Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 27 de julio de 2021

Abrirán en La Habana 47 mercados agropecuarios estatales de nuevo tipo

27 julio 2021 

Esos 47 mercados junto a los atendidos por la Empresa de Acopio suman 91 dirigidos a ampliar la oferta de diferentes surtidos. Foto: Ricardo Gómez / Tribuna

En la céntrica esquina de 15 y 24, del municipio Plaza de la Revolución, los vecinos se organizaron para comprar viandas y frutas en el Mercado Agropecuario Estatal de nuevo tipo creado allí, el cual forma parte de 47 que abrirán en la capital.

Luís Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central del Partido y primer secretario en la provincia, y Reinaldo García Zapata, Gobernador de La Habana, dialogaron con trabajadores y directivos de la Empresa Victoria de Girón, de Jaguey Grande, Matanzas, encargados de atender este lugar.

Iríbar les explicó la importancia de su labor en momentos cuando se buscan fórmulas para acercar los sistemas productivos a la comercialización directa de los renglones.

Esos 47 mercados junto a los atendidos por la Empresa de Acopio suman 91 dirigidos a ampliar la oferta de diferentes surtidos.

Además de viandas y frutas, en el mostrador tenían conservas y jugos elaborados en minindustrias.

Garantizar la sostenibilidad de los nuevos mercados

A buscar alternativas que garanticen la sostenibilidad de los nuevos mercados que funcionan en La Habana con la atención directa de grupos empresariales y empresas agropecuarias, llamó Torres Iríbar.

En la instalación reacondicionada en la Villa Panamericana, del Consejo Popular Cojímar, del municipio de La Habana del Este, el dirigente partidista dialogó con trabajadores e integrantes del Grupo Ganadero, que atienden el lugar.

En el establecimiento continúan labores de ampliación y disponen de canteros que garantizan el suministro de vegetales frescos. Entre las ofertas están viandas, hortalizas, frutas, granos y cárnicos.

Inaugurada minindustria Bajurayabo

Naves enormes situadas en el poblado rural de Bajurayabo albergan a la nueva minindustria del mismo nombre que fue inaugurada en saludo al 26 de Julio, en el aniversario 68 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

En el municipio capitalino de La Habana del Este, unos 36 trabajadores se insertan a diferentes procesos productivos en el centro que comenzó el montaje en mayo último y tuvo un mes de pruebas.

Con un nivel de procesamiento de una tonelada por hora, también disponen de un centro de beneficio de viandas, hortalizas y frutas.

En el mismo lugar funciona una tienda de la Empresa GELMA, para ofertar herramientas y artículos para agricultores de la zona.

Mermeladas, dulces y paquetes de renglones para elaborar caldosa se incluyen entre los surtidos destinados a varias formas de comercialización y que recibieron la visita de Luis Antonio Torres Iríbar y Reinaldo García Zapata, primer secretario del Partido y Gobernador, respectivamente, de la ciudad.

La jornada de encuentros con colectivos de obreros, trabajadores de la Salud y campesinos de las máximas autoridades de La Habana, este domingo, en saludo al 26 de Julio, incluyó intercambios con Bárbara Sandra Rolo Rubio, propietaria de la Finca La Mora, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Agustín Marrero, en el Consejo Popular Guanabo.

En el capitalino municipio de La Habana del Este, ellos explotan recursos locales en la obtención de viandas, hortalizas y frutas, elaboran materia orgánica y crearon casas de cultivo y semillas que fertilizan con el abono que logran a partir de humus de lombriz.

(Tomado de Tribuna)

La integración regional en el horizonte pos pandémico

Por: Julio C. Gambina

A más de un año de la pandemia por el coronavirus queda claro el impacto social sobre la región latinoamericana y caribeña, que con menos del 10% de la población mundial, los contagios y fallecimientos alcanzan al 30%, uno de los territorios donde se hace evidente el límite civilizatorio del orden social capitalista.

Un orden que es mundial y transita una crisis integral, con un trasfondo de acentuación de la explotación de la fuerza de trabajo y el saqueo sobre los bienes comunes, en donde América Latina y el Caribe cayó el doble que la economía mundial durante el 2020.

La recuperación que se anticipa para el sistema mundial desde el 2021 se ralentiza en el subcontinente, evidenciando problemas estructurales que sobrepasan la dinámica coyuntural de lo sanitario.

Claro que la emergencia sanitaria responde a fenómenos de fondo como la tendencia a la mercantilización de la salud, operada de manera creciente en el devenir liberalizador desde comienzos de los setentas del siglo pasado.

Si ya se discute la salida de la pandemia, vacunación mediante, el horizonte de “nueva normalidad” permea los debates sobre el rumbo civilizatorio.

¿Hacia donde debe orientarse la región?

Las estrategias nacionales fortalecieron la desarticulación regional y, por ende, las políticas sanitarias y económicas respondieron a intereses locales de una dominación que es global y en beneficio de las ganancias.

En materia de vacunas, los laboratorios transnacionales privilegiaron sus intereses económicos y negociaron con cada país cuotas de mercado. Cada quien “resolvió” lo que pudo y como pudo en acuerdos bilaterales, desoyendo toda posibilidad de acuerdo regional compartido.

Ni hablar de la cooperación tecnológica, suscripta por cada país con potencial productivo de manera bilateral con los principales laboratorios oferentes de vacunas en el sistema mundial. Ni siquiera se consideró la potencialidad de la articulación de investigación y producción de países de la región con Cuba, que son sus vacunas demostró capacidad técnica y profesional para atender la demanda de la región e incluso más allá.

Ante la presencia de un problema global, la respuesta debió ser mundial, o por lo menos regional. No ocurrió ninguna de las dos. El sistema mundial apenas pudo definir el carácter pandémico de la situación derivada del COVID19, sin afectar el dominio de las patentes derivado de una lógica de estímulo a la propiedad intelectual privatizada, como signo de época de estos años liberalizadores construidos desde hace casi medio siglo.

Volver a instalar la potencia de la integración regional resulta un imperativo de época. Por ello resalta la recreación de la CELAC, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (http://s017.sela.org/celac/quienes-somos/que-es-la-celac/), la que fundada hace una década reapareció a fines de julio en la 21° Reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Fueron 33 los países que deliberaron en México, bajo la presidencia temporal de la CELAC por Andrés Manuel López Obrador, Presidente del país anfitrión del cónclave.

Las resoluciones trascienden la dimensión política y diplomática, para perfilarse como ámbito para una mayor articulación económica. Es lo sostenido por el titular del gobierno mexicano, quien promovió el desafío de una lógica integración no subordinada, explicitada en contra de la OEA.

Es larga la historia de la dependencia regional, primero al colonialismo europeo y luego al orden capitalista.

Los inversores externos, europeos o estadounidenses, extendieron la apropiación del excedente económico regional sobre la base de la superexplotación de la fuerza de trabajo y el saqueo de los bienes comunes, abundantes y demandados por el sistema mundial.

Ahora es China quien crece en sus actividades económicas, comerciales y financieras sobre la región, por lo que debe considerarse en la coyuntura el rumbo de la evolución próxima en materia de integración.

Adecuaciones en la inserción global

La situación global se redefinió en la última década del siglo pasado y los países latinoamericanos y caribeños fueron captados, en su mayoría, hacia una lógica liberalizadora, con excepción de nuevos vientos que soplaron al comienzo del Siglo XXI. Allí se habló de Nueva Arquitectura Financiera, de articulación productiva en materia de alimentos o energía; en novedosos mecanismos de integración para la producción, el comercio, las finanzas y la investigación científica y tecnológica, lo que supuso aliento a una nueva institucionalidad, entre ellas a la CELAC.

Son y eran elementos de una integración alternativa, no subordinada a la lógica de la dependencia al gran capital externo. Es lo que recrea y enuncia la presidencia de México y puede continuarse en el próximo periodo, quizá, bajo la dirección de la Argentina.

El impulso de cambio político y económico fue abortado en la región, con retrocesos a salidas nacionales, de reciclado de la inserción subordinada a la lógica inversora de los grandes capitales privados, lubricados con endeudamiento y funcionalidad especulativa. Eso es la historia reciente, desafiadas por nuevos cambios que alimentan la esperanzas de cercanos futuros con perfil de transformación socioeconómica.

La pandemia sorprendió y en el marco de la gravedad social, la realidad impone discutir el estado de situación actual, clarificar el diagnóstico y proponer alternativas superadoras de una continuidad que demanda el poder mundial, con más liberalización y reaccionarias reformas en materia laboral, previsional e impositivo.

Por otro lado, se sostiene la ilusión que aún es posible reformar el orden existente sin cortar la secuencia de producción y circulación comandada por el capital, hoy transnacionalizado y fuertemente concentrado. Por ello es que sostenemos que estamos en un tiempo de pensar y actuar con autonomía la articulación regional.

Asistimos a un momento de cambio ante la gravedad y extensión de la pandemia, especialmente con perspectiva de superación, por lo que la integración no subordinada no debe ser solo una propuesta a futuro, sino un imperativo de la hora para atender las urgentes necesidades civilizatorias en América Latina y el Caribe.

Buenos Aires, 27 de julio de 2021


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Julio C. Gambina
Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP
Montevideo 31, 2º Piso CP 1019ABA. Ciudad de Buenos Aires.
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Avanza primera etapa de conductora Turiguanó-La Bandera

 

Foto: Eric Yanes

A pesar del atraso, los constructores aseguran que en diciembre estará listo y con valor de uso el primer tramo

Toda el agua potable que necesita y necesitará en el futuro el destino turístico Jardines del Rey llegará a través de la conductora Turiguanó-La Bandera, una obra que se inscribe como la mayor inversión del sistema de Recursos Hidráulicos en Ciego de Ávila, con un costo aproximado de 150 millones de pesos.

Con casi 30 kilómetros de redes entre el tanque ubicado en un punto elevado de Turiguanó y el lugar conocido como La Bandera, al sur de Cayo Coco, una vez concluida aportará 350 litros por segundo (l/s), siete veces más que el caudal volumétrico entregado hoy al principal enclave turístico de la provincia.

La ejecución de la conductora, que se ha atrasado por el impacto de la COVID-19 y la escasez de combustibles y materias primas, está prevista en dos etapas.

La primera comenzó en marzo de este año y tiene fecha de conclusión en 2023, y prevé el trazado e instalación de tuberías de polietileno de alta densidad de 800 milímetros de diámetro, en tres tramos de nueve kilómetros cada uno, a razón de un tramo por año.

De acuerdo con Humberto de la Caridad Hernández Suárez, director de la UEB Cuito Cuanavale, entidad constructora a cargo del montaje, en septiembre venidero deberán quedar terminados los primeros 4.1 kilómetros, mientras que en diciembre se dará por concluido el primer tramo con valor de uso, pues entre los beneficios de la obra también se cuenta mejorar el servicio de abasto de agua potable a las comunidades en ruta: comunidad Celia Sánchez (pueblo holandés) y Turiguanó.

La segunda etapa conectará los centros de distribución Flamingo y Palma Real con La Bandera, otros 20 kilómetros de redes que sustituirán el anterior trazado, a base de tubos de polietileno reforzados con fibra de vidrio de menor diámetro. La diferencia entre la nueva conductora y la antigua será notoria, ya que duplicará el volumen de agua: de 10 000 metros cúbicos a 20 000.

Ello será posible, precisó Hiorvanys Espinosa Pérez, delegado del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos en el territorio, porque, además de la tubería, el proyecto ingeniero incluyó la puesta en marcha de una segunda fuente de abasto en la estación de bombeo Los Satos, con cuatro pozos y tres bombas instaladas.

Los Satos aporta un caudal de 220 l/s que, sumados a los 130 l/s que ya bombeaba la estación Patria III, suman los 350 l/s demandados por la cayería, cuando se complete el plan de desarrollo de 24 000 habitaciones.

Asimismo, se cambió casi todas las válvulas entre los pozos y el tanque de Turiguanó, un depósito de unos 5 000 metros cúbicos que recibirá reparación y mantenimiento como parte de este megaproyecto.

El abasto de agua potable en Jardines del Rey se completará con una planta desalinizadora, cuya ejecución comenzó en 2020, pero no avanza con la celeridad prevista.


Importaciones para las formas de gestión no estatales: más allá de las cifras

¿Cuánto de lo que las FGNE importan podría producirse en Cuba? ¿Cuántas oportunidades desaprovechadas para el sistema empresarial cubano descubriríamos?




El 18 de julio Cubadebate publicaba la noticia de que se habían realizado ya más de 3500 contratos de importación de las formas de gestión no estatales (FGNE) y que a la vez esas formas de gestión habían logrado exportar mediante esa vía unos 10 millones de dólares, fundamentalmente en carbón vegetal, productos agrícolas y otros. Si lo comparamos con los datos ofrecidos unos meses atrás constatamos que, sin dudas, el fenómeno viene creciendo: ya en mayo se informaba que existían 1470 contratos firmados de importación y 77 de exportación.

Sin dudas la medida ha tenido éxito, ha llenado una necesidad.

Lo más importante de esta información es la oportunidad que ofrece para examinar y corroborar características de nuestra economía; así como las tendencias, fallas y oportunidades que rebasan el estrecho margen de las formas de propiedad, las cifras frías de las operaciones e incluso los ingresos por exportaciones. En realidad 3500 operaciones en 10 meses alcanzan a 350 operaciones mensuales y si las dividimos por 40 empresas estatales de importación- exportación, entonces estamos hablando de poco menos de nueve operaciones mensuales por empresas. Claro que tampoco es para poner metas, importar y exportar es siempre un ejercicio complejo y por las razones de hacerlo desde Cuba lo es aun más, bloqueo incluido.

Lamentablemente esos datos no nos dicen cuántas operaciones de comercio exterior se realizaron para exportar esos 10 millones de dólares. Una información anterior hablaba de 77 operaciones de exportación. También en algún momento se construyó una Cartera de Productos Potencialmente Exportables; creo que a nivel de provincia o de municipios. Sería un buen ejercicio saber hoy cuántas de esas potencialidades se han hecho realidad.

No obstante, primero es lo primero. Lamentablemente los datos públicos no muestran el valor de lo importado, ni su estructura por tipos de bienes de acuerdo al clasificador general, o sea, ¿son bienes de capital, bienes intermedios o bienes de consumo, lo que las FGNE han importado?

Esta pregunta no se hace por gusto ni por ganas de molestar. Tiene que ver en lo fundamental con saber hasta dónde esas importaciones favorecen a aquellos ejes estratégicos que están asociados a la estrategia cubana de desarrollo. Una información más completa permitiría tomar decisiones para “incentivar” aquellas importaciones que más se acerquen a esos propósitos. Por ejemplo, ¿debemos aplicar incentivos positivos específicos a la importación de implementos y suministros agropecuarios versus hebillas para cintos de cuero? Una información más completa permitiría, por ejemplo, estimular aquellas importaciones con mayor efecto sobre asuntos estratégicos y/o urgentes.

Independientemente de lo anterior, esas importaciones —sean cuales sean—, contribuyen a incrementar la oferta, uno de los mayores dolores de cabeza que hoy padecemos. Por ahí ya ganamos algo.

Lo segundo, aunque también primordial, es la evidente asimetría entre la importación y la exportación. Lamentablemente aquí tampoco la información es completa. Se habla de operaciones de importación (3500) y de valor de las exportaciones (10 millones de dólares).

Usemos algún recurso para establecer la comparación. Es posible presumir que las importaciones de las FGNE alcanzan varias decenas de millones si usamos como proxi una fracción de lo que los “fenicios del Caribe” cargaban en los aviones todos los días —que algunos estimaban en mas de 1000 millones anuales— digamos que, siendo muy conservadores, hoy podría aceptarse que esas formas no estatales importen, por el mecanismo establecido, cuando menos 50 millones anuales desde que les fuera permitido hacerlo, o sea, cinco veces más que lo que se ha exportado.

También es cierto que puede existir una subvaloración de las exportaciones totales. Me explico: todavía hay FGNE que producen y venden sus productos a empresas estatales, las cuales exportan. Pasa con el carbón, por ejemplo: empresas agrícolas compran el carbón a productores privados o cooperativas y son ellas las que lo “exportan”, por ahí quizás se escapan algunos millones. También hay una cuantía de potencial exportador que no se contabiliza en el sector del software, porque lamentablemente nuestros arreglos institucionales estimulan a hacerlo “by the left” con lo cual no solo se pierde la contabilidad de esos ingresos por exportaciones, sino también la posibilidad de facilitar/estimular/promover ese tipo de negocios privados que, a pesar de todo, se hacen. Puede ocurrir con otros tipos de servicios todavía incluidos en ese listado negativo, desde las agencias privadas de turismo hasta los servicios de arquitectura. ¿Gana el país algo con ello? ¿Quién pierde? La respuesta es evidente, pierde Cuba, pierde el pueblo cubano y pierde ese propósito de alcanzar aquella visión que de alguna manera todos asumimos.

Pero más allá de esa contabilidad no completa, la asimetría entre lo que se importa y lo que se exporta corrobora una característica casi genética de nuestra economía: su dependencia importadora, que a la vez obedece a causas más profundas, bien conocidas, asociadas a las profundas debilidades y falta de complementariedad de nuestro sistema productivo. ¿Cuánto de lo que las FGNE importan podría producirse en Cuba? ¿Cuántas oportunidades desaprovechadas para el sistema empresarial cubano —todo él, no sólo el estatal— descubriríamos?

No es fácil. Lo cierto es que exportar es un fenómeno complejo; requiere de muchos poquitos y de un marco regulatorio que incentive esa actividad, que sea proactivo, muy proactivo. Durante mucho tiempo las empresas estatales no lo tuvieron y solo ahora se intenta construirlo. No es posible comparar, sin embargo, el esfuerzo que debe hacer una FGNE (algunas de ellas futuras PyMES) con el que tiene que hacer una empresa estatal.


Insertarse en el comercio exterior es mucho más complejo que simplemente poner en marcha la estrategia de exportar. Se trata de un desafío y a la vez un riesgo, pues este proceso requiere continuidad de largo plazo pero implica oportunidades de crecimiento y lograr estructurar una empresa competitiva también en el mercado doméstico. Pensar en exportar es una alternativa que no es inmediata, demanda tiempo, conocimiento, planeamiento, inversiones (acceso a recursos), estructura y capacidades humanas especializadas para su realización. No se trata simplemente de captar ventajas emanadas de una crisis de demanda interna que venga acompañada por devaluación de la moneda doméstica.

Crearles un ecosistema adecuado es importante, de la misma forma que los es lograr “un entramado de empresas e instituciones que interactúen virtuosamente”. Esta es una asignatura pendiente aun en nuestro país, para las PyMES y para las que no lo son.

Acceso automático a crédito para la exportación contra presentación de contrato para exportar, seguro a la exportación por default y bonificaciones fiscales en dependencia del tipo de productos y del valor de las exportaciones es algo que aun no se logra, ni siquiera para las grandes empresas estatales. Es cierto que con el crédito a la exportación pasa lo mismo que con el anunciado Banco de Fomento Agropecuario: faltan recursos y capacidad financiera doméstica para poder concretarlo; sin embargo, es hora de innovar. Existen incluso en Cuba hoy, entidades financieras que han propuesto programas para el apoyo a las empresas exportadoras y que no se aprovechan plenamente, o por desconocimiento de las empresas o por regulaciones hace ya mucho tiempo arcaicas.

Faltaría además —en especial para cuando las PyMES por fin vean la luz— un servicio de asesoría / consultoría que, a escala de sus territorios, las ayude a elaborar sus estrategias de exportaciones y a concretarlas, a vencer cada obstáculo, a saltar cada una de esas “piedras” con las que hemos chocado ya tantas veces. Creo que será más una tarea de los gobiernos locales armar esos equipos en forma de alianzas público-privadas.

No obstante, lo que a mi juicio resulta relevante es que se ha abierto un camino. Se ha iniciado un proceso de aprendizaje que no debería durar mucho y que en algún momento debería encontrarse algún indicador para medir la eficiencia de la gestión de esas empresas estatales cuya razón de ser es facilitar y promover estas operaciones. Por ejemplo: el tiempo promedio que le demora a un empresario concretar sus importaciones desde que llena sus documentos hasta que recibe el producto.

En resumen, en el ámbito de las FGNE se repiten características, fallas, trabas, piedras, obstáculos que ya se padecían en el sistema empresarial estatal:

  • Estructura ampliamente favorable a las importaciones.
  • Incentivos fiscales débiles y homogéneos.
  • Ausencia de instrumentos tales como crédito a la exportación y seguro a la exportación, que reducirían el riesgo y la incertidumbre.
  • Ausencia de competencias adecuadas y de personas competentes para conducirlas con éxito.
  • Poco conocimiento de los mercados externos por tipo de productos o servicios.
  • Alta segmentación del aparato productivo.
  • Permanencia de prejuicios y trabas burocráticas.
  • Débil cultura de riesgo.
  • Débiles servicios de asesoría/consultoría.
  • Ausencia de información pública adecuada y sistemática que permita tomar / anticipar medidas correctoras y promotoras que sean eficaces.
  • Tratamiento indiscriminado a las operaciones import- export.
  • Escasa propaganda/promoción/publicidad.

Acortar esos aprendizajes, evitar los experimentos perpetuos, eliminar el corporativismo organizacional, reducir los tiempos. De eso se trata, porque el tiempo cuesta, la demora se paga y la oportunidad se pierde.

lunes, 26 de julio de 2021

El ABC del biogás en Cuba.

Un enfoque energético, ambiental y socioeconómico de esta fuente renovable de energía.






Una instalación de biogás se concibe con varios propósitos, uno de los cuales es el energético y no precisamente el más importante.

Foto: Cortesía de Randy Rodríguez Pagés/Acción Ecuménica Sueca

El artículo expone los fundamentos de la tecnología del biogás, inspirados en la tradición y recorrido del Movimiento de Usuarios del Biogás (MUB), con el objetivo de responder a diversas interrogantes relacionadas con esta experiencia.

Este intento de argumentar varias inquietudes acerca del conocimiento del biogás, se basa fundamentalmente en las experiencias prácticas del Movimiento, a partir de las valoraciones y los resultados desde el punto de vista científico-popular con inclusión social en el contexto del desarrollo local. También ha predominado en nuestro escenario de desarrollo el criterio de que muchas pequeñas soluciones puedan ser la respuesta o una contribución importante a la solución de un gran problema. Con estas miradas damos respuesta a las interrogantes.

1.- ¿Cuáles son los objetivos de una instalación de biogás?

José Antonio Guardado (JAG).- Una instalación de biogás se concibe con varios propósitos, uno de los cuales es el energético y no precisamente el más importante. Ya desde su concepción hasta nuestros días, el biodigestor está concebido como un órgano de tratamiento dentro de un sistema para tratar aguas residuales. Pudiéramos ordenar los objetivos de esta instalación de la manera siguiente:

  1. Transformar y estabilizar los residuos orgánicos para eliminar las amenazas a la salud humana y animal, protegiendo los recursos naturales de la contaminación ambiental. Mejorar las condiciones higiénico-sanitarias y la vida en el campo.
  2. Suministrar nutrientes básicos para la fertilización de los suelos que inciden directamente en la producción de alimentos.
  3. Generar energía para ayudar al presupuesto, tanto del usuario como en el ámbito nacional.

La tecnología del biogás está vinculada, de alguna manera, a los principales problemas que afectan la vida en el planeta, como el cambio climático, el agua, la producción de alimentos y de energía, entre otros. Foto: Cortesía de Biomas Cuba

2.- ¿Por qué el biogás figura entre las fuentes renovables de menor desarrollo y cómo se puede invertir esa postura, dado que el país necesita impulsar la producción nacional de alimentos?

JAG.- Según las primeras proyecciones de las fuentes renovables de energía (FRE) para producir electricidad de cara a la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, el biogás figura entre las de menor desarrollo (27 MW). Ello puede estar dado, entre otras razones, por la falta de conocimiento de lo que se puede aportar desde la localidad con muchas pequeñas soluciones e inclusión social, basado en criterios científico-populares.

Además, el biogás no es precisamente para generar energía eléctrica, sino para dejar de consumir electricidad. Su uso directo es mucho más eficiente que si lo transformamos en energía eléctrica. Para invertir esa postura, hay que valorar a la tecnología del biogás de manera integral, aprovechando todos sus productos finales.

Esto incluye el suministro de nutrientes básicos para la fertilización de los suelos que inciden directamente en la producción de alimentos. Al respecto,se trabaja en el ordenamiento aprobado por la máxima dirección del país, que prevé una mayor participación de los actores de la sociedad cubana, tanto en lo estatal como en lo no estatal.

3.- ¿La política para impulsar el desarrollo local en Cuba, favorecerá la construcción de biodigestores?

JAG.-El ordenamiento mencionado en la respuesta dos se corresponde con esa política, que sin lugar a dudas debe favorecer el crecimiento de los 4500-5000 biodigestores que se estima existan hoy en todo el país. Para ello, en el mes de agosto de 2021, cada municipio debe contar con un programa y estrategia de desarrollo referente al biogás, cuya gestión e implementación deberá articularse con los planes de la provincia.

Para el apoyo institucional de esa tarea, el Ministerio de Energía y Minas emitió el 7 de abril de 2021 la Orden Ministerial 395 (OM -395), como complemento a las directivas del Ministerio de Economía y Planificación sobre las FRE a partir de la política establecida en el Decreto Ley 345.

Esta orden emitida directamente a los gobernadores provinciales y al intendente del municipio especial Isla de la Juventud orienta la creación de una comisión para la elaboración de dicho programa y estrategia.

La designación de un funcionario de gobierno al frente de la comisión, para priorizar la asignación de los materiales locales que se requieran para la construcción de los biodigestores, es una muestra de ese impulso político al desarrollo local en Cuba.

Indudablemente la cantidad de biodigestores en el país pudiera ser mayor, si tomamos en consideración todos los desechos de origen orgánico que pudieran someterse a su transformación mediante la digestión anaeróbica y con la participación de los municipios. Ello incidirá en el cuidado del medioambiente y en el ahorro de energía y agua. También repercutirá en la producción de alimentos.

En nuestra opinión es un proceso factible y necesario, si tomamos en cuenta que en Cuba como promedio viven cuatro personas por vivienda, y considerando un biodigestor de 10 m3 de capacidad, que da respuesta ampliamente a la cocción de alimentos por hogar. El citado potencial (todos los desechos de origen orgánico que pudieran someterse a su transformación mediante la digestión anaeróbica), serviría para alimentar discretamente a más de 20000 biodigestores de esa capacidad.

 

Sobre costos y cuidado ambiental

Biodigestor de cúpula fija estándar creado por el ingeniero Alexander López Savrán a partir de materiales disponibles en el poblado La Macuca, municipio de Cabaiguán, provincia central de Santi Spíritus. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

4.- ¿Cuál debe ser la capacidad del digestor para que no haya contaminación ambiental?

JAG.- La capacidad o tamaño del digestor depende de la cantidad de materia orgánica (MO) a tratar, sus características, temperatura, volumen (relación MO/Agua) y el tiempo de retención en dependencia de su posterior uso o vertimiento para que no haya contaminación ambiental. Es importante para ello que también se tenga en cuenta lo que se establezca en las respectivas normativas y la sabiduría científico-popular.

5.- ¿Por qué en muchos biodigestores botan el metano a la atmósfera siendo este tan contaminante?

JAG.- Por un inadecuado diseño, un mal balance energético, una mala construcción e instalación, un incorrecto manejo o explotación; en fin, por falta de un análisis integral. Todos estos aspectos figuran en ese por qué. El más común está relacionado con el diseño y construcción, al no corresponderse su capacidad con la masa animal disponible o lograr una construcción hermética, lo que inevitablemente infiere en el biogás que se escapa a la atmosfera.

Este fenómeno, puede ser atenuado con un chispero o acumulándolo en un gasómetro. En nuestra opinión lo ideal es hacer un estudio integral en cada caso, con su correspondiente certificación y el control sistemático tanto institucional como popular.

6.- ¿Cuáles son los diferentes tipos de biodigestores y sus costos?

JAG.- Entre los diferentes tipos de biodigestores más usados en la práctica de Cuba, a pequeña y mediana escala, se pueden citar los siguientes:

  • Biodigestores de campana móvil, también conocidos como modelo hindú (BCM)
  • Biodigestores de cúpula fija, también llamados biodigestores chinos (BCF)
  • Biodigestores plásticos o de geomembrana y similares (BPG)

Los rangos para la pequeña, mediana y gran escala que hemos considerado, en el contexto del MUB, para Cuba son:

Pequeña escala (PE): Hasta 24 m3/día

Mediana escala (ME): Entre 25-99 m3/día

Gran escala (GE): Más de 100 y hasta 500 m3/día

Sus costos dependen de varios factores, además de su tamaño, entre los que se pueden mencionar: tipo y espesor del material; lugar de procedencia y características del proveedor; características del lugar, etc. Los costos MÍNIMOS promedio para las escalas promedio indicadas, pueden ser asumidos como se señala a continuación:

PE: 1000 USD

ME: 5000 USD

GE: 25 000 USD

7.- ¿Cuál es el costo de las interconexiones para abastecer de biogás a las viviendas?

JAG.- En el contexto objeto del análisis, el costo de las interconexiones varía en dependencia de la topografía y la distancia entre el biodigestor y la vivienda. También del trazado y los elementos que la conforman (Filtro de H2S, trampa/s de agua, diámetro de la tubería, encamisados del trazado para la protección de la tubería, válvulas para la regulación del uso del gas, etc.). Asumiendo una distancia de 300 metros como promedio, un filtro de H2S, una trampa de agua, tubería de 1 pulgada de diámetro para la conducción del gas, un tubo metálico de dos pulgadas de tres metros de longitud para el encamisado y protección de la tubería, dos válvulas para la regulación del uso del gas de ½ pulgada de tiro rápido, los costos promedios pudieran asumirse entre 10 y 15 por ciento del costo total.

En los momentos en los que se escribe el artículo, los biodigestores tubulares de 10 m3, que se fabrican en Cuba, tienen un valor (comprado en fábrica) de 8000 pesos (moneda nacional) incluidos los accesorios para los productores cubanos y entre 660-680 USD, en puerto cubano (aún en estudio), para exportar.

 Ventajas y obstáculos

José Antonio Guardado, coordinador nacional del Movimiento de Usuarios del Biogás, expone sobre las ventajas del método y los diferentes productos obtenidos mediante el biodigestor.

8.- ¿Cuáles son las bondades del biogás como fuente de energía y de electricidad (contribución al sistema eletroenergético)?

JAG.- Como sabemos «La energía no se crea ni se destruye; solo se transforma. Principio de la conservación de la energía» (Antoine Lavoisier). También sabemos que el balance energético hay que hacerlo por su uso final. Desde este punto de vista su bondad eléctrica es mucho mayor a la que proporciona el gas propiamente dicho, que en las condiciones de Cuba se estima en 40por ciento aproximadamente, del consumo en una vivienda, dado a su uso en la cocción de alimentos y calentamiento de agua. Ello contribuye positivamente al sistema electroenergético nacional. Como dijimos en la respuesta a la pregunta dos, el biogás no es precisamente para generar energía eléctrica, sino para dejar de consumir electricidad.

9.- ¿Qué son el biol y el biosol y por qué no se envasan y comercializan, si tienen un valor tan alto y eliminan importaciones de otros fertilizantes?

JAG.- Tanto el biol como el biosol son considerados productos finales de la tecnología de biogás. Pueden ser perfectamente envasados para su comercialización como ya se hace en otros países. En el contexto del MUB en Cuba, como primer periodo del Movimiento de Usuarios del Biogás y otras Fuentes Renovables de Energía (MUBFRE), se ha trabajado fundamentalmente con pequeños biodigestores (hasta 24 m3 de capacidad total), y biodigestores de mediano porte (hasta 100 m3 de capacidad total).

A estas escalas, para los usuarios del biogás, lo recomendable es el uso directo y preservación artesanal del biol y biosol, respectivamente, en sus esquemas de sistemas a ciclo cerrado. Solo en casos muy específicos para estas escalas es factible su envase y uso comercial. De esta manera el biol y biosol lo definimos de la manera siguiente:

Biol: Efluente líquido con cierto grado de estabilización que sale del biodigestor, después de haber sido sometido (mezclado con la materia orgánica), a un proceso de digestión anaeróbica. Es rico en nutrientes para los cultivos y reconstituyente de suelos.

Biosol: Es el lodo o biol concentrado que sale del biodigestor, después de haber sido sometido a un proceso de digestión anaeróbica en un periodo más largo que el biol (materia orgánica más estabilizada y de mejor calidad). Muy rico en nutrientes que, previa colada, puede ser utilizado en mochila para la fertilización foliar. También se puede secar (sin que pierda sus propiedades) y conservar para su uso en cultivos intensivos (semilleros y organopónicos).

Ambos productos finales se pueden utilizar en el fertiriego de casi todos los cultivos, frutales y pastos.

Por último, debemos señalar que muchos especialistas y literatura especializada no distinguen el biol del biosol, atribuyéndoles todas las propiedades al biol como único efluente que sale del biodigestor, particularmente cuando las excretas son de origen animal (cerdos y vacuno).

 Reflexiones finales

10.- A modo de resumen, ¿cuáles son los principales obstáculos para el desarrollo del biogás en Cuba?

JAG.- Entre los principales obstáculos para su desarrollo, se pueden mencionar los siguientes:

Los materiales de construcción empleados son deficitarios y demandados en el programa de vivienda y otros programas priorizados para la población, los cuales no satisfacen las necesidades y se dificultan sus producciones a nivel local con recursos propios.

  • La falta de conocimiento de la tecnología y de los recursos locales para su empleo, en la diversificación y adecuación de los diferentes diseños.
  • La falta de integralidad a la hora de planificar y concebir un programa de implementación en un territorio sin la participación de todos los involucrados.
  • La poca participación de los actores de la sociedad civil, organizaciones populares y movimientos ambientalistas en el desarrollo y la autonomía del municipio.
  • El no empleo adecuado de los productos finales de la tecnología del biogás, en sistemas a ciclo en función del bien común.

Las respuestas a las interrogantes pueden tener diferentes miradas, dependiendo del contexto político e intereses de los involucrados. Al respecto la nuestra ha estado enfocada al bien común en un escenario de cambios y marcado por un férreo bloqueo.

La tecnología del biogás está vinculada, de alguna manera, a los principales problemas que afectan la vida en el planeta (la contaminación ambiental, el cambio climático, el agua, la producción de alimentos y de energía); pertenece al futuro y por tanto su arraigo popular sienta pautas para un futuro promisorio en Cuba. (2021)

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FUENTE

El Movimiento de Usuarios del Biogás en Cuba (Guardado y col., 2017).

Construcción del Socialismo siempre abierto

 Por Rafael Alhama Belamaric  

Tema tempranamente puesto sobre el tapete, desde que comenzó su “construcción”, y se comenzaron a confrontar diferentes concepciones, corrientes y hasta escuelas, pero sobre todo se comenzó a debatir acerca de las prácticas reales y cuestionar los métodos empleados en la década del veinte, y sobre todo en los años treinta, por pensadores, muchos de los cuales fueran rescatados del olvido muchos años y décadas después.

Por lo tanto, tema (s) siempre más en duda que en discusión, en perspectiva, sin sacar lecciones, sin conceptualizar, sin referentes teóricos nuevos, sin reflexiones teóricas, que para algunos es inútil, o tiempo perdido, insistiendo una y otra vez en vías y caminos, métodos y prácticas fallidas, dejando de lado aquello de que “dejarían de ser tal como lo habíamos conocido” como dijeran Marx y Engels, refiriéndose a la política y el Estado, pero también aplicable a prácticas establecidas como sacrosantas, anquilosadas, que en nada conducen a la “transformaciones socialistas”. Porque la construcción puede realizarse con, o sin transformaciones necesarias. De ello se encargaron, tempranamente, las represiones burocráticas. Nadie se llame a engaño. El burocratismo y las estructuras burocráticas  tienen fuerza y alcance.

Ya en los tempranos años sesenta, un  pensador como Kosik, su filosofía de la praxis, su posición del hombre para la realización de la libertad de los seres humanos, fue rechazada, su filosofía política militante y activista, molestaba a muchos.

Como apunta Néstor Kohan (2004): “TODO SU PENSAMIENTO GIRA EN TORNO A TRES EJES: LA PRAXIS, LA TOTALIDAD CONCRETA Y LA CRÍTICA DE LA PSEUDOCONCRECIÓN COSIFICADA Y FETICHISTA . En esta última dimensión, la mirada crítica de Kosík pone en discusión la pretensión fenomenológica de “ir a las cosas mismas” a través de la intuición inmediata. No existe mundo pre-ideológico ni pre-discursivo y, si existe, este mundo antepredicativo no es otro que el mundo histórico de la praxis. Como Antonio Gramsci, Karel Kosik somete a crítica –desde el punto de vista filosófico- al mismo sentido común que tanto elogian las versiones aggiornadas del populismo (como si el sentido común pudiera ser puro y virgen, y nunca se “manchara” por la ideología del poder).“

“En su reflexión filosófica, la praxis se convierte en el eje teórico con el cual se nombra la militancia vital en pos de la revolución socialista enfocada contra el capitalismo y enfrentada a toda burocracia. En ese horizonte político debe inscribirse el cuestionamiento radical que Kosík hiciera ya en los ’60 de la petrificación dogmática de aquellos mismos que hoy –conversos y/o escépticos– abrazan entusiasmados los discursos legitimantes de nuestros enemigos.“

Traigo a colación unas páginas de la obra “Cuba: propiedad social y construcción socialista” de Jesús G. Brigos  et al (Editorial Ciencias Sociales, La Habana 2012).

“El socialismo real versus las realidad del socialismo.

“El desarrollo de la obra transformadora socialista no ha seguido una ruta tranquila, ni al interior de los países, ni a nivel global. Más bien, en buena medida se ha “forzado” una trayectoria rectilínea.[i], con la estrechez que impone el pensamiento lineal, incapaz de valorar la múltiple complejidad del individuo, del colectivo, en el desarrollo de la sociedad, de apreciar la pluralidad de los factores que derivan en causas que influyen apreciablemente en el desarrollo social, de captar el caos en su organización.

Si la individualidad y la colectividad no se asumen como distintos planos de un mismo problema, y si las relaciones sociales se siguen abstrayendo del hombre, hasta llegar a anular la individualidad, en busca de un instrumentalismo pragmático, ajeno a las concepciones de los clásicos del socialismo, se pierde el fundamento humanista socialista; se pierde la esencia de la transformación comunista, se pierden en definitiva tanto  lo individual como lo colectivo, sin entender que lo social y lo colectivo pasa por lo individual. El limitado, nulo, o mal manejado tratamiento instrumental de este problema, ha llevado a la mayoría de los problemas en la esfera del trabajo y las decisiones acerca de fondos sociales, fondos de acumulación, de la contribución del trabajo, como partes importantes de la planificación social en el socialismo.

El socialismo, y con él todo lo referente a la propiedad, ha transcurrido desde la práctica y la academia, marcado por dos procesos estrechamente relacionados.

Por una parte, en la toma de decisiones, implementando acciones y “elaborando concepciones” en diferentes formas, aparecen  figuras como Stalin, Gramsci, Mao, Ho Chi Min, Tito, el Ché y Fidel[ii]. Por otra, la hegemonía política de la URSS rápidamente reduce el marxismo, los principios de lo socialista, en torno a lo soviético, generado esencialmente bajo el manto institucional del estalinismo, en lo teórico y en lo práctico, con todo lo demás en un plano secundario e incluso “disidente”[iii]. Este segundo proceso, devenido rasgo reproductivo, se mantiene después de la muerte de Stalin, generando incluso importantes conflictos entre países y al interior de ellos.

Hay un marcado enfoque instrumental en casi todas las respuestas, desde la década del 30 del siglo XX, que en poco o nada se alejan de la instrumentalidad de los países capitalistas desarrollados, cuyas bases teóricas y conceptuales se encuentran en teóricos e ideólogos, sociólogos, economistas, pensadores desde finales del siglo XIX, generalizadas en el mundo, y que constituyen pilares de las sociedades capitalistas, y de la primera modernidad.

Esta situación se identifica día a día desde 1917, especialmente después de la muerte de Lenin, en cuanto a las concepciones sobre el Estado, el poder político, la dictadura del proletariado, la democracia, los sistemas y mecanismos de representación, el lugar determinante de la economía como parte del sistema reproductivo, la producción de riqueza y su relación con la reproducción subjetiva del individuo mediada, en compleja interacción dialéctica, por la política como actividad y las estructuras socio clasistas, y, en todo esto, elementos más concretos como los modos de organización de la producción, los procesos de dirección, las relaciones monetario- mercantiles, la planificación, -entendida y realizada en la práctica como intentos de planificación económica estrecha frente a su contenido más amplio como planificación social encaminada a una racionalidad diferente, - etc., aspectos todos que, si no olvidamos a Marx, integran el conjunto de las relaciones sociales de la producción: la propiedad como sistema. 

Por ello no es de extrañar que se repitieran y se repiten una y otra vez conceptos y formulas utilitarias, de racionalidad burocrática, de individualismo económico que desconoce a la individualidad, todo en aras de un productivismo y eficientismo a ultranza.

No se puede ignorar que todo esto está condicionado en buena medida por  las condiciones objetivas de partida de las experiencias socialistas y la necesidad de su superación para satisfacer las reivindicaciones enarboladas por el movimiento socialista, que encuentra una fundamentación teórica supuestamente afincada en la necesidad de hallar la solución progresista de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción[iv]. Pero, en realidad, se advierte que la realidad y sus expresiones en la teoría, “legitimadoras” a ultranza en muchos casos, transcurre por las hiperbolizaciones deformantes en la interpretación de esta dialéctica, reflejo de un problema metodológico central, sobre la base de falta de preparación teórico-conceptual para aprehender la nueva naturaleza que emerge como necesidad, pero que tiene que ser realizada en un proceso consciente, que no emerge y se consolida espontáneamente.

Se trata de insuficiencias en la aprehensión de que el funcionamiento y el  desarrollo son  dos “momentos” del proceso reproductivo social, inseparables y complementarios, pero diferentes y con diferentes aparatos categoriales, unidas a interpretaciones estrechas del contenido de las fuerzas productivas como sistema objetivo en el funcionamiento y progreso de la sociedad. Estas insuficiencias, -fruto podrido del árbol de la dialéctica materialista, del ideal adelantado por Marx y Engels, -se traducen en concepciones reduccionistas  que fundamentan practica como la generalizada acerca de la absolutización del Sector I de la economía, expresadas en los procesos de industrialización acelerada con marcado énfasis en la producción de medios de producción,  y paradójicas concepciones acerca de la transformación de las relaciones de producción, que dejan de ser independientes de la conciencia para convertirse en “construibles” casi automáticamente mediante procesos como las experiencias de cooperativización forzosa, o la simple estatización absoluta de las formas de organización del proceso productivo.

Es así que transcurren los procesos de cooperativización e industrialización en la URSS[v], de lo cual se ha escrito bastante, pero aún no lo suficiente, y la “exportación” de modelos de organización económica a Europa del Este que trascienden incluso los marcos de la esfera económica. Se generan conflictos importantes que trascienden y afectan a todo el movimiento revolucionario y comunista mundial, como son los casos de Yugoslavia, Hungría y Checoeslovaquia[vi], que tratan de alejarse de los cauces universalizados, en buena medida buscando modelos propios de desarrollo acordes a sus contextos socioeconómicos y necesidades nacionales. .

Se alcanza un desarrollo institucional importante con la creación del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), más como espacio de coordinación de las relaciones internacionales, que de coordinador del desarrollo del ya llamado campo socialista.[vii].

En lo más específico concerniente a la construcción académica, también se sigue en buena medida este patrón de comportamiento al interpretar y elaborar propuestas para actuar ante los problemas que planteaba la realidad de emprender la construcción socialista en la vida real enfrentados al desarrollo capitalista, con sus problemas nuevos y sus  potencialidades  y debilidades también nuevas.

Hay un hecho incuestionable, y es que, aunque estrechamente relacionadas, la vida al interior de los procesos de transformación socialista, -espacio donde debían ser vitales las profundizaciones y la creatividad para enfrentar un camino inexplorado,- mostró una marcada hegemonía de la segunda vertiente asociada a la hegemonía de la URSS, capaz de promover o vetar las concepciones, como ocurrió con la problemática de la alienación[viii].

La hegemonía política de la URSS, sobre la base del terreno favorable creado por los logros y la trascendencia indiscutible de la revolución bolchevique, pero marcada indefectiblemente por el papel de las personalidades en el desarrollo de los diferentes procesos, castró en apreciable medida la necesaria interacción academia (teoría)- cotidianeidad (práctica política). Aunque es difícil admitirlo, hay una organización burocrática perfeccionada, al decir de Marcuse, o una precisión calculada, en la que se produce una dominación de la “razón política” sobre la “razón técnica”, y de esta sobre la “razón científica”. Nada más cercano a la enajenación, y nada más alejado de las bases de una nueva dirección en una sociedad socialista.

La reflexión académica sobre el socialismo, dividida en los detractores y los que lo desean “promover”, gira sobre todo y casi toda en torno al análisis del “socialismo real”, extrapolando según la interpretación de cada cual, las posiciones de Marx, Engels y Lenin, “arrimando la brasa para su sardina”.  Todo ello, con la influencia desde la  vertiente de la “creación”, aportada por la práctica asociada al poder y a las políticas adoptadas, que desconocían sobre todo a uno de los fundamentos del socialismo, o al fundamento central del socialismo como proceso:  el individuo como actor social, desde el colectivo laboral, desde su posición de productor de la vida social, inseparable de una nueva concepción e instrumentación de la riqueza social.

La concepción maximalista de la dirección de la sociedad, con aspiraciones de poder absoluto, que llegó a pensar en la posibilidad de apoyarse en la cibernética para estos fines, impidió a todas luces ejercer y ejercitar la propiedad social desde el individuo y  los colectivos laborales, como sujetos articulados en la totalidad de las diversas formas de organización socializadoras – desde la familia hasta los Estados nacionales- y a las posibles nuevas formas,  mediante las cuales debería ocurrir la apropiación desde nuevos contenidos de  producción de la riqueza hasta la distribución del excedente económico.

La crítica a estos extremos no significa ignorar los intereses de la sociedad como un todo, condición primaria para la existencia del socialismo como proceso, ni ignorar el papel de la dirección centralizada histórico- concretamente condicionada como una necesidad objetiva, expresión de la contradicción dialéctica entre centralismo y democratismo en el desarrollo y funcionamiento de la sociedad y la necesidad de actuar en consecuencia para su resolución progresista en el sentido emancipador socialista. .

Se trata ante todo de comprender que, en primer lugar, la participación activa de los trabajadores en la toma de decisiones, -momento decisivo, si se comprende en su amplio contenido social más allá de las fronteras de una unidad productiva-,  no pasa de ser un slogan, una consigna vacía y finalmente desmovilizadora y erosionadora del nuevo tejido social en construcción, en el entramado de las relaciones burocráticas desarrolladas, incluso por necesidad de los controles centralizados, si el colectivo laboral no ocupa el lugar que le corresponde, como sujeto de propiedad, y funciones inherentes a él resultan transferidas al “Estado” como institución,  devenido su “representante”.

Estamos ante la compleja dialéctica de un Estado de nuevo tipo, que no puede comprenderse sin la comprensión del Estado que brinda la obra de Marx y Engels. Es la nueva dinámica, el ideal, no como abstracción sino como principio activo autorregulador, del Estado que se tiene que “fortalecer” para “extinguirse”[ix]. Es  el estado de la “Dictadura Revolucionaria del Proletariado” que Lenin caracterizó como forma superior de democracia, o, como la trata Rosa Luxemburgo al polemizar con Lenin y afirmar que la tarea histórica del proletariado cuando toma el poder es sustituir la democracia burguesa por la democracia socialista, no suprimir toda la democracia. Es el Estado para trascender la organización del poder público tal como se conoció hasta su expresión suprema en el sistema del capital,  trascender la democracia como forma de gobierno de una parte de la sociedad sobre otra, que es lo que en definitiva ha venido materializando el concepto desde su origen en las ciudades griegas.

Precisamente abordar la propiedad como sistema durante los inicios de la transformación socialista/comunista, - en el “periodo de tránsito “ o “en el socialismo”,  conceptualizaciones impuestas desde la práctica política cotidiana, - debería permitir comprender e implementar de un modo diferente a como ha ocurrido en la práctica, el sentido  de Marx y Engels al hablar de la necesidad de concentrar los medios de producción en manos del Estado: un Estado  como organización del “poder público”, no reduccionistamente como instituto político específico en la organización del poder público heredada y que es imprescindible trascender, inseparable de sus instituciones burocráticas que, si además no son debidamente reestructuradas en su contenido social y especialmente en su función de vehículos de ejercicio del poder progresivamente por toda la sociedad, terminan reproduciendo una separación entre el individuo y la sociedad idéntica  a la existente hasta el capitalismo, con peores consecuencias.

Las ideas maximalistas reduccionistas, al combinarse perversamente con una concepción de “dictadura revolucionaria del proletariado” hipostasiada en el poder de “representantes” del proletariado, -que nada o poco tenía que ver con las propuestas de Marx y Engels, adecuadamente interpretadas por Lenin en su momento al hablar de “democracia del proletariado” como expresión del contenido real de esa “dictadura”, - y con la reducción atrofiante del papel del partido de vanguardia, desarrollada por Lenin atendiendo a condiciones histórico concretas de la Rusia atrasada, con estructuras de organización de la sociedad reducidas- originalmente solo los sindicatos, en una sociedad de escasa población obrera, a lo que se sumaron los Soviets, que en la concepción devendrían instituciones estatales de masas-,  dieron espacio al dominio de la burocracia “en nombre” del pueblo, una vez establecido el régimen al frente del cual se encontró Stalin.

En este universo, la problemática vinculada a la propiedad, ya sea explícita, o en temas relacionados con ella, identificados a partir de las pautas presentes en la obra de Marx y Engels, se presenta inseparable de las posiciones encaminadas a analizar el socialismo, en sus hipóstasis de periodo de tránsito, construcción del socialismo, transición socialista, todas en definitiva alejadas en la práctica de la concepción marxista de transformación comunista de la sociedad como proceso revolucionario ininterrumpido de trascendencia del orden del capital.

Estas posiciones sobre la propiedad y el socialismo se construyen en esencia  identificando el socialismo con lo que se estaba dando en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), aún en los casos prácticos que buscaban introducir sus peculiaridades como Yugoslavia, Hungría, Checoslovaquia, China, o Cuba. Y se van conformando  o en torno a buscar soluciones, propuestas, explicaciones, acerca de cómo gestionar, y utilizar los recursos, de cómo definir, establecer, o ubicar, las proporciones de los factores en general (individuos humanos, medios y condiciones objetuales del trabajo, o grupos, formas de organización de las unidades productivas del proceso reproductivo), dentro del  nuevo modo de organizar el desarrollo humano, que se pretendía implementar en la práctica histórico concreta.

En esta situación, se hace más que provechoso, imprescindible, “redescubrir” autores y hacer una nueva lectura de su obra, como ocurre con Polanyi y “La Gran Transformación”, casi desconocidos entre los jóvenes, pero no sólo entre los jóvenes. Este texto cobra nuevo valor por el momento en que fue escrito, y la actualidad de algunas concepciones, fundamentalmente acerca del mercado, su supuesta “autorregulación”, en el contexto de las políticas neoliberales, ya cuestionada hace más de medio siglo, y el papel del Estado y las comunidades.

Aunque no hemos encontrado obras que aborden concretamente, y exclusivamente, la propiedad, y consecuentemente la propiedad socialista, sí hay una extensa obra internacional acerca de los elementos que nos permiten sustentar la validez y necesidad de considerar la propiedad como sistema, en sus múltiples interrelaciones, haciendo válida la lógica de Marx y Engels de que la propiedad expresa “las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, al instrumento y el producto del trabajo.”[x]

Hay un universo muy amplio de autores, desde economistas hasta filósofos, pasando por politólogos[xi], antropólogos[xii], y juristas[xiii]. Pero, en esencia muchos son trabajos “parciales”, dirigidos a determinados aspectos, facetas, que es necesario integrar para comprender el sistema y que reproducen una lógica disciplinaria en distintos grados[xiv].

Esta bibliografía se inscribe en la corriente del pensamiento racionalista, heredado del siglo XIX, ampliado y profundizado, o criticado, y vuelto a retomar en el siglo XX. Son marxistas, marginalistas, keynesianos, neomarxistas, neoestructuralistas, reformadores, regulacionistas. Dejando a un lado las diferencias ideológicas que llegan a ser enormes, casi todos comparten el optimismo racionalista de la evolución social hacia el progreso y la modernización; del desarrollo de las fuerzas productivas sobre los fundamentos de la socialización de los medios de producción.

El tratamiento de la auto expresión de la sociedad, presente en numerosos escritos desde diferentes aproximaciones, -que por demás ha sido aspiración del pensamiento de Marx, y del pensamiento marxista inspirado en la superación de la alienación, desafortunadamente poco entendido y atendido,- se articula con las discusiones acerca del papel del estado y de la regulación estatal y la regulación mercantil, ya sea queriendo prescindir de la mediación estatal maximizada,  o de la mediación mercantil  en las propuestas.  En ambos casos, con la complejidad dictada por los “tercos hechos”, de que la abolición de uno u otro ha llevado a extremos, y a más alienación, pero no a soluciones.

Desde la crítica de Polanyi en la década del 20, el “socialismo cristiano”, su  solidaridad y la reciprocidad (Congdon, 2000), como contraposición a los planteamientos de la escuela liberal austriaca de comienzos del siglo XX, se marca una época de cambios, que renueva su significado en los momentos actuales en que se agudizan las contradicciones de la globalización, y se renuevan las ideas sobre una necesaria regulación institucional estatal del mercado en las sociedades capitalistas desarrolladas.

Al margen  de las diversas interpretaciones que ha motivado este autor, lo cierto es que intenta explicar la crisis del proyecto liberal en la década del 40, luego de dos guerras mundiales, la caída del patrón oro y el surgimiento de distintas propuestas no librecambistas, y los distintos proyectos desarrollistas, y defiende la posibilidad de una economía socialista frente a los recalcitrantes planteamientos antisocialistas de Von Mises. Considera la economía de mercado como la antítesis, ya que supone la sumisión de toda la sociedad a la misma.

Polanyi aboga por la superación del modo de pensar y de actuar de aquella economía por medio del predominio de lo social y lo político. Propugna una colectivización no centralizada, cuya base es de naturaleza humana, en términos morales, al influjo del socialismo cristiano, articulada a través de una forma de municipalismo, que evitara que las decisiones económicas se tomaran desde una base puramente técnica (Congdon, 2000).

En su obra cumbre “La Gran Transformación” (1944), Polanyi plantea  que la inclusión de lo no-económico es vital, y que la economía no se limita a factores productivos, sino que integra otras dimensiones sociales. Resalta que “únicamente un colchón protector de los efectos disociadores de las normas del mercado puede prevenir una revuelta social de autodefensa frente al sistema de mercado”. Descartó la idea de un mercado global autorregulable como una “pura utopía”, porque ninguna institución de tal carácter puede existir de forma duradera “sin aniquilar la sustancia humana y la naturaleza de la sociedad (del mundo)”.

La alternativa al desmoronamiento del sistema mundial de mercado de la época la veía Polanyi en el establecimiento de un orden internacional dotado con un poder organizado capaz de trascender la soberanía nacional, por lo cual este discurso es citado por diversos autores al analizar la globalización actual.

Otro momento importante para el análisis de la propiedad como sistema de relaciones, es la llamada Teoría Crítica o también conocida como la Escuela de Frankfurt,  por sus planteamientos y  análisis anti-positivistas y de los métodos cuantitativos dominantes, una crítica a la modernidad, y a la teoría de la sociedad dominante de la época.

La Teoría Crítica, surgida en la década del 30 es una crítica social, una crítica severa del capitalismo,  y de  las influencias de las prácticas históricas de la época, así como de la utilización dogmática de las ideas de Marx. Constituida en Frankfurt, Alemania, es una organización, en sus primeros tiempos, abiertamente marxista. Luego sus representantes fueron llamados post y neo-marxistas, quizás por su hipercriticismo.

Retoman las partes del pensamiento marxista, a partir fundamentalmente de dos obras que no habían sido divulgadas aún, y que solo fueron publicadas en ruso hacia la década del 30, Los Manuscritos de 1844 y la Contribución a la Crítica de la Economía Política, además de La Ideología Alemana. Tratan de superar el positivismo predominante de la época, el materialismo vulgar y la fenomenología mediante el retorno a la filosofía crítica de Hegel.

Para todos ellos, y en particular para sus exponentes principales, desde Adorno, Horkheimer, Fromm, y Marcuse y más tarde Habermas y Offe, entre otros, es necesario apoyarse en la valoración cultural, espiritual y subjetiva de las manifestaciones de la vida humana y accionar para su transformación, dadas las relaciones de dominación en que están basadas. [xv] 

La expansión de la Teoría Crítica, se produce sobre el terreno propicio de las influencias de Weber, que llegan hasta nuestros días, y su comprensión de la modernidad como un movimiento de racionalización, estatalización, e individualismo.

Si la racionalización creciente y la burocratización, características weberianas de la modernidad, acentuaban el carácter totalitario, penetraban  el tejido social y creaban una cultura de masas que desconocía antaño las culturas locales, al igual que ahora, pero creaban una profunda interconexión entre las grandes empresas y el Estado, que generaba más capitalismo de Estado tendiendo al oligopolio, todo ello era posible  porque había la idea de una especie de colectivismo capitalista, instrumentado también, a través de las propuestas y expansión del cooperativismo, que se rescata y enarbola con más fuerza en la actualidad.

De los representantes tardíos de la Teoría Crítica, aunque hay autores que no lo consideran parte, Habermas señala que el motivo económico no es suficiente para avanzar en la eficiencia democrática de la convivencia humana, en última instancia, y dirige la atención hacia la importancia de otros factores como es la comunicación, que permite la expresión de la ínter subjetividad.

La ínter subjetividad comunicativa de Habermas, va más allá de la acción subjetiva orientada a fines egoístas de sujetos individuales; es la acción orientada al entendimiento en el cual los sujetos coordinan sus planes de acción sobre la base de acuerdos motivados racionalmente a partir de la aceptación de pretensiones. Aun cuando su idea de establecer una teoría global de la sociedad a partir de la acción comunicativa (Teoría de la acción comunicativa, Habermas, 1981) trata de establecer una teoría global de la sociedad que incluso desde la sociología se queda corta,  se debe atender su crítica al marxismo, por lo de él se asume que llama el abandono de los aspectos superestructurales y el determinismo a ultranza de lo económico-material, incrementando la materialidad a costa de lo social.

Otra idea importante, es la diferenciación que hace respecto a los enfoques técnico-instrumentales de aplicación amplia, en el capitalismo y en el socialismo, que es necesario superar para avanzar hacia la emancipación.[xvi]

Ya desde la Teoría Crítica se señalaba como en el contexto del llamado “socialismo real”, la Modernidad no presentaba una cara diferente. Estaba o había transitado por un camino similar de racionalidad instrumental. Esto hoy día es fácilmente demostrable  con las aplicaciones de herramientas y métodos en las empresas, que persiguen una eficiencia y productividad a toda costa; desconociendo la teoría y la práctica que  demostraba que “esa” modernidad estaba en crisis, y que se requería y requiere de instrumentos teóricos diferentes.

Marcados por esta realidad, encontramos en la obra académica filosófica tratamientos de aspectos que, según las pautas identificadas en la obra de Marx, Engels y Lenin, son cruciales en el tema de la propiedad,  ya sea identificando los problemas desde la praxis (Petrovic, G.; Markovic, M.),  la dialéctica de lo concreto y los problemas del hombre y el mundo, o haciendo la pregunta ¿dónde está el hombre? (Kosik, K.)[xvii]

La filosofía de la praxis como corriente de pensamiento de la década de los años 60 del siglo XX, expresa la necesidad de desarrollo de la teoría del marxismo, como una demanda de la práctica,  dictada no sólo en el seno de la confrontación con las versiones de marxismo que arraigan en la misma, sino también como necesidad de la crítica práctica del mundo basado en la contradicción entre trabajo y capital, y de la crítica de la práctica revolucionaria de su transformación comunista. Quizás es una reacción tardía a las propuestas de las décadas anteriores de los años 20 y sobre todo los años 30 de la teoría crítica.

Con influencias del pensamiento de  Gramsci, Karl Korsch, Labriola, George Lukács, Ernst Bloch, Herbert Marcuse, Erich Fromm y Lucien Goldmann de la primera jornada, hasta una  segunda generación (Kosik, Adolfo Sánchez Vázquez, Zeleny, Mészáros), la afirmación de una praxis y teoría marxista “auténtica”, y destacar sus aspectos humanistas y dialécticos en particular, como propuesta y creación frente a las prácticas de las décadas anteriores y las diversas interpretaciones del denominado marxismo-leninismo, distorsionado tanto por los socialdemócratas como por los estalinistas; era una tarea urgente para los filósofos yugoslavos. Surge la Escuela de la Praxis en Yugoslavia, destacando la búsqueda de libertad de expresión basada en la insistencia de Marx en la crítica social. Los filósofos de la escuela más destacados como Petrovic, Markovic, Kangrga, Korać, Supek,  Pejović, Vranicki, hacían énfasis en los escritos tempranos de Marx,  consideraban que el leninismo y el estalinismo eran apologéticos debido a su naturaleza ad hoc, y sus concepciones  las calificaban de filosofías infieles a la teoría marxista, que se ajustaban de acuerdo a las necesidades de la elite del partido y eran intolerantes a la crítica ideológica.

Es importante mencionar a Markovic con su teorización sobre la alienación y la naturaleza dinámica de los seres humanos, que destaca Fromm; a Petrovic con su énfasis en la naturaleza esencialmente creativa y práctica de los seres humanos, y la filosofía como crítica de todo lo existente, y a  Kangrga que trata la creatividad, pero sobre todo el entendimiento de los hombres como productores de naturaleza humana. 

Más tarde encontraremos esta corriente en Adolfo Sánchez Vázquez en América Latina[xviii], o en Zeleny y Kosik en Europa. Al decir de Kohan (2002)  sobre Adolfo Sánchez Vázquez: “Finalmente, en estas reflexiones de madurez emerge una puesta entre paréntesis tanto del marxismo dieciochesco, ilustrado, cientificista y claramente deudor de la modernidad, como del pensamiento del posmoderno. Las coordenadas actuales de una crítica radical de la modernidad presuponen también una crítica del posmodernismo (no quizás como descripción de una sensibilidad epocal sino en tanto ideología que prescribe la muerte de todo proyecto emancipatorio). La reconstrucción de un marxismo abierto y no dogmático de cara al siglo XXI se juega en ese doble, frontal y al mismo tiempo apasionante desafío”….(…)…“Sánchez Vázquez se convierte de este modo en uno de los principales goznes, en una de las imprescindibles bisagras intelectuales y morales que mantienen la continuidad entre aquel fulgurante e incandescente marxismo europeo de los años 20 y primeros 30, luego pisoteado, apagado y aprisionado mundialmente por la cerrazón estalinista y este nuevo e irreverente marxismo latinoamericano de los años 60.[xix]

 



[i]  Chavance, B.  señala que: “En general los sistemas de trabajo asalariado afrontan problemas permanentes de evolución y cambio causados por las tensiones que surgen en el porceso de acumulación y desarrollo…(…)..estos problemas se agudizan en períodos de crísis estructurales…(…), los países capitalistas superaron tres o cuatro crísis estrcuturales en los últimos dos siglos, pero la mayor parte de los países socialistas no pudo encontrar una salida a sus crísis estructurales en el decenio de 1980”.

Recordar además lo ocurrido en Checoslovaquia en los sesenta. Ver en “La Europa Centro Oriental en la segunda mitad del Siglo XX”, en el volumen II, “Los sucesos de Praga de 1968: causas y sus consecuencias internacionales”, pp. 260/ 286, Editorial Nauta, 2002 (en ruso)

[ii] En el caso cubano se dan particularidades que analizamos específicamente en otra de nuestras direcciones de trabajo.

[iii] Ver en “La Europa centro oriental en la segunda mitad del siglo XX”, referido anteriormente: T.1: Capítulo 4: “La concepción socialista”; Capítulo 5 “Alternativa al socialismo”; Capítulo VI, “Teorías económicas de desarrollo”. Y el capítulo dos de la obra citada anteriormente de Eric Hobsbawn, específicamente el epígrafe IV , pp. 71- 75, al analizar la evolución e influencia de la III Internacional.

[iv] Ver en “La Europa centro oriental en la segunda mitad del siglo XX”, referido anteriormente: T.1, Sección Segunda, “Las transformaciones políticas y económicas”, pp. 123- 177

[v]Ver: Las Luchas de Clases en la URSS, de Charles Bettelheim, Ed. Siglo XXI, 3ra edicion, 1980, en particular los tomos I y II, Primer Periodo 1917- 1923, y Segundo Periodo 1923- 1930; La Revolción Bolchevique (1917 – 1923), E. H. Carr, en tres volúmenes, Alianza Universidad, Mac milla, 1973  “La perestroika y el nuevo pensamiento, para nuestro país y para todo el mundo”, Gorbachov, M.S., Editorial de Literatura Política, Moscú, 1987 (en ruso)

[vi] Ver en “La Europa centro oriental en la segunda mitad del siglo XX”, referido anteriormente: T.1

[vii]Ver en el libro Europa centro oriental en la segunda mitad del siglo XX”, referido anteriormente, en particular en el T. I, a partir del capítulo XIX: El Consejo de Ayuda Mutua Económica:  estructura y tareas, p. 284, Volumen I

[viii] Sin pretender con esto ignorar las propias deficiencias de los teóricos, como ocurrió específicamente en relacion con esta temática con el filósofo francés Althuser, y su dicotomía entre el Marx joven y el Marx maduro.

[ix] “Wither away”en inglés, “amiertvlieñie”en ruso, son conceptos que transmiten más fielmente la esencia de esta “extinción”, que es un proceso que se genera desde el propio interior del sistema a extinguirse, por ello la conceptualizaci[on de que es un Estado que “se fortalece”para “extinguirse”: en la medida que más la sociedad como un todo asume las funciones que antes le eran inherentes al estado como algo colocado por encima de ella, él se “fortalece”pero “deja de ser”, un proceso que tiene que comenzar desde el primer día del inicio de la transformación socialista, nada sencillo, con cmplejidades tales como las que Lenin identifica al hablar de las “formas de lucha de clase del proletariado en el poder” (ver “Acerca de la Dictadura del Proletariado”, T. 39, Obras Completas, Progreso, 1986).

[x] La obra de K.A. Jubiev “La propiedad en el sistema de las relaciones de producción”, Edit. Universidad de Moscí, 1988,  intenta un enfoque sistémico, pero en lugar de un oasis resulta un espejismo en medio del desierto, a partir de ubicar a la propiedad dentro del sistema de las relaciones de producción. 

[xi] Ver: Democracy and Markets. The Politics of Mixed Economics, John R. Freeman,, Cornell University Press, 1989.

[xii] Ver:  Beyond the market place, Rethinking Economy and Society, Roger Friedland, A.F. Robertson, Aldne de Gruyter, New Cork, 1990.

[xiii]. Ver: Crisis y futuro de la empresa Pública, Coordinador: Marcos Kaplan. , UNAM, PEMEX, México, 1994; Curso de Derecho Económico, Jorge Witker, UNAM, México, 1989; Hacia una teoría de los Derechos de Propiedad, Harold Demsetz, Traducido de American Economic Review, Mayo 1967.;El Derecho Mercantil en la América Latina, Jorge Barrera Graff, UNAM, 1963.;Derech Mercantil, Jorge Barrera Graf, UNAM, Mexico, 1991; Teoría de la Nacionalización . (El Estado y la Propiedad) , Konstantín Katzarov, (Sofía, Bulgaria), UNASM, México, 1963  

[xiv] Con intentos que resultan en definitiva desarrollos importantes para salirse de esa lógica, las obras  “Comparing Economic Systems. A Political- Economic Approach” (los autores distinguen su enfoque no como economia política sino como enfoque que busca integrar la política y la economía, para poder atravesar todo el proceso desde la economía hasta el comportamiento humano en su contenido más amplio), Andrew Zimbalist, Howard J. Sherman, Stuart Brown, Second Edition Harcourt Brace Jovanovic, Publishers, NY, London….., 1984;  Alec Nove “Comparing Economic Systems”; Schumpeter, J. A., Capitalism, Socialism and Democracy, Harper Perennial, 1975; Kornai, Janos, The Socialist Systenm, The Politica Economy of Communism, Claredon Press, Oxford, rep. 2000; Mc Nally, David, Against the Market, Political Economy, Market Socialism and the Marxist Critique, VERSO, London- New York, 1993; Lebowitx, Michael, Beyond Capital. Marx´s Political Economy of The Working Class, Palgrave Mac Millian, Second Edition 2003

[xv] Horkheimer, M. y Adorno, T. “Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos Filosóficos”. Madrid, 1994; Marcuse, H. “La sociedad industrial y el marxismo” , Editorial Quintaria, Buenos Aires, 1969; Habermas, J. El discurso filosófico de la Modernidad, Taurus, Madrid, 1989; Fromm, E. Marx y su concepto de hombre. Fondo de Cultura Económica, México, 1970; Offe,C. Disorganized Capitalism, Polity Press, 1986

[xvi] Fernández, P.S. “Habermas y la Teoría Crítica de la Sociedad”, Universidad SEK; Hbermas, J. Teoría de la Acción Comunicativa, Taurus, Madrid, 1987

[xvii]  Kosik, K Dialéctica de lo concreto, Ed. Grijalbo, México, 1979.

 [xviii] Ver: Uc, S.M. "La práxis en el pensamiento de Adolfo Sánchez Vázquez" en Revista venezolana de Información, Tecnología  y Conocimiento, Nº 3, Sept-Dic. 2006.

[xix] Kohan, N. "El marxismo crítico de Adolfo Sánchez Vázquez” en Utopía y Praxis Latinoamericano V 7, Nº 18, 2002.