente como temas de una esfera (económica) que pueden tener un efecto en otro plano distinto (político). Un salario que no cubre el costo de la canasta básica no es simplemente un tema económico que pudiera tener un posible efecto político (desilusión, descontento o protesta). Es un tema directamente político porque se explica por el funcionamiento de una relación de poder. Los pobres no son pobres por casualidad sino por causalidad. Una causalidad que está anclada en relaciones de poder.
Esa supuesta separación de lo económico respecto a lo ideológico y lo político, que se alega que hacen los economistas “académicos” en Cuba, tiene el efecto paradójico de que tiende -por la vía del matraqueo político- a convertirse en una “auto profecía” porque le crea obstáculos a los economistas para que puedan integrar lo político y lo ideológico en el análisis.
No es infrecuente en el debate ver casos en los que cuando un economista “se pone muy político” en sus análisis le caen railes de punta en cuanto a los calificativos que se les endilgan, siendo el de “hipercrítico” uno de los más comunes.
Todo juicio sobre un “exceso” de crítica económica presupone un rasero de corrección política. Funciona, primero, como un mecanismo de autocensura analítica: el “incentivo” para no atreverse a abordar ciertos temas o para que cuando estos se aborden, se pueda llegar solamente hasta un punto. Funciona también como un “correctivo” pues cuando el análisis se “pasa de la raya” se desata un mecanismo para imponerle costos al supuesto ejercicio de “hipercriticismo”.
La expansión del sector privado nacional como una “contradicción” entre economistas y funcionarios: ¿en serio?
El tema del sector privado nacional que el colega Charles Romeo introdujo en su texto es un caso propicio para evaluar este asunto. Mi comentario inicial, que es algo que siempre repito, es que la separación que existe entre la intención de expandir y mejorar el sector privado nacional y el relativo inmovilismo que existe en la realidad, no es principalmente una contradicción entre las ideas de un grupo de economistas y las posiciones de los funcionarios.
En lo esencial es una contradicción entre los funcionarios y la propia política oficial. El Informe Central del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) se refirió a la creación del marco legal adecuado para el funcionamiento de la empresa privada nacional. Más de dos años después se sigue “sin novedad en el frente”, pero eso nada tienen que ver con posibles discrepancias entre economistas y funcionarios.
Si a algunos les pareciera que la decisión de legalizar la empresa privada nacional pudiera haber sido de una propuesta de economistas “hipercríticos”, supongo que deberían tomar nota de que el PCC estuvo de acuerdo con eso, al menos públicamente. Desde ese momento ha sido una idea políticamente institucionalizada y no una mera elucubración académica. A estas alturas, tratar de polemizar con economistas para intentar “descolocarlos” con ese tema, es una invitación a perder el tiempo.
Otro ángulo desde el que a veces intenta estigmatizarse la llamada “hipercrítica” económica es manufacturando una supuesta inclinación “neoliberal” debido a la manera “dura” con la que se evalúa el sector estatal y por la alegada inclinación de los economistas “hipercríticos” a favorecer el sector privado. Mi comentario fundamental es que la “dureza” con la que se ha tratado el sector estatal, incluyendo la significativa reducción del número de empleados estatales, el cierre de empresas y el desmantelamiento programado de ramas de la economía, no salió de la “hipercrítica” económica sino de una necesidad. Hay datos de sobra sobre el tema en las propias publicaciones oficiales.
Cuando se dice que la “hipercrítica” económica “defiende” el sector privado, supuestamente sabiendo que eso tendría un impacto social, político e ideológico negativo para el socialismo, se soslaya el hecho de que el sector privado nacional -que es cosa de la realidad y no una entelequia- es el único sector de propiedad en Cuba que ha estado creando empleo neto y que genera ingresos para una parte no despreciable de la población. Todo eso es muy importante desde el punto de vista de la estabilidad política y social, y por tanto también desde una perspectiva de seguridad nacional. No es difícil entender que la reforma del socialismo en Cuba y el funcionamiento de un sector privado nacional son dos componentes de un mismo proceso.
¿Dónde se necesita una crítica económica (muy) despiadada en el debate en Cuba?
Existen varios temas económicos con una dimensión política muy sobresaliente que parecerían ser exactamente los problemas de política económica que necesitarían una crítica económica despiadada. Por mencionar solamente cinco problemas:
  • Salarios y pensiones
  • Pobreza
  • Desigualdad
  • Devaluación del peso cubano (CUP)
  • Sistema empresarial
¿Existe evidencia para decir que la crítica económica realizada hasta ahora en estos casos ha sido una crítica despiadada?
Personalmente no logro identificar tal tipo de evidencia.
Ninguno de esos cinco problemas puede ser criticado decisivamente por los economistas -incluso ni de manera muy moderada- si no se utilizan datos y si no se incorpora el análisis político. Los cinco problemas mencionados deben ser medidos para saber si las políticas aplicadas para resolverlos registran progresos, algo muy importante debido a que son problemas que tienen relaciones muy directas con cuestiones del poder.
¿Cuánto ha crecido la desigualdad en Cuba en los últimos diez años? ¿Cuántas personas son hoy más pobres desde esa fecha? ¿Cuántos “nuevos ricos” hay? ¿Son estos una clase social? ¿Una clase con poder e influencia política?
Son preguntas que cada uno parecería estar respondiendo en el debate con lo que le mejor le parezca. No hay datos oficiales “abiertos” para validar lo que se afirma.
Se trata de temas acerca de los cuales no existe la información básica suficiente, con acceso abierto, para hacer los análisis económicos, sociales y políticos, que pudieran enriquecer un debate económico de calidad que debería beneficiar los procesos de toma de decisiones relativos a cuestiones importantes para la vida diaria de los ciudadanos.
Datos básicos como el estimado oficial del valor de la canasta básica de consumo, el nivel de pobreza, los índices de desigualdad, la tasa de cambio de equilibrio del peso cubano, la productividad de las empresas, las tasas de ganancias empresariales, y los resultados de las encuestas oficiales sobre disimiles temas económicos, sociales y políticos, son -entre muchos- los datos de los que no disponen libremente los economistas “académicos” en Cuba para estudiar la realidad nacional.
Una sugerencia final
Parecería que existiera un particular empeño en obstaculizar que se haga un análisis económico de calidad en el país. El problema es que cuando se intenta hacer un debate público en un contexto caracterizado por carencias de conocimiento, inmediatamente la charlatanería tiende a invadir el espacio del conocimiento.
Pudiera ser que el escamoteo de datos económicos -y las relaciones de poder que sostienen ese estado de cosas- fuese un buen lugar para hacer una crítica económica despiadada. Parece ser un buen tema para ponerse “hipercríticos”.

Notas
1 Charles Romeo compartió hace unos días su interesante texto “Crítica de la crítica económica pura”. El Estado como tal, de noviembre de 2018 https://elestadocomotal.com/2018/11/11/charles-romeo-critica-de-la-critica-economica-pura/
 2 Probablemente algunos de los estudios más conocidos son “¿Cuál es la evidencia de la política basada en la evidencia?, un estudio producido por 50 expertos de 18 países (Kirsty Newman, Antonio Capillo, Akin Famurewa, Chandrika Nath and Willie Siyanbola (editors), “What is the evidence on evidence-based policymaking? Lessons from the International Conference on Evidence-Informed Policymaking”, INASP, 2012 https://www.inasp.info/sites/default/files/2018-04/what_is_the_evidence_on_eipm.pdf ); “La política de la evidencia basada en la investigación en los debates sobre política en África” (Emma Broadbent, “Politics of research-based evidence in African policy debates. Synthesis of case study findings”, Overseas Development Institute, June 2012 https://www.odi.org/sites/odi.org.uk/files/odi-assets/publications-opinion-files/9118.pdf );  “La política de la evidencia y de los resultados en el desarrollo internacional” (Rosalind Eyben, Irene Guijt, Chris Roche and Cathy Shutt (eds.), The Politics of Evidence and Results in International Development: Playing the Game to Change the Rules. Rugby: Practical Action Publishing, 2015 http://bigpushforward.net/archives/2485 ); y “¿Cuál es el impacto de la investigación en el desarrollo internacional” (What is the evidence on the impact of research on international development?, DFID, UK, July 2014, https://assets.publishing.service.gov.uk/media/57a089aced915d622c000343/impact-of-research-on-international-development.pdf) Existe otro estudio de interés publicado recientemente: Ruth Mayne, Duncan Green, Irene Guijt, Martin Walsh, Richard English & Paul Cairney, “Using evidence to influence policy: Oxfam’s experience”, Palgrave Communications, volume 4, Article number: 122 (2018), October 2018, https://www.nature.com/articles/s41599-018-0176-7

viernes, 16 de noviembre de 2018

Extienden en Holguín cultivo de arroz hacia zonas del municipio de Mayarí

Creado el Viernes, 16 Noviembre 2018 17:34 | Alfredo Carralero Hernández

Cultivo de arroz en municipio Mayarí provincia Holguín
Holguín, 16 nov (ACN) El cultivo de arroz en zonas del municipio de Mayarí se incluye entre los programas priorizados del sistema de la agricultura de la provincia de Holguín para contribuir a reducir los niveles de importaciones del país en la  adquisición de ese renglón en el mercado internacional.
Los proyectos en ese frente se concentran esencialmente en territorios de la empresa agropecuaria Guatemala, donde se localizan unas 500 hectáreas del cereal, superficie que se extenderá progresivamente a partir de los  beneficios que ofrecen ya los sistemas de regadíos asociados al Trasvase Este-oeste, en fase de construcción en zonas holguineras.
Abel Sánchez Perdomo, director de la entidad agrícola, subrayó a la ACN que el arroz es un cultivo prácticamente de nueva extensión en Holguín, pero que las áreas cosechadas en Mayarí alcanzan rendimientos promedio entre tres y cinco toneladas por hectárea y, en algunos casos, una cifra similar a los registros de provincias como Granma y Sancti Spíritus y otras con tradiciones en ese renglón.
El período de recolección se encuentra ahora al 50 por ciento de avance y el compromiso de aportar sobre 800 toneladas del grano en la actual campaña está asegurado, precisó el directivo, al considerar  favorable el desarrollo del programa arrocero de Mayarí que por afectaciones climáticas solo fue posible acometer las plantaciones en la etapa de primavera.
La empresa integral Guatemala se extiende por suelos de los municipios de Frank País, Cueto y Mayarí y entre sus cultivos predominantes sobresalen las viandas, frijoles, maíz y frutales, además del arroz que dentro de unos dos años, aseguró Sánchez Perdomo, alcanzará una superficie cercana a las dos mil hectáreas, todas bajo los beneficios de regadíos que aporta el Trasvase Este-oeste, que cuenta con la presa Mayarí, de 350 millones de metros cúbicos de capacidad, como la principal fuente de abasto de agua.
El cereal se cultiva también, aunque en menor proporción en territorio holguinero del municipio de Calixto García, pero los proyectos de ampliación como rama prioritaria del Programa de Producción de Alimentos se asientan mayormente en zonas de Cueto y Mayarí. 

Los taxis, el plan y los infinitivos



LA HABANA. El complique real y verdadero de ponerle el cascabel al gato no sería la simpleza de ponérselo, de eso nada. La traba previsible es que quizá, después, en algún momento, por una razón o por otra, ante un imprevisto, se lo tengamos que quitar.

Partamos de que desde el mes julio se legisló, a modo de experimento, un ordenamiento de la transportación privada de pasajeros en la capital cubana. No de la pública, que también grita desesperadamente por una intervención, sino de los servicios privados de transportación. En la Resolución No. 165 del Ministerio de Transporte, la cual entró en vigor hace solo un mes, se disponen varias modalidades en que podrán funcionar los taxis en La Habana: por rutas establecidas de antemano, y libres, o lo que es lo mismo, fuera de las rutas principales por donde más transitan las personas. También se establecen normativas sobre los tipos impositivos, los mínimos de combustible que deberán consumir; y se dictan algunos beneficios, como la compra de combustible a precios privilegiados y la posibilidad de acceder a un mercado estatal de piezas de repuesto. Sobre los derechos de los trabajadores que se acojan al experimento no se sabe nada aún.

Pero a un mes de iniciado el muy promocionado experimento con los taxis de la capital no se ha informado mucho ni poco de sus resultados parciales. Ni de la aceptación que pudo haber tenido entre los taxistas privados. Ni cuántos de los más de seis mil poseedores de licencias de operación de transporte se han acogido a la propuesta estatal. Ni sobre qué cantidad de los acogidos al experimento lo han hecho en la modalidad del sistema de rutas. Ni cuántas suman, si las hay, las licencias devueltas por los transportistas que puedan haberse decidido a renunciar.

Hace solo unas semanas, un taxista me contaba sobre su experiencia en el banco para abrirse la cuenta regular que ahora a todos los que decidan participar en el experimento les será exigida:

—No sé qué va a pasar este 7 de diciembre —le espetó alarmada la cajera que lo atendía, refiriéndose al plazo establecido para que los taxistas completen los trámites legales requeridos—. En esta sucursal deben venir quinientos taxistas para este mismo procedimiento, y tú eres solo el número cuarenta y uno.

La cajera no sabe, ni el taxista, ni nadie que pretenda montarse en un taxi en La Habana. En la medida en que los buses, el transporte público que sí es completa responsabilidad del estado, continúen colapsando en la capital, el panorama pinta gris con pespuntes verdes.

De momento, todo lo que hay son preguntas y preguntas. Y son más y tantas que podrían llenar muchísimas páginas.

En conferencia de prensa del 12 de julio pasado, Marta Oramas, viceministra de Transporte, al anunciar el experimento, aseguró que quienes se acogieran a la modalidad del servicio por rutas accederían a precios diferenciados en el combustible a utilizar, en moneda nacional —por cierto, precios no muy diferentes a los del mercado negro, con lo cual se le legitima en lugar de hacerles competencia— y adelantaba también la funcionaria que se preveía la posibilidad de que pudiesen adquirir partes y piezas en un mercado mayorista, de acuerdo con la disponibilidad estatal.

Nótese que eso último es algo a futuro, pero muy a futuro… “se preveía… posibilidad… pudiesen…”, aunque el experimento haya comenzado ya. Habló también la funcionaria de “un mercado mayorista” tan reclamado y soñado por los cuentapropistas —y quizás por el resto de los consumidores cubanos que ven las tiendas cada vez más desabastecidas— como persistentemente inexistente. Para colmo, remata la idea con la salvedad de que ello sería de acuerdo a la “disponibilidad estatal”.

Parece un chiste, pero lo serio es que no lo es. Si el estado hasta el momento no ha podido mantener todo su parque de vehículos funcionando, ¿cómo será posible que disponga de piezas para estos taxistas, la mayoría de ellos funcionando con carros del siglo pasado que cada semana necesitan algún tipo de arreglo? Sobre eso, por cierto, tampoco se ha explicado una palabra.

A quien todo aquello le parezca poco —o mucho, según se quiera ver—, habló además la viceministra del “desarrollo de un plan para habilitar una red de talleres a los cuales estos porteadores privados, en su momento y de manera organizada, de acuerdo con el servicio que se brinde allí, también tendrán la posibilidad de acceder”. Mala cosa tantas promesas, promesas además mediadas siempre por excesivas salvedades como los consabidos “en su momento” y “de manera organizada”. Más de lo mismo, que casi siempre termina en menos de lo que hace falta.

En blanco y negro: lo que se intenta con este reordenamiento es reducir o al menos atemperar las ganancias de los transportistas privados por un servicio que cobran, especulación mediante, como mejor les parece. Sus precios, es verdad, son abusivos, pero así funciona el mercado de oferta y demanda. Más leyes podrán hacer desaparecer algunos taxis, pero no bajarán los precios, porque la demanda, como el dinosaurio, todavía estará ahí. Un mejor transporte público, más ómnibus circulando en nuestra ciudad, eso obligaría a los taxistas a repensarse la jugada. Mientras ello no sea posible, habrá que arar con los bueyes que se tenga a mano.

De momento, el experimento suena a demasiados palos y muy pocas zanahorias para conseguir el imposible de meter a los taxistas por el aro. A la larga lo previsible es que ellos seguirán cobrando lo que se les venga en gana, mientras la gente no tenga otro remedio que subir a sus taxis para llegar a su destino —claro que hablo de la gente en capacidad de pagarles, y no de los que por ahí he vuelto a ver colgados de las puertas de los ómnibus urbanos—, a menos que se disponga de un policía o de un inspector que viaje de incógnito en cada taxi, y que además se llame Maximilien François Marie Isidore de Robespierre.

Y hasta aquí he hablado solo de los taxistas que se acojan a la modalidad de servicio en ruta, porque a quienes les tocó bailar con la más fea, si es que insisten en bailar, es los que decidan acogerse a la modalidad de “taxi libre”. Estos, que no se benefician con los precios diferenciados al comprar su combustible, tienen el más grande e inimaginable escollo a vencer a la hora de escoger por qué calles transitar, pues no podrán interferir ni gestionar pasajes en las vías aprobadas para la modalidad de ruta.

Es poco menos que decirles —diplomáticamente, eso no lo discute nadie—, que ni lo intenten, pues en principio, de hacer caso a la medida, quedan excluidas de sus itinerarios todas las avenidas céntricas y cada una de las calles principales, usadas por los taxis ruteros. ¿Por dónde rayos van a transitar entonces esos “taxis libres”? ¿Qué libertad de operación tendrían, y que ganarían con tamaña libertad, si son obligados a conducir por los callejones secundarios que solo cruzan las viejitas que vuelven cansadas de la farmacia o del médico de la familia?

Ninguna medida administrativa —salvo que sea aplicada a punta de pistola— resolverá nada mientras no se rija por el sentido común.

Se trata de que el ordenamiento del servicio de taxis resulte, más que nada, razonable, como razonable debe resultar todo lo demás. Y también, más importante aún, de que no sea una vez más la gente quien pague los platos rotos cuando no haya opciones para transportarse en la ciudad porque los taxistas, como ya está sucediendo, son cada vez menos en las calles o se niegan a los recorridos más largos.

Lejos de solucionar los problemas, la ley tirada de los pelos suele lograr exactamente lo contrario de lo que pretende: más desorden, más corrupción, más incomodidad.

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La próxima crisis económica podría provocar un conflicto global




Imagen: REUTERS/Alvin Baez
En colaboración con Project Syndicate

La próxima crisis económica está más cerca de lo que usted piensa. Pero lo que debería en verdad preocuparle es lo que viene después: en el paisaje social, político y tecnológico actual, una crisis económica prolongada, combinada con una creciente desigualdad económica, bien podría escalar y convertirse en un importante conflicto militar global.

La crisis financiera global de 2008-2009 casi quebró a gobiernos y causó un colapso sistémico. Los responsables de las políticas lograron rescatar a la economía global del borde del abismo, utilizando un enorme estímulo monetario, que incluyó alivio cuantitativo y tasas de interés de casi cero (o inclusive negativas).

Pero el estímulo monetario es como una inyección de adrenalina para reanimar un corazón que dejó de latir; puede revivir al paciente, pero no hace nada para curar la enfermedad. Tratar a una economía enferma requiere reformas estructurales, que puedan cubrir todo desde los mercados financieros y laborales hasta los sistemas tributarios, los patrones de fertilidad y las políticas educativas.

Los responsables de las políticas han fracaso por completo a la hora de implementar este tipo de reformas, a pesar de que habían prometido hacerlo. Por el contrario, se han mantenido preocupados por la política. Desde Italia hasta Alemania, constituir y sostener gobiernos ahora parece llevar más tiempo que la tarea misma de gobernar. Y Grecia, por ejemplo, ha dependido de dinero de acreedores internacionales para mantener la cabeza a flote (y apenas), en lugar de reformar genuinamente su sistema de pensiones o mejorar su entorno comercial.

La falta de una reforma estructural ha implicado que el exceso de liquidez sin precedentes que los bancos centrales inyectaron en sus economías no fue asignado a sus usos más eficientes. En cambio, hizo subir los precios de los activos globales a niveles aún más altos de los que prevalecían antes de 2008.

En Estados Unidos, los precios de la vivienda hoy son 8% más altos que en el pico de la burbuja inmobiliaria en 2006, según el sitio de propiedades Zillow. El ratio precio-beneficio (CAPE), que mide si los precios del mercado bursátil están dentro de un rango razonable, hoy es más alto que en 2008 y al inicio de la Gran Depresión en 1929.

En tanto el ajuste monetario revela las vulnerabilidades en la economía real, el colapso de las burbujas de precios de activos desatará otra crisis económica –una crisis que inclusive podría ser peor que la última, porque hemos desarrollado una tolerancia a nuestros remedios macroeconómicos más fuertes-. Una década de inyecciones regulares de adrenalina, en forma de tasas de interés ultra-bajas y políticas monetarias no convencionales, ha reducido seriamente su poder para estabilizar y estimular la economía.

Si la historia sirve de guía, las consecuencias de este error podrían extenderse mucho más allá de la economía. Según Benjamin Friedman de Harvard, los períodos prolongados de aflicción económica también se han caracterizado por la antipatía pública hacia los grupos minoritarios o los países extranjeros –actitudes que pueden ayudar a fomentar los disturbios, el terrorismo o inclusive la guerra.

Por ejemplo, durante la Gran Depresión, el presidente norteamericano Herbert Hoover firmó la Lay de Aranceles Smoot-Hawley de 1930, destinada a proteger a los trabajadores y agricultores norteamericanos de la competencia extranjera. En los cinco años subsiguientes, el comercio global se contrajo en dos tercios. En el lapso de una década, había comenzado la Segunda Guerra Mundial.
Imagen: Quees.la

Sin duda, la Segunda Guerra Mundial, al igual que la Primera Guerra Mundial, fue causada por una multitud de factores; no hay ningún camino estándar para la guerra. Pero existen motivos para creer que los altos niveles de desigualdad pueden jugar un papel importante a la hora de atizar el conflicto.

Según una investigación realizada por el economista Thomas Piketty, un alza en la desigualdad de ingresos muchas veces es seguida por una gran crisis. La desigualdad de ingresos luego cae por un tiempo, antes de volver a subir, hasta un nuevo pico –y un nuevo desastre-. Si bien la causalidad todavía no ha sido comprobada, dada la cantidad limitada de datos, esta correlación no debería tomarse a la ligera, especialmente cuando la desigualdad de riqueza e ingresos está en niveles históricamente altos.

Esto es todavía más preocupante en vista de los muchos otros factores que avivan el malestar social y la tensión diplomática, incluida la disrupción tecnológica, una crisis migratoria sin precedentes, la ansiedad por la globalización, la polarización política y un creciente nacionalismo. Todos son síntomas de políticas fallidas que podrían resultar puntos de ruptura para una crisis futura.

Los votantes tienen buenos motivos para sentirse frustrados, pero los populistas emocionalmente atractivos a quienes les están dando cada vez más apoyo ofrecen soluciones desacertadas que no harán más que agravar las cosas. Por ejemplo, a pesar de la interrelación sin precedentes del mundo, cada vez se evita más el multilateralismo, en un momento en que los países –principalmente el Estados Unidos de Donald Trump- pretenden implementar políticas unilaterales y aislacionistas. Mientras tanto, las guerras por poder están causando estragos en Siria y Yemen.

En este contexto, debemos tomar en serio la posibilidad de que la próxima crisis económica pudiera llevar a una confrontación militar de gran escala. Según la lógica del politólogo Samuel Huntington, considerar un escenario de estas características podría ayudarnos a evitarlo, porque nos obligaría a tomar medidas. En este caso, la clave será que los responsables de las políticas implementen las reformas que han prometido desde hace mucho tiempo, reemplazando a la vez el dedo acusador y el antagonismo por un diálogo global sensato y respetuoso. La alternativa bien puede ser una conflagración global.


En colaboración con Project Syndicate.

ALGUNAS ACLARACIONES Y PRECISIONES SOBRE EL ARTICULO DE J. ANGEL TELLEZ VILLALON TITULADO “EL PARTIDO Y LA CONSTITUCIÓN, SI DE COMPARACIONES SE TRATA”


16/11/2018

ESTIMADO SILVIO Y DEMÁS COMPAÑEROS,

LES HAGO LLEGAR ALGUNAS ACLARACIONES Y PRECISIONES SOBRE EL ARTICULO DE J. ANGEL TELLEZ VILLALON  TITULADO “EL PARTIDO Y LA CONSTITUCIÓN, SI DE COMPARACIONES SE TRATA” DE 15 DE NOVIEMBRE DE 2018, QUE NOS ENVIÓ SILVIO COMO MATERIAL DE ESTUDIO.

En general creo que aporta elementos para la discusión y defensa del indiscutible papel del Partido como fuerza rectora de nuestro proceso socialista y sobre como pudieran quedar mejor redactados los párrafos correspondientes a este tema en el texto final de la Constitución que se debe preparar después de los amplios debates sobre el proyecto que han tenido lugar, entre ellos para explicitar la subordinación del Partido a la Carta Magna.

Solo quiero advertir que en el mencionado artículo se hacen algunas afirmaciones que no se corresponden con la información que yo dispongo acerca de los textos de las constituciones de la URSS y de otros países socialistas de entonces, anteriores a que se redactara el texto de nuestra primera constitución aprobada en 1976 en cuyos trabajos tuve el privilegio de participar activamente.

Dice textualmente el autor en su artículo que “La Constitución de Stalin refrendada en 1936 no hizo mención alguna del papel del Partido Comunista de la Unión Soviética en el sistema político de la URSS”. Y afirma más adelante que “La primera vez que apareció un párrafo al respecto fue en la llamada Constitución de Brezhnev del 7 de octubre de 1977, es decir 2 años después de aprobarse la primera Constitución Socialista de Cuba”.

El autor hace también referencia al tratamiento dado al asunto en otras constituciones socialistas todas posteriores a la nuestra de 1976 en las que, según se deduce de lo expuesto, incluso en la de Brezhnev de 1977, se tomó como referencia el artículo 5 de nuestra primera Constitución. Es decir se produjo un mimetismo más bien a la inversa de lo que algunos hemos planteado.

En mi primera reflexión sobre el actual proyecto de constitución que escribí el 1ro. de septiembre de este año, circulada entre varios compañeros en los días siguientes y que Silvio público en Segunda Cita, trato el tema relacionado con el papel dirigente del Partido que aparece en el artículo 5 del proyecto y planteo que es uno de los asuntos en los que entiendo no se han logrado cambios con el acierto y precisión suficientes.

Añado que es indudable que se presenta una contradicción o por lo menos una incongruencia entre lo expresado literalmente en el mencionado artículo 5 y lo escrito en el artículo 10 tal y como aparecen redactados en el Proyecto.

En el 10 se expresa correctamente que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado”.

Pero en el artículo 5 se afirma que “El Partido… es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado”.

Según este artículo se le concede y reconoce al Partido una fuerza supra soberana que está por encima de la sociedad (es decir del pueblo) y del Estado.

Narro que esta redacción tiene como base la que aparece en la Constitución de 1976, en la que tampoco quedo bien formulada esta cuestión.

Y añado textualmente: “Fue un gazapo incongruente y contradictorio del que somos responsables los que participamos en la redacción de dicha Constitución, dejándonos llevar superficialmente a una copia demasiado mimética de como aparecía formulado dicho asunto en la Constitución de la Unión Soviética y en la de otros países socialistas de la época. Se revisaron las Constituciones de 12 países socialistas y se buscó concordancia con lo formulado en ellas. La de la Unión Soviética vigente entonces era la proclamada en 1936 cuando estaba en su pleno apogeo la jefatura de Stalin”.

Los textos impresos de Constituciones de países socialistas que manejamos en 1974 y 1975 los que trabajamos en la redacción del proyecto de la primera Constitución aprobada en 1976 fueron los siguientes:

---Constitución de la URSS de 5 de diciembre de 1936, con las modificaciones y adiciones aprobadas en la segunda sesión del Soviet Supremo de la URSS de la octava legislatura.
--Constitución de la República Popular de Albania de 15 de marzo de 1946.
--Constitución de la República Popular de Polonia de 22 de julio de 1952.
--Constitución de la República Democrática de VietNam de 31 de diciembre de 1959.
--Constitución de la República Popular de Mongolia de 6 de julio de 1960.
--Constitución de la República Socialista Checoslovaca de 11 de julio de 1960, corregidas por las Leyes Constitucionales de 1968 y 1969.
--Ley Constitucional de la Federación Checoslovaca de 27 de octubre de 1968.
--Constitución de la República Socialista de Rumania de 23 de agosto de 1965.
--Constitución de la República Democrática Alemana de 6 de abril d 1968, en la versión aprobada por la Ley de Adiciones  y Enmiendas a la Constitución de 7 de octubre de 1974.
--Constitución de la República Popular de Bulgaria de 16 de mayo de 1971.
--Constitución de la República Popular de Hungría de 19 de abril de 1972.
--Constitución de la República Popular Democrática de Corea de 27 de diciembre de 1972.

En total se revisaron las Constituciones actualizadas de 12 países socialistas de entonces.

Al preparar la redacción que tendría el artículo 5 referido al papel del Partido en nuestro sistema político la fuimos cotejando con la redacción de este tema que aparecía en las Constituciones mencionadas o en una gran parte de ellas.

El párrafo segundo del artículo 126 de la Constitución de la URSS decía textualmente:

“Los ciudadanos más activos y más conscientes que forman parte de la clase obrera, de los campesinos trabajadores  y de los intelectuales trabajadores se agrupan voluntariamente  en el Partido Comunista de la Unión Soviética, destacamento de vanguardia de los trabajadores en su lucha por edificar la sociedad comunista y núcleo dirigente de todas las organizaciones de los trabajadores, tanto sociales como del Estado”. (el subrayado es nuestro)

Es evidente que en la Constitución de Stalin, aún vigente en 1974 y 1975 y desde  años anteriores a la de Brezhnev de octubre de 1977, se hacía mención al papel del Partido en el sistema político de la URSS y se le consideraba el núcleo dirigente de todas las organizaciones incluyendo a las del Estado. El autor del artículo que comento debe haber tomado alguna fuente con información errónea.

El artículo 21 de la Constitución albanesa planteaba que “Los ciudadanos más activos y los más conscientes pertenecientes a la clase obrera y a las otras masas trabajadoras se unen en el seno del Partido del Trabajo de Albania, organización de vanguardia de la clase obrera y de todas las masas trabajadoras en su lucha por la construcción de las bases del socialismo y núcleo dirigente de todas las organizaciones de trabajadores, tanto sociales como del Estado”.

El artículo 82 de la Constitución mongola decía que “Los ciudadanos más activos políticamente conscientes en las filas de la clase trabajadora, miembros de las cooperativas y trabajadores intelectuales se unen en el Partido Revolucionario del Pueblo Mongol, que es la vanguardia y guía de todas las organizaciones estatales y de masas del pueblo trabajador”.

El artículo 4 de la Constitución checoslovaca rezaba que “La fuerza dirigente en la sociedad y en el Estado es la vanguardia de la clase obrera, el Partido Comunista de Checoslovaquia, unión voluntaria y militante de los ciudadanos más activos y más conscientes en las filas de los obreros, de los campesinos y de los intelectuales.”

El artículo 3 de la Constitución de Rumanía decía que “En la República Socialista de Rumanía, la fuerza política dirigente de toda la sociedad es el Partido Comunista rumano” y en el artículo 26 se añade: “los ciudadanos más avanzados y conscientes entre los obreros, campesinos, intelectuales  y demás categorías de trabajadores ingresan en el Partido Comunista Rumano, la forma más alta de organización de la clase obrera, su destacamento de vanguardia. El Partido Comunista Rumano expresa y sirve con fidelidad los anhelos e intereses vitales del pueblo, cumple su papel dirigente  en todos los dominios de la construcción socialista , orienta la actividad de las organizaciones de masas y sociales, así como la de las organizaciones estatales”.

En el artículo 1 de la Constitución búlgara se escribía que “El Partido Comunista Búlgaro es la fuerza rectora de la sociedad y del Estado”. “El Partido Comunista Búlgaro dirige la edificación de la sociedad socialista desarrollada en la República Popular de Bulgaria…”.

El artículo 3 de la Constitución húngara planteaba que “El Partido marxista leninista  de la clase obrera es la fuerza directriz de la sociedad”.

El artículo 4 de la Constitución coreana decía que “La República Popular Democrática de Corea tiene como guía directiva para su actividad la idea Suche del Partido del  Trabajo de Corea, que ha aplicado de manera creadora el marxismo-leninismo a la realidad de nuestro país”.

El artículo 5 de nuestra Constitución de 1976 quedo redactado con el siguiente texto: “El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”

NOTA: todos los subrayados anteriores son míos.

Como ven nos salió un ajiaco de los componentes principales (la mayor parte de los cuales se repetían de manera similar) procedentes de los textos que acabamos de citar de las Constituciones de los países socialistas de entonces, con algunas ligeras adecuaciones y  la adición de determinada condimentación criolla, pero en lo fundamental el producto fue una especie de “frankestein”, copia demasiado mimética de las mismas.

Mis fundamentaciones a partir de pronunciamientos de Fidel y Raul hechos en 1973 y 1974 y mis propuestas, para tratar de enmendar este gazapo en el proyecto para la nueva Constitución que se prepara, se encuentran en el texto de mi reflexión del 1ro. de septiembre a la que hago referencia más arriba y por ello no las repito aquí.

Fraternalmente,

Humberto Perez