Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 27 de febrero de 2020

Mario Bunge, un filósofo a la luz de la ciencia

Fue un ejemplo notable de cómo la polémica constituye un estímulo del pensamiento creador. Uno de los debates más duros que provocó fue su cuestionamiento al psicoanálisis.

Por Silvina Friera, Pagina  12

Imagen: EFE

Ser original y distinto --defender la perspectiva científica para oponerse a las seudociencias, entre las que cuestionaba al psicoanálisis-- no es moneda corriente. ¿Alguien logró “filosofar a la luz de la ciencia” como él? Mario Bunge, el físico, filósofo y epistemólogo argentino que murió a los 100 años en Montreal (Canadá), donde vivía desde hace más de cincuenta años, no es epígono de nadie en el rubro “gran polemista”; un ejemplo notable de cómo la polémica constituye un estímulo del pensamiento creador. El autor de más de un centenar de libros y medio millar de publicaciones sobre física teórica, matemática aplicada, teoría de sistemas, fundamentos de física, filosofía de la ciencia, semántica, epistemología y ontología, entre los que se podría destacar el voluminoso Tratado de filosofía (publicado en varios tomos), ha cultivado una honestidad intelectual excepcional. “Cuando era joven tenía esperanzas en el socialismo autoritario, en la revolución, en todo eso. Todas esas esperanzas se evaporaron. Mi actitud hacia la filosofía marxista ha cambiado mucho. Hice una crítica detallada de la dialéctica, núcleo de la filosofía marxista. La dialéctica es confusa y, en el mejor de los casos, falsa. En el peor de los casos, no se entiende”, planteaba Bunge en uno de sus últimos libros, Memorias: entre dos mundos, publicada en una coedición por Gedisa y Eudeba.

Bunge --que en esas memorias se define “socialista, democrático, participativo, cooperativo”-- advertía sobre los problemas del sistema capitalista. “El capitalismo ha tenido sus méritos históricos, pero es moralmente insostenible. Por ejemplo, la productividad de todos los sectores industriales se ha duplicado en los últimos 50 años, pero los salarios se han mantenido constantes. O sea, que se han beneficiado unos pocos. Los ricos se han hecho más ricos y los pobres se han quedado igual o peor. Por este lado los marxistas tienen razón, pero la alternativa que proponen no es viable porque confunden socialización con estatización y lo ideal no es que el Estado sea patrón, sino que los trabajadores sean los patrones, que los que trabajan posean y administren sus empresas, un poco lo que ocurre con la pyme familiar”.

El hombre que filosofó a la luz de la ciencia nació el 21 de septiembre de 1919. Su madre alemana fue enfermera de la Cruz Roja en China y en el hospital Alemán de Rosario. Su padre, Augusto Bunge, era médico y diputado por el partido Socialista. Bunge decía que había sido educado sin prejuicios y con respeto por las diferentes creencias. “La racionalidad no es incompatible con la religión, ya que hace a la forma y no al contenido de la argumentación”, postulaba el científico argentino. “Tomás de Aquino, el máximo teólogo de todos los tiempos, era racionalista y les advertía a sus correligionarios que, cuando disputasen con infieles, debían recurrir a la razón, bien común, y no a la fe ni a las escrituras religiosas. Además, y esto es lo esencial, lo que compartimos ateos y religiosos de buena fe [...] es mucho más que lo que nos separa: nos une la aspiración a la paz y a la justicia, así como la protección de la naturaleza, que está siendo destrozada a gran velocidad con el beneplácito de muchos economistas. Sin ella se extinguiría la especie humana”. En 1938 ingresó a la Universidad de la Plata y empezó la carrera de Química porque su padre le advirtió que no podría ganarse la vida como físico. Cursó solo un año y convenció a su padre de que la química era aburrida y se pasó a Física, donde tuvo como profesor al escritor Ernesto Sabato. Por su cuenta estudiaría filosofía para alcanzar la meta que se había propuesto: “filosofar a la luz de la ciencia”.

El mismo año en que comenzó a estudiar fundó la Universidad Obrera Argentina (UOA), clausurada por la policía en 1943, en la que trabajadores de diferentes especialidades recibían capacitación técnica y sindical; un antecedente de la Universidad Obrera Nacional que crearía Perón en 1952. En 1944, junto a Risieri Frondizi, lanzó la revista Minerva, una publicación que defendía el racionalismo y que cerró al año siguiente por falta de recursos. En 1951 estuvo preso durante una semana por su oposición al peronismo y un año después aprobó su tesis de Doctor en Ciencias Físico Matemáticas. Fue profesor de Filosofía de la Ciencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires a fines de la década del 50, cuando construyó la teoría de “la verdad parcial o aproximada”: “Los lógicos y la mayoría de los matemáticos rechazan la idea misma de la verdad parcial, creen que la lógica contiene el principio de la bivalencia, según el cual toda proposición es verdadera o falsa. Pero esto no es verdad, la lógica no se ocupa de la verdad sino de la validez, de modo que es posible hablar coherentemente de verdades parciales, que es lo que suelen hacer los científicos y técnicos”, explicaba Bunge antes de iniciar un exilio que se fue prolongando en Estados Unidos (1963-1965), en Alemania (1965-1966) y en Canadá, desde 1966.

Su legado no se limita a la filosofía y a la ciencia, incluye también la metafísica, la teoría del conocimiento, la ética y la filosofía política. “Mi principal aporte es construir un sistema filosófico con algunas ideas nuevas que no se limitan a comentar las ideas de otros, que es lo que ocurre con los autores de filosofía. Es una filosofía nueva caracterizada, primero, por el realismo. El realismo filosófico tiene la tesis de que el mundo exterior no preexiste y existe de por sí, sin nuestra ayuda, excepto lo artificial, los artefactos humanos, y entre los artefactos incluyo a la sociedad, lo hecho por la gente y no por la naturaleza --aclaraba Bunge--. Segundo, es una filosofía materialista, es decir, la tesis de que no hay objetos inmateriales, sueltos, desencarnados, todo lo material es real. En particular, las enfermedades mentales son enfermedades del cerebro. Tercero, el sistemismo, o sea, encarar los problemas gordos de manera sistémica y no fragmentaria, no contentarse con el análisis, sino hacer síntesis. Cuarto, cientificismo. La tesis de que todo lo que se puede conocer se puede conocer mejor usando el método científico, empezando por las ciencias sociales. Por ejemplo, hacer historia o sociología con números, estadísticas”.

El peronismo y Bunge merece un párrafo aparte. “Yo reconozco que me equivoqué. Reconozco que tampoco entendí al peronismo, simplemente porque el peronismo atacó a los universitarios y a las universidades, y yo tomé la defensa de eso. Fui gorila. Lo confieso con toda vergüenza, mi iracundia política no llegó a entender al peronismo --admitía en una entrevista con La Nación Revista, en noviembre de 2019--. Yo recuerdo cuando Perón les decía a los peones rurales que rompiesen los candados de las tranqueras de las estancias. Él mismo no lo tomó en serio, pero animó a los peones a votar por él y no por los conservadores, como pasaba antes. Las elecciones durante el gobierno de Perón fueron libres. Fueron elecciones auténticas”. En su última visita al país en 2014, invitado por el ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, Bunge reconoció el trabajo de los gobiernos kirchneristas en torno a la ciencia. “Son los primeros gobiernos de la historia argentina que apoyan a la investigación científica”, destacó el científico que dedicó gran parte de su vida a la docencia, fue Príncipe de Asturias en 1982 en Comunicación y Humanidades, y recibió más de veinte doctorados honoris causa.

La peor seudociencia para Bunge es la ortodoxia económica porque es “la que más daño ha hecho”. “La ortodoxia económica, en particular en el Tercer Mundo, proclama el libre comercio con lo cual impide el desarrollo de la industria nacional que no puede competir con la industria importada. Le siguen muy de cerca las seudomedicinas --como llaman a las medicinas alternativas--, como la homeopatía, la acupuntura, el psicoanálisis y demás macanas”. El filósofo curioso recomendaba “no leer porquerías”, entre las que incluía a filósofos como Hegel, Heidegger y a Nietzsche, “el más venenoso de todos”. La ironía y el humor le sacaban filo a la cuchilla de sus frases controvertidas: “Una vez puse en un libro en francés ‘charlacanismo’ y el corrector puso charlatanismo, creía que era un error mío. No, no lo era”.

No dejes que te engañen: los estadounidenses seguirán viniendo a Cuba

 

LA HABANA. El almendrón reluciente hizo sonar el claxon. Así nos dimos cuenta de que habían llegado: personas de ojos azules y mejillas sonrosadas, que tomaban fotos cada dos minutos. Hasta ahora, el estereotipo era puramente cierto. Nuestro intercambio “people-to-people” recién comenzaba.

Los cubanos a menudo nos quejamos de la tergiversación frecuente de la realidad de la Isla. A pesar de eso, tenemos muchos prejuicios, por ejemplo, sobre los estadounidenses. De modo que fue una agradable sorpresa saludar a esos hombres y mujeres que me miraban directamente a los ojos, sonreían y estrechaban la mano con firmeza.

La cena estaba casi lista, y el grupo llegó justo a tiempo para ayudar con los toques finales. Los recibimos en casa de mi amigo Ernesto. Querían ver cómo vive una familia cubana promedio: qué comemos, cómo cocinamos, qué decimos cuando estamos todos sentados frente a la mesa.

Poco a poco, la conversación comenzó a llenar el lugar. “Esta es una casa hermosa”, dijo alguien, mientras que otro preguntó: “¿Quién es este pequeño?”, indicando la foto de un niño. Antes de comer, preparamos nuestros propios mojitos y brindamos.

Mari fue muy cariñosa con Cleo, el perro, y ya había aprendido a decir “hola, perrito”. Creo que todos sabían algunas palabras en español, como “gracias”, “por favor” o “mucho gusto”. Probablemente habían estado practicando, porque incluso se rieron con algunos chistes. O tal vez no, y se reían de todos modos.

Lisa recibió la tarea de aplastar ajo para el mojo (no mojito) para la yuca. “¡Oh, huele tan bien!”, dijo, como si nunca antes lo hubiera hecho. La cosa es que estaban disfrutando todo, incluso esos simples detalles.

“Los turistas de todo el mundo viajan a Cuba, y es ahora que los estadounidenses están aprendiendo por qué tanta gente está encantada con Cuba”, me dijo en 2016 Conner Gorry, una periodista de Nueva York establecida en La Habana. Ella ha escrito 20 guías de viaje para Lonely Planet, así que conoce de lo que está hablando. “No sabes cómo es un lugar, hasta que lo tocas con tus propios pies, con tus propias manos”.

Lo que impacta a la mayoría de los estadounidenses es la alegría de las personas, y principalmente la seguridad en las ciudades, a diferencia de otros países de América Latina, afirma Gorry. En su opinión, se trata de una especie de ejercicio de cómo funciona la propaganda.”Vienen aquí y dicen: ‘los cubanos son tan alegres… yo esperaba Corea del Norte’. A veces están tan sorprendidos que lamentan no haber leído mucho más antes de venir”.

Por supuesto, ciertas etiquetas no ayudan para nada. Dick Cluster, escritor y editor de Boston que traduce literatura cubana, puede explicarlo. “Un problema específico sobre los lectores estadounidenses (y peor, los editores estadounidenses), es lo que creen saber sobre Cuba. Podría ser la “Isla comunista”, el baile y la fiesta, los glamorosos años cincuenta… pero siempre es una Cuba estereotipada”.

En 1998, Cluster escribió un artículo que señalaba que los visitantes estadounidenses solían ver a Cuba a través de un solo ojo: como el paraíso o el infierno. Mucho después, en 2015, aseguraba que esa tendencia había cambiado bastante, debido a que más de sus conciudadanos venían a la Isla: “Creo que ahora es mucho menos bipolar que antes”.

Carmen y Ana, tía y abuela de Ernesto, fueron las estrellas de la noche. No hablaban inglés, así que debimos traducir las historias locas de su juventud, que cautivaron a los visitantes y los hicieron reír.

Como imaginamos, la cena fue deliciosa: arroz blanco, frijoles negros, pollo a la cazuela, ensalada de vegetales y plátanos fritos. Algo así como una comida típica local. Pero lo que lo hizo verdaderamente memorable fue otra cosa: la comida sabe mejor cuando uno disfruta la compañía.

De hecho, esa amistad mutua no es exactamente nueva. En su libro “Ser cubano, Identidad, nacionalidad y cultura”, el historiador Louis A. Pérez Jr. afirma que los estadounidenses y los cubanos desarrollaron desde el principio (siglo XIX) el tipo de familiaridad reservada con frecuencia a personas de la misma nación.

— “Imagina la fiesta que podríamos hacer aquí”, susurró Amber cuando subimos a la azotea.

— “¡Seguro! ¡Siempre lo he dicho!”, respondí.

Fue impresionante lo fácil que resultó pasar ese tiempo juntos, y descubrirnos tanto en común. Por ejemplo, a ninguno de nosotros nos gusta Donald Trump. Es curioso cómo les da a cubanos y estadounidenses otro motivo para estar de acuerdo.

Por alguna razón, cuestiones como los derechos humanos o la libertad de expresión —la agenda de los grandes medios sobre Cuba— me ponen un poco a la defensiva. Sin embargo, ellos no intentaron poner el dedo en la llaga, como otras personas del extranjero que he conocido. Sus preguntas siempre fueron educadas y respetuosas. Hablamos sobre política, Internet, el gobierno, las incertidumbres y expectativas sobre el futuro cubano… y sobre la familia, el trabajo o la dieta.

Adam, un tímido ingeniero del grupo, nos confesó que se preguntaba por qué la gente se quedaba en Cuba si había tantas dificultades. “Pero también tienen cosas buenas. Ahora lo veo”, comentó.

Sé que no eran estadounidenses comunes. Quizás nosotros, las personas que conocieron aquí, tampoco somos cubanos comunes. Finalmente todos nos despedimos. Abrazos y besos por todos lados. Una buena sensación siguió flotando en el aire: una vez que hablas con extraños, ya no lo son.

El grupo llegó en 2018, cuando la Advertencia de viaje establecida por el Departamento de Estado todavía estaba en vigor. Sin duda alguna esta medida frustró muchos planes de intercambio. Sin embargo, allí estábamos, charlando, mirando el paisaje en un barrio popular de La Habana.

A principios de 2019, los efectos perjudiciales de la publicidad negativa parecían haber disminuido: de enero a abril, la isla recibió más de 250 000 visitantes de Estados Unidos. Según funcionarios del Ministerio de Turismo, ese fue un crecimiento del 93,5 por ciento respecto al mismo lapso del año anterior.

Entonces aparecieron malas noticias.

El pasado 4 de junio, los departamentos del Tesoro y Comercio emitieron nuevas restricciones que prohíben los cruceros a la Isla y los viajes “people-to-people”.

Lo primero que pensé fueron los miles de propietarios y empleados de restaurantes, taxistas, anfitriones de Airbnb, guías locales… que verán sus trabajos yendo cuesta abajo. Como dice el refrán, en casa del pobre la felicidad no dura.

Durante los días siguientes seguí la ola de repercusiones surgidas por esta política sin sentido. Ha habido impotencia, irritación, abatimiento.

Después de un tiempo, apareció un rayo de esperanza cuando vi la reacción de los Pastores por la Paz. “Deberíamos estar indignados por lo que Trump está haciendo, pero debemos convertir esa indignación en acción. Trump no quiere que viajemos a Cuba, entonces debemos viajar a Cuba. Él está poniendo obstáculos en el camino, así que tenemos que superar los obstáculos”, declararon.

Por otro lado, expertos y ejecutivos de la industria de viajes han argumentado que las 12 categorías aún existen, bajo las cuales es legal viajar aquí. “Por favor, no piensen que ya no pueden viajar a Cuba a pesar de esta noticia. Solo tienen que ir de una manera autorizada”, afirmó la fotógrafa Kenna Klosterman, quien dirige grupos educativos a la Isla. Más tarde, un grupo bipartidista de senadores presentó en el Congreso la “Ley de Libertad para que los estadounidenses viajen a Cuba de 2019”.

Y de nuevo, como una pesadilla interminable, la administración Trump intenta sofocar al gobierno cubano y, por el camino, romper los puentes que habíamos construido. Desde el 10 de diciembre, los vuelos procedentes de Estados Unidos no pueden aterrizar en varias ciudades de la Isla, solo en La Habana. Últimamente, la misma restricción se aplica a los vuelos chárter.

Una vez más, muchas voces se elevaron para criticar la medida. “Sin embargo, esta nueva regulación no afecta los vuelos entre Estados Unidos y La Habana. Entonces, si siempre quisiste ir a Cuba, o has estado y quieres volver, ¡aún puedes!”, insistió el fotógrafo Alain Gutiérrez, director de Thru Cuban Eyes.

Tal persistencia me recordó aquella tarde en la azotea, cuando la conversación nos llevó a una moraleja no tan obvia: los lazos humanos entre cubanos y estadounidenses son más amplios y profundos que las relaciones políticas. Es como el agua, que siempre encuentra por dónde fluir.

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miércoles, 26 de febrero de 2020

Descienden los visitantes en Enero 2020 vs 2019 (-19.6 %). Comentario HHC


Por ONEI 
El turismo internacional al cierre de enero de 2020, registró un decrecimiento del 19,6 por ciento en comparación a igual periodo del año anterior, al arribar al país 393 762 visitantes, que significan 95 856 menos que en igual mes de 2019.


Llegada de visitantes internacionales por países. Enero



Países
2019
2020
2020/2019 (%)
Visitantes
489 618
393 762
80,4
Canadá
159 022
162 307
102,1
Comunidad Cubana en el Exterior
42 945
37 394
87,1
Federación Rusa
16 742
24 842
148,4
Estados Unidos de América
62 416
19 464
31,2
Francia
22 354
16 871
75,5
Alemania
20 891
14 679
70,3
Italia
16 522
13 129
79,5
México
10 951
10 580
96,6
España
9 485
8 910
93,9
Inglaterra
15 945
7 989
50,1
Otros
112 345
77 597
69,1

Comentario HHC:  La tendencia con que  se cerró  en el número de visitantes el año 2019  ha continuado en Enero del 2020 (1) en lo fundamental.


Nuestro principal emisor de los últimos años, Canadá  crece un ( +2.1 % ) y eso es lo mas  relevante de enero 2020.

La Comunidad cubana en el exterior  que se ha posicionado en el 2do lugar  decrece ( -12.9 %) en relación al 2019 . O sea,  los llamados a no realizar viajes a Cuba en ENERO 2020  de nuestros nacionales,  tuvieron un total fracaso, ya que en Diciembre del 2019  tuvo un decrecimiento del (-8.3 %) por otros motivos, lo que quiere decir que tan solo  tuvo un efecto del (- 4.6 %) el llamado de enero  del 2020.

Rusia continúa con su crecimiento espectacular que tuvo el año pasado y en especial el 2do semestre y se ha posicionado en el tercer lugar por paises.

Estados Unidos: continuan las medidas trumpistas en plena vigencia para impedir que vengan sus ciudadanos a nuestro país.  Recordar  que en los cuatro primeros meses del 2019 el crecimiento  de EEUU fue del (+94.7 %) como promedio , por lo que la igualdad de condiciones para que sean comparables , las veremos a partir de Mayo 2020 y entonces si evaluaremos si la afectación ha sido mayor o no.

El resto de los países tuvieron un comportamiento similar a la baja, al del 2019, con la excepción de España que vemos que  se situó en un 93.9 % en relación al 2019.  Esto quiere decir que Europa sigue descendiendo en este 2020 como lo hicieron en el 2019 en  comparación al 2018. Veremos el comportamiento en los tres meses siguientes de temporada alta.

Si llama la atención que la meta de este año son 4.5 millones de visitantes , esto significa ( +5.2 %) de crecimiento en el 2020 vs 2019, sin embargo el ministro de economía Alejandro Gil informó que el plan de visitantes de enero se cumplió al 99.5 % (2) , por lo que si ya descendió en enero del 2020 un (-19.6 %) significan dos cosas: que se planificó un descenso en este primer mes del año y que los próximos meses debe crecerse  sostenidamente para cumplir la meta del 2020 de visitantes internacionales. 

Dadas las condiciones, se tuvo un resultado aceptable en el primer mes del año. 
  
Citas

(1) https://cubayeconomia.blogspot.com/2020/02/cuba-cierre-de-ano-2019-de-los.html
 (2) http://www.cubadebate.cu/noticias/2020/02/21/mandatario-cubano-con-el-plan-de-la-economia-tiene-que-haber-rigor-disciplina-y-control/#.Xlb-1TJKjIU

El capitalismo nunca viene solo, sino mal acompañado…

Por Dario Machado, CubaPeriodista 
Veo dos grandes obstáculos al avance de los cambios imprescindibles hoy en nuestra sociedad: el inveterado y recrudecido bloqueo económico de los EEUU contra Cuba y las trabas que frenan el desarrollo de la producción de bienes y servicios de calidad, entre ellos con un lugar fundamental el que implica la desmotivación para actuar con ánimo y creatividad.
Al bloqueo no lo podemos quitar a voluntad, solo podemos resistir sus destructivos embates, pero aun con lo demoledor de su impacto en todos los órdenes de la vida del país, es imperativo encontrar el modo de crecer y desarrollarnos y para ello debemos pensar cómo motivar a los colectivos y a cada trabajador en todos los ámbitos del metabolismo socioeconómico nacional.
¿Socialismo o capitalismo?
Las crecientes dificultades para hacer avanzar más rápidamente la producción y los servicios, y en momentos en que es notable la escasez, hacen que algunos viren los ojos hacia la bases del sistema socioeconómico del país y soslayando las desventajas de partida de una economía golpeada por el bloqueo y su recrudecimiento y los inevitables avatares del aprendizaje, así como tomando como naturales los logros de la revolución, piensen en el fracaso del socialismo y consiguientemente en el capitalismo como solución, los más -muy probablemente- vislumbren un capitalismo que produzca más y distribuya más o menos como el socialismo, o sea, la cuadratura del círculo.
Este razonamiento no tiene en cuenta otros elementos decisivos, entre ellos que el bienestar no radica solamente en cómo se distribuye lo que se produce, lo cual per se es un dilema a resolver, sino que olvida por completo la importancia que tiene cómo se produce lo que se distribuye.
El capitalismo –en particular en su fase neoliberal y altamente depredadora- no tiene interés alguno en la salud de las personas, en la regulación justa del trabajo, en la solidaridad, en las políticas sociales, en el cuidado del medio ambiente, en la preservación de la naturaleza, acelera y ensancha al máximo las diferencias sociales, genera la inseguridad ciudadana, incrementa la criminalidad, instala un mecanismo que cultiva el consumismo y obliga a trabajar largas horas para terminar endeudando y manipulando de ese modo al trabajador, mientras aquel que no tiene trabajo, no lo tiene no por culpa del sistema, sino porque carece de capacidad competitiva, porque es vago, porque no tiene suerte, etc. Esta realidad es visible en la constante lucha entre los derechos del mundo del trabajo y la tendencia a la que está condenado el capitalismo de acumular ganancias a cualquier costo social. En nuestro entorno se ve en Chile, Argentina, Ecuador, Colombia, Brasil…
Las ventajas sociales que se produjeron en la Europa socialdemócrata y que se enarbolan a menudo como la prueba del éxito de un capitalismo bueno, olvida dos circunstancias decisivas: la primera, que el desarrollo de Europa fue financiado en su despegue por la explotación inicua de sus colonias en Asia, África y América; la segunda,  que los avances sociales no lo fueron por las bondades del sistema, sino por las luchas obreras unidas a la necesidad del enfrentamiento al socialismo en el Este del continente, avances que han retrocedido abruptamente tras la desaparición del socialismo en esa parte del mundo y la profundización de las fórmulas neoliberales. Quedaron con un mejor blindaje económico algunos países nórdicos, que suelen presentarse como modelos del futuro esperado cuando son solamente excepciones. Mientras, el capitalismo no es el mismo para los países del “centro” y para los de la “periferia”.
Puede ser que en Cuba con una economía capitalista dependiente y a un costo social y ecológico impredecible, las cifras del PIB del país acusen un crecimiento incluso notable. Pero es sabido que el comportamiento del PIB no revela toda la verdad de una economía, ni es posible afirmar que crece el PIB y todo mejora para todos. En cualquier caso, de preguntarse de quién sería ese crecimiento, a quién pertenecería, la respuesta no será la que podemos dar ahora cuando hablamos del producto social de nuestro país: a todos nosotros, sino a un rosario de intereses foráneos y nacionales que no tendrán vocación alguna para redistribuirlo con justicia social mientras lo que hoy nos pertenece a todos a todos estará fragmentado y repartido como propiedad privada entre esos intereses.
Ese crecimiento saldrá del sudor de los trabajadores, de la riqueza de nuestras tierras cultivables, de la gigantesca inversión durante décadas en el sistema hidráulico del país, de la potencialidad del sistema de producción de energía, de las riquezas minerales del subsuelo, pero se repartirá con el criterio que reparte el capitalismo habitualmente. Sí, naturalmente, se llenarían las vidrieras de los más disímiles artículos, tanto necesarios como suntuarios, la publicidad se afanará en hacer necesitar a la gente lo que no les hace falta, y el comercio funcionará para una muy estratificada demanda solvente que irá en una relación piramidal desde el lujo obsceno hasta los que quedarán totalmente marginados. Se trasladarían a nuestra realidad las enormes desigualdades que el capitalismo ha generado en el planeta, ante las cuales las que tenemos hoy en Cuba palidecerían.
Puede argumentarse con razón que el crecimiento del PIB, casi cero el pasado año y esperado muy discreto el presente, demora en verse satisfactoriamente en la mesa del cubano y que no todos pueden acceder a la oferta de mayor calidad que hay en el mercado, pero eso no significa que no haya justicia social en Cuba ni que una economía capitalista dependiente nos asegurará un país mejor para todos.
Lo cierto es que en una hipotética restauración del capitalismo, en la que grandes sectores de la población quedarán sin empleo y desprotegidos, crecerán vertiginosamente las diferencias sociales, cerrarán muchas escuelas y universidades porque al mercado no le interesan tantos graduados, empobrecerán ciudades y las zonas agrícolas que no tengan interés para las ganancias, y las políticas sociales se irán a bolina, el país será finalmente repartido alegremente entre las trasnacionales y los intereses que se hayan creado en Cuba: una historia conocida.
El crecimiento de la desocupación, de la desigualdad, de la pobreza traerá el crecimiento de la delincuencia, la drogadicción, la violencia, la inseguridad ciudadana, que entonces ya no serán explicadas por el mundo simbólico dominado por esos intereses como algo causado por el sistema social, sino por la incapacidad de salir delante de los pobres y por la maldad de la naturaleza humana. Los patrones del modo de vida del capitalismo tardío, el consumismo, la insolidaridad, el individualismo y el egoísmo empobrecerán nuestra cultura. Volverán el pluripartidismo estéril y demagógico, la politiquería, el clientelismo, la corruptela que vivió el país en el pasado pre-revolucionario, que serán glorificados como democracia y libertad. La gran prensa dominada por las trasnacionales de la información hablará maravillas de “la nueva Cuba”, de las libertades conquistadas, de lo mejor que marcha todo, etc.
El cambio que traería el capitalismo no es simplemente económico. Del mismo modo que la revolución socialista produjo una transformación integral que abarcó la economía, la política, la cultura, la comunicación, la ética, las relaciones entre las personas, de las personas con el gobierno, el cuidado de la naturaleza y del medio ambiente, etc.,  una eventual restauración capitalista retrotraería esas transformaciones hacia el pasado, pero en un presente aún más desastroso para el pueblo cubano, en el que se culparía de todos los males a la “pesada y perversa herencia socialista” escondiendo de ese modo sus propias calamidades, mientras se depredará sistemáticamente al país.
No existirá plan alguno que responda a los intereses del pueblo. Lo que ocurra en materia económica dependerá exclusivamente de la ganancia y de los intereses de quienes invertirán su capital en Cuba. La prensa escrita ampliará sus páginas y reducirá su tirada, ampliará su publicidad y empobrecerá la información. La publicidad comercial invadirá la programación radial y televisiva, el cine y las calles. La agenda la pondrán quienes se apropien de los medios que hoy son de propiedad social. Se glorificará la libertad de prensa pero los comunicadores cobrarán si no se salen de las pautas que pongan los dueños. Los medios dejarán de estar al servicio de la obra común de construcción social y cultural y pasarán al servicio de los intereses corporativos El país se fragmentará, al ciudadano común no le quedará más que refugiarse en el entorno familiar, en el grupo de amigos y en la divina providencia.
Asumir un metabolismo socioeconómico capitalista suponiendo que nuestra pequeña economía podrá resistir los embates del capital foráneo, particularmente los de las transnacionales, bajo el supuesto que la superestructura política que tenemos hoy sustentada en la unidad nacional se logre mantener y resistir sin la base económica del predominio de la propiedad social que es sustento de la planificación en la distribución del producto social, es pura ingenuidad.
Vemos hoy ejemplos de cómo el capital transnacional trata a los países de la “periferia”, la pelea que se puede observar en ellos es una y otra vez el regreso de fórmulas neoliberales subordinantes y esclavizadoras a las que los pueblos se resisten a costa de enormes sacrificios de las grandes mayorías afectadas, constantes luchas sociales y pérdida de vidas humanas. En esa nos veríamos los cubanos de asumir la utopía de una salvación capitalista.
La gran mayoría es consciente
Es precisamente la conciencia del significado del regreso al capitalismo lo que condujo el pasado año a la aprobación notoriamente mayoritaria de la nueva constitución de la República Socialista de Cuba porque implica su no aceptación, a la vez que reconoce la necesidad de lidiar con las relaciones mercantiles para salir del bache económico aun en medio del recrudecido bloqueo económico de los EEUU.
Por ello el proceso revolucionario en esta etapa de reinstitucionalización continúa dando importantes pasos hacia cambios trascendentales en el metabolismo socioeconómico. Hoy tenemos una economía mixta, ha crecido sustancialmente el sector privado y hay una mayor apertura responsable al capital extranjero, mientras se mantienen aun jaqueadas por las carencias materiales las tradicionales políticas sociales de la revolución y en algunos casos, como el de la vivienda acusan un insuficiente aún, pero notable crecimiento. Prueba de la capacidad de lo alcanzado hasta hoy es precisamente que a pesar de la ingente guerra económica de los EEUU contra el país, el pasado año el PIB no decreció  y para este se proyecta una situación similar, probablemente algo mejor que el pasado año en materia de crecimiento. Nada para festejar, pero sí para cobrar conciencia de nuestras potencialidades.
Están pendientes otros cambios estructurales, organizativos y normativos de mayor envergadura y cada vez más urgentes que logren sintonizar mejor la interrelación de los diferentes factores que intervienen en el metabolismo socioeconómico. Entre ellos resolver el problema de la doble circulación monetaria instaurada a finales del pasado siglo y ya sobrepasada por la realidad, una más amplia reforma salarial, medidas más eficientes en la seguridad social, la ampliación de las facultades de las empresas que faciliten la creatividad y la iniciativa, alcanzar la eficiencia en la planificación desde abajo.
No se saldrá del enorme desafío socioeconómico sin la mayor disciplina y el mayor rigor en la exigencia del cumplimiento de las leyes que han emanado y emanarán de la nueva Constitución, no se saldrá sin el enfrentamiento decidido a la corrupción ni sin una participación activa en el proceso de transformaciones que hoy tiene lugar en Cuba. Debemos asumirnos no como simples ejecutores en la sociedad socialista que implica y postula nuestra constitución, sino sintiéndonos parte de las soluciones, exigiendo y practicando su participación en las decisiones a las que tenemos pleno derecho, a la vez que desplegando su creatividad e iniciativa en el lugar en el que desempeñamos nuestra vida laboral y social. Eso significa luchar contra las trabas burocráticas, contra la vieja mentalidad de esperar las orientaciones de arriba, contra la corrupción de cualquier tamaño, contra el soborno, contra las justificaciones engañosas, contra la inercia.
Los cambios en curso, dirigidos a empoderar a los municipios, a los colectivos laborales, a las bases de la sociedad implican una mayor responsabilidad y participación de la ciudadanía y que ejerza su derecho a que su opinión y voto se oigan y consideren.
Los desafíos que en el orden económico, institucional y cultural tiene hoy la sociedad cubana en su empeño de avanzar hacia un país mejor exige un ciudadano que no solo esté comprometido con ese futuro, sino que sea un activo participante del proceso, eso significa no solo que sea cabal cumplidor de sus deberes sino también que exija que se respete su papel participativo, que no lo sustituyan en su derecho a decidir, así como a criticar y a vetar lo que considere deba ser criticado o vetado.
Tenemos los mismos derechos, pero no las mismas capacidades
La experiencia histórica de la revolución socialista cubana ha demostrado que en las actuales realidades culturales y psicosociales, el igualitarismo solo es admisible en terrenos indiscutibles como el de la educación, la salud pública y la seguridad social básica, lo que podríamos llamar un igualitarismo positivo, ya que responde a los principios humanistas del socialismo cubano a la vez que asegura el desarrollo sano del conjunto de la población y con ello el aseguramiento de sus potencialidades para el crecimiento y el desarrollo. Esas correctas políticas sociales el socialismo no las ve nunca como un gasto sino como un derecho universal del pueblo, como justicia social y de últimas como una inversión a largo plazo.
Pero hay un igualitarismo negativo, el que desconoce las diferentes capacidades individuales y conduce a la desmotivación.
La aceptación de las relaciones mercantiles expondrá  con mayor nitidez –ya lo hace- las diferentes capacidades que revelan los ciudadanos, pero hay una gran diferencia entre la motivación al emprendimiento y el esfuerzo individual en una sociedad con una orientación socialista de la construcción social que privilegia la cooperación, y la motivación que genera el capitalismo, que conduce al egoísmo, al afán de lucro, a la competencia desleal, y que termina con los que más tienen dando las espaldas al país y asociándose con los intereses del capital internacional.
Para que tal cosa no suceda, tiene que existir un Estado al servicio de la sociedad en su conjunto, que base su economía en el predominio de la propiedad social socialista y en la planificación, dotado de leyes que den contención a las proyecciones nocivas del mercado, cuyo sistema político esté el servicio de todo el pueblo trabajador, un Estado nada permisivo con las conductas antisociales, la indisciplina social, cuya exigencia y vigilancia del cumplimiento de las normativas legales represente a toda la sociedad, que dirija su accionar hacia el empoderamiento creciente de la sociedad en todos sus planos. En otras palabras, el Estado que fue codificado en la ley de leyes aprobada el pasado año. Pero también se requiere una ciudadanía proactiva, consciente de sus deberes y derechos.
Está en marcha un proceso general de reordenamiento estructural que procura la articulación eficiente de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídico-normativa e ideológica política a partir de la cual se deberá normalizar el metabolismo social. Un proceso que muchos quisieran que se realizara a mayor velocidad, pero que requiere su tiempo y sobre todo la participación activa de toda la ciudadanía.
Este es un año particularmente retador. Abordar el desafío que presenta al país requiere además prever eventuales contingencias climatológicas frecuentes en nuestras latitudes caribeñas. Nunca como hoy la nación cubana necesita mantener la unidad necesaria para garantizar los cambios estructurales estratégicos imprescindibles preservando la independencia, la soberanía nacional y la justicia social.
Dario Machado
Dario Machado
Licenciado en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Filosóficas. Preside la Cátedra de Periodismo de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

El transporte de pasajeros es una prioridad para el Gobierno, asegura ministro del sector (+ Video)

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Karina Rodríguez Martínez

 

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, en la Mesa Redonda.
Foto: Roberto Garaycoa Martínez/Cubadebate.
El transporte incide en todos los  sectores de la economía del país y en especial en la población. Aunque se cumplan los planes de trasportación, no se satisface la demanda, ni se logra la calidad que espera la población en el servicio.
En el 2019, fueron transportados más de 1 800 millones de pasajeros -cifra por debajo de la prevista-, el 70% de ellos fueron trasladados por el sector estatal, el 20% por transportistas privados y el 10% con las transportaciones de vehículos estatales por la acción de los inspectores, afirmó Eduardo Rodríguez Dávila, ministro de Transporte.
La movilidad de pasajeros en una prioridad del gobierno, por esta razón en el 2019 fueron concretadas acciones para mejorar este servicio.
  • La incorporación de 400 gazellas en La Habana
  • Puesta en marcha de los 80 coches de pasajeros, aunque no se pudieron recibir las nuevas locomotoras
  • La producción nacional de 131 triciclos
  • Distribución de 320 ómnibus Diana
  • Se fabricaron 88 semiómnibus para la transportación rural
  • El programa de rehabilitación de la flota aérea avanzó con el envío de un primer avión a reparación capital y se prepara un segundo
  • El arriendo de dos catamaranes para reforzar la transportación con la Isla de la Juventud
  • La reparación de embarcaciones que prestan servicios en las bahías, que son fundamentales para las comunicaciones de determinados poblados
  • El inicio de la venta de ciclomotores en moneda libremente convertible
  • El acondicionamiento y rehabilitación de las estaciones de la vía central
  • Ampliaciones de las oficinas para la comercialización de los pasajes interprovinciales
  • Se amplió y reacondicionó la terminal de pasajeros de Batabanó y se rehabilitó la terminal de última hora de los pasajeros hacia la Isla de la Juventud
  • Mejoras en las condiciones de los choferes, mecánicos y otros trabajadores de las terminales
En particular, se continúa trabajando en el sistema de atención a las quejas de la población. “Las quejas son analizadas sistemáticamente y tenemos un sistema que hay que seguir fortaleciendo. No queremos perder tiempo, estamos fortaleciendo las oficinas de atención a la población para dar respuesta a las sugerencias de la población y que la quejas no se eternicen”, dijo el ministro.
A pesar de todas estas medidas, continúan las molestias con los servicios de transporte. Algunas de las principales inconformidades son:
  • Irregularidades en el cumplimiento de los itinerarios por falta de medios o problema de disponibilidad técnica derivados de mala organización del mantenimiento y el tardío arribo de los recursos
  • Falta de información a los pasajeros
  • Indisciplinas de los choferes (paradas fuera de lugar, exceso de velocidad, música a altos volúmenes, maltrato a la población)
  • Malas condiciones de las paradas y estaciones
  • Violaciones de precios establecidos

No nos detendremos


Parada de Tulipán y Boyeros, en La Habana. Foto: Jorge Luis Sánchez Rivera/Cubadebate.
La afectación del combustible es real y el transporte es uno de los sectores que recibe el impacto de este déficit, afirmó Rodríguez Dávila. “Septiembre del 2019 fue el momento más crítico, se transportó menos del 70% de los pasajeros que se debía y aún no nos hemos recuperado”, añadió.
Entre las medidas tomadas, estuvo priorizar la transportación urbana, limitando la nacional y fortaleciendo el servicio del ferrocarril. Se realizaron trompos para descongestionar puntos en todas las ciudades, y fueron reforzados las acciones para el  control del combustible.
La autorización para emplear las capacidades de transportación de los vehículos estatales fue otra de las soluciones para aliviar la situación. “En todas las provincias, trabajadores del transporte e inspectores estuvieron en las paradas y los choferes comenzaron a parar aunque no hubiese inspectores. Ha pasado un tiempo y en la mayoría de los casos, si no hay agentes en las paradas, los choferes no tienen la conciencia de apoyar a los otros cubanos”, señaló.
En este sentido, el ministro explicó que se está incrementando la cantidad de inspectores, modificado la resolución del Ministerio de Transporte que establecía las condiciones de este tipo de servicio y definiendo obligaciones  y derechos  de los conductores, inspectores y pasajeros.
“En La Habana existen más de 3 000 paradas y se cubren con inspectores menos de 100 de ellas. La Dirección General de Transporte, en conjunto con los Consejos de la Administración de los municipios, determinó todas las paradas que por los volúmenes de población necesitan la presencia de inspectores. Hasta 311 ascendió la cifra que se necesita en la capital”, indicó.

El bloqueo es real

La transportación de pasajeros no escapa a los efectos del bloqueo económico contra Cuba. El año 2019 fue particularmente complejo ante la persecución para la compra de combustible para el país.
El ministro de Transporte explicó que durante los últimos meses el Gobierno de los Estados Unidos ha arreciado las medidas contra este sector. Ejemplo de ello es la disminución del porcentaje de componentes norteamericanos que puede tener un avión que sea adquirido por Cuba. El índice disminuyó de 25 a 10.
Otra muestra de la política extraterritorial fue la cancelación de la venta al país de dos aviones para vuelos nacionales. Según una carta recibida por el fabricante, tras la restitución de la aplicación de la Ley Helms-Burton, se decidió rescindir el contrato.
Igualmente sucede con el contrato para la administración de los aeropuertos y la puesta en marcha de talleres para la reparación en el ferrocarril, dijo el ministro, quien leyó fragmentos de las cartas enviadas por los jefes de las compañías extranjeras con los que se habían conveniado tales negocios.
“Este año se cancelaron los cruceros, se limitaron los vuelos desde los Estados Unidos hacia las provincias cubanas. Este último tema nos genera mayor congestión en la terminal aérea de La Habana y un mayor tráfico interno por carretera en el país”, comentó.
Al abordar la persecución en el área de combustibles, dijo que Cuba tuvo que llegar a comprar un barco completo con el combustible dentro, ante la negativa del armador de atracar con el  carburante.

¿Cómo marchan las nuevas regulaciones para el transporte privado?

El 20% de los pasajeros transportado en el 2019 correspondió al sector no estatal. Desde el mes de enero, nuevas regulaciones salieron a la luz para ordenar esta actividad. Según informó Eduardo Rodríguez Dávila, el 76% de todos los transportistas privados ya sacaron la nueva licencia.
“Para la población esta es una medida positiva. Se le dio la facultad a los Consejos de la Administración de fijar los precios y se dispone además de una oferta de transportación. En el caso de los transportistas, estos se benefician con el combustible más barato y aumenta la legalidad. Las demoras en las nuevas licencias están asociadas en lo fundamental a la tardanzas de las tarjetas”, explicó el ministro.
Las principales insatisfacciones en la aplicación de la nueva norma se relacionan con la burla de los nuevos precios y la puesta en vigor de tarifas en algunos territorios que no satisfacen económicamente a los choferes, por ser demasiado bajos.
“Los transportistas están prestando el servicio salvo algunas excepciones donde hay determinados conflictos. Se está visitando cada lugar donde hay discrepancias y abogamos por una buena comunicación. También sabemos que los que mayores indisciplinas cometen son choferes ilegales que no tiene la licencia”, advirtió.

Buenas nuevas


Actualizan apk Viajando y crean nueva aplicación para las Gacelas.
En otro momento de la Mesa Redonda, Rodríguez Dávila dio a conocer que a partir del mes de abril estará disponible una nueva versión de la aplicación Viajando que permitirá la compra online de reservaciones. Igualmente, informó sobre el desarrollo de una apk para el control de las llamadas "gacelas".
“También tenemos una aplicación nueva que facilitará el control de precios el servicio de ruteros (microbuses Gazellas). A la par, se siguen reparando más ómnibus y se prioriza el programa del ferrocarril”.

Vea también:En video, la Mesa Redonda