Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 5 de abril de 2019

La pesada carga de la burocracia

Los directores ejecutivos del Banco Mundial seleccionan a David Malpass como 13.er presidente del Grupo Banco Mundial

CIUDAD DE WASHINGTON, 5 de abril de 2019. Los directores ejecutivos del Banco Mundial convinieron hoy por unanimidad seleccionar a David R. Malpass como presidente del Grupo Banco Mundial por un período de cinco años a partir del 9 de abril de 2019. El Directorio Ejecutivo expresó su profundo agradecimiento a la presidenta interina Kristalina Georgieva por su dedicación y liderazgo en los últimos meses.

Los directores ejecutivos cumplieron con el proceso de selección convenido en 2011. Este comprendió un proceso abierto y transparente de candidaturas por el que cualquier director ejecutivo o gobernador a través de un director ejecutivo podía proponer a cualquier ciudadano de los países miembros del Banco. El proceso fue seguido por una exhaustiva entrevista al Sr. Malpass por parte de los directores ejecutivos.

El directorio espera con interés trabajar con el Sr. Malpass en la puesta en práctica de la visión del Grupo Banco Mundial enunciada en el documento de la estrategia De Cara al Futuro (i) y el acuerdo sobre las medidas relativas al aumento de capital que se describen en el documento titulado Financiamiento sostenible para el desarrollo sostenible (i). 

El Sr. Malpass se desempeñó antes como subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. En su calidad de subsecretario, representó a los Estados Unidos en entornos internacionales, como Reuniones de los Viceministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G-7) y del Grupo de los Veinte (G-20), Reuniones de Primavera y Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como reuniones del Consejo de Estabilidad Financiera, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero.

En su calidad de subsecretario, el Sr. Malpass desempeñó un papel trascendental en varias reformas e iniciativas importantes del Grupo Banco Mundial, como el reciente aumento de capital del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Corporación Financiera Internacional (IFC). También cumplió una función crucial en la promoción de la Iniciativa para la Transparencia de la Deuda, adoptada por el Banco Mundial y el FMI, con el propósito de permitir un mayor acceso del público a información sobre la deuda y así reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis de esa índole.

Antes de asumir las funciones de subsecretario, el Sr. Malpass se desempeñaba como economista de nivel internacional y fue fundador de una empresa de estudios macroeconómicos con sede en la ciudad de Nueva York. Anteriormente, cumplió las funciones de subsecretario adjunto de Naciones en Desarrollo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y subsecretario de Estado adjunto de Asuntos Económicos de América Latina. En estos cargos, se centró en una variedad de cuestiones económicas, presupuestarias y de política exterior y la participación de los Estados Unidos en las instituciones multilaterales, incluido el Banco Mundial.

El Sr. Malpass fue miembro de los directorios del Consejo de las Américas, el Economic Club of New York, y el Comité Nacional de Relaciones entre los Estados Unidos y China. Obtuvo su título de licenciatura en el Colorado College y su título de maestría en administración de empresas en la Universidad de Denver. Realizó estudios avanzados de posgrado en economía internacional en la Escuela de Relaciones Exteriores de la Universidad de Georgetown.

El presidente del Banco Mundial es además presidente de los Directorios Ejecutivos del BIRF y de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). También es presidente ex officio de las Juntas de Directores de IFC y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), y del Consejo Administrativo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).

Enlace a la fotografía de David R. Malpass en alta resolución: https://www.flickr.com/photos/worldbank/47490403962/

Cuba Catering S.A.: una empresa de la aviación con negocios de alto riesgo (+Fotos)

Creado el Jueves, 04 Abril 2019 18:40 | Por Fidel Rendón Matienzo | Fotos: Tomadas del perfil de Facebook de Cuba Catering S.A.
En excelente jornada de intercambio, de recorrido y retroalimentación, Cuba Catering honra a todos los que con su quehacer mantienen bien informado a nuestro pueblo.
La Habana, 4 abr (ACN)  Dada su misión de garantizar los alimentos, bebidas y otros avituallamientos a 52 aerolíneas que vuelan a la mayor de las Antillas, y de brindar servicios gastronómicos en todas las instalaciones aeroportuarias del país, Cuba Catering S.A. es de las empresas de la Corporación de la Aviación Cubana (Cacsa) en permanente venta de bienes.
Al decir de su director general, Raúl Báez Fernández, se trata de un negocio de alto riesgo en el que, para lograr buenos dividendos en beneficio de la economía cubana, se requiere mucha  calidad, eficiencia, conocimientos y alta preparación del personal y rigor en el cumplimiento de las normas internacionales, en medio de limitaciones objetivas.
Sus colectivos cerraron 2018 con ventas en valores ascendentes a 100 millones de pesos en moneda total, con más de 36 millones en utilidades y 25 millones en exportaciones, y por cada pasajero ingresaron 8,55 CUC.
Solo en la entrega puntual de más de 45 mil raciones de comida, como promedio diario, cifra en aumento a tono con el desarrollo del turismo, va en juego el prestigio y profesionalidad de la empresa, en la que muchos de sus mil 846 trabajadores se encargan de procesar esos alimentos que se consumirán durante el vuelo, además de los que se expenderá en 104 puntos habilitados en las terminales aeroportuarias.  
Tras arribar el pasado año a su primer cuarto de siglo, Cuba Catering S.A. está inmersa en un cambio de imagen en aras de una mejor identidad, posicionamiento y competitividad en el mercado, máxime cuando además de Cubana de Aviación tiene entre sus clientes a aerolíneas poderosas como Air France, Iberia, Air Europa, Air Canadá, Aeroflot, Atlantic y Copa Airlines, todas muy exigentes en sus pedidos.
Basta recorrer la principal planta de la entidad, la Unidad Empresarial de Base Catering Habana, en las inmediaciones de la terminal Uno del aeropuerto José Martí, para constatar no solo cuán riguroso es su colectivo en la selección, procesamiento, cocido y preparación de las comidas y avituallamientos, sino, ante todo, en la observancia de la higiene y demás normas  sanitarias y de seguridad.
Báez Fernández y otros directivos explicaron a la prensa que los platos destinados a tripulantes y pasajeros no pueden ser los mismos, incluso a partir de la información que previamente reciben deben tener en cuenta, para cada vuelo y aerolínea, cuántos pasajeros son vegetarianos, diabéticos, no tolerantes a la glucosa, niños, las personas que viajan en clase económica, de negocios, entre otros.
En excelente jornada de intercambio, de recorrido y retroalimentación, Cuba Catering honra a todos los que con su quehacer mantienen bien informado a nuestro pueblo.
Además, por razones de seguridad, la comida que consume el capitán de la nave debe diferenciarse de la de los  copilotos y el resto de los tripulantes, puntualiza el director de Cuba Catering S.A., quien alega que nunca la entidad se ha visto envuelta en algún caso de intoxicación alimentaria.
Múltiples son los reconocimientos recibidos por la empresa en sus 25 años, incluso en ferias internacionales y al asumir servicios gastronómicos brindados a jefes de Estado y de gobierno, a personalidades como el Papa, señala con orgullo Báez Fernández.
Por ello el catering es un negocio de alto riesgo, explica, en el que tres o cuatro compañías a nivel global lo monopolizan y anualmente reinventan los requisitos para esta actividad, los cuales Cuba está obligada a cumplir a pesar del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos y de limitaciones objetivas en cuanto a equipamiento y tecnologías.
Tenemos certificadas las normas ISO 9001 del 2015 y de Bureau Veritas, y recibimos auditorías sorpresivas, incluso on line, a las que nadie puede negarse y de las que hemos salido con un rango de cumplimiento de entre 80 y 90 por ciento de los requisitos, muy significativo por la situación económica de nuestro país, abunda el entrevistado.
Pero los directivos y trabajadores de Cuba Catering S.A. están conscientes de que aunque año tras año incrementan los niveles de venta y de las exportaciones, están llamados a resolver los problemas con el abastecimiento de las materias primas, muchas provenientes del sector agropecuario y la industria alimenticia, a captar más clientes, y mejorar la profesionalidad y diversidad de los servicios en las unidades gastronómicas ubicadas en aeropuertos.

Habilitan más de 15 mil cuentas fiscales a cuentapropistas en la capital

En este artículo: Banco, Cuba, Economía, La Habana, Sector no estatal, Trabajadores por Cuenta Propia
5 abril 2019


Banco Metropolitano en La Habana. Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.

Más de 15 mil contribuyentes de la capital ya han acudido a las oficinas del Banco Metropolitano, desde la entrada en vigor de la Resolución 904/2018 del Ministerio de Finanzas y Precios, que modifica aspectos de la apertura y operación de cuentas bancarias fiscales en seis actividades del trabajo por cuenta propia.
De esa cifra, siete mil 300 son arrendadores de vivienda, habitaciones y espacios –los que mejor se comportan- aunque son también quienes más se han acercado con dudas respecto a la operación de las mismas.
Siria María Cruz, subdirectora de Banca Corporativa del Banco Metropolitano, informó a la Agencia Cubana de Noticias que de las actividades de gastronomía – servicio en restaurantes, en cafetería, y de bar y recreación- han asistido cerca de tres mil cuentapropistas, cifra similar a la de transporte de pasajeros (experimento en La Habana) que suma tres mil 340.
La especialista precisó que en este último caso estaba prevista en un inicio la creación de unas seis mil cuentas fiscales, para lo cual el banco creó las condiciones necesarias en aras de atender a estos nuevos clientes, sin afectar los servicios habituales en las sucursales bancarias.
Cruz destacó que han tratado de que todas estas cuentas estén vinculadas a una tarjeta magnética y tengan las facilidades de las nuevas tecnologías, lo cual responde al proceso de bancarización del país.
Para facilitar las operaciones, en la ciudad existen cajeros automáticos recicladores, los cuales permiten realizar depósitos de efectivo, así como sucursales con horario extendido en todos los municipios de la capital, señaló.
Sobre las características de las cuentas fiscales, Gleidy Salseiro, directora de Banca Corporativa, explicó que las personas deben mantener como mínimo dos cuotas tributarias mensuales, y que debe transitar por ella el 65 por ciento del total de los ingresos percibidos en el mes.
“Esta herramienta bancaria contribuye a una mayor transparencia y veracidad de la declaración anual de los ingresos, y su objetivo es incrementar el control sobre los ingresos”, dijo.
Entre las ventajas de las mismas afirmó se encuentra la garantía para solicitar un financiamiento en el banco, comprar en la red minoristas a través de los post, y el poder recibir el pago de servicios que le presten a entidades estatales.
Mediante el Decreto-Ley 289/2011 se estableció la obligación de los trabajadores por cuenta propia con ingresos brutos anuales iguales o superiores a cincuenta mil pesos cubanos, a operar una cuenta corriente en las instituciones bancarias.

Lo que usted debe saber:

  1. La Cuenta Bancaria Fiscal se debe abrir en una sucursal Banco Metropolitano, radicada en el municipio del domicilio fiscal del contribuyente, o sea, en el municipio donde está inscripto en la ONAT.
  2. Se depositarán los ingresos obtenidos por la actividad económica que tiene autorizada el trabajador por cuenta propia. Desde esta cuenta se debe pagar los impuestos, contribuciones, tasas, gastos derivados de las actividades autorizadas como compra de insumos, servicios de electricidad, teléfono, gas, agua y otros, así como los créditos solicitados, otorgados por el banco para su negocio.
  3. La cuenta bancaria fiscal, como cualquier cuenta corriente, no genera gastos financieros por comisiones bancarias a su titular; tampoco genera intereses bancarios.
  4. Los depósitos en la cuenta bancaria fiscal se realizan con la frecuencia que cada titular determine, siempre que cumplimente los requisitos y términos siguientes.
  5. Mantener un saldo mínimo de dos cuotas mensuales del Impuesto sobre los Ingresos Personales al que está obligado el titular por la actividad por cuenta propia que realiza.
  6. Depositar todos los ingresos de la actividad, con excepción de un fondo de efectivo para pagos de menor cuantía o de imprevistos, por importe de hasta un 35 por ciento de los ingresos depositados el mes anterior.
  7. Ventajas: ayuda a administrar las finanzas, realizar ágilmente las operaciones de cobros y pagos, seguridad en la custodia de los recursos generados por el negocio, pagar los tributos, amortizar los créditos recibidos.
(Con información de la ACN)

Fábricas de derivados en Villa Clara consolidan varios productos

Creado el Jueves, 04 Abril 2019 20:27 | Luis Javier González Velázquez | Foto: vanguardia.cu

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Santa Clara, 4 abr (ACN) Las fábricas de derivados de la caña de azúcar en las industrias Heriberto Duquesne y Chiquitico Fabregat, del municipio de Remedios en Villa Clara, consolidaron la eficiencia en producciones como alcohol, glucosa, azúcar refino y otros durante el primer trimestre de 2019.
Félix Hernández, especialista de la Empresa Azucarera en la provincia, aseveró a la Agencia Cubana de Noticias que la destilería del Heriberto Duquesne sobrecumple  el plan de alcohol al 109.75 por ciento, dentro del que destaca la fabricación del ron nacional, así como también del que se expende en moneda libremente convertible y del licor seco.
Hernández refirió además que la producción de estos rones también posee indicadores de eficiencia en el consumo energético.
Durante el primer trimestre de 2019 la fábrica de derivados del "Chiquitico Fabregat", también en el municipio de Remedios, fabricó 200 toneladas de glucosa, importante producción que sustituye importaciones, al ser la materia prima para el sorbitol, empleado en pastas dentales y en refrescos, destacó.
Durante el pasado mes la refinería de esta entidad, única de su tipo en el país que funciona solamente con biomasa, elaboró más de tres mil 800 toneladas de azúcar blanca, y supera los nueve mil en lo que va de zafra, el mejor resultado de esta fábrica en cuatro años, significó.
Villa Clara también cumplió con la producción de siropes para el consumo del pueblo, así como con la de miel urea para el consumo animal, añadió.
Las tres refinerías de la provincia, Quintín Banderas, George Washington y Chiquitico Fabregat, producen gran parte del azúcar blanca que se consume en el país para la canasta básica, así como también la que se destina a la exportación.

jueves, 4 de abril de 2019

Resolver problemas subjetivos que mellan el cumplimiento de los planes y aumentar el control de los recursos

En cuanto al programa de producción local de materiales como soporte para la edificación de inmuebles, el municipio especial Isla de la Juventud cuenta con capacidades e inversiones que deben aportar más renglones a la población, ya sea a quienes construyen por esfuerzo propio o los subsidiados, trascendió durante un análisis presidido por el miembro del Buró Político y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Ramiro Valdés Menéndez.
 
Vivian Rodríguez Salazar, directora general de la Vivienda, insistió en el cumplimiento de la política y llamó a explotar todas las vías, incluyendo la tipología Sandino, a partir de módulos de moldes de mayor calidad.
 
Con relación a la inestabilidad en la entrada de pienso industrial al territorio, que al cierre del primer trimestre solo recibió cerca del 48 por ciento del plan previsto, Valdés Menéndez destacó que urge la siembra de yuca, maíz, boniato y palmiche, como alternativa para la cría de cerdos, materia prima de la industria cárnica. También se supo que la construcción de las fábricas de pienso líquido y sólido tienen perspectivas, pero no a corto plazo.
 
El encuentro incluyó el análisis de las condiciones técnicas de los medios de trasportación marítima, de las grúas y pipas de Recursos Hidráulicos; de las condiciones idóneas hoy del frigorífico comercial; así como la recuperación de la capacidad de producción de elementos y piezas de repuesto en todos los talleres mecánicos.
 
Se analizaron las medidas en el polo turístico Cayo Largo del Sur para disminuir el consumo de agua, que hasta el momento no impactan de forma positiva; de ahí que el  Comandante de la Revolución exhortara a asegurar un adecuado proceso de medición del gasto, para implementar un efectivo plan de ahorro, también en el hospital de Nueva Gerona, alto consumidor del líquido.
 
La visita de trabajo al territorio pinero incluyó una evaluación de los indicadores fundamentales del Programa de Desarrollo Integral, en sectores como la Agricultura, que trabaja en la sustitución de importaciones con la producción de puré de tomate, arroz, frijoles y miel, entre otros. Se destacó la mejoría en la transportación de carga y de pasajeros vía marítima y el favorable comportamiento de la circulación mercantil minorista, a pesar de la inestabilidad con algunos productos comestibles.
 
El programa inversionista, atrasado sobre todo en el polo arrocero Sabana Grande y el comportamiento de la construcción de viviendas,  a partir de la secuencia constructiva, fueron aspectos sobre los cuales Ramiro Valdés insistió en destrabar los procesos, resolver problemas subjetivos que mellan el cumplimiento de los planes y aumentar el control de los recursos.

Reflexiones sobre el socialismo


Introducción

En el transcurso del siglo XX ha habido varios intentos para llevar adelante esa monumental empresa que representa cambiar el modelo capitalista por una sociedad socialista. Rusia, China, Cuba, Vietnam, Norcorea, Nicaragua, cada uno con sus características particulares, lo ha intentado. No se puede decir que los mismos fracasaron estrepitosamente; de ningún modo. Allí no hubo fracasos. Con dificultades, con muchos más problemas de los que hubiera sido deseable, se consiguieron resultados encomiables. Si se miden con el rasero capitalista basado en la acumulación del fetiche mercancía y la teoría del valor, por supuesto que esas sociedades no se “desarrollaron”; pero está claro que los socialismos realmente existentes se encaminaron a otra cosa y no a repetir el modelo del capitalismo.

Una sociedad no se puede medir por la cantidad de shopping centers que posee, ni por la velocidad con que cada uno de sus integrantes cambia el modelo de automóvil o de lavadora. Esa es una forma de medir los “éxitos”, pero por cierto no la única, ni la más recomendable. Si de medirlas se trata, definitivamente hay que apelar a otras categorías. Lo que se buscó en esas experiencias tiene que ver básicamente con la dignificación del ser humano, con desarrollar sus potencialidades, con la promoción de valores más ricos que la acumulación de objetos apuntando, por el contrario, hacia la solidaridad, al espíritu colectivo, al darle vuelo a la creatividad y la inventiva.

Quizá esas primeras experiencias, de las que sin dudas podemos y debemos formular una sana crítica constructiva, son un primer paso: con las dificultades del caso quedó demostrado que sí se puede ir más allá de una sociedad basada en la exclusiva búsqueda de lucro personal/empresarial. Los logros en ese sentido están a la vista: en esas sociedades, más allá de la artera publicidad capitalista, no se pasa hambre, la población se educa, no existe la violencia demencial de los modelos de libre mercado, existe una nueva idea de la dignidad. Si hoy muchas de esas experiencias se revirtieron o se pervirtieron, eso debe llamar a una serena reflexión sobre qué significa hacer una revolución. Pero no hay nada más demostrativo de los logros obtenidos como el hecho que, por inmensa mayoría, en los países donde existieron modelos socialistas, al día de hoy, con la llegada del capitalismo salvaje y luego de pasado el furor de la novedad de las “cuentas de colores” de los fascinantes shopping centers, las poblaciones añoran los tiempos idos. Ahora, al igual que en cualquier país capitalista, allí comer, educarse, tener salud y seguridad social es un lujo; el socialismo, aún con sus errores, enseñó que la dignidad no tiene precio.

La titánica tarea de revolucionar el sistema conocido implica un cambio fenomenal: es la construcción de un parteaguas en la historia, es el inicio de una sociedad que, alcanzado un nivel de productividad mucho más alto que otros estados históricos de desarrollo anteriores, puede empezar a pensar realmente en el bien común, en el colectivo, en la especie humana como un todo. Eso es el socialismo. Obviamente, un proyecto fenomenal. Haciendo nuestras las palabras de Marx: “No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.”

Establecer una nueva sociedad: ahí está la clave. No es reformar, maquillar, disimular algo viejo dando la sensación de un superficial cambio cosmético. Estamos hablando de una transformación profunda, enorme. Por supuesto, eso es algo monumentalmente difícil. Es refundar la humanidad. Y eso, la experiencia lo mostró, no es algo que se logra por decreto, en poco tiempo, sólo con buena voluntad a partir de ideas renovadoras, con una vanguardia que intenta dinamizar un proceso y empuja. Cambiar el curso de la historia implica transformar de raíz el sujeto que somos. Para el caso: transformar a millones y millones de seres humanos. Eso no es imposible, pero sí sumamente complejo. Unas pocas generaciones, tal como efectivamente sucedió en esas primeras experiencias, sólo pueden servir para comenzar a dimensionar la magnitud de la empresa con la que nos enfrentamos. ¡Es un reto fenomenal!

Ahora bien: estas breves reflexiones nos llevan hacia consideraciones más profundas; nos obligan a repensar el sentido último de lo que significa la revolución socialista. ¿Por qué no funcionaron como se esperaba las primeras revoluciones socialistas del silgo XX? ¿Por qué, después de varias décadas, cayeron, o se revirtieron? ¿Acaso no es posible entonces tomarse en serio lo de transformar la historia, crear un “hombre nuevo”, dejar atrás la prehistoria apegada a las luchas en torno a la propiedad privada? Reflexiones, por cierto, que son imprescindibles para acometer la construcción del cambio en ciernes. La idea de base es que sí es posible; si no, ni siquiera nos lo estaríamos planteando. La pasión que nos alienta es que la utopía es posible. De lo que se trata ahora es cómo darle forma, cómo sembrarla para que germine. En otros términos: cómo colapsar el actual sistema, cómo impactar, cómo vencerle.

Dicho así, pareciera que aquí se dan recetas, guías de acción, un “manual” para hacer la revolución. ¡Ojalá se pudiera disponer de eso! Sin embargo, ello es absolutamente imposible; es más: está reñido con la ética socialista misma, con la idea de una verdadera transformación. Más allá de poder pensar dificultades comunes e intentar sacar conclusiones de los errores cometidos y de las luchas libradas, si algo define la experiencia humana es su complejidad, su alto grado de imprevisibilidad, su dosis de irracionalidad incluso (pese a que exista una ciencia social -conservadora y de derecha- que intenta anticiparse y controlarla). Vista en sentido histórico, más allá de saber que las guerras son disputas a muerte por el poder: ¿es racional la guerra en términos de especie humana, o justamente atenta contra ella? Todos sabemos que fumar puede producir cáncer, pero seguimos fumando. ¿Cómo entender la racionalidad entonces? Se abre ahí una imperiosa necesidad de reformularnos cuestiones básicas, desde el materialismo histórico y desde las ciencias sociales que fueron apareciendo en el transcurso del siglo XX, luego que Marx formulara las líneas fundamentales de este andamiaje conceptual.

Por ejemplo, la cuestión del poder como eje que dinamiza buena parte de las relaciones interhumanas (las conocidas al menos, las que se basan y presuponen la propiedad privada), es un tema que desde la izquierda tradicionalmente no se ha considerado en toda su complejidad, lo cual no deja de ser una agenda pendiente de gran importancia. ¿Por qué vemos que se repiten muchas veces errores similares a los del campo capitalista en la construcción de alternativas anticapitalistas? ¿Está la izquierda inmunizada ante los juegos del poder, o ello debería replantearse con mayor altura crítica? ¿Por qué un camarada dirigente de ayer puede transformarse tan fácilmente en un magnate?

Así sea sólo un ejemplo este tema del poder -no pequeño, por cierto- son muchas las tareas de revisión crítica que esperan para potenciar las estrategias revolucionarias, hoy por hoy bastante alicaídas. No hay “manuales” al respecto; hay, en todo caso, preguntas críticas. No más. Pero tampoco: nada menos. ¿Cómo nos planteamos el tema del poder? ¿Qué hay de las actuales mezquindades y flaquezas que nos constituyen? (Dicho en otros términos: ¿por qué es posible revertir revoluciones socialistas victoriosas?) ¿Cómo se construye el “hombre nuevo” del socialismo? Sólo decir esto y ya vemos la necesidad de la autocrítica: ¿por qué “hombre” y no “ser humano”?, ¿“hombre” como sinónimo de humanidad? ¿No se nos filtra ahí un arrogante prejuicio machista-patriarcal? De eso se trata entonces: “no de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.” La autocrítica permanente debe ser una clave vital. Pero en lo humano no se puede establecer aquello de “borrón y cuenta nueva”: construimos el socialismo con la materia prima que somos. Ahí estriba una dificultad enorme, y por tanto, el reto es mayúsculo. De todos modos “dificultad”, nunca, en ningún momento histórico y en ninguna lengua significa “imposibilidad”.

Sin dudas es mucho más fácil preguntar críticamente y desarmar lo establecido que proponer cosas nuevas. Esa es una dialéctica humana: es más fácil destruir que construir. En ese sentido, resulta más simple constituirnos en críticos implacables del capitalismo (pues obviamente hay muchísimo por demoler ahí) que proponerle alternativas válidas, posibles, efectivas, que realmente sirvan para edificar algo nuevo. Si fuera tan fácil aportar soluciones, el mundo sería distinto. Pero siendo auténticamente socráticos en nuestro proceder, podríamos decir que en el hecho de preguntar/criticar lo conocido anida ya el germen de la respuesta, o sea, la solución al problema planteado. Por tanto, vale (¡y mucho!) preguntarnos acerca de los límites del capitalismo, del actual y de sus raíces históricas, porque a partir de ese interrogante se podrán ir construyendo las respuestas, los caminos alternativos.

En tal sentido: hagamos teoría. Y sin tenerle miedo a la teoría, podemos repetir con Einstein que “no hay nada más práctico que una buena teoría en el momento oportuno”.

¿Cómo hacer la revolución socialista entonces? Presentémoslo en forma de preguntas:

Interrogantes a resolver

¿Es posible construir el socialismo en un solo país hoy día? Quizá podría ser factible tomar el poder a nivel nacional, desplazar al gobierno de turno en forma revolucionaria y establecerse como nuevo grupo gobernante con un planteo de izquierda, pero eso no significa necesariamente una transformación en términos de relaciones de fuerza como clase de los trabajadores y oprimidos. Además, dado el grado de complejidad en el proceso de globalización y la interdependencia de todo el planeta, es imposible construir una isla de socialismo con posibilidades reales de sostenimiento a largo plazo. En ese sentido los planteos revolucionarios deben apuntar a pensar en bloques, espacios regionales. La idea de Estado-nación entró en crisis y hay que revisarla críticamente desde las propuestas de izquierda. El ejemplo de los distintos socialismos que se intentaron construir en el transcurso del siglo XX nos da alguna pista al respecto: se pueden comenzar procesos muy interesantes, fecundos, imprescindibles incluso; pero eso es un preámbulo del socialismo. De todos modos, todo ello no debe inmovilizarnos y hacernos pensar en que hay que abandonar las luchas nacionales. De momento nuestra unidad de acción son espacios nacionales, y ahí debemos trabajar, planteándonos todos estos problemas como los nuevos retos.

¿Cómo dar luchas globales desde lo micro? No hay más alternativa que esa: las luchas son siempre en el espacio local, pequeño: en la comunidad, en el sindicato, en las reivindicaciones sectoriales. Pero toda lucha debe tener como perspectiva final un nivel más amplio, entendiendo que lo local es articula, en definitiva, con lo planetario. Hoy día hay que buscar sumar descontentos, acumular fuerzas de los numerosísimos golpeados/explotados/excluidos del sistema. Ese trabajo de hormiga de juntar descontentos se hace en el nivel micro; aprovechando la globalización que impera, el desafío es sumar esos descontentos puntuales y locales en esfuerzos globales, macros. El Foro Social Mundial fue (es) un intento en ese sentido. Quizá no prosperó como herramienta real de lucha, pero a partir de ello hay que estudiar el fenómeno y ver cómo impulsar alternativas realmente viables que consideren el estado actual del mundo como aldea global.

¿Planificación estatal o pequeños emprendimientos descentralizados? Las experiencias económicas comunitarias y a pequeña escala pueden ser una importante fuente de inspiración para el cambio. Nos referimos, por ejemplo, a una cooperativa local, un taller alternativo, un grupo de mujeres tejedoras o de pescadores artesanales. Es decir: pequeñas iniciativas puntuales que sirven para satisfacer las necesidades humanas, pero no a la escala gigantesca, global, monumental, del sistema capitalista mundializado, y que transmiten nuevos valores de solidaridad y consumo responsable. En esos pequeños emprendimientos resuena, en todo caso, aquella fórmula de Marx del comunismo como “comunidad de productores libres asociados”. Pero en la actualidad es para pensar si allí hay un cambio real de paradigmas, una dinámica verdaderamente anticapitalista, o si estas experiencias, en todo caso, constituyen islas que quizá pueden jalonar el camino, pero que no pueden funcionar como elemento transformador. Son, sin dudas, importantes experiencias que deben retomarse y pueden mostrar la ruta por donde transitar.

 Es como el caso de las empresas cerradas y recuperadas bajo control obrero, o el movimiento Okupa: eso no es la revolución socialista, pero es la célula que indica por dónde puede/debe ir la cuestión. Las transformaciones duraderas y efectivas deben ser de carácter nacional, con un Estado fuerte que sea realmente el vehículo conductor efectivo de las transformaciones, con una clase trabajadora organizada y combativa que se plantea proyectos macros. El Estado, en definitiva, es la expresión de esa clase revolucionaria. Lo comunitario puntual puede inspirarnos, así como la asamblea local, la reunión de vecinos o comunitarios, la cooperativa. Pero esas pequeñas experiencias que mencionábamos no pueden competir realmente contra el gran capital global, hoy más financiero que productivo. Sin embargo, la experiencia real y concreta de los socialismos reales indica que el Estado, que es representación de las relaciones sociales de producción anteriores, es decir: capitalistas, no se transforma en revolucionario por decreto, y puede pasar a ser rápidamente un estamento burocrático que se erige en nueva clase dirigente (capitalismo de Estado). De ahí la necesidad de explorar estos nuevos caminos alternativos de las economías descentralizadas.

¿Es necesaria una vanguardia? Viejo problema en la izquierda, no resuelto, y probablemente que no admite “una” solución única. Vanguardia no debe ser partido único. Sin lugar a dudas que el puro espontaneísmo tiene límites muy cercanos: es, en todo caso, pura reacción visceral, más propia de los procesos colectivos de muchedumbres desarticuladas (pensemos en un linchamiento por ejemplo) que de acciones planificadas, con direccionalidad política, que buscan motorizar proyectos claros. Por supuesto que la reacción espontánea existe, y puede jugar un papel muy importante en la historia; pero la historia tiene líneas maestras que alguien traza, que no son casuales. Es más: hoy día existe toda una colección de ciencias (¿éticamente las podremos seguir llamando así, o son meras tecnologías?) que tienen como objetivo manejar, controlar, trazas escenarios a futuro y lograr que grandes masas de población actúen conforme a lo planificado. Por supuesto, están siempre al servicio de los poderes de turno. Desde la izquierda no planteamos “manejar” las masas, pero sí trazar líneas para que se den cambios en el sistema. Eso, en definitiva, es la política revolucionaria: tener proyectos a futuro en el que las grandes mayorías jueguen el papel protagónico para transformar el actual estado de explotación e injusticia. Dejando librado todo al puro voluntarismo, al espontaneísmo popular, no se irá muy lejos: es preciso tener claro un proyecto. Esa claridad es la que debe aportar la vanguardia. Ahora bien: es difícil establecer quién juega ese papel. Los partidos de izquierda tradicionales con su estructura vertical, militar en algunos casos, son cuestionables. El liderazgo de una sola persona, más allá de su carisma, puede dar como resultado el nada deseable culto a la personalidad que ya hemos conocido en más de una ocasión, quitándole real protagonismo a las clases explotadas. En todo caso hay que pensar en vanguardias con dirección colegiada, siempre en diálogo permanente con las masas. Los partidos de izquierda electoral, sin dudas, no pueden erigirse en vanguardia, por cuanto no formulan ninguna crítica real al sistema.

¿Quién es hoy el sujeto de la revolución? Las nuevas modalidades del capitalismo globalizado presentan nuevos paisajes sociales; el proletariado industrial urbano, considerado como el núcleo revolucionario por excelencia para la revolución socialista, está hoy diezmado. O vendido por sindicatos corruptos cooptados por la clase dominante, o desmovilizado por contrataciones laborales en absoluta precariedad que lo dejan en situación de indefensión. En tal sentido, la clase obrera como tal ha retrocedido en su papel histórico, acorralándosela y anestesiándola (para eso, además, están las nuevas tecnologías de control: medios de comunicación masivos, nuevas religiones fundamentalistas, deporte profesional que inunda la vida cotidiana). Por supuesto sigue siendo la principal creadora de plusvalor a partir de su trabajo, pero hoy día la arquitectura del sistema, sin cambiar en su sustancia, ha tenido modificaciones importantes. Numéricamente, incluso, no está en crecimiento; la desocupación o subocupación -derivados naturales del capitalismo, más aún en esta fase de hiper robotización y automatización de los procesos productivos, de deslocalización y de primado del capital financiero-especulativo- han hecho del proletariado industrial una minoría entre la masa de explotados. Los explotados/excluidos del sistema, globalmente considerado, crecen: campesinos sin tierra que en muchos casos marchan a las ciudades, subocupados y desocupados, poblaciones originarias cada vez más marginadas o excluidas por un modelo de desarrollo que no las incluye, migrantes del Sur hacia el Norte, empobrecidos por la crisis estructural, jóvenes sin futuro, constituyen los sectores más golpeados por el capitalismo. Los obreros industriales, tanto en el capitalismo central como en el periférico, en ese mar de desesperación pueden considerarse afortunados, pues tienen salario fijo (eso, hoy día, ya se presenta como un lujo). Todo ello, por tanto, cambia el panorama social y político: hoy día el fermento revolucionario se nutre en muy buena medida de todo ese subproletariado de trabajadores precarizados e informales, de población “sobrante” en la lógica del sistema. Y además entran en escena con fuerza creciente otros actores (otros descontentos, diríamos) como las mujeres, históricamente marginadas y que ahora levantan reivindicaciones específicas, los pueblos originarios, las juventudes, que pasan a ser igualmente fermentos de cambio. Por todo ello, el motor de la revolución socialista hoy ya no es sólo el proletariado industrial: es la masa de trabajadores y golpeados por el sistema. Los grupos más beligerantes de estas últimas décadas han sido, justamente, grupos indígenas, campesinos sin tierra, desocupados urbanos, “marginales” del sistema, en sentido amplio. Es preciso redefinir con precisión el actual sujeto revolucionario, pero sin dudas hay ahí otro desafío que debe asumirse con ética revolucionaria.

¿Cuáles deben ser en la actualidad las formas de lucha? Las que se pueda, simplemente. Insistamos mucho en esto: ¡no hay manual para hacer la revolución! La Comuna de París, allá por el lejano 1871, fue una fuente inspiradora, y de allí Marx y Engels tomaron importantísimas enseñanzas. Es a partir de esa experiencia que surge la idea de “dictadura del proletariado”, en tanto gobierno revolucionario de los trabajadores como constructores de un nuevo orden. Después de los socialismos realmente existentes y de todas las luchas del pasado siglo se abren interrogantes para plantearnos esa noble y titánica tarea de hacer parir una nueva sociedad: ¿cómo hacerlo en concreto? Pregunta válida no sólo para ver cómo empezar a construir esa sociedad nueva a partir del día en que se toma la casa de gobierno sino también para ver cómo llegar a esa toma, punto de arranque primario. Ya hemos dicho que la tarea de construir la sociedad nueva es complejísima y necesita de la autocrítica como una herramienta toral. Ahora bien: la pregunta -quizá más pedestre, más limitada y puntual- es ¿qué hacer para estar en condiciones de comenzar esa construcción? Dicho en otros términos: ¿cómo se desaloja a la actual clase dominante y se toma su Estado (el Estado nunca es de todos, es el mecanismo de dominación de la clase dominante) para comenzar a construir algo nuevo? ¿Se puede repetir hoy -metafóricamente hablando- la toma del Palacio de Invierno de la Rusia de 1917? ¿O hay que pensar en una movilización popular con palos y machetes que, acompañando a su vanguardia armada, pueda desalojar al gobernante de turno como sucedió en la Nicaragua de 1979? ¿Constituyen los procesos democráticos -dentro de los límites infranqueables de las democracias burguesas- de Chile con Allende, o la actual Revolución Bolivariana en Venezuela, con la figura histórica de Chávez a la cabeza, modelos de transiciones al socialismo? ¿Cuáles son sus límites? ¿Se puede apostar hoy por movimientos armados, cuando vemos, por ejemplo, que todas las guerrillas en Latinoamérica o ya han depuesto las armas, o están próximas a hacerlo? ¿Se puede revolucionar la sociedad y construir el socialismo con el “mandar desobedeciendo”, como pretende el movimiento zapatista? ¿Hay que participar en los marcos de la democracia representativa para ganar espacios desde allí? Dado que no hay manual para esto, la respuesta debería ser amplia y ver como válidas todas esas alternativas. “Válidas” no significa ni infalibles ni seguras; son, en todo caso, pasos a seguir. ¿Hoy es pertinente levantar la lucha armada? De hecho, existe en algunos puntos del planeta (el movimiento naxalita en la India, por ejemplo, o una fuerza no desmovilizada en Colombia, el ELN), pero no está clara su real posibilidad de triunfo, dadas las tecnologías militares sofisticadas con que el sistema cuenta para defenderse. En definitiva, golpeado como está hoy el campo popular, desarticulado y sin propuestas claras, muchos pueden ser los caminos para comenzar a construir alternativas. Por ejemplo, todas las reivindicaciones de los pueblos originarios de América, que no son simplemente “reclamos territoriales” sino articuladas propuestas políticas alternativas al sistema-mundo imperante (con mayor o menor grado de organización, entre las que puede contarse el zapatismo en Chiapas o el movimiento mapuche en Chile, por mencionar algunas) pueden ser puertas a abrir. Queda claro que no hay “una” vía; distintas formas pueden ser pertinentes. Quizá los movimientos populares amplios, los frentes, la unión de descontentos y la potenciación de rebeldías comunes pueden ser útiles en un momento. La presunta pureza doctrinaria de las vanguardias quizá hoy no nos sirva.

En realidad estas no pretenden ser conclusiones sino preguntas a desarrollarse. Las mismas constituyen una invitación a profundizar estos debates, a enriquecerlos y darles vida. El mundo de ninguna manera puede ser una suma de “triunfadores” y “desechables”, por lo que esa búsqueda está abierta, invitándonos a zambullirnos en ella. Cerremos con una frase del poeta Antonio Machado totalmente oportuna para el caso: “Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar”




https://www.alainet.org/es/articulo/199123

Un imperativo mundial

(Foto: Alexsl/iStock by Getty Images)
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la lucha por lograr una mayor igualdad de género. Las raíces de este evento anual se remontan a más de un siglo, pero la especial atención que presta al respeto y las oportunidades para las mujeres sigue siendo sorprendentemente pertinente hoy: desde el acoso sexual y la violencia hasta las leyes desiguales y la injusticia en el lugar de trabajo, ámbito en el cual las mujeres con demasiada frecuencia están subempleadas, mal remuneradas e insuficientemente promovidas.
El trato desigual o discriminatorio puede marginar a las mujeres y obstaculizar su participación como personas productivas que contribuyen a la sociedad y a la economía de una manera inestimable. Aun así, cuando considero el rico entramado de organismos y personas que pueden marcar una diferencia a la hora de garantizar la igualdad de oportunidades para las mujeres, también veo que las autoridades económicas desempeñan un papel crucial. Desde sus cargos pueden diseñar políticas que ayuden a las mujeres y a las niñas a tener acceso a lo que necesitan para llevar una vida satisfactoria: educación, servicios de salud, transporte seguro, protección legal contra el acoso, servicios financieros y modalidades de trabajo flexibles.
El FMI recomienda este tipo de medidas a los países miembros, y trabaja con muchos gobiernos para examinar la forma en que las políticas afectan a las mujeres. En los últimos años, nos hemos centrado más en el empoderamiento de la mujer precisamente porque, más allá de las importantes consideraciones éticas, también representa una oportunidad perdida en la búsqueda de la estabilidad macroeconómica y el crecimiento inclusivo, ámbitos centrales de especialización del FMI.
Según nuestros estudios, si el empleo de las mujeres se equiparara al de los hombres, las economías serían más resilientes y el crecimiento económico sería mayor. Nuestras nuevas estimaciones confirman que, para los países en la mitad inferior de nuestra muestra en términos de desigualdad de género, cerrar la brecha de género en el empleo podría incrementar el PIB un 35% en promedio, del cual entre 7 y 8 puntos porcentuales corresponden a aumentos de productividad gracias a la diversidad de género. Tener una mujer más en la alta gerencia o en el consejo directivo de una empresa —sin cambiar el tamaño de dicho órgano— eleva entre 8 y 13 puntos básicos el rendimiento de los activos. Si los bancos y supervisores financieros aumentaran la proporción de mujeres en altos cargos, el sector bancario también sería más estable.
Los 189 países miembros del FMI se enfrentan a muchos desafíos diferentes, pero empoderar a las mujeres sigue siendo un denominador común y un imperativo mundial para todos aquellos que se preocupan por la equidad y la diversidad, pero también por la productividad y el crecimiento de sociedades y economías que sean más inclusivas. Si podemos lograrlo, todos ganamos.

Cuba, una economía muy dependiente del comercio exterior

Cuba se sitúa como el 15º mayor proveedor latinoamericano de España
Por Alexandra Gheorghiu

Cuba goza de una posición geográfica estratégica, formado por un archipiélago de 109.884 km2 y a tan sólo 150 kilómetros de Estados Unidos. Sin embargo, el gigante americano mantiene un conflicto de embargo económico y político que se inició en los años 60. Unas tensiones que se aflojaron con el anterior presidente estadounidense, Barak Obama, pero con el actual Gobierno de Donald Trump se ha caminado de nuevo hacia la hostilidad.

En lo que respecta a su economía, el sector servicios representa más de tres cuartas partes del PIB, la industria aporta el 21%, mientras que el agropecuario y pesca solo el 4%. Para este 2019, se prevé que su crecimiento alcance el 1,5%, según datos de la Oficina Económica de España en La Habana.

LAS IMPORTACIONES, EL MAYOR OBSTÁCULO

Pese al “bloqueo” estadounidense y a no ser una economía de mercado, Cuba es un territorio muy dependiente del comercio exterior. En este sentido, la variedad de bienes para exportar son escasos y se limita a sus recursos naturales y a los artículos tradicionales (níquel, tabaco, ron, azúcar, pescados...), productos químicos y medicamentos.

Especialmente, los servicios son la principal baza de las exportaciones cubanas. Hasta ahora, destacaban los servicios médicos a Venezuela, unas ventas que permiten sufragar las importaciones más básicas. Sin embargo, la crisis que atraviesa Venezuela, así como el fin del programa de colaboración médica con Brasil repercuten negativamente en la economía cubana. En segundo lugar, sobresale el turismo por su atractiva situación geográfica.

De hecho, el turismo será uno de los principales ingresos del país en el futuro, pero con el modelo actual los ingresos no terminan de dar el impulso cuantitativo necesario para financiar un crecimiento como el que se espera. El gasto por turista en Cuba es relativamente pequeño. No obstante, hay que tener en cuenta que el desarrollo del turismo debe estar respaldado por el crecimiento de otros sectores, ya que podría ser contraproducente al precisarse más importaciones para abastecer los servicios que le acompañan. Es por ello que esta actividad debe encadenarse con el resto de la economía.

En el otro lado de la balanza, la gran dependencia por importar materias primas, petróleo o alimentos, limitan el crecimiento de su economía. Tanto es así que cualquier mejoría se traduce en un aumento inmediato de las importaciones, por lo que la enorme deuda del país junto a la dependencia con el exterior y el gran déficit comercial supone un gran lastre que impide su desarrollo económico. Los datos del organismo estadístico cubano (ONEI), señalan a Venezuela, China, España, Canadá, México y Brasil como los principales socios comerciales.

miércoles, 3 de abril de 2019

¿Era predecible el boom de la bolsa estadounidense?


NEW HAVEN – ¿Podíamos saber en marzo de 2009 que el índice bursátil estadounidense S&P 500 se cuadruplicaría en los diez años siguientes, o que el Nikkei 225 japonés se triplicaría, seguido muy de cerca por el Hang Seng de Hong Kong? La opinión general indica que es imposible adelantarse a los movimientos del mercado; pero podríamos pensar que unas variaciones de esta magnitud tendrían que haber sido al menos parcialmente previsibles.

El problema es que nadie puede explicar las razones de un boom ni siquiera después de ocurrido, mucho menos demostrar de qué modo se lo podía predecir. Un buen ejemplo es la apreciación de las bolsas estadounidenses desde 2009.

Al examinar el mercado bursátil estadounidense, es importante tener en cuenta que está formado mayoritariamente por inversores locales. Según un estudio del gobierno estadounidense publicado el año pasado, a pesar de un ligero crecimiento entre 2009 y 2017, la tenencia extranjera de títulos estadounidenses en 2017 sólo llegaba a alrededor de una séptima parte del total. Pero si todos hicieran caso de las recomendaciones de los asesores financieros y se diversificaran por completo, los no estadounidenses, que el año pasado poseían más de dos tercios de la riqueza mundial, también deberían poseer más de dos tercios de los títulos estadounidenses. Sin embargo, el sesgo localista o patriótico es un factor importante en las bolsas. De modo que para comprender la fortaleza del mercado bursátil estadounidense, tenemos que analizar cómo piensan sus participantes.

Parece que en Estados Unidos hubo una sobrerreacción ante una caída temporal de las ganancias. Las ganancias por acción del S&P 500 habían sido negativas (algo muy infrecuente) en el cuarto trimestre de 2008, tanto para “ganancias informadas” cuanto para “ganancias operativas”, y esas cifras se conocieron alrededor de marzo de 2009, cuando el índice llegó al mínimo.

Podríamos pensar que un observador inteligente en el Estados Unidos de 2009 se hubiera dado cuenta de que la caída era temporal y previsto que el índice de ganancias (que es importante para predecir el crecimiento a largo plazo de los precios de las acciones) se recuperaría. Pero la pregunta que realmente importa es si ese observador podía usar el rebote del índice desde ese momento negativo como base para un pronóstico muy optimista respecto del incremento a largo plazo de las ganancias. Ahora sabemos que las mediciones a largo plazo de ese incremento no muestran grandes variaciones. El índice decenal promedio de ganancias por acción del S&P 500 entre 2009 y 2019 sólo aumentó 71% respecto de la década anterior. De modo que el hecho de que el S&P 500 se haya cuadruplicado no se explica por el aumento de las ganancias, sino por un gran aumento de su valuación.

Es verdad que hoy los tipos de interés reales son inferiores a los de 2009; el bono del Tesoro de los Estados Unidos a diez años protegido contra inflación rendía 0,8% en febrero, contra 1,71% en marzo de 2009. Pero toda esa caída se produjo antes de 2010 y no sirve para explicar la fuerte tendencia alcista de las cotizaciones después de entonces.

En 2009, se oían en Estados Unidos expresiones de temor en términos muy fuertes, por ejemplo, alusiones a la inminencia de una “supernova financiera”. Una búsqueda en la base de datos de diarios y noticias de ProQuest de las expresiones “derivatives” (instrumentos derivados) y “financial weapons of mass destruction” (armas financieras de destrucción masiva, frase atribuida a Warren Buffett) muestra que ambos términos comenzaron a aparecer juntos en 2003 y se volvieron muy comunes en 2009, hasta casi desaparecer en 2018.

Los suficientemente previsores para saber que los mercados de derivados no iban a destruir la economía tal vez hayan comprendido que el temor a que lo hicieran no podía ser un lastre para los mercados que durara diez años. Pero un pronóstico basado en esa capacidad de previsión es difícil de cuantificar o defender públicamente.

Cuando se produjo la crisis financiera de 2008, el hecho de que los economistas en general no la hubieran predicho fue tema de debate y motivó cierta desesperanza. En marzo de 2009 muchos temían que las acciones todavía se desvalorizaran mucho más.

Bajo mi dirección, la Escuela de Administración de la Universidad Yale viene reuniendo datos sobre las opiniones de inversores institucionales e individuales en Estados Unidos desde 1989. Una de las preguntas que les hacemos es: ¿cuál cree que es la probabilidad de que se produzca una debacle bursátil catastrófica en Estados Unidos, como las del 28 de octubre de 1929 o el 19 de octubre de 1987, en los próximos seis meses, incluida una debacle causada por contagio financiero desde otros países? A principios de 2009, el porcentaje de personas que dieron una probabilidad superior a 10% llegó a un máximo desde 1994.

En tanto, la frecuencia de la frase “Great Depression” en la base de datos de diarios y noticias de ProQuest llegó a máximos inéditos. Hubo más menciones de la Gran Depresión en 2009 que durante la Gran Depresión misma.

Pero luego, sin debacle bursátil y sin depresión extrema a la vista, esos temores cedieron paso a lo opuesto: una profundización de la admiración por el éxito empresarial. En los noventa surgió una nueva narrativa que hablaba de nuevos genios milmillonarios, sólo interrumpida brevemente durante la crisis financiera. Un ejemplo es la publicación en 2011 de Steve Jobs, la exitosa biografía del fundador de Apple por Walter Isaacson. Otra figura que generó entusiasmo fue Elon Musk, con empresas futuristas como la fabricante aeroespacial SpaceX y Neuralink, que está desarrollando interfaces cerebro‑computadora implantables.

La llegada del extravagante empresario Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos es prueba de hasta qué punto muchos estadounidenses se identifican con los héroes del ámbito empresarial. Desde 2004 Trump dedicó gran parte de su tiempo a pulir su figura de empresario exitoso, como estrella de dos reality shows, primeroThe Apprentice y después de 2008, The Celebrity Apprentice. Su campaña movilizó este entusiasmo, y su promesa de “hacer a Estados Unidos grande otra vez” le habló al optimismo de los inversores estadounidenses.

De modo que el hecho de que las cotizaciones bursátiles estadounidenses se hayan cuadruplicado desde 2009, lo mismo que la victoria electoral de Trump, parecen ser reflejo, al menos en parte, de un proceso de pérdida de miedo y regreso a la fascinación por la cultura empresarial estadounidense. Pero predecir esas tendencias bursátiles (incluso las de mayor magnitud) es difícil, no sólo por lo demandante que es en sí la proyección bursátil, sino también por la importante influencia que tiene la espontaneidad en la conducta humana.

Traducción: Esteban Flamini


ROBERT J. SHILLER a 2013 Nobel laureate in economics, is Professor of Economics at Yale University and the co-creator of the Case-Shiller Index of US house prices. He is the author of Irrational Exuberance, the third edition of which was published in January 2015, and, most recently, Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deception, co-authored with George Akerlof.

Acerca de la OSDE, Empresa y Planificación . Comentarios de Luis Marcelo y Pedro Monreal

Estimado Pedro:
Tal vez no haya sido feliz denominar Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) a lo que comúnmente se conoce como casa matriz en el mundo de los grupos empresariales y corporaciones. Es común que se piense en nuestro medio que ello fue otro "invento cubano". Pero no, la corporación o el grupo empresarial, con su casa matriz desde luego, son una consecuencia y una condición del desarrollo que, teniendo en cuenta las mejores prácticas al respecto (he ahí el desafío), pueden asimilarse perfectamente en nuestra realidad sin pasar por la larga experiencia de su formación natural.

Incluso hay soluciones eficientes para la "agrupación de grupos", pendiente también en nuestro caso para aglutinar las OSDEs. Las organizaciones de activos fijos de China y Vietnam son un ejemplo que erradicaría el tener que atender cada OSDE con un alto funcionario.

Sobre tus últimas cuatro preguntas, entiendo válidas tus preocupaciones. 

El gobierno eficaz y eficiente de los grupos empresariales estatales cubanos (donde está el 83% de las empresas estatales), es a mi juicio el reto fundamental del proyecto económico socialista.

Saludos,

Luis Marcelo
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Estimado Marcelo:

Muchas gracias por el comentario.

Hay dos cosas que conviene aclarar.
  1. Mi crítica a las OSDE no se enfoca en un problema de denominación, sino a una cuestión de su contenido.
  2. Mi crítica a las OSDE no la hago en el plano técnico- organizativo que pudiera resultar de la necesidad de optimizar funciones gerenciales para aprovechar factores como las escalas, centralización de información, la diversificación del riesgo, las sinergias de mercado, etc., sino que la hago en el plano del sistema de planificación.
 Una OSDE no es esencialmente el equivalente socialista de una casa matriz de una economía capitalista, aunque pudieran compartir determinadas características.

Una OSDE es un instrumento del sistema de planificación socialista en el contexto cubano. EEs un instrumento que aporta verticalidad a la planificación en un marco que resulta confuso porque se supone que la reforma económica deba incrementar la horizontalidad de las relaciones del sistema empresarial, y la horizontalidad siempre va a implicar alguna modalidad de mercado.

Obviamente, me refiero a un mercado que es regulado y que no decide la manera esencial en que funcionaría el sistema económico, pero que permitiría reforzar el peso que tendría el criterio de la eficiencia económica en el funcionamiento de la planificación.

Precisamente, de qué manera la política debe supeditar a lo político el criterio estrechamente económico es el reto principal de la planificación.

En principio, existen distintas variantes para tratar de hacerlo. La OSDE parecería ser una de esas variantes. Es decir, la OSDE estaría más relacionada con un “procedimiento” político decisivo de la planificación que con un mecanismo económico- gerencial (aunque también incluya tal mecanismo).

La OSDE parece responder a una intención en mantener un enfoque de verticalidad que se asume que facilita la supeditación política de lo económico.

Lo que digo es que los documentos guías de la reforma no incluyen explícitamente tal escalón, lo cual pudiera indicar que quizás se consideró -al menos en aquel momento- que la subordinación de lo económico a lo político era factible mediante la regulación del mercado (cuestión que aparece de manera explicita en los documentos) en un contexto de mayor horizontalidad relativa del sistema de planificación.

Quizás alguien pudiera explicarnos en algún momento si esa hipótesis es correcta o no.

Finalmente, el problema de la comparación con China y Vietnam pudiera ser problemático, en dependencia del nivel de análisis que se utilice. Los grandes grupos empresariales estatales en ambos países no responden tampoco principalmente a criterios técnico- gerenciales, aunque ello sea parte su racionalidad. Son las palancas centralizadas que se utilizan en sistemas de planificación con un alto nivel de descentralización.

Por ejemplo, el control directo del gobierno central sobre la actividad de empresas y de grupos empresariales se concentra en un grupo reducido de estas. En el ámbito de la manufactura se limita a 106 grandes empresas.

Tomemos nota de que en China hay aproximadamente 150 mil empresas estatales.

Otra cosa, esos grupos empresariales estatales chinos (no solamente en la industria) son “monstruos” a nivel global. Por ejemplo, hay 54 de ellos en el listado de las 500 corporaciones mayores de la revista Fortune.

Sobre eso he escrito anteriormente. (Empresas “públicas”, PYMES estatales y PYMES privadas: ¿miramos hacia China?, 5 de mayo de 2017,https://elestadocomotal.com/2017/05/05/empresas-publicas-pymes-estatales-y-pymes-privadas-miramos-hacia-china/)

 Resumiendo, si lo que expresa ese creciente interés en reforzar las OSDE es que habría estado produciéndose un cambio de la visión que se tiene acerca de cómo lo económico debería subordinarse a lo político en el marco de la planificación, entonces el argumento central debería ser de qué manera -exactamente- una nueva institucionalidad vertical va a resolver la compatibilización de metas políticas generales con una asignación efectiva de los recursos en la economía, algo que tampoco ha podido resolver la anterior forma de institucionalidad vertical.

Un abrazo,

Pedro  
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Estimado Pedro:

Aunque en esencia planteas problemas de contenido en las OSDEs, sobre todo en el campo de la planificación, no está de más aclarar en este circuito que ellas son casas matrices que no han decantado en lo que deben ser. 

Para mi las OSDEs sí deberían ser, consecuentemente con la teoría, el equivalente socialista de una casa matriz tipo de una corporación o grupo empresarial del capitalismo. A riesgo de parecer anticuado, he de recordar que Lenin alertó muy fuertemente, sin que posteriormente lo tomaran en cuenta, que el socialismo debía asimilar en su sistema empresarial los aportes organizativos de los trust capitalistas (entiéndase que son monopolios de ramas o subramas); que el socialismo "no es una invención". Por su grado de desarrollo, la Rusia soviética no heredó esa experiencia de la fase capitalista y debía tomarla de los países más avanzados de su época. Nosotros igual.

Las OSDEs, desde la etapa en que se les empezó a denominar así a partir del derrumbe del socialismo en la URSS y Europa del este, tratan de asumir el rol empresarial que los ministerios tenían en la Unión Soviética, sin que
todavía haya terminado ese proceso de trasladarles las funciones empresariales pertinentes que en alguna medida aún permanecen en el aparato gubernamental cubano. Aquellos ministerios, estaban organizados en lo fundamental ramalmente en la esfera productiva. Ellos eran la "casa matriz" monopólica y facilitaban una planificación ramal, aunque burocratizada y centralizada, y por ende inefectiva. Las funciones estatales y empresariales estaban mezcladas en ellos.

Hoy nuestras OSDEs presentan, a su vez, una no subestimable dispersión de ramas entre ellas. Un problema teórico presente en Cuba es si por el hecho de estar una actividad concreta en OSDEs distintas, se garantiza la competencia contra la monopolización.

Sin embargo, General Electric –que planificaba sin camisas de fuerza– demostró desde los años 50 que podía existir competencia intracorporativa eficiente y descentralizada, lo que ayudaría a romper en Cuba el mito del monopolio ramal hasta en productos de marca (los monopolios naturales y de commodities están claros) y eliminar las duplicidades en gastos de administración. ¿Por qué debemos tener estatalmente tres productores principales de ron: Cuba Ron, AZCUBA y Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria, cuando uno solo puede garantizar la competencia entre sus marcas, además de liquidar duplicidades administrativas y establecer una base organizativa para la planificación ramal? 

De acuerdo con mis investigaciones, la planificación ramal, que es esencialmente estratégica, es el alma de la planificación socialista, acompañada de esa base organizativa. Por ahí anda una importante clave para resolver nuestros problemas de planificación sin burocracia y con mercado.

Aclaro que defiendo la presencia de otras formas de propiedad o gestión en las ramas, mientras sean competitivas.

A China y Vietnam me referí porqué es una necesidad crear un "grupo de grupos" también en nuestro caso, eficiente y competitivo, ajeno a intromisiones burocráticas, donde exista la autogestión y el autofinanciamiento, incluso en la reproducción ampliada.

Saludos,

Luis Marcelo